J25 – Servidores de hoy

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J25 – Servidores de hoy

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Carmen Espaillat: Cuando te llamas sierva, estás haciendo una declaración poderosa.

Nancy Leigh DeMoss: Somos más parecidas a Satanás cuando estamos sirviendo por el deseo de ser reconocidas, y somos más como Jesucristo cuando estamos sirviendo sin necesidad de reconocimiento o pendientes de nuestra reputación, sino solo queriendo dar nuestra vida por el bien de Jesús y de otros.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos seis programas, hemos estado en una serie llamada “Sirviendo como el Salvador”. Hemos visto algunos ejemplos increíbles a través de la Biblia de los siervos. Estás a punto de escuchar de algunos siervos increíbles de nuestros días.

Vamos a escuchar una conversación que Nancy tuvo con unas amigas que escucharon a Nancy enseñar sobre el servicio. Escucharás de Holly Elliff, Judy Hurt y Kim Wagner. Y también vas a escuchar acerca de Kathy Helvey, quien está en la presencia del Señor; ella murió un tiempo después de realizar esta grabación. Fue una sierva hasta el final de sus días. Nancy comienza con un ejemplo.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar a alguien, si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case, estos son los requisitos”.

Se buscan ciertas cualidades, se buscan ciertas cualidades en un líder, cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéramos que tenga ciertas cualidades. Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas de una iglesia si quieren tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo, o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande, de hecho creo que esta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que probablemente no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículums, de hecho creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura, es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares o en las iglesias. De hecho para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia, es algo que en realidad no se respeta, es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo, es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas y por supuesto estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva.

El servicio es algo de lo que no oímos mucho hoy en día, no es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurante de comida rápida o en alguna empresa local no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: “Yo soy una sierva, yo soy una servidora, he desarrollado la cualidad del servicio”.

No es algo que se considera impresionante, la gente quiere saber si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir, estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros, no solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo los servidores son las personas que están detrás de la escena, no están en la mira, nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer. ¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas, queremos ser famosas. Pero la Escritura tiene una perspectiva del servicio de ser un siervo, que es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo.

Y esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Hemos estado describiendo las cualidades de un corazón de sierva, lo que significa ser una sierva de Cristo y servir a los demás. Diakonos, sirviendo para las necesidades de los demás. He sido bendecida por tu corazón, Kathy, todavía tengo en mi congelador un pedazo pan de guineo que apareció en mi puerta con una preciosa tarjeta tuya y estoy preparándome para disfrutarlo.

Kathy Helvey: Pensé que había permanecido allí un mes mientras estabas fuera.

Nancy: No, no fue así, y eso fue un detalle que se convirtió en algo muy especial, muy oportuno. He sido bendecida por las maneras en que las mujeres alrededor de esta mesa han sido siervas para mí y también para otros. ¿Quién viene a tu mente, cuando piensas en alguien que tiene un corazón de sierva? ¿Cómo has visto a alguien demostrar un corazón de sierva, dentro del cuerpo de Cristo?

Kathy: La primera persona para mí es mi madre. Mi madre es un ejemplo perfecto de ello cuando nos reunimos, ” ¿A dónde vamos a cenar? ¿A dónde te gustaría ir? ¿Bueno, qué comeremos? ¿Qué les gustaría comer? ¿Qué tipo de empanadas haremos para Navidad? ¿De qué tipo les gustan? “.

Nunca se preocupa por lo que ella quiere. Siempre piensa en todos los demás, y ahora que tiene ochenta seis años de edad y tiene diferentes cosas en su vida. . . Ella vive sola, todavía maneja; ella visita los hogares de ancianos y empuja a las personas están en silla de ruedas que son más jóvenes que ella y es una bendición para ellos.

Nancy: ¡Eso es precioso!

Holly Elliff: Tenemos una chica en la iglesia que se llama Sherry, y su marido es el líder de alabanza. Casi cada domingo, entre los dos servicios, ella cocina un desayuno caliente, que lleva a la iglesia, de modo que los miembros del grupo de alabanza, que llegan muy temprano, puedan comer entre los servicios y disfrutar de su comida. Ella no quiere que nadie sepa que ella hace esto. Ella no obtiene recompensa por hacerlo, lo hace porque ella es una sierva, y tiene un corazón de sierva.

En uno de nuestros seminarios de los grupos de alabanza, ella cocinó todas las comidas. Al final, todos dimos un poco de dinero para darle una ofrenda. Ella estaba avergonzada de que la lleváramos fuera de la cocina y le aplaudiéramos porque ella estaba más cómoda detrás de la escena, sirviendo. Ella estaba en su ambiente, estaba muy muy cómoda allí.

Kathy: Otra persona que viene a mi mente que hace poco entró a nuestra vida, es Judy Hurt, y ella se ha dedicado a cuidar a nuestra hija autista, Stephanie. Tres días a la semana ella sale a la comunidad con ella y hacen cosas diferentes. Pero Judy no solo cuida a mi hija. Ella va más allá. Ella la escucha, y habla con ella. Piensa en diferentes tipos de cosas que pueden hacer juntas. Y le envía cartas y notas.

Pero ella nunca se dará cuenta, de este lado del cielo, la bendición que ella es para mí. Ella ha entrado en la vida de mi hija y me ha ganado para siempre porque ha bendecido nuestra vida como padres. No puedo pensar en una sola persona en la vida de mi hija de veintiún años, que haya tenido tan gran interés por ella y la haya amado y querido conocer realmente como persona.

El otro día me dijo, “Stephanie tiene la personalidad más hermosa”. pensé, “¿Personalidad? ¿Has cavado tan profundo como para ver un poco de su personalidad? Ni siquiera puedo distinguirlo a veces, y yo soy su madre.” Ella es una increíble bendición para mí, una increíble bendición.

Nancy: Ylo que nuestros oyentes no saben es que Judy está aquí en nuestra audiencia. “Has venido aquí solo para escuchar, pero estás sentada aquí limpiándote las lágrimas. ¿Qué es lo que piensas de lo que Kathy acaba de compartir, de lo que significas para ella?”

Judy Hurt : En realidad, ha sido una alegría increíble. La verdad es que no tenía ni idea, como me iba a sentir cuidando de Stephanie. Cuando Kathy y yo comenzamos a hablar de esto, yo no le conocía, y las personas que me conocen saben que me encanta servir. Pero muchas veces sirvo porque es lo que quiero hacer, pero fácilmente puedo desviarme.

Cuando llegó esta oportunidad, vi que era del Señor. Era mucho más de lo que yo pensaba que iba a ser. El solo conocer a Kathy y . . . Es interesante porque en el mes de junio en una sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, yo estaba sentada dos filas detrás de Kathy y recuerdo haber orado, ¡Señor, he disfrutado de Kathy tanto! Me encantaría llegar a conocerla mejor. ¿Hay alguna manera en que pueda llegar a conocerla mejor?”

Nancy: ¿Te has sentido presionada por este trabajo—te ha llevado fuera de tu zona de confort?

Judy: Sí. Recuerdo, que las primeras veces que nos juntamos, pensé, “¿Cómo voy a hablar con esa niña? ¿Cómo voy a relacionarme con ella?”

Nancy: ¿Así que no tenías capacitación profesional para este tipo de trabajo?

Judy: No, definitivamente no yo era la directora de preescolar en mi iglesia.

Kathy: Lo que me ha asombrado en tu cuidado de Stephanie es que tú no tienes una formación para esto; y tú, sin ni siquiera decirme, fuiste a una biblioteca y has consultado libros para conocer sobre el autismo, vídeos sobre el autismo, has leído artículos, y has compartido algunas ideas maravillosas conmigo.

Nancy: Un verdadero corazón de sierva, no solo hace lo que es necesario, sino que va más allá.

Kathy: En varias ocasiones he llegado a casa y la ropa que había dejado en la secadora se encuentra doblada y acomodada en la canasta.

Fue muy interesante el día de Acción de Gracias. Siempre invitamos gente a casa para ese día.

Pensamos, “¿A quién invitaremos este año?” Estábamos pensando en distintas personas. Y le dije a mi marido, a Stephanie y a mi hijo Robby de dieciséis años, “Bien, ¿qué les parece a Judy y a su esposo, Kirk, para el día de Acción de Gracias?” y Robby dijo, “Bueno, por mí está bien, ya es parte de nuestra familia, ¿no?”.

Robby llegó a casa un día y Judy estaba doblando ropa como si fuera una cosa normal. Robby quedó tan impresionado de que no solo cuidara de Stephanie, terminara su trabajo y se fuera. Sino que ella estaba ahí siendo parte de la familia, un increíble corazón de sierva.

Judy: He descubierto que los momentos en los que obtengo mayor gozo en el servicio es cuando estoy totalmente fuera de mi zona de confort. Eso es porque estoy tan consciente de que no soy yo. Yo creo que cuando hacemos las cosas con la perspectiva adecuada y la motivación adecuada, hay un increíble gozo. No se trata solo de lo que obtengo, pero tengo la sensación de que la razón de lo que hacemos es para la gloria de Dios.

Nancy: Judy, lo que has dicho de forma tan hermosa ilustra lo que dijo Jesús cuando dijo que es más bienaventurado dar que recibir. Lo hiciste sonar como que realmente es un privilegio servir, como que es un honor servir, que es un gozo servir, que esto viene de Dios. Creemos que obtendríamos gozo, si alguien viniera a satisfacer nuestras necesidades, pero tú estás ilustrando ese poder de atender las necesidades de otros y esa es verdaderamente la manera que encontramos gran gozo.

Holly: Creo que es un verdadero reto para las mamás, enseñar a sus hijos a tener corazones agradecidos. Tuvimos un suceso curioso esta semana con Jessica, nuestra hija menor. Ella había decidido hacer tarjetas para nuestros vecinos. Yo estaba leyéndolas. Nevó un poco ayer por la noche lo cual es un gran problema en Little Rock. Un poco de nieve es un gran problema, y cuando ella se fue a dormir estaba nevando.

En la tarjeta les decía a nuestros vecinos, “han sido una bendición para mi vida. Gracias por ser nuestros vecinos”. Asimismo, mencionó todos sus nombres, y les puso un cupón que decía: válida para palear nieve doce minutos. No sé cuánta nieve pensaba que iba a caer o cuánto podría palear en doce minutos, pero pensé que era muy bonito que ella decidiera poner un cupón para regalarles un trabajo.

Había también otra vecina, y ella solo les dio cuatro minutos de palear nieve. No sé lo que significa, quizá no fueron de tanta bendición en su vida. Esa es una ilustración divertida, pero, mientras meditaba en eso, pensé:

Como mamás, la verdad es que nos encontramos ante la responsabilidad de modelar a nuestros hijos no solo que el servicio es una bendición y una cosa buena para otras personas, sino la actitud del corazón que tiene que ir junto con el servicio que no me molesta como mamá el hecho de que tengo que lavar la ropa, que hacer la comida y niños que vestir.

Hay mamás que me han dicho, “solo necesito espacio, necesito tiempo para mí”. Esto es cierto, pero lo que creo que necesitamos más, es más tiempo para el Señor, y si pasamos más tiempo con el Señor, muchas veces, Él nos dará lo que necesitamos en nuestro corazón para que podamos seguir sirviendo.

Kathy: Bueno Holly, lo que me viene a la mente es, cuántas veces hemos escuchado, o nos hemos sentido incluso, cuando nuestros hijos eran más pequeños, ¿y yo qué? No tengo una vida propia. Yo coincido contigo. En una ocasión, recuerdo a una madre joven que me preguntó, “¿Qué harías de nuevo?”

Ella tenía tres hijos pequeños en el momento; los míos ya eran adolescentes. Ella dijo, ” ¿Qué harías de nuevo si estuvieran pequeños?” y lo que vino a mi mente de inmediato no fue: “Jugaría más con ellos. Los llevaría más al parque. Leeríamos más libros”.

A pesar de que me hubiera gustado hacer más todas esas cosas. La cosa más importante que me vino a la mente fue que me gustaría haber pasado más tiempo de calidad con Dios. Porque como producto de pasar ese tiempo con el Señor vendría sabiduría, comprensión, gozo, paz y visión. No es que yo no haya pasado tiempo con el Señor, pero, ¡oh!, si pudiera hacerlo de nuevo, me gustaría asegurarme de que pasaría más.

Holly: Muchas veces estamos tan cansadas que no tenemos en nosotras la fuerza para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. Ese tipo de habilidades sobrenaturales solo provienen de la presencia del Señor.

Nancy: ¿No es ese el punto de la historia de María y de Marta en Lucas capítulo 10? Martha no tiene la perspectiva que necesita. Ella no tiene el equilibrio, la estabilidad, la cordura. Su frustración y su distracción y el estar fuera de control emocionalmente es porque ella está descuidando lo que Jesús le dijo que su hermana había escogido y que era absolutamente necesario, sentarse a los pies de Cristo y escucharlo.

Si yo estoy sirviendo, incluso dentro de este ministerio, dando, enseñando, siendo líder del ministerio, escribiendo libros, haciendo estos viajes pero si no estoy pasando ese momento a los pies de Jesús, voy a terminar como Martha. A menudo termino como Martha y así nos pasa a la mayoría de las mujeres.

Kim Wagner: Eso es tan cierto, Nancy el alma del servicio, es pasar tiempo con Dios.

