¿Podemos ver a Dios?

Viernes 13 Mayo

(Moisés dijo a Dios:) Te ruego que me muestres tu gloria… Le respondió… No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Éxodo 33:18-20

(Jesús le dijo:) El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Juan 14:9

¿Podemos ver a Dios?

 – Si viera a Dios, entonces creería en él.

 – Mire primero el sol, fue la respuesta.

 – ¡No puedo, alumbra demasiado y me volveré ciego!

 – Si no puede soportar el hecho de mirar el sol, una creación de Dios, ¿cómo podría soportar ver a Dios mismo?

Moisés pidió a Dios: “Te ruego que me muestres tu gloria”. Dios le respondió: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá”. Sin embargo, con bondad, Dios se mostró parcialmente a Moisés. Dios mismo lo escondió en la hendidura de una roca, luego se manifestó en toda su grandeza, y Moisés lo vio, pero no cara a cara, sino por detrás.

¿Qué significa esto? Que es imposible ver su gloria. Varias veces en la Biblia, cuando algunos hombres fueron conscientes de estar en la presencia de Dios, comprendieron que estaban perdidos, en una situación desesperada (por ejemplo, Isaías 6:1-5). Pero nosotros podemos estar “escondidos en la roca”. ¿Quién es la roca? Es el Señor, la “fortaleza de los siglos” (Isaías 26:4).

Dios es espíritu, es invisible, vive en “luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16). No podemos verlo, pero podemos conocerlo recibiendo lo que nos comunicó. Jesús dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. En Jesús podemos ver todos los caracteres de Dios, particularmente su justicia, su amor y su bondad. Él se acerca a nosotros, quiere nuestro bien y nos tiende la mano.

Isaías 60 – Marcos 11:20-33 – Salmo 57:1-5 – Proverbios 15:13-14

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Su diario de esperanza

MEDITACIÓN DIARIA
Su diario de esperanza
Al dedicar tiempo para escribir lo que ha hecho su Padre celestial, logrará tener una mayor comprensión de sus buenos propósitos.

12 de mayo de 2022

2 Crónicas 20.5-12

Ayer vimos que al enfrentar una fuerza militar intimidante, el rey Josafat buscó al Señor en oración de inmediato. Pero no comenzó con ansiosas peticiones de salvación. En vez de eso, después de centrar la atención en el poder de Dios sobre todos los reinos terrenales, hizo un recuento de la fidelidad del Señor en el pasado y en los hechos poderosos a favor de Israel. Josafat también recordó la promesa de Dios de escuchar y salvar a la nación cuando clamaran por ayuda. Solo entonces el rey hizo su petición.

Este es un buen modelo a seguir. Sin embargo, a veces tenemos mala memoria cuando se trata de las intervenciones del Señor a nuestro favor. Si ese es el caso, más adelante, cuando volvamos a tener miedo será difícil recordar las veces en que Dios actuó para bendecirnos.

Por eso animo a todo creyente a llevar un diario, un registro escrito de la fidelidad del Señor. Durante tiempos de impotencia, queremos aliento, no solo de cómo Dios ha obrado en la historia o en el mundo, sino también de los momentos en que ha intervenido en nuestra vida.

Cuando usted dedica tiempo para escribir lo que ha hecho su Padre celestial, logrará tener una mayor comprensión de sus buenos propósitos. Él comenzará a revelar cómo ha trabajado para hacer de su vida una hermosa demostración de su gloria.

Biblia en un año: 2 Crónicas 5-7

La paciencia y la fe

Jueves 12 Mayo
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Lucas 17:5
Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
2 Tesalonicenses 3:13
La paciencia y la fe

Mientras caminaba con los demás discípulos, Pedro preguntó a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22).

En otra circunstancia Jesús les dijo: “Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale; y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lucas 17:3-4).

¡Pongámonos en el lugar de los discípulos! Mi hermano me hace daño, viene a pedirme perdón y yo perdono. Vuelve a hacerme daño y vuelvo a perdonarlo. Y otra vez… Habríamos dicho: “¡Eso realmente es un abuso!”.

