Dos formas de oposición a Jesús

DICIEMBRE, 09

Dos formas de oposición a Jesús

Devocional por John Piper

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. (Mateo 2:3)

Jesús incomoda a las personas que no quieren adorarlo, y trae oposición para los que sí lo adoran. Es probable que ese no haya sido el punto principal en la mente de Mateo, pero es una conclusión inevitable a medida que la historia prosigue.

En esta historia, hay dos clases de personas que no quieren adorar a Jesús, el Mesías.

La primera clase está conformada por las personas que simplemente no hacen nada al respecto. Jesús es insignificante en sus vidas. Este grupo se ve representado por los principales sacerdotes y escribas. Mateo 2:4 dice: «Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, [Herodes] indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo». Y bien, se lo dijeron, y eso fue todo, ahora cada uno de vuelta a su oficio como antes. El silencio y la inactividad total de las autoridades judías eran abrumadores en vista de la magnitud de lo que estaba sucediendo.

Notemos también lo que dice el versículo 3: «Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él». En otras palabras, corría el rumor de que algunos creían que el Mesías había nacido. La inactividad de parte de los principales sacerdotes era sorprendente. ¿Por qué no acompañaron a los magos? No les interesaba. No querían adorar al Dios verdadero.

La segunda clase de persona que no quiere adorar a Jesús es quien se ve seriamente amenazado por él. En esta historia ese es Herodes. Está realmente asustado, hasta el punto de conspirar y mentir y llevar adelante una matanza con tal librarse de Jesús.

Hoy en día, estos dos tipos de oposición vendrán en contra de Cristo y sus adoradores. Indiferencia y hostilidad. ¿Están ustedes en uno de esos dos grupos?

Que esta Navidad sea un tiempo para meditar en el Mesías y reflexionar en lo que significa adorarlo.


Devocional tomado del libro “Hemos venido a adorarlo”

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Mi pueblo habitará en morada de paz.

9 de diciembre

«Mi pueblo habitará en morada de paz.

Isaías 32:18

La paz y el descanso no pertenecen a los no regenerados, sino a los creyentes y solo a ellos. El Dios de paz da paz perfecta a aquellos cuyos corazones descansan en él. Cuando el hombre aún no había caído, Dios le dio la florida habitación del Edén como su morada de paz; ¡pero ay, qué pronto marchitó el pecado esa hermosa mansión de la inocencia! En los días de la ira universal, cuando el Diluvio barrió a la generación culpable, la familia elegida se vio tranquilamente protegida en el refugio del arca, la cual la mantuvo a flote, librándola del antiguo mundo condenado, para que luego habitase la tierra del arco iris y del pacto; todo lo cual representa a Jesús, el arca de nuestra salvación. Israel descansó seguro en las habitaciones de Egipto, rociadas con sangre, mientras el ángel destructor hería a los primogénitos; y, en el desierto, la sombra de la columna de nube y el agua que salía de la roca, dieron a los cansados peregrinos dulce reposo. En este momento, descansamos en las promesas de nuestro escrupuloso Dios, sabiendo que sus palabras están llenas de verdad y de poder; descansamos en las doctrinas de su Palabra, que son consoladoras; descansamos en el pacto de su gracia, que es un deleitoso refugio. Nos sentimos mucho más favorecidos que David en Adulam o que Jonás bajo su calabacera, pues nadie puede invadir o destruir nuestro refugio. La persona de Jesús es el tranquilo lugar de reposo de su pueblo; y cuando nos acercamos a él, al partir el pan, al oír la Palabra, al escudriñar las Escrituras, al orar o cantar, hallamos en esto un medio de unirnos a él que trae de nuevo la paz a nuestros espíritus.

¡Paz, paz!, cuán dulce paz

es aquella que el Padre me da;

yo le ruego que inunde por siempre mi ser

en sus ondas de amor celestial.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 354). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 9 | Judas | Sofonías 1 | Lucas 23

9 DICIEMBRE

2 Crónicas 9 | Judas | Sofonías 1 | Lucas 23

Queridos hermanos, he deseado intensamente escribiros acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogaros que sigáis luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos. El problema es que se han infiltrado entre vosotros ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos…” (Judas 3–4). Observemos:

(1) A veces, es correcto luchar por la fe. Ciertamente, no siempre es la manera de proceder: por lo general, el énfasis principal debe ser proclamar, articular y reestructurar todo el consejo de Dios. En ocasiones, una respuesta suave o una súplica honesta será la alternativa más sabia. Pero aquí, Judas anima a sus lectores a contender por la fe.

