¿Por qué Jesucristo?

Viernes 23 Abril

El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.

(Jesús) quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia.1 Pedro 1:32:24

¿Por qué Jesucristo?

Podríamos preguntarnos en qué nos concierne la vida de un hombre que anduvo en la tierra hace 2000 años. Sin embargo, Jesucristo abrió la puerta a una nueva relación con Dios, a una actitud nueva hacia la existencia, a una esperanza ante la muerte y a la liberación del juicio.

Cuando vamos a Jesucristo no nos encontramos frente a un simple ser humano, sino ante Dios mismo, quien nos abre el camino de la salvación. Dios actuó de manera suprema por medio de Jesús, a través de su muerte y su resurrección. Jesús hizo posible una nueva relación entre Dios y nosotros. La crucifixión de Jesús no es solo un hecho histórico ocurrido hace dos milenios; ella constituye la base sobre la cual descansa la nueva vida del creyente (1 Pedro 2:24). Sin la obra cumplida en la cruz no habría ninguna salvación para nosotros. El sacrificio de Jesucristo fue el precio inestimable que Dios pagó para redimir de la muerte eterna a todos aquellos que pusieron su confianza en Él (1 Pedro 1:18-19).

En Jesucristo hay algo que atrae, que atravesó los siglos e intrigó a numerosas personas. Su enseñanza sobre el amor no puede dejar insensible a nadie. La autoridad con la que habla de los problemas más profundos del hombre nos interpela. ¡Su muerte nos parece tan injusta y los testimonios de su resurrección tan asombrosos! Pero precisamente esta muerte y esta resurrección hacen que todo lo que tiene que ver con él me concierna a mí… ¿Lo creo?

Ezequiel 45 – 2 Pedro 3 – Salmo 47 – Proverbios 14:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

No se puede escapar de la mirada de Dios

Jueves 22 Abril

El hombre (Adán) y su mujer (Eva) se escondieron de la presencia de Dios entre los árboles del huerto.Génesis 3:8

El Señor tiene en el cielo su trono; sus ojos ven… a los hijos de los hombres.Salmo 11:4

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo… Cuando estabas debajo de la higuera, te vi.Juan 1:48

No se puede escapar de la mirada de Dios

En un pueblo del sur de Francia, donde ocurrió un despertar espiritual alrededor del año 1800, un aldeano contó lo siguiente:

“Cuando joven, me sentí muy intrigado por lo que sucedía en el pueblo. Temprano por la mañana y tarde en la noche, hombres y mujeres iban cada día en pequeños grupos a un claro del bosque. Decidí ir a ver si lo que me decían era cierto. Fui un poco tarde para no cruzarme con nadie en el camino. Cuando llegué al lugar del encuentro, me ubiqué detrás de un árbol, no muy lejos, para no perderme nada de lo que harían o dirían durante la reunión.

El predicador habló detalladamente sobre Adán, ese hombre que huyó de Dios y se escondió detrás de los árboles del huerto de Edén. Súbitamente exclamó:”Aquí hay alguien escondido detrás de un árbol. ¡Alguien que se imagina que Dios no lo ve y que se niega a hacer la paz con él! “.

¡Emocionado, pensé que el predicador me había visto y se dirigía a mí! No podía huir, y convencido de ser un pecador perdido, me derrumbé detrás de mi árbol suplicando a Dios que tuviera compasión de mí, pecador”.

¡Es imposible escapar de la mirada de Dios! Él sabe todo sobre nosotros, y un día tendremos que rendirle cuentas (lea el Salmo 139). Pero Dios nos ama tal como somos y desea establecer con todos los que se arrepienten una relación de confianza, basada en el perdón. Entonces la paz echará fuera el temor y la culpabilidad.

Ezequiel 44 – 2 Pedro 2 – Salmo 46:8-11 – Proverbios 14:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Malos pensamientos

Miércoles 21 Abril

Consideraos muertos al pecado.Romanos 6:11

Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre… en esto pensad.Filipenses 4:8

Malos pensamientos

¿El diablo es el que hace nacer los malos pensamientos en el creyente?

No, no es el diablo, sino la naturaleza pecaminosa que todavía está en el creyente.

