22/ 63 – Todo lo ha hecho bien | Marcos 7:31-37

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

22/ 63 – Todo lo ha hecho bien | Marcos 7:31-37

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

36 – El Cristiano y El trabajo 3ra Parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

36 – El Cristiano y El trabajo 3ra Parte

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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La gracia en la ley

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La gracia en la ley

R.C.Sproul

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El libro de Deuteronomio es un libro muy importante en el Antiguo Testamento, de hecho, Jesús cita de este libro más que de cualquier otro, se podría argumentar que Deuteronomio fue el libro de la Escritura favorito de nuestro Señor durante su ministerio terrenal.

Al mirar el libro de Deuteronomio, que es una serie de sermones que Moisés entregó al pueblo de Dios, antes de que cruzaran el río Jordán hacia la Tierra Prometida, y como recordarán Josué sería su líder, y a Moisés no se le permitiría continuar con ellos.

También hay relatos históricos, también se vuelve a entregar la Ley, pero también están los relucientes diamantes de las doctrinas de la gracia, que brillan a través de este libro. Y en esta sesión quiero que nos dirijamos particularmente a sietes pasajes distintos del libro de Deuteronomio, y me gustaría tomarlos según van apareciendo.

Así que quiero que vayamos a Deuteronomio capítulo 2, versículo 30, y quiero que vean la soberanía de Dios sobre el corazón humano, porque hay algunos que dicen bueno, Dios es soberano, pero no sobre el corazón humano, que está es el área del universo donde Dios está excluido y solo el hombre tiene soberanía sobre su propia vida —bueno eso simplemente no pasa la prueba de la Escritura.

Y en Deuteronomio capítulo 2, versículo 30 leemos un texto muy directo, donde dice, pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos —refiriéndose al pueblo de Dios— pasar por su tierra, ellos van camino a la Tierra Prometida luego de salir de Egipto y pasar por el Monte Sinaí, y quieren pasar por ese territorio en particular, pero el rey no quería que el pueblo de Dios pasara por esta tierra.

Y nos preguntamos por qué, ¿por qué no quería? Porque era tan tozudo y obstinado, y Moisés registra la respuesta para nosotros, algo que el ojo humano no podía ver, pero la omnisciencia de Dios lo ve porque Dios lo causó.

Así que por favor, observen, porque el Señor tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón. ¿Quién lo hizo? ¿fue el diablo que lo hizo? ¿Fue él mismo el que lo hizo el rey? No, el pasaje dice muy claramente que Dios endureció su corazón he hizo obstinado su espíritu, y por una razón, afín de entregarlo en tus manos como lo está hoy.

Así que quiero que observen que Dios no solo tiene todo el mundo en sus manos, sino que tiene cada corazón en sus manos, Proverbios 21, versículo 1 —quizás quieran escribir este versículo— dice el corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos, no es que Dios solo tenga a los creyentes en sus manos, también tiene el corazón de los incrédulos en sus manos y Él dirige esos corazones hacia donde Él quiere.

Así que comenzamos nuestra mirada a Deuteronomio con este pasaje bien potente de la Escritura.

A continuación, quiero que por favor miren en Deuteronomio capítulo 4, versículo 37 [repite], aquí vemos la soberana elección de Dios porque Él, es decir, Dios amó a tus padres por eso escogió a su descendencia después de ellos, aquí está muy claramente la soberana elección de Dios basada en su amor eterno e incondicional.

A veces la gente considera la doctrina de la elección con una doctrina dura o una doctrina cruel, y quizás a veces a muchos de nosotros cuando la oímos por primera vez nos sonó así, pero tras una reflexión más profunda y un estudio más cuidadoso, vemos que la doctrina de la elección es una de las doctrinas más amorosas que se enseña en toda la Biblia, porque si de nosotros dependiera nunca escogeríamos a Dios.

¡Qué gran amor muestra Dios al escoger para sí a personas pecadoras!, si Dios no escogiera entonces nadie escogiera a Dios jamás, si Dios no nos escogiera nosotros jamás lo habríamos escogido a Él, pero Dios nos quería para Él, y podemos ver aquí claramente que su amor y elección se usan prácticamente como sinónimos en este pasaje en particular.

Amar es escoger y escoger es amar, es por eso que más adelante leemos en Efesios 1, versículos 4 y 5 que en amor nos predestinó para adopción como hijos para sí y en Romanos 8, versículos 29 la frase lo que de antemano conoció, simplemente significa lo que previamente eligió amar con un amor distintivo.

Así que, aquí en el libro de Deuteronomio, lo que Moisés registra, —esta joya para nosotros— vayamos a Deuteronomio 7, versículos 6 al 8, y aquí vemos claramente la doctrina de la soberana elección de Dios, en Deuteronomio 7, versículo 6 leemos Tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, —una pregunta aquí, ¿cómo se convirtieron en un pueblo santo?, ¿cómo se convirtieron en una posesión santa del Señor?, ¿se originó en ellos eso?, ¿eran más inteligentes que las demás naciones?, ¿eran mejores que cualquier otro pueblo sobre la tierra?

Bueno, Moisés nos lo va a decir, cómo fue que se convirtieron en un pueblo santo para el Señor, observen lo que sigue: el Señor tu Dios te ha escogido, ¡por eso son un pueblo santo! Y por favor observen también en este versículo, porque Dios no solo nos escogió para el cielo, Él nos ha escogido para la santidad, no solo nos ha escogido para un lugar, nos ha escogido para la pureza.

Todos los que son escogidos para el cielo dan evidencia de su elección mediante una vida transformada, pues ahora viven una vida pura y santa. Así que miren esto nuevamente, tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, el Señor tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo, —¡qué especial es haber sido escogido por Dios!

Él no nos ha escogido simplemente para ponernos en un estante, en un rincón, en algún lugar y estar lejos de Él, nos ha escogido para ser su pueblo especial y la imagen aquí es que Él nos sostendría en su propio mano, nos sostendría muy cerca de sí, nos ha escogido para ser suyos.

