Siempre listo para escucharnos

Lunes 25 Noviembre

Inclina, oh Señor, tu oído, y escúchame, porque estoy afligido y menesteroso.

Salmo 86:1

Esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

Salmo 40:1

Siempre listo para escucharnos

http://labuenasemilla.net/20191125

Todos estábamos a la mesa esa noche, felices de volver a encontrarnos. Pero de repente nuestra pequeña Camila necesitó decir algo a su papá. Haló suavemente la manga de su camisa; él se inclinó para ponerse a su nivel. Ella puso su mano ahuecada en su boca y susurró algunas palabras al oído de su padre. Él escuchó con atención y luego le murmuró algo al oído. Este intercambio discreto entre padre e hija no distrajo a nadie y pasó desapercibido. ¡Camila está tan feliz de tener un padre siempre dispuesto a escucharla!

La actitud natural de ese padre, inclinándose hacia su hija para escuchar lo que ella quería decirle, ilustra la expresión “inclina, oh Señor, tu oído”, que a menudo se repite en la Biblia. Dios escucha, oye incluso un suspiro o el gemido de un enfermo, de un prisionero. Cuando Jesús estaba en la tierra dijo a su Padre: “Yo sabía que siempre me oyes” (Juan 11:42).

Creyentes, Dios es nuestro Padre. Él nos escucha. Clamemos a él, al gran Dios de los cielos, y contémosle nuestras preocupaciones cotidianas. No temamos hablarle de nuestros «pequeños asuntos». Y después de haber expresado ante él lo que nos preocupa, prestemos oído para escuchar su respuesta. Esta puede ser inmediata, concreta, dada mediante una intervención de Dios en las circunstancias de nuestra vida. Pero también podrá ser aplazada, porque Dios sabe exactamente qué necesitamos y cuándo lo necesitamos. Podemos encontrarla en un texto de su Palabra que se impondrá a nuestro espíritu. Dios responderá, de una manera u otra, y nosotros seremos colmados.

Job 31 – Hebreos 12:12-29 – Salmo 132:13-18 – Proverbios 28:15-16

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Ni sí, ni no

Domingo 24 Noviembre

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

2 Corintios 6:2

Ni sí, ni no

http://labuenasemilla.net/20191124

Algunas personas tienen la habilidad de evadirse cada vez que deben tomar posición en un asunto, dar una opinión o tomar una decisión… Creen que así conservan su independencia y permanecen neutrales. Sabrán invocar la prudencia, el equilibrio, para evitar comprometerse y tomar riesgos.

Lo que puede parecer una actitud sabia en muchos asuntos humanos, o una evasiva ante sus responsabilidades, es, al contrario, la peor locura en lo concerniente a la salvación eterna. No decidirse es precisamente tomar el más grande riesgo.

Amigo, ¿cuál es su elección? ¿Por quién toma posición? “El que no es conmigo, contra mí es”, dijo Jesús (Mateo 12:30). ¿Sabe usted que, frente a la cruz en la cual murió el Hijo de Dios, no hay neutralidad posible?

Ni sí ni no es en realidad un no. Imaginémonos una ceremonia de bodas en el curso de la cual, después de la pregunta tradicional, uno de los futuros esposos guardara silencio. El matrimonio no sería concluido. El silencio equivaldría a un no. Para que la relación de esposos sea establecida, es necesario ese , tímido o decidido, pero pronunciado claramente delante del funcionario del estado civil y de los testigos.

Y para que una relación vital se establezca entre Jesús y usted, también es necesario ese  delante de Dios, el cual nunca lamentará.

¿No desea pronunciarlo ahora mismo y dejar que Dios tome el control de su vida? Así se podrá decir que se convirtió “de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1:9-10).

Job 30 – Hebreos 12:1-11 – Salmo 132:8-12 – Proverbios 28:13-14

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Sábado 23 Noviembre

¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor.

Ezequiel 18:23

Escoge, pues, la vida, para que vivas.

Deuteronomio 30:19

Compartir Testimonio

http://labuenasemilla.net/20191123

«Una tarde invitamos a una pareja vecina. Sabíamos que eran cristianos, pero hasta entonces no habíamos abordado el tema. Ese día no los habíamos invitado para hablar de Dios y de la fe cristiana, pero el tema salió espontáneamente en el curso de la conversación. Nuestros invitados pronunciaron palabras que nos tocaron profundamente. Parecía como si hubieran leído nuestros pensamientos. Cuando se fueron, nos vimos enfrentados al fracaso total y sin apelación de lo que queríamos hacer de nuestra vida. ¡El callejón sin salida! Imposible ir más lejos.

