J2 – Mejor que perfecto

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J2 – Mejor que perfecto

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mejor-que-perfecto/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que no tienes que ser perfecta para tener un corazón dedicado a tu hogar.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando hablamos del cuidado de la casa, lo importante no es qué tan buena cocinera seas, lo bien que cosas o que seas más creativa que otra persona ni que tengas más habilidades domésticas. El punto no son las habilidades ni las tareas. Lo que importa es el corazón de servicio y el deseo de agradar a Jesús, y hacerlo en el contexto de tu hogar para que puedas bendecir y alentar primariamente a tu propia familia, pero también a otras personas desde tu hogar.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes pintar tus paredes rehacer tus pisos instalar nuevos accesorios o actualizar tu apariencia ninguna de estas cosas puede verdaderamente crear un hogar cálido, algunas personas gastan pequeñas fortunas para lograr que su hogar se vea perfecto. Pero eso no es lo mismo que cuidar de tu hogar. Nancy nos enseña la inversión que verdaderamente valdrá la pena hacer en nuestro hogar, en la continuación de la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: En las últimas dos sesiones hemos hablado de que la mujer ha de ser cuidadosa de su casa—hacendosa en el hogar, inclinada a lo doméstico, a la virtud de la domesticidad, y que debe tener el corazón centrado en el hogar— ¡y cuánta falta hace esto hoy en día! ¡Cuán crucial es! Todo lo que Dios dice que es importante es importante.

Si Dios dice que debemos funcionar de esta manera, es ahí donde encontraremos nuestra libertad, nuestra bendición y nuestro gozo. Es un llamado a cada mujer a decir: “Señor, en esta etapa de mi vida—ya sea en el colegio, la universidad, recién casada, sin hijos, con hijos pequeños, con hijos ya crecidos, o con un nido vacío— ¿cómo puedo reflejar tu diseño para mí? En cada etapa de mi vida, ¿cómo puedo reflejar que mi corazón está centrado en mi hogar?”

En diferentes etapas de tu vida, podrás hacer más ministrando a las personas fuera de tu propia casa, pero de una manera doméstica. Quiero contarte hoy la historia de dos mujeres. En realidad son dos historias.

Una es la historia de una mujer que me envió un correo electrónico. Es una amiga; la conozco desde hace varios años. Le dije que iba a hablar de la domesticidad y yo sabía que Dios había trabajado en esa área de su vida. Le pregunté si estaría dispuesta a compartir algo sobre eso, así que le envié un correo la semana pasada.

Me esperaba un párrafo o dos, pero lo que recibí fue más bien la historia de su vida, cosas que yo ni siquiera sabía. Así que es larga. Pero quiero dedicar el tiempo necesario para compartirla con ustedes porque creo que ilustra algunos de los principios de los que hemos venido hablando, la importancia de que las mujeres concentren sus vidas en ministrar a los miembros de su familia—primero al Señor y luego a su esposo y a sus hijos —y los peligros que pueden surgir cuando descuidamos esas responsabilidades.

Esto fue lo que me dijo en el correo electrónico:

Domesticidad: Esa palabra nunca ha estado en mi vocabulario. De hecho, la mera mención de esa palabra prácticamente me ponía a temblar. Representaba una vida de aburrimiento, pesadez, ingratitud y hasta esclavitud. Obviamente no me imaginaba yo haciéndolo ni mucho menos deseándolo en mi vida.

Sentía un odio profundo hacia mí misma por haber nacido mujer. Verdaderamente aborrecía haber nacido niña y siempre estuve convencida de que si alguna vez Dios había cometido un error, había sido conmigo. Desde que tengo memoria, siempre me decían que estaba supuesta a ser varón.

Pasé todos los años de mi crecimiento tratando de hacer todo lo que hacía mi hermano, pero mejor. Sin embargo, nunca logré obtener el amor y la aprobación de mi padre; por lo menos, a mis ojos, no igual que mi hermano y aun hasta mi hermana.

Además, como dedicaba tanto tiempo a concentrarme en mi padre y a competir con mi hermano, ignoraba a mi madre por completo. Aunque nos hicimos mejores amigas ya cuando yo era adulta, ella nunca trató de desarrollar ningún tipo de relación conmigo mientras fui joven.”

De nuevo les digo a las mujeres mayores y las madres deben enseñar, conectar e involucrar a las más jóvenes en estos aspectos de lo que es ser una mujer. Ella continúa diciendo,

“Mi hermana sí se benefició de la domesticidad de mi madre. Aunque mi madre y mis dos abuelas se dedicaron al cuidado de sus casas, nunca vi el gozo y la libertad que esa posición puede traer a una mujer.

Y al mirar atrás, todo lo que recuerdo es que rendían un servicio por obligación, no por el gozo de servir. Mi madre era fatal en el cuidado de la casa. Solo limpiaba cuando el sucio era insoportable. Lavaba los platos cuando había más sucios que limpios y la ropa cuando ya no teníamos qué ponernos.

Cuando mi hermana era adolescente, ayudaba mucho a mi madre porque yo pasaba la mayor parte del tiempo trabajando afuera con mi hermano y mi padre. Los quehaceres domésticos eran un castigo para mi hermano y para mí. Eso probablemente explique mi actitud hacia la domesticidad.

No tenía ningún problema en limpiar o recoger lo mío, pero no me gustaba para nada limpiar lo de otros. Había oído decir que en este mundo había dos tipos de personas: los que dan y los que toman. Sin duda alguna sabía que yo era una de las que toman y me sentía a gusto siendo así.

Me fue fácil encontrar personas que disfrutaban servirme. Y como yo disfrutaba su servicio, pensaba que eran buenas relaciones.”

Bueno, ya se podrán imaginar lo que sucedió cuando mi amiga se casó. Vamos a llamarle “Tim” a su esposo. Ella dice,

“Cuando Tim y yo nos casamos en 1972, mi pensamiento seguía torcido y dañado. Yo era una mujer de carrera que amaba mi carrera. No disfrutaba ser esposa, y como Tim comenzó a criticar mis esfuerzos, mi actitud quedó cincelada en piedra.

Al principio de nuestro matrimonio, Tim y yo hicimos una especie de pacto de que él haría la mayor parte de los quehaceres domésticos porque a él le gustaba hacerlos y porque no le gustaba la forma como yo los hacía. Cocinábamos los dos y yo me aseguraba de limpiar la cocina. Como mi salario era igual al de él, nos sentíamos a gusto con este acuerdo y lo mantuvimos hasta que yo dejé de trabajar antes de que naciera nuestra hija.

En ese entonces yo traté de hacerme más responsable de los quehaceres y por un tiempo esto funcionó bastante bien. Estaba comenzando a disfrutar lo que hacía y a permitir que la Palabra de Dios reformara mi mente, pero cuando me vine a dar cuenta, había vuelto a trabajar fuera de la casa.

Esto sucedió varias veces. Parecía que cada vez que me acercaba a lo que Dios realmente quería que yo fuera, las circunstancias me obligaban a tomar otro camino.

Cuando nuestra hija tenía siete años, me pidieron que ayudara en un ministerio que quedaba en nuestra área. Instantáneamente me enamoré de mi trabajo. Solamente trabajaba cuando mi hija estaba en la escuela, pero había veces que en realidad resentía tener que dejar de trabajar para ir a recogerla o quedarme en casa cuando ella estaba enferma, en lugar de ir a trabajar.

Una vez se hizo adulta, mi trabajo y mi ministerio arroparon mi vida. Me quedaba trabajando por largas horas en el ministerio e iba a trabajar los días que no me tocaba. No pensaba ni en mi casa ni en Tim en lo más mínimo.

Durante años, él hizo absolutamente todo lo que se puede hacer en una casa, además de cuidar de los carros y las mascotas que yo lo había manipulado para que nos permitiera tener. No recuerdo haberle dado las gracias muy a menudo, pero sí recuerdo muchos gritos y quejas por la forma en que había hecho algo o hasta porque todavía lo no había terminado de hacer.

Tim nunca me gritó por eso, ni siquiera una sola vez.

El 1ro de junio del año 2000 todo eso cambió de un momento a otro. Tim se cansó de que lo usaran, de que abusaran de él, de que lo descuidaran y encontró a otra persona que disfrutaba servirlo y agradarlo, y le gustó. Terminó dejándome para estar con ella.

Mientras Dios estaba trabajando en mi corazón con respecto a muchas cosas en mi vida y en mi matrimonio, también me estaba hablando de mi posición como mujer. Comencé a deleitarme en el hecho de que me hubiera escogido para ser mujer. Quería tanto convertirme en la esposa que Él quería que yo fuera, para lo que Él me había hecho.

Recuerdo haberle dicho a Dios, “Si vuelves a traer a Tim a nuestro hogar, le demostraré el tipo de esposa que puedo ser ahora.”

También recuerdo que Dios me dijo que fuera esa esposa para Él, no para Tim. Poco a poco, comencé a darme cuenta de que el servicio de una esposa es en realidad para Dios. El esposo y los hijos sencillamente reciben los beneficios.”

Para hacer la historia corta, permítanme darles algunos detalles. Con el tiempo Dios ya la trajo a ella al arrepentimiento. Y Dios también trajo a Tim al arrepentimiento. Pasamos por todo ese proceso con ellos en ese tiempo. El matrimonio quedó milagrosamente restaurado. Ha sido un camino difícil, pero hemos visto mucho crecimiento. Es sencillamente un milagro, una transformación por la gracia de Dios.

No he visto a esta mujer desde hace un tiempo. Pero mientras trabajaba en esta serie, hice que mi oficina se comunicara con ella hace unos día para ver si estaba dispuesta a compartir su experiencia. Mientras escribía este testimonio, el Señor trabajó en su corazón nuevamente. Y me dijo lo siguiente:

“Tengo que decirte que aunque he estado en casa por más de un año, sigo luchando con mi rol de ama de casa. Me da vergüenza decir que no lo estoy haciendo tan bien como pudiera. He sentido que el Señor ha estado hablando a mi corazón sobre esto durante bastante tiempo y tu llamada fue la gota que derramó el vaso.

Veo que el problema no son los pensamientos equivocados que adopté cuando era una joven ni la falta de ejemplo o las críticas que me hayan hecho. El problema es la actitud de mi corazón hacia mi salvador. Mi corazón dejó de desear servir y agradar a Jesús.”

Ese es el punto clave. Cuando hablamos del cuidado de la casa, lo importante no es qué tan buena cocinera seas. Lo que importa es el corazón de servicio y el deseo de agradar a Jesús, y hacerlo en el contexto de un hogar para que puedas bendecir y alentar primariamente a tu propia familia, pero también a otras personas en tu hogar.

Esta pareja, afortunadamente, no se encuentra en crisis en este momento. Pero creo que es fácil ver que si no resolvemos el problema de la negligencia cuando es incipiente, se puede convertir en una crisis.

No he visto a esta mujer desde hace mucho tiempo, pero me siento muy agradecida de que Dios la haya puesto en mi corazón el otro día mientras preparaba esta serie y de que ella haya respondido al reto y a la convicción del Espíritu de Dios diciendo, “¿Sabes qué? Hemos mejorado mucho. Hemos hecho grandes cambios. Ha habido mucho arrepentimiento, mucha gracia.”

Ahora tienen un matrimonio muy bueno, hasta donde yo sé. Pero ella se dio cuenta al pensar en todo esto que tenía que volverse a calibrar, que había perdido una parte de ese corazón de servicio y de agradar a Cristo. ¿Y dónde se notó? En su casa, en el descuido de la casa.

No quiero decir que te tenga que fascinar limpiar baños ni cocinar el almuerzo para tu familia todos los días del año. Cualquier rutina puede exasperarnos. La próxima cualidad que vamos a estudiar nos ayudará a ver qué es lo que mantiene ese gozo fresco y vivo. ¿Qué es lo que mantiene el corazón vivo en medio de tantas rutinas y los aspectos mundanos del cuidado del hogar?

No quiero convertir algo que es sencillamente un trabajo duro y que demanda fidelidad en algo romántico. Lo mismo pasa con el trabajo de nuestros esposos en muchos sentidos. En mi experiencia, no importa de qué tipo se trate, 70-80 por ciento del trabajo es pesado y repetitivo. Y luego está el resto que es la gloria, los beneficios y los momentos felices.

Sirve para moldear el carácter. Desde Génesis 3, trabajamos—y trabajamos con cardos, espinos y duramente por la caída. Pero hacemos estas cosas a la luz de un Dios redentor que convierte el trabajo en algo valioso, en un acto de adoración.

Bueno y dije que iba a compartir la historia de dos mujeres. Ya oyeron una y ahora quiero pintarles un retrato a grandes rasgos de una mujer con la que todos estamos familiarizados, una mujer que trabaja en su casa. Ustedes la conocen como la mujer de Proverbios 31.

Quiero que tomemos solo unos momentos para leer una porción de ese pasaje y luego hacer algunos comentarios. Las que nos han estado oyendo durante un tiempo saben que estudiamos Proverbios 31 durante varias semanas en el pasado. Esa serie se llama La mujer contracultura.

Pero quiero, en solo unos minutos, darle un vistazo a grandes rasgos a este pasaje—y que veamos algunas de las cualidades y las características de una mujer que trabaja fielmente en su hogar.

Dudé en hacer esto porque pensé, “Esto es algo tan familiar. No será algo fresco.” Pero luego pensé, “¿Sabes qué? Necesito que estas Escrituras vuelvan a mi mente y estén delante de mí una y otra vez, para reajustarme y ayudarme a recordar porqué hago lo que hago.”

Así que permítanme leer este pasaje de Proverbios 31, comenzando en el versículo 10:

Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas. En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida. (Versículos 10-12).

El resto del pasaje es una descripción de cómo lo hace. ¿Cómo le trae ella bien y no mal todos los días de su vida? ¿Qué es lo que ella hace para vivir su vida de manera que él pueda confiar en ella? ¿Qué se necesita para ser una mujer hacendosa? ¿Cómo ponemos esto en práctica?

Mientras continúo leyendo comenzando en el versículo 13, noten cuáles son algunas de las cualidades que perduran—no tanto las tareas específicas, sino las cualidades perpetuas que representan en esta mujer.

Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos. Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos. También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas. Evalúa un campo y lo compra (versículos 13-16).

Por cierto, el movimiento feminista evangélico ha tomado algunas de estas frases de Proverbios 31 y las ha convertido en un lema de la posición feminista evangélica. Si buscas la serie de Proverbios 31 sobre La mujer contracultura, me oirás explicar frase por frase este pasaje y podrás darte cuenta de que esta es una mujer primariamente de su casa. Es cuidadora de su casa. Trabaja en su hogar.

Versículo 16: “Con sus ganancias planta una viña.” Luego salta al versículo 18: “Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lámpara. Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso” (versículos 18-19). Este pasaje habla mucho de cómo ella trabaja con sus manos. Es algo honorable.

No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de su casa llevan ropa escarlata. Se hace mantos para sí; su ropa es de lino fino y de púrpura. Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes (versículos 21-24).

Miremos más abajo el versículo 27: “Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.” Ese es el versículo clave; el meollo del asunto. Al hacer esas tareas, no se esfuerza para ganarse el premio de “la mejor ama de casa del año”. Ella vigila cómo marcha su casa. Para poder hacer eso, tiene que ser diligente.

Versículo 30: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”—es pasajera; es vacía; es superficial; no dura—“pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas” (versículos 30-31).

Solo unas cuantas observaciones—y son cosas con las que están familiarizadas, pero volvamos a decirlas. Yo creo que nos importan a nosotras, que somos mujeres deseosas de cumplir Tito 2.

Noten, primero, ¿dónde está su esposo? Está en las puertas con los ancianos de la tierra. Él es el que se involucra —y pueden leer la primera parte de Proverbios 31— en asuntos de justicia, en la creación de leyes, para ganarse el pan de la familia. Él está en las puertas.

¿Dónde está la mujer primordialmente? ¿Dónde está su concentración y su base de operaciones? Es alrededor de su hogar y su propiedad familiar. Esta mujer asume la responsabilidad del cuidado y las necesidades prácticas de su esposo y de sus hijos.

Ahora eso no significa que el esposo no se involucra en todas estas cosas. No significa que esté mal que use la aspiradora o ponga los platos en la lavadora. Pero sí significa que ella asume la responsabilidad primaria por la administración del hogar y los asuntos relacionados con él.

Vemos que esta mujer —y creo que esa es una de las cosas que la embellecen tanto— vive una vida centrada en los demás. Tiene un corazón de sierva.

Es una mujer que planifica por adelantado. Sabe que viene el invierno, y no la toma por sorpresa. Por cierto, en eso hay una representación de cómo la mujer prepara a sus hijos para el último invierno del juicio de Dios y se asegura de que estén revestidos de la justicia de Jesucristo—que estén preparados espiritualmente para los tiempos difíciles, para el sufrimiento y para el juicio final de Dios.

Pero hablando en la práctica, nada la toma por sorpresa. Su familia va a tener ropa para pasar esa estación. Las que son madres saben que eso toma tiempo. Vemos aquí a una mujer cuyas prioridades están en orden, cuya vida está en orden.

Uno hasta se pregunta si es demasiado perfecta. ¿Tendría días llenos de trastornos? Claro que sí. Pero sus prioridades y su vida estaban en orden y por eso las cosas volvían a tomar su camino más fácilmente.

Vemos a una mujer que maneja bien el tiempo, que sabe utilizar su tiempo sabiamente. Es una mujer que no es holgazana. Trabaja durante largos días, largas hora, tarde en la noche y temprano en la mañana. Está dispuesta a hacerlo porque es parte de su llamado.

Parte de mi llamado fue acostarme tarde anoche y volver a levantarme temprano esta mañana para prepararme para esta sesión. No me encanta funcionar con cuatro horas y media de sueño, y no creo que eso sea algo que Dios desee para nosotros regularmente.

Pero hay etapas en la vida de una mujer —ya sea con un recién nacido, un bebé amamantando, hijos enfermos o estudiando para Aviva Nuestros Corazones— en que hace lo que haya que hacer. Y puedes hacerlo con un corazón contento, con un corazón rendido, y sin resentimiento si sabes que eso es parte del llamamiento de Dios para ti. Si el llamamiento es de Dios, sabes que Él te dará la gracia que necesitas para lo que sea que Él te llame a hacer.

Es una mujer diligente, no holgazana. Es organizada. Esto puede hacer que las mujeres desordenadas se sientan muy derrotadas o desalentadas.

Digamos que algunas mujeres tienden naturalmente a ser administradoras, a organizar, mientras que otras son más creativas y artísticas. Hay personalidades diferentes; eso no es pecado.

Pero si necesitas ayuda para ser más organizada y cumplir con tus responsabilidades, no seas orgullosa y pide ayuda. Ve donde una mujer mayor o a donde una mujer con esos dones particulares y dile, “¿Me podrías ayudar a organizar este desorden que tengo en casa o a estructurar mi tiempo?”

Hay personas que van más adelantadas y pueden darnos consejos y trucos—no para que puedas tener una vida perfectamente organizada, sino para que tu vida represente el orden y la belleza de la persona que Dios es y del Evangelio.

Es una mujer que sabe manejar asuntos financieros y presupuestos. No va a endeudar la familia. Es ahorrativa; es frugal. Su trabajo en la casa genera ingresos como resultado de su creatividad, su diligencia y su duro trabajo. Busca oportunidades de compra. No gasta el dinero que no tiene, y se contenta con lo que Dios provee.

¡Qué diferencia tan grande haría esto en muchas de nuestras vidas! ¿Dónde se arraiga todo esto? Ella es una mujer que teme al Señor. Siente una reverencia sobrecogedora por Dios. Lo hace para Él. No es para sí misma. No es para verse bien. No es para compararse.

¿Verdad que las mujeres tendemos a compararnos? Miramos a otras y pensamos, “Oh, ella hace que parezca tan fácil, y su vida es tan…” No compares tu vida con la de otra persona. Simplemente di, “Señor, quiero ser una mujer que te tema a ti, que te ame con todo el corazón, que viva el mandato del Evangelio para mí, de que trabaje en mi casa y que cumpla con mis responsabilidades en el hogar.”

Particularmente, las mujeres que son esposas y madres, pero igual todas debemos decir, “Señor, ¿cómo puedo reflejar Tu creatividad, Tus habilidades, Tu orden, Tu belleza, en la manera en que practico esta virtud de la domesticidad?”

Es un privilegio, y es una forma en que nosotras como mujeres podemos servir al Señor y a los demás.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá dentro de poco para orar ella nos ha estado explicando lo que significa ser mujeres cuya pasión es trabajar en el hogar, basándose en Tito capítulo 2.

Tengo que admitir que Tito me sonaba como otro libro cualquiera de la Biblia hasta que comenzamos esta serie con Nancy. Durante las últimas semanas ella nos ha mostrado cuán práctica y poderosamente hablan estos cinco versículos a la mujer de hoy.

Visita nuestra página web para aprender más sobre nuestra serie actual, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 La dirección es www.AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes oír los episodios anteriores de esta serie y leer las transcripciones. La gran cantidad de materiales disponibles en nuestra página se hace posible a través de oyentes que donan al ministerio.

Mañana Nancy te recordará el rol que juega la bondad en el cuidado del hogar, espero que vuelvas a sintonizarte para escucharla. Ahora aquí esta Nancy para cerrar en oración

Nancy: Señor, te oro por estas mujeres. Veo en sus caras y siento que en sus corazones—y conozco de muchas de ellas personalmente—hay un deseo de ser mujeres verdaderas y de llevar a cabo Tu llamado en sus vidas.

Te doy gracias por las muchas, muchas maneras en que estas mujeres sentadas aquí hoy te sirven a ti y a otros. Te pido que las alientes mientras ellas buscan el llevar a cabo el llamamiento tuyo para sus vidas. Que ellas sientan Tu “bien hecho” y Tu deleite. Pero Señor, a medida que te servimos, que nosotras podamos hacerlo con Tu corazón; gentil amable y humilde. Que podamos ser amadoras, dadoras y ser de aquellas que bendicen. Que podamos hacer lo que necesitamos hacer para recibir profundamente de ti; beber profundamente de ti; sentarnos a Tus pies y permitirte que Tú nos llenes. De lo contrario, no tendremos nada que ofrecer a otros. Muchas veces solo los desperdicios.

Que podamos dar de la plenitud de aquello con que Tú nos sigues dando y llenando; porque Tú eres el agua viva, Tú eres el pan de vida, Tú eres el gozo profundo de la salvación. Y seguimos yendo a ti y siendo refrescadas. Y te pedimos todo esto en el nombre de Jesús. Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

J1 – Tu hogar es tu misión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J1 – Tu hogar es tu misión

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-hogar-es-tu-mision/

Carmen Espaillat: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss…

Nancy Leigh DeMoss: Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene que ver, primordialmente, con estar en un ambiente donde existe una mayor exposición a la tentación.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Mucha gente disfruta de opciones cuando se trata del trabajo. Tiempo flexible, la oficina en casa o semanas de cuatro días. Pero mientras evalúas tu horario, Nancy te invita a recapacitar e ir al meollo de este asunto.

¿A qué tipo de escenario de trabajo te está llamando Dios? Nancy te ayudará a pensar sobre esto en la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Algunas de ustedes quizás leyeron sobre algo que sucedió hace aproximadamente un año cuando el Seminario Teológico Bautista del Sur en Fort Worth, Texas, estableció un programa de estudios superiores. Se trataba de una especialidad en humanidades con concentración en el trabajo doméstico. Una carrera en trabajo doméstico. Este anuncio causó un gran alboroto.

Una mujer escribió un artículo en el periódico U.S.A. Today titulado “¿Quiere Dios que las mujeres se queden en casa?» Luego leí otro artículo acerca de esta controversia donde un pastor bautista de Texas afirmaba en su blog que esta era una idea era vergonzosa.

Él dijo, «Una carrera en hornear galletas es tan útil como una Maestría en Divinidad con concentración en reparación de autos”. Su artículo afirmaba que este título era frívolo y tonto.

Se hizo una gran tormenta solo por el hecho de que esta universidad cristiana quería ofrecer una carrera en el trabajo doméstico para las jóvenes de esa universidad.

Hemos estado estudiando Tito capítulo 2 y hemos llegado a esta frase: «hacendosas en el hogar” (verso 6) —las mujeres trabajan en sus casas. El contexto aquí, es que las mujeres mayores quienes han tenido vidas ejemplares agradables a Dios deben enseñar lo que es bueno.

No solo viven vidas agradables a Dios, sino que deben asesorar y pasar la verdad a la próxima generación de mujeres. Su deber es «instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar”, como dice la Nueva Traducción Viviente.

Este concepto de trabajar en el hogar, como hemos estado hablando, ha sido degradado en gran manera en nuestra cultura. Un día encontré un artículo escrito por George Grant que hablaba sobre el libro bien conocido de Betty Friedman «La mística de la feminidad». Él dice opinando sobre el libro que,

“La autora advertía entre otras cosas, que la depresión, las adicciones y el suicidio perseguían a las mujeres que pasaban demasiado tiempo en sus casas persiguiendo los ideales victorianos. Quizás pensando que ella no estaba siendo muy clara sobre este asunto, ella comenzó a argumentar que solo los retrasados mentales podían encontrar gratificante el trabajo en casa y que las mujeres que aceptan el trabajo de esposa están en tanto peligro como los millones que caminaban en fila hacia las cámaras de gas nazis.”1

Ahora bien, eso suena extremo, y nunca se oye declarado de esa forma. Pero mientras investigaba en preparación para esta serie encontré un sinnúmero de correos electrónicos que recibimos de nuestra audiencia de Aviva Nuestros Corazones. Estos mencionaban cómo el ser esposa y tener un corazón para el hogar es totalmente contrario a lo que vemos en la cultura.

Permítame leerles algunos de estos correos a ustedes. Una mujer dijo:

«Yo estudié la carrera de economía doméstica en la universidad. Cuando estaba en la secundaria mi madre cuidaba niños fuera de nuestra casa. Ella cuidaba estos niños desde temprano en la mañana hasta las 5:30 de la tarde. Les daba desayuno y comida. Lo único que los padres hacían era darles su cena y llevarlos a la cama. Y vi cómo mi madre prácticamente estaba criando a estos niños. Entonces me di cuenta que no quería que una guardería criara a mis hijos. Por eso yo escogí la carrera de economía doméstica.

