Roca Inconmovible

Isha – Salmos

DÍA 99 – Salmo 61

Dosis: Refugio

Roca Inconmovible

“Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo. Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.” (Salmo 61:1–3) (NVI)

Este salmo también inicia con una invocación para que Dios escuche al salmista que se halla “en los confines de la tierra”. Algunos estudiosos dicen que ésta, podría ser una alusión al destierro de alguien que está lejos de Jerusalén. Lo cierto que esta persona está distante, siente que su corazón desmaya y suplica la intervención divina a ese Dios que siempre fue para él como una roca firme.

Hace algunos años, fuimos a visitar “La Catedral” un monumento de roca ubicado al sur de mi país en la reserva natural de Paracas en medio del mar. La Catedral fue una imponente formación rocosa causada por la erosión del mar y el viento a lo largo de los siglos. Su forma cóncava hacía recordar a las cúpulas de las catedrales, y era considerada Patrimonio de la Humanidad, una de las imágenes naturales del Perú más importantes. Tras cruzar el arenal, al borde del precipicio y frente al mar, divisé el montículo de rocas que permanecían firmes en el tiempo, me parecieron hermosas y recordé este salmo. Mientras mis hijos tomaban fotografías, yo entonaba los versos escritos siglos atrás por el salmista. Hice una oración y en mi corazón le dije a Dios: “Tú eres una roca aún más maravillosa, eres una roca eterna”. Contra todo pronóstico, La Catedral que fotografiamos se desplomó durante el violento terremoto de 8 grados en la escala de Richter en Agosto del 2007 que tuvo como epicentro la ciudad de Pisco. Pero Dios, nuestro refugio sigue siendo esa roca inconmovible a la que podemos asirnos en medio de las tormentas de la vida. ¿Es Dios la fortaleza y el refugio de tu vida?

Así como el salmista lo hizo desde tu situación particular, nosotras podemos clamar a ese Dios, a esa roca inconmovible, que no se desmoronará por la eternidad. Sólo Él puede darnos la cobertura, la protección, la seguridad y la firmeza que necesitamos en las dificultades que estemos atravesando.

A la vez, sólo la presencia de Dios en nuestras vidas puede darnos la seguridad que anhelamos para enfrentar el futuro, por eso el salmista añade: “Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.” La metáfora de las alas de Dios es otra bella imagen de su protección, comparado con ese amor maternal que tienen las águilas cuando extienden sus alas sobre sus crías. ¿No te conmueve el amor incondicional, eterno y a la vez tierno de Dios? Él quiere que acudas a Él en medio de las tormentas de tu vida, pero además quiere vivir cada día en comunión con cada una de nosotras.

El salmista estaba lejos del Templo, no podía ofrecer sus sacrificios habituales, anhelaba la comunión con Dios, pero descubrió que desde cualquier lugar él podía evidenciar un corazón agradecido, por eso culmina diciendo: “Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.” ¡Cuánto más nosotras que experimentamos a diario su dulce presencia en nuestras vidas!

Oración: Señor gracias por ser esa roca inconmovible a la que puedo acudir como mi refugio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 114). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El Secreto de la Victoria

Isha – Salmos

DÍA 98 – Salmo 60

Dosis: Obediencia y Fidelidad

El Secreto de la Victoria

“Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora! Has sacudido la tierra, la has resquebrajado, repara sus grietas, porque se desmorona. Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.” (Salmo 60:1–3) (NVI)

Este salmo nos confronta con la verdad de que así como Dios daba a su pueblo grandes victorias, también permitía las derrotas. La fuerza del pueblo de Israel era su fe y su obediencia. Cuando el pueblo pecaba, sufría las consecuencias ya sea en derrotas militares o en otro tipo de calamidades como la misma fuerza de la naturaleza. En este Salmo el pueblo está angustiado sufriendo un caos social que interpretan como un castigo divino. El poema describe la situación en que se encuentran, como un gran terremoto pero a la vez se intuye un fracaso militar del que solo Dios sería capaz de librarles: “Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.” “Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana. Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos.”278

Los israelitas concebían a Dios como un guerrero invencible, un aliado, que en esta ocasión permitió la derrota al no ir con ellos a la batalla. ¿No eres tú, oh Dios, quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos! ¡Dios en medio de nuestras batallas personales! ¡Acompañándonos en nuestros retos, luchando al lado de nosotras como un poderoso gigante! Estas palabras me hicieron recordar la experiencia de Moisés cuando Dios le ordenó guiar al pueblo. Lo único que quería Moisés era estar seguro que Dios iría con ellos y estaría en medio de Israel. Recordemos aquel diálogo tierno:280 Moisés le dijo al SEÑOR:

—Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor. Pues si realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo.

—Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el SEÑOR.

—O vas con todos nosotros —replicó Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?

—Está bien, haré lo que me pides —le dijo el SEÑOR a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo.

¿En qué somos diferentes? En que confiamos en un Dios santo. ¿Cuál es el secreto de nuestras victorias? Que Él está con nosotras.

Oración: Señor enséñame el secreto de tu presencia en mi vida y a no confiar en mis propias fuerzas, sino a depender de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 113). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Ladrillos Inútiles

Isha – Salmos

DÍA 97 – Salmo 59

Dosis: Valor y Firmeza

Ladrillos Inútiles

“Líbrame de mis enemigos, oh Dios; protégeme de los que me atacan. Líbrame de los malhechores; sálvame de los asesinos. ¡Mira cómo me acechan! Hombres crueles conspiran contra mí sin que yo, SEÑOR, haya delinquido ni pecado.” (Salmo 59:1–3) (NVI)

Siguiendo con el tema de la justicia este Salmo es una súplica personal, donde se manifiesta nuevamente la angustia y un profundo dolor ocasionado por enemigos que persiguen y atacan injustamente. Es interesante notar que este salmo, como muchos otros, que en un principio fue un lamento individual del rey, en el futuro se convierte en el lamento de una nación y es entonado durante el exilio. Ya que en el destierro los israelitas debían soportar continuamente las acechanzas de sus enemigos a quienes en esta ocasión describe como perros.

David vive la angustia de la persecución y clama a Dios intensamente: “Presurosos se disponen a atacarme sin que yo haya cometido mal alguno. ¡Levántate y ven en mi ayuda! ¡Mira mi condición! Tú, SEÑOR, eres el Dios Todopoderoso, ¡eres el Dios de Israel! ¡Despiértate y castiga a todas las naciones; no tengas compasión de esos viles traidores!” Podemos entender su angustia, por la intensidad de los verbos que utiliza para suplicar la intervención divina: “Levántate “, “ven en mi ayuda”, “mira mi condición”, “despierta”, “castiga” porque: “Ellos vuelven por la noche, gruñendo como perros y acechando alrededor de la ciudad. Echan espuma por la boca, lanzan espadas por sus fauces, y dicen: «¿Quién va a oírnos?»274

Este es el punto neurálgico del Salmo, la confianza del salmista, pues está seguro que ese Dios a quien apela va a intervenir porque está del lado de la justicia: “Pero tú, SEÑOR, te burlas de ellos; te ríes de todas las naciones. A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. Tú eres el Dios que me ama, e irás delante de mí para hacerme ver la derrota de mis enemigos.”

Los ladridos de los enemigos resultan inútiles frente al poder, el amor y la misericordia de un Dios liberador y protector: “Pero yo le cantaré a tu poder, y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia. A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. ¡Tú eres el Dios que me ama! ¡Expresiones de confianza en medio del peligro y el asedio! Este salmo nos enseña a clamar. Cuando somos capaces de no sólo pedir por nuestro dolor, sino sentir en carne propia el dolor de nuestra nación.

Oración: Señor enséñame a no temer los ladridos de los malos, a confiar y clamar a ti en mis circunstancias particulares y cuando mi iglesia, pueblo y mi nación lo requieran. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 112). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Serpientes Venenosas

Isha – Salmos

DÍA 96 – Salmo 58

Dosis: Justicia

Serpientes Venenosas

“¿Acaso ustedes, gobernantes, actúan con justicia, y juzgan con rectitud a los seres humanos? Al contrario, con la mente traman injusticia, y la violencia de sus manos se desata en el país.” (Salmo 58:1–2) (NVI)

Este es uno de los salmos más violentos, una súplica intensa por la justicia, una denuncia apasionada.

