Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros

Salmos 55-57

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Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros

Al músico principal; en Neginot. Masquil de David.

55:1 Escucha, oh Dios, mi oración,
    Y no te escondas de mi súplica.

Está atento, y respóndeme;
Clamo en mi oración, y me conmuevo,

A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque sobre mí echaron iniquidad,
Y con furor me persiguen.

Mi corazón está dolorido dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.

Temor y temblor vinieron sobre mí,
Y terror me ha cubierto.

Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.

Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah

Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad.

Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10 Día y noche la rodean sobre sus muros,
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

11 Maldad hay en medio de ella,
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

12 Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él;

13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar;

14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

15 Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol,
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.

19 Dios oirá, y los quebrantará luego,
El que permanece desde la antig:uedad;
Por cuanto no cambian,
Ni temen a Dios. Selah

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
Violó su pacto.

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
Pero guerra hay en su corazón;
Suaviza sus palabras más que el aceite,
Mas ellas son espadas desnudas.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.

23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.

Oración de confianza

Al músico principal; sobre La paloma silenciosa en paraje muy

distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat.

56:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.

Todo el día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

En el día que temo,
Yo en ti confío.

En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

Todos los días ellos pervierten mi causa;
Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

Se reúnen, se esconden,
Miran atentamente mis pasos,
Como quienes acechan a mi alma.

Pésalos según su iniquidad, oh Dios,
Y derriba en tu furor a los pueblos.

Mis huidas tú has contado;
Pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?

Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;
Esto sé, que Dios está por mí.

10 En Dios alabaré su palabra;
En Jehová su palabra alabaré.

11 En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos;
Te tributaré alabanzas.

13 Porque has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de caída,
Para que ande delante de Dios
En la luz de los que viven.

Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores

(Sal. 108.1-5)

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando

huyó de delante de Saúl a la cueva.

57:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;
Porque en ti ha confiado mi alma,
Y en la sombra de tus alas me ampararé
Hasta que pasen los quebrantos.

Clamaré al Dios Altísimo,
Al Dios que me favorece.

El enviará desde los cielos, y me salvará
De la infamia del que me acosa; Selah
Dios enviará su misericordia y su verdad.

Mi vida está entre leones;
Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas;
Sus dientes son lanzas y saetas,
Y su lengua espada aguda.

Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.

Red han armado a mis pasos;
Se ha abatido mi alma;
Hoyo han cavado delante de mí;
En medio de él han caído ellos mismos. Selah

Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;
Cantaré, y trovaré salmos.

Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa;
Me levantaré de mañana.

Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;
Cantaré de ti entre las naciones.

10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,
Y hasta las nubes tu verdad.

11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Insensatez y maldad de los hombres

Salmos 52-54

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a152:1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso?
La misericordia de Dios es continua.

Agravios maquina tu lengua;
Como navaja afilada hace engaño.

Amaste el mal más que el bien,
La mentira más que la verdad. Selah

Has amado toda suerte de palabras perniciosas,
Engañosa lengua.

Por tanto, Dios te destruirá para siempre;
Te asolará y te arrancará de tu morada,
Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah

Verán los justos, y temerán;
Se reirán de él, diciendo:

He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza,
Sino que confió en la multitud de sus riquezas,
Y se mantuvo en su maldad.

Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios;
En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así;
Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

Insensatez y maldad de los hombres

(Sal. 14.1-7)

Al músico principal; sobre Mahalat. Masquil de David.

53:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
    Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
    No hay quien haga bien.

Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido
Que buscara a Dios.

Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.

¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Dios no invocan?

Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo,
Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti;
Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

!!Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel!
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos

Al músico principal; en Neginot. Masquil de David, cuando

vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra?

54:1 Oh Dios, sálvame por tu nombre,
Y con tu poder defiéndeme.

Oh Dios, oye mi oración;
Escucha las razones de mi boca.

Porque extraños se han levantado contra mí,
Y hombres violentos buscan mi vida;
No han puesto a Dios delante de sí. Selah

He aquí, Dios es el que me ayuda;
El Señor está con los que sostienen mi vida.

