37/42 – Lamentaciones

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Serie: Antiguo Testamento

37/42 – Lamentaciones

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Cantar de los cantares, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. El Cantar delos Cantares es una colección de antiguos poemas de amor israelitas que celebran la belleza y el poder del amor y el deseo sexual como regalos de Dios.

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Tristezas de Sion

Lamentaciones 1-5

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Tristezas de Sion

1:1 [a]¡Cómo yace solitaria
la ciudad de tanta gente!
Se ha vuelto como una viuda
la grande entre las naciones;
la princesa entre las provincias[b]
se ha convertido en tributaria.
Amargamente llora en la noche,
y las lágrimas corren por sus mejillas;
no hay quien la consuele
entre todos sus amantes.
Todos sus amigos la han traicionado,
se le han convertido en enemigos.
Judá ha ido al destierro bajo[c] aflicción
y bajo[d] dura[e] servidumbre.
Ella habita entre las naciones,
mas no halla descanso;
todos sus perseguidores la han alcanzado
en medio de la angustia[f].
Los caminos de Sion están de luto,
porque nadie viene a las fiestas solemnes.
Todas sus puertas están desoladas,
gimen sus sacerdotes,
sus vírgenes están afligidas,
y ella misma está amargada[g].
Sus adversarios se han convertido en sus amos[h],
sus enemigos prosperan[i],
porque el Señor la ha afligido
por la multitud de sus transgresiones;
sus niños han ido cautivos
delante del adversario.
De la hija de Sion se ha ido
todo su esplendor.
Sus príncipes son como ciervos
que no hallan pasto,
y huyen[j] sin fuerzas
delante del perseguidor.
Jerusalén recuerda en los días de su aflicción y de su vagar[k]
todos sus tesoros
que existían desde los tiempos antiguos,
cuando su pueblo cayó en mano del adversario
sin que nadie la ayudara.
Al verla sus adversarios,
se burlaron de su ruina[l].
En gran manera ha pecado Jerusalén,
por lo cual se ha vuelto cosa inmunda.
Todos los que la honraban la desprecian
porque han visto su desnudez,
y[m] ella gime y se vuelve de espaldas.
Su inmundicia está en sus faldas;
no consideró su futuro[n],
y ha caído[o] de manera sorprendente;
no hay quien la consuele.
Mira, oh Señor, mi aflicción,
porque se ha engrandecido el enemigo.
10 El adversario ha extendido su mano
a todos sus tesoros;
ciertamente ella ha visto a las naciones entrar en su santuario,
a las que tú ordenaste
que no entraran en tu congregación.
11 Todo su pueblo gime buscando pan;
han dado sus tesoros a cambio de comida
para restaurar sus vidas[p].
Mira, oh Señor, y observa
que me están despreciando.
12 Vosotros, todos los que pasáis por el camino, ¿no os importa esto?
Observad y ved si hay dolor[q] como mi dolor[r],
con el que fui atormentada,
con el que el Señor me afligió el día de su ardiente ira.
13 Desde lo alto El envió fuego
que penetró[s] en mis huesos.
Ha tendido una red a mis pies,
me ha hecho volver atrás,
me ha dejado desolada,
desfallecida[t] todo el día.
14 Atado ha sido el yugo de mis transgresiones,
por su mano han sido entrelazadas,
han caído sobre mi cuello.
El ha hecho que me falten[u] las fuerzas;
el Señor me ha entregado en manos
contra las cuales no puedo resistir.
15 A todos mis valientes ha rechazado el Señor
de en medio de mí;
ha convocado contra mí un tiempo determinado[v]
para quebrantar a mis jóvenes;
el Señor ha hollado como en un lagar
a la virgen hija de Judá.
16 Por estas cosas lloro yo;
mi ojo, mi ojo derrama agua,
porque lejos de mí está el consolador,
el que reanima mi alma.
Mis hijos están desolados
porque ha prevalecido el enemigo.
17 Sion extiende sus manos,
no hay quien la consuele.
El Señor ha ordenado contra Jacob
que los que lo rodean sean sus adversarios;
Jerusalén se ha vuelto cosa inmunda en medio de ellos.
18 El Señor es justo,
pues me he rebelado contra su mandamiento[w].
Oíd ahora, pueblos todos,
y ved mi dolor[x]:
mis vírgenes y mis jóvenes
han ido al cautiverio.
19 Llamé a mis amantes, mas ellos me han engañado.
Mis sacerdotes y mis ancianos han perecido en la ciudad,
cuando buscaban alimento para sí a fin de restaurar sus fuerzas[y].
20 Mira, oh Señor, que estoy angustiada;
hierven mis entrañas,
mi corazón se revuelve dentro de mí,
porque he sido muy rebelde.
En la calle la espada me deja sin hijos,
en la casa es como la muerte.
21 Han oído que gimo,
y no hay quien me consuele.
Todos mis enemigos han oído de mi mal,
se regocijan de que tú lo hayas hecho.
¡Oh, si tú trajeras el día que has anunciado,
para que sean ellos como yo!
22 Venga toda su maldad delante de ti,
y trátalos como a mí me has tratado
por todas mis transgresiones;
porque son muchos mis gemidos, y desfallece mi corazón.

