Jesús ante Pilato (1)

Viernes 2 Abril

Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!Mateo 27:22-23

Jesús ante Pilato (1)

Pasaje del evangelio según Juan 19: 1-12

“Tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.

Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!

Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.

Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a este sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone”.(mañana continuará)

Ezequiel 26 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24

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El secreto de un buen testimonio

Jueves1Abril

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti.Salmo 63:1

Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande.Salmo 143:8

El secreto de un buen testimonio

Hoy veremos un episodio de la historia de dos profetas del Antiguo Testamento.

El primero, Elías, anunció que vendría una sequía sin precedentes sobre todo el país: “No habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1). ¡Semejante declaración podía parecer una locura! Sin embargo, sucedió tal como Elías lo dijo: ¡durante más de tres años no cayó ni una gota de agua! El secreto de dicho poder se resume en pocas palabras: Elías se hallaba en la presencia de Dios. Vivía con Dios y estaba dispuesto a servirle. Su comunión con él era tan grande que podía discernir su voluntad y de esta manera dirigir la lluvia.

El segundo no se parece al primero. Al contrario de Elías, Jonás huyó de Dios. No quería transmitir el difícil mensaje que Dios había enviado a los habitantes de Nínive. Tomó un barco que iba rumbo a un destino muy diferente; la tempestad sobrevino y el barco estaba en peligro de zozobrar. Jonás tuvo que confesar su falta a los miembros de la tripulación. No podía ayudarles en nada; al contrario, terminó diciéndoles: “Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros” (Jonás 1:12).

Dios nos enseña mediante el ejemplo de Elías y el contraejemplo de Jonás. Como cristianos podemos “vivir en la presencia de Dios” o al contrario, “huir de su presencia”. Cultivemos una relación serena y confiada con nuestro Dios: así Dios dará fuerza y eficacia a nuestro testimonio.

Ezequiel 25 – Gálatas 2 – Salmo 38:1-8 – Proverbios 12:21-22

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Las crisis (12): El fracaso, la negación

Miércoles 31 Marzo

Pedro… comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre (Jesús). Y en seguida cantó el gallo.Mateo 26:73-74

Vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.Lucas 22:61-62

Las crisis (12): El fracaso, la negación

 – El ejemplo (Lucas 22:55-62): Cuando Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién decís que soy yo?”, Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16). ¡Qué fe! Qué amor manifestó también cuando dijo: “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré” (Mateo 26:35). Sin embargo, pocas horas más tarde, negó tres veces que era discípulo de Jesús.

Para Pedro fue un golpe, un fracaso. Pero, ¿sucumbiría a la desesperación? No, Jesús se dio la vuelta y miró a su discípulo, quien salió y lloró amargamente. Jesús se quedó solo ante el tribunal, fue condenado a muerte…

Más tarde Jesús resucitado se encontró con Pedro y le preguntó: “¿Me amas más que estos?”. Pedro respondió: “Sí, Señor; tú sabes que te amo”. Entonces Jesús le confió el cuidado de los jóvenes creyentes (Juan 21:15-16).

– La lección: Al principio Pedro tenía demasiada confianza en sí mismo. Creía que amaba lo suficiente al Señor como para no negarlo.

Creer y amar al Señor fervientemente no basta para guardarnos de negarlo de una forma u otra. Para mantenernos fieles, permanezcamos cerca del Señor en pensamiento y en oración. Escuchémosle, contemos con su amor, no con el nuestro. Si caemos en el pecado, hará como hizo con Pedro: hablará a nuestro corazón y a nuestra conciencia, nos levantará. Además, nos permitirá servirle.(continuará el próximo miércoles)

Ezequiel 24 – Gálatas 1 – Salmo 37:35-40 – Proverbios 12:19-20

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El bien y el mal

Martes 30 Marzo

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! Isaías 5:20

Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Romanos 12:9

El bien y el mal

En los países cristianizados, hasta hace poco tiempo, la conciencia colectiva todavía reconocía una distinción entre el bien y el mal, fundada en la enseñanza de la Biblia, aunque muchos no lo supieran ni reconocieran su autoridad. Hoy, sobre numerosos puntos que la Biblia condena, se prohíbe decir: “Está mal”. El alejamiento de Dios y un ateísmo más o menos marcado borran toda referencia moral. Aún más, so pretexto de secularidad, de libertad, la rebelión contra Dios gana terreno.

