Jesús es mi Salvador

Lunes 4 Noviembre

Vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

Jesús es mi Salvador

Testimonio

http://labuenasemilla.net/20191104

«A la edad de 17 años asistí por primera vez a una reunión cristiana. Allí oí hablar de Dios, de su amor, de su poder, de su misericordia. Nunca me había interesado en Dios, pero las palabras que escuché resonaban fuertemente en mi corazón. Se aplicaban exactamente a mi caso, aunque el que hablaba no me conocía, y yo tampoco lo conocía a él. Ese día me convencí de la existencia de Dios. Desde ese momento decidí obedecerle. Confesé a Dios mi vida pasada, y supe que a pesar de todos mis pecados y debilidades, Dios acababa de perdonarme por medio de Jesucristo. Sabía que me ayudaría a hacer su voluntad. Enseguida experimenté el amor, la bondad, el poder y la paciencia de Dios para conmigo.

Atravesé múltiples pruebas y muchos problemas de salud, sin embargo mi fe creció. Las dificultades no faltaron durante todos esos años, pero las pruebas que Dios permite nos forman, cuando las atravesamos con Jesucristo.

Ahora tengo casi 60 años y estoy tranquilo, porque Jesús es mi Salvador, mi amigo de cada día, y diariamente le confío mi vida.

Usted que lee estas líneas, sepa que Dios es un Dios de amor que lo ama. Él dio a Jesucristo, su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16)».

A. P.

Para esa persona se verifica el texto de Salmo 37:25: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”.

Ester 9-10 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

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Tomar a Jesús como capitán

Domingo 3 Noviembre

Él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Marcos 4:38-39

Tomar a Jesús como capitán

http://labuenasemilla.net/20191103

Acostumbrados a practicar la pesca en el mar de Galilea, los discípulos de Jesús eran verdaderos profesionales que superaban bien los peligros de ese lago rodeado de montañas y azotado a veces por los fuertes vientos del desierto. Por eso, cuando el Señor les dijo: “Pasemos al otro lado” (v. 35), aceptaron sin ningún problema: pensaban que el Señor contaba con ellos, con su experiencia, ¡y que él podía descansar tranquilamente de los ajetreos del día!

Fue, pues, como su pasajero que Jesús se instaló en la popa, y no como su capitán, hasta el momento en que los elementos desencadenados los obligaron a despertar al Maestro.

A nosotros también nos sucede lo mismo, a veces queremos contar con nuestra experiencia para conducir nuestra vida. Pero el Señor permite que algunas cosas no salgan como estaba previsto, entonces clamamos a él para ser librados…

Respecto a la educación de los hijos, por ejemplo: cuando todavía son pequeños, nos creemos buenos educadores. Pero cuando llegan a la adolescencia, a menudo se presenta la tempestad, ¡entonces nos vemos obligados a clamar a Jesús pidiéndole ayuda!

Esto también sucede en la vida profesional: después de los estudios o de algunos años de éxito, a veces es necesario que la tempestad llegue para que recurramos al Señor.

Si Jesús está en nuestra barca, que sea siempre el capitán, tanto en el buen tiempo como en la tormenta.

Ester 8 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

 

A cualquier edad

Sábado 2 Noviembre

(Jesús dijo:) El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 5:24

A cualquier edad

http://labuenasemilla.net/20191102

En la entrada de un pequeño cementerio me crucé con una señora que cuida las tumbas que han sido olvidadas poco a poco. Intercambiamos algunas palabras, y luego me invitó a mirar las edades en las inscripciones. Aquí reposa un hombre de 95 años; allá, uno de 46, murió de un problema cardiaco; aquí, un joven de 18 años, murió en un accidente en moto; luego vimos la inscripción de una niña de 10 años, de un bebé de 1 mes y otro que solo tenía 10 días…

Nadie sabe el día de su muerte, y no todos vamos a vivir más de 70 u 80 años (Salmo 90:10). Hoy podría ser el último día de mi vida. La Biblia dice: “No sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).