(2) Lo que debemos defender es la fe encomendada una vez por todas a los santos. El lugar donde la fe está siendo atacada en tales casos se halla vinculado a una postura que se describe como “progresista”, “contemporánea” o “a la vanguardia”, pero que inevitablemente está dispuesta a sacrificar algo que fue encomendado “una vez por todas a los santos”. Claro, a veces esto último es sólo un llamamiento a la tradición sin justificación, pero eso no es lo que sucedió en este caso. Aquí, los “progresistas” están sacrificando algo que ha sido esencial en el evangelio desde el principio.

(3) En algunos casos, luchar por la fe (que no se debe confundir con ser contencioso en cuanto a la fe) es lo más urgente. Por eso, Judas puede admitir abiertamente que había deseado escribir sobre otra cosa, pero se sintió obligado a dedicarse a esta tarea más urgente. Aunque sea desconcertante, cuando se niega una verdad esencial, y muchas personas llegan a creer esta negación, la sabiduría estratégica es prioritaria sobre el resto del ministerio por un tiempo y se centra en el peligro inmediato y apremiante.

(4) La necesidad de la lucha más firme suele aparecer cuando las voces herejes surgen en la iglesia. Cuando los que se oponen a la verdad están fuera de la iglesia, aunque algunos cristianos necesitan responder a sus argumentos (tal vez por razones evangelísticas), no es urgente contender por la fe encomendada a los santos. No obstante, una vez estas personas logran colarse dentro de la iglesia, de manera que muchos cristianos ingenuos podrían aceptar su enseñanza sin percibirla como peligrosa, es inevitable una lucha firme. Tales personas no sólo necesitan ser refutadas, sino disciplinadas, y esto no se puede lograr sin aquello.

(5) La impiedad peculiar que Judas refuta en este caso es una lectura perversa del evangelio que lo convierte en “libertinaje” (v. 4). Cualquier lectura del evangelio que promueva la inmoralidad o niegue la eficacia de la salvación de Jesús está equivocada y debe ser rechazada como impía.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 343). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Para qué?

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. (Job respondió:) Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 40:2; 42:3

¿Para qué?

Hay días en los que todo va bien. Hago mi trabajo con ánimo y tarareo alegremente mis canciones preferidas. Pero también hay días en los que todo va mal, por ejemplo cuando el sufrimiento está ahí y me azota sin cesar. Entonces las preguntas vienen una y otra vez a mi mente: ¿Para qué…? ¿Para qué vivir? ¿Para qué luchar? ¿Para qué hacer el bien? Por mucho que me esfuerce, no encuentro una respuesta lógica por mí mismo. No me queda otro remedio que recurrir a lo que pienso en lo profundo de mi ser, a lo que creo. Y hay dos posibilidades:

–Me niego a reconocer que Dios dio origen a todo, incluido mi inteligencia y mis sentimientos, y entonces tropiezo con otras preguntas sin fin. ¿Por qué existimos? ¿Por qué existe el sufrimiento? ¿Por qué existe el bien y el mal? ¿Por qué hay esperanza, por qué la muerte…?

–O acepto creer en Dios. Entonces todo se ilumina progresivamente. No soy solo una combinación de células cuyo origen es inexplicable, sino una persona que tiene una conciencia, capaz de hacerse preguntas y de comprender. En otras palabras, soy un ser humano creado por un Dios personal, y no indefinido y lejano, un Dios vivo que piensa, ama y actúa sin cesar. La fe en Dios y en su Palabra da así un sentido a mi vida y me libera de mis preguntas revelándome la verdad. Es cierto, quizá todas las preguntas no sean resueltas, pero puedo confiar en mi Dios quien vela sobre mí en todas las circunstancias de mi vida.

