¿Un sentido para mi vida?

Jueves 16 Mayo

Así dice el Señor, Creador tuyo:… Yo soy el Señor, Dios tuyo… A mis ojos fuiste de gran estima… y yo te amé.

Isaías 43:1, 3-4

¿Un sentido para mi vida?

¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el motivo de mi vida? Estas preguntas surgen en un momento u otro de nuestra existencia.

¿Dónde encontrar las respuestas?

En la Biblia. En ella Dios se presenta como el arquitecto y el creador del universo. Él dio origen a la vida. Estoy aquí porque Dios me creó, me amó, me tejió “asombrosa y maravillosamente” en el vientre de mi madre (Salmo 139:14, V. M.). Me creó a su imagen (Génesis 1:27), y para su gloria (Isaías 43:7). Existo, no por una ciega casualidad, sino según la voluntad de Dios y para su alabanza: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11).

Cada uno de nosotros debe hacerse la pregunta: si este es el objetivo de mi vida, ¿es correcta la orientación que le doy? ¿Cómo he vivido hasta hoy? ¿Quién es Dios para mí?

¿Menospreciaré “las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad”? (Romanos 2:4) ¿Continuaré rechazando el amor del Dios todopoderoso? Él quiere darle un sentido a mi vida: la felicidad de estar en paz con él y la posibilidad de darle cada día el honor que él merece. ¿Dejaré de lado semejante programa?

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace… semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca… el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó” (Lucas 6:47-49).

1 Reyes 12 – Marcos 13 – Salmo 58:6-11 – Proverbios 15:19-20

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¡Atención hormigas!

Miércoles 15 Mayo

Dios… nos ha hablado por el Hijo… por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:2

Cristo Jesús… siendo en forma de Dios… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Filipenses 2:5-7

¡Atención hormigas!

Miguel observaba fascinado una larga fila de hormigas que atravesaban la vía. Repentinamente escuchó el ruido de un automóvil, y exclamó: «¡Atención hormigas, un automóvil! ¡Córranse rápido!». Pero las hormigas, sordas a la advertencia, prosiguieron su camino… Un anciano que observó la agitación de Miguel, le dijo seriamente: «Hijo mío, si quieres que las hormigas te comprendan, ¡tienes que volverte una hormiga!». Miguel se quedó pensativo, sabía que eso era imposible… Por cierto, la distancia que separa a un niño de una hormiga es infranqueable. Sin embargo, no es nada comparada con la distancia que separa al hombre, una criatura, de Dios su Creador.

No obstante, Dios se acercó a nosotros para poder comunicarse con nosotros. Traspasando esa distancia infinita, vino a nosotros en la Persona de su Hijo Jesús. Siendo Dios, Jesús se humilló haciéndose hombre. Nació como un niño pobre, creció y vivió en medio de nosotros. Se puso a nuestro alcance y nos habló del amor y la gracia de Dios en un lenguaje muy comprensible.

Hoy Jesús nos advierte del juicio que merecen nuestros pecados. Pero, él mismo tomó ese juicio sobre sí muriendo en la cruz. Ofrece la salvación y la vida eterna a todos los que creen en él. Los lleva a Dios como hijos amados y les reserva un lugar en el cielo junto a él.

Hasta la tierra bajó el cielo,

De Dios misterio es Emanuel;

Cubre a su gloria humano velo

Sin cesar demos loor a él.

1 Reyes 11:23-43 – Marcos 12:28-44 – Salmo 58:1-5 – Proverbios 15:17-18

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El compromiso de Josías

Martes 14 Mayo

Siendo aún muchacho (Josías), comenzó a buscar al Dios de David su padre.

2 Crónicas 34:3

Dios… es galardonador de los que le buscan.

Hebreos 11:6

El compromiso de Josías

Leamos el Antiguo Testamento

La historia del rey Josías (alrededor del año 650 a. J. C.) da a los cristianos de hoy el ejemplo de una vida feliz consagrada a Dios. Siendo aún muy joven, Josías sustituyó a su padre Amón, cuya corta vida fue una larga sucesión de desobediencias a Dios, y quien murió asesinado por sus siervos. Josías también conoció a su abuelo Manasés, quien después de haber sido infiel a Dios, se arrepintió y lo honró en su vejez. ¿Cuál sería la elección del joven rey ante esos dos ejemplos? “Hizo lo recto ante los ojos del Señor… sin apartarse a la derecha ni a la izquierda” (2 Crónicas 34:2).