Lo que se produjo en ese momento revela la gracia maravillosa de Dios y su paciencia, su amor, dándonos la capacidad para comprender su mensaje. Tomamos conciencia de que el horizonte se abría, que el futuro era posible. También tuvimos el sentimiento de que Jesús estaba ahí, listo para entrar en nuestra vida. Lo invitamos a entrar y supimos que él nos amaba y esperaba nuestra invitación desde hacía mucho tiempo.

No es una nueva filosofía, sino una nueva vida. Una vida que halla su fuente en Dios y que nos inunda por su Palabra. “Consumado es”, dijo Jesús antes de morir. Solo podemos aceptarlo o rechazarlo. Aceptarlo es responder al llamado de Jesús: “Sígueme”».

“Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que… seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento” (Efesios 3:17-19).

Job 29 – Hebreos 11:23-40 – Salmo 132:1-7 – Proverbios 28:11-12

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Una marca en la frente

Jueves 21 Noviembre

(Dios dijo:) Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Isaías 43:25

Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Romanos 4:8

Una marca en la frente

http://labuenasemilla.net/20191121

Hace algunos años, en el estado de Pendjab, en India, los policías arrestaron a cuatro mujeres por haber robado objetos pertenecientes a una turista extranjera. Durante su detención provisional, les tatuaron en la frente la palabra «pick-pocket» en pendjabi.

Podríamos preguntarnos en qué se convertiría el mundo si esta práctica se generalizara y si todos, hombres y mujeres, llevaran en su frente la marca indeleble de sus faltas: mentiroso, tramposo, ladrón… ¿La vida sería posible aún? ¡Cuántos hogares destrozados y relaciones rotas!

Cuando los fariseos llevaron a Jesús una mujer que había sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, ¿qué les dijo Jesús? “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7). Jesús reconoció la culpabilidad de esta mujer y la legitimidad del castigo, pero negó a los hombres el derecho de aplicarlo. Solo él podía condenarla, porque él no tenía pecado. Y dijo a esa mujer: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).

Los hombres, por muy culpables que ellos mismos sean, fácilmente denuncian y condenan el mal en los demás. Pero Dios muestra el mal que hay en el corazón de los hombres para que lo confiesen y se arrepientan, antes de que llegue el día del juicio. Así reciben el perdón de Dios creyendo en el sacrificio de su Hijo Jesucristo, quien llevó nuestros pecados en la cruz…“Habéis sido lavados… santificados… justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).

Job 25-27 – Hebreos 10:19-39 – Salmo 130 – Proverbios 28:7-8

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Tristeza positiva

Miércoles 20 Noviembre

La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

2 Corintios 7:10

Tristeza positiva

¡Sí, hay una tristeza positiva, que incluso desemboca en el gozo! El que toma conciencia de sus faltas se siente apesadumbrado. Esta tristeza resulta del mal que uno descubre en sí mismo. Está unida al horror que sentimos a causa de nuestro propio pecado. Esta tristeza es aún más intensa, si comprendemos cuánto tuvo que sufrir el Señor Jesús para borrar nuestros pecados delante de Dios. Pero este sentimiento nos impulsa a abandonar nuestra mala conducta, a ir a la luz divina, a dar a nuestra vida una nueva dirección: es el arrepentimiento.

Al contrario, “la tristeza del mundo” a menudo es el miedo a las consecuencias por el mal que hemos cometido, y no el odio al pecado. Es, en el fondo, un sentimiento egoísta que no produce un “arrepentimiento para salvación”. Es la tristeza que “produce muerte”.

Abrumado por el temor a las consecuencias de su falta, uno se queda centrado en sí mismo, cargado con su propia culpa. En lugar de ir al Señor y confesar sus faltas, uno huye, se aleja y entra en un estado mórbido.

Pero el que va al Señor sabe que no será rechazado. Con bondad, Jesús lo recibe y lo lleva a una sanación completa. Entonces el pecado le parece una terrible esclavitud, en contraste con la gracia del Señor, que libera del pecado; este es abandonado; su raíz es descubierta y juzgada. El alma es purificada; ¡la alabanza puede brotar!

“El que mira atentamente en la perfecta ley… y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).

