2/6 – CRUZANDO LOS LÍMITES DIVINOS

El Amor que Vale

Serie: Una palabra al sabio

2/6 – CRUZANDO LOS LÍMITES DIVINOS

Adrian Rogers

“CRUZANDO LOS LÍMITES DIVINOS” | Pastor Adrian Rogers. Predicaciones, estudios bíblicos. Tema #02, Serie “UNA PALABRA AL SABIO”.
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El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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34/63 – La Llegada del Rey | Marcos 1:1-8

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

34/63 – La Llegada del Rey | Marcos 1:1-8

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

El nacimiento de Jesús

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El nacimiento de Jesús

R. C. Sproul

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Una vez escuché a un predicador dar un mensaje titulado, «Si yo fuera Dios.» Era un título extraño, por cierto, pero en su sermón usó un poco de imaginación creativa. Dijo que, si él fuera Dios y decidiera traer a su hijo a este mundo, no lo habría hecho nacer en un pueblo del campo a las afueras de Jerusalén, sino que él lo hubiera vestido en un tipo de uniforme de piloto naval o de héroe espacial y lo hubiera hecho descender del cielo, ir directamente a la cruz, completar la obra de la redención y luego regresar.

En otras palabras, él estaba diciendo, «Yo enviaría a mi hijo en un atuendo real, hacer un gran alboroto y luego salir de la escena». Pero no es así como Dios lo hizo y hay una razón por la que Dios no lo hizo de esa manera; así como lo vimos con la preocupación de Juan Bautista y en el bautismo de Jesús; que Jesús vino no solo para morir, sino para vivir, que vino para ser el segundo Adán, el nuevo Adán, para hacer por nosotros lo que Adán no pudo hacer la primera vez.

Y así, su misión era estar en sumisión a todos los requisitos de Dios, para tomar en sí mismo, como el eterno Logos y la segunda persona de la Trinidad, una naturaleza humana y nacer de una mujer y nacer de la simiente de David. Y así, para el Nuevo Testamento, el nacimiento de Jesús es de profunda importancia ya que es la llegada de Emmanuel, el que viene como nuestro mediador y que crece en el conocimiento del Señor, quien tiene que aprender la obediencia no desde la desobediencia, sino en términos de una creciente comprensión y conocimiento de todas las implicancias de su misión.

Pero el nacimiento de Jesús da inicio a la humillación de Cristo. Esto es un indicativo de la voluntad de aquel que desde toda la eternidad era igual a Dios, quien contó su igualdad con Dios no como algo que debe ser cuidadosamente guardado, sino que Él estaba dispuesto a despojarse de su gloria y de asumir la postura, el rango y el estatus de un sirviente.

Así que, viendo ahora el nacimiento de Jesús, no debemos subestimar el significado de esta descensión, descensión no DISENSIÓN sino  D-E-S-C-E-N-S-I-Ó-N, porque uno de los momentos culminantes en la vida de Jesús es su ascensión.

Pero antes de ascender al cielo, Él con frecuencia hace notar que nadie asciende al cielo, excepto Aquel quien primero ha descendido desde el cielo.  Y así, cuando el Hijo del hombre venga, él viene a nosotros desde la gloria a la humillación, del cielo a la tierra.

Y él primero desciende a este lugar y la descensión llega al vientre de una muchacha del campo. Lucas nos da este registro del nacimiento de Jesús. Leemos en el capítulo uno del evangelio según San Lucas, en el versículo 26, inmediatamente después del relato de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan el Bautista,  el verso 26 del capítulo 1, «Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel, le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres. Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste”. Ahora imagina esto. Aquí está esta adolescente, poco sofisticada, pobre y, de repente, mientras ella está ocupándose de sus asuntos, un ángel se le aparece.

Y el ángel se aparece con un orden de regocijarse y la causa de su regocijo es que ha encontrado el favor de Dios y ella ha sido elegida por Dios para una bendición profunda y especial.  Y sin embargo, cuando oye esto, se nos dice que su respuesta inicial es que ella está preocupada. Ahora eso puede sonar extraño o puede parecer inconsistente; cuando un ángel de Dios viene  dice que debes ser feliz porque vas a recibir una gran bendición, tú pensarías que la persona que tuvo una experiencia de este tipo estaría loca de alegría.

Pero si lo piensas por unos minutos, ¿cómo te sentirías si un ángel de Dios se inmiscuyera en tu tranquila existencia y te dijera que estás a punto de embarcarse en una misión especial?  Creo que estarías preocupado también, y la primera cosa es que quizás ni siquiera estarías seguro de estar experimentando lo que tus ojos te dicen que estás experimentando.

Y el ángel reconoce la incomodidad de ella y le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Ahora, nos preguntamos cuánto de este anuncio María entendió. Si miramos un poco más tarde, en la canción que ella canta bajo la inspiración del Espíritu Santo, el Magnificat,  “Mi alma engrandece al Señor” y vemos el contenido de esa canción que revela un profundo conocimiento de las escrituras del Antiguo Testamento y las profecías.