El devolverá el mal a mis enemigos;
Córtalos por tu verdad.

Voluntariamente sacrificaré a ti;
Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.

Porque él me ha librado de toda angustia,
Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

La insensatez de confiar en las riquezas

Salmos 49-51

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La insensatez de confiar en las riquezas

Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.

a149:1 Oíd esto, pueblos todos;
    Escuchad, habitantes todos del mundo,

Así los plebeyos como los nobles,
El rico y el pobre juntamente.

Mi boca hablará sabiduría,
Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

Inclinaré al proverbio mi oído;
Declararé con el arpa mi enigma.

¿Por qué he de temer en los días de adversidad,
Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?

Los que confían en sus bienes,
Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano,
Ni dar a Dios su rescate

(Porque la redención de su vida es de gran precio,
Y no se logrará jamás),

Para que viva en adelante para siempre,
Y nunca vea corrupción.

10 Pues verá que aun los sabios mueren;
Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio,
Y dejan a otros sus riquezas.

11 Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,
Y sus habitaciones para generación y generación;
Dan sus nombres a sus tierras.

12 Mas el hombre no permanecerá en honra;
Es semejante a las bestias que perecen.

13 Este su camino es locura;
Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah

14 Como a rebaños que son conducidos al Seol,
La muerte los pastoreará,
Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana;
Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.

15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol,
Porque él me tomará consigo. Selah

16 No temas cuando se enriquece alguno,
Cuando aumenta la gloria de su casa;

17 Porque cuando muera no llevará nada,
Ni descenderá tras él su gloria.

18 Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma,
Y sea loado cuando prospere,

19 Entrará en la generación de sus padres,
Y nunca más verá la luz.

20 El hombre que está en honra y no entiende,
Semejante es a las bestias que perecen.

Dios juzgará al mundo

Salmo de Asaf.

50:1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,
    Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sion, perfección de hermosura,
Dios ha resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará;
Fuego consumirá delante de él,
Y tempestad poderosa le rodeará.

Convocará a los cielos de arriba,
Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

Juntadme mis santos,
Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y los cielos declararán su justicia,
Porque Dios es el juez. Selah

Oye, pueblo mío, y hablaré;
Escucha, Israel, y testificaré contra ti:
Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.

No tomaré de tu casa becerros,
Ni machos cabríos de tus apriscos.

10 Porque mía es toda bestia del bosque,
Y los millares de animales en los collados.

11 Conozco a todas las aves de los montes,
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.

12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;
Porque mío es el mundo y su plenitud.

13 ¿He de comer yo carne de toros,
O de beber sangre de machos cabríos?

14 Sacrifica a Dios alabanza,
Y paga tus votos al Altísimo;

15 E invócame en el día de la angustia;
Te libraré, y tú me honrarás.

16 Pero al malo dijo Dios:
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,
Y que tomar mi pacto en tu boca?

17 Pues tú aborreces la corrección,
Y echas a tu espalda mis palabras.

18 Si veías al ladrón, tú corrías con él,
Y con los adúlteros era tu parte.

19 Tu boca metías en mal,
Y tu lengua componía engaño.

20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;
Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

21 Estas cosas hiciste, y yo he callado;
Pensabas que de cierto sería yo como tú;
Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.

22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,
No sea que os despedace, y no haya quien os libre.

23 El que sacrifica alabanza me honrará;
Y al que ordenare su camino,
Le mostraré la salvación de Dios.

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se

llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta.

51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.

Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.

He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.

Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.

Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Futilidad de la jactancia del malo

Al músico principal. Masquil de David, cuando vino Doeg edomita

y dio cuenta a Saúl diciéndole: David ha venido a casa de Ahimelec.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Dios es nuestro amparo y fortaleza

Salmos 46-48

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Dios es nuestro amparo y fortaleza

Al músico principal; de los hijos de Coré. Salmo sobre Alamot.

a146:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
    Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;

Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.

Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.

Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Dios, el Rey de toda la tierra

Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.

47:1 Pueblos todos, batid las manos;
    Aclamad a Dios con voz de júbilo.