Observen que dicen de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra —observen—, Él no escogió todos los pueblos sobre la tierra como sus pueblos especiales, Él nos ha escogido de entre todos los pueblos de la tierra, es como cuando David bajó al arroyo para escoger cinco piedras, no eran las únicas cinco piedras en el arroyo, sino que él escogió aquellas cinco para adecuarse a los propósitos que llevarían a cabo el derribo del gigante Goliat ¿no?

Bueno, Él ha escogido a su pueblo de entre muchas posibilidades, de entre muchos pueblos, Él ha escogido a los pocos, eso es lo que ha dicho. Y observen también en el siguiente versículo el gran amor, la gracia y la bondad de Dios, el Señor no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numeroso que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos. 

Ahora observen, Dios no nos eligió porque tuvieran mucho que ofrecerle a Dios, no, ellos tenían muy poco que ofrecer a Dios por eso los escogió, y lo sabemos en 1era de los Corintios, versículo 26 dice no muchos sabios, ni muchos poderosos ha llamado y escogido Dios sino que ha tomado lo vil del mundo, lo despreciado —los don nadie, lo que no es del mundo, para que cuando Él nos use, la mayor gloria sea para Dios, no para nosotros, es decir, si fuéramos los más ricos e inteligentes, apuestos, bellos y Dios actuara a través de nosotros, en general la gente diría: ¡Ah, sí!, sin duda, la iglesia es grandiosa, miren ¿qué tuvo que trabajar Dios?, pero cuando Dios toma las sobras como tú y yo —y espero no herir tus sentimientos con esto— no hay muchos poderosos, hay unos pocos que se destacan en las cosas de este mundo.

Pero Santiago 2 dice que Dios ha escogido a los pobres para que sean ricos en fe, ellos son la primera selección de Dios en el equipo, son los escogidos en primera ronda, aquellos que el mundo pasa por alto, a esos escoge Dios, y ese principio se enseña muy claramente aquí en Deuteronomio 7 en relación con la nación de Israel.

Dios escogió a la nación que en esencia era la más pequeña, no la más grande, la que tenía lo mínimo que ofrecerle a Dios, no era que tenía lo máximo, Él dice, Él no los escogió porque fueran más numerosos, —sino observen— porque el Señor los amó.

La razón se originó en Dios mismo, la razón de la elección no se inició en el pueblo de Dios, la elección se originó en el corazón, en la mente y en la voluntad de Dios, es una verdad que nos humilla, pero también es una verdad muy alentadora, podemos ser rechazados por el mundo, ser pasado por alto por el mundo, pero hemos sido escogidos por Dios y somos aquellos con los que Dios ha elegido trabajar, Él se extendió por encima de otros que tenían mucho más futuro afín de llegar al fondo del barril y elegirnos a nosotros, y hacernos trofeos de su gracia.

Hay una cosa más que quiero que observen en este verso, nuevamente se usan amor y elección como sinónimos, observen, dice, el Señor Dios los quiere y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos —etcétera—, sino porque el Señor los ama; aquí se usa amor y elección de manera intercambiable y una vez más esto habla de la bondad, la gracia, la compasión que hay en la doctrina de la elección, que Dios hiciera esta elección.

Y Él ha puesto el afecto de su corazón sobre nosotros, ¿cómo podríamos llegar a dudar del amor de Dios? Porque antes de la fundación, Él nos escogió en amor, Él nos ha estado amando por muchísimo tiempo. Así que Deuteronomio 7, versículos 6 y 7 son pasajes de la Escritura simplemente maravillosos.

Ahora, regresemos a Deuteronomio 7, quiero que vean esto en el versículo 8, dice, el Señor os sacó con mano fuerte, ¿lo ven? En Deuteronomio 7, versículo 8 aquellos a quienes escogió son los que Él saca de la esclavitud, todos aquellos a quienes escogió son aquellos que fueron sacados de la esclavitud.

En este caso de la esclavitud de Egipto, pero esto sirve como una imagen de la liberación espiritual de todos aquellos que han sido escogidos por Dios antes del comienzo de los tiempos, Él nos ha sacado de este maligno sistema del mundo, estamos en el mundo, pero no somos del mundo, ¿no?, y Él nos ha sacado de las tinieblas y ahora estamos en la luz, y estamos caminando en la luz y al sacarnos de donde vivimos y de la manera que vivimos en otro tiempo hacemos segura nuestra elección mediante la transformación de nuestra vida.

No es que nuestra vida cambiada gane nuestra salvación, sino que nuestra vida cambia es prueba de nuestra salvación y somos salvos por la sola fe en Cristo, pero la fe nunca está sola, la fe siempre tiene una hermana gemela y son las buenas obras, y somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras.

Y así, aquí en Deuteronomio 7, versículo 8 —yo solo quería que no pasaran esto por alto—, que todos los escogidos son los que son sacados.

Vamos ahora a Deuteronomio 10 y quiero que observen los versículos 14 y 15, y vemos aquí nuevamente la verdad de la elección soberana de Dios, he aquí, he aquí —presten atención—, He aquí al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos la tierra y todo lo que en ella hay, así que todo este vasto dominio está en la mano de Dios, pero ahora Él hace una declaración muy limitada, Él es dueño de los cielos, de los cielos de los cielos y de toda la tierra, pero ahora Él reduce el enfoque, solamente de tus padres se agradó el Señor, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir,  a ustedes, como hoy pueden verlo.

Él tiene todo el mundo en sus manos, y no obstante de todo el mundo, Él ha elegido poner su afecto sobre sus escogidos, Él muestra un amor general por el mundo, Él hace llover sobre justos e injustos, les permite disfrutar de la música, les permite casarse, les permite el placer de tener hijos y nietos, Dios es bueno incluso con los no convertidos, pero tiene un amor especial por aquellos que ha escogido, es un amor redentor, es un amor que elige.

