17/17 – LA VIDA DE JOSÉ – Más allá de la muerte

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

17/17 – LA VIDA DE JOSÉ – Más allá de la muerte

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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26/63 – Ayuda mi incredulidad | Marcos 9:14-29

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

26/63 – Ayuda mi incredulidad | Marcos 9:14-29

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

38 – El sentido de la vida

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

38 – El sentido de la vida

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Profetas de renovación y poder

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Profetas de renovación y poder

Steven J. Lawson

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Estamos examinando el Antiguo Testamento en busca de las doctrinas de la gracia. Ahora llegamos a dos profetas Ezequiel y Daniel, y al mirar estos dos libros proféticos seguimos viendo la doctrina de la gracia soberana de Dios y la soberanía de Dios sobre todas las cosas de la vida.

Así que por favor tomen sus Biblias y vayamos al libro de Ezequiel, y en el capítulo 2, versículos 3 y 4, vemos algunas evidencias iniciales de la Depravación Total del hombre: “Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel”, —y ahora la descripción de los hijos de Israel “a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí”, nuevamente se trata de judíos de nacimiento, pero que no han nacido de nuevo, no han venido a un conocimiento salvador de Dios, por lo tanto sus corazones son obstinados y ellos son rebeldes, se sublevaron contra Dios ellos “y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día” —En otras palabras, esto ha sido así de generación a generación.

Versículo 4 Dios le dice a Ezequiel: “A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío”, fue una advertencia para el profeta de que su mensaje no sería bien recibido. El problema no es el mensaje ni el mensajero, el problema está en los oyentes que tienen oídos, pero no oyen, tienen ojos, pero no ven; y el mensaje no será recibido sin la gracia soberana, sin que Dios abra los ojos, y abra los oídos, y abra el corazón.

Vayamos al capítulo 11, Ezequiel capítulo 11, versículos 19 y 20, donde vemos lo que debe ocurrir para que el mensaje sea recibido, y lo que tuvo que ocurrir en tu vida para que recibieras el mensaje de salvación del Señor, Dios dijo: “Yo les daré un solo corazón”, en otras palabras, Dios les dará un nuevo corazón y será el mismo corazón para todo el que se convierta en un verdadero creyente, el corazón que le da a uno es el corazón que le da a otro, es un corazón receptivo, es un corazón enseñable, es un corazón creyente, este es el corazón que Dios debe dar para que el mensaje sea recibido y creído.

Versículo 19: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo”, aquí ‘espíritu’ debe entenderse con ‘e’ minúscula, una nueva actitud, una nueva persona interior, nuevos afectos, nuevos deseos para recibir ahora el mensaje que el profeta trae: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra”, su viejo corazón aquel con el que nacieron físicamente era un corazón espiritual lleno de incredulidad, era un corazón muerto, era un corazón endurecido hacia las cosas de Dios, era un corazón que se resistía al mensaje de este profeta y de otros profetas anteriores.

Para uno poder venir al conocimiento salvador de Dios, Dios debe hacer lo que el hombre no puede, Dios debe hacer lo que nadie más puede hacer, Dios debe quitar ese viejo corazón, debe haber un trasplante de corazón, y en su lugar se debe colocar un nuevo corazón.

Así que sigamos leyendo, el versículo 19: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”, cuando dice un corazón de carne no se refiere un corazón de carne fisica, es una metáfora, es una analogía, y el corazón de carne contrasta con el corazón de piedra, el corazón de piedra no tiene vida, está muerto. Mientras que el corazón de carne está vivo, tiene un pulso espiritual por así decirlo, es receptivo al mensaje de Dios, a la verdad que traerían los profetas; así que dice: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.

Observen también los pronombres que aparecen aquí, en primera persona del singular: ‘Yo’, Yo les pondré un corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo”. —Yo les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen “y pondré en ellos un corazón de carne”. Fíjense que no dice ‘nosotros’ no se trata de Dios y el hombre trabajando juntos en una regeneración sinergista; es una regeneración monergista, monergista significa que solo hay agente activo que está operando y no es otro que Dios mismo, no es una sociedad entre Dios y el hombre, esta es la realidad del nuevo nacimiento, esta es una regeneración soberana que solo Dios puede llevar a cabo.

En la Iglesia evangélica promedio de hoy, no verían una regeneración monergista sino que dirían ‘nosotros’, esto es lo que Dios hace y esto es lo que yo hago, trabajamos juntos en esto. Bueno, nada podría estar más lejos de la verdad, en toda la Biblia no hay ningún pasaje que hable con ese tipo de vocabulario o lenguaje, cada vez que la Biblia se refiere al nuevo nacimiento siempre alude a él como una obra que solo Dios realiza.

Quiero hacer una pregunta ¿qué rol desempeñaste tú en tu nacimiento físico? —¡Estoy esperando! — Eres bueno, pero tan bueno, ¡ninguno! No tuviste nada que ver en tu nacimiento físico, Dios simplemente actuó y tú apareciste, lo mismo es cierto en tu nacimiento espiritual, no hay nada que tú o yo hayamos hecho, fuimos pasivos, Dios fue activo.

El resultado del nuevo nacimiento es que nos arrepentimos y creemos, pero los corazones de piedra no se arrepienten, los corazones de piedra no creen, los corazones de piedra solo rechazan el evangelio, es por eso que para que alguien crea el evangelio, primero Dios debe cambiar su corazón y darle un corazón de carne, y luego darles el don del arrepentimiento y darles el don de la fe para que puedan creer en el Señor.

Todo esto ocurre en un instante, pero hay una causa y efecto, hoy el cristiano promedio diría: cree y nace de nuevo, pero la Biblia no habla así, la Biblia dice debes nacer de nuevo, entonces creerás, entonces te arrepentirás, todo esto ocurre en un milisegundo, pero no obstante hay una causa y efecto, primero Dios da un corazón de carne, luego nosotros somos capacitados para creer, así es el control que Dios tiene en este nuevo nacimiento.

