¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo…!

Jueves 17 Mayo

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo…!

Salmo 81:13

Vino el Señor y se paró, y llamó… ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

1 Samuel 3:10

Mamá, te equivocaste

–Mamá, ¿has visto mi camiseta de fútbol?

–Sí, Felipe, esta mañana estaba tirada en el sofá y la… No pude terminar mi frase porque Felipe salió sin escuchar el resto. Fue a buscar su camiseta en el sofá, y regresó diciendo: –Mamá, te equivocaste, no está ahí.

–No escuchaste lo que quería decir; estás perdiendo el tiempo. Guardé tu camiseta en tu habitación.

Esta tarde envié a Felipe a buscar un medicamento a la farmacia. Le dije que ya lo había pagado, pero él estaba jugando con su teléfono mientras escuchaba mis instrucciones. Salió y regresó casi de inmediato, diciéndome: ¡Mamá, olvidaste darme el dinero!

«Mamá, te equivocaste… Mamá, olvidaste…», este es el lenguaje de Felipe. ¿No sería mejor que dijese: Mamá, no te escuché bien?

Para cada uno de nosotros es muy importante saber escuchar, sobre todo cuando es Dios quien habla. ¿Tenemos demasiada prisa para escuchar lo que Dios quiere decirnos? ¿O escuchamos distraídamente? Entonces deducimos precipitadamente que Dios se equivocó, que no pensó en todo.

Jesús dijo a la multitud que estaba reunida a su alrededor: “Oídme todos, y entended” (Marcos 7:14). ¡Escuchémosle atentamente! Él nos habla ante todo mediante la Biblia. Leámosla con atención. Jesús también habla del que “oye y entiende la palabra” (Mateo 13:23). “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:3).

“Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).

Isaías 66 – Marcos 14:1-25 – Salmo 59:1-7 – Proverbios 15:21-22

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¿Es posible cambiar radicalmente?

Miércoles 16 Mayo

(El apóstol Pablo escribió:) Habiendo yo sido antes blasfemo… e injuriador; mas fui recibido a misericordia… la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

1 Timoteo 1:13-14

¿Es posible cambiar radicalmente?

Chuck Colson era consejero personal del presidente Richard Nixon cuando en 1973 estalló el escándalo político Watergate. Colson, implicado en dicho escándalo, dimitió. Desconcertado, reconoció su culpabilidad y entregó su vida a Jesucristo. En el juicio, después de haber reconocido su culpabilidad, fue condenado y encarcelado.

Un periodista escribió: «La cárcel cambió radicalmente la vida de Chuck Colson». Este respondió en uno de sus libros: «Es posible que el periodista lo haya percibido así, pero no es la realidad. Lo que me cambió radicalmente no fue la cárcel, sino el hecho de haber tomado en serio las verdades que la Biblia revela. Ella fue la que me colocó ante mi pecado y ante la necesidad de arrepentirme. La Biblia me produjo sed de justicia e hizo que buscase la santidad; ella me invitó a ser amigo de los que sufren. Todavía hoy, la Biblia dirige mi vida».

Uno de sus allegados dijo: «Si Chuck cambió, entonces hay esperanza de que cualquier persona pueda cambiar».

¿Cómo puede la Biblia cambiar a la persona que la lee? Porque la pone en relación con su autor: Dios mismo. Él revela su amor hacia cada uno de nosotros y nos muestra cómo ser liberados de lo que nos hace pecar.

Aceptarlo para sí mismo es el principio de una nueva vida. El sentimiento de culpabilidad, de vacío, es reemplazado por la paz interior y la liberación de aquello que me esclaviza. La vida con Cristo es una vida que tiene un sentido, un objetivo, con una presencia divina a mi lado.

Isaías 65 – Marcos 13 – Salmo 58:6-11 – Proverbios 15:19-20
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Dios ve todo

Martes 15 Mayo

Los ojos del Señor están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.

 Proverbios 15:3

El Señor escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos.

1 Crónicas 28:9

Dios ve todo

Los satélites actuales, con una precisión increíble, permiten localizar algo en un radio de unos metros. Todo individuo provisto de un receptor, consciente o no de ello, podría ser rastreado, y no podría ocultar que estuvo en este o aquel lugar.

