Poderoso Defensor

Isha – Salmos

DÍA 102 – Salmo 64

Dosis: Seguridad

Poderoso Defensor

“Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; protégeme del temor al enemigo. Escóndeme de esa pandilla de impíos, de esa caterva de malhechores. Afilan su lengua como espada y lanzan como flechas palabras ponzoñosas. Emboscados, disparan contra el inocente; le tiran sin temor y sin aviso.” (Salmo 64:1–4) (NVI)

Este salmo es también un clamor por apoyo divino de alguien que se siente atacado y perseguido por un grupo de personas organizadas para atacarle. Nuevamente las intrigas y los planes de sus enemigos cargan su alma. ¿Alguna vez experimentaste este tipo de ansiedad? ¿Qué le aconsejarías a una persona que se siente así? Generalmente cuando atravesamos una experiencia similar nuestro corazón se endurece y nos llenamos de amargura.

Pero en este caso, el salmista derrama su corazón a Dios y le pide que haga tres cosas que está seguro Él puede hacer para defenderlo: “escúchame”, “protégeme” y “escóndeme”, de personas que se ocultan para atacarle, que le lanzan flechas ponzoñosas de mentiras y calumnias. Nuevamente vemos aquí imágenes de guerra para describir la forma como sus adversarios lo atacan hasta hacerlo sentir muy vulnerable. Sin duda estas personas quieren acabar con su reputación y con su resistencia emocional.

Sin embargo, el salmista cree que Dios tiene la capacidad de obstaculizar las malas intenciones y transformar el curso de las acciones humanas: “Pero Dios les disparará sus flechas, y sin aviso caerán heridos. Su propia lengua será su ruina, y quien los vea se burlará de ellos. La humanidad entera sentirá temor: proclamará las proezas de Dios y meditará en sus obras. ¿Crees en un Dios así? ¿En un Dios capaz de defenderte? Él siempre responderá más allá de nuestras expectativas y su amor será como un cerco de fuego alrededor nuestro.289 ¡Podemos vivir confiadas!

Amada, debemos estar seguras que ningún complot que se levante en nuestra contra prosperará, porque Dios es nuestro poderoso defensor. El salmista pasa del lamento a la gratitud, al experimentar la acción liberadora de Dios. Es interesante notar que muchas veces, antes que la respuesta de Dios se evidencie en hechos, Él ya pondrá la certeza en nuestro corazón que hemos sido escuchadas, está con nosotras y responderá nuestra oración. Su Espíritu es el que nos ayuda a confiar y a declarar como el salmista: “Que se regocijen en el SEÑOR los justos; que busquen refugio en él; ¡que lo alaben todos los de recto corazón!”

Oración: Señor, defiéndeme de las malas intenciones y sé tú mi poderoso defensor. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 117). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Almas Sedientas

Isha – Salmos

DÍA 101 – Salmo 63

Dosis: Comunión

Almas Sedientas

“Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta. Te he visto en el santuario y he contemplado tu poder y tu gloria. Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán.” (Salmo 63:1–3) (NVI)

¿Has aprendido a sentirte satisfecha en Dios? ¿Disfrutas de una intimidad con Él? ¿Qué es lo que llena tu alma? El salmista expresa aquí un deseo intenso de buscar a Dios y seguir disfrutando de su amor, su poder y su misericordia aún en los momentos más difíciles de su vida.

El salmista compara su alma con una tierra seca, extenuada y sedienta. Tal vez esta figura haga referencia a la experiencia de David de haberse visto obligado a vivir en el desierto, perseguido y amenazado. Entonces los temores por su vida, lo llevaban a clamar más aún a ese Dios todopoderoso. ¿Cuál puede ser tu “tierra árida” o tu desierto”? ¿Te has sentido también extenuada y sedienta de Dios?

Lo conmovedor es que inmediatamente después de hacer la oración el tono del poema cambia y el salmista dice: “Mi alma quedará satisfecha como de un suculento banquete, y con labios jubilosos te alabará mi boca. Pues a pesar del desierto que simbolizan las dificultades y las crisis, el salmista ha aprendido a superarlas en la presencia de Dios. Ha aprendido el secreto de la alimentación divina para su alma. Y por eso lo alaba. ¿Te sacia de esta manera tu comunión con Dios? ¿Te deleitas por completo en su presencia?