A la edad de 16 años, “siendo aún muchacho” (v. 3), tomó la decisión de buscar a Dios. ¿Tenemos nosotros ese deseo de amar a Jesús, nuestro Salvador, de conocerlo mejor leyendo la Biblia y orando regularmente?

A los 20 años se dio cuenta de que el pueblo al cual gobernaba se había dejado pervertir adorando a los ídolos. El rey comprendió su responsabilidad y dio el ejemplo con su compromiso personal. Como él, comprometámonos a quitar todo lo que en nuestras vidas toma el lugar del Señor.

A los 26 años, consciente de la importancia que Dios da al culto que se le ofrece, comenzó a reparar la casa donde se adoraba al Señor, el verdadero Dios. ¿Procuramos el bien de la Iglesia de Cristo, esa casa espiritual constituida por todos los creyentes?

Leamos toda la Biblia. El ejemplo de ese joven rey, ¿no nos motiva a servir a nuestro Dios con celo?

1 Reyes 11:1-22 – Marcos 12:1-27 – Salmo 57:6-11 – Proverbios 15:15-16

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La verdadera grandeza

Lunes 13 Mayo

Nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

La verdadera grandeza

Hace algunos años una fundación humanitaria se contactó con un ex presidente de un importante país para pedirle que ejerciera algunas responsabilidades en ella. Este aceptó el ofrecimiento, pero para sorpresa de todos, prefirió hacer un trabajo manual y no ocupar un puesto importante. Así fue como este hombre, que había dirigido un país, se unió a un equipo de albañiles. Usó un traje de obrero para trabajar en una construcción. Durante el día utilizaba el martillo y la paleta de albañil, y por la noche dormía con los demás obreros en el sótano de una iglesia. Por su modestia y su humildad mostró, como lo enseñó el Señor Jesús, que la verdadera grandeza no se encuentra en la función que se ocupa, sino en la actitud que se tiene hacia el prójimo.

Esa abnegación es solo una débil muestra de lo que Jesús hizo por nosotros cuando vino a la tierra para compartir nuestra condición. Era Dios, y se hizo hombre, se humilló a sí mismo para obedecer a su Padre hasta la muerte, y muerte en la cruz (Filipenses 2:8). Jesús manifestó de una manera perfecta el amor de Dios por nosotros. Ese amor es para nosotros, para los hombres de todo mundo, pues la Biblia declara: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¡Vaya a Jesús! Él lo amó hasta morir por usted.

1 Reyes 10 – Marcos 11:20-33 – Salmo 57:1-5 – Proverbios 15:13-14

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El domingo: día dedicado al Señor (5)

Domingo 12 Mayo

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros… Todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Colosenses 3:16-17

Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado.

1 Corintios 16:2

El domingo: día dedicado al Señor (5)

El domingo que Cristo resucitó nació un nuevo día: el día del Señor, consagrado como “el primer día de la semana”. Esta expresión nos recuerda su periodicidad semanal. 52 veces al año somos invitados a vivirlo en recuerdo de la victoria de Aquel que triunfó sobre la muerte. La celebración de la Cena es un poderoso testimonio de esto.

Escribiendo a los creyentes de Corinto respecto a los pobres, el apóstol Pablo también les pidió que cada primer día de la semana cada uno pusiera aparte algo según hubiera prosperado, para ayudar a los más necesitados. Ese día era reconocido como el día del Señor, y en lugar de seguir con sus propias tareas, los creyentes se ocupaban de las cosas del Señor. Y él mismo honraba las reuniones cristianas con su presencia. También escogió un domingo para dar al apóstol Juan su Revelación (Apocalipsis 1:10).

El cristiano es, pues, invitado a adorar y a servir al Señor el domingo, a liberarse de todo lo que somete o distrae su espíritu el resto de la semana, a eliminar todo lo que es incompatible con el carácter de ese día.

Mucho más que si me lo impusiera una ley, es un privilegio y un verdadero gozo respetar ese día y honrar al Señor. Alabarlo, adorarle, escuchar su Palabra, orar con mis hermanos cristianos, dar testimonio de su gracia, consolar a los que están solos, ayudar a los que pasan por angustias… no es una obligación, es la respuesta del corazón a Cristo.

