Esclava de la droga

Sábado 30 Mayo
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que… vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bie?naventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
Esclava de la droga

Mangy, marcada por una infancia triste, se drogaba desde su adolescencia. La creciente adicción la llevó a pasar varios periodos en el hospital. Su estado se fue deteriorando y los médicos le advirtieron que le quedaba muy poco tiempo de vida. En esta situación desesperada, una pareja cristiana le propuso recibirla en su casa. Mangy aceptó, pero declaró que no quería ni religión ni oraciones. Para calmarla cuando sentía la necesidad de drogarse, se ocuparon mucho de ella con la ayuda de otros creyentes. Poco a poco empezó a escuchar y ya no trataba de huir cuando se hablaba de Jesús. Su alma anhelaba la serenidad, y lentamente sus sentimientos de rebeldía se detuvieron. Llegó el momento en que pidió la liberación volviéndose a Jesús, quien buscaba a esa oveja perdida. Pronto testificó: «¡Soy tan feliz, creo en Jesús! Pero me siento indigna de él, pues realmente no tengo nada que darle».

Más tarde, cuando su cuerpo se debilitaba cada vez más, Mangy explicó a sus amigos que su verdadera vida, la vida eterna, estaba en Jesucristo. Cierto día, caminando por una calle, se desplomó… horas más tarde estaba en paz junto a su Salvador.

La gracia de Dios revelada como una fuente de salvación es para todos los hombres. Mediante el sacrificio de Jesucristo, ofrece a cada uno la posibilidad de ser liberado del pecado y de toda esclavitud, para conocer la vida eterna.

El matrimonio (1): Un «regalo» del Creador

Viernes 29 Mayo
Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
El matrimonio (1): Un «regalo» del Creador

Queremos abordar, a la luz de la Biblia, el tema del matrimonio, a menudo debatido. Recordemos que el autor de este Libro no es nada menos que el Creador. Primero Dios creó el universo, luego llenó la tierra con todas las especies vivas, y por último confió al ser humano, creado el sexto día, hombre y mujer, la administración de estas cosas.

Así Dios en su sabiduría y su amor creó al hombre, constató que no era bueno que el hombre estuviese solo, y le dio una “ayuda idónea”, la mujer (Génesis 2:18). Una traducción más literal de la expresión empleada en el texto original hebreo podría ser: «una ayuda conforme a él (a su necesidad)»; esta expresión manifiesta que las dos personas que componen la pareja son de naturaleza idéntica y perfectamente adaptadas la una a la otra, complementarias.

Desde el origen, y en todo tiempo, la intención de Dios cuando hace nacer el amor entre un hombre y una mujer es que vivan una felicidad íntima, en una comunión espiritual, afectiva y física.

Esto también se desprende del texto bíblico base del matrimonio: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).

En el marco de esta unión, declarada públicamente de manera civil o religiosa (según los países y las épocas), Dios siempre quiso bendecir las parejas y las familias que forman la base de las sociedades.

(continuará el próximo viernes)

¿Preso y esclavo?

Jueves 28 Mayo
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
¿Preso y esclavo?

«Estos muros son realmente raros. Al principio los detestas, luego te acostumbras a ellos. Y al cabo de cierto tiempo te vuelves dependiente». Así describía un preso su adaptación a los muros de su cárcel. ¿No sucede lo mismo cuando aceptamos hacer el mal? La primera vez hacemos callar nuestra conciencia. Luego tratamos de esconder nuestra falta, pues en el fondo de nosotros mismos sabemos que lo que hicimos está mal. Tenemos vergüenza, estamos como irritados contra nosotros mismos.

Y si volvemos a caer en lo mismo, al cabo de cierto tiempo nos volvemos esclavos de ello. La costumbre hace que nos sintamos a gusto con el pecado y terminamos siendo dependientes de él. Cuando caemos en ese engranaje, perdemos nuestra verdadera libertad.

Pero Dios desea liberarnos de ese poder del pecado. Por ello dio a su Hijo Jesucristo. Él, el único justo, el único hombre en la tierra que nunca cometió pecado, llevó en la cruz, en nuestro lugar, el castigo que nosotros merecíamos. Murió y dio su vida por mí. Para ser liberado del pecado puedo considerarme como muerto con él, y vivo para él.

¡No nos acostumbremos a pecar! No basta querer hacer el bien. Debemos confesar nuestras faltas a Dios, sencillamente, y hallar en él el perdón, la paz y la plena libertad. ¡Así recibiremos la fuerza para resistir al mal!

Cristo vino para hacer de nosotros personas libres, liberadas del pecado (Gálatas 5:1). ¡Depositemos nuestra confianza en él! ¡Él es el Salvador, el único Salvador!

¿La felicidad consiste en dar o en recibir?

Miércoles 27 Mayo
Dad, y se os dará… porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
De hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
¿La felicidad consiste en dar o en recibir?

A lo largo del siglo XX (20) los hombres imaginaron que la mejoría de las condiciones de vida haría que la gente fuese más feliz y fraternal. Hoy fácilmente constatamos que eso no basta.

