3/3 – Cómo prevenir que el matrimonio se convierta en un ídolo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

3/3 – Cómo prevenir que el matrimonio se convierta en un ídolo

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Annamarie Sauter: ¿Haz escuchado hablar del movimiento de la Mujer Verdadera? Aquí está el pastor Eduardo Saladin.

Pastor Eduardo Saladín: La mujer cristiana de hoy al igual que todos nosotros los cristianos, es bombardeada con cosmovisiones que no son cristianas, cosmovisiones que la llaman a jugar un papel que no es bíblico, por ejemplo las esposas en sus hogares como mujeres verdaderas que quieren vivir a la luz de la palabra de Dios deben estar sometidas a sus esposos.

¿Qué es la sumisión? Es la libertad de ser creativas bajo el gobierno que Dios ha diseñado para ellas, que es el gobierno de su marido,

Pero las cosmovisiones que no son cristianas le venden la idea de que ella debe tomar el control, de que ella debe desarrollarse independientemente de su marido y las enseñanzas de Mujer Verdadera lo que hacen es que traen a esta esposa a desempeñar el rol que Dios le ha llamado a desempeñar, siendo la ayuda idónea de su marido, siendo creativa bajo el liderato de su marido. Muchos piensan que la Biblia enseña que hay un machismo que las mujeres están pintadas en la pared que son esclavas de su marido que no pueden cooperar con su marido pero esto no es así. Repito la Biblia cuando habla de sumisión habla de la libertad de esa esposa de esa mujer de poner todos sus dones sus habilidades sus talentos, su creatividad, bajo la dirección de su esposo, para juntos cumplir el rol que Dios les ha asignado y así poder glorificar el nombre de Jesucristo.

Annamarie Sauter: Muy pronto podrás participar en la primera conferencia para América Latina a celebrarse en Febrero 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Pastor Eduardo Saladín: Este movimiento de Mujer Verdadera lo que ha traído es un avivamiento en las vidas espirituales de las mujeres de nuestra iglesia y por lo tanto ha traído una mayor madurez en las hermanas de la iglesia y por lo tanto ha afectado a la congregación de manera positiva, porque han crecido en sus vidas espirituales.

Annamarie Sauter: Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles

Annamarie Sauter: Carolyn McCulley anima a las solteras a que si un hermano en Cristo peca contra ellas en una relación de noviazgo, recuerden que él es una obra en proceso.

Carolyn McCulley: Si conoces a un hombre a los 20 ó 25, no va a ser el mismo a los 40 ó 45 ó 60 ó 65 e indudablemente en la eternidad. Puedes, o ser parte de su aprendizaje para la gloria de Dios, o puedes regresarle un golpe y derribarlo.

Annamarie Sauter: Estás escuchando a Aviva Nuestros Corazones con la autora de Escoja Perdonar, Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Estás edificando a tus hermanos en Cristo? Carolyn McCulley nos va a desafiar a nosotras mujeres con esa pregunta hoy.

En esta semana hemos estado escuchando un mensaje que Carolyn dictó en la conferencia True Woman, o Mujer Verdadera en Dallas, Fort Worth, hace 4 años. Ahora, aunque Carolyn estaba específicamente dirigiéndose a las mujeres solteras en esta sesión, en realidad nos está llamando a todas a confiar en Dios para nuestro futuro.

Carolyn McCulley: Puedes encontrar algo bueno y redentor en cada situación, aun si es tan solo esperar por un cambio. Puedes ver la vida a través de los lentes del Evangelio, y puedes ver la realidad del pecado. No estoy hablando de ser voluntariamente ignorante, sino que notemos la realidad de la vida.

Los lentes del Evangelio te permiten ver la realidad de la vida y ver a través de ellos la esperanza de cambio que viene a través de la gracia de Dios. Así que aun el joven más hiriente, y egocéntrico con quien jamás hayas salido no está fuera de la gracia de Dios.

Eso te permite pensar en cualquier cosa que es verdadera u honorable, justa, pura, amable, loable, etc., en cualquier situación y repetir esos pensamientos en tu corazón en lugar de las maneras en las que han pecado contra ti.

Ahora, estás en medio de la iglesia… La mayoría de nosotras probablemente estamos en medio de iglesias que le tienen un alto valor al matrimonio (como debe ser), de ser una esposa, de ser una madre (como deben ser), y tú piensas, “¿cómo encajo aquí?”

Bueno, cómo encajas aquí es parte de la solución en una sociedad desmoronándose al expresar esperanza hacia Dios en todas tus relaciones y edificar los matrimonios a tu alrededor, de tus amigos y familia, de estimarlos, al no tratar de robar el esposo de alguien más, al reconocer y ser sabia acerca de tus relaciones en el trabajo, y reconocer que la asociación de hombres y mujeres tratando de cumplir una meta juntos puede ser un terreno resbaladizo si no eres sabia en dirigir los corazones, del uno hacia el otro. Quizás tú eres esa joven que en su trabajo está diciéndole a este joven qué magnífico es, pero su esposa en la casa lo está destruyendo. Eso atraerá su corazón hacia ti, y tú ni siquiera lo estás tratando.

Hay todos estos lugares donde podemos ser desordenadas en nuestras relaciones, y eso nos puede tentar como seres humanos a levantar paredes y reglas y decir, “Está bien, si tanto adulterio está ocurriendo en el trabajo, los hombres y mujeres no deberían trabajar juntos”.

No puedes controlar la naturaleza pecaminosa con reglas. Para eso es la ley, y así es como nos damos cuenta que fallamos. Pero podemos aplicar la gracia, y reconocer la doctrina del pecado quiere decir que reconocemos la tentación que está en nuestros corazones, y nos ayudamos mutuamente a no caer bajo ese terreno resbaladizo del pecado.

Te daré un ejemplo: yo tenía una amiga cuyo jefe pareciera que la llamaba siempre fuera de horas de trabajo. Estábamos juntas, y en lugar de ella irritarse como otras personas, ella estaba feliz, y más que contenta de hablar con él. Noté como se iluminó. Yo sabía que ella era una mujer piadosa, pero yo estaba pensando, “mmmmm, esto puede ser un problema”.

Así que le pregunté un día cuando estábamos pasando un rato juntas, “No estoy muy preocupada por esto, pero tú conoces mi pasado y mis antecedentes. Yo no fui cristiana sino hasta los 30 años, y ciertamente causé muchos problemas en el trabajo. Yo sé la tentación que puede ser, así que ¿cómo te va con tu jefe? Parece llamarte mucho, y te pones muy contenta por eso. Él es casado, ¿no?”.

Ella dijo, “Sí”.

Y yo dije, “¿Estás luchando con eso? ¿Eres tentada en su afecto por ti? ¿Hay algo inapropiado?

Ella dijo, “No. Estamos bien, pero gracias por preguntar”.

Yo dije, “Está bien”.

Dos semanas después ella regresó, y dijo, “¿Sabes qué? Me alegra que me hayas preguntado. Estamos bien; nada ha pasado, pero me doy cuenta de que espero sus llamadas y él pasa por mi oficina mucho, y ese es el principio de ese terreno resbaladizo al pecado. Me alegra que hayas preguntado”.

Así es como nos cuidamos los unos a los otros en esas tentaciones comunes. Ella no tuvo que hacerle una gran demostración a su jefe. Ella solo restringió sus propias respuestas. Ella no recibió sus llamadas. Ella escuchaba para ver si era una emergencia del trabajo. Si no lo era, ella le llamaba el próximo día. Ella ayudó a establecer más límites.

Pero he tenido otras amigas en lugares de trabajo donde había un intento abierto y desvergonzado de comenzar una relación adúltera. En ese caso, he aconsejado a personas, “Solo tienes que llamarle a las cosas por su nombre e ir directamente y decir, ‘discúlpame, pero yo no voy a robar ningún afecto de tu esposa, emocional, físico, o de otra manera'” Eso pareciera realmente difícil de hacer, y lo es, pero puede tener un fruto maravilloso.

También quiero darte un sabio consejo que viene de Paul Tripp en su libro “Instrumentos en las manos de un Redentor”. Él habla acerca de lo que es mucho más común para nosotros, lo que sucede cuando tenemos deseos de un buen regalo.

Es como un continuo, en un momento una buena dádiva puede convertirse en un ídolo. Él lo dice de esta manera, él dice,

El objetivo de la mayoría de nuestros deseos no es malo. (El deseo de casarse. El deseo de tener hijos y otras cosas). El problema es la manera en la que crecen y el control que ejercen sobre nuestros corazones.

Los deseos son parte de la existencia humana, pero deben ser sostenidos con una mano abierta. El problema con el deseo en los pecadores es que rápidamente se transforma en una demanda. “Yo debo”.

