Matilda, la amiga de los presos (1)

Lunes 10 Enero

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:16

Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos.Hebreos 13:3

Matilda, la amiga de los presos (1)

Matilda Wrede nació en Finlandia en 1864. Era la menor de once hermanos y su madre murió cuando ella tenía solo ocho meses. Fue criada por su abuela y su tía. Creció en la propiedad de su padre, quien era gobernador de la provincia. A menudo los presos de la cárcel vecina eran empleados en varios trabajos.

A Matilda le gustaba ir a ver cómo trabajaba el herrero. Pero un día lo encontró encadenando los tobillos de un prisionero. ¡Quedó muy impresionada! Y la mirada de odio que el prisionero dirigió a su guarda quedó grabada para siempre en el corazón de Matilda.

La niña se convirtió en una joven llena de vida, pero el bienestar que tenía no la llenaba. Cierto día, después de haber escuchado a un predicador, entregó su corazón a Jesús. Poco tiempo después, cuando tenía casi 19 años, volvió a encontrar a un preso que había venido a arreglar el cerrojo de su puerta. No pudo contenerse y le compartió su experiencia con Jesús. El hombre escuchó y, al salir, le dijo: “¡Ah, si usted pudiera hablarnos de esas cosas… tenemos tan pocas razones para esperar!”. Espontáneamente Matilda prometió ir el domingo siguiente.

Así nació la vocación de la que sería llamada “la luz de las cárceles finlandesas”. Durante toda una vida de abnegación y de fe Matilda visitó incansablemente las cárceles para hablar de la bondad de su Salvador. Así, hombres y mujeres privados de libertad pudieron conocer el gran amor de Dios.(mañana continuará)

1 Samuel 6 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

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Tomar conciencia

Domingo 9 Enero

Así dijo el Señor, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy el Señor, y no hay otro.Isaías 45:18

Tomar conciencia

Yo era creyente en el sentido de que estaba convencido de que hay una causa suprema a todas las cosas. Por lo tanto, creía en el Creador; pero quizás influenciado por las ideas que estaban de moda, tenía la tendencia a considerar a Dios como un poder inicial que simplemente había puesto en marcha todo.

Sin embargo, un día este pensamiento me paralizó: cuando construyo algo siempre es con un objetivo, con un proyecto en mente, que precede a la realización. ¡Lo mismo sucede con el Creador! ¡Desde el principio él tenía un inmenso proyecto, y el objetivo final era la creación del hombre! Dios pensaba en el hombre incluso antes de emprender toda la obra de la creación.

Entonces tomé conciencia de que esta era la enseñanza de la Biblia. Dios tuvo misericordia de mí para que creyese en él. Él es el Creador, pero también es el que creó todo con un objetivo, según un plan definido. Esto está totalmente fuera de mi alcance, pero cuando acepto la realidad de este hecho, soy conducido a alabar, a adorar y a decir: Señor, ¡qué grande eres! ¡Orienta mi vida según tu plan! Jesús enseñó a sus discípulos a orar así: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Y me doy cuenta de que quiero y debo añadir: “¡y en mi propia vida!”.

Este proyecto de Dios abarca un momento único en la historia: el momento en que Jesucristo pasó a ser nuestro Salvador: “Fuisteis rescatados… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo” (1 Pedro 1:18-20).Henri

1 Samuel 5 – Mateo 7:7-29 – Salmo 6 – Proverbios 2:16-22

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El corazón destrozado y las estrellas

Sábado 8 Enero

Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.Salmo 147:3-5

El corazón destrozado y las estrellas

¡Qué maravilloso espectáculo ver el cielo estrellado en una noche clara! Nos sentimos minúsculos, insignificantes bajo este deslumbrante marco. A pesar de que nuestra vista es limitada, los grandes telescopios han mostrado que las nebulosas, consideradas siempre como nubes de gas, a veces están compuestas por un gran número de estrellas. Partículas de estrellas, innumerables soles y muchos otros cuerpos celestes iluminan nuestra tierra… A escala del universo, la misma tierra es una mota flotando en el inmenso espacio celeste.

Algunas veces contemplé ese cielo estrellado en plena noche, durante mis insomnios, con el corazón destrozado por un gran sufrimiento, y levanté mis ojos llenos de lágrimas hacia esa bóveda refulgente. Un Dios tan grande, el Creador de este universo, ¿puede ocuparse verdaderamente de un corazón destrozado por el sufrimiento?

Entonces recordé las maravillosas palabras del salmo 147 arriba citado, y mi corazón se tranquilizó. ¡Sí, Dios me tiene en cuenta! Su grandeza no le impide pensar en mí, que no soy más que una pequeña criatura. Tengo la convicción de que ese Dios que creó el universo también desea ocuparse de un corazón adolorido. Puedo repetir suavemente estas palabras: “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Sé que lo hará.