¿Y cuál es la evidencia? ¿Cómo sabemos que Dios ha dado un corazón de carne?, es decir, ¿cuál es la prueba externa?, bueno, el siguiente versículo continúa la oración y nos da lo que en realidad es una firme seguridad de salvación, en el versículo 20: “Para que anden”, y se refiere aquellos que han tenido un trasplante de corazón espiritualmente hablando, se refiere a aquellos cuyo corazón de piedra ha sido quitado y han recibido un corazón de carne para que ellos —y podríamos añadir— y solo ellos “anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan”, como ven, la obediencia de corazón a la palabra y la voluntad de Dios se convierte en la prueba más segura de que uno ha nacido de nuevo de arriba.

¿Qué dijo Jesús en Mateo 7:21? “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, no está diciendo que ganamos la salvación haciendo la voluntad de Dios, sino que está diciendo que la prueba más segura de que uno realmente conoce al Señor es la obediencia de corazón en nuestra vida, es lo que dice claramente.

Solo la fe salva dice Juan Calvino, pero la fe que salva nunca está sola, la fe que salva es una fe activa que tiene buenas obras y en Efesios 2, versículos 8 al 10 aprenderemos que somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras, tus buenas obras no te llevarán al cielo, sino que tus buenas obras te seguirán al cielo y si tienes una fe verdadera, genuina, estará unida a la obediencia, a la voluntad y la palabra de Dios, y habrá una obediencia de corazón, es decir, no esforzada, uno simplemente ama hacer la voluntad de Dios, uno se deleita en obedecer la Palabra de Dios. Este es un texto maravilloso.

Y luego el versículo 20 concluye: “Entonces” —esa es una palabra importante— “Entonces serán mi pueblo”, ¿quiénes son ellos? Bueno, son aquellos a los que se les ha quitado el corazón de piedra y han recibido un corazón de carne, y ahora ellos con un nuevo corazón están caminando en los mandamientos del Señor, estos y solo estos serán mi pueblo, y solo para ellos seré su Dios. Esta es una doctrina potente, esta es la verdad de la Palabra de Dios. Y como vemos está en el Antiguo Testamento, los profetas enseñan el nuevo nacimiento.

Ahora quiero que vayamos al capítulo 36, Ezequiel 36 —y Ezequiel abundará sobre esto un poco más—, en Ezequiel 36, versículos 25 al 27 habrá una reafirmación de lo que acabamos de ver en el capítulo 11, versículos 19 y 20, esta es ahora una repetición —aunque levemente expandida— la repetición de eso subraya su importancia.

Entonces, comenzando en el versículo 25: “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, está claro que antes estaban sucios, estaban mugrientos, como judíos eran el pueblo de Dios, ellos iban al templo, escuchaban la predicación de la Palabra, iban a las fiestas y a los festivales, y sabían acerca de Dios, pero no estaban limpios, sus pecados nunca habían sido lavados, nunca habían pasado por el lavamiento de la regeneración del cual Tito 3:5 habla.

Así que dice, “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, no está hablando de un baño físico, está hablando de un baño espiritual, y creo que esta es la referencia que hace Jesús en Juan 3, versículo 5: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”, ahí el agua no se refiere a agua física como si hubiera que bautizarse para ir al cielo, aquí el agua se refiere metafóricamente a la limpieza del Espíritu Santo en el milagro del nuevo nacimiento, en este pasaje de Juan 3 se usan dos metáforas del nuevo nacimiento, una es el agua y una es el viento.

Y en Juan 3, versículo 8 dice: “El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va, así es todo aquel que es nacido del Espíritu”; dos metáforas para el misterioso ministerio del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento. Él actúa como el viento y obra como el agua, al igual que el viento es poderoso e invisible no se puede ver al Espíritu Santo, pero se siente la fuerza en el poder del Espíritu cuando sopla. Y lo mismo es cierto del agua, uno es lavado y limpiado desde adentro, es decir, Él lo deja bastante claro aquí en el versículo 25 porque sigue diciendo “de todas vuestras inmundicias os limpiaré”.

Uno pregunta ¿qué tipo de inmundicia? Bueno, sigamos leyendo “y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Sí, ahora queda muy claro, se refiere a la contaminación espiritual, la idolatría y la inmoralidad dentro de su propio corazón. Esto ocurre en la regeneración soberana, esto ocurre en una regeneración monergista.

Miren ahora el versículo 26 “os daré un corazón nuevo”, en Ezequiel 11, versículo 19 dice “les daré un solo corazón”, queriendo decir que cada creyente recibirá un mismo nuevo corazón, aquí dice “os daré un corazón nuevo”, Él nos dará algo que antes no teníamos, nos dará algo que es lo contrario de lo que antes habíamos experimentado, a la voluntad, porque la voluntad es simplemente una sierva del corazón, la voluntad hace lo que desea el corazón.

“Os daré un corazón nuevo”, y en la cultura hebrea el corazón se refiere a toda la persona interior, se refiere a la mente, se refiere a los afectos y deseos, y también se refiere “y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”, una nueva disposición, nuevos apetitos, nuevos deseos, nuevas aspiraciones, ya no desearán cosas terrenales, ahora procurarán las cosas espirituales, ya no se buscará el interés propio sino a Dios su gloria y su Reino. “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra”, ya leímos eso en Ezequiel 11:19 “Y os daré un corazón de carne”, te sacaré el corazón muerto y te daré un corazón vivo, te sacaré el corazón no receptivo y te daré un corazón receptivo.