La demanda consiste en cerrar el puño sobre el deseo, y aunque no sea consciente de que lo he hecho, he dejado mi propia posición de sumisión a Dios. He decidido que debo tener lo que me he propuesto en mi corazón, y nada puede ponerse en el camino.

Ya no soy confortada por el deseo de Dios por mí. Soy amenazada por eso, de hecho, porque la voluntad de Dios potencialmente se pone en el camino de mi demanda.

Hay una relación directa entre expectación y decepción. Mucha de la decepción en nuestras relaciones no es porque la gente nos ha dañado, sino es porque han fallado en cumplir con nuestras expectativas.

La buena dádiva se convierte en un deseo.

El deseo se convierte en una demanda que requiere un cumplimiento.

Cuando eso no es cumplido, especialmente cuando no es cumplido en nuestro tiempo, se convierte en una decepción.

La decepción termina en castigo. El más extremo de lo cual, por supuesto es asesinato.

La mayoría de nosotras nos involucramos en asesinato sin sangre regularmente porque cuando alguien está muerto, no tienes relación con él jamás. Están muertos. Pero, decimos, “Bien podrías estar muerto para mí. No quiero escucharte. …la, la, la, la, la, la, la…no te estoy viendo. No estoy interactuando contigo. Estás muerto para mí”.

Esa forma de juicio pecaminoso es lo que es más común en la tentación en nuestras relaciones. Significa que no tengo esperanza en que tú vas a crecer y cambiar; no tengo esperanza que el Señor del Evangelio cambiará tu vida; y no tengo esperanza de restauración de nuestra relación porque yo he sido el juez y jurado y te encontré deseando.

Como Paul Tripp dice, “Hay una relación directa entre expectación y decepción”.

Ahora esto, pienso yo, es un desafío para las mujeres porque, como resultado de la caída, nuestras relaciones están tensas. Lo que dice Génesis 3:16 es que la maldición que está sobre Adán y Eva. Lo que Dios le dice a Eva es que la caída va a distorsionar la relación previa que ella disfrutaba. “A la mujer (Él le) dijo: ‘En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo eso, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti'”.

No es que los niños son un dolor. Es solo que lo que hubiera sido jubiloso antes ahora va a ser doloroso por la caída. No es que el matrimonio es malo. Es que el pecado va a introducir luchas.

Esta palabra en particular, deseo, el Dr. Wayne Grudem dice, es la palabra en hebreo tashuwqah. Solo es usada unas cuantas veces en la Escritura, y más a menudo es usada cuando se habla acerca de un deseo por dominación pecaminosa, como en Génesis 4:7 cuando Dios le dice a Caín, “el pecado yace a la puerta y te codicia (o tashuwqah), pero tú debes dominarlo”.

Ahora, ¿no se siente así a menudo, nuestro juicio pecaminoso? Ya hemos sido juez y jurado. Hemos decidido que alguien más está fallando a nuestras expectativas. Estamos como, literalmente, agazapados en la puerta, esperando que esa persona entre para que podamos decir, “¡Ajá! ahora, así te voy a confrontar”.

Nuestro deseo es estar en control y de ninguna manera estar fuera de control o que no salgan las cosas a nuestro favor. Esto es algo con lo que nosotras como mujeres realmente vamos a luchar, pienso yo, que a un grado mayor que los hombres.

Puedes ver esto aun en las anécdotas de nuestra cultura. ¿Alguna vez has escuchado a comediantes hablar de cómo los hombres y mujeres pelean? Los hombres solo pelean y tienen una disputa sobre el tema en cuestión, pero las mujeres lo arrastran durante los últimos 20 años de historial – “Y, ¿sabes qué más hiciste? Hiciste esto, hiciste aquello…”. Y los hombres están como, “espera, espera estamos hablando de cómo te quité el control remoto”.

Así es que ellos tienen un poco más de categorías, y nosotras traemos como 20 años de historial. Eso no es considerado “pelea justa”, pero este deseo de dominar quiere decir que nosotras a menudo mantenemos este historial, y no lo soltamos. Se convierte en parte de este guiso que es el manantial de nuestros corazones en lugar de lidiar con el tema en cuestión, perdonar, y continuar adelante, y no guardarlo en nuestro archivo de historia.

Así que en nuestras relaciones con otros hombres, necesitamos ser capaces de mirar la situación con los ojos del Evangelio, y una de las primeras cosas es el no arrastrar nuestro historial con otros hombres dentro de este caso en particular con este hombre en particular.

Quizás tuviste novios y has sido herida por un sinnúmero de hombres antes. En la situación actual, no puedes traer ese historial. Ahora, permíteme agregar una advertencia a esto. Si otros vienen a ti diciendo, “Tenemos algunas banderitas rojas acerca de esta situación”. Escúchalos porque ese consejo es objetivo; es imparcial. Esas personas no están tratando con el historial romántico que se ha estado cocinando en tu corazón.

Eso es un poco diferente a si alguien viene a ti y te dice, “Estamos preocupados de que quizás estás entrando en una situación repetida”. Escucha eso. Pero en tu propio corazón, si el muchacho no te llama cuando tú quieres, e inmediatamente comienzas a decir de él, “Es igual que Jim, que Joe, que Bob…” no hagas eso. No hagas eso. Permite que él sea él mismo.

También vemos la situación a través de los ojos del Evangelio al recordarnos que somos los pecadores más grandes que conocemos. Conocemos nuestro pecado muy bien. Quizás seamos capaces de ver el pecado en la vida de este otro hombre, pero tenemos que recordarnos que conocemos nuestros propios pecados y fallas mejor de lo que conocemos los de él, así que sé paciente.

También nos ponemos los ojos del Evangelio en situaciones cuando nos enfocarnos en la importancia de hacer preguntas versus hacer asunciones. Solo hay un ser omnisciente en cualquiera de nuestras relaciones, y, ¿qué crees? No somos nosotras. Es Él que sabe todo, ama todo, y es nuestro Salvador.

Así que si no estamos enteramente seguras de por qué alguien ha hecho algo, en lugar de determinar sus motivos, nos iría mejor hacer preguntas para obtener información y suponer que en realidad no lo sabemos todo.

Otra manera de ver las cosas a través de los ojos del Evangelio es recordar que las debilidades no son lo mismo que pecados voluntarios. Vas a conocer a personas que luchan con la tentación de temer, o luchan con la tentación de la ira, o que tratan mucho pero no pueden organizarse para llegar a lugares a tiempo, o lo que sea. Sus debilidades no son necesariamente pecados voluntarios. Es una oportunidad para que tú extiendas gracia. ¿Está bien?

Ahora, no estoy diciendo que no hay motivaciones pecaminosas en lo que hacen. Solo estoy diciendo que entiendas que no toda acción es dirigida a ti. Si alguien está luchando de una manera, puedes demostrar gracia a ellos porque tú sabes que tu Señor ha demostrado gracia hacia ti también.

Me encanta esta frase de Charles Spurgeon. Es de uno de sus sermones. Esto se ha marcado en mi mente para entender las diferencias entre debilidad y pecados voluntarios. Él escribe:

Mientras crecemos en la gracia, estaremos seguros de crecer en caridad, simpatía y amor. Debemos, mientras maduramos en gracia, tener una dulzura mayor hacia nuestros hermanos cristianos. Los cristianos de espíritu amargado podrán saber mucho, pero son inmaduros. Aquellos que son rápidos a censurar podrán ser muy agudos en juzgar, pero ellos son, todavía, muy inmaduros de corazón.

Aquel que crece en gracia recuerda que es solo polvo, y él, por consiguiente, no espera que sus hermanos cristianos sean algo más. Él pasa por alto 10,000 de sus fallas porque él sabe que su Dios pasa por alto 20,000 en su propio caso. Él no espera perfección en la criatura y, por consiguiente, él no está decepcionado cuando no lo encuentra.

Cuando nuestras virtudes sean más maduras, no seremos más tolerantes al mal, pero seremos más tolerantes a la debilidad, más optimistas hacia el pueblo de Dios, y ciertamente menos arrogantes en nuestra crítica.

Al proteger nuestros corazones, recordamos que los hombres a nuestro alrededor, nuestros hermanos en el Señor, son obras en proceso. Si conoces un hombre a los 20 ó 25, no va a ser el mismo a los 40 ó 45 ó 60 ó 65 ni indudablemente en la eternidad. Puedes escoger o ser parte de su aprendizaje para la gloria de Dios, o le puedes dar un golpe y derribarlo.

Quiero animarte, al terminar, a que cada interacción que tienes con un hermano en Cristo es tu oportunidad de edificarlo. Algunas de las situaciones más desordenadas y más incómodas pasan cuando una persona está interesada en una relación y la otra no lo está.