David declara también que Dios está continuamente en sus pensamientos: “En mi lecho me acuerdo de ti; pienso en ti toda la noche. A la sombra de tus alas cantaré, porque tú eres mi ayuda. Mi alma se aferra a ti; tu mano derecha me sostiene.

¡Qué hermoso saber que nuestros pensamientos pueden fijarse en la persona de Dios! ¡En su bondad y en su misericordia!” Aún en medio de las preocupaciones que pueden quitarnos el sueño, el salmista nos anima a acordarnos de Dios, a tener un espacio de meditación, pues es allí donde nuestra confianza será restaurada para volver otra vez a la protección de sus alas y a aferrarnos totalmente a Él.

Este salmo debe estimularnos a la devoción personal. Yo anhelo también saciar mi alma, decirle como el salmista cada día: “Mi alma está apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.”

Oración: Señor, enséñame a saciar mi alma de tu presencia. Y a alabarte con todo mi corazón. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 116). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

No Resbalaremos

Isha – Salmos

DÍA 100 – Salmo 62

Dosis: Confianza

No Resbalaremos

“Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!” (Salmo 62:1–2) (NVI)

¿Quién es la persona en la que más confías? ¿Aquella que crees jamás te decepcionaría? Ciertamente por más que las personas nos amen pueden fallarnos alguna vez. Pero en este salmo, el poeta expresa una confianza plena en Dios aún en las mayores dificultades de la vida, pues sólo en Él encuentra la paz y la protección que necesita como refugio y roca inconmovible. ¿Cuántas veces has necesitado confiar y depender de Dios de esta manera? ¿Necesitas en estos momentos protegerte en este refugio eterno?

El salmista empieza a describir la crisis en la que se encuentra. Ha sido traicionado, perseguido, y reconoce que han urdido un plan en su contra para destruirlo y desprestigiarlo: “¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes a un hombre para derribarlo? Es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse! Sólo quieren derribarlo de su lugar de preeminencia. Se complacen en la mentira: bendicen con la boca, pero maldicen con el corazón.” ¿Alguna vez te sentiste como una pared a punto de caer? Herida y atacada en tu dignidad. ¡David había sido traicionado y perseguido por su propio hijo! Tal vez de esta experiencia surgieron estas palabras de lo profundo de su alma. ¿Puedes identificarte con este dolor, alguien que amabas te traicionó?

Sin embargo en medio de esta circunstancia el salmista repite las palabras con las que inicia el salmo: “Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer. Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios! A la convicción de Dios como refugio y roca inconmovible, de estabilidad y firmeza, añade el concepto de protector. David está seguro que Dios es quien guarda nuestra dignidad y nuestro prestigio. Dice “no habré de caer” en otras versiones “no resbalaré mucho”. David sabe que aunque podamos tambalearnos frente a las dificultades de la vida, Dios no nos suelta de su mano, Él hace que no perdamos el equilibrio. ¡No resbalaremos!

A veces es nuestro corazón el que decae. Tenemos frustraciones, angustias, pesares que Dios quiere que le entreguemos. El salmista habiendo vivido en carne propia esta experiencia, anima a otros a refugiarse en Dios como él lo hace. Confiando además en que finalmente, Dios pagará a los seres humanos de acuerdo a sus acciones de bondad o maldad. Amada, si estás sufriendo algún desengaño o alguna decepción, acude al mejor refugio, preséntale tu causa y pídele que Él defienda tu integridad, te consuele, y no te suelte de su mano. ¡Aprendamos a confiar en Él plenamente!

Oración: Señor permíteme experimentarte como mi roca y mi refugio en tiempo de angustia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 115). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Roca Inconmovible

Isha – Salmos

DÍA 99 – Salmo 61

Dosis: Refugio

Roca Inconmovible

“Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo. Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.” (Salmo 61:1–3) (NVI)

Este salmo también inicia con una invocación para que Dios escuche al salmista que se halla “en los confines de la tierra”. Algunos estudiosos dicen que ésta, podría ser una alusión al destierro de alguien que está lejos de Jerusalén. Lo cierto que esta persona está distante, siente que su corazón desmaya y suplica la intervención divina a ese Dios que siempre fue para él como una roca firme.

Hace algunos años, fuimos a visitar “La Catedral” un monumento de roca ubicado al sur de mi país en la reserva natural de Paracas en medio del mar. La Catedral fue una imponente formación rocosa causada por la erosión del mar y el viento a lo largo de los siglos. Su forma cóncava hacía recordar a las cúpulas de las catedrales, y era considerada Patrimonio de la Humanidad, una de las imágenes naturales del Perú más importantes. Tras cruzar el arenal, al borde del precipicio y frente al mar, divisé el montículo de rocas que permanecían firmes en el tiempo, me parecieron hermosas y recordé este salmo. Mientras mis hijos tomaban fotografías, yo entonaba los versos escritos siglos atrás por el salmista. Hice una oración y en mi corazón le dije a Dios: “Tú eres una roca aún más maravillosa, eres una roca eterna”. Contra todo pronóstico, La Catedral que fotografiamos se desplomó durante el violento terremoto de 8 grados en la escala de Richter en Agosto del 2007 que tuvo como epicentro la ciudad de Pisco. Pero Dios, nuestro refugio sigue siendo esa roca inconmovible a la que podemos asirnos en medio de las tormentas de la vida. ¿Es Dios la fortaleza y el refugio de tu vida?

Así como el salmista lo hizo desde tu situación particular, nosotras podemos clamar a ese Dios, a esa roca inconmovible, que no se desmoronará por la eternidad. Sólo Él puede darnos la cobertura, la protección, la seguridad y la firmeza que necesitamos en las dificultades que estemos atravesando.

A la vez, sólo la presencia de Dios en nuestras vidas puede darnos la seguridad que anhelamos para enfrentar el futuro, por eso el salmista añade: “Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.” La metáfora de las alas de Dios es otra bella imagen de su protección, comparado con ese amor maternal que tienen las águilas cuando extienden sus alas sobre sus crías. ¿No te conmueve el amor incondicional, eterno y a la vez tierno de Dios? Él quiere que acudas a Él en medio de las tormentas de tu vida, pero además quiere vivir cada día en comunión con cada una de nosotras.

El salmista estaba lejos del Templo, no podía ofrecer sus sacrificios habituales, anhelaba la comunión con Dios, pero descubrió que desde cualquier lugar él podía evidenciar un corazón agradecido, por eso culmina diciendo: “Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.” ¡Cuánto más nosotras que experimentamos a diario su dulce presencia en nuestras vidas!

Oración: Señor gracias por ser esa roca inconmovible a la que puedo acudir como mi refugio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 114). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El Secreto de la Victoria

Isha – Salmos

DÍA 98 – Salmo 60

Dosis: Obediencia y Fidelidad

El Secreto de la Victoria

“Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora! Has sacudido la tierra, la has resquebrajado, repara sus grietas, porque se desmorona. Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.” (Salmo 60:1–3) (NVI)

Este salmo nos confronta con la verdad de que así como Dios daba a su pueblo grandes victorias, también permitía las derrotas. La fuerza del pueblo de Israel era su fe y su obediencia. Cuando el pueblo pecaba, sufría las consecuencias ya sea en derrotas militares o en otro tipo de calamidades como la misma fuerza de la naturaleza. En este Salmo el pueblo está angustiado sufriendo un caos social que interpretan como un castigo divino. El poema describe la situación en que se encuentran, como un gran terremoto pero a la vez se intuye un fracaso militar del que solo Dios sería capaz de librarles: “Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.” “Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana. Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos.”278

Los israelitas concebían a Dios como un guerrero invencible, un aliado, que en esta ocasión permitió la derrota al no ir con ellos a la batalla. ¿No eres tú, oh Dios, quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos! ¡Dios en medio de nuestras batallas personales! ¡Acompañándonos en nuestros retos, luchando al lado de nosotras como un poderoso gigante! Estas palabras me hicieron recordar la experiencia de Moisés cuando Dios le ordenó guiar al pueblo. Lo único que quería Moisés era estar seguro que Dios iría con ellos y estaría en medio de Israel. Recordemos aquel diálogo tierno:280 Moisés le dijo al SEÑOR:

—Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor. Pues si realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo.

—Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el SEÑOR.

—O vas con todos nosotros —replicó Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?

—Está bien, haré lo que me pides —le dijo el SEÑOR a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo.

¿En qué somos diferentes? En que confiamos en un Dios santo. ¿Cuál es el secreto de nuestras victorias? Que Él está con nosotras.

Oración: Señor enséñame el secreto de tu presencia en mi vida y a no confiar en mis propias fuerzas, sino a depender de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 113). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Ladrillos Inútiles

Isha – Salmos

DÍA 97 – Salmo 59

Dosis: Valor y Firmeza

Ladrillos Inútiles

“Líbrame de mis enemigos, oh Dios; protégeme de los que me atacan. Líbrame de los malhechores; sálvame de los asesinos. ¡Mira cómo me acechan! Hombres crueles conspiran contra mí sin que yo, SEÑOR, haya delinquido ni pecado.” (Salmo 59:1–3) (NVI)

Siguiendo con el tema de la justicia este Salmo es una súplica personal, donde se manifiesta nuevamente la angustia y un profundo dolor ocasionado por enemigos que persiguen y atacan injustamente. Es interesante notar que este salmo, como muchos otros, que en un principio fue un lamento individual del rey, en el futuro se convierte en el lamento de una nación y es entonado durante el exilio. Ya que en el destierro los israelitas debían soportar continuamente las acechanzas de sus enemigos a quienes en esta ocasión describe como perros.

David vive la angustia de la persecución y clama a Dios intensamente: “Presurosos se disponen a atacarme sin que yo haya cometido mal alguno. ¡Levántate y ven en mi ayuda! ¡Mira mi condición! Tú, SEÑOR, eres el Dios Todopoderoso, ¡eres el Dios de Israel! ¡Despiértate y castiga a todas las naciones; no tengas compasión de esos viles traidores!” Podemos entender su angustia, por la intensidad de los verbos que utiliza para suplicar la intervención divina: “Levántate “, “ven en mi ayuda”, “mira mi condición”, “despierta”, “castiga” porque: “Ellos vuelven por la noche, gruñendo como perros y acechando alrededor de la ciudad. Echan espuma por la boca, lanzan espadas por sus fauces, y dicen: «¿Quién va a oírnos?»274

Este es el punto neurálgico del Salmo, la confianza del salmista, pues está seguro que ese Dios a quien apela va a intervenir porque está del lado de la justicia: “Pero tú, SEÑOR, te burlas de ellos; te ríes de todas las naciones. A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. Tú eres el Dios que me ama, e irás delante de mí para hacerme ver la derrota de mis enemigos.”

Los ladridos de los enemigos resultan inútiles frente al poder, el amor y la misericordia de un Dios liberador y protector: “Pero yo le cantaré a tu poder, y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia. A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. ¡Tú eres el Dios que me ama! ¡Expresiones de confianza en medio del peligro y el asedio! Este salmo nos enseña a clamar. Cuando somos capaces de no sólo pedir por nuestro dolor, sino sentir en carne propia el dolor de nuestra nación.

Oración: Señor enséñame a no temer los ladridos de los malos, a confiar y clamar a ti en mis circunstancias particulares y cuando mi iglesia, pueblo y mi nación lo requieran. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 112). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Serpientes Venenosas

Isha – Salmos

DÍA 96 – Salmo 58

Dosis: Justicia

Serpientes Venenosas

“¿Acaso ustedes, gobernantes, actúan con justicia, y juzgan con rectitud a los seres humanos? Al contrario, con la mente traman injusticia, y la violencia de sus manos se desata en el país.” (Salmo 58:1–2) (NVI)

Este es uno de los salmos más violentos, una súplica intensa por la justicia, una denuncia apasionada.

La verdad es que después de leerlo enmudecí. Sólo podía entender frases tan fuertes, en el contexto de corrupción que se describe. Los líderes nacionales debieran ser justos y rectos, pero tanto en la antigüedad como hoy en día, muchos jueces y gobernantes que asumen autoridad pervierten la justicia y el derecho, los pobres se empobrecen más, el pueblo sufre y la sociedad se deteriora moralmente.

Dios ama la justicia y el salmista también. Por eso escribe este salmo como una denuncia profética para acusar a los poderosos que maquinan maldad y hacen violencia. Denuncia un sistema judicial que lejos de implantar la justicia, premedita el engaño y la mentira, y toman decisiones que afectan a la sociedad haciendo abuso de su autoridad. ¿Te suena familiar? Leamos: “Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. Su veneno es como el de las serpientes, como el de una cobra que se hace la sorda para no escuchar la música del mago, del diestro en encantamientos.”

El salmista compara a los jueces injustos con serpientes venenosas que aún llegan a confundir y desorientar a los encantadores que antes hipnotizaban a las víboras con su música. Estos jueces injustos son víboras sordas a las necesidades de quienes oprimen, y envenenan la sociedad con su corrupción.

Pienso en la violación de los derechos humanos. ¡Cuántas veces hemos creído que no había esperanza! El salmista seguramente no podía tolerar tanta violencia e injusticia, por eso lanza una súplica apasionada de juicio que nos deja pasmadas: “Rómpeles, oh Dios, los dientes; ¡arráncales, SEÑOR, los colmillos a esos leones! Que se escurran, como el agua entre los dedos; que se rompan sus flechas al tensar el arco. Que se disuelvan, como babosa rastrera; que no vean la luz, cual si fueran abortivos. Que sin darse cuenta, ardan como espinos; que el viento los arrastre, estén verdes o secos.”

No sé cuantas veces has deseado una justa retribución a las maldades, un castigo para quienes cometen abuso de autoridad. Este Salmo nos revela, que Dios es un juez justo y que finalmente podemos confiar en Él sin tomar la venganza en nuestras manos, porque: «…los justos son recompensados; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra.»

Oración: Señor enséñame a clamar por la justicia y los derechos humanos, juzga con tu santidad y tus justos juicios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 111). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Al amparo de sus alas

Isha – Salmos

DÍA 95 – Salmo 57

Dosis: Seguridad y Protección divinas

Al amparo de sus alas

“Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva; reprende a mis perseguidores. ¡Dios me envía su amor y su verdad! (Salmo 57:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo se escribió cuando David se escondió de Saúl en una de esas cuevas (1 Samuel 22–24). Y contrasta magistralmente con los refugios humanos a los que corremos cuando nos sentimos amenazadas y el refugio divino “los mismos brazos de Dios”, descritos una vez más en una bella metáfora: “A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro.”

¿Por qué alas para describir la capacidad protectora de nuestro Dios? En la Biblia encontramos otras referencias a las alas de las águilas que protegen y alimentan a sus crías (Isaías 40:31). Tomando como referencia esta metáfora, las alas de Dios serían como las de las águilas, amplias y protectoras, que proveen seguridad, y apoyo. Jesús también comparó el amor maternal de Dios con las alas de una gallina que junta a sus polluelos para protegerlos del peligro, aludiendo a su inmenso amor y su ternura (Lucas 13:34). Pero esta figura puede referirse también a las alas de los querubines que cubrían el Arca del Pacto que era a la vez otra forma pictórica de representar la protección de Dios en el peregrinaje del pueblo de Israel. ¡Sea cualquiera el sentido, yo quiero vivir amparada bajo las alas de Dios!

Impresiona así, las afirmaciones de esperanza y seguridad del salmista frente al peligro, de quienes lo amenazan y quieren cazarlo como fieras. La fe de David contrasta con la conducta y las mentiras de sus enemigos: “Me encuentro en medio de leones, rodeado de gente rapaz. Sus dientes son lanzas y flechas; su lengua, una espada afilada. Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra! Tendieron una red en mi camino, y mi ánimo quedó por los suelos. En mi senda cavaron una fosa, pero ellos mismos cayeron en ella.”

David aprendió a alabar a Dios y a confiar en su bondad y fidelidad. Aprendió a mirar arriba y lo que descubrió fue que los cielos y la tierra estaban cubiertos de su gloria: ¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! ¿Podrías alabar de esta manera a Dios en momentos difíciles? A estas alturas del libro, habiendo analizado y reflexionado en más de cincuenta salmos, estoy conmovida al descubrir por qué David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un corazón moldeado por la misma mano del alfarero divino que en medio de la lucha, el dolor, el desconcierto, las amenazas y los ataques, seguía confiando en un Dios todopoderoso y en su misericordia, y era capaz de expresarle toda la alabanza y la gratitud resaltando su gloria y su esplendor: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré salmos entre las naciones.”268

Oración: Señor enséñame a morar bajo tus alas eternas y moldea mi corazón según tus propósitos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 110). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

La redoma de Dios

Isha – Salmos

DÍA 94 – Salmo 56

Dosis: Confianza y Protección

La redoma de Dios

“Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores, todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? (Salmo 56:1–4)

¿Eres también de las personas que acuden más a Dios en tiempo de crisis? Creo que esa es la razón fundamental por la que Dios las permite, porque sabe que sólo en momentos de necesidad y angustia vamos a buscarlo y a aferrarnos a Él. Dios trabajó así en el corazón de David, quien fue perseguido, amenazado de muerte, acosado por sus enemigos. En este salmo describe a opresores que lo persiguen todos los días, enemigos mortales. David tuvo que vivir en el desierto, escondido en cuevas, o en ciudades enemigas, en una ocasión hasta se disfrazó de loco, para protegerse; pero en medio de esas crisis y ese “desierto personal” es donde más conoce el amor y la misericordia de su Dios.