Pero la Biblia, la Palabra de Dios, sigue siendo la referencia inmutable del cristiano que quiere ser fiel. Ella siempre le enseña lo que está bien y lo que está mal a los ojos Dios. Le muestra la actitud que debe tener frente a lo que está mal. Lo conduce a hacer el bien en sus relaciones con sus semejantes.

Dios no pide al creyente que trate de mejorar una situación que la Palabra condena, ni que se comporte en el mundo como si este estuviese en orden, ni que se acostumbre a las cosas que ensucian la mente. Incluso en medio de un mundo inmoral, Dios enseña al creyente un camino de pureza aprobado por él. El cristiano aprende a discernirlo mediante la fe, para su bien (Hebreos 5:14). Es el camino que Jesús el Salvador, el hombre perfecto, trazó (Hechos 10:38).

Cristianos, recordemos la oración que Jesús hizo por los que salvó: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).

Ezequiel 23:28-49 – Hechos 28:17-31 – Salmo 37:30-34 – Proverbios 12:17-18

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¿Cómo perdonar?

Domingo 28 Marzo

Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano… Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.Mateo 18:1521-22

¿Cómo perdonar?

Los versículos citados hoy me enseñan la conducta que debo seguir cuando alguien cercano peca contra mí. ¿Me aferraré a mi dignidad, o me consideraré la víctima, esperando que el que me ofendió venga a confesarme su falta y a pedirme perdón? ¿Informaré rápidamente a otros para que me den la razón y se pongan en contra de mi hermano? ¡De ninguna manera! El Señor me pide dar el primer paso, avanzar para tratar de “ganar” a mi hermano, sin reproches, sin enojo, solo con el deseo de restablecer una relación de confianza.

Solo podré dar este paso con la fuerza que me da Dios, pues mi naturaleza no me mueve a ello, al contrario. Pero será más fácil si recuerdo que mi Salvador me perdonó. Es la enseñanza que Jesús nos da en Mateo 18: 21-35. ¿Qué comparación hay entre la ofensa que pudo hacerme mi hermano y la que yo he hecho a Dios? ¿Entre una pequeña herida a mi amor propio y lo que Jesucristo soportó cuando pagó el precio de mi perdón mediante su muerte en la cruz?

Me será más fácil perdonar si soy consciente de que mi hermano es “aquel por quien Cristo murió”, del mismo modo que murió por mí (Romanos 14:15). Y recordaré la respuesta de Jesús a Pedro: no solo 7 veces, sino hasta 490 veces, es decir, tantas veces como sea necesario, con amor y paciencia.

Ezequiel 22 – Hechos 27:13-44 – Salmo 37:16-22 – Proverbios 12:13-14

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¿Qué es el arrepentimiento?

Sábado 27 Marzo

(Jesús dijo:) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.Lucas 5:32

Arrepentíos, y creed en el evangelio.Marcos 1:15

Su benignidad te guía al arrepentimiento.Romanos 2:4

¿Qué es el arrepentimiento?

Una oyente interpeló a alguien que anunciaba el Evangelio:

– Usted dice que es necesario volverse cristiano; y es lo que yo deseo desde hace mucho tiempo. Desde hace meses he dicho sí a todos los llamados a convertirse. He hecho lo que me han dicho que debo hacer, pero nada ha cambiado…

– Señora, ¿podemos leer juntos un texto de la Biblia? El predicador leyó el primer versículo arriba indicado y preguntó:

– ¿Jesús vino por usted? Ella tuvo que confesar que no podía dejar su vida pecaminosa.

– Usted debe tomar una decisión difícil, pero nada es demasiado difícil para Dios. Arrepentirse significa reconocer el mal que hacemos.