Juicio de Dios sobre Sion

2:1 ¡Cómo nubló, en su ira
el Señor a la hija de Sion!
Ha arrojado del cielo a la tierra
la gloria de Israel,
y no se ha acordado del estrado de sus pies
en el día de su ira.
El Señor ha devorado, no ha perdonado
ninguna de las moradas de Jacob.
Ha derribado en su furor
las fortalezas de la hija de Judá,
las ha echado por tierra;
ha profanado al reino y a sus príncipes.
Ha exterminado en el ardor de su ira
todas las fuerzas[z] de Israel;
ha echado atrás su diestra
en presencia del enemigo;
y se ha encendido en Jacob como llamas de fuego
devorando todo en derredor.
Ha entesado su arco como enemigo,
ha afirmado su diestra como adversario
y ha matado todo lo que era agradable a la vista;
en la tienda de la hija de Sion
ha derramado su furor como fuego.
Se ha vuelto el Señor como enemigo:
ha devorado a Israel,
ha devorado todos sus palacios,
ha destruido sus fortalezas
y ha multiplicado en la hija de Judá
el lamento y el duelo.
Y ha tratado con violencia a su tabernáculo[aa], como a cabaña de huerto;
ha destruido su lugar de reunión[ab].
El Señor ha hecho olvidar en Sion
la fiesta solemne y el día de reposo,
y ha rechazado en el furor de su ira
al rey y al sacerdote.
El Señor ha rechazado su altar,
ha despreciado su santuario;
ha entregado en manos del enemigo
los muros de sus palacios.
Gritos se han dado en la casa del Señor
como en día de fiesta solemne.
El Señor determinó[ac] destruir
la muralla de la hija de Sion;
ha extendido el cordel,
no ha retraído su mano de destruir[ad],
y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro;
a una desfallecen.
Se han hundido en la tierra sus puertas,
El ha destruido y quebrado sus cerrojos.
Su rey y sus príncipes están entre las naciones;
ya no hay ley;
tampoco sus profetas hallan
visión del Señor.
10 En tierra están sentados, en silencio,
los ancianos de la hija de Sion.
Han echado polvo sobre sus cabezas,
se han ceñido de cilicio.
Han inclinado a tierra sus cabezas
las vírgenes de Jerusalén.
11 Mis ojos se consumen por las lágrimas,
hierven mis entrañas;
mi hiel[ae] se derrama por tierra,
a causa de la destrucción[af] de la hija de mi pueblo,
cuando niños y lactantes desfallecen
en las calles de la ciudad.
12 Dicen a sus madres:
¿Dónde hay grano y vino?,
mientras desfallecen como heridos
en las plazas de la ciudad,
mientras exhalan su espíritu
en el regazo de sus madres.
13 ¿Cómo he de amonestarte?
¿A qué te compararé,
hija de Jerusalén?
¿A qué te igualaré al consolarte,
virgen hija de Sion?
Porque grande como el mar es tu ruina[ag],
¿quién te podrá sanar?
14 Tus profetas tuvieron para ti
visiones falsas y necias,
y no manifestaron tu iniquidad
para que regresaras de[ah] tu cautiverio,
sino que vieron para ti oráculos falsos y engañosos[ai].
15 Baten palmas contra ti
todos los que pasan por el camino;
silban y mueven sus cabezas
contra la hija de Jerusalén, diciendo:
¿Es ésta la ciudad de la cual decían:
“La perfección de la hermosura,
el gozo de toda la tierra”?
16 Han abierto contra ti su boca
todos tus enemigos;
silban y rechinan los dientes,
dicen: La hemos devorado.
Ciertamente este es el día que esperábamos;
lo hemos alcanzado, lo hemos visto.
17 El Señor ha hecho lo que se propuso,
ha cumplido su palabra
que había ordenado desde tiempos[aj] antiguos;
ha derribado sin perdonar,
ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti,
ha exaltado el poder[ak] de tus adversarios.
18 Su corazón clamó al Señor:
Muralla de la hija de Sion,
corran tus lágrimas como un río día y noche,
no te des reposo,
no tengan descanso tus ojos[al].
19 Levántate, da voces en la noche
al comenzar las vigilias;
derrama como agua tu corazón
ante la presencia del Señor;
alza hacia El tus manos[am]
por la vida de tus pequeños,
que desfallecen de hambre
en las esquinas de todas las calles.
20 Mira, oh Señor, y observa:
¿a quién has tratado así?
¿Habían de comer las mujeres el fruto de sus entrañas,
a los pequeños criados con cariño?
¿Habían de ser muertos en el santuario del Señor
el sacerdote y el profeta?
21 Yacen por tierra en las calles
jóvenes y viejos;
mis vírgenes y mis mancebos
han caído a espada.
Has matado en el día de tu ira,
has hecho matanza, no has perdonado.
22 Como en día de fiesta solemne convocaste
mis terrores de todas partes;
y no hubo en el día de la ira del Señor
quien escapara ni sobreviviera.
A los que crié[an] y mantuve,
mi enemigo los exterminó.