La Biblia nos enseña que la felicidad no consiste en amontonar riquezas materiales, sino en tener una buena relación con Dios y, por lo tanto, con nuestros semejantes. Tales relaciones, basadas en la justicia y el amor, dan a la vida su verdadero sentido. No están marcadas por la posesión, sino por la acción de compartir y dar.

Para vivir relaciones así, Jesús nos dice que es necesario nacer de nuevo (Juan 3:3). Solo esta nueva vida nos permite entrar en el ámbito del amor divino. Dios nos concedió esta entrada mediante el don más extraordinario: su Hijo unigénito, y el Hijo dio su propia vida para expiar nuestros pecados.

Este regalo tiene algo especial: es universal, pero al mismo tiempo va dirigido a cada uno de nosotros personalmente. “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Entonces se crea una relación verdadera y feliz con Dios, conocido no como el que exige, sino como aquel que da y a quien nos entregamos.

Nuestras relaciones con nuestros semejantes se benefician de esta actitud dictada por el amor divino. Entonces tratamos de descubrir las necesidades materiales (y espirituales) de nuestro prójimo y procuramos ayudarle sin esperar nada a cambio.

Dios sabe contar

Lunes 25 Mayo
¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Tú cuentas los pasos de mi vida errante.
Salmo 56:8, V. M.
Dios sabe contar

Cierta mañana una madre de familia hizo unas galletas para la hora de la merienda y las puso en el comedor. Carlos y Sara decidieron ir a jugar precisamente en ese lugar de la casa.

–¡Oh, qué galletas tan ricas!, exclamó Carlos, voy a tomar una.

–No debes hacerlo, dijo Sara reteniéndolo, mamá se va a enojar, ¡son para la merienda!

–No las contó, dijo el niño.

–Sí, pero el Señor Jesús dice que incluso los cabellos de nuestra cabeza están contados (Mateo 10:30), y Dios te ve.

Dios sabe contar. Un día un rey pagano tuvo que experimentarlo (Daniel 5). Belsasar había olvidado a Dios, pero Dios había contado y evaluado cada uno de los días de su reino. Y una noche de orgía de repente Belsasar, aterrorizado, vio la mano de Dios escribir en la pared de la sala del festín: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin” (Daniel 5:26). ¡Había llegado el momento de ajustar las cuentas! El profeta Daniel explicó el sentido de esta inscripción: «Dios contó tu reino y le ha puesto fin. Has sido pesado en la balanza y fuiste hallado falto. Tu reino ha sido roto y dado a tus enemigos». Esa noche el rey fue asesinado y el reino de Babilonia pasó a manos del imperio de los medos y los persas.

Los días de cada uno de nosotros están contados, pero no sabemos cuántos nos quedan. Por ello es urgente prepararse para el encuentro con Dios. ¡No esperemos a que Dios nos pida cuenta de nuestros actos!

Dios es sabio

Domingo 24 Mayo
La palabra de la cruz es locura a los que se pierden.
He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.
Dios es sabio

¿Cómo creer en un Dios sabio, dicen algunos, cuando el mundo está lleno de injusticias, cuando los conflictos se multiplican, cuando una minoría vive en la abundancia mientras otros mueren de hambre? Los desórdenes se acumulan… y reprochamos a Dios por no detener las injusticias de este mundo.

Sin embargo no aceptamos que el corazón humano, malo por naturaleza, es la causa de tantos sufrimientos. Por encima de todo olvidamos que el Hijo de Dios fue rechazado cuando vino para mostrar la compasión de Dios por la humanidad, sumida en el sufrimiento y la miseria debido al pecado. Jesús sanaba a los enfermos, alimentaba a las multitudes y consolaba a los afligidos. Pero al mismo tiempo mostraba que el ser humano no puede agradar a Dios con un corazón malo. ¡Es la verdad! (Salmo 40:9-10).

Los hombres vieron Sus actos llenos de bondad, de poder, de amor, pero no aceptaron que la verdad divina iluminase su corazón. Jesús, el único justo, fue crucificado. Y precisamente a través de este crimen odioso cometido por los hombres, Dios, en su sabiduría y amor, les da la posibilidad de ser perdonados y reconciliados con él.

Digamos, pues, las cosas como son: “El corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida” (Eclesiastés 9:3). Pero Dios previó un maravilloso remedio: “Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30).

El sentido del bien

Sábado 23 Mayo
No nos cansemos, pues, de hacer bien.
Vence con el bien el mal.
El sentido del bien

Al evocar varios actos violentos que habían sido cometidos en su ciudad, un personaje declaraba recientemente: «Ya no tenemos el sentido del bien, es terrible».

La violencia es una de las trágicas consecuencias de la separación moral del hombre con Dios, y esto sucedió desde el principio de la humanidad. El primer asesinato tuvo lugar poco después (Génesis 4:8). Y más aún, hoy en muchos ámbitos no hay una clara distinción entre el bien y el mal.