Yo estaba muy emocionada de mi primer año, pero cuando estuve a punto de graduarme, comencé a preguntarme por qué había escogido esta carrera. Llegó el momento de elegir un empleo y no sabía qué tipo de empleo podría yo obtener con el título de economía doméstica. ¡La sociedad está tan acostumbrada a las carreras! La gente piensa que eres loca si no persigues una carrera. Algunas veces me siento avergonzada tratando de explicar a la gente que no quiero una carrera excepto la de ser una buena esposa y madre. Yo creo que más mujeres deberían escuchar que ‘el trabajo doméstico no es algo desagradable.’”

He aquí otra mujer en una etapa de la vida distinta; ella dijo:

«Yo fui educada para creer que el trabajo en el hogar era el llamado más noble. He estado casada por 38 años, y todavía siento muy fuertemente las presiones y los desafíos de la cultura moderna… los mensajes del mundo son tan insistentes que te dicen que no eres nada si no haces estas cosas… que no eres nada si dependes de tu marido, si pones a tu familia antes que a tus propósitos y a tu carrera. Aun a mi edad, todavía lucho con el sentimiento de que he desperdiciado mi tiempo al estar en casa. Otras mujeres tienen sus cheques de jubilación y casas de vacaciones, automóviles y vehículos recreacionales… algunas veces es deprimente.

Yo he pensado mucho, pero he decidido que en cada edad, el enemigo tiene una nueva forma de presentar las cosas viejas. Yo tomé mi decisión temprano. Y no he cambiado de parecer. Tampoco Dios ha cambiado. Estoy camino a mi meta y permaneceré allí.”

Aun los evangélicos han comprado las mentiras de la cultura que no considera el valor y el significado de que las mujeres sean cuidadoras de sus hogares . Mucha de la sociedad evangélica ha mordido el anzuelo, se han alineado y han abrazado la filosofía del mundo sin detenerse a evaluar.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué creemos lo que creemos? ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Nos hemos ido a la deriva con la cultura y estamos pensando con sobriedad y con buen juicio basado en la Escritura?

No estoy tratando de hacer absolutos en las aplicaciones. Solo estoy diciendo, que es un requerimiento bíblico para nosotras las mujeres el tener un corazón para el hogar. No es el único requisito pero es un requisito.

Yo creo que muchas veces no nos hemos detenido a pensar, ¿cómo se ve eso? ¿Debo sencillamente asumir que solo tengo que hacer lo que hace el mundo o debo considerar ir en contra de la cultura del mundo?

Yo estuve hablando recientemente con un ministro acerca de este tema del trabajo de la mujer en la casa, y él me dijo de un joven que vino a trabajar con él en un ministerio en particular hace algunos años. En ese tiempo el joven estaba casado pero no tenía hijos.

Mi amigo me dijo que él estaba sorprendido de que la esposa de su nuevo empleado no estaba planeando conseguir un empleo. Mi amigo, quien tiene un corazón para el Señor y en verdad ama la Escritura dijo: «En ese tiempo simplemente asumí y me pregunté, ‘¿por qué no trabajará fuera de su casa? No tienen niños, están recién casados.’”

Él dijo: «Fue una simple suposición de mi parte y no me detuve a pensar. Yo estaba tan sorprendido cuando este muchacho dijo: ‘No, hemos planeado que mi esposa se quede en casa desde ahora.’”

Mi amigo dijo: «¿quedarse en casa haciendo qué?»

Y este joven dijo: «Bueno, ella quiere aprender a cultivar habilidades relacionadas con las tareas domésticas que la prepararán como una esposa y después como mamá, y aprender las habilidades que necesitará para el manejo del hogar.»

Él dijo: «Yo he observado a esa pareja a través de los años, y he visto lo que ha sucedido en sus vidas como resultado de esa decisión». Ahora esa pareja tiene seis hijos y tiene una esposa con las habilidades y además está haciendo una gran contribución económica para la familia.

Ella puede hacer cosas y enfocarse en su hogar y ser una buena administradora para su familia en muchas áreas. Hubiera sido difícil desarrollar esas habilidades si hubiese estado fuera trabajando de su casa en los primeros años.

No estoy diciendo que si eres una mujer recién casada sin hijos es pecado tener un empleo fuera de tu hogar. No estoy diciendo eso. Pero puede ser pecado si Dios no te da la fe y la dirección para hacerlo, y si no lo estás haciendo por las razones correctas, pero no es pecado necesariamente.

Quiero retarte a pensar en lo que estás haciendo, ¿por qué haces lo que estás haciendo? ¿Por qué tomas las decisiones que estás tomando? ¿Lo estás haciendo solo porque se supone que es la manera en que debes vivir, que tienes que vivir en cierto vecindario o tienes que tener cierto tipo de casa o poder manejar cierto tipo de automóvil o tener dos automóviles? ¿Por qué es esto algo tan común en los matrimonios de hoy?

Ahora, no me importa si tienes uno o dos o tres o cuatro o cinco automóviles, si Dios te bendice con ello y si esa es la mejor forma que tu familia puede servirle a Dios y si es la mejor forma de administrar lo que Dios te ha encomendado.

Lo que estoy tratando de desafiar es el pensamiento de que debo tener las cosas de cierto modo para estar bien, y de que debo hacer las cosas de cierta manera en lo relacionado a la familia y al matrimonio sin detenernos y preguntarnos, «¿Es este patrón de vida lo que va a cumplir el llamado de Dios en mi familia en mi vida? ¿Va a contribuir al reino de los cielos, o solo estoy siguiendo la corriente al igual que todos los demás?”

Hay consecuencias que vienen a las vidas y a los hogares y a las culturas donde la mujer no se dedica al hogar, cuando la mujer no cumple con este mandato de ser hacendosa o trabajadora del hogar y de guardar su casa.

Podríamos hablar del impacto económico en la cultura, tanto negativa como positivamente, habiendo llegado a un punto donde la familia de dos ingresos es un requisito. La presión que eso pone sobre los hombres, quienes fueron diseñados por Dios para ser los proveedores principales para sus familias, es enorme.

Podríamos hablar de la gran contribución económica que la mujer podría hacer si fuera una diligente guarda de la casa y los gastos que se podrían ahorrar, las áreas donde pudiera haber un beneficio financiero para la familia, y algunos de los gastos que se crean si ella no cumple con la responsabilidad en el hogar.

Podríamos hablar sobre el impacto en los hijos, la ausencia de alguien que le modele en el hogar, la carencia de preparación para la vida cuando no hay una madre en el hogar.

Mis padres hicieron muchas cosas bien; y ellos eran los primeros en decirte que hicieron muchas cosas mal. Ellos eran nuevos creyentes cuando se casaron y comenzaron una familia, y sin tener todos los libros y seminarios y programas de enseñanza que tenemos hoy.

Hay muchos recursos disponibles para las familias hoy que antes no existían, pero una de las cosas que ellos descubrieron en aquel momento y por lo que estoy muy agradecida fue que mi madre fue una cuidadora del hogar. Ella era una mujer muy activa, fructífera, productiva, comprometida, inteligente, e involucrada, quien hacía muchas cosas diferentes, pero que redundaban alrededor del hogar.

Uno de los recuerdos realmente positivos de mi niñez, era que siempre que regresábamos a la casa de la escuela mi madre siempre estuvo allí. Tú puedes decir: «Gran cosa… muchos niños han crecido sin que sus mamás estén allí hasta más tarde, y esto no los dejó marcados de por vida”.

Solo les estoy diciendo, que fue algo muy positivo y que me dio mucha seguridad mientras crecía. Todavía puedo recordar cuando regresaba a casa, sabiendo que ella estaría allí, el sentimiento que me embargaba— la confianza de que ella estaba administrando la casa y que alguien se encargaba de todo de una manera ordenada.

El que esto falte en su infancia puede afectar los niños más adelante. De nuevo, no necesariamente porque la mamá no horneó un pan o porque no elaboró disfraces de mostacilla para los dramas escolares o lo que sea. Es sencillamente el hecho de que la mamá esté en el hogar y que ella tiene esa responsabilidad de administrarlo.

El área donde creo que las consecuencias son más notorias es en el impacto moral de las mujeres que no son guardas de su casa, que no trabajan en el hogar. Es interesante como en Tito 2 el trabajar en casa, el ser hacendosas del hogar viene inmediatamente después de la característica de ser pura. Creo que hay un enlace entre todas estas cualidades, incluyendo estas dos.

Mathew Henry, el maravilloso comentarista del siglo XIX, hace una observación interesante acerca de la conexión entre ser pura y ser hacendosa del hogar. El expresa que en Génesis 34, Dina, quien fue la hija de Jacob, «salió a visitar las hijas de la tierra » (versículo 1).

En ese proceso, y sin entrar en detalles, ella terminó perdiendo su pureza. No quiero darle más importancia a esta conexión de lo que realmente tiene, pero creo que existe algo en las mujeres que no tienen su corazón arraigado en el hogar. Se vuelven más vulnerables al pecado moral, y potencialmente más propensas a la tentación moral.

Mathew Henry, en su lenguaje del siglo XIX, continúa diciendo un poco más acerca de la conexión entre la pureza y el trabajo doméstico:

«Me temo que para aquellas para quienes su hogar es su prisión, también sienten que la castidad es su cadena.»

En otras palabras, si crees que el estar en tu casa es una prisión, entonces es probable que pienses que el ser pura es una prisión. Si no quieres tomar tu lugar en la casa, puedes encontrarte con el deseo de no permanecer pura moralmente. Él dice:

«Habrá ocasiones, en que tengas que salir [se refiere a hacer cosas fuera del hogar]; pero un temperamento parrandero, alegre y amiguero [una manera de referirse a personas que solo quieren pasear, socializar o divertirse], mientras se descuidan los asuntos domésticos, o la inquietud de no querer permanecer en su lugar… comúnmente viene acompañado de… otros males”.

Lo que él está diciendo es que estas cosas van de la mano; cuando una mujer no está satisfecha teniendo el hogar y su rol en el hogar como su prioridad—cuando ella dice que quiere andar en la calle, haciendo otras cosas, involucrada con personas fuera de su hogar—muchas veces encontramos que si ella no encuentra contentamiento en su ministerio y responsabilidades en el hogar, existen otros pecados que irán muy de la mano.

Y podemos ver esto en las Escrituras. Por ejemplo, en primera a Timoteo en el capítulo 5 versículo 14 se instruye a las viudas jóvenes por el apóstol Pablo a casarse, criar hijos y administrar su casa. Pablo les dice: si no lo hacen, le darán al adversario ocasión de calumniar.

¿Por qué sucedería esto? Y, ¿cómo puede suceder? Bueno, él dice en el versículo 11 que sus pasiones pueden alejarlas de Cristo, número uno, y número dos, «y además aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas» (versículo 12).

Pablo se refiere a que estas jóvenes realmente necesitan casarse y tener hijos y administrar su casa. Hacer esto las protege de otros pecados y tentaciones que pudieran enfrentar si les sobra tiempo, si se vuelven ociosas, si se vuelven chismosas, si van de casa en casa.

¿Entonces en cuál casa deben de estar? En la suya propia.

De nuevo, esto no significa, que ellas no deben salir nunca o visitar a alguien. No tomes esto como algo extremo. No pongas palabras en mi boca que no he dicho.

Estoy caminando en una cuerda floja con este tema, pero creo que conocerás mujeres que no tienen un corazón para su hogar, sino que están en otras casas, metiendo las narices donde no deben. Tienen demasiado tiempo libre.

El ser administradora en el hogar es parte de la protección espiritual contra la inmoralidad. Las personas pueden pecar inmoralmente bajo cualquier circunstancia, y existen personas trabajando empleos de tiempo completo fuera de su hogar que nunca han sostenido un romance con alguien.

No estoy diciendo que haya una relación de causa y efecto con esto. Solo estoy diciendo que podemos conectar algunos puntos entre todas estas cosas.

Esto lo vemos una vez más en Proverbios capítulo 7 que habla sobre la mujer adúltera y seductora. En los versículos 11 y 12 existe un pasaje interesante que dice que la mujer que seduce al joven ingenuo, es «alborotadora y rebelde, y sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas.”

Es alguien que tiene demasiado tiempo disponible. No le interesa ponerle atención a su casa.

Pero de manera interesante, mientras continúas en este texto, encuentras que ella se ha preocupado por hacer de su recámara un lugar agradable para el hombre que ella está tratando de seducir. Ha invertido tiempo en la domesticidad, pero con el objetivo equivocado—no para su marido, no para su familia, sino para una relación ilícita.

Y me viene esto a la mente: si las mujeres pusieran más atención en hacer de su casa un lugar ordenado y hermoso, y un refugio de paz, gozo y contentamiento para sus propios maridos y sus hijos y los huéspedes que Dios traiga a su casa, ¿cuánta protección habría en otros frentes y cuánta protección contra la posibilidad de incurrir en otros tipos de pecados?

Yo pienso que en ocasiones existe una conexión en nuestra cultura entre la inmoralidad y el hecho de que la mujer no tenga un corazón para su hogar.

No quiero llegar demasiado lejos con esto, pero permítame leer un correo electrónico de una de nuestras oyentes que trata este tema. Esta mujer dice:

«Me sentía muy sola en mi primer año de matrimonio. [Y había razones para ello—había algunos problemas]. Yo pensaba que si tenía un bebe en aquel momento las cosas serían diferentes. En lugar de ser una hacedora del hogar, no hacía nada todo el día. Me recostaba en la cama o en el sofá con las ventanas cerradas y las luces apagadas. Por seis meses no limpié la casa ni preparé la cena. Luego, un día visité a una vieja amiga de la universidad. Ella era soltera y empezamos a salir a los clubes, y obtuve la atención de algunos hombres. Llegué al punto de llamar a un viejo novio de la escuela y hablamos de restablecer la relación. Y para empeorar las cosas, nos estuvimos viendo y casi sostuvimos relaciones sexuales.”

La saga continúa, y todo se empeora después. Aquí tenemos a una mujer cuyo matrimonio comenzó con algunas dificultades y que luego se fue en una espiral hacia abajo, poniéndose aun peor a medida que ella descuidaba sus responsabilidades domésticas.

Hay santificación y protección cuando cumplimos aquello que Dios nos ha dado para cumplir en cada estación de la vida. Mi llamado primordial ahora mismo es estudiar la Palabra de Dios y enseñarla a otros.

Hacer esto es una bendición, pero también es laborioso. Toma tiempo y si me vuelvo ociosa, o si pospongo las cosas o si no cumplo el llamado que Dios ha hecho a mi vida para este tiempo, me vuelvo vulnerable a otros tipos de pecados. De manera que hay protección en hacer lo que sea que Dios te haya dado como tarea en esta etapa de tu vida.

Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene primeramente que ver con el estar en un ambiente donde aumenta la exposición a la tentación.

Un escritor quien ha escrito sobre este tema dijo: «Muchas relaciones emocionales son producto de ambientes de trabajo y colegiales intensos». Este escritor particular dijo que «más de la mitad de las amistades laborales se convierten en algo más.»

No estoy tratando de asustarlas o de ser alarmista o extrema. Solo estoy diciendo que esta es la realidad, y Dios nos ha dado instrucciones en su palabra para nuestro bien nuestra bendición así como para su gloria. Nosotras ignoramos estas responsabilidades para nuestro propio mal; pero si las abrazamos, seremos muy bendecidas.

Permítanme cerrar con dos citas de comentaristas acerca del alto llamado a ser ama de casa y de la influencia que se puede ejercer en el ejercicio de este llamado. Un comentarista dice:

«No existe un llamado más alto que la labor doméstica. Todo hombre conoce el poder transformador de una hermosa y piadosa esposa.”

Luego otro comentarista dice:

“A fin de cuentas, no puede haber una carrera mejor que la de la labor doméstica. Muchas personas que han dejado una marca en el mundo, lo han podido hacer debido a que recibieron el amor y el cuidado en el hogar. Es infinitamente más importante el estar en casa, llevar a los niños a la cama y escucharlos decir sus oraciones que asistir a todas las reuniones públicas y eclesiásticas del mundo.”

Si esto te suena un poco anticuado, así es. Ciertamente fue escrito hace algunos años. Permítame leer algo más que escribió John Angell James, un predicador del siglo XIX. Tal vez el lenguaje sea un poco singular, pero yo pienso que él lo dice de una forma tan hermosa. Él dice:

«Hogar, dulce hogar, es la esfera de la misión de la mujer casada… El hacer de este hogar un lugar de santidad y de felicidad; el llenar esa esfera con una influencia tan dulce y sagrada… por tal objetivo o propósito, los ángeles considerarían que valdría la pena venir a encarnarse en la tierra”.

En otras palabras los ángeles desearían dejar su lugar en el cielo para venir a vivir a la tierra si pudieran tener esa bendición, el gozo y el privilegio que tiene una mujer que cumple su misión en su hogar haciéndolo un lugar de santidad y felicidad, no de perfección, sino de felicidad y santidad para la gloria de Dios.

Carmen: Es tan fácil perder de vista del verdadero valor de tu hogar, y no estoy hablando del valor de la propiedad, sino del valor de la crianza de la próxima generación que glorificará a Dios por haber estado en un lugar de santidad y felicidad como Nancy nos ha hablado. Es un tema que ha llevado a una radioescucha de Aviva Nuestros Corazones a escribirnos.

Alguien que ha sido retada a reorganizar su vida. Ella ha estado escuchándonos por tres años; nos escribe que cuando empezó a escuchar,

Mujer: Yo era el ícono de una mujer del mundo.

Carmen: Ella era una doctora tenía una vida profesional en lugar de una vida familiar. Tuvo muchas posiciones de poder en una universidad médica. Pero Dios la estaba llamando a algo más y ahora se encuentra desarrollando el ministerio de tiempo completo. Escribió para decir:

Mujer: Nancy, tus enseñanzas del consejo de Dios con el énfasis en la mujer y nuestros roles para el reino de Dios me han ayudado a transformarme completamente y liberarme de la cosmovisión y de las normas culturales de la mujer americana.

Nancy: Que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Carmen: Quizás te resistes a servir en el hogar porque piensas que no tienes facilidad para hacerlo, pero no debes olvidar que Dios puede hacer grandes cosas en tu hogar.

Visítanos en nuestra página web, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar algunos recursos que te ayudarán a crecer en tu relación con Dios y a conocer Su voluntad para tu vida.

¿Has conocido alguna vez a alguien que parece tener todo bajo control? Su casa luce impecable, sus hijos parecen angelitos… parece ser una súper mamá, ¡y te hace sentir inadecuada! En el programa siguiente Nancy ofrecerá algunas buenas noticias para aquellas que sienten que no califican como súper mamás. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M29 – El verdadero valor de tu hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M29 – El verdadero valor de tu hogar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-verdadero-valor-de-tu-hogar/

Carmen Espaillat: Aun cuando el trabajo de la mamá parece pasar desapercibido, sigue siendo increíblemente valioso, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando cocinas comidas nutritivas y sabrosas para tu familia, estás señalando hacia Aquel que alimenta al hambriento y que satisface a las almas sedientas con Él mismo. Tú les estás llevando a tener apetito de Él.

Y cuando haces el esfuerzo y te tomas el tiempo para que tu esposo y tus hijos tengan ropa limpia que les sirva, estás señalando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La lista de supermercado, los roperos organizados, la delegación de tareas—¿existe algún valor espiritual en estas tareas prácticas? Exploraremos esta pregunta mientras Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la muje r.

Nancy: Ayer pasé el día en mi estudio preparándome para las grabaciones de hoy. Tengo dos amigas que viven en el área que estaban orando por mí y querían animarme de alguna forma.

Ellas se juntaron y decidieron bendecirme de una forma muy especial. Una hizo una sopa de vegetales y una linda ensalada y la otra me lo trajo a mi casa, junto con un mantel y centro de mesa muy bonito, se quedó por unos minutos y me alentó con su presencia, con el almuerzo y con los bonitos detalles.

Fue un dulce estímulo en medio de lo que hubiera sido un día muy enfocado en estudiar y prepararme. Pensé, como suelo hacerlo, “Soy muy bendecida al tener amigas como éstas que ministran a mi vida en estas formas tan prácticas”. Qué gran reflejo es este del tipo de amor y actitud del corazón de Cristo.

Le dije más tarde en un correo electrónico a una de estas mujeres, “Tú eres justo como la mujer de Proverbios 31 y de Tito 2 envuelta en un solo paquete”. Estoy tan agradecida al Señor por poner a mujeres como éstas en mi vida, que ejemplifican las virtudes de la domesticidad, de las cuales hemos estado hablando en esta serie.

Ahora bien, hay algunas personas que se estarán preguntando, “Y ¿qué significa esa palabra?” Está relacionada a doméstico, algo centrado en el hogar; tener el corazón en el hogar.

Muchos hoy día no tienen ni idea de lo que significa esta palabra. No es una palabra común en nuestro idioma. Sin embargo es una parte vital de nuestra fe, no solo la palabra, pero lo que representa, el concepto.

Y déjenme volver a Tito 2 y leer otra vez los tres versículos que hemos estado viendo bajo un microscopio durante esta serie, comenzando con el versículo 3. “Las ancianas enseñen lo bueno”. Y entonces los versículos 4-5: “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Trabajando en la casa—si tienen otra versión de Biblia probablemente tendrán otras palabras en ese versículo. Cada traducción lo maneja algo diferente. Mi traducción dice, “trabajando en el hogar”. La Biblia de las Américas dice, “hacendosas en el hogar”. La Nueva Versión Internacional dice “cuidadosas en el hogar” y la Reina Valera Antigua dice, “que tengan cuidado de la casa”. Cuidadoras del hogar, hacedoras del hogar.

Una de las razones por la que tenemos tantas traducciones diferentes para esta simple palabra en el lenguaje original es porque hay una discrepancia en cuál es la palabra en el griego original. Hay dos palabras muy similares, con una sílaba de diferencia entre ambas y son ambas palabras muy raras. Esta es la única ocasión en que esta palabra es utilizada en el Nuevo Testamento por lo que no se puede comparar con otras partes de la Escritura para saber qué significa.

Y no trataré de darles todo el trasfondo griego de estas palabras, pero ambas son palabras compuestas. La primera parte de esta palabra es la palabra para hogar o casa. Es la palabra oichos. Estas dos palabras: casa y hogar, empiezan con oichos.

Vemos esta palabra oichos combinada con una segunda palabra que significa “trabajo”. De manera que es trabajo del hogar, quehaceres del hogar o trabajo en el hogar. La otra palabra que se usa en otros manuscritos diferentes combina “casa” con “guardián” o “guardia”. Entonces es guardia del hogar—trabajadora del hogar o guardadora del hogar.

La versión Reina Valera está basada en este segundo uso de la palabra, guardadora del hogar, doméstico, guardadoras de la casa, encargándose de los asuntos del hogar.

Afortunadamente en la providencia de Dios, realmente no importa cuál de estas dos palabras sea en el griego original porque ambas expresan el corazón de Dios para las mujeres, trabajando en casa, guardando la casa. Ambas nos muestran algunos aspectos importantes en nuestro rol como mujeres.

Cualquiera de estas palabras tiene que ver con ser devotas a sus hogares, teniendo un corazón por su hogar, teniendo una inclinación hacia lo doméstico. Un diccionario bíblico dice, “Es un manejo eficiente de las responsabilidades del hogar”. Esto tiene que ver con el concepto de una mujer que no es una holgazana en su casa, sino que está activamente envuelta en la vida de su casa y en los deberes del hogar.

Inmediatamente nos llevamos el sentido completo de lo que es una mujer que trabaja en el hogar, de ser una guardadora del hogar; nos damos cuenta de que, primeramente, es un concepto que cada vez es más extraño a nuestra cultura. Segundo, es muy controversial porque durante los últimos 50 años o más se ha hecho un esfuerzo concertado de sacar a las mujeres de sus hogares y de decir que lo que las mujeres hacen dentro del hogar no es tan significativo como lo que hacen fuera del hogar, en términos de su dignidad, de su valor, su significado, y de su contribución a la sociedad.

De manera que se ha dado, así como con todas estas virtudes, un esfuerzo concertado que creo ha sido motivado por el principal enemigo, Satanás mismo, de guiarnos por un camino totalmente contrario al camino de Dios para las mujeres. Pero si queremos tener mentes sanas, como ya hablamos durante esta serie, necesitamos estar dispuestas a caminar en una senda centrada en Dios y dirigida por la palabra, en vez de por la cultura.

Aquellos que tienen problemas con el concepto de domesticidad o de ser ama de casa, de ser trabajadoras en el hogar, pueden sugerir que esto es degradante para la mujer, esto de que Pablo esté diciendo que el lugar de la mujer es en el hogar. Pueden preguntarse: “¿Era Pablo machista?”

¿Está él diciendo que debemos de mantener a las mujeres en la cocina, descalzas y embarazadas?

Y no soy una persona conflictiva, por lo que no estoy engendrando más debate. Pero estoy inalterablemente comprometida con la autoridad de las Escrituras y es ahí en donde tenemos que basar nuestras vidas. Quiero que exploremos durante los próximos días en qué consiste este concepto de trabajar en casa y por qué es importante.

A través del libro de Tito vemos cómo la vida de los creyentes están supuestas a estar en marcado contraste de las vidas de aquellos que no creen. Nuestras vidas están supuestas a destacarse con respecto al resto de la cultura. Nadando contra la corriente como los salmones.

Entonces, ¿hacia dónde va la corriente? Nuestra cultura está caracterizada por cosas como la violencia, la promiscuidad sexual, la ambición, la mentira, la glotonería, el libertinaje, borracheras la rebelión, el odio… Y de paso, todas estas cosas las podemos leer en el libro de Tito.

El mundo está supuesto a mirar a la iglesia y ver una diferencia masiva. Estamos supuestos a ser caracterizados justamente por lo opuesto a estas cosas—estamos supuestos a estar caracterizados por el amor, la mansedumbre, la pureza, el dominio propio, la veracidad, la sumisión, las relaciones familiares bien fundamentadas.

Una de las cosas que debe caracterizar a la mujer cristiana es un corazón por su hogar. Esta es una virtud importante para las mujeres de toda era, empezando desde cuando la Escritura fue escrita. Pero creo que especialmente hoy, en nuestra generación, es crucial revelar el corazón del Evangelio.

En el siglo 21, por varias razones, las mujeres por lo general pasan el tiempo en actividades y búsquedas mayormente fuera del hogar. La realidad es que en el mejor de los casos, el hogar o casa no es más que una estructura física en donde las personas estacionan sus cuerpos en la noche, y el resto del tiempo la mayoría de la gente suele estar corriendo en cientos de direcciones diferentes, en el mejor de los casos.