Él nos ama de manera que sobrepasa por mucho el amor que tiene por los que son pasados por alto, nos amó y nos escogió, dice aquí, más que todos los pueblos, y por favor observe nuevamente que amor y elección se usan de manera intercambiable en este pasaje de Deuteronomio 10, 14 y 15, a los que ama, los ama porque los ha escogido y a los que ha escogido lo ha hecho porque los ama con amor eterno.

Bien, vamos a Deuteronomio 29, versículo 4 [repite], y quiero que observen otro texto singular, este es un pasaje muy potente: ¿por qué algunos creen?, ¿por qué otros no creen? Deuteronomio 29:4 dice, pero hasta este día el Señor no les ha dado la capacidad de entender ni de ver ni de oír, esto presupone que a menos que el Señor lo haga, uno no puede creer.

Y no puede saber que tus ojos espirituales están ciegos mientras Dios no te de ojos para ver, tus ojos espirituales están ciegos hasta que Él te de oídos para escuchar su llamado y realmente oigas la verdad. Y tu corazón es duro e incrédulo, hasta que el Señor te dé un corazón para creer, —¡qué extraordinaria declaración de la soberana gracia de Dios!

¿Quién es el que ha hecho una diferencia entre nosotros? El Señor es el que hace la diferencia entre nosotros, y a los que son pasados por altos, Él simplemente les permite permanecer en su pecado, es su propio pecado, es su propia decisión, pero los que son creyentes lo son porque el Señor ha obrado en su corazón para que crean.

Quiero plantearlo de esta forma, todos los que están en el infierno están allí por su propia elección, todos los que están en el Cielo están allí por elección de Dios, todos los que están en el infierno están allí porque esa es la elección que ellos hicieron, han elegido rechazar el evangelio, pero los que están en el camino angosto hacia la vida, y los que están en el cielo, están allí debido a la elección distintiva de Dios, porque Él no nos dejó permanecer donde estábamos e intervino en nuestra vida y nos atrajo a Él, y lo hizo con cuerdas de amor.

Pero un pasaje más, Deuteronomio 30, versículo 6 [repite], este es un pasaje muy importante, me encanta este pasaje, concluiremos esta sesión con este versículo, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y tengas vida.

La circuncisión espiritual es la obra de Dios dentro del corazón, aquí no se habla de circuncisión física, no todo Israel es Israel, esto se refiere aquellos que están circuncidados espiritualmente, la circuncisión física no consigue nada, el infierno está lleno de personas con una circuncisión física, tal como está lleno de personas que han sido bautizadas, eso no consigue nada.

Dios debe circuncidar el corazón, y ser circuncidado en el corazón significa que la espada aguda de doble filo de la Palabra de Dios ha sido aplicada por el poder del Espíritu Santo para traspasar la dureza de tu corazón y cortarte hasta la médula, y abrirte y permitir que te veas como Dios te ve, y cuando Dios te abre con la circuncisión espiritual te quita el corazón de piedra, aquel corazón podrido inmundo y pestilente con el que naciste, obstinado, testarudo, sin ninguna vida espiritual.

Y cuando la verdad de Dios vino a ti fue como echar agua sobre un pato, simplemente se escurrió, pero cuando Él quita ese corazón de piedra, Él hace un trasplante de corazón y coloca allí un corazón de carne, y ese corazón está vivo, es un corazón que late por Dios, es un corazón receptivo a las cosas de Dios, y aquello que antes odiaba ahora amas, y aquello que antes amabas ahora odias, y es una total inversión de los afectos y deseos, un cambio total de cosmovisión, y ahora ves a Dios en todo, y ahora ves que tu propósito no es vivir para ti mismo sino vivir para la gloria de Dios.

Esto es lo que Dios debe hacer, así que mira nuevamente este versículo, Deuteronomio 30, versículo 6, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón, esta es una obra interior que solo Dios puede hacer, este es el nuevo nacimiento y cuando Dios lo hace tienes que ver esto en el versículo 6, entonces uno ama a Dios.

Antes que Él te circuncidará tu corazón no amabas a Dios, resistías a Dios y en el momento que Él circuncidó tu corazón, ahora amas a Dios, no solo con un pequeño amor, con todo tu corazón y con toda tu alma, observen que dice a fin de que vivas, antes que esto pasara no tenías vida, solo tenías una existencia, solo estabas aquí ocupando espacio, eras solamente el caparazón de una persona vacía, sin Dios en tu vida.

Sí, tal vez sabías acerca de Dios, pero no conocías a Dios y no tenías vida, de hecho, estabas espiritualmente muerto, y tenías una mera existencia vacía, hueca, pero cuando Dios circuncida el corazón te da un nuevo corazón y pone su vida en ti, y ahora amas a Dios y lo amas con todo tu corazón y tu alma, ahora buscas primero el reino de Dios y su justicia, ahora tomas tu cruz y sigues al Señor Jesucristo.

Esta es una obra de gracia soberana, esta es una obra que solo Dios puede hacer, y el corazón de todos aquellos que están en el Reino de Dios ha sido traspasado, circuncidado y cortado hasta la médula con un profundo convencimiento de pecado, pero también con una gran regeneración y vida eterna, y vida nueva.

¿Ha hecho esto Dios en tu vida? ¿Ha hecho esto Dios en tu corazón y tu alma? Una cosa es pasar por el aparato físico de la religión y recibir en este caso una circuncisión física, y otra totalmente distinta es recibir la circuncisión real, la circuncisión del corazón.

Haga Dios esto conforme a su plan y su propósito eternos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/9 – El río de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

4/9 – El río de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-rio-de-dios2/

Nancy DeMoss Wolgemuth: En los últimos 60 años, el grupo inglés de rock, Led Zeppelin, lanzó una canción que creo que refleja el deseo en cada corazón humano por aquello que es verdaderamente duradero.

Annamarie Sauter: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: Las primeras letras de la canción dicen: “Si el sol se negara a brillar, yo seguiría amándote. Aún si las montañas se desplomasen en el mar, todavía seremos tú y yo”.