Holly: Sin eso, perdemos el foco como le pasó a Martha. Tenemos un pequeño lema en nuestra casa, y es muy simple. Las personas siempre son más importantes que las cosas. Por lo tanto, no importa lo que haga si todavía tengo un corazón recto hacia las personas en mi casa, es algo que vale la pena. Si las cosas están dirigiendo mi vida de tal manera que no puedo amar a la gente cercana a mí, estoy fuera de equilibrio.

Kim: Es que no es correcto estar haciendo el ministerio si no estoy en primer lugar sentada a los pies de Jesús, consagrada a Él, escuchándolo a Él y obteniendo de Él la dirección para el ministerio. No necesito hacer otra cosa, debo escucharlo a Él para saber lo que Él quiere que yo haga y recibir todo de Él.

Kathy: Creo que alguien dijo una vez, tu ministerio es tu vida, y tu vida es tu ministerio. Por lo tanto, si estamos sentados a los pies de Jesús, como María, y siendo ministradas por Él, no creo que tengamos que estar trabajando a tiempo completo, como muchas personas creen, para tener un ministerio o ser líder de un estudio bíblico.

Nuestra vida es nuestro ministerio a quien quiera que sea que toque. Pero como lo hemos dicho aquí, si eso no lo está haciendo Dios, el fruto del Espíritu no puede manifestarse en nuestra vida para bendecir a otros.

Holly: Uno de los peligros es que yo le dedique mi energía a alguien más que no sea de mi propia casa, y descuide lo que está pasando en mi casa y me dedique a las necesidades para el bien del ministerio en algún otro lugar donde puedo conseguir más reconocimiento de lo que recibiría en mi propia casa.

Kim: Esto me recuerda un día realmente triste, un día cuando un hombre se acercó a mi esposo y a mí para consejería matrimonial, el fue solo, sin su esposa y nos dijo: “Ella está tan ocupada dando estudios de Biblia. Ella se dedica tanto tiempo durante el día estudiando la Biblia, yendo a grupos de mujeres y actividades de mujeres que no tiene tiempo ni siquiera para cocinar en su casa.”

Holly: Wao qué triste creo que fue Elisabeth Elliot quien dijo, “no estés tan ocupada leyendo tu Biblia que no veas el polvo debajo de la cama”. Yo creo que para alguien que es una esposa y madre, eso es una crítica muy balanceada.

Nancy: ¿Pero no creen ustedes que es una tensión constante? La presión para hacer las cosas, las tareas, cumplir con nuestros quehaceres y todas las cosas de nuestra agenda, y el deseo de nuestro corazón de tener una relación más íntima con Cristo. Me parece que todos los días de mi vida hay una tensión entre mi intimidad con Cristo y vivir lo que es un corazón de sierva.

Kathy: Creo que eso es muy cierto también, pero el motivo de por qué sirvo, por qué quiero ir y servir, a veces, no es muy puro. Quiero ir y servir para que me den una palmadita en la espalda. Quiero ir y servir para que me pueda sentir bien conmigo misma. Pero realmente ir y servir con el motivo puro de decir, lo estoy haciendo para ti Señor, porque te amo. Y como Kim dijo, “quiero que esa persona te conozca. Quiero que esa persona vea a Jesús en mí”.

Eso es un buen motivo en vez de querer yo el reconocimiento. Querer sentirme bien.

Nancy: Me encanta esa canción que Steve Green que dice, “amar al Señor nuestro Dios es el corazón de nuestra misión, la fuente de donde brota nuestro servicio”.

De nuestro amor hacia Él es de donde fluye nuestro servicio a los demás.

Holly: Y creo que eso es lo que hemos dicho de varias formas diferentes. Si no está fluyendo en primer lugar el amor a Cristo y lo que Él está haciendo en nuestras vidas, terminaremos enfocándonos en nosotras.

Kim: Y eso no es puro. Eso no es pura adoración.

Holly: Correcto.

Nancy: Eso es lo que hace que el servicio sea una carga.

Holly: Si nos enfocamos en nosotras.

Kathy: De esa manera, vamos a esperar que nos elogien, nos agradezcan, nos retribuyan. Todo se trata de mí.

Nancy: Ahí es donde el orgullo y el resentimiento se manifiestan.

Holly: Así es Nancy, como Martha en la cocina, golpeando el pan, diciendo: “¿Por qué nadie me ayuda?”

Kathy: Con lo de Stephanie, en un momento dado, antes de que supiéramos que era autista, nos dijeron que “tenía trastorno generalizado del desarrollo. Lo han llamado TGD”. Al ir creciendo en la vida cristiana, creo que hay tres cosas que me llevan lejos del Señor, más que otra cosa. Orgullo, desobediencia y desconfianza.

Creo que nosotras, como cristianas tenemos esta discapacidad que nos hace tropezar.

Holly: Así es la tenemos. Y mientras estemos en estos cuerpos vamos a tener esta discapacidad.

Kathy: Y el orgullo es el primero que nos incapacita de tantas formas. Yo lo odio y Dios también. Recientemente, acabo de leer sobre Satanás cuando cayó del cielo, y la razón por la que esto sucedió fue por su orgullo. En esta porción de las Escrituras, hay siete razones por las que se le echó del cielo, y todas tienen que ver con el orgullo.

¿No es interesante que con lo que los seres humanos luchamos más es con nuestro orgullo, porque el enemigo ha estado alrededor desde el principio de los días sabiendo que este también era su problema?

Kim: Sabes es que pues está en nuestra carne por la caída. Queremos manejar nuestras vidas. Nosotras deseamos ser Dios. Quiero decir, que es la tentación que Satanás puso delante de Eva, porque esa fue la tentación en la que él cayó, el deseo de ser Dios. Su deseo de estar en control. Esa es la raíz del orgullo, y eso es lo que hay en nosotras.

Nancy: Tengamos en cuenta que Satanás fue un siervo de Dios en el cielo. Él estaba sirviendo al Señor. De cierta forma fue como el “director del coro” del cielo, y esta es una imagen de lo insidioso de nuestro servicio si estamos enfocadas en nosotras mismas.

Satanás dijo en esencia, y no es esto lo que sucede en la iglesia a veces en los programas de música: yo quiero ser el principal. Quiero conseguir toda la atención. Quiero mi nombre en ese letrero luminoso. Voy a ser como Dios. Seré semejante al Altísimo. Él se exaltaba a sí mismo.

Y nosotras nunca somos más como Satanás que cuando estamos sirviendo por un deseo de ser reconocidas, y nunca somos más como Jesús que cuando servimos sin necesidad de reconocimiento, sin buscar nuestra reputación, sólo queriendo dar la vida por Su bien y por bien de otros.

Holly: Yo estaba con una de nuestras familias que tuvo un nuevo bebé esta semana. Mientras observaba a aquel pequeño totalmente indefenso. . . La antítesis de ese orgullo es lo que Jesús hizo cuando vino como un siervo, como un líder servidor y se despojó de todo lo que tenía en el cielo de una forma muy humillante, como un bebé indefenso.

Y a lo largo de su vida, Él muestra exactamente lo contrario de lo que estamos hablando cuando hablamos de ese deseo de ser alabado, del deseo de ser el centro de atención. Él siempre, siempre estuvo ilustrando lo que significa liderar y ser un siervo al mismo tiempo. Lo podemos ver a lo largo de toda la Escritura.

Kathy: Una imagen perfecta de la humildad. ¿No es eso lo opuesto al orgullo? La humildad no significa destacar, ser reconocida. Cuando se ve de esta manera, lo que deseas no sólo es ser humilde. Quieres asegurarte de que estás haciendo las cosas con el motivo correcto.

Carmen: Esa fue Kathy Helvey, describiendo lo que significa servir como el Salvador. Ella vivió este mensaje hasta el día que el Señor la llamó a Su presencia en el 2010.

Ella estaba hablando con Nancy Leigh DeMoss acerca de lo que significa servir como el Salvador. Sus amigas Judy Hurt, Kim Wagner, y Holly Elliff también fueron parte de la conversación.

Si te has perdido algunos de estos programas, te invito a visitar www.avivanuestrocorazones.com. Allí podrás encontrar el resto de esta serie y otras de tu interés.

Mañana Nancy iniciará una nueva serie de un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera, llamado “Una Mujer Verdadera se une a la batalla” describiendo la valentía de Deborah que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Te esperamos mañana, en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

J24 – Siete retratos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J24 – Siete retratos

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Carmen Espaillat: Jesús lavó los pies de sus discípulos. ¿Cómo vemos esta acción en nuestra cultura? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Estaríamos hablando de la persona en el hospital que vacía los orinales. Es decir, no se trata de una posición impresionante aquí. Estamos hablando de un trabajo denigrante, a nuestros ojos, humillante. ¿Y qué es lo que está diciendo Jesús con todo esto? “He venido a servir” lo que ÉL está haciendo con esto es elevando el servicio al trabajo más alto del universo, no hay vocación más elevada que la de servir.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Independientemente del trabajo que te toque desempeñar, ya sea que el mismo sea complicado, de poca importancia, sucio, que requiera de gran esfuerzo o aun te encuentres en una posición importante, puedes hacer el trabajo con un corazón de sierva. Nancy nos ayudará a ver esta idea de una manera más clara, en la medida en que continuamos con la serieSirviendo como el Salvador.

Nancy: Llevamos varias sesiones hablando del corazón de un siervo, de ser siervas del Señor, de servirnos las unas a las otras y cómo se ve el corazón de una sierva. Hemos revisado algunos ejemplos bíblicos de cómo responden los siervos ante diversas situaciones.

En la medida en que he estado desarrollando esta serie, he pensado en personas dentro de nuestro ministerio, en amigos y amigas que tienen corazones de siervos. Tengo una amiga que veo muy a menudo, y que invariablemente me dice “¿Hay algo que pueda hacer por ti?” y sé que lo dice de corazón. Tener amigos como ella es un reto y es también una bendición. Ese es el tipo de amiga que a mí me gustaría ser. Conozco algunas personas que realmente tienen un corazón para servir y estar cerca de ellas es una gran bendición.

Cuando pensamos en estas personas que tienen un corazón para servir, independientemente de las circunstancias y el tiempo, terminamos pensando en Aquél que tiene el corazón de siervo más increíble de todos —y ese es el Señor Jesucristo.

Quiero que tomemos una parte del tiempo de hoy para contemplar a Jesús, el Siervo de Dios y el Siervo del pueblo de Dios. Quiero que veamos siete ocasiones de la vida del Señor Jesús en que lo vemos sirviendo, porque el Servir no siempre se ve de la misma forma. Hay etapas de tu vida en que sirves de una forma distinta a como serviste en el pasado y/o servirás en otros momentos futuros.

Algunas de ustedes tienen niños pequeños están sirviendo hoy en día de una manera que puede ser diferente a la que servirán cuando se conviertan en abuelas o experimenten el síndrome del nido vacío. Otras de ustedes son estudiantes, y por lo tanto están sirviendo de una manera diferente hoy a la forma en que servirán cuando se conviertan en esposas o madres. Pero lo que quiero que veas es que un corazón de sierva se aplica en todas las etapas y en todas las situaciones de la vida.

Y esto es lo que vemos en Jesús a través de todo lo que leemos acerca de Él en las Escrituras. Vemos diferentes cosas que son verdad acerca de Él, pero lo que siempre es cierto es que Él es un siervo. Veamos estos siete retratos de cómo sirvió Jesús.

El primero, de manera muy interesante, se encuentra en el Antiguo Testamento, porque es allí, donde encontramos muchas profecías sobre la venida de Cristo. Particularmente en el libro de Isaías donde el profeta se refiere a Jesús como el siervo del Señor.

Ahora bien, cuando leemos el libro de Isaías vemos la frase “el siervo del Señor” y en algunas ocasiones se refiere al pueblo judío, el pueblo elegido por Dios. Dios los llama “mis siervos que yo elegí”. Pero en otras ocasiones la referencia es a Cristo, el Mesías. Por ello, en ocasiones tenemos que leer y entender el contexto para asegurarnos de a quién se está Dios refiriendo.

A través de Isaías sabemos que Dios ha llamado a Su pueblo a ser como Jesús. Todas somos llamadas a ser Sus siervas. Veamos parte de lo que dice el libro de Isaías al referirse a Jesús como el siervo de Dios.

Y voy a estar leyendo primero de Isaías capítulo 42, los versículos del 1 al 3 donde Dios dice,

He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo,
mi escogido, en quien mi alma se complace.
He puesto mi Espíritu sobre ÉL;
ÉL traerá justicia a las naciones.
No clamará ni alzará su voz,
ni hará oír su voz en la calle.
No quebrará la caña cascada,
ni apagará el pabilo mortecino;
con fidelidad traerá justicia.

Él será gentil, Él será bondadoso Él será tierno. Y en el versículo 4 de Isaías 42 nos promete que:

 No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia…”

¿Qué es lo que Dios está diciéndonos? Jesús es Mi siervo. El Mesías que vendrá a la tierra vendrá a cumplir Mi propósito en este mundo. Él no se rendirá hasta que lo logre, y ese es el corazón de un siervo.

Luego, en Isaías 52 en el versículo 13 volvemos a leer “He aquí, mi siervo”, donde Dios habla refiriéndose a su hijo, “prosperará, será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado”. Hablando claramente de la exaltación de Cristo, pero mira el siguiente versículo, el versículo 14.

Isaías 52:14 : “De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres.”

¿De qué nos habla esto? Esto hace referencia a la humillación de Cristo. El siervo que fue exaltado en los cielos, bajó a esta tierra, se humilló a sí mismo y fue desfigurado a golpes, fue torturado y experimentó persecución al ser llevado a la cruz. Cristo estuvo dispuesto a ser humillado. Cristo fue un siervo sufrido.

Nosotras queremos ser exaltadas, pero no queremos sufrir. Queremos ver nuestro nombre en el cuadro, como “Sierva de la semana”, pero no queremos la parte donde tendremos que sufrir, donde tendremos que sacrificarnos y soportar la humillación.

Entonces, el primer retrato que vemos del Señor como siervo se encuentra en el libro de Isaías. Encontramos que antes de venir a este mundo como ser humano, Él vivía en los cielos, Cristo era Dios y vivía con Dios, como el Hijo de Dios. Y fue identificado, por el Padre como el siervo del Señor.

Y me pongo a pensar lo asombroso que es ver que el Hijo de Dios, el soberano Creador y Dueño del universo estando dispuesto a ser un siervo sufriente. ¿No piensas que esto nos ayuda a estar más dispuestas a servir al darnos cuenta de que eso es lo que hizo Jesús? El Hijo de Dios —ÉL no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse sino que descendió y se hizo un siervo.

Ya vimos esta primera instancia desde la perspectiva del Antiguo Testamento en Isaías, ahora veámoslo en el Nuevo Testamento, leamos sobre el día en el que el siervo de Dios bajó de los cielos y bajó a esta tierra y se convirtió… ¡en un bebé, indefenso, dependiente, necesitado! Él tomó la forma de siervo. Él fue hecho en la forma de un hombre.

Filipenses capítulo 2 nos habla de esto. Al decirnos que tengamos un corazón de siervo.

Filipenses capítulo 2 de los versículos 3-7

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, (ese no es el corazón de un siervo) sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, (no simplemente busques satisfacer tus propias necesidades) sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, (Él no se aferró a sus derechos como Dios, en cambio) sino que, se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

Cuando celebramos Navidad, lo que estamos celebrando según los teólogos es la encarnación de Cristo. El hijo de Dios, el Verbo encarnado. Él no nació en el sentido terrenal como un rey o como una persona importante, o como un hombre rico o famoso. Él nació como un bebé humilde, para servir. Ese es el corazón de Jesús. Y este es el segundo retrato—La encarnación y que Él nació para servir.

Luego vemos la tercera imagen durante el ministerio de Jesús en la tierra. ¿Qué hizo Jesús durante los tres años de su ministerio en la tierra? Él caminó haciendo el bien, sirviendo a otros, alimentando, sanando, ministrando a las personas que se sentían solas, avergonzadas, con sentimiento de culpa, rechazadas o despreciadas, como los leprosos, las prostitutas, los ciegos, los sordos, los hambrientos y los oprimidos.

El Señor también ministró a aquellos que tenían una opinión elevada de sí mismos, pero que realmente tenían necesidades espirituales insatisfechas, como los fariseos y Nicodemo. A Él no le importó en qué etapa de sus vidas estuvieran, ni cuál era su posición social. Si tenían una necesidad, Él estaba dispuesto a llenar esa necesidad.

Jesús también bendijo a los niños. Y nadie valoraba a los niños. Vemos también a Jesús hablando con mujeres y nadie valoraba a las mujeres. Los rabinos importantes no perdían su tiempo con las mujeres o los niños. Pero Jesús no nació para ser un maestro importante. ÉL vino a servir.

Él dijo de sí mismo en Mateo capítulo 20 en el versículo 28 “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,” aunque Él definitivamente podía exigirlo. Él ciertamente era digno de toda la adoración y de que le sirvieran, pero no fue a eso a lo que Él vino. Él vino a servir.Diakonos, de donde viene la palabra diácono, ministrar, servir, atender a las mesas, tomar una posición insignificante, humilde, dando su vida en rescate por muchos.

No lo vemos tratando de que los demás le ministren, aun cuando hubo momentos en los que Él estuvo hambriento, momentos en los que sintió cansancio, momentos en los que se sintió solo. Sino que siempre lo vemos dando y dándose. Y ese es el tipo de corazón que yo anhelo tener. El corazón de Jesús.

Miremos ahora otro retrato. Este retrato toma lugar al final de la historia de Juan capítulo 13 cuando Jesús y sus discípulos vienen a la última cena. Jesús está preparándose para ir a la cruz, a entregar su vida. Y Juan capítulo 13 versículo 1 dice,

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

¿Y cómo mostró Él su amor? Anteriormente en esta serie dijimos que el ser un siervo fluye de un corazón amoroso y humilde. Jesús amó a sus discípulos, los que estaban preparándose para rechazarlo, para negarlo, para abandonarlo y correr por sus vidas. Él los amó. ¿Cómo lo mostró? Sirviéndoles.

En los versículos 2 al 5 de Juan capítulo 13 dice,

Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.

Para nosotras hoy en día, es un poco difícil entender el significado de esta acción, porque no es algo que vemos en nuestra cultura. Nos subimos en el auto, nuestros pies tienen medias y zapatos, de modo que no es un gesto de amabilidad el que al llegar a la casa de alguien, quien nos reciba instruya a alguien o se dirija a nosotros para lavar nuestros pies antes de ofrecernos la cena. Pero en aquel tiempo, esto era muy importante, era parte de la cultura.

En el tiempo de Jesús, en el Medio Oriente se viajaba a pie de un lugar a otro y caminaban en la calles con sandalias por lo que sus pies se llenaban de polvo. Era una costumbre que al llegar a un lugar a cenar o cuando se reunían con otras personas, que existieran servidores cuyo trabajo era lavar los pies de los visitantes y como un gesto de cortesía y una forma de dar una cordial bienvenida, se acercaran a hacerlo.

Este no era un trabajo noble. Este era un trabajo inferior. Lo hacia el que tenía el puesto más bajo en la jerarquía, ese lavaba los pies. Es decir, no era un trabajo que nadie dijera, “cuando yo sea grande yo quiero ser el que lava los pies”. No era la aspiración de nadie. Era el trabajo de un sirviente. Era denigrante. Era responsabilidad de los sirvientes.

Y para Jesús, ¡lavar los pies de sus discípulos, era impensable!, Primero, porque daba la impresión que no había sirvientes allí. Ellos habían tomado el espacio prestado para tener allí la última cena juntos, y aparentemente cuando llegaron al lugar, no había un siervo que lavara sus pies. Así que uno esperaría que uno de los discípulos se hubiera ofrecido. Pero o no pensaron en ello, o pensaron que tal tarea estaba muy por debajo de su categoría, o cada uno estaba esperando que otro de los discípulos debía ofrecerse. Cualquiera que fuera la razón, nadie había lavado los pies.

Necesitaban lavarse los pies antes de reclinarse a comer. Y Jesús viendo que nadie más lo hacía – y me pregunto si Jesús estaba solamente esperando, ¿Cuánto tiempo esperó para ver si alguien pensaba en lavar los pies de los demás? Es decir, esto era una costumbre. No era algo que pudiera escapar de la mente de los discípulos.

De nuevo, Jesús ve una necesidad, no solamente pies sucios físicamente, sino que Él ve los corazones tienen que ser lavados. Y en este increíble acto de humildad, sin hacer mucho alarde del problema, Él simplemente, humilde y amorosamente, se quita Su manto, se pone una toalla en la cintura y se pone de rodillas, y de inmediato empieza a lavar los pies de sus discípulos.

El simbolismo aquí no se pierde en los discípulos. ¡Es increíble! Ellos ven a Jesús tomar el lugar del siervo, del siervo de menor jerarquía. Ellos llegaron a conocer a Jesús a lo largo de esos 3 años. Ellos conocían su trabajo, sus milagrosos. Ellos habían llegado a creer que Él era Dios. Ellos sabían que Él era el Hijo de Dios. Sabían que Él tenía poder para hacer los milagros. Sabían que había venido a redimir al mundo. Sabían que Él moriría por el pecado del mundo. Ellos no entendían del todo esto, pero ellos sabían que no se trataba de un hombre ordinario.

Habían aprendido a amarlo, a respetarlo, admirarlo y a seguirlo. Ellos entregarían sus vidas por este hombre. Y este hombre que ellos amaban, respetaban y adoraban estaba en el piso haciendo el trabajo de un siervo insignificante.

El equivalente de esta acción en nuestros tiempos es la persona que en el hospital vacía los orinales. Esto no es una posición impresionante. Este es un trabajo denigrante, humillante. ¿Y qué nos está diciendo Jesús con ello? “He venido a servir”. Lo que Él está haciendo con esto es elevando el servicio, al trabajo más alto del universo. No hay vocación más elevada que la de servir.

Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; (estos son títulos respetables y honorables) y tenéis razón, porque lo soy. (Yo soy su maestro y su señor, así que noten lo que he hecho como su maestro y su señor)Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. (Juan 13:12-14)

No busquen otros siervos. No piensen que es la responsabilidad de otras. Díganse, “Ese es mi trabajo”. Miren a su alrededor, identifiquen las necesidades de los que les rodean y digan, “¿Qué puedo yo hacer para servir y ministrar esas necesidades?”

Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis… En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis. (Juan 13:15-17)

Te aseguro que serás bendecida. Por lo general pensamos, “si sirvo seré miserable. Si le sirvo a mi familia, si le sirvo a mi esposo…” El movimiento feminista ha vendido que el servirle a tu familia es despreciable. Pero Jesús dijo, “Serás bendecida si sirves”.

Serás bendecida si le sirves a tu esposo. Serás bendecida si le sirves a tus hijos. Serás bendecida si le sirves a tus padres. Serás bendecida si le sirves a tu jefe. Serás bendecida si le sirves a tus compañeros de trabajo. Serás bendecida si le sirves a los niños del área de cuna, a tus hermanos en tu iglesia, ese es el trato especial que Dios te pide que adoptes. Serás bendecida porque, cuando sirves, te pareces a Jesús.

Pero Jesús no se detuvo ahí. En el siguiente punto acerca de una sierva del Señor, el Señor Jesús, unas horas más adelante fue a la Cruz. Y Filipenses capítulo 2 versículo 8 nos dice, “Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Porque Jesús no fue y simplemente murió como un mártir, sino que voluntariamente entregó su vida para morir como si fuera un criminal, avergonzado, reprochado, en medio de burlas y ridiculizado? ¿Por qué lo hizo? Porque Él es un siervo. Él es el siervo del Señor, y Él es el siervo del pueblo de Dios. ÉL vino, no a ser servido, sino a servir.

Y quizás dices, “Si le sirvo a todo el mundo a mi alrededor como ellos esperan ser servidos, ¡me matará! ¿Sabes qué? Probablemente no. Pero si te mata, morirás siguiendo los pasos de Aquél que entregó su vida por ti. Y Él te pide que mueras – a tu reputación, a tus derechos, a tus deseos, a tus propios planes. De lo contrario, lo que viene a tu pensamiento es: “Yo quiero que alguien me sirva a mí”, y esto especialmente en nuestros hogares.

De nuevo, Jesús no terminó de servirnos cuando fue a la cruz. Luego de la resurrección vemos a Jesús en dos ocasiones preparando y sirviendo alimentos a sus discípulos. Lo vemos en Lucas capítulo 24. Lo vemos también en Juan capítulo 21. ¡Jesús preparando un pescado para el desayuno de sus discípulos en la playa! ÉL buscó los alimentos, los preparó y se los sirvió.

¿Qué está Él demostrando? Que ahí estaba el Glorioso, el Cristo resucitado, levantado de la muerte sirviendo a sus discípulos. ¿Te santifica el servir las comidas para tu familia?

Si lo piensas, Jesús solo tenía 40 días en la tierra, después de resucitar y antes de ascender al cielo, y Él se tomó el tiempo para preparar y servir alimentos. ¿No te parece eso algo increíble? Él santificó para siempre todo servicio que hagamos en su nombre, no importa que tan insignificante o trivial pueda parecer.

Pero de nuevo, Jesús no termina de servir ahí. Filipenses capítulo 2 nos dice que “ Él hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra.” Y ahora es el exaltado siervo de Dios. ¿Pero sabes qué? ÉL no ha terminado de servir. Cuando ÉL regrese a la tierra, las Escrituras dicen que Él servirá a sus siervos fieles.

Que pensamiento tan increíble leemos en Lucas capítulo 12 versículo 37. “ Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” Es una imagen como la que se presentó en la Última Cena, ¿no te parece? Él se puso una toalla en la cintura. “se ceñirá para servir, los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.”

No te parece asombroso pensar que en el regreso de Jesús, si hemos sido sus siervas fieles, si hemos servido fielmente a los demás, si le hemos servido fielmente al Señor, que de nuevo Él se vestirá de siervo, tal como lo hizo en la Última Cena, y nos servirá a nosotras.

Me pregunto si nos sentiremos pequeñas como Pedro. “Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?” Jesús quiere servir. Él se goza en servir. ÉL recibe plenitud al servir. ÉL cumple su misión al servir. Él ha sido siervo desde la eternidad pasada. Él fue siervo en su encarnación y en sus años de ministerio terrenal, en la Última Cena y cuando fue a la cruz y después de la resurrección antes de ascender. Y aun cuando regrese como el Rey del universo, seguirá siendo un siervo.

¿Sabes lo que esto me dice? Nunca nos parecemos más a Cristo que cuando somos siervas. Nunca te pareces más a Jesús que cuando tomas una toalla, una vasija de agua y dices “Déjame lavar tus pies”.

Carmen: ¿Estás lista para tomar el importante título de sierva? Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándonos porque la actitud de sierva es tan importante, en la serie, “Sirviendo como el Salvador”.

Si no hubiera personas sirviendo fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo este programa, editando, grabando, escribiendo, desarrollando recursos para el portal y transcribiendo las enseñanzas de Nancy.

Y otras personas – de hecho, oyentes como tú – nos sirven a través de oración por este ministerio o aportando ayuda financiera al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías ayudar a mantener el ministerio con una donación de cualquier monto? Visita AvivaNuestrosCorazones.com y haz tu aporte allí.

¿Alguna vez has sentido que Dios te está pidiendo más que a otros? Nancy nos dará una importante perspectiva en el día de mañana. Por favor, acompáñanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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J23 – Una sierva fiel

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J23 – Una sierva fiel

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Carmen Espaillat: [Suspiro] ¿Tienes algunas tareas aburridas en tu lista de quehaceres en el día de hoy? Bueno, estas pueden ser más importantes de lo que tú crees. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Al hacer la tarea más simple—si Dios te la ha asignado—no tienes idea de cuales serán todas las repercusiones de tu fidelidad, al paso del tiempo, al llevarla a cabo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador.

Nancy: Una vez más, el día de hoy hemos sido muy bendecidas y somos privilegiadas por las jóvenes que escuchan ANC. Estamos muy contentas de tener mujeres de todas las edades que escuchan este programa.

Creo que es especialmente oportuno que escuchen en el día de hoy, ya que estaremos hablando acerca de un pasaje (Génesis capítulo 24), en el que observaremos a una joven en el proceso de ser seleccionada para convertirse en la esposa de alguien. Sé que la mayoría de ustedes jóvenes esperan ser la esposa de algún hombre algún día.

Hay algunas cosas realmente fabulosas aquí, principios y enseñanzas profundas en este capítulo del Génesis, y pienso que serán una bendición para ustedes a medida que piensan en el futuro que Dios tiene para ustedes respecto al matrimonio, pero aun así este pasaje se relaciona a todas nosotras.

Bueno solo para retomarlo aquí. Hemos estado hablando en la última sesión acerca del siervo de Abraham (cuyo nombre creemos que era sido Eliezer) Abraham lo envió de vuelta al lugar, a la ciudad de donde él había venido, a unos 724 kilómetros de distancia, y le dijo ve iba a buscar una esposa para su hijo, Isaac. El siervo, que para ese entonces era ya un anciano (él había servido fielmente a Abraham, su Señor por cincuenta años), inmediatamente fue hacer todo lo que se le pidió. Él tomó todo un séquito, diez camellos y todos los siervos y fue a buscar una esposa para Isaac.

Dijimos que Eliezer era una imagen de un siervo, de un siervo fiel. ÉL oró y dijo, “Señor, dame éxito en esta tarea, esto es lo que voy a pedir” (Génesis 24:12 parafraseado). En sentido figurado, él saco un vellón como en el caso de Gedeón.

Él dijo, “Que sea la joven a quien yo le diga: Por favor, baja tu cántaro para que yo beba, y que ella responda: Bebe. Y también daré de beber a tus camellos, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor” (Génesis 24:14).

Aquí en Génesis 24:14, vemos que la principal característica que Eliezer estaba buscando en la esposa para Isaac era que tuviera un corazón de sierva, que ella no solo hiciera lo que se le pidiera, sino que ella hiciera más allá de lo que se le había pedido. Vayamos a este pasaje y veamos lo que pasó en respuesta a la oración de Eliezer.

Versículo 15, “Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, he aquí que Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham…” Esta es una forma extensa de decir que esta joven, Rebeca, era la hija del sobrino de Abraham. Y ok. Tuve que pensarlo cuidadosamente ayer cuando estaba trabajando en esto.

El sobrino de Abraham tenía una hija llamada Rebeca. Esta joven, Rebeca, vino con un cántaro sobre sus hombros. Ella vino al pozo. Claro, Eliezer no sabía quién era ella. Había muchas jóvenes allí viniendo al pozo, muchas mujeres, a sacar agua en este momento, pero él se fijó en ella. Él ya le había pedido a Dios que lo dirigiera, ahora él tenía que confiar en que Dios realmente lo estaba dirigiendo.

El versículo 16 nos dice que la joven era muy atractiva en su apariencia. Bueno para algunas personas esto ya sería suficiente, suficientemente bueno. ¡Ella es hermosa! ¿Qué más importa?

Les quiero decir que cuando la buena apariencia empieza a desvanecerse y el cabello empieza a ser canoso, y las arrugas empiezan a aparecer y… bueno, ustedes saben algunas de las otras cosas que pasan cuando uno envejece . Hay otras cosas mucho más importantes que la buena apariencia. Al envejecer, hay algunas cualidades que son mucho más duraderas que la belleza física.

No hay nada de malo con la belleza física, pero este siervo Eliezer, fue lo suficientemente sabio para saber que eso no era suficiente que no era suficiente que ella fuera físicamente atractiva. Ella era atractiva, y ella era una doncella a quien ningún hombre había conocido. Así que ella era elegible para casarse, pero él quería más que eso.

Ella fue al pozo llenó su cántaro, y se acercó. Ahora, permíteme intercalar algo aquí. La historia real en Génesis capítulo 24, es la guía providencial y el cuidado de Dios. Dios es el personaje principal en esta historia, pero Rebeca es uno de los personajes que Dios usa en toda esta historia, al igual que Eliezer.

A medida que la historia de Rebeca se desenvuelve más adelante en Génesis, veremos que definitivamente ella tiene sus defectos y sus fallas. De ninguna manera ella es una mujer perfecta, pero creo que sus acciones en este encuentro en particular (Génesis capítulo 24) ilustran lo que significa tener un corazón de sierva.

Versículos del 17-21,

“Entonces el siervo (Eliezer) corrió a su encuentro, y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Y ella le dijo: Bebe, señor mío. Y enseguida bajó el cántaro a su mano, y le dio de beber. Cuando había terminado de darle de beber, le dijo: Sacaré también para tus camellos hasta que hayan terminado de beber. Y rápidamente vació el cántaro en el abrevadero, y corrió otra vez a la fuente para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. Entretanto el hombre la observaba en silencio, para saber si el Señor había dado éxito o no a su viaje.”

¡Digo, esta es una historia increíble! Permítanme de nuevo decirles a las jóvenes, que a medida que piensan en la persona que Dios tiene para ustedes para casarse algún día, ¿puedo animarlas a confiar en Dios para que Él dirija sus pasos? Si confían en Él, Él las dirigirá. Bueno probablemente Él no lo va a hacer de la forma como le pasó a Rebeca, pero a medida que hacen esto un asunto de oración, deben saber que pueden confiar en Dios con esto.

No tienen que resolver esto solas. No tienen que salir corriendo a encontrar a un esposo, encontrar a un hombre. Pueden esperar en el Señor y… Rebeca está yendo al pozo este día. ¡Ella no tienen ni idea de lo que se va a encontrar! Pero Dios lo sabe, Dios lo tiene todo planeado, y pueden confiar en Dios mientras hacen lo que deben de hacer en este momento.

Lo que ella debía de hacer en ese momento era tomar agua, sacar agua del pozo. Ella solo estaba haciendo fielmente lo que Dios le había mandado hacer. En el proceso, Dios se movió en su vida para escribir esta historia, para traerla unirla a Isaac. Me encanta ver la providencia de Dios y Su mano de esta forma y saber que podemos confiar en Él.

Así que, ¿cuáles cualidades de un corazón de sierva ven en esta joven mujer? Primero que todo, lo que noto en los versículos que acabamos de leer, ustedes pudieron darse cuenta de las palabras “enseguida” y “rápidamente”. “Enseguida” bajó el cántaro a su mano, “rápidamente” vació el cántaro, corrió a la fuente para sacar agua. Aquí tenemos una mujer que no anda arrastrando los pies. Ella no es perezosa. No es negligente. Se le pide que haga algo y se mueve y lo hace.

Y de nuevo, déjame preguntar, a medida que sirves en tu casa, a medida que sirves en tu escuela, a medida que sirves en tu trabajo, ¿te mueves? ¿Haces algo cuando te lo piden, o lo vas posponiendo? Bueno lo haré cuando tenga ganas de hacerlo. Parte de tener un corazón de sierva es que te mueves, actúas y cuando yo digo rápidamente, no quiere decir que lo tienes que hacer de prisa, pero lo tienes que hacer inmediatamente con diligencia.

Eliezer se dio cuenta de este hecho porque después en la historia, en el versículo 46, cuando él está contando toda la historia a la familia de ella, él recalca este detalle, que ella se había movido rápidamente. Así que él lo noto. Él estaba observando. ¿Es este el tipo de esposa que Isaac debería tener? Él nota que ella es rápida para servir.

Ella toma la iniciativa. Versículo 19, “sacaré también para tus camellos hasta que hayan terminado de beber”. Nadie le pidió que hiciera eso, pero ella tomó la iniciativa de hacer algo más de lo que se le había pedido hacer. Algunas de nosotras no nos molesta servir mientras podamos hacer lo mínimo requerido.

Permíteme preguntarte, en tu casa, ¿haces lo mínimo requerido? O dices, ¿qué más puedo hacer? ¿Hay algo más en lo que pudiera servir, para ser una bendición? Rebeca fue más allá de lo que se le pidió.

Ahora bien, la cultura en el Medio Oriente pedía que se le mostrara hospitalidad a los extraños, pero no se pedía que ella fuera hospitalaria con los camellos. Esto no era un requerimiento. Ella hizo más de lo que se le pidió. Ella fue generosa. Ella estaba sirviendo sin ningún resentimiento. Ella fue amable con los extraños. Ella fue trabajadora. Y todo eso es parte de tener un corazón de sierva.

¿Cuántos camellos tenía Eliezer con él? Tenía diez camellos. Ayer leí en un comentario que un camello sediento, un camello sediento que ha estado en un largo viaje puede tomar hasta (40 galones) 151 litros de agua. Ella tuvo que sacar toda esa agua a mano, como (400 galones) 1,510 litros de agua. Ella les dio de beber a todos esos camellos.

Vemos otra cualidad en la vida de esta mujer que tiene un corazón de sierva . Ella sirve sin expectativa de recompensa o ganancia o qué es lo que ella va a recibir a cambio. Bueno ella si termina obteniendo joyería y un esposo de todo esto, pero ella no sabía esto en el principio.

A largo plazo, los siervos siempre serán honrados. Los siervos fieles. Pero tú no sirves por el honor, tú sirves simplemente por el honor de servir, de hacer lo que has sido llamada a hacer. Ella obtuvo la recompensa después de que ella sirvió.

Versículos 22-25,

22” Y aconteció que cuando los camellos habían terminado de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Dime, te ruego, ¿hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos? 24 Ella le respondió: Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor. 25 Y le dijo además: Tenemos suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse”.

Aquí está otra cualidad en esta mujer, una cualidad de un corazón de sierva. Ella es amable. Ella es hospitalaria. Ella comparte su casa. Ella sabe que su familia recibirá bien a este extraño, y ella es rápida para tender la mano y decir, “usted es bienvenido”. Ahora bien, cuando llega una visita inesperada, y recuerden que no era solamente Eliezer, era todo su séquito (diez camellos, y esto significa que también hubo otros siervos con ellos también).

Esto va a ser…bueno, diez camellos y un grupo de siervos que lleguen a tu casa para la cena no es una tarea sencilla, pero ella tiene un corazón de sierva. Cuando tienes un corazón de sierva, te las ingeniarás para hacerlo. Tú pensarás, “¿cómo puedo ser amable?” “¿Cómo puedo ministrar a las necesidades de las personas involucradas?” Esta mujer demuestra esto. Eliezer se da cuenta de que Dios ha hecho esta búsqueda exitosa.

Así que los versículos del 26-28 dicen:

“Entonces el hombre se postró y adoró al Señor, y dijo: Bendito sea el Señor, Dios de mi señor Abraham, que no ha dejado de mostrar su misericordia y su fidelidad hacia mi señor; y el Señor me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi señor. La joven corrió y contó estas cosas a los de la casa de su madre”.

Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán. Él aparece en este punto de la historia pero después juega un papel más importante, y ahora vamos al versículo 32.

Entonces el hombre [este es el siervo Eliezer] entró en la casa, y Labán descargó los camellos y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él y los pies de los hombres que estaban con él. Entonces la comida fue puesta delante de él para que comiera.

¡Apuesto que esta era una comida que él estaba realmente listo para disfrutar! ¡Misión cumplida! Hemos cumplido nuestro propósito. Al parecer el Señor me ha dirigido a la mujer que debe ser la esposa de Isaac. Pero él dijo, “tengo algo que hacer antes de comer”. Puede ser que él haya estado hambriento. Puede ser que él estuviera listo para esta gran comida casera.

Pero él dijo, “no comeré hasta que haya dicho el propósito de mi viaje. Y Labán le dijo: Habla” (v. 33).

Así que Eliezer, quien también es el siervo que estamos viendo en este pasaje, se mantiene enfocado en su propósito. Él no olvida por qué está ahí. Él no se desvía de su objetivo, él está comprometido a completar su misión, su tarea. Él cree que Dios lo ha dirigido hacia la mujer correcta, pero ella todavía no sabe por qué está él ahí. Ella todavía no ha dado su aprobación a todo esto, hasta que todo esté resuelto, él dice, “necesito mantenerme enfocado, no puedo desviarme”.

Así que en el versículo 34, él dice, “Soy siervo de Abraham”, y él empieza a contar su historia a la familia de Rebeca. De nuevo, ¿cómo se presenta él mismo? No como quien él es, sino a quien le sirve, él sabe su posición, él conoce su lugar. Su trabajo no es que ellos recuerden quién es él o promoverse a sí mismo aunque él era el jefe de personal de la casa de Abraham. Él está promoviendo a su señor. No es su agenda, es la agenda de su señor, y todo lo que este siervo está tratando de hacer es cumplir los deseos de su señor.

Cuando estaba estudiando este pasaje, recordé ese pasaje en el Evangelio de Juan donde Juan el Bautista le dijo al Señor Jesús, “Él es el grande, yo no soy el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento. Yo solo soy llamado a testificar de Él. No importa si sabes quién soy yo. Necesitas contemplarlo. Él debe crecer y yo debo disminuir”. Ese es el corazón de un siervo.

Yo soy una sierva de Dios, el nombre de Nancy Leigh DeMoss no importa. Lo que yo haga, quien yo soy, los planes que tenga, cual sea mi agenda, realmente no importa. Lo que importa es que sirvo al Señor y que Él se lleve todo el crédito y la gloria y la magnificencia.

Así que empezando en el versículo 35 hasta el versículo 48, el siervo le cuenta a la familia de Rebeca la historia completa: por qué está ahí, la misión en la que se encuentra, cómo había orado, lo que acababa de pasar en el pozo. Entonces él dice en el versículo 49.

“Ahora pues, si habéis de mostrar bondad y sinceridad con mi señor, decídmelo; y si no, decídmelo también, para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda”.

Es como, “ni siquiera me voy a quedar a cenar si este no es el lugar donde debería estar. Mi misión no es comer. Mi misión es encontrar una esposa para Isaac. A eso he venido, eso he venido a hacer. Necesito saber, ¿La van a dejar irse conmigo? La única razón por la que estoy aquí es para cumplir con las instrucciones de mi señor”.

¿Y no es fácil desviarse algunas veces, olvidar lo que estamos supuestos a hacer y por qué estamos aquí? Muchos cristianos que conozco, a veces yo misma también, andamos a la deriva por la vida haciendo cualquier cosa divertida o interesante o lo que sea que esté en nuestro programa, lo que sea que esté en nuestra agenda, y nos olvidamos, ¿qué es lo que Dios me ha llamado a hacer en ésta etapa de mi vida?

Si tú eres una mamá, Dios te ha llamado a educar a esos niños. Si tú eres una esposa, Dios te ha llamado a bendecir y a servir y satisfacer las necesidades de tu esposo, ser una cuidadora de tu hogar. Ese es el llamado de Dios. Cuando tú haces eso, tú estás sirviendo al Señor. No te distraigas. Conozco a muchas esposas que pasan mucho tiempo haciendo cosas que les roba tiempo a sus esposos y a sus hijos. Se les ha olvidado a lo que se les ha llamado hacer.

Y en el día de hoy tenemos jóvenes que nos escuchan que son estudiantes. Si tú eres estudiante en este momento, ese es el llamado de Dios para tu vida. No te desvíes. Ahora bien, eso no significa que no harás otra cosa durante tus años en la preparatoria, pero Dios te ha llamado a ser una estudiante, sé fiel en eso. Esa es la forma como sirves al Señor.

Si tú eres una hija en tu hogar, Dios te ha llamado a ser una bendición para tus padres, para tus hermanos. Tú dirás, “¿quién querría hacer eso?” la sierva de Dios. Esa es la manera que tú experimentaras bendición en tu vida, cumpliendo cualquier cosa que Dios te haya dado para hacer en cualquier etapa de la vida en que tú estés.

Y en los versículos 50-51 leemos,

“Labán y Betuel respondieron, y dijeron: Del Señor ha salido esto; no podemos decirte que está mal ni que está bien. He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el Señor ha dicho”.

Bueno, cuando lees este pasaje por primera vez, quizás puedes pensar, “¿Están tratando simplemente de deshacerse de esta chica?” Como, “¡ten, tómala, vete!” No creo que ese sea el caso. Creo que ellos simplemente se dieron cuenta, como Eliezer había contado esta historia, no había duda de que Dios estaba en esto. No había duda de que Dios había estado dirigiendo, no había duda de que Dios de manera providencial lo había llevado aquel día allí. ¿Qué podemos decir? Dios está en esto, así que eso es lo que necesitas hacer.

Y sucedió que cuando el siervo de Abraham escuchó sus palabras, se postró en tierra delante del Señor… Después él y los hombres que estaban con él comieron y bebieron y pasaron la noche ahí. Cuando se levantaron por la mañana, él dijo: Enviadme a mi señor [Es hora de irme] pero el hermano y la madre de ella dijeron: Permite que se quede la joven con nosotros unos días, quizá diez; después se irá. Y él les dijo: No me detengáis, puesto que el Señor ha dado éxito a mi viaje; enviadme para que vaya a mi señor (Versículos 52-56).

¿Ves que tan determinado está este hombre de cumplir lo que se le había pedido? Él pudo haberse quedado y disfrutar unas vacaciones de diez días allí en Mesopotamia, un viaje lejos de casa, buena comida. No él dijo, “eso no es lo que he venido a hacer, yo fui enviado en una misión. No hay razón para quedarme aquí más tiempo. Necesito regresar con mi señor”.

En los versículos 57-58 leemos,

“Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cuáles son sus deseos. Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Te irás con este hombre? Y ella dijo: Me iré.”

Así que aquí está una joven mujer quien está dispuesta a dejarlo todo: su país, su familia, sus padres, sus hermanos. ¡Ella está lista para dejarlo todo e irse con este hombre que acababa de conocer un día antes para casarse con un hombre que ella nunca había visto ni conocido, a 724 kilómetros de distancia! Ahora, permítanme solo decirles jóvenes, es mejor que estén seguras de que Dios está en medio de esto, antes que hagan algo como eso. Sin embargo, es claro que Dios estaba dirigiendo esto, que Dios estaba detrás de todo esto. Ella dijo, “Yo soy una sierva, voy, es mi llamado, estoy lista, iré”.

Versículo 59

“Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres… Y se levantó Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tomó a Rebeca y partió” (Versículos 59-61).

Los dos, Rebeca y Eliezer a través de este viaje demuestran el corazón de un siervo, un corazón de sierva. En los versículos del 62 al 67, verás que ellos regresan a casa donde Abraham vive. Isaac y Rebeca se casan. ¡Misión cumplida! El siervo ha completado la misión a la que se le envió. Él no se detuvo hasta completar su misión, después Eliezer sale de la escena. Ya no escucharás de él otra vez. Nunca leerás acerca de él otra vez. Él ha cumplido su misión como siervo.

Su misión no fue quedar registrado en libros de historia. No era forjar un nombre para él mismo. Su propósito fue realmente esencial porque Rebeca, al casarse con Isaac, se convirtió en una mujer clave en todo el plan redentor de Dios para traer el Mesías quien al final vendría del linaje de esta familia.

Al hacer la tarea más simple—si Dios te la ha asignado—no tienes idea de cuales serán todas las repercusiones de tu fidelidad, al paso del tiempo, al llevarla a cabo. Cuando sirves fielmente en cualquier ámbito, en cualquier situación de la vida, en cualquier etapa de la vida en la que Dios te haya puesto, cuando tú sirves fielmente, no sabrás como, tal vez pasen meses, años o aún generaciones, tus hijos, tus nietos, quizás sus hijos puedan cosechar las bendiciones por tu fiel obediencia.

Así que en Eliezer vemos un ejemplo de la primera palabra griega que usamos hace unos días: doulos, un siervo. Él sirvió a su señor como nosotras servimos a nuestro Señor; sirvió fielmente toda una vida de servicio.

Entonces en Rebeca vemos, yo creo, un ejemplo de esta otra palabra griega que aprendimos: diakonos, sirviendo para ministrar las necesidades de los demás. Esta joven, al tener un corazón de sierva, siendo rápida para servir, observando las necesidades y teniendo iniciativa, dijo, “¿En qué puedo ayudar? ¿Cómo puedo servir?” al servir a Eliezer (un completo extraño), demostró ser apta para ser una buena esposa, para ser la esposa de Isaac. Ese era el requisito que Eliezer estaba buscando.

Ese es el requisito que Dios está buscando en nosotras como mujeres. ¿Tienes un corazón de sierva? ¿Eres una doulos del Señor Dios, su esclava? ¿Y eres diakonos, estás sirviendo para ministrar las necesidades de aquellos a tu alrededor? Eso es lo que hace la verdadera grandeza .

Carmen : Probablemente tendrás una oportunidad para algo de verdadera grandeza el día de hoy. Las oportunidades para servir podrán verse interminables algunas veces. Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo una perspectiva importante acerca de cómo servir con la actitud correcta de corazón.

Sé que nuestras oyentes que están escuchando esta serie de “Sirviendo como el Salvador” están sirviendo de diversas maneras. Espero que este programa sea un recordatorio diario de hacer todo lo que el Señor nos ha mandado a hacer con todo nuestro corazón para Su Gloria. Por favor regresa mañana a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

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J22 – El corazón de un siervo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J22 – El corazón de un siervo

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Carmen Espaillat: Al principio de su carrera, Nancy Leigh DeMoss servía en el coro tocando el piano… o al menos se suponía que ella estaba sirviendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estaba en la secundaria como pianista, era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas, me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros, pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a esos cantantes a esos coros, pero no tenía un corazón de sierva. Y lo supe por lo siguiente:

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no es el corazón de una sierva.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador”. Comenzaremos revisando algunas palabras del nuevo testamento en griego.

Nancy : hemos estado hablando de lo que significa ser un doulos, un esclavo del Señor y también de lo que es diakono, que es servir a otros por causa del Señor, usando los dones que el Señor nos ha dado para ministrar las necesidades de los otros, para beneficiar y bendecir a otros, y todo para la gloria a Dios, quien es nuestro Señor.

¿Podrías pensar en algunas personas de las Escrituras que serían buenos ejemplos de siervos? ¿Te viene alguien a la mente? Yo pensé en. . . Rebeca, vamos hablar de ella en unos momentos. Ella es uno de los ejemplos que escogí. Algunas otras personas también me vinieron a la mente.

Pensé por ejemplo en José que sirvió a Potifar y sirvió a Faraón. Su amo lo bendijo y tuvo reconocimiento y lo honraron porque había servido bien. También pensé en Ruth que servía a su suegra que era viuda. Yo creo que su suegra era una persona agria o amargada, pero Ruth le sirvió de muy buena gana y con entusiasmo.

Pienso también en Abigail quien le dijo a David: “He aquí vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi Señor”.
En 1ero de Samuel capítulo 25 versículo 41. ¿No es esto interesante? Sabes, todas quisiéramos lavar los pies del Señor. Eso sería un gran trabajo. Sería un privilegio hacerlo.

Pero esta mujer dijo “yo quiero lavar los pies de los siervos de mi Señor “Una cosa es hacer una tarea para Dios mismo. Y otra cosa muy diferente, es una tarea menor, es hacerlo para otro siervo. Pero esa es la demostración de un corazón de sierva.

Cuando pienso en ejemplos bíblicos de servidumbre, hay algo más que me viene a la mente y está en Génesis capítulo 24. Quiero utilizar esta sesión y la siguiente para que echemos un vistazo a dos siervos en Génesis capítulo 24. Si tienes tu Biblia por favor ábrela allí. Vamos a ir siguiendo poco a poco este texto.

Creo que esta historia te será familiar, pero tal vez nunca habías pensado en ella a la luz de lo que significa tener un corazón de siervo. Este es un reporte del siervo de Abraham, que muchos comentaristas están de acuerdo que se trataba de Eliezer. Ahora, el nombre Eliezer nunca se menciona en este capítulo y vamos a descubrir por qué esto es tan significativo. Algunos comentaristas concuerdan que definitivamente se trataba de Eliezer, su nombre significa “Mi Dios es ayuda”. Dios nos ayuda.

Entonces, no es un llamado pequeño de Dios, el llamarnos para ayudar a otros. Estamos siendo como Él cuando somos ayudadoras, cuando somos siervas. El siervo de Abraham hubiese sido el heredero de Abraham en lugar de su hijo. Si el hijo prometido nunca hubiera venido, es decir, Isaac, entonces el siervo de Abraham Eliezer hubiera sido el heredero. Hasta que Ismael e Isaac nacieron, en ese punto él fue desplazado como heredero.

Pero él continuó sirviendo fielmente a Abraham y entonces a Isaac, el hijo de Abraham, como el nuevo heredero, aunque sabía que él ya no calificaba para ganar nada de la herencia. Ese es un corazón de siervo. No importa si obtengo algo de esto o no, no estoy haciéndolo por el dinero. No estoy haciéndolo por la herencia. No estoy haciéndolo por la fama o por la fortuna que viene. Estoy haciéndolo porque es mi llamado.

A lo largo de este pasaje quiero que te fijes en las cualidades de un siervo fiel. Como aplicación aquí ¿Cuáles son algunas de las cualidades de un siervo fiel? Lo primero que ves … antes de que incluso vayamos al texto, es que en ninguna parte en todo el capítulo se menciona el nombre de este siervo, en ningún lado. Doce veces se hace referencia a él como “el siervo”, un par de veces como “el siervo de Abraham”. A él sólo se le llama el siervo.

Dirás “¿Por qué no pusieron su nombre?” bueno, Dios inspiró la escritura de la Palabra, y no sabemos por qué el no puso el nombre del siervo aquí. Pero está claro que este hombre hasta este punto es supuestamente anónimo, es un siervo anónimo. El punto es este: su nombre ni siquiera importaba. Él no estaba buscando su reconocimiento. Él no estaba buscando el crédito. El sólo buscaba ser fiel.

Esa es una cualidad del servicio, ser fiel aun cuando tu nombre nunca sea mencionado. Entonces mientras pensamos sobre el servicio, me pregunto a mí misma lo siguiente: “¿estaría contenta de hacer lo que Dios me llamó a hacer, sea lo que sea en cada etapa de mi vida, si nadie supiera quién fui o qué fue lo que hice?” ¿Estarías tú contenta?

Cuando estaba en la secundaria, yo era pianista acompañante. Era pianista, y acompañaba a muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a estas otras personas, pero no tenía un corazón de sierva. Lo supe por lo siguiente.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, la acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de sierva.

Dios tuvo que hacer una gran obra en mi vida durante años y aun a veces me sigue probando, para llevarme a ese punto, a decir: “¿Serías tan fiel, serías tan diligente al servir, estarías tan contenta de servir si ninguno supiera quién eres, si ninguno supiera lo que has hecho, si no obtuvieras ningún crédito, si no obtuvieras ningún reconocimiento?”

Bueno, vamos a analizar Génesis capítulo 24 que habla de este siervo fiel, quien se cree que era Eliezer. Versículo 1.

Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía…

Por cierto, esa es la razón por la que creemos que era Eliezer porque en otras partes del Génesis ese es el nombre del hombre con esa descripción: “el siervo más viejo; el que estaba a cargo de toda su casa”

Ahora, detengámonos ahí por un momento. Este hombre, su siervo, era un siervo leal. Él había servido a Abraham por lo menos 50 años hasta este punto, si ponemos toda cronología del Génesis junto con otros pasajes. Y vemos que ese era un tiempo muy largo para servir en un mismo puesto. Eso era un largo tiempo para ser fiel. A este hombre se le había dado el cargo de todo lo que Abraham tenía. Él era el jefe de los mayordomos. Él era el jefe de todo el personal. Esa era una gran responsabilidad.

Abraham era un hombre adinerado. Él tenía muchos sirvientes en su casa. Eliezer era responsable de manejarlo todo. Pero él comprendía que todas esas cosas, todas esas posesiones, todas esas personas, todos esos sirvientes no le pertenecían a él. ¿A quién le pertenecían? Le pertenecían a Abraham. Le pertenecían a su amo.

Eliezer era un administrador, pero a él no le pertenecían las posesiones. Él era solo un mayordomo de las riquezas de su amo, de las pertenencias de su amo. De hecho, Eliezer siempre se refirió a Abraham como “mi señor”. 19 veces en el capítulo 24 este siervo se refiere a Abraham como “mi señor, mi señor, mi señor”. Había un reconocimiento de que “estas cosas no son mías”.

Te preguntarás , ¿Cómo llegó a hacerse responsable de tantas cosas? Yo te diré como. Es de la misma manera que los mayordomos y sirvientes siempre llegan a tener más responsabilidades: siendo fieles aun en las cosas que requieran poca responsabilidad.

En Lucas capítulo 16 versículo 10 dice: “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho;” e inversa” y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.” Entonces si eres fiel cuando tienes un poco de responsabilidad, si eres fiel en las pequeñas cosas, tendiendo tu cama… si no eres fiel en las pequeñas responsabilidades, en un simple trabajo, en tareas elementales, en tareas serviles, entonces ¿qué es lo que te hace pensar que serás fiel cuando Dios te de un esposo y te de hijos, nietos y una casa que cuidar o un ministerio en la iglesia?

Ser fiel en las pequeñas cosas te hace fiel en las más grandes. Funciona de tal manera que entonces se te pueden confiar más cosas. Este sirviente se había probado ser digno de confianza. Entonces Abraham le podía confiar cada vez más y más responsabilidad porque él era digno de confianza. Ahora, cuando Abraham tuvo una misión realmente importante,él sabía con quién podía confiar. Él sabía a quién le pediría realizar esta misión tan difícil.

Entonces Abraham le dijo a su sirviente que estaba a cargo de su casa, versículo 2, “te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo.” Bueno, esta no es una frase típica que nosotros usamos hoy en día, pero en esta cultura esta era una costumbre de hacer y afirmar un juramento, era como decir “dame tu palabra. Hazme una promesa.” Eso era lo que se estaba tratando de decir.

Versículos 3 y 4,

“Y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo (Isaac) de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”

O sea que lo que Abraham estaba diciendo era, “Dios ha hecho un pacto conmigo, bajo el cual también continuará con mi hijo, este hijo milagroso, Isaac, que Dios me dio en mi vejez”. Pero el pacto va más allá de él y sabemos que esto es muy importante porque la genealogía de Cristo vino de esta familia, era crucial que Isaac tuviera la esposa correcta.

Abraham le dijo, “No quiero que mi hijo se case con una de estas mujeres cananeas. No son las que Dios ha escogido para él. Ve al país del que vine y ve a mis parientes y encuentra la esposa correcta para mi hijo.”

Ahora, tú hablas acerca de las citas por internet y de todas las diferentes maneras que hoy en día se encuentra pareja. Pero creo que probablemente esta no sería una de las formas que considerarías para tus hijos o para ti, pero así era la manera… no era algo inusual, hacerlo de esta manera, si alguien quería arreglar un matrimonio. Pero, ¿no estás agradecida de que Eliezer y Abraham pudieron confiar en Dios para que Él realmente hiciera el arreglo? Y ahora veremos cómo sucedió todo esto.

Entonces el siervo le dijo a Abraham “tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. ¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?” (Verso 5).

¿Qué era lo que el siervo estaba diciéndole a su Señor aquí? “Voy a ir a donde me estás diciendo que vaya y voy a hallar a esta mujer, ¿pero y que si ella no quiere venir y vivir donde tú vives? Aquí estás muy lejos de su casa. ¿Debo llevar de regreso a Isaac para allá?”.

El siervo quería asegurarse de haber entendido bien las instrucciones. Él quería estar seguro de que lo había captado bien. Él no quería ser repetitivo. Él no estaba resistiendo la orden. Él sólo estaba diciendo, “quiero estar seguro y quiero dejarlo claro. Quiero saber exactamente qué hacer si esto sucede. ¿Qué hago si esto pasa?” ¿Por qué? Porque la meta del siervo era satisfacer los deseos de su amo.

Cuando Dios nos da instrucciones decimos: “está bien Señor, sí voy. Lo voy hacer. Ahora sólo me quiero asegurar de saber exactamente qué es lo que quieres que haga. “Son preguntas para aclarar las instrucciones.

“Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo. [Me alegra que me estés preguntado. No lo lleves de vuelta a ese lugar.] El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací y que me habló y me juró, diciendo: “A tu descendencia daré esta tierra “Él mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento; sólo que no lleves allá a mi hijo.” (V. 6 – 8)

¿Por qué Abraham no quería que Eliezer llevara de vuelta a Isaac a la tierra de la que él había venido? Porque Dios había dicho, “Deja esta tierra. Te voy a dar una tierra nueva, la tierra prometida.” Entonces Abraham, quien era un siervo de Dios dijo, “tengo que seguir las instrucciones de mi Señor” Ahora él le dice a su siervo, “estas son las instrucciones que tú tienes que seguir.”

“Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este asunto”. (v. 9)

Esa sólo era una manera de decir que él había hecho una promesa solemne. Haré lo que me has dicho que debo hacer.

Vemos en Eliezer a ese siervo, que no se echa atrás. Sin una actitud quejumbrosa. No hay quejas sobre qué tan difícil era su asignación a su edad. ¿Qué tan seguido cuando nos piden hacer algo o nos dan una oportunidad de servir nos echamos para atrás? Damos tres razones de por qué no funcionara, seis razones por las cuales no queremos hacerlo de esa manera, objeciones. O tenemos una mejor idea. Tenemos nuestra propia opinión.

Verás en este siervo que tener un corazón de siervo es simplemente hacerlo. Sólo lo haces. Sirves de la manera en que se te pidió.

Versículo 10,

“Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano; y se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor”.

Ahora, ¡Mesopotamia estaba a 724 km. de distancia! Esta no era una expedición pequeña. Este no era como un viaje de fin de semana. Con 10 camellos, esta era un viaje lento y pesado, yendo hacia Mesopotamia en esta travesía. Esto era un gran trabajo. Esto era un gran compromiso.

Finalmente Eliezer llega a la ciudad de Nacor, donde Abraham lo había enviado.

Versículo 11,

“E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua”.

En medio de lo loco que todo esto parecía él tenía un plan; había tenido mucho tiempo para elaborar un plan. Él había tenido un montón de tiempo para pensar que era lo que haría cuando llegara a esta ciudad. Entonces él vino con un plan que lo ayudaría a cumplir la misión para la cual había sido enviado. Y el plan tomaba en cuenta el momento preciso.

Él había estado pensando sobre esto. ¿Cómo voy hacer este trabajo? ¿Sólo he de aparecer en la ciudad y simplemente decir “tú ven conmigo, tú te vas a casar con el hijo de mi señor”? él había estado pensando sobre todo cómo hacer todo esto.

De cualquier manera, a pesar del hecho de que el siervo tenía un plan para cumplir su responsabilidad, él también entendía que no podía hacer esto simplemente por sí sólo. El entendía que él necesitaba la ayuda de Dios para ser el siervo que él necesitaba ser y cumplir la responsabilidad que se le había dado. Él comprendía que él dependía de que Dios bendijera su misión. Él no descansó en sí mismo o en su propio entendimiento o en sus propios planes.

Entonces ¿Qué fue lo que hizo? Él oró. Le pide a Dios por éxito. Le pidió a Dios que lo dirija hacia la mujer indicada. Él comprendió que este es un trabajo muy importante y que él necesita la ayuda de Dios.

Entonces en el versículo 12 él dice:

“Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.[él le está diciendo al Señor esto] Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baja tu cántaro para que yo beba”, y que responda: “Bebe, y también daré de beber a tus camellos”, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.”(vv. 12 – 14).

Ahora déjenme ser pronta para decir que las Escrituras no están necesariamente promoviendo esto como una manera de encontrar pareja. Pero esa fue la manera que Dios utilizó en esa situación. Creo que la clave aquí está en que Eliezer está dependiendo del Señor para que lo dirija.

Déjenme decirles, que tenemos muchas jóvenes solteras aquí el día de hoy. Si tú no estás haciendo nada por buscar la pareja que Dios ha escogido para ti, asegúrate que es la pareja que Dios escogió, que esa sea tu oración. Y no es muy temprano para empezar a decir “Señor, yo tengo mis planes. Tengo mis ideas. Tengo algunos pensamientos sobre lo que podría suceder, pero más que nada quiero que tu elijas al que sabes que será tu elección, al que has escogido para mi vida”.

¿Cuál era la cualidad principal que este siervo estaba buscando? No estaba buscando que ella fuera hermosa, aunque después nos enteramos de que sí lo era. La cualidad principal no era que tuviera una alta educación o que ella fuera brillante, o que ella tuviera un gran trabajo, o que ella fuera talentosa. ¿Cuál era la cualidad principal que él estaba buscando? Que ella tuviera un corazón de sierva.

Probablemente no haya ninguna cualidad en el matrimonio que sea más importante, si vas a tener un matrimonio exitoso, que ambos tengan un corazón de siervos. Déjenme decir, por cierto, sé que muchas madres nos escuchan. Cuando ustedes oran por sus hijos que algún día se van a casar, esa es una cosa muy importante por la cual deben orar. Pídanle a Dios que le dé una esposa o un esposo que tenga con un corazón de siervo. Será la llave del éxito del matrimonio.

Jovencitas, mientras se preparan para el matrimonio, desarrollen un corazón de siervas, pues es la clave para tener un largo, feliz y exitoso matrimonio.

Bueno, en el próximo programa descubriremos como fue respondida esta oración, como Dios dirigió a Eliezer a la joven indicada, a la que tenía un corazón de sierva. Cerremos este tiempo ahora en oración.

Padre, te doy gracias por Tu providencia y por como tú nos diriges cuando te buscamos. Quiero agradecerte por el ejemplo de este siervo, anónimo en este capítulo, que no buscaba su propia reputación, no buscaba una posición, solo buscaba servir. Gracias por el ejemplo de este fiel siervo que vemos en Eliezer.

Oro por que podamos servirte de esa manera y que vivamos bajo Tu providencia, dependiendo de Ti, descansando en Ti, buscándote y fielmente cumpliendo todo lo que nos has encargado que hagamos. En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen Si estás haciendo lo que parece tareas menores, Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando de algo importante. Sigue adelante. No te rindas. Estás trabajando para la gloria de Dios.

Algunas amigas han estado escuchando las enseñanzas de Nancy con nosotros y tienen algunas ideas de cómo aplicarlas en la vida real.

Kim Wagner: Nancy has estado hablando de servicio, sobre como tantas veces parece que no tenemos una recompensa inmediata, o que no hay un fruto por las labores. Yo he tenido una bendición muy grande de ver como una de mis amigas recibió el fruto de sus servicios, la recompensa de ellos. Esta semana cuando ella y yo estábamos sentadas en el partido de basquetbol de nuestros hijos, un joven de unos 21 años vino hacia nosotras y nos dijo “Señorita Darlene, ¿se acuerda de mí?”.

Y él le dijo, “no la había visto desde que tenía 7 años pero usted y su esposo, el hermano Blaine, solían enseñar en la escuelita de niños de nuestra iglesia. Un domingo cuando ustedes estaban hablándonos, compartiéndonos y explicándonos el Evangelio, nos alentaron a orar y a pedirle a Jesús que viniera a nuestro corazón y yo lo hice ese día”.

Él dijo, “yo solo quería venir y darle las gracias por eso, porque ahora estoy en una universidad bíblica, y me estoy preparando para el ministerio. Trabajo en la escuela de los niños en mi iglesia”.

Ella solo comenzó a llorar había sido una experiencia muy bendecida.

Entonces muchas veces no conocemos a los niños a los que estamos ministrando, a esos que estamos sirviendo… Puede ser que no veamos el fruto; puede ser que nunca veamos el fruto.

Nancy: De este lado de la eternidad.

Kim: Si de este lado de la eternidad. Pero me encanta el hecho de que el Señor me haya dejado ver en este día la recompensa y el fruto justo ahí, ese joven viniendo a agradecer a su maestra de cuando él era niño.

Nancy Y fue una cosa grandiosa que él lo hiciera. Creo que es muy importante que nos alentemos unos a otros y que animemos a aquellos que nos han bendecido, especialmente a quienes nos han servido y poder decirles, “gracias”.

Me refiero, por ejemplo si estás en un restaurante y tienen un buen servicio tu das una propina. Esa es una manera de decir gracias. Creo que a veces somos negligentes en alentarnos unos a otros diciéndoles “veo a Jesús en la manera en que tú has servido”, o “tu servicio tocó mi vida, y estoy muy agradecida”.

No deberíamos asumir que esas personas, ya lo saben o que no lo necesitan saber. Realmente podemos bendecirlos expresándoles nuestra gratitud y aprecio a aquellos que nos han servido, aunque los verdaderos siervos sirven sin esperar nada.

Carmen: Esto ha sido una gran discusión de cómo ser un siervo para la gloria de Dios.

Si te has perdido algunas enseñanzas de esta serie, visita, www.avivanuestroscorazones.com busca la serie Sirviendo como el Salvador.

Puede ser muy alentador mirar atrás en la historia y aprender de los ejemplos de otros siervos de Dios. Durante la serie Sirviendo como el Salvador, queremos ayudarte a hacer eso.

Creo que te sentirías muy animada de crecer como una sierva cuando leas la historia de Amy Carmichael. Ella sirvió como misionera en la india por 53 años, sirviendo niños huérfanos a través del poder del Señor. Al leer la historia de cómo ella sirvió fielmente, te animarás a decir “sí” al llamado que Dios te ha hecho.

Elisabeth Elliot ha escrito una biografía de Amy Carmichael llamada, Una oportunidad para morir ( A Chance to Die). Te animamos a adquirirla si puedes leer inglés.

“Dar un buen servicio” es el tema de muchos libros de negocios, pero es también un tema importante de la Biblia. En el día de hoy comenzamos a ver esto, y profundizaremos más el día de mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

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J19 – El servicio y el Reino de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J19 – El servicio y el Reino de Dios

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Carmen Espaillat Nancy Leigh DeMoss no necesariamente quiere que las personas la recuerden como una conferencista y autora.

Nancy Leigh DeMoss ¿Sabes cómo quisiera que me recuerden? Ella fue una sierva humilde y amorosa. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida, ministró mis necesidades prácticas. Ella me amó, dio. No fue egoísta. Ella fue una servidora.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Has llegado alguna vez al final del día y dices, “Siento que no logré nada hoy”? Todo lo que hice fueron algunas tareas y responder preguntas de la gente.

Bueno, días como ese pueden ser frustrantes a menos que te percates de que Dios te ha llamado a hacer tareas y responder preguntas. Tal vez tú puedes hacer pequeñas tareas como estas para Su gloria. Aquí está Nancy para decirnos más.

Nancy Leigh DeMoss : El fin de semana pasado estaba en Dallas y tuve la oportunidad de reunirme con algunos amigos en un restaurante para cenar. La comida estaba muy buena. Pero te diré lo que fue realmente memorable de ese restaurante, el servicio fue increíble.

Había un joven llamado Jeremy que era nuestro mesero. Jeremy hizo que pareciera que servir era el mejor trabajo del mundo. Parecía que servirnos era un privilegio. De hecho, él decía “es un placer”. Cuando le agradecíamos por algo, él preguntaba, ¿Puedo hacer algo más por ustedes?

Yo había olvidado traer conmigo Kleenex. Y le pregunté, “¿Crees que pudieras conseguirme Kleenex?”

Él dijo, “Claro eso no es un problema”. Regresó con los Kleenex.

Había otro amigo en la mesa que quería saber la puntuación de un juego de fútbol que se estaba transmitiendo en otra sala. Jeremy regresaba cada cierto tiempo para decirle cual era la puntuación del juego. O sea, ¡eso es un servicio en un restaurante!

Su actitud era de un siervo. Él estaba feliz, estaba alegre de servir. Estaba contento. No nos hacía sentir como si estuviéramos imponiéndole carga por estar ahí o como si él deseara estar haciendo otra cosa, él deseaba atendernos.

Y realmente fue de gran ayuda. Decía repetidas veces, “Si tienen una pregunta o si necesitan algo por favor, déjenme saber”. Él estaba enfocado en los clientes. El tener ese buen servicio hizo que la noche fuera muy agradable.

Tú sabes tanto como yo, que la forma en que la gente sirve o no sirve puede hacer o destruir el día de un cliente. ¿Has estado en sitios donde probablemente alguien ha tenido una mala actitud?

De hecho, uno de mis compañeros de trabajo dice cuando vemos a alguien así: “No creo que a ella le guste su trabajo”. Alguien que sirve con una mala actitud de “¡Yo desearía no estar aquí; desearía no tener que hacer esto; yo desearía que ustedes no estuvieran aquí!”. Algunas veces pueden hacerte sentir eso y te hace pensar que nunca más quieres regresar a ese lugar. Aunque te gustara el producto, pero como el servicio es tan malo, realmente no quieres volver a ese establecimiento, ya sea un restaurante, una tienda, un banco o una aerolínea.

Puedo recordar tiempos estando en aeropuertos con problemas con mis vuelos o cancelado mis vuelos o que algo no estaba bien. Lo que hace toda la diferencia del mundo, sin importar cuál sea el resultado final, es la actitud de la persona en el mostrador.

Si la persona tan solo dijera, “Realmente lamento que esté pasando por esta situación; déjeme ver cómo puedo ayudarle”. Te hace estar dispuesta a trabajar con esa persona, e incluso aguantarías muchos inconvenientes. Pero si actúan como si no les importara, si te hacen sentir que eres una molestia, entonces vas a querer escribir una carta a la aerolínea diciendo, “¿Cómo es posible que terminé en esta situación, en este desastre por su culpa?”

Es increíble como el servicio, sea bueno o malo, puede afectar nuestra actitud acerca de una compañía completa. Bueno, ¿no es cierto entonces que la forma como servimos a otros afecta la actitud de la gente con relación a la compañía para la cual trabajamos? ¿Cuál es la compañía para la que trabajo? El reino de Dios.

La gente forma sus opiniones sobre Jesucristo y sobre Su reino por la forma cómo servimos—la actitud, la calidad del servicio que ofrecemos. Uno escucha lo difícil que es conseguir buen servicio. Pareciera imposible. Pero todo el mundo lo desea. Nadie quiere brindarlo pero la gente quiere obtenerlo.

Así que cuando alguien realmente ofrece buen servicio, un servicio excelente, se hace muy popular. En muchos casos esa es la diferencia en las empresas más destacadas.

En estos días hemos estado hablando sobre la palabra griega, la palabra doulos, que en muchas Biblias es traducido como esclavo o siervo. Es un esclavo de Jesucristo, un esclavo permanente de Jesucristo. Y en el día de hoy para continuar con nuestra pequeña lección de griego en esta serie, quiero enseñarte otra palabra que frecuentemente se traduce como siervo en el Nuevo Testamento.

Es la palabra griega diakonos (d-i-a-k-o-n-o-s). Que se traduce igual al español, diácono. En algunas traducciones la palabra diakonos es traducida como siervo. A veces se traduce como ministro. Es un ministro o siervo.

No estamos seguros de dónde proviene esa palabra. Tal vez es de la palabra diakones, que significa trabajar o correr en el polvo. Es una palabra que implica algo ‘humilde’. Es un servidor doméstico. No es un esclavo como es doulos. El énfasis no está en la relación de sujeción a su amo, ese es el énfasis de la palabra doulos.

Pero el énfasis en la palabra diakonos está en el servicio que está ofreciendo, la tarea que estás llevando a cabo a favor de otra persona. Así que los diáconos en la iglesia son ayudadores. Son siervos del Señor y de las personas de la iglesia. Ellos ministran. Ellos sirven. Ellos se preocupan por el pueblo de Dios. La idea detrás de diakonos es la idea de realizar mandados, de realizar tareas. Es un muchacho de ‘mandado’ o un camarero, alguien que se encarga de tareas triviales para un propósito mayor.

Es cuando la atención de uno está enfocada en llenar las necesidades de otros, especialmente hermanos y hermanas en la familia de Dios.

La palabra doulos frecuentemente se refiere a nuestra relación de servicio a Dios. Somos los doulos de Dios. Le servimos a Él. Ahora, pudiera usarse en relación al servicio a otros pero generalmente se refiere a nuestra relación con Dios.

Pero la palabra diakonos habla más frecuentemente de cómo servimos a los demás. Hacemos cosas para ministrar las necesidades de otros. Podemos ser diakonos para otros porque primero somos doulos de Dios.

Cuando eres un siervo de Dios y Dios te dice, “Quiero que vayas a ministrar las necesidades de ese niño o de esa viuda o de esa mujer soltera o esa persona en prisión”, sirves a otros porque eres una sierva de Dios, y Él te ha indicado hacer eso.

Por cierto, la palabra diakonos, creo que esto es muy interesante…en el Nuevo Testamento, las mujeres tienen un rol especial cuando se hace uso de la palabra, diakonos.

Ahora, no es que solo les toca a las mujeres hacer esto, pero es interesante que cada vez que se muestra un servicio ofrecido a Jesús en el Nuevo Testamento, alguien que sirvió a Jesús, diakonos, ministrando sus necesidades. Siempre fueron ángeles o mujeres las que ofrecieron este servicio a Él.

Puedes leer sobre esto varias veces en la tentación en el desierto, cuando dice, “Ángeles vinieron y le servían” (Mat 4:11). Diakonos, le servían.

La suegra de Pedro en Mateo capítulo 8, cuando Jesús vino y la sanó (porque ella estaba enferma y él la sanó), dice, “Ella se levantó y les servía” (v. 15.) Ella les servía.

En Lucas capítulo 8 habla de mujeres que seguían a Jesús junto a los discípulos, y estas mujeres ministraban a Jesús.

Diakonos —Ellas le servían. Ellas proveían. No sé si ellas preparaban comida o hacían compras, pero de sus propios recursos, ellas servían al Señor Jesús de sus recursos.

¿Quién es la mujer más famosa en las Escrituras por servir a Jesús? Es Martha. Ella recibió a Jesús y sus discípulos en su hogar; ella mostró hospitalidad. Ella sirvió a Jesús. Ahora ella se metió en problemas por la forma en que lo hizo, ella lo hizo con una mala actitud. Pero sirvió a Jesús.

No es increíble que cuando se habla de servicio a Jesús, lo hacían las mujeres o los ángeles.

Creo que eso habla de que es un llamado alto y santo hacer incluso tareas triviales y sencillas de servicio cuando se trata de Jesús. Nosotras las mujeres tenemos un llamado especial a servir.

Ahora, eso no significa que los hombres no están supuestos a servir también, pero hay un sentido especial en el que nosotras como mujeres tenemos el privilegio de servir en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, de subirnos las mangas y hacer actos prácticos de servicio. Cuando lo hacemos para alguien de la familia de Dios, es como si lo hiciéramos para el mismo Jesús.

Jóvenes, cuando sirves a tus padres en casa, sirves a Jesús. Madres, esposas cuando sirves a tu esposo, o les sirves a tus hijos, cuando lavas la ropa, cuando haces la comida, no solo estás proveyendo un servicio de diakonos para tu familia, sino que estás sirviendo a Jesús.

Eso lo convierte en un llamado alto y sublime, santo. Quiere decir entonces que no hay tareas insignificantes. Tener un corazón de sierva hacia otros, diakonos, es una expresión de dos actitudes básicas del corazón: la primera es amor y la segunda es humildad.