Porque Jehová el Altísimo es temible;
Rey grande sobre toda la tierra.

El someterá a los pueblos debajo de nosotros,
Y a las naciones debajo de nuestros pies.

El nos elegirá nuestras heredades;
La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah

Subió Dios con júbilo,
Jehová con sonido de trompeta.

Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad;

Porque Dios es el Rey de toda la tierra;
Cantad con inteligencia.

Reinó Dios sobre las naciones;
Se sentó Dios sobre su santo trono.

Los príncipes de los pueblos se reunieron
Como pueblo del Dios de Abraham;

10 Porque de Dios son los escudos de la tierra;
El es muy exaltado.

Hermosura y gloria de Sion

Cántico. Salmo de los hijos de Coré.

48:1 Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado
    En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,
Es el monte de Sion, a los lados del norte,
La ciudad del gran Rey.

En sus palacios Dios es conocido por refugio.

Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron;
Pasaron todos.

Y viéndola ellos así, se maravillaron,
Se turbaron, se apresuraron a huir.

Les tomó allí temblor;
Dolor como de mujer que da a luz.

Con viento solano
Quiebras tú las naves de Tarsis.

Como lo oímos, así lo hemos visto
En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;
La afirmará Dios para siempre. Selah

Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios,
En medio de tu templo.

10 Conforme a tu nombre, oh Dios,
Así es tu loor hasta los fines de la tierra;
De justicia está llena tu diestra.

11 Se alegrará el monte de Sion;
Se gozarán las hijas de Judá
Por tus juicios.

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla;
Contad sus torres.

13 Considerad atentamente su antemuro,
Mirad sus palacios;
Para que lo contéis a la generación venidera.

14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Plegaria pidiendo vindicación y liberación

Salmos 43-45

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Plegaria pidiendo vindicación y liberación

43:1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa;
    Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado?
¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán;
Me conducirán a tu santo monte,
Y a tus moradas.

Entraré al altar de Dios,
Al Dios de mi alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Liberaciones pasadas y pruebas presentes

Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré.

44:1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado,
    La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos;
Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

Porque no se apoderaron de la tierra por su espada,
Ni su brazo los libró;
Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro,
Porque te complaciste en ellos.

Tú, oh Dios, eres mi rey;
Manda salvación a Jacob.

Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos;
En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

Porque no confiaré en mi arco,
Ni mi espada me salvará;

Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos,
Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

En Dios nos gloriaremos todo el tiempo,
Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar;
Y no sales con nuestros ejércitos.

10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo,
Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

11 Nos entregas como ovejas al matadero,
Y nos has esparcido entre las naciones.

12 Has vendido a tu pueblo de balde;
No exigiste ningún precio.

13 Nos pones por afrenta de nuestros vecinos,
Por escarnio y por burla de los que nos rodean.

14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones;
Todos al vernos menean la cabeza.

15 Cada día mi verg:uenza está delante de mí,
Y la confusión de mi rostro me cubre,

16 Por la voz del que me vitupera y deshonra,
Por razón del enemigo y del vengativo.

17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti,
Y no hemos faltado a tu pacto.

18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón,
Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,

19 Para que nos quebrantases en el lugar de chacales,
Y nos cubrieses con sombra de muerte.

20 Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios,
O alzado nuestras manos a dios ajeno,

21 ¿No demandaría Dios esto?
Porque él conoce los secretos del corazón.

22 Pero por causa de ti nos matan cada día;
Somos contados como ovejas para el matadero.

23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor?
Despierta, no te alejes para siempre.

24 ¿Por qué escondes tu rostro,
Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?

25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo,
Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.

26 Levántate para ayudarnos,
Y redímenos por causa de tu misericordia.

Cántico de las bodas del rey

Al músico principal; sobre Lirios. Masquil de los hijos de

Coré. Canción de amores.

45:1 Rebosa mi corazón palabra buena;
Dirijo al rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derramó en tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,
Con tu gloria y con tu majestad.

En tu gloria sé prosperado;
Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia,
Y tu diestra te enseñará cosas terribles.