Versículo 27 “Pondré dentro de vosotros mi Espíritu”, el Espíritu Santo con ‘E’ mayúscula. Antes tu vida estaba vacía, antes el templo de tu cuerpo estaba desocupado, eras el caparazón vacío de una persona viviendo una vida vacía, no había nada de Dios en ti, estabas sin Dios, pero ahora pondré dentro de vosotros mi Espíritu, será una profunda obra de la gracia de Dios, no se queda meramente en la fachada externa de tu vida, no es solo una religión externa, no; Él pone su Espíritu dentro de nosotros en la profundidad misma de nuestro ser más íntimo, en el epicentro de nuestra alma, ahora todo va operar desde adentro hacia afuera, pondré dentro de vosotros mi Espíritu, fíjense en el verbo “y haré que andéis en mis estatutos”, es un impulso divino, muy potente para caminar ahora en la Palabra de Dios.

No estamos en una posición neutral como si estuviéramos parados en el medio de la cerca, no, Dios te lleva totalmente hacia su lado y el Espíritu Santo de Dios dentro de ti está en esencia, empujándote en la dirección correcta y haciéndote caminar en sus estatutos ¡y lo harás! “Y haré que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas”, aquí no habrá excepciones, cada persona que genuinamente ha nacido de nuevo ha sido regenerada y espiritualmente resucitada por el Espíritu Santo de Dios, cumplirá cuidadosamente los preceptos de Dios porque ahora tiene un nuevo corazón, y si no es así, es una clara prueba de que no has recibido un nuevo corazón, tienes una religión, pero no tienes la realidad en el corazón.

Ahora muy rápidamente el capítulo siguiente, Ezequiel 37 habla de una futura resurrección espiritual del pueblo de Dios, en un momento cuando ellos estaban espiritualmente muertos en delitos y pecados: “La mano del Señor vino sobre mí”, versículo 1 “y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en el medio de valle que estaba lleno de huesos”, solo huesos muertos que representaban a Israel, el pueblo de Dios en un estado de muerte espiritual, inertes, ellos tienen un viejo corazón de piedra, no tienen al Espíritu Santo de Dios en su interior, no están caminando en los preceptos de Dios de corazón.

“Y Él me hizo pasar en derredor de ellos; y he aquí eran muchísimos sobre la superficie del valle”, en otras palabras, casi la nación entera, “y he aquí estaban muy secos”, no solo secos, ¡muy secos! No solo muertos, ¡muy muertos! Espiritualmente hablando.

“Y Él me dijo: Hijo de hombre ¿vivirán esos huesos? Y yo respondí” —y esta es una buena respuesta—, “Señor Dios, tú lo sabes. Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd la Palabra del Señor”, eso es lo que yo haga cada vez que me paro a predicar, hay algunos huesos secos en los asientos, que en realidad son ataúdes, y me paro a predicar a huesos secos, tengo muchas almas vivientes, pero entre las almas vivientes siempre hay huesos muertos esparcidos, y alguien dirá, es inútil predicar a huesos secos, ¿qué pueden hacer los huesos secos? Nada, a menos que haya un movimiento del Espíritu de Dios y una resurrección espiritual por la cual son levantados a la vida y a creer.

Luego, el versículo 5 “Así dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí, haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel, y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor”, escuchen, cuando predico a los huesos secos solo llega a oídos sordos, tiene que haber otro predicador ahí ese día, tiene que estar Dios predicando a esos huesos secos, y mi voz solo puede ir hasta el oído y no puede ir más allá, tiene que haber una voz más fuerte, más potente que la lleve del oído al corazón y le diga al corazón levántate, y el que habla, el segundo predicador, infunde vida en los muertos.

Versículo 7 “Profeticé, pues, como me fue mandado”, y eso hace cada predicador del verdadero evangelio de Jesucristo, hacemos lo que aparentemente en términos humanos es ilógico e imposible, hablamos a hombres muertos “y mientras yo profetizaba, hubo un ruido, y luego un estremecimiento y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí había tendones sobre ellos” —y ustedes conocen el relato, ellos volvieron a la vida.

Este es el milagro del nuevo nacimiento, y esto representa un momento en la historia del pueblo de Dios en Israel cuando habrá una resurrección espiritual, y creo que es Romanos 11, al final de la era todo Israel será salvo y habrá una gran reunión de judíos en una relación salvadora, en un conocimiento salvador de Dios, pero será Dios el que sople vida en su antiguo pueblo y ellos serán su pueblo, y Él será su Dios.

Vamos por favor muy rápidamente a Daniel, Daniel capítulo 2, y solo quiero que vean algunos versículos que hablan de la soberanía de Dios, no se refieren a las doctrinas de la gracia particulares, respecto a la salvación, sino al principio general de la soberanía divina, y es bueno que veamos que Dios puede hacer todo lo que le plazca, y eso es cierto no solo con los reyes y gobernantes, sino que también es cierto acerca de los pecadores.

Pero en Daniel capítulo 2, versículo 21, leemos, “Él es —refiriéndose a Dios— quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos”. Sí, es Dios quien es el Dios de la historia, el Rey de reyes está sobre los reyes de la tierra, Él saca a uno y eleva a otro, según sus propios propósitos soberanos, este es Dios.

En Daniel, capítulo 4, versículo 17, leemos algo muy similar, que “el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre él al más humilde de los hombres”, y luego al final de este capítulo, Daniel capítulo 4, versículo 34, esto viene de Nabucodonosor, quien era el hombre más poderoso en la tierra hasta que Dios lo humilló, y ahora este es su testimonio: “Yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre —y esto es lo que dijo— porque su dominio es un dominio eterno”, él se da cuenta de que es un rey que fue sacado de tu trono y otro rey lo sucederá, pero no el verdadero Rey de reyes, Él reina con esplendor y soberanía por siempre “y su reino permanece de generación en generación. Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada”.

Ahora tienen importancia para él, pero nada de la influencia y del poder de ellos puede siquiera hacerlo alterar sus propósitos un ápice, sino que Él actúa conforme a su voluntad, “mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo, y entre los habitantes de la tierra, nadie puede detener su mano, ni decirle ¿qué has hecho?”, ¡este es Dios!

No un pequeño figmento de la imaginación de los hombres de hoy, algunos suponen que Dios está tirando la cuerda con Satanás, y si tan solo podemos alinear suficientes personas a un lado de la cuerda con Dios, podemos ayudar a tirar y vencer a Satanás. Dios es el único soberano, y establece reyes y depone reyes, y hace lo mismo en su reino espiritual y lleva personas a su reino por su misericordia y su gracia, y ningún corazón endurecido resistirá en aquel día porque Él dará un nuevo corazón, y creerán y llegarán a ser hijos e hijas en su reino.

 

 

Steven J. Lawson

Es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

 

 

 

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

3/6 – ¿Qué es lo que hace a una mujer realmente hermosa?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-es-lo-que-hace-una-mujer-realmente-hermosa/

Leslie Basham: Anne Ortlund, en este momento nos invita a imaginarnos el final de una ceremonia de bodas.

Anne Ortlund: ¿Qué tal si cuando la boda haya terminado los novios dicen, “Hey, esto resultó bien interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. Me gustaría que nos viéramos otra vez; o  tal vez pudiéramos comer juntos algún día”?  No crees que eso sería algo incongruente.

Pues algo así ocurriría si aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y decimos, “Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a juntar de nuevo contigo Señor”.  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante peculiar también.  ¿No te parece? Nosotros necesitamos a Dios.  Lo necesitamos.  Necesitamos a Dios, una vez y otra vez y otra vez.  Mientras más nos alimentamos de Él, más hambre tendremos de Él y más dulce será Su compañía.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. 

Nancy Leigh DeMoss: Estamos conversando esta semana en Aviva Nuestros Corazones con mi vieja amiga, Anne Ortlund.

Anne, muchas gracias por venir y compartir tu corazón con nosotras, al hablar de la sabiduría y de las perspectivas que Dios te ha dado en estos 86 años de vida.  Gracias por compartir esto con nosotras.

Anne: Recuerda, Nancy que nos conocemos desde hace muchos años.

Nancy: Así es, desde que estaba estudiando en la Universidad del Sur de California cuando tu esposo Ray era el pastor de la Iglesia de Lake Ave. Allí  tuve el privilegio de asistir durante mis últimos dos años de universidad.  Fui muy bendecida durante esos años.  Ahora ya soy una adulta. Estamos todos un poco más viejos, pero  seguimos animándonos unos a otros en nuestro caminar con el Señor.

Anne: Sí, sí.  Es maravilloso estar contigo de nuevo, es maravilloso.

Nancy:  Anne estuviste casada con Ray durante 61 años.  Hace tres años que enviudaste.  Has escrito 26 libros, has escrito himnos, y Ray y tú han dado charlas alrededor del mundo en muchos países diferentes.  Has vivido diferentes etapas en tu vida y en tu ministerio, y es un gozo poder recibir de ti algo de  lo  que Dios te ha enseñado en todos estos años.

Las Escrituras hablan acerca de que las mujeres mayores enseñen y entrenen a las más jóvenes en los caminos de Dios para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.  Es por esto que amo compartir con mujeres mayores y preguntarles, “¿Qué te ha enseñado Dios? ¿Podrías enseñarme a mí y a otras más jóvenes acerca de los caminos de Dios?”.

Esto que vamos a tener es realmente solo una conversación.  He elegido algunos temas que sé son de interés para ti y que han sido parte del mensaje de tu vida.  Estamos simplemente dialogando acerca de aquellas cosas que han estado en tu corazón durante todos estos años.

Uno de tus libros con mayores ventas a través de los años, y que ha sido de una gran influencia en mi vida, es “Las disciplinas de una mujer hermosa”, que está disponible en inglés. Ahora, no conozco a ninguna mujer que no quiera ser hermosa.  Nuestra sociedad tiene mucho que decir acerca de lo qué es hermoso y de qué es la belleza verdadera. Pero sabemos por la Palabra, que la definición de Dios para belleza tiene que ver principalmente con la belleza del corazón.

Anne, tienes mucho que decirnos de lo que has aprendido a través de los años cuando pensamos en una mujer hermosa, ¿qué significa esto? ¿Qué significa ser una mujer hermosa desde la perspectiva de Dios?

Anne: Bueno, Nancy, tú y yo estábamos hablando justamente de esto antes de salir al aire. Tú dijiste, “Bueno, tú vas a hablar de tres prioridades, ¿no?” Esto es realmente el punto central en el que cualquier mujer necesita enfocarse si es que quiere convertirse en una hermosa mujer de Dios.

Las tres prioridades son Cristo, el Cuerpo de Cristo, y el mundo por el cual Cristo murió para salvarnos.  Cuando hacemos de estas tres cosas algo primordial en nuestras vidas, nuestros espíritus realmente se vuelven más hermosos porque no permanecemos enfocadas en nosotras.  Nos enfocamos en Él y en Sus asuntos.

Aquí tengo  en mi Biblia a Juan 17.  A este capítulo  pudiera llamársele  el Lugar Santísimo de toda la Biblia, porque en toda la Escritura, este es el único lugar en el cual  aparece  una larga conversación entre Dios y Dios. Es decir, Dios El Hijo  hablando con Dios el Padre. Cuando Dios le habla a Dios, en este capítulo ¿de qué crees que hablaran? Bueno, como verás  hablan principalmente de tres cosas:

En los primeros cinco versículos de Juan 17, Él habla acerca de la gloria del Padre y de la gloria del Hijo.  A esto es que debemos entregarnos a través del poder del Espíritu Santo —a la gloria del Padre y a la gloria del Hijo.  Si algo en este mundo nos va a hacer hermosas, debe ser esto.

Luego en el versículo 6  cambia el tema y Jesús habla acerca de “aquellos que me diste de este mundo”.  Se  está refiriendo  por supuesto a los creyentes.  Desde el versículo 6 hasta el 19, Él está orando por el gozo de ellos, por su protección, por su unidad Y  ora de diversas formas por aquellos que le pertenecen a Él. Es decir, por los que han creído en El..

Nancy: Y es interesante ver que por lo que Él ora, básicamente,  es por su santificación.

Anne: Varias veces, sí.  Y luego empezando en el versículo 20 hasta el final del capítulo entonces, Él ora por el mundo, “que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí”, en los versículo 21, y versículo 23, “que el mundo pueda creer que Tú me enviaste a Mí”, Él lo repite, y que “y que los has amado así como Tú me has amado a Mí.” (Claro yo estoy parafraseado).

Entonces lo que hemos leído anteriormente nos enseña que debemos amar al Señor. Debemos glorificar a Dios. Y glorificar a Dios es glorificar al Padre, glorificar al  Hijo, y glorificar al Espíritu Santo.  Debemos amar a nuestros hermanos creyentes, orar por su bienestar y ministrar a sus necesidades, y debemos testificar a los no creyentes.

Si vas un poco más atrás, a Juan 15, encontrarás lo mismo.  Alrededor de la mesa del aposento alto, en  su discurso final Jesús dice algunas de las cosas más dulces y profundas de todas, luego que Judas sale de la habitación y Él habla libremente.

En el capítulo 15:1-11, Él habla acerca de permanecer en la vid, y de que las ramas deben permanecer ahí. Esta es la prioridad uno; simplemente establecernos allí, habitar allí; hacer de Él nuestro entorno más familiar.  “En Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser”, esa es una comunión así de íntima.

Entonces en los versículos 12-17, Él empieza y termina de la misma manera: “Ámense unos a otros.  Este es Mi mandamiento: Ámense unos a otros”. Jesús está hablando acerca de la amistad, y esta es la prioridad número dos.

Luego en el versículo 18 hasta el final del capítulo, Él habla acerca del mundo.  “El mundo te odiará.  No te sorprendas.  Me odió a mi también”, y así continúa hablando acerca del mundo, y termina diciendo, “cuando venga el Consejero, el consolador — este es el Espíritu Santo —Él testificará acerca de Mí y tú también has de testificar”.

Es decir, que en este capítulo 15 de Juan vemos claramente tres prioridades: permanezcan en Cristo; ámense unos a otros como cuerpo; y testifiquen a este mundo en necesidad.

Hay un trabajo triple para la mujer hermosa.

Anne: Anne puedo recordar todavía cuando llegué a la Iglesia Lake Avenue donde tu esposo estaba pastoreando en 1976.  Lo escuché predicar y enseñar acerca de estas tres prioridades y caí en cuenta que él había llamado a toda esta iglesia y a todos los creyentes a organizar sus vidas alrededor de estas tres prioridades…Primero, nuestro compromiso con Dios; segundo, nuestro compromiso con el pueblo de Dios; y tercero, nuestro compromiso con el trabajo de Dios en este mundo.

Toda la iglesia estaba alineada con estas prioridades.  Porque esto lo permeaba todo.  Sé que recuerdas esto.  Tú y Ray han escrito y hablado acerca de esto en tantas ocasiones.  Pero esto es realmente contra cultura.  No es nuestra forma natural de pensar.  Mi prioridad natural, la  número uno, soy yo.

Este es un llamado a vivir la vida para la gloria de Dios y el avance de Su Reino, que no está centrado en mí definitivamente, sino que está centrado alrededor de Cristo y los propósitos de Su Reino.  Esto es algo que has enseñado para ser aplicado en cada propósito y en cada creyente, en cada etapa de sus vidas.  Es decir, que tanto si tenemos a una joven mama escuchando, o si tenemos a una estudiante universitaria, o a una mamá con el nido vacío, sigue existiendo el mismo llamado a regresar a estas tres primeras prioridades.

Y hoy quiero retar a nuestras oyentes a evaluarse: ¿Estoy  viviendo estas tres prioridades como las más importantes de mi vida —primero mi compromiso con Dios; es decir,  mi relación con Él; segundo  mi compromiso con el pueblo de Dios;  con la familia de Dios, y finalmente mi compromiso con el trabajo de Dios en este mundo?  Si no tenemos estas tres prioridades como las más importantes de nuestras vidas, entonces algo está fuera de orden.

Todo tiene que empezar por nuestra relación con Dios.  Entonces, como mujer, ¿de qué manera cultivas tu relación con Dios como la prioridad número uno de tu vida? ¿Cómo luce esto en la práctica?

Anne: Sabes Nancy, dos de mis palabras favoritas son,  elimina y concéntrate.  Si estamos enfocadas en nosotras mismas, estaremos hechas un desorden.  Nuestro horario será siempre un caos.  Nuestros hogares serán un desastre.  Nuestros armarios estarán desordenados. Nuestras cocinas imagínate, nuestras mentes estarán desordenadas también. Estaremos siempre llenas de tantas cosas.

Esta era la diferencia entre María y Marta.  Jesús no estaba opuesto a que Marta cocinara. Él no creía que la cocina fuera un mal lugar, pero Él dijo, “Marta, estás preocupada y ocupada con muchas cosas”.  Porque ella estaba moviéndose en múltiples direcciones, y por esto no estaba enfocada, mientras que María estaba sentada a los pies de Jesús.  María había eliminado cosas de menor valor y se había concentrado en las más importantes.

Esto es algo que debemos hacer cada una de nosotras, y cuando lo hagamos, la disciplina vendrá a nuestras vidas de forma natural.  Sobre esto fue que escribí en Las disciplinas de una mujer hermosa.

Nancy:  Déjame echar atrás un segundo.  Y volvamos a los términos, Eliminar y concentrar. Vamos a poner esto un poco más práctico. Tú no estás hablando de eliminar a los hijos…

Anne:Claro que no, aunque a  veces quisiéramos hacerlo…

Nancy:  Pero esto no es lo que estamos recomendando.

