Diferencia radical

Jueves 14 Noviembre

(Jesús dijo:) El que cree en mí, tiene vida eterna.

Juan 6:47

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.

Juan 6:63-64

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Juan 6:68

Diferencia radical

Pensamientos de J. F. Jobin

http://labuenasemilla.net/20191114

«Existe una diferencia radical, una oposición fundamental entre la fe cristiana, resultado de la vida de Dios en un creyente, y la observancia de ritos religiosos con el fin de alcanzar a Dios. Si la religión conduce al fiel a hacer esfuerzos para ir a Dios y serle agradable, inversamente, la revelación cristiana nos enseña que Dios viene al encuentro del hombre y lo busca donde él está…

Igualmente, la filosofía es la búsqueda de la verdad, mientras Jesús se presenta diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). No se trata de una verdad que tendríamos que buscar y comprender, sino de una verdad que se revela y nos ilumina. No se trata solamente de seguir un enfoque intelectual, sino de responder a Dios quien nos llama…

La salvación está en una fe viva en el Hijo de Dios; ahora bien, a menudo nosotros estamos encerrados en las ideologías que nos han seducido. Necesitamos que esos cerrojos de nuestros razonamientos se rompan…

En cuanto a mí, cuando fui confrontado clara y evidentemente con mis limitaciones y mis fracasos, pude responder al llamado de Dios. Entonces encontré a otros creyentes que, de diferentes maneras, llegaron a la misma verdad. Tantos caminos individuales que convergen hacia la misma persona, la del Hijo de Dios. Y los que creen en él comprenden que no han tenido ningún mérito para llegar a él. Jesús mismo vino a su encuentro».

Job 15 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Para quién sembramos? (2)

Miércoles 13 Noviembre

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9

El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Filipenses 1:6

¿Para quién sembramos? (2)

¡Perseveremos!

http://labuenasemilla.net/20191113

Ayer se vio la importancia de sembrar para el Espíritu y no para la carne. Si sembramos para el Espíritu, cosecharemos sus felices frutos en nuestra vida. Pero la semilla no germinará en una noche, y a veces tendremos la impresión de que nada cambia. Tranquilicémonos: Dios, quien en su gracia nos ha salvado, también nos ha declarado justos delante de él por la obra de Cristo. Esta misma obra nos permite considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11). Entonces tenemos la certeza de que él nos ayudará a vivir conforme a sus pensamientos y, en consecuencia, a santificarnos día tras día.

Gracias a Jesucristo es posible obtener la victoria sobre la codicia. Dios nos llama a confiar en él en ese combate contra la impureza, a perseverar y a vivir así la realidad de la victoria lograda por su Hijo.

Convenzámonos de que si Dios nos pide renunciar a las cosas malas, no es para frustrarnos, sino para darnos cosas infinitamente mejores: una vida para su servicio, en comunión íntima con él. La lucha no es fácil, pero siempre vale la pena. Y será victoriosa si perseveramos orando al Señor, tomados de su mano, para así decir: “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10). “Todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

Job 13-14 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Para quién sembramos? (1)

Martes 12 Noviembre

Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Gálatas 6:7-8

¿Para quién sembramos? (1)

http://labuenasemilla.net/20191112

Los versículos citados en el encabezamiento nos hablan de dos maneras de sembrar: ¿sembramos para el Espíritu, a fin de vivir para la gloria de Dios? ¿O sembramos para satisfacer nuestros malos deseos, lo que la Biblia llama la “carne”?

Amigos cristianos, cuando nos dejamos llevar por una mirada codiciosa, cuando toleramos pensamientos o actos malsanos, cuando miramos una película con imágenes impuras (son pocas las que no contienen ninguna de estas imágenes), sembramos para la carne. Estos pensamientos y estos actos penetran en nosotros, se arraigan, crecen y, si no los confesamos al Señor, darán como fruto la corrupción y la podredumbre en nuestros corazones.