Así que si tienes a un hombre que viene a ti y te pide salir con él y no estás interesada en él, no te enojes. No te turbes. No seas grosera. No seas mala. Esta es tu oportunidad a recordar que él se ha arriesgado a ser rechazado al venir a ti.

Si tú piensas, “Oh Dios, está bajo mi nivel”. Eso es evidencia de orgullo en tu propio corazón, y es necesario arrepentirse. ¿No es cierto? Es un problema común en todas nosotras. Todas lo hacemos porque somos criaturas pecadoras. Nosotras le damos “estatus” a la gente. ¿No es cierto? Pero cuando él viene a ti, y no es en él que estás interesada (tú tienes tus ojos en alguien que tú piensas está fuera de tu alcance), solo recuerda, él piensa que tú estás fuera del alcance de él. Él piensa que tú eres esta cosa buena y noble que él tiene que perseguir.

No estás en ninguna obligación de decir, “sí,” pero estás bajo la obligación de edificarlo. Agradécele por atreverse, y agradécele por el riesgo. Sé amable.

Ahora, no seas tan efusiva. No enumeres 10 ó 20 cualidades que realmente admiras en él y luego digas, “no”. Eso solo lo va a frustrar. Él va a estar como, “¿qué?” Los chicos son lineales; son concretos. ¿Verdad?

Entonces solo di una o dos cosas: “Te respeto por atreverte; aprecio la claridad e iniciativa. No estoy atraída a ti de esa manera, o no estoy interesada”. Di algo que es simple, concreto, una pequeña declaración, sin muchos detalles. “Me alegra que tuvimos la oportunidad de platicar, estaré orando por ti”. Ciérralo con lo que sea que cabe en la cultura de tu iglesia.

El punto es decir una cuantas cosas acerca de animar y respetar. Sé clara en tu declinación. No lo dejes parado pensando, “¿Dijo sí o dijo no? ¿De qué se trató todo esto? Sé amable. No seas orgullosa.

En mi “ministerio al cliente”, estos chicos que yo solo pensaba eran los más guapos hombres de todo el campus, podía ver muchas cualidades maravillosas en ellos, y también 3,000 otras chicas, más aun así venían hacia mí y me decían sobre qué hirientes algunas de las mujeres eran al declinarlos. Estaba en shock.

Otra cosa: No todos en la iglesia tienen que saber tus asuntos. Sí, necesitas tener compañeras a las que le rindas cuentas. Deberán haber unas cuantas personas, tu familia, tus padres, algunos cristianos maduros cerca de ti que sepan lo que está pasando. Pero no necesitas difundir los asuntos de este hermano. ¿Está bien?

Los chicos en la iglesia no necesitan una reputación de ser los hermanos que siguen invitando a las chicas a salir y siguen siendo rechazados. ¿Sabes lo que pasa? Mientras un hombre está creciendo en su santificación al confiar en Dios y arriesgarse a ser rechazado, probablemente va a tener que tratar a unas cuantas chicas antes de que encuentre a su esposa. ¿Cierto? Es decir, parece ser la forma en que Dios obra, no para todas las personas, pero para algunos.

No quieres que la mujer número 5 diga, “¿oh si? ¿Así que yo soy la número 5 en tu lista?”. Tú no quieres hacerle eso a tus hermanas, y no quieres hacerle eso a tu hermano. Tú no quieres que le hagan eso a tu futuro esposo.

Deja a tus hermanos edificados. Reconoce que quien sea que se haya ofrecido o qué tan incómodo o nervioso o raro fue cuando vino a hablarte acerca de algo, estaba tratando. Están en proceso de aprendizaje. Son una obra en proceso, y tú también.

“¿Por qué los chicos no pueden ser como los hombres que tú admiras y piensas que son tan maravillosos y grandiosos?” Bueno, pon atención. ¿Son ellos mayores? ¿Tienen ellos esposas que son ayuda idónea y que les ayudan a crecer? ¡Voila!, tú también vas a poder ser parte de ese proceso en algún momento.

Así que guarda tu corazón de tu propio almacenamiento pecaminoso y tu despliegue de palabras.

Sé un agente de gracia, de sensatez, y gentileza con los demás.

Protege tu vida de fantasía de citar a otros en tu mente para que no seas excesivamente decepcionada cuando no pase algo.

Y más importante, recuerda que el amor no tiene fin.

Nuestro Señor no nos va a decir, “no me hables” a nosotras. Por lo tanto, podemos dar gracia a los demás en todo el desorden de “él me ama, o él no me ama”.

Ahora me gustaría orar por ti.

Padre, es maravilloso considerar qué paciente y lleno de gracia eres con nosotras. Padre, no soy diferente a nadie más, y yo confieso eso ahora. Gracias por Tu misericordia que se derrama sobre todas. Gracias por el amor de Tu parte que no tiene fin y se convierte en parte del gran círculo de amor que disfrutamos ahora y hasta la eternidad, y no lo merecemos.

Señor, ayúdanos a recordar que mientras interactuamos con amistades y familiares y esposos y novios y con todo lo demás, ayúdanos a ser amables y razonables, protegiendo nuestros corazones de almacenar pecado que será arrojado a otras personas. Ayúdanos a no repartir nuestros afectos sino a que vivamos valientemente, mirando cada situación a través de los ojos del Evangelio.

Oro por el poder del Espíritu Santo, que Tú ministres a aquellas que están heridas hoy, que están teniendo problemas en llegar a ese punto de regocijarse en Ti. Oro por aquellos que les hace falta esperanza ahora mismo, que piensan que Tú estás en contra de ellos. Sabemos que no lo estás. Por favor minístrales.

Señor, oro por aquellas que están sentadas allí diciendo, “Oh, que feliz pudiera ser”, porque algo está yendo maravilloso en su relación. Señor, que eso continúe y que ese gozo continúe. Pero cuando la realidad pegue, dales gracia, Señor, de no tropezar o cuestionar sino de perseverar.

En todas estas cosas, Dios, que crezcamos en esperanza hacia Ti por lo que Tú has hecho en nosotros. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Nancy Leigh DeMoss: Carolyn McCulley nos ha estado animando a ver las relaciones con lo que ella llama “ojos del Evangelio”. Carolyn presentó este mensaje en un taller para mujeres solteras en la conferencia True Woman, o Mujer Verdadera, hace cuatro años.

Si eres soltera, no querrás perderte la sesión dirigida a mujeres jóvenes que tenemos en nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Tendrá lugar el 26 de febrero y estará a cargo de mi amiga Dannah Gresh.

Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas más detalles acerca de cómo puedes formar parte de este evento.

Annamarie: Haz clic en el programa de hoy y baja hasta el final de esta transcripción. Allí podrás leer comentarios de otras oyentes. También puedes agregar tus propios comentarios y preguntas. Muchas de nuestras oyentes interactúan por este medio.

Es tan fácil sentirse desanimada cuando leemos acerca de la mujer que se describe en Proverbios 31, pero no lo debemos ver como una meta inalcanzable. Únete a Nancy en nuestro próximo programa mientras ella te anima a convertirte en esa mujer virtuosa, ya seas soltera, casada, joven o anciana.. ¡Nunca es tarde!

Por favor regresa mañana a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/3 – Cómo guardar tu corazón

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Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

2/3 – Cómo guardar tu corazón

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Annamarie Sauter: Al mismo tiempo en que Carolyn McCulley estaba enfrentado sus propios retos de estar soltera, otras mujeres solteras de su iglesia venían donde ella a pedirle consejos, confiando en que ella sería una persona sólida en esta área. Durante todo este tiempo había un versículo de las Escrituras que siempre venía a su mente.

Carolyn McCulley: “Que tu gentileza sea conocida por todos”. Siempre había alguien llamando a mi puerta (tun-tun-tun). “¿Carolyn, me puedes ayudar?”. Yo quería dar media vuelta y decir “¡¿Qué?!” Pero no podía hacer esto, y les decía: “Sí, ¿Cómo puedo ayudarte?

Annamarie: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora del libro Mentiras que las mujeres creen” Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer escuchamos la primera parte de la charla que mi amiga, Carolyn McCulley, dictó en la Conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace cuatro años, en Dallas, Fort. Worth. Carolyn es la autora del libro llamado ” Did I Kiss Marriage Goodbye?” (¿Le dije adiós al matrimonio?, está disponible en inglés. Hoy ella estará contrastando la definición popular del amor a la luz de la definición bíblica.

Debemos tomar en cuenta que en esta charla, Carolyn se está dirigiendo a mujeres solteras. Pero les aseguro que las mujeres casadas también serán retadas ya que todas nosotras hemos sido impactadas por el concepto que tiene el mundo sobre lo que es el amor. Cada una de nosotras, no importa si estamos casadas o somos solteras, necesitamos abrazar la definición bíblica que nos da Dios sobre el amor.

