Las paradojas de la cruz

Isha – Salmos

DÍA 122 – Salmo 85

Dosis: Verdad y Amor

Las paradojas de la cruz

“El amor y la verdad se encontrarán; se besarán la paz y la justicia. De la tierra brotará la verdad, y desde el cielo se asomará la justicia.” (Salmo 85:10–11) (NTV)

Una paradoja es una verdad en supuesta contradicción. Santa Teresa de Jesús dijo: “Vivo sin vivir en mí”. Uno pensaría: ¿cómo puedes vivir sin vivir en ti? Pero cada una de estas frases encierra una profunda enseñanza que es cierta. Solo basta comprenderlas. El texto de hoy encierra la paradoja más grande de la vida: ¿puede la justicia reconciliarse con el amor? ¿Puede la verdad encontrar la paz?

Este versículo logró hacerse realidad en la cruz. La misericordia venía de la promesa que Dios dio al hombre de una reconciliación con él. La verdad se dio cuando Jesús murió en la cruz para cumplir esa promesa. En la cruz la misericordia y la verdad se encontraron. La justicia fue la manera de dar cumplimiento a lo que Dios advirtió desde el principio. En la cruz, esa justicia se llevó a cabo y trajo como resultado la paz para la humanidad. La paz y la justicia se besaron.

Como hijas de Dios, debemos lograr que estas cuatro virtudes se fundan en un abrazo fraternal. Pero a veces elegimos el amor por encima de la verdad. “Si le digo lo que siento, va a dejar de amarme”. En ocasiones elegimos la justicia a la paz. “Se lo merece. No debió haberlo hecho. Ya no le volveré a hablar”. Ninguna religión ofrece el abrazo de la misericordia y la verdad salvo el verdadero cristianismo.

Una amiga mía, a quien llamaré Sandra, luchaba con un pecado que la avergonzaba. Por diversas situaciones en su niñez, comenzó a sentirse atraída por otras mujeres. Temía confesar sus batallas, pero sobre todo no sabía a quién acudir. Algunas filosofías le decían: “Vive como quieras y sé feliz”, pero negaban la verdad: su vergüenza profunda conducida por su conciencia. Vivía sin paz. Hasta que un día conoció a Jesús como su Salvador personal, pudo enfrentar su pecado y confesarlo, luego hallar la misericordia en el abrazo del Padre. Hoy es aceptada y se siente amada. Como ella muchas de nosotras hemos experimentado el perdón y la bondad de Dios cumpliéndose en nuestras vidas lo que dice este precioso salmo: “El SEÑOR mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto. La justicia será su heraldo y le preparará el camino. Seamos verdaderas hijas de Dios que mostremos que la justicia y la paz se pueden lograr, que la misericordia y la verdad se funden en la cruz de Cristo. Y que esa gracia nos alcanza.

Oración: Señor, gracias porque tu amor y tu verdad se han encontrado, porque la justicia y la paz se han besado, y por ello, hoy puedo ser tu hija. Enséñame a mostrar estas virtudes en mi vida.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 138). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

 

Moradas Celestiales

Isha – Salmos

DÍA 121 – Salmo 84

Dosis: Comunión

Moradas Celestiales

“¡Cuán hermosas son tus moradas, SEÑOR Todopoderoso! Anhelo con el alma los atrios del SEÑOR; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida. SEÑOR Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.” (Salmo 84:1–3) (NVI)

Este es uno de los salmos más dulces, compuestos por los hijos de Coré, quienes eran los porteros y músicos del Tabernáculo y del Templo. Por tener esta responsabilidad eran partícipes directos de la adoración del pueblo y la valoraban. Aquí expresan lo hermoso que es estar en el templo de Dios. Lo describen como un lugar hermoso y seguro, donde incluso la golondrina puede anidar. Entendemos así cuán importante era para un judío llegar y estar en el lugar de adoración: “Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.”

En la vida tenemos preferencias de poca trascendencia que se basan en gustos y afinidades. Pero el salmista aquí nos habla de dos cosas que marcan nuestra vida y definen quiénes somos.