Lamentación del afligido

3:1 Yo soy el hombre que ha visto la aflicción
bajo la vara de su furor.
El me ha llevado y me ha hecho andar
en tinieblas y no en luz.
Ciertamente contra mí ha vuelto y revuelto
su mano todo el día.
Ha hecho que se consuman mi carne y mi piel,
ha quebrado mis huesos.
Me ha sitiado[ao] y rodeado
de amargura[ap] y de fatiga.
En lugares tenebrosos me ha hecho morar,
como los que han muerto hace tiempo.
Con muro me ha cercado y no puedo salir,
ha hecho pesadas mis cadenas[aq].
Aun cuando clamo y pido auxilio,
El cierra el paso a mi oración.
Ha cerrado[ar] mis caminos con piedra labrada,
ha hecho tortuosos mis senderos.
10 El es para mí como oso en acecho,
como león en lugares ocultos.
11 Ha desviado mis caminos y me ha destrozado,
me ha dejado desolado.
12 Ha entesado su arco
y me ha puesto como blanco de la flecha.
13 Hizo que penetraran en mis entrañas[as]
las flechas[at] de su aljaba.
14 He venido a ser objeto de burla de todo mi pueblo,
su copla todo el día.
15 El me ha llenado de amargura,
me ha embriagado con ajenjo.
16 Ha quebrado con guijarro mis dientes,
ha hecho que me revuelque en el polvo.
17 Y mi alma ha sido privada[au] de la paz,
he olvidado la felicidad[av].
18 Digo, pues: Ha perecido mi vigor,
y mi esperanza que venía del Señor.

19 Acuérdate de mi aflicción y de mi vagar[aw],
del ajenjo y de la amargura[ax].
20 Ciertamente lo recuerda y se abate
mi alma dentro de mí.
21 Esto traigo a mi corazón,
por esto tengo esperanza:
22 Que las misericordias del Señor jamás terminan[ay],
pues nunca fallan sus bondades;
23 son nuevas cada mañana;
¡grande es tu fidelidad!
24 El Señor es mi porción —dice mi alma—
por eso en El espero.
25 Bueno es el Señor para los que en El esperan,
para el alma que le busca.
26 Bueno es esperar en silencio
la salvación del Señor.
27 Bueno es para el hombre llevar
el yugo en su juventud.
28 Que se siente solo y en silencio
ya que El se lo ha impuesto;
29 que ponga su boca en el polvo,
quizá haya esperanza;
30 que dé la mejilla al que lo hiere;
que se sacie de oprobios.
31 Porque no rechaza para siempre el Señor,
32 antes bien, si aflige, también se compadecerá
según su gran misericordia.
33 Porque El no castiga por gusto[az],
ni aflige a los hijos de los hombres.
34 Aplastar bajo los[ba] pies
a todos los prisioneros de un país,
35 privar del[bb] derecho a un hombre
en presencia del Altísimo,
36 defraudar[bc] a un hombre en su litigio:
estas cosas no aprueba[bd] el Señor.
37 ¿Quién es aquel[be] que habla y así sucede,
a menos que el Señor lo haya ordenado?
38 ¿No salen de la boca del Altísimo
tanto el mal como el bien?