Tus saetas agudas,
Con que caerán pueblos debajo de ti,
Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
Cetro de justicia es el cetro de tu reino.

Has amado la justicia y aborrecido la maldad;
Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos;
Desde palacios de marfil te recrean.

Hijas de reyes están entre tus ilustres;
Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.

10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oído;
Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

11 Y deseará el rey tu hermosura;
E inclínate a él, porque él es tu señor.

12 Y las hijas de Tiro vendrán con presentes;
Implorarán tu favor los ricos del pueblo.

13 Toda gloriosa es la hija del rey en su morada;
De brocado de oro es su vestido.

14 Con vestidos bordados será llevada al rey;
Vírgenes irán en pos de ella,
Compañeras suyas serán traídas a ti.

15 Serán traídas con alegría y gozo;
Entrarán en el palacio del rey.

16 En lugar de tus padres serán tus hijos,
A quienes harás príncipes en toda la tierra.

17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones,
Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Alabanza por la liberación divina

Salmos 40-42

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Alabanza por la liberación divina

(Sal. 70.1-5)

Al músico principal. Salmo de David.

a140:1 Pacientemente esperé a Jehová,
    Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.

Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;
Y tus pensamientos para con nosotros,
No es posible contarlos ante ti.
Si yo anunciare y hablare de ellos,
No pueden ser enumerados.

Sacrificio y ofrenda no te agrada;
Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado.

Entonces dije: He aquí, vengo;
En el rollo del libro está escrito de mí;

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.

He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios,
Jehová, tú lo sabes.

10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;
He publicado tu fidelidad y tu salvación;
No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.

11 Jehová, no retengas de mí tus misericordias;
Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12 Porque me han rodeado males sin número;
Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista.
Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.

13 Quieras, oh Jehová, librarme;
Jehová, apresúrate a socorrerme.

14 Sean avergonzados y confundidos a una
Los que buscan mi vida para destruirla.
Vuelvan atrás y averg:uéncense
Los que mi mal desean;

15 Sean asolados en pago de su afrenta
Los que me dicen: !!Ea, ea!

16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,
Y digan siempre los que aman tu salvación:
Jehová sea enaltecido.

17 Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes.

Oración pidiendo salud

Al músico principal. Salmo de David.

41:1 Bienaventurado el que piensa en el pobre;
    En el día malo lo librará Jehová.

Jehová lo guardará, y le dará vida;
Será bienaventurado en la tierra,
Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor;
Mullirás toda su cama en su enfermedad.

Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí;
Sana mi alma, porque contra ti he pecado.

Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando:
¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?

Y si vienen a verme, hablan mentira;
Su corazón recoge para sí iniquidad,
Y al salir fuera la divulgan.

Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen;
Contra mí piensan mal, diciendo de mí:

Cosa pestilencial se ha apoderado de él;
Y el que cayó en cama no volverá a levantarse.

Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,
Alzó contra mí el calcañar.

10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar,
Y les daré el pago.

11 En esto conoceré que te he agradado,
Que mi enemigo no se huelgue de mí.

12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado,
Y me has hecho estar delante de ti para siempre.

13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel,
Por los siglos de los siglos.
Amén y Amén. ms LIBRO II

Mi alma tiene sed de Dios

Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré.

42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
    Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;
De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Dios mío, mi alma está abatida en mí;
Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

Pero de día mandará Jehová su misericordia,
Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

El camino de los malos

Salmos 37-39

imgres

El camino de los malos

Salmo de David.

a137:1 No te impacientes a causa de los malignos,
    Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

Porque como hierba serán pronto cortados,
Y como la hierba verde se secarán.

Confía en Jehová, y haz el bien;
Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará.

Exhibirá tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía.

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades.

Deja la ira, y desecha el enojo;
No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Porque los malignos serán destruidos,
Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10 Pues de aquí a poco no existirá el malo;
Observarás su lugar, y no estará allí.

11 Pero los mansos heredarán la tierra,
Y se recrearán con abundancia de paz.

12 Maquina el impío contra el justo,
Y cruje contra él sus dientes;

13 El Señor se reirá de él;
Porque ve que viene su día.

14 Los impíos desenvainan espada y entesan su arco,
Para derribar al pobre y al menesteroso,
Para matar a los de recto proceder.