Anne: No. Claro, imposible.

Nancy:  No puedes eliminar el cocinar si estás en una etapa de tu vida en donde tienes una familia que tiene que ser alimentada y que necesita de comidas preparadas.  Entonces, prácticamente, qué es lo que vamos a eliminar, y ¿en qué nos vamos a concentrar para convertirnos en esta hermosa mujer?

Anne: Escucha, necesitas tener una gran puerta trasera, y necesitas tener una puerta frontal. Supón que alguien te pregunte, ¿Puedes enseñar la clase de tercero de la escuela dominical?” Automáticamente tú piensas, “Oh no, estoy muy ocupada.  No puedo.  Me encantaría, pero no puedo hacerlo.  Mi vida está llena”.

Pero una mujer que sabe cómo eliminar y concentrar, dirá, “Maravilloso.  Creo que el Espíritu me está llamando a hacer esto.  ¿Qué tendré que dejar ir  para poder hacerlo?”  Esta mujer tiene esta gran puerta trasera por donde deja que salgan algunas  cosas mientras  deja entrar otras nuevas por la puerta del frente.

Lo mismo ocurre con tu ropero Nancy. Suponte que te compraste una blusa nueva.  Okay, eso es bueno, entonces regala una de las que tenías.  O compras un nuevo par de zapatos.  Regala un par de zapatos;  de forma tal que siempre tengas el mismo número de zapatos. De esto es que hablo en el libro “Disciplinas de una mujer hermosa”.  Así tu closet no se llenará y no se volverá un desorden,  tu tiempo también se puede sobrellenar y abarrotar igual que tu closet.

Fíjate, lo que necesitamos es ver qué es lo más importante y decir, “Señor, yo me entregaré a esto”, y esto implica soltar y soltar y soltar cosas, aquellas que nos consumen el tiempo. Tú no te imaginas la cantidad de cosas que he dejado ir recientemente.

Nancy:  ¿Cuáles son esas cosas?

Anne: Bueno te va a sorprender.  Tal vez llegues a pensar que estoy loca.  He dejado de usar los correos electrónicos.

Nancy:  ¿Y sigues viva para contarlo?

Anne:Lo estoy, parece mentira pero lo estoy. Los correos electrónicos me tomaban de dos a tres horas mientras estaba en la oficina.  Cuando  moví la oficina para la casa, creí que debía dedicar más tiempo a orar y a interceder, así como adorar a Dios, y quería tener más tiempo para leer la Biblia más profundamente.  Ya no necesito de esas dos o tres horas diarias para revisar los correos electrónicos cada día.

Recuerdo que hasta hace 10 ó 15 años atrás, teníamos teléfonos, y cartas escritas.  Puedo volver a usar estos medios para que las personas puedan localizarme.  Es fabuloso haber eliminado los correos electrónicos porque así puedo concentrarme más en la Palabra, orar más y compartir más con mis amigas.

Nancy: Realmente he tenido un poquito de envidia desde que supe que tú habías dejado de usar el correo electrónico.  Yo creo que todavía no estoy en posición de poder hacer eso, pero me parece sumamente atractivo.  Ojalá tuviera solo dos o tres horas al día de correos electrónicos.

Anne: Cuando estés en tus 86 años, trabajarás en esto, lo sé.

Nancy: Así espero que sea.

Es un asunto de ser sensible al Espíritu y saber qué Dios quiere de mí en esta etapa de mi vida.  Una etapa puede verse diferente a la otra cuando se trata de… eliminar y concentrar.

Anne: Oh, sí que lo son.  Y algunas veces implicará eliminar cosas que realmente amamos.

Nancy: Si, en ocasiones son cosas que no son malas en sí mismas.

Anne: Una vez escuché a un pastor decir, “Deja algo hoy”.  Él dijo, “No va a ser difícil dejar algo que detestas.  Lo difícil es dejar algo que realmente ames pero que realmente sabes que te aleja de la misión”.  Esto me reta.  He estado buscando desde entonces disminuir y disminuir más y más aquellas cosas que no son tan necesarias; cosas que quizás amo pero que me impiden hacer lo más excelente.

Nosotros los cristianos probablemente no vayamos a robar un banco hoy. Esas no son nuestras tentaciones.  Sin embargo realmente son cosas buenas las que nos alejan de las mejores.  Tenemos que disciplinarnos a nosotras mismas.

Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos de esas cosas? Tú ministras a muchas mujeres jóvenes y a mamas jóvenes.  ¿Cuáles son algunas de las cosas que evitan que las mujeres hagan aquello que es más excelente?

Anne: Por ejemplo yo no estoy opuesta al gimnasio.  No estoy opuesta a los clubes de golf, y a  aquellas cosas que pueden ser divertidas en la vida, y que realmente necesitamos para distraernos en medio del diario vivir…  Pero la realidad es esta, digamos, que estás siendo retada para discipular a algunas mujeres jóvenes en tu vida pero estás muy ajetreada con el gimnasio…  O  alguna otra  actividad de la quizás tendrás que deshacerte.  Y sé que esto es una realidad para muchas de las que están escuchando.  En una escala del uno al diez, ¿qué vas tú a eliminar?

Esto es algo gracioso: pienso en la Primera Carta a Timoteo cuando habla de Pablo instruyendo a su joven discípulo en cuanto a lo que era importante y lo que no era importante. Él le dice, “Disciplínate a ti mismo para la piedad, o sea  [entrénate a ti mismo]; porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura. (4:7-9, NIV).

Ahora bien, aquí hay un contraste  …Si vas a eliminar, elimina algunos de tus entrenamientos físicos., el problema es que estamos locos con nuestros cuerpos, y estamos siempre corriendo o jugando tenis o entrenando con entrenadores personales y ejercitándonos.  Y la lista sigue.  Los cuerpos… Siempre muy bellos, pero el Espíritu posiblemente esté muerto o desnutrido.