Pero ante esa respuesta del Señor, los discípulos reaccionaron de forma correcta: pidieron más fe para alcanzar ese nivel de paciencia y amor hacia los demás, pues solo la fe puede ayudarnos en estos casos. En efecto, el Señor Jesús dice que la fe hace posible lo imposible: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería” (Lucas 17:6).

Hudson Taylor, misionero en China en el siglo 19, experimentó el poder de la fe. Sin embargo, con respecto a este versículo, decía: “No necesitamos una gran fe, sino un gran Dios”.

¿Tiene usted en su corazón a este gran Dios y Salvador? (Tito 2:13).

Isaías 59 – Marcos 11:1-19 – Salmo 56:8-13 – Proverbios 15:11-12

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Cuando nos sentimos impotentes

MEDITACIÓN DIARIA
Cuando nos sentimos impotentes
Cuando las circunstancias le hagan sentir miedo y fuera de control, aparte su atención del problema y póngalo en manos de nuestro poderoso Dios.

11 de mayo de 2022

2 Crónicas 20.1-4

¿Alguna vez se ha sentido impotente? ¿Puede recordar haber enfrentado una situación o emergencia en la que no tenía ningún poder? Es una experiencia aleccionadora para cualquiera. Incluso a las personas que afirman depender de Dios, les gusta sentir que tienen cierto control sobre sus circunstancias.

Josafat enfrentó un momento como ese cuando llegó la noticia de que tres ejércitos diferentes se habían unido para destruir a Israel. Tuvo miedo porque los enemigos eran muy numerosos. Además, recordó haber estado en grave peligro la última vez que estuvo en el campo de batalla (1 R 22.29-33). Pero ahora, en este momento tan importante, Josafat también sabía que solo Dios podía ayudar. A pesar de su miedo, Josafat no huyó ni se lanzó a la batalla; más bien, “se dispuso a buscar al Señor” (2 Cr 20.3 LBLA). También llamó a los demás a orar; buscar a Dios en una situación desesperante cambió la actitud de toda la nación.

Cuando las circunstancias le hagan sentir miedo y fuera de control, aparte su atención del problema y póngala en manos de nuestro poderoso Dios. Se necesita fe para rechazar la autosuficiencia, pero el Señor honra a quienes dependen de Él.

Biblia en un año: 2 Crónicas 1-4

El verdadero regalo

Miércoles 11 Mayo

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate, porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás.

Salmo 49:7-8

(Jesús dijo:) Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Apocalipsis 21:6

El verdadero regalo

En numerosas partes del mundo existe una costumbre social llamada “potlatch”, y derivada de un término chinook que significa “regalar”. Se trata de un sistema de intercambio de regalos en el que cada uno debe dar un regalo por lo menos equivalente al que recibió, para no quedar mal. Esta costumbre podría parecer extraña en nuestras culturas cristianizadas, si no analizamos algunas de las nuestras. Por ejemplo, como norma de cortesía no llegamos con las manos vacías cuando alguien nos invita; hay que devolver una invitación; el intercambio de regalos es una costumbre de fin de año; un servicio llama a otro servicio… En resumen, si nos dan un regalo, hay que devolver otro.

Pero con Dios no sucede lo mismo: él nos dio a su propio Hijo, ¿qué podríamos darle a cambio? Debemos aceptar sencillamente su regalo, pues ofreciéndole otro mostraríamos que no apreciamos ese don supremo en su justo valor. Aceptar su regalo también significa aceptar lo que somos ante él, es decir, pecadores. Para expiar nuestros pecados fue necesario que el Hijo de Dios diese su vida, ¡regalo inmenso pero necesario! De ninguna manera podremos comprar ni pagar nuestra salvación a través de una vida piadosa, obedeciendo principios morales, respetando la sociedad y a los demás. El regalo de Dios es gratuito, no es un crédito que debamos reembolsar. ¡Aceptémoslo simplemente! ¿Qué podemos darle a cambio? Simplemente nuestro agradecimiento, que se manifiesta viviendo de una manera que le agrade.