15 Su espada entrará en su mismo corazón,
Y su arco será quebrado.

16 Mejor es lo poco del justo,
Que las riquezas de muchos pecadores.

17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados;
Mas el que sostiene a los justos es Jehová.

18 Conoce Jehová los días de los perfectos,
Y la heredad de ellos será para siempre.

19 No serán avergonzados en el mal tiempo,
Y en los días de hambre serán saciados.

20 Mas los impíos perecerán,
Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros
Serán consumidos; se disiparán como el humo.

21 El impío toma prestado, y no paga;
Mas el justo tiene misericordia, y da.

22 Porque los benditos de él heredarán la tierra;
Y los malditos de él serán destruidos.

23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre,
Y él aprueba su camino.

24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado,
Porque Jehová sostiene su mano.

25 Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan.

26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta;
Y su descendencia es para bendición.

27 Apártate del mal, y haz el bien,
Y vivirás para siempre.

28 Porque Jehová ama la rectitud,
Y no desampara a sus santos.
Para siempre serán guardados;
Mas la descendencia de los impíos será destruida.

29 Los justos heredarán la tierra,
Y vivirán para siempre sobre ella.

30 La boca del justo habla sabiduría,
Y su lengua habla justicia.

31 La ley de su Dios está en su corazón;
Por tanto, sus pies no resbalarán.

32 Acecha el impío al justo,
Y procura matarlo.

33 Jehová no lo dejará en sus manos,
Ni lo condenará cuando le juzgaren.

34 Espera en Jehová, y guarda su camino,
Y él te exaltará para heredar la tierra;
Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

35 Vi yo al impío sumamente enaltecido,
Y que se extendía como laurel verde.

36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;
Lo busqué, y no fue hallado.

37 Considera al íntegro, y mira al justo;
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos;
La posteridad de los impíos será extinguida.

39 Pero la salvación de los justos es de Jehová,
Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40 Jehová los ayudará y los librará;
Los libertará de los impíos, y los salvará,
Por cuanto en él esperaron.

Oración de un penitente

Salmo de David, para recordar.

38:1 Jehová, no me reprendas en tu furor,
    Ni me castigues en tu ira.

Porque tus saetas cayeron sobre mí,
Y sobre mí ha descendido tu mano.

Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;
Como carga pesada se han agravado sobre mí.

Hieden y supuran mis llagas,
A causa de mi locura.

Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,
Ando enlutado todo el día.

Porque mis lomos están llenos de ardor,
Y nada hay sano en mi carne.

Estoy debilitado y molido en gran manera;
Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

Señor, delante de ti están todos mis deseos,
Y mi suspiro no te es oculto.

10 Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor,
Y aun la luz de mis ojos me falta ya.

11 Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,
Y mis cercanos se han alejado.

12 Los que buscan mi vida arman lazos,
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,
Y meditan fraudes todo el día.

13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca.

14 Soy, pues, como un hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay reprensiones.

15 Porque en ti, oh Jehová, he esperado;
Tú responderás, Jehová Dios mío.

16 Dije: No se alegren de mí;
Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

17 Pero yo estoy a punto de caer,
Y mi dolor está delante de mí continuamente.

18 Por tanto, confesaré mi maldad,
Y me contristaré por mi pecado.

19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes,
Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

20 Los que pagan mal por bien
Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21 No me desampares, oh Jehová;
Dios mío, no te alejes de mí.

22 Apresúrate a ayudarme,
Oh Señor, mi salvación.

El carácter transitorio de la vida

Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.

39:1 Yo dije: Atenderé a mis caminos,
    Para no pecar con mi lengua;
    Guardaré mi boca con freno,
    En tanto que el impío esté delante de mí.

Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno;
Y se agravó mi dolor.

Se enardeció mi corazón dentro de mí;
En mi meditación se encendió fuego,
Y así proferí con mi lengua:

Hazme saber, Jehová, mi fin,
Y cuánta sea la medida de mis días;
Sepa yo cuán frágil soy.