El Señor Jesús dijo: “Del corazón salen los malos pensamientos” (Mateo 15:19). La fuente de nuestros malos pensamientos todavía está en nosotros. Pero el diablo tiene una gran experiencia para actuar en los hombres, pues sabe cómo despertar nuestros deseos, suscitar nuestra codicia y llevarnos a pecar. Sus ataques se centran en los flancos en los cuales somos especialmente frágiles.

El solo hecho de tener malos pensamientos debería ser la señal de alerta. Para ser librados, tengamos el reflejo de ir sencillamente a Jesús, quien venció a Satanás. Con solo clamar a Jesús, el diablo huirá. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:8-9). “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Leamos la Palabra de Dios; ella purificará nuestra conciencia, la mantendrá despierta y la hará capaz de detectar todo pensamiento impuro. La Biblia nos iluminará, alimentará nuestro espíritu con cosas buenas y nos mostrará el buen camino. Si está presente en nuestro corazón, será un arma eficaz para ahuyentar al enemigo. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti… Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:11105).

Ezequiel 43 – 2 Pedro 1 – Salmo 46:4-7 – Proverbios 14:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Yo soy el pan de vida (1)

Martes 20 Abril

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.Juan 6:35

Yo soy el pan de vida (1)

En el evangelio de Juan Jesús declara siete veces: “Yo soy”: “Yo soy el pan de vida” (cap. 6:35). “Yo soy la luz del mundo” (cap. 8:12). “Yo soy la puerta de las ovejas” (cap. 10:7). “Yo soy el buen pastor” (cap. 10:11). “Yo soy la resurrección y la vida” (cap. 11:25). “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (cap. 14:6). “Yo soy la vid (o la planta de uva)” (cap. 15:5).

También dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (cap. 8:58), tomando el nombre “Yo soy”, con el cual Dios se había revelado a Moisés, el conductor del pueblo de Israel (Éxodo 3:14). Con eso afirma, de manera absoluta, su divinidad y su existencia eterna.

El pan de vida: el milagro que Jesús acababa de hacer alimentando a la multitud recuerda que, en el desierto, Dios había dado a su pueblo cada día el maná, el “pan del cielo” (Juan 6:31). Pero los que lo comieron, al final murieron. Entonces Jesús se presenta como el verdadero pan del cielo, el pan de vida, el que da la verdadera vida y la mantiene en los que la reciben.

Así como nuestro cuerpo necesita pan, así el alma del cristiano necesita alimentarse de Jesucristo, es decir, pensar en él, en lo que él fue en la tierra, en su muerte, en su resurrección, en su majestad ahora en el cielo… ¿Qué ocupa nuestros pensamientos? ¿Con qué los alimentamos? ¿Queremos seguir siendo niños en la fe, o deseamos crecer y comprender mejor lo que Dios quiere comunicarnos? (Efesios 4:14-15).

Leamos la Biblia para crecer “en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad” (2 Pedro 3:18).(continuará los próximos seis martes)

Ezequiel 42 – 1 Pedro 5 – Salmo 46:1-3 – Proverbios 14:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una relación con Jesús

Lunes 19 Abril

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.Apocalipsis 3:20

(Jesús dijo:) He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.Mateo 28:20

Una relación con Jesús

Testimonio

“Me llamo Farouk y soy iraquí. Graduado en geología en el año1970, trabajaba y tenía todo lo necesario, pero carecía de paz interior, aunque iba a la iglesia y tenía una Biblia.”Eso no basta“, me dijo una vez mi padre, quien se veía feliz y sereno. Él decía que tenía una relación con Jesús. Cierto día una persona vino a mi casa. Le hablé de mi falta de paz.”Necesitas a Jesús“, me respondió. Luego me ayudó a orar:”Perdóname, Jesús, te abro mi corazón, ven a mi corazón, perdona mis pecados. Te acepto como mi Salvador, mi Señor“. A partir de ese momento el miedo desapareció y nunca volvió. Desde entonces, Jesús me habla por medio de la Biblia, y yo lo escucho (Juan 10:27).

