Moradas Celestiales

Isha – Salmos

DÍA 121 – Salmo 84

Dosis: Comunión

Moradas Celestiales

“¡Cuán hermosas son tus moradas, SEÑOR Todopoderoso! Anhelo con el alma los atrios del SEÑOR; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida. SEÑOR Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.” (Salmo 84:1–3) (NVI)

Este es uno de los salmos más dulces, compuestos por los hijos de Coré, quienes eran los porteros y músicos del Tabernáculo y del Templo. Por tener esta responsabilidad eran partícipes directos de la adoración del pueblo y la valoraban. Aquí expresan lo hermoso que es estar en el templo de Dios. Lo describen como un lugar hermoso y seguro, donde incluso la golondrina puede anidar. Entendemos así cuán importante era para un judío llegar y estar en el lugar de adoración: “Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.”

En la vida tenemos preferencias de poca trascendencia que se basan en gustos y afinidades. Pero el salmista aquí nos habla de dos cosas que marcan nuestra vida y definen quiénes somos.

Primero, ¿qué lugar prefieres? El salmista prefiere un día en la casa de Dios a mil en otros lugares. Un día de escuchar la Palabra, de confesar, de creer, de adorar, de comunión, de avivamiento, es mejor que mil días de placer, de hacer dinero, de cosechar, de discutir, de vivir para uno mismo. ¿Por qué son tan preciosos los días en la casa de Dios? Porque son más placenteros, aún cuando nuestra mente a veces nos engañe diciendo lo contrario. Son de más provecho, pues nos fortalecen y nos acercan a Dios. Sobre todo, son preparatorios para el futuro: el cielo. Si un día en el templo de Salomón emocionaba hasta las lágrimas al salmista, ¿cómo nos sentiremos en nuestro primer día en el cielo? Preparémonos hoy para ese día, prefiriendo aquí: un día reunidos con la iglesia del Señor.

En segundo lugar, el salmista compara personas. Él prefiere ser un portero en el templo a ser un líder entre los impíos. Habla de prioridades. Ha comprendido que la mejor dicha consiste en servirle y buscar la bendición de Dios: “Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que sólo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle. Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

Los peregrinos recorrían grandes distancias para llegar al lugar de adoración y dice el salmo que cuanto más se acercaban cobraban fuerzas. ¿Qué de nosotras? ¿Cuántas veces hemos priorizado otras actividades en vez de ir a la casa de Dios a escuchar su palabra y adorarle? Los hijos de Coré eligieron lo mejor, optaron por ser fieles a Dios y buscarle. Amada, ordenemos nuestras prioridades para que nuestra preferencia sea hoy y siempre honrarle a Él.

Oración: Señor, quiero anhelar con todo mi ser el estar en tu presencia, reunida con mis hermanos en la fe. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 137). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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