He aquí, diste a mis días término corto,
Y mi edad es como nada delante de ti;
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah

Ciertamente como una sombra es el hombre;
Ciertamente en vano se afana;
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?
Mi esperanza está en ti.

Líbrame de todas mis transgresiones;
No me pongas por escarnio del insensato.

Enmudecí, no abrí mi boca,
Porque tú lo hiciste.

10 Quita de sobre mí tu plaga;
Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.

11 Con castigos por el pecado corriges al hombre,
Y deshaces como polilla lo más estimado de él;
Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor.
No calles ante mis lágrimas;
Porque forastero soy para ti,
Y advenedizo, como todos mis padres.

13 Déjame, y tomaré fuerzas,
Antes que vaya y perezca.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Declaración de confianza

Salmos 31-33

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Declaración de confianza

Al músico principal. Salmo de David.

a131:1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;
    Líbrame en tu justicia.

Inclina a mí tu oído, líbrame pronto;
Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

Porque tú eres mi roca y mi castillo;
Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

Sácame de la red que han escondido para mí,
Pues tú eres mi refugio.

En tu mano encomiendo mi espíritu;
Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;
Mas yo en Jehová he esperado.

Me gozaré y alegraré en tu misericordia,
Porque has visto mi aflicción;
Has conocido mi alma en las angustias.

No me entregaste en mano del enemigo;
Pusiste mis pies en lugar espacioso.

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;
Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;
Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio,
Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos;
Los que me ven fuera huyen de mí.

12 He sido olvidado de su corazón como un muerto;
He venido a ser como un vaso quebrado.

13 Porque oigo la calumnia de muchos;
El miedo me asalta por todas partes,
Mientras consultan juntos contra mí
E idean quitarme la vida.

14 Mas yo en ti confío, oh Jehová;
Digo: Tú eres mi Dios.

15 En tu mano están mis tiempos;
Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;
Sálvame por tu misericordia.

17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;
Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.

18 Enmudezcan los labios mentirosos,
Que hablan contra el justo cosas duras
Con soberbia y menosprecio.

19 !!Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;
Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

21 Bendito sea Jehová,
Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

22 Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos;
Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos;
A los fieles guarda Jehová,
Y paga abundantemente al que procede con soberbia.

24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová,
Y tome aliento vuestro corazón.

La dicha del perdón

Salmo de David. Masquil.

32:1  Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.

No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
Porque si no, no se acercan a ti.

10 Muchos dolores habrá para el impío;
Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Alabanzas al Creador y Preservador

33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová;
    En los íntegros es hermosa la alabanza.

Aclamad a Jehová con arpa;
Cantadle con salterio y decacordio.

Cantadle cántico nuevo;
Hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Porque recta es la palabra de Jehová,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.

El ama justicia y juicio;
De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

El junta como montón las aguas del mar;
El pone en depósitos los abismos.

Tema a Jehová toda la tierra;
Teman delante de él todos los habitantes del mundo.

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.

11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,
El pueblo que él escogió como heredad para sí.

13 Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres;

14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.

15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.

16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,

19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.

20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.

22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

La protección divina

Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de

Abimelec, y él lo echó, y se fue.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Plegaria pidiendo ayuda, y alabanza por la respuesta

Salmos 28-30

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Plegaria pidiendo ayuda, y alabanza por la respuesta

Salmo de David.

a128:1 A ti clamaré, oh Jehová.
    Roca mía, no te desentiendas de mí,
    Para que no sea yo, dejándome tú,
    Semejante a los que descienden al sepulcro.

Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,
Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

No me arrebates juntamente con los malos,
Y con los que hacen iniquidad,
Los cuales hablan paz con sus prójimos,
Pero la maldad está en su corazón.

Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos;
Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.

Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová,
Ni a la obra de sus manos,
El los derribará, y no los edificará.

Bendito sea Jehová,
Que oyó la voz de mis ruegos.

Jehová es mi fortaleza y mi escudo;
En él confió mi corazón, y fui ayudado,
Por lo que se gozó mi corazón,
Y con mi cántico le alabaré.