Primero, ¿qué lugar prefieres? El salmista prefiere un día en la casa de Dios a mil en otros lugares. Un día de escuchar la Palabra, de confesar, de creer, de adorar, de comunión, de avivamiento, es mejor que mil días de placer, de hacer dinero, de cosechar, de discutir, de vivir para uno mismo. ¿Por qué son tan preciosos los días en la casa de Dios? Porque son más placenteros, aún cuando nuestra mente a veces nos engañe diciendo lo contrario. Son de más provecho, pues nos fortalecen y nos acercan a Dios. Sobre todo, son preparatorios para el futuro: el cielo. Si un día en el templo de Salomón emocionaba hasta las lágrimas al salmista, ¿cómo nos sentiremos en nuestro primer día en el cielo? Preparémonos hoy para ese día, prefiriendo aquí: un día reunidos con la iglesia del Señor.

En segundo lugar, el salmista compara personas. Él prefiere ser un portero en el templo a ser un líder entre los impíos. Habla de prioridades. Ha comprendido que la mejor dicha consiste en servirle y buscar la bendición de Dios: “Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que sólo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle. Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

Los peregrinos recorrían grandes distancias para llegar al lugar de adoración y dice el salmo que cuanto más se acercaban cobraban fuerzas. ¿Qué de nosotras? ¿Cuántas veces hemos priorizado otras actividades en vez de ir a la casa de Dios a escuchar su palabra y adorarle? Los hijos de Coré eligieron lo mejor, optaron por ser fieles a Dios y buscarle. Amada, ordenemos nuestras prioridades para que nuestra preferencia sea hoy y siempre honrarle a Él.

Oración: Señor, quiero anhelar con todo mi ser el estar en tu presencia, reunida con mis hermanos en la fe. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 137). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Entre Cánticos

Isha – Salmos

DÍA 120 – Salmo 83

Dosis: Victorias

Entre Cánticos

“Que sepan que tú eres el Señor, que ése es tu nombre; que sepan que sólo tú eres el Altísimo sobre toda la tierra.” (Salmo 83:18) (NVI)

Al parecer, este salmo fue escrito por un descendiente de Asaf durante un ataque enemigo en tiempos del rey Josafat. Los reyes de Moab, Amón y otras naciones se reunieron para pelear contra Judá. El rey Josafat se atemorizó ante las noticias y rogó a Dios su guía. También ordenó que todo Judá ayunara. ¡Qué bueno es cuando todos nos unimos en una misma causa delante de Dios! ¿Cuándo fue la última vez que oraste con otros por una causa en particular?

Josafat entonces oró al Señor una súplica parecida a la de este salmo, y mientras lo hacía, el Espíritu descendió sobre uno de los hombres que estaban allí: Jahaziel, hijo de Zacarías. Dios le dio un mensaje de valor para el pueblo. Les pidió que no tuvieron miedo sino que marcharan contra ellos al día siguiente. En pocas palabras les dijo: “Yo estaré con ustedes”. El proceso de cimentar nuestra confianza en Dios en circunstancias adversas a menudo es complicado. Pero Dios mismo nos lleva de la mano para experimentar en fe su paz y su poder. Por eso te dice hoy. “No importa las batallas que enfrentes, estaré a tu lado.”

Josafat y el pueblo adoraron, y al día siguiente, salieron a la batalla. Pero ¿sabes qué hicieron? Enviaron a los cantores del templo por delante. Ellos entonaban un salmo: “Den gracias al Señor; su gran amor perdura para siempre”. ¿Te imaginas ganar una guerra con música? Dice la Biblia que tan pronto empezaron los cánticos, Dios puso emboscadas entre los enemigos. ¡Se pelearon entre ellos! Así que cuando llegaron los israelitas, vieron que todos sus enemigos estaban muertos. Se habían matado unos a otros. Recogieron botín, que tardaron tres días en colectar, y al cuarto día se reunieron en el Valle de la Bendición donde dieron gracias a Dios. Cuando volvieron a Jerusalén, ¡lo hicieron cantando!

La próxima vez que enfrentes una batalla, acude a Dios en oración, y luego canta salmos a su nombre. Él se encarga de tus enemigos. A ti solo te tocará recoger botín y luego dar gracias en el Valle de la Bendición. El mismo Dios de Josafat es el que hoy está contigo. Solo recuerda que al pedir ayuda a Dios, puedas decir como el salmista que lo único que buscas es que los demás sepan que el Señor es el único Dios, y que su nombre sea reverenciado.