¡La precisión de la mirada de Dios sobrepasa infinitamente la de los satélites! La Biblia nos dice que Dios ve a todos los hombres (Salmo 33:13). No siempre estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero nos tranquilizamos pensando que nadie nos vio. ¡No nos engañemos, Dios ve todo!

¿Qué sentimiento produce en mí la idea de que Dios conoce todo, el estado de mi alma, mis pensamientos, lo que albergo en lo más profundo de mi ser? ¡Que el hecho de ser conscientes de la mirada penetrante de Dios nos anime a reconocer nuestras faltas ante él! “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

El pecador tiene miedo al ojo de Dios, pero el creyente siente seguridad.

Esta vigilancia constante tiene un objetivo: asegurarle protección, apoyo, y animarle a no bajar la guardia. El cristiano conoce a Dios como su Padre y sabe que el ojo del Señor está “sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre” (Salmo 33:18-19).

Isaías 63-64 – Marcos 12:28-44 – Salmo 58:1-5 – Proverbios 15:17-18

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Encontré a un Padre que me ama

Lunes 14 Mayo

 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá.

Salmo 27:10

Encontré a un Padre que me ama

«Crecí sin conocer a mi padre. A medida que los años pasaban, me fui encerrando más y más en mí mismo. Cada vez estaba más amargado y culpaba a todo el mundo… Entonces, para compensar la ausencia del padre que nunca había conocido, quise tener éxito en la vida. Ganaba mucho dinero, pero seguía triste y solo… Sin darme cuenta me había vuelto esclavo de la droga, del alcohol, de la mentira y de la violencia.

Sin embargo, en el fondo de mi corazón quería saber si Dios existía. Una de mis tías conocía el Evangelio desde hacía años. Un día fui a visitarla y allí experimenté una paz y un amor desconocidos. Fue tan fuerte que me hubiese echado a llorar, pero escuché una voz interior que me dijo: –Eso no es para ti, se van a burlar de ti; regresa a casa. No dije nada a nadie, pero estaba triste y sentí la necesidad de volver al día siguiente. Por la mañana mi primo me pidió que lo acompañara a la iglesia. Cuando llegamos, esa voz interior me dijo otra vez: Se van a burlar de ti, eso no es para ti. Se cantó un himno y entonces sentí una autoridad, una paz, un amor infinito que bajaron hasta mí, como si el Señor me tomase en brazos.

Todos mis pecados, mis cadenas y mi ira desaparecieron. Me eché a llorar de gozo… ¡por fin acababa de encontrar a mi Padre!».

Antonio

Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Isaías 61-62 – Marcos 12:1-27 – Salmo 57:6-11 – Proverbios 15:15-16

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Dios nunca nos abandona

Domingo 13 Mayo 

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.

Isaías 49:15

Dios nunca nos abandona

Cada año en Francia se registran cientos de nacimientos con la inscripción X. Se trata de un procedimiento legal mediante el cual una mujer puede abandonar a su recién nacido sin revelar su identidad. ¡Qué acto tan desgarrador! ¡Qué angustia debe sentir una mujer para hacer algo así!

Y para el niño que acaba de nacer, ¡qué triste manera de venir a la vida! Dios lo sabe, como también conoce las consecuencias que un abandono así puede causar, y esto no lo deja indiferente. Quiere que todos sepan que él nunca abandona a sus criaturas. Él dice a cada uno: “Antes que te formase en el vientre te conocí” (Jeremías 1:5). Con este pasaje muestra claramente que ningún ser humano nace por azar.

¡Qué consuelo pensar que Dios deseó mi nacimiento, que él es el primer responsable de mi venida al mundo, que me creó porque me amaba! Y este amor no varía, no es como el de un padre o una madre que pueden llegar a abandonar o incluso a olvidar a su hijo.