¿Te das cuenta? La gente está buscando algo confiable, algo inamovible, algo o alguien en quien puedan confiar. A menudo las personas piensan que han encontrado eso en una relación o en una carrera o en una fuente de ingresos o en un amigo.

El hecho es que la mayoría de las personas hoy en día están poniendo su esperanza en lo que el escritor del himno llamó “arena movediza”. Solo Dios es inquebrantable, y cuando las montañas se desmoronen al mar, y el sol se niegue a brillar, solo Él estará allí por siempre.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana estamos en la serie titulada Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos está guiando a lo largo del Salmo 46. Abramos juntas nuestras Biblias.

Nancy:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas,  aunque tiemblen los montes con creciente enojo (Salmos 46: 1-3).

En los últimos programas, hemos estado viendo que tenemos aguas tumultuosas, agitadas, rugientes, y las inundaciones están devastando las montañas y todo lo que parecía estar seguro. Cuando pensamos en algo ‘seguro’, una montaña vendría a la mente, ¿verdad? ¡Uno simplemente no puede mover una montaña! Sin embargo, estas aguas están causando que las montañas sean arrojadas al mar. El resultado es el caos; la agitación.

Pero ahora, en el versículo 4 vemos otro cuerpo de agua que tiene un efecto muy diferente. El versículo 4 dice:

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.

Vamos a detenernos aquí y a meditar sobre esto por un momento.

En los versículos 2 y 3, vimos que las aguas eran amenazadoras, destructivas y mortales. Derribaron las montañas. Pero ahora en el versículo 4, por el contrario, tenemos un río, pero esta es agua con un efecto muy diferente, fertiliza la tierra, trae vida y vitalidad,  refresca trae gozo y alegría

Casi se puede oír, en los versículos 2 y 3, los gritos de las personas que estaban aterrorizadas por estas aguas, como las de un  tsunami. Y ahora, aquí tienes un río que hace que la gente se sienta  feliz, ¿que trae alegría a la gente? Bueno, es el río de Dios, una metáfora de la presencia de Dios, de la gracia de Dios, del favor de Dios que bendice y alegra los corazones de Su pueblo. “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios”.

El pueblo de Dios aquí se asemeja a una ciudad, y la ciudad de Dios está siendo rodeada y amenazada por enemigos, y como las aguas rugientes de un tsunami, las fuerzas del mal amenazan con abrumar y con tragarse al pueblo de Dios y Su santa ciudad. Pero los habitantes de esa ciudad, en el contexto del Antiguo Testamento, Jerusalén, están calmados.

Se debe a que Dios es su refugio. Él es su fuerza. Él es su ayuda, y están confiando en Él para su protección.

Estas personas, con la invasión del ejército asirio de la cual hemos hablado en los últimos días, tienen toda la razón para sentirse temerosas y tal vez incluso furiosas. Pero el río de la presencia de Dios y de Su gracia que fluye en medio de su pueblo los alegra. Incluso cuando están rodeados y amenazados por sus enemigos, la ciudad de Dios, tiene una fuente inagotable de alimento y de sustento que fluye de ella. Nunca se secará.

Esta gente, el pueblo de Dios, no puede ser separado de su provisión. Sus necesidades serán satisfechas. Están seguros de esto porque saben en Quién han creído y en Quién han confiado, y que no hay necesidad de caer en el miedo o en la desesperación.

Quiero recordarte que no importa lo que está sucediendo a tu alrededor, sin importar las agitadas aguas turbulentas o las aguas tumultuosas que te rodean, Dios siempre tiene un río de gracia para llevar alegría y paz a Su pueblo. Es Su gracia. Es Su provisión. Es Su sustento en tiempos difíciles.

Ahora quiero mirar el río de Dios un poco más extensamente, pero antes voy a hablar de esta ciudad de Dios a la que se hace referencia aquí: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.

¿Qué es la ciudad de Dios?  Es el lugar sagrado donde Dios vive, donde Él reina, donde Él es adorado y donde Él es honrado. Se llama el Altísimo. Se trata de “la santa morada, la casa del Altísimo”.  Él es el gobernante soberano del mundo, y la ciudad de Dios es esa gente que está gobernada por el Altísimo.

Ahora bien, como ya hemos dicho, en el contexto del Antiguo Testamento, la ciudad de Dios era Jerusalén, la ciudad terrenal de Dios, y creemos que tal vez el motivo de la redacción de este salmo fue el momento cuando  la ciudad santa, Jerusalén, estaba siendo amenazada por los ejércitos asirios del rey Senaquerib.

“La santa morada del Altísimo”, era, en ese contexto, Jerusalén, pero la ciudad de Dios es mucho más que un lugar geográfico. Hay una ciudad espiritual de Dios, y esa es el pueblo de Dios, una comunidad santa de aquellos que son Sus verdaderos hijos. La Escritura nos enseña que Dios vive con Su pueblo. Dios mora en medio de Su pueblo. Ellos son Su santa morada.

Así que en el sentido del Nuevo Testamento, esto describe la Iglesia, que somos nosotros, los que realmente ponen su fe en Cristo. Nuestras vidas son Su templo, Su lugar santo. “La santa morada del Altísimo”—esa soy yo, esa eres tú, somos nosotros, es Su Iglesia—la ciudad de Dios.

Y por supuesto, también esperamos la ciudad eterna y celestial de Dios, que Gálatas llama “la Jerusalén celestial” que tiene su culminación definitiva en el cielo. La morada que Dios tiene ahora y está preparando para su pueblo, un cielo nuevo y una tierra nueva, donde habrá gozo y alegría eterna y sin fin—esa ciudad que vemos a la distancia… que no está lejos de Dios, aunque sí luce lejos para nosotras desde nuestra perspectiva.

En esa ciudad de Dios hay un río cuyas corrientes hacen la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, la habitación de Dios, alegre.