Eclesiastés 8 – Apocalipsis 2:18-3:6 – Salmo 139:13-18 – Proverbios 29:15-16

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LA BENDICIÓN DE LOS PARTIDARIOS

LA BENDICIÓN DE LOS PARTIDARIOS

12/8/2017

Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia
y contienda; pero otros de buena voluntad. (Filipenses 1:15)
 

Es doloroso pensar que un santo como Pablo tuviera que soportar oposición hasta el punto de decir: “En mi primera defensa [el primer juicio en Roma] ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2 Ti. 4:16). Cuando Pablo les escribió a los filipenses, estaba tan privado de amigos que dijo de Timoteo: “A ninguno tengo del mismo ánimo” (Fil. 2:20).

Pero Pablo también escribió que algunos estaban predicando a Cristo “de buena voluntad” según el versículo de hoy, que denota satisfacción y contentamiento. Los partidarios de Pablo estaban contentos con lo que Dios estaba haciendo en la vida de ellos y en la vida de Pablo. Simpatizaban con él y estaban agradecidos de su ministerio.

Hoy también hay personas así. ¡Qué bendición, aliento y fuente de gozo son ellas! Doy gracias a Dios por llenar mi vida de personas así.

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La estrella sobrenatural de Belén

DICIEMBRE, 08

La estrella sobrenatural de Belén

Devocional por John Piper

¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle. (Mateo 2:2)

Una y otra vez, la Biblia nos deja desconcertados y con curiosidad acerca de cómo sucedieron ciertas cosas. ¿Cómo fue que esta «estrella» condujo a los magos del oriente a Jerusalén?

El versículo 2 no dice que la estrella los guiara ni que fuera delante de ellos, solo dice que vieron una estrella en el oriente y fueron a Jerusalén. ¿Y cómo fue que esa estrella fue delante de ellos por la corta distancia de siete kilómetros desde Jerusalén hasta Belén (versículo 9)? ¿Cómo fue que la estrella «se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño»?

La respuesta es esta: no lo sabemos. Se intentó explicarlo de muchas formas, en términos de conjunciones de planetas, cometas, supernovas y luces milagrosas. Simplemente no lo sabemos, y quiero exhortarlos a que no se preocupen en desarrollar teorías que al fin y al cabo son solo tentativas y tienen poca importancia en el sentido espiritual.

Me atrevo a hacer una generalización para advertirlo: las personas que se preocupan y se esfuerzan en saber cómo apareció la estrella y cómo se dividió el mar Rojo y cómo fue que cayó el maná del cielo y cómo hizo Jonás para sobrevivir en el vientre del gran pez y cómo la luna se tiñe de sangre, por lo general son personas que tienen, lo que yo llamo, una mentalidad para lo marginal. No se percibe en ellas una profunda estima por las cosas centrales del evangelio —la santidad de Dios, lo abominable del pecado, la incapacidad del hombre de salvarse a sí mismo, la muerte de Cristo, la justificación solo por fe, la obra de santificación del Espíritu, la gloria de la venida de Cristo y el juicio final—. Al parecer, estas personas siempre nos están conduciendo a una vía secundaria, por medio de un libro o artículo nuevo, y muestran poco gozo en las verdades centrales del evangelio.

Ahora bien, lo que es claro en cuanto a la cuestión de la estrella, es que cumplió una función que no podría haber llevado a cabo por sí misma: guiar a los magos al Hijo de Dios para que lo adoraran.

Hay una sola Persona según el pensamiento bíblico que puede estar detrás de tal intencionalidad en las estrellas —Dios mismo—.

Por lo tanto, la lección es simple: Dios esta guiando a extranjeros a Cristo para que lo adoren. Y lo hace ejerciendo una influencia y poder globales —probablemente universales— para llevarlo a cabo.

Lucas muestra a Dios influenciando a todo el Imperio Romano con el propósito de que el censo ocurra en el tiempo exacto, a fin de que una virgen llegue a Belén y cumpliera la profecía con su alumbramiento. Mateo muestra el modo en que Dios ejerce influencia sobre las estrellas del cielo a fin de que unos magos extranjeros llegaran a Belén y pudieran adorarlo.