Carolyn comienza con el consejo de Proverbios capítulo 4:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”.

Carolyn: Con todo este desorden y con esta idea de que debemos guardar nuestro corazón, no debemos estar cortejando en nuestras mentes, o debemos tener una perspectiva más concreta en nuestras relaciones. Es fácil pensar en el amor en términos de medir nuestros afectos y dividirlos entre las personas. ¿Alguna vez has visto a un niño compartir algo contigo? Ellos cortan el pedacito más pequeño que pueden y te dicen “aquí tienes”. “Wow, qué generoso de tu parte; ¡gracias!”.

Es así como a veces nos sentimos al guardar nuestros corazones. “Aquí tienes, un pedacito de mis afectos, el resto lo dejaré bien guardado detrás de esta fortaleza”. Pero esta tampoco es la idea bíblica. Permítanme introducirles el concepto bíblico y para esto quiero pedirles que cierren sus ojos mientras les leo un pasaje que probablemente han escuchado en otros contextos, pero quiero que lo escuchen los más cercano posible al contexto original en que Pablo lo escribió.

Quiero que piensen en alguien en su iglesia con quien están teniendo problemas en estos momentos. Quizás sea una amistad que se ha tornado problemática, o alguien en quien estás interesada pero que no te corresponde; o quizás alguien que ha roto su relación contigo. Piensa en algún lugar donde te han lastimado. Ahora escuchemos el estándar más alto acerca de nuestros afectos.

“El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”. Primera de Corintios 13 del 4-8

Pueden abrir los ojos. El apóstol Pablo le escribió este pasaje a un grupo que estaba fraccionado en la iglesia de Corinto, estos hermanos estaban ocupados en causar divisiones y en crear nuevas alianzas basadas en el éxito material, en las posiciones sociales, o en las profesiones; ellos excluían ciertas personas de sus ágapes; unos se emborrachaban mientras otros observaban sin comer o beber nada. Imagínense en este contexto de egoísmo recibir una carta que habla del amor en los términos de paciencia, de bondad y de ser gentiles.

Este pasaje lo escuchamos muchas veces en bodas, y claro que se aplica al contexto de las bodas, eso es obvio, pero yo quiero traerlo al contexto de la iglesia local para que veamos este pasaje a la luz de nuestras relaciones personales con nuestros amigos, de nuestras relaciones con los demás hombres y de las relaciones que esperamos tener en un futuro; pensemos en las relaciones que han sido rotas y en nuestras relaciones con personas que nos han herido; debemos tener en cuenta que en todas estas relaciones Dios nos dice “el amor nunca dejar de ser”. Esta es la medida del amor a la cual debemos aspirar.

Nuestra cultura tiende a terminar las cosas rápidamente; “corta con eso, termina esa relación, rompe con eso”. Yo no estoy diciendo que a veces el terminar con una relación no sea lo más apropiado en un momento determinado, pero el contexto general es que el amor nunca deja de ser, porque el amor de nuestro Salvador por nosotros nunca deja de ser.

Entonces me puse a pensar en todos estos años que pasé esperando por una relación que no llegaba y al considerar las relaciones que no se llegaron a materializar, pensé en el hecho de que con cada uno de estos hombres, quienes eran verdaderamente redimidos por el Señor, yo estaba unida para siempre por medio de la cruz.

Puede que en estos momentos yo diga, “no me hables a mí”. Pero esta sería una conducta egoísta de mi parte, porque el Señor ha redimido a este hombre al igual que a mí. Para siempre estaremos juntos regocijándonos alrededor del Cordero en los cielos, lo que significa que estas relaciones nunca dejarán de ser.

Es importante que recordemos esto; aun cuando el Señor nos provea de un esposo que se mantenga fiel a nosotras hasta el final de nuestras vidas, nuestro trabajo es servir a este esposo, a este regalo del Señor, de tal manera que si en algún momento tengamos que devolvérselo al Señor podamos decirle: “Por medio de tu gracia, y para tu gloria, he tratado de presentarte a alguien a quien mi pecado no ha dañado, a alguien a quien mis palabras y mi amor han edificado. Aquí te lo devuelvo”.

Yo sé que en la cultura de nuestras iglesias tendemos a exaltar la idea del matrimonio ya que la sociedad que nos rodea denigra este concepto, pero a veces hacemos del matrimonio y de la familia un ídolo, aun dentro de nuestras propias Iglesias. La meta se convierte en tener un buen matrimonio y una buena familia. Deseamos tener buenos matrimonios y buenas familias, no me mal entiendan, pero esta no debe ser nuestra meta final, porque estas cosas son pasajeras. Todas estas relaciones que tenemos dentro de la iglesia y dentro de nuestras familias continuarán por toda la eternidad. Por esto la idea de cuidar de los regalos temporales de esta vida es que podamos glorificar a Dios a través de ellos.

Aun en los buenos matrimonios no es algo extraño llegar a convertirse en aquellos que dicen: “yo tengo un buen matrimonio, una buena familia y nos sentamos todos juntos para vernos bien bonitos”. Dios nos ha dado este tipo de relaciones para que seamos un retrato de las cualidades redentoras a un mundo que nos está observando. Esto también se aplica cuando no lo somos. Cuando fallamos, cuando peleamos los unos con los otros, cuando somos cualquier cosa menos amorosos, pero reconocemos nuestra propia pecaminosidad y confesamos nuestros pecados frente a aquellos que nos están observando, que son afectados por nuestros pecados y les pedimos perdón.

Si de verdad quieres tener un efecto en los no creyentes, humíllate a ti misma. Un incrédulo puede ver claramente tu pecado, aun mejor que tú misma, pero el mundo que nos está observando no está acostumbrado a escuchar a las personas decir: “Lo siento, fui egoísta, por favor perdóname”. Tendrás un mayor efecto en las personas que te rodean si eres una persona humilde.

Ahora, regresando al pasaje de 1era Corintios, Don Carson, en su comentario Showing the Spirit (Mostrando el Espiritu Santo), amplía este punto diciendo:

El amor no solo no busca lo suyo, sino que está preparado para entregar lo que es suyo a los demás. En las relaciones personales, el amor no se aíra fácilmente; esto es, no es quisquilloso, no tiene un carácter abrasador escondido debajo de una fachada respetable, solamente esperando ser ofendido, de una forma real o imaginaria, para resurgir lleno de resentimiento.

El amor cristiano siempre soporta (posiblemente lo soporta todo). Siempre confía, no es que sea ingenuo, pero prefiere ser generoso y receptivo al aceptar, en vez de ser suspicaz y cínico. Este amor espera lo mejor, aun cuando sea decepcionado repetidamente por abuso personal; siempre confía, siempre está dispuesto a dar una segunda oportunidad y a perdonar hasta setenta veces siete.

Es un amor que persevera. Aun cuando la evidencia indica lo contrario, es un amor que espera lo mejor. Aun cuando la confianza es repetidamente traicionada, es un amor que espera valientemente.

Hay algo que quiero aclarar en este punto, y pienso que puedo hacer la aclaración a nombre del Dr. Carson, también. Él no está diciendo que debemos soportar el pecado del abuso. Definitivamente esto es algo que debemos confrontar. Lo que él está diciendo es que el Evangelio nos permite mirar el propósito redentor y que esto puede ser una realidad aun en aquellos que abusan de otros. Ellos no están fuera del alcance de Dios.

Entonces, volviendo al tema de guardar nuestro corazón. ¿Saben que esta frase se encuentra dos veces en la Escritura? La encontré otra vez en la NIV en Proverbios 4 del 20-23.

“Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él manan los manantiales de vida”.

En este contexto vemos el corazón como un manantial, como una fuente de la cual brotan las cosas que afectan nuestra vida y la vida de los demás. Este punto se amplía en Mateo 15 cuando Jesús le habla a sus discípulos y a los fariseos que se acercaron a él a preguntarle sobre el lavamiento de las manos. Él les dice: ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre” (vs. 17-20).

Lo que Jesús nos está diciendo aquí es, “Guarda tu corazón de los resultados del pecado, porque aquellas cosas que guardas en tu corazón salen y contaminan a los demás”. El principio bíblico tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento es el mismo, “aquellas cosas que guardas en tu corazón, aquellas cosas que se anidan en tus pensamientos, aquellas cosas que guardas en términos de cómo juzgas a los demás y a Dios, saldrán en tu forma de expresarte y en tus acciones”.

Guardar nuestro corazón significa guardar nuestros pensamientos de no revivir los pecados, las debilidades y las faltas de los demás, a la vez de no quejarnos constantemente por ellos. Particularmente si estás soltera ¿conoces bien esos momentos cuando el hombre en quien tienes un interés le pide a otra persona que sea su pareja? ¿Cuando sucede algo en la relación en la que te encuentras y él no actúa como tú quieres y en el momento en que tú quieres, y piensas que esto es una evidencia de que no te ama? Cada una de estas tres circunstancias es una oportunidad para mirar a lo que estás guardando en tu corazón y que te lleva a reaccionar de esta manera.