Isaías 58 – Marcos 10:32-52 – Salmo 56:1-7 – Proverbios 15:9-10

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El poder en la oración

MEDITACIÓN DIARIA
El poder en la oración
Dios usa las oraciones de su pueblo para lograr sus planes.

10 de mayo de 2022

Mateo 7.7-11

¿Se ha desilusionado en cuanto a la oración? Tal vez ha estado pidiendo, buscando y llamando con persistencia, pero Dios no ha respondido su petición. De ser así es posible que se pregunte por qué tantos cristianos hablan del poder de la oración cuando esta parece ineficaz en su vida.

Los versículos 9 al 11 del pasaje de hoy nos ayudan a comprender el panorama general. Cristo compara a los padres terrenales con el Padre celestial. Señala que un padre humano, que es imperfecto y limitado, puede dar cosas buenas a sus hijos. Entonces, es lógico que el Padre celestial, quien es todopoderoso y omnisciente, dé lo que es beneficioso para sus hijos.

A veces, sin embargo, somos como niños espirituales. En nuestro entendimiento limitado, no nos damos cuenta de que nuestras peticiones no siempre son lo que Dios considera mejor para nosotros. La oración es poderosa cuando le pedimos lo que le agrada según su perfecta voluntad (1 Jn 5.14, 15).

Lo maravilloso es que Dios usa las oraciones de su pueblo para lograr sus planes. Él pudiera lograrlos sin nosotros, pero la oración nos enseña humildad, dependencia, sumisión y confianza. La intimidad con Dios se logra cuando venimos a Él con alabanza, gratitud, confesión y peticiones. El beneficio de la oración no es que podamos recibir algo, sino que podamos relacionarnos con Aquel que suple para nuestras necesidades.

Biblia en un año: 1 Crónicas 28-29

Ella vio al Señor

Martes 10 Mayo
(Jesús dijo a María:) No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Juan 20:17
Ella vio al Señor
Pasaje del Evangelio (Juan 20:11-16)
“María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron:

 – Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo:

 – Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.

Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

Jesús le dijo:

 – Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el hortelano, le dijo:

 – Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo:

 – ¡María! Volviéndose ella, le dijo:

 – ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro)”.

La primera persona que fue al sepulcro esa gloriosa mañana de la resurrección fue María Magdalena, esa mujer de la cual el Señor había echado siete demonios (Marcos 16:9). Pero la piedra del sepulcro ya estaba quitada. María anhelaba tanto volver a ver a su amado Señor (v. 13), que Jesús no pudo dejar semejante afecto sin respuesta. ¡Y ella recibió mucho más de lo que esperaba! Fue un Salvador vivo el que se acercó a ella, la llamó por su nombre y le encargó la misión de anunciar a sus “hermanos” que la cruz, lejos de haberlo separado de ellos, era la base de vínculos completamente nuevos e inestimables: su Padre llegó a ser nuestro Padre, y su Dios, nuestro Dios.

Isaías 56-57 – Marcos 10:1-31 – Salmo 55:16-23 – Proverbios 15:7-8

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Me sentía cansada y sin rumbo

Dios es grande, pero no desestima a nadie.
Job 36:5
(Jesús dijo:) Al que a mí viene, no le echo fuera.
Juan 6:37
Me sentía cansada y sin rumbo (2)
Testimonio
“Mis nuevos amigos me hablaron de la Biblia. Al principio solo la consideré como un buen medio para mejorar mi nivel de inglés. Pero, para mi gran sorpresa, en ella encontré la respuesta a mis preguntas. Jack y Carol manifestaban el amor y la paz porque había una fuerza especial en ellos. ¡Esta fuerza era la de Jesucristo!

Una noche, mientras estudiábamos la Biblia juntos, leí estas palabras: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Cerré los ojos y sentí la presencia de Jesús. ¡Podía escuchar su voz! Entonces invité a Jesús a mi vida. Cuando recibí el amor de Cristo, me sentí limpia, fuerte, feliz, y supe que para mí había empezado una nueva vida. ¡Ahora tengo paz, ya no estoy perdida!