Si suponemos que el contenido no era algo que simplemente le fue entregado por inspiración divina, sino que Dios, bajo la inspiración del Espíritu la llevó a ella a cantar sobre cosas que ya entendía hasta cierto punto, entonces nosotros solo podemos concluir que este anuncio no sería del todo misterioso para María.

Una vez más, escuchen los términos del mismo, “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Ahora, por lo menos, María entendía que el ángel está anunciándole a María que ella va a ser la madre de un rey. Y eso está bastante claro.  Si ella tiene el más pequeño entendimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento, ella reconocería, reconocería que no es simplemente que va a ser la madre de un rey, sino que va a ser la madre de El Rey.

Porque está claro en este mensaje la idea de que ella está a punto de dar a luz al tan esperado Mesías de Israel, Aquel que restaurará el trono de David y restaurará su posición caída.

María es sumergida al parecer, incluso en una consternación más profunda, y ella le dice al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?»  Ahora, ella no está diciendo que nunca ha estado familiarizada con un hombre, la frase «soy virgen (o no conozco hombre)» es un modismo hebreo que significa: ‘Nunca he tenido relaciones sexuales con un hombre’. Y yo sé lo suficiente de biología.

María está diciendo, ‘sé que no se puede tener un bebé sin el proceso normal de procreación, y yo estoy descalificada debido a que soy virgen. Así que tal vez te has equivocado de dirección Sr. Gabriel’.  Y notamos un anuncio similar en el Evangelio de Mateo, donde el autor presenta el tema en el capítulo uno de Mateo diciendo:  «Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto».

Ahora, José tiene que lidiar con este anuncio también. María en algún momento tiene que comunicar a su prometido, «Voy a tener un niño». Ahora, ¿qué significa eso automáticamente para José? Significa que su novia le ha sido infiel.

Si puedo leer entre líneas, tengo la certeza de que María habría tratado de explicar esta situación a José y, sin embargo, él habría tenido un tiempo muy duro, y extremadamente difícil tratando de convencerse de la veracidad de lo que realmente ocurrió.

Y, aún así, él tiene compasión; se preocupa por ella.  Quiere impedir que el matrimonio sea realizado, pero al mismo tiempo no quiere causar una deshonra pública o un escándalo de su situación. Y él toma la decisión de dejarla secretamente hasta que hubo otra intervención:  «Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.».

Y luego, Mateo inmediatamente une esto a la profecía de Isaías, “que una virgen concebirá y dará a luz un hijo” cuyo nombre sería llamado Emmanuel, o “Dios con nosotros”.  Así que, en ambos relatos, en el registro de Mateo y en el registro de Lucas, la proclamación asombrosa se presenta ante la iglesia, de que las circunstancias del nacimiento de Jesús fueron extraordinarias y milagrosas.

Que el nacimiento de Jesús fue un nacimiento virginal, un punto que por alguna razón ha sido altamente discutido en el último siglo o dos de una manera un tanto inusual.  Conozco todo tipo de gente que diría, que diría, ‘Creo en la resurrección de Cristo, pero no creo en el nacimiento virginal’.

Como si Dios al tener a su propio Hijo, concebido en el vientre de una mujer que es una virgen es de alguna manera más difícil que levantar a su Hijo de entre los muertos.  Tenemos que entender que el relato bíblico del retrato de Jesús, el Jesús que es presentado en las páginas del Nuevo Testamento, es el Jesús cuya vida está llena de milagros.

Su vida empieza con un milagro y termina, o comienza de nuevo, con un milagro y, entre medio, el poder del Dios vivo se muestra en y a través de él constantemente.  El liberalismo del siglo XIX hizo todo lo posible, en su poder académico crítico para desmitologizar las páginas del Nuevo Testamento y darnos a un Jesús distinto, un Jesús naturalizado, un Jesús despojado de lo milagroso.

Y en la obra de Emil Brunner «Der Mittler», o «El Mediador», en su traducción al español , cuando él resumió la cristología del pensamiento del siglo XIX, él usó una palabra para hacerlo y la palabra que usó fue esta: incredulidad.  Pero como un asunto de la fe histórica cristiana, el registro del Nuevo Testamento es claro. Jesús nació de una virgen.

Volvamos al registro de Lucas. La primera persona, sin embargo, que ejerció algún tipo de cuestionamiento escéptico o duda sobre la posibilidad del nacimiento virginal fue la misma Virgen.  Al menos ella hizo la pregunta: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?» En otras palabras, para María, el escuchar este mensaje, sonaba absolutamente imposible.

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios.  Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios «.

Así que el ángel intenta responder a la pregunta alarmante de María y darle algo de confianza.  Y lo primero que hace es responder a la pregunta, ¿Cómo? ¿Cómo puede ser esto? Y Gabriel dice: ‘Déjame decirte cómo puede ser. Que este niño que va a nacer, nacerá del poder del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el Espíritu Santo te cubrirá’.