En los años 80 sucedió la guerra entre Irak e Irán. Entonces el Señor Jesús me mostró que debía dejar mi empleo y dedicarme a su servicio. Sin embargo dudaba, y le decía:”Señor, no tengo formación cristiana, ¿y cómo voy a vivir? “. Entonces el Señor me recordó la historia de Moisés y del pueblo que Dios había conducido por el desierto, pues su bondad permanece para siempre (Salmo 136:16). Comprendí que no debía tener miedo, que Dios se ocuparía de mí. Con su ayuda enseño las verdades sobre la fe, el amor incondicional de Dios expresado en la cruz por Jesús, quien murió por pecadores como yo y como cada uno de nosotros. Proclamo que cada uno debe tener una relación personal con Jesucristo, el Salvador”.

Ezequiel 41 – 1 Pedro 4 – Salmo 45:10-17 – Proverbios 14:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La vida cristiana ¿es una vida triste, de renunciamiento?

Domingo 18 Abril

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.2 Corintios 5:17

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.Salmo 119:18

La vida cristiana ¿es una vida triste, de renunciamiento?

Esta idea bastante extendida tiene su explicación. Muchas personas buscan acomodar su cristianismo a la vida del mundo, para no privarse de nada. En consecuencia, su vida cristiana se ve insípida y sin gozo. Otros, que realmente no han comprendido el Evangelio, viven asustados, con miedo a un Dios que ellos consideran vengativo. Pero en realidad no lo conocen, y quieren apaciguarlo mediante una devoción unida a toda clase de privaciones. ¿Quién quisiera vivir un cristianismo así, que no es más que una triste parodia?

Es cierto que el cristiano, el que aceptó a Jesucristo en su corazón, renuncia a lo malo, a lo que solo es “vanidad y aflicción de espíritu”, a las cosas atractivas que el mundo presenta bajo un aspecto agradable, pero que destruyen el cuerpo, el alma y la familia… Pero, ¿por eso estará triste el cristiano? ¡Todo lo contrario! Un verdadero cristiano confía en Dios, pues conoce su amor. Lo que Dios le enseña en la Biblia siempre es para su bien. ¡Qué bueno tener esos puntos de referencia frente a lo que ofrece un mundo desorientado!

Escuche este testimonio: “Sí, cuando me convertí abandoné muchas cosas… pero recibí otras: Cargado por una conciencia que me atormentaba y un corazón sin paz, recibí el perdón de Dios. Él me dio su paz. Me liberó de la esclavitud al alcohol y del miedo al futuro. Lo que perdí se convirtió en una ganancia inestimable.

¡Conviértase, acepte a Jesús como su Salvador personal!”.

Ezequiel 40:24-49 – 1 Pedro 3 – Salmo 45:6-9 – Proverbios 13:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un tesoro en común

Sábado 17 Abril

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:16

¡Gracias a Dios por su don inefable!2 Corintios 9:15

Un tesoro en común

Poco después de la segunda guerra mundial yo trabajaba para un comerciante de leña y carbón. Debido a la escasez general solo se nos permitía vender pequeñas cantidades a los particulares. Yo era responsable de vigilar la distribución. A menudo un anciano venía con una pequeña carretilla a comprar leña. Yo lo atendía personalmente. Un día le pregunté:

– ¿No es demasiado duro empujar esa carretilla cargada?

– Sí, pero es un regalo para mis hijos. Me alegra mucho poder darles esta leña.

Conmovido por su abnegación, le pregunté:

– Dígame, ¿sabe cuál es el mayor regalo que hemos recibido? El anciano, que estaba amarrando el saco a su carretilla, se enderezó y, con ojos radiantes, me dijo:

– ¡Dios nos dio a su Hijo muy amado!

Yo estaba maravillado. Cinco minutos antes solo teníamos relaciones comerciales, pero de repente podíamos hablar como dos hermanos en Cristo. La generosidad de este anciano hizo que nuestra mirada se dirigiese hacia Aquel que ofreció el mayor tesoro que pudiésemos imaginar: ¡dio su vida para salvar a los hombres! Luego tuvimos una hermosa conversación sobre el Señor y su gran salvación.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno… porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

Ezequiel 40:1-23 – 1 Pedro 2:11-25 – Salmo 45:1-5 – Proverbios 13:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La debilidad y el poder

Viernes 16 Abril

(Cristo) aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios.2 Corintios 13:4

(El cuerpo del creyente) se siembra en debilidad, resucitará en poder.1 Corintios 15:43

La debilidad y el poder

Sorprendentemente la expresión “en debilidad” es aplicada a Jesucristo. El Señor de gloria (1 Corintios 2:8) fue “crucificado en debilidad”. Su camino en la tierra fue marcado por su humanidad: “Estando en la condición de hombre” (Filipenses 2:8). Esa condición humana estuvo caracterizada por la debilidad, cuya máxima manifestación fue su muerte en la cruz.