La verdad es que después de leerlo enmudecí. Sólo podía entender frases tan fuertes, en el contexto de corrupción que se describe. Los líderes nacionales debieran ser justos y rectos, pero tanto en la antigüedad como hoy en día, muchos jueces y gobernantes que asumen autoridad pervierten la justicia y el derecho, los pobres se empobrecen más, el pueblo sufre y la sociedad se deteriora moralmente.

Dios ama la justicia y el salmista también. Por eso escribe este salmo como una denuncia profética para acusar a los poderosos que maquinan maldad y hacen violencia. Denuncia un sistema judicial que lejos de implantar la justicia, premedita el engaño y la mentira, y toman decisiones que afectan a la sociedad haciendo abuso de su autoridad. ¿Te suena familiar? Leamos: “Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. Su veneno es como el de las serpientes, como el de una cobra que se hace la sorda para no escuchar la música del mago, del diestro en encantamientos.”

El salmista compara a los jueces injustos con serpientes venenosas que aún llegan a confundir y desorientar a los encantadores que antes hipnotizaban a las víboras con su música. Estos jueces injustos son víboras sordas a las necesidades de quienes oprimen, y envenenan la sociedad con su corrupción.

Pienso en la violación de los derechos humanos. ¡Cuántas veces hemos creído que no había esperanza! El salmista seguramente no podía tolerar tanta violencia e injusticia, por eso lanza una súplica apasionada de juicio que nos deja pasmadas: “Rómpeles, oh Dios, los dientes; ¡arráncales, SEÑOR, los colmillos a esos leones! Que se escurran, como el agua entre los dedos; que se rompan sus flechas al tensar el arco. Que se disuelvan, como babosa rastrera; que no vean la luz, cual si fueran abortivos. Que sin darse cuenta, ardan como espinos; que el viento los arrastre, estén verdes o secos.”

No sé cuantas veces has deseado una justa retribución a las maldades, un castigo para quienes cometen abuso de autoridad. Este Salmo nos revela, que Dios es un juez justo y que finalmente podemos confiar en Él sin tomar la venganza en nuestras manos, porque: «…los justos son recompensados; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra.»

Oración: Señor enséñame a clamar por la justicia y los derechos humanos, juzga con tu santidad y tus justos juicios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 111). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Al amparo de sus alas

Isha – Salmos

DÍA 95 – Salmo 57

Dosis: Seguridad y Protección divinas

Al amparo de sus alas

“Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva; reprende a mis perseguidores. ¡Dios me envía su amor y su verdad! (Salmo 57:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo se escribió cuando David se escondió de Saúl en una de esas cuevas (1 Samuel 22–24). Y contrasta magistralmente con los refugios humanos a los que corremos cuando nos sentimos amenazadas y el refugio divino “los mismos brazos de Dios”, descritos una vez más en una bella metáfora: “A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro.”

¿Por qué alas para describir la capacidad protectora de nuestro Dios? En la Biblia encontramos otras referencias a las alas de las águilas que protegen y alimentan a sus crías (Isaías 40:31). Tomando como referencia esta metáfora, las alas de Dios serían como las de las águilas, amplias y protectoras, que proveen seguridad, y apoyo. Jesús también comparó el amor maternal de Dios con las alas de una gallina que junta a sus polluelos para protegerlos del peligro, aludiendo a su inmenso amor y su ternura (Lucas 13:34). Pero esta figura puede referirse también a las alas de los querubines que cubrían el Arca del Pacto que era a la vez otra forma pictórica de representar la protección de Dios en el peregrinaje del pueblo de Israel. ¡Sea cualquiera el sentido, yo quiero vivir amparada bajo las alas de Dios!

Impresiona así, las afirmaciones de esperanza y seguridad del salmista frente al peligro, de quienes lo amenazan y quieren cazarlo como fieras. La fe de David contrasta con la conducta y las mentiras de sus enemigos: “Me encuentro en medio de leones, rodeado de gente rapaz. Sus dientes son lanzas y flechas; su lengua, una espada afilada. Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra! Tendieron una red en mi camino, y mi ánimo quedó por los suelos. En mi senda cavaron una fosa, pero ellos mismos cayeron en ella.”

