¿QUÉ DIJO JESÚS EN CUANTO AL INFIERNO?

Lumbrera

¿QUÉ DIJO JESÚS EN CUANTO AL INFIERNO? – C.S. LEWIS

Por Randy Alcorn

Muchos libros niega en el infierno. Algunos adoptan el universalismo, la creencia de que toda la gente, al final, será salva. Algunos consideran que el infierno es la invención de profetas de mirada furiosa obsesionados con la ira. Sostienen que los cristianos deberían adoptar el camino más elevado del amor de Cristo. Pero esta perspectiva pasa por alto una realidad muy notoria: En la Biblia, Jesús dice más que nadie sobre el infierno [Mt. 10:28; 13:40-42; Mc. 9:43-44]. Se refiere al infierno como un lugar y lo describen términos gráficos, incluyendo fuegos ardientes y el gusano que no muere. En su historia del hombre rico y Lázaro, Jesús enseñó que en el infierno los malvados sufren terriblemente, están completamente conscientes, retienen sus deseos, recuerdos y razonamiento, anhelan alivio, no pueden ser consolados, no pueden salir de ese tormento, y han sido despojados de esperanza [Lc. 16:19-31. El Salvador no pudo haber pintado un cuadro más desolador o gráfico.

     ¿Cuánto va durar el infierno? “Aquellos irán al castigo eterno—dijo Jesús de los injustos— “y los justos a la vida eterna”. ‭‭Mateo‬ ‭25:46‬ ‭‬. Aquí, en la misma frase, Cristo usa la misma palabra traducida “eterno” (aionos) para describir la duración de ambos. Así que, si el cielo va hacer una experiencia consciente para siempre, el infierno debe ser una experiencia consciente para siempre.

    Si yo tuviese elección, es decir, si la Escritura no fuera tan clara y concluyente, desde luego que no creería en el infierno. Créanme cuando les digo que no quiero creer en él. Pero si hago de lo que yo quiero —o de lo que otros quieren— las bases para mis creencias, entonces soy un seguidor de mí mismo y de mi cultura y no un seguidor de Cristo. «Parece haber una clase de conspiración», escribe la novelista Dorothy Sayers, para olvidar u ocultar de dónde viene la doctrina del infierno. La doctrina del infierno no es “una maquinación clerical medieval” para asustar a la gente para que le dé dinero a la iglesia: Es el juicio deliberado de Cristo sobre el pecado… “no podemos repudiar el infierno sin repudiar a la vez a Cristo“. En su libro El problema del dolor, C. S. Lewis: “No hay una doctrina que yo quitaría con más disposición que ésta, si estuviera en mi poder. Pero tiene el apoyo completo de las Escrituras y, especialmente, de las propias palabras de nuestro Señor: los cristianos siempre la han adoptado; y tiene el apoyo de la razón“.

   Dios nos ama lo suficiente como para decirnos la verdad: Hay dos destinos eternos, no uno, y debemos elegir la senda correcta si vamos a ir al Cielo. No todos los caminos conducen al Cielo. Solo uno lo hace: Jesucristo. Él dijo: “Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Todos los demás caminos llevan al infierno.

     Lo que está en juego en la elección entre el cielo y el infierno causará que apreciemos el Cielo de maneras más profundas, nunca dándolo por sentado, y siempre alabando a Dios por su gracia que nos libra de lo que merecemos y nos concede para siempre lo que no merecemos.

Tomado de: https://lumbrera.me/2016/05/17/que-dijo-jesus-en-cuanto-al-infierno-randyalcorn-cslewis/

5 maneras en que Dios puede usar tu estrés para bien

Coalición por el Evangelio

5 maneras en que Dios puede usar tu estrés para bien

RANDY ALCORN

Hace un tiempo compartí con personas a quienes les he dado consejería algunas cosas que he escrito sobre cómo Dios usa el estrés en nuestras vidas. Fue oportuno para mí en ese momento y ahora, porque estoy en un momento de estrés, ¡y de hecho Dios lo está usando para mi bien!

1) Dios usa el estrés para llamar nuestra atención. Dios creó nuestros cuerpos. Los diseñó para enviarnos mensajes. Si meto la mano en el fuego, mi cuerpo me enviará un mensaje, rápido y claro. Si lo ignoro, llevaré las consecuencias.

