(2): el arrepentimiento

Miércoles 28 Octubre

Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.
Hechos 3:19

Su benignidad te guía al arrepentimiento.
Romanos 2:4

La Biblia y su vocabulario

(2): el arrepentimiento

Esta palabra tiende también a desaparecer del lenguaje religioso contemporáneo, sin embargo, ocupa un lugar importante en la Biblia, porque todos los hombres deben arrepentirse. No hay otro camino para entrar en relación con Dios. El evangelio anunciado por el apóstol Pablo se basa en estos dos puntos: el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:21)

El arrepentimiento es una obra de Dios en el alma. No es un simple cambio de actitud exterior. El verdadero arrepentimiento comienza cuando reconozco el desorden moral en el que estoy por naturaleza. Es el despertar de la conciencia que se vuelve a Dios. El hombre que se arrepiente emite un juicio sincero sobre el mal que cometió. Quizá no se trate de un pecado particularmente grave, sino del conjunto de una vida en la que no se le dio lugar a Dios. El arrepentimiento se manifiesta mediante la confesión de nuestro estado moral a Dios, porque es a él a quien hemos ofendido (Salmo 51:4).

En el arrepentimiento también hay una luz de esperanza, un llamado a la misericordia divina, el sentimiento de que la benignidad de Dios nos guía. Dios no quiere la muerte del pecador; al contrario, desea concederle su gracia, su perdón, precisamente porque Jesús llevó en la cruz todo el juicio que merecía nuestra conducta hacia él.

El arrepentimiento conlleva un cambio completo en la conducta del creyente: es la conversión. Da al corazón el gozo de estar en armonía con Dios: “Habrá… gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7).

Deuteronomio 22 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12
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La Biblia y su vocabulario (1): el pecado

Martes 27 Octubre

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Salmo 32:1

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
Romanos 4:7-8

La Biblia y su vocabulario (1): el pecado

Muchas personas piensan que la palabra “pecado” ya no tiene lugar en la vida actual, y que nosotros hablamos demasiado de ella. Consideran que es una noción de la Edad Media, inventada por el clero para imponer la religión, o una deficiencia de la que no somos responsables, que se cura mediante una terapia. Sin embargo, todo el mundo reconoce que un robo, una agresión o un asesinato son reprensibles, pero solo porque estas acciones causan daño a los demás. No obstante, para Dios la mínima mentira o un pensamiento de orgullo, por ejemplo, también son pecado

La Biblia habla de ello, y quizá también nuestra conciencia, si aceptamos escucharla. En realidad, el pecado es una oposición consciente o inconsciente, deliberada o no, a la voluntad de un Dios santo. Todo lo que es contrario a su voluntad, a su amor, a su bondad, a su sabiduría, es pecado.

Más precisamente, la Biblia llama pecado:

–a la injusticia: conozco la enseñanza de la Palabra de Dios y, a pesar de esto, actúo de forma diferente.

–a la conducta que ignora a Dios: me comporto como si Dios no existiese.

Entonces, ¿quién podría decir que no ha pecado? Si la Biblia describe nuestras faltas, también anuncia que Jesús llevó en la cruz el castigo por todos nuestros pecados. Es necesario y suficiente creer la Palabra de Dios, que nos dice: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Deuteronomio 21 – Juan 12:27-50 – Salmo 119:57-64 – Proverbios 26:9-10
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¿Qué poseemos allá arriba?

Lunes 26 Octubre


¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Mateo 16:26

Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
1 Timoteo 6:7

¿Qué poseemos allá arriba?

Un empresario jubilado había acumulado una gran fortuna y presumía hablando de todas sus posesiones. Cierto día se encontró con uno de sus antiguos compañeros del servicio militar. Lo invitó a comer y le hizo la lista de todas sus propiedades. Desde su terraza incluso se podía ver un museo que llevaba su nombre. El amigo escuchaba y miraba distraído todo lo que el empresario le mostraba. Luego, señalando hacia el cielo, le preguntó: «Y allá arriba, amigo mío, ¿qué tienes?».

Esto es lo que la Biblia nos recuerda tan a menudo: “Porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Lo que realmente cuenta es ser “rico para con Dios” (v. 21). Esta riqueza no se adquiere por medio del dinero ni del trabajo. Dios la da gratuitamente a todo el que cree en su Hijo Jesucristo, a quien envió del cielo a la tierra para salvar a los pecadores. Sea pobre o rico en bienes materiales, todo hombre necesita ser enriquecido de esta manera. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36), y sus pecados son perdonados. Es la única riqueza de la cual ni siquiera la muerte puede privarnos.

“No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste” (Proverbios 23:4).

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9).

“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).

Deuteronomio 20 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8
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¿Se puede obtener todo con el dinero?

Domingo 25 Octubre

El que ama el dinero, no se saciará de dinero.
Eclesiastés 5:10

(Salomón dijo:) Edifiqué para mí casas… Me amontoné también plata y oro… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 2:4-11

(Jesucristo dijo:) Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
Apocalipsis 21:6

¿Se puede obtener todo con el dinero?

El dinero permite comprar muchas cosas, pero no lo fundamental. Nos permite conseguir el alimento, pero no el apetito, los medicamentos, pero no la salud, conocidos, pero no amistades, momentos agradables, pero no la paz ni la felicidad». A tal conclusión podemos llegar cada uno de nosotros, pues es muy lógico.

La búsqueda de la felicidad es universal. Algunos la buscan en el poder, otros en las adicciones, sexuales o de otro tipo, otros incluso en un trabajo apasionante, y muchos en la posesión de las riquezas. La sociedad de consumo en la que vivimos alimenta la ilusión de que el secreto de la felicidad está en poder comprar todo lo que queremos.

Sí, es cierto que se necesita un mínimo de dinero para sobrevivir, pero también es verdad que lo esencial no se puede comprar, como se dijo al principio. ¿Dónde podemos comprar la paz interior, la liberación del sentimiento de culpa, o la seguridad sobre el más allá? En ninguna parte. Pero la buena noticia es que Jesucristo ofrece gratuitamente esas riquezas que no se pueden comprar. Para ello hay una condición: aceptar que Jesús sea el Salvador y Señor de nuestra vida. Entonces, dejemos en sus manos todas nuestras necesidades. La paz que Jesús da y las promesas que nos hizo en su Palabra son verdaderos valores, valores duraderos. Pertenecen a todos los que dan el paso de la fe.

Deuteronomio 19 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6
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Después es mejor

Sábado 24 Octubre


(Jesús dijo:) El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Juan 5:24

¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
Hebreos 10:31

Después es mejor

Sin reflexionar bien, un médico preguntó a una paciente de edad avanzada: «¿Cómo están sus padres?». Ella respondió, con cierta ironía: «¡Ahora mucho mejor, pues ya murieron!».

Para muchos no hay duda: «Después es mejor». Los que ven partir a un ser querido que estaba sufriendo mucho, se consuelan así: «Dejó de sufrir. Es mejor para él».

«Es mejor…» ¿Estamos seguros? ¿Quién puede decirlo?

Jesús vino del cielo a la tierra (Juan 3:11-13). ¿Quién, mejor que él, puede hablarnos de este tema esencial? Sin embargo, varias veces hizo alusión a un lugar de tormento (Mateo 22:13; 25:46). Presentó la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), explicando que no todos tienen el mismo destino después de la muerte. El rico, atormentado en el lugar de los muertos, suplicó que alguien fuese a sus hermanos para advertirles. Pero la respuesta fue contundente: tienen la Palabra de Dios (en aquella época Moisés y los profetas). ¡Esto debía bastarles!

Hoy tenemos la Palabra de Dios, plenamente suficiente. ¿Qué dice?

“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero también dice: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1).

«Es mejor…». ¡Terrible ilusión para el que se acerca al juicio divino, pero preciosa seguridad para el que ha creído en Jesucristo!

“Estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”, decía el apóstol Pablo (Filipenses 1:23).

Deuteronomio 18 – Juan 11:17-37 – Salmo 119:33-40 – Proverbios 26:3-4
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Dios da su gozo

Viernes 23 Octubre

Jesús… anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hechos 10:38

Dios da su gozo

Testimonio

«Soy una joven argelina, de la región de Cabilia, orgullosa de mi hermoso país. Mis padres son ejemplares, y siempre me consintieron. Al crecer empecé a hacerme preguntas sobre el universo: ¿Cómo y por quién fue creado? ¿Cuál es el poder misterioso que lo rige?

En mi época de estudiante vivía en la ciudad universitaria, pero me sentía mal con respecto al comportamiento de algunas compañeras. Sus objetivos eran muy diferentes a los míos, y me preguntaba si vivían según su fe musulmana.

Durante ese periodo de reflexión y observación, conocí a una estudiante cristiana que se hizo amiga mía. Me ofreció el evangelio de Lucas en el que descubrí a Jesús, quien consagró su vida a curar a los enfermos, a liberar a las personas oprimidas por los malos espíritus… y quien murió por los rebeldes. Tras este descubrimiento empecé a orar al Dios de los cristianos. Al leer la Biblia, mi fe crecía cada vez más, a medida que descubría la persona de Jesús en su humildad y su poder.

Dios es mi fuerza. Me ayuda a superar mis debilidades y desánimos. Cada día da abundante y gratuitamente el gozo a sus hijos, a los que creen en su Hijo Jesús, a quien envió para salvarnos del juicio mediante la fe en él».

(Souad)

“Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente… Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:911).

Deuteronomio 17 – Juan 11:1-16 – Salmo 119:25-32 – Proverbios 26:1-2

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El gozo del cristiano

Jueves 22 Octubre

(Jesús dijo:) Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Juan 15:11

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Filipenses 4:4

El gozo del cristiano

¿Cómo podía Jesús regocijarse cuando estaba en la tierra? Más bien, ¡cuántos temas de tristeza para él, que conocía perfectamente la maldad del corazón humano! Veía las desdichas de la gente con la que se encontraba, las comprendía y las aliviaba. También discernía el origen de ello: el pecado, y sufría al constatar que los hombres eran esclavos de sus codicias. Pocas personas estaban de acuerdo con sus pensamientos, sin embargo podemos citar, entre otros, dos casos:

  1. Un oficial romano, cuya fe el Señor elogió (Lucas 7:1-10)
  2. María, cuyo afecto y agradecimiento lo reconfortaron (Juan 12:1-3).

Si Jesús siempre podía regocijarse, era porque encontraba su gozo en una comunión permanente y feliz con su Padre, una relación sin sombras ni eclipses. Incluso en las situaciones más difíciles, permanecía en comunión con Dios, en una total armonía con la voluntad de aquel que lo había enviado. Nada podía debilitar ni interrumpir esta relación.

Como un discípulo fiel, el apóstol Pablo experimentaba el mismo gozo, incluso en las situaciones que le hacían llorar. Leamos la carta a los filipenses: en cada capítulo habla de su gozo e invita a los creyentes a regocijarse en el Señor, incluso si también evoca la tristeza y las lágrimas. En otra parte dice de sí mismo: “como entristecidos, mas siempre gozosos” (2 Corintios 6:10).

El gozo del cristiano tiene su fuente en el Señor. Esto es lo que experimentamos cuando vivimos momentos de comunión con él.

Deuteronomio 16 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28
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Después de la muerte

Miércoles 21 Octubre

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.
Job 19:25-26

(Jesucristo libra) a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Hebreos 2:15

Después de la muerte

El académico francés Jean d’Ormesson escribió: «Espero que después de la muerte haya algo que no conozco. Espero que, fuera del tiempo, haya un poder que, por aproximación y por mayor simplicidad, podamos llamar Dios».

Job, quien vivió hace unos 4000 años, se expresaba totalmente diferente: “Yo sé que mi Redentor vive”. Job no esperaba, sino que sabía que su Redentor estaba vivo en el cielo. Sin conocer su nombre, había vislumbrado que Jesús sería el gran vencedor, el Salvador de todos los que creen en él. Job padecía una dolorosa enfermedad de la piel, pero sabía que después de su piel, su cuerpo sería destruido, y añadió: “en mi carne he de ver a Dios”. Para él, la resurrección era una realidad, incluso física, que un día lo llevaría a la presencia de Dios.

Un hombre, por muy filósofo que sea, no puede comprender lo que pasa después de la muerte. Mediante su razonamiento puede admitir la existencia de Dios, pero con respecto al más allá solo puede hacer suposiciones.

¿Cómo ver más allá de la frontera de la muerte? Recibiendo lo que Dios nos reveló. La alternativa es esta: confío en mis propios pensamientos y permanezco en la duda hasta que deje este mundo, o recibo lo que Dios reveló y por la fe acepto lo que me dice.

¡Sí, Jesús venció la muerte! Está vivo, eternamente vivo, y da la vida eterna a los que confían en él.

Deuteronomio 15 – Juan 9 – Salmo 119:9-16 – Proverbios 25:25-26

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Un Salvador perfecto

Marte 20 Octubre

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48

(Jesucristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Hebreos 7:25

Un Salvador perfecto

«¡Nadie es perfecto!». ¿Quién no ha escuchado este triste consuelo?

No somos perfectos, pero Dios es perfecto. Él nos dice: “Sed, pues, vosotros perfectos”. En efecto, Dios tiene derecho a esperar que sus criaturas manifiesten sus propios caracteres de justicia, bondad, verdad, etc. No obstante, somos conscientes de estar lejos de responder a lo que Dios exige. Los que se atreven a decir que no tienen nada que reprocharse, se equivocan gravemente. ¿Dios es demasiado exigente? ¡Él no puede ver el mal sin castigarlo! Entonces, aparentemente no tenemos esperanza…

Pero Dios recibe a aquellos que, sin esconder sus errores, reconocen que tienen necesidad de ser perdonados. “Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17).

Jesús no vino a este mundo para llamar a los justos, sino a los pecadores, a las personas que necesitan arrepentirse (Mateo 9:13). Sufrió por nuestros pecados en la cruz; el Justo murió por los injustos, y luego resucitó. Dios recibe a todos los que van a él por medio de la fe en Jesucristo, el Salvador. Él los recibe, los considera como sus hijos, e incluso los hace justos, perfectos ante él, porque los ve “en Cristo”, según las perfecciones absolutas de Cristo. El Señor Jesús no sufrió en vano. Su obra es perfecta. ¡Alabado sea!

Deuteronomio 14 – Juan 8:31-59 – Salmo 119:1-8 – Proverbios 25:23-24
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Un llamado irresistible

Lunes 19 Octubre

Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio del Señor. ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios?
Jeremías 8:7-8

Un llamado irresistible

Hablamos del instinto de las aves migratorias, pero los términos empleados en estos versículos nos dan a entender que estas aves también tienen cierta inteligencia. La habilidad de realizar con éxito migraciones a largas distancias es simplemente extraordinaria. El impulso que les permite recorrer miles de kilómetros para regresar al lugar de su nacimiento es fascinante.

En el corazón de la Biblia encontramos esta expresión conmovedora: “Como pájaro que vaga de su nido, así es el hombre que vaga de su lugar” (Proverbios 27:8, V. M.). El hecho de vagar nos hace pensar en todas esas búsquedas de seguridad, de identidad o de sentido de la vida. ¿Qué lugar es ese que el hombre busca con tanto deseo, pero que le cuesta tanto encontrar? En otro texto de la Biblia también dice: “Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos… Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo” (Salmo 84:3, 2).

Dios nos dio la capacidad para escuchar sus llamados imperativos, para dirigirnos hacia la meta que nuestros ojos aun no ven. Esto es un poco la definición de la fe. No se trata de inventar un camino, sino de reconocer el que Dios nos traza hacia nuestro Salvador Jesucristo, y responder sin tardar a su llamado de amor.

Cada ave migratoria se orienta gracias a distintos sistemas según la especie, como el uso de una brújula solar, o con otras habilidades. El Creador las ha dotado de capacidad para alcanzar su meta sin perderse. Así sucede con el hombre que responde al llamado de Dios, el Señor lo guía, no por sus instintos, sino por la Biblia, hasta llegar a su destino, la casa del Padre.

Deuteronomio 13 – Juan 8:1-30 – Salmo 118:21-29 – Proverbios 25:20-22
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