Tu Palabra me hace vivir

Miércoles 5 Junio

Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.
Salmo 119:67
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.
Salmo 119:103
Tu palabra es verdad.
Juan 17:17
Tu Palabra me hace vivir

El escritor ruso Dostoievski (1821-1881), condenado a morir fusilado por sus actividades revolucionarias, finalmente fue deportado a un campo de trabajo en Siberia. Al regresar del presidio, llevó consigo un Nuevo Testamento, y escribió: «Ahora todo está claro para mí: nadie es más hermoso, más profundo, más comprensivo y más perfecto que Cristo. No existe nadie mejor. Si alguien quisiera probarme que Jesucristo está fuera de la verdad, preferiría quedarme con Él y no con la verdad». Pero Jesucristo mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

En su lecho de muerte, Dostoievski pidió el Nuevo Testamento que tanto había leído en Siberia. Mostró el pequeño libro desgastado a sus hijos y les dijo: «Nunca se separen de este libro y, sobre todo, jamás duden del amor y del perdón de Jesús».

Este testimonio dado al valor del Libro de Dios y al amor de Jesús por un hombre que pasó por muchas pruebas se une al testimonio de millones de creyentes, tanto de los que han tenido una existencia fácil como de los que han sacrificado su vida por no negar su fe.

El Nuevo Testamento es la segunda parte de la Biblia. Empieza con los 4 evangelios que describen la vida de Jesucristo, quien vino para liberarnos del pecado y abrirnos el camino que otorga la paz con Dios. Luego siguen los Hechos de los Apóstoles, 21 epístolas y el Apocalipsis.

El que cree en su Palabra recibe la vida eterna.

2 Reyes 6 – Romanos 11:25-36 – Salmo 68:7-14 – Proverbios 16:25-26
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Las elecciones de la vida (1)

Martes 4 Junio
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.
Deuteronomio 30:15
Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
Deuteronomio 30:19
Las elecciones de la vida (1)

El hombre tiene la capacidad de reflexionar y elegir conscientemente. Sus elecciones racionales se hacen en función de lo que hay en lo más profundo de su ser: su corazón, como lo llama la Biblia (Proverbios 4:23). Pero su educación, el contexto social, la moda y otros factores influyen mucho en sus decisiones.

¿Cómo tomar buenas decisiones? La Biblia nos presenta varias alternativas y luego nos muestra cuál es la mejor.

En una serie de meditaciones analizaremos algunos versículos donde se emplea la expresión “mejor es”. Estos nos orientan hacia el camino que Dios aprueba. A veces son sorprendentes y requieren reflexión, porque nuestras elecciones espontáneas nos pueden conducir a lo opuesto.

No todo es igual: ciertas cosas son preferibles a otras. Pese a todo el desorden que hay en este mundo, el creyente puede tomar sus decisiones con Dios, y es lo correcto. A veces lo que es provechoso está en oposición con la opinión de la mayoría. Por eso el creyente puede sentirse aislado e incomprendido. Pero Dios lo anima diciendo: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:4-5).

(En los diez próximos martes, el lector encontrará un comentario sobre las elecciones que propone la Palabra de Dios, titulado: “Mejor es”).

2 Reyes 5 – Romanos 11:1-24 – Salmo 68:1-6 – Proverbios 16:23-24

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La oración del rey Manasés

Lunes 3 Junio

(Manasés multiplicó) el hacer lo malo ante los ojos del Señor.

2 Reyes 21:6

Luego que fue puesto en angustias, oró al Señor su Dios, humillado… Entonces reconoció Manasés que el Señor era Dios.

2 Crónicas 33:12-13

La oración del rey Manasés

Leamos el Antiguo Testamento

Este rey gobernó en Jerusalén durante cincuenta y cinco años. Pero actuó muy mal delante de Dios. Reedificó los altares paganos que su padre había destruido, y se atrevió a instalar sus ídolos en el templo de Dios. En varias ocasiones Dios lo amonestó, pero este rey no quiso escuchar y arrastró al pueblo de Israel a desobedecer abiertamente a Dios. Pocas veces la Biblia hace una descripción tan negativa de un soberano. Después de muchas exhortaciones, Dios le envió enemigos que lo tomaron prisionero. ¿Qué otra cosa se puede esperar, después de tanta oposición a Dios, sino el juicio?

