Un diseño perfecto

Isha – Salmos

DÍA 136 – Salmo 100

Dosis: Gratitud

Un diseño perfecto

“Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado.” (Salmo 100:3) (NVI)

Una vez más el tema es la alabanza y la acción de gracias. El salmista empieza diciendo: “Aclamen alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra; adoren al SEÑOR con regocijo. Preséntense ante Él con cánticos de júbilo.” Pero este salmo añade un ingrediente especial. Un motivo diferente de alabanza. Que tiene que ver con gozarnos y alegrarnos porque Dios es nuestro Creador y no solamente le pertenecemos sino que hizo un diseño único en cada una de nosotras.

Mi amiga Claudia nació con la piel morena. De niña, en la escuela, le hacían burla y le decían: “La negrita de los hot cakes”, en referencia a la imagen de la caja de la harina para preparar panquecillos, donde se mostraba la cara de una mujer africana. Estas risas y burlas fueron minando su confianza en sí misma. En la adolescencia anduvo encorvada, siempre pensando en que no era hermosa y detestando su color de piel.

En su juventud conoció a Cristo y conociéndole a Él, comenzó a verse de manera distinta. Aceptó su cuerpo, su color y sus circunstancias. Se apasionó por el trabajo misionero y por un continente en especial: África. Con ansias se preparó para su primer viaje al país de Ghana y llegó con una sonrisa. Caminando por una aldea, comenzó a oír que los niños le gritaban: “¡Zulaminga!” (se pronuncia “zalaminga”). No bien se detuvo, preguntó a su intérprete qué le gritaban los niños. Ella sonrió y le dijo: “Te están diciendo mujer blanca”. Dios le dio un regalo a Claudia en esas palabras aquel día, lo que en su país había sido un color oscuro, para otros era blanco. Todo dependía de los ojos con que se mirara. Entonces ella elevó su gratitud a Dios. Si ella hubiera escogido ser blanca, quizá se hubiera equivocado. Pero el Señor eligió lo mejor para ella. Pues su color de piel, entre otras cosas, la protegió del clima, el calor y le dio aceptación entre las mujeres a quienes iba a servir.

No conozco hasta hoy una mujer que no quiera cambiar algo de su cuerpo: cutis, ojos, nariz, cabello, estatura. Pero haríamos bien en detenernos este día y mirar aquello en nuestro cuerpo que no nos agrada particularmente y dar gracias a Dios por ello. Y decir: “es bueno”. Sí, aún esa nariz aguileña y ese cabello crespo y ese color de piel “todo es bueno.” Lo que hoy vemos como un defecto, puede ser usado por Dios para abrirnos puertas en el futuro. Claudia ha aprendido que el color de la piel no es importante. Ama a los niños blancos y de piel más oscura, pero sobre todo ama a su Creador.

El salmo 100 nos invita a alabar a Dios. Nos pide reconocer que Él es Dios y Él nos creó. ¡Cuántas teorías existen sobre la creación! Pero existe una sola verdad: Dios nos hizo y con un diseño perfecto. Por esa razón, vengamos hasta su presencia con las manos llenas de gratitud y alabanza. Porque Él es bueno.

Oración: Señor, gracias porque tú me hiciste, enséñame a ser agradecida por tu diseño perfecto en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 152). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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