“Yo nunca me olvidaré de ti”. Dios no se compromete a la ligera, pues la Biblia nos dice que él no miente (Tito 1:2). Si me siento solo en el mundo, incluso si mi identidad es incierta y esto me obsesiona, puedo contar con él. Dios me ama, me dio el derecho a ser su hijo porque creí en Jesucristo su Hijo, quien murió por mí (Juan 1:12), y esta filiación durará eternamente.

“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1). “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo” (Isaías 66:13).

Isaías 60 – Marcos 11:20-33 – Salmo 57:1-5 – Proverbios 15:13-14

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Una oveja perdida

Sábado 12 Mayo

Así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:7

(Jesucristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios.

Hebreos 7:25

Una oveja perdida

Algunas parábolas (11): Lucas 15:1-7

Resumen: Un hombre tenía 100 ovejas, pero una de ellas se perdió. Entonces dejó las 99 y se fue a buscar la perdida, “hasta encontrarla”. Luego, muy feliz, la llevó a casa sobre sus hombros y llamó a sus amigos y vecinos para compartir su gozo con ellos.

Significado: La oveja perdida representa al hombre sin Dios, perdido en el mal, consciente o no de su triste condición. El hombre que busca la oveja es Jesucristo, “el buen pastor” (Juan 10:11). Los hombros del pastor son una imagen de la seguridad y la fuerza que hallamos en el Salvador. Los amigos y los vecinos representan a los demás creyentes, así como a los ángeles de Dios, que se gozan por un pecador que se arrepiente. ¿Y las otras 99 ovejas? Son todos aquellos que se creen justos por sí mismos y no piensan estar perdidos.

Aplicación: ¿Qué creyente podría decir que fue al Señor por sí mismo? Ninguno, pues fue el Señor quien vino a nosotros mediante algo que oímos, un pasaje de la Biblia que nos impactó, un acontecimiento significativo… Jesús vino a buscarnos, nos halló y se ocupó de nosotros. Su objetivo es salvarnos y llevarnos un día a la casa del Padre. Para ello dio su propia vida; la entregó por sus ovejas. Luego resucitó, ahora está vivo en el cielo y nos conduce manifestándonos cada día su gracia y sus cuidados. ¡El buen Pastor todavía desea compartir su gozo con otros más!

(continuará el próximo sábado)

Isaías 59 – Marcos 11:1-19 – Salmo 56:8-13 – Proverbios 15:11-12

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El perfecto siervo de Dios

Viernes 11 Mayo

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Mateo 20:28

Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre.

Éxodo 21:5

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Juan 12:26

El perfecto siervo de Dios

Lea Éxodo 21:2-6

Jesucristo fue el siervo perfecto de Dios. Tomó ese lugar voluntariamente, con total abnegación: “He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”, dijo (Juan 6:38).

Y mientras servía a Dios, también estaba entre los hombres como “el que sirve” (Lucas 22:27). Actuando así, el Hijo de Dios manifestó el verdadero amor, que halla su complacencia en servir, mientras muy a menudo los hombres quieren ser servidos.

Nuestro Señor no solo vino para servir, sino también para dar su vida. Sin su muerte, libremente consentida, hubiese podido regresar al cielo, pero hubiese permanecido solo. Es el sentido profundo de este pasaje de Éxodo 21, aclarado por esta frase del evangelio: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Su amor por los seres humanos y el deseo de verlos con él eternamente lo condujeron a dar su vida por ellos. Así borró los pecados de los que creen en él, y los capacitó para compartir su gloria celestial.

Los que Cristo redimió se llenan de adoración al contemplar tanta devoción, y esperan felices el día anunciado por el autor del salmo: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).

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¿Quién es Jesús?

Jueves 10 Mayo

 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Juan 8:58

¿Quién es Jesús?

Esta es una pregunta fundamental para cada uno de nosotros: ¿Jesús es solo un hombre o es mucho más que un hombre? Cuando estuvo en la tierra, la gente ya se hacía esta pregunta. ¿Era el Mesías prometido, aquel que había sido anunciado por los profetas?

Cierto día unos hombres religiosos tuvieron una larga discusión con él. Todo empezó porque Jesús declaró que él era la “luz del mundo”. Después de muchos rodeos le preguntaron: “¿Tú quién eres?” (Juan 8:25). Entonces Jesús les declaró que él existía incluso antes de que Abraham naciese. ¿Cómo era posible? ¡Porque él es Dios Hijo eternamente! Antes de venir a la tierra estaba con Dios (Juan 1:1-3). Él puede decir: “Yo soy”, como Dios había dicho a Moisés: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14).

Jesús existía antes de venir a la tierra. Luego participó de nuestra vida cuando estaba entre los hombres. Fue crucificado, murió, pero resucitó y ahora está en el cielo. Desde allí, como hombre y Dios a la vez, llamó al que sería el apóstol Pablo, y le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hechos 9:5).

El primer mensaje del Evangelio es la proclamación de la identidad de Jesucristo a los hombres. Jesús, Dios el Hijo, vino de Dios, murió para llevar nuestros pecados, y ahora vive eternamente.

Los evangelios fueron escritos “para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Isaías 56-57 – Marcos 10:1-31 – Salmo 55:16-23 – Proverbios 15:7-8

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Tomar la buena decisión

Miércoles 9 Mayo

 Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana.

Mateo 6:33-34

Tomar la buena decisión

Cada vez que hay un nuevo gobierno también hay nuevas promesas, y pronto… ¡nuevas decepciones! ¡Cuántas veces se ha repetido esta situación! ¿Hay que resignarse?

Usted puede elegir a Uno, quien seguirá siendo la misma persona durante toda su vida. Es Jesucristo. Hizo promesas que cumplió, que está cumpliendo y cumplirá por amor a usted. No hay obstáculo que no pueda superar, pues tiene toda la autoridad sobre el cielo y la tierra (Mateo 28:18). Sus promesas no son la garantía de una vida sin dificultades, sino la garantía de poder vivir con la confianza en Alguien que le ama, que sabe lo que necesita y controla todo.

¿Hay que pagar un precio, aceptar condiciones molestas o rendir cuentas? No, todo es gratuito, no se espera nada a cambio, cosa que es impensable en nuestra sociedad gobernada por el dinero y las luchas de influencia. Él pagó el precio. Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, vino a la tierra, fue rechazado y murió para salvarnos de nuestros pecados. ¡Qué gran prueba del amor de Dios por nosotros!

Quizás usted piense que todo esto es demasiado idílico para ser cierto. ¿Cómo se puede optar por un guía invisible, que se reveló en un Libro que no tenemos el tiempo de leer y que quizá ni comprendamos? ¿Cómo creer en sus promesas?

Simplemente acepte creer en ellas, confiar en Jesucristo, quien le dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). ¡Nadie ha lamentado dar este paso de fe! ¡Y usted tampoco se arrepentirá!

Isaías 54-55 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

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Nuestro Dios sabe todo

Martes 8 Mayo

Oh Señor, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Señor, tú la sabes toda.

Salmo 139:1-4

Nuestro Dios sabe todo

La mente humana difícilmente concibe que Dios conozca el pasado, el presente y el futuro de cada uno de nosotros. ¡Esto nos produce vértigo! Pero hay otras informaciones que nos sorprenden, por ejemplo lo que los científicos descubren de la complejidad y del funcionamiento de lo infinitamente pequeño: ¡cada detalle nos llena de admiración! Dios también creó y controla los intercambios de información que se producen en el interior de cada organismo y que permiten la vida.

Pero más extraordinario todavía: Dios sabe lo que yo pienso, lo que piensa cada ser humano. Conoce el origen y el objetivo de mis pensamientos, “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). ¡Sí, el gran Dios de los cielos, que manda a los astros, conoce mejor que yo lo que sucede en los pensamientos de un ser tan insignificante como yo!

Entonces comprendo que no puedo esconder nada a Dios. También sé que puedo reconocer y confesar ante él –sin temor porque ya los conoce– todos mis pensamientos que no están en armonía con él.

Dios es mi Padre gracias a Jesús. Me ama y se interesa verdaderamente en todo lo que a mí se refiere. Su objetivo es purificarme y conducirme por ese camino llamado “el camino eterno” (Salmo 139:24).

Isaías 52-53 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

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