¿Y usted? ¿Tiene paz en su corazón? Puede recibir a Cristo ahora por la fe, por medio de la oración. Orar es simplemente hablar con Dios. Él le conoce y está más atento a lo que hay en su corazón que a las palabras que usted pronuncia. Le sugiero que ore así: Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias porque moriste en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Salvador y mi Señor”. Él responderá a esta petición y se manifestará a usted.

Winnie W.
“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
“¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente?” (Miqueas 2:7).

Isaías 54-55 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

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No nos falta nada

MEDITACIÓN DIARIA
No nos falta nada
¿Cómo ha tratado de llenar alguna carencia a lo largo de los años? ¿Todavía sigue sin lograrlo?

8 de mayo de 2022

Para sacarle el máximo provecho a este devocional, lea los pasajes a los que se hacen referencia.

Muchas personas pueden parecer estar bien, pero si pudiéramos mirar bajo la superficie, veríamos otra cosa: lugares en sus almas que han tratado de llenar con éxito mundano, posesiones o popularidad. Pero la verdad es que esas cosas nunca satisfacen. Solo Dios puede darnos satisfacción y paz genuinas. (Véanse Jn 6.35; Fil 4.6, 7).

Ahora bien, esto no significa que la vida siempre será perfecta u ordenada a nuestro gusto. De hecho, el Señor Jesús nos dijo que en este mundo tendremos dificultades (Jn 16.33), pero si estamos en Él, experimentaremos una sensación de plenitud que nunca podrá ser quitada. Es posible que sigamos deseando otras cosas, pero debido a que estamos completos en Cristo, esos deseos no ejercerán una atracción tan fuerte sobre nosotros. Ya sea que se nos presenten o no, podemos permanecer verdaderamente satisfechos con Aquel que nos llama sus hijos amados (1 Jn 3.1). Podemos descansar en la suficiencia de su amor y en el gozo de la vida en Él.

PIENSE EN ESTO

¿Siente usted alguna carencia en su interior? ¿Cómo ha tratado de llenarla a lo largo de los años? ¿Todavía sigue sin lograrlo?
Biblia en un año: 1 Crónicas 22-24

Me sentía cansada y sin rumbo

Domingo 8 Mayo
Raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
1 Timoteo 6:10
Éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias… Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó.
Tito 3:3-5
Me sentía cansada y sin rumbo (1)
Testimonio
“Nací en China. Fui educada en el marxismo, pero no creía nada de lo que me enseñaban. Mi divisa era: “Solo se puede contar con uno mismo”. La vida no era fácil en China; todos los miembros de mi familia trabajaban duro, con la esperanza de tener un futuro mejor.

Cuando terminé mis estudios universitarios, conseguí un buen empleo. Para muchos, el dinero era lo más importante. Los ricos miraban a los pobres con desprecio, y los fuertes explotaban a los débiles. Un día me di cuenta de que me había vuelto como esos ricos. Entonces empecé a odiarme.

Me sentía cansada y sin rumbo. ¿Acaso la gente no podía vivir en paz, con corazones puros? ¿No podían amarse unos a otros? Esto era fácil de decir, pero se necesitaba una fuerza especial para poder llevarlo a cabo. ¡Yo no tenía esa fuerza! Me hacía preguntas sin hallar respuestas.

Mi marido y yo emigramos a Canadá en 2001. Allí tuvimos la suerte de conocer nuevos amigos, Jack y Carol. Me sentía muy bien con ellos, como si nos conociésemos desde siempre. Cuanto más nos acercábamos, más me sorprendían. ¡Vivían de forma tan sencilla y eran tan cariñosos! Podíamos ver la paz y la felicidad en sus rostros. ¿Cómo hacían para vivir así? Entonces quise conocer el secreto de esta paz y de esta felicidad”.

(mañana continuará)
Isaías 52-53 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

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