39 ¿Por qué ha de quejarse el ser viviente?
¡Sea valiente frente a sus pecados!
40 Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos,
y volvamos al Señor;
41 alcemos nuestro corazón en nuestras manos[bf]
hacia Dios en los cielos.
42 Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado;
tú no has perdonado.
43 Te has cubierto de ira y nos has perseguido;
has matado y no has perdonado.
44 Te has cubierto de una nube
para que no pase la oración.
45 Basura y escoria nos has hecho
en medio de los pueblos.
46 Han abierto su boca contra nosotros
todos nuestros enemigos.
47 Terror y foso nos han sobrevenido,
desolación y destrucción.
48 Arroyos de agua derraman mis ojos
a causa de la destrucción[bg] de la hija de mi pueblo.
49 Mis ojos fluyen sin cesar,
ya que no hay descanso
50 hasta que mire y vea
el Señor desde los cielos.
51 Mis ojos causan dolor a mi alma
por todas las hijas de mi ciudad.
52 Constantemente me han dado caza como a un ave
mis enemigos, sin haber causa;
53 silenciaron mi vida en la fosa,
pusieron piedra[bh] sobre mí.
54 Cubrieron las aguas mi cabeza,
dije: ¡Estoy perdido!
55 Invoqué tu nombre, oh Señor,
desde la fosa más profunda.
56 Tú oíste mi voz: No escondas
tu oído a mi clamor, a mi grito de auxilio.
57 Te acercaste el día que te invoqué,
dijiste: No temas.
58 Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi alma,
tú has redimido mi vida.
59 Tú has visto, oh Señor, mi opresión,
juzga mi causa.
60 Has visto toda su venganza,
todas sus tramas contra mí.
61 Has oído sus oprobios, oh Señor,
todas sus tramas contra mí;
62 los labios de mis agresores y sus murmuraciones
están contra mí todo el día.
63 Se sienten o se levanten, míralos,
yo soy el objeto de su copla.
64 Tú les darás su pago, oh Señor,
conforme a la obra de sus manos.
65 Les darás dureza[bi] de corazón,
tu maldición será sobre ellos.
66 Los perseguirás con ira y los destruirás
de debajo de los cielos del Señor.

Sufrimientos a causa del sitio

4:1 ¡Cómo se ha ennegrecido el oro,
cómo ha cambiado el oro puro!
Esparcidas están las piedras sagradas
por las esquinas[bj] de todas las calles.
Los hijos preciados de Sion,
que valían su peso en oro puro,
¡cómo son tenidos por vasijas de barro,
obra de manos de alfarero!
Aun los chacales dan las ubres,
dan de mamar a sus crías;
pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel
como los avestruces en el desierto.
La lengua del niño de pecho se le pega
al paladar por la sed;
los pequeños piden pan,
pero no hay quien lo reparta.
Los que comían manjares
andan desolados por las calles;
los que se criaron entre púrpura[bk]
abrazan estercoleros[bl].
La iniquidad de la hija de mi pueblo
es mayor que el pecado de Sodoma,
que fue derribada en un instante
sin que manos actuaran contra[bm] ella.
Sus consagrados[bn] eran más puros que la nieve,
más blancos que la leche,
más rojizos de cuerpo[bo] que los corales,
como el zafiro su apariencia.
Más negro que el hollín es su aspecto,
no se les reconoce por las calles;
se ha pegado su piel a sus huesos,
se ha marchitado, se ha vuelto como madera.
Más dichosos son los que mueren[bp] a espada
que los que mueren[bq] de hambre,
que se consumen[br], extenuados,
por falta de los frutos de los[bs] campos.
10 Las manos de mujeres compasivas
cocieron a sus propios hijos,
que les sirvieron de comida
a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.
11 El Señor ha cumplido su furor,
ha derramado su ardiente ira;
y ha encendido un fuego en Sion
que ha consumido sus cimientos.
12 No creyeron los reyes de la tierra,
ni ninguno de los habitantes del mundo,
que pudieran entrar el adversario y el enemigo
por las puertas de Jerusalén.
13 A causa de los pecados de sus profetas
y de las iniquidades de sus sacerdotes,
quienes derramaron en medio de ella
la sangre de los justos,
14 vagaron ciegos por las calles,
manchados de sangre,
sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
15 ¡Apartaos! ¡Inmundos! gritaban de sí mismos[bt].
¡Apartaos, apartaos, no toquéis!
Así que huyeron y vagaron;
entre las naciones se decía[bu]:
No seguirán residiendo entre nosotros.
16 La presencia del Señor los dispersó,
no volverá a mirarlos.
No honraron a[bv] los sacerdotes,
ni tuvieron piedad de los ancianos.
17 Aun nuestros ojos desfallecían,
buscar ayuda[bw] fue inútil.
En nuestro velar hemos aguardado[bx]
a una nación incapaz de salvar.
18 Ponían trampas a nuestros pasos
para que no anduviéramos por nuestras calles.
Se acercó nuestro fin,
se cumplieron nuestros días,
porque había llegado nuestro fin.
19 Nuestros perseguidores eran más veloces
que las águilas del cielo;
por los montes nos persiguieron,
en el desierto nos tendieron emboscadas.
20 El aliento de nuestras vidas[by], el ungido del Señor,
fue atrapado en sus fosos,
aquel de quien habíamos dicho: A su sombra
viviremos entre las naciones.
21 Regocíjate y alégrate, hija de Edom,
la que habitas en la tierra de Uz;
también a ti pasará la copa,
te embriagarás y te desnudarás.
22 Se ha completado el castigo de tu iniquidad, hija de Sion:
no volverá El a desterrarte;
mas castigará tu iniquidad, hija de Edom;
pondrá al descubierto tus pecados.