1 Reyes 9 – Marcos 11:1-19 – Salmo 56:8-13 – Proverbios 15:11-12

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Un compañero

Sábado 11 Mayo

Somos hechos participantes (compañeros) de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.

Hebreos 3:14

(Jesús dijo:) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apocalipsis 3:20

Un compañero

La palabra «compañero» significa «aquel con quien se comparte el pan», con quien se comparte todo, las alegrías y las penas. Este calificativo fue dado por el apóstol Pablo a los creyentes. Somos los participantes o compañeros de Cristo. Cuando éramos sus enemigos, él aceptó soportar en nuestro lugar el juicio que merecíamos. Él era el “compañero” de Dios (Zacarías 13:7), sin embargo se expuso a su ira contra el pecado, tomando sobre sí nuestros propios pecados para expiarlos. Ahora él nos llama sus compañeros, sus hermanos.

Nunca podremos apreciar suficientemente este favor. Porque es un privilegio estar asociados a él. Nos invita a compartir todo con él en la tierra, nuestra vida diaria, nuestra felicidad, nuestras dificultades, nuestra soledad, nuestros interrogantes frente al futuro de nuestras familias. Jesús no tuvo una vida fácil. Él se cansó, fue rechazado y aborrecido sin causa. Nosotros no debemos esperar algo mejor. Pero viviendo en su compañía seremos transformados a su imagen (2 Corintios 3:18) y llevaremos sus caracteres de santidad y compasión en medio de un mundo hostil.

Y además seremos sus testigos. Recordemos a los apóstoles Pedro y Juan: debido a su conducta los reconocían como discípulos de Jesús; “sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13).

1 Reyes 8:31-66 – Marcos 10:32-52 – Salmo 56:1-7 – Proverbios 15:9-10

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El progreso, ¿sinónimo de felicidad?

Viernes 10 Mayo

A las tinieblas (los hombres) ponen término, y examinan todo a la perfección… Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes.

Job 28:3, 12-13

El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.

Job 28:28

El progreso, ¿sinónimo de felicidad?

En el año 1930, para la inauguración del Fondo nacional para las ciencias, Jean Perrin, premio Nobel de física, pronunció un discurso en el cual predecía que los hombres «liberados por las ciencias» vivirían «felices y sanos» en una clase de Edén del futuro. 90 años después, estas palabras casi nos hacen reír. Desde luego, los progresos de la ciencia son indiscutibles. Han mejorado mucho la calidad de vida. En muchos países las hambrunas han desaparecido, ha habido grandes progresos en la medicina y los medios de transporte son muy diferentes a los de 1930. Sin embargo, ¿el hombre se liberó realmente? Por medio de sus progresos técnicos, ¿conoce la felicidad predicha por ese científico? ¿Es feliz?

La Biblia también habla de los progresos del conocimiento humano. Sin embargo dice que ese conocimiento no es sinónimo de sabiduría e inteligencia. La energía nuclear, puesta en evidencia por los trabajos de Jean Perrin, produce la electricidad que se utiliza diariamente, pero también sirve para fabricar bombas destructivas. La liberación y la felicidad no se encuentran en los progresos materiales, pues la ciencia no nos dice lo que debemos hacer con el poder que ella nos da. Necesitamos una sabiduría que no dependa de nuestras mentes limitadas. Esta sabiduría se encuentra en el “temor del Señor”, es decir, en el respeto y el conocimiento de Dios nuestro Creador.

Querido lector, ¿lo conoce usted?

1 Reyes 8:1-30 – Marcos 10:1-31 – Salmo 55:16-23 – Proverbios 15:7-8

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De las tinieblas a la luz

Jueves 9 Mayo

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.

Mateo 4:16

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.

Juan 8:12

De las tinieblas a la luz

Un habitante de la isla Nías, frente a Sumatra, habló del cambio que les llevó el Evangelio de Jesucristo:

«Antes de ser alcanzados por el Evangelio, estábamos como atascados en un pantano. Nos hundíamos cada vez más, a punto de perecer de cuerpo y alma. Éramos depravados a causa de los vicios, estábamos carcomidos por el continuo miedo a los malos espíritus y por el terror a la muerte.