¡No nos angustiemos! Es imposible cambiar nuestras malas decisiones pasadas, pero podemos contárselas a Dios, quien nos perdona. Además, a partir de ahora podemos sembrar para el Espíritu. ¡Cada decisión tomada, cada acto efectuado, cada conversación que tenga como tema los intereses del Señor, lleva fruto para la vida eterna!

Sembremos para el Espíritu estando en la presencia de Dios por la fe, honrándolo en toda nuestra vida. Tomémonos el tiempo para cultivar nuestra relación con el Señor leyendo la Biblia, orando a Dios, dando testimonio de Cristo, haciendo el bien a todos… Dios nos llama a servir al Señor Jesús, sirviendo a nuestros hermanos, hermanas y al prójimo, con la ayuda de su Espíritu. Este es el secreto de la libertad y del gozo.

(mañana continuará)

Job 12 – Hebreos 4 – Salmo 121 – Proverbios 27:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Confesión y perdón

Lunes 11 Noviembre

Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor.

Salmo 27:8

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.

Santiago 4:8

Confesión y perdón 

http://labuenasemilla.net/20191111

Melania, una jovencita de 15 años de edad, fue a pasar la tarde en casa de una amiga. Su padre le recordó la hora límite para regresar a casa: diez de la noche. Pero como sucede con frecuencia en los adolescentes (y también en los adultos…), Melania dejó pasar la hora, y finalmente regresó mucho más tarde, sin avisar a sus padres.

Al día siguiente fue necesario encontrar un momento para excusarse con su padre y reconocer su falta. Confundida, sentada frente a él, con la mirada baja, reconoció su desobediencia y se excusó con palabras vacilantes.

–Mírame, le dijo él. Ella no quería hacerlo, pero terminó por levantar los ojos. Y en lugar de encontrar una mirada dura e irritada, vio lágrimas y una expresión de gran ternura en los ojos de su padre. Entonces se lanzó a sus brazos, y padre e hija entendieron que todo estaba nuevamente claro entre ellos.

Esta historia es una imagen simple de las relaciones del cristiano con Dios. Cada día él nos invita a conversar a solas con él, para que la comunión permanezca intacta entre él y nosotros, o para restablecerla si hemos pecado: “Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9), solo espera una confesión sincera de nuestra parte. No tengamos miedo de momentos así, cara a cara con Jesús. Ellos siempre nos traerán paz y gozo.

“En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor mi esperanza” (Salmo 73:28). “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Testificar delante de todos

Domingo 10 Noviembre

La mujer… vino temblando, y postrándose a sus pies (los de Jesús), le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.

Lucas 8:47

Testificar delante de todos

Lucas 8:40-48

http://labuenasemilla.net/20191110

En medio de una multitud, Jesús atravesaba las calles de un pueblo de Israel para ir a la casa de una niña moribunda. Una mujer se le acercó discretamente y tocó el borde de su manto. Hacía doce años sufría de flujo de sangre, y no quería descubrir su vida personal delante de todos. Además sabía que, según la ley de Moisés, no debía acercarse a nadie (Levítico 15:19).

Maravillosa gracia de Dios, ¡Jesús la sanó! Pero quiso darle más todavía. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí” (Lucas 8:45-46). Entonces la mujer, temblando, se acercó y declaró delante de todos por qué y cómo había sido sanada. Un vínculo fue establecido con su Salvador; él le habló y ella escuchó esta palabra consoladora: “Tu fe te ha salvado; ve en paz”.

Nada es vergonzoso cuando hablamos con sinceridad en la presencia de Dios: la profundidad de la miseria moral del hombre no hace más que resaltar la gracia de Dios que quiere liberarnos. Contemos lo que el Señor ha hecho por nosotros (Lucas 8:39): no para hacer alarde de lo nuestro, sino para dar testimonio de Su gracia. ¡Cuántas personas han creído en Dios escuchando el simple relato de la conversión de un creyente! Tengamos, pues, la valentía para hablar de nuestro Salvador y de las liberaciones que él ha hecho en nuestras vidas.

