Declaración de los derechos de Dios (1)

Jueves 7 Julio
¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra del Señor.
Jeremías 22:29

Declaración de los derechos de Dios (1)

“Yo soy el Señor tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2-3).

“No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano” (v. 7).

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No hurtarás.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (v. 12-17).

“Al extranjero no engañarás ni angustiarás” (Éxodo 22:21).

“No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis” (Éxodo 20:23).

“No admitirás falso rumor… No seguirás a los muchos para hacer mal” (Éxodo 23:1-2).

Podríamos seguir enumerando lo que Dios ordena que no hagamos. Cada uno de estos mandamientos nos muestra lo que debemos a nuestro creador y a nuestro prójimo. Los recibimos de un Dios que ama a su criatura.

El mundo sería muy diferente si escucháramos estas instrucciones a no hacer lo que desagrada a Dios. Y la Biblia va más lejos, porque nos da además otros mandamientos, esta vez positivos, en cuanto a lo que Dios espera de nosotros.

(continuará el próximo jueves)
Números 17 – Lucas 1:1-25 – Salmo 79:8-13 – Proverbios 18:23-24

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La coma desplazada

Miércoles 6 Julio
(Dios) sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Romanos 3:26
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Romanos 8:1
La coma desplazada
Se cuenta que un rey recibió un día una carta de un hombre que estaba condenado a varios años de cárcel. En ella solicitaba un indulto.

El ministro de justicia había anotado en el margen del documento: “¡Gracia imposible, que se quede en la cárcel!”.

El rey leyó atentamente la petición, estudió el caso del condenado, tomó su pluma y desplazó la coma hacia la izquierda en la anotación que había hecho el ministro: “¡Gracia, imposible que se quede en la cárcel!”. Y luego añadió: “¡Concedido!”. El condenado quedó libre.

El comportamiento de este rey nos hace pensar en el Señor Jesús. Las acusaciones que hay contra nosotros son totalmente justificadas. La ley nos condena justamente. Pero Jesús llevó sobre sí la culpabilidad de todos los que creemos en él, y sufrió en nuestro lugar el juicio de Dios. Así, como nos concedió la gracia, es imposible que sigamos condenados. ¡Y eso le costó infinitamente más que un sencillo trazo con la pluma! Los evangelios y los salmos nos presentan un cuadro sobrecogedor de los sufrimientos expiatorios y de la muerte de Jesús.

Para el que reconoce su culpabilidad ante Dios y cree en la obra redentora del Señor Jesús, la salvación de Dios tiene un alcance mucho más grande que la gracia del rey. ¡No solo fue indultado, y su condena anulada, sino que además fue hecho justo! La obra expiatoria de Jesús es perfecta. Todos los que creen en él pueden presentarse ante Dios con la total seguridad de que la cuestión de sus pecados quedó eternamente resuelta en la cruz.

Números 16:20-50 – 3 Juan – Salmo 79:1-7 – Proverbios 18:22

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Morir por tanto tiempo

Martes 5 Julio
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 3:36
Irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Mateo 25:46
Morir por tanto tiempo
“Solo morimos una vez y por tanto tiempo”. El autor de este libro, un médico de urgencias, describe la agonía y la muerte de varios personajes ilustres. El título nos recuerda una verdad solemne: es por mucho tiempo… El pensamiento de la eternidad está en la mente humana. Después de la muerte física no termina todo. La muerte descrita por el médico solo es un lado de la realidad. Supone la separación del espíritu y del cuerpo. “Sale su aliento, y vuelve a la tierra” (Salmo 146:4). Pero “el espíritu” vuelve a “Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).

El hombre creado por Dios es un ser inmortal. El espíritu es la facultad superior del hombre, lo que lo distingue del animal. Este espíritu, que le permite relacionarse con Dios, tiene una existencia inmortal. Si aquí en la tierra conocemos a Dios como nuestro Padre, nuestra morada eterna será su casa. Pero si nuestro corazón permanece frío y sordo a sus llamados a recibir su perdón, más tarde nos hallaremos ante él como juez. La muerte sella este estado final “por tanto tiempo”.

Jesucristo “vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9). Acepte hoy la salvación que él le ofrece. El que cree en Jesús tiene la vida eterna.

¡Gloria a Jesús! ¡Alabanzas al Redentor!
En él la muerte halló a su vencedor.
Satanás, el enemigo, conoce su poder,
y la tumba le obedece.
¡Gloria a tu nombre, Señor Jesús!
El infierno y la muerte están vencidos.
Números 16:1-19 – 2 Juan – Salmo 78:65-72 – Proverbios 18:20-21

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No pocas

Lunes 4 Julio
Abre tu boca, y yo la llenaré.
Salmo 81:10
E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio… Y le otorgó Dios lo que pidió.
1 Crónicas 4:10
No pocas
Leer 2 Reyes 4:1-7
Esta historia sucedió en los días del profeta Eliseo (alrededor de 900 años antes de Jesucristo). Una viuda no podía pagar sus deudas, y su acreedor quería tomar a sus dos hijos como esclavos. No viendo ninguna solución, y como último recurso, ella se dirigió a Eliseo, el profeta de Dios. Él hizo el balance de la situación: la mujer solo tenía una vasija de aceite. El profeta sabía que Dios haría un milagro y que la mujer podría pagar su deuda vendiendo el aceite. Necesitaba, pues, muchas vasijas, y la envió a pedir prestadas a sus vecinos. Debía conseguir la mayor cantidad posible: “No pocas”. El milagro se produjo: la vasija inicial parecía una fuente inagotable y permitió llenar todas las vasijas que reunieron. Cuando todas estuvieron llenas, el aceite cesó. Dios respondió plenamente a la fe de esta mujer. La gracia de Dios no tiene límites.