Sin embargo, cuando el pecado entró en el mundo, el hombre conoció el bien y el mal: ¡tiene una conciencia! Pero esta puede ser endurecida, como anestesiada, e incluso “cauterizada”, es decir, que se ha vuelto definitivamente insensible (1 Timoteo 4:2). ¡Y peor todavía, llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo! (Isaías 5:20).

Para que nuestra conciencia no deje de ser una guía fiable, permitamos que Dios nos ilumine por medio de su Palabra, pues esta “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). La Biblia también nos enseña que en nosotros no mora el bien (Romanos 7:18). Pero si creemos en Jesús, Dios perdona nuestros pecados y nos da una nueva naturaleza, capaz de discernir “el bien”, e incluso de hacerlo.

Además, el Espíritu Santo viene a vivir en el creyente para iluminarlo, conducirlo y reprenderlo, si es necesario. Sí, la relación establecida con Dios por medio de la conversión nos permite hacer la diferencia entre el bien y el mal, y nos da el poder para actuar de una manera que le agrade y le honre.

¡Jesús ha resucitado!

Viernes 22 Mayo
(Jesús) que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún.
¡Jesús ha resucitado!

Algunos historiadores niegan la realidad de la exterminación de los judíos por manos de los nazis. Sin embargo, esto ocurrió hace relativamente poco tiempo, y existen muchas pruebas de ello, especialmente los testimonios de sobrevivientes de los campos de concentración.

El hecho de querer dar una versión falsa de la historia no es nuevo. El evangelista Mateo nos cuenta que los principales sacerdotes y los ancianos de Jerusalén no querían que el pueblo supiese que Jesús había resucitado. Entonces sobornaron a los soldados para que dijesen que sus discípulos habían robado su cuerpo. Y los soldados, “tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:15).

Mucha gente niega la realidad de la resurrección de Jesús, incluso en los países cristianizados, aunque esta fue confirmada por cientos de testigos. Sin embargo, esta realidad es el fundamento de la fe cristiana. Es la prueba de que la justicia de Dios fue satisfecha mediante el sacrificio de su Hijo; la resurrección asegura el perdón de los pecados y la vida eterna a todos los que depositan su confianza en Jesucristo.

¡Reflexionemos! La verdad histórica es lo que es; el hecho de negarla no cambia nada. En vez de poner en duda la resurrección de Jesucristo, examinemos las consecuencias de este hecho único en la historia. “Creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios” (1 Pedro 1:21).

La Ascensión

Jueves 21 Mayo
He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
La Ascensión

Las palabras del profeta Isaías mencionadas en el encabezamiento son una predicción que concierne al Señor Jesucristo. En el capítulo 2 de la epístola a los Filipenses dice que él “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo”; se hizo hombre, pero siempre fue dependiente y obediente. Su meta en la vida fue cumplir toda la voluntad de Dios.

El evangelio de Marcos nos describe especialmente la vida del verdadero Siervo de Dios. Tanto sus palabras como su conducta nos muestran su sabia manera de obrar. Y al final de esa vida de obediencia se hallaba la cruz. Él fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Entonces se cumplió la segunda parte del versículo del encabezamiento. Dios resucitó de entre los muertos a aquel que le sirvió tan perfectamente: lo elevó. Cuarenta días después de la resurrección, el Señor Jesús dejó esta tierra y volvió al lugar de donde había venido. La expresión “será engrandecido” señala la ascensión de nuestro Señor.

Finalmente el profeta Isaías dice que será “exaltado”. Con esto se indica la posición que ocupa “a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (Hebreos 8:1), es decir, se le confirió un puesto de honor y poder junto a Dios, el que pertenece solo a Aquel que se humilló hasta la muerte de cruz.

Es notable que el penúltimo versículo del evangelio de Marcos (que subraya el carácter de siervo de Jesucristo) diga: “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios”.

Reposo completo después de una obra perfectamente cumplida.

La certeza que da la Palabra de Dios

Miércoles 20 Mayo
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
La certeza que da la Palabra de Dios

En un mundo donde se duda de todo, donde es difícil encontrar algo estable, ¿se puede hallar la seguridad para el alma? La Palabra de Dios, recibida por la fe, puede responder a las preguntas del alma.

La Biblia dice: “El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra… El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:68). Dios quiere darnos certezas, solo nos pide que confiemos en él. Es digno de ello, pues nos ama y lo demostró dando a su Hijo para salvarnos.

¡Pongamos a prueba la Biblia, su Palabra!

Si dejamos que el mensaje de la Biblia actúe en nuestro corazón, reconoceremos la verdad como si nos mirásemos en un espejo. Nos veremos tal como somos, es decir, pecadores incapaces de salvarnos a nosotros mismos. Sin embargo, por la fe, como Job, podremos afirmar: “Yo sé que mi Redentor vive… mis ojos lo verán, y no otro”

(Job 19:2527).

Depositemos nuestra confianza en Jesucristo. Dios nos dará, con la fe, paz y certezas. No olvidemos estas palabras de Cristo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”

(Juan 14:27).

Palabras de aliento del apóstol Pablo:

– “Ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados”

(Hechos 20:32).

– “Vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”

(Efesios 1:13).