Mis circunstancias no han cambiado, pero vuelvo a la cama tranquilo. Dios se acercó a mí. Es un Dios presente, un Dios poderoso, y su ternura es infinita.

1 Samuel 4 – Mateo 6:19-7:6 – Salmo 5:8-12 – Proverbios 2:10-15

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¿El azar o Dios?

Viernes 7 Enero

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.Salmo 139:14

¿El azar o Dios?

“Lo que me sorprende en el azar es su acumulación. Tengo ojos y veo gracias a las partes que componen el ojo, por ejemplo, la esclerótica, la coroides, la retina, la córnea, el iris, la pupila, el humor acuoso y vítreo, el cristalino… ¿Hay algo más sencillo y complicado a la vez? Tengo oídos para oír, pues poseo un tímpano, un martillo, un yunque, un estribo, una cóclea… ¡Es casi increíble! Esa multitud de azares, que van todos en la misma dirección, empieza a dar vueltas en mi cabeza”.

Como el filósofo que escribió estas líneas, no puedo pensar que el azar sea la causa de la creación. Esto no satisface mi capacidad de comprensión ni mi lógica. El hombre no es el resultado del azar, como nos lo quieren hacer creer. Pero Dios no nos deja en un callejón sin salida: “El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho el Señor” (Proverbios 20:12).

El hombre fue creado por Dios a su imagen. Pero él degradó esta imagen. Cedió al diablo y se alejó de su Creador. Desde entonces busca un sentido a su existencia. Pero si creemos lo que Dios nos revela en la Biblia, descubrimos sus planes hacia la humanidad, que demuestran su amor.

La historia del hombre a través del tiempo, su estado de rebelión, su necesidad de estar reconciliado con Dios, el don de un Salvador en la persona de Jesucristo, el juicio del mundo rebelde, que está muy próximo, el deseo de Dios de vivir con el hombre… Nada viene del azar, y nada va al azar. Dios tiene un proyecto y un objetivo para el mundo, para usted y para mí. ¡Pongamos nuestra confianza en él!

Jean d’Ormesson

1 Samuel 3 – Mateo 6:1-18 – Salmo 5:1-7 – Proverbios 2:6-9

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Morir por un amigo

Jueves 6 Enero

Cristo murió por nosotros.Romanos 5:8

Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios… tenéis vida eterna.1 Juan 5:13

Morir por un amigo

Durante la guerra de Vietnam, un orfanato dirigido por cristianos extranjeros fue bombardeado. Una niña de 9 años, gravemente herida, estaba perdiendo mucha sangre. El médico y la enfermera buscaron urgentemente un donante para salvarle la vida. Heng, un niño de 10 años, aceptó dar su sangre. Después de haber hecho los exámenes de compatibilidad, empezaron rápidamente la transfusión. De repente Heng empezó a temblar y a llorar. La enfermera le preguntó si le dolía algo. Él respondió que no, pero siguió llorando. El equipo médico llamó a una enfermera vietnamita que habló a Heng en su lengua materna. Le dijo algunas palabras al oído y Heng se calmó totalmente. La enfermera explicó al médico: “Heng preguntó a qué hora iba a morir, porque pensaba que debía dar toda su sangre para salvar la vida de la niña”. El médico estaba impresionado y se preguntaba de dónde había sacado este chico el valor de dar su vida para salvar la de la niña. La enfermera preguntó esto a Heng, quien respondió: “¡Porque es mi amiga!”.

Esta historia real ilustra que Dios dio a Jesús, su Hijo unigénito, por amor a nosotros. Por amor Jesús aceptó morir en la cruz, para salvarnos y darnos la vida eterna. La Biblia precisa: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?… No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:16-18).

1 Samuel 2 – Mateo 5:21-48 – Salmo 4:4-8 – Proverbios 2:1-5

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Un Hombre único!

Miércoles 5 Enero

En gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo.Marcos 7:37

Todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor decían: Hoy hemos visto maravillas.Lucas 5:26

¡Un Hombre único!

Los evangelios nos cuentan la vida de Jesucristo. Su actitud y sus palabras a menudo molestaban a sus contemporáneos, pero muchos dieron testimonio de que ese hombre era diferente a los demás.

 – “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre” (Juan 7:46). Cada palabra de Jesús tiene un valor único, permanente, divino, de ahí la importancia de prestarle mucha atención. Todos podemos comprender lo que dijo, todos somos invitados a estar atentos y obedecer sus palabras. Estas responden a los problemas y a las preguntas de los hombres, que son los mismos hoy que en su época. Las palabras de Jesús siempre serán actuales: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

 – ¡Jamás hombre alguno ha vivido como este hombre! Entre las palabras de Jesús y su comportamiento había una perfecta armonía; no había ninguna contradicción. Aunque era Dios, vivió como un hombre, en humildad; la oración, la predicación de la buena nueva caracterizaron su vida pública durante más de tres años. Sus milagros de bondad daban testimonio de que era Dios.

 – ¡Jamás hombre alguno amó como este hombre! Su amor sobrepasa todo lo que podemos imaginar. Jesús vino a salvar a los hombres perdidos y esclavos del pecado. Por amor se dejó clavar en una cruz. Dio su vida en sacrificio para calmar la ira de Dios hacia el pecador. Aún hoy Dios ofrece su perdón y da la vida eterna a todos los que creen en Jesús.

1 Samuel 1 – Mateo 5:1-20 – Salmo 4:1-3 – Proverbios 1:24-33

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La educación del Señor (Testimonio)

Lunes 3 Enero

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Mateo 7:3

La educación del SeñorTestimonio

Leer Efesios 4:31-32

“Un día estaba caminando ensimismado por una calle de la ciudad. De repente, un auto me cortó el camino en un lugar donde los vehículos no estaban autorizados a pasar. Ambos, el conductor y yo, comenzamos a discutir y a gritarnos palabras desagradables. Por fin hice un gesto de enojo con la mano y me fui rápidamente.

Después de este incidente, estaba agitado e inquieto. Le pregunté al Señor Jesús por qué me sentía infeliz, pero no obtuve respuesta.

Ese mismo día, fui de compras a una gran tienda. Tan pronto como entré, alguien tropezó conmigo sin querer. Me sentí molesto e hice un comentario desagradable. Pero unos minutos más tarde fui yo quien, al retroceder, choqué contra una pareja mayor. Ellos me increparon, pero en vez de disculparme, respondí enojado: “¡No tengo ojos por detrás!”. En la caja, una mujer me empujó accidentalmente. Estaba a punto de recriminarle su actitud cuando ella lamentó mucho haber tropezado conmigo.

Entonces mi enojo desapareció y de repente repasé todos los acontecimientos de ese día. En ese momento comprendí la respuesta de mi Señor a la oración que había hecho unas horas atrás: “Hoy no te has comportado de manera ejemplar. En lugar de enojarte con el conductor, podrías haberle cedido el paso. Cuando te tropezaste con los otros, en lugar de pedir disculpas, les respondiste descaradamente”. En realidad, yo había culpado a los demás, incluso por mi propio error, por lo tanto, estaba molesto. Humillado, confesé mi enojo y mala conducta ante Dios. En su amor me mostró lo que debía cambiar en mi vida”. _Gerardo

Rut 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

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Tiene que nacer de nuevo

Domingo 2 Enero

El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.Juan 3:3. Mas a todos los que le recibieron (Jesús), a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.Juan 1:12

Tiene que nacer de nuevo

Una hora antes de nacer, ¿qué sabíamos del mundo? Si alguien nos hubiese explicado que íbamos a respirar, que caminaríamos, que el mundo es mucho más vasto que el regazo de nuestra madre… Y suponiendo que lo hubiésemos comprendido… ¿lo hubiésemos creído? ¡Ahora bien, entre nuestro mundo y el reino de Dios hay aún más diferencia que entre el regazo materno y nuestra presencia en el mundo!

Así como para venir al mundo tuvimos que nacer, también, para entrar en el reino de Dios, necesitamos un nuevo nacimiento, un nacimiento de arriba. Quizás usted se pregunte, como Nicodemo, a quien Jesús reveló esta necesidad de nacer de nuevo (o de arriba): “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?” (Juan 3:4). Escuche la respuesta de Jesús: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6-7). Este nacimiento es espiritual. Procede de la Palabra de Dios, de la fe en Jesús y de la acción del Espíritu Santo en nosotros. Para que esto se produzca debemos leer los evangelios con sencillez, humildad y oración. Por medio de esta palabra divina el Señor Jesús ilumina nuestro ser y produce la vida: entonces nos convertimos en “hijos de Dios”.

Solo así podemos ver el reino de Dios y entrar en él. Este ámbito está caracterizado por lo que Dios es, amor y luz, donde moran la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17).

Rut 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

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¿Quién es mi prójimo?

Sábado 1 Enero

(Jesús dijo:) Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.Lucas 10:21

¿Quién es mi prójimo?

Texto del evangelio según Lucas 10:30-37

“Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”.

Este relato, que incluso un niño puede comprender, nos muestra la profundidad de la entrega de Jesús para salvarnos. Él quiere acercarse a cada uno de nosotros, es decir, quiere ser nuestro Prójimo. Jesús viene a nosotros, no por casualidad, sino como alguien que nos ama y nos busca para liberarnos moralmente. Hoy lo hace por medio del Evangelio, la Palabra de Dios, “la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:21).

Estos mensajes diarios quieren ser como un poco de ese “aceite” y de ese “vino” que traen liberación, sanidad, ayuda… por la compasión de Jesús.

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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