Ahora, el lenguaje que se usa aquí es significativo, ya que es una remembranza del mismo lenguaje que encontramos en el primer capítulo de la Biblia.  ¿Cómo se llevó a cabo la creación en el principio? Luego de recordar la descripción del universo desordenado, de estar sin forma y vacío, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, fue entonces cuando el Espíritu de Dios se movió sobre las aguas.

Y la imagen que se usa allí en el idioma original es una que sugiere la de un pájaro flotando sobre el agua proyectando su sombra. Y es el mismo concepto que se usa aquí en el evangelio de Lucas; así como el Espíritu Santo se movió sobre las aguas primigenias y trajo vida en la creación inicial, así el mismo poder de Dios, el mismo Espíritu de santidad estará sobre esta virgen y la cubrirá para que un niño sea concebido en su vientre.

Y luego el ángel dice: ‘María, si estás teniendo problemas con esto, anda y ve a tu prima Elisabet. Elisabet, quien era estéril, ahora ya está en su sexto mes.  Hay evidencia tangible que tú puedes examinar, para entender el principio de que con Dios todas las cosas son posibles’.

Es raro que la Biblia hable tan cándidamente sobre lo que es posible y lo que es imposible. Creo que es interesante que en el otro punto de la vida de Jesús, en el momento de su resurrección, se hayan hecho declaraciones sobre la posibilidad, según leemos, de que no era posible que la muerte lo detuviera.

Me refiero a que la gente de hoy ve la historia de la resurrección y dice: ‘Imposible, eso no pudo suceder. La perspectiva del Nuevo Testamento es 180 grados distinta; la perspectiva del Nuevo Testamento es que lo que es imposible, lo que es impensable, sería que la muerte detuviera a un hombre que no tenía pecado. Que la muerte tendría el poder de reclamar permanentemente la vida del Hijo de Dios. ¡Eso es imposible!

No hay manera de que la muerte pudiera mantenerlo en la tumba. ¿Ven? todo eso depende de si entendemos Génesis 1: 1: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Desechen eso y podemos discutir las posibilidades e imposibilidades por siempre, pero si hacen esa afirmación de que este universo ha sido creado y está providencialmente regido y gobernado por el auto-existente creador eterno, entonces no es para nada difícil el ver la manifestación de su poder en el nacimiento y en la resurrección de su Hijo.

Bueno, después de que esta explicación es dada a María, de nuevo en el evangelio de Lucas, capítulo uno, verso 38, María dijo:  «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia”.

«Hágase conmigo conforme a tu palabra». Esto se llama en la teología católica romana, el fiat de María, lo que históricamente el protestantismo considera como algo inapropiado.

Se llama fiat porque la palabra fiat se refiere a la forma imperativa del latín, ya que en la Vulgata, cuando María dice: «Que así sea», ella usa la forma imperativa del verbo. Y eso es el fíat o el decreto. Pero lo que ella está diciendo no es: ‘yo te mando, oh ángel, que hagas que todo esto pase’.  Si ella está dando un mandato, ella se lo está dando a sí misma.

Como Santo Tomás de Aquino dijo que en esta ocasión María se está rindiendo y está aceptando la autoridad de Dios. Ella no está dictando lo que va a ocurrir, sino que ella se está sometiendo a lo que le ha sido anunciado por el mensajero de Dios.

Y ella está diciendo: «Dios, puedes hacer conmigo lo que tú quieras hacer. Si quieres que dé a luz a este niño, es aterrador ser la madre de un rey, es algo aterrador contarle a mi prometido que voy a tener un bebé cuando no he estado con un hombre, pero si esto es lo que quieres, entonces lo haré’.

Luego se nos dice, poco después, que sucedió que salió un edicto de Augusto César, en el cual todo el mundo debía ser empadronado.  Y ya saben el resto de la historia porque la oímos todos los años cada vez que celebramos la Navidad, que en el momento en que el gobernante más poderoso en el mundo emitió un decreto que sería opresivo a esas personas en las zonas afectadas por la pobreza de Palestina, debido a su decreto, más allá de su decreto estaba el decreto del Todopoderoso Dios determinando que Su hijo nacería en Belén tal como Él había hablado a través del profeta Miqueas siglos y siglos atrás.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/7 – ¿Un mundo mejor?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

3/7 – ¿Un mundo mejor?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-mundo-mejor/

Leslie Basham: Estamos viviendo en una época de avances increíbles en la tecnología. ¿Pero hace esto que el mundo sea mejor? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy continuando una serie llamada, Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes están familiarizadas con el Manifiesto Humanista? ¿Has visto o leído los manifiestos humanistas?  El primero fue escrito en el 1933. Tenía 34 firmas, como la de John Dewey, muchos científicos, educadores, filósofos. La premisa del primer Manifiesto Humanista se basaba en que el hombre era una criatura brillante, que si él solo trataba y trabajaba lo suficientemente duro, a la larga iba a ser capaz de crear un mundo utópico; un mundo de paz y prosperidad para todos.

El Segundo Manifiesto Humanista fue escrito en el año 1973. ¿Qué pasó entre el 1933 y el 1973 para demostrar que el hombre no era tan brillante o capaz como ellos habían pensado? La Segunda Guerra Mundial. Así que, es interesante, cuando llegas al Segundo Manifiesto Humanista en el 1973, que dice, en efecto: “Ahora nos damos cuenta de que las cosas no han salido como esperábamos o como pensábamos que serían.” Y dicen,

Los acontecimientos ocurridos desde entonces hacen que  esta afirmación anterior luzca demasiado optimista. El nazismo ha mostrado las profundidades de la brutalidad de la que la humanidad es capaz. Pero siguen diciendo:

Usando la tecnología sabiamente, podemos controlar nuestro entorno, vencer la pobreza, reducir notablemente las enfermedades, prolongar nuestra vida útil, modificar nuestro comportamiento significativamente, alterar el curso de la evolución humana y el desarrollo cultural, descubrir nuevos y vastos poderes, y proveer a la humanidad con una oportunidad sin precedentes para lograr una vida abundante y significativa.1

Esa fue su conclusión.

Eso sí que es un reflejo de la filosofía moderna. ¿Cuál es la esencia de la filosofía moderna? Que el hombre es básicamente bueno, que el hombre solo necesita ser mejorado. Si él hace cosas malas, no es porque sea malo. Eso se debe a que solo necesita una buena educación, o una mejor casa, o mejores oportunidades, o un mejor compañero. Si le provees un mejor ambiente será una mejor persona porque es innata e inherentemente bueno. Y el hombre tiene dentro de sí el poder de crear este mundo que soñamos.

Ahora, esa es la visión que la filosofía moderna tiene de la naturaleza humana. Pero tenemos que ir a las Escrituras para encontrar la verdadera visión de la naturaleza humana; la visión de Dios sobre la naturaleza humana.

Hemos estado estudiando Génesis capítulo 6,  mirando a la época, a la cultura en la que vivió Noé, cuando Dios envió el gran diluvio. Hemos visto en este pasaje una descripción de la naturaleza caída del hombre; de su naturaleza pecaminosa. No  mejorando, no mejora, sino que hemos visto que la maldad se vuelve cada vez más perversa. El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

En Génesis capítulo 6, comenzando en el versículo 5 dice:

El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal…Versículo 12 “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. (vv. 5, 12)

Ahora, todos los hombres desde Adán son pecadores, pero el pecado había seguido su curso y la gente de esta cultura se había convertido en extremadamente perversa. Quiero señalar varias cosas acerca de la perversión de ese día, de la depravación del corazón humano, y como se manifestaba en la época de Noé.

En primer lugar, era universal— universal en su alcance. Toda carne era continuamente mala. Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Esto era pecaminosidad generalizada. El pecado no se contenía. No puede ser reducido a un pequeño grupo de personas. Se propaga como el cáncer, como un incendio salvaje, como  la pólvora. Solo aumenta, y se traga todo a su paso. Llega a ser universal en su alcance—totalmente generalizado.

No solo era la depravación humana en los días de Noé universal, sino que también era intencional. Era deliberada dice que.“Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”. La palabra intención en algunas de las traducciones dice que, “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos” su inclinación, (RV-60). Es una palabra en hebreo que significa, “aquello que se forma en la mente”, los planes, los propósitos del corazón del hombre.

Esta no era gente simplemente pecando sin saber lo que estaban haciendo o gente que simplemente no podía evitarlo, que solo les quedaba amoldarse a la cultura. Eran personas que estaban pecando deliberadamente.  Ellos estaban planeando como pecar. Ellos estaban pensando en nuevas formas de pecado. Como leemos en Romanos en el capítulo 1 en el versículo 30, que eran  inventores de lo malo. Siempre estaban pensando en nuevas formas de pecar. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. El pecado del hombre era universal y era intencional.

En tercer lugar, era habitual o perpetuo. Y entonces la perversión era total. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solamente el mal. Aquí estaba el hombre que de principio a fin se había convertido en corrupto en violento, malvado y perverso. Es como si en este pasaje, no hubiera palabras suficientes para describir lo malo, malvado y perverso que era el mundo.

De manera que vemos perversión total, universal, intencional, habitual, y entonces vemos el pecado interior. Depravación interna—este era un asunto del corazón. La Escritura dice que no solo eran sus actos corruptos, sino que “toda la intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal” (Gen 6:5). Sus corazones eran corruptos, y ese es el problema; porque las malas acciones brotan de un corazón malvado.

Si el hombre hace obras malas, no es porque necesita una mejor educación, o porque necesita más dinero, o porque tiene que ser sacado de su pobreza. No es porque no tuvo buenos padres. Esas cosas contribuyen tal vez. Pero el asunto que causa las obras malvadas en nuestro mundo es el corazón malvado del hombre. Su corazón era malo. Su corazón era corrupto. El corazón es el manantial es la fuente de toda conducta pecaminosa.

Es por eso que no podemos hacer excusas por el comportamiento pecaminoso, ya sea en tus hijos o en los grandes malvados del mundo. No podemos decir, “Si tan solo esto hubiera sido diferente”. Seguro sabes esto si tienes niños. Tú no tienes que enseñarle a tu hijo de dos años como hacer lo que está mal. Le sale de forma natural. ¿Cuál es la primera palabra que aprende? Aprende a decir “¡NO!” ¿De dónde viene eso? Este niño no ha sido expuesto a toda la perversión que hay en el mundo. ¿De dónde le viene la perversión? ¿De dónde le sale la inclinación a hacerlo a su manera, en contra de la forma en que se supone que debe hacer? Viene de su corazón, así de pequeñito y de pecaminoso.

Todo pecado comienza en el corazón. Es el corazón pecaminoso del hombre que produce malos deseos y malas acciones. Eso es lo que leemos en Jeremías capítulo 17 versículo 9,

Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio, ¿quién lo comprenderá? (NVI)

Así que si estás tratando de entender por qué existe tanta perversión horrible en nuestro mundo hoy, busca sus orígenes en el Génesis y te darás cuenta del porqué de todo esto—ha sido el curso natural de la naturaleza pecaminosa del hombre abandonado a sí mismo, del hombre que no ha clamado por la gracia de Dios, que no ha buscado a Cristo para salvación. Es allí donde nos lleva el pecado.

Si no tratas con el pecado en tu vida, te llevará por caminos que jamás, que nunca has soñado ir. Te va a costar más de lo que pensaste que tendrías que pagar. Si no tratas con el pecado a la manera de Dios, esto tendrá consecuencias más dañinas, más dolorosas y más severas de lo que te imaginas.

En aquellos tiempos oscuros es fácil preguntarse, “¿Dónde está Dios? ¿Dónde está Él en medio de todo esto? Podrías pensar que el mal ha vencido, que ha vencido al mundo. ¿Dónde está Dios? Vamos a ver, en la medida que vamos a través del capítulo 6 de Génesis, que Dios está ahí. No es que Dios está ausente. Él no está silente. Él no está perplejo, Él no es incapaz.

Él está vivo. Él está consciente de lo que está sucediendo. Él está actuando en medio de las acciones de los hombres. Él responde. Él está iniciando, Él está involucrado. Él está trabajando, Él está siempre, siempre, siempre cumpliendo Sus propósitos. Y Su propósito siempre será el resultado final, el último capítulo. Él es siempre el vencedor, el conquistador sobre la peor pecaminosidad del hombre.

Así que un día que era muy corrupto, cuando los hombres no prestando atención a Dios, Dios estaba prestando atención a los hombres. Dios estaba activamente involucrado. Pienso en ese versículo  de Génesis, el versículo 2 del capítulo 1, que habla del día en que las tinieblas cubrían la superficie del abismo. ¿Qué quiere decir? Que “el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”.

Dios estaba allí, Dios estaba activo, Dios estaba obrando. Porque Dios tiene un plan y el plan de Dios no fallará. No puede ser frustrado por el hombre. Ese es uno de los grandes temas de la Biblia; uno de los grandes caminos y misterios de Dios.

En primer lugar, quiero que notemos en Génesis, capítulo 6, el conocimiento y la supervisión de Dios. Dios sabe lo que está pasando. Hemos leído dos veces, “El Señor vio..” El versículo 5 dice, “Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”.

El Señor vio. El Señor no solo vio lo que ellos estaban haciendo, sino que Dios vio lo que había en sus corazones. Dios sabe lo que hay en los corazones de los hombres. Dios sabe lo que hay en tu corazón. El Señor vio. El Señor lo sabe.

Vemos la misma idea en los versículos 11 y 12 de Génesis 6: “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, (Dios sabe y Dios ve) y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

Dios nunca está distraído con relación a lo que está pasando aquí debajo en la tierra.

Hay muchos hombres en este planeta que prestan muy poca atención a Dios. Hay momentos en nuestras vidas cuando le damos poca importancia a Dios. Cuando pecamos, ¿Estamos pensando, “Señor, yo sé que estás viendo”? Si estuviéramos pensando que Dios nos está mirando, tendríamos más temor de Dios y pecaríamos menos. Porque incluso cuando no estamos pensando en Dios, Dios está mirando. Dios sabe lo que está pasando.

He citado en ocasiones anteriores en esta serie el Salterio, los salmos con música, y he estado cantándolos durante mis tiempos de quietud. Uno de los pasajes del Salmo 94, me pareció que estaba relacionado con este pasaje. Así es como lee:

¿Hasta cuándo los impíos, oh Señor, hasta cuándo los impíos se regocijarán? De sus bocas brota la arrogancia; sus palabras son arrogantes. Oh Señor, aplastan a tu pueblo, y afligen a tu heredad. Matan a la viuda y al extranjero y asesinan a los huérfanos. (Suena como en la era de Noé, ¿no es cierto? Violencia, corrupción) Ellos dicen: El Señor no lo ve, ni hace caso el Dios de Jacob. Haced caso, torpes del pueblo; necios, ¿cuándo entenderéis? ¿Crees que el Creador, Él que hizo el oído, no oye? ¿Él que dio forma al ojo, no ve? (Salmos cantados 94:3-9)

¿Qué nos dice ese Salmo? Dios ve. Dios lo sabe. Déjame decirte, esto debe afectarte de dos maneras. En primer lugar, Dios sabe lo que te está pasando, y Dios no es pasivo. Dios no está al margen. Vamos a ver que Dios se preocupa profundamente por el pecado y cómo éste afecta a los pecadores y a los justos también.

Pero no solamente Dios sabe lo que te está pasando a ti, Dios sabe acerca de ti y acerca de tu pecado. Como hemos dicho, Él sabe lo que está pasando en tu corazón. Eso debería de poner temor de Dios en nuestros corazones.

¿Y qué es el temor de Dios? Es vivir en esa reverencia, esa percepción consciente, constante de que Dios sabe, de que Dios está aquí, que no puedo dejar a un lado al que todo lo ve y todo lo conoce. El Señor vio, la maldad sobre la tierra. El Señor sabía lo que estaba pasando en sus corazones. Vemos pues, el conocimiento, la supervisión de Dios. Pero luego quiero que veamos el dolor y la tristeza de Dios.

¿Cómo afectó todo esto a Dios? ¿Cómo respondió Él a todo esto? Vemos claramente en este pasaje, como en cualquier otro pasaje del Antiguo Testamento, que Dios se afecta profundamente y personalmente por nuestro pecado. El versículo 6 nos dice, “y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón”.

Permíteme leer esto en otras traducciones, para darte un sentido de la intensidad de la respuesta del Señor. La Nueva Versión Internacional dice: “Se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón”. Una paráfrasis dice: “Entonces el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la tierra. Se le partió el corazón”. (NTV) El Señor se lamentó.

Dios está profundamente entristecido por el pecado. Él lo odia. Le aflige. Se lamentaba. A Él le dolió en el corazón.

Hay dos palabras en el idioma hebreo original que se utilizan aquí en el versículo 6. La primera palabra, algunas de sus traducciones dicen, “Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra”. Esa es una palabra que significa “respiración forzosa; jadear, respirar con fuerza, gemir”. Es una manifestación física de los sentimientos—de dolor, de compasión y  en ocasiones de consuelo.

Y a medida de que meditaba en este pasaje, tuve la sensación como cuando a alguien te dan un puñetazo en el estómago. Uno hace, “Uhhg.. Eso me duele”. Es una respiración forzosa, que sale de este dolor y de esta pena. Un comentarista dice que esta palabra,

“Describe el amor de Dios que ha sufrido un desgarrador desengaño. Literalmente, se habla de tomar una respiración profunda, pero con extremo dolor”. 2

Dios ama a Su pueblo; Él es un Dios santo, un Dios justo que ve a estos seres humanos que Él ha creado, a estos seres humanos que Él ha hecho para Él, y Él los ve, no solo pecando sino pecando de una manera cada vez peor y peor y pensando en nuevas formas de pecar y de vivir sus vidas sin tenerlo a Él en cuenta. Y Dios se lamenta. Le duele profundamente haber hecho al hombre en la tierra.

Y luego en ese versículo continúa diciendo, “Y sintió tristeza en el corazón”. Esa es una palabra diferente aquí. Es una palabra que habla de “malestar físico y mental, de angustia, de indignación”. Estas son palabras fuertes. De hecho, es la misma palabra que se usa en Génesis 3, que habla del tipo de dolor que una mujer tendrá cuando ella dé a luz a sus hijos. “En gran manera multiplicaré tu dolor de parto”.

Algunas de ustedes, han dado a luz un hijo. Ustedes están familiarizadas con los pujos, con la dificultad, con el trabajo, con el  dolor (incluso físico) que se experimenta al dar a luz un hijo. Es traspasarse uno mismo el corazón o ser traspasado. El comentario bíblico de Wycliffe dice:

“Dios experimentó en su corazón una penetrante tristeza mientras miraba a la trágica devastación que el pecado había producido.”2

Ahora, cuando nos fijamos en el pecado, en tu pecado o en el de los demás, ¿experimentas tú algo parecido a lo que experimenta Dios? ¿Experimentas algún dolor, tristeza, alguna pena? Te pudiera causar más dolor si te dieras cuenta de lo que le causa a Dios; si ves cómo Su corazón es atravesado, si ves su profunda desilusión. Su corazón está atravesado por la trágica devastación de lo que el pecado ha producido.

Quiero que nos quedemos con dos puntos acerca de todo esto. En primer lugar, no está mal que nos sintamos afligidas por el pecado de los demás mientras vemos la devastación de un mundo caído y mientras vemos lo que el pecado ha hecho en nuestras relaciones, en las relaciones que nos rodean. Algunas de ustedes están casadas con un hombre que no tiene un corazón para Dios, tal vez es un alcohólico, tal vez alguien que es adicto a la pornografía.

Al mirar esas cosas, no está mal que te duela y que esto rompa tu corazón. Debería molestarte, debería mortificarte. El tú lamentarte por el pecado en otros es un reflejo del hecho de que estás creada a la imagen de Dios.

Porque a veces creo que  tenemos esta mentalidad que dice: “Si yo fuera realmente espiritual, entonces lo que los demás hagan en este mundo no debe molestarme en lo absoluto”. Debería de molestarnos. Debe contristarnos. Debe romper nuestros corazones. ¿Qué está pasando con nuestros adolescentes? ¿Qué está pasando con nuestros matrimonios? Cuando tu hijo o tu hija se divorcia, debes lamentarte; eso debe romper tu corazón. Tú debes odiar el pecado que ha dado lugar a este tipo de consecuencias devastadoras.

Así que no trates de decir, “Si soy espiritual no sentiré esto; no me molestará”. Yo solo puedo decir.  “Dios está en control”. “Dios está en control, pero no está mal tener un corazón quebrantado.

Pero antes de dejarte llevar por el dolor y el lamento y el llanto y el tener un corazón atravesado por el pecado de otros, debemos recordar (y este pasaje hace eso por nosotras) de lo que mi pecado le causa a un Dios santo. Cuando Dios  me ve siendo corrupta o violenta; yendo por mi propio camino, siendo arrogante, airada o controladora con mis palabras o con mi lengua; con las intenciones de mi corazón, maquinando cosas y formas  en mi mente para hacerle daño a otros o para manipular las circunstancias— cuando Dios ve esas cosas, ya sean  abiertamente o encubiertas en mi corazón, es así como Él se siente.

Dios se duele. Él se lamenta. Se duele en su corazón.  Ahora, vamos a ver que este Dios que se duele  ha provisto un medio para que los pecadores sean redimidos de sus pecados.  Así que vamos a adorarle; vamos a amarlo; vamos a darle gracias por ello.

Permíteme recordarlo una vez más: Nunca vas a amar la salvación de Dios hasta que no hayas visto lo que el pecado hace al corazón de Dios.

Oh Padre, confesamos que apenas podemos comenzar a comprender  lo que Tu corazón debe experimentar cuando ves las devastadoras consecuencias del pecado. Te pedimos que nos ayudes a ver lo que Tú ves, a ver nuestro pecado en la forma en que Tú lo ves a conocer Tu perspectiva sobre el mismo, para que podamos odiarlo como Tú lo odias. Señor, el pecado rompe nuestra relación contigo, el pecado hace que se levanten paredes y murallas en nuestras relaciones con otras personas.

No es para eso  que nosotras fuimos creadas. Tú no nos creaste para pecar. Nos hiciste para estar reconciliadas contigo y para estar bien con los demás. Pienso, Señor, en los matrimonios rotos y en las relaciones rotas y las adicciones sexuales y pecaminosas. Señor, y al ver estas cosas, nuestros corazones lloran, nuestros corazones gimen y te decimos, Señor, ¿hasta cuándo? ¿Cómo puedes soportarlo?

Sin embargo, te damos gracias porque has llevado todo ese dolor, lo has tomado sobre ti mismo, y lo has colocado sobre Tu Hijo, Jesús. Él fue herido por nuestras transgresiones. Él fue molido por nuestras iniquidades. El castigo que merecíamos fue puesto sobre él. Por sus heridas Señor, todas nosotras somos sanadas. Por eso te decimos:  ¡Gracias Señor! Gracias, Te amamos. En el nombre de Jesús, Amén.

Leslie: Una vez que te enfrentas a la realidad del pecado, entonces  se puede apreciar el milagro de la gracia. Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la gravedad del pecado como parte de la serie de Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nos ha dado la oportunidad de considerar la naturaleza terrible del pecado. Pero en esta serie, también vamos a echar un vistazo al increíble regalo de la salvación y la gracia. Como hemos escuchado hoy, veremos el Evangelio a través de toda la historia de Noé, y todo el Antiguo Testamento.

Si Dios te ha hablado y te ha señalado tu pecado, corre a Él. Te invitamos a entrar a nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te explicarán claramente qué es el Evangelio, y te ayudarán a iniciarte en la fe.

También quisiéramos que conozcas todo acerca de nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Si eres una maestra, consejera, esposa de pastor o tienes una posición de liderazgo en tu iglesia, esta conferencia es para ti. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y conoce cómo puedes registrarte.

Dios es paciente. A menudo retiene el juicio, dando a la gente tiempo para arrepentirse. Descubre por qué esto es tan importante, mañana. Espero que puedas unirte a nosotros de nuevo aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Humanist Manifesto II (1973).

