Estar juntos nos basta

Jueves 11 Marzo

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2 : 4-5

Estar juntos nos basta

La vida social es un requisito indispensable para todo individuo, también es su situación normal. Vivir con otras personas es una necesidad natural ; por ello en el principio Dios creó a un hombre y a una mujer y los unió. Así constituyó la primera estructura social : la familia.

Pero las necesidades legítimas de colaboración, de compartir capacidades y talentos, nos conducen a tener vidas sociales más amplias que la familia : sociedad, ciudad, naciones…

En el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios organizó la vida colectiva mediante una ley llena de sabiduría, en la cual el respeto hacia el otro tenía toda su importancia.

En el Nuevo Testamento, otra forma de vida colectiva apareció para los creyentes, la Iglesia. Desde entonces, los que somos salvos por la obra de Jesús nos reunimos en torno a ese mismo Jesús, quien está presente, aunque no lo veamos, para alabarlo y servirle.

Dios desea tener una verdadera relación con el hombre, no una religión, sino una comunicación. Quiere ser un Dios cercano, no un concepto incierto. Vivamos estos vínculos estrechos con Jesús, con Dios.

Sea cual sea nuestra generación, estemos dispuestos a vivir en armonía con nuestros vecinos, con nuestras familias, amigos, con nuestros hermanos y hermanas de la familia de Dios, no según una lógica egoísta, sino dando y dándonos a los demás, a semejanza de lo que Cristo hizo.

“La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma” (Hechos 4 : 32).

Ezequiel 6 – Hechos 17 : 1-15 – Salmo 32 : 1-4 – Proverbios 11 : 11-12

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Las crisis (9) : Enfermedad y separación

Miércoles 10 Marzo

Job… dijo : Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, y el Señor quitó ; sea el nombre del Señor bendito. Job 1 : 20-21

Las crisis (9) : Enfermedad y separación

– El ejemplo (Job 1 y 2) : Job era un creyente íntegro y temeroso de Dios. Tenía muchos bienes materiales, pero en pocos días perdió todo : la casa cayó sobre sus hijos y los mató, varias calamidades destruyeron todos sus bienes. ¡Y eso no fue todo ! Una enfermedad de la piel le hacía sufrir sin cesar.

¡Qué crisis material y espiritual para Job ! A lo largo de su historia lo escuchamos clamar a Dios su miseria, sus dudas, sus preguntas… Pero, poco a poco, la luz iluminó su espíritu. Su fe se afinó y su conocimiento de Dios se concretizó. Entonces exclamó : “De oídas te había oído ; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42 : 5).

– La lección : Las pérdidas sucesivas que sufrió Job eran inmensas… Nos dejan pensativos, pero la lección espiritual que aprendió es muy rica, y es doble : por una parte, Job fue liberado de sus razonamientos negativos, y, por la otra, confió en Dios y lo honró, al exclamar : “Yo sé que mi Redentor vive”. “Yo conozco que todo lo puedes” (Job 19 : 25 ; 42 : 2).

¿Qué decir ante tales pérdidas y semejante progreso espiritual ? La puesta a prueba de la fe de Job produjo la paciencia, y esta cumplió en él “su obra completa” (Santiago 1 : 4).

Si vivimos momentos difíciles y separaciones dolorosas, ¡no nos desanimemos ! Al igual que Job, continuemos hablando al Señor, contémosle incluso nuestra amargura. Al final veremos que “el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5 : 11).(continuará el próximo miércoles)

Ezequiel 5 – Hechos 16 : 11-40 – Salmo 31 : 21-24 – Proverbios 11 : 9-10

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Cuidado con la contaminación

Martes 9 Marzo

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad… para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro ; siendo renacidos… por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 1 Pedro 1 : 22-23

Cuidado con la contaminación

La contaminación preocupa cada vez más a las autoridades de todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud calcula que hay más de 7 millones de muertes al año debido a la contaminación del aire. Es un verdadero problema de salud pública. La calidad del aire que respiramos tiene una influencia directa sobre nuestra salud física. Pero, ¿qué decir de la atmósfera moral que nos rodea, y de su influencia sobre nuestra salud mental ?

Los agentes contaminantes no se llaman “partículas finas, dióxido de carbono…”, sino “duda, incredulidad, rebelión contra Dios”. Producen odio, violencia, inmoralidad… Esta contaminación, que penetra por los ojos y los oídos, alcanza la mente y el corazón desde la más temprana edad. Los estragos que causa son mucho más graves y las consecuencias mucho más duraderas. No vemos remedio para esta marea que sumerge al mundo y atrae el juicio de Dios.