Esta historia nos interpela. No pongamos límites a la bendición de Dios por nuestra falta de fe, o sea, por una fe demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Si solo le presentamos “tres vasijas”, él solo llenará “tres vasijas”. La Biblia nos dice: “No tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2).

Recordemos lo que Dios dice a su pueblo en el último capítulo del Antiguo Testamento:

“Probadme… si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). La misma promesa es para nosotros, ¡Dios no cambia!

Números 15 – 1 Juan 5 – Salmo 78:56-65 – Proverbios 18:18-19

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Mirad las aves

Domingo 3 Julio
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mateo 6:26
Mirad las aves

“Recientemente observamos, todas las tardes, cientos de aves volando en círculo y metiéndose en la más alta de las tres chimeneas vecinas, la única que tiene una capucha. Una amiga ornitóloga me explicó que se trataba de un vuelo de vencejos. Usaban esta gran chimenea como punto de encuentro, para descansar en su trayecto migratorio. Yo le pregunté:

 – ¿Y por qué entran todas en la chimenea?

 – Dios les dio patas con las que pueden agarrarse a los ladrillos de la chimenea y dormir allí cómodamente.

 – ¿Por qué entran todas por el mismo lado?

 – Porque Dios les dio un instinto que les permite evitar el desorden al entrar, y posarse ordenadamente.

 – ¿Por qué no van a las tres chimeneas?

 – Porque la capucha los protege de la lluvia”.

Estos pequeños pájaros son una obra maravillosa de nuestro Dios. Cada especie está dotada de capacidades admirables y extremadamente variadas.

A nosotros, que también somos sus criaturas, Dios nos dio, además, la facultad de conocerlo. Él nos creó y se reveló a nosotros. ¿Cómo ignorar que valemos mucho más que los pajarillos?

Dios amó de tal manera a la humanidad, “que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Números 14:20-45 – 1 Juan 4 – Salmo 78:40-55 – Proverbios 18:16-17

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La esperanza del cristiano

Sábado 2 Julio
Ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
Salmo 39:7
Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.
Salmo 62:5

El poeta Alcuin (735-804) escribió: “La vida es la espera de la muerte”. Como todo hombre, el cristiano sabe que su vida terrenal tendrá un fin, pero al contrario del inconverso, posee una certeza: tiene la vida eterna que Jesucristo le dio. La Biblia declara: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

Tal vez usted se pregunte: “¿Qué es la vida eterna?”. Jesús mismo responde: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). El creyente recibe esta certeza por la fe, certeza que descansa en el poder de Dios y en su amor (1 Corintios 2:5). Ella produce una feliz esperanza: estar eternamente con Jesús, su Salvador y su Dios.

El apóstol Pablo dijo: “Teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Él esperaba ese momento en paz, confiado en las promesas de Dios. Pero no permaneció inactivo. Animaba a los creyentes a aguardar “la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”, a ser un pueblo “celoso de buenas obras” (Tito 2:13-14).

“El mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2 Tesalonicenses 2:16-17).

Números 14:1-19 – 1 Juan 3 – Salmo 78:32-40 – Proverbios 18:14-15

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Nunca más

Viernes 1 Julio
Si alguno está en Cristo, nueva criatura es.
2 Corintios 5:17
Nunca más

Esto fue lo que escribió un cantante cuando escuchó la noticia sobre el asesinato de dos jóvenes. La misma reflexión escuchamos cada vez que se descubren crímenes particularmente atroces. ¡Cuántos sufrimientos para las familias víctimas de estos flagelos, cuántos horrores! No podemos ser indiferentes a esto. ¿Cómo puede una persona llegar a cometer semejantes actos? A menudo nos hacemos esta pregunta.

La Biblia nos muestra que la violencia es un mal de todos los tiempos: el primer crimen fue cometido por Caín contra su hermano (Génesis 4:8). Más tarde, antes del diluvio, “estaba la tierra llena de violencia” (Génesis 6:11); la historia de la humanidad confirma que esto no ha cambiado. Dios nos explica que el problema está en nuestra propia naturaleza. El hombre desobedeció a Dios, se alejó de él, y tiene esta terrible tendencia a hacer el mal. “Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos” (Romanos 3:15-16).