– ¡Pero nunca se me habló de esto! ¡Me dijeron que solo tenía que creer en Jesús, no que me arrepintiera!

Creer en Jesús es acercarse a él, tal como somos. Dios se hizo hombre en Jesús, y por medio de él es accesible a todos, como en el tiempo del Evangelio. Pero también es dejarnos tocar por lo que Dios es: amor y luz. Es dejar que ilumine nuestro corazón y nuestra vida, creyendo en su Palabra. Entonces veremos las cosas como él las ve; no solo para hacer una constatación, sino para juzgar y abandonar lo que no es compatible con los pensamientos de Dios. Seremos conscientes de haberlo ofendido. Esto es el arrepentimiento, uno de los primeros resultados que la vida de Dios produce en nosotros. Pero, a veces nuestro orgullo se opone.

Ezequiel 21 – Hechos 27:1-12 – Salmo 37:8-15 – Proverbios 12:11-12

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¡Déjeme en paz!

Viernes 26 Marzo

En aquellos días… cada uno hacía lo que bien le parecía.Jueces 17:6

En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.Judas 1:18

¡Déjeme en paz!

La enseñanza de Jesucristo en los evangelios está caracterizada por el amor, la gracia y la verdad. Con sabiduría y autoridad moral trata de dirigir los pensamientos de los hombres hacia Dios, para que crean y se arrepientan.

Los hombres no quisieron recibirlo… Lo injuriaron, pero Dios no los amenazó. Le llamaron endemoniado, lo apresaron, lo juzgaron, le dieron latigazos, pero Dios contuvo su ira. Lo clavaron en una cruz y lo mataron frente a todos, pero Dios no intervino para liberarlo.

Físicamente Jesucristo ya no está presente en el mundo hoy, pero muchos actúan con él de la misma manera. Es como si dijesen a Dios: ¡Déjanos en paz! Al igual que la gente de la época de Jesús, usted puede ignorarlo, despreciarlo, injuriarlo, rechazar la Biblia. Dios le deja decir y hacer estas cosas. Usted puede burlarse de la salvación que él le ofrece, despreciar y detestar a los cristianos, pero esto no impide que Dios, con amor, le suplique que vuelva a él arrepintiéndose de su vida pasada sin él. Le pide creer en el valor del sacrificio de Jesucristo para ser salvo.

Usted preferiría que lo dejemos tranquilo, que no insistamos demasiado… Pero hay momentos en los cuales es un deber advertir al que está en peligro. Y quizás hoy sea su caso. Dios le está esperando y le ofrece el perdón. No haga que su paciencia se agote. Mañana puede ser demasiado tarde. ¡Y usted no se imagina lo que perdería ahora y en el futuro!

Ezequiel 20:23-49 – Hechos 26:19-32 – Salmo 37:1-7 – Proverbios 12:9-10

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La trampa

Jueves 25 Marzo

Los que buscan mi vida arman lazos.Salmo 38:12

Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.Proverbios 4:11

La trampa

Por ser cristiano, Iván fue llevado a Siberia a un campo de trabajo. Allí el invierno era especialmente duro; la temperatura bajaba hasta 50ºC bajo cero, e Iván debía trabajar fuera. La jefatura del campamento le ofreció otro trabajo en una habitación con calefacción, pero con la condición de colaborar con ellos en un detalle: compartiría el dormitorio con otros prisioneros cristianos y daría a la policía el informe exacto de sus conversaciones y actividades. La propuesta era tentadora, pues ya no tendría que pasar frío ni hacer trabajos forzados. “Simplemente nos gustaría saber de qué habla esa gente”, le dijeron los jefes del campamento. Iván comprendió la trampa: se trataba de traicionar a sus hermanos. “¿Sabe qué hizo Judas después de haber traicionado a Jesús?”, preguntó Iván al que le hizo la propuesta.

El hombre sacudió la cabeza, pues no sabía. “Se suicidó, dijo Iván… y yo quiero vivir, vivir para Cristo o morir para su gloria”.