Un corazón no guardado es un corazón que no está protegido de ser contaminado con nuestro propio pecado. Es tan fácil levantarnos en la mañana y que lo primero que venga a nuestros pensamientos sea: “No puedo creer que él me haya dejado, no puedo creer que le haya pedido a otra que sea su pareja, no puedo creer… lo que sea que haya pasado que nos produzca dolor”. Empiezas a meditar una y otra vez en las cosas que piensas que te son más gravosas en vez de meditar en tus propios pecados delante de Dios.

Cuando nos damos cuenta de que hemos ofendido a Dios mucho más y con más frecuencia de lo que los otros nos hayan podido ofender a nosotros, esto nos llevará a ser humildes y a tener más gracia en nuestra vida de pensamientos. No estoy diciendo que esto sea fácil, que el día en que tu novio terminó contigo vas a salir de la cama cantando y bailando: “La vida es feliz siento maripositas en el estómago”. Esto no será así, será todo un proceso, un proceso de recordarnos diariamente: “Es verdad, no debo pensar y recordar estos pecados y pensamientos gravosos, repasarlos una y otra vez, como el perro que da vueltas y vueltas antes de finalmente acostarse a dormir”.

Una forma de prevenir que se aniden este tipo de pensamientos en nuestros corazones y de evitar que salgan hacia los demás es recordar una y otra vez las sabias y gentiles palabras de otro hombre que también era soltero, y que en Filipenses 4: del 4-9 nos escribe uno de los pasajes más conocidos que tenemos como cristianos, de esos pasajes que adornan las obras de arte y que son citados por muchas personas. Quiero que otra vez piensen en esas palabras en el contexto de las personas con las cuales te encuentras en conflicto. El apóstol Pablo nos escribe:

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y suplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practicad, y el Dios de paz estará con vosotros”.

Si te sientes sola, si nadie se te ha acercado, o si alguien se te acercó y luego decidió salir con otra persona, si alguien decidió terminar su relación contigo, si alguien te ha sido infiel en una relación. Cualquiera que sea tu situación, ya sea romántica o de otra índole, aquí tienes la receta de cómo trabajar con el desaliento. El apóstol Pablo nos dice que lo primero que tenemos que hacer es: ¡Regocijarnos en el Señor!

Esto no significa que como cristianos debemos decir: “Sí, sí, la vida es dura, pero debes estar feliz, eres un cristiano”. No, lo que quiere decir es: “mira bien hacia adentro”. Reconoce tu dolor, pero recuerda que te ha sido otorgado un regalo increíble. No solo tus pecados han sido perdonados, sino que también se te ha otorgado la justicia de Cristo. Estarás para siempre con Él. No sufrirás el ser juzgado. Un día estarás de pie delante del Señor y de sus ropajes judiciales saldrán Sus manos que te señalarán diciendo: “Ve a mi izquierda o a mi derecha”. Porque para todos aquellos que han recibido este regalo Su mano de juicio se tornará en las manos que fueron crucificadas. Él te dirá: “Ven y entra en Mi gozo”.

Ahora, si esto no te lleva a detenerte y regocijarte… ¿sabes qué? Es normal, esto no siempre ocurre, a veces tienes que sacar la nariz a flote y decir: “Ok, Cristo significa más para mí que lo que este hombre pueda sentir por mí”. Pero esto casi nunca nos pasa en el momento, ¿no es cierto? No, no nos ocurre, para ser honestas, todas nosotras sufrimos momentos de letargos hacia el Evangelio, lo cual es una ofensa, pero es precisamente por esto que necesitamos a nuestro Salvador.

Es precisamente en estos momentos que debemos volvernos y proponernos decir: “Ahora mismo esto me duele, me duele bastante, pero Señor, yo sé que dentro de cinco años en este mundo caído me habré olvidado de esta situación, y cuánto más en la eternidad donde estaré regocijándome contigo; por eso ayúdame ahora en mi incredulidad para poder regocijarme en tu bondad para conmigo”.

“Permite que tu mansedumbre y gentileza sean evidentes a todos”. Cuando te sientes dolida es fácil estar irritada, ¿no es así? Mis amigas le llaman a este estado “cuello de espátula”. Es cuando nos encontramos tan tensas que parecería que nos tragamos una espátula. Nos sentimos como: “¿Qué hay? Bien, aquí” (con respuestas bien escuetas). No le pusieron este nombre porque alguien parecería haberse tragado una espátula, sino porque esta condición causa que nos sintamos y reaccionemos de ese modo.

Pasé por una etapa en mi vida donde todo el mundo quería algo de mí, siempre me encontraba contra el tiempo, y todos a mí alrededor parecían estar pasando por momentos cruciales en sus vidas, ya fuera que estuvieran atravesando por una crisis o pasando por un momento feliz. Yo sentía que tiraban de mí en todas las direcciones, pero el Señor traía constantemente a mi mente el versículo que dice “Que tu gentileza sea conocida por todos, que tu gentileza sea conocida por todos”. Siempre alguien tocaba a mi puerta (tun-tun-tun). “¿Carolyn, me puedes ayudar?” Yo quería darme la vuelta y decir ¿qué? Pero no podía hacer esto, sino que les decía, claro ¿cómo puedo ayudarte?”.

Exteriormente tenía que comportarme de esta forma, pero por dentro me sentía como, “¿Qué?” Yo trataba de que mi gentileza fuera evidente a todos aquellos que me buscaban. Cuando ponemos en práctica la santificación, eventualmente nuestro corazón seguirá nuestras acciones. Muchas veces tenemos que arrastrar nuestros corazones sabiendo que “en algún momento nos sentiremos bien de haberlo hecho”. Por el momento solo tenemos que procurar hacer lo que es correcto. Tenemos que actuar correctamente y asumir que pronto nuestros corazones también serán movidos.

Apela a tu razón y a tu voluntad. ¿Sabes a lo que me refiero? Algunas mujeres son tan duras, no ceden ante nada. Nunca te puedes acercar a ellas y decirles: “Quizás tienes que considerar las cosas desde otro punto de vista” porque te responderán con un sonido de gato airado. Tú no quisieras ser este tipo de mujer, más bien te gustaría ser humilde y lo suficientemente flexible para que cuando alguien se te acerque puedas decir: “Déjame oír lo que tienen que decirme”.

Pero existe otra etapa, la de no estar ansiosas. Por sobre todas las cosas, no especules sobre el futuro. “Él no me invitó a salir”. “Nadie nunca me va a invitar a salir”. “Yo no voy a ser como esta charlista”. No especules sobre el futuro, tú no sabes lo que depara el futuro.

Tanto mis amigas como yo, en los tiempos de nuestras mayores tentaciones especulamos sobre las cosas, para bien o para mal, pero nos miramos mutuamente y nos decimos: “Tú no sabes nada de nada”. Esto nos ayudaba bastante. En esos momentos donde estamos seguras de que Dios está en contra nuestra, de que “nunca nos permitirá tener una cita con nadie” y es ahí cuando aparece alguien de la nada ¿No te sientes humillada en esos momentos?

Aun cuando este no haya sido tu caso, hay otros a quienes les ha ocurrido así. Últimamente he visto muchas relaciones y muchos matrimonios que comienzan con personas que se sentían que por alguna razón estaban descalificadas para recibir las bendiciones del Señor. Puedo garantizarte que no importa cuáles sean las circunstancias en tu vida, cuando veas a Dios cara a cara no le vas a preguntar ¿por qué pasaba esto en mi vida?

No, te acercarás a Él y tomarás la corona que Él te ha dado, los galardones de obediencia que por medio de Su gracia Él ha hecho posibles en tu vida, Dios te recompensará por esto. Cuando te des cuenta de todo esto echarás tus coronas a sus pies y dirás: “No soy digna”.

Y no lo eres. Eres un objeto de su gracia y de su misericordia. Sabiendo esto, podrás mirar a tus hermanos cuando pequen contra ti y reconocer que ellos también son objetos de Su gracia y de Su misericordia porque ellos también conocen al Señor. Esto te permitirá no estar ansiosa, te permitirá ser gentil y regocijarte en el Señor. Esto te motivará a orar, porque sabes que el Señor está en control. Podrás orar al Señor y darle las gracias porque sientes esos deseos, porque deseas algo bueno y porque confías en que Dios te proveerá de aquellas cosas que deseas.