C. S. Lewis dijo que “el dolor es el megáfono de Dios”. Algunos de nosotros tenemos problemas de oído. Ignoramos las señales de advertencia físicas, mentales, y espirituales. Somos como la mula terca que el granjero tiene que golpear en la cabeza para llamarle la atención. Dios quiere que nuestros oídos estén en sintonía con los mensajes que nos envía a través de nuestras mentes y cuerpos.

2) Dios usa el estrés para ayudarnos a redefinir o redescubrir nuestras prioridades. Cuando abandonamos nuestras prioridades dadas por Dios, nos estamos preparando para aprender una dura lección. En esencia, hacemos lo que hicieron los israelitas: vivían en casas de lujo mientras que la casa de Dios estaba en ruinas (Hag. 1:4). En respuesta, Dios envió como mensajeros la falta de cumplimiento, la desilusión, y el fracaso. Les retuvo su bendición hasta que el pueblo redescubrió sus prioridades:

“Ahora pues, así dice el SEÑOR de los ejércitos: ‘¡Consideren bien sus caminos! Siembran mucho, pero recogen poco; comen, pero no hay suficiente para que se sacien; beben, pero no hay suficiente para que se embriaguen; se visten, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota’. Así dice el SEÑOR de los ejércitos: ‘¡Consideren bien sus caminos! Suban al monte, traigan madera y reedifiquen el templo, para que me agrade de él y Yo sea glorificado’, dice el SEÑOR. ‘Esperan mucho, pero hay poco; y lo que traen a casa, Yo lo aviento. ¿Por qué?”, declara el SEÑOR de los ejércitos. “Por causa de Mi casa que está desolada, mientras cada uno de ustedes corre a su casa. Por tanto, por causa de ustedes, los cielos han retenido su rocío y la tierra ha retenido su fruto. Llamé a la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino nuevo, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de sus manos’”, Hageo 1:5-11.

El pueblo de Dios es dos veces amonestado: “¡Consideren bien sus caminos!”. El estrés debería llevarnos de vuelta a lo básico. Es una oportunidad para reevaluar nuestras prioridades y alinearlas con las de Dios.

3) Dios usa el estrés para atraernos a Sí mismo. Una y otra vez se decía del pueblo de Israel: “Pero en su angustia se volvieron al SEÑOR, Dios de Israel, y Lo buscaron, y Él se dejó encontrar por ellos” (2 Cr. 15:4). Fue en la hora más oscura de Jonás, en sus circunstancias más estresantes, que dijo: “En mi angustia clamé al Señor, y Él me respondió” (Jon. 2:2). Los Salmos están llenos de referencias de volverse a Dios, buscarlo, y encontrarlo en momentos de intenso estrés.

Cuando nos sentimos cómodos y sin estrés, con demasiada frecuencia nos alejamos del Señor. 

“En mi angustia invoqué al SEÑOR, y clamé a mi Dios; desde Su templo oyó mi voz, y mi clamor delante de Él llegó a Sus oídos”, Salmo 18:6.

“En la angustia llamaste, y Yo te rescaté; te respondí en el escondite del trueno; en las aguas de Meriba te probé”, Salmo 81:7.

“En mi angustia clamé al SEÑOR, y Él me respondió”, Salmo 120:1.

Cuando nos sentimos cómodos y sin estrés, con demasiada frecuencia nos alejamos del Señor y seguimos nuestros propios caminos de independencia espiritual y aislamiento. Engreídos y satisfechos de nosotros mismos, nos olvidamos de qué se trata realmente la vida. Pero así como los sedientos buscan agua, aquellos bajo estrés a menudo buscan a Dios. Muchos no creyentes han venido a Cristo y muchos creyentes han regresado a Él en momentos de estrés.

4) Dios usa el estrés para disciplinarnos. Citando las palabras de Salomón a su hijo, el escritor de Hebreos ofrece una palabra de aliento:

“’Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo’. Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?”, Hebreos 12:5-7.

La palabra hijo, por supuesto, es un término general para un niño, y se aplica igualmente a las hijas. Para algunos de nosotros, esto no suena alentador. Pero no nos damos cuenta de lo esencial que es la disciplina. Las Escrituras dicen que retener la disciplina de un niño es, en esencia, abuso infantil: “El que evita la vara odia a su hijo, pero el que lo ama lo disciplina con diligencia” (Pr. 13:24).

La disciplina es correctiva. Es correctiva, no vengativa. Dios envía tensiones no para vengarse de nosotros por hacer algo malo, sino para profundizar nuestra dependencia de Él y para que hagamos lo correcto. Aunque la experiencia del estrés puede parecerte insoportable, en última instancia es para bien:

“Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia”, Hebreos 12:11.

5) Dios usa el estrés para fortalecer nuestra fe1 Pedro 1:7 dice: “para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo”.

El estrés es una prueba a nuestra fe. Sin eso, nuestra fe no crecerá; no puede crecer. 

Los músculos crecen de una forma: a través del estrés. Un músculo que rara vez se ejercita, se atrofia y se hace inútil. Un músculo que rara vez se estira se quedará igual. No puede crecer. Para crecer, un músculo debe pasar por dolor. Se le debe imponer una prueba inusual. El estrés es una prueba a nuestra fe. Sin eso, nuestra fe no crecerá; no puede crecer.

¿Alguna vez has visto hierba que crece en el asfalto? Es asombroso, si lo piensas. ¿Cómo crece la hierba, prensada y sin luz? Sin embargo, sucede. De alguna manera, Dios hizo que esas pequeñas briznas de hierba crezcan ante un desafío grande. Nanci y yo hemos visto a muchas personas persistir contra viento y marea.

En medio del estrés, a medida que recurrimos a Cristo, Él nos da fe y fuerza para romper y salir sobre la capa de asfalto. Esa superficie dura deja enterrados por siempre a algunos, pero para otros es el punto definitivo, el cual les permite abrirse paso y prosperar, por la gracia de Dios.

Publicado originalmente en EMP. Traducido por Equipo Coalición.

Randy Alcorn es el autor de más de 40 libros y también el fundador y director de Ministerios Eterna Perspectiva. Él ama a Jesús, su esposa Nanci, sus hijos, y sus cinco nietos

Reconociendo y manejando sabiamente nuestras emociones

Soldados de Jesucristo Blog

Reconociendo y manejando sabiamente nuestras emociones

Por Randy Alcorn

Todo ser humano es un ser emocional, pero a algunos cristianos se les ha enseñado que las emociones fuertes son categóricamente pecaminosas y, por tanto, inaceptables. En sí mismas, las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente existen. Los asuntos sobre el bien y el mal se relacionan con la forma en que manejamos nuestras emociones.

Los sentimientos no son parte de la maldición; son parte de cómo Dios hizo a los seres humanos desde el principio. Nuestras emociones actuales están torcidas por el pecado, pero serán corregidas para siempre cuando Dios elimine la maldición.

Negar que tus emociones existen agudiza el estrés. Sentirte culpable por tus emociones magnifica el estrés. Dios nos creó como seres racionales y emocionales. Sentimos porque Él nos hizo para experimentar sentimientos. Así que date el permiso de sentir porque Él te hizo para ello.

Acepta la responsabilidad de tus sentimientos

“No puedo evitar como me siento”. No directamente, tal vez no puedes hacer que la preocupación, la ira y el miedo desaparezcan sólo deseando que lo hagan. Pero puedes centrarte en los pensamientos correctos y bloquear los incorrectos. Puedes hacer las cosas correctas y abstenerte de hacer las incorrectas. Y si lo haces, tus sentimientos acabarán cambiando, o al menos se controlarán.

Si te desentiendes de tus sentimientos y dejas que dominen tus pensamientos y acciones, estarás fuera de control. Y nadie experimenta el estrés como la persona que ha renunciado al control.

Jerry Bridges aconsejó sabiamente: “No debemos permitir que nuestras emociones dominen nuestras mentes. Más bien, debemos dejar que la verdad de Dios gobierne nuestras mentes. Nuestras emociones deben estar subordinadas a la verdad”.

Exprese sus sentimientos

¿Te has fijado alguna vez en la válvula de seguridad que hay en la parte superior de tu calentador de agua? Está ahí para liberar el exceso de presión. Si no estuviera ahí, el calentador podría explotar.

La expresión es nuestra válvula de seguridad. La incapacidad de expresar las emociones nos deja embotellados, listos para explotar y, en el proceso, listos para dañar no sólo a nosotros mismos sino a los que nos rodean.

Todo el mundo necesita unos cuantos amigos íntimos con los que hablar abiertamente. Cuando se comparten las emociones, es apropiado compartir los miedos, las heridas e incluso la ira, siempre que se tenga cuidado de no culpar o incriminar a los demás. También puede ser útil escribir un diario con tus pensamientos y sentimientos.

Los estudios confirman que el llanto puede ayudar a liberar las emociones reprimidas. A menudo es cierto el viejo dicho: “Me sentiré mejor después de un buen llanto”. Algunas mujeres y la mayoría de los hombres tienen un desafortunado estigma sobre las lágrimas. Pero recuerde que Dios, no Satanás, creó esos conductos de lágrimas. Llorar es un alivio natural del estrés. Utilízalo.

Haz lo que es correcto, y abraza la verdad de Dios, a pesar de tus sentimientos

No tenemos que sentirnos de cierta manera para hacer lo que es correcto, y para amar a Dios y a los demás.

Tal vez usted lucha con el resentimiento hacia un amigo. Envíale una nota de ánimo. Tus sentimientos acabarán por seguir el camino trazado por tu voluntad. ¿Tienes problemas con una persona en particular? Yo lo tuve, con alguien que sentía que me había perjudicado. Pero cuando oraba por ellos con regularidad, mi actitud hacia ellos cambió. Llegué a buscar realmente su felicidad y a desear su éxito.

John Piper escribe en Finally Alive (Finalmente vivo): ¿Qué sucede cuando nacemos de nuevo?

Mis sentimientos no son Dios. Dios es Dios. Mis sentimientos no definen la verdad. La palabra de Dios define la verdad. Mis sentimientos son ecos y respuestas a lo que mi mente percibe. Y a veces muchas veces mis sentimientos no están sincronizados con la verdad. Cuando eso sucede ―y sucede todos los días―, en alguna medida trato de no torcer la verdad para justificar mis sentimientos imperfectos, sino que le suplico a Dios: “Purifica mis percepciones de tu verdad y transforma mis sentimientos para que estén en sintonía con la verdad”.

Nuestros sentimientos, por muy reales que sean, deben señalar nuestra necesidad de que la verdad de la Palabra de Dios guíe nuestro pensamiento. Los caminos hacia nuestro corazón pasan por nuestra mente. La verdad importa. Cree en Cristo y medita en las Escrituras, no en cómo te sientes, y finalmente, Dios cambiará cómo te sientes.

Randy Alcorn

Randy Alcorn

Andy Alcorn es autor de más de cincuenta libros y el fundador y director de Eternal Perspective Ministries. ¡Ama a Jesús, a su esposa Nanci, y sus hijas, hijos y cinco nietos!

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.Contáctanos: contacto@sdejesucristo.org

Mentalidad celestial

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Mentalidad celestial

Randy Alcorn

Jonathan Edwards dijo“Sería bueno que pasáramos esta vida solo como un viaje hacia el cielo… al cual deberíamos subordinar todas las otras preocupaciones de la vida. ¿Por qué deberíamos trabajar o poner nuestro corazón en ninguna otra cosa, sino en aquello que es nuestro fin principal y nuestra verdadera felicidad?”

Con poco más de veinte años, Edwards escribió un conjunto de resoluciones de vida. Una de ellas decía: «He resuelto procurar alcanzar para mí mismo tanta felicidad en el otro mundo como me sea posible». Desafortunadamente, muchos creyentes no sienten gozo cuando piensan en el cielo.

Un pastor me confesó una vez: “Cada vez que pienso en el cielo, me deprimo. Preferiría simplemente dejar de existir cuando muera». «¿Por qué?», le pregunté. «No puedo soportar la idea de ese interminable tedio. Flotar en las nubes sin nada que hacer más que tocar un arpa… Todo es tan terriblemente aburrido. El cielo no parecer ser mejor que el infierno».

¿De dónde este pastor, educado en un seminario y creyente de la Biblia, obtuvo semejante perspectiva del cielo? Ciertamente no de las Escrituras, donde Pablo dijo que partir y estar con Cristo era mucho mejor que quedarse en una tierra maldita por el pecado (Flp 1:23). Mi amigo fue más honesto al respecto que la mayoría, pero he descubierto que muchos cristianos comparten esas mismas ideas erróneas sobre el cielo.

La Escritura nos manda a poner nuestros corazones en el cielo: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3:1). Y para asegurarse de que no obviemos la importancia de una vida centrada en el cielo, el siguiente versículo dice: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra [solamente]».

Mientras el cielo actual se encuentra en un estado de pre resurrección, el cielo postrero, donde Dios morará por siempre con Su pueblo, será en un universo resucitado (Ap 21:1–4). Debido al énfasis bíblico en la resurrección (1 Co 15), creo que Dios quiere que reflexionemos no solo a dónde vamos cuando morimos, sino a dónde viviremos con Cristo para siempre.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos.

Jesús dijo: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas… voy a preparar un lugar para vosotros» (Jn 14:2). Él eligió términos físicos conocidos (casa, habitaciones, lugar) para describir ese lugar. Nos dio algo tangible que esperar: un hogar, donde viviremos con Él.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos. Un lugar es físico por naturaleza, al igual que los seres humanos son tanto físicos como espirituales. Aquello para lo que estamos hechos — para lo que hemos sido específicamente diseñados—, es el lugar que Dios originalmente hizo para nosotros: la tierra.

La Escritura nos dice que debemos estar esperando “nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pe 3:13). Dios no ha abandonado Su diseño y plan original de que la humanidad gobierne la tierra para Su gloria. Un día, Él revertirá la maldición y restaurará lo que fue corrompido por el pecado. Él descenderá para habitar con Su pueblo en la nueva tierra, trayendo Su trono y el cielo mismo con Él (Ap 21:1–422:3).

¿Cuál es tu actitud con respecto al cielo? ¿Te llena de emoción? ¿Con qué frecuencia tú, tu iglesia y tu familia hablan de esto?

Si te falta pasión por el cielo, casi puedo asegurar que es porque tienes una teología del cielo deficiente y distorsionada (o estás tomando decisiones que entran en conflicto con la agenda celestial). Una visión del cielo precisa y bíblicamente energizada traerá una nueva pasión espiritual a tu vida.

Cuando pones tu mente en el cielo y ves el presente a la luz de la eternidad, incluso las decisiones pequeñas se vuelven tremendamente importantes. Después de la muerte, jamás tendremos otra oportunidad de compartir a Cristo con alguien que pueda ser salvado del infierno, de dar un vaso de agua al sediento, de invertir dinero para ayudar a los desamparados y alcanzar a los perdidos, o de compartir nuestras casas, nuestra ropa y el amor con los pobres y necesitados.

No es de extrañar que las Escrituras dejan claro que lo más importante en esta vida es prepararse para la próxima. Lo que necesitamos es una generación de personas con mentalidad celestial que vean a los seres humanos y la tierra no simplemente como son, sino como Dios quiere que sean.

Los teólogos una vez hablaron de la «visión beatífica», el latín de «una visión que hace feliz». Esa visión fue Dios mismo. Apocalipsis 22:4 dice del pueblo de Dios en la nueva tierra: «Ellos verán Su rostro». Dios es primario, todo lo demás es secundario. Los afluentes de gozo son el desbordamiento del creciente río de la propia bondad de Dios. Él le dice al que recibe en Su presencia: “Entra en el gozo de tu Señor”. Anticipar el gozo eterno de Su presencia nos permite tener un adelanto del cielo al regocijarnos en Él aquí y ahora.

Anhelando esa nueva tierra, «el hogar de justicia»Pedro dice: «Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles» (2 Pe 3:14).

Saber que nuestro destino es vivir como personas redimidas y justas en una tierra redimida y justa, con nuestro Redentor justo, debe ser un poderoso incentivo para apelar a Su fuerza y vivir justamente hoy.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Randy Alcorn
Randy Alcorn

Randy Alcorn es fundador y director de Eternal Perspective Ministries. Es un autor muy reconocido y sus libros de los más vendidos de New York Times. Él ha escrito más de cincuenta libros, incluidos “Heaven” y “The Treasure Principle.”

El aborto

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El aborto

Randy Alcorn

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «Definiendo el ser humano«, publicada por la Tabletalk Magazine.

Algunos defensores del aborto afirman basar sus creencias en la Biblia. Sostienen que las Escrituras no prohíben el aborto. Están equivocados. La Biblia, de hecho, enfáticamente prohíbe el asesinato de personas inocentes (Éx. 20:13) y claramente considera que los bebés que aún no han nacido son seres humanos dignos de protección (21:22-25).

Job describió en detalle la forma en que Dios lo creó antes de que naciera (Jb. 10:8-12). Lo que estaba en el vientre de su madre no era algo que podría convertirse en Job sino alguien que era Job, el mismo hombre, solo que más joven. Dios le dice al profeta Isaías: «Así dice el Señor que te creó, que te formó desde el seno materno, y que te ayudará» (Is. 44:2). Lo que cada persona es, no simplemente lo que podría llegar a ser, estuvo presente en el útero de su madre.

Debemos aprender a ver a todos los niños como Dios los ve, y debemos actuar a favor de ellos como Él nos manda.

El Salmo 139:13-16 pinta una imagen vívida de la relación íntima de Dios con una persona nonata. Dios creó las «entrañas» de David no en el nacimiento, sino antes del nacimiento. David le dice a su Creador: «me hiciste en el seno de mi madre» (v. 13). Cada persona, independientemente de su linaje o discapacidad, no ha sido fabricada en una línea de ensamblaje cósmica, sino que personalmente ha sido formada por Dios. Todos los días de su vida están planeados por Dios aún antes de que exista uno solo de ellos (v. 16).

Meredith Kline observa: «Lo más significativo acerca de la legislación sobre el aborto en la ley bíblica es que no hay ninguna. Era tan impensable que una mujer israelita deseara un aborto que no había necesidad de mencionar esta ofensa en el código penal». Todo lo necesario para prohibir un aborto era la orden: «No matarás» (Ex. 20:13). Todos los israelitas sabían que el niño en el vientre de su madre era un niño. Nosotros también, si somos honestos. Todos sabemos que una mujer embarazada está «cargando un niño».

Cada niño en el útero es obra de Dios y parte del plan de Dios. Cristo ama a ese niño y lo demostró volviéndose en uno: pasando nueve meses en el vientre de Su madre terrenal.

Así como niño pequeño y  adolescente, los términos embrión y feto no se refieren a no humanos, sino a humanos en diversas etapas de desarrollo. Es científicamente inadecuado decir que un embrión humano o un feto no es un ser humano simplemente porque se encuentra en una etapa más temprana que un bebé. Esto es como decir que un niño pequeño no es un ser humano porque aún no es un adolescente. ¿Alguien se vuelve más humano a medida que crece? Si es así, entonces los adultos son más humanos que los niños, y los jugadores de fútbol son más humanos que los jinetes. Algo que no es humano no se vuelve humano o más humano al envejecer o crecer; lo que es humano es humano desde el principio, o nunca puede ser humano en absoluto. El derecho a vivir no aumenta con la edad y el tamaño; de lo contrario, los niños pequeños y los adolescentes tienen menos derecho a la vida que los adultos.

Una vez que reconocemos que los nonatos son seres humanos, el tema sobre su derecho a vivir debería resolverse, independientemente de cómo fueron concebidos. La comparación entre los derechos de los bebés y los de las madres es desigual. Lo que está en juego en la gran mayoría de los abortos es el estilo de vida de la madre, a diferencia de la vida del bebé. En tales casos, es razonable que la sociedad espere que un adulto viva temporalmente con un inconveniente si la única alternativa es matar a un niño.

Los defensores del aborto desvían la atención de la gran mayoría de los abortos (99 por ciento) al concentrarse en la violación y el incesto debido al factor de simpatía. Dan la falsa impresión de que los embarazos son comunes en tales casos. Sin embargo, ningún niño es un despreciable «producto de violación o incesto», sino la única y maravillosa creación portadora de la imagen de Dios. Tener un hijo y abrazarlo  puede hacer mucho más bien por una mujer victimizada que el conocimiento de que un niño murió en un intento por reducir su trauma.