Pero de repente el tono del relato cambia. “Luego que fue puesto en angustias, oró al Señor su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración” (2 Crónicas 33:12-13). Dios, quien es misericordioso, tuvo en cuenta la oración y el arrepentimiento de este hombre. Y se conmovió… ¡Qué paciencia!

El ejemplo de Manasés nos anima a recurrir a Dios en todo tiempo. No importa cuál sea nuestro pasado; mientras estemos en esta tierra, hay esperanza para nosotros si nos arrepentimos. Dios sigue siendo el mismo (Nehemías 9:6). Si respondió la oración de Manasés, no rechazará la nuestra. Volvamos a Dios, cuya paciencia nos conmueve. Si nos arrepentimos y volvemos hacia él, el Señor nos recibirá como el padre del hijo perdido de la parábola (Lucas 15:20).

2 Reyes 4:25-44 – Romanos 10 – Salmo 67 – Proverbios 16:21-22
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La grandeza de Dios

Domingo 2 Junio

En las obras de tus manos me gozo.

Salmo 92:4

Al Señor cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.

Salmo 104:33
La grandeza de Dios
Señor, mi Dios, al contemplar los cielos,
El firmamento y las estrellas mil,
Al oír tu voz en los potentes truenos
Y ver brillar el sol en su cenit.
Coro:
||: Mi corazón entona la canción:
¡Cuán grande es él! ¡Cuán grande es él! :||
Al recorrer los montes y los valles
Y ver las bellas flores al pasar,
Al escuchar el canto de las aves
Y el murmurar del claro manantial.
Cuando recuerdo del amor divino
Que desde el cielo al Salvador envió,
Aquel Jesús que por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió por mí y murió.
Cuando el Señor me llame a su presencia,
Al dulce hogar, al cielo de esplendor,
Le adoraré cantando la grandeza,
De su poder y su infinito amor.

El culto que nos corresponde rendir a Dios es sencillamente la expresión de nuestro agradecimiento, la oportunidad de darle gracias y celebrar su grandeza. Notemos esa fundamental diferencia entre el verdadero culto y lo que se entiende generalmente por religión. El hombre quiere hacer y traer algo para que Dios lo perdone y se ocupe de él. Pero Dios mismo se acercó a los hombres manifestándoles su gracia; así nosotros debemos creerle y darle gracias por lo que él es y lo que él hizo.

Nuestro amor, que se expresa en alabanza, es la respuesta precisa al suyo. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

2 Reyes 4:1-24 – Romanos 9 – Salmo 66:16-20 – Proverbios 16:19-20

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Cuando todo parece favorable

Sábado  1 Junio

Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.

Proverbios 16:25

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Salmo 119:9

Cuando todo parece favorable

Dios ordenó a Jonás ir a Nínive, pero esta orden molestó al profeta, quien decidió partir a otro lugar. En el puerto halló una nave que partía para Tarsis. Todo parecía favorable, pero Jonás… ¡estaba desobedeciendo a Dios!

El apóstol Pablo estaba de camino a Roma. El tiempo tempestuoso hacía difícil el viaje, y Pablo advirtió a los marineros, de parte de Dios, que era peligroso continuar. Pero un suave viento del sur empezó a soplar. Todo parecía ir bien, y los marineros, haciendo caso omiso a la advertencia, levantaron anclas. Al poco tiempo se levantó una gran tormenta, dando la razón a Pablo. Y naufragaron (Hechos 27).

Hay circunstancias que parecen favorables ante un determinado proyecto, pero que finalmente conducen a un camino que Dios desaprueba. ¡Y esto se manifiesta más cuando no se tiene fe! La traición de Judas es un solemne ejemplo: halló el momento oportuno y entregó a su Maestro (Lucas 22:6; Marcos 14:11).