Ahora bien, ese río es una idea central poderosa, fascinante y emocionante que se ve a todo lo largo de la Escritura, desde los primeros capítulos del Génesis hasta el último capítulo de Apocalipsis. Quiero tomar unos momentos para leerles algunos pasajes, por orden cronológico a través de la Escritura, que nos dan una idea de este río de Dios que se menciona en el Salmo 46.

Comenzando en Génesis, en el capítulo 2, en el versículo 8—esa es la primera referencia donde vemos este río. La Escritura dice: “Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén, el paraíso en la tierra; y puso allí al hombre que había formado. El árbol de la vida estaba en medio del jardín”. [Recuerda este versículo porque cuando llegamos al Apocalipsis, vas a ver otra vez  ese árbol de la vida.] “Un río salía de Edén para regar el jardín, y allí se repartía en cuatro brazos”.

Así, en el Jardín del Edén, Dios creó un río para que sea exuberante, hermoso y fructífero, y ese río, como podemos ver a través de la Escritura, es una imagen de la presencia de Dios y de la gracia de Dios que nos sostiene y hace que nuestra vida sea bendecida y fructífera.

Este río en el Edén se divide en cuatro ríos, que son nombrados a medida que continuamos leyendo Génesis capítulo 2 y servían para regar toda la región. Pero es interesante que en el Salmo 46 leemos: “hay un río [singular] cuyas corrientes [plural] alegran la ciudad de Dios”.

Así que hay un río de Dios, un río de la gracia de Dios, un río de Su presencia que fluye de Su corazón y se canaliza y distribuye en cada lugar de la ciudad de Dios—entre el pueblo de Dios.

Fluye hacia donde tú vives, hacia tu familia, hacia tu iglesia, hacia tu comunidad, hacia tu vida. Un río—la presencia de Dios—que luego se divide y se distribuye y fluye hacia todos los lugares—todas las ciudades donde se escucha este programa; en tu ciudad, en tu vecindario.

Si vives en Argentina, en un pequeño suburbio, el río de Dios tiene un arroyo que pasa por ahí. Y algunas de ustedes que viven en los EE. UU. o en Colombia, o en Guatemala o en México, donde quiera que vivas…el río de Dios tiene una corriente de agua que va hasta allí y por todas partes.

Ahora leemos en el Salmo 1 una descripción del hombre que se complace, que se deleita, en la ley del Señor. Dice: “Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,  que da su fruto a su tiempo,  y su hoja no se marchita;   en todo lo que hace, prospera”.

Aquí vemos la refrescante y vivificante provisión de la gracia de Dios que viene a nosotras, ¿cómo? A través de Su Palabra. Mediante la meditación de día y de noche en la Palabra de Dios, es como se llega a ese río que fluye dentro y corre por tu cuerpo.

El Salmo 46 se ha convertido, para mí en un río de Dios en estos últimos días, regando la sequedad de mi corazón, convirtiéndolo de un desierto a un lugar hermoso, un lugar fructífero, un lugar bendecido.

El Salmo 36 dice: “les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida”. En el Salmo 65, “Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; 
el río de Dios rebosa de agua”.

Estos versículos hablan de una abundante provisión, una provisión suficiente de la gracia de Dios y de Su presencia.

A veces nos sentimos como si el río de Dios fuera solo un pequeño goteo, minúsculo, corriendo por nuestras vidas. Y a veces nos sentimos como si el lecho del río se hubiera secado, ¿no es así? Ve a las Escrituras y recuerda que Dios te da a beber del río de Sus delicias.  Él es la fuente de la vida, y en Él no hay sequedad, dice Su Palabra. “Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; el río de Dios rebosa de agua”.

Ahora mismo yo estoy atravesando por algunas circunstancias desesperantes en mi vida, y algunas de ustedes también las tendrán. Pero quiero decirte que el río de Dios no nos falta. Está lleno. Está siempre lleno. Está lleno cuando yo estoy vacía. Está lleno aun cuando yo estoy seca. Él todavía está lleno. Y ese río de Dios puede correr a través de mi vida por la fe, si le permito ser mi  fuente completa de provisión.

Luego escucha este pasaje de Isaías 8:

Y volvió el SEÑOR a hablarme de nuevo, diciendo: Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamente, 
he aquí el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Éufrates, 
 es decir, al rey de Asiria con toda Su gloria, que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.  Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelante,  hasta el cuello llegará,   y la extensión de sus alas   llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.” (vv. 5-8).

En este pasaje se describen dos cuerpos de agua. El primero es el de “las aguas de Siloé, que fluyen suavemente”. Ese es el agua de la provisión de Dios, Su protección. “Las aguas tranquilas de Siloé”, dijo un comentarista, “eran una pequeña fuente, y un arroyo en las afueras de Jerusalén, que suministraban agua a una piscina dentro de la ciudad para el uso de los habitantes”. 1

Así que no había un río que corría a través de Jerusalén, pero había una pequeña fuente y un arroyo que siempre proveían el suministro suficiente para las necesidades de las personas, y Dios dice aquí: “Yo soy como las aguas de Siloé, que fluyen suavemente, pero,” Él añade: “Por cuanto este pueblo ha rehusado, no las quieren, las aguas de Siloé que corren mansamente”.

La presencia de Dios está representada como un río manso, que fluye apacible y Dios dice, “porque mi pueblo ha rechazado mi gracia y mi presencia, y el río de mis delicias, voy a traer contra ellos río  torrencial  que los vencerá, inundará, y abrumará.” Es el río de los enemigos de Dios. En este caso, es el ejército asirio.

Dios dice: ¿Tú no me quieres?, ¿No quieres mi gracia? ¿Yo no soy suficiente para ti? ¿No puedes confiar en Mí? Entonces déjame mandar un poco de agua hacia ti. “Y Dios dice que si recibimos Su favor y Su gracia, ese río suave es suficiente para soportar las olas tumultuosas y amenazantes que se oponen a nosotros en el mundo. Pero si rechazamos ese río manso, y de suave fluir, de Su presencia, de Su gracia, vamos a terminar siendo abrumados por el adversario.