Jehová es la fortaleza de su pueblo,
Y el refugio salvador de su ungido.

Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;
Y pastoréales y susténtales para siempre.

Poder y gloria de Jehová

Salmo de David.

29:1 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos,
    Dad a Jehová la gloria y el poder.

Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;
Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

Voz de Jehová sobre las aguas;
Truena el Dios de gloria,
Jehová sobre las muchas aguas.

Voz de Jehová con potencia;
Voz de Jehová con gloria.

Voz de Jehová que quebranta los cedros;
Quebrantó Jehová los cedros del Líbano.

Los hizo saltar como becerros;
Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.

Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;

Voz de Jehová que hace temblar el desierto;
Hace temblar Jehová el desierto de Cades.

Voz de Jehová que desgaja las encinas,
Y desnuda los bosques;
En su templo todo proclama su gloria.

10 Jehová preside en el diluvio,
Y se sienta Jehová como rey para siempre.

11 Jehová dará poder a su pueblo;
Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

Salmo cantado en la dedicación de la Casa.

Salmo de David.

30:1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,
    Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

Jehová Dios mío,
A ti clamé, y me sanaste.

Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

Cantad a Jehová, vosotros sus santos,
Y celebrad la memoria de su santidad.

Porque un momento será su ira,
Pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría.

En mi prosperidad dije yo:
No seré jamás conmovido,

Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.
Escondiste tu rostro, fui turbado.

A ti, oh Jehová, clamaré,
Y al Señor suplicaré.

¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;
Jehová, sé tú mi ayudador.

11 Has cambiado mi lamento en baile;
Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.
Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

David implora dirección, perdón y protección

Salmos 25-27

imgres

David implora dirección, perdón y protección

Salmo de David.

a125:1  A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.

Dios mío, en ti confío;
No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos.

Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día.

Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,
Que son perpetuas.

De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,
Por tu bondad, oh Jehová.

Bueno y recto es Jehová;
Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.

10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 Por amor de tu nombre, oh Jehová,
Perdonarás también mi pecado, que es grande.

12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.

13 Gozará él de bienestar,
Y su descendencia heredará la tierra.

14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová,
Porque él sacará mis pies de la red.

16 Mírame, y ten misericordia de mí,
Porque estoy solo y afligido.

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado;
Sácame de mis congojas.

18 Mira mi aflicción y mi trabajo,
Y perdona todos mis pecados.

19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado,
Y con odio violento me aborrecen.

20 Guarda mi alma, y líbrame;
No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 Integridad y rectitud me guarden,
Porque en ti he esperado.

22 Redime, oh Dios, a Israel
De todas sus angustias.

Declaración de integridad

Salmo de David.

26:1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado;
    He confiado asimismo en Jehová sin titubear.

Escudríñame, oh Jehová, y pruébame;
Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.

Porque tu misericordia está delante de mis ojos,
Y ando en tu verdad.

No me he sentado con hombres hipócritas,
Ni entré con los que andan simuladamente.

Aborrecí la reunión de los malignos,
Y con los impíos nunca me senté.

Lavaré en inocencia mis manos,
Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,

Para exclamar con voz de acción de gracias,
Y para contar todas tus maravillas.

Jehová, la habitación de tu casa he amado,
Y el lugar de la morada de tu gloria.

No arrebates con los pecadores mi alma,
Ni mi vida con hombres sanguinarios,

10 En cuyas manos está el mal,
Y su diestra está llena de sobornos.

11 Mas yo andaré en mi integridad;
Redímeme, y ten misericordia de mí.

12 Mi pie ha estado en rectitud;
En las congregaciones bendeciré a Jehová.

Jehová es mi luz y mi salvación

Salmo de David.

27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
    Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada;
Sobre una roca me pondrá en alto.

Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;
Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;
Ten misericordia de mí, y respóndeme.

Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová;

No escondas tu rostro de mí.
No apartes con ira a tu siervo;
Mi ayuda has sido.
No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,
Y guíame por senda de rectitud
A causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;
Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová
En la tierra de los vivientes.

14 Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;
Sí, espera a Jehová.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.