David aprendió a alabar a Dios y a confiar en su bondad y fidelidad. Aprendió a mirar arriba y lo que descubrió fue que los cielos y la tierra estaban cubiertos de su gloria: ¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! ¿Podrías alabar de esta manera a Dios en momentos difíciles? A estas alturas del libro, habiendo analizado y reflexionado en más de cincuenta salmos, estoy conmovida al descubrir por qué David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un corazón moldeado por la misma mano del alfarero divino que en medio de la lucha, el dolor, el desconcierto, las amenazas y los ataques, seguía confiando en un Dios todopoderoso y en su misericordia, y era capaz de expresarle toda la alabanza y la gratitud resaltando su gloria y su esplendor: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré salmos entre las naciones.”268

Oración: Señor enséñame a morar bajo tus alas eternas y moldea mi corazón según tus propósitos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 110). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

La redoma de Dios

Isha – Salmos

DÍA 94 – Salmo 56

Dosis: Confianza y Protección

La redoma de Dios

“Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores, todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? (Salmo 56:1–4)

¿Eres también de las personas que acuden más a Dios en tiempo de crisis? Creo que esa es la razón fundamental por la que Dios las permite, porque sabe que sólo en momentos de necesidad y angustia vamos a buscarlo y a aferrarnos a Él. Dios trabajó así en el corazón de David, quien fue perseguido, amenazado de muerte, acosado por sus enemigos. En este salmo describe a opresores que lo persiguen todos los días, enemigos mortales. David tuvo que vivir en el desierto, escondido en cuevas, o en ciudades enemigas, en una ocasión hasta se disfrazó de loco, para protegerse; pero en medio de esas crisis y ese “desierto personal” es donde más conoce el amor y la misericordia de su Dios.

Leamos como describe en su clamor, el accionar de sus enemigos: “Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal. Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago. ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar! David confía plenamente en Dios por eso le expone sus más íntimos temores: “Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?”263

Otra versión dice “Pon mis lágrimas en tu redoma. ¿No están ellas en tu libro?” Este es un de los versículos que ha sido de mayor bendición para mi vida y espero que a partir del día de hoy lo sea para ti. Pues confirma que el Señor tiene en cuenta y no olvida ninguna de nuestras lágrimas. Algunos estudiosos dicen que las redomas estaban hechas de un cuero cocido y contenían líquidos como agua y vino, pero por la arqueología también se han identificado como redomas a pequeñas vasijas de cuerpo ancho y cuello estrecho, donde tal vez las mujeres derraban sus lágrimas en tiempos de mucha tristeza como un recordatorio. Sea cual fuera el material de estos recipientes, la metáfora busca confirmar que Dios no olvida nuestros sufrimientos, nos conoce de forma muy íntima y que no ignora ni una sola de nuestras lágrimas. ¿No te parece maravilloso?

Pero el salmista aún añade: “registra mi llanto en tu libro.” ¡Un libro con nuestros lamentos y plegarias! ¡Qué maravilla! Si estás sufriendo, recuerda que Dios te toma en cuenta. Y cobra ánimo como lo hacía David: “Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte! Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? ¿Por qué hemos de temer lo que pueda hacernos el hombre si confiamos en las promesas de Dios? Si Dios es poderoso y eterno, y el hombre es frágil y vulnerable.

Oración: Señor, ayúdame a creer que tú escuchas, respondes y liberas y que tu amor por mí es tan inmenso que tienes cada una de mis lágrimas en tu redoma. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 109). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Violencia y Traición

Isha – Salmos

DÍA 93 – Salmo 55

Dosis: Limpia Conciencia

Violencia y Traición

¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. (Salmo 55:9–11) (NVI)

La crisis del salmista no era solamente personal. La ciudad entera está siendo afectada por la maldad de los enemigos, el poeta describe “contiendas y violencias”, los enemigos han logrado saltar los muros que protegían la ciudad y se han apoderado de sus plazas. Por eso hace una oración imprecatoria pidiendo la destrucción de quienes oprimen y destruyen. ¿Eres tan sensible frente a la crisis de la sociedad en la que vives? ¿Cómo te sientes cuando ves el noticiero? ¿Oras por la violencia que aqueja tu país?

El salmista está tan atribulado, acongojado por su situación y la de su nación, que en su oración salta de un tema a otro, de la crisis personal, a la social, luego vuelve a la personal y nos describe la terrible traición de la que ha sido víctima: “Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Descubre la identidad del traidor como alguien muy allegado a él, un amigo y hasta tal vez alguien de su propia familia, por eso el dolor es más agudo.