Cuando Alan Keyes se dirigió a estudiantes de secundaria de una escuela en Detroit, una niña de trece años le preguntó si él haría una excepción a su posición pro-vida en casos de violación. Él respondió con esta pregunta: «Si tu padre viola a alguien, y lo condenamos por esa violación, ¿crees que sería correcto que diga: ‘OK, porque tu padre es culpable de esa violación, nosotros te vamos a matar?’» La clase respondió «No». Cuando se le preguntó por qué una niña debería llevar un embarazo luego de sucederle algo tan horrible, él respondió sabiamente con esta analogía:

Digamos que cuando tienes 19 años, Estados Unidos se involucra en una guerra. Y, cuando esto ha sucedido anteriormente, se ha hecho un reclutamiento militar obligatorio y las personas de tu edad serían reclutadas, y serían enviadas a la guerra, ¿no? Tu te tendrías que ir. Tendrías que vivir en el campo de batalla y arriesgar tu vida. Muchas personas de hecho arriesgaron sus vidas, vivieron dificultades cada día y finalmente murieron. ¿Por qué? Porque estaban defendiendo ¿qué cosa? Nuestro país y defendiendo su libertad. Tuvieron que pasar por dificultades, ¿verdad? Tuvieron que luchar para obtener la libertad.

El principio de la libertad es que nuestros derechos provienen de Dios. ¿Crees que está mal pedirle a la gente que haga sacrificios para mantener nuestro respeto por ese principio? …Pero no creo que sea correcto tomar ese dolor y de hecho empeorarlo …¿Sabes lo que añadiría si te permitiera tener un aborto? Añadiría la carga, el peso de ese aborto. Y en algún momento, la verdad de Dios que está escrita en tu corazón regresa a ti. Y eres herida por esa verdad.

Así que no creo que sea justo, ni para el niño ni para la mujer, dejar que esta tragedia arruine  sus vidas; tanto la vida física del niño como la vida moral y espiritual de la madre. Y creo que en esta sociedad hacemos un daño terrible porque no tenemos el coraje de apoyar y defender lo que es verdad. (ProLife Info Digest, 2 de febrero de 2000)

En su libro, Victims and Victors (Víctimas y vencedoras), David Reardon y asociados recurren a los testimonios de 192 mujeres que quedaron embarazadas como resultado de una violación o incesto. Resulta que cuando las víctimas de la violencia hablan por sí mismas, su opinión sobre el aborto es casi unánime y es exactamente lo contrario de lo que la mayoría predeciría: casi todas las mujeres entrevistadas dijeron que lamentaban haber abortado a sus bebés concebidos por violación o incesto. De las que dieron una opinión, más del 90 por ciento dijo que no le aconsejaría a otras víctimas de violación sexual que tuvieran un aborto. Ninguna de las que dio a luz a un niño expresó algún arrepentimiento por haber tenido al bebé.

La imposición de la pena capital al hijo inocente de un delincuente sexual no le hace nada malo violador ni le hace nada bueno a la mujer. Crear una segunda víctima, nunca repara el daño a la primera. El aborto no brinda alivio ni sanidad a una víctima de violación.

Los discípulos de Cristo no entendieron cuán valiosos eran para Él los niños, por lo que reprendieron a los que trataron de acercarlos a Él (Lc. 18:15-17). Pero Jesús dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios».  Jesús consideró la atención a los niños como parte esencial de Su reino, no como una distracción.

La visión bíblica de los niños es que son una bendición y un regalo del Señor (Sal. 127:3-5). Sin embargo, la cultura occidental trata cada vez más a los niños como obstáculos. Debemos aprender a ver a todos los niños como Dios los ve, y debemos actuar a favor de ellos como Él nos manda. Debemos defender la causa de los débiles y huérfanos; mantener los derechos de los pobres y oprimidos; rescatar a los débiles y necesitados; y librarlos de los malvados (Sal. 82:3-4).

Cristo dijo que lo que hagamos o no hagamos por los niños más débiles y vulnerables, lo hacemos o no lo hacemos para con Él. En el día del juicio, «El Rey les dirá: ‘En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis’” (Mt. 25:40).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Randy Alcorn
Randy Alcorn
Randy Alcorn es fundador y director de Eternal Perspective Ministries. Es un autor muy reconocido y sus libros de los más vendidos de New York Times. Él ha escrito más de cincuenta libros, incluidos “Heaven” y “The Treasure Principle.”