Leamos como describe en su clamor, el accionar de sus enemigos: “Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal. Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago. ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar! David confía plenamente en Dios por eso le expone sus más íntimos temores: “Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?”263

Otra versión dice “Pon mis lágrimas en tu redoma. ¿No están ellas en tu libro?” Este es un de los versículos que ha sido de mayor bendición para mi vida y espero que a partir del día de hoy lo sea para ti. Pues confirma que el Señor tiene en cuenta y no olvida ninguna de nuestras lágrimas. Algunos estudiosos dicen que las redomas estaban hechas de un cuero cocido y contenían líquidos como agua y vino, pero por la arqueología también se han identificado como redomas a pequeñas vasijas de cuerpo ancho y cuello estrecho, donde tal vez las mujeres derraban sus lágrimas en tiempos de mucha tristeza como un recordatorio. Sea cual fuera el material de estos recipientes, la metáfora busca confirmar que Dios no olvida nuestros sufrimientos, nos conoce de forma muy íntima y que no ignora ni una sola de nuestras lágrimas. ¿No te parece maravilloso?

Pero el salmista aún añade: “registra mi llanto en tu libro.” ¡Un libro con nuestros lamentos y plegarias! ¡Qué maravilla! Si estás sufriendo, recuerda que Dios te toma en cuenta. Y cobra ánimo como lo hacía David: “Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte! Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? ¿Por qué hemos de temer lo que pueda hacernos el hombre si confiamos en las promesas de Dios? Si Dios es poderoso y eterno, y el hombre es frágil y vulnerable.

Oración: Señor, ayúdame a creer que tú escuchas, respondes y liberas y que tu amor por mí es tan inmenso que tienes cada una de mis lágrimas en tu redoma. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 109). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Violencia y Traición

Isha – Salmos

DÍA 93 – Salmo 55

Dosis: Limpia Conciencia

Violencia y Traición

¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. (Salmo 55:9–11) (NVI)

La crisis del salmista no era solamente personal. La ciudad entera está siendo afectada por la maldad de los enemigos, el poeta describe “contiendas y violencias”, los enemigos han logrado saltar los muros que protegían la ciudad y se han apoderado de sus plazas. Por eso hace una oración imprecatoria pidiendo la destrucción de quienes oprimen y destruyen. ¿Eres tan sensible frente a la crisis de la sociedad en la que vives? ¿Cómo te sientes cuando ves el noticiero? ¿Oras por la violencia que aqueja tu país?

El salmista está tan atribulado, acongojado por su situación y la de su nación, que en su oración salta de un tema a otro, de la crisis personal, a la social, luego vuelve a la personal y nos describe la terrible traición de la que ha sido víctima: “Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Descubre la identidad del traidor como alguien muy allegado a él, un amigo y hasta tal vez alguien de su propia familia, por eso el dolor es más agudo.

Luego describe cómo es el proceder y el comportamiento de los traidores: “Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas.”

Al leer estas palabras recordé la experiencia del Señor Jesús, cuando uno de sus amigos, un hombre de su confianza, que Él había elegido como discípulo, llegó a prenderle al frente de una turba enardecida con palos, antorchas y armas Éste conocía el lugar donde Jesús solía llevar a sus amigos a buscar la quietud posiblemente para entonar himnos y orar. Sin reparo, descubrió a los enemigos su refugio y lo entregó con un beso. ¿Se parece a las personas que el salmista describe? ¡Por supuesto! Judas levantó la mano contra su amigo, no cumplió su pacto de amistad, sus palabras fueron suaves y dulces aunque escondían una vil traición y su espada desenvainada fue un beso.

¡Qué interesante que en ese momento de tensión y temor por lo que se avecinaba, Jesús no permitió la violencia, nos enseñó con su vida cómo encauzar nuestras emociones dañadas por la traición y qué hacer con nuestros deseos de venganza. ¡Aprendamos de Él!

Oración: Señor enséñame a ver con ojos de misericordia al que traiciona mi confianza y a perdonar. ¡Enséñame a no desenvainar mi espada! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 108). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.