Nancy: Carolyn McCulley ha estado ofreciendo consejos sabios a las solteras para que confíen en Dios con respecto a su futuro y a sus ansiedades. Aunque Carolyn se ha dirigido a las solteras, pienso que este mensaje es beneficioso para todas, ya que todas necesitamos confiar en Dios en nuestras vidas, sin importar nuestro estado civil o la etapa en que nos encontremos en estos momentos.

Aprecio el comentario que una de nuestras oyentes que escribió diciendo:

“Soy una soltera de 30 años, Dios está restaurando mi vida de malas decisiones que tomé en el pasado y ha utilizado este ministerio en mi proceso de restauración”.

Es de mucho aliento cuando escuchamos que Dios toma nuestros esfuerzos y los utiliza para Su Gloria.

Si Aviva Nuestros Corazones es parte de tu rutina diaria y te beneficias de este programa, ¿considerarías ser parte de nuestro equipo de patrocinadores regulares? Yo sé que este es un compromiso que requiere de un gran sacrificio para muchas de ustedes, pero les aseguro que las recompensas son grandiosas, al ver cómo Dios va guiando a muchas mujeres a través de un proceso de restauración y cómo las une a través de Su Palabra.

Nuestros patrocinadores hacen el compromiso de orar por nuestro ministerio, de compartir el mensaje de Aviva Nuestros Corazones y de donar regularmente cada mes.

Puedes obtener más detalles acerca de cómo ser parte de este grupo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU o Canadá. Si haces tu donación por teléfono, asegúrate de indicar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Puedes interactuar con nuestros oyentes visitando nuestro programa en Avivanuestroscorazones.com con la fecha de hoy, vas hasta el final de la transcripción y allí puedes leer los comentarios que han dejado otras oyentes, al mismo tiempo que puedes añadir tus propios comentarios o preguntas.

Muchas veces el pecado viene cuando deseamos algo con demasiado fervor, aunque sea algo bueno. Carolyn McCulley nos muestra cómo evitar el pecado y cómo mantener nuestros deseos por una relación en la perspectiva correcta. Aprende cómo evitar que tu matrimonio y tu familia se conviertan en un ídolo mañana en nuestro programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

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Este fue un mensaje de Carolyn en True Woman titulado “Me ama/ No me ama”

Annamarie Sauter: En Aviva Nuestros Corazones cuando el personal interactúa con personas solteras, les recomendamos un libro titulado “¿Le dije adiós al matrimonio?” en ingles (Did I Kiss Marriage Goodbye?). El libro está disponible en inglés. Cuando mencionamos el título del libro, nuestro interlocutor muchas veces pone una cara de susto. La autora del libro, Carolyn McCulley, ha podido ver esas mismas caras.

Carolyn McCulley: Hace más de seis años que el libro fue publicado, y divirtiéndome con el título desde entonces; me di cuenta que todo ha sido culpa mía.

Mi pastor en ese momento era Joshua Harris. Ahora ya sabes la inspiración. Su libro más vendido es “Dile adiós a las citas amorosas”. Como mi libro estaba dirigido a mujeres solteras que exploran la feminidad bíblica, este fue el título que sugirió para mí.

Yo pensaba “¡Oh, genial!” Mi editor dijo: “Oh, no. Eso no va a funcionar. Yo decía, “Oh sí, va a ser muy bueno”. Mi editor estaba en lo cierto. Después recibí un montón de correos electrónicos de gente que decía, “Yo estaba en la librería, pero no quise comprar su libro. Hice que mi amiga lo comprara… Pero antes estábamos ahí las dos paradas en una esquina, diciendo, “Tú cómpralo… No cómpralo tú.. ¡No tú ve y cómpralo!”

Finalmente hasta una amiga hice en Manhattan. Ella me escribió para decirme que una vez estaba leyendo mi libro en el metro, pero con una portada diferente. Entonces lo entendí.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En las conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) que se celebraron durante el año 2010, hubo algunos talleres, muchos de ellos enfocados en diferentes circunstancias de la vida. Una amiga de mucho tiempo, Carolyn McCulley, se dirigió a las mujeres solteras en una de esas sesiones. Vamos a escuchar ese mensaje durante los próximos tres programas. Te animo a que si estás casada no te desconectes.

En los próximos días, Carolyn nos va a desafiar a cultivar la clase de amor verdadero que el apóstol Pablo describe en 1era a los Corintios capítulo 10 versículo 13, y ella te estará animando a descansar en la paz de Dios, independientemente de cuál sea la situación que puedas estar enfrentando.

Permíteme también decirte que si tienes amigos o hijos adultos que son jóvenes y que son solteros, encontrarás también algunas ideas muy prácticas aquí que te ayudarán a ser de aliento para ellos.

Hoy Carolyn se centrará en algunos aspectos prácticos para la soltería. Ella nos estará mostrando la importancia de la relación con los hombres solteros en la iglesia como hermanos en Cristo y no solo como parejas potenciales.

Ahora, vamos a escuchar este mensaje que Carolyn McCulley compartió en aquella conferencia de True Woman.

Carolyn McCulley: Desde que publiqué el libro, que realmente se enfocaba en la idea de que la feminidad es aplicable a todas las etapas de la vida, y no necesariamente está definida por el tipo de relaciones que tengas con los que te rodean; se fundamentaba en la idea de que eres totalmente femenina y hecha a imagen de Dios no importa si tienes novio, o marido, o cualquiera que sea la relación que tengas a tu lado.

A menudo, la feminidad se define en base a nuestras relaciones con los demás, si eres una esposa, si eres una madre, etc., pero eso no es el punto de partida. El punto es que eres una mujer creada a Su imagen y para Sus propósitos.

Me di cuenta de que la hoja de ruta de la mujer de Proverbios 31 era en realidad aplicable a una mujer soltera, y eso es de lo que trata este libro. Pero después que yo escribí, en cierto modo supuse que escribiría ese libro y se acabaría mi soltería. Yo pensaba, Ya escribí el libro. No tengo que hablar más de eso. Y quizás, de alguna forma o de otra, se aparece por ahí el príncipe azul, y saldré de esta etapa”.

Muy bien, pues seis años más tarde, todavía estoy hablando sobre este tema, y ​​ningún príncipe azul ha llegado. Algunas de ustedes quizás me miren y piensen, “¡Oh, no! Es el fantasma de la Navidad futura. Oh no, por favor, no, no eso no”. Eso está bien, porque yo hice lo mismo cuando tenía tu edad, así que ahora estoy pagando con la misma moneda”.

Quiero hacerte saber que la gracia de Dios está allí para ti en el futuro, no importa lo que Dios te ordene. Si eres joven y estás escuchando este mensaje hoy, no tienes que preocuparte. No tienes que pensar, “¡Oh, no, eso es mi futuro! ¡Si escucho este mensaje estaré salada…. me quedaré soltera!” No tienes que ser supersticiosa, ni tampoco tienes que ser tentada a temer. Te puedo decir que, cuando era más joven, yo no hubiera sabido que habría gracia de Dios para mi, para yo poder caminar en la providencia de Dios para mi vida de la manera en la que la he experimentado.

Dios es bueno al no dejarnos saber cómo será nuestro futuro porque lo que tenemos es gracia para hoy. Jesús dice: “Suficiente tenemos con los problemas de hoy”. No necesitamos tomar prestadas dificultades del futuro y preocuparnos por ellas porque cuando lleguemos allí, vamos a experimentar la gracia.

Incluso las personas que no conocen al Señor son capaces de decir: “Tal situación fue tan difícil para mí-ya sea que haya sido cáncer o haber enviudado o lo que sea-pero aprendí mucho sobre mí mismo, no volvería atrás”. ¿Ves? De manera que incluso escuchamos de personas que no conocen al Señor y los vemos entender el principio del crecimiento que viene a través de situaciones que no hubiésemos elegido o deseado.

Les puedo decir que cuando recibes algo que tal vez no hubieses deseado recibir de parte del Señor, recibes gracia para atravesar la situación, y también hay múltiples y abundantes bendiciones que llegan con esa situación, bendiciones de las que quizás no te has percatado porque solo estabas enfocada en una sola cosa.

Una de las cosas que he aprendido después de publicar el libro, habiendo asumido que no hablaría más de este tema de la soltería; he aprendido mucho de mis hermanos. Lo que aprendí fue que los hombres toman mucho más en serio las relaciones de lo que nosotros pensamos.

He desarrollado algo llamado un “ministerio del cliente”, y siempre uso esto en comillas, porque los hombres con los que trabajé y los que eran mis amigos en la iglesia eran un poco más jóvenes que yo; llegaban a mí y querían hablarme como una hermana mayor. Ellos querían venir a hablar conmigo acerca de los problemas que se enfrentaban al tratar de conquistar las mujeres.