Pero escuchamos hablar del Evangelio de Jesucristo. Él murió y resucitó por nosotros. Quitó nuestra culpa y nos da, aquí y desde ahora, la vida eterna».

Por su parte un camerunés recuerda cómo él y los de su tribu, al caer la noche, temblaban a causa de los malos espíritus. Aun durante el día no se sentían tranquilos. Sin embargo, la brillante luz del Evangelio iluminó sus tinieblas y les llevó la libertad. Cuando por primera vez recibieron el Nuevo Testamento en su propio idioma, exclamaron: ¡Ahora vamos a ser fuertes, la Palabra de Dios nos va a fortalecer!

El que cree en el Hijo de Dios recibe el perdón que borra la culpabilidad de toda una vida, la liberación de la influencia del pecado, de los ritos obligatorios y de los miedos supersticiosos. Esta liberación es efectiva y definitiva para cada creyente, sin importar su origen.

“Dando gracias al Padre… el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:12-13).

1 Reyes 7:23-51 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

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¡Usted lo vale!

Miércoles 8 Mayo

Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.

Tito 3:4-5

No elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.

Daniel 9:18

¡Usted lo vale!

Este título hace referencia a una publicidad muy conocida de un producto de belleza. Tuvo gran éxito, y podemos preguntarnos a qué se debe. ¿Será porque la expresión alimenta la buena opinión que cada uno tiene de sí mismo?

¿Qué valemos en realidad? Dios creó a cada ser humano a su imagen, según su semejanza (Génesis 1:26-27). Esto habla de la importancia que él da a cada uno de nosotros. Desde lo más bajo hasta lo más alto de la escala social, cada hombre y cada mujer es objeto de la atención especial de su Creador. Y el hecho de que todos hayamos pecado después de la desobediencia de nuestros primeros padres no cambia en nada el interés de Dios por nosotros. Porque Dios es amor, el pecado no puso fin a su deseo de relacionarse con el hombre. Al contrario, “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Debemos comprender esto: Dios no nos ama debido a nuestros supuestos méritos o cualidades. Para él, todo hombre es pecador. A pesar de esto, él nos ama tal como somos, simplemente porque esta es su naturaleza. Quienesquiera que seamos, él nos ama, y esto no cambia aunque tengamos una vida honorable o un pasado desastroso. Dejemos de pensar en lo que creemos valer o no. Aceptemos simplemente el maravilloso regalo del amor de Dios ofrecido a todos. Vayamos a él para recibir su perdón y su gracia.

1 Reyes 7:1-22 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

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Dios puede perdonar gratuitamente

Martes 7 Mayo

Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

Romanos 5:18

Dios puede perdonar gratuitamente

Si un árbol produce aunque solo sea una naranja, tendremos la certeza de que es un naranjo. Asimismo, no es necesario que un hombre haga mucho mal para que Dios lo declare pecador. Incluso si hubiéramos desobedecido solo una vez, tendríamos la prueba de que somos pecadores y culpables. ¡Qué terrible sentencia! El árbol es malo.

A veces creemos que nuestras buenas obras podrán interceder por nosotros ante Dios, que Dios piensa como nosotros, y que mucho bien (que pensamos haber hecho) compensa un poco de mal. Pero Dios no obra así. Él es santo y justo; nuestros pocos actos que parecen loables no pueden calmar su ira contra todo lo que hemos hecho mal. No, Dios ofrece su perdón a todos los que se reconocen culpables. No hay diferencia porque todos han desobedecido a Dios; tampoco hay diferencia en el perdón de Dios, el cual es propuesto a todos, sin excepción.

Entonces, ¿por qué Dios puede perdonar gratuitamente, si dijo que toda mala acción sería castigada? Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a sufrir ese castigo en nuestro lugar. Él vino a la tierra y jamás pensó, hizo ni dijo nada malo. Sin embargo, sus contemporáneos lo rechazaron y lo condenaron a muerte. Dios lo castigó y lo azotó en mi lugar y en el lugar de usted. ¡Qué amor el de Dios, quien sacrificó a Jesús por nosotros! ¡Qué amor el de Jesús, quien se dio a sí mismo para ser castigado en nuestro lugar! Esta gracia de Dios es para usted y para mí, si la recibimos simplemente creyendo.

1 Reyes 6 – Marcos 8:22-38 – Salmo 54 – Proverbios 15:1-2

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