Realmente importa si confiamos en la presencia de Dios y en Su provisión para nuestras vidas. Tú dirás, “Bueno, me gustaría tener más”. Dios dice: “Tienes suficiente. ¿De verdad quieres más? Te voy a dar algo que te dará más. . . Puedo enviarte agua, pero no quisieras que sea el ejército asirio que viene a desbordarte y a conquistarte. Dios dice: “Toma tu elección. Pon tu confianza en mí, o estarás abrumado por el enemigo”.

Isaías capítulo 33 lo expresa de esta manera: “Porque allí, el Majestuoso, el SEÑOR, será para nosotros   lugar de ríos y de anchos canales” (v. 21). Dios es para Su pueblo un lugar de ríos y  de arroyos muy anchos. Eso sugiere abundancia, suficiencia. Su plenitud divina es la fuente inagotable de nuestra plenitud, de nuestra fecundidad, de nuestra paz y de nuestra alegría.

Escucha también lo que dice Jeremías capítulo 17:

Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR,  cuya confianza es el SEÑOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, 
y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto (vv. 7-8).

Él está diciendo, “¿Quieres ser fructífera? ¿Quieres ser protegida de la sequedad espiritual? Pues plántate junto al río. “¿Y cuál es el río? Es el Señor. Él es la fuente de la vida y de la fecundidad, la protección contra la sequedad espiritual.

Veamos unos pasajes más. En Ezequiel capítulo 47— algún día tal vez haremos toda una serie sobre este pasaje, me encanta este pasaje. Al profeta Ezequiel se le da una visión en la que ve una corriente de agua que sale hacia delante del templo y riega la tierra. Este río, a medida que sale, da vida y salud a todo lo que toca.

Ezequiel capítulo 47, comenzando en el versículo 9:

“Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río. . .

Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarán, [¿Hemos escuchado esto antes?] ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar “(v. 9, 12).

Y Dios quiere que de nuestras vidas corran ríos de agua viva. ¿No es eso lo que Jesús dijo en Juan capítulo 7?

El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Esto dijo acerca del Espíritu, que recibirían los que creyeran en Él “(vv. 38-39).

Escucha, no habrá una fuente de río de agua viva, dentro de mí o dentro de ti apartados del Espíritu de Cristo de mora en nosotros. Pero con el Espíritu de Cristo que mora en nosotros hay un manantial inagotable, una fuente de agua viva. La presencia, la gracia y el favor de Dios pueden fluir a través de nosotros en la medida que el Espíritu Santo de Dios nos llena.

Bueno, vamos al último capítulo de la Biblia, Apocalipsis capítulo 22. Leamos el pasaje, o escúchalo en el contexto de los otros pasajes que hemos estado leyendo desde el principio en el libro de Génesis.

“Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero…”

¿Ves la ciudad de nuevo? Tienes el río y la ciudad juntos en el Salmo 46, y ahora de nuevo en Apocalipsis 22.

Además, a cada lado del río, está el árbol de la vida… ¿Recuerdas Génesis 2? ¡No habíamos vuelto a ver ese  árbol de la vida desde que el hombre pecó! Pero ahora lo volvemos a ver, y está en la ciudad de Dios.] …Que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones (vv. 1-2).

Entonces, ¿qué es este río de agua de vida que fluye del trono de Dios y del Cordero? Pues bien, el Evangelio de Juan nos ayuda con un pequeño detalle, y está en el libro de Juan, capítulo 19, en el versículo 34. ¿Recuerda que en la cruz después de que Jesús murió uno de los soldados en Juan capítulo 19 dice: “le abrió el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua”? (V. 34).

Ahora bien, en Juan capítulo 2, el cuerpo de Cristo ya había sido identificado como el templo de Dios. Y de ese templo salió sangre y agua. El río que da la vida al mundo es la corriente de la gracia de Dios que brota del corazón de Cristo, entregado por nosotros en Su sacrificio en la cruz.

A partir de ese arroyo que fluye del costado de Cristo hay un río que bendice a toda la creación y que trae alegría y paz a la ciudad de Dios, al pueblo de Dios, y nos permite ser fructíferas y llegar a ser una fuente de bendición para otros en necesidad. “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo”.

Si tú eres morada de Dios, si tu vida es su templo— y lo es, si has puesto tu fe en Cristo—entonces Dios tiene la intención de que haya fuentes de agua viva llenándote, que fluyen a través de ti, dándote vida a ti y a los demás que te rodean, y es la vida de Su gracia.

Annamarie: Nancy estará de regreso para darte un mensaje especial y para orar.

Ella nos ha estado preparando para las tormentas de la vida, llevándonos a lo largo del Salmo 46. El mensaje de hoy es parte de una serie llamada, Castillo fuerte es nuestro Dios. Para escuchar este programa en línea, puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes escucharlo a través de la aplicación de Aviva Nuestros Corazones, y no solo escucharlo, sino que fácilmente puedes compartirlo con tus amigas o hermanas.

Como Nancy ha explicado, esta serie surgió a raíz de circunstancias personales, y sabemos que muchas oyentes se pueden identificar con lo que han estado escuchando.

Nancy: Bueno, yo sé que no soy la única que tiene que seguir viniendo al Señor para buscar fortaleza cuando los vientos rugen a mí alrededor. Nuestras oyentes suelen escribir y compartir con nosotros acerca de algunas de las luchas que están enfrentando.

Una mujer nos escribió diciendo: “He sido realmente probada en los últimos tiempos hasta el punto de darme por vencida. Sus palabras que nos dicen que debemos estar quietos y esperar en el Señor realmente levantaron mi espíritu.”

Estoy muy agradecida de que hemos sido capaces de animar a esa mujer y día a día, a través de este programa somos capaces de ayudar a un sinnúmero más, justo como ella. Nuestras oyentes juegan un papel crucial en ayudarnos a seguir transmitiendo este tipo de mensaje esperanzador.