En el peor de los casos, los hogares, que así se hacen llamar, y más importante, las personas que en ellos habitan, muestran signos de negligencia y desorganización absoluta. Y entonces en otro extremo tenemos personas que hacen un ídolo de sus hogares, tienen hogares ambientados por diseñadores que pueden estar en la portada de una revista pero que en muchos casos contienen familias fracturadas con relaciones rotas.

No se puede separar el trabajo del hogar, o el guardar el hogar, de la parte espiritual de tu vida. Susan Hunt tiene un libro maravilloso que se llama “ La mujer verdadera” y ella cuenta allí una historia que creo que vale la pena compartir.

Ella dice,

Una amiga estaba discipulando a una joven mujer que tenía un gran desorden en su vida. Ellas trabajaron a través de un estudio bíblico sobre cómo cultivar las disciplinas, a través de oración y memorización de las Escrituras. Entonces un día mi amiga le dijo, ‘Ahora tenemos que hacer algo con tu casa’.

Y la joven mujer estaba sorprendida. ‘Esto no importa. Mi esposo es tan desorganizado como yo. Ninguno de los dos seríamos felices sin nuestros regueros y los chicos pensarían que están en la casa equivocada.’

Pero mi amiga persistió y el domingo su esposo habló con mi amiga y le aseguró que él estaba bastante feliz y que realmente prefería las cosas como estaban. Mi amiga siguió persistiendo. ‘Este es un aspecto de tu discipulado’, le dijo.

Entonces mi amiga reunió las tropas para ayudar a esta joven mujer. Una mujer de la iglesia que tenía habilidades para organizar, pasó un día ayudando a organizar sus roperos y gabinetes.

Otra le enseñó cómo planificar almuerzos y a hacer las compras con una lista. Otra le enseñó cómo limpiar y delegar las tareas del hogar entre sus hijos. Entonces otra mujer le ayudó a decorar su casa y la transformación fue notable.

A propósito, antes de continuar con esta historia, pueden ver la ilustración de las mujeres mayores enseñándoles a las más jóvenes y aprendiendo todo esto en un contexto de una comunidad de fe.

Uno no se casa y sabes todas estas cosas. Tú no cumples 21 y automáticamente aprendes todas estas cosas. No las adquieres por ósmosis. Viene, mayormente al pasarla de una vida a otra. Claro, puedes leer libros y usar otros recursos que hay hoy en día, pero la mejor forma de aprender acerca de estas cualidades descritas en Tito 2 es pasándola de una vida a otra, de una amiga a otra amiga.

No es sentada en un salón de clases como estamos hoy. Así no es que se hacen la mayoría de los discipulados. No te voy a hacer una buena ama de casa por sentarte y escucharme hoy. La forma en que nos hacemos buenas amas de casa es compartiendo en las casas y vidas de unas y otras, y ayudándonos de forma práctica con estas habilidades .

Susan Hunt sigue diciendo,

Varias semanas después el joven esposo se acercó a mi amiga. Él le dijo, ‘No creía que importara mucho pero si importa. Ahora estoy deseoso de llegar a casa. Nuestro hogar se ha vuelto un refugio del caos del mundo. Y lo más increíble es que me siento más cerca de mi esposa y la aprecio más de lo que jamás imaginé.

Estamos hablando aquí de construir vidas. No estamos hablando de construir casas que puedan estar en la portada de una revista. Estamos hablando de hogares que puedan reflejar la gloria de Dios, la belleza de Cristo, y que sean refugios e invernaderos y lugares en donde la vida puede ser cultivada y las personas pueden crecer y asemejarse a Cristo, y el Evangelio puede ser manifestado.

Pero vamos a regresar a Tito 2. Esta mujer está trabajando en el hogar, las mujeres mayores deben de enseñar a las más jóvenes a trabajar en el hogar. Entonces, ¿qué deben de estar aprendiendo a hacer las mujeres más jóvenes? A trabajar, trabajar, trabajar.

A veces me preguntan, “¿Crees que existen esposas que son amas de casas o las mamás a tiempo completo?” Mi respuesta es, “Absolutamente”. Esta mujer descrita en Tito 2 es una trabajadora. Ella trabaja duro. Ella no es holgazana. Ella es diligente. Ella es productiva. Ella está trabajando duro.

Cuando hablamos de trabajar en casa, esto no necesariamente significa que tiene que moler su propio trigo o hacer su propio pan. No significa necesariamente que tienes un sótano lleno de frutas y vegetales que has cultivado y enlatado tu misma.

No significa que necesariamente le hagas una manta a cada uno de tus hijos o de tus nietos. No significa que tengas que hacer tu propia ropa y la de tus hijos o que pintes las paredes de sus habitaciones. Aunque si disfrutas hacer estas cosas y estas son cosas que te ministran y bendicen a tu familia, ¡excelente!

Lo que  significa —trabajar en casa— es que estás dedicada a manejar tu casa para satisfacer las necesidades de tu familia. Entonces esta mujer está trabajando. ¿Dónde trabaja? ¿Dónde queda su trabajo? Es en el hogar. Ella trabaja en el hogar.

Esto no significa que nunca deja su casa . Significa que primariamente el punto de partida de su esfuerzo, su productividad, su contribución es su casa, su casa es su primera esfera de influencia y esfuerzo.

Y esto habla de sus prioridades, de lo que le importa, acerca del foco de su atención. Quiero señalar brevemente que al decir que trabajamos en el hogar, no estamos diciendo que necesariamente no se puedan hacer otras actividades fuera de este o incluso trabajar fuera del hogar.

De hecho, tenemos que tener cuidado de no decir lo que la Escritura misma no dice o de imponerles a otros aplicaciones de las Escrituras que el Señor nos haya dado para nuestras propias vidas . Necesitamos darnos cuenta de que cada uno de estos principios, incluyendo el de trabajar en la casa, puede verse diferente para cada mujer, dependiendo la etapa en que estén sus vidas.

Tenemos entre nosotras hoy mujeres solteras. Tenemos algunas que están recién casadas y no tienen hijos. También tenemos mujeres cuyos hijos ya son adultos, mujeres con varios hijos pequeños o adolescentes. Hay etapas en los que una mujer puede tener mayores compromisos fuera del hogar sin ser negligentes con sus prioridades en la casa.

Es por esto que tienes que saber en qué estación de tu vida estás y cómo Dios te está guiando a trabajar con este principio de ser ama de casa, durante esta etapa específica de tu vida.

Carolyn Mahaney escribió un libro excelente que se llama “Feminine Appeal” (“Atractivo Femenino”). Es un libro basado en las cualidades del capítulo 2 de Tito. En este libro ella anima a las mujeres a tomar en consideración el impacto que tendrá sobre su hogar y su familia, el aceptar cualquier oportunidad que reciban de trabajar fuera, además de evaluar la motivación de sus corazones. A evaluar sus motivaciones.

¿Por qué quieren realizar esta actividad en particular o tomar este trabajo o involucrarse en esta búsqueda? Hacerse preguntas como estas:

● ¿Cuáles son mis razones para considerar esta oportunidad?

● ¿Son egoístas u honran a Dios?

● ¿El perseguir esta empresa glorifica a Dios y honra el Evangelio?

● ¿Es esta una empresa que ayudará a mi esposo?

Ella vuelve repetidamente a este punto en este libro, que una esposa necesita preguntarse continuamente, “¿Esto ayudará a mi esposo?” Recordarse que para esto fue que Dios la creó, para ser una ayuda adecuada para complementar a su esposo. Entonces ella anima a las mujeres a preguntarse:

● ¿Ayudará esto a mi esposo?

● ¿Mejorará y enriquecerá esto la vida de mi familia?

● ¿Esta empresa obstaculizará mi rol como cuidadora de mi hogar?

Entonces el ser ama de casa, ser una trabajadora en el hogar, es un llamado a hacer del hogar nuestra prioridad. Es un llamado para toda mujer, ya sea casada o soltera, joven o vieja, en cada estación de su vida.

Déjenme hacer un paréntesis aquí, mujeres solteras, no se pierdan la oportunidad de cultivar la virtud de la domesticidad. No pierdan la oportunidad en sus hogares, donde sea que estos estén, de servir, de bendecir, de animar a la familia de Dios y a compartir a Cristo.

Incluso mientras trabajaba en esta serie, recibí un mail de una amiga soltera que vive en un estado al que yo voy estar viajando en las próximas semanas. Ella me envió un correo electrónico. Es una mujer muy ocupada. Ella tiene un trabajo a tiempo completo y tiene más o menos mi edad.

Ella me dijo, “¿Puedes venir a visitarme? Me encantaría ofrecerte un almuerzo casero”. Solo el pensar en pasar una noche con ella compartiendo una cena casera era una bendición para mí. Espero poder agendarlo en mi calendario, y estoy contenta de que siendo ella una mujer soltera, esté pensando en cómo ser un ama de casa.

Esto es algo hermoso de ver en una mujer, pero creo que estarán de acuerdo conmigo en que es algo cada vez más raro de encontrar. He escuchado de muchas mujeres a través de los años de Aviva Nuestros Corazones, que dicen, “Mi mama no me enseñó eso”. Tal vez sus madres no hicieron estas cosas o simplemente lo hicieron sin tomarse el tiempo de enseñarles cómo hacerlo.

Por lo que esta es una de las enseñanzas que las mujeres mayores tienen que transmitir a las más jóvenes, de madres a hijas, para que las hijas puedan ser mujeres que sepan cómo ser guardadoras de sus hogares.

A través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, estamos siempre tratando de entrenar a las mujeres a reflejar la belleza y las maravillas de los caminos de nuestro Dios y su gran plan de redención.

Entonces mientras pensamos en esto de ser amas de casa, ¿cómo reflejamos la belleza y maravillas de los caminos de Dios y Su gran plan de redención cuando vivimos este mandato de ser trabajadoras en el hogar, guardadoras del hogar, guardianes del hogar, administradoras del hogar? ¿Cómo refleja esto el Evangelio y el corazón de Dios?

Ser amas de casa, guardadoras del hogar, refleja el corazón de Dios por la casa. Dios ama el hogar. Salmo 68:5-6 nos dicen, “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; solo los rebeldes habitan en una tierra seca”.

Dios es un hacedor de hogares, y reflejamos Su corazón por el hogar cuando cultivamos hogares en donde las personas pueden crecer y ser alimentadas y nutridas.

Cuando traes orden al caos que hay en tu hogar o haces espacio para que esté iluminado y agradable, tú estás reflejando a Aquel que hizo el mundo cuando la tierra no tenía forma y estaba vacía y oscura a las personas en ese hogar. En cierto sentido estás encarnando al Dios Creador, dando a las personas una muestra de quién es Él.

Cuando cocinas comidas nutritivas, sabrosos almuerzos para tu familia, estás apuntando hacia Aquel que alimenta a los hambrientos y que satisface a los que tienen sed por Él. Estás fomentando un apetito por Él.

Y cuando tomas el tiempo y el esfuerzo de asegurarte de que tu esposo y tus hijos tengan ropa adecuada, estás apuntando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Ves, cada aspecto de los quehaceres domésticos está hecho para reflejar ante el mundo alguna verdad espiritual eterna. Esto es lo que puede tomar lo mundano y tedioso y hacerlo un acto de adoración, una obra de arte, lo puede llevar a ser algo de gran profundidad espiritual.

Cuando aprendes a decorar tu hogar con gusto , le estás dando a tu familia y a las visitas un vistazo de Aquel cuya obra de arte está reflejada en la creación. Los cielos declaran la gloria de Dios y el firmamento muestra Su obra. Pienso en cómo Dios hacia esa obra.

Cuando haces trabajos manuales, cuando haces trabajos creativos, cuando decoras con buen gusto, estás despertando en las personas un hambre por Dios, quien es el supremo, decorador consumado.

Y cuando mantienes la casa limpia , ordenada, estás creando una atmósfera en donde tu familia puede apreciar el valor de estar espiritualmente limpio, limpio del pecado, y de tener vidas que están espiritualmente ordenadas. Estás enseñando, no solamente a estar limpio y ordenado porque esta no es la virtud suprema y eterna. Sino que mientras estás cuidando de tu hogar lo que realmente estás haciendo es creando un apetito por nuestro hogar final en el cielo.

Jesús dijo, “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre hay muchas moradas…; porque voy a preparar un lugar para vosotros” (Juan 14:1-2, NIV). O sea que Jesús es un hacedor de hogares, es doméstico. Su propósito no es Su propio beneficio, “voy a preparar un lugar para vosotros.”

El solo pensar en que Jesús está preparando un lugar para nosotros en el cielo debe guardar nuestros corazones de la preocupación. Esto debe traernos paz mientras esperamos y anticipamos ese hogar eterno.

Por lo que nuestro objetivo último es nuestro hogar celestial eterno y nuestros hogares aquí en la tierra están supuestos a señalar a las personas hacia Cristo y a servir de pequeñas muestras de lo que será el cielo. Están supuestas a ser un reflejo del cielo aquí en la tierra, lugares en donde los corazones puedan ser alentados, no atormentados, en donde los corazones encuentren paz.

Mientras preparamos un lugar para nuestras familias, para aquellos que invitamos a nuestros hogares, les estamos demostrando la forma en que Cristo nos está sirviendo y preparando un lugar para nosotros en la casa de Su Padre.

Carmen: Es tan fácil permitir que los quehaceres del hogar se vuelvan tan mundanos. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado dando un vistazo acerca del valor y la belleza de un hogar que refleja el carácter de Dios. Como escuchamos hoy, Tito capítulo 2 les muestra a las mujeres el valor que hay en trabajar en el hogar.

¿Cómo saber si debes trabajar a tiempo completo en el hogar en esta etapa de tu vida? Nancy nos dará algunas perspectivas sobre esto en el próximo programa. También podrás encontrar dirección al leer los recursos de nuestra página web: AvivaNuestrosCorazones.com. Esperamos que nos acompañes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M28 – Dile NO a la tentación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M28 – Dile NO a la tentación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dile-no-la-tentacion/

Carmen Espaillat: Holly Elliff dice que tienes que tomar el adulterio o el adulterio emocional en serio.

Holly Elliff: Yo animaría a esas mujeres que están escuchando quienes han traspasado la línea de considerar la idea y que ahora están activamente involucradas con otro hombre. Y luego quiero animarte como lo hice con mi amiga a no tomar otro respiro sin antes ponerte de rodillas delante el Señor para decirle, “Padre, hace mucho tiempo yo entregué mi vida a Ti no puedo honrarte a menos que yo honre mis votos matrimoniales”.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En nuestra serie, El hermoso diseño de Dios para la mujer, hemos recibido enseñanza Bíblica sólida y consejo práctico acerca de la pureza moral. Hemos escuchado cómo decisiones pequeñas pueden llevar a grandes consecuencias.

Algunas de nuestras oyentes han tenido que luchar con este tipo de decisiones en sus vidas y están compartiendo cómo luce la pureza moral en la vida diaria. Escucharemos de Debby Canfield, Kim Wagner y Holly Elliff. Para comenzar, aquí esta Amber Singleton.

Amber Singleton: Soy Amber Singleton. No creo que le moleste a mi esposo que yo comparta esto porque él ha estado conmigo cuando lo hemos compartido con otras personas. Habíamos comenzado a salir juntos éramos los mejores amigos luego nos casamos. Él entró a la facultad de medicina después de que naciera nuestro tercer hijo. Tuve dificultades con la niña, lloraba todo el día todos los días. Eso me hacia visitar el consultorio del pediatra tres o cuatro veces por semana.

Un día estaba manejando y uno de los pediatras en su carro me pasó por el lado. Soy honesta cuando digo que no recuerdo cuál de ellos fue. Pero recuerdo que mi corazón empezó a latir rápido cuando vi ese carro pasar y pensé, “Oh, Dios, eso es lo que mi corazón hacía cuando me citaba con Ken y veía pasar su carro. Aquí anda algo mal”.

Fui a casa y llamé a Ken y él me devolvió la llamada. Le dije, “Cariño, no sé cuál es tu próxima clase pero estoy en una crisis y necesito que nos encontremos para almorzar”. Yo le dije, “tengo que contarte lo que me acaba de suceder”. El falto a su clase y nos reunimos a almorzar, así que le expliqué, “No me atrae ninguna de estas personas, pero, tengo temor”. Eso fue aterrador para mí.

Bueno, él había sacado puras A’s hasta ese momento. Llevaba un semestre en la escuela de medicina, y nunca jamás volvió a tener puras A’s. Comenzamos a salir juntos una noche a la semana aunque él estuviera en clases. Volvimos a ser de nuevo los mejores amigos, y él me ayudó a llevar la carga de ese problema.

Así que supongo que la advertencia sería que la persona hacia la que debes correr cuando comiences a sentir este tipo de cosas equivocadas es a tu esposo .

Kim Wagner : Estoy tan agradecida por la intervención drástica que mi esposo hizo en mi vida cuando solo teníamos poco más de un año de casados y nos mudamos a Dallas. Éramos estudiantes del colegio bíblico. Estábamos muy necesitados financieramente. Tú sabes cómo es eso, Holly. Así que sentimos como si el Señor hubiera provisto este gran trabajo para mí en una torre el centro de Dallas. Aquí estoy yo una niña pequeña de Arkansas trabajando en una de las compañías más grandes de bienes raíces del mundo.

Iba muy bien vestida al trabajo cada día. Tienes que poner tu mejor apariencia y tratar bien con los demás. Entre ellos allí todos se trataban muy bien. Había un ejecutivo allí—yo solo tenía 21 años, y él probablemente era 20 años mayor que yo; un hombre de muy buen parecer. Él comenzó a pasar por mi escritorio más y más solo para decirme pequeñeces.

Recuerdo que un día regresé del almuerzo y él había dejado un chocolate en mi escritorio con una pequeña nota. Me prestaba cada vez más y más atención. Yo le dejaba saber que estaba casada, “Estoy casada con un estudiante del seminario. Estoy casada.” Mi esposo venía algunos días a almorzar conmigo. Venía cargando su pequeña bolsa de papel, y él se veía miserable viniendo de la universidad con sus libritos de la escuela, mientras por el lado nuestro pasaba este gran ejecutivo.

Si yo hubiese sido una mujer mundana esto hubiera sido un contraste demasiado grande. Yo miraba y veía a este exitoso ejecutivo que estaba interesado en mí y también veía a mi pobre miserable esposo caminando todos los días con el almuerzo en una bolsita de papel.

El día que el hombre me invitó a un lugar con él después del trabajo —claro, lo rechacé— llegué a casa y le dije a mi esposo todas las atenciones de este hombre. Aunque estábamos muy muy necesitados financieramente, mi esposo dijo, “Si Dios nos quiere aquí en el seminario, Él proveerá y tú te quedarás en casa. Y ya no trabajarás fuera de la casa nunca más”.

Estoy tan agradecida por esa protección en mi vida porque aunque mi corazón todavía no había empezado a inclinarse hacia ese ejecutivo…

Nancy Leigh DeMoss: Ciertamente habrías podido hacerlo.

Kim: Sí lo hubiera hecho. Nancy, pienso en cuántas mujeres en el lugar de trabajo—quizás sean creyentes y estén allí; tienen buenos corazones; aman a sus esposos; pero esta atención que reciben, ese trato, el saber que alguien está interesado en ellas…

Si hay mujeres escuchando que ya están pensando en cómo vestirse para el trabajo o cómo lucirán para ese hombre que trabaja allí… Quizás incluso estén considerando, “Cómo podré encontrarme con él cerca de la copiadora…” Ustedes necesitan ir con sus esposos y compartir esto con ellos. Necesitan compartir eso y rendirles cuentas a ellos.

Quizás necesiten tomar pasos drásticos para retirarse de esa situación y salvar su matrimonio, aunque eso signifique pobreza financiera.

Nancy: Puedo imaginar a una mujer en una situación como ésta y de seguro piensa, “S i yo le digo esto a mi esposo, pondría en peligro nuestro matrimonio seriamente”, aunque el matrimonio ya está en peligro. ¿Cómo puedes asegurarle a esta mujer que realmente esto es lo que ella tiene que hacer?

Debby Canfield: Yo recuerdo —bueno, he estado casada por 30 años— Cuando tenía 15 años de casada andábamos alrededor de hombres jóvenes todo el tiempo. Estaba pasando por un tiempo en mi vida cuando Steve estaba muy ocupado. Estaba haciendo muchas cosas, y yo me sentía como que solo era buena para quedarme en casa con los niños.

Entonces comencé a sentir lástima de mi misma. Así es como realmente comienza . Steve no me estaba prestando atención y yo, comencé a desenfocarme de las cosas de Dios y empecé a enfocarme en mis circunstancias; sintiendo lástima por mí misma.

Había un joven en particular, él me decía día tras día, “Oh, pero tú te ves muy joven para tu edad.” Y cuando uno comienza a envejecer, eso se siente muy bien. Cada vez que yo entraba, me decía, “Tú te ves muy linda”.

Satanás estaba usando esos pequeños detalles. Yo pensaba, “Wao, aún no me estoy poniendo vieja. Todavía sirvo para algo. No solo soy una esposa y una madre que siente lástima por ella misma.” Pero enseguida, gracias a que paso tiempo con el Señor cada mañana, sentí que el Espíritu Santo me agarró y me dijo, “Hey, te estás dejando llevar. Estás derribando los limites que tú y tu esposo han construido desde hace años si sigues permitiendo que alguien de la edad de tus hijos te siga halagando.”

Así es que inmediatamente fui a hablar con Steve pensando que él me iba a rechazar pues él siempre me ha tenido en un pedestal. Pero él se sentó y me dijo, “Dios nos va a ayudar a pasar por esto.” Yo noté que había dejado que una raíz de amargura comenzara en mi corazón años antes. Cuando mi esposo compartía en los servicios de avivamiento y hablaba acerca de cómo luchaba con la pornografía desde que era jovencito. Pero esto él no lo había compartido conmigo hasta después que estábamos casados. Y yo creía que realmente había aprendido a manejar esta información.

A veces tratamos con estas situaciones superficialmente pero lo que hacemos es que lo escondemos y lo sacamos en el peor momento. Me di cuenta que realmente no había tratado con ese dolor ni lo había perdonado totalmente. Y que cuando quitaba mi foco de Dios y alguien más me daba atención, yo pensaba, bueno, pero Steve me hizo esto a m í. Así es que en lugar de eso dije, “Dios, perdóname por la amargura que he estado guardando contra mi esposo y que ha abierto la puerta para esta tentación .

Así que fuimos a almorzar y me senté y le dije a Steve lo que estaba pasando—le conté que este joven me estaba halagando y lo que me había dicho y cuántas veces me lo había dicho. Te cuento que le dije todo. Oramos… y entendí que necesitaba rendirle cuentas a mi esposo. Necesitaba ser honesta porque un secreto contiene demasiado poder. Si no lo hubiera hecho, no sé qué hubiera pasado.

Él me perdonó, y más que todo, Dios me perdonó cuando fui al Señor y me arrepentí de ese pecado de aceptar esos halagos. Solo le pedí a Dios que estuviera conmigo y que me ayudara a sobrepasar esto. Le pedí que me llevara a pedirle perdón a Steve por la amargura que yo había estado guardando por muchos años sin darme cuenta.

Nancy: ¿Qué hubiera sucedido si hubieses abierto la puerta desde ese primer momento, quizás no a una aventura, pero solo si hubieses entretenido la idea más de lo debido? Pienso que cuando cruzamos la línea, la próxima vez se hace más fácil dar ese paso adicional hacia la dirección incorrecta. Así que cada decisión en esas pequeñas áreas se convierte en un bloque que sirve de edificación a la forma como reaccionaremos en el futuro.

Holly: Creo que es crítico tratar con la tentación desde el principio, antes de que tenga oportunidad de florecer en pecado. O sea, el chocolate en el escritorio fue una tentación. Tú no habías hecho nada para merecer ese chocolate en tu escritorio. Eso fue una tentación. Si tú hubieras escogido aceptar esa invitación de ir a alguna parte con él, hubieses caído en pecado. No tomaste esa decisión. Trataste con ella cuando todavía estaba en el nivel de tentación antes de que llegara a convertirse en pecado.

Nancy: Algunas han caído en la tentación. Tomaron el chocolate y recibieron los halagos. Abrieron la puerta y han ido tras la carnada. Y ahora están escuchándolas a ustedes decir, tuve estas oportunidades para ir tras la carnada pero por la gracia de Dios no lo hice. Estás agradecida, y fuiste liberada de esa situación. Pudo haber sido un desastre pero no lo fue.

Pero hay muchas mujeres quienes están en esa situación ahora; y es un desastre. Denles alguna esperanza, ayuda y ánimo para animarlas a tomar el próximo paso.

Kim: Bueno, Nancy, es importante lo que dijiste anteriormente de que hay muchas mujeres que quizás teman ir con sus esposos para compartir esto con ellos. Puede ser que cuando ellas compartan estas cosas con el esposo quizás no las reciba de la misma manera que Steve hizo con Debby o como mi esposo hizo conmigo y no tomen esa postura de protección.

Pero yo animo a las mujeres —sin importar como sus esposos reciban esto— a que vayan con sus esposos en humildad. Primeramente ve con Dios y arrepiéntete, si verdaderamente quieres deshacerte de esto. Esa es la cuestión. Puede haber algunas mujeres escuchando esto que saben que necesitan hacerlo, pero realmente no se quieren deshacer de esto. Así que mujeres, si saben que necesitan hacerlo, en este mismo momento pídanle a Dios que les de eI deseo de deshacerse de eso. Pídanle que les conceda el arrepentimiento y que les muestre lo horrible que es este pecado y que ese pecado es uno de los pecados que crucificaron a su Salvador si son creyentes.

Luego , en ese momento, en humildad, pídele a Dios que te de la humildad para ir con tu esposo y decirle que vas a él por amor por amor a él y por amor a Dios y por el deseo de estar bien con Dios y confiésale todo a él. Dile que necesitas que él sea tu protector.

Nancy: Ahora, debemos tener en cuenta que para muchas mujeres han sufrido algunas desilusiones. Si ellas hubieran pensado que su esposo era el mejor hombre en todo el planeta en ese momento, probablemente ellas no estuvieran aceptando el chocolate en el escritorio. Así que puede haber algunos problemas de amargura, de desilusión, que necesitan ser tratados en lo que se relaciona con su propio matrimonio.

Holly: Yo animaría a esas mujeres que están escuchando y que ya han ido más allá de simplemente coquetear con la idea y que ahora están activamente involucradas con otro hombre. Si tú mencionas el nombre de Cristo, si tú dices que tú le perteneces a Él, entonces yo te animaría como lo hice con mi amiga hace años, a no tomar otro respiro sin ponerte de rodillas delante del Señor para decirle, “ Padre, hace mucho tiempo yo entregué mi vida a Ti. No puedo honrarte a menos que yo honre mis votos matrimoniales”.

Puede que estés en un lugar en el que donde no tienes absolutamente nada de amor por tu esposo. Quizás él te decepcionó o te lastimó o te sientes como que tienes el derecho de pisotear tu matrimonio. Pero déjame animarte, si eres hija de Dios, a que le permitas a Él que te conceda arrepentimiento, a reconocer esto como lo que es, que es una decepción del enemigo que te está apartando de la verdad. Pídele a Dios que te conceda la habilidad de ver esto como verdaderamente es, que te quite la venda de los ojos para que lo veas como pecado, y ve a tu Padre y pídele que te ayude a retomar los pasos en la dirección correcta para restaurar tu hogar, para restaurar tu matrimonio . Él te concederá lo que necesitas si vienes, como dijo Kim, en humildad y pides perdón.

Debby: Dios ciertamente trae gloria en lugar de cenizas. Lo he visto una y otra vez.

Holly: Si tuviéramos tiempo, las cuatro de nosotras que estamos sentadas aquí pudiéramos contar historia tras historia tras historia de mujeres que tomaron la decisión de rendirse y le pidieron a Dios que restaurara su corazón y restaurara su amor por su pareja y Dios lo ha hecho. Como deseo que pudiera presentarles a esas mujeres y que ellas te dijeran ahora lo que han cosechado como resultado de la obediencia y la rendición al Señor.

Nancy: ¿Y qué de la mujer que tomó esas decisiones incorrectas? Ella ha cruzado esas puertas. Ella ha regresado al Señor, se ha arrepentido, pero mientras ella retrocede y mira su vida todavía lucha con la culpa de haber tomado esas decisiones.

Debby: Creo que lo primero que le diría es que renueve su mente. Yo tuve que ir a la Palabra de Dios. Y tuve que comenzar a memorizar las Escrituras. Si comienza en la mente, lo que pones en tu mente va a salir en tus acciones. Así que yo fui a la Palabra de Dios y comencé a renovar mi mente con la Palabra de Dios.

También comencé a creer lo que Dios decía en Su Palabra. Decidí no creer que Dios era un mentiroso. Y que cuando Él dice que pone mi pecado tan lejos como el este está del occidente, Él realmente lo hace. Él elige perdonar nuestros pecados, y Él elige no recordarlos más. Él podría recordarlos, pero elige no hacerlo.

En la última conferencia hablaba con una joven que se había involucrado inmoralmente con un muchacho, ella era una hija de misioneros, y su problema; era que no podía perdonarse. Yo le recordé que pensara en un pizarrón, y Dios escribe nuestros pecados en ese pizarrón.

Cuando vamos a Él en arrepentimiento y humildad, como Kim decía, y le pedimos a Dios que nos perdone, lo cual Él ya ha hecho por lo que hizo Jesús, Él borra esos pecados y no se acuerda de ellos jamás. Así que no tenemos que escuchar a Satanás cuando él trae esa mentira a nosotras.

Kim: Debby, algo práctico aquí y es que mencionaste la Palabra de Dios y el memorizar la Palabra como el punto de inicio para las mujeres—y yo estoy de acuerdo con eso completamente. Yo pienso que ellas deben hacer un estudio sobre la gracia.

Debby: Yo hice uno acerca del perdón.

Kim: Sí. Yo creo que hay muchos creyentes que, sin importar cuánto estudien la Biblia, nunca llegaran a entender las profundidades de la gracia de Dios. Entra en la Palabra de Dios y estudia la gracia, y luego hazte unas tarjetitas con notas y las colocas por todas partes; notas que hablen de la gracia de Dios, del perdón de Dios, sobre Su abundante disposición, como Padre Celestial eso, nos va a traer de vuelta a Él.

Para mujeres que son madres, al pensar en si su hijo se les acercara para decirle, “Mami, ¿me perdonas por favor?” ¿No le ofrecerías gracia a ese hijo e inmediatamente lo perdonarían?

Mujeres, quizás todavía están luchando con algún pecado profundo y oscuro que cometieron. Si han ido a su Padre celestial y le han pedido perdón, Él las ha perdonado . Él solo desea tener una relación amorosa e íntima contigo, y el enemigo no quiere que eso suceda. Así que es el enemigo el que trae condenación y culpabilidad después que tú has sido liberada de eso por la gracia de Dios. En realidad es como minimizar lo que Cristo hizo en la cruz cuando no nos apropiamos de Su gracia en nuestras vidas.

Holly: Creo que es realmente importante recordar que hay una gran diferencia entre convicción de pecado y condenación del enemigo. Cuando estás sintiendo un bombardeo de opresión del enemigo que te dice, “Eres tan miserable. Hiciste esta cosa terrible. Dios nunca te amará, ni te restaurará, ni te usará otra vez”. Reconoce eso por lo que es. Esos son dardos de fuego del enemigo diseñados para mantenerte en una posición donde no puedes ver que Dios anhela restaurarte y usarte.

Si puedes reconocer eso, entonces cuando esos dardos de fuego vengan, podrás levantar el escudo de la fe. Regresarás al Señor y le dices, “Dios, te doy gracias por Tu perdón y que ya no estoy bajo la condenación del enemigo”. Luego junta algunas mujeres a tu alrededor; mujeres que conozcan tu corazón, quienes sostengan tus brazos en esos días difíciles, quienes se comprometan a orar por ti, como mi amiga que me llama desde otro estado.

Asegúrate de dejarles saber en esos días cuando estás luchando. Solo llámalas y diles, “Me estoy sintiendo realmente condenada o acusada hoy. ¿Puedes orar por mí?” Deja que ellas oren por ti por teléfono. No tiene que ser una larga y rigurosa oración. En un instante, puedes cambiar de sentirte condenada y acusada a reconocer que tú estás siendo restaurada.

Así que no tengas temor de confiar la Palabra de Dios, como dijo Debby, y permítele a Dios restaurarte para que esta cosa que en un tiempo fue un secreto grande y oscuro se convierta en una plataforma en tu vida para que tú puedas voltear y decirle a alguien, “Mira, este es el camino. Te voy a enseñar cómo caminar por esto porque yo estuve ahí”.

Así que quizás en maneras que yo no podría hacerlo, tú si puedes ministrar a esa persona por lo que pasaste en tu vida y decir, “Dios puede restaurar. Dios puede redimir, y déjame decirte como Él lo hizo en mi vida”.

Carmen : Cada una de nosotras pasamos por épocas donde tenemos que decidir, ¿es mi matrimonio más importante que cualquier otra cosa? ¿Más que mi trabajo y carrera? ¿Más que mi deseo de sentirme aceptada? ¿Aun que mi elección de pediatras?

Nuestras invitadas hoy han estado reflexionando en la útil enseñanza de Nancy de Tito 2:1-5 en la serie, El hermoso diseño de Dios para la mujer. Si te estás preguntando si cierta relación es inapropiada y no estás segura dónde están tus límites, espero que repases la enseñanza de Nancy. Puedes también llamarnos al 1-800-569-5959 o visitar nuestra pagina www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Comparte esta enseñanza con otras. Ese tipo de aprendizaje de vida a vida es crucial. Descubre por qué, cuando regreses a Aviva Nuestros Corazones .

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Si Aún te Quiero
Marcos Vidal
Dedicatoria ℗ 2012 Nuva Music

Voces adicionales:

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez

− Amber Singleton, en la voz de Marcia Brea

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes

− Debbie Canfield, en la voz de Ginette Estévez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M27 – El amor que exige pureza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M27 – El amor que exige pureza

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-amor-que-exige-pureza/

Carmen Espaillat: La pureza se mantiene a través de pequeñas decisiones. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Satanás hará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos electrónicos, ese toque, esa expresión cálida, que ese intercambio de miradas responde a alguna necesidad, te hará creer que llenarán algún vacío en tu corazón. Lo que él no te dice es cuán mortal y destructivo será el resultado. He oído esto de parte de las mujeres todo el tiempo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Tus pequeñas decisiones de hoy tendrán un gran efecto. Esto es cierto en muchas áreas de la vida, pero una de las más importantes es la de la pureza moral. Las malas elecciones en este ámbito pueden conducirte hacia resultados devastadores.

Si tienes hijos pequeños, es posible que desees desviar su atención mientras escuchas a Nancy, quien continúa hoy con una serie tituladaEl hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: En 1894 Ruth Smythers, quien era la esposa del Reverendo L. D. Smythers, escribió una guía para esposas jóvenes. En una sección de esa guía, ella dice lo siguiente:

Para una mujer joven y sensata, que tiene los beneficios de una educación adecuada, el día de su boda es irónicamente el más feliz así como el más aterrador de su vida. En el lado positivo, está la boda en sí, en la que la novia es la atracción central en una hermosa e inspiradora ceremonia, que simboliza su triunfo en la obtención de un hombre para proveer para todas sus necesidades durante el resto de su vida.

Leí eso, y pensé, “No se ha creado el hombre que pueda satisfacer todas las necesidades de una mujer para toda su vida.” Pero esto fue lo que ella dijo en el 1894. Entonces ella sigue diciendo,

En el lado negativo, hay una noche de bodas, durante la cual la novia debe “afrontar las consecuencias”, pudiéramos decir, enfrentando por primera vez la terrible experiencia del [lo que era una palabra muy difícil de decir en aquellos días] “sexo”.

Hay una regla cardinal del matrimonio que nunca debe ser olvidada: DA POCO, DA SOLO EN OCASIONES, Y SOBRETODO, DA DE MALA GANA. De lo contrario, lo que pudiera haber sido un matrimonio adecuado se pudiera convertir en una orgía de lujuria sexual.1

Ahora, seguramente estás rezongando. Si hubieras leído más de lo que ella dice en ese libro de seguro que te quejarías aún más. De verdad que hay algunas formas de pensar que están totalmente desacertadas —algunas ideas que no son sanas, que no van de acuerdo a la Palabra de Dios— en esta guía para las novias jóvenes, escrita por la esposa de un ministro en el 1894.

Mientras leía eso, pensaba, es tan de Satanás el distorsionar nuestros pensamientos. Él tratar de convencernos de que lo que Dios llama bueno es malo; y que lo que Dios prohíbe o dice que está fuera de límites, Satanás nos convence de que es bueno.

Mientras pensaba sobre esto me llamó la atención algo y me preguntaba ¿Cómo es que hoy tantas niñas y mujeres no pueden esperar para tener relaciones sexuales, y creen que no pueden vivir sin el sexo, y son atraídas por la emoción del sexo ilícito fuera del matrimonio, mientras que al mismo tiempo tantas mujeres que están casadas piensan que la intimidad física con sus esposos es como un deber —en el mejor de los casos— un mal necesario, algo que tienen que hacer, algo que hay que soportar?

¿Ves cómo Satanás tuerce nuestra manera de pensar? Él nos hace pensar que lo que es bueno es malo y que lo que es malo es bueno.

Es por eso que tenemos que tener un pensamiento sano, y obtenemos nuestro pensamiento sano de la sana doctrina, la cual obtenemos de la Palabra de Dios.

Un versículo que me vino a la mente rápidamente mientras estaba leyendo esa guía para esposas jóvenes fue Hebreos 13:4 “Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla”. Esto es bueno.

En el contexto del matrimonio, es maravilloso; es extraordinario; es un regalo. La intimidad física del esposo y de la esposa no es una orgía de lujuria sexual. El que una esposa y un esposo tengan intimidad física. “Honroso sea en todo el matrimonio”.

Hebreos 13 dice; y entonces aquí está el otro lado, “Porque Dios juzgará a los inmorales sexuales [la palabra hebrea es pornos] y adúlteros,” aquellos que deshonran el lecho matrimonial, que entran en intimidad física fuera de los límites del matrimonio.

Estaba revisando algunos correos electrónicos que han llegado a nuestro ministerio mientras me preparaba para esta serie. Resulta interesante que cada vez que tocamos este tema tenemos una avalancha de respuestas. Permítanme leerles un par de correos que me encontré mientras repasaba esos archivos.

Una persona escribió y dijo,

“Me preguntaba si ustedes pudieran hacer algunos programas sobre el problema de las mujeres que han quedado atrapadas por el deseo de buscar autosatisfacerse sexualmente a través de películas explícitamente sexuales, libros, o líneas telefónicas para el sexo, y de cómo se puede superar esta esclavitud.”

Aquí está otra— Dudé si leer esto, pero no es poco común ver esto. Esta mujer dice,

“Tengo un buen matrimonio, pero mi corazón se está deleitando en el pecado, ¡con nada más y nada menos que con mi pastor! Esto ha estado sucediendo durante 3 años. Quiero desesperadamente liberarme de esta atracción tan peligrosa, sin embargo me siento tan atraída por ella.”

Como hemos venido diciendo a lo largo de esta serie, un pensamiento erróneo y una doctrina errónea resultan en una manera de vivir errónea. Si no tenemos un pensamiento sano basado en una sana doctrina, vamos a terminar en impureza.

Hemos estado hablando sobre Tito 2, donde las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes a ser puras. Si vamos a ser puras, debemos tener un pensamiento correcto que nos guíe hacia elecciones puras. Todo este asunto de la impureza y de la sexualidad es una que es muy enfatizado en las Escrituras.

Por ejemplo, Efesios capítulo 4 habla de que el pensamiento incorrecto en la doctrina nos conduce a una vida equivocada y a la impureza.

Efesios 4:17 dice,

No andéis así como andan los gentiles [paganos, impíos], en la vanidad de sus mentes [aquí es donde comienza la batalla]. Ellos están entenebrecidos en su entendimiento… [Versículo 19] Y ellos habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas.

Ves como el pensamiento equivocado te dirige a vivir de forma impura…

Por otro lado, el pensamiento sano y una mente sana te guían a la pureza y al amor, dos de las cualidades de las que estamos hablando en Tito 2.

Aun en Efesios capítulo 4, en el versículo 20:

¡Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera! [Entregándose a la sensualidad y la impureza. Tú fuiste enseñado] A ser renovados en el espíritu de vuestra mente, [sophron, una mente sana, y a que] os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad (versículos 23-24).

¿De dónde viene la santidad? ¿De dónde viene la pureza? Del pensamiento sano, siendo renovados en nuestras mentes.

Efesios 5:1-2 continúa diciendo:

Sed pues imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor. [El amor y la pureza son el resultado del pensamiento sano, el cual está arraigado en la sana doctrina.] Así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.

Si tuviéramos corazones puros y el amor de Cristo en nuestros corazones, no habría pecado sexual, porque no puedes ser puro de corazón y amar a otros como te amas a ti mismo, y pecar contra ellos sexualmente; con la mente, o el pensamiento, con la palabra o con la acción. No lo puedes hacer.

Así que la pureza de corazón y el amor del cual hemos venido hablado en Tito capítulo 2 —el amar a tu esposo y a tus hijos— si amas a otros con el amor de Cristo, si tienes un corazón puro, entonces tú serás pura sexualmente .

1 Pedro 1:22 lo dice de esta manera: “Puesto que en obediencia a la verdad [esa es la mente] habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.” ¿Ves la conexión entre el amor y un corazón puro?

1 Timoteo 1:5 dice: “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro”, un corazón lavado. Si quieres ofrecerles amor verdadero a otros, debes tener un corazón puro, y si vas a tener un corazón puro, tienes que tener una mente sana, un pensamiento sano.

Hemos estado leyendo hacia el final del capítulo 4 de Efesios y el principio del 5. Escucha lo que dice. Se nos dice que nos amemos los unos a los otros, que vivamos una vida de amor, y entonces él dice en el versículo 3:

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos. [Ustedes son santos—necesitan vivir como santos].

Ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto, que ningún inmoral, impuro o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos; porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad), examinando que es lo que agrada al Señor (versículos 4-10).

Si eres un hijo de Dios esto no será una carga para ti. Si eres la novia de Cristo, será un deleite para ti descubrir lo que le agrada al Señor.

Versículo 11, “Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas.” La pureza—es una característica de una vida redimida.

La pureza externa, visible —en nuestras palabras, acciones y comportamiento, pero también la pureza interna— la pureza de corazón, pensamientos, deseos, y motivaciones. Esas dos están conectadas, porque si tenemos corazones puros, entonces tendremos manos limpias.

Los pensamientos, las inclinaciones, el estado de ánimo de nuestro corazón determinará nuestro comportamiento.

Estaba hablando con una amiga, mientras me preparaba para esta serie, sobre este asunto de la pureza. Mi amiga me comentaba sobre la frecuencia con que nos conformamos con menos de lo que Dios nos llamó a ser—con un nivel que es menor a lo que Dios quiere lograr en nosotros en el área de la pureza, porque nos estamos comparando, no con la santidad inmaculada de Dios, sino con los tristes intentos de bondad que vemos a nuestro alrededor.

Así que comparándonos con los demás, pensamos, “Bueno, yo no voy a dormir por ahí, no soy tal cosa…yo no hablo de esa manera, yo no hago eso.” Entonces nos transamos a veces por menos que la imponente santidad de Dios. A veces somos propensas a manejar algunos asuntos obvios, pero debiéramos estarnos preguntando: “¿Se extiende mi nivel de pureza a través —y por medio de— mi corazón, mi mente, mis pensamientos, mis motivaciones, mis palabras, mis acciones, y mis relaciones?”

Volviendo al pasaje, en Tito 2 vemos que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes a ser puras (versículos 3-5). Creo que en ese contexto tiene que ver con castidad moral principalmente; con la pureza sexual, con ser fiel a su pareja.

Hemos dicho que el pasaje de Tito 2 se asume que la mayoría de las mujeres son esposas y madres; que el llamado de Dios para la mujer es ser una ayuda para su esposo y para mantener y alimentar a sus hijos. Así que en este contexto, él les está diciendo a estas mujeres que están casadas, “Sean moralmente fieles a su pareja.”

Aun si no estás casada, sé fiel a una pareja futura que pudieras tener, y sé fiel a las parejas de otras mujeres. Yo soy una mujer soltera, pero parte de la castidad sexual y la pureza para mí no es solamente proteger mi propio corazón y mi propia vida, sino proteger tu matrimonio; es proteger los matrimonios de otras mujeres.

Ser pura hasta la médula; pura no solamente en nuestro comportamiento en cuanto a la fidelidad conyugal y conducta modesta; sino también no estar coqueteando y no responder de forma inadecuada a la atención masculina—cosa que las mujeres saben muy bien cómo hacer. ¿No es cierto?

Así que la pureza sexual, la castidad, tiene que ver con los problemas de comportamiento, pero se extiende también a cada área de nuestros pensamientos—a las fantasías , a no permitir que nuestras mentes vaguen hacia lugares que no son santos, que no son apropiados; a no comprometernos emocionalmente, algo que puede ser alimentado por las novelas y películas románticas y por los programas de televisión.

Permítanme leerles algunos correos que las mujeres nos han enviado. Algunas veces yo los cambio un poco para que no puedan ser identificados. En este caso esta mujer escribe:

“Debido a muchas circunstancias y a las horas que mi esposo pasaba en el trabajo, nos convertimos en extraños mientras vivíamos bajo el mismo techo. La soledad que sentía en casa provocó que yo disfrutara de la amistad de un hombre en mi trabajo.”

Ahora bien, cuando hablamos anteriormente acerca de las mujeres que aman a sus esposos, dijimos que se trataba más bien de una amistad. Se trata de disfrutar la compañía del otro. Es disfrutar a nuestro esposo. Es salir a pasear con él. Es tener compañerismo con él. Si no estás protegiendo tu amistad con tu esposo, serás más vulnerable de cultivar una relación inapropiada con alguien fuera de tu matrimonio.

Así que esta mujer siguió diciendo “Comencé a disfrutar la amistad de un hombre en el trabajo.” ¿La amistad de quién ella debió estar disfrutando? La de su esposo, por supuesto.

Ella dijo, “Lo consideraba casual al principio.” ¿No es siempre ese el caso? Se ve tan inofensivo. Es simplemente inocente.

“No tenía intenciones de nada. No estábamos haciendo nada. No siento nada.” Pero ella ya dijo, “Estaba disfrutando la amistad de este hombre en el trabajo.” Ella continuó diciendo,

“Lo consideraba casual en un principio. Sin embargo, se convirtió en una creciente atracción emocional. . . Yo estaba muy decepcionada conmigo misma—habiendo sido cristiana la mayor parte de mi vida, que conocía las Escrituras, y sin embargo había permitido que algo así se desarrollara. Ahora veo que es muy común y lo mucho que tenemos que guardar nuestros corazones de los engaños sutiles del enemigo.”

Aquí hay otra, y es interesante ver cuántos de estos —no todos, sino muchos— se relacionan con el lugar de trabajo y las relaciones que se establecen ahí. Esta mujer dijo,

“En mi trabajo hablo con muchos hombres diferentes alrededor de todo el país vía correo electrónico y por teléfono. Durante este último año he visto que en ocasiones algunos correos y llamadas telefónicas se han ido fuera de control, y he sentido de Dios que esto no está bien, que debía parar”.

Ese es el Espíritu Santo. ¡Gracias Dios por el Espíritu Santo! Ahora, si tienes buen juicio, una mente sana, podrías discernir mucho más rápido que si no la tuvieras.

Si no estás pensando con claridad, quizás nunca podrás tener ese discernimiento, pero si tienes una mente sana —si eres sophron, como hemos hablado antes— vas a escuchar la voz del Espíritu Santo y la voz de la cordura y el razonamiento espiritual diciéndote, “No, esto no está bien. Detente. ¡Alto!”

Ella dijo, “Yo paraba por un tiempo, pero entonces mi mente vagaba de nuevo.” ¿Qué no estaba haciendo esta mujer? Ella no estaba “llevando cada pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo” (2 Cor. 10:5).

Ella dijo, “Con una de estas personas, lo que comenzó como una amistad evolucionó en mucho más—diciéndonos el uno al otro secretos bien profundos.”

Ahora, aquí estamos viendo a una mujer necia —ella lo está admitiendo— ella sufre de falta de discreción. Ella no está pensando correctamente. Ella se ha puesto en una situación que la llevará al fracaso moral y a la destrucción de su matrimonio.

Ella dijo, “A pesar de que los correos electrónicos y las llamadas telefónicas eran a un cliente fuera del país, mi mente estaba pensando todo tipo de fantasías que podrían hacerse realidad.”

Esta mujer está en camino hacia la destrucción—no solo a su destrucción, sino la destrucción de su matrimonio, la de este hombre y otros hombres y sus matrimonios, la de sus hijos, sus nietos—comienzas a pensar sobre todas las posibles consecuencias, y te dan ganas de querer tener una mente sana que se traduzca en pureza sexual.

Permítanme leerle una más. He aquí una mujer que ya tenía muchas luchas en su matrimonio; ella habló de eso, y luego dijo,

“La semana pasada, me detuve en una tienda, y un empleado muy agradable me ayudó. Pasamos 30 minutos hablando de… [Y entonces ella pasa a describir un interés común que tenían]. Sentí como una oleada de sentimientos; en esos 30 minutos sentí una conexión con esta persona que NUNCA había experimentado con mi esposo, aun después de 7 años juntos.”

Algunas de ustedes me miran con los ojos bien abiertos mientras leo esto, pero quiero decirles que son muchas más las mujeres que han experimentado esto que las que no lo han experimentado. Experimentar la tentación no es el pecado. La pregunta es, ¿qué haces con esos pensamientos cuando vienen a la mente?

¿Tienes una mente sana para traer esos pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo? ¿Huyes? ¿Escapas? O, ¿te quedas por 30 minutos hablando con el tipo? Eso es lo que determina o revela si tienes o no una mente sana. Ella dijo,

“Durante una semana completa he vivido en una novela de fantasía, sueño con este hombre con el cual pasé 30 minutos hablando. Al otro día cuando él llamó para darle seguimiento a mi visita a la tienda, mi corazón desesperado de hecho me llevó a pensar que esto era una señal de atracción de su parte, y hasta le envié un correo electrónico esa noche.”

Lo que digo es que debieron haberse disparado sirenas en la mente y en el corazón de esta mujer—no cuando empieza la aventura amorosa, sino en esa misma etapa. ¡No mandes el correo electrónico! ¡No te quedes en la tienda!

Tú dices, “Bueno, tendría que ir de compras a otra parte.” ¡Compra en otro lugar! Elimina cualquier indicio de indulgencia de tu carne de manera que protejas la pureza de tu matrimonio. Ella continuó, dijo,

“¿Cómo llegué hasta aquí? Un año atrás yo estaba empeñada en salvar mi matrimonio a TODA COSTA, y ahora no siento absolutamente NADA hacia mi esposo y soy tan vulnerable que unos meros 30 minutos con otro hombre me pueden llevar a fantasear de este modo. ¿CÓMO llegué hasta aquí, y CÓMO puedo escapar?

Nada se ha materializado con este hombre [ella se refiere a lo físico, pero yo diría que algo se ha materializado en su mente y en su corazón], pero por mi reacción inmediata puedo decir que soy TAN vulnerable. Satanás ha hecho conmigo lo que ha querido”.

Satanás hace que la fruta prohibida luzca seductora. La hace atractiva. Satanás provocará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos, ese toque, esa expresión calurosa, ese intercambio de miradas, que llenarán algún espacio vacío en tu vida.

Lo que él no te dice es cuán mortal y destructor será el resultado, y escucho esto de todas las mujeres todo el tiempo.

Una mujer escribió y dijo, “A cualquiera que esté contemplando una relación inmoral, ¡POR FAVOR NO LO HAGAS! ¡ES MUERTE! Siento que me estoy muriendo. Este es el dolor más grande de mi vida.”

Otra mujer dijo,

“Me ha entristecido la pérdida de mi virginidad, tan profundamente, que casi me mata literalmente. Lo único que quería era ser capaz de presentarme a mi marido en nuestra noche de bodas, pura y sin mancha. Me sentí en ruinas, destrozada, que no servía para nada, que ya no era íntegra.”

Pero, ¡gracias a Dios por Su gracia! “La sangre de Jesús. . . nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y no hay pecado, incluyendo aquel de infidelidad marital, o pecado sexual, que no pueda ser perdonado y lavado por la sangre de Cristo.

Pero hay huellas que dejas en tu corazón cuando no piensas apropiadamente, cuando no piensas de manera sensata, y cuando te das por vencida, aun entregando tu corazón, emocional y mentalmente, a un hombre que no te pertenece. Así que Pablo dice,

Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia como los gentiles que no conocen a Dios; y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente (1 Tes 4:3-7).

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso. Espero que ustedes oren con ella por el poder de decir no al pecado y por el amor que nos motivará hacia la pureza.

Se nos manda en Filipenses 4:8 a pensar en todo lo que es puro, a pensar en cosas que son excelentes y dignas. El hermoso diseño de Dios para la mujer ha sido de gran ayuda para enseñarnos a pensar de forma sensata. En nuestro próximo programa continuaremos la enseñanza práctica y espero ustedes nos acompañen.

Si deseas contribuir de alguna forma con nuestro ministerio, ya sea económicamente o en oración, llámanos al 1-800-569-5959 desde los EE. UU. o Canadá.

Para terminar la sesión de hoy sobre la importancia de la pureza personal, aquí regresa Nancy para orar.

Nancy: Padre, oro por alguna mujer que esté escuchando hoy que está jugando con fuego, y está justificando y defendiendo cosas que están ocurriendo en su corazón, en su mente y en sus actos, algo que ella quizás ha tenido que mantener oculto o secreto.

Oh, Señor, yo oro que Tú tengas misericordia y le des convicción de pecado y la convenzas de la insensatez de descarriarse moralmente, y que Tú Señor proveas la gracia que solamente Tú puedes dar para huir de esa situación, para escapar, para hacer lo que sea necesario para perseguir la pureza y la santidad de corazón.

Oh Señor, ¿rescatarías Tú, redimirías y protegerías a aquellos que no han tomado ese camino? ¿Protegerías sus matrimonios y pondrías un cerco de protección alrededor de los esposos y esposas y los matrimonios; alrededor de las parejas jóvenes y parejas de edad avanzada?

Guárdanos del pecado, oh Señor, que nuestras vidas y nuestros matrimonios puedan reflejar al mundo la pureza de Cristo y Su amor por Su novia. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.`

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M26 – La belleza de la santidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M26 – La belleza de la santidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-la-santidad/

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: En una cultura grosera, en medio de la cual las jóvenes se han vuelto salvajes y libertinas, las mujeres cristianas deben destacarse por su pureza. Ahora bien, no estoy hablando acerca de ser autosuficientes o bonachonas, hasta ingenuas, sino de llevar una vida sana y pura en Cristo de forma que nuestro estilo de vida brille en medio de la oscuridad de este mundo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes hijos pequeños te recomendamos mantenerlos ocupados en otro lugar mientras tratamos este tema, luego regresas con nosotras. Hoy veremos lo práctica que resulta ser la Biblia al tratar sobre algunas de las conductas más indignantes que se publican en las portadas de los tabloides y sobre otras conductas indignantes que suceden detrás de las puertas con personas que nunca te hubieras imaginado. Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Como sabrán el año 2008 fue nombrado por el ministerio Aviva Nuestros Corazones, como el año de la mujer verdadera, y tratamos de enfocar todos los programas de ese año en particular hacia lo que significa ser una mujer verdadera de Dios. Ahora bien, a medida que estudiamos el libro de Tito en el capítulo 2 tenemos el retrato de una mujer verdadera como luce ella cuando ya es una mujer mayor y que es lo que ella hace para ayudar a las mujeres más jóvenes a convertirse en mujeres verdaderas.

Tito capítulo 2 en el versículo 3 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta.” Así que nos muestra un cuadro de piedad, de mujeres que temen al Señor, cuyo comportamiento refleja su reverencia por Dios, y luego vemos que ellas están para entrenar a las mujeres más jóvenes, versículo 4: “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos.”

Versículo 5: “A ser prudentes, puras”. Aquí hay pureza, una de las virtudes. “Hacendosas en el hogar”, aquí vemos la domesticidad. “Amables”, y luego tenemos la cuarta virtud, sumisión, “sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.”

Estamos yendo a través de estas cualidades que representan verdaderas características de las mujeres cristianas, y tanto hoy como en la próxima sesión, queremos echar un vistazo a la virtud de la pureza, a ser puras. Ahora bien, como es el caso de cada una de estas virtudes, la pureza cristiana contrasta de forma muy marcada con lo que es característico o generalmente cierto en un mundo incrédulo. A lo largo del libro de Tito, como hemos visto en esta serie anteriormente, la descripción del mundo es bastante gráfica y resulta ser cualquier cosa menos pura.

Por ejemplo, recuerda cuando Pablo dijo en Tito capítulo 1, versículos 15 y 16, “Mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.” Luego él nos dice en el 3:3, “esclavos de deleites y placeres diversos.”

Ellos no son puros. Ellos son esclavos de las pasiones y de los placeres. Ellos sencillamente hacen lo que su carne tiene deseo de hacer, sin importar si esté bien o mal. Esta es una descripción del mundo incrédulo.

Y quiero hablar de una forma bien clara aquí. A veces dudo acerca de este tipo de cosas porque sé que tenemos algunos oyentes quienes, gracias a Dios, tienen una exposición limitada a esos aspectos de la cultura, y tenemos adolescentes y oyentes jóvenes. No quiero en lo absoluto tentar o decir cosas que produzcan un apetito o sed por el pecado

Nunca pretendo glorificar el pecado, pero para la mayoría de nosotras, si estás respirando hoy día, de seguro tienes conocimiento de esto. No es un secreto para nadie que esta es una época que no es pura. Esta es la época de “Las Chicas Hooters”, de los desfiles de moda de “Victoria’s Secret”, de los infocomerciales de televisión —tarde en la noche— promoviendo videos de “Chicas Salvajes” en los que atractivas y jóvenes mujeres exponen sus cuerpos y cometen otros actos sexuales en público para las cámaras. Esta es la Era de Fiestas de Sexo en las universidades, donde a los estudiantes se les regalan condones y consejos para tener sexo seguro.

Esta es la época de los “swingers”, que celebran y promueven la actividad sexual no monógama y quizás —este puede que sea un término nuevo para ti— el poliamor. Esta es la práctica de tener múltiples relaciones sexuales a la vez con el pleno conocimiento y consentimiento de todos los involucrados. A esto le llaman “poliamor” que significa “amor múltiple”.

Esta es la era de Bridget Jones y otra Chick Lit con sus francos temas sexuales. Esta es la época de las series “Sex and the City” (Sexo y la Ciudad) y “Grey’s Anatomy” (Anatomía de Grey) y “America’s Top Model,” (La Top Model de América) y si no sabes de lo que estoy hablando, cuenta tus bendiciones. Es la época de música popular con contenido, tonos y líricas sexuales las cuales no podemos ni queremos leer en este programa y la época de las líneas telefónicas calientes, y así sucesivamente.

Ahora bien, en el contexto de la cultura del primer siglo donde los instintos más básicos y carnales, no estaban restringidos, donde la promiscuidad era celebrada, el apóstol Pablo nos dice en Tito capítulo 3, empezando en el versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos…pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó”.

El obró por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que el derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo. ¡Él nos salvó! ¿De qué? Del pecado, de la impureza, del libertinaje, de la decadencia, de nuestra carne, de ser esclavos de varias pasiones y placeres.

Aquellos que pertenecen a Cristo han sido salvados. Ellos han sido rescatados de esa vida impura. Ellos han sido libertados del pecado. Ellos son diferentes de aquellos que no siguen a Cristo, y esta diferencia debe ser obvia para todos.

Esta es la parte que tanto me impacta acerca del libro de Tito a medida que he estado meditando en estos tres capítulos completos —el contexto del pasaje que estamos estudiando en Tito 2— y es el marcado contraste entre aquellos que siguen a Cristo y los que no lo hacen. Así es como debe ser. Debe existir un fuerte contraste.

No debería ser difícil identificar cuando alguien es realmente un cristiano. El mundo que no cree se caracteriza por la impureza y los creyentes en Cristo deben ser puros.

El capítulo 2, versículo 14 del libro de Tito dice acerca de Cristo “Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad”. ¿Qué tanto? De toda iniquidad, para “purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.” ¿Puedes observar el contraste aquí?

● Ustedes eran inicuos; no respetaban la ley.

● Ustedes eran necios.

● Ustedes fueron desobedientes.

● Ustedes eran impuros, pero Cristo murió. Él se dio a sí mismo para redimirles de todo eso.

De acuerdo al capítulo 1 de Tito, los creyentes están supuestos a ser irreprochables en todos los aspectos de sus vidas; en lo relativo a su moral, y a su comportamiento en general. El capítulo 2, versículo 12, se nos dice que nosotros debemos “renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y vivir de forma sobria, justa y piadosamente.”

En una cultura grosera, donde las mujeres se han vuelto salvajes, las mujeres cristianas están llamadas a destacarse por ser puras. Ahora bien, no estoy hablando de que se muestren autosuficientes, bonachonas o hasta ingenuas, sino que deben reflejar una vida sana y pura en Cristo que brille como una luz en un mundo oscuro.

La palabra pura, o como está traducida en la Reina Valera del 60 como sobria y en otras versiones como casta, es una palabra algo pasada de moda pero que me gustaría traerla de nuevo al uso. Casta o pura significa “limpia de toda culpa, limpia de mancha, inmaculada, no contaminada”. Se habla de pureza moral o inocencia, de ser sin defecto moral o culpa, ser pura de mente y corazón, ser modesta y casta. Esto define como los cristianos en general y las mujeres cristianas en particular, deben vivir en este mundo.

Entonces, ya sabes que existen dos aspectos de pureza en nuestras vidas como cristianos. Primero, esta esa pureza posicional. Esa pureza es la que se da en nuestras vidas desde el momento en que nacemos de nuevo. Fuimos regenerados. Fuimos declarados justos o justificados y puras posicionalmente por el sacrificio de Cristo—esto es la justificación.

Esta es nuestra salvación inicial. Dios nos ve no como nosotros éramos sino como somos ahora en Cristo. Hemos sido salvados, y esa pureza posicional es una verdad en cada creyente.

Esa es la razón por la que, a lo largo del Nuevo Testamento, los cristianos son llamados santos. Esto no se debe a que siempre actuaron santamente. Sino que se debe a que ellos han sido hechos —han sido declarados— justos por Dios a través de la obra hecha por nuestro Señor Jesucristo, quien tomó nuestro lugar, librándonos de la muerte debido a nuestros pecados—nos declaró justos, puros delante de Dios.

Somos posicionalmente puros, y luego tenemos la otra clase de pureza pureza práctica. Esto es lo que los teólogos llaman frecuentemente santificación. Esto no ocurre en un momento y listo se acabó. Esta pureza es un proceso que se da a lo largo de nuestras vidas donde nos vamos convirtiendo en personas puras al vivir lo que Dios ha declarado —posicionalmente— que es verdad sobre nosotros. Esta es la parte —la pureza práctica— que requiere entrenamiento. Las mujeres mayores capacitan y enseñan a las mujeres más jóvenes a ser puras.

Tú no puedes entrenar a alguien para que sea un cristiano. Esta parte sucede por la gracia de Dios, a través de la fe. Es un trabajo que Dios hace en nuestros corazones, haciéndonos semejantes a Él, y Él es quien salva, no por obras que hayamos hecho.

No puedes convertir a nadie en un cristiano. El Espíritu de Dios es quien lo hace dentro de nosotros. Él nos declara justos y rectos ante Dios por Cristo Jesús. En cambio las mujeres mayores sí pueden discipular a las mujeres más jóvenes. Nos podemos discipular una a la otra en el proceso de purificarnos, de hacernos prácticamente puras, de santificarnos.

Ahora bien, quisiera que miráramos en el Antiguo Testamento un pasaje que considero es una imagen maravillosa acerca de la pureza práctica, y lo encontramos en el libro de los Salmos en el Salmo 101. Este es un salmo de David, y en mi Biblia se titula “Decisión de vivir rectamente” (LBLA).

La misericordia y la justicia cantaré, a ti, oh SENOR, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad (Salmo 101: 1-2).

En la medida que voy leyendo este Salmo, selecciono las palabras que describen un corazón que es puro o que está libre de culpa. Hay diferentes sinónimos utilizados.

Prestaré atención (voy a meditar, me detendré en) al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos.

Algunas de sus traducciones dicen: todo lo “injusto” o lo “perverso”. No pondré delante de mis ojos nada de eso.

Aborrezco la obra de los que se desvían, no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.

Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad” (versículo 1-8).

A medida que leemos este pasaje, necesitamos recordar que David tenía las mejores intenciones cuando elevó su oración al Señor. Esto reflejó su corazón durante la mayor parte de su vida, pero en algunas situaciones durante la vida de David, él hizo una serie de compromisos y no siempre vivió conforme al compromiso de tener un corazón puro como él expresó en este pasaje. Él no siempre vivió con los estándares de vida que él había establecido para sí mismo, y eso solo nos dice que para ser puros se requiere de una constante vigilancia.

No puedes bajar la guardia. Nunca llegarás al punto —no importa cuál sea tu edad— que hayas madurado de tal forma en Cristo o que lleves tanto tiempo caminando con el Señor, que llegues al punto de no necesitar de la gracia de Dios para protegerte y para salvaguardar tu corazón y para mantenerlo apartado del pecado.

Si piensas que has llegado a un lugar donde estarás exento de algún pecado, te habrás vuelto vulnerable a ese pecado y a otro tipo de pecados. Pero a medida que leemos el texto, vemos que es una expresión del corazón de David que caracterizó la mayor parte de su vida. Esto genera algunas preguntas que nos ayudan a personalizar esto.

A medida que lees este pasaje, ¿te has hecho la determinación de tener un corazón irreprensibleque sea intachable? ¿Te has propuesto vivir una vida intachable, inmaculada de principio a fin, ser pura de corazón, en tu caminar y tu hablar? ¿Estás determinada a hacerlo? ¿Has establecido esto en tu corazón?

¿Has resuelto ser pura, no solamente en público, sino también en privado? “En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa” (versículo 2). Cualquiera de nosotras puede lucir espiritual, sentada en este salón donde grabamos Aviva Nuestros Corazones; seguramente nadie gritará o dirá groserías ni actuará de forma egoísta. Quizás tengas pensamientos de este tipo, pero probablemente no los expresarás abiertamente.

La verdadera prueba de pureza no es lo que haces sentada en esta sala. La prueba de tu pureza es quien eres cuando llegas a tu hogar y como tratas a tus hijos, como tratas a tu esposo, como tratas a tus padres o a tu compañera de cuarto y a las personas con quienes trabajas y también a tu jefe—quien no siempre te trata de la forma como tu quisieras. Lo vemos en la forma como tratas a las personas que trabajan para ti. Se trata de tener integridad de corazón en los ambientes más íntimos y privados.

¿Te molesta la impureza? ¿Te perturba? Esto es algo que observo en David aquí. Él está preocupado. Él está perturbado cuando ve algo impuro. ¿Te molesta la impureza cuando la ves en los demás, cuando la ves en nuestra cultura, cuando leo ese listado que leí al principio de esta sesión acerca de la cultura de obscenidad en la que vivimos… o sencillamente ya te estás acostumbrado a ello?

¿Has visto tanta grosería y obscenidades en la televisión que ni siquiera te sacude nada de esto? ¿Te has acomodado o has aceptado el mal? O, ¿acaso has dicho “No, hay un nivel de tolerancia ‘cero’ en cuanto al pecado en mi vida”? Eso es lo que está en el corazón de David aquí—no simplemente que te moleste cuando lo ves en otros o en la cultura, sino más importante aún… te molesta cuando lo ves en ti mismo.

● ¿Lo ves en ti misma?

● ¿Tienes los ojos bien abiertos para ver el pecado en cualquier otra persona pero eres muy orgullosa para ver tus propios defectos?

● ¿Estás dispuesta a ser entretenida por aquellas cosas que son pecaminosas, que no son santas, para reírte con ellas y disfrutar de ellas?

● ¿Qué nivel de tolerancia tienes por las cosas que no son puras? ¿Toleras un poco de ello?

● ¿Alrededor de qué tipo de personas gravitas o compartes? Vemos a David en los Salmos diciendo, “Me siento atraído por las personas de corazones puros. Quiero rodearme de esas personas.”

● ¿Te sientes atraída por las personas de corazón puro, o te sientes atraída por aquellas personas cuya conversación y estilo de vida son inapropiados, fuera de tono o perversos?

● Una vez más, e igualmente importante, ¿qué tipo de gente gravita hacia ti? ¿Se sienten cómodas las personas groseras y perversas contigo, mientras cuentan sus historias? Y de ser así, ¿te podrías preguntar, por qué?

Ahora bien, no estoy diciendo que nuestras vidas deben hacer sentir mal a las personas que no conocen a Dios, en el sentido de que se sientan que les estamos juzgando o condenándoles o criticándolos. Necesitamos corazones llenos de compasión y de misericordia hacia los pecadores, pero debemos preguntarnos si las personas perciben que nos sentimos cómodos con la impureza.

Ahora quiero decir que el objetivo de todo esto, el objetivo de la integridad y el de ser libre de culpa y ser puros de corazón, no es hacernos lucir bien. Esto sería auto-rectitud o auto-justicia. El objetivo es hacer a Dios lucir bien. Es glorificar a Dios al reflejar la pureza de Cristo en nuestro mundo.

En Hebreos 7:26 se nos dice que Jesús es un sumo sacerdote santo, inocente e inmaculado. Cuando somos puros así como Él es puro, reflejamos a Cristo y glorificamos a Dios en nuestro mundo. La gente pura o las mujeres que tienen un corazón puro tienen un impacto en un mundo oscuro e impío. El impacto de sus vidas es exponer la oscuridad y atraer a otros a la luz de Cristo.

Pienso en ese pasaje de Filipenses 2 que dice “haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones”. ¿Para qué? “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (versículos 14-15).

Esta pequeña luz en mí, la dejaré brillar, déjala brillar, déjala brillar.

Ahora bien, ¿cuál es esa luz? ¿Es acaso mi santidad? No, es la pureza de Cristo, la bondad de Cristo que es santa e inocente y pura. Permíteme decirte que hay un impacto específico que las Escrituras prometen que tendrá lugar en los esposos cuando sus esposas tengan vidas puras. 1 Pedro 3 nos habla acerca de los esposos que no son creyentes o no están caminando con Dios, que “pueden ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra conducta casta y respetuosa” (versos 1-2).

Por cierto, ayer me encontré con un significado de la palabra puro en un diccionario griego, definición esta que nunca antes había notado. Este diccionario decía que esta palabra, hagnos, originalmente significaba “lo que despierta temor y asombro”, y pensé en 1 Pedro 3 cuando leo eso. Esto es lo que despierta temor y asombro en un esposo inconverso, cuando él ve a su esposa teniendo un comportamiento puro—actitud y forma de pensar puros.

La sumisión es parte de eso, y retomaremos este tema más adelante dentro de esta serie. Los cristianos siendo puros así como Cristo es puro despertarán asombro en nuestro mundo caído. La luz se encenderá. Que sea la luz. ¿Qué es la luz? Es la luz de Cristo que vive Su vida pura y santa a través de nosotros.

Luego, el objetivo final es que nosotros seamos una novia pura para Cristo. Cristo amó a Su iglesia. Él,

Se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada (Efesios 5:25-27).

Su propósito es presentar a la iglesia ante Él mismo como una novia pura y santa. Por eso es que queremos ser puros, no solo por nuestro testimonio ante el mundo, sino también por nuestro amor por Cristo; es por eso que quisiéramos ser su novia pura. A medida que somos santificados, que nos vamos purificando, y que las mujeres mayores van entrenando a las más jóvenes para ser puras, llegará el día —y esta es nuestra esperanza— cuando nos uniremos a la gran multitud en el cielo.

De acuerdo con el libro de Apocalipsis 19:6, la gran multitud es:

Como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio (hasta el versículo 8).

Así que a medida que escoges decir “sí” a la pureza de Cristo y “no” a todo lo que sea impuro y dices, “Yo quiero caminar dentro de mi casa en integridad de corazón y pureza de mis manos y vida”, no lo estás haciendo para ser recta o por tu propia justicia. No lo estás haciendo para verte bien.

Lo estamos haciendo para crear asombro, no lo estás haciendo para verte bien, lo estás haciendo para crear asombro, crear admiración en un mundo caído para que todos puedan ver la luz de Cristo encendida en nosotros, y lo estamos haciendo por amor, devoción y pasión por Cristo, cuya novia somos nosotros, para que podamos presentarnos ante Él sin culpa, sin mancha, sin tachas, sin arruga ni cosa semejante, de lino fino, brillante y puro.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo un llamado a la santidad. ¿Refleja tu vida esa belleza a un mundo en necesidad? El mensaje de hoy es parte de la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Puedes acceder a todos los programas de esta serie al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Si realmente amas a otros con el amor de Cristo, esto te mantendrá sexualmente pura. Nancy lo explicara en la próxima entrega del programa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M25 – Preparando tu mente

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M25 – Preparando tu mente

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparando-tu-mente/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy, continuando con las enseñanzas de la serie de Tito 2.

Nancy Leigh DeMoss: Necesitamos recordar que la batalla está en la mente. Pensamos que el campo de batalla son nuestras emociones, nuestras circunstancias, u otras personas— aunque algunas veces todo esto entra en la contienda. Pero al final todo se trata de la forma en que pensamos.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En las Escrituras, Dios nos llama a no poner la mente en las cosas de la carne sino a vivir conforme al Espíritu, a perseverar en Él aun con nuestros pensamientos. Hoy continuaremos aprendiendo acerca de la importancia de esto para enfrentar los desafíos de la vida.

Nancy: Quiero continuar con una sesión más sobre este concepto de ser sophron– s-o-p-h-r-o-n- (Estamos recibiendo una pequeña lección de griego en estas últimas sesiones.) Es una palabra que aparece en múltiples ocasiones en el libro de Tito.

Es traducida en la NVI como “sensata”. Si tienes La Biblia de Las Américas, está traducida como “prudente”. Es una palabra que significa “domino propio; de buen entendimiento”. Es una mente salva, sano juicio, una mente sana, una mente restringida, una mente que es dominada por la Palabra de Dios y la verdad de la Palabra de Dios.

Mientras hablábamos durante un receso antes de esta sesión, comentábamos entre nosotras que esto afecta todo. La manera que pensamos determina la manera como vivimos. Si tenemos una mente sana, entonces nuestras emociones, nuestros apetitos, nuestras pasiones, nuestros pensamientos, nuestras palabras—todo seguirá ese patrón. Nuestras decisiones y nuestro comportamiento seguirán el patrón de nuestros pensamientos.

Y si no tenemos una mente sana, entonces nuestro comportamiento, nuestras palabras, nuestras actitudes, nuestras emociones—todo seguirá a ese pensamiento no sano. Ahí es cuando terminamos en problemas.

Hemos estado hablando sobre esta palabra basados en el pasaje de Tito 2 que nos dice que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes a ser sobrias—sophronizo; es una palabra relacionada a esto. Deben enseñar a las mujeres a pensar con claridad.

Todas nosotras podemos recordar. . . aquellas de nosotras que ya no somos mujeres jóvenes, podemos recordar cuando, como mujeres más jóvenes, necesitábamos en ocasiones alguien que se nos acercara y nos dijera, “No estás pensando con claridad.”

De hecho, aquellas de nosotras que somos mujeres mayores todavía necesitamos personas que nos acompañen en ocasiones y nos digan, “Tú no estás pensando con claridad”, y ayudarnos al aconsejar nuestros corazones de acuerdo a la verdad de la Palabra de Dios.

Así que las mujeres mayores deben enseñar a las más jóvenes a ser sobrias —a ser auto controladas, discretas, pensar con una mente sana— para que puedan amar a sus maridos y a sus hijos, para que puedan ser puras, para que puedan cuidar sus hogares, puedan ser amables, y puedan ser sumisas a sus esposos. Todo lo demás sobre nuestros roles y responsabilidades en la vida fluye, en cierta medida, si tenemos un sano juicio.

Ahora, hablando de ser sobrias, esa misma palabra sobria o sana suena como muy seria. Estoy un poco preocupada de que algunos puedan pensar que esta mujer sophron —esta mujer sobria – sana— nunca se divierte o que es aburrida, rígida, cerrada, legalista, siempre disciplinada, restringida y reprimida, toda cabeza y nada corazón.

No es de eso de lo que estoy hablando. No es eso a lo que Dios nos está llamando. Estamos hablando sobre una cualidad, una característica que está viva, es vital, vibrante y palpable en nuestras vidas. Esta cualidad, esta sensibilidad espiritual —este buen juicio, o auto-control o esta mentalidad sobria —esta cualidad es iniciada, producida y permitida por la gracia de Dios.

No es algo que se puede fabricar. No es algo que simplemente hacemos que pase por la fuerza de voluntad.

¿Cómo sabemos esto? Bueno, hemos estado leyendo y estudiando en Tito capítulo 2 de que la mujer sophron es autocontrolada. Pero miren en el versículo 11 de Tito capítulo 2. El apóstol Pablo ha repasado todas estas maneras en las que hombres mayores, los hombres jóvenes, las mujeres mayores, las mujeres los jóvenes, los siervos, etc., deben vivir el Evangelio, hablando de cómo luce eso. Él habla continuamente del dominio propio, sophron, no solamente cuando le habla a las mujeres, sino cuando habla acerca de los hombres mayores y jóvenes por igual.

Después de que ha hablado acerca de todo esto, Pablo dice en el versículo 11,

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria [aquí está de nuevo la palabra sophron], justa y piadosamente.

Nosotros dependemos del poder del Espíritu Santo y de la gracia de Dios. Como Pablo le dijo a Timoteo en 2da de Timoteo 1 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía” —eso no es una mente sophron— “sino de poder, de amor y de mente sana” sophronismos, o una “mente sana”, como dice en la Reina Valera (versículo 7).

¿De dónde viene? ¿Quién nos lo dio? Dios. No tenemos eso naturalmente, no pensamos con claridad de manera natural. Es la gracia de Dios dentro de nosotras que nos permite pensar de manera sana.

Así que este tipo de dominio propio de pensamiento sensato del que estamos hablando se produce por la gracia de Dios y por el Espíritu de Dios, tendremos una persona que no será tensa, rígida o legalista, sino una persona que será encantadora, persuasiva, hermosa y libre—libre de vivir dentro de los parámetros que Dios ha diseñado para nuestras vidas. Teniendo este sophron, o siendo sophron, aumenta nuestra capacidad de orar, de amar y de servir a los demás.

Mientras pensamos sobre cómo desarrollar un estilo de vida sophron, ¿Cómo podemos desarrollar este tipo de pensamiento sano? Necesitamos recordar que la batalla está en la mente. Pensamos que son nuestras emociones o nuestras circunstancias u otras personas que son el campo de batalla—y a veces se meten en la lucha. Pero en última instancia vuelve a ser la forma en que pensamos.

Y es por eso que en Filipenses en el capítulo 4, Pablo dice, “Piensen en las cosas que son verdaderas, buenas, amables y excelentes y digno de elogio. Piensa en esas cosas” (versículo 8, parafraseado).

En Colosenses capítulo 3, Pablo dice, “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (versículo 2).

Y en Romanos capítulo 8 Pablo dice,

Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al espíritu, en las cosas del Espíritu. [Esos son las personas que son sophron.] Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz (versículos 5-6).

Isaías capítulo 26, versículo 3: dice “Tú guardarás en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Versión Reina Valera).

¿De dónde viene esa paz? De la mente, sophron, está fija en Dios.

Primera de Timoteo capítulo 5 describe a una mujer que es viuda. Ella se ha quedado sola, pero tiene puesta su esperanza en Dios y continúa en súplicas y en oraciones noche y día (versículo 5). Ella vive una vida sophron. Ella podría tener muchas razones para desesperarse, para estar deprimida, para estar melancólica, para estar desanimada, o para ser egocéntrica, demandante. Pero no: Ella pone su esperanza en Dios. Entonces, ¿qué ella hace? Ella invierte su tiempo provechosamente orando, en un ministerio de intercesión.

Entonces, en el siguiente versículo, Pablo describe a la mujer que no es sophron. La otra viuda que es autoindulgente. Esta mujer que no es sophron, él dice, esta está “muerta aún viviendo” (versículo 6). Ella no experimenta la vida y la paz que proviene de una mente puesta en las cosas del Espíritu. Necesitamos tener nuestras mentes renovadas, transformadas por la Palabra de Dios.

Estaba hablando con un amigo hace días que acaba de nacerle un nieto con un defecto congénito grave. El niño ha tenido convulsiones y no está fuera de peligro todavía, así que no estoy segura exactamente cuál sea el desenlace. Pero mi amigo ha estado caminando con su hija a través de todo este proceso.

Creo que su hija ya tiene tres o cuatro niños más, así que tiene sus manos llenas. Ella es una mamá que enseña en el hogar, y ahora ella tiene este pequeño que necesita cuidado y atención constantes y que rápidamente puede dejar de respirar. Por lo tanto, ella no puede alejarse ni un segundo o dejar de prestarle atención. Se requiere de un cuidado continuo de 24 horas. Es un tiempo en sus vidas aterrador, difícil, agotador.

Pero mi amiga Susan, quien es la abuela en esta situación, ha sido enseñada a ser sophron en este tipo de crisis. ¿Sabes cómo ella ha aprendido? Porque treinta y pico de años atrás, ella tuvo un hijo que nació con un defecto congénito grave y que requirió años de atención durante todo el día.

Susan estuvo noche tras noche, tras noche, tras noche, por días y semanas y meses y años, cuidando a su hijo. En el proceso, ella me dijo, “No tenía ningún lugar adonde ir sino al Señor.” Ella me dijo, “No tenía una mujer en mi vida que me enseñara a fijar mi pensamiento en la Palabra de Dios. Pero estaba desesperada. Fui al Señor, y el Señor fijó mi corazón y mi mente en Su Palabra.»

Bueno, ¿Qué está haciendo ella ahora? Ya han transcurrido décadas. Ella es una mujer mayor que ya ha pasado por esto. Ahora, como una madre a su hija mayor, ella le está enseñando a la más joven a ser sophron, a ser de mente sana. Ella está dirigiendo a su hija Lacy hacia la Palabra de Dios y ayuda a Lacy a pensar claramente en medio de esta situación.

Es algo tan hermoso de observar, en esta situación tan difícil, el poder de una mujer mayor acompañando y entrenando a una mujer más joven a ser sophron.

Después de nuestra última sesión de grabación, un grupo de nosotras nos reunimos con una amiga muy querida que estaba aquí en la sesión. En esa sesión nos dijo que había sido diagnosticada con leucemia aguda y se estaba alistando para ir al hospital, donde ahora se encuentra, para quimioterapia extrema. Durante las próximas semanas, esta mujer tendrá dosis masivas de quimioterapia para tratar y lidiar con esta leucemia.

El pronóstico, humanamente hablando, da miedo. Mientras hablábamos y orábamos con esta mujer, algo que verdaderamente me tocó… Yo conozco a esta mujer desde hace mucho tiempo, y esta no es la primera situación difícil que ella ha enfrentado… He visto a esta mujer, a través de las pruebas, la he visto meterse en la Palabra de Dios y obtener sophron.

Ella ha recurrido a las caminatas ya que así puede memorizar y meditar en las Escrituras. Por años, ella estaba haciendo esto porque estaba desesperada. Tenía que hacerlo. Ella ha estado renovando su mente con la Palabra de Dios día tras día, semana tras semana, año tras año.

Bueno, aquí está ella ahora en la mayor crisis física de su vida, una crisis de vida o muerte, enfrentando solamente lo que Dios sabe qué, y sabiendo que lo mejor que ella enfrenta, humanamente hablando, no es una situación placentera— por lo menos por las próximas semanas. Pero ella está sophron.

Claro, ella está tentada a atemorizarse; ella tiene emociones. Todo esto es muy real. Pero su mente está tan cimentada en la Palabra de Dios que cuando llega la presión o viene la crisis, su decisión es pensar, “Confía en Dios”, tener un corazón firme, cantarle al Señor, como vimos en una sesión anterior.

Así que vemos la importancia de meditar en las Escrituras, llenando tu mente y tu corazón. Y no esperes hasta que llegue la crisis para hacerlo, porque si esperas hasta ese entonces, no lo tendrás cuando lo necesitas.

Hemos estado estudiando sophron —el pensamiento sensato, con dominio propio; mente sana— en libro de Tito. Pero quiero que vayamos por un momento al libro de 1ra de Pedro, donde se ve este mismo concepto. Hay tres referencias en la carta de 1ra de Pedro a la sensatez y al autocontrol. Vayan conmigo a 1ra de Pedro capítulo 1, a los versículos 13 y 14.

Pedro dice, “Por tanto”—y el “por tanto” está hablando de lo que acaba de preceder, la maravilla de la salvación que él acaba de describir. Debido a lo que Dios ha hecho y esta obra impresionante de la salvación, “ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.”

Pedro está diciendo, “Si tienes un buen entendimiento sobre el Evangelio y preparas tu mente para la acción sobre la base de lo que sabemos que es verdad, entonces tendrás una vida santa en vez de llevarte de tus pasiones carnales naturales.”

Eso es lo que él describe en el versículo 14:

Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia, sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.

Así que el pensar con buen juicio, de forma sensata, el ser de mente sobria, tiene como resultado el vivir de manera piadosa.

Ahora, esa frase, “ceñid vuestro entendimiento para la acción”—esa es la manera que se lee en la LBLA, la cual he estado usando. Pero la frase literal en el griego original sería “ceñir los lomos de tu mente”. De hecho, esa es la forma en que leen algunas de sus traducciones.

Ceñir los lomos de vuestro entendimiento, o preparar sus mentes para la acción, se refiere a esa antigua práctica de recoger sus túnicas cuando necesitaban actuar con rapidez, cuando necesitaban correr o pelear en una batalla.

Aquí se aplica a la forma en que pensamos, ciñendo los cabos sueltos de tu pensamiento —recogiendo tus pensamientos— para que puedas rechazar formas equivocadas de pensamiento y la seducción de la tentación y de lo mundano, para que puedas vivir una vida santa porque tu pensamiento es sobrio.

Pero para hacer esto, para ceñir los lomos de tu mente, para ser prudente, para ir preparando nuestras mentes para la acción, requiere esfuerzo y vigilancia. Y la idea de la disciplina no es un concepto popular. No suena muy divertido hoy en día.

Queremos los resultados finales—un cuerpo en forma, un matrimonio feliz y relaciones saludables. Pero no queremos disciplinarnos nosotros mismos o trabajar para llegar allí. Queremos ser capaces de tomarnos una pastilla o llamar un número 800 y que esto sencillamente ocurra.

Pero Pedro dice —vayan al capítulo 4 de 1ra de Pedro— “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed pues prudentes”—sophroneo; ahí está de nuevo nuestra palabra—“y de espíritu sobrio para la oración” (versículo 7). La Nueva Versión Internacional dice, “Así que, para orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada.”

Mientras estaba estudiando este pasaje, fue casi como una revelación en mi mente, se me ocurrió que una de las razones por la cual lucho tanto con la oración privada es porque mi mente se distrae. Me distraigo tan fácilmente. Y pensé, “Si no aprendo a ceñir los lomos de mi mente, si no logro tener una mente sobria, sophron, disciplinada; si no logro ser controlada de mente, una de las cosas que pudiera obstaculizarse es mi vida de oración.”

De hecho, obstaculiza mi vida de oración. Y yo pienso, “¿Qué querrá hacer Dios a través de mi vida? ¿Qué podrá querer hacer Él a través de tus oraciones como esposa, como madre, como una mujer en tu lugar de trabajo? Pero no puedes orar porque estás demasiado distraída.”

Es otra razón para convertirse en sophron. Y ser sophron no solo nos permite orar, sino que también nos permite amar correctamente.

Miren los versículos 8-9:

Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Sed hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones. (NIV).

Verás que como una mujer de capítulo Tito 2, vas a ser llamada a dar, a servir, a amar, a derramar tu vida cuando no sea fácil, cuando lo tengas que hacer 24 horas los 7 días de a la semana, cuando tengas al bebé llorando o al niño enfermo despierto a la mitad de la noche. ¿Cómo lo vas a manejar?

Tienes que ser sophron si quieres ser capaz de amar bien y extender hospitalidad —primero a aquellos en tu propia familia— sin quejarte. Comienza con ser sobria y prudente.

Y luego en 1ra de Pedro capítulo 5, versículo 8, dice: “Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar.” Si no somos prudentes, sophron, y vigilantes, no vamos a tener ninguna defensa espiritual.

Proverbios 25 dice, “Como ciudad invadida y sin murallas es el hombre que no domina su espíritu” (versículo 28).

¿Recuerdas al comienzo de esta serie cuando les di una ilustración, una historia, acerca de un experimento que fue conducido por un investigador de Stanford? Él tomó niños, de cuatro años de edad, a una habitación y les mostró un malvavisco.

El dijo, “Voy a salir de esta habitación y voy a hacer algunas diligencias. Estaré fuera como por 20 minutos. Mientras esté fuera, si dejan este malvavisco aquí y no se lo comen, cuando regrese les daré otro malvavisco, y podrán tener ambos.”

Entonces él salió de la habitación y observó lo que estos niños hacían. Algunos de estos niños eran tan impulsivos que no se podían controlar. De inmediato se comieron los malvaviscos.

Luego otros trataron. Resistieron durante un tiempo, pero no pudieron resistir más. Finalmente cedieron y se comieron el malvavisco.

Y hubo cerca de un tercio de los niños que esperaron hasta que el hombre regresara. Controlaron sus impulsos, y obtuvieron la recompensa del segundo malvavisco.

Entonces, 14 años después, los investigadores estudiaron a esos niños de cuatro años, cuando ya tenían 18 años, y mostraron el curso tan diferente que sus vidas habían tomado—los que ejercitaron dominio propio con los que no lo ejercitaron. Si has escuchado esta sesión, recordarás esa ilustración.

Vino a mi mente mientras estudiaba 1ra de Pedro y Tito sobre este asunto de la sensatez y el autocontrol. Tanto Pedro como Pablo, en el libro de Tito, atan el autocontrol a la recompensa futura, a una esperanza futura.

Escucha lo que dice Tito en el capítulo 2, versículos 11-13:

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente. [¿Cuál es la clave?] Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

¿No te suena eso como un niño esperanzado a que el hombre vuelva para así poder ganarse otro malvavisco? Estamos esperando algo mucho más maravilloso que lo que nuestra mente puede comprender. Eso es lo que nos va a mantener con mentes sobrias, autocontroladas; lo que mantendrá nuestro pensamiento sano, ahora; mientras aguardamos la esperanza bienaventurada.

Pedro dice la misma cosa: “Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza, completamente en la gracia que se os tendrá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:13).

Pedro dice, “Mas el fin de todas las cosas se acerca. Por lo tanto”—a la luz de lo que viene, a la luz de nuestra esperanza futura, a la luz de nuestra recompensa futura—“sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración” (1 Pedro 4:7).

Algunas de ustedes han leído La Travesía del Viajero del Alba, uno de los libros de las Crónicas de Narnia. En ese libro, Edmund, Lucy y Caspian están en un viaje desde Narnia, dirigiéndose hacia el Este, hacia el país de Aslan en el fin del mundo.

En un punto de su largo viaje, su barco, el Viajero del Alba, ancla cerca de la tierra y todos desembarcan. En este punto, algunos de los marineros están cansados del largo viaje. Quieren detenerse y pasar el invierno donde están, para entonces devolverse hacia el oeste y regresar al hogar en Narnia en la primavera. Les han dicho que si permanecían donde estaban, se les ofrecería una fiesta digna de un rey cada noche. Esto los hace aun más reacios a continuar hacia el final del mundo y al país de Aslan.

Pero mientras esto sucede, Caspian y Edmund están tratando de descifrar cómo pueden motivar a los marineros a mantenerse en camino hacia el país de Aslan.

¿Recuerdas a Reepicheep, el ratón noble que habla? Él habla, y expresa su determinación de mantenerse avanzando sin importar nada. Esto es lo que Reepicheep dice:

“Mis planes están hechos. Mientras pueda, navegaré hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando me falle, voy a remar hacia el este en mi barquilla [que es un barco pequeño], y cuando ella se hunda, nadaré al este con mis cuatro patas. Y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al país de Aslan, me hundiré con mi nariz hacia la salida del sol.”

Preparando sus mentes para la acción y siendo de mente sobria. Pon tu esperanza completamente en la gracia que te traerá la revelación de Jesucristo. Vivan vidas autocontroladas, justas y piadosas—esperando, deseando, anhelando, anticipando ansiosamente, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín te ha estado llamando a algunas disciplinas de la mente para que estés lista para cualquier desafío que tengas que enfrentar. El mensaje de hoy es parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Bueno, en un mundo en el que parecería que las muchachas se han vuelto salvajes, el libro de Tito se hace muy práctico. Descubre por qué, mañana cuando regresemos a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M22 – La belleza de tu paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M22 – La belleza de tu paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-tu-paz/

Carmen Espaillat: Una mujer le escribió a Nancy Leigh DeMoss ilustrándole la forma en que se desarrolla un sano juicio.

Nancy Leigh DeMoss: Ella dijo, “Usted me ha ayudado a darme cuenta de mi ingratitud y de mi espíritu quejumbroso son una realidad un ataque a la vida que Dios ha escogido para mí, la cual yo he estado detestando”. Dios comenzó a transformar su forma de pensar mientras ella escuchaba y aceptaba la Palabra de Dios. Ella dijo: “Gracias por hacerme entrar en razón—sophron—y por mostrarme otra vez la bondad del Dios al que servimos.”

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, el apóstol Pablo nos ha estado hablando de algunos temas muy relevantes de nuestros días. Hemos estado estudiando sus palabras en Tito 2 con Nancy Leigh DeMoss. Aquí está ella para continuar con la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy: Sin lugar a dudas, la nación de los Estados Unidos de América ha sido bendecida con ser la nación más rica y próspera, probablemente en la historia del mundo. Tenemos más oportunidades y más comodidades que cualquier otra generación en la historia. Pero siendo este el caso, me intriga y me pregunto por qué tenemos ciertos padecimientos en nuestra cultura.

● ¿Por qué hay tantas familias atrapadas en deudas de tarjetas de crédito e hipotecas que no pueden pagar?

● ¿Por qué hay tan alto índice de desordenes mentales y emocionales en nuestra sociedad?

● ¿Por qué hay tanta depresión crónica, desórdenes de bipolaridad y déficit de atención con hiperactividad en los niños?

● ¿Por qué somos tan adictos como cultura —lo que hablamos anteriormente en esta serie sobre las cifras aterradoras de consumo de substancias—pornografía fuera de control, desórdenes alimenticios, la obesidad que literalmente nos está matando?

● ¿Por qué somos tan corrompidos moralmente?

● ¿Por qué hay tan alto índice de divorcios y adulterios, pasiones sexuales desenfrenadas y perversión?

● ¿Por qué todos estos tipos de enfermedades, aflicciones y padecimientos en nuestra cultura?

Bueno, hay muchos factores, y no quiero simplificar el tema aquí, pero yo creo que mucho de lo que he descrito es el fruto de no tener una mente sana. Dijimos que ser sensatas, ser sophron, en la palabra griega s-o-p-h-r-o-n, significa ser “sensible, tener autocontrol, pensar con sabiduría”. Pensar sabiamente está basado en una doctrina sana acerca de Dios, de Su Palabra y de Sus caminos. Pero dentro de nuestra cultura, generalmente, hemos fomentado el pensar insensatamente, y esto ha afectado la forma en que vivimos.

A medida que pienso en la época en que Pablo escribió el libro de Tito, que hemos estado estudiando durante estas últimas semanas, pienso acerca del Imperio Romano. Esta fue ciertamente una época conocida por ser decadente, perversa. Había un abuso desenfrenado de substancias e inmoralidad, parecido a nuestros días.

Dentro de esta cultura, en el cumplimento del tiempo, Jesús nació, vivió, murió y resucitó de nuevo y envió a su Espíritu Santo e inició la iglesia. La iglesia de Jesucristo nació en una cultura perversa, corrompida, obscura y caída, y en medio de esta obscuridad, los autores del Nuevo Testamento a medida que escribían las epístolas, las cartas a esas primeras iglesias, a esos primeros creyentes, esos seguidores de Cristo fueron llamados a ser sophron: sensibles, sensatos y a tener dominio propio.

Ellos fueron llamados a destacarse. Ellos tenían un pensamiento sano en un mundo que había perdido el tino. Sus vidas reflejaron la belleza, el balance, la estabilidad que el Evangelio trae a una mente, a una vida, a un hogar y a una cultura.

Ahora bien, en Tito capítulo 2, hemos estado estudiando cómo las mujeres ancianas deben entrenar a las mujeres jóvenes a ser sensatas, a tener una mente sana. Y, ¿cómo se refleja eso? ¿Qué es lo que significa? Esto significa que deben amar a sus esposos e hijos, y que deben tener dominio propio y ser sensatas. Hemos visto que esto es fundamental para hacer realidad nuestras otras obligaciones, funciones y responsabilidades como mujeres.

He estado pensando en lo que significa tener una mente sana, con dominio propio, sensible. Y dependiendo de tu versión de la Biblia. Es la palabra griega, sophron, en tu juicio cabal. El Señor me trajo a la mente un relato de los evangelios. Quiero pedirles que vayan a este pasaje en Marcos capítulo 5. Esta historia se encuentra en todos los demás evangelios sinópticos, en Mateo, Marcos y Lucas, pero quiero que miremos la versión de Marcos, el capítulo 5. Al final de esta historia —y quiero iniciar en el final— después regresaremos al principio. Al final de esta historia, encontramos una palabra relacionada con sophron, mente sana, sensible, con autocontrol.

Veamos el versículo 15 en Marcos, capítulo 5. Nos dice que la gente de la ciudad salió, y ellos encontraron (a este hombre) “sentado, vestido y en su cabal juicio”. Ahora bien, esa palabra “cabal juicio” es la palabra sophronetto… sophoron… sophronetto. Era un hombre que estaba en su cabal juicio. Uno lee esta descripción y uno se dice, “suena tan normal”. Él estaba ahí sentado; él estaba vestido y estaba en su juicio cabal. ¿No es así como todos deben estar? Bueno, lo extraordinario de esta descripción al final de la historia es que esta representa un cambio asombroso de la condición en la que se encontraba este hombre al principio de la historia.

Vayamos de regreso al versículo 1, y ahí veremos esta vívida descripción de un hombre que es todo menos sophron; estaba en todo menos en su sano juicio.

Marcos 5:1,

Y llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. Y cuando Él salió de la barca, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo.

En el relato de Lucas capítulo 8 se dice que él tenía demonios. Yo no voy a inquirir en todo lo que esto significa, todo el estudio de demonios y como éstos afectan a la gente. Este es un estudio completamente diferente. Pero lo que quiero que vean es que estos demonios habían afligido a este hombre, y que Satanás, quien es el príncipe de todos los demonios, trabaja a través de nuestras mentes. Él engaña. Él tuerce la verdad, y cuando nosotros creemos sus mentiras, nuestro pensamiento se distorsiona; se destruye y al final nos volvemos irracionales. Más allá de estar en su mente sana, este hombre estaba desquiciado, y esto afectó todo acerca de él.

El versículo 3 nos dice que él vivía entre los sepulcros. Y permítanme solo insertar aquí el pasaje paralelo de Lucas capítulo 8. Así es como describe a este hombre. Dice: “…por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros” (versículo 27). Ahora bien, este ya no parece una persona normal.

Continuando en Marcos 5:3 dice,

Y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas; porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.

Una situación muy trágica aquí. John MacArthur en su estudio de la Biblia dice que “dando gritos” se refiere a un grito sobrenatural continuo pronunciado con intensa emoción, y que las piedras que él usaba para cortarse a sí mismo eran como rocas hechas de pedregales con puntas irregulares filosas.

Así que aquí vemos a un hombre que está en muy, muy mal estado, y miren su condición. No es una condición temporal. No es como que él haya tomado un descanso temporal de sus sentidos. Esto es una condición crónica. Las Escrituras dicen que esto había estado ocurriendo ya por mucho tiempo. Dice que “noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.” Esta era la condición de su vida. Él había perdido el juicio. Él era un hombre salvaje. Él está completamente sublevado, fuera de control.

Él está bajo la influencia, bajo el control de poderes demoníacos—al extremo. Su condición mental era influenciada por demonios; y lo que no sabemos es cómo este hombre haya dado lugar a los demonios, no tenemos ese trasfondo. Pero por lo que haya sido, él termina en este lugar, en esta condición mental; la falta de una mente sana dio como resultado este comportamiento bizarro, extraño y errático.

Aquí está un hombre que andaba completamente desnudo; apartado de las personas. Él estaba aislado, solitario, y él está contaminado, de acuerdo a la ley judía, por estar cerca de las tumbas, porque los judíos no podían tocar cadáveres. Así que él no podía tener ninguna relación con los creyentes judíos. Él es violento. Él es peligroso para él mismo y para los demás. Él necesita ser sujetado, pero se desata repetitivamente. Y esto describe a alguien que está en una agonía mental y emocional—se corta a sí mismo, violento, con un comportamiento destructivo.

Ustedes pensarán, “Vaya, esto es tan extremo. No puedo imaginarme nada como esto”. Bueno, el hecho es que esta es la descripción de cómo muchas mujeres viven hoy en día—a mayor o menor grado. Se cortan a sí mismas. Escuchamos de esto hoy en día, y déjenme decirles que no solo le pasa a las jovencitas. Les pasa a mujeres mayores, maduras, esposas y madres. Hay mujeres en nuestra audiencia que con sus desordenes alimenticios y con su tendencia a cortarse han dañado sus propios cuerpos; o han sido un peligro para la vida de otros debido a su comportamiento errático, extremo y extraño.

En algún grado, mayor o menor, todas nosotras mostramos evidencia en algún momento de un comportamiento que no es el resultado de una mente sana, mostramos no estar en nuestro juicio cabal. Veo esto en ocasiones en los correos electrónicos que nos llegan a Aviva Nuestros Corazones. Una mujer nos escribió recientemente, y ella dijo:

“Acabo de tener un arrebato con mi hija de preescolar. Me duele pensar en ello. Últimamente he estado fuera de control al momento de comunicarme con ella y con mis otros hijos. Me he encontrado haciendo lo mismo que odiaba recibir de mi madre, pero por alguna razón me enojo muchísimo. Leo de padres que abusan de sus hijos, y me pregunto si yo también fuese capaz de hacerlo”.

Ahora, esto podría describir un patrón en tu vida, o tal vez pudiera describir solo unos momentos en tu vida, algo sucede que te hace explotar, pero hay momentos en los que tú simplemente, como mujer, te sientes fuera de control. Tal vez por la gracia de Dios logras controlarlos por las apariencias, pero todas nosotras tenemos tiempos así.

No te sientes ahí y me mires como que no sabes de lo que te estoy hablando. Si tú eres mujer, tú sabes de lo que estoy hablando. Hay momentos en los que sientes, “Si Dios no frenara mi vida, yo estaría muy, pero muy fuera de control en este mismo instante”. Hay momentos que no ponemos atención a las restricciones. Las pasamos por alto y nos salimos de control en nuestro tono de voz, o en lo que decimos, o en la forma que lo decimos, o en nuestro comportamiento.

Recibimos otro correo de un hombre diciendo, “¿Pudieran por favor orar por mi esposa?” No voy a leer todo ni puedo darte todo el contexto, pero aquí está un hombre que estaba muy abatido y consternado por algunas situaciones en su matrimonio. Quiero solo sacar este extracto porque se relaciona con el tema, y creo que describe algunas veces la forma en que vivimos muchas de nosotras. Él dijo:

“Ella vive con altas y bajas—constantes ataques de pánico, ansiedad, acciones y actitudes hirientes hacia mí, hacia la familia e incluso hacia ella misma. Durante todo nuestro matrimonio ha habido cortos periodos de paz, y esos han sido geniales, pero la mayoría de los años han estado repletos de problemas y de confusión espiritual, es como vivir con el enemigo, casi como tener que rescatarla de sí misma a diario. Me rompe el corazón.”

Bueno, esta es una situación extrema, y este matrimonio está obviamente en crisis. Esto no pasó de un día para otro, pero aquí está una mujer, aquí vemos dos mujeres —recordando la que describí primero— que no tienen una mente sana. Ellas no son sophron, sus vidas están fuera de control porque sus mentes están fuera del control del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios.

Si regresamos al hombre que vivía en los sepulcros en Marcos capítulo 5, las Escrituras nos dicen que nadie podía detenerlo o frenarlo. Nadie podía ayudarlo. De nuevo, a medida que pienso en las mujeres que nos escriben a Aviva Nuestros Corazones, con todos los diagnósticos psicológicos que hay hoy en día, las mujeres están siendo atendidas de muchas formas diferentes, con muchos métodos y medios diferentes.

Pero lo que veo en muchas de estas mujeres es que nadie ha sido capaz de ayudarlas. Ellas no encuentran ayuda. Ellas van donde un terapeuta. Ellas van donde un doctor. Ellas van donde un consejero. Ellas van donde su pastor. Ellas van donde una amiga. Pero ellas no mejoran. Nadie es capaz de ayudarlas a controlarse y tener una mente sana. En muchos casos ellas no cambian.

Esta era la realidad de este hombre. Este hombre que había sido tan oprimido y afligido por esta posesión demoníaca y por este descontrol, irracional, sin juicio y con un comportamiento extraño, ahora se encuentra con Cristo. Cristo es su única esperanza. Quiero decirte, aún si tu comportamiento es tan extremo como el de este hombre, o si solo son pequeñas faltas de sophron en tu vida cotidiana, Cristo es tu única esperanza. El poder de Cristo fue el único poder que pudo confrontar y doblegar a los demonios y restaurarle a este hombre su cordura.

En el versículo 6 nos dice que, “cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él”, lo que necesitamos hacer muchas de nosotras las mujeres es ir a Cristo, ir a Jesús. Correr a Él. Postrarnos delante de Él. Pero aquí todavía hay una lucha. Miren el versículo 7, “y gritando a gran voz, [esto en realidad es el demonio gritando dentro de él] dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te imploro por Dios que no me atormentes”.

A medida que sigan este pasaje recordarán que Jesús sacó a estos demonios y les dio permiso de entrar en un hato de cerdos que estaban paciendo cerca de ahí. Los cerdos se precipitaron por un despeñadero al mar y se ahogaron. Pero lo que vemos en este pasaje, al llegar al final del versículo 14, es que un encuentro con Jesucristo es transformador. Lo cambia todo. Como resultado de encontrarse con Cristo, los demonios fueron echados fuera y la mente de este hombre fue sometida al control de Cristo. El encuentro con Cristo fue transformador. La mente de este hombre fue sometida al control de Cristo.

No quiero que en este instante tu mente se desvié a pensar cómo la actividad demoníaca pudiera afectarte a ti o a este hombre o a otros—ese no es el punto que quiero obtener de este pasaje. El punto es que a este hombre le fue restaurada su cordura porque Cristo vino y trajo estabilidad a su mente.

Miren el versículo 14, “y los que cuidaban a los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver lo que había sucedido”. Les diré algo, cuando las mujeres someten sus mentes al control del Espíritu Santo de Dios, habrá tal cambio que la gente vendrá a ver lo que pasó. Ellos querrán saber, “¿Qué te pasó? ¿Qué pasó?” Estarán sorprendidos. Ellos estarán maravillados.

Y ahora, para la última parte de este relato, permítanme citar la forma en que Lucas lo dice en Lucas 8:35,

Salió entonces la gente [esto es la gente de la ciudad y del campo], a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio.

Ese pequeño detalle de que él estaba sentado a los pies de Jesús es un detalle que no vemos en el evangelio de Marcos. Marcos solo nos dice que él estaba sentado, vestido y en su cabal juicio, pero Lucas nos dice dónde estaba él sentado —estaba sentado a los pies de Jesús— vestido. Este hombre había andado completamente desnudo por años, o al menos por mucho tiempo, y ahora estaba vestido y en su cabal juicio. ¿Le tomó diez años de terapia? No. Al instante Jesús restauró su mente —sophronetto – sophron— su mente sana.

Rápidamente se corrió la voz. Todos sabían acerca del cambio de este hombre.

El enemigo está trabajando en las mentes de un sin número de mujeres hoy en día, aun en mujeres cristianas. Hemos adoptado patrones de pensar que no son sensatos, y como resultado, hemos dado lugar a que el enemigo gane terreno y se dé gusto en tantas de nuestras mentes y de nuestras vidas. Muchas veces la razón por la que nos sentimos tan fuera de control es porque nuestro pensamiento no está basado en una mente sana, pero alabado sea Dios por el poder de Cristo para restaurarnos a un nuestro juicio cabal. Verán, ser sophron —ser sensibles, con autocontrol o dominio propio— es en realidad tener la mente de Cristo; la mente de Cristo.

Déjenme leerles un ejemplo. No es particularmente uno dramático, pero es una ilustración, creo yo, de cómo vivimos muchas de nosotras. Es una ilustración de cómo Cristo puede transformar una mente sin juicio a tener una mente sana.

Una mujer nos escribió, y ella nos dijo,

“Mi esposo fue llamado al ministerio hace alrededor de 9 meses y nuestra familia tuvo que mudarse a otro estado. Nuestro sueldo se redujo en un 50%, nuestra vivienda se redujo en un 50% y mi gozo también se redujo en un 50%. Por los últimos nueve meses he estado murmurando en mi corazón y a veces en voz alta sobre las cosas que ya no tenemos o las que desearía tener. He codiciado [esto es una verdadera lucha en mi mente] toda posesión imaginable y me he sentido completamente miserable en la vida que Dios me ha dado en Su gracia.”

Aquí está una mujer que no tiene un pensamiento sano, y como resultado ella se sentía miserable e hizo a otros miserables a su alrededor, estoy segura de esto. Ella continuó,

“Usted me ha ayudado a darme cuenta que mi ingratitud y mi espíritu quejumbroso son en realidad un ataque a la vida que Dios ha escogido para mí, la cual yo he estado detestando.” [Dios comenzó a transformar su forma de pensar al paso que ella escuchaba y aceptaba la Palabra de Dios. Y ella dijo,] “Gracias por devolverme mi sano juicio y mostrarme otra vez la bondad del Dios al cual servimos.”

Ven, cuando ella no estaba pensando correctamente, ella se estaba enfocando en las cosas que ella no tenía. Pero cuando ella comenzó a pensar correctamente, ella se enfocó en la bondad de Dios. Cuando ella no estaba pensando correctamente, ella se sentía miserable. Ella redujo su gozo a la mitad, pero cuando ella comenzó a pensar correctamente, su gozo regresó; y es cuando ella dice, “Este pequeño apartamento” —su circunstancia no ha cambiado; ella todavía tiene la mitad del espacio que tenía antes— pero “este pequeño apartamento estará ahora lleno de gozo cada mañana al darle gracias al Señor por todo lo que Él ha escogido para mí”.

Él restaura nuestras mentes. Un encuentro con Cristo nos restaurará y nos devolverá el juicio cabal.

John Greenleaf Whittier fue un poeta en el siglo 19, un nombre quizás familiar para ustedes. En 1872, él escribió un largo poema narrativo que lo llamó “The Brewing of Soma” (“La Cerveza de Soma”). Este poema épico describe a sacerdotes vedas o hindúes que tratan de evocar una experiencia religiosa al ir al bosque y tomar un brebaje llamado Soma hasta llegar al estupor y perder los sentidos. Es un poema muy extraño. Tal vez no les sea familiar, no lo era para mí hasta que lo encontré en el internet el otro día.

Después de describir esta rara escena de los sacerdotes tomando hasta perder sus sentidos, Whittier escribe este extenso poema, un himno, que nos es familiar a muchas de nosotras, y proviene de este poema, y es un himno que tal vez puede ser más relevante hoy en día que cuando primero fue escrito, casi 140 años atrás. En nuestro contexto contemporáneo, habla de una cultura que es dependiente a las sustancias o de sentir emociones.

Aquí está lo que el himno dice:

Amado Señor, Padre de todos,

¡Perdónanos nuestras necedades!

Revístenos en mente buena y justa.

Que con vidas puras te sirvamos,

Y con más honda humildad te adoremos.

Qué oigamos el llamado de tu gracia

Con la llana confianza de los pescadores.

Y al igual que aquellos,

Sin palabras levantémonos

Y sigamos en pos de ti.

En el descanso del séptimo día,

En la calma de las colinas galileas,

Jesús se arrodilló compenetrándose

Con tu silencio eterno y con tu amor.

Con tu profunda quietud

Ven y avasalla todas esas palabras

Y obras nuestras que ensordecen el delicado silbo del llamado,

Y haz que en silencio tu bendición,

Como el maná, nos caiga.

Esparce tu rocío de sosiego

Hasta que cesen todas nuestras luchas.

Quita de nuestras almas la fiebre y el bullicio;

Y haz que nuestras vidas ordenadas

Confiesen lo bello de tu paz.

Sopla por entre los ardores del deseo

Tu frescura y tu bálsamo;

Enmudece los sentidos, aquieta la carne;

Y por entre el terremoto, el viento, el fuego,

Habla tú, oh voz apacible de calma.

Oh Padre, como oro que Tú pudieras, por medio del poder de Cristo, nombre que es sobre todo nombre, ante el cual los demonios mismos tienen que inclinarse y huir, en el poder de Su nombre, que Tú pudieras revestirnos con una mente sana, y que nuestras vidas ordenadas manifiesten la belleza de Tu paz. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a tener una vida hermosa y pacífica—no la que viene por trabajar o esforzarse más, sino la que proviene de tener una mente sana.

Cuando desarrollas un juicio cabal, nadie puede ver lo que está pasando, pero ese proceso interno, silencioso puede llevar a un éxito exterior visible. Sabrás cómo, la próxima semana, espero que nos volvamos a reunir en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M21 – Pensamiento sano

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M21 – Pensamiento sano

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pensamiento-sano/

Carmen Espaillat: La Biblia te invita a desarrollar buen juicio. De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, esto es muy importante.

Nancy Leigh DeMoss: No puedes amar a tu esposo y a tus hijos si no tienes sano juicio. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes claridad de pensamiento, vas a responder de manera poco amorosa.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A veces, las presiones vienen hacia ti tan rápido, que parece que no pudieras pensar con claridad, pero Nancy ha estado explicando cómo Dios nos puede enseñar a pensar con claridad, a tener un sano juicio, no importa qué. Es parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: En esta serie de Tito capítulo 2, estamos hablando sobre una virtud que he llegado a creer que es fundamental para vivir la vida cristiana. Si no dominamos esta virtud en particular, creo que lucharemos con todo lo demás. Estoy empezando a ver… o el Señor está comenzando a conectar algunos puntos en mi propia vida, en mi propia forma de pensar acerca de por qué esta virtud es tan importante.

Es algo que se enfatiza en el libro de Tito y también muy particularmente a través de 1era y 2da cartas a Timoteo, las epístolas pastorales. Pablo habló a los pastores sobre el desarrollo de estas iglesias jóvenes y destacó la virtud del dominio propio, el autocontrol.

Así que mientras estudiamos Tito capítulo 2, permítanme recordarles la razón por la cual estamos estudiando este curriculum. Se trata de un plan de estudios para la formación de mujeres y que éstas lleguen a convertirse en seguidoras y discípulas de Jesucristo. Es así como luce la madurez cristiana en una mujer. Esta es la forma como se lleva a cabo.

Lo vemos en mujeres mayores viviendo vidas ejemplares, que son modelos de santidad, y en mujeres que son intencionales en la formación y la enseñanza de las mujeres más jóvenes para que tengan las cualidades y las características que necesitan para vivir su cristianismo.

Hemos dicho que estas cualidades son muy personales. Están basadas en nuestras relaciones, y se centran mucho en nuestras relaciones dentro de la familia. Déjenme retomar Tito capítulo 2, comenzando en el versículo 2, solo para darnos un poco de contexto aquí.

Quiero que veamos este concepto de dominio propio que estábamos viendo en nuestra última sesión, y que tiene que ver con una mente sobria; con el dominio propio. Vemos cómo esta frase aparece tres veces en estos versículos que hemos estado viendo.

Tito 2:2: Primero que nada, “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes…” Ahí está nuestra palabra —sophron— autocontrolados. Dominio propio. Necesitan ser “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Versículo 3: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno…”

Aquí no ves la palabra “autocontrol”, pero la palabra “enseñen” pertenece a la misma familia de palabras en el griego original que la palabra sophron. Significa enseñarlas a tener un sano juicio, enseñarlas a ser prudentes, enseñarlas a ser sobrias.

No puedes ver todo esto en la traducción al español, pero es lo que está detrás del original. “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes” (versículo 4). Aquí está nuestra palabra nuevamente, sophron—sobria, dominio propio. En la Nueva Versión Internacional tienes la palabra “sensata” aquí…y “juiciosas”, en la versión Dios Habla Hoy. Con dominio propio; de buen entendimiento.

La palabra sophron es algo que, como veíamos en la última sesión, está enraizada en la sana doctrina. Primero que nada, debemos pensar correctamente acerca de la Palabra de Dios: ¿Quién es Él? ¿Qué es el Evangelio? ¿Cómo luce? Y, ¿cómo funciona? Si tenemos una sana doctrina, eso resultará en buen entendimiento en todos los aspectos de la vida—seremos sabias, discretas, sensatas, auto controladas, viviremos prudentemente en todas las áreas del vivir. Esto resultará en una vida sana y prudente.

Un diccionario bíblico habla acerca de la esta palabra —sophron— sensata, con dominio propio. Dice, “Esta es una persona que ha desarrollado la capacidad para gobernar o disciplinarse a sí misma, su mente, sus pasiones, sus afectos, y su comportamiento.» 1 Por lo tanto, se trata de ponerle riendas a tu vida—a tus afectos, a tu comportamiento, a tu lengua, a tus pensamientos. Todo esto está siendo gobernado por el Espíritu Santo como resultado de tener dominio propio.

Esta virtud es fundamental para todos los creyentes en todas las etapas de la vida. Me estoy dando cuenta de que no podemos cumplir las demás cualidades y características que se encuentran en este plan de estudios para las mujeres jóvenes y mayores por igual, si no estamos sophron, si no tenemos un sano juicio. No puedes amar a tu marido y a tus hijos si no tienes una mente clara. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes buen entendimiento, vas a responder sin amor.

No podrás ser pura ni ser una guardadora del hogar; una ama de casa; una trabajadora del hogar; no podrás ser amable. No puedes tener un sano juicio.

Ahora, he estado tratando de entenderlo a medida que voy meditando en esta palabra, en este concepto en las últimas semanas. Estoy tratando de entender cómo luce una mujer sophron y qué diferencia hace si tenemos una mente prudente o no la tenemos. Así que hoy quiero describir los dos tipos de mujeres que hay. Aquella que es sophron y la que no es sophron.

Me tomé un tiempo en los últimos días solo para hacer dos listas, una lista de las características de estos dos tipos de mujeres. Quiero empezar con las características que describen a la mujer que no es sophron; una que no tiene dominio propio. Esta mujer no es prudente.

Eso no quiere decir que una sola persona tendrá todas estas cualidades. Porque cuando tenemos buen entendimiento, esto se manifestará de diversas maneras, dependiendo de nuestra personalidad, de nuestras circunstancias, de nuestra educación. Pero he aquí una especie de retrato de las características que podrían ser el caso de una mujer que no tiene buen entendimiento.

Por ejemplo, ¿cómo podría afectar nuestra mente y nuestras actitudes no ser sophron? ¿Cómo luce esto? Una mujer que no es sophron puede ser impetuosa e impulsiva. Por ejemplo, en relación con los gastos, con la compra de cosas que no pueden pagar y que no son necesarias. En relación con la alimentación, la forma de hablar, las decisiones—es impulsiva. Lo ves, tienes que tenerlo. Esta mujer actúa ahora y luego lamenta haberlo hecho.

Eso es una mujer que no es sophron. Una mujer que no es sophron no discierne. Ella no es cuidadosa en relación con las cosas que ella permite que entren en su pensamiento, en su mente. Si quieres todo esto puedes obtener la lista completa al final de la transcripción y luego puedes orar por esta lista.

Así que escucha con tu corazón, y solo quizás anota algunos que son muy específicos, como el Señor te los vaya mostrando y que son importantes para ti. Una mujer que no es sophron va a ser fácilmente engañada por filosofías mundanas y por las formas equivocadas de pensar. Alimentará su carne. Su carne va a controlar su espíritu, en lugar de su espíritu controlar su carne. Ella tiende a ser víctima de sus circunstancias o de su pasado.

Una mujer que no es sophron puede tener buenas intenciones, pero es lenta en el seguimiento. Es rápida para hacer compromisos, pero le cuesta trabajo mantenerlos y vivirlos. Ella tiende a tener una vida centrada en sí misma. ¿Cómo me afecta esto a mí? Esta es la forma como ella piensa.

Muy fácilmente es una persona descontenta. Ella tiene este modo de pensar, «Yo merezco algo mejor que esto.» De hecho, a medida que me relaciono con la mentalidad y las actitudes de una mujer que no es sophron, he llegado a creer, y he estado pensando en esto, que muchos de los trastornos mentales y emocionales que son muy frecuentes en las mujeres hoy en día son el resultado de no tener un sano juicio; de no pensar con claridad.

¿Cómo afecta esto nuestras emociones? Si no estamos sophron, tendemos a ser inestables, fuera de control; somos como una montaña rusa emocional, nuestras emociones son controladas por las circunstancias. Nuestro comportamiento y nuestras respuestas tienden a ser controladas por las circunstancias. Así que si tenemos ganas de hacer algo, lo hacemos. Y si no tenemos ganas de hacerlo, no lo hacemos.

Eso tiene que ver con levantarse de la cama, con la forma de comer, con la forma en que respondemos a la gente difícil —impulsadas por nuestras emociones. Tiene que ver con cambios de humor, depresión crónica; todas estas cosas pueden ser evidencias de no tener un sano juicio. Estas mujeres son propensas a los estallidos emocionales o a grandes variaciones de subidas y bajadas emocionales. Esos pueden ser indicios de que no estamos teniendo dominio propio; no tenemos una forma sana de pensar.

Una mujer que no es sophron tratará siempre de escapar de sus problemas; hará cualquier cosa para evitar el dolor y las dificultades en la vida. Ella pudiera hacerlo en la forma en que come, o bebe, o se medica a sí misma, tratando de librarse del dolor, en lugar de enfrentarlo y tratar con él a la manera de Dios.

Una mujer que no es sophron tiende a ser fácilmente provocada. Puede perder los estribos con facilidad, puede tener un problema con la ira o mal genio. Otras lo guardan en su interior, acumulando o internalizando ira contra las personas en sus corazones. Puede ser hacia adentro o hacia afuera. Puede explotar, o puede guardarlo por dentro, pero es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron tenderá a desmoronarse en una crisis o cuando recibe una mala noticia. Ella puede ser una persona temerosa. Cuando la vida no funciona —algo que muchas veces ocurre, de diversas maneras. Cuando la vida no funciona, una mujer que no es sophron tenderá a enojarse, o a llenarse de resentimiento, de miedo, o a deprimirse; a perder las esperanzas.

Una mujer que no es sophron dirá lo que pase por su cabeza sin pensar. Simplemente va a salir por su boca. Ella va a dejarlo escapar de sus labios. Ella es rápida para expresar su frustración o su ira, o para ventilarla. Ella puede ser muy obstinada, rápida al hablar o argumentativa; ella tiene que tener la última palabra.

Una mujer que habla con palabras ásperas, fuertes o groseras; de forma vulgar o profana, evidencia de que ella no es sophron—ella no tiene buen entendimiento. A veces, las mujeres que no son sophron, se expresan de otra forma: no hablan o no se sienten cómodas hablando con los demás porque están demasiado preocupadas por lo que otros piensan, o por lo que los demás piensan de ellas. No son sophron, por lo que se quedan paralizadas. Ellas no pueden hablar.

De manera que también vemos que esto afecta nuestro comportamiento. Una mujer que no es sophron, su vida tenderá a estar fuera de orden. Habrá caos y confusión. Su comportamiento puede ser impredecible. Ella puede ser moralmente descuidada, en vez de cuidadosa. Si ella no es sophron, carece de discreción, puede ser coqueta y sensual, o fácilmente desviada sexualmente, y ella puede hasta llegar a llevar a otros por el mal camino.

La mujer de Proverbios 7, la esposa adúltera, la mujer seductora—si vas atrás y examinas ese pasaje, esta mujer definitivamente no es sophron. Una mujer que no es sophron tiende a posponer las cosas, a aplazar las tareas que no le agradan o que son difíciles—juego ahora y trabajo más adelante, si tengo que hacerlo. Eso no es sophron, no es sobria o sensible, no tiene dominio de sí misma en su pensamiento.

Una mujer que no es sophron puede ser entregada a los excesos y a los extremos en su comportamiento, o puede vivir una vida frívola. Ella puede ser amante de los placeres vanos. Ella vive para la diversión, vive para el placer. Ella está consumida por las cosas que son temporales y terrenales, en lugar de las cosas que son espirituales y eternas.

Ella cede fácilmente a la tentación. Por supuesto, la primera persona que viene a mi mente es Eva, la madre de todos nosotros, que no era sophron. Como resultado, ella se dejó llevar por sus emociones y por lo que —a su entender— era mejor, aunque al final era una necedad y terminó pecando y haciendo decisiones insensatas y pecaminosas.

Una mujer que no es sophron tendrá que luchar para desarrollar disciplinas constantes y rutinas en su vida. ¿Cuántas de nosotras luchamos aún con la constancia en áreas prácticas, como en nuestra vida devocional? Esa constancia o falta de ella es una evidencia de si somos o no sophron—de si tenemos dominio propio.

Aquí hay una que me ha dado mucha convicción. Una mujer que no es sophron tiende a distraerse fácilmente, saltando de una cosa a otra. La incapacidad para enfocarse o concentrarse o para terminar una tarea es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron podrá disfrutar del entretenimiento vacío, del entretenimiento hueco. La palabra diversión significa «sin pensar». No es que cualquier entretenimiento o diversión sea malo, pero ¿qué de bueno tiene el entretenimiento frívolo, sin sentido o vano? Convertirse en una adicta a la televisión, que solo vive para ser entretenida—esto es una mujer que no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron tiende a desperdiciar su vida, tiende a desperdiciar el tiempo. Come, bebe, regocíjate, vive el momento. ¿No es así como muchas de nosotras tendemos a vivir, solo por el momento,sin pensar a largo plazo; en el futuro, en la próxima generación; en las implicaciones de las decisiones que estamos tomando hoy?. No es sophron. No es sensata, no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron puede tomar decisiones basadas en sus propios sentimientos o en lo que es más fácil o más cómodo, en lugar de lo que es sabio, prudente y bueno.

Una mujer que no es sophron manejará sus anhelos no cumplidos, que todos tenemos, siendo demandante, tomando el asunto en sus propias manos, tal vez haciendo rehenes de los demás.

Podríamos seguir y seguir, pero permítanme decir que en última instancia podemos justificar cualquier tipo de comportamiento irracional, violento, o corrupto hasta el extremo, si no somos sophron, si no somos razonables, si carecemos de un sano juicio.

Ahora, por el contrario —y me voy a mover a través de esto rápidamente. Una mujer que es sophron tiene dominio propio, tiene sano juicio, y presenta las siguientes características —todo lo contrario de lo que hemos estado hablando en estos últimos instantes. Si ella es sophron, su corazón y sus pensamientos están fundamentados en la Palabra y en los caminos de Dios.

La Palabra de Dios y sus caminos construyen límites en su vida. Por otro lado, en el caso de la mujer que no es sophron, su vida es como un río en la etapa de la inundación. No hay límites, está fuera de control—y es capaz de hacer mucho daño a mucha gente.

Pero para una mujer que es sophron, la Palabra de Dios, la verdad de Dios, los caminos de Dios ponen límites a su vida. Por lo tanto, ejerce moderación y autocontrol en todos los ámbitos de su vida y en sus pensamientos. Ella lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Ella no permite que ideas no autorizadas construyan un nido en su mente.

Ella ejerce moderación en relación a la lengua. Ella habla con palabras puras y amables, palabras medidas. Es lenta para hablar. Piensa antes de hablar, no solo habla impulsivamente.

Piensa en Proverbios 29:11 donde se muestra este contraste. «El necio», por un lado, es una persona que no es sophron, “da rienda suelta a su ira, pero un hombre o una mujer sabia», que es sophron, “la reprime».

Una mujer que es sophron ejercita la moderación en su alimentación. Ella es moderada. Ella come para vivir en vez de vivir para comer. Es también moderada en sus gastos. Ella no gasta el dinero que no tiene. Cuando gasta dinero, piensa en términos de los valores eternos.

Ella es moderada y restringe sus reacciones, no se irrita fácilmente, es lenta para enojarse. Es emocionalmente estable. Ella puede estar en calma bajo presión. Ella usa su tiempo con propósito. Ella es unabuena administradora. Ella es moralmente casta y pura. Tiene una vida bien ordenada. Ella tiene un buen juicio; la capacidad de resolver problemas difíciles.

Cuando se enfrenta a una crisis, como todas tendremos que hacer—y realmente, si eres una madre o una esposa, o una empleada, o una estudiante, todos los días te enfrentas a minicrisis. Así que ya sea en las minicrisis o en las crisis más importantes de su vida, la mujer que es sophron mantiene el ánimo. Ella tiene buen entendimiento. Ella sabe qué hacer. Ella no pierde los estribos bajo presión. Ella no se desmorona. Su confianza está en el Señor.

En las Escrituras vemos muchas veces cómo describen esto. En mi tiempo de quietud hace varios días estaba meditando sobre el Salmo 57, donde David es muy realista acerca de las cosas que debe enfrentar. Él dice: «Mi alma está entre leones; tengo que acostarme entre los que vomitan fuego; entre los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, y cuya lengua es espada afilada…Han tendido una red para mis pasos” (versículos 4-6).

Él está en problemas. Él está en medio de una crisis. ¿Pero qué es lo que él dice? Salmo 57:7, “Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡cantaré y entonaré salmos!”

En medio de la crisis, una persona que es sophron está tranquila y responde y piensa de forma ordenada. La mujer sophron es capaz deresponder con fe frente al miedo cuando se enfrenta a retos. Ella guarda su corazón. Ella guarda su mente. Ella es cuidadosa y exigente con relación a lo que lee, lo que ve y lo que le permite entrar en su mente.

Ella evalúa lo que lee, lo que oye y lo que otros dicen a la luz de las Escrituras, no solo piensa si se siente bien acerca de esto, pero si esto es verdad de acuerdo a la Palabra de Dios. Está mentalmente disciplinada. Ella es capaz de resistir la tentación. Es capaz de posponer la gratificación.

Su comportamiento es controlado por el Espíritu de Dios y por sus convicciones y no por circunstancias y emociones. La mujer que es sophronvive centrada en Dios y en otros. Ella vive a la luz de la eternidad. Eso es lo que determina sus opciones y sus reacciones. Es diligente y fiel en el cumplimiento de sus responsabilidades. Trabaja primero y juega más tarde.

Ella es modesta en su vestimenta y en su comportamiento. Ella vive una vida reflexiva e intencional. Ella no solo va a la deriva o con la corriente. Ella es intencional sobre su vida. Ella está dispuesta y es capaz de soportar las dificultades en aras de una ganancia o recompensa mejor.

Cuando la vida no funciona, la mujer que es sophron espera en Dios de todos modos. Su corazón está firme. Ellapuede dar gracias en todas las cosas. Ella experimenta la gracia en el medio del fuego. Basasus decisiones en lo que es prudente, sabio y bíblico, incluso en lo que respecta a las decisiones difíciles. Ella es capaz de orar.

El Espíritu de Dios controla su carne en lugar de lo contrario. Ella está espiritual y moralmente alerta. Su corazón y su mente están siempre—siempre bajo la vigilancia y la protección del Espíritu de Dios, la verdad de Dios, y la verdad de la Palabra de Dios.

Creo que hemos ido sobre estas características demasiado rápido, pero, ¿has captado la idea? ¿Eres una mujer sophron? Quizás me digas, “Bueno, depende qué día, a qué hora, o en qué circunstancia.”

Yo puedo estar actuando de una manera muy sophron o pensar de una manera muy sophron mientras estoy en la mitad de mi tiempo de quietud o en la primera hora de la mañana. Pero luego, dos horas o diez minutos más tarde, puedo actuar como una mujer salvaje, fuera de control. ¿Qué pasó?

Algunas dirán: «Bueno, es que mi hijo hizo tal cosa…” o, “Es que se produjo esta o aquella llamada telefónica” o, «Me llegó este correo electrónico… o no me llegó…” En fin, sucedió que volví a pensar de una manera que no era la correcta o juiciosa.

Y así vamos hacia delante y hacia atrás. Acabo de empezar a ver y a evaluar en mi propia vida, ¿es esto sophron? ¿Es esto de buen entendimiento? ¿Es este pensamiento sensato? ¿Es mi forma de pensar en esta circunstancia prudente, o imprudente?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado la importancia de desarrollar un sano juicio y buen entendimiento. Es parte de esta serieEl hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Si te has perdido parte de esta serie puedes escucharla al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Tito 2 nos ha estado ofreciendo una increíble cantidad de valiosa doctrina. Se trata de una ayuda práctica para resolver temas de este tiempo. Continuaremos con esta serie sobre Tito 2, investigando lo que dice acerca de la vida de pureza en un mundo promiscuo.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Zodhiates, S. (2000, c1992, c1993). The Complete Word Study Dictionary: New Testament (electronic ed.) (G5182). Chattanooga, TN: AMG Publishers.

Mi Vida Es Cristo

Sovereign Grace Music

Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music

Una mujer que no tiene buen entendimiento:

• Es impulsiva.

• Carece de discreción.

• Sigue las filosofías mundanas.

• Es conducida por su carne.

• Falta de seguimiento.

• Centrada en sí misma.

• Falta de contentamiento.

• Sus emociones son controladas por las circunstancias.

• Busca escapar de los problemas.

• Es fácilmente provocada.

• Se desmorona en las crisis.

• Fácilmente pierde la esperanza.

• Dice lo que piensa sin pensarlo primero.

• Es muy testaruda.

• Habla de manera brusca, profanando o de forma grosera.

• Se preocupa demasiado por lo que piensan los demás.

• Tiene un comportamiento impredecible.

• No tiene prudencia moral.

• Es postergadora.

• Tiende a los extremos.

• Busca placeres.

• Se distrae con facilidad.

• Cae fácil ante la tentación.

• Lucha para desarrollar disciplinas constantes en su vida.

• Disfruta de entretenimiento frívolo.

• Busca las salidas fáciles.

• Piensa en el corto plazo en lugar de ver las consecuencias a largo plazo.

• Es demandante.

• Malgasta el tiempo.

• Toma decisiones basadas en lo que es más fácil.

Una mujer de buen entendimiento:

• Se refrena en…

• Sus pensamientos

• Su lengua

• Su alimentación

• Sus gastos

• Sus reacciones

• Mantiene la calma bajo presión.

• Invierte su tiempo con propósito.

• Es buena administradora.

• Es moralmente casta.

• Tiene una vida ordenada.

• Tiene buen juicio.

• No pierde el control bajo la presión.

• Responde con fe ante el temor.

• Guarda su corazón y su mente.

• Evalúa lo que lee y lo que escucha a la luz de las Escrituras.

• Es mentalmente disciplinada.

• Resiste la tentación.

• Es capaz de retrasar la gratificación.

• Demuestra una vida centrada en otros.

• Es diligente y fiel en sus responsabilidades.

• Es intencional.

• Es modesta en su vestir y comportamiento.

• Su esperanza está en el Señor.

• Da gracias en todo.

• Toma decisiones sabias y bíblicas.

• Ora.

• Demuestra que el Espíritu controla su carne.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M20 – Sano juicio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M20 – Sano juicio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sano-juicio/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss pregunta, “¿Te han vuelto loca tus hijos alguna vez?”

Nancy Leigh DeMoss : ¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló el hecho de que tú no estabas pensando en tu sano juicio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Por varias semanas, Nancy nos ha estado desempacando el capítulo 2 de Tito. Ha sido una serie muy útil acerca de lo que significa vivir como una mujer para la gloria de Dios

Hoy regresamos a la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Seguramente recordarás un artículo que salió… me parece que fue en la cubierta de una edición de la revista Time en 1995, acerca del factor “CE”. CE significa “coeficiente emocional”.

Este artículo estaba sugiriendo que la inteligencia emocional quizás sea más importante que el coeficiente intelectual (IQ, en inglés). Estaba basado en un proyecto de investigación conducido por un investigador en Stanford quien llevó a niños de cuatro años de edad uno por uno a una habitación.

Él les mostró a los niños un malvavisco, y luego les dijo, “puedes tener este malvavisco ahora mismo; pero si te esperas hasta que yo regrese de hacer un mandado y no te lo comes, cuando regrese, podrás tener dos malvaviscos.” Luego el investigador puso el malvavisco en la mesa, salió de la habitación como por 20 minutos, y observaba.

Había una ventana por la que solo se podía ver por un lado, y ellos observaban lo que hacían los niños en esos 20 minutos que no estaba el investigador.

Cerca de un tercio de los niños no podían esperar. Agarraban el malvavisco en cuanto el hombre salía del cuarto. Esos fueron identificados como niños impulsivos.

Otro tercio duraba solo unos cuantos minutos. Realmente trataron; podías verlos luchar, pero al fin cedieron y se comieron el malvavisco.

Luego estaba el último tercio que esperaron a que regresara el hombre, y fueron recompensados con dos malvaviscos. Ese grupo de niños de cuatro años fue identificado como los de impulso controlado. Eran capaces de retrasar su gratificación para obtener el malvavisco.

A menudo pienso qué hubiese hecho yo a la edad de cuatro años. Y te puedo decir lo que haría a mi edad—“¡Dame ese malvavisco!”

Luego, 14 años después, a la edad de 18 años, esos niños fueron examinados otra vez, y los resultados fueron sorprendentes. En conjunto, los niños que pudieron esperar por el segundo malvavisco, los niños con impulso controlado, se convirtieron en adolescentes con, “mejor capacidad de adaptación, más populares, aventureros, seguros de sí mismos y confiables.

Los niños que cedieron ante la tentación al momento [los impulsivos] eran más inclinados a ser aislados, se frustraban fácilmente, y eran obstinados. Ellos se rendían bajo estrés, y rehuían de los retos. Y cuando algunos de los estudiantes de los dos grupos tomaron la prueba de aptitud académica, los que aguantaron más tiempo obtuvieron un promedio de 210 puntos sobre los demás.”1

Ahora bien, mientras leía acerca de eso, pensaba en toda esta cuestión del dominio propio, al cual llegamos hoy en nuestro estudio de Tito capítulo 2. Es un concepto crucial para cada creyente en cada estación de la vida, y es repetido más que cualquier otra cualidad o característica en el libro de Tito.

Seis veces en el libro de Tito tenemos referencia a este concepto de dominio propio , como algo que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes. A tener dominio propio. Pero no es solo para mujeres.

En el capítulo 1 vimos que esta característica del dominio propio, “impulso controlado,” debe caracterizar a los ancianos, a los líderes espirituales de la iglesia. La persona que no tiene dominio propio no está espiritualmente calificada para guiar al rebaño de Dios. Pero no es solo para líderes espirituales.

Vimos en el capítulo 2 de Tito, versículo 2, donde habla acerca de hombres ancianos, y dice que ellos deben “ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.” Ellos deben ser ejemplo del dominio propio.

Luego en el capítulo 2, versículo 6, les habla a los hombres jóvenes y dice, “exhorta a los jóvenes que sean prudentes.” De hecho, esa es la única característica que es mencionada en relación a los hombres jóvenes.

Luego en el capítulo 2, versículo 12, vemos que esto es algo que debe caracterizar a todos los creyentes. Lee conmigo en el versículo 11 del capítulo 2.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad [iniquidad = falta de dominio propio] y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.

Así que hemos visto que los líderes, los ancianos, los hombres jóvenes, y todos los creyentes deben tener esta cualidad de dominio propio.

Ahora venimos al pasaje en Tito 2:4-5 en el cual nos hemos estado enfocando en relación a las ancianas y mujeres jóvenes. El versículo 4 nos dice que las ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes.

Vimos la palabra enseñar hace unas sesiones, “enseñar” —sophronidzo— a estas mujeres a ser prudentes, a ser sensibles, a traerlas a tener un sano juicio, a ser razonables. Todo eso está incluido en la palabra enseñar; aunque no veas las palabras dominio propio allí, se refiere al dominio propio.

¿Qué deben enseñarlas a hacer? “A que amen a sus maridos y a que amen a sus hijos” (versículo 4), y luego a “ser prudentes” (versículo 5). La palabra prudente es en la que nos queremos enfocar en esta sesión y en las próximas.

En este pasaje, el apóstol Pablo les está hablando a las mujeres ancianas y a las mujeres jóvenes. ¿Qué les está diciendo a las ancianas?

Necesitas modelar la prudencia. No puedes guiar a otros a donde tú no has estado. No puedes discipular a alguien más allá de tu propia madurez espiritual. Pero no solo debes modelar esto; debes tener la intención de enseñar a las mujeres jóvenes a ser prudentes.

¿Qué les está diciendo a las mujeres jóvenes? Debes cultivar la prudencia, y debes hacerlo mientras aún eres joven. ¿Cuántas de ustedes desearían haber aprendido más prudencia cuando eran jóvenes? Sientes como que hoy tienes algunas luchas que quizás no hubieras tenido si hubieses obtenido más de eso cuando eras joven.

Quiero darte un poco de clase de griego en esta sesión. No soy una erudita en griego. En realidad, nunca he tenido una clase de griego, pero hay unas herramientas maravillosas en el internet, y otros recursos que están disponibles.

Quiero enseñarte una palabra y tratar de darte un concepto de todo este asunto de la prudencia y del dominio propio. La palabra aquí que es traducida como “prudencia” en la versión de la Biblia de Las Américas es la palabra griega sophron.

En la Nueva Versión Internacional es traducida como sensata. Si tienes otras traducciones esta palabra pudiera ser traducida como templada—ser templada. Dominio propio. Prudente. Sensata. Templada.

Otras versiones traducen esa misma palabra griega sophron de tres diferentes maneras solo en el libro de Tito. Unas la traducen como “sobrio”. Otras la traducen como “templado”, y aquí lo traduce como “prudente”.

Tú dirás, “¿Por qué hay tantas traducciones diferentes en español de esta misma palabra griega?” Bueno, pienso que la razón por qué hay tantas diferentes traducciones es porque sophron es una palabra que tiene muchos significados y es difícil de captar en una sola palabra en español. Las palabras en español dan sombras del significado, pero no el significado completo, así que quiero que veamos algunos aspectos diferentes del significado de sophron.

Primero, la palabra no es la misma palabra griega que es usada para dominio propio cuando hablamos del fruto del Espíritu en Gálatas 5. Sophron, prudencia, tiene que ver más bien con la manera de pensar.

Un estado mental sophron es lo que nos permite vivir una vida que es prudente en nuestro comportamiento, pero comienza con un estado mental, un sano juicio. Un estado mental sophron es el que nos permite refrenar nuestros deseos carnales. Un estado mental sophron resultará en la práctica de la prudencia en cada área de nuestras vidas —nuestra lengua, nuestro comportamiento, nuestros hábitos, el dominio de los apetitos sexuales— todo esto fluirá de un estado mental sophron.

Me voy a enfocar aquí en esta palabra más de lo que había planeado en esta serie. Pensé que podríamos hacerlo en solo una sesión, pero en realidad me tendré que tomar varias sesiones, porque al estudiar esto he llegado a pensar que es un tema crucial.

¿Por qué habla el apóstol Pablo acerca de esto seis veces en el libro de Tito, que tan solo tiene tres cortos capítulos? Porque es crucial, y el Señor ha estado hablando a mi propia mente, como lo mencioné antes.

He comenzado a darme cuenta de que muchas de mis luchas personales y fallas en la vida cristiana están relacionadas con mi necesidad de ser más sophron, así que quiero compartir con ustedes un poco de mi historia con relación a esta palabra y ayudarlas a tratar de obtener una mejor compresión de esto.

La palabra sophron está compuesta por dos palabras. La primera palabra es so, de sozo, que significa “salvar”, o de soas, que significa “sano”, y luego phren, que significa “mente”. Significa tener una “mente salva” o un “sano juicio”.

Es una persona que actúa como si su mente hubiese sido salvada. Tiene una mente sana. Está en su juicio cabal, espiritualmente hablando.

Mencioné antes en esta serie que la última parte de sophron, la palabra phren, en realidad es la palabra griega moderna para los frenos en tu carro—frenos de carro. ¿Has estado alguna vez en tu carro cuando se han desgastado los frenos?

Pienso que debe ser muy, muy espantoso, especialmente si vas rápido en la autopista o si un camión se mete enfrente de ti y no tienes frenos, o si estas bajando una por una montaña inclinada y tus frenos te fallan. Tú quieres estar segura de que tus frenos funcionan si vas en tu carro con seguridad; si no, te verás en un grave problema.

Mientras pienso en eso, sé que muchas mujeres están hoy en problemas —en grandes problemas— porque no sirven sus frenos. Me refiero a los frenos de sus pensamientos, los frenos de sus lenguas, los frenos de sus actitudes y de sus emociones .

La persona que es sophron sabe cómo ponerse los frenos, sabe cómo parar, sabe decir no y cuándo decir no. La persona que es sophron refrena sus deseos e impulsos.

Se autocontrola. Se disciplina a sí misma. Es el “ejercicio de dominio de sí mismo que gobierna todas las pasiones y deseos”, dice un recurso de estudio bíblico (Vine’s Dictionary). Gobierna sus pasiones y deseos.

La persona que tiene una manera correcta de pensar es sophron, y esa persona ha desarrollado la habilidad de gobernar y disciplinarse a sí misma—gobernar su mente, sus pasiones, sus afectos y su comportamiento. Voluntariamente se pone límites en su libertad (The Complete Word Study Dictionary).

Estoy leyendo de otra guía de estudio bíblico aquí: Es la habilidad de auto-gobernarse; de aplicar frenos en tu vida, sobre tus pasiones, tus instintos, tu mente, tu comportamiento, y tus afectos; por consiguiente tienes la habilidad de resistir tentaciones, de resistir la atracción y el encanto del mundo, al tener una mente sophron, una mente sana.

Otros comentaristas describen esta palabra como “sensata”. De hecho, así es como la Nueva Versión Internacional traduce la palabra sophron —sensata—alguien que demuestra buen sentido o buen juicio. Cuando hablamos de una joven sensata, ella es sophron; es sabia.

Otro comentarista dice que es “ese hábito de autogobierno interno, con constantes riendas sobre todas las pasiones y deseos” (Vine’s Dictionary). Se trata de aprender cómo poner los frenos.

De acuerdo a William Barkley, sophron describe a “alguien con una mente que tiene todo bajo control…esa fuerza mental que limpia, salva y que ha aprendido a gobernar cada instinto y pasión hasta que cada uno tiene su lugar correcto y no más.”

Los niños que fueron capaces de ver el malvavisco en la mesa y aguantarse las ganas de comerlo, demoraron su deleite y esperaron hasta que el hombre regresara —los que pudieron refrenarse y controlar esos impulsos— tenían una mente sophron. No en el sentido redimido, pero estaban ejercitando el autocontrol, el dominio propio—fueron capaces de decir no, capaces de esperar, capaces de que sus deseos fueran cumplidos más tarde.

Hay muchas, muchas mujeres en nuestra cultura y en nuestras iglesias hoy —y muchas veces es cierto de nosotras también— que están tomando decisiones imprudentes y destructivas y están justificando sus decisiones. He oído algunas de las cosas más ridículas ser justificadas y defendidas, aun por algunas mujeres cristianas. Me refiero a, dejar sus maridos, dejar a sus hijos—algunas cosas realmente increíbles en las que las mujeres se meten hoy en día.

Pienso que si lo rastreas, puedes decir que es porque no fueron sophron en las cosas pequeñas. No cultivaron un sano juicio. No tuvieron autogobierno. No se pusieron los frenos.

La mayoría de las mujeres simplemente no se levanta de la cama una mañana y dice, “pienso que voy a salir a tener una aventura con un joven en el trabajo hoy”. Ellas ceden ante una serie de momentos comprometedores; donde no piensan con sano juicio . No actúan sanamente. No se pusieron los frenos.

Oportunidad tras oportunidad, situación tras situación en los que pudieron haber esperado para comerse el malvavisco —para decir sí o decir no— decidieron comerse el malvavisco. Dijeron, “Voy a hacer esto. Es solo un malvavisco. No es gran cosa. Es algo pequeño. Es solo un saludo. No es algo porque preocuparme. No es una aventura.”

No fueron sophron, no tuvieron sano juicio en las cosas pequeñas. Aparentemente hicieron pequeños compromisos, y luego terminaron en estas situaciones y circunstancias desastrosas.

A menudo he dicho de mis propios pensamientos, cuando se trata de tus emociones y de tu estado mental, si le das una pulgada al mal pensamiento, se tomará una milla. Pienso que no hay ni una de nosotras, como mujeres, que no pudiera volverse loca si permitimos que nuestras mentes se vayan en direcciones poco saludables e insensatas.

Por eso necesitamos ser sophronSophron es lo que te mantiene sana y estable y funcionando eficaz, sabia y sensiblemente. Es tener buen juicio.

Si no tienes una mente sophron, si no tienes buen juicio, una mente autocontrolada, entonces eventualmente te encontrarás actuando y llevando a cabo cosas que tú pensaste que nunca harías, diciendo cosas que nunca pensaste decir, actuando de formas que nunca pensaste que actuarías. No ayuda el solo mirar el comportamiento; necesitas mirar hacia atrás y analizarlo. “¿Qué cosa en mi forma de pensar no estuvo bien, no fue sensato? ¿Dónde fue que no puse los frenos en mi mente?”

Sophron es crucial para otras características que están en todo este currículum que estamos viendo en Tito capítulo 2. Las mujeres deben amar a sus esposos y amar a sus hijos. Deben ser puras, trabajando en su casa, amables, sumisas a sus propios esposos—y en medio de eso está la prudencia, sophron.

Si no tienes una mente sana, no podrás hacer estas otras cosas. No vas a poder amar a tu esposo cuando él no sea digno de ser amado.

Tu mente te llevará por un camino que dirá, “Me merezco un descanso. Necesito sacarme de adentro lo que pienso. Merezco ser egoísta después de como él me trató.” ¿Ves como una mente insensata te evitará el ser capaz de amar a tu esposo cuando es probada?

Si no tienes una mente sana, no serás capaz de amar a esos tres niños preescolares cuando estás enojada y duermes muy poco en la noche…o a esos tres adolecentes que están desafiando tu buen juicio y tu sensatez.

Necesitas tener buen juicio, ese pensamiento prudente. Si no, no podrás ser pura. La ausencia de una mente sana y de discreción resultará en falta de castidad moral. No serás casta si no tienes un juicio sano.

Si no tienes una mente sana, eso afectará tu motivación y tu habilidad de cumplir tus responsabilidades básicas en la casa. ¿Cuántas de nosotras en ocasiones hemos visto el reguero y el desorden y el caos en nuestras casas y pensamos, “¡No puedo con esto!” porque mentalmente, o emocionalmente, o físicamente tiramos la toalla? Porque no tuvimos un sano juicio.

Si tienes niños, ¿cuándo llega el fin? Ropa que lavar, limpiar, recoger, cocinar, una cosa tras otra tras otra, reguero tras reguero, y si no tienes una mente sana, te vas a volver loca. No vas a tener la motivación o la habilidad de trabajar en tu casa, para administrarla bien, como dice Tito que debemos hacer.

Así que sophron primeramente tiene que ver con el estado mental, el modo de pensar, la actitud mental; pero afecta todo en cuanto a la manera en que vivimos. Es un modo de pensar sensato y sano y resultará en un comportamiento sensato y sano.

¿Alguna vez has visto a alguien que esté haciendo algo realmente fuera de lo normal o inapropiado, y piensas, “¿Por qué tal y tal hizo eso?”? O quizás te miras a ti misma y piensas, “¿Por qué hice eso?”

La razón por la que hacemos esas cosas, y la razón por la que la persona que viste hizo esas cosas, es porque no tiene un sano juicio. No está pensando correctamente.

Comportamiento irracional, comportamiento compulsivo, comportamiento impulsivo, comportamiento inestable, comportamiento carnal—todas estas cosas son evidencia de una mente que no está en su sano juicio, porque “como piensa [el hombre] dentro de sí, así es” (Proverbios 23:7). Por eso es que la batalla comienza en la mente, por eso Dios dice que debes tener una mente sana; debes pensar correctamente.

Una mentalidad inestable resultará en comportamiento inestable. Una mente sana resultará en comportamiento sano. Una mente disciplinada resultará en comportamiento disciplinado y piadoso.

¿Recuerdas cuando comenzamos a ver todo este asunto de la sana doctrina en esta serie? Ahí es realmente el lugar donde comienza una mente sana, y por eso Pablo dice en Tito 1:9 que los ancianos deben enseñar a sus congregaciones a conocer la sana doctrina.

Luego él dice en el capítulo 2, versículo 1, ahora “enseña [las cosas] que están de acuerdo a la sana doctrina”. Tú debes enseñar cosas que encajan con la sana doctrina. Si tienes sana doctrina, eso producirá pensamientos sanos, buen juicio; y si tienes una mente sana, eso producirá una vida sabia, piadosa y sana.

Al estar estudiando esto he pensando en, ¿cuánto de nuestro comportamiento es irracional o errático o fuera de control o inapropiado? ¿Qué cosas que decimos y hacemos son compulsivas o impulsivas? O vemos y decimos, “¿Por qué hice eso? ¿Por qué los demás hacen eso?”

Pienso que muchas veces nos enfocamos mucho en tratar de cambiar o detener el comportamiento, cuando el apóstol Pablo está diciendo aquí: NO, necesitas regresar y averiguar qué tipo de pensamiento produjo ese tipo de comportamiento.

¿Por qué arremetiste contra tu esposo? “Bueno, es que el hizo ____________.” No, no es por lo que él hizo. Es porque tú no tuviste sano juicio.

¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló que tú no estabas pensando con un sano juicio. No tuviste una mente sana.

Así que, si queremos cambiar el comportamiento, si queremos tratar con esas adicciones, si queremos tratar con esos impulsos fuera de control y ansias y motivaciones y deseos y lujurias de la carne, tenemos que regresar y analizar nuestro pensamiento y asegurarnos de que es sano y que está enraizado en la sana doctrina, en los caminos y en las palabras de Dios.

Por eso es tan importante que llenes tu mente y tu corazón con la Palabra de Dios, con la Escritura; que medites día y noche en ella; que te estés adoctrinando con la Palabra de Dios, la cual dará forma y moldeará y transformará y renovará tu mente, y de eso saldrá el comportamiento y las palabras y los hábitos y los patrones en tu vida que serán sabios, sanos y piadosos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso para orar. Todos necesitamos orar por ese tipo de sanidad mental de la que ella nos ha estado hablando.

¿Qué tan bien piensas bajo presión? Bueno, Dios te puede ayudar a aprender a pensar rápido. Descubre cómo, en el próximo programa. Ahora oremos con Nancy.

Nancy : Señor, queremos ser mujeres en su sano juicio. Hay muchas mujeres en el mundo de hoy que no están pensando con claridad; mujeres que están pensando neciamente, y los resultados de eso se ven en el hecho de que están viviendo vidas sin prudencia.

¿Cuántos matrimonios y hogares están siendo devastados y destrozados por mujeres que no están pensando ni viviendo con claridad? No estoy diciendo que los hombres no tienen parte en esto, pero, Señor, nosotras como mujeres tenemos que tomar mucha responsabilidad y decir que una gran parte del alboroto y el caos en nuestros hogares es porque no estamos pensando con claridad.

Así que te pido, te suplico, que durante estas próximas sesiones Tú nos ayudes a entender en qué consiste tener un sano juicio y luego muéstranos cómo obtenerlo y que Tú realmente transformes nuestras vidas. Gracias, gracias porque tenemos la mente de Cristo.

No nos has dado un espíritu de temor sino de amor y de dominio propio. Así que, Señor, te pido que Tú nos renueves de adentro hacia afuera, y que nuestras vidas y nuestra forma de pensar estén enraizadas en la sana doctrina, y que nuestras familias y aquellos a nuestro alrededor vean los resultados y glorifiquen Tu Nombre. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

http://www.time.com/time/classroom/pshych/unit5_article1.html

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com