Todos nosotros somos capaces de lo peor y nuestro corazón necesita ser cambiado. Esto es posible porque Dios perdona a todo el que arrepentido reconoce sus pecados y cree en Jesús como su Salvador. Esto produce un cambio, un “nuevo” nacimiento. Es el comienzo de una vida nueva, la vida eterna, para el que recibe a Jesucristo como su Salvador. El mundo que lo rodea no ha cambiado, pero a partir de su conversión está “en Cristo”, es una nueva creación. El cambio para él es mucho más grande que si el mundo entero hubiera cambiado.

¡Qué camino se abre entonces ante él! ¡Qué futuro maravilloso!

Números 13 – 1 Juan 2:18-29 – Salmo 78:21-31 – Proverbios 18:13

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Pertenezco a Jesús

Jueves 30 Junio
No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.
2 Timoteo 1:7-8
Pertenezco a Jesús

Cada cuatro años, un evento deportivo cautiva a millones de personas en todo el mundo. El 30 de junio de 2002, en Yokohama (Japón), el estadio estaba lleno: era la final de la Copa mundial de fútbol. Bajo la mirada entusiasta de espectadores y telespectadores, Brasil fue campeón. Los jugadores, reunidos en el centro del estadio, eran ovacionados; uno de ellos salió del grupo y se puso una camiseta en la que decía: “I belong to Jesus”, que quiere decir: “Pertenezco a Jesús”.

Admiramos la valentía de este hombre que había preparado todo para poder hablar al mundo entero de su fe en Jesucristo. Así Dios permitió que este testimonio fuese dado a millones de personas, y solo él conoce los resultados.

Quizá no todos nosotros tengamos la ocasión de dar un testimonio a tan gran escala, pero si pertenecemos a Jesús, si somos sus discípulos, mostrémoslo a nuestro alrededor mediante nuestro comportamiento, nuestras palabras, ocupaciones…

¿Qué saben de nuestra fe nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo o de estudios? No conviene mostrar nuestra fe de manera irreflexiva, pero tampoco debemos dudar en dar testimonio de Jesús cuando la ocasión se presenta. En el barco que lo llevaba prisionero a Roma, el apóstol Pablo dio gracias antes de comer, en presencia de 275 compañeros de viaje (Hechos 27:35-37). Él también escribió: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).

Números 12 – 1 Juan 2:1-17 – Salmo 78:9-20 – Proverbios 18:11-12

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Piratas de la privacidad

Miércoles 29 Junio
No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Hebreos 4:13
Mi pecado te declaré… Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Salmo 32:5
Piratas de la privacidad

Una página de internet proponía citas a los internautas, y garantizaba una absoluta discreción… hasta el día en que un grupo de piratas informáticos consiguió entrar en la página. De la noche a la mañana, la identidad, los datos bancarios, los mensajes confidenciales escritos por los usuarios se volvieron públicos.

Sin duda esta revelación fue comprometedora, y quizá devastadora, para esas personas. Esto nos hace pensar en otra revelación, mucho más completa y solemne todavía. En efecto, la Biblia nos dice que todos tenemos que comparecer ante Dios. Ese día, todo lo que hayamos hecho será revelado. “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14). Podemos engañar a los hombres, pero nunca a Dios, pues él conoce toda nuestra vida. “¿Se ocultará alguno, dice el Señor, en escondrijos que yo no lo vea?” (Jeremías 23:24).

¿Cómo vivimos en este mundo? ¿Tratando de hacer trampa, de engañar a los demás, de escondernos, de olvidar a Dios para evitar los reproches de nuestra conciencia? “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Dios perdona a todo el que le confiesa sus pecados y cree que Jesús, muriendo en la cruz, sufrió el castigo en su lugar.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

Números 11 – 1 Juan 1 – Salmo 78:1-8 – Proverbios 18:9-10

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Una relación personal con Jesucristo

Martes 28 Junio
(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Apocalipsis 3:20
Una relación personal con Jesucristo

Arrepentirse significa dar un giro radical en sus pensamientos y actos. Esto fue lo que sucedió con un asistente del presidente de una nación. Después del escándalo de un asunto de espionaje, empezó a ver su vida de forma diferente y comenzó a leer un libro sobre el cristianismo, que un amigo le regaló. Esto es lo que cuenta:

“Sabía que mi hora había llegado… Tenía que aceptar sin reserva a Jesucristo como el Señor de mi vida. Era como si tuviese una puerta ante mí, no podía evitarla: entraba o me quedaba fuera”. Después de un largo combate interior, finalmente este colaborador del presidente se dio cuenta de que Jesucristo merecía toda su lealtad. Entonces se rindió: “Señor Jesús, creo en ti. Te acepto; por favor, ven a mi vida, te la consagro”. Seguidamente descubrió que sus preguntas particulares como: “¿Por qué existo? ¿A dónde voy?”, hallaban sus respuestas en esta nueva relación personal con Jesucristo.

Conocer a Jesucristo como nuestro Salvador nos permite tener una comunión real con él. Jesucristo colma nuestra vida interior, nos llena con su paz y nos da una razón de vivir. Aceptarlo como Señor de nuestra vida también responde a nuestras necesidades más profundas de amor y paz. Quienquiera que usted sea, Jesús lo ama y le invita a tener una relación personal con él.

“El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Números 10 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

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