Plegaria de Jeremías por el pueblo

Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido;
mira y ve nuestro oprobio.
Nuestra heredad ha pasado a extraños,
nuestras casas a extranjeros.
Hemos quedado huérfanos, sin padre,
nuestras madres, como viudas.
Por el agua que bebemos tenemos que pagar[bz],
nuestra leña nos llega por precio.
Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores[ca];
no hay descanso para nosotros, estamos agotados.
A Egipto y a Asiria nos hemos sometido[cb]
para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, ya no existen,
y nosotros cargamos con sus iniquidades.
Esclavos dominan sobre nosotros,
no hay quien nos libre de su mano.
Con peligro de nuestras vidas[cc] conseguimos nuestro pan,
enfrentándonos a la espada del desierto.
10 Nuestra piel quema como un horno,
a causa de los ardores[cd] del hambre.
11 Violaron a las mujeres en Sion,
a las vírgenes en las ciudades de Judá.
12 Los príncipes fueron colgados de sus manos,
los rostros de los ancianos no fueron respetados.
13 Los jóvenes trabajaron en[ce] el molino,
y los muchachos cayeron bajo el peso de la leña.
14 Los ancianos se han apartado de[cf] las puertas,
los jóvenes de su música.
15 Ha cesado el gozo de nuestro corazón,
se ha convertido en duelo nuestra danza.
16 Ha caído la corona de nuestra cabeza.
¡Ay de nosotros, pues hemos pecado!
17 Por esto está abatido nuestro corazón,
por estas cosas se nublan nuestros ojos,
18 por el monte Sion que está asolado;
las zorras merodean en él.

19 Mas[cg] tú, oh Señor, reinas[ch] para siempre,
tu trono permanece de generación en generación.
20 ¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros,
y nos abandonas a perpetuidad[ci]?
21 Restáuranos a ti, oh Señor, y seremos restaurados;
renueva nuestros días como antaño,
22 a no ser que nos hayas desechado totalmente,
y estés enojado en gran manera contra nosotros.

Notas al pie:

  1. Lamentaciones 1:1Cada capítulo en Lamentaciones, excepto el quinto, es un acróstico en el texto heb.
  2. Lamentaciones 1:1O, distritos
  3. Lamentaciones 1:3O, a causa de
  4. Lamentaciones 1:3O, a causa de
  5. Lamentaciones 1:3Lit., gran
  6. Lamentaciones 1:3O, entre las estrechuras
  7. Lamentaciones 1:4O, sufre amargamente
  8. Lamentaciones 1:5Lit., en cabeza
  9. Lamentaciones 1:5O, viven holgados
  10. Lamentaciones 1:6Lit., caminaron
  11. Lamentaciones 1:7O, sufrimiento
  12. Lamentaciones 1:7O, cesación
  13. Lamentaciones 1:8Lit., también
  14. Lamentaciones 1:9Lit., no se acordó de su fin
  15. Lamentaciones 1:9Lit., descendido
  16. Lamentaciones 1:11Lit., el alma
  17. Lamentaciones 1:12O, tristeza
  18. Lamentaciones 1:12O, tristeza
  19. Lamentaciones 1:13Lit., descendió
  20. Lamentaciones 1:13O, enferma
  21. Lamentaciones 1:14Lit., tropiecen
  22. Lamentaciones 1:15O, una fiesta solemne
  23. Lamentaciones 1:18Lit., boca
  24. Lamentaciones 1:18O, tristeza
  25. Lamentaciones 1:19Lit., su alma
  26. Lamentaciones 2:3Lit., todo cuerno
  27. Lamentaciones 2:6Lit., cabaña
  28. Lamentaciones 2:6O, fiesta solemne
  29. Lamentaciones 2:8Lit., pensó
  30. Lamentaciones 2:8Lit., devorar
  31. Lamentaciones 2:11Lit., hígado
  32. Lamentaciones 2:11Lit., del quebranto
  33. Lamentaciones 2:13Lit., quebranto
  34. Lamentaciones 2:14O, para impedir
  35. Lamentaciones 2:14Lit., cargas falsas y engañosas
  36. Lamentaciones 2:17Lit., días
  37. Lamentaciones 2:17Lit., cuerno
  38. Lamentaciones 2:18Lit., la niña de tu ojo
  39. Lamentaciones 2:19Lit., palmas
  40. Lamentaciones 2:22Lit., crié con cariño
  41. Lamentaciones 3:5Lit., Ha edificado contra mí
  42. Lamentaciones 3:5Lit., hiel
  43. Lamentaciones 3:7Lit., mi bronce
  44. Lamentaciones 3:9Lit., cercado
  45. Lamentaciones 3:13Lit., riñones
  46. Lamentaciones 3:13Lit., hijos
  47. Lamentaciones 3:17Lit., has rechazado
  48. Lamentaciones 3:17Lit., el bien
  49. Lamentaciones 3:19O, sufrimiento
  50. Lamentaciones 3:19Lit., hiel
  51. Lamentaciones 3:22Así en un ms., el Targum y la versión siriaca; en heb., porque no somos consumidos
  52. Lamentaciones 3:33Lit., de su corazón
  53. Lamentaciones 3:34Lit., sus
  54. Lamentaciones 3:35O, poner a un lado el
  55. Lamentaciones 3:36Lit., hacer torcer
  56. Lamentaciones 3:36Lit., ve
  57. Lamentaciones 3:37Lit., éste
  58. Lamentaciones 3:41Lit., a las palmas
  59. Lamentaciones 3:48Lit., quebranto
  60. Lamentaciones 3:53O, arrojaron piedra
  61. Lamentaciones 3:65O, insolencia
  62. Lamentaciones 4:1Lit., la cabeza
  63. Lamentaciones 4:5O, carmesí
  64. Lamentaciones 4:5O, cenizales
  65. Lamentaciones 4:6O, se restregaran sobre
  66. Lamentaciones 4:7O, nazareos
  67. Lamentaciones 4:7Lit., huesos
  68. Lamentaciones 4:9Lit., traspasados
  69. Lamentaciones 4:9Lit., traspasados
  70. Lamentaciones 4:9Lit., se desvanecen
  71. Lamentaciones 4:9Lit., mis
  72. Lamentaciones 4:15O, les gritaban
  73. Lamentaciones 4:15Lit., dijeron
  74. Lamentaciones 4:16Lit., No alzaron los rostros de
  75. Lamentaciones 4:17Lit., nuestra ayuda
  76. Lamentaciones 4:17Lit., velado
  77. Lamentaciones 4:20Lit., narices
  78. Lamentaciones 5:4Lit., Bebemos nuestra agua por plata
  79. Lamentaciones 5:5Lit., hemos sido perseguidos
  80. Lamentaciones 5:6Lit., hemos dado la mano
  81. Lamentaciones 5:9Lit., Con nuestra alma
  82. Lamentaciones 5:10O, ante los tormentos
  83. Lamentaciones 5:13Lit., cargaron
  84. Lamentaciones 5:14Lit., cesado de estar a
  85. Lamentaciones 5:19Así en algunos mss. y versiones antiguas; el T.M. omite: Mas
  86. Lamentaciones 5:19Lit., te sientas
  87. Lamentaciones 5:20Lit., hasta largura de días
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