Pero la debilidad de ningún modo debe ser confundida con un defecto. El Señor Jesús “no conoció pecado”; “no hay pecado en él” (2 Corintios 5:211 Juan 3:5). Para salvar a los hombres, Jesús se hizo verdaderamente hombre en la tierra; por eso sintió cansancio, hambre, sed… ¡Y luego aceptó morir en nuestro lugar! Su cuerpo fue puesto en una tumba. Todo esto muestra la humillación del Hijo de Dios, quien se hizo “semejante a los hombres” (Filipenses 2:7), con toda la debilidad que eso implica. Pero ahora, vive por el poder de Dios.

Cuando los creyentes mueren, su cuerpo es colocado en la tierra como una “semilla”, así lo expresa la Escritura: “se siembra en debilidad”. La muerte es el punto final de la fragilidad humana. Pero dice: “se siembra”. Y, por la fe, esto implica una esperanza de vida, pues el versículo continúa diciendo: “resucitará en poder”. Cuando nuestro Señor Jesús venga, el poder que lo resucitó actuará también sobre “el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya” (Filipenses 3:21).

¡Qué poder tiene Dios! ¡Qué triunfo ante toda la debilidad e incapacidad que todavía nos caracteriza!

Ezequiel 39 – 1 Pedro 2:1-10 – Salmo 44:17-26 – Proverbios 13:20-21

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Extiende tu mano

Jueves 15 Abril

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.Romanos 10:13

No hay otro nombre… dado a los hombres, en que podamos ser salvos.Hechos 4:12

Extiende tu mano

“Entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y (los jefes religiosos, los fariseos) le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle” (Marcos 3:1-6).

De este texto bíblico podemos sacar dos enseñanzas:

– La ignorancia y la dureza de corazón caracterizan a los que están cegados por el orgullo religioso. Estos hombres estaban cegados a tal punto que querían matar a Jesús, quien sanaba el pueblo.

– La condición moral de todo hombre ante Dios es semejante a la de un enfermo que tiene un mal incurable: esa enfermedad es su pecado. ¿Cómo podemos ser curados? Haciendo lo que Jesús dijo, obedeciéndole. El hombre paralítico extendió la mano. Él creyó, sin duda alguna, que Jesús lo sanaría. Esta respuesta de fe es la que Dios nos pide para perdonar nuestros pecados y darnos la vida eterna. ¡Aún hoy Jesucristo puede hacer este milagro! Él está dispuesto a tomar la mano tendida de aquel que se siente “paralizado por su pecado”, a liberarlo y darle vida y paz.

Ezequiel 38 – 1 Pedro 1:13-25 – Salmo 44:9-16 – Proverbios 13:18-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Embajadores

Miércoles 14 Abril

Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5:20

Embajadores

Un embajador representa a un país y transmite los deseos y la voluntad de su jefe, es decir, de aquel que lo envía. Asimismo, el cristiano es un embajador de Cristo.

Todos los que han aceptado la gracia ofrecida por Dios entran en la presencia de Dios por la fe. Son ciudadanos del cielo. “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20). En la tierra están al servicio de Jesucristo, hasta que escuchen su llamado para ser llevados de la tierra e introducidos para siempre en el cielo, en su presencia. “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo… nosotros… seremos arrebatados… en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

La misión del cristiano en la tierra, mientras espera su destino final, es representar a Cristo, “el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3:13). Cuando Jesús estaba en la tierra, permanecía en continua comunión con su Padre en el cielo. Hacía el bien, pues Dios estaba con él (Hechos 10:38-39).

Cuando el cristiano ora y lee la Palabra, está en relación con Dios, quien está en el cielo. Pero teniendo como modelo la vida de Cristo cuando anduvo en la tierra, también es embajador. Es llamado a vivir como cristiano y a anunciar la buena nueva de salvación: ¡Reconciliaos con Dios!

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:19).

Ezequiel 37 – 1 Pedro 1:1-12 – Salmo 44:1-8 – Proverbios 13:16-17

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch