¿Se hallará un hombre?

Miércoles 19 Agosto
Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros.
¿Se hallará un hombre?

Diógenes de Sinope, filósofo griego (413-327 a. J. C.), decía mientras se paseaba por la plaza pública de Atenas, con una lámpara encendida en pleno día: «Busco un hombre», es decir, un hombre digno de ese nombre; o aún más: «Busco al Hombre, y solo veo hombres».

Alrededor de dos siglos antes, el profeta Jeremías pronunció unas palabras similares. Pero no era un filósofo buscando a un sabio. Era Dios mismo buscando a un hombre recto, uno solo, en Jerusalén, para poder perdonar a toda la ciudad. Jeremías buscó primero entre las personas sencillas, y constató que ellas no sabían lo que era justo para Dios (v. 4). Luego fue a los grandes, pero estos no quisieron obedecer a Dios (v. 5). Así todos eran igualmente culpables.

En toda la humanidad, ¿halló Dios a un hombre justo? Sí, este hombre vino del cielo: Jesucristo. Los que lo conocieron –tanto los que lo amaban como los que lo rechazaban– dieron testimonio de que este hombre era justo. Incluso Pilato, quien pronunció su condena a muerte, tuvo que reconocer: “Yo no hallo delito en él”. Presentándolo a la multitud después de haberlo condenado, declaró: “¡He aquí el hombre!” (Juan 19:65). Jesús era el Hombre por excelencia, el único justo, el Hijo de Dios hecho hombre.

Solo ese hombre, Jesucristo, justo, perfecto, sin pecado, podía soportar el castigo por el pecado de los hombres, frente a la justicia perfecta de Dios.

Dios ordena

Martes 18 Agosto
El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.
Dios ordena

Dios no solo nos creó, sino que lo hizo con el deseo de tener comunión con nosotros. Ahora bien, todos nosotros hemos vivido alejados de él, hemos tomado decisiones sin preocuparnos por lo que él piensa, hemos hecho cosas que nuestra conciencia reprueba, hemos lastimado a nuestro prójimo. Al hecho de vivir así sin él, Dios lo llama “desobediencia”, “pecado”; esto nos separa de Dios, y hace de todos nosotros seres culpables.

Dios ordena arrepentirse, es decir, reconocer nuestro estado delante de él, con una verdadera contrición y el deseo de cambiar de vida. Él también advierte que su paciencia tiene límites, un día juzgará al mundo. Entonces cada uno tendrá que rendir cuentas individualmente de lo que haya hecho de su vida, nadie tendrá excusas. Nadie podrá justificarse. Toda boca se cerrará (Romanos 3:19Apocalipsis 20:12).

Pero Dios no quiere dejarnos en este estado desesperado. En lugar de ser nuestro juez un día, nos propone ser nuestro Salvador desde ahora. Porque él nos ama, a pesar de nuestra rebeldía o indiferencia. Nos amó incluso al punto de hallar él mismo el medio de reconciliarnos con él. Castigó a su Hijo, Jesucristo, hombre sin pecado, en nuestro lugar, para no tener que castigar nunca al que cree en él. Este es el Evangelio, la verdadera “buena nueva” anunciada a cada uno, de parte de Dios. A cada uno, por lo tanto a usted también.

Entre los rieles

Lunes 17 Agosto
Así ha dicho el Señor…: Clama a mí, y yo te responderé.
Así reconoceré mis ovejas… Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil.
Entre los rieles
Testimonio

«Hacía poco tiempo me había casado, sin embargo había conservado la costumbre de salir de fiesta con amigos en la noche. En una de esas noches de borrachera estaba tan ebrio que volví a la casa caminando sobre el ferrocarril. En ese estado tropecé y caí entre los rieles, y allí me quedé dormido. Un tren pasó sobre mí y me hirió gravemente. Es un milagro que no esté muerto, pero mi columna vertebral sufrió terribles daños, y nunca más podré caminar bien. Pasé muchos meses en el hospital, luego mi mujer me cuidó en la casa con gran abnegación.

Una mañana, mientras me preguntaba una vez más qué sentido tenía mi vida, escuché en la radio un mensaje cristiano que hablaba de la gracia de Dios ofrecida a todos los hombres. Era exactamente lo que yo necesitaba. Era muy consciente de todas mis faltas. Así, cuando escuché hablar de gracia y de perdón, me puse a llorar por mis pecados. Entonces acepté a Jesucristo como mi Salvador, y él me dio el regalo de la vida eterna».

Carlos

Carlos vivió con su esposa y su hija en condiciones materiales difíciles. Se regocijaba mucho al recibir visitas de creyentes en la fe en su humilde hogar. En sus horas de soledad, estudiaba otras lenguas leyendo con mucha atención la Biblia en estos idiomas. Esos esfuerzos le permitieron mantener correspondencia espiritual con personas de otros países. Hace unos años, el Señor le recogió en el cielo, donde no hay más dolor, enfermedad, ni discapacidad.

Acción divina

Domingo 16 Agosto
Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados
Acción divina

Cristianos, para comprender y vivir el versículo citado hoy, volvamos a leerlo cuidadosamente.

–Sabemos: no es una suposición ni un deseo, sino una certeza concerniente al amor de Dios.

–que a los que aman a Dios: Dios ama a todos los hombres, pero esta promesa se dirige especialmente a los que lo conocen como Padre, a los que lo aman.

–todas las cosas: nuestra vida y las diversas situaciones en las cuales estamos involucrados no son el resultado del azar, puesto que nuestro gran Dios domina sobre todas esas cosas (1 Crónicas 29:12).

–les ayudan: por la maravillosa providencia divina todo encaja o se entremezcla para cumplir Su voluntad perfecta. No hay ningún acto aislado. Los acontecimientos de nuestra vida obran en conjunto para el cumplimiento del plan de Dios.

–a bien: muchas iniciativas de nuestro mundo civilizado son contrarias a la voluntad de Dios, pero él conduce todas las circunstancias de la vida para el bien de los suyos. Los objetivos de Dios sobrepasan nuestra apreciación, nuestra expectativa. Él utiliza nuestros problemas, nuestros sufrimientos… para nuestro bien.

–los que conforme a su propósito son llamados: Dios invita a todos los hombres a creer en su amor; y a los que han creído, los ha llamado para estar eternamente unidos a Cristo, su Salvador.

Todo lo que Dios permite en nuestra vida tiene un objetivo supremo y eterno: hacernos conformes a la imagen de Jesucristo (Romanos 8:29).

¿Fracaso del cristianismo?

Sábado 15 Agosto
Dijo entonces Jesús…: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.
… Para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él.
¿Fracaso del cristianismo?

Desde hace 2000 años la enseñanza de la Biblia ha inspirado buen número de leyes destinadas a definir un marco justo y armonioso para la vida en sociedad. Pero a menudo esas leyes son ignoradas, transgredidas; la injusticia social, la violencia, la inmoralidad son las características dominantes de la sociedad actual. En ese campo, los países llamados cristianizados dan más bien un triste ejemplo a las otras naciones. Aún más, hoy nuevas leyes autorizan lo que Dios reprueba.

¿Se debe concluir que el cristianismo ha fracasado y que el mal ha triunfado sobre el bien? No, porque no es la enseñanza de Cristo lo que ha fallado, sino los habitantes de esos países. En su conjunto, no han creído, y mucho menos vivido, la enseñanza de Aquel cuyo nombre llevan. Se puede hablar bien de la moral cristiana, pero no se quiere a Cristo quien es la fuente, el modelo y la fuerza de esta.

Nosotros que decimos ser cristianos, ¿somos conscientes de que ese nombre nos vincula a Cristo? (Santiago 2:7). Para ser cristiano no basta figurar en el registro de bautismo de una iglesia. Lo que es vital es tener su nombre escrito en el Libro de la vida, para ser admitido en la presencia del Señor (Apocalipsis 21:27). Este contiene el nombre, que nadie puede borrar, de todos los verdaderos cristianos, los que han sido redimidos con la sangre de Cristo.

Si mi nombre está escrito allí, yo soy responsable de vivir hoy como cristiano, es decir, siguiendo el modelo: Jesucristo.

Navegar hacia la esperanza

Viernes 14 Agosto
Nuestro socorro está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 124:8
En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron.
Navegar hacia la esperanza

Durante años, un emigrante afgano deambulaba entre Asia y Europa. Cuando llegó a Francia, quiso ir a Inglaterra en busca de una mejor vida. Entonces, con algunos objetos reciclados, construyó una balsa para atravesar el Canal de la Mancha: tablas para el marco, poliestireno plastificado para el flotador, una pata de mesa y un bastón de pesca para el mástil, una sábana para la vela. El hombre navegaba en su embarcación cuando los equipos de rescate lo interceptaron y lo llevaron a su punto de partida. Entonces explicó que navegaba hacia la esperanza, y que su esperanza acababa de desmoronarse.

Vivir sin esperanza es trágico. Creer que uno no tiene futuro, que la vida no tiene sentido, puede conducir incluso a lo peor. Para atravesar las dificultades de la vida, uno puede «echar mano de lo que pueda», o bien poner su confianza en Dios. Y la diferencia es inmensa. El que cree en Dios y en sus promesas tiene todo lo que Dios es en su amor, su sabiduría, su fidelidad, su poder y su soberanía. Esto es lo que Dios, quien no puede mentir, declara a cada uno:

–Él quiere darle “la esperanza de la vida eterna” (Tito 1:2).

–Está con él todos los días de su vida, tanto en los buenos como en los malos (Mateo 28:20).

–No permitirá que la prueba sobrepase lo que puede soportar (1 Corintios 10:13).

–Todo obedece a su voluntad (Proverbios 21:1).

El Dios que hace tales promesas es un Dios de amor y misericordioso; está presto a revelarse al que le busca. ¿Usted, quizá?

¿Espejismo o fuente de agua?

Jueves 13 Agosto
Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor.
¿Espejismo o fuente de agua?

El fenómeno de los espejismos es muy conocido por los que viajan en el desierto. Este se debe al reflejo de la luz en las capas de aire caliente por encima de la arena. Se tiene la impresión de ver agua, pero no hay nada.

A menudo la Palabra de Dios compara el mundo donde vivimos con un desierto, porque a pesar de las apariencias –los «espejismos»–, no encontramos nada para satisfacer las aspiraciones profundas del ser humano: necesidad de ser amado, de certezas sobre el sentido de la vida, de verdad, de justicia… y sobre todo, de perdón.

En Jesucristo nosotros tenemos certezas, especialmente ese perdón definitivo de nuestros pecados, porque Cristo pagó el precio en la cruz. Comprendemos que Dios nos ama y nos amará siempre, y nos volvemos hacia él, teniendo así un objetivo. Él está con nosotros en nuestro viaje, atento a cada una de nuestras situaciones. Sí, para cada uno de los que le han confiado su vida, Dios es “fuente de agua viva”.

¿A quién iremos? Fuente siempre nueva
Que refresca nuestros corazones y
alimenta nuestra fe,
Tus palabras, Señor, son la vida eterna:
Las bebemos, felices, reunidos
en torno a ti.
¿A quién iremos? Tu voz amante y serena
Nos dice: ¡No teman, confíen en mí!
Tú consuelas nuestros corazones, y
enjugas nuestras lágrimas:
¿A quién, pues, iremos, si no es a ti?

Flores artificiales

Miércoles 12 Agosto
Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.
El Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón.
Flores artificiales

Se logra fabricar flores artificiales tan parecidas a las naturales, que una observación atenta no siempre permite distinguir una flor verdadera de una falsa. Sin embargo, los insectos no se equivocan. Usted nunca verá una abeja o un abejorro chupando una flor artificial.

Entre los cristianos también hay falsos y verdaderos. Como las flores artificiales, los «seudo-cristianos» pueden parecerse a los verdaderos cristianos, sin que por ello tengan la vida de Dios. Porque esto es lo que hace realmente la diferencia. Una verdadera flor proviene de una planta viva; alimentada por sus raíces, ha crecido días tras días. Una flor artificial no tiene vida, solo apariencia.

¿Tengo la vida de Dios? ¿Mi cristianismo es el resultado de una relación viva con Dios, o no es más que una fachada hecha de tradiciones, de actitudes y de comportamientos religiosos? Cada uno de los que dicen ser cristianos debe hacerse estas preguntas.

Si los insectos no confunden una verdadera flor con una flor artificial, con mayor razón nadie puede engañar a Dios. Él conoce a los que son suyos. Él sabe lo que hay en cada corazón. Si usted no tiene la vida de Dios, él lo invita a reconocer su estado de muerte espiritual y a recibir la vida: “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo… Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (1 Juan 5:10-11). “Que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19).

La Biblia y las discriminaciones

Martes 11 Agosto


No hay acepción de personas para con Dios.
Romanos 2:11

Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.
Santiago 2:9

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.
Romanos 13:8

La Biblia y las discriminaciones

La Biblia no solo nos dice que no hagamos acepción de personas, sino más bien… ¡que amemos a todas las personas! Porque el amor, según la Biblia, es un mandamiento del Señor Jesús. Entonces… ¿verdaderamente debo amar a todo el mundo?

¿Incluso a mi vecino? “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31).

¿A mi cónyuge, que es tan difícil? “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). “Que (las ancianas) enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2:4).

¿A mis enemigos? “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44).

¿A los extranjeros? Dios “ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero” (Deuteronomio 10:18-19).

¿Verdaderamente debo amar a todos? Dios amó al mundo, aunque este se rebeló contra él. Nos amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito (Juan 3:16). Sin duda Cristo murió por nuestros pecados, lo que ninguna persona podía hacer. ¡Pero Dios nos pide que amemos como él! Hasta dar nuestra vida por nuestros hermanos (1 Juan 3:16). Este es el amor ilimitado de Dios que los creyentes son llamados a manifestar. La fuente de este amor no está en ellos sino en Cristo, quien se dio a sí mismo por ellos. Sigamos sus huellas y no esperemos que «el otro» comience, ¡demos el primer paso!

Jeremías 15 – Lucas 19:28-48 – Salmo 92:10-15 – Proverbios 21:7-8
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Siempre pensé controlarlo todo

Lunes 10 Agosto
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Siempre pensé controlarlo todo
Testimonio

«Fui criada en una familia cristiana y tenía principios cristianos, pero verdaderamente aún no tenía la fe. En el año 1993 sufrí una delicada intervención quirúrgica y permanecí semanas en la cama; algo pasó entonces en mi vida, algo más importante que todo lo demás. Por consejo de un amigo leí el evangelio de Juan. ¡De repente comprendí que yo también debía dejar el control de mi vida a Cristo!

Ahora me esfuerzo para dejar que Jesús ocupe siempre el primer lugar en mi vida. En la cancha de tenis, o en los momentos difíciles, me repito el Salmo 27: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (v. 1).

Siempre pensé controlarlo todo, pero gracias a mi nueva fe, me di cuenta de que eso no era más que una ilusión. Yo no puedo hacer nada sola, sin Cristo quien me da su fuerza. Atravesé enfermedades, conocí fracasos; lo que me ayuda es saber que, aunque no podamos verlo, Dios sí ve el bien que sacará de ello. Poner nuestra confianza en Cristo permite avanzar en esta vida. Tal vez usted se encuentre en el mismo punto donde yo estaba antes de conocer así a Cristo, quizás usted se haga muchas preguntas. Entonces le recomiendo dejar que Jesús tome verdaderamente el control de su vida hoy. ¡Jamás lo lamentará!

Mary Jo F.

“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo” (Salmo 27:3-4).