Oración: Señor, gracias porque nos das victoria en medio de las más complicadas circunstancias. Quiero usar los salmos y los cánticos antes de salir a batalla y después de obtener la victoria. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 136). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Ante el tribunal Celestial

Isha – Salmos

DÍA 119 – Salmo 82

Dosis: Justicia

Ante el tribunal Celestial

“Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia: «¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos? Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia.” (Salmo 82:1–3) (NVI)

Este salmo escrito por Asaf se dirige a los jueces. Dios juzga a los jueces humanos. Ciertamente la integridad en el sistema de justicia de una nación provee una indicación clara de la salud de la sociedad. Por lo tanto, muchos países reprueban el examen de la honestidad. Nuestros tribunales se han corrompido. Pero a final de cuentas, los jueces reciben su autoridad de Dios, aunque ellos no lo quieran creer así. Por eso Él les recuerda su temporalidad: “Yo les he dicho: Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo. Pero morirán como cualquier mortal; caerán como cualquier otro gobernante.

Este salmo llama a los gobernantes y a los jueces a rendir cuentas. Se les llame “dioses” o “hijos del Altísimo”, puesto que representaban a Dios al ejecutar un juicio. Pero aún más, Jesús usó este salmo en el evangelio de Juan para defender su declaración como hijo de Dios. Su argumento era: “Si Dios llama a la gente común ‘dioses’, ¿por qué me acusan de blasfemar cuando digo la verdad, que soy el hijo verdadero de Dios? Soy igual a Dios”. Por supuesto que sus acusadores no le hicieron caso, pues ellos mismos preferían olvidar que Dios les había puesto como líderes religiosos del pueblo.

Aún así, pase lo que pase, Dios ha dado una labor a todos los que están en los tribunales y las cortes. Los jueces y gobernantes están obligados a: “Defender la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido hacerles justicia. Salvar al menesteroso y al necesitado; librarlos de la mano de los impíos.” Y todas estamos obligadas también vivir en integridad, defender la justicia y orar por aquellos que están en autoridad.319 Este mandato incluye a los jueces de todo tipo. Debemos pedir por su integridad.

Vivimos en una sociedad donde la justicia escasea, pero recordemos que Dios está en control. Oremos como el salmista: “Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra, pues tuyas son todas las naciones”, y confiemos que ya lo está haciendo. Se cuenta de un juez que tuvo que dejar en libertad a un criminal por un tecnicismo. “Sé que eres culpable”, le dijo, “y tú lo sabes, y quiero recordarte que un día estarás de pie ante un Juez más sabio, y ahí tendrás un veredicto basado en la justicia y no en leyes humanas”. El ladrón escapó a otro país donde continuó robando casas. Cierta tarde al escapar de una de ellas, subió por un muro y cayó del otro lado ¡a la prisión de la ciudad! Dios hizo justicia.

Oración: Señor, te pido por los gobernantes y jueces en la tierra. Que hagan su trabajo con honestidad e integridad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 135). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Hagamos Fiesta

Isha – Salmos

DÍA 118 – Salmo 81

Dosis: Alegría

Hagamos Fiesta

“Canten alegres a Dios, nuestra fortaleza; ¡aclamen con regocijo al Dios de Jacob!¡Entonen salmos! ¡Toquen ya la pandereta, la lira y el arpa melodiosa! Toquen el cuerno de carnero en la luna nueva, y en la luna llena, día de nuestra fiesta.” (Salmo 81:3) (NVI)

Este salmo se usaba durante una de las celebraciones judías. Los estudiosos no se ponen de acuerdo si se cantaba en la Fiesta de las Trompetas o en la Pascua. Algunos proponen que se entonaba en ambas. Lo cierto es que nos recuerda el gozo y la celebración que debe haber cuando pensamos en las bondades de Dios.

Dios estableció siete fiestas a lo largo del año para que Israel se detuviera y se acordara y celebrara la fidelidad de Dios. Comprendemos por los salmos que en estas celebraciones se usaba música. ¿Qué hacen los niños cuando están contentos? Mucho ruido. ¿Qué hacen cuando escuchan instrumentos musicales? Bailan y se mueven al ritmo. Sin embargo, algo que me sorprende de este salmo de victoria es que trae consigo una advertencia: “Si mi pueblo tan sólo me escuchara, si Israel quisiera andar por mis caminos, ¡cuán pronto sometería yo a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios!” ¡Qué interesante que en medio del gozo surge un recordatorio a la fidelidad!

