Si Dios es justo…

Martes 7 Agosto

Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Romanos 4:24-25

(Dios es) justo, y… justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3:26

Si Dios es justo…

«Si Dios es justo me recibirá en el paraíso. Él sabe que nunca he robado ni matado a nadie, que trato de hacer el bien, que soy mejor que muchas personas que me rodean…».

Si esto es lo que usted piensa, ¡está equivocado! Sí, Dios es justo, pero no ejerce la justicia como lo hacen los hombres, que pueden absolver a un hombre en primera instancia y declararlo culpable en la segunda, o viceversa. Él sabe todo sobre usted, no solo conoce sus actos visibles, sino también sus pensamientos más secretos. Conoce exactamente toda su vida. No nos compara al promedio de los hombres, sino que nos mide según las normas de su santidad absoluta. Y como tiene los ojos demasiado limpios para ver el mal (Habacuc 1:13), no puede recibirle en su presencia tal como usted es.

Pero su justicia inflexible se une a un amor infinito, y si bien lo declara culpable, también quiere perdonarlo. Ofrece su perdón a todos los que aceptan que Jesucristo sufrió en su lugar el juicio que ellos merecían. Dios es justo, por lo tanto no puede hacer pagar dos veces la misma deuda. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Entonces, ¡no trate de declararse inocente! Al contrario, reconozca sus faltas y su incapacidad para hacer lo que es justo ante Dios; mediante la fe en Jesucristo, acepte la gracia que él le ofrece.

Él cumplirá su promesa de perdonarle y darle la vida eterna.

Jeremías 11 – Lucas 17 – Salmo 91:7-10 – Proverbios 20:29-30

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¿Tiene a alguien?

Lunes 6 Agosto

Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien…

Juan 5:7

(Jesús dijo:) Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Mateo 28:20

¿Tiene a alguien?

«No tengo a nadie que venga a verme», piensa esa señora mayor, aislada. «No tengo a nadie que pueda comprender mi sufrimiento», se dice ese joven después de una decepción amorosa. «No tengo a nadie con quien hablar», se queja otra persona que debido a su trabajo tuvo que viajar lejos de su hogar.

«No tengo a nadie»… Esta queja, expresada o no en voz alta, traduce lo que muchos sienten en un mundo individualista y egoísta. ¡Qué contraste con lo que Dios promete a los que creen! La Biblia nos habla de Jesucristo que nos hizo aceptos ante Dios mediante el sacrificio de su propia vida. Nosotros «lo tenemos», y él está con nosotros.

– Puede comprendernos: no solo nos conoce porque nos creó, sino que también sufrió en la tierra. ¿Quién, pues, podría comprendernos mejor que él en nuestras dificultades?

– Es perfecto: no puede engañarnos ni decepcionarnos.

– Es poderoso: mediante su palabra detuvo la tempestad (Lucas 8:24), resucitó muertos (Juan 11:43-44).

– Está cerca de nosotros: por la fe podemos experimentar la realidad de su presencia a nuestro lado.

– Está atento: conoce nuestras necesidades mejor que nosotros mismos y desea cuidar a los suyos.

¡Así es! Si conocemos a Jesucristo como nuestro Salvador, ¡tenemos a alguien que nos acompaña en todas las circunstancias de nuestra vida! ¡Lo tenemos a él!

Y usted, ¿forma parte de los que no tienen a nadie? ¡Acuda a Jesús, quien no lo dejará solo!

Jeremías 10 – Lucas 16 – Salmo 91:1-6 – Proverbios 20:27-28

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Un encuentro que transformó todo

Domingo 5 Agosto

Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo… Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado… Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

1 Juan 1:3, 7, 9

Un encuentro que transformó todo

«Primero viví sin preguntarme si Dios existía. Era consciente de que debía existir algo más fuerte y más grande que mi felicidad egoísta. Pero, ¿dónde situar ese ideal? Creía que el arte podía expresarlo, porque muestra la capacidad del hombre para superarse. En el fondo hubiese podido detenerme ahí.

Sin embargo, un día de verano tuve un encuentro que transformó todo. Abrí un evangelio pensando que había tomado un libro cualquiera, pero descubrí a una persona viva. Al igual que miles de hombres y mujeres, yo también me encontré en la presencia de Jesucristo. ¡No lo puedo explicar de otra manera! Ese día sentí que había pasado a la otra orilla. Mi comportamiento cambió y vi todo de forma diferente.

En particular, desde que creo en Dios y acepté a Jesucristo como mi Salvador, descubrí algo maravilloso: la comunión. Es un diálogo, un intercambio entre el Creador y sus criaturas. También es un diálogo entre los hombres, especialmente entre creyentes. Esta comunión da un sentido a mi vida. Extiende mis intereses personales a los intereses colectivos. Los eleva hasta Dios y su plan eterno de amor. Ya no estoy más aislado, y puedo experimentar en la tierra lo que es el amor divino, amor que seguirá existiendo en el futuro eterno».

Jeremías 9 – Lucas 15 – Salmo 90:13-17 – Proverbios 20:25-26

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Encontrar el camino

Sábado 4 Agosto

Jesús le dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida… Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 8:12; 14:6

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Salmo 119:105

Encontrar el camino

Se había oscurecido. Encendí mi linterna, tomé mi mochila y traté de encontrar el camino que conducía al refugio… ¡pero un cartel me indicó que había tomado la dirección equivocada! Entonces decidí sacar el mapa: el camino correcto estaba un poco más lejos. Minutos después me encontré con varios senderos. ¿Cuál era el correcto? ¡No quería volver a perderme! Eché una nueva ojeada al mapa y decidido volví a emprender la marcha. La nieve cubría el camino, había muchas huellas… ¿Debía seguirlas? Revisé una vez más el mapa y continué. De repente, en el pequeño valle, vi una luz. ¡Qué alegría poder reunirme por fin con mis amigos en torno a un buen fuego!

Para nosotros los creyentes, el camino de la vida también es como una senda que va subiendo… A veces atraviesa la bruma, se adentra en la noche o pasa por la nieve… ¡Pero allá arriba el Señor Jesús nos está esperando, en ese lugar lleno de luz y calor! Nos dejó un «mapa», su Palabra, la Biblia, para que podamos hallar el camino; y nos dio su Espíritu para iluminar nuestro camino.

Joven amigo, ¿encontró usted en Jesús la “luz de la vida”? ¿Su Palabra ilumina su senda? Sin ella podemos dar vueltas y terminar perdiéndonos… Pero felices los que consultan cada día el mapa: pueden avanzar con paso firme, incluso cantando con gozo en su corazón.

Mi mapa, la Palabra de Dios, me muestra el verdadero camino, a Jesús el Hijo de Dios. ¡Él me conduce hacia la meta, la casa del Padre!

Jeremías 8 – Lucas 14 – Salmo 90:7-12 – Proverbios 20:23-24©

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Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Viernes 3 Agosto

Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Mateo 4:10

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

Cinco «solamente»

Hace algunos siglos, en Europa, las publicaciones más importantes estaban escritas en latín. La enseñanza de la Biblia fue resumida en cinco puntos llamados los cinco «solae» (plural de la palabra latina que significa «solamente»):

– Sola Scriptura (solo mediante la Escritura): la Biblia, o la Escritura, es la única autoridad que permite determinar la verdad de Dios. Es la Palabra de Dios (Colosenses 1:25), la cual es preciso distinguir muy bien de las tradiciones particulares de las iglesias, que no tienen la misma autoridad que las Santas Escrituras.

– Solo Christo (solo mediante Cristo): Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). Jesús fue el único que vivió una vida sin pecado y se sacrificó para que los hombres pudiesen ser justificados ante Dios. La salvación proviene solamente de él.

– Sola gratia (solo por gracia): la salvación no es el resultado de nuestros esfuerzos o méritos, sino que se obtiene solo mediante la gracia divina (Efesios 2:8). Esta gracia conduce al creyente a tener una vida santa, una vida que honra al Señor.

– Sola fide (solo por la fe): la gracia de Dios se recibe aceptándola. Recibimos la salvación por medio de la fe, no a través de prácticas o por mediación de terceras personas (Hechos 16:31).

– Soli Deo gloria (a Dios solo la gloria): Ningún ser humano, muerto o vivo, ni un objeto, ni un símbolo, incluso sagrado tiene derecho de recibir nuestra adoración. Solo a Dios debemos adorar y orar (Apocalipsis 22:9).

Jeremías 7 – Lucas 13:18-35 – Salmo 90:1-6 – Proverbios 20:22©

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Oíd, y vivirá vuestra alma.

Jueves 2 Agosto

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos.

Eclesiastés 12:1

Oíd, y vivirá vuestra alma.

Isaías 55:3

Justo a tiempo

La isla de Noirmoutier, situada en la costa atlántica francesa, está unida al continente por una carretera de cinco kilómetros que solo puede ser transitada cuando la marea está baja, es decir, durante cuatro horas. Hay paneles que indican cuándo se puede pasar.

Felipe y sus padres habían pasado un hermoso día en la isla, y ya era hora de regresar. No eran los únicos viajeros en esa vía, de manera que la hilera de vehículos iba creciendo. Felipe todavía no había visto que la marea empezase a subir, pero sabía que su padre había leído bien las informaciones y las tendría en cuenta. Cuando llegaron a tierra firme, miraron hacia atrás y vieron cómo el agua subía rápidamente. En ese momento un automóvil trató de pasar a toda velocidad. La carretera ya estaba casi inundada. Pronto el motor se detuvo y el vehículo se atascó. Sus dos ocupantes salieron precipitadamente para alcanzar refugio en el vado. Un barco ya estaba en marcha para salvarlos. El irresponsable conductor tendría que esperar la próxima marea baja para mandar remolcar su automóvil.

–Papá, ¿la gente no sabe leer?, preguntó Felipe.

–¡Claro que sí! Pero no creen lo que está escrito, o piensan que todavía tienen tiempo.

Muchas personas actúan de la misma manera con las advertencias de la Biblia. Las leen y olvidan lo que leyeron: después de la muerte viene el juicio (Hebreos 9:27). Tardan en escuchar a Dios, quien nos dice: “He aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

Jeremías 6 – Lucas 13:1-17 – Salmo 89:46-52 – Proverbios 20:20-21

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La mies es mucha, mas los obreros pocos.

Miércoles 1 Agosto

El Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Hechos 18:9-10

La mies es mucha, mas los obreros pocos.

Mateo 9:37

Hoja de ruta

Hechos 18:9-10

“No temas”… En la Biblia, muchos hombres de Dios recibieron estas palabras consoladoras. El Señor sabe que sus testigos están expuestos a los ataques de Satanás, y no los envía a trabajar en su obra sin antes haberlos tranquilizado.

“Habla, y no calles”… Si no hablamos de nuestro Salvador Jesucristo, ¿quién lo hará? Este mundo está lleno de voces mentirosas que muestran a los hombres una falsa dirección. Animémonos con el mismo amor que nuestro Dios, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4).

“Yo estoy contigo”… Con estas mismas palabras Dios animó al profeta Jeremías, quien tenía miedo de transmitir el mensaje para el que Dios lo había preparado (Jeremías 1:8). Estas también fueron las últimas palabras que Jesús dirigió a los suyos en el evangelio de Mateo: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

“Ninguno pondrá sobre ti la mano”… Dios nos garantiza su protección. Nada nos sucederá sin que él lo haya permitido. Podemos sufrir un accidente o una enfermedad, pero todo está en sus manos. Si nos llama a su presencia es porque nuestra función en su obra se terminó.

“Tengo mucho pueblo en esta ciudad”. Ubiquémonos en la perspectiva de Dios, mucho más amplia que nuestra restringida visión humana. ¡Esforcémonos en ser fieles obreros en esta gran cosecha!

Jeremías 5 – Lucas 12:41-59 – Salmo 89:38-45 – Proverbios 20:18-19

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Interpretación

Martes 31 Enero

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. (Palabras del Señor Jesús).

Mateo 11:25

Interpretación

A veces oímos decir: «La Biblia no debe tomarse al pie de la letra. Para un mismo texto existen diferentes interpretaciones posibles…».

–Si le pido a mi hijo que ponga la mesa inmediatamente, puede hacerse el sordo o desobedecer. Pero en todo caso la orden es clara y no deja lugar a ninguna interpretación.

La Biblia dice: “Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Es una orden, y es válida ahora, en todo lugar y para todos. Es clara e indiscutible.

–Si le entrego un regalo a mi amigo y le digo: «Toma, es para ti», ¿se preguntará cómo tiene que interpretar mis palabras?

La Biblia también dice: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Se trata de un regalo para el que cree en Jesús. ¿Es necesario interpretar este texto, o creerlo simplemente?

Seamos prudentes para interpretar los textos de la Biblia. Corremos el riesgo de mezclarlos con nuestros pensamientos y sustraernos a su mensaje. Podríamos perder las certezas que Dios quiere darnos. Si no podemos creer a Dios, ¿entonces a quién creeremos?

Es cierto que la Biblia contiene pasajes difíciles. La Palabra de Dios nos supera. Pero Dios nos ha indicado claramente el camino para ir a él. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Dios habla para ser comprendido, y siempre cumple sus promesas.

1 Samuel 25:1-22 – Mateo 20:1-15 – Salmo 18:25-30 – Proverbios 6:12-15

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La increíble historia de Pulgarcito*

Lunes 30 Enero

Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.

Salmo 139:13-14

La increíble historia de Pulgarcito*

Un mes después de su concepción, el ser humano mide cuatro milímetros y medio. Su minúsculo corazón late desde hace una semana, y sus brazos, piernas, cabeza y cerebro ya están delineados. A los dos meses mide apenas tres centímetros de la cabeza a las nalgas. Cabría acurrucado en la cáscara de una nuez. Se podría esconder dentro de su puño, pero abra su mano y vea cómo ya está casi formado: las manos, los pies, la cabeza, los órganos y el cerebro, todo ocupa su lugar correspondiente; a partir de ahora va a crecer. Si emplea un simple microscopio, podrá ver las huellas digitales. ¡Ya tiene todo para poder hacer su documento nacional de identidad!

En ese momento ese pequeño ser es igual de grande que mi dedo pulgar. Las madres que cuentan a sus hijos la historia de Pulgarcito ilustran una realidad increíble. Cada uno de nosotros fue un Pulgarcito en el vientre de su madre. Sí, todos nosotros vivimos una vez en una especie de tierra subterránea, en un lugar maravilloso, protegidos en una cueva de color rojizo y siempre con el mismo ruido a nuestro alrededor. El increíble Pulgarcito, el hombre más pequeño que mi pulgar, existe realmente. No nos referimos al de la leyenda, sino a cada uno de nosotros cuando fuimos formados.

Y la Biblia nos dice que fue Dios el que nos tejió en el vientre de nuestra madre. Tiene un proyecto de amor, único para cada uno de nosotros. ¿A quién se le atrevería romper su curso?

*) Pulgarcito: en la leyenda, era un niño que había nacido tan pequeño como un dedo meñique.

1 Samuel 24 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

No se quede con nada

Domingo 29 Julio

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

Bienaventurados todos los que en él confían.

Salmo 2:12

No se quede con nada

Me sentí muy abatido después de la sorpresa que me llevé cuando me anunciaron la grave enfermedad de nuestro nieto. Durante una conversación, un amigo me dijo sencillamente: «No pueden llevar una carga así, deben dejarla completamente en las manos de Dios». Esto me parecía tan evidente que realmente no presté atención.

La noche siguiente me debatía con el peso de esta prueba sin darme cuenta de que yo mismo trataba de llevar una parte. Entonces tomé conciencia del valor de aquellas palabras consoladoras: no había dejado todo en las manos de mi Señor. Me dejaba llevar por mis razonamientos, y ellos me empujaban a sentir una gran ansiedad, o bien, cierta esperanza. Actuando así, dudaba del perfecto amor de Jesús y seguía turbado.

Amigos cristianos, ¿se sienten oprimidos, agobiados y abatidos por el peso de sus dolores y preocupaciones? Entonces vayan al Señor Jesús y cuéntenle su tristeza, su inquietud, no se queden con nada. Pongan todo a sus pies y déjenlo actuar solo a él. Nos pide que depositemos nuestra confianza en él, no de vez en cuando, sino en todo tiempo y en todas las circunstancias, incluso en los asuntos que más nos preocupan. Sin Cristo no podemos hacer nada. Él nos pide que caminemos con él paso a paso y cada día. Descansemos en él, y la paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos (Filipenses 4:6).

El Señor Jesús vino “a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel” (Isaías 61:1).

Jeremías 2 – Lucas 11:29-54 – Salmo 89:15-18 – Proverbios 20:12-13

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