Pero hay un remedio para cada persona : ¡es la Palabra de Dios, viva, eficaz, penetrante ! (Hebreos 4 : 12). Ella produce una purificación completa y saludable en todo el que la cree y la recibe.

Escuchemos atentamente lo que Jesús dice a su Padre con respecto a sus discípulos : “Yo les he dado tu palabra… No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad ; tu palabra es verdad” (Juan 17 : 14-17).

Ezequiel 4 – Hechos 15 : 36-16 : 10 – Salmo 31 : 14-20 – Proverbios 11 : 7-8

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Una tranquilidad aparenteTestimonio

Lunes 8 Marzo

El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche ; que cuando digan : Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina. 1 Tesalonicenses 5 : 2-3

En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Salmo 62 : 7

Una tranquilidad aparenteTestimonio

Fred Kamaka todavía recuerda : “Era diciembre de 1941, yo estaba en Hawái y tenía 17 años. Esa mañana acababa de llegar a la escuela. El tiempo estaba maravillosamente tranquilo, el cielo azul y el aire impregnado del aroma de las flores. Pequeñas nubes se pegaban a la montaña. Se podía ver hasta Pearl Harbor, donde ocho grandes buques de guerra estaban anclados, bien visibles. También había ocho cruceros de batalla, veintinueve destructores… toda la flota americana del Pacífico.

De repente algunos aviones aparecieron por encima de la montaña. Luego, cada vez más numerosos, descendieron en picada para soltar sus bombas. Vi bolas de fuego y nubes de humo antes de escuchar las detonaciones. Nadie esperaba el ataque japonés. ¡La guerra acababa de estallar en el Pacífico ! Habría consecuencias terribles, por ejemplo, las bombas atómicas que cayeron en Japón”.

El día del juicio de Dios será mucho más terrible todavía. Los profetas del Antiguo Testamento, el Señor Jesús mismo y sus apóstoles hablaron de ello. Ese día también llegará inesperadamente, pero la humanidad ha sido advertida a tiempo. Dios no quiere que los hombres se pierdan, sino que todos sean salvos (1 Timoteo 2 : 4). Por ello la Biblia, su Palabra, y los cristianos advierten de parte de Dios : “Persuadimos a los hombres… Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5 : 1120). Es urgente aceptar hoy su gracia, con agradecimiento y con un corazón arrepentido.

Ezequiel 3 – Hechos 15 : 1-35 – Salmo 31 : 9-13 – Proverbios 11 : 5-6

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Deber de recordar

Domingo 7 Marzo

Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 1 Corintios 11 : 26

(Jesús dijo :) Haced esto en memoria de mí. Lucas 22 : 19

Deber de recordar

Muchos lugares nos invitan a perpetuar el recuerdo de personajes célebres o de grandes eventos, a menudo trágicos, de nuestra historia.

Para los cristianos existe un memorial mucho más importante todavía, pues evoca un sacrificio único, un evento sin igual en la historia de la humanidad : “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10 : 10). Ningún hombre pudo pasar por un sufrimiento moral comparable al de Jesucristo. Abandonado por Dios, él, el único hombre inocente, sufrió en la cruz la condenación que merecían los pecados de todos los que aceptan la salvación.

Jesús mismo instituyó ese memorial de sus sufrimientos y de su muerte : la Cena dominical (1 Corintios 11 : 24). El pan y la copa recuerdan a los creyentes lo que el Señor hizo por amor a ellos. El pan recuerda tanto su cuerpo “dado” por ellos como la unidad de su cuerpo espiritual, formado por todos los verdaderos cristianos. “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo ; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10 : 16-17 ; 11 : 24).

La copa de la Cena del Señor habla de su sangre derramada (Mateo 26 : 27-28) y de las bendiciones que de ella emanan para el creyente.

Cristianos, ¿hemos respondido al deseo que nuestro Salvador expresó “la noche que fue entregado” ? Cuando participamos en esa cena recordamos “la muerte del Señor… hasta que él venga” (1 Corintios 11 : 2326).

