La Biblia

Martes 19 Mayo
(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí.
La palabra de Dios es viva.
La Biblia

La Biblia es el libro más traducido. En su totalidad, existe en 491 idiomas, el Nuevo Testamento en 1.257, y algunas partes en más de 2.500 lenguas o dialectos. Este libro también es el más difundido en el mundo y el más prohibido con todo rigor en algunos países. Ardientemente defendido y violentamente discutido, sigue siendo el libro más amado y el más odiado por personas de todas las condiciones.

¿Conoce usted este Libro? ¿Qué significa para usted? ¿Son simplemente los primeros archivos de la humanidad? ¿Es la historia de un pueblo en particular? ¿El fundamento de nuestra moral? ¿El documento sagrado empleado como referencia por las religiones de cientos de millones de hombres?

Es todo esto, sin duda, pero aún es mucho más: es la Palabra de Dios. Por medio de la Biblia Dios se revela al hombre; este libro se dirige a todos con toda la autoridad de su autor. Solo él puede iluminarnos sobre nuestra condición actual ante Dios y sobre nuestro futuro eterno. ¡Él es la verdad!

La Biblia, que forma un único volumen, se compone de diferentes partes o libros que el Espíritu de Dios mandó escribir a lo largo de los siglos por autores muy diferentes, desde Moisés (15 siglos antes de Jesucristo) hasta el apóstol Juan (final del primer siglo después de Jesucristo).

Le invitamos a leer o a releer ese mensaje vivo de un Dios que nos ama. Él desea alcanzar su corazón, iluminar su conciencia y tener una verdadera relación con usted. ¡Lo que está en          es su felicidad presente y eterna!

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sucesos

Lunes 18 Mayo
El Señor guarda a todos los que le aman. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.
Sucesos

«Milagro: ¡salvado de las balas gracias a su Biblia!». Este es el título de un artículo publicado en un periódico francés y que relata un hecho ocurrido en Estados Unidos el 25 de febrero de 2014. Un conductor de autobús fue agredido por tres jóvenes; el hombre se había estacionado al borde de la carretera para tratar de resolver un problema con ellos. Los adolescentes, que estaban armados, le dispararon tres veces, dos de ellas al pecho. ¡Pero las dos balas fueron detenidas… gracias al Nuevo Testamento que el conductor tenía en el bolsillo de su camisa! Después de una corta lucha, el conductor logró desarmar a sus agresores, quienes huyeron. «Tuvo que haber una especie de intervención divina, pues el conductor normalmente tendría que estar muerto mientras les hablo», declaró un policía a la prensa.

El artículo del periódico no dice que la Biblia sirve cada día para salvar un gran número de personas. No en lugar de un chaleco antibalas, como en este caso, sino porque ofrece a su lector mucho más que un tiempo de vida terrenal: ¡la vida eterna!

Sí, Dios ofrece la vida eterna a todo el que cree en Jesucristo, su Hijo, quien murió en la cruz por el pecado de todos. Por medio de la Biblia nos invita a creer en él por la fe; esta fe nos da certezas para el presente y para el más allá. Y cuando este paso ha sido dado, la lectura de la Biblia y la oración son la base de una relación con Dios, quien manifiesta su amor a los que lo buscan. ¡Sin duda, ese conductor de autobús cultivaba dicha relación!

“Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan” (Salmo 119:2).

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Lo que cambió mi vida

Domingo 17 Mayo
Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
Lo que cambió mi vida

El novelista ruso Andreï Bitov creció bajo un régimen político ateo. Así cuenta la experiencia que cambió su vida: «Cuando tenía 27 años, yendo en el metro de Leningrado (hoy San Petersburgo), me sentí agobiado por una desesperación tan intensa que creí que mi vida se iba a detener. Parecía como si mi futuro estuviese atascado y nada tuviese sentido. De repente, y sin saber de dónde, una frase resonó en mi cabeza: «Sin Dios, la vida no tiene ningún sentido». Con estupefacción, me repetí estas palabras, que recorrieron mi cabeza como una cinta magnética. Salí del metro y, a partir de ese momento, empecé a caminar en la luz de Dios».

Amigo cristiano, ¿puede dar testimonio de cómo el Señor intervino en su vida? Por supuesto, no todos hemos tenido la experiencia de este novelista… y no todos sabemos dar un testimonio como él. Pero nuestro corazón se llena de paz y de gozo porque sabemos que Jesús es nuestro Salvador. “Hoy es día de buena nueva” (2 Reyes 7:9). ¡No nos callemos!

No dudemos en compartir lo que Jesucristo hizo por nosotros. Él nos prometió la vida eterna y desea acompañarnos cada día de nuestra vida en la tierra. Estamos seguros de que lo cumplirá.

“En aquel tiempo estabais sin Cristo… sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz” (Efesios 2:12-14).

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Crecer y llevar fruto

Sábado 16 Mayo
Antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.
Crecer y llevar fruto

En la naturaleza la vida se renueva todos los días. El sol sale y nos da su luz, su calor, las flores se abren, los pájaros cantan… ¡La vida brota por todas partes! Así sucede en la vida del cristiano. La revelación de Dios por medio de Jesús, al igual que el sol en la naturaleza, es indispensable para nuestra nueva vida y su crecimiento.

Esta renovación del ser “interior” se produce por su Espíritu, es visible en nuestro comportamiento, como el agua que brota de una fuente inagotable. ¡No le impidamos actuar! El Espíritu Santo nos habla de Cristo y obra por medio de la Palabra de Dios. Leyendo la Biblia y orando, somos «alimentados» por el Señor, animados en la esperanza y el amor, y esto nos lleva a alabarlo. Así la vida divina se desarrolla y crece en el creyente. Somos invitados a crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18).

Nuestro Padre también nos forma para que llevemos más fruto. “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Para producir estos frutos debemos permanecer cerca del Señor, quien nos dice: “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Con Jesús, “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18). Ese día es aquel en el cual el Señor vendrá a recoger sus frutos: reunir con él a todos los que redimió.

Razones para vivir gozosos

Jueves 14 Mayo
(Jesús dijo a sus discípulos:) Permaneced en mí, y yo en vosotros… Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Razones para vivir gozosos
Lea en su Biblia Juan 15:1-11

En su vida en la tierra, Jesús encontró mucha oposición y sufrimientos. Sin embargo, algunos días antes de ser crucificado, explicó a los que le amaban cómo podían vivir gozosos con él:

–Dios Padre cuidaría de ellos como un viticultor se ocupa de su viña. El deseo de Dios es garantizar nuestro crecimiento para que produzcamos fruto (v. 1-2).

–El Señor iba a llevar en la cruz una vez por todas nuestros pecados para limpiarnos (v. 3).

–Los discípulos de Jesús debían tomar conciencia de que sin él no podían hacer nada que agradase a Dios. Pero confiando en él podrían hacer las buenas obras preparadas por Dios de antemano (v. 5).

–Podrían presentar sus peticiones a Dios y estar seguros de recibir una respuesta positiva para todas las súplicas hechas según su voluntad (v. 7).

–El Señor seguiría amándolos siempre y ellos tendrían que tratar de llenar sus corazones con este amor y vivirlo en el día a día (v. 9).

–Podrían servir al Padre (Dios) como el Hijo (Jesús) lo había servido, guardando todas las palabras que habían oído de él (v. 10).

Al igual que sus discípulos, a quienes poco después encontró dormidos debido a la tristeza, nosotros que creemos en Jesús quizá también hemos respondido mal a su invitación a vivir cerca de él y a gozarnos en él. Estemos más atentos a lo que Dios nos dice.

¡Tomemos aliento y gocémonos!

Las falsificaciones (2)

Miércoles 13 Mayo

¿Quién decís que soy yo? Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús:… sobre esta roca edificaré mi iglesia.
Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
En él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
Las falsificaciones (2)

Ayer dijimos que algunas religiones, aunque toman algo del cristianismo, en realidad son falsificaciones de la verdad.

Esas religiones consideran a Jesús como un hombre y un profeta notable, pero niegan totalmente su divinidad. Lo respetan, pero no lo reconocen como el Hijo de Dios, Dios Hijo. Esto está en flagrante contradicción con lo que nos enseña la Biblia respecto a Jesús: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). “El Verbo era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:114). Su mismo nombre afirma lo que él es: Jesús significa Dios Salvador.

Todo el cristianismo se basa en esta persona. ¡Atentar contra él es atacar el fundamento de la fe cristiana, y entonces todo se derrumba! El que rebaja a Jesús al nivel de un simple hombre pierde todo: ¡ya no tiene la revelación de Dios, ni Salvador, ni paz, ni esperanza! ¿Por qué? Porque es su Persona la que da todo el valor a la obra que él cumplió; y es por medio de esta obra que él salva a los que creen en él. Solo una persona divina podía revelar plenamente a Dios y satisfacer las exigencias de su santidad. ¡Esto fue lo que Jesús hizo en la cruz!

“Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). ¡Esta es nuestra única garantía para no dejarnos descarriar por los que corrompen el evangelio de nuestra salvación!

Las falsificaciones (1)

Miércoles 13 Mayo
Hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
No creáis a todo espíritu… porque muchos falsos profetas han salido por el mundo… Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios.
Las falsificaciones (1)

La cajera examinó el billete con el que iba a pagar mis compras. Lo pasó por los rayos ultravioleta de un pequeño detector, y luego me lo devolvió: «Lo siento, señor, es falso». Estupefacto, tomé el billete y le di otro, que la cajera aceptó. Al llegar a casa examiné minuciosamente el billete rechazado y lo comparé con otro. ¡Realmente no veía ninguna diferencia!

Las falsificaciones abundan en muchos ámbitos: billetes falsos, marcas falsas, diversas imitaciones… ¿Sabía usted que en el ámbito espiritual Satanás es el gran especialista de la falsificación? Existen varias religiones que se parecen mucho al cristianismo. ¿Cómo podemos distinguir lo verdadero de lo falso? El apóstol Juan nos lo revela (1 Juan 4:1-6):

1) Esas religiones no aceptan que Jesucristo, el Hijo de Dios, “venido en carne”, se hizo hombre para vivir entre los hombres.

2) Hablan según los principios del mundo, y el mundo las escucha.

3) No se someten a las enseñanzas de los apóstoles.

Estos criterios nos permitirán descubrir a esos falsos profetas y sus peligrosas falsificaciones de la verdad. Cuanto más se parecen a ella, más peligrosas son. Todo lo que oímos sobre Jesucristo, sometámoslo a la luz penetrante de la Palabra de Dios. Todo está ahí, pues el fundamento del cristianismo es Jesucristo. “La verdad… está en Jesús” (Efesios 4:21).

(mañana continuará)

Una lección de educación

Lunes 11 Mayo
(Jesús dijo:) El Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.
Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad.
Una lección de educación

Un día, en la caja del supermercado, mientras la señora que iba delante de mí terminaba de recoger sus compras y ponerlas en su carro, una niña de unos ocho años lloraba a su lado. Rápidamente entendí el porqué: su madre no le había comprado lo que ella quería. Después de haber pagado y organizado sus compras, habló tiernamente a su hija: «Beatriz, sabes que te quiero». Todavía llorando, la niña asintió con la cabeza. Entonces su madre le explicó: «Mi amor por ti no depende de lo que te compro. Tengo una razón importante para no darte lo que me pides. No pienses siempre en lo que no tienes, sino más bien en lo que tienes. Fíjate, pasamos un lindo día: el abuelo pudo venir con nosotras, tuvimos una buena comida… Podemos dar gracias, ¿verdad?». Estas palabras calmaron a la niña, quien dejó de llorar…

A veces nos parecemos a esta niña. Vemos la vida cristiana como una serie de frustraciones: ¿por qué Dios no nos da esto o aquello? Esta madre sabía lo que era bueno para su hija y la amaba demasiado como para ceder a sus caprichos. ¡Y Dios nos ama más! Él nos creó y nos preserva la vida. Él sabe exactamente cuáles son nuestras verdaderas necesidades, lo que es bueno para nosotros. ¡Sí, podemos confiar en él! Y si algo nos entristece, ¿por qué no se lo decimos? Como esta madre, quizá no nos dé una explicación precisa, pero nos recordará que, sean cuales sean las circunstancias, su amor por nosotros no cambia. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Inversión de valores

Domingo 10 Mayo
Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.
Inversión de valores

Charles Colson, consejero del presidente de los Estados Unidos, pasó de los honores del poder a la cárcel. En 1973, cuando estalló el escándalo de Watergate, el presidente tuvo que dimitir y su consejero fue enviado a la cárcel. Con respecto a esto Charles Colson escribió: «Vi mis pecados publicados despiadadamente en las portadas de los periódicos de todo el mundo. Tomé consciencia de la triste realidad del corazón humano y de mí mismo: era un pecador».

Más adelante experimentó la liberación que dan la fe en Jesucristo y el perdón divino. Entonces su vida cambió radicalmente. Dejó de ser ese político despiadado y pasó a ser un hombre compasivo; fundó la asociación «Prison Fellowship» (Confraternidad carcelaria), para ayudar a los presos y a sus familias.

Esta trayectoria excepcional lo hizo llegar a una conclusión: «Mi vida había sido el ejemplo perfecto del éxito, el cumplimiento del gran sueño americano. De repente comprendí que Dios no había empleado mi éxito para ayudar a los presos, sino que debido a mi mayor humillación (mi condena en la cárcel), mi vida empezó a ser útil a Dios. Para mostrar Su gloria, empleó precisamente el periodo de mi vida del cual yo no podía gloriarme. Al perder todo lo que, a mis ojos, hacía de Charles Colson alguien importante, encontré el ser verdadero que Dios quería que fuese, y el verdadero objetivo de mi vida».

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Romanos 7:4).

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¿En qué podemos basar nuestras convicciones?

Sábado 9 Mayo

Para siempre, oh Señor, permanece tu palabra en los cielos.

Salmo 119:89

Tu palabra es verdad.

Juan 17:17

La palabra del Señor permanece para siempre.

1 Pedro 1:25

¿En qué podemos basar nuestras convicciones?

La Biblia es la revelación de la verdad divina. Que los eruditos estén de acuerdo con ella o no, la Biblia sigue siendo lo que es: la palabra inmutable de Dios. Muchas veces, a lo largo de los siglos, los científicos han tenido que modificar sus hipótesis, reconocer como verdadero lo que habían declarado falso, o inversamente. ¡Pero la Biblia no cambia! Su objetivo no es satisfacer nuestra curiosidad, ni aumentar nuestros conocimientos; ella trata ante todo el aspecto espiritual y moral de las cosas. No busquemos, pues, en ella la solución a los enigmas científicos.

Por supuesto, la Biblia afirma hechos que no sabríamos explicar. ¿Cómo comprender la aparición del universo, la existencia de nuestro planeta, cuna de la humanidad? ¿Cómo explicar la resurrección de un cuerpo que ya hedía, como el de Lázaro (Juan 11), o la ascensión de Jesús al cielo, su próximo regreso, el arrebatamiento de los creyentes…? Estos hechos nos superan y los aceptamos sin explicación porque fue Dios quien lo afirmó mediante su Palabra. Lo creemos, y esto nos basta. ¿Seríamos más sabios que Dios, queriendo penetrar en lo que no le pareció útil revelarnos en la Biblia?

Nos sorprende que muchas personas estén dispuestas a creer teorías de todo tipo, pero cuando es Dios quien les habla, cuestionan y rechazan la verdad. ¡Solo la Palabra de Dios es totalmente fiable! ¡Nunca nos equivocaremos si sacamos de ella nuestras certezas!

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