Si has sido alentada de alguna manera por Aviva Nuestros Corazones, si has encontrado esperanza en el Señor a través de los mensajes que has escuchado en esta emisión, ¿considerarías  ayudarnos a difundir este mensaje a otras mujeres?  Permanecemos en el aire gracias a las donaciones de oyentes como tú. Así que ¿podrías detenerte un momento y orar y preguntarle al Señor si Él quiere que te involucres en ayudar a este ministerio?

Annamarie: Solo tienes que visitarnos en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com y hacer tu ofrenda conforme el Señor lo ponga en tu corazón.

Como agradecimiento por tu ofrenda de cualquier monto te enviaremos una copia del libro “En la quietud de Su presencia”, este es una invitación a fortalecer tu vida devocional con Dios. Visitanos en AvivaNuestrosCorazones.com, haz tu ofrenda e indica que quieres recibir el libro. Los envíos están disponibles a EEUU y Canadá.

Bueno, aquí uno de los temas más sorprendentes que encontramos en la Escritura: Dios habita en medio de Su pueblo. ¿Por qué es esto tan sorprendente? Nancy lo explicará en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora oremos juntas.

Nancy: Te doy gracias, Señor, por ese río de agua de vida, que cuando las circunstancias y el dolor, o las tormentas, los vientos y las olas están golpeando nuestra vida, en nuestro interior “hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo”. Y a medida que confiamos en Ti y que tomamos de ese río, encontraremos abundancia y fecundidad, seguimos creyendo y recibiendo debido a la vida que nos has dado a través de Cristo, en cuyo nombre oramos con acción de gracias, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Thank You, Led Zeppelin, Led Zeppelin II (Remastered) ℗ 1969; Río De Dios, Miriam Bloise, Respuesta De Amor ℗ 2011.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¡Este es mi Rey¡

Coalición por el Evangelio

¡Este es mi Rey¡

 

Varios hermanos me pidieron que les copiara la cita del Dr. S. M. Lockridge que usé en la conclusión de mi mensaje de ayer. Estas palabras fueron pronunciadas por el Dr.  Lockridge en una conferencia  cuando alguien le pidió, aparentemente de manera improvisada, que abriera una de las sesiones en oración. Aquí está la traducción al español de parte de lo que él dijo; más abajo está el escrito completo en inglés. Este es, sin duda, un tributo glorioso a nuestro bendito Señor y Salvador; sin embargo, no importa cuánto tratemos de exaltar a Cristo, siempre nos quedamos muy cortos.

La Biblia dice que mi rey

Es el rey de los judíos,
Él es el rey de Israel
Él es el rey de Justicia
Él es el rey de los siglos
Él es el rey de los cielos
Él es el rey de Gloria
Él es el rey de Reyes
Y el señor de Señores
¡Este es mi Rey!
Me pregunto ¿Lo conoces?

Mi rey es un rey Soberano
No hay manera de medir su amor ilimitado
Él es perdurablemente fuerte
Él es totalmente sincero
Es eternamente firme
Es inmortalmente lleno de gracia
Es imperialmente poderoso
Es imparcialmente misericordioso
¿Lo conoces?

Él es el mayor fenómeno
que ha cruzado el horizonte de este mundo
Él es el Hijo de Dios
Él es el salvador de los pecadores
Es la pieza central de la civilización
Él es incomparable
Él no tiene precedente
Es la idea más elevada de la literatura
Es la más alta personalidad en la filosofía
Él es la doctrina fundamental de la verdadera teología
Él es el único calificado para ser el Salvador todo suficiente
Me pregunto ¿Lo conoces?

Él suple de fortaleza a los débiles
Está disponible para los tentados y los afligidos
Él se compadece y salva
Él fortalece y sostiene
Él guarda y guía
Él sana a los enfermos
Él limpia a los leprosos
Él perdona a los pecadores
Él absuelve a los deudores
Él liberta a los cautivos
Él defiende a los débiles
Él bendice a los jóvenes
Él sirve a los desafortunados
Él guarda a los ancianos
Él recompensa a los diligentes
Él embellece a los humildes
¿Lo conoces?

Él es la clave del conocimiento
Él es la fuente a la sabiduría
Él es la entrada a la libertad
Él es el sendero hacia la paz
Él es el camino de justicia
Él es la autopista hacia la santidad
Él es la puerta a la gloria
¿Lo conoces?

Bueno, su vida es incomparable
Su bondad es ilimitada
Su misericordia es eterna
Su amor nunca cambia
Su palabra nos basta
Su gracia es suficiente
Su reino es justo
Su yugo es fácil y ligera su carga

Me gustaría describírtelo
Pero Él es indescriptible
Es incomprensible
Es invencible
Es irresistible
No puedes sacarlo de tu mente
No te lo puedes quitar de las manos
No puedes sobrevivir sin Él
Y no puedes vivir sin Él

Los fariseos no podían soportarlo
Pero se dieron cuenta que no podían detenerlo
Pilatos no pudo encontrar ninguna falta en Él
Herodes no pudo matarlo
La muerte no pudo con Él
Y la tumba no lo pudo retener
¡Este es mi Rey!
¡Este es mi Rey!