Ezequiel 2 – Hechos 14 – Salmo 31 : 1-8 – Proverbios 11 : 3-4

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La paz interior

Viernes 5 Marzo

(Jesucristo hizo) la paz mediante la sangre de su cruz. Colosenses 1 : 20

Vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz. Efesios 2 : 13-14

La paz interior

La inquietud y la ansiedad marcan fuertemente nuestra época. A menudo las presiones de la sociedad actual son la causa de ello. La soledad y el miedo al mañana también ahuyentan la paz de nuestra mente. Entonces, ¿qué significa tener paz interior ? Es un sentimiento de seguridad ligado a las certezas. Si usted habla de paz en su entorno, muy a menudo las reacciones serán : “¿La paz ? Es precisamente lo que estoy buscando, pero ¿cómo obtenerla ?”. “¡La paz ! ¡Es un espejismo, una ilusión !”. En efecto, ¿cómo hallar la paz en un mundo cada vez más individualista, afectado por el estrés, las reivindicaciones, la corrupción, las incertidumbres… ? ?

La Biblia da una respuesta, una solución a esta pregunta. Jesús dijo a sus discípulos antes de ir a la cruz : “La paz os dejo, mi paz os doy ; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14 : 27). Les dejaba la paz porque en la cruz iba a hacer la paz con Dios por ellos, sufriendo el castigo que sus pecados merecían. Luego, resucitado, Jesús fue a su encuentro y les dijo : “Paz a vosotros” (Lucas 24 : 36). Hoy, a todos los que creemos en él, nos da la paz interior, su paz.

Esto es exactamente lo que necesitan los que están solos, confundidos y temerosos. Necesitan recibir a Jesucristo como su Salvador y Señor, pero también necesitan experimentar su presencia, su paz en su corazón. Ya no debo tener miedo con respecto a las circunstancias de la vida, de la muerte y del futuro, pues Jesús resucitado me dice : ¡Te doy mi paz, una paz sin límite, no como el mundo la da !

2 Samuel 24 – Hechos 13 : 1-25 – Salmo 30 : 1-5 – Proverbios 10 : 31-32

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La comunión

Jueves 4 Marzo

(Jesús dijo :) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo ; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3 : 20

Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1 : 3

La comunión

Tomar una cena con alguien supone que hay una amistad, un deseo de intercambiar, de compartir alegrías y preocupaciones. Jesús quiso compartir con sus discípulos una última comida antes de sus padecimientos en la cruz (Lucas 22 : 15). Esa última “cena” es mencionada en los cuatro evangelios. Aquella noche el Señor instituyó la Cena -el pan y la copa- que deseaba compartir con sus discípulos antes de ser crucificado.

Veamos la actitud del Señor hacia los suyos, a quienes amaba. Desde su llegada, él, el Maestro, se humilló. Lavó los pies a cada uno para que se sintiesen bien en su presencia. Simpatizó con todo lo que les preocupaba, como si dijese : Conozco el poder de Satanás, la traición de Judas, la debilidad y el amor de cada uno… Y añadió : “No se turbe vuestro corazón”. “Confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 14 : 27 ; 16 : 33). Cenar con Jesús significaba beneficiarse de sus maravillosas compasiones.

Pero Jesús tenía otro objetivo : compartir sus pensamientos con sus discípulos, a quienes llamaba “amigos”, “hijos”. Les habló de la casa del Padre, de su comunión con el Padre ; les anunció la venida del Espíritu Santo que estaría siempre con ellos (lea Juan 13 a 17).

Todos los que reciben al Señor hallan a alguien que los anima en todas las circunstancias. Al mismo tiempo los introduce en la esfera de sus intereses por Dios y por todos los creyentes, es decir, su Iglesia. Así somos llevados a tener comunión con el Padre, con el Señor y con los suyos.

2 Samuel 23 – Hechos 12 – Salmo 29 : 7-11 – Proverbios 10 : 29-30

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Las crisis (8) : Los sufrimientos morales

Miércoles 3 Marzo

Oh Señor ; acuérdate de mí… por amor de ti sufro afrenta. Fueron halladas tus palabras, y yo las comí ; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón. Jeremías 15 : 15-16

Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. 2 Timoteo 3 : 12

Las crisis (8) : Los sufrimientos morales

– El ejemplo (Jeremías 20 : 1-18) : El profeta Jeremías había recibido una misión difícil : anunciar que Jerusalén sería asediada por el rey de Babilonia. Para los israelitas, ¿no había ninguna posibilidad de escapar ? Existía una, respondió Jeremías, si cesaban de hacer el mal y se volvían al Señor, ¡pero no quisieron !

Jeremías repitió su mensaje… Pero no lo escucharon, se burlaron de él, lo persiguieron y lo metieron en la cárcel. El profeta sufrió viendo a su pueblo escoger el mal para su perdición. Pero en medio de su angustia oró y habló con Dios : “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí”. Dios prometió liberar a su fiel testigo.