Luego describe cómo es el proceder y el comportamiento de los traidores: “Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas.”

Al leer estas palabras recordé la experiencia del Señor Jesús, cuando uno de sus amigos, un hombre de su confianza, que Él había elegido como discípulo, llegó a prenderle al frente de una turba enardecida con palos, antorchas y armas Éste conocía el lugar donde Jesús solía llevar a sus amigos a buscar la quietud posiblemente para entonar himnos y orar. Sin reparo, descubrió a los enemigos su refugio y lo entregó con un beso. ¿Se parece a las personas que el salmista describe? ¡Por supuesto! Judas levantó la mano contra su amigo, no cumplió su pacto de amistad, sus palabras fueron suaves y dulces aunque escondían una vil traición y su espada desenvainada fue un beso.

¡Qué interesante que en ese momento de tensión y temor por lo que se avecinaba, Jesús no permitió la violencia, nos enseñó con su vida cómo encauzar nuestras emociones dañadas por la traición y qué hacer con nuestros deseos de venganza. ¡Aprendamos de Él!

Oración: Señor enséñame a ver con ojos de misericordia al que traiciona mi confianza y a perdonar. ¡Enséñame a no desenvainar mi espada! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 108). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Deseando alas para huir del dolor

Isha – Salmos

DÍA 92 – Salmo 55

Dosis: Consolación Divina

Deseando alas para huir del dolor

“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan.” (Salmo 55:1–3) (RVR).

En este Salmo aparece otra vez el sentimiento de angustia y persecución, además del dolor por la traición de un amigo íntimo. Nuevamente el salmista clama a Dios pidiéndole que lo defienda exponiéndole su terrible sufrimiento. Lo primero que me impresiona es que en medio de su aflicción, el salmista se comunica con Dios con total libertad y transparencia, le dice: “Escucha mi oración, no pases por alto mi súplica, óyeme y respóndeme”. Implorando su intervención divina, describiendo intensamente cómo se siente: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal.”256 ¿Eres así de sincera con Dios?

En mi labor pastoral he escuchado a muchas mujeres describir sus angustias y profundos pesares, y al leer este Salmo creo que muchas de ellas se sentirían plenamente identificadas. ¿Se estremeció de esta manera tu corazón? ¿Sentías que se desangraba en tu pecho? ¿Fuiste traicionada por tu esposo? ¿Te hirió quien más amabas? ¿Te invadió un pánico mortal? ¿Caíste en una depresión profunda? Sumada a esta traición, los enemigos del salmista se habían unido para angustiarlo. ¡Cuántas veces se han juntado circunstancias adversas, problemas y pruebas que parecen no tener fin! ¿Temblaste de miedo? El salmista confiesa que sí: “Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror.”

Por eso en un primer momento, en su angustia, pensó en huir, en escapar de la causa de su dolor: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad.

Hermosas figuras: alas para volar y emprender la huída. ¿Te has sentido así? Pero acaso ¿podemos realmente huir de los problemas. El salmista dice que volaría muy lejos hasta encontrar reposo. Pero, ¿podemos hallar realmente un refugio si el conflicto no se soluciona? Recuerdo una vez que quise escapar, caminé y caminé por las calles, sin paz ni reposo. El poeta añade que “se quedaría a vivir en el desierto” y esta puede ser también una actitud autodestructiva, aislarnos, encerrarnos en nosotras mismas, cuando más necesitamos de Dios y de los otros. Por último dice que volaría con prisa a su refugio para librarse del viento y la tempestad que lo remece y sacude interiormente.

Pero ¿cuál es el refugio al que realmente acude? El más seguro. Porque en medio del torbellino de emociones elige refugiarse en Dios a través de la oración. Porque está seguro que es el único refugio inconmovible. ¿Tienes esa misma convicción?

Oración: Señor cuando sufra, enséñame a abrirte mi corazón como el salmista, y si has de darme alas, que sean aquellas que me lleven a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 107). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Refugio Seguro

Isha – Salmos

DÍA 91 – Salmo 54

Dosis: Protección

Un Refugio Seguro

“Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios.” (Salmo 54:1–3) (RVR).