Cuando yo era más joven y mis compañeros de grupo y amigos, estaban más cerca de mi edad, yo no estaba tan consciente de las luchas que pasaban porque yo era parte de su grupo. Pero a medida que fui creciendo, y ahora veo esta diferencia de entre 10-15 años entre mi edad y algunos de los jóvenes con los que me relaciono, pude escuchar con más claridad lo que estaba sucediendo en los corazones de estos hombres, ya que sin lugar a dudas no habría ningún tipo de interés entre nosotros-por lo menos de su parte-.

Pero me di cuenta de que la forma en la que interactuamos y las palabras que usamos con los hombres les impactan mucho más de lo que podríamos imaginar. Así que en esta sesión que hemos titulado, “Me ama, no me ama”, lo que quiero hablarles es acerca de cómo conducir relaciones piadosas centradas en Cristo, en medio del desastre al que se le conoce como citas amorosas o cortejo o cualquier otro término que se use-estas relaciones que se cultivan y surgen y se dan en medio de este tipo de torbellino en que estás tratando de determinar con quién casarte.

Y para aquellas de ustedes que se han casado alguna vez, hay otro ángulo en cuanto a esto también, y es “¿Cómo puedo tener esperanza y fe en el futuro cuando me he quedado viuda o mi marido me ha abandonado?” Los asuntos del corazón vienen a ser los mismos.
Ahora, curiosamente, no son solo los cristianos que están tratando de resolver este problema. Hace unos años se publicaron dos libros que abordaban las relaciones entre hombres y mujeres solteros, y causaron un gran revuelo en sus propios círculos.

El primero fue un libro titulado, “Él no está interesado en ti”. Cuyo autor fue uno de los escritores del programa, Sexo y la Ciudad. Ahora, me parece muy irónico. Desde una perspectiva secular, esta serie (que no es una serie que recomiendo) promovía la confusión actual de nuestra cultura de lo que significan las citas y las relaciones.

Aquí teníamos a un hombre, un escritor casado del equipo, trabajando con estas otras dos mujeres que eran solteras, tal como lo eran los personajes en su programa de televisión. Venían todos los días hablando de sus vidas amorosas, completamente ajenas a las consecuencias de estas relaciones. Él tenía que sentarse con ellas y decirles, “Mira, si no te llama, no está interesado en ti. Deja de poner excusas. Si él te trata como basura, no está interesado en ti. Deja de poner excusas”.

Yo estaba fascinada con la idea de que existiera un libro que explicara la cortesía humana básica entre uno y otro y dejar de poner excusas para los malos tratos. Su mensaje fue: “Si un hombre está interesado, incluso si tiene una agenda muy apretada, un trabajo exigente, un padre enfermo, o lo que sea, si está interesado, él va a encontrar una manera de relacionarse contigo”. Y por eso el título de “Él no está interesado en ti”.

Ahora, lo que me pareció interesante en este libro, mientras lo iba revisando, tratando de entender lo que estaba sucediendo en la cultura… Y no es que yo apruebe este libro tampoco, eh. Hay un par de capítulos que no son edificantes. Él dijo reconocer que aunque el movimiento feminista había introducido muchos cambios en la cultura, existía un área en la que las mujeres no estaban reconociendo algo importante-los hombres no habían cambiado. Aun trabajarían por lo que valoran.

Así hubo otro libro que se publicó, que estaba tratando de ayudarnos a entender lo que está pasando en nuestra cultura a través de una perspectiva bíblica, y se llama “Cómo hacer las cosas bien en materia del corazón” de John Ensor, Ahora, este sí lo puedo recomendar.

Es un libro básico que explica la masculinidad y la feminidad bíblica a los jóvenes adultos y los adultos solteros. En este libro John Ensor usa la analogía habitual de los cazadores, pero él habla de cómo a veces los hombres necesitan un poco de ayuda con la búsqueda de su presa, y las mujeres necesitan a veces sonar las hojas con el fin de permitir que los hombres sepan que están cerca. Es decir dar algún tipo de señal para que ellos sepan que estamos aquí

¡A todas nos encantó escuchar eso! Pensamos, “Qué bien, tenemos permiso para mover las hojas, pero ¿cómo luce eso?”

A veces si observábamos a nuestras amigas en la iglesia que estaban siendo bien evidentes, y decimos, “Oh, no. Ella no está solo moviendo las hojas; ella está arrastrando con todo el bosque”. Es como si estuviera diciendo, “¡Hola! ¡Aquí estoy! ¡Obsérvame a mí!”.

Todos conocemos esas formas de tratar de ser mujeres solteras piadosas y llamar la atención sobre nosotras mismas. Es como, “Oh, tengo una pesada carga por ti. He estado orando por ti. Dios te ha puesto en mi corazón. Tengo este verso para ti”.

Era algo como, “¡Sí lo sé; sé que no has estado pensando en nada más que en eso!”

Así que tenemos nuestras maneras de manipular, y aquí John Ensor nos da permiso de mover las ramas, y todo el mundo se pregunta, ¿Qué significa eso? ¿Qué quiere decir? No lo sé.

En realidad, tuve la oportunidad. . . Él vino y habló en mi iglesia anterior. Yo estaba tratando de enviar una pregunta, “¿Quieres por favor, responder la pregunta sobre el movimiento de las hojas?” Pero él sabiamente la esquivó.

Creo que la razón de ello es que la lucha de cada mujer cuando llama la atención o teme el rechazo va a definir cómo luzca ese movimiento de las hojas. No hay una respuesta que se adecue a todas.

Hay mujeres que temen el rechazo a tal grado que se cierran totalmente cuando están alrededor de alguien en quien están interesadas para no tener que temer el no recibir lo que esperan.

Luego hay otras mujeres que son realmente obvias, totalmente fuera de contexto, y necesitan un poco de ayuda en cuanto a la moderación. Ella tiene que dar al hermano la oportunidad de buscarla, y no estar en su cara 24/7.

Si tuviera que dar una definición de este asunto del movimiento de las hojas, sin importar como se aborde, habrán personas que lo tomarán como una licencia y otros como una regla, y esto nos deja fuera de buscar la dirección de Dios. Esa es la premisa que tenemos que entender. No hay una talla única para todas las formas de abordar nuestras relaciones.

Las relaciones son intrínsecamente difíciles. Todas desearíamos que no fuera así, pero lo experimentaremos en nuestras relaciones de noviazgo y en las de matrimonio; entre amistades, con nuestras hermanas y hermanos en la iglesia, con nuestros hijos, con todo el mundo, porque se trata de dos pecadores que están tratando de lograr algo.

Eso significa que somos impulsadas ​​por deseos que van a provocar choques. Cualquiera de esas colisiones nos dará una oportunidad de humillarnos y de pedir perdón a Dios porque hemos pecado, o de humillarnos y de poner a la otra persona por encima de mí, de menguar, en lugar de tratar de ser la ganadora en esa situación.

Bueno, volviendo a mi “ministerio al cliente”, después de años de escuchar a algunos hombres muy piadosos y atractivos hablar de la confusión que tenían en sus relaciones con las mujeres, y sabiendo que había cerca de 20 mujeres de pie fuera de la puerta de mi oficina que estaban todas realmente interesadas en ellos, yo solo quería pararme y decir: “Yo no entiendo por qué es tan difícil”.

De hecho, tuve un amigo que actualmente está de vuelta en Australia, así que espero que nunca escuche que cuento esta historia. Pero un día se apareció en nuestra iglesia, vino de Australia a unirse a nuestra iglesia. Llegó en pleno invierno, era su verano. Él era trigueño y alto, y tenía sus dos tablas de surfear, y era un ex modelo, tenía un gran acento australiano. Yo dije: “¡Oh, no! ¡Vamos a tener que tomar medidas de emergencia en esta iglesia!”.

Las chicas estaban como: “Oh, hola-jeje”. Aun las de 11 años pasaban en sus bicicletas “Hola, Sr. Mike” y yo digo: “¡Oh no! ¡Estamos necesitando prepararnos para recoger los escombros!”

Él es un gran tipo, muy piadoso. Yo supuse que todo sería fácil. ¿Cierto? He aquí un tipo por el que las mujeres desmayan cuando pasa caminando en la iglesia, así que ¿por qué debería ser esto tan difícil?

Él vino a mí un día diciendo: “Estoy muy interesado en una chica”. Le dije: “Sí, lo sé. Me doy cuenta”. Él dijo: “Entonces, ¿qué hago?”

Yo dije: “Bueno, yo y todos los demás que te hemos estado observando nos hemos dado cuenta, así que ¿has hablado con su padre (quien es tu pastor)?” Él dijo, “Oh, no. Yo no tengo que hablar con su padre, ¿verdad?” Yo dije, “Sí, tú debes hacerlo. Realmente debes hacerlo. Ella es joven, y hay que hablar con él. Es necesario decirle cuáles son tus intenciones”.