Dios puede servirse de circunstancias para conducir a los suyos. Pero ante todo nos muestra su voluntad a través de su Palabra. Si los sucesos que se nos presentan son un riesgo para llevarnos por un camino contrario a la Palabra de Dios, ¡tengamos cuidado! Dios nunca se contradice. Pero Satanás sabe aprovechar las diferentes situaciones para arrastrarnos a desobedecer. Él sabrá convencer a un joven creyente, por ejemplo, de casarse con una joven incrédula, cuando Dios nos enseña claramente lo contrario. ¿Qué dice la Palabra de Dios?: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14).

2 Reyes 3 – Romanos 8:28-39 – Salmo 66:8-15 – Proverbios 16:17-18

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A doscientos metros de una fuente de agua

Viernes 31 Mayo

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid.

Isaías 55:1

(Jesús dijo:) El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14

A doscientos metros de una fuente de agua

Un periódico de El Cairo, Egipto, relató un trágico suceso. Cuatro hombres partieron en automóvil para visitar un paraje junto al mar Rojo. De regreso tomaron un camino equivocado y quedaron atascados en las arenas del desierto. Habían olvidado llevar una reserva de agua… Solo algunos días más tarde encontraron los cuerpos. Habían muerto de sed. El periódico precisó que, no obstante, se encontraban a doscientos metros de un pozo de agua.

Estar tan cerca de la vida y pasar al lado de ella sin darse cuenta, ¡qué tragedia! Sin embargo, ¿no es esta la trágica aventura de muchas personas?

¿Tiene usted sed de ideales, de armonía, de felicidad? ¿Sabe dónde encontrarlos, hacia quién dirigirse? ¿Está perdido como en un gran desierto y busca un oasis, una fuente de agua para saciar su sed? Esos cuatro hombres perdidos, de quienes hablaba el periódico de El Cairo, pasaron por una terrible angustia mientras su salvación estaba tan cerca.

Si usted tiene sed de amor, de perdón, de paz, y también de verdad, sepa que no lejos de cada uno de nosotros se halla una fuente que da la vida eterna, un gozo que nadie puede quitar. Esta fuente tiene un nombre: Jesucristo. Y el camino que lleva a él es el Evangelio. Solo Jesús puede calmar la sed de su corazón y librarlo de la muerte eterna.

Dios no está lejos de nosotros. Él se dirige a cada uno: “Si… buscares al Señor tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (Deuteronomio 4:29).

2 Reyes 2 – Romanos 8:18-27 – Salmo 66:1-7 – Proverbios 16:15-16

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La ascensión

Jueves 30 Mayo

(Jesús sacó a sus discípulos) fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.

Lucas 24:50-51

El Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

Marcos 16:19

La ascensión

La ascensión de Cristo tuvo lugar 40 días después de su resurrección. Leyendo este relato nos llama la atención el hecho de que los discípulos de Jesús vieron con sus propios ojos esa partida extraordinaria.

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:9-11).

¿Por qué es tan importante que la ascensión de Jesús al cielo haya sido vista por los apóstoles?

Porque Dios quiso dar a sus testigos la prueba de que Jesús fue realmente alzado al cielo. No es una especulación: esos hombres (los discípulos “galileos”) lo vieron, testificaron de ello y su relato está escrito en la Biblia. Nosotros no lo vimos personalmente, pero por las declaraciones de los testigos oculares sabemos que ocurrió.

Y si su partida de la tierra es verdad, también lo es su regreso: “Vendrá como le habéis visto ir al cielo”. ¡Qué mensaje! ¡Qué esperanza extraordinaria! Jesús volverá por aquellos que creen en él y los llevará a la casa de su Padre, al cielo.

2 Reyes 1 – Romanos 8:1-17 – Salmo 65:9-13 – Proverbios 16:13-14

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La Palabra de Dios memorizada

Miércoles 29 Mayo

En mi aflicción… tu dicho me ha vivificado.

Salmo 119:50

Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón.

Jeremías 15:16

La Palabra de Dios memorizada

A principios del siglo 20, Russell Morse, misionero en la China, fue arrestado y encarcelado durante dos años aproximadamente. Encerrado y aislado en una minúscula celda, sin ningún contacto con el exterior, tuvo que vivir sin su Biblia ni ningún otro libro. Su alimento era introducido dos veces por día a través de una rendija en la puerta. Así permaneció casi todo el tiempo, sin escuchar ni ver a nadie, incluso ignorando si alguien sabría que aún estaba vivo y dónde se encontraba.

