Confesión y Súplica

Isha – Salmos

DÍA 116 – Salmo 79

Dosis: Perdón

Confesión y Súplica

“No nos tomes en cuenta los pecados de ayer; ¡venga pronto tu misericordia a nuestro encuentro, porque estamos totalmente abatidos! (Salmo 79:13) (NVI)

Probablemente este salmo fue escrito cuando Babilonia destruyó Jerusalén, y este descendiente de Asaf clamó a Dios con dolor por ver su ciudad en ruinas. Leamos su lamento: “Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia; han profanado tu santo templo, han dejado en ruinas a Jerusalén. Han entregado los cadáveres de tus siervos como alimento de las aves del cielo; han destinado los cuerpos de tus fieles para comida de los animales salvajes. Por toda Jerusalén han derramado su sangre, como si derramaran agua, y no hay quien entierre a los muertos. ¡Qué situación tan lamentable, que sin duda conmovía profundamente el corazón de Dios!
Sin embargo en el verso que citamos al inicio, vemos que el pecado de Israel continuó generación tras generación. Dios les advertía vez tras vez que dejaran atrás sus ídolos, pero vez tras vez Judá no hizo caso. Solamente cuando experimentaron las consecuencias de su infidelidad es que clamaban a Él: “Oh Dios y salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.”
Los judíos tienen un dicho que indica que todo castigo que reciben trae una onza de sanción por el pecado con el becerro de oro. Se refieren a la primera vez que erigieron un dios falso después que Dios los rescató de Egipto. Con este dicho, ellos piensan que los pecados de sus ancestros, pasados, presentes y futuros continúan en la mente de Dios.
Pero ¡gracias a Dios que esto no así! Cuando el Señor nos perdona por medio del sacrificio de Jesús, nos perdona de modo total. Su promesa dice: “Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.” ¿No es maravilloso? Una amiga que se sentía muy insegura de su salvación por un pecado de su pasado me preguntó una vez por este versículo. Alegaba que resulta imposible olvidar. Si nosotros, como seres humanos, no podemos desechar un recuerdo, ¿cómo será posible para Aquel que todo lo sabe lo haga? Entonces analizamos el verso en Isaías. Comprendimos que no dice “olvidará” tus pecados, sino “no se acuerda”. Mi amiga sonrió. “Eso sí se puede. Yo puedo decidir ‘no acordarme’. Eso mismo hace Dios. Decide no acordarse”.
¿Alguna vez has tenido una deuda? Una amiga mía contaba con un buen trabajo y empezó a comprar a crédito. Le aconsejamos que no lo hiciera, pero su cheque de cada mes pagaba los intereses. Entonces, de la noche a la mañana y sin previo aviso hubo recorte de personal. Se quedó sin empleo. Las deudas aumentaron, su angustia la enfermó. Poco a poco fue pagando, pero jamás olvidaré cuando comentó lo siguiente: “Cuando tuve aquella experiencia con el banco, pensé cierta noche que si yo sufría por esos intereses, ¡cuánto pesaba mi deuda de pecado! Pero Cristo vino y la pagó toda. Hizo un trabajo total”. Ella confesó a Dios su avaricia que la había llevado a endeudarse, pero sobre todo, aprendió cuánto le debemos a Aquel que no toma en cuenta nuestros pecados del ayer.

Oración: Señor, gracias porque tu perdón es total y no te acuerdas del ayer. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 132). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Hacia la noche o hacia el alba

Martes 7 Enero
unnamed
(Jesús dijo:) Vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
Yo soy… la estrella resplandeciente de la mañana.
Hacia la noche o hacia el alba

Se cuenta que en el sepelio de Winston Churchill (Inglaterra, 1874-1965), una melodía tradicionalmente destinada a despertar a los soldados fue tocada justo después de un canto para los muertos: «Es tiempo de despertarse, es tiempo de levantarse, es tiempo de recibir el día que se levanta…». Es fácil imaginar el contraste: ¡por un lado suena el lamento por un muerto, y por el otro, se habla de despertar y de un nuevo día!

Tal vez el comienzo de este año le recuerde a una persona cercana que ha muerto, o tragedias que han marcado su vida o la del mundo. ¿Se pregunta qué le depara este año? ¿Experimenta cierta aprensión frente a lo desconocido… como si marchara hacia la noche?

¡Escuche la otra melodía! Este año puede ser una extraordinaria ocasión para dar un cambio a su vida. En la Biblia Dios nos dice que si el futuro es sombrío para los que lo consideran sin él, es resplandeciente para el que confía en Dios. Él nos dice que a cada instante es posible escoger la vida, en lugar de conformarse esperando la muerte.

Sí, Jesucristo vino para reconciliarnos con Dios y hacer de nosotros nuevos seres. El que cree en el Señor Jesús tiene una vida de relación feliz con Dios, y como consecuencia una verdadera esperanza: estar para siempre con él en el cielo.

Esto es lo que deseamos para cada uno de nuestros lectores. Confiemos en Dios, y miremos juntos hacia Jesús, “la estrella resplandeciente de la mañana”. El alba se va a levantar.