Job 9 – Hebreos 2 – Salmo 119:169-176 – Proverbios 27:9-10©

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Es demasiado caro

Sábado 9 Noviembre

(Jesús dijo:) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 15:5

Es demasiado caro

Léase Lucas 18:18-25

http://labuenasemilla.net/20191109

El joven mencionado en el relato de Lucas 18:18-25 era muy simpático, rico, instruido, practicaba el bien desde su juventud. Sin embargo, no estaba tan seguro de sí mismo cuando fue a Jesús y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. Con su respuesta Jesús puso en evidencia las prioridades del corazón de ese joven: “Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres… y ven, sígueme” (Lucas 18:22).

¡Qué sorpresa para ese joven… y para nosotros! Ese líder respetado y respetable, ¿no era apto para el reino de Dios? ¡Imposible! ¿Y vendería sus preciados bienes para seguir a Jesús? ¡Jamás! Las riquezas que lo separaban de Jesús tenían demasiada importancia a sus ojos para desprenderse de ellas. ¡El joven se fue muy triste! Triste también fue la mirada del Salvador viéndolo alejarse.

¿Qué me dice la mirada del Señor cuando se posa sobre mí? Aparta de tu vida todo lo que te separa de mí, ¡y sígueme! Déjame formarte para que me sirvas mejor, para que seas más útil. Amor al dinero, deseo de alcanzar el éxito social, ambiciones, pasiones de toda clase, cada uno puede poner un nombre sobre el obstáculo que le impide dar todo su corazón a Jesús.

Él quiere el primer lugar: “Dame, hijo mío, tu corazón” (Proverbios 23:26).

“Jesús les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lucas 18:29-30).

Job 7-8 – Hebreos 1 – Salmo 119:161-168 – Proverbios 27:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sabiduría o locura

Viernes 8 Noviembre

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios… Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

1 Corintios 1:18, 21

La sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios.

1 Corintios 3:19

Sabiduría o locura</p

http://labuenasemilla.net/20191108

¿Noé estaba loco o era sensato cuando, durante años, construyó el arca, previendo el diluvio anunciado? Dios le había dicho: los hombres llenaron la tierra de violencia e inmoralidad, voy a destruirlos. Hazte un arca… Entrarás en ella con tu familia (Génesis 6).

¿Moisés estaba loco o era sensato cuando obedeció la palabra de Dios? Hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta para que todos los que fueran mordidos por las serpientes del desierto miraran la serpiente de bronce y fueran sanados (Números 21:8).

¿Elías estaba loco cuando creyó que los cuervos lo alimentarían cada día durante la hambruna? (1 Reyes 17).

¿Están locos o son sensatos los millones de seres humanos que confían en Dios y en su Palabra? Ellos le creen a Dios y confían en él para su vida presente y su futuro eterno.

El apóstol Pablo interpela a los sabios de este mundo, o mejor dicho, a los que se creen sabios: “¿Dónde está el sabio?… ya que… el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Corintios 1:20-21). El Evangelio, la palabra de la cruz, la de un Cristo crucificado y menospreciado, es una locura a los ojos de los hombres.

Aún hoy, ¿cuál es la verdadera sabiduría? Es creer y obedecer la Palabra de Dios. El Evangelio siempre es el mismo: Dios proclama que toda persona que se reconoce culpable delante de él será salva por la fe, creyendo que Cristo murió para expiar sus pecados. La sabiduría consiste en escuchar lo que Dios dice.

Job 6 – Juan 21 – Salmo 119:153-160 – Proverbios 27:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¡Ve y lávate!

Jueves 7 Noviembre

Cristo murió por nuestros pecados.

1 Corintios 15:3

Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Romanos 4:24-25

¡Ve y lávate!

http://labuenasemilla.net/20191107

La Biblia cuenta un hecho sorprendente (2 Reyes 5:1-14). Naamán, un general del ejército sirio apreciado y cercano al poder real, era un hombre aparentemente colmado. Pero tenía lepra, y esta terrible enfermedad, incurable en esa época, anunciaba una separación definitiva, ¡y luego la muerte! Pero la joven judía cautiva que servía a su mujer habló de un profeta en Israel que podía sanarlo de la lepra. Naamán viajó a Israel y se presentó delante de la casa del profeta, quien simplemente le mandó decir: “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”. ¡Naamán obedeció y fue sanado!