Continuamos nuestro camino sumergidos en nuestros pensamientos. De repente esa señora, levantando la voz, dijo: «Todos estos cementerios se llenan… Pero, ¿a dónde vamos? No lo sé…».

Esta pregunta también es para usted: ¿Sabe a dónde va? A todos los que quieren escucharlo, Dios les dice que la muerte solo tiene dos destinos posibles: los que durante su vida creyeron que Jesús murió por ellos en la cruz, ya están con él en el cielo. Los otros, los que no quisieron creer en él, esperan el juicio, una condenación eterna.

¿Por qué Dios nos ofrece la vida eterna? Porque nos ama, por ello dio a su Hijo Jesucristo, quien llevó en la cruz el castigo por los pecados de todos los que ponen su confianza en él.

Ester 7 – Juan 17 – Salmo 119:105-112 – Proverbios 26:21-22

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Hágase tu voluntad

Viernes 1 Noviembre

Puesto de rodillas (Jesús) oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Lucas 22:41-42

Hágase tu voluntad

http://labuenasemilla.net/20191101

Cuando te hablo en oración,
Cuando mi corazón se eleva hacia ti,
Yo quisiera, mi Dios, mi Padre,
Aceptar todo con fe;
Como Cristo doblar la cabeza
Y decirte que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.
Yo sé bien que tu sabiduría
Ha velado sobre mi pasado;
Pero ese mañana que me oprime
Y por el cual estoy angustiado;
Que mi fe siempre esté dispuesta
A decirte que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.
Sí, mi Dios, en mi oración
Yo busco tu voluntad
La acepto toda entera
Confiando en tu bondad.
Como Cristo, doblando la cabeza
Reconozco que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.

(Traducción literal del francés)

Lo importante no es que Dios haga nuestra voluntad, sino que hagamos la suya; –no es vivir mucho tiempo, sino vivir en sumisión a Dios; –no es lo que hacemos, sino cómo y por qué lo hacemos; –no es lo que piensan y dicen de nosotros los demás, sino lo que somos a los ojos de Dios; –no es tener muchos conocimientos bíblicos, sino poner en práctica los que poseemos; –no es que uno mismo sea feliz, sino hacer feliz a los que nos rodean.

Ester 5-6 – Juan 16 – Salmo 119:97-104 – Proverbios 26:19-20

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Desde el fondo del dolor

Jueves 31 Octubre

Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido.

Job 23:2

Acerquémonos… confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:16

Desde el fondo del dolor

Indiscutiblemente la muerte es el hecho que provoca más lágrimas y dolor. La pérdida de un ser querido siempre causa un inmenso dolor.

http://labuenasemilla.net/20191031

Una madre, después del suicidio de su hijo, se expresaba así: «Al dolor de la muerte se añade el sufrimiento debido a la incomprensión y la distancia de aquellos a quienes uno considera sus allegados». Hundida en su desesperación, tocaba el fondo del dolor: «Lloro y no escucho ni una voz que me consuele».

Sin embargo, Dios vive y desea consolar a los que pasan por el duelo. Pero para ser consolado por alguien, hay que conocerlo; la simpatía de un desconocido es un débil consuelo. Los que tienen una relación viva y personal con Dios mediante la fe en Jesucristo pueden dar testimonio de que él es un “pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

Veamos cómo se comportó Jesús cuando vivía en la tierra. Cuando supo que su amigo Lázaro estaba enfermo, Jesús fue hacia la familia angustiada, y lloró ante la tumba (Juan 11:35). Jesús, el Hijo de Dios que vino a la tierra, también conoció la soledad y el sufrimiento, y dijo: “Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé” (Salmo 69:20). De manera que ahora puede compartir la pena de los que lloran, y consolarlos.

Nuestro Dios no es un Dios lejano, indiferente a nuestras desgracias. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8).

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

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¿Por qué la muerte?

Miércoles 30 Octubre

No hay hombre que tenga potestad… sobre el día de la muerte.

Eclesiastés 8:8

Buscad al que… vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; el Señor es su nombre.

Amós 5:8

¿Por qué la muerte?