– La lección : Amigo lector, el mal está a nuestro alrededor, en nosotros mismos, como también… entre los creyentes. “¡Lo más triste, decía un cristiano, es el mal en la iglesia !”. Jeremías soportó la persecución por parte de su pueblo… ¡Cuántos sufrimientos !

¿Por qué a veces un creyente debe sufrir injustamente por parte de sus hermanos en la fe ? Porque desea obedecer la Palabra de Dios en un contexto cristiano que tiende a alejarse de Dios. Es doloroso ser incomprendido, pero muchos cristianos comprometidos lo experimentaron (Santiago 5 : 10). Y si debo sufrir lo mismo, el Señor sostiene mi fe ; me permite experimentar sus compasiones y su amor… por todos los suyos. En su Palabra hallo fuerza y consuelo, e incluso, como Jeremías, el “gozo” de mi corazón.(continuará el próximo miércoles)

2 Samuel 22 : 31-51 – Hechos 11 – Salmo 29 : 1-6 – Proverbios 10 : 27-28

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¿Qué tipo de riquezas ?

Martes 2 Marzo

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan ; sino haceos tesoros en el cielo. Mateo 6 : 19-20

¿Qué tipo de riquezas ?

A menudo, abrumados por el gran número de actividades diarias, corremos el riesgo de olvidar que el tiempo es un bien precioso que se va inevitablemente. Nuestra vida es un poco como la llama de una vela que se enciende cuando nacemos y luego se consume. Cada día nos acerca al momento en que se apagará. Todo lo que tenemos está condenado a desaparecer en un futuro más o menos cercano. Tendremos que decir adiós a los bienes materiales, a las competencias, a la reputación… ¡La muerte nos hará dejar para siempre este mundo de seres y de materia ! Y debemos reflexionar en ello…

Entonces, ante este plazo, ¿cómo emplear con sabiduría la vida que nos fue dada, antes de que se consuma totalmente ? La Biblia declara que “las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4 : 18).

La Palabra de Dios también distingue dos tipos de riquezas, y es fundamental conocer qué las diferencia.

Las riquezas terrenales, las que se ven, son pasajeras : el dinero, el éxito en todas sus formas, pero también una vida larga sin mayores problemas, una buena salud, una familia…

Las riquezas espirituales, que no se ven, son permanentes : el perdón de Dios, la seguridad de la salvación, la vida eterna, el hecho de que Dios nos adoptó como sus hijos gracias a la obra de Jesucristo su Hijo.

La verdadera sabiduría consiste en buscar estas riquezas, que conservan su valor durante la eternidad.

2 Samuel 22 : 1-30 – Hechos 10 : 25-48 – Salmo 28 : 6-9 – Proverbios 10 : 26

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Su nueva felicidad

Lunes 1 Marzo

Me alegré en tu salvación. 1 Samuel 2 : 1

Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros ; estaremos alegres. Salmo 126 : 3

Su nueva felicidad

Manuel acababa de enterarse de que a su madre le habían diagnosticado un cáncer fulminante… ¡Qué golpe tan fuerte, qué terrible dolor !

“Mi madre va a morir y no puedo ayudarla, no puedo decirle nada que la consuele”. En medio de su desesperación clamó a Dios, a quien no conocía : “Te necesitamos. Si existes, revélate a mí”.

Algunos días después Manuel se encontró con un cristiano ; este le habló de Jesús el Salvador, quien nos libra de nuestra miseria moral y quiere calmar nuestro dolor. También evocó sus misericordias, la esperanza que tiene el creyente de estar pronto con el Señor eternamente, en la casa del Padre en la que todas las lágrimas serán secadas y donde no habrá más muerte (Apocalipsis 21 : 4).

¡Qué maravilloso descubrimiento en medio de su dolor ! Manuel creyó y aceptó a Jesucristo como su Salvador personal. Enseguida quiso compartir su nueva felicidad con su madre. Le habló con convicción y esto interpeló la conciencia de su madre. Entonces vio cómo Jesús llenaba su corazón de paz.

La enfermedad se llevó a esa amada madre pero el buen Pastor la tomó en sus brazos. Manuel testificó emocionado : “Apenas me atrevo a decirlo, pero los últimos días que pasé con mi madre fueron los más bellos de mi vida. ¡Teníamos algo tan grande para compartir ! Jesús había llenado nuestros corazones de un amor y una paz que es imposible describir”.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46 : 1). Cristo Jesús hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1 : 20).

2 Samuel 21 – Hechos 10 : 1-24 – Salmo 28 : 1-5 – Proverbios 10 : 24-25

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