La conversación se detuvo ahí. “Tuve que regresar al frío, pero mi corazón estaba cálido”, declaró más tarde ese fiel creyente.

Y nosotros, cristianos, ¿estamos dispuestos a renunciar a las ventajas materiales, para permanecer fieles al Señor? Un compromiso con el mal en nuestra vida personal, en nuestras relaciones profesionales, familiares, o con el enemigo, Satanás, siempre tiene consecuencias muy tristes. Pero la paz y el gozo acompañan la fidelidad a Dios y a su Palabra, cueste lo que cueste. En Hebreos 11: 35-36 se nos habla de fieles que “fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección”.

Ezequiel 20:1-22 – Hechos 26:1-18 – Salmo 36:7-12 – Proverbios 12:7-8© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Las crisis (11) : La persecución

Miércoles 24 Marzo

(Jesús dijo :) El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.Juan 15 : 20

Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.1 Corintios 10 : 13

Las crisis (11) : La persecución

– El ejemplo (Jeremías 38 : 1-13) : Desde la cisterna donde lo habían metido, Jeremías oró a Dios con estas palabras : “Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué ; ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí ; aguas cubrieron mi cabeza ; yo dije : Muerto soy. Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la cárcel profunda ; oíste mi voz ; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros. Te acercaste el día que te invoqué ; dijiste : No temas. Abogaste, Señor, la causa de mi alma ; redimiste mi vida. Tú has visto, oh Señor, mi agravio ; defiende mi causa” (Lamentaciones de Jeremías 3 : 52-59).

Dios le respondió : “No temas”. Al mismo tiempo un siervo del rey, sabiendo lo que había sucedido, tuvo la valentía de hablar al rey. Sorprendentemente el monarca le dio la orden de socorrer al profeta.

– La lección : Dios respondió a la oración de Jeremías, lo animó a no tener miedo e hizo que alguien actuase en el momento preciso. A menudo Dios obra así : dirige los acontecimientos para liberar a los suyos, fortalece su fe y los reanima. También actúa en las circunstancias externas de nuestra vida. Permite que seamos probados, que suframos por fidelidad a él. Asimismo, prepara el fin de la prueba. Dios actúa en nosotros y a nuestro favor, pues está “por nosotros” : nadie puede separarnos de su amor (Romanos 8 : 313539).(continuará el próximo miércoles)

Ezequiel 19 – Hechos 25 – Salmo 36 : 1-6 – Proverbios 12 : 5-6

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Los atletas (2)

Martes 23 Marzo

El que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. He acabado la carrera, he guardado la fe. 2 Timoteo 2 : 5 ; 4 : 7

Los atletas (2)

Como lo vimos ayer, Pablo a menudo se refería a circunstancias de la vida diaria, tales como competiciones deportivas o eventos militares de su tiempo. Ahora nos presenta otro aspecto de esa competición :

“El que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente” (2 Timoteo 2 : 5). En este texto bíblico no se trata solamente de ganar a los demás. Lo que cuenta también es la manera de correr.

Es necesario hacerlo “legítimamente”, es decir, obedecer las reglas de este deporte. Al cristiano se le pide conocer las reglas de la vida cristiana y luego ponerlas en práctica, en otras palabras, debe seguir las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Al final de su vida, el apóstol Pablo declaró : “He acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día ; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4 : 7-8).

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado (el premio) ; pero una cosa hago : olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3 : 13-14).

Así, Pablo describe su vida como una carrera orientada hacia un solo objetivo, llevada a cabo con toda la energía posible para lograrlo.

La meta de nuestra carrera es Cristo.

Al llegar a la meta, cuando hayamos acabado la carrera, estaremos ante el Juez justo (2 Corintios 5 : 10). ¡Qué recompensa será escuchar al Señor decir : “Entra en el gozo de tu Señor” !

Ezequiel 18 – Hechos 24 – Salmo 35 : 22-28 – Proverbios 12 : 3-4

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