Aquí dice— y creo que es el único lugar de la Escritura en donde se habla del entrenamiento físico, hasta donde he podido descubrir— él utiliza una ilustración atlética, pero esta es la única ocasión en donde les habla a los cristianos sobre esto.

Disciplínate  a ti mismo para la piedad.  Él entrenamiento físico tiene poco valor, nada comparado con entrenarnos para ser piadosos.  Entonces esto es un ejemplo: elimina y concéntrate

Nancy: Y regresando a la ilustración de María y Marta, María se concentró en escuchar la Palabra de Dios.  Yo sé que has practicado por muchos años la disciplina de sacar ese tiempo a solas con el Señor y con Su Palabra.

En los años en que eras la mamá de cuatro niños pequeños y la esposa ocupada de un pastor estabas viajando, escribiendo libros, sirviendo con tu esposo, ¿Cómo te las arreglabas para mantener en primer lugar lo que  corresponde al primer lugar que es tener tu tiempo con el Señor?

Anne: Bueno rindiendo cuenta a otras personas eso me ayudo mucho.  Desde 1970, he tenido un grupo pequeño cada año de alrededor de cinco mujeres, yo soy la sexta, y nos reunimos semanalmente.  Una de las cosas que hacemos es escribir nuestros tiempos con el Señor.  Escribimos lo que aprendemos en la Palabra.  Las dos cosas que Pablo —que en realidad se llamaba Saulo, le pidió al Señor en el camino a Damasco, fueron: “Señor, ¿quién eres Tú?” y segundo, “Señor, ¿qué quieres Tú que yo haga?” Entonces escribo todo lo que veo que Él debe ser…Estoy aprendiendo a conocerlo mejor. Escribo todas las formas en que pudiera obedecer mejor lo que yo estoy viendo.

Entonces escribimos nuestras oraciones.  Nosotras: adoramos, confesamos, damos gracias, suplicamos.  Cuando le pedimos algo, lo escribimos.

Cada semana nos juntamos—esto puede parecer juvenil— pero tenemos un “tiempo de mostrar y contar”.  Mostramos lo que escribimos esa semana y si faltamos algún día, eso se evidencia.

Antes de escribir mis tiempos de oración y quietud, yo tenía la impresión de que estaba teniendo más tiempo del que realmente tenía.  Pero cuando lo veo por escrito, digo, “Oh Señor.  Falté el martes por completo, y el miércoles fue realmente a toda prisa, pero el jueves fue maravilloso.  Pase más tiempo con el Señor”.  Esto mide lo que verdaderamente estoy haciendo.

Nancy: ¿Cuándo comenzaste a tener de forma consistente este tiempo de oración?

Anne: Yo estaba por mis veinte años.  Me maravillo tanto al ver a estas jóvenes y adolescentes que tienen su tiempo de oración,  y los muchachos, también.  Fue cuando me casé, que Ray tenía sus devocionales diarios, cuando yo empecé a tener los míos con él.

Nancy: ¿Cómo lograste esto teniendo que atender a  cuatro niños?

Anne: Bueno no te niego que fue difícil especialmente con los tres primeros.  Los tuvimos uno seguido del otro.  Tuvimos a la pequeña Sherry cuando apenas teníamos diez meses de casados, y tuvimos a Margie 11 meses después.  Luego tuvimos a Buddy 17 meses después de esto, y de repente mi vida se convirtió en una locura.  En aquellos días había que lavar y hervir a mano todos los pañales, y hervir los biberones, y uno tenía que hacer la formula de la leche.  En verdad era mucho trabajo.

Cuando el pequeño Buddy, el hijo número tres, comenzó a dormir desde su toma de leche de las 10p.m. hasta su otra toma de leche de las 6am, y ya no se despertaba a comer a las 2a.m., yo me sentí bien aliviada.  Entonces  dije, “Señor, Tú sabes cuánto me gusta dormir, pero si Tú me ayudas, me seguiré levantando a las 2 a.m., la hora en que solía darle el biberón a Buddy,  para tener contigo mi tiempo de quietud”.

Claro que esto no duró para siempre, y para serte honesta, no recuerdo ni una cosa que haya aprendido o le haya pedido al Señor en ese tiempo, pero me hace feliz, me hace sentir bien que, como joven mamá que estaba tan desesperada, tuviera este tiempo a las 2 a.m.con Él hasta que pudiera hacerlo más tarde en el día.

Nancy: Claro porque no estamos diciendo que aquellas mamás que no se levantan a las 2 a.m. a estar con el Señor deban de sentirse culpables o que el hacer esto las hará más espirituales.  Creo que la palabra clave aquí es que estabas desesperada.  Te diste cuenta lo mucho que necesitabas al Señor y que sin Él no podías.

Anne: Mira yo vivía tensa, me había convertido en  una  verdadera arpía.  Le gritaba a Ray. Era un desastre.  Sabía que necesitaba tiempo de quietud con el Señor.

Nancy: Entonces esta es una disciplina clave para una mujer hermosa; un fundamento importante.

Anne: Sí, Realmente lo es.  Cuando nos casamos, nos paramos en el altar, y pronunciamos esos votos preciosos delante del pueblo de Dios, delante de Dios mismo y delante del ministro de Dios, y eso es maravilloso.

Pero qué tal si cuando la boda se ha terminado los novios se dicen, “Hey, esto  resultó interesante.  Vamos a reunirnos de nuevo en algún momento. O me gustaría que nos volviéramos a ver.  O tal vez podamos comer algún día juntos”  no crees que esto sería  algo verdaderamente  incongruente.

Pues algo así ocurriría, si  aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador y decimos, “Bueno, esto fue excelente, uno de estos días me voy a reunirme contigo, Señor”.  ¿Qué crees de esto? Sería una relación bastante incongruente  también. ¿No crees? Nosotros necesitamos de Dios, lo necesitamos.  Necesitamos a Dios,  una vez y otra vez.  Mientras más nos alimentemos de Él, más hambre tendremos de Él, y más dulce será su compañía.