Él dijo, “No”, le dije, “Tienes que hacerlo”. Así que lo animé. Le dije: “No tienes nada que perder”.

Pero en esta conversación y otras conversaciones con los hombres, me di cuenta de una cosa importante. Los hombres confían en Dios arriesgándose al rechazo. Yo ya sabía que las mujeres confían en Dios esperando en Él. Esa fue la premisa de mi primer libro. Ha sido la premisa de toda mi vida.

Pero mi “ministerio al cliente” me ayudó a entender que existe este otro elemento que enfrentan los hombres. No importa qué tan atractivo sea, que tan buenmozo, bien parecido, que tan guapo sea, cada hombre ha temido al rechazo y tuvo que aprender a confiar en Dios para dar el paso.

En este caso, cuando dio el paso, el padre dijo: “¿Sabes qué? Estamos lidiando con algunos problemas de inmadurez de mi hija. Así que ahora mismo no pensamos que este sería el mejor momento, no es que nos opongamos a ti. Se trata de ella, no de ti”.

Dolió mucho. Regresó y me dijo, “No”. En ese momento parecía que todo era tan horrible en todos los sentidos, pero esto sucedió porque él no estaba supuesto a casarse con ella. Dios tenía otro marido para ella y otra mujer para él. Ahora, cuando conoció a la mujer con la que se casó, estaban en una conferencia, en medio de un grupo pequeño, y ella dijo: “Siempre he tenido una carga por Australia”. Y todas las mujeres pensaron, “Sí, claro. ¡La has sentido desde hace 30 segundos, cuando él entró en el salón!” Resulta que en realidad la tenía y la tuvo por años, y el resto de nosotros fuimos unas simples cínicas.

En una ocasión, en un momento de gran dificultad para él, ella le escribió un correo electrónico. No habían estado en contacto. Ella dijo: “Dios te puso en mi corazón”. Ella le envió una pequeña cita de Spurgeon. Yo pensé, “¡Spurgeon! ¿Estás tratando de impresionar?”

Resulta que lo ministró, y no había ninguna intención de manipularlo en lo que ella estaba haciendo. Ellos terminaron siendo amigos y casándose, y ahora están ministrando juntos en Australia.

De manera que este es el asunto: Ella estaba tratando de ser una buena hermana y animarlo. A pesar de que tenía los ojos en otro lugar en un momento, él dio un paso confiando en Dios. Comencé a darme cuenta de que parte del problema al tratar de navegar esas aguas y los “Él me ama, Él no me ama”, es porque ninguna de nosotras está involucrada en el asunto (o ninguna de las tres partes, cuando hay una persona más interesada, o 15 personas más o una gran multitud de mujeres que están interesadas en un mismo muchacho)… El punto es que todo este lío puede suceder en nuestras relaciones, pero Dios todavía está cumpliendo su propósito perfecto para cada una de nuestras vidas.

Y hay algo aun más importante que eso. No se trata solo de quién obtiene el esposo y quién no; quién obtiene el novio y quién no. Se trata de que esta situación nos haga parecernos más a Cristo.

Ahora, cuando somos solteras, a menudo nos dicen: “Asegúrate de proteger tu corazón”, ¿no? ¿Todo el mundo ha oído esa frase? Todo el mundo ha recibido este comentario en algún momento. ¿Cierto? Protege tu corazón-nunca se sabe lo que eso significa. ¿Querrá decir, “De ninguna manera tienes oportunidad con este hombre”? ¿Qué significa eso?

Incluso nuestra cultura tiene un concepto de lo que significa esto, y podemos rastrear todo de vuelta a los lugares y los novelistas y los tiempos como Jane Austin. Seguramente algunas de ustedes son seguidoras de Jane Austin. Bueno, perfecto. Si has leído el libro o visto la película, “Sentido y sensibilidad”, tienes un muy buen ejemplo de lo que significa no proteger tu corazón.

Si recuerdas, la hermana menor Marianne estaba perdidamente enamorada de este hombre arrolladoramente encantador, llamado Willoughby. Willoughby viene apresurado con todos estos grandes gestos románticos y teniendo a todo el mundo a sus pies, como el resto de la familia, pero en realidad nunca dice lo que quiere o lo que se trae entre manos.

Él no se le había declarado, y expuso a Marianne por ser una mujer joven sin sentido y apresurada porque no protegió su reputación en este pequeño pueblo. La ridiculizó en lugar de ayudarla a mantener los límites y su modestia. Al final resulta que no estaba interesado en su relación en lo absoluto.

Recogiendo los escombros de esta relación, mientras ella está lidiando con esta situación junto con su hermana mayor Elinor, Elinor está con ella y ella hace esta pregunta: “¿Había algún entendido entre tú y Willoughby?” Esta es una forma antigua de preguntar: “¿Te había expresado él con su boca que había algún interés?”

Marianne se da cuenta con sobresalto que ella nunca recibió esa promesa ni alguna declaración por parte de él. Su respuesta fue: “Cada día estaba implícito, pero nunca lo declaró abiertamente”. De hecho, Marianne había estado persiguiendo a Willoughby debido a sus propias suposiciones. Ella quería algo. Con su comportamiento mostraba interés, pero no tenía la información concreta.

Eso es lo que nos sucede a la mayoría de nosotras. De hecho, una amiga mía propuso este término, “Citas en tu mente”. Quieres algo y comienzas a hacerte ideas, como “Él debe estar realmente interesado en mí, porque en realidad volteó hacia mí en esta reunión”. ¿Sabes lo que quiero decir? ¿Verdad? Así que empiezas a formar suposiciones en tu mente a pesar de que nunca ha hablado contigo ni nada por el estilo.

Ella lo llamó “Citas en tu mente”. El ejemplo de Marianne es un poco más concreto que eso. Quiero decir, ella tenía un hombre prestándole atención a ella, pero de nuevo, la misma premisa. No se le había declarado, y volviendo un poco atrás diríamos “Él no está interesado en ti”. Incluso un hombre de hoy en día sin una perspectiva aparente del Evangelio es capaz de decirte cuando quiere algo, no se pone a juguetear. Él te lo dice. Incluso cuando tenga temor de hacerlo, al igual que mi amigo australiano, dará un paso adelante y hablará.

Nancy: Carolyn dio este mensaje en un taller de la conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace 4 años en Fort Worth.

Hemos recibido una nota de una mujer soltera que escribió para expresar su agradecimiento por la manera en que Dios ha estado utilizando Aviva Nuestros Corazones en su vida.

A ella le impactó nuestra discusión acerca de los límites. De vez en cuando se habla de los límites que las mujeres casadas y una mujer soltera pueden establecer para protegerse y proteger a los hombres a su alrededor y los matrimonios de los demás. Esos límites nos pueden ayudar a que las mujeres cuiden sus corazones contra lazos emocionales inapropiados.

Esta oyente en particular, que es soltera en el ministerio de su iglesia, escribió y dijo:

He estado tan animada al escuchar los límites que ustedes recomiendan porque confirman lo que he estado tratando de hacer en mi propia relación con mi pastor. Trato de evitar incluso la apariencia del mal.

Y luego ella pasó a detallar algunos de los límites que ella decidió poner en marcha sobre la base de lo que había escuchado en nuestro programa. Ella siguió diciendo: “Valoro mucho el ejemplo que ha establecido. No hay mucho material disponible para las mujeres cristianas adultas”.

Bueno, oremos para que Dios siga utilizando Aviva Nuestros Corazones para alentar a las mujeres a tomar decisiones valientes, sabias, decisiones bíblicas, no importa en qué etapa de la vida se encuentren.
Un grupo especial de personas apoya este ministerio financieramente, mientras nosotros nos ocupamos de llevar aliento. Nuestro equipo de patrocinadores hace posible que puedas escuchar Aviva Nuestros Corazones cada día. Este equipo de personas se compromete a orar por el ministerio, a compartir el mensaje con otros y a apoyarnos económicamente.

Así que si tú eres una oyente habitual y has sido impactada por el mensaje y el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, ¿considerarías comprometerte con estas tres áreas: interceder, interactuar, e invertir? Cuando te conviertas en patrocinadora regular, tendrás la satisfacción y la alegría de saber que tu apoyo está haciendo una diferencia eterna en las vidas de las mujeres como la que acabo de compartir que está tomando decisiones inteligentes en relación a los límites.

Para más información sobre cómo hacer donaciones, visita AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. Cuando llames asegúrate de pedir que tu donación sea aplicada al ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Gracias, Nancy. Y si eres una mujer soltera, no querrás perderte la conferencia Mujer Verdadera que celebraremos en Santo Domingo, República Dominicana el año próximo. Dannah Gresh tendrá una sesión dirigida a este grupo de personas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles.

Bueno, Carolyn volverá de nuevo mañana. Espero que te unas a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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