Job 24 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6

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Él te guardará de todo mal

Martes 19 Noviembre

Qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero… sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.

Romanos 8:26, 28

Él te guardará de todo mal

http://labuenasemilla.net/20191119

Esta mañana, como de costumbre, le pedí a Dios que me guardara de todo mal en el curso del día. Y salí confiado. En el trayecto resbalé y me fracturé una pierna. Entonces me llevaron al servicio de urgencias del hospital, donde pasé largas horas. La fractura era grave, era necesario operar… Mientras esperaba tuve todo el tiempo para reflexionar. Una voz interior me susurraba: «Pediste a Dios que te guardara, y te rompiste la pierna. Sin embargo, está escrito: “Él te guardará de todo mal”. ¿Ese versículo no es válido hoy para ti? ¿Tal vez no oraste con suficiente fe esta mañana?»…

Mi habitación en el hospital era tranquila, pero dentro de mí había una gran agitación. Por último, el versículo 28 de Romanos 8 se impuso a mi espíritu y me tranquilizó. La promesa es formal: ¡todas las cosas (todas, incluso una pierna rota) trabajan para el bien de los que aman a Dios!

Cristianos, fácilmente consideramos un acontecimiento desagradable como un “mal”. Pero si Dios nos permite una contrariedad, o incluso un accidente, no nos dejemos turbar. El Salmo 121:7 afirma: “El Señor te guardará de todo mal”, pero la continuación es primordial: “Él guardará tu alma”. Según su fiel promesa, Dios nos guarda de todo lo que sería un mal para nuestra alma. Lo hará de tal manera que lo que equivocadamente consideramos como “un mal”, finalmente contribuye al bien de nuestra alma.

La historia de Job es un ejemplo conmovedor de ello: Dios permitió que pasara por terribles pruebas, con miras a hacerle un bien inmenso. Y Job no fue perdedor (leer Job 42).

Job 22-23 – Hebreos 9:15-28 – Salmo 128 – Proverbios 28:3-4

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Un buen barómetro

Lunes 18 Noviembre

El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche… Vendrá sobre ellos destrucción repentina.

1 Tesalonicenses 5:2-3

En ti, oh Señor, me he refugiado… Tú eres mi roca y mi fortaleza.

Salmo 71:1, 3

Un buen barómetro

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Un habitante de la costa de Florida había pedido por correo un barómetro. Pero cuando lo recibió, su decepción fue grande: la aguja señalaba obstinadamente la posición «tormenta». Sacudió enérgicamente el barómetro, golpeó ligeramente el vidrio, ¡pero nada cambió!

Enfurecido, escribió inmediatamente una carta de queja al proveedor, la envió por correo y se fue a un viaje de negocios. A su regreso encontró una sorpresa: no había barómetro, ni casa… ¡Un ciclón había pasado por allí! Lejos de fallar, el barómetro decía la verdad, y nuestro hombre tendría que haber tomado la advertencia muy en serio…

En lo concerniente al futuro del mundo, ¿sabe usted que Dios nos ha dejado un barómetro seguro, la Biblia? De origen divino, ella tiene una alta precisión, no se descontrola, y sus indicaciones son fiables. El Apocalipsis, último libro de la Biblia, nos advierte sobre una terrible tormenta que amenaza a los habitantes del mundo. En efecto, los hombres han dejado de lado a Dios, viven sin preocuparse por su Creador y menosprecian al Salvador que él les ha dado. Con una inmensa paciencia, Dios advierte a los hombres, a quienes ama. Pero esta paciencia terminará, y la terrible tormenta anunciada en este libro vendrá sobre “los que moran sobre la tierra” (Apocalipsis 3:10).

¿Descuidará usted las advertencias del barómetro divino? Tómelo muy en serio y, sin tardar, refúgiese junto a Jesús el Salvador. El que cree en Jesús está a salvo, libre del juicio.

Job 21 – Hebreos 9:1-14 – Salmo 127 – Proverbios 28:1-2

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Prioridades

Domingo 17 Noviembre

¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas… Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:31-33

Prioridades

http://labuenasemilla.net/20191117

Alimentarse, alojarse, vestirse, son preocupaciones legítimas para un joven que busca empleo, para una familia cuyo padre acaba de ser despedido… A veces el Estado brinda algunas ayudas, la familia o los amigos también pueden colaborar, pero la ansiedad persiste…

El agricultor que ha perdido su cosecha debido a una tormenta o a la sequía también conoce esta angustia por el mañana: ¿cómo hacer frente a las deudas y pagar a los proveedores?