Una persona puede ser importante, poseer inteligencia, riqueza, prestigio. Sin embargo, lo que representa la lepra, es decir, el pecado, toca y mata a todos los seres humanos, ricos o pobres, religiosos o incrédulos, personas honestas o malhechores. Nadie escapa a esta declaración bíblica: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Dios propone una solución, no para los que se creen limpios, sino para el que se reconoce pecador y perdido. Esta solución es muy simple. Como fue propuesta a Naamán: “Ve y lávate”, Dios ofrece a cada uno su perdón definitivo y perfecto, por medio de Jesucristo, quien “nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). La Biblia afirma: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Es necesario aceptar este ofrecimiento antes de que sea demasiado tarde.

Job 4-5 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El camino hacia la libertad

Miércoles 6 Noviembre

Jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Juan 8:33-36

El camino hacia la libertad

http://labuenasemilla.net/20191106

No todos hemos estado en la cárcel. Pero, ¿sabe usted que por naturaleza todos somos moralmente prisioneros? En efecto, no podemos escapar al pecado. Es lo que Jesús explicaba a los judíos, quienes creían no tener ninguna necesidad de liberación (Juan 8:33-36). Pensamos ser libres, pero en realidad servimos al pecado, somos sus esclavos.

Pero felizmente esta triste constatación no es definitiva. Si bien la Biblia nos enseña que somos esclavos de nuestras codicias y pasiones, también nos presenta al Libertador, Jesús. Dios lo envió “a pregonar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). Son muchos los que, en todo el mundo, pueden dar testimonio de tal liberación. Esclavos de la droga, del alcohol, de prácticas ocultas, de pasiones malsanas… leyendo la Biblia han hallado el camino de la verdadera libertad.

Primero debo reconocer que necesito ser liberado, e ir a Jesús, el Hijo de Dios. Él sufrió en la cruz el justo juicio de Dios contra el pecado, por eso Dios puede ofrecer un pleno perdón a todo el que cree que Jesús murió por él. Jesús le comunica una vida nueva, de origen divino, animada por el Espíritu de Dios. Entonces, liberado de su condición de esclavo del pecado, el creyente puede exclamar: “La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

Job 2-3 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Lázaro

Martes 5 Noviembre

Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

1 Corintios 1:27, 21

Lázaro

http://labuenasemilla.net/20191105

Lázaro era un hombre poco conocido, quien solo aparece en los capítulos 11 y 12 del evangelio según Juan. Casi no se sabe nada de él, excepto que vivía en Betania con sus dos hermanas y que Jesús lo amaba (Juan 11:3, 5). La primera vez que el evangelista nos habla de Lázaro es para decirnos que estaba enfermo, a punto de morir; sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús, no dudando de que él podía sanarlo. Al oír esta noticia, el Señor esperó dos días antes de ir a Betania; no porque fuera indiferente o insensible a la preocupación de esa familia amiga, sino porque en esa oportunidad quería manifestar su gloria. No sanaría a un enfermo, como lo había hecho con muchos otros, sino que resucitaría a un muerto, cuyo cuerpo ya estaba marcado por la corrupción.

Días después de su resurrección, Lázaro estaba a la mesa con Jesús (Juan 12:2), prueba viva del amor y del poder del Señor. Entonces los jefes religiosos decidieron matar a ese molesto testigo del poder divino, cuyo ejemplo atraía otras personas a Jesús.

Ser amado por Jesús, quitado a la muerte, estar a la mesa con él y compartir con él el odio de sus adversarios, esa fue la historia de ese hombre. También es lo que Dios ofrece a cada creyente: sentir el gozo de ser amado por el Señor, de ser librado de la muerte eterna, gustar de su comunión y compartir su oprobio, si él nos juzga dignos de sufrir por él. ¡Qué programa, humilde para la tierra pero glorioso para el cielo!

Job 1 – Juan 19:1-30 – Salmo 119:129-136 – Proverbios 26:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch