1/8 – El esqueleto – Serie: La anatomía de la Iglesia

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

1/8 – El esqueleto

John MacArthur

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No sé qué tan real es esto, pero alguien me dijo esta semana: “La gente piensa de ti como una máquina de predicación y quizás realmente no sepan lo que hay en tu corazón porque rara vez estás desconectado de un texto”. Y yo dije: “Bueno, este domingo les va a ayudar entonces, porque simplemente voy a compartir mi corazón”.

Nosotros en nuestra serie, en Mateo, normalmente estaremos comenzando el capítulo 21, el cuál comienza la última semana de la vida de Nuestro Señor. Pero antes de que lleguemos a ese clímax glorioso, grandioso del Libro de Mateo, para el cuál todos hemos esperado unos cinco años, incluyéndome a mí mismo, tengo algunas cosas en mi corazón que quiero compartir con ustedes.

Cuando yo me voy y ministro en otros lugares, predico en otros lugares, le hablo a otras personas, paso tiempo en la oración, en la palabra y leo algunos libros y cosas que normalmente me permiten hacerme a un lado, dar un paso hacia atrás de la presión y pensar con claridad. Y cuando estoy aquí es difícil tener el tiempo para hacer eso. Y como resultado de eso el Señor parece hacerme ver ciertas cosas que son necesarias que yo entienda, que yo enfatice en mi propio corazón y vida y que yo comparta con ustedes. Y me preocupa nuestra iglesia y quiero que sepa que esta iglesia es mi vida. Es el corazón y el alma de mi vida. No creo que el ministerio ha llegado a un punto de estancamiento aquí. No creo que ya terminamos. No creo que estamos simplemente tratando de aferrarnos a esto. Creo que acabamos de comenzar y la energía que di en los últimos quince años es solo un preliminar en comparación con la energía que quiero entregar en los próximos, si el Señor se tardara quince años o el tiempo que Él quisiera.

Creo que el futuro todavía está delante de nosotros. Es emocionante, está lleno de gozo y expectativa y hay un potencial tremendo de posibilidades. Pero también creo que estamos en el punto, en nuestra vida de la iglesia, que estamos en un intervalo muy, muy crítico y puede haber un gran futuro para nosotros o puede no haberlo, dependiendo de lo que hagamos con el momento de oportunidad en el que nos encontramos en este momento.

Estaba jugando golf por primera vez en mi verano, el otro día y había esperado durante mucho tiempo el tener tiempo para hacer eso. Inclusive, mientras estaba de vacaciones, normalmente encuentro algunos lugares donde predicar mientras que estoy de vacaciones y toma algo de tiempo. Pero estaba jugando a golf con un pastor y él quería saber acerca de construir una iglesia. Y el tenía en su corazón el construir, el levantar una iglesia y realmente tenía hambre de levantar una iglesia. Había estado en nuestra conferencia de pastores y de hecho había estado aquí dos veces y había predicado yo en su iglesia allí, en la parte este. Y él dijo: “Hombre, realmente quiero ver a Dios hacer eso, quiero que una iglesia se levante” y demás. Y él me estaba preguntando acerca del ministerio y después él dijo: “Sabes, una iglesia como la tuya, ¿cómo es una iglesia tan grande como la tuya y con tantas cosas que están pasando, tantos ministerios y demás, es difícil?”.

La implicación de su pregunta era: “Ahora que estás ahí, ¿en cierta manera descansas?” Y yo le dije: “Déjame decirte algo”. Yo le dije: “Ser parte de edificar, de levantar una iglesia es fácil”, digo, “es como estar en un velero, alguien más está soplando el aire. Tú simplemente estás sentado ahí. Y yo, honestamente, le puedo decir que el crecimiento de Grace Church, los grandes años del crecimiento tan tremendo con el que comenzamos siendo cuatrocientas o quinientas personas y simplemente llegamos y crecimos y crecimos. Y todas estas cosas maravillosas estaban pasando, eso fue fácil”. Digo: “No sabía lo que estaba pasando, para ser honesto con usted. Llegaba aquí cada domingo, simplemente para ver lo que estaba pasando. De hecho, había tanto de lo que Dios estaba haciendo, era tan emocionante. Claro, hubieron principios que aplicamos a partir de la Palabra de Dios y hubieron énfasis, y hubo una motivación para buscar la excelencia y demás, pero esos fueron tiempos de euforia”. Digo: Esos fueron simplemente tiempos de éxtasis”.

A mí me gusta llamar a esos años, “Los años del descubrimiento”. Y llegué aquí, no sabia mucho y todas las semanas llegaba y estudiaba y aprendíamos juntos. Y después les decía lo que la Biblia decía, y todo el mundo decía: “Guau. Eso es lo que la Biblia significa aquí y eso es lo que nos está diciendo a nosotros. Y nos emocionamos por eso”. Y dábamos otro gran paso en términos de nuestro crecimiento y entendimiento espirituales. Y el Señor añadía la iglesia, simplemente seguía así. Realmente, era como una especie de luna de miel prolongada. Y había energía en todos lados, había emoción y entusiasmo y todo el mundo estaba emocionado. Y ni siquiera estábamos haciendo en esos años las cosas que estamos haciendo en la actualidad. Pero nadie jamás esperaba nada.

Y entonces, todo lo que vivimos fue simplemente maravilloso. Y mi meta, honestamente, cuando llegué aquí era simplemente mantener a la gente que ya estaba aquí. Evitar que se fueran. Esa era mi meta elemental. Si tan solo me puedo ir de aquí y no se van, eso va a ser una victoria moral. Nunca tuve una meta de tener esto, esa es la razón por la que he dicho que el versículo en la Biblia que ha llegado a ser el más real y ha estado más fresco en mi entendimiento en los años de ministerio aquí, es Efesios 3-20: “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que podemos pedir o entender”. He visto a Dios hacer eso.

Pero en esos primeros años, todos estábamos emocionados. Había un éxtasis tremendo, había un sacrificio tremendo. Todo el mundo era parte del crecimiento, juntos. Uno de los miembros del personal me dijo hace un par de semanas atrás, él dijo: “Si ves a la historia, en casi cada área de la vida de la iglesia y en la vida del Pueblo de Dios, en cierta manera ha seguido un patrón muy interesante”. La primera generación pelea por descubrir y establecer la verdad, y eso es lo que hicimos. Digo, el primer flujo de años y descubrimiento y de establecer la verdad, hubo una emoción tremenda. Y después él dijo: “La segunda generación pelea por mantener la verdad y proclamar la verdad”. Y hemos visto eso. Lo establecimos en libros y en cintas. Y hemos comenzado a enviar a hombres a predicarlo en algún otro lugar y a traer a personas aquí y a enseñarles, a enviarles y trabajar con pastores. Y hemos comenzado a querer mantener la verdad y a proclamar la verdad. Y después él dijo: “A la tercera generación podría importarle menos, debido a que no fueron parte de la pelea en ninguno de los dos frentes”. Realmente, no tienen nada en juego, no tienen nada por qué luchar. Lo dan por sentado.

Y hombre, eso me aterra. Eso realmente me da miedo. “Lo más difícil”, le dije a este pastor, “lo más difícil con qué enfrentar en el ministerio es la indiferencia o la apatía. La complacencia”. Usted no puede enfrentarlo. No hay manera de enfrentarlo, fuera de hacer su mejor esfuerzo por enfrentarla al predicar y demás. Y es difícil. Alguien se me acerca y usted sabe, tenemos problemas como cualquier otra iglesia tiene. De hecho tenemos más de ellos, claro, porque tenemos más personas. Si no tuviéramos personas, no tendríamos ningún problema, usted entiende.

Pero cuando alguien se me acerca y dice: “Oh, John, tenemos un verdadero problema. Tenemos un problema real”. Ahora he regresado, he estado fuera he regresado varias veces este verano. Cada vez que regreso, alguien me dice: “Tenemos un problema, tenemos un verdadero problema. ¿Sabe usted lo que ha pasado? Tal y tal está en esta situación”. Y mi respuesta a eso es: “Maravilloso, hombre, eso es emocionante. Tenemos un problema y sabemos cuál es y podemos resolverlo con la verdad de la Palabra de Dios. Eso es maravilloso”. Digo: “Esa es la parte divertida del ministerio”. ¿A quién le gustaría tener una iglesia sin problemas?

Digo: “Si usted encuentra una iglesia”, yo le digo a los pastores jóvenes esto todo el tiempo, “si encuentras una iglesia sin problemas, no vayas ahí. Vas a echarla a perder”. Digo: “Qué cosa tan maravillosa es tener problemas porque los problemas pueden ser resueltos con la aplicación de la verdad divina”. Entonces, me emociona eso. Pero la complacencia, la indiferencia, la apatía, eso rompe el corazón. Y pensar que podemos nosotros producir una generación de personas, que ni siquiera fueron parte de la lucha, y quienes dan todo por sentado. Simplemente, entran y se apilan y se sientan. Y están ahí, en el perímetro exterior, y dicen: “Bueno, todo está aquí. Simplemente lo damos por sentado. Siempre estará aquí”.

Y debido a que no conocieron cuál fue el precio, ni siquiera pueden probar el dulce sabor de la victoria. Ni siquiera saben lo que es haber enfrentado la batalla entera. Digo: “Usted sólo tiene un oportunidad en la vida”. Y yo lo veo como si Dios me ha dado la oportunidad más grande, más maravillosa, emocionante que tengo. Me ha colocado aquí y no creo que todavía ha terminado. Pero lo que yo temo es que personas que no fueron parte del proceso de edificar, y el proceso de luchar, y descubrir, y establecerlo todo, establecer el cimiento, y hacer que todo empezara a moverse, y venir aquí, y no puedan valorar lo que Dios ha hecho.

Y me acuerdo de un pasaje, me gustaría que abrieran su Biblia, Deuteronomio, capítulo 6. Creo que ahí hay una buena ilustración, un pasaje escrito para nuestro ejemplo de esta misma situación. Claro que Dios, en su gracia maravillosa, escogió a su pueblo, Israel; en su misericordia lo sacó de la esclavitud, los colocó en la tierra prometida. Literalmente los inundó con gracia y bendición divinas en abundancia. Y Él dice, en el versículo 3 de Deuteronomio 6: “Oye, pues, oh Israel, y guarda esto, para que te vaya bien y para que aumentes poderosamente, como Jehová el Dios de tus padres te ha prometido en la Tierra, que fluye con leche y miel”.

Él dice: “Más vale que guardes los mandamientos, más vale que seas leal a al Fe. “Oye, Israel”, versículo 4, “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Lo primero que Él dice es: “Mira, si vas a ser fiel a la Fe, tienes que amar a Dios con todo tu corazón, alma y fuerzas”. Ama a Dios. Ama a Dios. Ama a Dios más de lo que amas al mundo. Ama a Dios más de lo que amas tu carro nuevo, tu casa nueva, tu trabajo, tu dinero, tu guardarropa, cualquier cosa, cualquier persona, cualquier lugar.

He estado leyendo esta semana pasada un clásico acerca de amar a Dios, escrito por Bernard de Clairvaux. Me redarguye profundamente. Profundamente. Él dice: “Tengo tres deseos en mi alma: acordarme de Dios, contemplar a Dios y amar a Dios”. Es un clamor bastante distante de algunos de nosotros. Si se nos preguntara que listáramos los tres grandes deseos de nuestra alma, me pregunto si estos serían. Acordarnos de Dios en todas las cosas, contemplar a Dios en todo momento y amar a Dios.

Y entonces Él dice: “Comienza con el interior”. Te coloco en una tierra con leche y miel, te coloco en el mejor lugar de bendición y vas a tener que meterlo en tu interior, un compromiso con amar a Dios. Después Él pasa al exterior, en el versículo 6: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán en tu corazón; y las enseñarás a tus hijos”. No solo en tu corazón, sino en tus labios, enséñaselas a tus hijos. “Habla de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te levantes, cuando te acuestes”.

¿Cómo es tu conversación? ¿Habla usted de la Piedad? ¿Habla usted acerca de Dios? ¿Habla usted acerca de Cristo? ¿Habla del espíritu Santo? ¿Habla de la Biblia? ¿Habla de la Virtud? ¿Habla usted de cosas que son buenas y honestas y puras? Digo, ¿usted va en un viaje con alguien durante el fin de semana y nunca habla acerca de Dios? ¿Nunca habla acerca de cosas espirituales? ¿Nunca habla acerca de cosas por las que usted va a rendir cuentas en términos de obediencia? Digo, ¿dónde está su conversación?

Como puede ver, si nos vamos a aferrar a estas cosas, tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón. También tenemos que hablar acerca de esto todo el tiempo, de tal manera que estimule nuestras mentes. Y necesitamos estar expuestos a eso. Yo creo que una razón por la que Dios ha levantado la radio cristiana en la actualidad, y ministerios de cintas y CD’s, es porque es la única manera en la que yo conozco en cierta manera de resistir el ataque de impiedad que enfrenta a la gente a través de la radio y la televisión.

Dígame un día en el que usted no era bombardeado en la sociedad por toda esa basura. Usted simplemente se iba a casa, hablaba con las personas, las personas que vivían ahí. Ahora usted tiene al mundo entero hablándole a usted. Vendiéndole filosofía impía desde todo ángulo posible. Y difícilmente puede llegar usted de domingo a domingo sin caer en términos de su propio compromiso espiritual.

Y entonces, el Señor ha levantado recursos. Debemos estar sepultados en ese tipo de cosas hasta que cultivemos una mente pura. Necesitamos hablar de esto todo el tiempo. ¿Es de eso de lo que usted habla? ¿Es esa su conversación? Digo, está bien hablando de los Dodgers de vez en cuando, pero no es lo que importa y lo demás no importa. Y después en el versículo 8, Él dice que hagan algo más. Que coloquen recordatorios. “Átalos como señal en tu mano, y colócalos entre tus ojos; y escríbelos en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

En otras palabras, Él dice: “Motiva, estimula tu memoria con algunos símbolos”. Digo, yo creo que los hogares cristianos y oficinas y  lo que sea, en donde quiera que estemos, necesitemos tener recordatorios para estimular nuestras memorias, para recordar las cosas en las que debemos estar pensando. Todas esas cosas, simplemente eran maneras en las que estimulaban su mente. Y recordar. Y hacerlos que recordaran las cosas con las que deberían estar comprometidos. Necesitamos tener esas cosas también para recordarnos de lo que olvidamos.

Entonces, comienza en el corazón y sale de los labios y debe ser estimulados en nuestras mentes mediante señales y símbolos. Dice usted, ¿por qué todo esto? Le voy a decir por qué. Porque será “cuando Jehová tu Dios sea traído a la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob darles, con buenas y grandes en ciudades que tú no construiste, y casas llenas de cosas buenas, que tú no llenaste, y fosos buenos que tú no escarbaste, y vides y árboles de olivo que tú no plantaste. Cuando tú hayas comido y estés saciado, entonces cuidado con que no te olvides de Jehová, quien te trajo aquí”.

Digo, la tendencia es que cuando usted no ha sido parte del proceso, usted da por sentado y se acostumbra a los resultados. Y creo que yo temo que algunos de nosotros, inclusive que hemos sido parte del proceso, podamos olvidar ese proceso. Podamos olvidar la mano de Dios, la manera en la que vimos a Dios moverse. Y muchas veces nuevas personas simplemente llegan, ustedes ni siquiera saben qué precio se pagó. Ustedes ni siquiera entienden el sacrificio de tiempo, y talento, y esfuerzo, y dinero que la gente hizo.

Me acuerdo de una pareja joven, que en el lugar de ir a su luna de miel, quisieron dar lo que tenían para su luna de miel. Digo, esa es simplemente una de miles de miles de ilustraciones. Pero algunas personas simplemente quieren entrar y todo está ahí, todo se hace bien, todo está bien hecho. Lo que sucede es que si cosas pequeñas salen mal, realmente adoptan una actitud quisquillosa. Y no entienden en donde está la verdadera batalla. Y no entienden la verdadera lucha y lo que realmente importa. Y se preocupan por el resto de las cosas. Es como un hombre que dijo en una ocasión: “Están volviendo a arreglar las sillas sobre la cubierta del Titanic”.

Y algunas veces, la gente me dice cosas insignificantes y mi respuesta interior, y no siempre lo digo, algunas veces lo digo, es: “¿A quién le importa? No me importa eso. ¿Por qué me importa esto?” Y dicen: “Oh, oh”. Concentrémonos en lo que realmente importa. ¿Por qué la gente quiere molestarse con cosas que no son esenciales? Adelante con el Reino. Algunas personas pasan su vida entera distrayéndose con cosas triviales. Cosas insignificantes, no entienden. Y creo que el niño de la apatía es la crítica. Y es tan fácil, como usted sabe. Llego al punto en el que usted da todo pos sentado, y se acostumbra, y se vuelve indiferente a todo eso. Y después comienza a criticarlo. Y todas las imperfecciones que puede ver.

Y usted sabe, como Tomás Hardy, él decía que él tenía un amigo que podía llegar a cualquier prado hermoso y encontrar de manera inmediata el montón de estiércol. Bueno, esa es una perspectiva. Esa es una perspectiva que usted no debe tener. Yo sé que Dios nos ha dado gente maravillosa. Y nosotros somos la iglesia más rica en el mundo en términos de la gente tan maravillosa que Dios nos ha dado. Y bendecimos a Dios por eso. Pero también se que hay muchas personas que sólo vienen cuando es cómodo. Los conozco, algunos de ustedes solo vienen cuando es cómodo. Fue cómodo hoy, entonces vino. Si no fuera cómodo, no hubiera venido.

Y usted ve a la iglesia como ve todo lo demás en la vida. Si satisface alguna necesidad que usted tiene, entonces usted va. SI usted puede encontrar algo que sirva a su necesidad mejor, usted va ahí. Digo, si usted cree que es mejor salirse, se sale. Si está bien ir a la iglesia, usted va a la iglesia. Para algunas personas es la menor de las alternativas cuando el presupuesto está bajo en el fin de semana. Para otras personas, vienen cuando quieren. No ven ninguna necesidad real para el compromiso y el domingo por la noche es simplemente en lo que nunca se van a involucrar. Ellos creen que un sermón a la semana es suficiente. Y si usted cree que eso es verdad, necesita doscientos sermones por lo menos esta semana. Quizás, en cierta manera, para sacarlo de su complacencia, de su satisfacción.

Como alguien dijo, creo que fue Kierkegaard quien dijo: “La gente cree que el predicador es un actor y supuestamente deben venir y ser sus críticos”. Lo que ellos no saben es que ellos son los actores y él es el que los está motivando, recordándoles sus frases perdidas. Entonces, es bastante fácil para nosotros llegar al punto en el que, usted sabe, vivimos en un mundo en el que todo es para usted. Digo, usted hace lo que quiere. Las cosas salen como a usted le gusta. Todo llega a usted, todo llega a usted. Inclusive nuestro mundo, llamado cristiano, promueve el mismo tipo de manera de pensar.

Y entonces, usted va a la iglesia y si tiene algo que ofrecer, usted se aparece. Usted no entiende la lealtad de apoyar al pastor cuando está ahí. O al hombre de Dios que está hablando. Y me preocupo, porque algunas veces cuando otros están hablando, cuando yo no estoy aquí, y la gente dice: “Bueno, es sólo tal y tal hablando. Vámonos. No vamos a ir”. Y usted entiende, claro, lo que eso le dice esa persona. No es tan ciego, no son torpes. Ellos entienden lo que eso significa. Y eso las expresa, ¿sólo eres tú, verdad? Y en cierta manera, ese es el tipo de actitud que da lugar a la complacencia en una iglesia, a la indiferencia. Y eso es lo que puede matar a un gran ministerio.

Como puede ver, ahí es en donde estaba Éfeso. Dejaron su primer amor y necesitaban ser motivados a recordar cómo era antes. ¿Han olvidado cómo era? Y entonces le dije a este pastor: “Levantar una iglesia es fácil. Es tratar de enfrentar con la grande, lo que es difícil. Es tratar de evitar que la gente se vuelva indiferente, apática, que de todo por sentado y no entiendan lo que tienen”.

Digo, la enseñanza aquí es tan buena y la música aquí es tan maravillosa, tan gloriosa. Simplemente, nos acostumbramos. Y la gente trabaja tan duro por cuidar de nuestros niños y enseñar a nuestros pequeños. Y todas las cosas que hacen. Y entonces es tan fácil para nosotros acostumbrarnos a todo y ni siquiera orar como debiéramos. Digo, ¿ora por mí regularmente? Algunas personas me dicen con mucha frecuencia, me encanta cuando la gente me dice: “Yo lloro por ti todo el tiempo”.

Yo me aferro a eso, porque usted no entiende, esto es una batalla. Yo sé, yo soy una máquina de predicación. Me paro y empiezo y aquí sale todo. Y ustedes lo evalúan del uno al diez, quizás. Y de vez en cuando uno es lo suficientemente bueno para mantenerlo regresando por otro, buscando otro bueno. Y está bien, yo entiendo eso. Pero ¿ora usted? ¿Qué hay acerca de los otros? ¿Ora por ellos también, los otros que enseñan y predican aquí? ¿Los otros que guían y sirven?

Digo, algunas personas son prontas para criticar y no tan prontas para orar. ¿Y qué hay aquellos de ustedes en liderazgo? ¿Están orando por las personas a las que guían? ¿O pensamos que todo está hecho tan bien que no necesitamos ya a Dios? Como puede ver, usted no entiende la batalla. Usted no entiende la batalla. Usted sólo ve el resultado. Y todo se ve tan fácil. Usted no entiende las lágrimas y el trabajo. Usted no entiende cómo los que estamos en liderazgo, en la iglesia, tenemos que unirnos unos a otros algunas veces para apoyarnos mutuamente, porque llega a ser muy difícil, muy doloroso.

Y sólo quiero que recuerde que necesitamos que usted se aparte de esto. Necesitamos que esté totalmente comprometido. Necesitamos que ore. Necesitamos que use sus dones, que sirva. Pensé en esto, creo de manera más fuerte, mediante una carta que recibí escrita por un pastor joven. Y quiero compartirla con usted. Realmente, es lo que motivó que simplemente le hablara de mi corazón esta semana y probablemente también la próxima semana. Pero mi gran gozo en el ministerio es ver a los jóvenes salir al ministerio.

Recibí una carta de uno que está pensando en salir y realmente quebrantó mi corazón. Y esto es lo que él dijo, y cito: “Le escribo esta carta por varias razones. Y aunque no nos hemos conocido personalmente, he leído algunos de sus libros y lo he oído por la radio varias veces. Permítame explicarle mi gran preocupación. Una que no he podido corregir y una que me está llevando a considerar dejar el ministerio. Quizás sus consejos los va a usar el Señor para darme algo de luz”.

“En primer ligar, mi posición. Firmemente creo que el liderazgo de la iglesia debe ser el mejor. No sólo en sus propias vidas espirituales, a nivel personal, sino también al establecer el ejemplo para la gente a la que guía. Ahora, me apresuro a añadir que no estoy hablando de perfección o de ningún tipo de súper humano. Simplemente una relación viva, creciente, personal con Nuestro Señor. Firmemente creo en eso. Si los líderes de la iglesia no presentan un estilo de vida de compromiso y dedicación a Su Señor, y al cuerpo local, aquellos que siguen tampoco lo van a hacer”.

“El problema, Pastor MacArthur, dos tercios de nuestros líderes elegidos asisten sólo a un servicio por semana. De nuevo, no estoy hablando de tener que estar ahí presente cada vez que se abren las puertas. Pero yo reo que fuera de situaciones imprevistas, enfermedades y vacaciones, yo creo que el liderazgo de la iglesia debe hacer un esfuerzo doble por estar presente en los servicios. Si no hay ninguna otra razón que alentar a los Santos y al pastor”.

“Me parece difícil en extremo el creer que el liderazgo apropiado, eso puede ser provisto cuando los líderes no pasan suficiente tiempo con su congregación como para saber dónde están sus heridas y temores. Yo voy a juntas y encuentro que, por mucho, la mayoría del tiempo se pasan asuntos que no tienen relación directa con las necesidades y heridas de la gente. Yo creo que debido a esto nuestra iglesia ha llegado a estancarse. Lo cuál es equivalente a retroceder en lugar de avanzar”.

“He traído esto a nuestro consejo varias veces y para ser honesto, ni siquiera todos ellos son fieles en su asistencia. Y he expresado mi preocupación sin resultado en absoluto. De nuevo, no estoy hablando de hombres y mujeres que simplemente no pueden cumplir con esto. Sino de aquellos que pueden pero no lo hacen. Recibo mis respuestas normales. Mi agenda está llena, estoy demasiado ocupado, estoy demasiado cansado al final del día. O ni siquiera presentan una excusa. Pero estas son las mismas personas que no temen recordarme con frecuencia que son el poder de la iglesia y sucede con frecuencia”.

“Pastor, he llegado al lugar e donde estoy. Si esto continúa en siguiente año, estoy listo para resignarme del pastorado. ¿Cómo es posible que un pastor dirija su rebaño, establezca los programas necesarios, desarrolle liderazgo espiritual si ni siquiera puede hacer que tenga a alguien que le apoye? Estoy abierto a su consejo. Yo creo que nuestra iglesia tiene muchas posibilidades, pero mientras que seamos tibios, el Señor no nos bendecirá. O nos usará”.

Esa carta podría haber sido escrita por miles de pastores diferentes. Porque eso es tan común, el volverse apático ante las cosas buenas que Dios nos ha dado. Y no quiero que ustedes hagan eso. No quiero que sean apáticos ante las bendiciones que Dios nos ha dado. No quiero que se olviden del Señor. Quiero que continúen temiendo Su nombre. Vayan conmigo por un momento al 2 Pedro, capítulo 1. Y simplemente les voy a decir en dónde estoy con las palabras de Pedro, en el versículo 12.

2 Pedro, 1-12: “Por tanto”, Pedro dice escribiéndole a su congregación en un sentido, “no voy a descuidar”, y puedo entender eso. A usted se le da una oportunidad por parte de Dios y usted no quiere echarla a perder. Es un llamado Santo, un alto llamado, un gran privilegio por el cual usted va a rendir cuentas. Por el cual usted es responsable. Pero él dice: “No quiero descuidar mi llamada”. Y entonces, “no voy a descuidar el traer siempre estas cosas a vuestra memoria”. Y estoy aquí, el día de hoy, para hacer lo mismo. No voy a decir nada nuevo. Voy a decir algunas cosas que son antiguas, viejas, que ustedes necesitan recordar. Él dice: “Quiero que se acuerden de estas cosas. Aunque ustedes las conocen y están establecidos en la verdad actual”, yo sé que ustedes las conocen. Simplemente, necesitan ser recordados. Simplemente, necesitan algo que estimule su memoria.

“Y voy a continuar haciendo esto. Mientras que esté en este cuerpo. Entonces, para que cuando me vaya de este cuerpo, este tabernáculo terrenal”, versículo 15, versículo 15 dice: “Ustedes se acuerden aún después de que yo esté muerto”. Hay cierta virtud en estar  repitiendo las mismas cosas elementales que no pueden ser olvidadas. Y eso es lo que me gustaría hacer. Simplemente, compartir mi corazón hablándoles de cosas que ustedes ya conocen.

Muchos pastores llegan aquí para descubrir, para tratar de entender por qué nuestra iglesia crece. Y qué es lo que estamos haciendo. Y normalmente vienen, esperando copiar algún programa que puedan llevar con ellos y aplicar en su propia iglesia. Y vienen a nuestra conferencia de pastores. Vamos a tener una en octubre. Espero que sean parte de ella. Vamos a tener a doscientos cincuenta pastores nuevos aquí. Y desean conocer lo que Dios está haciendo. Y normalmente vienen pensando que pueden copiar métodos, herramientas, programas, ideas, y llevarlos de regreso, implementarlos en su iglesia. Lo cuál sería como venir a un gran cuerpo y simplemente llevarse la piel con ellos.

Digo, están viendo cómo la carne se manifiesta en nuestro ministerio. Lo que no entienden es todo lo que hay a nivel interno. Y entonces, cuando vienen a al conferencia de pastores tratamos de enseñarles que hay muchas cosas que están debajo de la superficie que no ven, que son parte del cimiento para hacer que todo lo demás tenga sentido. Usted, cuando ve a un ministerio funcionando, operando. Se ve lo que está frente a usted. Pero lo que debe entender es que lo que está tras bambalinas, es lo que no puede ver.

Y entonces, me gustaría tomar una analogía del Apóstol Pablo, la analogía de un cuerpo. Y creo que podemos llamar a esto la anatomía de una iglesia. Pero creo que el cuerpo puede ser visto en cuatro características. Esto no es clínico, esto es simplemente para efectos de nuestra analogía. Huesos o esqueleto, sistemas internos, músculos y carne. Y una iglesia tiene que entenderse a sí misma de esa manera. Tiene que haber un marco, un esqueleto. Tiene que haber sistemas internos, a lo cuál yo llamo el flujo de ciertas actitudes. Y después, tiene que haber músculo, lo cuál es ciertos tipos de funciones que hacemos y después se manifiesta en la forma de nuestro ministerio.

Pero la forma no es suficiente. Usted no nada más puede reproducir o copiar la forma sin el resto. No va a vivir. No va a mantenerse en pie. No va a funcionar. Entonces, quiero que regresemos y comenzar desde el principio. Y esto es lo que yo creo que Cristo quiere que sea nuestra iglesia. Estamos comprometidos con esto. Y hemos estado comprometidos con esto desde el principio mismo. Y todavía estamos comprometidos con esto. Y el futuro es aún mayor del presente, por mucho, si realmente nos apegamos a estas verdades.

Digo, podemos ver a nuestro alrededor y decir: “Oye, esto está lleno. Escuche, estamos listos para construir un balcón. Tenemos la estructura para hacerlo. Estamos listos para levantarnos tan pronto como percibamos que hay necesidad de hacerlo”. Y debe haber una necesidad para ello. Tenemos un millón de personas aquí, en este pequeño valle, y en cualquier domingo dado. Inclusive, veinte mil de ellos están en una iglesia a donde van a oír la verdad. Y eso nos deja con muchos que no van a una iglesia, ¿verdad? ¿Quizás novecientos ochenta mil?

Podemos tener alguna perspectiva tendenciosa cuando pensamos que todo ya se ha hecho. Tenemos a personas aquí, a la vuelta de la esquina, quienes nunca han estado en la puerta de este lugar. Y queremos hacer lo que necesitamos hacer en el futuro, porque Dios nos ha dado el cimiento. No queremos decir: “Oye, construimos el cimiento.  ¿No este un cimiento hermoso?” Queremos continuar y terminar con la casa.

Entonces, pasando a esa metáfora paulina familiar, conocida, y tomándola, si puedo sacarla de su patrón bíblico, quiero hablar en primer lugar del esqueleto. Y creo que eso es de lo único que vamos a hablar en esta mañana. Simplemente eso, el esqueleto. Para que el cuerpo funcione y el cuerpo opere, tiene que tener un esqueleto. Tiene que tener estructura, tiene que tener forma. Es el esqueleto lo que proveé la estructura básica, la forma para el cuerpo. Ahora, yo creo que hay ciertas verdades, a nivel esqueleto, con las que debemos estar comprometidos. Estas son verdades no negociables. Estas son verdades inalterables. Son invariables. Estas son cosas en las que no vamos a hacer concesiones de ninguna manera y estas son verdades elementales a nivel esqueleto. Y yo creo que la iglesia debe estar comprometida con estas cosas.

Y cuando digo eso, amados, me refiero a ustedes. Usted, la iglesia es usted. No estoy hablando de alguna cosa nebulosa, estoy hablando de usted. Y, obviamente, estoy también hablando de mí. Permítame explicarle lo que yo creo que son los asuntos no negociables a nivel esqueleto.

En primer lugar, un alto concepto de Dios. Un alto concepto de Dios. Ahora, podría remontarme a todos los años, al pasado, y traer todo tipo de cosas que hemos tratado de enseñar acerca de esto. Pero voy a estimular su memoria, simplemente en algunas de estas cosas, y voy a hablar de algunas cosas generales. Es absolutamente esencial que la iglesia se perciba a sí misma como una institución para la gloria de Dios. ¿Entiende eso?

Ahora, eso es tan elemental que simplemente parece que ni siquiera tendría que decirse. Pero yo creo que la iglesia, en general en nuestro país, a descendido de ese nivel para convertirse en una iglesia que sirve para ayudar a los hombres. Y la iglesia cree que su meta consiste en ayudar a que la gente se sienta mejor acerca de sí misma. A jugar juegos psicológicos con ellos. A reglar, a parchear sus matrimonios, a darles placebos, usted sabe. Como parchear un matrimonio. Como Marabel Morgan dijo: “Para colocarse ropa interior negra, una rosa en sus dientes y meterse abajo de la mesa del comedor y guiñarle el ojo a su marido”. Ese tipo de cosas.

Digo, si usted tienen un matrimonio que está mal, usted puede hacer eso y todavía tener un matrimonio que está mal. Porque hay algunos cimientos bíblicos y hay algunas relaciones con Dios que se demandan entre personas, si es que van a tener relaciones correctas las unas con las otras. Y ese tipo de placebo realmente no son la respuesta. Pero hemos reducido la iglesia, desde un cuerpo, un organismo que tiene como meta conocer y glorificar a Dios, a una organización que tienen como objetivo hace que la gente se sienta mejor acerca de sí misma. Y ese no es el punto.

Si usted conoce de manera correcta a Dios, en últimas, va a afectarlo a usted y usted va a estar mucho mejor. La respuesta a todo en su vida es conocer a Dios, ¿verdad? Claro, el Señor es el principio de toda la sabiduría. Y cuando usted tiene una relación correcta con Dios, y usted toma en serio a Dios, y usted está en una relación correcta con Dios, entonces el resto de las cosas van a estar en su lugar correcto. Eso no quiere decir que no nos preocupan las necesidades de la gente. Nos preocupan, como también a Dios le preocupa. Como también a Cristo le preocupa.

Pero lo que quiere decir es que hay un equilibrio. Y todo comienza con un alto concepto de Dios. Debemos tomar a Dios seriamente. Como lo he dicho antes, algunas veces me gustaría que Dios matara a algunas personas durante la ofrenda. No me gustaría mucho que pasara eso, pero por que quizás yo sería la persona, pero digo, alguna manera dramática para ilustrar que Dios debe ser tomado seriamente.

Decimos: “Oh, sabes una cosa, alguien se muere o algo pasó. ¿Cómo es que Dios permitió que eso pasara?” Escuche, amigo. Esa ni siquiera es la pregunta. La pregunta es: ¿Qué es lo que usted y yo estamos haciendo vivos? Un Dios santo debería habernos matado hace mucho tiempo atrás. Ese es el punto. Y debido a que Dios es un Dios de gracia, no hay razón para que usted y yo seamos apáticos e indiferentes. Debemos tomar a Dios seriamente.

Yo me indigno en términos justos contra estos predicadores y demás, quienes arrastran a Dios, lo sacan de Su trono y lo convierten en algún tipo de siervo para los hombres. Quien tienen que hacer todas las cosas que demandan los hombres. Esta es una época irreverente, es irreverente. No sabe cómo adorar. Inclusive, lo que llama adoración, básicamente en muchos casos es simplemente inducir un sentimiento de calidez. Y creen que eso es adoración.

Conocen muy poco acerca de Dios. Y como dije, el hacer acerca de adoración, somos demasiadas Martas y no hay suficientes Marías. Estamos ocupados sirviendo todo el tiempo y no sabemos lo que es postrarnos y lavar los pies de Jesús. No sabemos lo que es temblar ante la Palabra de Dios. No sabemos lo que es tener una confrontación asombrosa con un Dios infinitamente Santo, que nos deja quebrantados por nuestra propia pecaminosidad y por lo tanto, útiles para Él, para la Gloria de Él.

Queremos sentirnos bien acerca de nosotros mismos. Queremos sentirnos bien. Queremos tener todo lo que necesitamos, que todos nuestros problemas sean resueltos. Y se nos vende una bolsa de psicología religiosa que se llama la iglesia. Escuche, realmente voy a dar un paso más hacia adelante y decir, podría profundizar y decir que usted puede tomar el noventa por ciento de todos los libros que se escriben en la actualidad y sepultarlos en el mar y no perderíamos nada. Porque simplemente son una multitud de placebos que atacan a nivel superficial los problemas que no pueden resolver.

Yo me remoto a la historia, a épocas cuando la iglesia era santa. Cuando tenían muy pocas cosas que leer. Pero las cosas que leían les decían cómo tener una relación con Dios. Tenemos millones de cosas que no parecen resolver el problema. Me sorprendió recientemente- me contaron en Moody, en la última conferenciad e pastores, que hicieron una encuesta de los pastores y dijeron: “¿En qué área necesita más ayuda que cualquier otra en su vida?” Y la respuesta fue: “La familia”. Y yo dije: “Espera un momento. No puede ser. ¿Me quieres decir que con todas las cosas que están allá afuera, todavía necesitas más cosas acerca de cómo  ayudar a familias?” No es eso. No es que usted necesita más material, es que con todo lo que se ha dicho, la gente no toma a Dios seriamente.

Entonces, no caminan  según sus leyes y se meten en los problemas en los que están. Y entonces, continuamos levantando a Dios. Esa es la razón por la que tuvimos la serie acerca de adoración y el libro ya se público. Y espero que lea el libro. Realmente lo espero, espero que lo lea. Y yo conozco a algunos de ustedes que dicen: “Lo compré, lo compré”. Yo sé. Espero que lo lea.

Sabe una cosa, Santiago lo dice: “Acercaos a Dios,” en Santiago 4-8, “y Él”, ¿qué?, “se acercará a vosotros”. Ahora, ¿qué podría ser mejor que eso? ¿Le gustaría vivir su vida con Dios cerca de usted? ¿Le gustaría eso? Bueno, claro. Usted se acerca a Dios y Él se acercará a usted. Die usted: “Sí, pero cuando usted se acerca a Dios, hombre, es algo que me pone nervioso”. Claro. Esa es la razón por la que él dice en la siguiente frase: “Pecadores, limpiad las manos”. Entre más se acerca usted a Dios, más ve usted su pecado, ¿verdad? “Humíllese a sí mismo, lloren. Vuestra risa se convierta en tristeza y demás”. Y ahí, cuando usted está hecho pedazos, dice: “El Señor lo levantará”.

Pero tomamos a Dios seriamente, y creemos que debe ser exaltado y levantado y no vamos a tener una iglesia centrada en el hombre. Queremos alcanzar a toda persona en el amor de Cristo, en el amor de Dios. Pero Dios va a ser el enfoque de nuestra adoración, de nuestra vida. Y no vemos la Biblia, por lo tanto, como un lugar en donde usted encuentra pequeñas fórmulas para resolver todos sus problemas. La vemos como un libro que revela a Dios. Revela a Dios.

Hay una segunda verdad no negociable. Y fluye de la primera, y esa es la autoridad absoluta de las escrituras. La autoridad absoluta de las escrituras. No vamos a hacer concesiones en este punto. La Biblia está siendo atacada de manera constante. El otro día leí una evaluación de un nuevo libro escrito por Louis Smith, en el Seminario de Fuller, en el cual él dice que está perfectamente bien si dos hombres homosexuales tienen una relación y eso está dentro de la tolerancia de Dios. Y si usted quiere aferrarse a esa perspectiva, lo único que tiene que hacer es eliminar la Biblia. Es muy, muy cómodo.

Y si usted es un profesor en un seminario, me parece algo incoherente el estar preparando a jóvenes para administrar la palabra de Dios mientras que usted la niega. Pero ahí es donde estamos. Ahora, ese es un ataque frontal. Yo creo que hay carismáticos que están atacando la Biblia al añadir todas sus visiones y todas sus revelaciones y todas la demás cosas como hemos compartido con ustedes en el pasado.

Y ellos, Jesús les está diciendo esto y Jesús les está diciendo aquello. Y Dios les está hablando por aquí y por allá. Y tienen todo este material que están apilando. Y de pronto, de manera sutil, han atacado la Biblia porque ya no es la única autoridad. Y les puede haber dicho: “Pero un hombre dice que Jesús viene al baño y le coloca el brazo en su hombro”, y dice él, “mientras me estoy rasurando”. Y mi respuesta a eso en mi mente fue: “¿Continúas rasurándote?” Porque si continúas rasurándote no es Jesús. Porque si el Dios Santo viniera al baño mientras que tú te estás rasurando, te matarías a ti mismo porque te habrías pegado tan fuerte en el suelo de la impresión.

Es algo terrible el confrontarse con un Dios infinitamente santo. Y después, ese tipo de torpeza y reciben estos pequeños mensajes especiales por parte de Dios. Escuche, nos vamos a aferrar a la Palabra de Dios como la autoridad absoluta. La Biblia siempre está siendo atacada. El peor ataque viene por parte de personas que dicen que la creen y no saben lo que enseña. ¿No diría usted eso? Ese es el peor de todos. Ese es el ataque más sutil que existe. Pero hay personas por todo Estados Unidos quienes dicen: “Yo creo en la Biblia de tapa a tapa”. No la conocen. Punto.

Simplemente, creen lo que no conocen, lo cuál es la cúspide de la ignorancia. Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Escuche, esa es la razón por la que soy un predicador expositivo. Si vamos a ser alimentados por toda palabra que sale de la boca de Dios, entonces debemos estudiar toda palabra. Y no creo que la predicación ha perdido eso. Y ahora la predicación es todo tipo de cosas diferentes. No enseñar la Palabra de Dios. Y tenemos que regresar a eso. Y tenemos que mantenernos en donde estamos. Necesitamos enseñar. Necesitamos enseñar toda palabra, toda palabra. Y si usted no tiene apetito por esto, no va a cambiar la manera en la que nosotros lo hacemos.

Dice usted: “Bueno, yo sé, no necesitamos otro sermón. Nos gustaría tener comunión”. Bueno, está bien, espero que encuentre algo de comunión. Simplemente vamos a continuar dándole la palabra, simplemente vamos a continuar alimentándole la palabra, porque sabemos que eso lo hace crecer. La comunión es importante, todo eso es muy importante, pero no como reemplazo para la Palabra de Dios. De hecho, si usted quiere conocer la verdad, yo encuentro que la comunión más dulce, más pura, la mejor y más gratificante siempre, se encuentra entorno a las escrituras. Siempre entorno a las escrituras.

La prioridad absoluta de la Palabra de Dios. Ahí es donde está mi corazón. Espero que ahí esté también el suyo. Y le voy a decir una cosa, dice usted: “Bueno, ya conocemos tanto, se nos ha enseñado por tanto tiempo”. Escuche, esa es la cúspide del orgullo, el decir eso. Digo, el proceso de descubrimiento nunca termina, nunca termina. Para mí no termina y lo he dicho en el pasado, el gran gozo de mi ministerio de predicación no es la predicación, la predicación es la parte de trabajo, el gozo está en la parte del descubrimiento. Entrar ahí y descubrir cosas que nunca antes había visto, nunca antes había conocido, nunca antes había entendido de manera plena. Y eso me casa cada semana de mi vida.

Ahora, esa es una aventura que nadie debe perder. Me acuerdo de un pastor, me dijo cuando estaba ahí, en Michigan, en una ocasión, y él dijo: “Bueno”, él dijo, “yo sólo pastoreo dos años en un lugar y después me voy”. Y yo le dije: “¿En serio?”. Él dijo: “¿Lo has estado haciendo por mucho tiempo? ¿Sí? Yo estuve dos años aquí, dos años aquí, dos años aquí, dos años aquí”. Y yo le pregunté: “¿Por qué?”. Él dijo: “Tengo cincuenta y dos sermones. Los predico dos veces y me voy”. “Eso es algo interesante”, yo le dije. “¿Qué hay acerca de todo el consejo de Dios?”. “No lo doy todo, simplemente la parte que creo que es importante”. “Oh, yo creo que toda palabra que sale de la boca de Dios es importante”. Eso es un “no negociable”.

En tercer lugar, y esto de nuevo fluye del segundo, doctrina sana. Usted comienza con un alto concepto de Dios, y si usted hace un compromiso con Dios, entonces se va a tener que apegar a Su revelación, Su palabra. Si usted hace un compromiso con Su palabra, usted va a aferrarse a lo que enseña y eso es doctrina. Doctrina sana. ¿Y saben una cosa amados? En el área doctrinal en el cristianismo, la gente es muy imprecisa, la gente es imprecisa. Hay sermoncitos para cristiancitos. Usted sabe, cosas útiles, agradables de oír, pequeñas.

No sé cuál es el propósito definitivo que cumplen, pero son agradables y algunas veces son interesantes y algunas veces lo hacen sentir sentimental a usted. Y siente sentimientos cálidos, si se siente triste o lo que sea. O se siente motivado y demás. Pero no hay doctrina sana. En otras palabras, nadie está gritando la verdad acerca de Dios, la verdad acerca de la vida, la muerte, el Cielo, el Infierno. La verdad acerca del hombre, el pecado, Cristo, los ángeles, el Espíritu Santo, la posesión del creyente, la carne, el mundo, lo que sea.

Digo, denme algo a lo que me puedo aferrar, denme una verdad. Esta es la razón por la que siempre hemos hablado de principalizar el texto. Usted toma un texto, usted descubre lo que significa y usted descubre lo que dice y después ve lo que significa. Usted extrae del mismo una verdad divina, y usted establece esa verdad en las mentes de las personas al repetir esa verdad en diez maneras diferentes. En caso de que usted no sabe, eso es lo que yo hago cuando predico. Lo llevo a lo largo del pasaje, extraigo una verdad divina y le hablo a usted de esa verdad en diez maneras diferentes.

A partir de este pasaje, este pasaje que se compara con este, y este pasaje con el otro pasaje y demás. Hasta que en su mente hay una verdad, una verdad sólida. Entendí eso cuando fui joven porque mi padre me dio una Biblia cuando salí de preparatoria. Y en la parte de enfrente me alentó a leer 1 y 2 Timoteo, y lo hice. Y continuamente oía a Pablo diciéndole a Timoteo: “Enseña doctrina sana, enseña doctrina sana, enseña doctrina sana”. Nutre tu propio corazón y comunícaselo a tu congregación. Doctrina sana.

Hubo un día cuando los pastores eran teólogos. Ahora no lo sé. Pienso del hecho cuando Dick y yo regresamos al congreso de Narrancy, en Chicago. No lo sé. Fue creo que hace un año atrás, ¿verdad Dick? Y habían tres pastores, creo, de cien eruditos. Bueno, cuatro incluyéndote a ti. Cuatro. Y noventa y seis hombres de universidades y seminarios. Y cuando reúnen a personas para discutir la Biblia, ni siquiera piensan en pastores. Y eso no necesariamente es un reflejo de que no hay ninguno. Simplemente, que no saben en dónde buscar a personas que puedan tratar con las escrituras.

Y francamente, ni siquiera yo sé por qué estábamos ahí. Pero creo que hemos perdido eso. Esa claridad doctrinal y ese aspecto distintivo en la predicación que realmente pertenece al púlpito. La gente necesita respuestas, respuestas sólidas de la Palabra de Dios. Nosotros, simplemente para efectos de curiosidad. Escribí una carta hace un par de semanas atrás a todos los diferentes ministerios que sabemos que están en la radio y les hice una pregunta. Respondemos a preguntas bíblicas todo el tiempo. Hicimos una pregunta simplemente para ver cómo respondían a preguntas. Una pregunta se envió y todo el mundo nos respondió con una respuesta diferente.

Entonces, si usted hubiera buscado consejería de todos estos ministerios, cada uno de ellos le habría dado a usted una respuesta diferente. Ahora, eso realmente es triste en un sentido. Hay tanta confusión acerca de las cosas que deberían ser, y de hecho, son claras en la Palabra de Dios. Estamos comprometidos con extraer algunas conclusiones bíblicas. Me acuerdo cuando estudiamos el Libro de Efesios, a principios del ministerio aquí, y establecimos la posición del creyente en Cristo, lo cuál fue parte del cimiento de esta iglesia.

Y el otro día yo estaba con mi entrenador de futbol americano de preparatoria. No lo había visto por mucho tiempo, fuera de una vez cuando él vino a la iglesia. Y él sigue con el Señor. Y ha enseñado la Palabra de Dios. Es un hombre maravilloso. Y estábamos recordando algunas de las cosas torpes que pasaron cuando jugábamos futbol en preparatoria y me dijo: “¿Sabes una cosa John?”. Él dijo: “Tú estableces en concreto, en mi vida, mientras que yo estoy vivo, estableces un entendimiento de la posición del creyente. Porque escuché las cintas de Efesios, capítulo 1, una y otra, y otra, y otra vez y después las enseñé año tras año, tras año a nuestros jóvenes”. Él dijo: “El entendimiento sólido de la doctrina de la posición del creyente en Jesucristo ha provisto el cimiento para mi vida entera”.

Y bueno, como puede ver, yo no me estoy reconociendo a mí mismo. Ese es el Libro de Efesios. Ese es el Espíritu Santo. Pero lo que estoy diciendo es que ese es el tipo de principios sobre el cual la gente establece su vida. Doctrina sana, sólida, sana. Y yo creo que debemos enseñar la Palabra de Dios y enseñarla con principios que son verdades divinas, que son parte del cimiento para la vida muy esenciales.

Así que, si usted quiere conocer algo de los ángeles, debemos tener verdad que es concreta y clara acerca de los ángeles. Si quieres saber acerca de los demonios, entonces debemos poder establecer lo que la Biblia enseña acerca de eso y por ello siempre estamos estableciendo contenido sólido.

Un cuarto elemento no negociable. Y usted conoce estas cosas, simplemente quiero que las recuerde. Un cuarto es santidad personal. Santidad personal. Me temo que todos somos víctimas de una sociedad absolutamente impía. Digo, simplemente gimo en medio de la sociedad en la que vivimos. La inmundicia, la suciedad, la basura que está siendo producida de manera interminable, no sólo a nivel filosófico, que corrompe la mente, que la aleja de Dios, sino las cosas inmorales. Simplemente, un mar que parece como si fuera un caño que está roto. Simplemente, de hecho el caño no solo está roto, está completamente despedazado y está inundando todo lugar.

No sé si esto es nuevo o no, pero siempre he tenido un problema con la música contemporánea, porque yo creo – No solo odio el estilo mismo, sino que tengo problemas con básicamente las insinuaciones sexuales de las palabras que son tan viles, impías. Y usted trate alguna vez de decirle esto a los niños: “Bueno, no entiendes, tú eres un hombre ya viejo. Qué sabes tú. Y tú no entiendes en dónde estamos, y las palabras están bien, y yo las tomo como quiero, y bla, bla, bla”.

Bueno, recientemente aprehendí a uno de estos ahí, en la televisión, uno de estos canales de música, de video. Y eso para mí cerró el asunto. Y cuando tocaron ese tipo de música, implementaron esa música en el área visual y esa inmundicia, es en primer lugar los tonos sexuales que simplemente son abiertos. Son descarados. Y en segundo lugar, está totalmente desconectado de cualquier forma de la realidad, lo cuál es divorciar a la gente de un razonamiento claro, saludable, lógico, y un entendimiento de la realidad. Es como tratar de inducir a una persona en un estado de control mediante drogas. Totalmente desconectado.

Vi una multitud de cosas absurdas, totalmente desconectadas, sin rima, sin razón, sin conexiones lógicas, entre lo que estaba pasando. De hecho, fue todo totalmente ridículo. Digo, yo puedo tener cuarenta y tres años de edad, pero no estoy en una situación en la que no pienso con coherencia. Y si usted coloca eso en términos visuales, y eso es lo que usted ve, eso es basura. Y después tiene una generación entera de personas, usted sabe, inundada por esto.

Escuche, tenemos que comenzar a trazar algunas líneas cuando hablamos de santidad personal y ser cuidadosos, en dónde nos exponemos a nosotros mismos y a nuestros hijos y a la gente que nos rodea. Usted no puede ir entrando y saliendo al cine y viendo cualquier cosas que sus ojos pueden ver. Y leyendo basura y exponiéndose a todo eso y no pagar un precio.

Simplemente, me impresionó eso y simplemente me dije a mí mismo: “¿Ahí es en donde estamos en nuestra sociedad?”. Yo no voy a ver películas, yo no veo ese tipo de cosas. Entonces, esto para mí me sacudió. ¿Ahí es en donde está nuestra sociedad? ¿Es esto lo que está pasando en las mentes caóticas de niños que están inundando sus celebros de eso? Creo que somos llamados a una pureza de vida y creo que no podemos negociar eso. No hay concesiones ahí. Ninguna. No vamos a hacer concesiones en eso y queremos implementar esa pureza, esa santidad, ese estándar de santidad.

2 Corintios 7, siempre viene a mi mente: “Así que, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Queremos implementar eso. Esa es la razón por la que implementamos la disciplina en la iglesia. Esa es la razón por la que si alguien peca, tenemos que ir a ellos. Ustedes tienen que ir a ellos, yo tengo que ir a ellos. Tenemos que hacerlo. Tenemos que hacerlo.

Recibí una carta de alguien, y él me escribió y dijo: “Quiero decirte una cosa. Una de las personas de tu iglesia, de tu personal de la iglesia, es tal y tal, e hizo esto, e hizo aquello, e hizo aquello”. Y él me estaba hablando aquí de una de las personas que trabaja en la iglesia. Y yo le respondí, le dije: “Querido amigo, si tienes algo contra un hermano, acércate a ese hermano, no lo calumnies, no calumnies a ese hermano en frente de mí. Yo no acepto lo que acabas de decir. Tú te acercas si tienes el problema, tú lo resuelves. Y si eso está resuelto, yo ni siquiera necesito saber de ello. Pero no acuses a un colaborador de Jesucristo con el que ni siquiera has hablado”.

Bueno, él me respondió con una carta hermosa y confesó el pecado que había cometido. Y preguntó, me pidió que si lo podía perdonar. Y me dijo que había aprendido una lección para su vida. Bueno, eso está bien. Y que él debía resolver eso con el hermano. Que piensa que lo ha ofendido. No estoy ni siquiera seguro de que hubo una ofensa. Pero si usted cree que eso es ser duro, eso es simplemente ser bíblico. Simplemente, queremos que la iglesia sea pura, ¿verdad?

Y entonces, queremos enfrentar ese tipo de cosas en amor, claro, en amor. Por ejemplo, usted toma el área de santidad personal y usted puede ver cuánto hemos perdido en esa área. Digo, ¿qué hay acerca de nuestra vida de oración que cultiva esa santidad? ¿Cómo es? ¿Qué hay acerca de la Palabra de Dios? ¿Qué hay acerca de ayunar, de meditar? ¿Cuándo se sienta usted y medita en la Palabra de Dios? ¿Cuándo hace usted eso?

Dice usted: “Bueno, yo soy anciano. Yo soy un diácono. Yo preparo un estudio bíblico”. No. ¿Cuándo se sienta usted y medita en la Palabra de Dios? ¿Cuándo medita por un periodo de tiempo prolongado acercándose a Dios en un momento de oración que se extiende más allá de un momento? ¿En dónde estamos en términos de santidad? ¿En dónde estamos en términos de comunión real con el Dios vivo?

Como puede ver, no es sólo líderes. Son líderes. Soy yo y todo el resto del liderazgo, pero también ustedes. Digo, no solo podemos sentarnos y vivir vidas cristianas medio comprometidas y esperar que la obra de Dios se lleve a cabo a la manera de Dios. Bueno, solo hay una final. Y le voy a dar esta brevemente. Autoridad espiritual. Autoridad espiritual. Yo creo, con todo mi corazón, que una iglesia debe entender que haya una autoridad. Yo creo, con todo mi corazón, que una iglesia debe entender que hay autoridad sobre esas personas en esa iglesia y esa autoridad es Cristo, quien es la cabeza, quien media su liderazgo a través de ancianos piadosos. Eso es simplemente lo que la Biblia dice.

Digo, yo no inventé eso. La iglesia presbiteriana no inventó eso. Eso es lo que la Biblia dice. Que ancianos gobiernan sobre ustedes en el Señor. Es así de simple, tienen autoridad. Ahora, eso puede ser abusado. Hay hombres que se meten en ese asiento, en esa posición de autoridad y usan esa autoridad como si la autoridad se la diera la posición o su propia personalidad. Y no es así. Es la autoridad de la Palabra de Dios en las manos de un hombre piadoso.

En otras palabras, yo no tengo autoridad alguna para decirles: “Escuchen, quiero que construyan ese edificio ahí”. O: “Escuchen, quiero más vacaciones o que me aumenten el salario o demando que estas paredes se pinten de verde, porque yo tengo autoridad”. Yo no tengo ninguna autoridad sobre la pintura. Yo no tengo autoridad sobre esas cosas. La única autoridad que tengo es de hablar y aplicar la Palabra de Dios, ¿verdad?

Y cuando un hombre se sale de eso, él lo viola. Pero cuando viene a la Palabra de Dios, ahí hay autoridad. Ahí hay autoridad. Hombre, algunas personas están paranoicas por esto. Cuando estuve en Nueva York este verano, un hombre me dio un proyecto de veinticinco páginas y él me dijo: “Creo que te va a interesar leer esto”. Me dio este proyecto de veinticinco páginas y el título era “La herejía del Macarthurismo”. Y ni siquiera estaba hablando en general. “La herejía del MacArthurismo”.

Y entonces, quería ver cómo era yo un hereje. Y entonces, comencé. En primer lugar, cuidado con John MacArthur porque a nivel superficial, él parece ser un buen hombre. Pero aquí están los hechos. Uno: Él es anti-evangelismo. Dos: Él es anti-misiones. Y después de unas diez cosas, la última era: Él cree en ancianos. Eso es lo más letal de todo. ¿Se dan cuenta? Como si yo hubiera inventado a los ancianos como un hereje.

La realidad del asunto es que algunas personas simplemente no quieren estar bajo autoridad espiritual. Y quizás a favor de ellos, podríamos decir que en cierta manera son tendenciosos en su entendimiento de eso, porque algunos han abusado esa autoridad. Pero la iglesia debe entender, amados, que Dios le ha dado a la iglesia hombres piadosos que tienen la autoridad de representar a Jesucristo mediante el ejemplo y precepto en esa iglesia. Y la iglesia, de manera amorosa, debe someterse a su liderazgo y no van a ser perfectos, no van a ser perfectos.

Escuche, oramos constantemente de que seamos lo más cercanos a eso que podamos. Pero sabemos que va a haber fallas. Alguien dijo: “La única diferencia con los cristianos en su ejército es que le disparan a sus heridos”. Apuntando o queriendo decir que cuando alguien hace algo mal en el cuerpo cristiano, algunas veces son atacados de manera más bien cruel. No está mal hacer algo malo, esto es, está mal hacer algo malo, pero en últimas no es un desastre hacer algo malo cuando usted lo confiesa y sigue adelante. El problema es cuando usted continúa en eso.

Y entonces, cuando algo es hecho, que no es todo lo que debe ser, vamos a ser los primeros en querer saber eso y seguir adelante, glorificando al Señor. Pero tenemos que entender que en la iglesia se han establecido algunos, que son nuestros líderes. Y en 1 Tesalonicenses 5, dice que: “Debemos honrar a esas personas. Tenerlos en alta estima por causa de su amor. Amarlos y tenerlo en mucha estima y amor por causa de su obra”.

Y en Hebreos 13 dice: “Sométanse a ellos, porque ellos velan por vuestras almas. Sigan su ejemplo”. Y tenemos una pluralidad de líderes aquí. Yo simplemente soy uno de ellos. Dice usted: “Bueno, ¿cómo es que tú eres el hombre que siempre predica?”. Bueno, eso es simplemente como los dones se manifiestan. Digo: “¿Usted tuvo a doce apóstoles, verdad?”. Pero en cada lista de ellos, y hay cuatro listas, Mateo, Marcos, Lucas y Hechos. Y en toda lista, Pedro es siempre es nombrado primero. Y él siempre era el vocero.

Y así era. No quiere decir que él era mejor que alguien más. De hecho, si la verdad fuera conocida, probablemente es pero que muchos de ellos o la mayoría de ellos. Pero él tenía los dones en esa área y hay variación de dones. Pedro y Juan viajaron juntos. ¿Cree usted que Juan tuvo algo que decir? Piénselo. Él escribió Apocalipsis, 1, 2, 3 Juan, el Evangelio de Juan. Y sin duda alguna, con su intimidad con Jesucristo pudo haber dado grandes cosas. Pero cada vez que él está con Pedro, durante doce capítulos, él nunca abre su boca. ¿Por qué? Porque Pedro tuvo el don más fuerte. Vamos a llamarlo así, excepcional, en términos de hablar.

Cuando usted llega a Pablo y Bernabé, sabemos que Bernabé fue un gran maestro y un gran orador, y probablemente el que guió a la iglesia hasta que Pablo llegó. Pero cuando él y Pablo viajaron, inclusive los paganos dijeron que Pablo era el orador principal. Entonces, hay variaciones en los dones. Pero en la totalidad, hay una igualdad de autoridad espiritual y liderazgo dado a aquellos que la Biblia llama ancianos o pastores supervisores. Tenemos que entender eso. Y esta iglesia siempre va a estar bajo el cuidado de esas personas. Siempre.

Entonces, ¿qué hemos dicho? Si la iglesia va a ser el cuerpo de Cristo, tiene que tener la estructura correcta. Tiene que tener un alto concepto de Dios y esa debe ser su búsqueda. Conocerlo, conocerlo, conocerlo. Y al buscar conocerlo, debe tener un alto concepto de las Escrituras. Porque ese el lugar, el único lugar en donde Él puede ser conocido. Y entonces, vamos a tener ese alto concepto de las Escrituras y vamos a estar comprometidos con la claridad doctrinal, la doctrina sana, la santidad personal. Y vamos a someter nuestras almas al cuidado de aquellos que están sobre nosotros, que cuidan de nosotros en el Señor, en la autoridad espiritual.

Yo le digo a estos pastores esto todo el tiempo: “Si ustedes no tienen estas cinco cosas en su iglesia, el resto que van a tener van a ser cosas a corto plazo, superficiales, porque estas son cosas fundamentales”. Y yo les digo esto también: “Como pueden ver, caballeros, ustedes no pueden producir esto, ustedes no pueden implementar esto en dieciocho meses”. La permanencia promedio de un pastor ahora en una iglesia es 2.6 años. Dos años, seis meses. No lo puede hacer. Toma años establecer este tipo de cimiento y eso es simplemente el esqueleto.

Ni siquiera hemos hablado de los sistemas internos, y los músculos, y después la carne. Y quiero que sepa que yo sólo tengo una vida que vivir. Y yo creo que el espíritu de Dios quiere que la viva y la entregue en este lugar. Y no podría estar más feliz. Para mí la aventura apenas está comenzando. Y no estoy diciendo: “Oye, tenemos esto enorme y ahora dispersémonos y veamos aquí y allá, y hagamos todo esto”. No señor. Esta es la pasión de mi corazón, esta iglesia.

Y yo creo que Dios tienen un gran futuro para nosotros si podemos ver en dónde está la verdadera guerra. Que estemos comprometidos con las cosas que son los elementos del cimiento, y eso significa ustedes. Ustedes, como un individuo. Usted, usted es nuestra esperanza. Inclinémonos en oración.

Padre, realmente hemos tocado algunas cosas muy importantes. Quizás no siempre tan importantes para nosotros, pero deben serlo porque son las cosas más importantes para ti. Porque son importantes para ti. Tú eres Dios, y tu palabra es importante. Y lo que enseña es importante. Y la santidad es importante, porque eso es lo que Tú deseas. Y la autoridad espiritual es importante, porque Tú deseas gobernar en tu propia iglesia. En tu propio reino. Porque Tú eres el rey. Ayúdanos a considerar como algo importante lo que Tú consideras importante, y no pasar nuestro tiempo entero en cosas triviales, que no importan. O peor aún, volvernos apáticos o indiferentes porque nos hemos entregado a este mundo, porque nos hemos acostumbrado a las cosas que has hecho porque no fuimos parte de la batalla.

O quizás, Señor, fuimos parte de la batalla pero en cierta manera nos retiramos. Métenos de regreso ahí, Padre. Lleva a cabo una obra en mi corazón y en todo corazón que sea para tu Gloria.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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28/63 – Rivalidad Ministerial | Marcos 9:38-41

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

28/63 – Rivalidad Ministerial | Marcos 9:38-41

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Si Dios es amor, ¿por qué parecen ser las mujeres quienes más aman?

Coalición por el Evangelio

Si Dios es amor, ¿por qué parecen ser las mujeres quienes más aman?

Hoy, me gustaría mirar la versión de Mateo en cuanto a la natividad de Cristo, ver un segmento que es exclusivo del evangelio según Mateo, me refiero al relato de la visita de los magos a Belén. Encontramos esto en el segundo capítulo del evangelio según Mateo: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:

‘Y tu, Belen, tierra de Juda,
de ningun modo eres la mas pequeña entre los principes de Juda;
porque de ti saldra un Gobernante
que pastoreara a mi pueblo Israel.’

Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore.

Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño.

Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra”.

Tengo muchos recuerdos de navidad, como seguro todos los tienen. Hoy me acuerdo de diciembre de 1947. Tenía 8 años, no traten de adivinar, ahora tengo muchos años más.

Tenía 8 años y ese diciembre mi madre me llevó al centro de Pittsburgh, permitiéndome acompañarla a hacer sus compras de navidad. Y el golpe de gracia de todo esto fue que ella me dio dinero para comprar un regalo para mi primera novia.

Yo estaba en tercer grado y nunca le había dado un regalo a una chica que no fuera de mi familia y mi madre me dio dos o tres dólares que era lo que se necesitaba para comprar una joya de fantasía, un prendedor con las iniciales de mi novia, M.E.F. ¿Vesta? ¡Correcto! Margaret Ellen Frable. Estoy seguro de que Ellen Frable todavía tiene ese tesoro hasta el día de hoy.

Pero qué aventura tan emocionante y romántica fue que, en nuestra fiesta de navidad en la escuela, yo tenía este paquete tan bien envuelto y le di este regalo romántico y de amor a Ellen. Esa fue mi primera experiencia real de comprender lo que es la alegría de dar.

Recuerdo diciembre de 1956. Fue el año en que mi padre murió. Él murió en noviembre y estábamos deshaciéndonos de nuestra casa y mi madre estaba distribuyendo todos los muebles y las alfombras y todo lo demás, en lo que nos preparábamos para mudarnos a un pequeño departamento.

Yo estaba trabajando en ese entonces y recuerdo que ganaba 75 centavos la hora, eran como 33, 34 horas a la semana y estaba en la secundaria. Mi madre amaba la música y yo trabajaba en una tienda de electrodomésticos y llegó a la tienda un producto nuevo del cual me enamoré. Se le conocía como un equipo estereofónico.

No era una consola de mesa completa, esta tenía patas y contaba con un reproductor de discos; y teníamos discos de demostración que poníamos para los clientes y uno de esos demos era un partido de ping pong y podíamos escuchar los ruidos de tic tic, la separación del sonido gracias a la magia del estéreo.

Nunca en mi vida había escuchado algo así, y dije: “a mi madre le encantará”, pero el precio era de $225. Pero el dueño de la tienda me dejó comprarlo en cuotas y me tomó como un año pagarlo.

Pero en nochebuena lo llevé de la tienda a la casa y le puse un gran lazo de satín y lo escondí detrás de la silla para que en la mañana de navidad, cuando mi madre entrara a la sala, viera este estéreo.

Y no creo que haya habido un estéreo en la historia de Estados Unidos que haya sido usado tan seguido como ese, puesto que mi madre estaba entusiamadísima con la música que salía de ahí. Yo recuerdo esa navidad, no por lo que recibí, sino por lo que di. ¿No es agradable dar regalos a la gente que amamos?

Justo esta semana fui a la tienda de trenes navideños aquí en Orlando. Cada año tenemos la costumbre de armar con los nietos esas montañas de circuitos de trenes; eso me ha estado costando una fortuna. Fui por unos materiales de construcción, algo de pintura, unos moldes para esculpir y cosas por el estilo; y algunas cosas pequeñas para esa navidad.

Y mientras estaba llenando mi carrito de compra con estas cosas, noté que ellos tenían un nuevo modelo de vagón y quedé cautivado con eso, vi cómo daba vueltas en los rieles y dije: “¡Es fantástico! ¿Cuánto cuesta? Me dieron el precio y casi me desmayo, pero dije: “Tengo que llevarlo para mis nietos”. Así que lo compré. Y luego me trajeron otra cosa que jamás había visto y lo compré también.

Cuando salí de la tienda e iba de regreso, llamé a Vesta y le dije: “Vesta, no vas a creer esto” y le dije lo que había hecho y estaba seguro que me iba a decir: “Te volviste loco? Pero, en vez de eso, me dijo: “Bueno, cariño, es navidad”.

Hay algo en la navidad que nos hace disfrutar de esta tradición de pasar semanas, en algunos casos meses, de preparación y búsqueda por los alrededores para encontrar el regalo indicado que queremos dar a los que amamos y esa tradición se remonta siglo tras siglo atrás y recapitula algo que acompañó a la primera navidad.

Es el relato que leo aquí, ahora, de la visita que los magos hicieron al niño Jesús, hombres que llegaron de muy lejos trayendo regalos. Sin duda, fue lo último en el mundo que José y María esperaron cuando iniciaron su ardua caminata a Belén para cumplir con el decreto de César Augusto.

No había árboles de navidad. No había coros de villancicos en las esquinas. No había guirnaldas. No había escarcha navideña. No había música navideña en el ambiente; solo dolor y opresión y pobreza en la noche previa a la navidad.

Como ya hemos escuchado hoy, el primer villancico navideño que se cantó, no fue entonado por seres humanos, sino por los ángeles en los campos fuera de Belén.

Pero hoy no quiero centrarme en la primera nochebuena, ni en el primer villancico, sino que quiero fijarme en los primeros regalos de navidad, los regalos que los magos le trajeron al Cristo niño.

Ahora veamos otra vez el texto, tal como lo tenemos. Mateo dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”.

Ahora, hay una increíble cantidad de tradición y folklore que ha surgido de esa simple declaración en el evangelio de Mateo, mucho de lo cual es especulación, mucho de lo cual es pura fantasía y leyenda que no tiene fundamento en la realidad histórica.

Pero notamos que cuando Mateo nos da su relato de esto, en medio de la declaración él dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí”.

Ahora esa palabra que viene de la pluma de Mateo es como un centinela que grita: “¡Alto! ¡Detente! ¡Escucha atentamente! ¡Presta atención!”

Nos está dando un aspecto literario del énfasis que no debemos perder. Y luego que él dice: “He aquí”, continúa: “He aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”. Como dije, hay mucha especulación con esto y hay mucho sobre los magos que simplemente no sabemos.

Ahora, permítanme un momento para decirles lo que no sabemos sobre los magos. Lo primero que no sabemos son sus nombres. No hay evidencia bíblica o extrabíblica para apoyar la tradición de que eran Gaspar, Melchor y Baltazar o cualquier otro. No tenemos idea de cuáles fueron sus nombres.

Lo segundo que no sabemos de ellos es cuántos eran los que llegaron. Sé que cantamos: “del oriente somos los tres” y hablamos de los tres magos y nuestros pesebres tienen tres: uno, dos, tres; cuéntenlos, los magos siempre están ahí como parte de la exhibición.

Pero la única razón para suponer que eran tres es que vemos más tarde en el texto y encontramos que hay tres regalos que se mencionan: oro, incienso y mirra. Y tal vez alguien hace la suposición de que tres regalos significan tres donantes y por lo tanto tenemos tres magos.

Pero la Biblia no nos dice cuántos magos eran. Solo sabemos que al menos eran dos ya que se usa el plural. Podrían haber sido doce, pero no lo sabemos. Lo tercero que no sabemos es su procedencia. Todo lo que la Biblia nos dice es que ellos vinieron de Oriente.

Ahora, cuando tú estás en el occidente, el oriente cubre una gran cantidad de terreno, aunque la referencia aquí, en este momento en la historia, y en este idioma, da una fuerte indicación básicamente de dos posibles lugares de los que vinieron estos viajeros.

El debate se centra históricamente en dos posibilidades reales, una, que los sabios vinieron del Imperio Medo-Persa, lo que en la antigüedad se llamaba Persia. La otra posibilidad es que vinieron de Caldea o de lo que se conocía como Babilonia.

Así que esas son nuestras dos opciones: Persia o Babilonia. Ojalá supiéramos cuál de los dos era ya que lo que estos magos eran, también es algo que no sabemos con certeza, y si pudiéramos determinar si vinieron de Persia o de Babilonia, sería muy útil ya que nos ayudaría a discernir exactamente qué tipo de magos ellos eran.

El que se les llame magos es significativo y es útil, pero no es concluyente. La palabra “mago” que extraemos del texto (en el griego magoi, en el latín magi, del singular magus) viene probablemente de una palabra iraní que se refería históricamente a una clase especial de personas religiosas que se encontraban entre los medos y los persas.

Estos hombres religiosos llamados “magos” se destacaron por un par de cosas. Primero, por su aprendizaje. Formaban parte de la intelectualidad del mundo antiguo y eran expertos en asuntos de religión y ciencia.

A veces, los consideramos en términos burdos como astrólogos ordinarios, pero ellos estaban más involucrados en una rama de la astronomía que posiblemente está en relación con la religión. No eran individuos que lanzaban horóscopos y que vendían sus pronósticos a los periódicos locales.

Ese tipo de comportamiento precientífico tuvo que esperar unos cuantos miles de años para hacerse popular; pero en todo caso, estos magos persas también se distinguieron por ser monoteístas. Creían en un Dios.

No tenían doctrina de una expiación. No tenían doctrina sobre cómo escapar de los estragos del pecado, pero fueron instruidos en ética y estaban preocupados por la diferencia entre la virtud y el mal, y con toda probabilidad habían sido expuestos a los judíos del AT, quienes habían emigrado e influenciado a los pensadores medo-persas.

Entonces, podemos especular que, si los magos mencionados aquí son magos persas, ellos habrían sabido algo de las profecías del AT en relación a la visita de un Mesías. ¿Ven? el conocimiento del Mesías venidero no estaba circunscrito simplemente para Israel.

Sabemos, por ejemplo, por las profecías de Balaam que era un pagano, en Números 24, cuando Balaam dio la profecía futura de la estrella que saldría de Jacob y del cetro que se levantaría de Israel, de modo que la expectativa judía de un Mesías que vendría como rey, no se limitaba al territorio de Israel.

Así que, es posible que estos fueran magos persas que habían sido informados de esto. Ahora, ellos también podrían haber sido, como dije, magos babilónicos. Los magos de Babilonia estaban mucho más involucrados en astronomía que los persas; y los astrólogos o astrónomos babilónicos también tenían este punto de vista de los cielos que influyen en los eventos en la tierra y en la vida de las personas.

Y hay una gran especulación debido a la función de la estrella aquí, en esta historia, de que quizás los magos eran de Babilonia, astrólogos babilónicos que interpretaban ciertas aberraciones astronómicas que tuvieron lugar en este año y en este tiempo y las interpretaron desde su perspectiva de la ciencia astrológica. Existían ciertas tradiciones entre los astrólogos babilónicos, por ejemplo, que cuando el planeta Júpiter surgió de cierta manera en un momento determinado, eso indicaba el nacimiento de un gran rey.

Los astrónomos modernos al observar los movimientos y la configuración de los cielos y por los medios sofisticados con los que contamos hoy, pueden retroceder al pasado y calcular los diversos movimientos de las estrellas y los planetas en las edades pasadas;

y los astrónomos modernos calculan que hubo allí una conjunción inusual de dos planetas en esta época de la historia del mundo, una conjunción por la cual estos dos planetas aparecieron muy juntos, los cuales eran Júpiter y Saturno, que según la astrología antigua habrían anunciado la aparición de un rey realmente grande.

Y ahora hacen la pregunta: “¿La estrella que ellos vieron estaba saliendo?” la versión que leo ahora dice: “la estrella que habían visto en el oriente”. El griego dice allí: “vieron la estrella cuando salía”. ¿Están hablando ellos de algo que es parte de las fluctuaciones normales de los cuerpos celestes o vieron estas personas un fenómeno especialmente creado que Dios usó para guiarlos a anunciar el nacimiento de Cristo justo cuando dio su espectáculo magnífico de luz y sonido a los pastores de afuera de Belén? No lo sabemos.

Es decir, si fue un fenómeno natural al que Dios le asignó un significado sobrenatural, o si fue un fenómeno especial creado milagrosamente. Ya ven por qué quería saber con certeza si eran de Babilonia o de Persia, pero sospecho que esto es y seguirá siendo un tema de especulación.

Ahora, hay otra manera en que el término “magos” se usó en el mundo antiguo. Y es una costumbre peligrosa el tomar palabras como esta y explorar sus raíces y derivaciones etimológicas porque el lenguaje es tan fluido que a veces las palabras que usamos están muy alejadas de sus significados originales, de tal forma que al mirar las raíces podemos confundirnos en vez de que nos ayude.

Pero la palabra “magi” o magus se usa en griego y en el NT de una manera muy siniestra para referirse a los magos. Recuerden a Simón el mago, de quien Pedro dijo: ‘Que tú y tu dinero perezcan’. Esa es la forma eufemística de decirle algo más a Simón. Pero ser mago era ser alguien que estaba involucrado en brujería, sustancias, sustancias ilícitas y todo lo demás, por lo que es un término muy negativo en ese sentido.

Pero la misma raíz es la raíz de donde obtenemos nuestro prefijo en español “mega”, y cuando decimos que algo es grande, entonces decimos, “Es mega”. Estamos hablando de algo realmente grande, también la palabra magnus, que significa “magnum opus”, la obra maestra de alguien, su gran trabajo. La misma raíz tiene que ver en el lenguaje para referirse a la grandeza extraordinaria.

Por lo tanto, podría ser que el término “magos” no describa astrólogos, astrónomos o incluso sacerdotes. Simplemente podría referirse a hombres de grandeza, grandes hombres del este que fueron guiados por Dios para salir de su entorno pagano, de su territorio gentil para ir a rendir homenaje al Rey recién nacido.

De nuevo, los villancicos dicen: “Del oriente somos los tres”. La Biblia no los designa como reyes. Es posible de forma muy remota. Toma algunas inferencias de un Salmo y de Isaías y de otras partes, y es posible que fueran reyes, pero el punto que quiero resaltar aquí es que no se identifican específicamente como tales.

​Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Radio Eternidad. Puedes seguirla en Twitter.

Los misteriosos magos del Oriente

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Los misteriosos magos del Oriente

R.C. Sproul

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Hoy, me gustaría mirar la versión de Mateo en cuanto a la natividad de Cristo, ver un segmento que es exclusivo del evangelio según Mateo, me refiero al relato de la visita de los magos a Belén. Encontramos esto en el segundo capítulo del evangelio según Mateo: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:

‘Y tu, Belen, tierra de Juda,
de ningun modo eres la mas pequeña entre los principes de Juda;
porque de ti saldra un Gobernante
que pastoreara a mi pueblo Israel.’

Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore.

Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño.

Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra”.

Tengo muchos recuerdos de navidad, como seguro todos los tienen. Hoy me acuerdo de diciembre de 1947. Tenía 8 años, no traten de adivinar, ahora tengo muchos años más.

Tenía 8 años y ese diciembre mi madre me llevó al centro de Pittsburgh, permitiéndome acompañarla a hacer sus compras de navidad. Y el golpe de gracia de todo esto fue que ella me dio dinero para comprar un regalo para mi primera novia.

Yo estaba en tercer grado y nunca le había dado un regalo a una chica que no fuera de mi familia y mi madre me dio dos o tres dólares que era lo que se necesitaba para comprar una joya de fantasía, un prendedor con las iniciales de mi novia, M.E.F. ¿Vesta? ¡Correcto! Margaret Ellen Frable. Estoy seguro de que Ellen Frable todavía tiene ese tesoro hasta el día de hoy.

Pero qué aventura tan emocionante y romántica fue que, en nuestra fiesta de navidad en la escuela, yo tenía este paquete tan bien envuelto y le di este regalo romántico y de amor a Ellen. Esa fue mi primera experiencia real de comprender lo que es la alegría de dar.

Recuerdo diciembre de 1956. Fue el año en que mi padre murió. Él murió en noviembre y estábamos deshaciéndonos de nuestra casa y mi madre estaba distribuyendo todos los muebles y las alfombras y todo lo demás, en lo que nos preparábamos para mudarnos a un pequeño departamento.

Yo estaba trabajando en ese entonces y recuerdo que ganaba 75 centavos la hora, eran como 33, 34 horas a la semana y estaba en la secundaria. Mi madre amaba la música y yo trabajaba en una tienda de electrodomésticos y llegó a la tienda un producto nuevo del cual me enamoré. Se le conocía como un equipo estereofónico.

No era una consola de mesa completa, esta tenía patas y contaba con un reproductor de discos; y teníamos discos de demostración que poníamos para los clientes y uno de esos demos era un partido de ping pong y podíamos escuchar los ruidos de tic tic, la separación del sonido gracias a la magia del estéreo.

Nunca en mi vida había escuchado algo así, y dije: “a mi madre le encantará”, pero el precio era de $225. Pero el dueño de la tienda me dejó comprarlo en cuotas y me tomó como un año pagarlo.

Pero en nochebuena lo llevé de la tienda a la casa y le puse un gran lazo de satín y lo escondí detrás de la silla para que en la mañana de navidad, cuando mi madre entrara a la sala, viera este estéreo.

Y no creo que haya habido un estéreo en la historia de Estados Unidos que haya sido usado tan seguido como ese, puesto que mi madre estaba entusiamadísima con la música que salía de ahí. Yo recuerdo esa navidad, no por lo que recibí, sino por lo que di. ¿No es agradable dar regalos a la gente que amamos?

Justo esta semana fui a la tienda de trenes navideños aquí en Orlando. Cada año tenemos la costumbre de armar con los nietos esas montañas de circuitos de trenes; eso me ha estado costando una fortuna. Fui por unos materiales de construcción, algo de pintura, unos moldes para esculpir y cosas por el estilo; y algunas cosas pequeñas para esa navidad.

Y mientras estaba llenando mi carrito de compra con estas cosas, noté que ellos tenían un nuevo modelo de vagón y quedé cautivado con eso, vi cómo daba vueltas en los rieles y dije: “¡Es fantástico! ¿Cuánto cuesta? Me dieron el precio y casi me desmayo, pero dije: “Tengo que llevarlo para mis nietos”. Así que lo compré. Y luego me trajeron otra cosa que jamás había visto y lo compré también.

Cuando salí de la tienda e iba de regreso, llamé a Vesta y le dije: “Vesta, no vas a creer esto” y le dije lo que había hecho y estaba seguro que me iba a decir: “Te volviste loco? Pero, en vez de eso, me dijo: “Bueno, cariño, es navidad”.

Hay algo en la navidad que nos hace disfrutar de esta tradición de pasar semanas, en algunos casos meses, de preparación y búsqueda por los alrededores para encontrar el regalo indicado que queremos dar a los que amamos y esa tradición se remonta siglo tras siglo atrás y recapitula algo que acompañó a la primera navidad.

Es el relato que leo aquí, ahora, de la visita que los magos hicieron al niño Jesús, hombres que llegaron de muy lejos trayendo regalos. Sin duda, fue lo último en el mundo que José y María esperaron cuando iniciaron su ardua caminata a Belén para cumplir con el decreto de César Augusto.

No había árboles de navidad. No había coros de villancicos en las esquinas. No había guirnaldas. No había escarcha navideña. No había música navideña en el ambiente; solo dolor y opresión y pobreza en la noche previa a la navidad.

Como ya hemos escuchado hoy, el primer villancico navideño que se cantó, no fue entonado por seres humanos, sino por los ángeles en los campos fuera de Belén.

Pero hoy no quiero centrarme en la primera nochebuena, ni en el primer villancico, sino que quiero fijarme en los primeros regalos de navidad, los regalos que los magos le trajeron al Cristo niño.

Ahora veamos otra vez el texto, tal como lo tenemos. Mateo dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”.

Ahora, hay una increíble cantidad de tradición y folklore que ha surgido de esa simple declaración en el evangelio de Mateo, mucho de lo cual es especulación, mucho de lo cual es pura fantasía y leyenda que no tiene fundamento en la realidad histórica.

Pero notamos que cuando Mateo nos da su relato de esto, en medio de la declaración él dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí”.

Ahora esa palabra que viene de la pluma de Mateo es como un centinela que grita: “¡Alto! ¡Detente! ¡Escucha atentamente! ¡Presta atención!”

Nos está dando un aspecto literario del énfasis que no debemos perder. Y luego que él dice: “He aquí”, continúa: “He aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”. Como dije, hay mucha especulación con esto y hay mucho sobre los magos que simplemente no sabemos.

Ahora, permítanme un momento para decirles lo que no sabemos sobre los magos. Lo primero que no sabemos son sus nombres. No hay evidencia bíblica o extrabíblica para apoyar la tradición de que eran Gaspar, Melchor y Baltazar o cualquier otro. No tenemos idea de cuáles fueron sus nombres.

Lo segundo que no sabemos de ellos es cuántos eran los que llegaron. Sé que cantamos: “del oriente somos los tres” y hablamos de los tres magos y nuestros pesebres tienen tres: uno, dos, tres; cuéntenlos, los magos siempre están ahí como parte de la exhibición.

Pero la única razón para suponer que eran tres es que vemos más tarde en el texto y encontramos que hay tres regalos que se mencionan: oro, incienso y mirra. Y tal vez alguien hace la suposición de que tres regalos significan tres donantes y por lo tanto tenemos tres magos.

Pero la Biblia no nos dice cuántos magos eran. Solo sabemos que al menos eran dos ya que se usa el plural. Podrían haber sido doce, pero no lo sabemos. Lo tercero que no sabemos es su procedencia. Todo lo que la Biblia nos dice es que ellos vinieron de Oriente.

Ahora, cuando tú estás en el occidente, el oriente cubre una gran cantidad de terreno, aunque la referencia aquí, en este momento en la historia, y en este idioma, da una fuerte indicación básicamente de dos posibles lugares de los que vinieron estos viajeros.

El debate se centra históricamente en dos posibilidades reales, una, que los sabios vinieron del Imperio Medo-Persa, lo que en la antigüedad se llamaba Persia. La otra posibilidad es que vinieron de Caldea o de lo que se conocía como Babilonia.

Así que esas son nuestras dos opciones: Persia o Babilonia. Ojalá supiéramos cuál de los dos era ya que lo que estos magos eran, también es algo que no sabemos con certeza, y si pudiéramos determinar si vinieron de Persia o de Babilonia, sería muy útil ya que nos ayudaría a discernir exactamente qué tipo de magos ellos eran.

El que se les llame magos es significativo y es útil, pero no es concluyente. La palabra “mago” que extraemos del texto (en el griego magoi, en el latín magi, del singular magus) viene probablemente de una palabra iraní que se refería históricamente a una clase especial de personas religiosas que se encontraban entre los medos y los persas.

Estos hombres religiosos llamados “magos” se destacaron por un par de cosas. Primero, por su aprendizaje. Formaban parte de la intelectualidad del mundo antiguo y eran expertos en asuntos de religión y ciencia.

A veces, los consideramos en términos burdos como astrólogos ordinarios, pero ellos estaban más involucrados en una rama de la astronomía que posiblemente está en relación con la religión. No eran individuos que lanzaban horóscopos y que vendían sus pronósticos a los periódicos locales.

Ese tipo de comportamiento precientífico tuvo que esperar unos cuantos miles de años para hacerse popular; pero en todo caso, estos magos persas también se distinguieron por ser monoteístas. Creían en un Dios.

No tenían doctrina de una expiación. No tenían doctrina sobre cómo escapar de los estragos del pecado, pero fueron instruidos en ética y estaban preocupados por la diferencia entre la virtud y el mal, y con toda probabilidad habían sido expuestos a los judíos del AT, quienes habían emigrado e influenciado a los pensadores medo-persas.

Entonces, podemos especular que, si los magos mencionados aquí son magos persas, ellos habrían sabido algo de las profecías del AT en relación a la visita de un Mesías. ¿Ven? el conocimiento del Mesías venidero no estaba circunscrito simplemente para Israel.

Sabemos, por ejemplo, por las profecías de Balaam que era un pagano, en Números 24, cuando Balaam dio la profecía futura de la estrella que saldría de Jacob y del cetro que se levantaría de Israel, de modo que la expectativa judía de un Mesías que vendría como rey, no se limitaba al territorio de Israel.

Así que, es posible que estos fueran magos persas que habían sido informados de esto. Ahora, ellos también podrían haber sido, como dije, magos babilónicos. Los magos de Babilonia estaban mucho más involucrados en astronomía que los persas; y los astrólogos o astrónomos babilónicos también tenían este punto de vista de los cielos que influyen en los eventos en la tierra y en la vida de las personas.

Y hay una gran especulación debido a la función de la estrella aquí, en esta historia, de que quizás los magos eran de Babilonia, astrólogos babilónicos que interpretaban ciertas aberraciones astronómicas que tuvieron lugar en este año y en este tiempo y las interpretaron desde su perspectiva de la ciencia astrológica. Existían ciertas tradiciones entre los astrólogos babilónicos, por ejemplo, que cuando el planeta Júpiter surgió de cierta manera en un momento determinado, eso indicaba el nacimiento de un gran rey.

Los astrónomos modernos al observar los movimientos y la configuración de los cielos y por los medios sofisticados con los que contamos hoy, pueden retroceder al pasado y calcular los diversos movimientos de las estrellas y los planetas en las edades pasadas;

y los astrónomos modernos calculan que hubo allí una conjunción inusual de dos planetas en esta época de la historia del mundo, una conjunción por la cual estos dos planetas aparecieron muy juntos, los cuales eran Júpiter y Saturno, que según la astrología antigua habrían anunciado la aparición de un rey realmente grande.

Y ahora hacen la pregunta: “¿La estrella que ellos vieron estaba saliendo?” la versión que leo ahora dice: “la estrella que habían visto en el oriente”. El griego dice allí: “vieron la estrella cuando salía”. ¿Están hablando ellos de algo que es parte de las fluctuaciones normales de los cuerpos celestes o vieron estas personas un fenómeno especialmente creado que Dios usó para guiarlos a anunciar el nacimiento de Cristo justo cuando dio su espectáculo magnífico de luz y sonido a los pastores de afuera de Belén? No lo sabemos.

Es decir, si fue un fenómeno natural al que Dios le asignó un significado sobrenatural, o si fue un fenómeno especial creado milagrosamente. Ya ven por qué quería saber con certeza si eran de Babilonia o de Persia, pero sospecho que esto es y seguirá siendo un tema de especulación.

Ahora, hay otra manera en que el término “magos” se usó en el mundo antiguo. Y es una costumbre peligrosa el tomar palabras como esta y explorar sus raíces y derivaciones etimológicas porque el lenguaje es tan fluido que a veces las palabras que usamos están muy alejadas de sus significados originales, de tal forma que al mirar las raíces podemos confundirnos en vez de que nos ayude.