Pero además Dios les expresa que su anhelo es seguir bendiciéndoles como lo hizo en el pasado: “Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la llenaré. ¡Qué hermosa promesa! Yo también quiero abrir mi boca para que Él la llene de bendiciones y alabanzas. Pero en su gracia incomparable, les expresa aún más en un diálogo tierno: “Y a ti te alimentaría con lo mejor del trigo; con miel de la peña te saciaría.»315 ¡Sólo Él puede hacer brotar agua y miel de una peña seca! ¿Cómo no hacer entonces fiesta? ¿Cómo no celebrar sus bondades infinitas?

Podemos aprovechar las fiestas que se celebran en nuestra cultura, sobre todo aquellas cuyo origen es bíblico, como la Navidad y la Resurrección. ¡Qué motivo más grande para cantar puede haber que saber que Jesús vino y resucitó! Celebremos a nuestro Dios con sinceridad, de corazón. ¡Él se lo merece!

En cierta ocasión mis abuelos organizaron una Navidad en pleno julio, ya que todos los nietos nos reunimos, y por cuestiones de distancia, algunos primos no pasarían con nosotros Navidad. Me parece que disfruté mucho más la ocasión que en la fecha exacta pues no hubo prisa, ni el trajín de las festividades, ni el barullo de las compras. Pensamos en el nacimiento de Jesús, dimos gracias, compartimos regalos hechos a mano por cada uno de nosotros, cantamos villancicos y finalmente celebramos con luces de bengala. Ha sido una de mis mejores Navidades, pues nació de un gozo sincero y ese día de fiesta, agradecimos como familia que Jesús vino al mundo a salvarnos.

Oración: Señor, enséñame a celebrar, ya sea en las fiestas establecidas o en algunas propias. Quiero gozarme en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 134). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una Salvación tan Grande

Isha – Salmos

DÍA 117 – Salmo 80

Dosis: Restauración

Una Salvación tan Grande

“Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño, tú que reinas entre los querubines, ¡escúchanos! ¡Resplandece delante de Efraín, Benjamín y Manasés! ¡Muestra tu poder, y ven a salvarnos! Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.” (Salmo 80:3) (NVI)

Este salmo es un gemido que enternece el corazón. El salmista hace referencia a la deportación de las tribus del norte, conocidas como el reino de Israel después de la división que hubo en tiempos del rey Roboam. El pueblo de Israel se marchaba a Asiria, y rogaba de parte de Dios restauración, favor y salvación: “¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso! ¡Asómate a vernos desde el cielo y brinda tus cuidados a esta vid! ¡Es la raíz que plantaste con tu diestra! ¡Es el vástago que has criado para ti! ¡Qué palabras tan poéticas para expresarle a Dios que su pueblo, su especial tesoro, estaba sufriendo las consecuencias de su desobediencia en manos de naciones extranjeras y crueles! Pero conmueve más aún que el salmista repita tres veces la misma frase: “Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.”311

¿Cuántas veces has necesitado ser restaurada? La palabra restaurar viene de la raíz hebrea que implica “volver”. Más que un regreso físico, se refiere a un momento anterior donde la persona vivía mejor. En las computadoras existe un comando que restaura el sistema a un punto anterior. Si descargas un programa que solo afecta tu sistema, puedes dar esa orden y dar marcha atrás, es decir, como si nada hubiera pasado. La salvación de Cristo “borra” los programas de pecado que bajamos a nuestro sistema y lo deja limpio delante de Dios. ¡Qué maravilla!

La frase “haz resplandecer tu rostro sobre nosotros” nos traslada a los reinos del pasado, donde el rey era tan poderoso que decidía la muerte o la vida de una persona. Podemos pensar en el César que con un ademán de la mano enviaba a un esclavo a muerte o le otorgaba el perdón. Hay un verso en Proverbios que nos confirma esta idea: “La ira del rey es presagio de muerte, pero el sabio sabe apaciguarla. El rostro radiante del rey es signo de vida; su favor es como lluvia en primavera”. Por gracia, aunque merecíamos la muerte, Dios hizo resplandecer su rostro sobre nosotros y nos ha dado vida.