Más tarde declaró que indudablemente habría perdido la razón si no hubiera recordado los versículos de la Biblia que había memorizado en el transcurso de los años pasados. Esto mantenía su espíritu activo. Por supuesto, Dios jamás lo abandonaría, pero para él fue un consuelo extraer a cada instante los recursos de la Palabra de Dios conservados en su memoria.

Nosotros que tenemos el privilegio de poseer libremente la Biblia, ¿hemos pensado en lo que nos sucedería si tuviéramos que ser privados de ella por algún motivo? Tenemos una necesidad constante y absoluta de esta Palabra. Aprovechemos ese tesoro que Dios conservó. Consultémosla diariamente, leámosla con cuidado, asiduidad y oración. Ella tiene el poder de grabarse en nuestra alma y nuestra memoria para alimentarnos permanentemente de la Persona de Cristo. No dudemos en memorizar versículos y copiarlos en nuestra agenda personal.

1 Reyes 22:29-53 – Romanos 7 – Salmo 65:5-8 – Proverbios 16:11-12

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¿Es suficiente?

Martes 28 Mayo

¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:30-31

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:12

¿Es suficiente?

Tal vez usted piensa que si no le hace mal a nadie, si trata de actuar correctamente, si busca hacer el bien en su entorno, responde a las exigencias de Dios. Y en lo que respecta a las faltas inevitables, usted cuenta con la indulgencia divina. Quizá sea esta su opinión o su religión personal, que consiste en definir lo que es aceptable para Dios. Sin embargo estas buenas disposiciones no son suficientes, pues Dios es santo y no puede soportar el mal. Un solo pecado es suficiente para condenarlo. Felizmente él también es el Dios Salvador que se encargó de arreglar todo por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

Ya en los comienzos de la humanidad, Dios constató que “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Génesis 8:21). Y más tarde declaró: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El hombre no puede mejorarse por sí mismo. Usted puede plantar un peral silvestre y cuidarlo con esmero, sin embargo sus peras nunca serán buenas. Es necesario que sea injertado, es decir, que sus ramas silvestres sean cortadas y que se le injerte ramitas de un peral conocido por sus buenos frutos.

Con el hombre sucede lo mismo. Jesús dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1). “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Juan 5:11-12). ¿Qué puedo agregar yo?

1 Reyes 22:1-28 – Romanos 6 – Salmo 65:1-4 – Proverbios 16:9-10

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Llenos del Espíritu (2)

Lunes 27 Mayo

Sed llenos del Espíritu… cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Efesios 5:18-19

El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Romanos 15:13

Llenos del Espíritu (2)

Viviendo con el Señor seremos llenos del Espíritu. Se trata de estar focalizados en el Señor, y no en nosotros mismos ni en el Espíritu que está en nosotros. De esta manera no buscaremos atraer la atención sobre nosotros, y habrá resultados positivos para el Señor:

– Una vida que glorifique a Dios. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Dios desea trasmitirnos estas cualidades y prepararnos “para toda buena obra” (2 Timoteo 2:21).

– Una vida al servicio del Señor para agradarle. Es un servicio que glorifica a Dios y no al yo, a nuestro ego, un servicio que Dios aprueba y bendice, a veces sin que lo sepamos. Este servicio comunica “la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

– Gozo y alabanza. No significa necesariamente que sea una alegría ruidosa, sino una alegría del corazón, “con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8), a pesar de las dificultades, la incomprensión y el menosprecio. Es el “gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6).

– Valor para dar testimonio. Los primeros cristianos tenían una energía y un denuedo excepcionales para hablar del Señor. Para ello no confiaban en sí mismos, sino que oraban para obtener ese valor. El apóstol Pablo pedía a las iglesias que hicieran oraciones por él, para que pudiera “dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio” (Efesios 6:19).

1 Reyes 21 – Romanos 5 – Salmo 64 – Proverbios 16:7-8

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