Tal es el designio de Dios. Lo hizo así en ese entonces, y lo sigue haciendo hoy mismo. Su objetivo es que las naciones —todas las naciones (Mateo 24:14)— adoren a su Hijo.

Esta es la voluntad de Dios para todas las personas en la oficina de ustedes y en su barrio y en su hogar. Como dice Juan 4:23: «los tales el Padre busca que le adoren».

Al principio del evangelio de Mateo, todavía vemos un patrón que se repite de «venir y ver». Pero al final del mismo evangelio, el patrón es «ir y predicar». Los magos fueron y vieron. Nosotros vamos y predicamos.

No obstante, lo que no cambia es el propósito de Dios de reunir a las naciones para que adoren a su Hijo. La exaltación de Cristo en la fervorosa adoración de todas las naciones es la razón por la cual el mundo existe.


Devocional tomado del sermón “Hemos venido a adorarlo”

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2 Crónicas 8 | 3 Juan | Habacuc 3 | Lucas 22

8 DICIEMBRE

2 Crónicas 8 | 3 Juan | Habacuc 3 | Lucas 22

La situación de fondo de 3 Juan parece ser algo así: se presume que su escritor, “el anciano” (1:1), fue el apóstol Juan, quien escribe a una iglesia particular en su ámbito. Por lo visto, le pide a esa iglesia que haga lo que pueda por ayudar a unos “hermanos” (1:5) que fueron enviados con un ministerio evangelístico. Desafortunadamente, esa iglesia había sido secuestrada por un tal Diótrefes, quien, según el apóstol, estaba mucho más interesado en ser el “primero”, es decir, en promoverse a sí mismo y en el control autocrático, que en el progreso del Evangelio (1:9). Con tales valores que le controlaban, Diótrefes estaba totalmente dispuesto a menospreciar el acercamiento del apóstol.

A distancia, el apóstol no podía hacer mucho. No obstante, cuando sí llegue allí, llamará la atención a lo que Diótrefes estaba haciendo y lo expondrá a la iglesia (1:10). Aparentemente, Juan confía en que tiene la autoridad y credibilidad para llevarlo a cabo. Mientras tanto, el apóstol obvia los canales normales de autoridad y le escribe a su querido amigo Gayo (1:1), quien parece que pertenece a la misma iglesia, pero es de un espíritu muy diferente al de Diótrefes.

Tras algunas palabras preliminares (1:2–4), Juan alaba con entusiasmo a Gayo por la manera en que ha abierto su casa a estos “hermanos” viajeros (1:5). De hecho, algunos seguramente volvieron con informes sobre la excelente hospitalidad que recibieron (1:6). A Gayo debe poder continuar este excelente ministerio, enviándolos “como es digno de Dios” (1:6): un modelo asombroso que deberíamos emular hoy día al encomendar y apoyar misioneros que son verdaderamente fieles. En resumen, la generosidad incondicional entre los cristianos, ejemplificada por Gayo, nos lleva a tener una mente misionera; la sed obstinada de poder, representada por Diótrefes, es probable que conduzca a la miopía y a una visión estrecha.

Observemos la claridad penetrante de las declaraciones iniciales (1:2–3). Primero, Juan ora por la salud de Gayo, para que prospere así como lo hace su alma. ¡Notemos cuál de las dos es el modelo de la otra! Segundo, el apóstol menciona algo que le ha dado gran gozo; a saber, las noticias de la fidelidad de Gayo a la verdad, su caminar en la verdad. Tercero, Juan generaliza un aspecto final: “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (1:4). En un mundo en el que muchos cristianos obtienen su gozo más profundo en la comodidad, los ascensos, la seguridad financiera, la buena salud, la popularidad, el progreso y muchas otras cosas, es maravilloso y desafiante oír testificar a un apóstol que nada le da más gozo que escuchar que sus “hijos” están caminando a la luz del evangelio. Eso nos revela perfectamente su corazón y nos habla sobre en qué debemos encontrar nuestros placeres.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 342). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios salva (3)

viernes 8 diciembre

Yo el Señor soy Salvador tuyo y Redentor tuyo.

Isaías 49:26

Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad.