Finalmente, la palabra salvación nos habla de rescate. “La vida del cristiano”, decía Martín Lutero, “se caracteriza por el uso de los pronombres posesivos”. Tiene razón. Una cosa es decir: “Jesús salva” o “Jesús es el Salvador”. Una muy diferente es decir: “Jesús me salva” o “Jesús es mi Salvador”. Muchos, pueden decir lo primero. Solo el verdadero cristiano puede decir lo segundo pues ha sido rescatado del pecado. Imagina a una mujer cayendo por un precipicio, pero alguien con una cuerda la rescata. Así estábamos tú y yo, pero la mano horadada de Jesús se extendió para ofrecernos el rescate. ¡Qué salvación tan grande!

Oración: Señor, gracias por una salvación tan grande. Gracias por restaurarme. Gracias por hacer resplandecer tu rostro sobre mí. Gracias por salvarme.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 133). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Confesión y Súplica

Isha – Salmos

DÍA 116 – Salmo 79

Dosis: Perdón

Confesión y Súplica

“No nos tomes en cuenta los pecados de ayer; ¡venga pronto tu misericordia a nuestro encuentro, porque estamos totalmente abatidos! (Salmo 79:13) (NVI)

Probablemente este salmo fue escrito cuando Babilonia destruyó Jerusalén, y este descendiente de Asaf clamó a Dios con dolor por ver su ciudad en ruinas. Leamos su lamento: “Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia; han profanado tu santo templo, han dejado en ruinas a Jerusalén. Han entregado los cadáveres de tus siervos como alimento de las aves del cielo; han destinado los cuerpos de tus fieles para comida de los animales salvajes. Por toda Jerusalén han derramado su sangre, como si derramaran agua, y no hay quien entierre a los muertos. ¡Qué situación tan lamentable, que sin duda conmovía profundamente el corazón de Dios!
Sin embargo en el verso que citamos al inicio, vemos que el pecado de Israel continuó generación tras generación. Dios les advertía vez tras vez que dejaran atrás sus ídolos, pero vez tras vez Judá no hizo caso. Solamente cuando experimentaron las consecuencias de su infidelidad es que clamaban a Él: “Oh Dios y salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.”
Los judíos tienen un dicho que indica que todo castigo que reciben trae una onza de sanción por el pecado con el becerro de oro. Se refieren a la primera vez que erigieron un dios falso después que Dios los rescató de Egipto. Con este dicho, ellos piensan que los pecados de sus ancestros, pasados, presentes y futuros continúan en la mente de Dios.
Pero ¡gracias a Dios que esto no así! Cuando el Señor nos perdona por medio del sacrificio de Jesús, nos perdona de modo total. Su promesa dice: “Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.” ¿No es maravilloso? Una amiga que se sentía muy insegura de su salvación por un pecado de su pasado me preguntó una vez por este versículo. Alegaba que resulta imposible olvidar. Si nosotros, como seres humanos, no podemos desechar un recuerdo, ¿cómo será posible para Aquel que todo lo sabe lo haga? Entonces analizamos el verso en Isaías. Comprendimos que no dice “olvidará” tus pecados, sino “no se acuerda”. Mi amiga sonrió. “Eso sí se puede. Yo puedo decidir ‘no acordarme’. Eso mismo hace Dios. Decide no acordarse”.
¿Alguna vez has tenido una deuda? Una amiga mía contaba con un buen trabajo y empezó a comprar a crédito. Le aconsejamos que no lo hiciera, pero su cheque de cada mes pagaba los intereses. Entonces, de la noche a la mañana y sin previo aviso hubo recorte de personal. Se quedó sin empleo. Las deudas aumentaron, su angustia la enfermó. Poco a poco fue pagando, pero jamás olvidaré cuando comentó lo siguiente: “Cuando tuve aquella experiencia con el banco, pensé cierta noche que si yo sufría por esos intereses, ¡cuánto pesaba mi deuda de pecado! Pero Cristo vino y la pagó toda. Hizo un trabajo total”. Ella confesó a Dios su avaricia que la había llevado a endeudarse, pero sobre todo, aprendió cuánto le debemos a Aquel que no toma en cuenta nuestros pecados del ayer.