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

De Generación en Generación

Isha – Salmos

DÍA 115 – Salmo 77

Dosis: Misericordia

De Generación en Generación

“Él promulgó un decreto para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos. Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos.” (Salmo 78:5, 6) (NVI)

Si eres madre, supongo que como yo querrás preservar a tus hijos de cometer tus mismos errores. Tal vez por eso te esfuerzas en criarlos y formarlos y darles una instrucción que les ayude a tomar decisiones sabias. Este es un salmo muy largo que podríamos titular: Lecciones de historia para la vida. Asaf recuenta la historia de la nación de Israel desde su esclavitud en Egipto hasta el reinado de David. Esta historia se debía repetir de generación en generación para que no olvidaran a Dios y no cometieran los mismos errores que sus ancestros.
La memoria es frágil y parece ser que el pueblo de Israel había olvidado dos cosas fundamentales: las bondades y hazañas a favor de ellos y la infidelidad de sus corazones. Por eso Asaf empieza diciéndoles: “Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera, del poder del SEÑOR, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado.
¡Qué impacto podía tener entonces este largo relato que te animo a leer por completo, donde Dios manifestaba a través de los años su cuidado, protección y misericordia a un pueblo infiel! ¿Les cuentas a tus hijos el maravilloso obrar de Dios en tu vida con la misma pasión y gratitud? Este salmo nos muestra la importancia de la educación religiosa en casa. Los niños deben conocer de nuestros labios las historias de la Biblia para obedecer a Dios y poner en Él su confianza. Solo así evitarán cometer los errores del pasado. ¿Qué estamos haciendo para transmitir estas historias a nuestros hijos, sobrinos, nietos y conocidos?
No nos conformemos con llevarlos a un templo o a una iglesia. A nosotras nos corresponde entrenar a la siguiente generación. Tomemos en serio la disciplina del estudio para ser mejores madres espirituales de la siguiente generación. Sembremos valores y principios cristianos fundamentales para la vida. ¿Quieres empezar ya? Hazlo con este precioso salmo, úsalo como un repaso de historia. ¡Es una hermosa narración del amor de Dios y los caminos equívocos que puede tomar el ser humano! Cuéntale a tus hijos o nietos, a tus sobrinos estas verdades que les servirán para obedecer a Dios y no caer en errores pasados.

Oración: Señor, enséñame a estudiar tu palabra y a buscar en ella con profundidad, para poder así escucharte y obedecerte.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 131). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

¿Por qué no debemos perpetuar el mito de Santa Claus o los Reyes Magos?

Coalición por el Evangelio

¿Por qué no debemos perpetuar el mito de Santa Claus o los Reyes Magos?

 

Algunos padres cristianos no parecen ver ninguna inconsistencia entre su profesión de fe y hacerle creer a sus hijos que Santa Claus o los Reyes Magos realmente van a dejarles regalos en Navidad o en el día de Reyes. Mi deseo con este breve artículo es mostrarles que esa no es una tradición inocente, sino una flagrante contradicción con lo que decimos creer. ¿Por qué no debemos perpetuar el mito de Santa Claus o los Reyes Magos?

En primer lugar, porque es una violación al primer mandamiento de la ley moral: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Alguien puede replicar: “Pero Santa no es un dios, ni tampoco lo son Melchor, Gaspar y Baltazar”. ¡Oh, sí lo son! Cuando decimos que Santa y los reyes magos saben cuando los niños se portan bien y cuando se portan mal, y que tienen poder para proveer todas las cosas que algunos niños piensan que Santa y los reyes proveen, estamos atribuyéndoles connotaciones divinas. La Biblia dice que son los ojos del Señor los que “están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Pr. 15:3), no los ojos de Santa o de los reyes.

Pero no sólo es una violación al primer mandamiento, sino también al noveno. Eso es una mentira, y todos sabemos quién es el padre de la mentira. El Señor Jesucristo nos dice en Jn. 8:44 que hay dos cosa que caracterizan a Satanás por encima de todas las demás: es homicida y mentiroso.

Más aún, la Biblia también enseña que “todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8). Mentir a nuestros hijos acerca de esto simplemente porque es Navidad, y es el uso y costumbre de nuestra época, es violar groseramente la Palabra de Dios por nuestra tradición (Mr. 7:8).

En tercer lugar, porque el mensaje que transmite esta tradición es totalmente contrario al evangelio. Dios no bendice a los hombres sobre la base de las buenas, sino sobre la base de gracia (Ef. 2:8-9).

Y en cuarto y último lugar, por le roba la gloria a Dios en Cristo. La Biblia dice que “toda buena dádiva, y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación” (Sant. 1:17). Es a Él a quien nuestros hijos deben agradecer todo cuanto reciben, y no a seres inexistentes como Santa o los Reyes. Y su mayor regalo no son juguetes y bienes terrenales, sino la entrega de Su propio Hijo, nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien murió por nuestros pecados para concedernos gratuitamente el don de la vida eterna en Él (Rom. 6:23).

Si desea usar la ocasión para dar regalos a sus hijos, está en perfecta libertad de hacerlo. Pero no sacrifique la verdad y el evangelio en aras de preservar una tradición.

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

Certezas

Lunes 6 Enero

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1 Timoteo 1:15

Certezas 

http://labuenasemilla.net/20200106

Cecilia es una joven estudiante; no fue criada en la fe cristiana. Invitada por sus compañeros a escuchar el Evangelio, fue cautivada por el relato de la muerte de Jesús, quien, en la cruz, oró por sus enemigos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Ella reconoció: «Orar por sus enemigos, eso yo no lo hubiera hecho». La buena imagen que tenía de sí misma comenzó a desvanecerse…

Pronto se convenció de haber pecado. Entonces creyó que Jesús había muerto para quitar sus pecados, y que había resucitado. Recibió la paz con Dios y toda su vida cambió.

Sus padres no tuvieron que quejarse por este cambio, todo lo contrario. Sin embargo, su padre le dijo un día:

–Lo que encuentro aburrido en ti, es que tengas tantas certezas. Los que tienen certezas llegan a actos inaceptables. Es necesario cuestionar siempre las cosas y no afirmar nada positivamente.

–Sin embargo, le respondió ella, desde que escuché la verdad de que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, que fue crucificado y que oró por ellos, aprendí dos cosas que no sabía:

La primera es que yo he pecado.

La segunda es que él me salvó.

La primera es cierta, no puedes dudarlo.

La segunda también lo es: es mi tesoro y mi vida. La Biblia, la Palabra de Dios, es verdad, Jesús también vino por ti.

“Ahora, así dice el Señor, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1).

Génesis 6 – Mateo 5:21-48 – Salmo 4:4-8 – Proverbios 2:1-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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