2 Pfeiffer, C. F. (1962). The Wycliffe Bible commentary : Old Testament (/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Chicago: Moody Press.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un diseño perfecto

Isha – Salmos

DÍA 136 – Salmo 100

Dosis: Gratitud

Un diseño perfecto

“Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado.” (Salmo 100:3) (NVI)

Una vez más el tema es la alabanza y la acción de gracias. El salmista empieza diciendo: “Aclamen alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra; adoren al SEÑOR con regocijo. Preséntense ante Él con cánticos de júbilo.” Pero este salmo añade un ingrediente especial. Un motivo diferente de alabanza. Que tiene que ver con gozarnos y alegrarnos porque Dios es nuestro Creador y no solamente le pertenecemos sino que hizo un diseño único en cada una de nosotras.

Mi amiga Claudia nació con la piel morena. De niña, en la escuela, le hacían burla y le decían: “La negrita de los hot cakes”, en referencia a la imagen de la caja de la harina para preparar panquecillos, donde se mostraba la cara de una mujer africana. Estas risas y burlas fueron minando su confianza en sí misma. En la adolescencia anduvo encorvada, siempre pensando en que no era hermosa y detestando su color de piel.

En su juventud conoció a Cristo y conociéndole a Él, comenzó a verse de manera distinta. Aceptó su cuerpo, su color y sus circunstancias. Se apasionó por el trabajo misionero y por un continente en especial: África. Con ansias se preparó para su primer viaje al país de Ghana y llegó con una sonrisa. Caminando por una aldea, comenzó a oír que los niños le gritaban: “¡Zulaminga!” (se pronuncia “zalaminga”). No bien se detuvo, preguntó a su intérprete qué le gritaban los niños. Ella sonrió y le dijo: “Te están diciendo mujer blanca”. Dios le dio un regalo a Claudia en esas palabras aquel día, lo que en su país había sido un color oscuro, para otros era blanco. Todo dependía de los ojos con que se mirara. Entonces ella elevó su gratitud a Dios. Si ella hubiera escogido ser blanca, quizá se hubiera equivocado. Pero el Señor eligió lo mejor para ella. Pues su color de piel, entre otras cosas, la protegió del clima, el calor y le dio aceptación entre las mujeres a quienes iba a servir.

No conozco hasta hoy una mujer que no quiera cambiar algo de su cuerpo: cutis, ojos, nariz, cabello, estatura. Pero haríamos bien en detenernos este día y mirar aquello en nuestro cuerpo que no nos agrada particularmente y dar gracias a Dios por ello. Y decir: “es bueno”. Sí, aún esa nariz aguileña y ese cabello crespo y ese color de piel “todo es bueno.” Lo que hoy vemos como un defecto, puede ser usado por Dios para abrirnos puertas en el futuro. Claudia ha aprendido que el color de la piel no es importante. Ama a los niños blancos y de piel más oscura, pero sobre todo ama a su Creador.

El salmo 100 nos invita a alabar a Dios. Nos pide reconocer que Él es Dios y Él nos creó. ¡Cuántas teorías existen sobre la creación! Pero existe una sola verdad: Dios nos hizo y con un diseño perfecto. Por esa razón, vengamos hasta su presencia con las manos llenas de gratitud y alabanza. Porque Él es bueno.

Oración: Señor, gracias porque tú me hiciste, enséñame a ser agradecida por tu diseño perfecto en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 152). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Yo soy, yo era

Jueves 30 Enero

(Jesús dijo:) El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida… Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Juan 5:24-25

Yo soy, yo era

Esta mañana, en la escuela, aprendimos a conjugar el verbo ser en presente y en pasado: yo soy, yo era… La maestra explicó: «El pasado indica que la acción terminó. Por ejemplo, si yo digo: yo estuve enferma, significa que ya no estoy enferma».

Los alumnos propusieron ejemplos: yo era joven, yo soy viejo, yo estuve triste, yo estoy feliz; yo estuve muerto, yo estoy vivo… Gaston levantó la mano: «Maestra, yo estuve muerto, eso no quiere decir nada. ¡Cuando uno está muerto, está muerto!».

Sí, Gaston tiene razón. Ninguno de nosotros puede decir: «yo estuve muerto, y ahora estoy vivo».

Sin embargo, en el Apocalipsis hallamos estas palabras en boca de un hombre, Jesucristo. Él dice al apóstol Juan: “Yo soy… el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1:17-18). Estas palabras tienen un alcance incalculable: Jesús estuvo muerto, ¡pero ya no lo está!

Él murió verdaderamente un día, clavado en una cruz. Luego fue sepultado. Pero tres días después resucitó. Muchos testigos lo vieron, e incluso lo tocaron, después de su resurrección.

Hoy, él dice: “Estuve muerto”. En la hora en que usted lee estas líneas, ¡él vive! Y prometió: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25). Su resurrección es la prueba de que él venció a la muerte, y que tiene el poder de resucitar a los que creen en él. Y lo que él prometió, lo cumplirá. Desde ahora, “el que… cree… ha pasado de muerte a vida”.

Génesis 33 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

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