Leslie: Pareciera que en este tiempo todo el mundo está persiguiendo la belleza para luego darse cuenta que es una gran decepción.  Anne Ortlund ha estado hablando con  Nancy Leigh DeMoss acerca de las disciplinas de una mujer hermosa, demostrando lo que realmente es la verdadera belleza y cómo obtenerla.

¿Nancy?

Nancy: He sido tan alentada hoy, Leslie, con este ejemplo de Anne.  Una de las cosas que amo de ella es ver como a través de las décadas en que la he conocido, ella llena su mente con la Palabra de Dios.

Durante los últimos años he tenido la carga de animar a nuestras oyentes a memorizar la Palabra de Dios, y muchas de nuestras oyentes han respondido.  Han estado memorizando textos y se animan unas a otras en el proceso.

Te animamos a hacer este hábito de memorizar la Palabra.

Leslie: Anne Ortlund ha estado escribiendo mucho acerca de vivir una vida disciplinada, pero esto no significa vivir una vida aburrida.

Anne: Nuestro Dios ama las fiestas.  Cuando piensas en Él,   aquellos 72 ancianos subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron, ellos bebieron y comieron (Éxodo 24). Y la historia del hijo pródigo… cuando él vuelve a casa, ellos tienen una gran fiesta.

“En Su presencia hay plenitud de gozo”.  Cuando nuestras vidas están siendo vividas en la presencia de Dios, habrá tanto gozo que casi no podremos soportarlo.

Leslie: Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

Tiempo y Eternidad

Isha – Salmos

DÍA 127 – Salmo 90

Dosis: Sabiduría

Tiempo y Eternidad

“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.” (Salmo 90:12) (NVI)

El cuarto libro del salterio comienza con este salmo atribuido a Moisés, ¿y quién mejor que el caudillo de Israel para enseñarnos sobre el tiempo? En primer lugar, nos confronta con la eternidad de Dios: “Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación. Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios. ¡Qué hermosa afirmación, donde se nos asegura que Dios no se rige por el tiempo, ni funciona de la misma manera que para nosotras, porque Él que es eterno: “Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche.”328

¿Te dice algo el número 22,550? Si bien a Dios el tiempo no lo limita, nosotras dependemos del tiempo. Moisés nos recuerda que: “Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida, sin embargo, sólo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.” ¡Y nos lo dice un hombre que murió a los 120 años! Pero Moisés trata de ilustrar su punto: Dios es eterno, el hombre es pasajero.

En ocasiones suspiramos: ¡Cómo pasa el tiempo! De niñas, tal vez se nos figura demasiado lento; cuando somos adultas, solo sabemos que el bebé que ayer sosteníamos hoy se está graduando. ¡El tiempo vuela! Por esa razón, en todo este debate del tiempo, Moisés nos da el mejor consejo: acudamos a Dios en oración y que él nos enseñe a contar nuestros días para vivirlos con sabiduría. Siendo conscientes de la brevedad de la vida.

¡Setenta años no son nada! ¡Solo 22,250 días! Y Moisés no nos pide contar los años, ni los meses, ni las semanas, sino cada día. Cada día importa. El día de hoy forma parte del total de nuestra vida. Así que por eso debemos pedir a Dios que nos enseñe a no olvidar que la muerte es una realidad, y que cada día cuenta. De ese modo, debemos pedir a Dios que el día de hoy tengamos sabiduría y usemos el tiempo correctamente. No olvidemos la promesa: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Aprovechemos el tiempo que Dios nos ha dado a cada una, vivamos a plenitud recordando que el tiempo es corto y que Dios lo controla. Que su eternidad sea un bálsamo para nosotras y una llamada de alerta a examinarnos si estamos ocupadas en asuntos que no son eternos, ¡el tiempo es corto! ¡Regresa hoy a Dios!

Oración: Señor, enséñame a entender la brevedad de la vida para así crecer en sabiduría. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 143). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Los hermanos de José

Lunes 20 Enero

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

Los hermanos de José

Lectura propuesta: Génesis 45

El joven José fue vendido como esclavo por sus hermanos, quienes estaban celosos de él. Llevado a Egipto, y luego encarcelado por una falta que no había cometido, finalmente fue designado jefe del país por el faraón, quien reconoció en José una sabiduría y una inteligencia dadas por Dios (Génesis 41:38-39). Algunos años más tarde sus hermanos se vieron obligados a ir a buscar trigo en Egipto, y tuvieron que vérselas con el gobernador: ¡el mismo José! Fueron encuentros emocionantes, llenos de miedo y perdón… El Faraón recibió amablemente a esos hombres cuyo pasado, no obstante, era tan penoso; luego les concedió las mejores tierras del país.

¿Por qué este recibimiento tan benévolo? No era debido a sus méritos personales, sino al hecho de que eran hermanos de José, el hombre de quien el Faraón estaba enteramente satisfecho.

Este relato ilustra una realidad actual para nosotros, cristianos: el Señor Jesús “no se avergüenza” de llamarnos “hermanos” (Hebreos 2:11), somos aceptados en la presencia de Dios debido a la satisfacción que él halló en su amado Hijo. No es a causa de nuestros méritos, o de alguna buena obra; es porque Jesús murió por nuestros pecados.

Los hermanos de José tuvieron que reconocer su culpabilidad para ser perdonados y recibidos. Confesar nuestros pecados delante de Dios es todo lo que debemos hacer para ser aceptados por él. Así somos reconciliados con Dios. Entonces, las mejores bendiciones espirituales son para nosotros, como todo lo mejor que había en Egipto era para la familia de José.

Génesis 24:1-32 – Mateo 13:24-43 – Salmo 13 – Proverbios 4:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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