Tito 2:13-14

Dios salva (3)

Dios es salvador. Igual que un hilo dorado, esta expresión atraviesa toda la Biblia. Da testimonio de toda la gracia, de todo el amor de Dios.

Decir que Dios salva es decir que libera del pecado y del juicio. La esclavitud del pecado puede ser descrita como esa fuerza de egoísmo que nos impide someternos a Dios y nos encierra en nosotros mismos. El pecado nos separa de Dios y pesa sobre nuestra conciencia. Desde Adán, caracteriza a cada uno de nosotros. ¡Cuántas veces, apenas pronunciamos una palabra, nos arrepentimos de haberla dicho! ¡De cuántas acciones sentimos vergüenza, y cuántas situaciones hay que nos gustaría cambiar…! ¡Pero hay una buena noticia! Dios quiere salvarnos de todo lo que nos encadena y perturba nuestra conciencia. Nos salva del pecado.

¿Cómo hace Dios para salvarnos? Lo hace mediante su Hijo Jesucristo. “El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14). No es el Salvador de la «gente buena», de aquellos que tienen una buena reputación moral, sino que es el Salvador de todo el mundo, de las personas de todo pueblo y condición.

En hebreo, el nombre de “Jesús” significa Dios salva. Jesús no solo fue enviado para anunciar esta liberación, sino que él mismo es esa salvación, él mismo es el Salvador.

Dios quiere salvarnos, pero no lo hace sin nuestra aceptación consciente. Nosotros debemos responder a su oferta recibiendo al Señor Jesús.

(continuará el 10 de diciembre)

Eclesiastés 6-7 – Apocalipsis 2:1-17 – Salmo 139:7-12 – Proverbios 29:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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AFLICCIONES EN EL MINISTERIO

AFLICCIONES EN EL MINISTERIO

12/7/2017

Algunos, a la verdad, predican a Cristo… por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. (Filipenses 1:15-16) 

A veces me preguntan: “¿Qué ha sido lo más desalentador en su ministerio?” Hasta donde puedo recordar, mi respuesta ha sido la misma a través de los años.

Hay dos cuestiones que me afligen profundamente. Una es ver a quienes deben procurar ser los más maduros en la fe, los que conocen bien la Palabra de Dios, que han experimentado las bendiciones del desarrollo espiritual y de la comunión y que han visto el poder de Dios repetidas veces, apartarse de la fe y abrazar el pecado. Eso es mucho más desalentador que cuando un cristiano recién convertido cae en pecado debido a la ignorancia.

La segunda es ser calumniado por otros predicadores del evangelio. Parece que algunos desean desacreditar el ministerio de otros. Como resultado, calumnian a otros ministros, no porque tengan válidas razones para censurarlos, sino simplemente por la satisfacción de desacreditarlos.

Mientras lleva una vida de santidad, espere ataques a su servicio a Dios. Pero no deje que eso afecte su gozo.

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Un Mesías para los magos

DICIEMBRE, 07

Un Mesías para los magos

Devocional por John Piper

Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? (Mateo 2:1?2)

A diferencia de Lucas, Mateo no habla de los pastores que fueron a visitar a Jesús al establo, sino que inmediatamente pone énfasis en los extranjeros que venían del oriente para adorar a Jesús.

Mateo describe a Jesús, desde el principio hasta el final de su Evangelio, como el Mesías universal de las naciones, no solo de los judíos.

Aquí, los primeros adoradores que se presentan son magos de la realeza o astrólogos o unos hombres sabios que no venían de Israel, sino del oriente —quizás de Babilonia—. Ellos eran gentiles, eran impuros.

Hacia el final de Mateo, las últimas palabras de Jesús son: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones».

Sus palabras no solo abrieron las puertas para que nosotros los gentiles pudiéramos regocijarnos en el Mesías, sino que fueron una prueba más de que él era el Mesías. Una de las reiteradas profecías era que las naciones y sus reyes acudirían a él como el soberano del mundo entero. Por ejemplo, Isaías 60:3 dice: «Y acudirán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer».

Por lo tanto, Mateo añade pruebas del mesianismo de Jesús y demuestra que él es el Mesías —un Rey y Aquel quien cumpliría las promesas— para todas las naciones y no solo para Israel.


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