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«La muerte de la muerte». Este extraño título corresponde a un libro que apareció recientemente, el cual anuncia que los descubrimientos científicos pronto podrían doblar la esperanza de vida. La bondad y la paciencia de Dios ya han permitido, a través de los progresos de la medicina, sanar enfermedades que en otro tiempo eran mortales. Pero anular la muerte no está en poder del hombre. La vida degradada por la vejez se convierte incluso en una carga para muchos. Y Dios dijo: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

Desde las primeras páginas de la Biblia, Dios anunció a Adán: desobedecer su mandamiento acarrearía la muerte (Génesis 2:17). Cuando el hombre pecó, la sentencia se confirmó: “Al polvo volverás” (Génesis 3:19). “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres” (Romanos 5:12). ¡Terrible realidad!

Pero la Biblia no nos deja sin respuesta frente a este hecho inevitable y universal. Ella nos revela el amor de Dios que quiere la felicidad eterna del hombre. Él dio a su Hijo para que nosotros tengamos la vida eterna. La resurrección de Cristo es la prueba de ello.

Jesús dijo: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

Ester 3 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

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Felicidad cerca de Dios

Martes 29 Octubre

Bienaventurado el varón… que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo.

Salmo 1:1-3

Felicidad cerca de Dios

http://labuenasemilla.net/20191029

El libro de los Salmos es una recopilación de oraciones y alabanzas. Ha sido llamado «el corazón de la Biblia» porque contiene la expresión de muchos sentimientos y recuerda las felices experiencias de los creyentes que compusieron esos poemas.

La primera palabra de este libro es: “Bienaventurado”. Es como si Dios quisiera decirnos que existe un gozo posible, simple, profundo, duradero, que puede ser gustado incluso en la adversidad y las pruebas.

A continuación, este gozo, esta alegría, son descritos en relación con nuestros actos cotidianos: caminar, sentarse, hallar su agrado en lo que Dios ha dicho… Este primer Salmo nos invita a preguntarnos: ¿Qué pensamientos ocupan nuestra mente, qué actos caracterizan nuestra conducta? ¿Dónde hallamos nuestro gozo?

El énfasis está puesto en el amor a la Palabra de Dios y su meditación (v. 2). La felicidad pasa por una relación con Dios, y esta se vive cuando lo escuchamos y hablamos con él mediante la oración; él nos habla cuando leemos y meditamos la Biblia. Meditar es tomarnos el tiempo para leer y releer un texto, dejarnos penetrar por su sentido profundo, reflexionar en sus implicaciones prácticas… Amigos cristianos, preguntémonos qué efecto ha tenido en nosotros y en nuestra vida cotidiana la Palabra que hemos escuchado. Un gesto de perdón, de generosidad, el diálogo reanudado, una decisión tomada, son algunas de las actitudes que la Palabra de Dios nos enseña: “Tu dicho me ha vivificado” (Salmo 119:50).

Ester 2 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14

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¿Perdido?

Lunes 28 Octubre

Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.

Zacarías 1:4

Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas.

Salmo 25:4

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.

Salmo 32:8

¿Perdido?

http://labuenasemilla.net/20191028

«Usted no se puede perder; siga la vía principal que sube hasta el pueblo». Pero en realidad la famosa vía se alejaba de la dirección deseada. Después de algunos kilómetros de recorrido tuve la convicción de haberme extraviado. Entonces encontré a alguien que pudo indicarme el camino correcto… «Usted no está en el buen camino, pero puede llegar a su destino volteando a la derecha en la próxima finca».

Mi vida tampoco está en línea recta. Contiene errores de orientación. Pero, ¿estoy en la dirección correcta para llegar al buen lugar? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo orientarme? ¿Seguiré los consejos de filósofos, de maestros humanos?

Jesús me encontró en el camino, porque me buscaba. Él no estaba allí por casualidad, sino porque me esperaba. No me dijo: «Todos los caminos conducen al cielo, ni: pruébelos, un día encontrarás el buen camino…». ¡No! Él me dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Sígueme tú” (Juan 21:22). Él me invita a seguirle, porque él es el camino. No me obliga, soy yo quien debe elegir. Si me niego a escucharlo, él es paciente… y renueva su invitación. ¡Si persisto en mi error, corro el riesgo de estar definitivamente perdido!

Yo lo escuché y comprendí que solo él, quien conoce toda mi vida, puede conducirme con seguridad y darme la vida eterna. “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

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El Espíritu Santo en el creyente

Domingo 27 Octubre

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Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Romanos 8:15-16

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Romanos 5:5

El Espíritu Santo en el creyente

– ¿Por qué los cristianos pueden orar a Dios con confianza y gozo? Porque al creer recibieron “el Espíritu de adopción” en su corazón. Este los conduce a orar a Dios como al Padre que los ama y que los ha adoptado. El Espíritu les da la convicción interior de que son hijos de Dios. ¡Qué felicidad saberlo!

– ¿Por qué el creyente se entristece al ver sufrir la naturaleza? Es el Espíritu que obra en él y le muestra que este mundo está dominado por el mal… pero no para siempre. En el momento determinado por Dios, el Señor reinará sobre la tierra y liberará del pecado a los hombres y a la naturaleza. Mientras tanto, el Espíritu ayuda a los creyentes e intercede por ellos según el pensamiento de Dios (Romanos 8:27).

– ¿Por qué dirigimos nuestros pensamientos hacia el cielo? El Espíritu nos revela las glorias del Señor que está en el cielo. Jesús dijo respecto al Espíritu Santo: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14). Qué gozo cuando el Espíritu nos hace comprender la Biblia y nos presenta a Jesús quien, después de su muerte en la cruz, vive y está glorificado en el cielo. Ya, desde la tierra, celebramos su victoria sobre el pecado y la muerte.

– ¿Por qué somos ricos en esperanza? Pertenecemos al Señor y, como prueba, hemos sido “sellados con el Espíritu Santo” (Efesios 1:13-14). Ese sello del Espíritu atestigua que somos del Señor, nada podrá separarnos de su amor, y pronto nos llevará junto a él.

Nehemías 13 – Juan 12:27-50 – Salmo 119:57-64 – Proverbios 26:9-10

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El arco iris

Sábado 26 Octubre

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(Dios dijo:) Estará el arco en las nubes, y lo veré.

Génesis 9:16

Dios… es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2 Corintios 4:6

El arco iris

Cuando un arco iris aparece entre la llovizna y el sol, nos maravillamos por su belleza fugitiva. ¿Sabe usted que el arco iris es una señal del pacto que Dios estableció después del diluvio para garantizar a los hombres y a todos los seres vivos que no los exterminaría nunca más por medio del agua? Aunque a menudo no seamos conscientes de ello, ahí tenemos, cada vez que se produce ese fenómeno, un recuerdo de la gracia de Dios.

Nadie puede mirar el sol de frente sin que sus ojos sufran daño. Pero podemos admirar la luz del sol cuando es reflejada por minúsculas gotas de agua y dividida, en el arco iris, en un maravilloso espectro de colores.

De la misma manera, para el hombre es imposible ver el rostro de Dios y no morir (Éxodo 33:20). Pero podemos ver su gloria a través de la persona de Jesucristo. Cuando él vivía en la tierra, sus discípulos contemplaron su gloria, “gloria como del unigénito del Padre” (Juan 1:14). Él es el “resplandor” de la gloria de Dios (Hebreos 1:3). Y hoy, iluminados por el Espíritu Santo, los creyentes disciernen la gloria de Dios en la faz de Cristo glorificado en el cielo.

Solo después del diluvio, ese juicio que cayó sobre el hombre debido a su maldad, apareció el arco iris en la naturaleza. De igual manera, primero fue necesario que las “ondas” del juicio de Dios pasaran sobre Jesucristo en la cruz (Salmo 42:7), para que ahora podamos ver brillar a la vez la gloria de Dios que condena el pecado, y su gracia hacia el hombre pecador.

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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