Ago 18 – Te gustarán las matemáticas de mamá

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Ago 18 – Te gustarán las matemáticas de mamá

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Carmen Espaillat: Erin Davis dice que toda mamá puede ser una misionera.

Erin Davis: Tus hijos son un grupo no alcanzado. Llegan al mundo sin un entendimiento de Dios. No lo conocen automáticamente como su Salvador. Alguien tiene que enseñarles. Alguien tiene que entrenarlos. Ellos son tu campo misionero. Son un pequeño rebaño de personas que no saben de Jesús a menos que tú les digas. ¿Y cómo puede ser eso algo pequeño?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Estamos emocionados aquí en Aviva Nuestros Corazones de estar en el proceso de lanzar toda una nueva línea de libros acerca de la Mujer Verdadera. Actualmente estamos trabajando con un número de libros que son consistentes con nuestro corazón, con nuestra misión, con nuestro mensaje, y es un verdadero gozo ver a Dios levantar un número de mujeres, jóvenes y mayores, para sacar recursos que son útiles para las mujeres que quieren ser mujeres verdaderas de Dios.

Estoy especialmente emocionada acerca de un nuevo libro de mi amiga y compañera de trabajo, Erin Davis. Es un libro titulado Beyond Bath Time (Más allá del tiempo de Baño), y el subtítulo es: “Abrazando la maternidad como un rol sagrado”.

Estoy tan emocionada de ver la jornada en la que Dios te ha tenido porque he seguido esto poco a poco a través de los años en términos de tu corazón para la maternidad, el ser madre. Me recuerda de lo que decimos en el Manifiesto de la Mujer Verdadera que una de las declaraciones que hacemos como mujeres de Dios verdaderas es “recibir el regalo de los hijos como una bendición de Dios, y los entrenaremos para que amen y sigan a Jesucristo, y para que consagren sus vidas a propagar Su Evangelio y a expandir Su Reino”.

Bueno, eso hace que la maternidad se escuche como si fuera realmente…

Erin: Encantadora.

Nancy: Encantadora. ¿Sabes? Es magnífica. Es cósmica en sus implicaciones. Pero, de nuevo, el mundo y aun la iglesia no todo el tiempo lo ve de esa manera. De hecho, estoy pensando en servicios de comisión que he visto a través de los años. Los hemos hecho en mi iglesia donde tenemos a personas que se van en viajes misioneros, o van a ser comisionados al ministerio evangélico, o van a ser pastores. La gente ora, da dinero, y es considerado como un ministerio verdadero.

Erin: Así es.

Nancy: Pero luego pensamos acerca de la maternidad, y no parece ser una cosa tan importante.

Erin: Así que imagínate ese servicio, o puedo imaginarme en campamentos juveniles a los que yo he ido. La última noche estamos alrededor de la fogata, y alguien dice, “Dios me ha inquietado a ir tras el ministerio estudiantil”. ¡Sí! le animamos, le aplaudimos; oramos. Otra persona dice “Dios me ha llamado a ser misionero extranjero”. ¡Wao! le animamos; le aplaudamos; oramos.

Y luego una muchacha se levanta y dice, “Siento ser llamada a ser madre”. Yo creo que escucharíamos grillos. Creo que ninguna persona sabría cómo reaccionar ante esa situación. Y no hay el mismo sentir de…

Nancy: Que este es un llamado grande.

Erin: Un llamado grande.

Nancy: Sí.

Erin: Ungido por Dios, es una obra poderosa para el reino por la vida de quien ve la maternidad, o paternidad, por una temporada como su campo de misión primordial.

Nancy: Y aun en el contexto de la misión redentora de Dios en este mundo, nos ha hecho un cuerpo, y hay muchas partes diferentes. Algunas son obvias y visibles, y tú sabes que no puedes vivir sin esta parte, y luego otras partes que están más escondidas a la vista, no tan obvias, no todos saben el nombre de esa parte. Todas esas partes son necesarias. Y el llamado a la maternidad es una de esas partes realmente importantes para mantener a toda la iglesia en marcha.

Erin: La visión que Dios nos da del cuerpo en la Palabra, es de un cuerpo unido y de todas las partes trabajando juntas y todas ellas siendo importantes. Escucha, si eres madre, nadie te va a poner en el mural de anuncios misioneros. Nadie te va a escribir un cheque cada mes. Nadie te va a pedir una presentación de Power Point o un boletín mensual.

Así que si eres una madre, puedes comenzar a sentirte como que eres el miembro menos importante del cuerpo y que nadie te ve y que no estás contribuyendo al funcionamiento de lo que Dios está haciendo con tu iglesia.

Yo creo que eso es así porque la maternidad está compuesta de muchas cosas pequeñas. Los llevamos en nuestra minivan. Lavamos sus ropita pequeña. Los llevamos a pequeños viajes escolares, pequeños viajes a la práctica de baseball, pequeños viajes a la iglesia. Las mamás con niños pequeños, pensamos en incrementos más pequeños de tiempo – dos minutos de mandarlos al rincón y baños de treinta segundos y de cinco minutos más de sueño. Así que toda esa pequeñez pueden reducir la maternidad y hacerla sentir como algo pequeño. Y pienso que a menudo pensamos de las cosas pequeñas como cosas insignificantes.

Nancy: Y aun así ves en las Escrituras, y ves que Dios escoge y usa muy a menudo cosas que son pequeñitas.

Erin: Hay muchos ejemplos de eso en las Escrituras. Encontré uno que cobró vida para mí en una manera nueva que me encantó mientras escribía este libro. Fue la historia del niño con los panes y los peces.

La historia es que un niño viene a escuchar a Jesús enseñar, y el tiene los panes de cebada y los peces. Sabemos que los discípulos lo encuentran y Jesús los multiplica, pero, ¿puedo hacer una presunción? Una mamá preparó esa comida. Pienso que es muy probable que tuvo lugar una conversación donde el niño se estaba preparando para salir, y la mamá le dijo, “Oh, espérate. Déjame prepararte una comida. No vas a poder escuchar ni aprender con un estómago vacío”.

Así que si trazamos esa pequeña comida hasta el principio, pareciera como una pequeñez – la mamá empaca la comida; el niño se lleva la comida; los discípulos reconocen la comida; Jesús multiplica la comida, y miles de personas son alimentados. Pero no para allí. Es decir, esa historia ha sido contada y recontada como un ejemplo del poderoso Dios al que servimos, como un ejemplo de la veracidad de la divinidad de Jesús. Le era posible tomar esta cosa pequeña y multiplicarla y multiplicarla y multiplicarla al punto de que les sobraron canastas.

Nancy: Sin duda que fue una parábola de sí mismo, que Él mismo es el pan de vida, así que todo apunta a Él.

Erin: Claro. Así que ellos están mucho en el negocio de tomar cosas pequeñas y multiplicarlas. Me gusta llamarle “las matemáticas de mamá”. Yo no soy tan buena con las matemáticas normales, pero a mí me gustan las matemáticas de mamá – esta idea de que mis pequeñas ofrendas como mamá, Dios las va a multiplicar de manera elevada para hacer cosas grandes.

Nancy: Y realmente tienes que ejercitar la fe cuando estás en medio de los “cuidados maternales” y hacer esas cosas pequeñas porque no puedes ver el resultado final de eso cuando estás en medio de ello.

Erin: Por supuesto … A Jesús le encantaba atender las necesidades físicas de la gente antes que atender las necesidades espirituales de ellos. Eso es lo que tú estás haciendo con tu pequeño rebaño. Se hace redundante, y se hace aburrido, y se siente como muchas cosas pequeñas, pero tienes que saber que Dios va a multiplicar esas cosas pequeñas.

Amando a esos pequeñitos día tras día tras día tras día te da un fundamento para hablar vida y verdad acerca de quién es Dios para ti, quién puede Él ser para ellos, y por eso es que la maternidad puede realmente ser un ministerio.

Hablamos en un programa anterior de cómo muchas mujeres jóvenes piensan ahora, “Yo no puedo tener hijos. Quiero tener un ministerio”. Bueno, el amar a tus hijos es un ministerio.

Pensamos en ese servicio de comisión. “Voy a alcanzar a grupos de gente inalcanzable en África”. Aplaudiríamos. Diríamos ánimo. Y con razón, pero tus hijos son un grupo de gente inalcanzable. Ellos vienen al mundo sin un entendimiento de Dios. No lo conocen automáticamente como su Salvador. Alguien tiene que enseñarles. Alguien tiene que entrenarlos. Ellos son tu campo misionero. Son un pequeño rebaño de gente que no conocerá de Jesús a menos que tú se los digas, entonces, ¿Cómo puede ser eso algo pequeño?

Nancy: Tienes que visualizar más allá lo que Dios hará con esas semillas que son sembradas, con esa comida que se prepara.

Estoy sentada aquí, Erin, pensando en tu madre, que no he tenido el privilegio de conocer, pero solo pienso que hubo un día en el que ella estaba empacando comida, haciendo emparedados de mantequilla de maní con mermelada, cambiando pañales, limpiando el desorden y manejando a la práctica de fútbol o a cualquier otra cosa, y quizás sintiéndose muy pequeña acerca de todo eso.

Y me pregunto si ella se imaginó el día en el que su hija, Erin Davis, estaría introduciendo a sus hijos a Cristo, ministrando a la juventud a través del blog Las Mentiras que las Jóvenes Creen y escribiendo un libro para mamás y moldeando las vidas de sus hijos.

Debe ser muy gratificante para tu mamá ahora ver las matemáticas de mamá, que Dios ha multiplicado la inversión de su vida, en las maneras en las que tú le sirves a Él hoy.

Erin: Este libro fue dedicado a ella. Yo digo en esa dedicación que los hombros de ella son en los que todos nosotros descansamos, y eso es muy cierto. Mi mamá no tiene ningún tipo de gran ministerio en el que la iglesia la reconozca como alguien espectacular, pero ella educó bien a tres hijos, y muchos de esos años ella estaba soltera mientras lo hacía. Ella siempre dependió de la fuerza de Jesús. Ella siempre oró por nosotros.

Así que para toda mamá y esposo y el pequeño rebaño de niños, mi mamá hizo pequeñas ofrendas de pequeñas cosas como simplemente orar fielmente, empacar comida, hablar acerca de Jesús y cosas que no son encantadoras. Ahora el número de familias y niños y hogares que eso va a impactar es… – no puedo ni contarlo.

Así que las matemáticas de mamá ciertamente se han multiplicado en su influencia. Así es como va a ser con todas las mamás que decidan ver la maternidad como un ministerio en lugar de enfocarse en las partes rutinarias de la maternidad.

Nancy: Y tu esposo ha sido un buen porrista también. Ha sido divertido ver a Jason realmente tomar seriamente y valorar el rol de la maternidad y ser de ánimo para ti. Parece como si en algunos momentos realmente especiales, él hubiera venido a tu lado y hubiera dicho (y tú darás gracias a Dios por esposos que harán esto), “Realmente valoro lo que estás haciendo”. Yo sé que eso te levanta en algunos momentos difíciles.

Erin: Él es mi porrista más grande, y es un gran papá. Él estaba practicando cambiar pañales en un muñeco antes de que trajéramos al bebé a la casa y todas esas cosas. No fue porque él quería aprender cómo cambiar pañales. Fue porque él tenía una perspectiva eterna.

De hecho, hubo un día cuando yo estaba sintiendo lo rutinario de la maternidad. No estaba pasando nada emocionante en mi mundo. Creo que ese día había lavado ropa, secado, y doblado, y probablemente ese fue el grado de lo que había hecho con mi día. Vi el buzón de mi correo electrónico, y estaba ahí un correo de mi esposo Jason junto con una foto de nuestro hijo más pequeño. Era solo un poco más grande que un bebé. Estaba sentado en una canoa y sonriendo tan lindo…

Jason escribió estas palabras que iban con la foto:

En caso de que te preguntes porque trabajas tan duro, porque golpeas el piso al correr, y porque cada día está lleno de tareas que parecen nunca terminar completamente, aquí está una foto de por qué lo haces. Lo haces para hacer su vida mejor. Lo haces para mostrarle cómo luce una vida gastada por Jesús. Y lo haces para que él sepa que Jesús es más importante que él, y que nada más lo es. Lo haces para que él aprenda cosas importantes y evite aprender cosas que no necesita. Lo haces por mí, y lo haces por él. Lo haces por Eli, y lo haces por Jesús. Estoy orgulloso de ti.

Entonces si estaba lavando ropa era para mostrarle a mi hijo cosas eternas, si estaba haciendo emparedados de mantequilla de maní con mermelada, de nuevo, para mostrarle a Eli como se ve el amor paternal, como se ve el amor incondicional, y para tener esas oportunidades para hablarle a él acerca de cosas más importantes, más adelante, entonces de repente ya no era rutinario. Era un ministerio.

Nancy: A propósito, déjame elogiar aquellos esposos que escriben esos tipos de correos electrónicos.

Erin: Puedes robarte esas palabras – solo para recibir fortaleza de él.

Nancy: Y no solo esposos sino madres, hermanas mayores, tías y tíos – solo mira a tu alrededor y encuentra a una mamá joven que parezca necesitar algunas palabras de ánimo, que parezca necesitar ser recordada de que lo que está haciendo importa en el panorama general, a largo plazo, pero quizás ha perdido eso de vista. Anímale. Mándale un correo electrónico. Llámala. Cuando la veas en la iglesia solo dile, “estoy tan agradecida de cómo has sido fiel al cumplir este llamado a la maternidad”.

Pienso que necesitamos ayudar a los demás a darse cuenta que no es solo maternidad por el bien de la maternidad. Es la maternidad por el bien eterno de cómo podemos, por la gracia de Dios, impactar a generaciones venideras y alcanzar aquellos grupos de gente inalcanzables con el evangelio por medio de inculcar el Evangelio a la próxima generación.

Así que pienso que es importante para todas nosotras valorar esto y asegurarnos que esas mamás sepan que no están solas, que lo que están haciendo es realmente significativo.

Erin: Esas palabras puede que sean lo que ella necesita que tú le digas, que siga haciendo lo rutinario y que lo vea como un ministerio. No sé cómo borrar las tareas rutinarias de la maternidad. No hay manera de hacerlo. Pero si puedes ver el panorama general, si puedes ayudar a una madre a tener una vista panorámica de su rol en lugar de tener una visión estrecha sobre las cosas pequeñas, pienso que puedes mover montañas -de ropa sucia y otro tipo de montañas de la vida.

Nancy: Y yo sé que eso es cierto en todo llamado en la vida.

Erin: Claro.

Nancy: No tengo hijos biológicos – soy soltera – y tengo un llamado ministerial diferente, pero mi vida, como la de cualquiera que está escuchando nuestras voces hoy, tiene muchos aspectos rutinarios.

Estoy realmente presionada ahora mismo editando un libro, tratando de conseguir el número correcto de palabras, pero se siente muy rutinario mientras trato de conseguir el número correcto de caracteres. Nadie lo está viendo. Nadie lo está aplaudiendo. Cuando salga el libro, nadie se dará cuenta de las horas y horas y horas y horas que se invirtieron detrás del escenario.

Y sí, se siente aburrido, monótono, mucha rutina, no es muy emocionante ni es muy atractivo, pero tengo que seguir recordándome a mí misma lo que tú te has estado recordando a ti misma, y eso es: Esto es hecho para la gloria de Dios, con un corazón contento como sierva de Cristo, y tiene valor. Tiene significado. Es un acto de adoración. Vale la pena. Y Dios a Su tiempo y a Su manera lo hará fructífero y productivo.

Erin: No es nuestro trabajo decirle a Él lo que tiene que hacer con la ofrenda.

Nancy: Así es.

Erin: Es nuestro trabajo dar la ofrenda, y la buena noticia es que Él va a multiplicar eso en gran manera que nunca has soñado. Pero si lo has estado haciendo para Él y para Su gloria, hazlo tu ofrenda, y luego siéntate y mira lo que Él hace.

Nancy: Pienso que tenemos que mantener en mente, también, que no es solo el impacto de la maternidad en las vidas de tus hijos o el impacto de las tareas rutinarias en las vidas de los demás. También es acerca de cómo Dios está usando la fidelidad en aquellos actos rutinarios para santificarnos, para moldearnos y formarnos, y hacernos más como Cristo.

Erin: Pienso que esta idea de que nuestros hijos son un campo misionero, va a ser profunda para muchas mujeres. Pero hay otro lado de esto y eso es que tú eres un campo misionero. Sus corazones no son los únicos en necesidad del mensaje del Evangelio. Tu corazón también necesita el Evangelio.

He aprendido que mis hijos juegan un rol clave en recordarme de mi propia necesidad del Evangelio. En mi santificación no soy una mujer que tiene dominio propio por mí misma. Ellos hacen eso muy, muy obvio para mí.

Al enseñarles a ellos acerca de los principios de fe, de obediencia, de dominio propio, de hablar con ternura, de amar a tu prójimo como a ti mismo, mientras ellos aprenden estas cosas- no son conocidas intuitivamente… Ellos no saben porque necesitan una familia eclesiástica. Es mi trabajo enseñarles eso. Ellos no conocen los principios de Dios acerca del dinero o del matrimonio. Es mi trabajo enseñarles eso. Y al enseñar esas lecciones, yo las estoy aprendiendo.

Antes yo era una maestra, y mi lema de enseñanza era, “Quien está haciendo el trabajo está aprendiendo,” y eso es verdad en la maternidad. Quien está haciendo el trabajo está aprendiendo. Mientras yo estoy haciendo el trabajo de enseñarles esas cosas, yo estoy aprendiendo, pero también, su desobediencia me muestra la fealdad de mi desobediencia.

Nancy: En realidad son como unos pequeños espejos.

Erin: Eso es muy cierto. ¿Pero sabes qué? Ellos también oran por mí. Mi hijo Eliseo es un pequeño hombre de oración. Yo dije algo el otro día acerca de tener un dolor de cabeza, y él me dijo, “En un rato voy a hablar con Jesús acerca de eso”.

Nancy: Puedes hablar con Él ahora.

Erin: Sí. Eso es lo que yo le dije. Le dije: “No tienes que esperar”.

Yo soy su campo misionero. Yo soy por quien él ora. Y yo lo he visto y lo he escuchado orar por mí y por su papá en muchas ocasiones.

Así que tu rol es guiar a tus hijos hacia Cristo, y el rol de ellos es de hacerte más como Él. Ciertamente trabajan juntos en un campo misionero.

Nancy: Y con eso hemos cerrado el círculo y hemos regresado a donde empezamos este programa. Hablamos de cómo nos regocijamos con las personas que han sido llamadas a diferentes tipos de ministerios, puede ser en un servicio alrededor de una fogata o un servicio de comisión. Y como me imagino, Erin, que hay muchas mamás escuchándonos hoy que necesitan un sentido fresco de ser comisionadas a su llamado como madres.

Me pregunto si quizás podrías dar unas palabra de aliento, de desafío, y de comisión a algunas de estas mamás ahora mismo acerca de lo que Dios las ha llamado a hacer.

Erin: Me encantaría. De hecho, me encantaría usar, en realidad esta, es una oración de comisión del libro Book of Common Prayers (Libro de oraciones comunes). Sus palabras originalmente fueron escritas para aquellos que estarían al frente del liderazgo cristiano, aquellos roles de los que hemos hablado antes que realmente son ministerios oficiales. Pero lo he adaptado para mamás, y solo quiero comisionarlas a ustedes madres de hoy.

Que el Espíritu Santo te guíe y te fortalezca; que en esto, en todas las cosas, hagas la voluntad de Dios en el servicio al Reino de Su hijo Jesucristo. En el nombre de esta congregación de madres, te encomiendo trabajar y te prometemos nuestras oraciones, nuestro ánimo y nuestro apoyo.

Dios todopoderoso, mira con favor sobre esta mamá que ha reafirmado ahora su compromiso de seguir a Cristo y de servir en Su nombre. Dale valentía, paciencia, y visión. Fortalécenos a todas en nuestra vocación cristiana de ser testigos al mundo y de servicio a los demás, por Jesucristo nuestro Señor, amén.

Nancy: Amén. Oh Señor, oro que Tú llames y comisiones a mamás a Tu servicio a ver el llamado sagrado y santo de portar y nutrir vida. Dales valentía. Dales fe. Dales un sentido de valor y significado de lo que Tú las has llamado a hacer.

En medio de lo diario, lo rutinario de muchas de las tareas que son parte de este llamado, Señor aliéntalas, darles gozo, ayúdalas a abrazar lo que está involucrado en esta temporada de la vida y que puedan ver más allá de las vidas que están moldeando, la manera en que el Evangelio está saliendo, la manera en que su hogar es un campo misionero.

Y oro que en estos hogares que son representados por nuestras oyentes hoy que Tú levantes hijos e hijas a ser seguidores de Cristo, a llevar el Evangelio a la próxima generación. Oro que Tú ates al maligno en cada intento de robar la semilla que está siendo sembrada, la semilla de Tú Palabra, en esos hogares, y que Tú ates sus intentos de engañar y de destruir y de contaminar a estos jóvenes.

Y, oh Dios, oramos que Tú levantes una nueva generación que ame a Cristo, que sigan a Cristo, y que las mamás tengan el gozo y el fruto de su trabajo de sus manos porque lo han hecho por amor a Cristo, en cuyo nombre oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con Erin Davis, autora del nuevo libro, Beyond Bath Time (Más allá del tiempo de baño, disponible en inglés).

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Ago 17 La maternidad y la comunidad

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Serie: Más allá del tiempo de baño

Ago 17 La maternidad y la comunidad

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Carmen Espaillat: Después del nacimiento de su segundo bebé, Erin Davis se sintió como si una nube negra la cubriera. No habló con nadie sobre la depresión posparto, hasta que finalmente acudió al cuerpo de Cristo.

Erin Davis: Había estado involucrada en MOPS, que significa, madres de preescolar en inglés, te asignan a una mesa y me reunía con las mismas ocho madres en cada reunión, nos conocíamos bastante bien, estábamos teniendo un momento de oración al final de cada reunión, estaban compartiendo peticiones de oración que no eran comprometedoras como, “me iban a hacer una cirugía o mi abuelita está enferma”, cosas que son importantes, pero que no decían más de la cuenta, recuerdo que todas las madres inclinaron la cabeza y lloro solo de pensarlo, la mujer que estaba dirigiendo el culto de oración comenzó a orar y yo dije: “No amo a mi esposo.”, eso no era verdad en ese momento, no es verdad ahora, amo a mi esposo, pero así era como me sentía en ese instante y se rompió el muro de contención en mi corazón esas mujeres inmediatamente me rodearon como una caravana, sabían lo que era sentir aunque fuera por un momento efímero que no amaban a sus esposos, sabían lo que era sentirse como montarse en su vehículo y dejar a sus hijos aunque nunca lo hubieran hecho.

Sabían lo que era tener un cerebro loco, que fue como lo empecé a llamar, no se les escapó una salieron de sus sillas, físicamente hicieron un círculo a mi alrededor, todas lloraban, y eran lágrimas genuinas, y oraron por mí en ese momento, y siguieron sin parar durante varias semanas eran ocho, todas me llamaban todos los días y me enviaban mensajes de texto, electrónicos o por Facebook.

Todas venían a mi casa y me enviaban comida, alguien lo organizó de modo que siempre hubiera alguien que fuera en la noche. Preguntaban, ¿cómo te sientes? y tomé la decisión de no dar la respuesta mecánica, pude haber seguido diciendo “estoy bien” pero no lo hice. Cargaban al bebé y preguntaban ¿Cómo te sientes? Y Yo les decía: “No muy bien siento esto siento aquello” y respiraban vida dentro de mí, y me daban aliento, hablaban de la Palabra de Dios, oraban por mí cuando yo no podía orar por mí misma. Las nubes empezaron a despejarse, cuando supieron que yo estaba bien, las mujeres se apartaron, pero siguieron dándome seguimiento con regularidad, fue genial porque vi en ese año una transparencia en todas ellas.

El sentir de ellas era como si Erin puede hacerlo, si Erin puede decir que no ama a su esposo, que es una declaración sumamente osada, entonces yo puedo ser real respecto a lo que estoy enfrentando, así que realmente impactó nuestras vidas de muchas formas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ha sido muy divertido para mí tener a mi querida amiga Erin Davis con nosotras en la transmisión de los últimos días. Erin recién escribió un nuevo libro sobre la maternidad titulado Más allá de la hora del baño: La maternidad como un rol sagrado / Beyond Bath Time: Embracing Motherhood as a Sacred Role. Este libro está disponible solamente en inglés.

Erin, cuando empezamos la serie, hablaste sobre el nacimiento de tu primer hijo Eli y algunos de los retos y ajustes que enfrentaste en tu primer año como una nueva mamá.

Luego, Dios te bendijo con un segundo hijo, hasta ahora. Su nombre es Noble, y descubriste que no lo tienes todo bajo control. De hecho, el nacimiento de este segundo hijo, trajo nuevos retos. Mientras leía todo esto y te escuchaba hablar del tema, pensé en muchas madres que se van a sentir identificadas con esto.

Gracias por ser transparente al compartir tu caminar en este tiempo de la vida. Cuéntanos un poco sobre ese lugar donde Dios te encontró, y el proceso por el que te condujo, que también es parte de aprender a abrazar la maternidad como un rol sagrado.

Erin: Como me estás escuchando por la radio, no puedes ver la emoción reflejada en mi rostro, pero es difícil para mí hablar sobre esta etapa de mi vida. Noble tenía pocos días de haber nacido, ya habíamos regresado a la casa del hospital, nuestra casa estaba llena de globos, llegaban los pastelones, las comidas. . . Estaba tan emocionada de volver a ser madre.

Recuerdo que estaba sentada en el piso en el cuarto del bebé, doblando la ropita, y me sentía como si hubiera llegado una nube negra que me cubrió, y ese fue el principio de una lucha auténtica con la depresión posparto.

Me estaba sucediendo algo hormonal. Las hormonas salen de tu cuerpo tan pronto das a luz, y ese éxodo masivo de hormonas de mi cuerpo me trajo una profunda tristeza, ansiedad incontrolable, mucho temor, comía muchísimo . . . era totalmente diferente a como yo estaba acostumbrada a sentirme.

Como cuando Eliseo, me sentía dividida entre lo que debería ser el gozo de una vida nueva y esta batalla que, en mi caso, era realmente con mis emociones y sentimientos. Era sumamente abrumador.

Nancy: ¿Esto te tomó totalmente de sorpresa, desprevenida?

Erin: Ciertamente me tomó de sorpresa. Pensé que, como era mi segundo bebé, tenía el terreno ganado. Iba a estar adaptada; tenía apoyo, y me sentía lista para ser madre otra vez. De modo que esta ola de depresión, temor, preocupación y ansiedad de verdad me golpeó con fuerza. No estaba nada preparada para esto.

Nancy: Y asumo que Jason también experimentó parte del impacto.

Erin: Así fue. Él estaba trabajando en el garaje justo cuando me sentí tan abrumada por primera vez y entré en pánico. Salí y le dije: “Estoy hecha un desastre. Me siento triste”. Empecé a sentirme como si estuviera en una montaña rusa . . . Me sentía totalmente fuera de control. Fantaseaba con subirme al vehículo y solo conducir. Esos no eran pensamientos racionales.

Cuando el bebé lloraba en la noche- nunca quise hacerle daño al bebé, como les sucede a algunas mujeres que batallan con la depresión posparto-pero había albergado pensamientos de hacerme daño a mí misma para detener el llanto. No era yo. Era como si otra persona estuviera dentro de mi cabeza.

Mi esposo solo podía hacer lo que estaba a su alcance. No sabía qué hacer. Teníamos el nuevo bebé, y también teníamos el otro pequeño, y pasaban por mi mente todos estos pensamientos que no tenían sentido. Fue un tiempo de prueba para todos nosotros.

Nancy: ¿Y tú conocías a otras mujeres que habían pasado por algo similar?

Erin: Una señora de mi iglesia me había mencionado que había tenido depresión posparto hacía 20 años y esa fue la razón por la que tuvo solamente un hijo. La llamé y le dije: “creo que tengo depresión posparto. Me siento fuera de control”.

La de ella fue extremadamente severa, de modo que la mía no debió de parecerle tan grave, y me dijo: “Te sentirás mejor en dos semanas”.

Nancy: ¿Eso te ayudó o no?

Erin: ¡Para nada! Ella no lo tomó en serio, pero eventualmente hablé con mi grupo de MOPS.

Nancy: Cuando dices “eventualmente”, ¿qué tiempo te tomó?

Erin: Unas semanas.

Nancy: ¿Entonces estuviste luchando sola con esto durante algunas semanas?

Erin: Durante algunas semanas luché sola con esto. Mi mamá había venido a quedarse con nosotros, para ayudarnos con el bebé, y yo le hablaba mucho del tema. Ella me decía, “Sí, yo sé”, o “que yo le acuerdo cuando era bebé”.

Yo había ido a la doctora y ella me había preguntado cómo me iba, si mis emociones parecían normales, y tuve temor de contarle, así que no lo hice.

Le dije, “bueno, me siento un poco triste”. Y ella me dijo: “un poco triste es normal, pero tienes fantasías con dejar a tu familia, te imaginas haciéndote daño a ti misma, ¿te está dando trabajo dormir?”…ese tipo de cosas.

No le dije la verdad. Recuerdo que después de eso me senté en el carro y lloré porque sentía que ese podía haber sido mi momento de obtener ayuda y que no lo aproveché. Pero no sabía cómo pasar de ser una mujer fuerte, segura y en control de mí misma a decir: “No puedo controlar mi mente. Tengo miedo; no quiero que me dejen sola”, . . . y cosas así.

No lograba que me salieran las palabras, así que no le dije nada a la doctora. Me sentí aún más desesperada porque pensé: “¿Qué? ¿Ahora voy a llamarla a decirle que no le dije la verdad?” Además, no me sentía segura de que la doctora era con quien debía de hablar.

De modo que durante varias semanas después del nacimiento de Noble, estuve en esta niebla de tristeza y ansiedad, sintiéndome como, “¿y cuánto tiempo será que me voy a sentir así? ¿Qué es normal o qué no?”

Nancy: Y sobre todas estas cosas tenías que seguir funcionando.

Erin: Claro tenía que seguir funcionando. Tenía un bebé que de por sí era exigente, y tenía otro de dos años que también era exigente, y Jason tuvo que regresar al trabajo. Tenía a mi mamá y a mi hermana y a otras personas turnándose, pero era en mi mente donde en realidad se estaba librando la batalla. No sabía cómo detener la carrera.

Nancy: ¿Te pareció difícil orar durante ese tiempo?

Erin: Uff me pareció muy difícil orar, muy difícil concentrar mis pensamientos en algo concreto. Cuando lograba orar, era algo así como “ayúdame, ayúdame, ayúdame . . .”

Nancy: Esa no es una oración mala.

Erin: El Señor la escuchó, te lo puedo asegurar, pero fue muy difícil para mí escoger la Verdad de Dios, porque simplemente no era yo misma.

Nancy: Así que finalmente fuiste a un grupo MOPS, del cual gracias a Dios ya formabas parte, ahí sí encontraste gracia y ayuda.

Erin: Así fue. Había estado involucrada en MOPS . . . que significa Madres de Preescolares, en inglés. Es un ministerio a nivel nacional, tal vez internacional, para madres de preescolares. Donde vivo es un grupo que se reúne dos veces al mes, y tenía amigas allí.

Te asignan a una mesa, y me reunía con las mismas ocho madres en cada reunión. Nos conocíamos bastante bien, y estábamos teniendo un momento de oración al final de cada reunión. Estaban compartiendo peticiones de oración que no eran comprometedoras, como: “Me van a hacer una cirugía”, o “mi abuelita está enferma”, o cosas que son importantes, pero que no decían más de la cuenta.

Recuerdo que todas las madres inclinaron la cabeza (y lloro solo de pensarlo), la mujer que estaba dirigiendo la oración empezó a orar, y yo dije: “No amo a mi esposo”. Eso no era verdad en ese momento y no es verdad ahora. Amo a mi esposo . . . pero así era como me sentía en ese instante.

Y se rompió el muro de contención en mi corazón. Esas mujeres inmediatamente me rodearon como una caravana. Sabían lo que era sentir, aunque fuera por un momento efímero, que no amaban a sus esposos. Sabían lo que era sentirse como montarse en su vehículo y dejar a sus hijos, aunque nunca lo hubieran hecho.

Sabían lo que era tener un “cerebro loco”, que fue como lo empecé a llamar. No se les escapó una. Salieron de sus sillas, físicamente hicieron un círculo a mi alrededor, todas lloraban – y eran lágrimas genuinas- y oraron por mí en ese momento, y siguieron sin parar durante varias semanas.

Eran ocho. Todas me llamaban todos los días y me enviaban mensajes de texto o electrónicos o por Facebook. Todas venían a mi casa y me enviaban comida. Alguien lo organizó de modo que siempre hubiera alguien que fuera en la noche. Cuando venían, preguntaban: “¿Cómo te sientes?”

Y tomé la decisión de no dar la respuesta mecánica. Pude haber seguido diciendo “estoy bien” pero no lo hice. Cargaban al bebé, y preguntaban: “¿Cómo te sientes?” Y yo les decía: “No muy bien. Siento esto, siento aquello. . .”

Y respiraban vida dentro de mí, y me daban aliento, me hablaban la Palabra de Dios, y oraban por mí cuando yo no podía orar por mí misma. Una de ellas me envió un mensaje electrónico meses después y me dijo: “Del año completo con MOPS, lo más impactante fue caminar contigo durante esa prueba”, porque ella sabía y había sentido depresión posparto y nunca se lo dijo a nadie.

La señora de la iglesia tenía razón. Una vez las hormonas se me equilibraron hasta cierto punto y yo me ajusté al cambio, estuve mejor.

Nancy: Las nubes empezaron a disiparse.

Erin: Las nubes empezaron a despejarse. Cuando supieron que yo estaba bien, las mujeres se apartaron, pero siguieron dándome seguimiento con regularidad. Fue genial porque vi, en ese año, una transparencia en todas ellas. El sentir de ellas era como: “Si Erin puede hacerlo, si Erin puede decir que no ama a su esposo [que es una declaración sumamente osada]-entonces yo puedo ser real con respecto a lo que estoy enfrentando”.

Así que realmente impactó nuestras vidas de muchas formas. Con frecuencia digo que Dios usó a MOPS para salvar mi vida. Siento que así fue, que esas mujeres realmente me llevaron a tierra seca en un momento en que estaba teniendo serios problemas.

Nancy: Estoy segura de que algunas oyentes estarán pensando: “Bueno, pero yo no tengo un grupo así. Si yo compartiera algo así en mi iglesia o en mi grupo pequeño, la gente pensaría que estoy loca, o me rechazarían, o simplemente no estarían ahí para apoyarme”.

Pero tú no supiste si estarían ahí para apoyarte hasta que no te abriste y lo compartiste. Tú no sabías cómo ellas iban a responder.

Erin: Esa mamá que se está sintiendo así tiene una opción. Puede seguir sintiéndose como se está sintiendo, puede seguir sintiendo dolor y ansiedad, temor, o puede arriesgarse. ¿Qué, si es aterrador? Claro que lo es. Pero en mi experiencia esas personas no van a pensar que estás loca.

En realidad la depresión posparto es muy común. Su prima más manejable es el decaimiento o como dicen en inglés, los “baby blues”. Casi toda mujer siente ese decaimiento durante un tiempo. Es solo la naturaleza de todas esas hormonas en nuestro cuerpo, que salen de repente, luego pasamos por la falta de sueño encima de todo, y tenemos que ajustarnos a un nuevo bebé.

Pienso que se sorprenderían de la cantidad de mujeres que pueden identificarse con esos sentimientos. Las pequeñas cosas hacen una gran diferencia en esa etapa . . . alguien que salga a caminar contigo, alguien que coma contigo, que te saque de la casa de vez en cuando, hasta que puedas sobrepasar lo peor y empieces a ver la luz al final del túnel.

Nancy: De lo que realmente estamos hablando es del poder de la hermandad entre mujeres y cómo Dios nos da gracia a través de Su pueblo. Y para alguien que nos escucha, puede que no sea la depresión posparto, puede que esté pasando por algún otro problema grave. . . alguna circunstancia o ajuste que esté cambiando o alterando su vida, o solo una etapa de la vida.

A todas nos ha pasado. A mí me ha tocado mi parte en este último año – no depresión posparto – pero otros momentos en que te sientes emocionalmente paralizada o traumatizada. Qué regalo poder acudir al cuerpo de Cristo y pedirle al Señor que envíe a una persona o personas que puedan ser sus manos y sus pies. A veces vamos a necesitar que otras personas lo hagan por nosotras y otras veces, nosotras lo haremos por alguien más.

Nos necesitamos unas a las otras. Para que las mujeres se queden aisladas en esas diferentes etapas de la vida, Satanás hace ese tipo de cosas con tu mente. Piensas que nadie te entiende, que nadie más está pasando por algo así, que nunca se va a terminar, y las mentiras siguen y siguen. Poder romper el vivir con tantos secretos y ser sinceras . . .

Y es bíblico. Dios dice que cuando nos humillamos (y eso es lo que se necesita para tomar el riesgo), entonces, ¿qué hace él? El derrama Su gracia sobre los que se humillan. ¡Qué necesidad tan grande para las madres!

Erin: Una de las cosas que me apasionan en la vida y de escribir este libro, es apasionar a su vez a la iglesia para que equipe a las madres y desarrolle vehículos de hermandad entre las mujeres. Porque sabemos por la Biblia que Dios tiene un corazón para las madres. Parte de la función de la iglesia es apasionarse por aquellas cosas que le apasionan a Dios.

Tito 2, que son versículos que mencionas con frecuencia, habla sobre las mujeres mayores y las más jóvenes. Estas cosas sucedían con más naturalidad en días pasados. Yo sé que dependo de mi iglesia para llenar esos huecos familiares, relacionales, y la consejería , que no suceden con tanta naturalidad con mi familia porque mi mamá vive a doscientas millas de distancia y esa es mi situación en este instante.

De modo que la iglesia está en una posición única para satisfacer esta necesidad de que las madres se conecten con otras madres. En el libro presento muchas ideas de cómo hacerlo. Tal vez es empezar un programa grande como MOPS. No sé qué forma tomaría, pero pienso que la iglesia tiene la responsabilidad de conectar a las madres entre sí para que continúen viviendo el llamado de Dios a la maternidad como algo alto y santo.

Nancy: Y si estás ahí sentada pensando: “Bueno, mi iglesia no está haciendo eso”, no esperes a que lo haga alguien más. Tengo tres amigas que son madres jóvenes que, entre ellas, porque viven cerca una de la otra, se reúnen una vez a la semana a orar unas por otras y por sus hijos, mientras los niños juegan en el sótano. Los más viejos cuidan a los más pequeños.

Es entre una hora y noventa minutos, ese es su punto de apoyo. Necesitan hacerlo en los buenos y en los malos tiempos, y están poniendo un fundamento para una ministración continua en las vidas de cada una de ellas. Están levantándose, animándose unas a otras. Todas necesitamos eso. No esperes que alguien más venga y haga que suceda.

Erin: No puedes esperar. Lo sé, porque traté de pasar la pelota en mi propia iglesia. Sentía la necesidad de ello en mi propia iglesia, y fui donde la líder de niños y le dije: “Necesitamos un grupo de madres”. Y ella me dijo: “Dios bendiga tu corazón” . . . eso es como una frase cristiana que quiere decir “no va a suceder”. Seguí hablando y hablando con ella. No era que ella no estuviera dispuesta; terminó ayudándome a lanzar el grupo de madres.

Pero no era una pasión en ella, y no creo que ella tuviera una visión al respecto. No creo que haya mucha gente en la iglesia que tenga una visión sobre la necesidad de equipar a los padres.

Eventualmente, dije: “Bien, yo lo haré. Como madre de hijos pequeños, mi tiempo disponible es poco, mis recursos financieros son pocos, mi energía es nula”. Así que fue difícil asumir esta responsabilidad adicional, pero he visto una bendición tras otra como resultado de este pequeño grupo de madres.

Nos reunimos una vez al mes y somos aproximadamente ocho. Nuestro lema es: “Vamos a comer alimentos que no cocinamos de platos que no tenemos que lavar”. Eso es todo lo que hacemos. Oramos unas por otras, y tenemos varios meses en Tito 2. Solo leemos ese pasaje y tratamos de extraerle lo más posible.

Depende de ti, mamá. Depende de ti, aunque no seas mamá, depende de ti, mujer de la iglesia, ahora que tienes conocimiento de la necesidad, ahora que tienes conocimiento de que la hermandad entre las mujeres es poderosa y que las madres necesitan esa conexión unas con otras, madres con madres, haz algo al respecto.

Nancy: Y no pienses que tienes que ser una joven madre para involucrarte en esto. Esto es todo el tema de Tito 2, que las mujeres más viejas o que las mujeres mayores deben incentivar a las más jóvenes. Yo misma, como mujer mayor, me doy cuenta de que hay lugares en los que he caminado donde Dios me ha encontrado y me ha incentivado cuando me sentía abrumada y sin esperanza. Ahora es el tiempo de mi vida para tomar algunas mujeres más jóvenes bajo mis alas y, sea de manera informal o formal, incentivarlas, bendecirlas, apoyarlas en oración, ser un incentivo.

Puede que tus hijos ya se hayan ido de la casa, y hayas dejado atrás el peso de tus días de ser mamá, pero ahora es el tiempo de compartir de tu mensaje de vida, del depósito que Dios ha puesto en ti. Y tal vez eso solo consista en buscar otra mamá, una joven mamá de tu iglesia que se vea cansada y se vea como que pudiera ayudarle un poco de motivación, y decirle: “Ven con tu pequeño, y tomemos café”.

Puede ser algo así, algo individual. Erin, tú eres decidida y emprendedora, así que empezar un grupo de ocho madres puede ser una gracia que Dios puso sobre ti. Para otras mujeres quizás, eso parecerá imposible. No tienen que ser ocho. Que sea una, que sean dos; tampoco tiene que ser todos los meses.

Puede ser el domingo cuando estés en la iglesia. No busques solo mujeres de tu misma generación y demografía, busca también una madre a la que ves agobiada con tres pequeñitos encima de ella, y dile: “¿Puedo agarrar al más pequeño? ¿Cómo puedo orar por ti esta semana?”

Erin: El primer paso que doy en el libro sobre extenderles una mano a las madres en tu propia iglesia es orar. Y no lo digo como un cliché cristiano para nada. ¿Sabes lo que las mamás necesitan? Necesitan a alguien que esté orando por ellas; alguien que ore con ellas.

Puede que tengas una lista interminable de razones que te hagan pensar que no puedes ministrarle a una madre, y estoy segura que ninguna de esas razones te impide orar por ella. Así que ve y encuentra a una mamá y ora como loca por ella, y deja que Dios se encargue de ahí en adelante. Él hará algo más maravilloso y radical de lo que probablemente puedas imaginar con esa ofrenda de oración.

Nancy: Ora por ella y ora con ella. Agárrala en la iglesia, agárrala por teléfono, y dile: “¿Puedo orar por ti”? Y eso hará mucho para ministrarle gracia.

El poder de mamá a mamá, de hermana a hermana, ministrándose unas a otras. También me siento muy agradecida de que hoy a través de la tecnología tenemos oportunidades de ministrarnos unas a otras. Me emociona el blog de Joven Verdadera aquí en Aviva Nuestros Corazones, del cual eres parte, Erin, y otras mujeres también. Conozco a muchas personas que escuchan a Aviva Nuestros Corazones que no están familiarizadas con el blog de Mujer Verdadera.

Visiten el blog de Mujer Verdadera, especialmente si eres una mamá joven, y casi no puedes salir, aunque es para mujeres en cualquier estación de la vida, ahí encontrarás a otras mujeres con las que puedes interactuar. Ahora, Erin, tú también tienes un blog, uno para mujeres jóvenes, Mentiras las jóvenes creen y la verdad que las hace libres, y ahora empezaste uno que complementa con tu libro “Más allá de la hora del baño” o su título original en inglés, Beyond Bath Time. Cuéntanos un poco más sobre este blog.

Erin: este es un blog que empezamos en apoyo al libro. Tengo un grupo de mamás escritoras que son sencillamente de primera. Todas están en diferentes etapas de la vida y escriben sobre la maternidad a través del filtro de la Palabra de Dios. Recibo tantas enseñanzas de ese blog.

También tenemos apoyo sobre cómo empezar un grupo de madres y cómo usar el libro en un grupo pequeño y así. Pero acabamos de empezar . . . somos un portal nuevo. Nuestra visión es que se convierta en un centro para las mamás que lean el libro, o no, y que decidan: “Ok, voy a abrazar la maternidad como un rol sagrado. Voy a retomar esta visión. Voy a replantear mi rol, y voy a usarlo como una labor para el reino de aquí en adelante”.

Bueno, es contracultural. Puedes decidir hacerlo, pero hacer el cambio para realmente vivirlo va a tomar equipamiento. MásAlládelaHoradelBaño/BeyondBathTime.com es un lugar donde puedes recibir parte de esta motivación, interactuar con otras madres y recibir pilas nuevas a diario para seguir viviéndolo.

Nancy: Bien, tenemos aquí un montón de buenos recursos. Quiero motivar también a las mayores a buscar una copia de este libro, Más allá del tiempo de baño / Beyond Bath Time. Tal vez se sientan un poquito tontas. Tal vez piensen: “Mis hijos ya crecieron y se casaron y tienen sus propios hijos”.

Bueno, a las jóvenes les viene bien una mujer mayor que entienda algo de lo que están atravesando. Lee este libro y pásalo como un recurso a una joven madre. Te ayudará a equiparte para ser de motivación y una fuente de bendición y gracia en la vida de otra mamá.

No somos llamadas a retirarnos del servicio activo en el ministerio. Erin, mientras leía el libro – y no soy exactamente el blanco demográfico proyectado en este libro, ya que soy una mujer de más edad y soltera- pero me edificó y me cargó mis pilas con respecto a extender gracia y ayudar y animar a algunas de las mujeres que están en la misma etapa de la vida que tú.

Un recurso maravilloso-Beyond Bath Time: Embracing Motherhood as a Sacred Role, por Erin Davis.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado conversando con Erin Davis, autora del nuevo libro Beyond Bath Time.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive ’15.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios, únete a Nancy Leigh Demos, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente las enseñanzas de la palabra de Dios en tu entorno particular.

Ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell.

Contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler dirigiendo la alabanza. ¡Acompáñanos, no te lo pierdas!

Erin Davis dice que cada mamá puede ser una misionera. Sintonízanos mañana para saber cómo, ya que ella estará mañana de nuevo con Nancy aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Agt 14 – La gracia de Dios es suficiente para las madres

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Agt 14 – La gracia de Dios es suficiente para las madres

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-gracia-de-dios-es-suficiente-para-las-madres/

Carmen Espaillat: Erin Davis dice que a veces las mamás pueden ser tentadas a estar descontentas.

Erin Davis: Aquí están las maneras en las que han salido en mi propia vida: mucha fatiga y queja. “Uff, ¿tengo que hacer esto otra vez?” Mucho levantar mis manos, perder la calma, también usar la palabra abrumada, para describir mi vida, más a menudo de lo que uso palabras como, “bendecida, feliz, satisfecha”. “Si no tuviera estos hijos, no estaría tan abrumada.” Oh, estos niños me están desgastando, soy miserable y este error de criar.

Pero 2da de Corintios 12 del 9 al 10 dice, “Y Él me ha dicho: te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Uno de los compromisos fundamentales de Aviva Nuestros Corazones y el Movimiento de Mujer Verdadera es animar a las mujeres a ser intencionales en pasar el bastón de la verdad a la próxima generación. Así que piensa sobre el “Manifiesto de la Mujer Verdadera” del cual hemos hablado un sin número de veces en los últimos años en Aviva Nuestros Corazones.

Uno de los principios del “Manifiesto de Mujer Verdadera” es:

Los hijos son una bendición de Dios y las mujeres fueron especialmente diseñadas para ser dadoras y sustentadoras de vida, ya sean sus hijos biológicos o adoptivos y a otros niños en su esfera de influencia.

Así que esta semana estamos hablando sobre el aspecto completo de la maternidad, recibiendo los hijos como una bendición del Señor y el llamado que nosotras como mujeres tenemos de ser dadoras y sustentadoras de vida. Estoy muy emocionada con un libro que una querida amiga ha escrito.

El nombre de esta amiga es Erin Davis. Su esposo es parte del personal de Aviva Nuestros Corazones. Su familia es parte de este ministerio. Erin es la bloguista principal en “Mentiras que las mujeres creen” y tiene un ministerio muy fructífero aquí con las adolescentes. Ella ha escrito este nuevo y estupendo libro, “Beyond Bath time: Embracing Motherhood as a Sacred Role.”

Erin, todo lo que acabo de decir es una gran verdad. Te hace sonar como que eres una mujer muy ocupada y lo eres. Pero el gozo y el enfoque de tu vida en esta temporada, hasta ahora, son esos dos pequeños niños, que Dios te ha confiado a ti y a Jason.

En este libro y en los programas de esta semana, tú has compartido con mucha transparencia sobre el viaje que ha sido para ti abrazar la maternidad. No solamente para sobrellevarla, sino abrazarla como un llamado sagrado, como una función sagrada. Sé que hay puntos de tu recorrido donde muchas de las mujeres que están escuchando, o hijas de las mujeres que escuchan, se identifican.

Es por eso que quiero animar a las abuelas a adquirir este libro, mujeres que han criado hijas, quienes ahora están siendo madres ellas mismas, a obtener este libro y ayudar a divulgar una completa revolución sobre la manera en la que pensamos sobre la maternidad. Así que, gracias por escribir este libro. Gracias por tu compromiso de vivirlo, no perfectamente, como has sido rápida en decirlo. Pero es el compromiso de tu corazón de ver la maternidad desde el punto de vista de Dios. Y estoy sencillamente tan agradecida de que Dios ahora te esté ayudando a ayudar a otras mujeres que desean hacer eso.

Erin: Gracias Nancy.

Nancy: Creo que con el fin de ver la maternidad desde el punto de vista de Dios, como ocurre con otras áreas de la vida, tenemos que abordar las cosas que creemos que no son ciertas. Estamos en esta cultura bombardeada con maneras equivocadas de pensar. De hecho, escribí un libro titulado, “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres.”

Tú escoges ese mismo concepto al hablar de algunas de las mentiras que las mujeres creen acerca de la maternidad. Hay maneras falsas de pensar. Hay cosas que verdaderamente pueden poner en cautiverio a las mujeres que quieren ser buenas madres. Por ejemplo, una de las grandes mentiras que tú abordas es que la maternidad es un obstáculo para la felicidad. ¿Crees tú que muchas mujeres realmente sienten eso?

Erin: Absolutamente lo creo. De hecho, este capítulo de nuestro libro es de mamás reales que conozco y son historias reales. Ahora, yo no fui donde ellas y les dije, “¿qué mentiras crees acerca de la maternidad?” Debido a la naturaleza de las mentiras, ellas no saben. Pero acabo de pasar mucho tiempo con ellas, escuchando sus historias y escuchándolas hablar sobre la maternidad.

Pasé mucho tiempo orando acerca de eso y traté de exponer las mentiras que fueron el trasfondo de las áreas en las que ellas estaban luchando. Creo que muchas de las mamás sienten que la maternidad es un obstáculo a su felicidad.

Ahora, ellas no están diciendo eso. Si vas donde ellas y les preguntas, “¿es la maternidad un obstáculo para tu felicidad?”, ellas dirían, “no.” Pero ellas están viviendo como si lo fuera, y lamentan esas cosas en sus vidas que piensan que harían su vida mejor si pudieran tenerlas.

Por ejemplo, una mujer en el libro es Victoria. Ella habla de: “Antes de tener un bebé, yo me podía ir de viaje los fines de semana. Podía ser más espontánea. Podía irme de vacaciones y ahora no puedo hacer eso.” Así que ella estaba pensando, “Oh, yo sería mucho más feliz si me pudiera ir de vacaciones. Yo sería más feliz si pudiera ser más espontánea, pero este bebé me impide hacer eso”.

Otra mujer en el libro es mi amiga Jordan, quién tuvo un aborto muy temprano. Ella es muy honesta ante el hecho de que su primera sensación fue de alivio porque ella sintió como que, “¡Vaya! Ese fue un error cercano. Casi tenía mi vida como la quería como para ser destrozada”.

Nancy: Y entonces ella probablemente se sintió culpable.

Erin: Ella se sintió culpable por sentir alivio, por supuesto. Y luego quedó embarazada y llegó a tener un bebé sano. Pero su primer año de maternidad fue como mi primer año de maternidad. Ella se sentía abatida, y se sintió como, “Oh, si yo no hubiera tenido esta bebé sería mucho más feliz”.

Bueno, pienso que muchas de las mamás sienten una versión de eso. “Si yo no tuviera estos niños, yo sería más feliz porque yo podría _____.” Llena el espacio en blanco.

Nancy: Cuando miras a tu alrededor ves un montón de mamás que tienen luchas con esto en términos de descontento, decepción o amargura o simplemente una especie de infelicidad generalizada que es fruto de esta forma de pensar.

Erin: Por supuesto. No es un problema nuevo. En Ezequiel 16:45,48 encontramos a Dios castigando a las madres de Jerusalén por el mismo tipo de sentimiento. El versículo dice: “Eres hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos…. Vivo yo, declara el Señor DIOS, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas habéis hecho.”

Él está diciendo que estas mujeres son peores que las mujeres de Sodoma. Recordamos a Sodoma. Recibió un castigo de fuego y azufre por causa de su pecado. ¿Y cuál es el pecado de estas mujeres? Amargura y odio hacia sus esposos y hacia sus hijos.

Nancy: Y esto no siempre viene de esta manera tan obvia o tan grande.

Erin: Por supuesto. Rara vez lo es.

Nancy: Puede ser únicamente un trasfondo de resentimiento o descontento. “Estas personas en mi vida, mi esposo, mis hijos, han hecho que mi vida sea más restrictiva; han hecho mi vida más difícil.”

Erin: Aquí están las maneras en las que han salido en mi propia vida: Mucha fatiga y queja. “Uff. ¿Tengo que hacer esto otra vez?” Mucho levantar mis manos, perder la calma, también usar la palabra abrumada para describir mi vida, más a menudo de lo que uso palabras como, “bendecida, feliz, satisfecha.” “Si no tuviera estos hijos, no estaría tan abrumada.” Bueno, si no tuviera estos niños, tampoco tendría realmente muchas cosas maravillosas.

Así que estoy optando por centrarme en eso. Algo que solía pasar en mi casa mucho más a menudo y trato de no dejar que pase tanto como antes, es que, inmediatamente mi esposo entra por la puerta, anuncio, “estoy fuera de servicio”. No puedo manejar ni un minuto más a estos niños. Y el mensaje es, “Oh, estos niños me están desgastando. Soy miserable en este rol de criar.”

Pero si alguien viene y me dice, “¿Tus hijos te hacen feliz?” Yo diría, “Sí, por supuesto. ¿Quieres ver su foto?” Pero, en la realidad, estoy viviendo de manera que si no tuviera a estos niños estaría menos estresada; sería más feliz; mi cuerpo volvería a su versión de los 18 años de edad; todas esas cosas que creo que me harían feliz.

Nancy: Pero el hecho es que hay mucho de la maternidad que es un reto. Y dependiendo de la estación del año y de la vida, puede haber noches de insomnio, niños gritando o niños enfermos, horarios restringidos. Así que no estamos diciendo que si abrazas la maternidad como una función sagrada, todas esas cosas se irán y la vida será más fácil.

Erin: Eso es correcto. La vida no es fácil para los padres. La vida no es fácil si no eres padre. Hay elementos de la paternidad que siempre van a estar ahí, y que pueden ser difíciles de manejar. Pero 2 Corintios 12:9-10 dice:

“Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

Nancy: Un momento, espera. Quiero volver a leer ese versículo porque es tan inmenso, no solamente para las madres, porque me habló a mí mientras estabas leyendo. Soy soltera. No tengo hijos. Y es alentador para mí en mi llamado el cual se puede sentir pesado a veces y tiene sus retos. Así que cualquiera que sea tu llamado, cualquiera que sea tu etapa en la vida, aquí está una verdad central de la Palabra de Dios si quieres ser una mujer verdadera de Dios.

Dios le dijo a Pablo: “Mi gracia es suficiente para tí.” Noches sin dormir, niños enfermos, horarios restringidos, lo que sea que está ocurriendo en esta temporada, nunca puedo mantener la casa recogida por más de ocho minutos o menos. “Mi gracia es suficiente para ti.” En este momento, en esta temporada.

Erin: Y Pablo dice, “Estoy contento con las debilidades, insultos, privaciones, persecuciones, angustias. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” Él no está diciendo, “Dios quitó todo eso de mi y se fueron las nubes y los pájaros comenzaron a cantar y todo está maravilloso.”

Pero la cosa acerca de Dios y Su Palabra que es tan extraña y tan difícil de entender, que es un misterio tan grande, es que esas cosas son una bendición ya que nos obligan a depender de Dios. Nos revelan muestra necesidad de Él. Nos revelan su bondad y su gracia hacia nosotros.

Así que si quieres una fórmula para cómo hacer que tu bebé duerma toda la noche, no la tengo. Mi hijo, no dormía toda la noche hasta que tuvo un año y medio de edad. Y si quieres hacer que tu niño se comporte, no sé decirte cómo hacerlo. Pero yo sé que cuando ese bebé no dormía toda la noche, fui presionada hacia la oración de una manera como nunca antes lo había sido porque no lo podía hacer con mis propias fuerzas. Estaba exhausta. Y cuando Elí, mi hijo pequeño, me empuja, me presiona y ya no se qué hacer y no hay manera de que yo pueda tener auto control por mí misma, me presiona hacia Dios en maneras nuevas.

Así que ¿siempre soy feliz como mamá? No, no lo soy. Pero la lección es que la felicidad realmente no es el objetivo final. El camino fácil nos lleva a lugares aburridos. Pero la felicidad. . .

Nancy: Pero algunas de nosotras estamos pensando, “pero me gustaría probar.”

Erin: Te habría gustado probarlo por ti misma. Entiendo eso. Me gustaría caminar por caminos fáciles de vez en cuando. Pero ese niño puede hacer tu vida más difícil. Pero deja de enfocarte en eso. ¿Son un obstáculo para tu felicidad? Tal vez, pero ellos son el camino hacia tantas otras cosas que son mucho más ricas que la felicidad. Así que la mentira es: Mis hijos son un obstáculo para mi felicidad”. Bueno, supéralo. Concéntrate en todas las cosas que ellos hacen para enriquecer tu vida.

Nancy: Y Erin, lo que estás compartiendo es tan crucial, no solamente para las madres jóvenes sino para mujeres, para hombres, para cada uno de nosotros en cada etapa de nuestras vidas. Como digo a menudo aquí en Aviva Nuestros Corazones, cualquier cosa que me haga necesitar más a Dios es una bendición. Es una bendición. Me aferran a Su gracia de una forma que de otra manera no lo haría si no me sintiera tan desesperada, tan necesitada y tan abrumada.

Ahí es que vemos el poder de Dios desplegado de manera tan grande, cuando nuestra debilidad se corresponde con Su gracia, entonces lo vemos, los niños lo ven, las personas a nuestro alrededor lo ven. Ellos saben que somos débiles, pero ven que Él es fuerte. Se convierte en una forma de mostrar su grandeza y el poder de Dios que es realmente de lo que se trata nuestro llamado.

Erin: Enseñamos a nuestros hijos esta canción desde muy temprano. “Sí, Jesús me ama. Somos débiles, pero Él es fuerte.” Y como mamás, eso es tan cierto. Somos tan débiles para cuidarlos bien. Pero Él es fuerte. Él es fiel. Sí, tus hijos son un recordatorio diario de la fortaleza de Dios, o algunas veces en mi casa, o minuto a minuto, a la luz de mi debilidad, ¿cómo me puedo quejar de esto?

Nancy: Te diría, con el fin de contrarrestar las mentiras, tenemos que aprender a aconsejar nuestros corazones conforme a la Verdad. Creo que hay una mamá escuchando ahora mismo que solamente necesita decirlo en voz alta. Los niños pueden estar ahí, alguien más puede estar alrededor, pueden pensar que estás loca, pero solamente di, “Su Gracia es suficiente para mí. Su Gracia es suficiente para mí”.

Erin: En mi casa, frecuentemente pedimos por el fruto del Espíritu. Le digo a mis hijos: “Mami está luchando. Vamos a pedirle a Él , amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, y dominio propio”. Y cuando mis hijos están luchando, yo soy capaz de decirles, y ellos lo han visto, “no pueden hacer esto por ustedes mismos, chicos”. Así que mamá, cuando te sientas como que vas a explotar, es un momento de aprendizaje no una carga.

Nancy: Ok, hay otra mentira con la cual pienso muchas mujeres luchan, madres o no madres, pero particularmente cuando se trata de la maternidad. Y es que el objetivo primordial de la maternidad es el perfeccionismo, la presión de ser la madre perfecta. ¿Hay alguna mujer que no se sienta así?

Erin: No sé o no la he conocido nunca. Esta es una mentira enorme y la amiga que me lo reveló es una gran mamá. Ella es como un emblema de una gran mamá. Ella tiene cuatro niños, más hijos adoptados. Ella los educa en el hogar. Ella está siempre en calma, siempre está peinada, quiero decir, ella es una mamá perfecta. Cuando la entrevisté para este libro, no tenía ni idea de que esta sería un área en la que ella estaba siendo pulida.

Ella habló de que ella recibe dos mensajes de la cultura. El primero es que sus hijos son una distracción para ella y lo que ella desea. Y lo segundo es, que si vas a ser una madre, mejor cría hijos buenos que se comporten perfectamente y sean perfectos en la escuela. Necesitas tener una casa perfectamente limpia. Necesitas inculcarles esto, esto, y esto. Necesitas hacerles escuchar a Mozart. Tienes que mostrarles tarjetas educativas cuando estén en sus sillas altas. Y así una y otra vez.

Y entonces ella es una mamá, y ella ve el valor del reino en esto. Pero ella está en esta olla de presión donde siente que tiene que hacerlo todo perfectamente. Y ella no lo está haciendo perfectamente. Y entonces ella continúa luchando en su rol.

Nancy: Entonces, ¿qué le dices a esta mamá?

Erin: Pienso que solamente debemos darnos cuenta cuán poco realista es esto. La cultura nos está enviando ese mensaje en todos los ámbitos. Siempre me molestan esas mamás celebridades que están en las portadas de las revistas. “Ella dio a luz hace tres días y mírala ahora en este bikini, completamente absurdo.” Y en algún grado, solamente tenemos que apagar esos mensajes y no dejar que se filtren.

Pero Pablo, otra vez, nos motiva con algunas grandes palabras en la Escritura. Filipenses 3:12 dice: “No que lo haya alcanzado o que haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello…” ¿Por qué? “Porque Cristo Jesús me hizo suyo”.

Así que la belleza de exponer las mentiras es que, una vez estás consciente de ellas, tienes el poder de hacer algo al respecto. Pero eso no es suficiente. Vas a tener que reemplazarlas con la Verdad de Dios. La Verdad de Dios es, “sí, tú no eres perfecta. Pero sigue adelante porque el perfecto ya te redimió. Y Aquél que comenzó la buena obra en ti la continuará hasta el final. Él no está interesado en la perfección para ti”.

Así que sé fiel de caminar a través de su llamado y de depender de Él. Jesús no te está pidiendo que lo hagas perfecto. Él te está pidiendo que lo hagas bien y que dependas de Él, y esto es todo lo que puedes hacer. Así que cuando comiences a sentir la presión de tener una casa perfecta, un cuerpo perfecto, un matrimonio perfecto e hijos perfectos, sencillamente proclámalo como una mentira—eso es lo que es—y reemplázalo por la Verdad de Dios.

Nancy: Creo que una prima de esa mentira y con la cual tratamos es que la maternidad te hará santa.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: Tú o tienes que ser perfecta o la maternidad te hará una mujer piadosa. Y eso es una mentira también.

Erin: Parece opuesto a la intuición colocar esa mentira en el mismo capítulo con estas otras mentiras sobre ser una madre perfecta o de la que la maternidad es un obstáculo para tu felicidad, pero creo que es igual de peligrosa. Estamos en peligro de hacer llegar el péndulo demasiado lejos en la otra dirección. No serás más santa por cada bebé que traigas al hogar. No te da un estacionamiento privilegiado en el cielo tener un montón de hijos. No hay una santificación automática que ocurre por el simple hecho de ser mamá.

Creo que realmente se reduce al derecho de un montón de mamás. Ellas se sienten como que esto es un trabajo duro. ¿Y no ve Dios lo que yo hago? Y se sienten con derecho a cualquier cosa porque están trabajando duro como madres. O quizás no está dirigido a Dios. Quizás está dirigido a sus esposos, probablemente, el caso más común. “¿No sabe él, cuán duro estoy trabajando como mamá? Me merezco un “tiempo para mí”. Me merezco una noche de chicas. Me merezco una casa más grande para tener todo esto. Me merezco esto y esto y esto.” O, “me lo merezco por mis hijos por todo lo que estoy haciendo por ellos”.

Y ciertamente, ellos deben estar agradecidos y esto es algo que tú tendrás que enseñarles. Pero esta actitud de, “me merezco algo”, o de “yo soy más santa de lo que tú eres porque soy una mamá,” o “soy una mejor cristiana porque soy una mamá.” Realmente no tiene sentido cuando lo ponemos frente a la Palabra de Dios. No hay nada en las Escrituras que nos diga que ser una mamá nos va a hacer más santas.

Nancy: De hecho, al contrario, no somos santas. Solamente Dios puede hacernos más santas. Nuestra única justicia, valor o dignidad viene de Cristo. Ahí es donde pienso que la humildad que viene por no ser perfecta como mamá es realmente la misma cosa que puede empujar a una mujer hacia la gracia de Dios y la puede santificar. Es darse cuenta, “no soy santa, no soy perfecta ¡estoy muy lejos de serlo!” Si tú piensas que eres perfecta, una vez tengas niños seguramente te darás cuenta que no lo eres porque ellos sacarán a flote todas las imperfecciones, ¿no es cierto?

Erin: Pienso que la maternidad es el fuego purificador más ardiente en el que he estado. Creo que tenía un concepto más alto de mí misma que lo que debía tener antes de tener hijos. Y esos bebés y sus necesidades solamente exponen ese egoísmo en mí. Cuando mis hijos son desobedientes y actúan como tales, revelan la fealdad de mi propia desobediencia en maneras nuevas. Así que no me están haciendo santa simplemente por ser mis hijos.

Pero el proceso de ser madre, si lo voy a usar como un fuego purificador para empujarme hacia Dios y no para alejarme de Él, sí, tiene una forma de hacer mi corazón más como el suyo.

Nancy: Purifica.

Erin: Cierto.

Nancy: Bueno Erin, quiero motivar a mis oyentes a obtener una copia de tu nuevo libro, “Beyond Bath Time: Embracing Motherhood as a Sacred Role”. Es un gran libro para mamás jóvenes, mamás con niños pequeños, pero también uno para aquellas que quieren ser mamás y mamás más viejas que quieran ser un estímulo para las nuevas mamás. Pero también para todas nosotras que necesitamos ser recordadas de la gracia de Dios y Su suficiencia y de que cuando somos débiles, Él es fuerte.

Y de hecho, si hay algo que me llevaría personalmente de nuestra conversación de hoy, los llevaría hacia aquel versículo, 2 Corintios 12:9, el cual pienso necesita ser no únicamente el lema para las madres, sino para todas nosotras. “Te basta mi Gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.”

Y, Oh Padre, como oro de que tú incentives a las mujeres, a las mamás, tus hijas, en sus roles, nuestro llamado, como quiera que eso se vea. Te damos a ti, elevamos a ti nuestras debilidades, nuestras necesidades, nuestros fracasos, todas las áreas donde nos damos cuenta que no estamos a la altura. Te damos gracias de que no podemos ser perfectas, lo sabemos, pero Cristo es perfecto. Si Él vive en nosotras, entonces somos agradables a ti y Tu Gracia es suficiente para nosotras en cada momento de necesidad.

Así que Señor, ¿derramarías Tú, Te ruego, un bautismo de gracia sobre muchas, muchas oyentes que hoy todas juntas decimos, “Señor, nosotras somos débiles, pero Tú eres fuerte”? Estamos tan agradecidas. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss y nuestra invitada, Erin Davis, han alentado a las mamás a seguir invirtiendo en las vidas de sus hijos.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, “Revive 15| Mujeres enseñando mujeres”, Indianápolis, septiembre 25 y 26. Contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios, únete a Nancy Leigh DeMoss, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente las enseñanzas de la Palabra de Dios en tu entorno particular.

Si has estado ahí confundida, desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. Ven a escuchar por qué es importante que tú escribas y comprendas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, “Revive 15| mujeres enseñando mujeres”, Indianápolis, septiembre 25 y 26, acompáñanos, no te lo pierdas.

Carmen: Bueno, después de la llegada del segundo hijo de Erin, ella sintió como si una nube oscura se hubiera presentado sobre su vida. Ella les da consejos prácticos a cualquier persona que esté enfrentando depresión después del parto. Esto será el lunes en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Fuente de la vida eterna, Natasha Perez, Nueva Oportunidad ℗ 2014 Natasha Perez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Ago 13 – Maternidad bajo ataque

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Ago 13 – Maternidad bajo ataque

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maternidad-bajo-ataque/

Carmen Espaillat: Erin Davis y su esposo retrasaron el tener hijos porque estaban muy ocupados trabajando en el ministerio de jóvenes.

Erin Davis: Yo creo que hay muchos jóvenes que sienten que lo correcto es no tener hijos para poder tener un ministerio.

Carmen: Pero Dios ha cambiado su corazón.

Erin: El tener hijos es un ministerio.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada esta semana es mi buena amiga Erin Davis. Ella ha sido parte de Aviva Nuestros Corazones y del movimiento Mujer Verdadera por varios años y ella ama al Señor. Ella ama a su esposo, ama a sus hijos y además tiene un don para escribir. Y estoy muy emocionada porque ha escrito su último libro llamado, Más allá del tiempo de baño: Abrazando la maternidad como un rol sagrado (disponible en inglés).

Erin, bienvenida nuevamente a Aviva Nuestros Corazones.

Erin: Gracias a ti.

Nancy: Lo que me gusta acerca de la forma como escribes de este tema, es que lo haces como una mujer joven hablándole a esta cultura y lo que estás diciendo es que el asunto no es realmente: ¿Si es trabajo o no es trabajo? y no es que estas cosas no sean importantes, pero lo que estás diciendo es que miremos esto desde una perspectiva más amplia: ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Para qué estoy viviendo? Y al pensar en un sentido más amplio, cómo mis decisiones de hoy impactan mi vida a lo largo del camino, cómo impactan la vida de otros, y cómo impactan a las futuras generaciones.

Erin: Seguro, y el enfoque de este libro es para madres porque mis amigas son madres, muchas de ellas son madres a tiempo completo. Y como ellas no tienen la visión de Dios acerca de la maternidad, se están ahogando. Ellas están cayendo en picada, están amargadas, están enojadas, están estresadas. Ellas están siendo privadas del sueño o duermen todo el tiempo. Ellas están realmente, realmente teniendo mucha dificultad.

Ellas son madres, pero no entienden la mentalidad del Reino acerca de la maternidad. Así que, la hora del baño y sándwiches de mantequilla de maní y de transporte compartido y listas de tareas domésticas, todas esas cosas están solo extrayendo o absorbiendo sus vidas.

Nancy: Tú dijiste que escribiste este libro porque necesitabas encontrar por ti misma por qué la maternidad realmente importa.

Erin: Eso es correcto. Todos los libros que he escrito han nacido de mi propia experiencia personal y del trabajo que Dios ha hecho en mí.

No estoy tratando de parecer una madre experta. Ciertamente no lo soy. Pero puedo decir; “mira, yo he estado ahí y estuve luchando también y fui a la Palabra y dije: ¿Dios, qué tienes que decir acerca de la maternidad?”

Eso también, era mucho más profundo de lo que jamás imaginé. Mi perspectiva era que podría encontrar la mujer de Proverbios 31 y que eso sería todo lo que encontraría en la Biblia acerca de la maternidad, y eso para nada es cierto. Él habla acerca de la maternidad una y otra vez, una y otra vez, en este pasaje de las Escrituras donde tú realmente no tendrías la expectativa de que hubiera un mensaje acerca de la maternidad, pero Dios tiene un corazón para la maternidad.

Él tiene un corazón para las madres. Él tiene un corazón para las familias, y Él no piensa que sea poco, Él piensa que es algo grande, realmente grande. Ve a la Palabra de Dios y pídele que te muestre Su visión, Su plan para lo que estás haciendo. Creo que serás muy animada y muy fortalecida para la travesía.

Nancy: Y ha sido todo un viaje para ti. Por las cosas que estás diciendo ahora. Tú no estabas hablando así cuando nos conocimos por primera vez. De hecho, yo estaba contigo cuando estabas esperando tu primer hijo y aún estabas un poco indecisa al respecto… decías las cosas correctas, pero fue un reto para ti abrazar la maternidad como una llamado santo.

De hecho, tú y Jason escogieron no tener hijos en los primeros años de su matrimonio. Cuéntanos un poco acerca de esa temporada.

Erin: Elegimos no tener hijos por siete años de nuestro matrimonio y muchas personas nos presionaron durante esos siete años y nuestra respuesta era que no queríamos tener hijos porque sentíamos gran pasión por el ministerio estudiantil. Sentíamos que eso era parte del sacrificio que teníamos que hacer para ser grandes ministros estudiantiles. Yo pienso que esa idea surgió de diferentes fuentes. Y pienso que estábamos equivocados; pero siento que hay muchos jóvenes que sienten que es correcto el no tener hijos para poder tener un ministerio.

Eso fue realmente un tira y jala en mi corazón. Yo no quería tener hijos para no dejar el ministerio. Lo que no entendía era que tener hijos es un ministerio, y que no estaba renunciando a algo importante para el Señor por tener hijos.

Nancy: Yo no te puedo decir cuántas veces a través de los años se me han acercado mujeres diciendo: “yo quiero tener un ministerio. Yo quiero tener un ministerio como el tuyo. Yo quiero estar enseñando. Quiero estar escribiendo”. Solo diferentes cosas que tiene en sus corazones que quieren hacer.

Y yo pienso que esos deseos pueden haber sido puestos por Dios. Pero realmente he tratado de ayudarlas a entender que lo que están haciendo en las casas como ayuda de sus esposos, como madres para sus hijos, eso no es nada menos que un ministerio. Es un ministerio enorme y debemos ser muy cuidadosas de no ponerlo en una caja, y pensar: “esa es mi familia, pero luego, estoy anhelando días donde pueda estar libre para trabajar en el ministerio”.

No hay ningún llamado más grande para el ministerio, en la voluntad y en el tiempo de Dios, que lo que tú estás haciendo en este momento con esos dos pequeños que Dios ha puesto en tu casa.

Erin: Y esa es la lección que he aprendido. Mi esposo y yo hemos estado en el ministerio por un largo tiempo y yo tengo el ministerio de hablar y escribir, y los adolescentes eran mi ministerio. Así que he impactado a cientos de adolescentes a través de los años. Pero nada de eso le llega a los tobillos a entregarme cada día que pasa a estos niños.

Si estos hijos -mis hijos- van y crían hijos cristianos y mis nietos van y comparten la fe con sus hijos, ese impacto es aún mayor que el de una joven que fue impactada por una charla que di en un retiro o alguien que leyó un libro que escribí. Impactará su pensamiento por un rato. Sin duda es un ministerio, pero la maternidad es contracultural y no mucha gente está diciendo eso.

Nancy: El asunto con la maternidad es que tú no ves los frutos y las recompensas o las ganancias de inmediato.

Erin: Correcto. Eso es correcto.

Nancy: Todavía estás atada con la hora del baño y los sándwiches de mantequilla de maní y mermelada. Tú tienes que estar en esto a largo plazo y tener una visión a largo plazo para poder verlo con algún propósito.

Erin: Y pienso que esas cosas que son comunes, asumimos que no son santas o no son sagradas o no son de Dios o no están bendecidas por Dios. Es muy fácil para las madres sentir que son el escalón más bajo de la iglesia porque ellas no están haciendo algo nuevo, innovador y emocionante. Pero eso no es verdad.

Yo pienso en el salón de la fe en Hebreos y aquellas personas que se enumeran y a las que se les elogió por su gran fe. Me encanta que al final de la larga lista habla de cómo perseveraron sin ver sus frutos. Ellos tenían una gran fe.

La maternidad es así. Es definitivamente así. No hay muchos frutos por un buen tiempo, pero el hecho de que la maternidad sea algo común, no significa que Dios no la esté usando.

Nancy: No crees que es el enemigo que quiere socavar y debilitar todo el concepto de la maternidad, que es la que está involucrada en pasar el bastón de la fe de una generación a otra. Puedo ver como si Satanás fuera la mente intelectual, tratando de conquistar la cultura, de detener el avance del Evangelio, una gran arma en su arsenal sería hacer que las personas pensaran que la maternidad es algo insignificante.

Erin: Por supuesto. Quiero decir, Satanás es astuto, pero no es tan original. Esto es muy similar a la mentira original que le susurró a Eva: “¿Conque Dios te ha dicho que no se puede hacer eso? ¿Dios realmente dijo eso? El trasfondo es, “Quien eres no es suficiente. ¡Tienes que ser otra cosa! Tienes que estar haciendo algo más con tu vida. Él está reteniendo algo de ti”.

Es la misma mentira que las madres están masticando todo el tiempo: La maternidad no es suficiente. No soy suficiente si soy solo mamá.

Yo no te puedo decir la cantidad de gente que tengo cerca, que pregunta: “¿Que tú qué?” Respondo: “Oh, yo solo soy una mamá”. Como si se estuvieran disculpando por eso. Es absolutamente significativo que la maternidad esté bajo ataque del enemigo. Y sabemos que Satanás puede socavar a las familias, luego él estaría ganando muchas batallas y muchos frentes. Y si él puede socavar la maternidad, él puede destruir muchas familias.

Nancy: Incluso la forma en que Eva obtuvo su nombre es realmente un homenaje precioso al valor de la maternidad.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: Tú piensas en Adán y Eva pecando, tomando la decisión equivocada de comer del fruto prohibido y luego Dios viene al jardín y les da las consecuencias al hombre, a la mujer, a la serpiente, y los vistió.

Vas a través de toda esta escena de gracia, de volver allí, con el hombre y la mujer caídos.

Erin:Esta fue la mejor cosa que he descubierto en la Escritura cuando estaba investigando este concepto de la maternidad. La maldición acababa de ser entregada, y las primeras palabras que salen de la boca de Adán es cambiar el nombre de su mujer a Eva, porque ella sería la madre de muchos, ella daría vida a muchos.

Así que, al principio fue como ¿Qué? ¿Ella lo acaba de echar a perder y tú le vas a llamar dadora de vida? Pero Adán sabía que habría algún tipo de redención. Sí, ella pecó, pero ella iba a ser madre de todos los vivientes.

En la medida en que continué estudiando esto, dije que ese pecado es una canción que deberíamos cantar acerca de Eva, pero sus hijos eran su obra porque ella pasó a tener hijos después de eso. Conocimos la historia de Caín y Abel. Sabemos que no fue perfecta. Pero en el nacimiento de esos hijos, Eva cada vez más decía: “Con la ayuda de Dios, he dado a luz a un hombre”. Se puede escuchar el asombro de su voz. “Sí, he pecado, pero Dios me está ayudando a dar a luz a un niño”.

Y después del nacimiento de Set se dice, que “en ese momento la gente de la tierra llegó a invocar y llamaba el nombre del Señor”. Sí, Eva pecó, pero también Eva hablaba con sus hijos acerca del Señor. No había escuela bíblica de verano. No había pastores de jóvenes, no había eventos para alcance. Adán y Eva eran los responsables de enseñarle a sus hijos acerca del Señor. Y por eso, porque ellos fielmente les hablaban a sus hijos del Señor y les contaban historias del Señor y compartían la importancia de seguir al Señor, las personas en la tierra comenzaron a clamar en el nombre de Dios.

Ella cometió un error pero su nombre dadora de vida es un recordatorio. En el jardín ella perdió tanto, pero no perdió a su esposo, no perdió a sus hijos y no perdió a Dios. Así que, hay algo de redención en ese rol de dadora de vida.

Nancy: Y es la gracia restauradora de lo que Satanás pretende despojarla.

Erin: Absolutamente.

Nancy: Yo pienso que él intentó dejarla sin nada de eso.

Erin: Correcto.

Nancy: Él hubiera querido arruinar su matrimonio, arruinar su vida entera y desde ahí en adelante hubiera querido arruinar la vida de todos los demás.

Erin: Seguro.

Nancy: Pero es aquí donde entra la gracia; y parte de esa provisión de la gracia redentora, justo en el jardín, es que todavía es llamada y capacitada por Dios para nutrir y ser dadora de vida.

Erin: Y para Eva esto no fue fácil. Y parte de la maldición de Eva fue que daría a luz con dolor. Y sus niños probablemente actuaban como los míos. Pero cada carita era un recordatorio de que la redención era posible y de que Dios tiene un plan para la redención. No todo se detuvo en el jardín con la mordida de la manzana, su familia continuaría.

Y nosotros aún hoy estamos hablando de Eva. Por generaciones y generaciones y generaciones y todavía se habla de su historia. ¿Por qué? ¿Porque ella pecó? Sí. Pero también porque ella dio vida.

Nancy: Y ni hablar del hecho de que a través del tercer hijo Set finalmente vino Cristo.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: . . . el Mesías, el que haría una herida mortal a la serpiente y compraría nuestra salvación.

Así que fue a través de su disposición de dar vida, de abrazar el llamado de la maternidad, por lo que en definitiva estamos sentadas aquí hoy siendo seguidoras y amantes de Cristo. Es a través de esa línea que Dios proveyó salvación en la persona de Cristo.

Erin: Y así es como es con la maternidad. Pienso que muchas madres piensan que la meta de la maternidad es criar muchachos que sean buenos, que se comporten bien. Si tú tienes el primer plano de la maternidad, yo tengo noticias para ti: ellos no siempre se van a comportar bien y eso no significa que eres un fracaso como madre. Tú no siempre te vas a comportar bien y eso no significa que eres un fracaso como madre. Tienes que tener una visión de largo alcance.

¿Qué pasaría si tus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿Y después qué pasaría si sus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿Y qué pasaría si sus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿Cuántas personas serían impactadas por todos esos hijos sobre los cuales derramaste sabiduría, de los que has sido dadora de vida y que van a ser sal y luz en este mundo oscuro?

Tú no puedes pensar en esto como: “¿Puedo pasar el día sin perder la calma?” Tú tienes que pensar en esto como: “¿Cuál es mi potencial en el ministerio a largo plazo?” Eso fue lo que Eva pudo hacer y es una linda historia de redención y restauración y la belleza de dar vida.

Nancy: Y no es una historia con excesivo romanticismo.

Erin: Seguro.

Nancy: Porque como lo señalaste anteriormente, en Génesis, vemos el dolor de dar a luz, de criar hijos, y de saber que la maternidad implica sufrimiento.

Erin: Eva fue la primera mujer que sepultó a su hijo. De modo que, Eva conoció el dolor de la maternidad que muchas de nosotras no conoceremos. En un grado mayor, Eva conoció el dolor de la maternidad pero, la historia no se detiene ahí.

Nancy: Y pienso que es un recordatorio de que la maternidad no es tan traumática pero sí difícil, y eso no viene por naturaleza a criaturas caídas. Me recuerda el pasaje de Tito capítulo 2, que dice que parte de la consejería es el proceso de discipulado de mujeres más maduras a mujeres más jóvenes para enseñarlas a amar a sus hijos. Ahora, eso implica que eso no viene por naturaleza, que eso es algo que tenemos que aprender y que puede ser aprendido.

Erin: Este pasaje me alienta tanto. De hecho, yo dirijo un grupo de madres en mi iglesia y hemos estado enfocándonos en ese pasaje por meses y meses.

Yo fui tan liberada al aprender: “¿Oh, se supone que eso me debe ser enseñado? ¿no se supone que yo deba saber cómo amar a mis hijos y cómo amar a mi esposo?”

También dice que estemos felices en la casa. No se supone que salga del hospital y de repente sepa cómo ser feliz por todo lo que pasa en mi vida. Esas son cosas que debo aprender.

¿Y cuál debería ser mi curriculum o carta de presentación? La Palabra de Dios enseñada por mujeres maduras que estén dispuestas a enseñarme.

Esto es un tremendo alivio, que no estoy supuesta a saber automáticamente como ser una gran madre, cómo sentirme de maravilla acerca de ello y cómo mantener mi matrimonio durante la maternidad, sino que esas son cosas que me pueden ser enseñadas a través de la Palabra de Dios.

Nancy: ¿Y cuáles son de las cosas que Dios ha usado en tu temprana experiencia como madre (y tu libro se enfoca especialmente en madres con niños pequeños), cuáles son algunas de las cosas que Dios ha usado para animarte y darte gracia en ese viaje y ayudarte a abrazar la maternidad como un llamado santo?

Erin: Bueno, yo me involucré casi inmediatamente con MOPS, que es un acrónimo para madres de niños que están en preescolar. Es un ministerio nacional que se enfoca en entrenar y equipar a las madres. Y realmente hice una conexión ahí. También, comencé un grupo de madres en mi propia iglesia y esas mujeres realmente han sido de gran influencia para mi vida.

Pero también, el tener hijos me hizo darme cuenta de mi necesidad de pasar tiempo o compartir con personas que no son como yo. Amo el pasar tiempo con mis amigas que son madres, empujando nuestros coches, pero todas tenemos los mismos asuntos y ninguna de nosotras está más allá del camino. Pero he sido verdaderamente intencional en pasar tiempo con madres que tienen hijos un poco mayores, y también he invitado a mi casa a madres que tienen niños menores.

Para mí una de las cosas favoritas es invitar familias a nuestra casa una mañana cualquiera para comer unos pancakes-“vengan en sus pijamas” y pasamos un rato. De modo que esto realmente profundiza mis relaciones en muchas formas.

Ahora, esto necesita esfuerzo de mi parte porque esas cosas ahora no son tan naturales como quizás pasaba en generaciones anteriores, donde las madres, abuelas, tías y primas estaban todas en áreas próximas. Yo tengo que hacer el esfuerzo.

Yo literalmente me conecté en línea y busqué grupos de madres. Encontré varios de ellos; llamé y eso es mucho trabajo. Toma trabajo el mantener amistades y comenzar nuevas amistades y todo lo demás. Pero ha sido mi tabla de salvación en este tiempo pasar tiempo con otras personas que están en esta etapa de la maternidad y recoger todo lo que pueda de ellas.

Nancy: Estoy pensando en una madre joven que está escuchando este programa y ella está pensando: bueno, yo no soy una oradora, no soy una escritora. Yo no soy tan brillante, tan talentosa o algo como Erin- ella debe ser una súper mujer. Yo estoy aquí ahogándome. Tengo muchas luchas, no puedo dormir. A duras penas puedo recordar mi nombre. El pensamiento de levantarse y salir y hacer una cosa más, en ese intenso trabajo de ser madre, parece ser abrumadora.

Erin: Seguro, lo es.

Nancy: Ayúdala. Motívala.

Erin: Ella tiene que poner un pie delante del otro y tiene que encontrar la manera de conectarse quizás con otras madres; pero por supuesto, cuesta trabajo. Cuando estás en los primeros años, el simple hecho de salir de la casa es mucho esfuerzo. Es un gran esfuerzo para mi familia, pero vale la pena.

La maternidad puede ser muy, pero muy aislante. Hay una temporada cuando el bebé está recién nacido, en la que las personas pasan y te dejan alguna comida y todo tipo de cosas y después desaparecen y tú estás sola. Nuestra cultura tiende a pensar, “ese asunto de los bebés es muy privado y no deberíamos llamar, deberíamos darle su espacio y no debemos interferir”. Así que la mamá tendrá que hacerlo.

Entonces, ella debe encontrar un paso que pueda dar. Quizás sea llamando a una amiga. Quizás sea uniéndose a un grupo de madres en su iglesia local, preguntándole a una amiga si se pueden juntar y caminar una vez a la semana.

Pero yo entiendo; requiere de esfuerzo. Requiere mucho estar cargando cosas pesadas, requiere estar empacando la pañalera y todo eso. Pero, no lo puedes hacer bien si no tienes otras madres con las que estés conectada.

Nancy: Y existen formas de mantenerse conectada que no requieren que salgas de la casa…

Erin: Ciertamente.

Nancy: ¿Y qué del uso de Facebook, del teléfono, del correo electrónico- las personas aún usan los correos electrónicos?

Erin: Claro, yo sí. Es el correo ordinario que ya ni siquiera lo usamos.

Nancy: Correcto. Y es divertido ver algunas de mis amigas que son madres jóvenes, como se animan la una a la otra en Facebook.

Erin: Seguro.

Nancy: Solo recordándose la una a la otra que no están haciendo esto solas. Tú tienes una porrista…

Erin: Eso es correcto. Motivo a las madres a verdaderamente comunicarse vía internet, “mis hijos son una bendición”. Es muy fácil poner en tu estatus de Twitter o Facebook o lo que sea, algo por lo cual quejarse: “Oh, estoy tan cansada”. “Ugh, otra clase de fútbol”. “O esto, o lo otro”. Pero lo que sea que comuniques en línea, comunícalo: “Mis hijos son una bendición. Mis hijos…mira esto, no es esto lindo. Mira lo que hicimos hoy en nuestro devocional familiar. Nosotros vamos a salir. Nosotros vamos a recoger hoja lo que sea”.

Comunica las cosas de deleite que tiene la maternidad- ellas están ahí si tú estás dispuesta a buscarlas- y otras madres vendrán ti como polillas a una llama porque no quieren hablar más de su duro trabajo. Ellas no quieren quejarse más, pero no saben cómo salir de ahí. Así que, tal vez comienza contigo.

Carmen: Erin Davis y Nancy Leigh DeMoss han estado hablando de un ministerio importante. Es llamado: Maternidad.

Erin en su libro Más allá del tiempo de baño (disponible en inglés), escribe acerca de la importancia del llamado a la maternidad.

Nancy: Esperamos que cada mamá que escuchó este programa lea este libro. Si tú no tienes niños pequeños, yo espero que obtengas una copia y se la pases a una mamá que conozcas.

Sé que las madres con niños pequeños no tienen tiempo para leer mucho. Una de las cosas que aprecio de este libro es que no es largo. Es de fácil lectura. Es atractivo. Y simplemente pienso que será de gran bendición para esas madres con niños pequeños.

Carmen: ¿Vives en los EEUU y tienes una posición de enseñanza a otras mujeres de tu iglesia? Queremos animarte a participar de un evento muy especial Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, a celebrarse en Indianápolis los días 24, 25 y 26 de septiembre.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces, este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si has estado ahí confundida desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prácticas y mucho más.

Habrá traducción al español, Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas mas información.

Cuando eres madre de niños pequeños, es fácil ser tentada por el desencanto. Erin Davis entiende y te mostrará cómo puedes ser animarte cuando piensas que te darás por vencida. Por favor únete a ella y a Nancy mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Fuente de la vida eterna, Natasha Perez, Nueva Oportunidad ℗ 2014 Natasha Perez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Agt 12 – Una visión mayor de la maternidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Agosto 12, 2015

Agt 12 – Una visión mayor de la maternidad

Carmen Espaillat: Erin Davis sostiene que vivimos en un mundo que ejerce presión sobre las madres.

Erin Davis: Nuestra cultura es muy anti-mamá en muchas formas, quieres pruebas compra una minivan, la gente se siente apenada por ti si le dices que tienes que comprarte una minivan, es como si estuvieras intercambiando la esperanza de tener el vehículo que te gusta para acomodar a tus hijos a otro tipo de vehículo que no necesariamente es lo que prefieres, eso es lo último tu vida se acabó si tienes una minivan.

Y otro ejemplo son los pantalones jeans para mamá, ahora te vistes como una madre y realmente eso no es lucir a la moda, o sea tal vez seas una mamá pero sería mejor que no parezcas una, y sería mejor también que no manejes un carro que diga con una calcomanía que eres una mamá. Debes de tratar de alguna manera de mantener una imagen de no mamá porque “los hijos son una carga”.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Uno de los mayores gozos que estamos experimentando en Aviva Nuestros Corazones es ver a Dios levantar a toda una nueva generación de mujeres jóvenes que con gran entusiasmo están abrazando el llamado de Dios para sus vidas como mujeres. Esto luce diferente para diferentes mujeres en diferentes etapas y estaciones de sus vidas.

Estoy encantada de recibir en el día de hoy en Aviva Nuestros Corazones, a una querida amiga que nos visita una vez más. Ya la han escuchado antes en Aviva Nuestros Corazones y ahora ha escrito un nuevo libro. Estaremos hablando de este libro, de su vida y del llamado de Dios, especialmente para las madres. Erin Davis está con nosotros, y Erin, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones. Muchas gracias por ser parte de esta serie.

Erin: Gracias por tenerme de vuelta.

Nancy: El esposo de Erin, Jason era pastor de jóvenes anteriormente y ahora es el gerente de mercadeo de Aviva Nuestros Corazones. Esto es algo nuevo desde la última vez que estuvimos juntas en el estudio. Estamos muy contentos de que tu familia sea ahora parte del equipo de Aviva Nuestros Corazones.

Erin: Nosotros también estamos muy contentos.

Nancy: Erin y me encanta este nuevo libro que has escrito. Hablaremos de él en un momento, pero primero déjenme referirles otros libros que Erin también ha escrito. Tu primer libro, “Graffiti: Aprendiendo a ver el arte en nosotros mismos” (disponible en inglés), es un libro sobre belleza e imagen corporal, dirigido particularmente a jovencitas. También estuviste involucrada en ayudar a escribir la guía de estudio de “Mentiras que las mujeres jóvenes creen“, junto con Dannah Gresh y una servidora, y -¡wow!- cómo está Dios usando este material en la vida de tantas jóvenes. Tú ves esto porque eres una de las principales escritoras del blog de “Mentiras que las mujeres jóvenes creen. Así que has podido ver algunos destellos en las vidas de estas jóvenes mujeres.

Erin: Dios continúa usando el contenido de este libro para exponer las mentiras y reemplazarlas por Su Verdad. Sí, veo esto todos los días, y es muy emocionante ver cómo Dios continúa trabajando a través de este libro.

Nancy: Y has sido tan valiente de adentrarte con estas jóvenes en estos tópicos en donde “hasta los ángeles temen pisar”. Hay algunos de los temas que tratas en el blog que son crudos y difíciles. Incluso, no nos sería permitido tratar muchos de estos temas, en algunas estaciones de radio. Pero la realidad es que estas jóvenes están lidiando con estas rudas y crudas realidades, y tú te has lanzado justo a tratar con ellas.

Erin: La oración de aquellas que estamos liderando este blog es que, este blog sea un faro de verdad en línea. Es cierto que tendemos a traer algunas preguntas rudas, pensamientos para algunas jovencitas en situaciones horribles, y no rehuimos de ellas. Utilizamos la Palabra de Dios como nuestra espada y ha sido muy emocionante ver como Él ha estado cambiando las vidas de estas jóvenes mujeres alrededor del país y realmente, alrededor del mundo.

Nancy: Me encanta tu corazón por guiar y discipular a estas jóvenes así como tú misma has sido guiada y discipulada por mujeres mayores. Es realmente estupendo ver como se te ha pasado a ti el bastón de la fe, y de ti, a la próxima generación. Ahora te has adentrado en otro tema, que no es realmente tan diferente, porque sigue siendo sobre discipulado y consejería. Tu nuevo libro se llama: ” Más allá del tiempo de baño: Abrazando la maternidad como un rol sagrado “. (Disponible en inglés)

Erin: Tenía miedo de escribir un libro sobre la maternidad, porque aquellos que me conocen y conocen a mi familia saben que yo no tengo el tema de la maternidad totalmente resuelto. No soy una mamá perfecta criando hijos perfectos.

Nancy: Entonces ¿no escribiste este libro como una experta?

Erin: Yo no escribí este libro como experta en maternidad- ¡ciertamente que no! Lo escribí como parte de mi propio caminar y de lo que el Señor me está enseñando a través de la maternidad. Hay mucho que aprender en el caminar de la maternidad.

Nancy: Tu libro es un gran aliento porque lleva a las madres a reflexionar en que va más allá de los detalles – de la comida y de los peligros -y de cambiar y alimentar a los niños, y de llevarlos a clases de piano, o cualquiera que sea la demanda de la etapa de la vida del niño. Lo que estás diciendo a las madres es que tienen una misión y una visión para abrazar, que va más allá.

Erin: Hay muchos afanes que vienen junto con la maternidad, sin importar la edad en que estén tus hijos. Si te enfocas en estos afanes y no ves el cuadro completo, de seguro que te sentirás abrumada. Pero si puedes ir a la Palabra de Dios para una visión mayor sobre la maternidad, seguirás haciendo sándwiches y jugos, pero podrás encontrar un propósito mayor al hacer esto. Es mucho más llevadero, y mucho más divertido, porque estás haciendo un trabajo sumamente importante.

Nancy: Lo que me encanta de ti, Erin, es que eres tan honesta y transparente. En este libro compartes mucho acerca de tu propia experiencia y del hecho de que la maternidad no fue algo que te vino naturalmente, fácilmente, o gozosamente al principio, sino que Dios utilizó un incidente cuando tenías doce semanas de embarazo de tu primer hijo, para empezar un cambio completo de paradigma en tu vida.

Fue en el momento en que el doctor te dio la noticia de que el bebé que llevabas no sobreviviría el embarazo y el doctor te aconsejó algo que probablemente no estabas realmente preparada para escuchar.

Erin: Eso es correcto. No había avanzado mucho mi embarazo cuando decidimos hacernos un ultrasonido. La doctora me llamó. Estaba alistándome para salir a un viaje de negocios por tres semanas. Ella me dijo, “He visto los resultados de tu ultrasonido, y hay un problema con tu embarazo”. Yo dije, “Bueno, tendrá que esperar; estoy preparándome para salir a un viaje de negocios”, que era un indicador de dónde estaba mi corazón antes de que esto sucediera. Entonces ella dijo: “Tendrás que tomar una decisión acerca de este embarazo antes de que pasen las tres semanas”.

Yo le dije: “¿Una decisión sobre este embarazo? Yo había decidido. Me embaracé, eso era lo que había decidido”. Pero ella sutilmente estaba tratando de decirme que la situación era mala.

Mi pequeño varón, no sabía en ese momento que era varón, tenía una obstrucción en la vejiga. Esto no sonaba tan serio, excepto que los bebés cuando están en el útero procesan el líquido amniótico a través de su sistema urinario y así es como se desarrollan sus pulmones. Si mi bebé no podía procesar el líquido amniótico, entonces él no iba a poder desarrollar sus pulmones.

Tuvimos un difícil fin de semana, de mucha oración, y ese lunes fuimos a donde una especialista y me hicieron otro ultrasonido. Ella irrumpió en la habitación con una carpeta en la mano (yo estaba acostada en la mesa de ultrasonido todavía) mi esposo estaba a mi lado y nuestras madres estaban también en la habitación.

Este doctor dijo, sin ninguna sutileza, “su bebé probablemente no sobreviva este embarazo. Si lo hace, tendrá muchas discapacidades. Le sugiero que lo aborte”. La habitación se volvió borrosa, y recuerdo que delegué en mi esposo el manejo de las preguntas desde ese momento. Yo estaba aturdida.

Nancy: ¿Y cómo manejó tu esposo las preguntas?

Erin: Calmadamente y con sabiduría. No estoy segura de cómo logró evadir el expresar lo enojado que debió haberse sentido. Él simplemente dijo calmadamente, “Nosotros no abortaremos a este bebé, por lo que usted necesita decirnos cuáles son las otras opciones”. Entonces tuve una serie de pruebas en la oficina del doctor ese mismo día, y durante el resto del embarazo.

Estuve yendo cada semana para un ultrasonido, y esto significó siete meses de ultrasonidos. Al mirar atrás esa etapa, recuerdo que nunca estuvimos devastados. Estábamos en calma… y ese bebé lo íbamos a llamar Truett.

Un día mi esposo dijo, “cambié el nombre del bebé”.

¿El nombre del bebé que está en mi barriga? ¿Tú le cambiaste el nombre?

Y él dijo, “yo lo quiero llamar Eliseo porque esto significa “Dios salva” o “Dios es mi salvación”.

En ese punto era todo tan incierto. Yo le dije, “cariño, Dios puede que no lo salve”.

Y Jason me dijo: “Bueno, Dios como quiera salva. Por lo que quiero que su nombre sea un testimonio de esto”.

A partir de ese momento el bebé que estaba en mi vientre se convirtió en Eliseo. Desde muy temprano pudimos usar esta prueba para testificar…y pasajes de la Biblia acerca de que Dios es nuestra fuerza cuando somos débiles y que podemos depender de Él. Estos pasajes eran vida; eran como pan para nosotros en esta etapa, mientras continuaba llevando a este bebé en mi vientre y esperaba a ver que iba a suceder.

Nancy: Quiero ir un paso atrás por un minuto y hablar acerca de las cosas que condujeron a este embarazo, pero para aquellos que están aguantando la respiración, esperando saber qué le sucedió a Eliseo, síguenos contando Erin.

Erin: Eliseo es el niño de cuatro años más tierno, cómico y bulloso que yo conozca. Él ama la pelota, y le encantan las cosas de vaqueros, y está completamente saludable.

Teníamos un ultrasonido cada semana, y su pequeña vejiga era solo un punto negro. Creció y creció con cada ultrasonido porque su sistema urinario falló, y se estaba llenando de líquido.

Hasta el día en que él nació, nos hicieron un ultrasonido, y su vejiga llenaba todo su abdomen. Había un equipo de especialistas esperando en un ala de la habitación para llevárselo inmediatamente a cirugía de emergencia. Estábamos preparados. Dimos a luz en otra ciudad diferente de donde está nuestro hogar. Estábamos preparados para vivir allí por varias semanas hasta que el bebé se recuperara de lo que tuvieran que hacerle.

Déjenme decirles que, al dar a luz fue evidente para todos los allí presentes que su sistema urinario estaba funcionando perfectamente. El cirujano que estaba esperando para llevárselo se rió y dijo, “Acaban de comprar un ticket de salida de la Unidad de Cuidados Intensivos”. El bebé nunca tuvo que ser intervenido; él nunca tuvo cirugía…él es un niño saludable.

Eliseo tiene un poquito de hidronefrosis en su sistema urinario y tiene un riñón que es un poco más pequeño. Yo continúo orando para que él sea sanado completamente, pero la verdad es que él fue sanado el día de su nacimiento. Él es feliz y lo está haciendo muy bien.

Nancy: Eliseo . . .

Erin: Eliseo

Nancy: Dios salva…

Erin: Dios salva, eso es correcto.

Nancy: Déjame volver a cuando te enteraste que estabas embarazada de tu primer hijo, de este hijo que estamos hablando. Escuché que la prueba de embarazo salió positiva más rápido de lo que esperabas.

Erin: Es correcto. Tienes que conocer un poquito acerca de mi pasado, de quién yo soy hoy día y de quién era en aquel momento. Yo tenía todo lo que el mundo decía que una mujer debía de tener. Fui a la escuela de pregrado y luego a la universidad. Siempre me ha gustado referirme a mí misma como “tipo doble A”. Hice la universidad como ya te conté durante tres años y luego fui nuevamente a la universidad para hacer la maestría. Tenía el esposo, tenía la casa, tenía la carrera, y embarazarme era lo próximo en la lista, del guión, que el mundo había escrito por mí.

Entonces decidimos, bueno, esto es lo próximo. Pero sí, la prueba salió positiva mucho antes de lo que esperábamos, y le di la noticia a mi esposo Jason, de que un bebé venía en camino mientras estaba sentada en mi cama con mi bata de baño, llorando incontrolablemente. Yo sentía como si en mi vida hubiera explotado una bomba.

Nancy: No porque no tuvieran, en algún momento, el tener hijos entre sus planes… ¿por qué fue entonces tan traumático ese momento?

Erin: Creo que planeaba tener hijos porque estaba dentro del listado de cosas por hacer, pero cuando los hijos se volvieron de repente una realidad, yo estaba muy, muy consciente de todas las formas en que esto iba a interrumpir la vida que yo quería para mí. No sabía cómo continuar la trayectoria profesional que quería y ser una mamá. No tenía idea de cómo continuar con el matrimonio que yo quería y ser una mamá…tener las amistades, e incluso el ministerio.

Mi esposo y yo habíamos estado ministrando a estudiantes por doce años, y no sabía cómo íbamos a continuar dedicando nuestras vidas a adolescentes y a la vez tener a un bebé de por medio. Entonces cuando eso se hizo una realidad, fue que de repente yo me percaté de todas las formas en que esto iba a alterar mi vida, y esto me disgustaba mucho.

Nancy: Es decir que te sentías como, “Simplemente no tengo el tiempo para ser una mamá”.

Erin: Absolutamente. Mi sentir era, “no sé cómo voy a encajar a un bebé en alguna esquina de mi vida”, y yo tenía cada rincón de mi vida bien planificado.

Nancy: En ese sentido entonces, ¿estabas viendo a los hijos más como una carga que como una bendición?

Erin: Absolutamente. Creo que la carga o bendición es la pregunta en la que muchas mujeres, mamás incluidas, están todavía enganchadas. Tengo una buena amiga, y es muy citada en el libro, que dice que nuestra cultura tiene una personalidad doble con respecto a las madres.

Vamos a las fiestas de bebés que son los (baby showers) y pensamos “Oh, no es esto tierno” y admiramos las barrigas de las embarazadas. Pero por dentro sentimos pena por ellas y pensamos, “Oh pobre, ¿se estará ella preparando para lo que viene?” Es decir que de cierta manera nos encanta la idea del embarazo, de la maternidad, de tener familia, pero en realidad estamos pensando que es una pesadez.

Esta fue realmente la forma en que me sentía sobre la maternidad, y la forma en que algunas veces todavía pienso sobre la maternidad. Todavía tengo una lucha interna sobre creer lo que Dios dice, que los hijos son una bendición, en vez de creer lo que me dice mi carne, que ellos son una carga. Tengo que resistirme al deseo de algunas veces llamar a mis dos hijos “reductores de velocidad”, porque me están desacelerando de hacer tantas cosas. Esto es realmente una elección, de verlos o no, como una bendición o como una carga.

Nancy: Es una elección ante la cual muchas mujeres de nuestra cultura se enfrentan, y nuestra cultura realmente no ha contribuido para que veamos a los hijos como una bendición.

Erin: Nuestra cultura es muy anti-mamá en muchas formas. ¿Quieres pruebas? Compra una minivan. La gente se siente apenada por ti si le dices que tienes que comprarte una minivan. Es como si estuvieras intercambiando la esperanza de tener el vehículo que te gusta para acomodar a tus hijos a otro tipo de vehículo que no necesariamente es lo que prefieres, eso es lo último, “tu vida se acabó”, si tienes una minivan.

Y otro ejemplo es “Pantalones jeans para mamá”. Ahora te vistes como una madre y realmente eso no es lucir a la moda, o sea tal vez seas una mamá, pero sería mejor que no parezcas una. Y sería mejor también que no manejes un carro que diga con una calcomanía que eres una mamá.

Debes de tratar de alguna manera de mantener una imagen de no mamá porque los hijos son una carga.

Nancy: Entonces luego de los nueve meses de espera estabas sosteniendo en tus brazos al precioso Eliseo, que era un regalo de Dios, un niño milagro que Dios sanó en el vientre. Entonces instantáneamente cargaste a este pequeño ser lleno de vida, ¿inmediatamente abrazaste la maternidad como un gran llamado?

Erin: No, no lo hice. Claro que lo amaba, y el milagro de todo lo ocurrido no fue en vano para mí, pero no fue algo tan natural como había pensado. Creo que esto es verdad con muchas cosas, en la maternidad. Conozco de muchas amigas que han tenido algo similar a un estrés postraumático en la lactancia. No pueden descifrarlo, y se traumatizan hasta muchos años después de que sus hijos están bien crecidos.

Hay muchas áreas como éstas en la maternidad. Creemos que la disciplina ocurrirá naturalmente, y no es así. Pensamos que el vínculo se dará naturalmente o que simplemente estará ahí, y no es así. Pensamos que nuestros matrimonios se van a adaptar a los hijos, y esto no sucede fácilmente.

Esto fue verdad para mí y Eliseo. Yo lo amaba mucho, mucho, desde el momento en que lo vi, pero la maternidad no vino naturalmente. Mi primer año como mamá fue realmente, realmente difícil.

Nancy: Cuéntanos un poco más.

Erin: Yo simplemente no me ajusté bien por todas las razones que te dije. Tenía miedo de convertirme en una mamá. Estas eran preocupaciones reales, y realmente sucedieron. De repente, toda mi vida giraba alrededor de esta pequeña cosa que no tenía sentido de horario.

Él no distinguía entre el día y la noche, y cuando fuera que tuviera hambre o sueño o lo que fuera que necesitara, yo tenía que adaptarme a eso.

Me quedé en casa con él al principio y realmente me aislé porque no tenía ninguna amiga que fuera mamá. Todas mis amigas estaban en la misma etapa de la vida en que yo estaba, antes de tener bebé, y de repente me di cuenta que no había diversificado mis amistades muy bien porque al menos que fuera una mujer que estuviera exactamente en la misma etapa de la vida que yo, no tendríamos nada en común…hacer un horario fue realmente difícil.

Estaba en casa con este bebé que no tenía consciencia de horario y era extremadamente demandante y mi vida laboral fue puesta en pausa y a la vez fue duro para mi matrimonio – justo como lo sospechaba.

No podíamos salir a comer sushi cada vez que queríamos. Cuando dices que un bebé cambia todo, no es solo una frase bonita de tarjeta. Tener un bebé cambia todo, y yo no tenía un marco bíblico para entenderlo.

Yo no entendía que era mucho más que cambiar un millar de pañales cada día. Yo no entendía que era más que establecer una rutina de sueño. Para mí era lo cotidiano de todo, el aburrimiento, la repetición de lo mismo… yo no tenía ningún marco de Dios o de la Biblia porque no lo había estudiado como para tener una imagen mayor.

Realmente me enfrasqué en las cosas pequeñas, y fue un año difícil.

Nancy: Vamos a conversar más acerca de tu caminar y lo que Dios te ha enseñado desde que tuviste a tu primer hijo, y vamos a ver la Palabra de Dios y a compartir algunas, de las que pienso, serán ideas liberadoras y alentadoras para las mamás y para aquellos que alientan a las madres. Vamos a dar un vistazo. ¿Qué Dios ha utilizado, desde un principio de tu maternidad, para darte un sentido de esperanza, gozo o propósito, para ayudarte a perseverar a través de ese primer año?

Erin: Yo pienso que la historia que ha tenido más impacto de la Biblia desde el principio ha sido del libro de Nehemías. Ellos estaban reconstruyendo las murallas de Jerusalén, y Nehemías le dijo a los israelitas: “Quiero que peleen con sus familias, y que peleen por sus familias”. Los enemigos de Israel han venido a ver qué está sucediendo, y la encomienda de Nehemías fue: “Estén lado a lado”.

Hay una descripción en la Biblia, de esposos, esposas, hijos, con espadas en una mano, pala en la otra mano, reconstruyendo su muralla. Y construyeron la muralla milagrosamente rápido, y los enemigos de Dios tuvieron miedo (ver Neh. 4:13-14)

Cuando comencé a ver la maternidad como algo más que interminables tomas de alimentos, cambios de pañales, disciplina, todas las cosas de la rutina…y más como mi parte de construir la muralla, como mi contribución para mi familia y de hacer algo por mi familia como parte de mi cuota en la construcción de la muralla, porque no podría hacerlo de ninguna otra forma, comencé a tener una visión mayor de la familia y del trabajo del reino. Entender que Dios podía usarme para hacer un trabajo del Reino (hasta ese momento me sentía marginada del trabajo del Reino como mamá de acuerdo a lo que yo creía que era el trabajo del Reino).

Pero cuando Dios comenzó a usar el pasaje de Nehemías para ayudarme a entender que construir el Reino con mi familia y por mi familia era algo que haría temblar a los enemigos de Dios, esto fue algo que realmente comenzó a redefinir mi visión de la maternidad y el ministerio, y lo que Dios quería hacer a través de mí y de mis hijos.

Carmen: Erin Davis y Nancy Leigh DeMoss están hablando acerca del impacto que tienen las madres cuando se invierten en la vida de sus hijos.

Nancy: Cuando Dios le habla a las mujeres a través de Su Palabra, no solo las impacta, sino que también impacta a sus hijos y a las generaciones por venir. Es por esto que me encantó recibir un correo electrónico de una mujer que describió mucho de lo que Dios está haciendo en su vida. Ella dijo:

Aviva Nuestros Corazones ha sido una gran bendición para mí. En las últimas semanas he estado reprogramándome. Crecí en una familia con padres inconversos y nunca tuve el ejemplo de cómo luce la feminidad bíblica. Desde que me hice adulta y me casé he luchado por encontrar cómo una mujer de Dios debe ser.

Gracias sean a Dios, mis padres recibieron a Cristo hace unos años. De todas formas, ha sido difícil ser la mentora de mi propia madre. Yo no era la imagen perfecta de lo que es la feminidad bíblica, y no tenía una mentora o modelo que me enseñara.

Luego ella sigue describiendo cuán exhaustos estaban ella y su esposo, luego de algunas intensas oportunidades de hacer ministerio. Y ella continúa diciendo:

Escuché acerca de Aviva Nuestros Corazones a través de la Internet. Aviva Nuestros Corazones era exactamente lo que mi cansado y hambriento corazón necesitaba. Sus enseñanzas me están ayudando a reaprender lo que significa ser una mujer de Dios. Doy gracias a Dios por Su gracia y por usarles a ustedes para ayudarme. Gracias por ser obedientes al obrar del Padre.

Esta oyente tiene dos niños pequeños en casa. Imagina el impacto que la Palabra de Dios está teniendo en estos pequeños, mientras crecen con una mamá comprometida a aprender a cómo ser una mujer de Dios.

Carmen: ¿Sientes como si debieras retrasar la maternidad porque estás muy ocupada en el ministerio? Erin Davis lo sintió así.

Erin: Nosotros decidimos no tener hijos por siete años de nuestro matrimonio, y muchas personas nos presionaron sobre tenerlos durante estos siete años. Nuestra respuesta era que no queríamos tener hijos porque teníamos una gran pasión por el ministerio de estudiantes. Sentíamos que eso era parte del sacrificio que teníamos que hacer para poder ser excelentes ministros para los estudiantes.

Creo que llegamos a esta idea por diferentes fuentes. Creo que estábamos equivocados, y siento como si hubiera muchos jóvenes que sienten que esto es lo correcto, no tener hijos para poder tener un ministerio. Esta era la lucha constante de mi corazón. Yo no quería tener hijos porque no quería tener que dejar el ministerio.

Lo que yo no entendía es que tener hijos es un ministerio. Yo no estaba dejando de hacer algo importante para el Señor por tener hijos.

Carmen: En el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones sabrás qué llevó a Erin a cambiar de parecer sobre los hijos y el ministerio.

Nos sobrecoge la emoción cuando leernos algunos de los testimonios que las oyentes nos envían, hoy queremos compartir este recibido recientemente.

Mi nombre es Ivelisse, conocí al Señor a la edad de doce años, cuando crecí anhelaba continuar haciendo la voluntad de Dios, sin embargo no tenía claro el diseño de Dios para la mujer y esto me hizo trabajar mucho fuera del hogar, soy casada y tengo tres hijas por la gracia de Dios.

El Señor utilizó a mi hija mayor para explicarme con mucha paciencia y cariño que yo estaba fuera del diseño de Dios y me recomendaba una y otra vez escuchar los programas del ministerio Aviva Nuestros Corazones.

Cuando mi estilo de vida afectó finalmente mi salud entonces tuve el tiempo suficiente para escuchar lo que Dios tenía que decirme, al estar recluida tuve tiempo de escuchar los mensajes y escudriñar los recursos de la página, ver cómo Dios cambió mi forma de pensar y como ciertamente está cambiando mis actitudes y conducta me hace estar más que agradecida de Dios por ello.

El proceso de mi enfermedad se ha convertido en una bendición para mí y para mi familia, sé que soy una obra en proceso pero “Aquel que comenzó la buena obra la perfeccionará hasta el día de Cristo”. Doy gracias al Señor por Aviva Nuestros Corazones, oro para que el Señor los siga sosteniendo y usando, desde que conocí este ministerio no he dejado de recomendarlo a mis amigas tanto cristianas como inconversas y créanme que me doy cuenta enseguida si están escuchando los mensajes porque el cambio es notable.

Doy gloria a Dios por ustedes y quisiera ser parte de su equipo de apoyo permanente, es lo menos que puedo hacer.

Alabamos a Dios con corazones agradecidos por Su obra en medio nuestro y por usar este ministerio para bendecir a tantas mujeres a ¡Él sea toda la gloria!

Vives en los EE. UU. y tienes una posición de enseñanza a otras mujeres de tu iglesia, queremos animarte a participar de un evento muy especial : Revive 15, a celebrarse en Indianápolis los días 24, 25 y 26 de septiembre habrá traducción al español, visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas mas información.

Por favor no te pierdas el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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