Pero la palabra “magi” o magus se usa en griego y en el NT de una manera muy siniestra para referirse a los magos. Recuerden a Simón el mago, de quien Pedro dijo: ‘Que tú y tu dinero perezcan’. Esa es la forma eufemística de decirle algo más a Simón. Pero ser mago era ser alguien que estaba involucrado en brujería, sustancias, sustancias ilícitas y todo lo demás, por lo que es un término muy negativo en ese sentido.

Pero la misma raíz es la raíz de donde obtenemos nuestro prefijo en español “mega”, y cuando decimos que algo es grande, entonces decimos, “Es mega”. Estamos hablando de algo realmente grande, también la palabra magnus, que significa “magnum opus”, la obra maestra de alguien, su gran trabajo. La misma raíz tiene que ver en el lenguaje para referirse a la grandeza extraordinaria.

Por lo tanto, podría ser que el término “magos” no describa astrólogos, astrónomos o incluso sacerdotes. Simplemente podría referirse a hombres de grandeza, grandes hombres del este que fueron guiados por Dios para salir de su entorno pagano, de su territorio gentil para ir a rendir homenaje al Rey recién nacido.

De nuevo, los villancicos dicen: “Del oriente somos los tres”. La Biblia no los designa como reyes. Es posible de forma muy remota. Toma algunas inferencias de un Salmo y de Isaías y de otras partes, y es posible que fueran reyes, pero el punto que quiero resaltar aquí es que no se identifican específicamente como tales.

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

http://www.ligonier.es

5/6 – Cómo multiplicar su eficacia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

5/6 – Cómo multiplicar su eficacia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-multiplicar-su-eficacia/

Leslie Basham: El mentorear a alguien te retará a vivir lo que crees. Con ustedes, Anne Ortlund.

Anne Ortlund: Discipular es algo muy purificador, porque mientras lo estás haciendo piensas: “Señor, yo no quiero ser una hipócrita. No quiero ponerme una máscara. Yo quiero representar verdaderamente  lo que estoy diciendo, lo que estoy enseñando”.

Leslie: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.  

Nancy Leigh DeMoss: Una de las cosas que he intentado hacer a través de los años transcurridos desde que yo era una joven es entrar en conversaciones con mujeres o parejas que me lleven la delantera cronológicamente y espiritualmente por el camino de la vida. Me gusta hacerles preguntas y tratar de aprender lo que me serviría para crecer en mí caminar con el Señor. Siempre es una alegría tener invitados en Aviva Nuestros Corazones, que por ser mujeres mayores,  tienen más experiencia que nosotras. Podemos, por decirlo así, sentarnos a sus pies, escuchar,  aprender, y hacerles  preguntas y dejar que  nos enseñen de su caminar con el Señor.

En este día tenemos el privilegio de hacerlo con mi amiga Anne Ortlund. Anne no es una extraña para muchas de nuestras oyentes. Ya sabemos que ha escrito 26 libros sobre diferentes temas acerca de nuestra relación con el Señor y  también por los 61 años que ella fue la esposa del pastor Ray Ortlund.

También ya les he contado como nuestros caminos se cruzaron cuando yo era una estudiante universitaria y asistía a la iglesia que pastoreaba su esposo Ray. La verdad es que hemos mantenido contacto a través de  los años. Y ahora  Anne es viuda y al estar de visita en el sur de California, tuve la oportunidad de conectarme con ella y decirle: “Tengamos una conversación. Quiero aprender de ti”. Ahora queremos compartir con nuestras oyentes esa conversación. Anne, ¡Qué bueno es estar contigo!. Gracias por compartir tu vida plena y desbordante que nos sirve de ejemplo; no solo para mi vida sino también para la vida de nuestras oyentes. Estamos muy agradecidas por ti.

Anne: Gracias, Nancy, pero esto es recíproco, porque tu vida ha afectado la mía,  mucho más de lo que tú te imaginas.

Nancy: La verdad Anne es que Dios te ha dotado de un corazón especial para discipular y para mentorear. Esa fue una de las primeras cosas que oí acerca de ti—no llegué a conocerte bien cuando era estudiante, porque yo estaba involucrada en otras áreas de la vida de la iglesia,   pero yo recuerdo cuando era estudiante allí, a mediados de los años 70, haber oído  que a Anne Ortlund, la esposa del pastor, le encantaba discipular y que siempre tenía un grupo de mujeres a las que enseñaba y que Ray siempre estaba haciendo lo mismo con un grupo de hombres jóvenes. Y eso era algo que me intrigaba.

Ahora me doy cuenta que durante los últimos 40 años has estado haciendo lo mismo. Y quiero que hablemos de ello. Dime: ¿Cómo emprendes este discipulado, y ¿cómo iniciaron Ray y tú esos pequeños grupos? Él era un pastor. Tú eras la esposa del pastor. ¿Cómo iniciaron con estos  discipulados?

Anne: Me alegro que hayas mencionado a Ray, porque el discipulado no es para las jóvenes solamente. Creo que es más importante para los jóvenes el hacerlo que para las jóvenes, porque ellos son los  que se convertirán en los líderes de la sociedad, los líderes en sus iglesias y  los líderes en sus hogares.

Ray estaba en un comité que se reunía una vez al mes en la Iglesia de Lake Avenue. Una semana cuando se reunían, dijo, “Chicos, estoy agotado. Me siento muy solo al estar arriba. Necesito gente a mi alrededor que ore por mí, y me pida cuentas. Me hace falta alguien así. ¿Quisieran ser ustedes parte de ese grupo? ”

Todos a una comenzaron a excusarse. Todos ellos eran aparentemente hombres muy ocupados. Ray pensó: “Oh oh, yo lo que aquí he hecho es poner una bomba”. Pero Ted Angstrom, que Dios lo bendiga, comenzó a hablar con la barbilla temblorosa, porque él es así (él es un llorón igual que Ray). Ted dijo: “Señores, esto no es una discusión. Este es un llamado al altar”. Fue dirigiéndose  de uno a otro y diciéndole:” ¿Quieres? ¿Lo harás? ¿Y tú? “Y cada uno de ellos dijo que sí. Ese fue el primer pequeño grupo de Ray.

Dios los unió tanto que  se amaban profundamente, oraban los unos por los otros y abrían sus corazones el uno al otro. Era algo completamente confidencial, claro está. Ray empezó antes que yo. Yo empecé al año siguiente. Descubrimos que no podíamos pasar nuestras vidas sin ellos. Ellos invirtieron en nuestras vidas tanto o más que nosotros en la de ellos.

Mientras más ocupados estábamos, más los necesitábamos. Cuanto más viajábamos, más lo necesitábamos. Tomábamos viajes nocturnos y hacíamos lo imposible por llegar a casa a tiempo para estar con nuestros grupos cada martes. Aun cuando Ray pastoreaba en la Avenida Lake, viajaba a tiempo completo, hablando en conferencias y escribiendo libros;  contábamos con las oraciones de las personas que sabían dónde estábamos y qué estábamos haciendo. Ellos sabían dónde estábamos y nosotros sabíamos dónde estaban ellos; y orábamos siempre, ellos por nosotros y nosotros por ellos.

Nancy: ¿Así que tú tomabas un grupo de mujeres, y Ray tomaba un grupo de hombres? ¿Qué cantidad de personas tenían esos grupos, o que tan grandes tú recomendarías que fueran?

Anne: El avivamiento más grande que el mundo de habla inglesa haya visto sucedió con los Wesley. John y Charles, cuando ellos recibieron al Señor  fueron a convivir con los moravianos, quienes les habían llevado a Cristo. En esos momentos en Moravia estaban en pleno renacimiento los pequeños grupos de discipulado. De manera que Pedro Buller, un moraviano, es quien discípula a los hermanos Wesley. Luego ellos comenzaron a discipular a otros. Ese fue  el método que les hizo ser conocidos como los Metodistas. Por sus pequeños grupos y sus discipulados.

¿Cuántos eran en cada grupo? Alguien dijo que de ocho a diez. Nuestro mundo va más rápido en estos días. Digamos seis u ocho como máximo. En realidad, yo tenía ocho, y ahora solo tengo seis. ¿Sabes por qué? ¡Para no tener que agrandar la mesa!

Pero, en realidad, esto le da a cada persona más tiempo. Mis grupos duran dos horas, como los de Ray. En aquel entonces, siempre teníamos algo de refrigerio; lo poníamos en el centro de la mesa,  — y aún lo hacemos, todavía lo hacemos— , y comíamos mientras hacíamos lo que teníamos que hacer, pero tratando siempre de no  restarle  tiempo a lo más importante que era el discipulado.

Nancy: ¿Cómo se escogen los que van a pertenecer a tu grupo cuando tú inicias?

Anne: Fíjate cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos algo que podemos ver en Lucas capítulo 6 versículos 12-13, primero pasó una noche entera en oración antes de escogerlos. Pero en la actualidad esto sucede de modo diferente. generalmente ocurre cuando una persona  se lo dice a  otra, y esa a otra y esa a otra y así sucesivamente la información se va corriendo de boca en boca. De esa forma oían de mí y venían a preguntarme. Claro que a  veces  veo personas que siento que sus corazones están listos, y les pregunto si quieren participar. Son mujeres que están por lo general entre los veinte o treinta, cuarenta años a lo sumo. el tiempo que pasamos es totalmente confidencial. Hablamos sobre todos los problemas que tienen como esposas y madres. pero en estos grupos casi siempre tratamos de mezclar chicas solteras con  casadas, porque la una necesita del aprendizaje de la otra.

En ocasiones solemos meternos en los problemas más profundos del corazón, pero  siempre en torno a la Palabra de Dios. Pero escucha algo no es un estudio de la Biblia propiamente dicho. Oramos, pero tampoco  es una reunión de oración… Supongo que en este momento te estarás preguntando… y entonces ¿Qué es?

Te cuento acerca de las cinco cosas que hacemos en estos grupos.   Los cinco ingredientes son: la adoración, la Palabra, el compartir, la oración y la rendición de cuentas. a menudo los grupos tratan los tres del medio (la Palabra, el compartir y la oración). A menudo es la Palabra y el compartir. sabes que como mujeres nos gusta mucho hablar sobre todo acerca de nosotras mismas, y ocurre en ocasiones que de repente vemos la hora y decimos, “Bueno, se acabó el tiempo. No tuvimos tiempo para orar”. Entonces  oramos unas por otras, y luego, nos vamos.

Sin embargo, el primero y el quinto ingrediente son tan importantes. Por un lado, nos sentimos  responsables, la una de la otra, de los sueños y visiones que tenemos. Estamos conscientes de que la mayoría de ellos no van a suceder si volamos solas. Por eso nos reunimos, por ejemplo, de septiembre a junio. En enero, nos proponemos de tres a cuatro objetivos que con la ayuda de Dios queremos lograr antes de junio. Damos copias de estos objetivos a cada una. Esto hace que, continuamente, durante esos seis meses, tenemos una persona que nos va empujando amorosamente así como si fuera con ‘una daga en la espalda’.

Por ejemplo ellas dicen, “Así que querías memorizar cinco versículos de las Escrituras. ¿Cuál es tu última escritura? o “tú dijiste que querías limpiar tres armarios.  ¿Cuántos armarios limpiaste?” Y así sucesivamente.

Sé de muchos grupos que no tienen el tiempo de la adoración. Pero la realidad es que no queremos centrarnos en las personas. Queremos centrarnos en Dios. Pasamos tiempo en la adoración, no solo al principio, sino que durante la reunión estamos a veces postradas de rodillas. Ray hizo lo mismo en sus grupos de hombres.

Nancy: ¿Así que tú te especializas en elegir  jóvenes que tengan  hambre de Dios en sus corazones?

Anne: Yo elijo realmente las que sean  fieles, dispuestas y enseñables.  piensa en los que no escogió Jesús para Su pequeño grupo. Él no eligió a Nicodemo, que lo quería mucho y tenía gran influencia en los altos círculos seculares. Tampoco eligió a José de Arimatea, que tenía un montón de dinero. fíjate que este hombre podría haberle financiado todos sus viajes, y aun así Jesús no lo eligió. Pero si lo analizas bien, esos dos deben haber estado demasiado ocupados en sus asuntos como para  poder seguir a  Jesús.

Entonces, ¿a quien escogió Jesús? Jesús escogió a las personas dispuestas, fieles, disponibles y enseñables. ¿Sabes algo Nancy? Hay algunas personas que creen que saben mucho, y quieren decirte todo lo que saben. Pero lo malo es que no saben escuchar porque hablan demasiado. Hablan, hablan y hablan,  tal como lo hizo una de ellas hace unas semanas. Habló tanto que se cogió toda la reunión para ella. Y eso no puede ser. porque no cae bien en el grupo, todas deben congeniar porque de lo contrario no van a encajar las unas con las otras cinco del grupo.

Tenemos que buscar a las  que tienen un espíritu tierno y apacible que es lo que el Señor ama. Esto hace a las mujeres hermosas. La Segunda Carta  a Timoteo capítulo 2 versículo 2 dice: “Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. La reproducción es todo. Si llegan al grupo con la idea de que la enseñanza es solo por un año y ahí se termina  todo, yo ni las tomo. Si vienen a mí, es con la promesa de que van a proponerse discipular por el resto de sus vidas. Chicas que discipulen a otras, y estas a otras y así sucesivamente.

Nancy: Eso es tan importante. Tú ves a tantos cristianos sentados allí en la iglesia, o en la escuela dominical o a veces asistiendo a grupos pequeños, o a estudios de la Biblia semana tras semana, mes tras mes, año tras año, solo asimilando, tomando, pero nunca dando. Nunca se reproducen.

Anne: O tal vez ni siquiera  asimilando. porque mientras parecen escuchar, lo más probable es que estén planeando los menús de la próxima semana o quién sabe en lo que están pensando. De modo que si no se les pide cuentas, no se hacen  responsables y no se sienten obligados a  asimilar lo que se les está diciendo.

Nancy: Entonces, una vez que has estado asimilando, debe haber una rendición de cuentas de la mayordomía que a su vez debe reproducirse en la vida de otras personas.

Creo que para algunas de nuestras oyentes, esto va a sonar tal vez un poco loco— pero hay un momento en que hay que salir del estudio bíblico, porque ya has asimilado  mucho. Entonces es el momento de comenzar a  formar nuevos grupos, a mentorear y a discipular a otras.

Anne: Hace una gran diferencia cuando estas mujeres vienen a mis grupos a sabiendas de que el próximo año ellas van a transmitir ese mismo material a otras personas. Tienen la ventaja de que no tienen que reproducir el material  porque el que reciben no tiene derechos de autor. No tiene por qué ser “propiedad de Anne Ortlund”. Pero al menos  cuando salen del grupo ya saben lo suficiente y pueden aplicar muy bien  ese mismo material si lo desean.

Nancy: Pasan un año en uno de tus grupos. Entonces, se entiende que el próximo año ellas deben discipular a otro grupo de mujeres.

Anne: Ah eso sí, este es un compromiso absoluto. Ellas no pueden entrar al grupo a menos que vayan a hacer eso. No es solo para el próximo año, es para el resto de sus vidas, con la ayuda de Dios. al año que viene ellas elijen a otras chicas que harán lo mismo. Los chicos están haciendo exactamente lo mismo.