¿Alguna vez te sentiste perseguida o asediada? Y lo que es peor ¡traicionada! Parece ser que David escribió este Salmo cuando fue traicionado por los habitantes de Zif, quienes informaron a Saúl donde estaba escondido. David se queja de la maldad de sus enemigos y clama para que Dios lo libre de la violencia y la persecución. Su esperanza es que Dios lo protegerá, lo vengará de sus enemigos y por fin será liberado.

Los zifeos habían revelado su escondite, pero no sabían que David tenía un refugio divino en el cual no podía ser conmovido. Ese refugio estaba compuesto por el amor, el poder y la protección del Dios a quien inmediatamente él acude suplicándole tres cosas: que lo salve, lo defienda, y lo escuche.

Amada, innumerables veces he disfrutado de Dios como mi refugio. Si hago memoria, desde mi niñez o adolescencia, cuando lidié con el dolor, la soledad, o la angustia. ¡Siempre Él fue mi refugio! ¡Siempre estuvo su puerta abierta y su cálido abrazo disponible para mí! Aprendí a correr a sus brazos, a refugiarme en su ternura.

Cuando sientas que no tienes en quién apoyarte, acude a Dios. David estaba seguro que Dios estaría de su parte y lo protegería: “Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, SEÑOR, ¡destrúyelos! Sus enemigos no habían considerado que Dios castiga la maldad y la violencia, pero David lo tenía muy presente. Estaba seguro que Dios le devolvería el mal que ellos habían tramado para él.

Por todo esto lo alaba, y le agradece anticipándose aún a la liberación que estaba seguro Dios le daría: “Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, SEÑOR, tu buen nombre; pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” Históricamente sabemos que Dios obró en esta ocasión de una manera maravillosa. Ya que cuando Saúl se disponía a perseguir y capturar a David, los filisteos irrumpieron en su territorio y Saúl tuvo que desistir de atraparlo y retornar a defender su reino.254 ¡Dios tiene múltiples y maravillosas formas de obrar a nuestro favor! ¡Alabado sea por eso!

Oración: Señor gracias por tu bondad y tu poder, gracias por librarme de la angustia y ser mi refugio seguro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 106). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Cuadro de Maldad

Isha – Salmos

DÍA 90 – Salmo 53

Dosis: Oración Imprecatoria

Cuadro de Maldad

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido.” (Salmo 53:1–3)

¿Crees que el mundo puede llegar a este nivel de maldad? ¡Un mundo enteramente apartado de Dios!

Hace dos días escuché una noticia terrible, un padre y una madre habían asesinado a golpes a su hijo de dos años. Se habían dejado dominar por la ira hasta matar a un inocente. Casi no podía creerlo, ¡tanta violencia y brutalidad! Dios, quien es el único que puede leer los corazones de los seres humanos, en este Salmo, con las mismas palabras del Salmo 14, vuelve a conmoverse diciendo, que él contempla desde los cielos y encuentra que: “No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!

El salmo describe que una causa de la maldad de los hombres, es porque no tienen temor de Dios en sus corazones. Nuestra Teología determina nuestra conducta. El concepto que tengamos de Dios afectará siempre nuestras acciones. Los ateos, calificados en el salmo como insensatos, llegan a hacer malas obras que son determinadas por sus malos principios. Como dice el Proverbio: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.

Estos hombres insensatos no se dan cuenta que están cautivos por la suciedad del pecado, pues se “han corrompido” y son sumamente crueles pues “devoran a los demás como si comiesen pan”. Metáfora que aludía a la situación del pueblo de Israel en aquel tiempo, oprimido por sus enemigos; pero que describe con exactitud los niveles de maldad y depravación a los que hemos llegado en nuestra generación. Como he reseñado, padres que matan a sus hijos, hijos que asesinan a sus padres. Jóvenes sin límites, que no tienen el mínimo respeto por la vida humana. Adultos que no pueden inculcar principios porque ellos mismos los han perdido.

El salmista describe que el temor y la vergüenza acompaña a los que hacen maldad: “Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó.”

Pero los que buscan a Dios tienen fe y esperanza en su poder: “¡Quiera Dios que de Sión venga la salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.”

Oración: Señor, enséñame a ser luz en esta generación, para los que no creen en tu salvación se conviertan a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 105). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.