Oración: Señor, gracias porque tu perdón es total y no te acuerdas del ayer. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 132). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

De Generación en Generación

Isha – Salmos

DÍA 115 – Salmo 77

Dosis: Misericordia

De Generación en Generación

“Él promulgó un decreto para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos. Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos.” (Salmo 78:5, 6) (NVI)

Si eres madre, supongo que como yo querrás preservar a tus hijos de cometer tus mismos errores. Tal vez por eso te esfuerzas en criarlos y formarlos y darles una instrucción que les ayude a tomar decisiones sabias. Este es un salmo muy largo que podríamos titular: Lecciones de historia para la vida. Asaf recuenta la historia de la nación de Israel desde su esclavitud en Egipto hasta el reinado de David. Esta historia se debía repetir de generación en generación para que no olvidaran a Dios y no cometieran los mismos errores que sus ancestros.
La memoria es frágil y parece ser que el pueblo de Israel había olvidado dos cosas fundamentales: las bondades y hazañas a favor de ellos y la infidelidad de sus corazones. Por eso Asaf empieza diciéndoles: “Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera, del poder del SEÑOR, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado.
¡Qué impacto podía tener entonces este largo relato que te animo a leer por completo, donde Dios manifestaba a través de los años su cuidado, protección y misericordia a un pueblo infiel! ¿Les cuentas a tus hijos el maravilloso obrar de Dios en tu vida con la misma pasión y gratitud? Este salmo nos muestra la importancia de la educación religiosa en casa. Los niños deben conocer de nuestros labios las historias de la Biblia para obedecer a Dios y poner en Él su confianza. Solo así evitarán cometer los errores del pasado. ¿Qué estamos haciendo para transmitir estas historias a nuestros hijos, sobrinos, nietos y conocidos?
No nos conformemos con llevarlos a un templo o a una iglesia. A nosotras nos corresponde entrenar a la siguiente generación. Tomemos en serio la disciplina del estudio para ser mejores madres espirituales de la siguiente generación. Sembremos valores y principios cristianos fundamentales para la vida. ¿Quieres empezar ya? Hazlo con este precioso salmo, úsalo como un repaso de historia. ¡Es una hermosa narración del amor de Dios y los caminos equívocos que puede tomar el ser humano! Cuéntale a tus hijos o nietos, a tus sobrinos estas verdades que les servirán para obedecer a Dios y no caer en errores pasados.

Oración: Señor, enséñame a estudiar tu palabra y a buscar en ella con profundidad, para poder así escucharte y obedecerte.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 131). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Rebobinando la mente

Isha – Salmos

DÍA 114 – Salmo 77

Dosis: Alabanza

Rebobinando la mente

“A Dios elevo mi voz suplicante; a Dios elevo mi voz para que me escuche. Cuando estoy angustiado, recurro al Señor; sin cesar elevo mis manos por las noches, pero me niego a recibir consuelo. Me acuerdo de Dios, y me lamento; medito en él, y desfallezco. No me dejas conciliar el sueño; tan turbado estoy que ni hablar puedo.” (Salmo 77:1–4)) (NVI)

¡Qué sinceridad de este hombre! Asaf no podía orar por las noches. Tan mal estaba que sufría de insomnios, y su angustia le impedía elevar su oración a Dios. ¿Te ha sucedido? La importancia de la oración es fundamental en nuestras vidas. Aún en las noches más oscuras, orar nos trae de nuevo a Dios y a su propósito. Es así que en medio de esta crisis emocional Asaf descubre cuál es la clave, en tiempos malos, recordar las bondades y los hechos poderosos de Dios a favor de su pueblo: “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas.”

Los grandes estudiosos de la historia de la iglesia nos dicen que Lutero, Calvino, Brainerd, Hudson, Wesley, tantos nombres y muchos más, no pertenecían a las mismas denominaciones, ni vivieron las mismas circunstancias, ni eran de clases sociales similares, ni compartieron opinión en muchos puntos de práctica y doctrina, pero una cosa tuvieron en común: fueron hombres y mujeres de oración.

¿Cuánto tiempo apartamos para orar cada día? Debo confesar que en ocasiones lucho por tener un tiempo para orar. Con un niño de un año, los deberes de la casa, las exigencias del ministerio, no logro encontrar el tiempo. Sin embargo, no seré la mejor madre si no soy la mejor hija del Padre, ni seré eficaz en mi servicio para el Reino si primero no paso tiempo con el Rey.

Los salmos nos enseñan que por sobre todas las cosas debemos comenzar alabando a Dios. Alabar viene de la palabra francesa: “premiar”. Alabar es darle el lugar y el valor que Dios merece. Alabar es “besar la mano” de alguien que reconocemos superior. ¿Y qué podemos alabar de Dios? Su nombre, su carácter, su creación, pero en este salmo aprendemos que Asaf lo alabó por sus milagros de antaño. Y al hacerlo, su tristeza se desvaneció.

Traigamos a nuestra mente los milagros que Dios ha hecho en nuestra vida y alabémosle. Traigamos a nuestra mente los milagros que Dios ha hecho en nuestra familia, en nuestra iglesia, en nuestra ciudad, en su pueblo Israel, en el mundo, y alabemos a Dios con todo el corazón. Bien dice el catequismo de Westminster: “El fin principal y más noble del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de él para siempre”.

Oración: Señor, te alabo por los milagros que has hecho en mi vida, por cada ocasión en que respondiste mis plegarias, porque no me falta la luz del sol ni el canto de las aves. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 130). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La ira de Dios

Isha – Salmos

DÍA 113 – Salmo 76

Dosis: Justicia

La ira de Dios

“Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, quedaron pasmados jinetes y corceles. Tú, y sólo tú, eres de temer. ¿Quién puede hacerte frente cuando se enciende tu enojo? Desde el cielo diste a conocer tu veredicto; la tierra, temerosa, guardó silencio cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar, para salvar a los pobres de la tierra. (Salmo 76:6–9) (NVI)

¿Concibes a Dios enojado? Poco pensamos en la ira de Dios. Nos gusta meditar en su amor, su misericordia, su gracia, pero ¿su enojo? Este salmo celebra la victoria de Israel sobre Senaquerib, y el salmista dice: “No debemos temer a Senaquerib, sino a Dios”. Pues los israelitas, a pesar de lo que pasaba, continuaban con ídolos extraños. La palabra hebrea que se usa para expresar la ira de Dios proviene de “nariz”, de un “resoplido fuerte”, lo que nos hace pensar que Dios se enoja en verdad.

Aunque no meditemos en ello, la ira de Dios es esencial a su naturaleza divina. El evangelio de Juan nos narra que Jesús se indignó porque usaban el templo como un mercado. En esa historia vemos que el enojo fue usado para la gloria de Dios. Era correcto lo que Jesús sentía. ¿Pero cómo saber que el enojo es santo?

A diferencia de los seres humanos, la ira de Dios no surge en el calor del momento o por emociones volátiles. Al contrario, su enojo es racional y directo, en una respuesta calculada contra el pecado. En ningún lado se expresa mejor esta parte de Dios que en el Antiguo Testamento. El pueblo de Israel hizo vez tras vez lo que a Dios le enfadaba. No bien el Señor los rescataba de sus enemigos, los israelitas olvidaban su protección y cuidado y volvían a sus dioses.

¿Te has sentido alguna vez llena de enojo santo? Tal vez te enfada la pederastia o la violencia. Quizá te ha molestado que se burlen de Dios y su creación. Pero piensa por un momento en el enojo que siente una mujer cuando su esposo coquetea con otra, o está con otra, o busca a otra. Eso es lo que nuestro Dios siente cada vez que le somos infieles. Su ira se enciende justamente. Él nos creó, nos rescató, nos amó. Jesús murió en la cruz por nosotras, y en ocasiones, nosotras coqueteamos con la fama, el dinero, el egoísmo.

Recuerdo que hacía lo imposible por no hacer enojar a mi papá cuando él estaba enfermo. Andaba de puntillas, le llevaba la cena, lo mimaba. ¡Con más razón debo hacer todo lo posible por no encender el enojo de mi Señor! ¿Y cómo podemos lograrlo? Obedeciéndole y siendo fieles a él.

Oración: Señor, enséñame a serte fiel y ayúdame a agradarte cada día. Y si alguna vez te enojo, perdóname Señor y restáurame. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 129). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.