Hay una iglesia en nuestra área que fue fundada por uno de los más queridos discípulos de Ray, quien se aferró a él como un hijo se aferra a un padre. Él y otros plantaron esa iglesia. Han pasado diez años, y ahora hay 8,000 de ellos porque han discipulado y se multiplicaron y se multiplicaron y se multiplicaron.

Nancy: Me imagino que hay algunas que están escuchando, mujeres mayores y cristianas maduras que están pensando, “Yo, en verdad no me puedo imaginar haciendo eso. Yo no sabría cómo hacerlo. No creo que yo podría guiar un pequeño grupo. Yo no creo que pueda discipular mujeres”. ¿Cómo empezar?

Anne: Lo más probable es que sean de mi generación. Cuando yo era niña, pensaba que ‘’discípulo’’  era un sustantivo, yo no sabía que era un verbo. Para mí los discípulos eran esos doce hombres que caminaban por ahí con Jesús en sandalias y túnicas. No fue hasta que llegamos a tener una mayor comprensión de cómo funciona el cuerpo de Cristo que la gente comenzó a tomar el discipulado y los grupos pequeños en serio.

Cuando  comienzas por  primera vez,  lo más probable es que no harás muy buen trabajo; eso me sucedió a mí. Pero uno solo tiene que decir lo que sabe. Déjame darte un ejemplo. imagínate que, aquí está Suzy, y ella acepta al Señor. Ella es una nueva creyente a quien alguien le ha dicho algo acerca del discipulado. Pero resulta que Suzy piensa en Dotty su vecina que no conoce a Jesús. Supongamos que a Suzy alguien la llevó a Cristo con el pasaje de Juan 3:16, pero eso es todo lo que ella sabe. Suzy se decide llamar a Dotty y le dice: “¿Dotty estás libre el próximo jueves? ¿Podrías venir a tomar café para que estudiemos un poco de la Biblia?”

Suponte que Dotty diga: “Está bien”. Y viene, y ella le enseña Juan 3:16. que es lo único que Suzy sabe. Cuando Dotty se va, ella pudiera decir: “Muchísimas gracias”, y ahí terminó todo. pero pudiera decir: “Wao Eso fue genial. ¿Podríamos juntarnos de nuevo la semana que viene?” Entonces Suzy tiene siete días por delante para aprender algo nuevo que contar a Dotty la próxima semana. ¿Ves que es bien sencillo?

Nancy: Cuando tomas a estas mujeres, dices que te reúnes con ellas por un año. ¿Cuáles son tus objetivos en el curso de ese año? ¿Qué esperas que suceda en la vida de estas mujeres?

Anne: Colosenses dice lo que vamos a hacer. Colosenses 1:28: “Nosotros proclamamos a Cristo”. Es para eso que lo hacemos. Amonestamos y enseñamos. El amonestar no es la parte más divertida, pero es importante. Cuando se planta un jardín, no es suficiente con regar y alimentar lo sembrado, hay que quitar la cizaña. Siempre hay momentos en que hay que habrá que corregir la doctrina de alguien si es falsa. No quiero que el resto de las jóvenes piensen que lo dejé pasar y que por eso está bien. O si hay alguna que tiene un espíritu amargo y  todas las demás lo perciben así, y la persona no lo está viendo, es mi responsabilidad ayudarla a endulzarlo hablando de ello. a Él nosotros proclamamos.

Amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de (este es el objetivo) poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.

Y con este fin también trabajo, (es duro trabajo) esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí.

¿No te encanta ese versículo? Yo trabajo. Me esfuerzo. Pero es la energía de Dios, no la mía, la cual actúa poderosamente en mí.

“Quiero que sepáis que gran lucha tengo por vosotros”,  este es Pablo hablando a los Colosenses, “para todos los que no me conocen personalmente. Mi propósito es que sean animados de corazón y unidos en amor, para que puedan tener las riquezas del pleno entendimiento” (Colosenses 2:1-2 , parafraseado). Ese es mi anhelo. No soy capaz de hacer eso. Yo no sabría lo suficiente como para poder hacer eso, de septiembre a junio. Pero yo siempre añoré que las mujeres tuvieran las “riquezas del pleno entendimiento” (versículo 2, parafraseado).

En este momento estoy pensando  en un libro muy popular que salió hace varios años; era una especie de  herejía. Pero muchas de las chicas en nuestra área, y los chicos también, realmente se enamoraron de el. Ellos sólo pensaban en el libro como algo muy genial.  Eso fue algo muy impresionante  para ellos. Pero eso fue una maravillosa herramienta de aprendizaje para que ellos vieran los que es una mala doctrina y lo que es un error de interpretación, además lo que Satanás les puede querer poner en la cabeza de los cristianos para distraerles de la verdad del dulce evangelio.

Así que todo esto está implicado en la exhortación y enseñanza. Tu luchas y trabajas; y  descubres que es Dios quien está haciéndolo todo, y para Él es toda la gloria.

Nancy: Yo encuentro tantas mujeres cristianas de hoy que están solas, que se sienten aisladas tal vez debido a la etapa de la vida en que están,  o debido al ajetreo en que viven. Ellas pueden conocer un montón de gente o ser  parte de una iglesia grande, pero no se sienten conectadas con otras vidas de manera significativa. Pero los  grupos como estos, yo creo, que de verdad que ayudan a los creyentes a desarrollar relaciones cercanas entre sí y a formar parte de la vida de los demás.

Uno empieza a vivir de manera práctica los ‘unos a los otros’ como dicen  las Escrituras. ¿Se da esto en los grupos?

Anne: ¡Oh, sí! Durante algunos de esos años tomamos los trece ‘unos a otros’ de la Biblia: amarse unos a otros, el preocuparnos unos por otros, el no mentirse el uno al otro y así sucesivamente. Hacemos un cuadro de los trece en el lado izquierdo y luego los nombres de cada una del grupo en la parte superior. Entonces nos damos a la tarea de ver cuántos de esos espacios en blanco podemos llenar, llenando esos ‘unos a otros’ entre las mujeres del grupo.

Es muy cierto que hay una gran cantidad de mujeres que están en casa—algunas quizás viudas, otras cuyos hijos han abandonado el nido, o quizás su marido está ocupado en un trabajo—y se sienten no deseadas e innecesarias. Déjenme decirles que este es su mejor momento para la labor. Claro que pueden acomodarse en la televisión y pasar el tiempo ociosamente: o en demasiado entretenimiento, o hacer cosas que son simplemente superfluas, pero deben saber que nada de esto tiene valor eterno;. Pero, lo más probable en que  tienen este conocimiento almacenado en sus cabezas. Tal vez han sido creyentes por mucho tiempo. Pero no han llegado al entendimiento de que tienen que darse ellas mismas. Necesitan nuevos bebés espirituales. Necesitan reproducirse de manera que vayan al cielo con  el fruto que verdaderamente permanece.

Nancy: Yo tengo una carga por esa generación—la generación  ‘baby-boomer’, o los nacidos entre el 1946 y el 1964. Setenta y siete millones de baby-boomers, los primeros de los cuales han llegado a la edad de retiro, jubilación. Muchas de estas mujeres están solas y en busca de un sentido de misión y de propósito. Yo digo que necesitamos que ese ejército de mujeres no viva para sí, sino que vivan para los demás y que participen activamente en la inversión de sus vidas en la próxima generación. Necesitamos que las mujeres sean discipuladoras y asuman la responsabilidad de pasar el batón de la verdad a la próxima generación de mujeres.

Anne: Eso es exactamente lo que habla la carta de Pablo en Tito 2. Cuando Pablo le está diciendo a este joven pastor Tito, “Enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”, y enseña a los hombres mayores, y les dice lo que se les debe enseñar a ellos. Le dice que enseñe a las mujeres mayores a ser piadosas en su conducta y no calumniadoras. Oh, nuestras lenguas. A menudo hay que advertirnos sobre nuestra lengua. “No seas adicta a mucho vino.” Cuando yo estaba creciendo, no era necesario decir esto, pero en el día de hoy si lo es. Algunas somos dadas a la bebida, y esto puede ser un gran problema para los cristianos.

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno..” es decir debemos entrenar—y la palabra que se usa es la misma que “discipular—entrenar a las mujeres jóvenes “a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos; a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Ver Tito 2:1-5 LBLA).

¿Qué vemos hoy? Mujeres dejando a sus maridos. Mujeres que ni siquiera aman a sus hijos.. ¿Las vemos ocupadas en el hogar? No. ¿Las vemos sujetas a sus maridos? No. Todas esas cosas les deben ser enseñadas por esas mujeres mayores que están calificadas para hacerlo.

Nancy: Parte de estar calificada es vivir esos principios tú misma. No puedes enseñar a los demás lo que tú no estás viviendo..

Anne: Eso es muy importante. Porque tal como dijimos al principio discipular es algo que purifica, porque mientras lo estás haciendo piensas: “Señor, yo no quiero ser una hipócrita. No quiero usar una máscara. Quiero representar lo que estoy diciendo, lo que estoy enseñando.” Eso es algo que busco cuando estoy almorzando con estas mujeres. Busco el mirar lo que son sus vidas, si son ejemplos a las mujeres más jóvenes. Ya que las mujeres más jóvenes dirán: “Si ella tiene un mal hábito, y lo hace, entonces puedo hacerlo yo también. Si discipulamos a otras mujeres, ” Es absolutamente importante que nuestra vida esté de acuerdo con nuestras palabras.

Nancy: Yo creo que es importante que nuestras oyentes entiendan que esto no sólo le corresponde a las esposas de los pastores. Esto no es sólo para Ana Ortlund—ella es una autora, ella es una oradora, por supuesto que puede discipular. Pero esto es algo que cada una de nosotras, como creyentes, deberíamos estar haciendo a medida que maduramos en Cristo.

El formato puede verse un poco diferente. Tú lo haces con cinco. Alguien quizás lo hace uno a uno. Pero debes estar discipulando a alguien. Pablo tenía a su Timoteo. Pablo dijo: “Yo te voy a entrenar sobre algunas  cosas, y luego las vas a pasar a otros.” Así que, permíteme preguntarte…,

¿Quién es tu Timoteo? ¿A quién estas discipulando? ¿En quién estás invirtiendo tu vida? ¿Qué es lo que mostrarás para toda la eternidad, como resultado de tu corazón de discípulo?

Anne, gracias por invertir en todos los grupos pequeños a lo largo de los años y por desafiar a tantas de nuestras oyentes acerca de este tema. Imagínate si todas comienzan a hacer esto desde hoy… imagínate lo que sucederá de aquí a 40 años, todos los discípulos que se entrenarían. ¿Cuántas personas habrán seguido a Cristo y habrán sido discipuladas por tú haber tomado ese mandato en serio?

Anne: ¿Sabes qué? Hace dos mil años, alguien le contó algo a alguien; y ese lo dijo a otro; y ese otro  se lo dijo a alguien más… Hasta llegar a ti, que hoy me escuchas. Después de 2,000 años, ¿vas a ser tú el último eslabón en la cadena? o decides continuar, eso sería terrible que la cadena termine contigo.

Nancy: ¡Qué gran oportunidad se nos ha dado de tomar lo que se nos ha confiado, y como administradoras de ese tesoro pasarlo a la siguiente generación!

Anne: Amén.

Leslie: ¿Alguna vez has pensado en ti misma como una mentora? Dios te puede utilizar de una manera poderosa. Nancy Leigh DeMoss y Anne Ortlund han estado explicando el valor de discipular a otras. Y nos han enseñado  cómo hacerlo.

Imagínate una iglesia de 3,000 miembros esperando. Sin programas, ni prácticas, ni reuniones… Todo el mundo unido, juntos esperando al Señor. Anne Ortlund ha visto esto suceder. Ella lo describirá mañana en Aviva  Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Como una catarata ruidosa

Isha – Salmos

DÍA 129 – Salmo 92

Dosis: Gratitud

Como una catarata ruidosa

¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre. Proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche, al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio!” (Salmo 92:1–3) (NVI)

Todas hemos visto un chorro de agua, hemos contemplado y disfrutado de la regadera. Pero nada nos prepara para una catarata. ¡Miles y miles de litros de agua! Un ruido estruendoso, una vista magnífica. Como dice el salmista, es bueno dar gracias. Y cuando Dios dice en su palabra que algo es bueno, debemos tomarlo muy en cuenta.

Pero a veces nuestra gratitud semeja a las gotas que salen de un gotero. Mientras el salmista se desborda en gratitud y escribe un poema para cantarse: “Tú, SEÑOR, me llenas de alegría con tus maravillas; por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos. Oh SEÑOR, ¡cuán imponentes son tus obras, y cuán profundos tus pensamientos! Él había aprendido a contemplar la catarata de bendiciones.

El salmista reconoce las bendiciones en su propia vida: “Me has dado las fuerzas de un toro; me has ungido con el mejor perfume. Me has hecho ver la caída de mis adversarios y oír la derrota de mis malvados enemigos. Tanto como aquéllas que se desbordan hacia su pueblo amado: “Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen. Plantados en la casa del SEÑOR, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos, para proclamar: «El SEÑOR es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia.»334

¡Qué admirable es nuestro Dios! ¡Qué increíble su creatividad al formar seres humanos únicos! Cientos, cientos de ellos y tener un propósito para cada vida.

Demos gracias a Dios porque esto es bueno, desbordándonos en gratitud como una catarata que no puede dejar de fluir. Pensemos en los detalles de nuestra vida, nuestra familia, nuestra historia. Glorifiquemos a Dios con alegría. Como decía el salmista, todo el día encontraremos motivos de alabanza y por la noche podremos recordar y proclamar su fidelidad.

Oración: Señor, tengo tantas cosas que agradecerte. Dame la sencillez para reconocer tus muchos detalles que hacen mis días más hermosos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 145). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Dios primero

Miércoles 22 Enero

Bendice, alma mía, al Señor.

Salmo 104:1

Él (Jesucristo) que es el principio… para que en todo tenga la preeminencia.

Colosenses 1:18

Dios primero

Como todos los occidentales, hemos aprendido a conjugar los verbos comenzando por la primera persona: yo soy, tú eres, él es… Pero en el idioma hebreo se invierte el orden y se conjuga: él es, tú eres, yo soy, partiendo de la tercera persona del singular. ¿No hay allí un buen ejemplo de lo que debería ser nuestra manera de pensar? Siempre debemos comenzar mirando primero hacia Dios y decir: Él es. Luego considerar a nuestro prójimo para conjugar: tú eres. Y por último pensar en nosotros para decir: yo soy.

En este orden –Dios, el prójimo, y luego uno mismo– Jesús enseñó la ley de Dios al hombre que fue a él para cuestionarle: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Su vida ilustró perfectamente el orden de prioridades que enseñaba a su auditorio. Desde muy joven se ocupaba de los intereses de Dios su Padre (Lucas 2:49), y a lo largo de su vida buscó “primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).

Pero Jesús también pensaba en todos los seres humanos. Vino a vivir en la pobreza para enriquecerlos con las bendiciones celestiales, para salvarlos y darles la felicidad (2 Corintios 8:9). Él fue el buen Samaritano que vino a socorrer a ese hombre herido, incapaz de salvarse por sus propios medios (Lucas 10:30-37); él es ese buen pastor que salió a buscar a su oveja perdida (Lucas 15:4-5). Iba de un lugar a otro haciendo el bien (Hechos 10:38).

Amigos cristianos, aprendamos a imitar a nuestro perfecto modelo poniendo nuestras prioridades y pensamientos en el orden correcto: Él, tú, yo.

Génesis 25 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

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