Los cristianos no escapan a estas incertidumbres opresoras, pero pueden contar con las promesas de Dios. Él conoce las necesidades de nuestro cuerpo como de nuestra alma, y quiere que confiemos en él.

En los versículos del encabezamiento Jesús no nos anima a ser perezosos o negligentes, sino a comprender dónde están nuestras prioridades. Nuestro deseo debe ser agradar a Dios. Haciendo de nosotros sus hijos, él nos ha introducido en un dominio espiritual nuevo, descrito así por el apóstol Pablo: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Estos son los caracteres morales que Dios espera de los suyos y que nosotros debemos buscar por encima de todo. Y estemos seguros de que él cumplirá sus promesas y suplirá nuestras necesidades según su sabiduría, de una manera que a veces nos sorprenderá. Él nos prometió ocuparse de ellas.

Job 20 – Hebreos 8 – Salmo 126 – Proverbios 27:23-27

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Creer, conocer y comprender

Sábado 16 Noviembre

Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

1 Corintios 8:2

El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

1 Corintios 3:20

El temor del Señor es el principio de la sabiduría.

Proverbios 9:10

Creer, conocer y comprender

“Hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69).

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El orden de estos dos verbos (creer y conocer) es esencial para comprender los pensamientos de Dios revelados en la Biblia. Como revelación, deben ser creídos, recibidos, con un espíritu sumiso a la autoridad de su autor. Solo con esta condición ellos iluminan el ser interior del hombre: inteligencia, consciencia, corazón. Tratar de comprender los pensamientos de Dios mediante nuestros propios razonamientos solo nos conduce a la duda, o a una incredulidad todavía más grande. Entonces uno cree descubrir contradicciones en la Biblia, que no son más que aparentes. ¡Creemos saber, no entendemos, y por lo tanto no creemos!

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios” (Hebreos 11:3). La creación del universo por Dios siempre ha suscitado toda clase de objeciones. Pero el que cree el relato del Génesis (capítulos 1-2) comprende lo que los sabios ponen constantemente en duda a la luz de sus conocimientos. Dios no nos explica todo. Su objetivo no es convertirnos en sabios, sino hacernos conocer lo que él es: amor y luz, y que vivamos en relación con él.

Si quiero conocer con certeza, comprender aquello por lo cual los hombres se enfrentan constantemente sin llegar a explicarlo, primero debo estar atento a lo que la Palabra de Dios me revela con toda sencillez. Una gran luz brillará en mi mente, y también en mi corazón.

Job 18-19 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

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Jesús y los marginados

Viernes 15 Noviembre

Te puse nombre, mío eres tú.

Isaías 43:1

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Jesús y los marginados

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Cuando Jesús nació, fue acostado en un pesebre; vivió pobremente cada día de su vida. Durante el tiempo de su ministerio, anduvo de un lugar a otro “haciendo bienes” (Hechos 10:38). Él, el Hijo de Dios, no dudó en acercarse a los que eran incomprendidos, menospreciados, rechazados por la sociedad. No condenaba ni menospreciaba a nadie…

Aún hoy, está cerca de los que sufren, cualquiera que sea su sufrimiento. Él es el Amigo, el Consolador, el Libertador por excelencia. Él, quien solo había hecho el bien, nos amó hasta aceptar morir por nosotros en una cruz, entre dos malhechores.

¿Ha sido usted maltratado por la vida? ¿Se siente solo, sin amor, desanimado, desesperado? ¿Experimenta el vacío de su existencia? ¿Anhela tener una vida intensa, llena de gozo, de tranquilidad, de paz? Para Jesús, usted, tal como es, tiene un valor único e irremplazable, cualquiera que sea su pasado y su situación actual. Ningún caso es demasiado difícil para Jesús. Por su poder, él puede cambiar las situaciones más desesperadas. Jesús trae el verdadero amor, la liberación de toda clase de ataduras (alcohol, droga, sexo…), la libertad auténtica, la paz interior, una vida que vale la pena vivirla. Sí, Jesús nunca decepciona.

Reconozca humildemente que usted no puede salir solo de su penosa situación. Confíe plenamente en Jesús, el Señor, y acuda a él. Entonces él podrá librarlo verdaderamente.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar… mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28, 30).

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

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