¡Amor y humildad! Si amas a alguien y tienes un corazón humilde, entonces no será un problema servirle. El servicio, el ministrar, diakonos, fluye del amor y de la humildad.

En Filipenses capítulo 2, el apóstol Pablo habla de esta actitud humilde, él dice que “debemos considerar a otros como más importante que a nosotras mismas” (v. 3). Debemos considerar a los demás como superiores a nosotras mismas.

Él dice, “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde, cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (v. 3). Considera a los demás como mejores que tú misma.

No vas a querer servir a alguien si tú crees que eres mejor que esa persona. Pero si estimas a cada persona como mejor que tú, entonces pensarás, “Esto es un privilegio”.

Si la Primera Dama de los Estados Unidos o del presidente de tu país, te llama y te dice, “Quisiera que trabajes para mí”, ¿Considerarías eso como algo inferior? Yo diría, “¡No, eso es un gran privilegio!”

Es un privilegio servir cuando estimas a alguien como superior a ti misma . Es por eso que en Romanos capítulo 12, Pablo dice, “Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal, con honra, daos preferencia unos a otros” (v. 10). El servicio fluye de un corazón de amor y de humildad, honrando a otros por encima de nosotras mismas.

Ahora, cuando tienes un corazón de servicio hacia otros, quiere decir que siempre estarás pendiente de cuáles son sus necesidades; siempre intentando discernir las necesidades de otros y viendo qué puedes hacer para cubrir esas necesidades.

Una persona con un corazón de siervo es una persona observadora. El problema es que la mayoría de nosotras nos envolvemos tanto en nuestro propio mundo, que siempre estamos conscientes de cuáles son nuestras necesidades.

Pero la persona que tiene un corazón de servicio mira alrededor y ve que esa persona tiene necesidad, que esa persona necesita ánimo, esa persona necesita ayuda—quizás es esa mamá que tiene tres niños pequeños. ¿Cómo es que ella puede lograrlo sola? Creo que me ofreceré para cuidar sus niños para que ella y su esposo puedan salir juntos.

Siempre mirando alrededor para ver las necesidades de los demás. ¿Cuáles son las necesidades en nuestro hogar? ¿Cuáles son las necesidades de nuestros amigos? ¿Las necesidades que tiene la gente de mi iglesia o que puedo yo hacer para ayudar con esas necesidades?

Eso quiere decir que si tienes un corazón de servicio, eres una persona sensible. Estás alerta, eres observadora y ofreces soluciones. Eres pronta para ver una necesidad y luego moverte para llenarla. Quiere decir que tomas la iniciativa. Que siempre buscas formas para dar, para bendecir, para servir a otros. Quiere decir que pones las necesidades de otros por encima de las tuyas.

De hecho, quiere decir que sirves a otros de la forma en que te gustaría ser servida. Somos profundamente egoístas la mayor parte del tiempo. Sabemos lo que queremos que hagan por nosotras. Pero si tienes un corazón de sierva, vas a darles a otros el tipo de servicio que te gustaría que te dieran a ti misma.

Tener un corazón de sierva es más que hacer un par de cosas buenas por las personas. Implica eso, pero implica más que eso, es un estilo de vida. Es una actitud de corazón de entregarnos a Dios al entregarnos a los demás.

Si realmente tienes un corazón de servicio, estarás dispuesta a servir a la gente que no pueden pagarte, gente que no te puede corresponder igual.

Una amiga me decía recientemente sobre una pareja de su iglesia que ha adoptado varios niños con necesidades especiales. Uno de estos niños está severamente discapacitado y nunca será capaz de cuidarse a sí mismo.

Estos padres sabían eso cuando adoptaron a ese niño. Ellos sabían que pasarían años y años y años sirviendo a ese niño. Ese niño, que no tendrá la capacidad de agradecerles, ni de recompensarles. Esos padres tienen un corazón de siervos.

Se están ocupando de los más débiles, se están ocupando de aquellos que no pueden corresponderles. Una persona que tiene corazón de siervo, diakonos, es un dador más de alguien que demanda de los demás. Es desinteresado más que egoísta. Es humilde más que orgulloso. Centrado en los demás y no está centrado en sí mismo.

Mientras me preparaba para esta serie, llegué a un pasaje que realmente ha hablado a mi corazón acerca de todo este asunto del servicio. De hecho, te pido que vayas al texto para estos últimos momentos del programa es 1ra de Pedro, capítulo 4, los versículos 10 y 11.

Dios realmente usó este pasaje en mi corazón durante el fin de semana pasado. Alguien de mi equipo se comunicó conmigo para decirme que necesitaban a alguien que fuera a hablar con una persona en Dallas este fin de semana pasado. Ellos sabían que teníamos esta grabación pendiente y que yo tenía muchas cosas, pero había una necesidad de que alguien fuera a ayudar en nuestro ministerio. Y le pregunté al Señor, “¿Quieres que esté disponible para ir a hacer eso?” Decidimos orar esa noche y ver cómo nos dirigía El Señor. Cuando me levanté la mañana siguiente, tenía este pasaje en la mente.

Dios usó las Escrituras mientras me preparaba para hablar sobre el servicio para animar mi corazón, “Necesitas estar disponible para tomar un día y medio para ir y servir de esta manera”, pensé “¿pero cómo haré esto con todas las cosas que tengo en una semana de grabación?”, esto es lo que las Escrituras tenían para decirme.

Primera de Pedro, capítulo 4, versículos 10 y 11, “según cada uno ha recibido un don especial”, esa palabra, don, es la palabra Charisma. Es un regalo de gracia. Dios nos ha dado a cada una de nosotras algunos regalos o dones de gracia. ¿Y que se supone que debemos hacer con esos dones? “Úselo, sirviéndose los unos a los otros”.

¿Sabes cuál palabra es la palabra sirviéndose? Viene de la palabra diakonos. Es una palabra relacionada: úselo para ser diácono. Úselo para servir. Úselo para ministrar a los otros.

Dios nos ha dado dones espirituales, y estamos supuestas a usarlos para servir a los demás, “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Esa palabra gracia es la palabra charis. Se relaciona con la palabra charisma, regalo y gracia, son muy similares.

“El que habla [si ese es el don que Dios te ha dado, usa tu don de hablar para servir a otros], que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve [si tu don es realizar acciones prácticas de servicio, úsalo para servir a otros] que lo haga por la fortaleza que Dios da” (v.11)

Servimos porque Dios nos ha dado un don, y somos llamadas a usarlo para servir a otros. Dios no solo nos da el don sino que nos da la fortaleza para usar ese don para servir a otros.

¿Cuál es el propósito? “Para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. (v.11)

Alguien me preguntó hace algunos días, “¿Cuál es tu definición de servicio?” Yo estaba trabajando en esta serie y me di cuenta que no estaba segura de cuál era mi definición, pero creo que la que me surgió fue una que está basada en este pasaje.

Servir, en el sentido del servicio bíblico, es usar fielmente los dones que Dios me ha dado por Su gracia. Usar fielmente los dones que Dios me ha dado. Usarlos, no despilfarrarlos, no desperdiciarlos, no ignorarlos, no esperando que otra persona los use; sino usando los dones que Dios me ha dado para el beneficio de otros, para servir a otros.

¿Cómo lo hago? Lo hago por Su fuerza, no la mía y para Su gloria, no para la mía. Usando fielmente los dones que Dios me ha dado.

Es un regalo de gracia que Dios me ha dado, y lo hago para el beneficio de otros, y lo hago con la fortaleza que Dios me da. Lo hago para Su gloria y no para la mía.

A medida que meditaba en ese pasaje, pensé, “Dios me ha dado un don para ministrar Su Palabra; debo ir a Dallas. ¿Cómo voy a hacerle en esta semana tan ocupada? Lo haré en las fuerzas que Dios provee. ¿Sacaré algo de esto? Realmente no importa porque no es para mí gloria, es para la gloria de Dios.”

Algunas de ustedes conocen el nombre Dawson Trotman, el fundador de los Navegantes. Los Navegantes fue una de las organizaciones Cristianas más grandes del mundo. Dawson Trotman ahora tiene muchos años que se fue con El Señor, pero cuenta la historia de cuando hace muchos años él visitaba Taiwán en uno de sus viajes. En esa visita él subió junto con un pastor taiwanés a una de las villas en la montaña para encontrarse con algunos de los cristianos nativos.

A medida que andaban por los caminos, estaba todo mojado y sus zapatos se mojaron y se enlodaron mucho. Después del viaje alguien le preguntó al pastor taiwanés qué era lo que el más recordaba de Dawson Trotman. Este era un gran líder americano de una organización cristiana, y sin dudar este pastor local dijo, “Lo que más recuerdo de Dawson Trotman fue que él limpió mis zapatos.”

Él limpió mis zapatos. Imagínate cuando ese humilde pastor se levantó la mañana siguiente y se percató de que este gran líder de los Estados Unidos se había levantado antes que él y había limpiado el lodo de sus zapatos.

Eso me hace preguntarme, “¿Qué es lo que la gente más recordará acerca de mí?” ¿Recordarán que pude hacer muchas cosas a la vez? ¿Qué puedo hacer todo tipo de tareas y trabajos? ¿Recordarán que fui una gran oradora? ¿Que fui una autora? ¿Recordarán que fui líder en Aviva Nuestros Corazones? ¿Recordarán que tuve muchos talentos y habilidades o que podía lograr muchas cosas?

¿Sabes cómo quisiera que todos me recuerden? Nancy fue una sierva humilde y amorosa. Ella limpió mis zapatos. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida. Ella ministró de forma práctica a mis necesidades. Me amó. Ella dió. Ella sirvió. No fue egoísta. Ella fue una sierva.

¿Que recordará la gente de ti? ¿Recordarán que fuiste una sierva? ¿Que recordarán tus padres, jovencita, cuando te vayas a la universidad? ¿Recordarán que les serviste? ¿Te extrañarán porque eras tan buena sierva en tu casa?

¿Que recordará la gente de ti, mamá, abuela? ¿Que fuiste una sierva?

“Que cada persona use el don que Dios le ha dado para servir a otros como buenos mayordomos de la gracia de Dios. El que sirve, hágalo por la fuerza que Dios provee, que en todo, Dios sea glorificado a través de Jesucristo.

Gracias Señor, por demostrarnos lo que significa ser un siervo, humillarse a sí mismo. Oro para que nos des un corazón de siervo, que nos ayudes a mirar alrededor y ver cuáles son las necesidades que necesitan ser suplidas y cómo nos has dado dones para ser usados para ministrar a las necesidades prácticas de otros.

Haznos siervas Señor. Danos corazones de siervas. Que nuestras casas, nuestros lugares de trabajo y nuestros ambientes escolares, que todo pueda ser diferente cuando dejemos esta sesión hoy porque volveremos a nuestros lugares con un corazón de sierva para dar y dar y dar por la causa de Jesús, amén.

Carmen No sé en qué punto te encuentres el programa de hoy, pero estoy casi segura de que muchas de ustedes escuchan mientras sirven de la forma en que Nancy Leigh DeMoss acaba de describir.

Espero que hayas sido animada por el mensaje de Nancy de hoy. Servir día a día puede ser tan rutinario que se hace difícil seguir adelante.

Si estás buscando reconocimiento, probablemente no tienes un corazón de sierva. Nancy sabe esto por su propia experiencia. Ella compartirá sobre esto mañana.

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Nancy : Cuando estaba en la secundaria, como pianista, y era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida y me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quién estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de una sierva.

Carmen : Escucharemos más sobre eso mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones. Con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

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J18 – El llamado más alto

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Serie: Sirve como el Salvador

J18 – El llamado más alto

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Carmen Espaillat: Aquí está la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Es tan fácil mirar alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto. Es tiempo de que otra persona aporte. Ya he hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es mucho más fácil ser una servidora a las 9:00 de la mañana, que ser una servidora a las 4:00 de la tarde. Después de pasar todo el día con niños activos, o con uno de tus padres en el hospital o una pila de papeles en el trabajo, actuar con un corazón de servicio puede ser tedioso.

¿Cómo continúas sirviendo en ese momento? Aquí está Nancy para darnos algunas ideas.

Nancy: En esta serie estamos hablando sobre lo que pienso es una de las cualidades más importantes, pero menos comunes y que la mayoría de nosotras pasa por alto en la vida cristiana y en las relaciones en general. Se trata del tema de tener un corazón de sierva, ser una servidora y practicar el servicio bíblico.

Así que queremos examinar lo que es el servicio, cómo luce un corazón de sierva, cómo podemos obtener uno y cómo podemos saber si tenemos un corazón así. Dijimos en nuestra última sesión que hay dos palabras griegas en el Nuevo Testamento que son traducidas como siervo en nuestras Biblias. Ya vimos la primera de esas dos palabras y hoy quiero continuar con esa misma palabra. En la próxima sesión tomaremos la segunda.

La primera palabra que vimos fue doulos (d-o-u-l-o-s). Es la palabra que en algunas de sus Biblias se traduce como esclavo. Es una relación de sumisión y sujeción que un hombre tiene con su amo. Es un acuerdo permanente, para toda la vida y es un acuerdo voluntario.

Este hombre que vimos en Éxodo capítulo 21 tenía la libertad de irse, pero dijo, “Amo a mi señor y quiero quedarme con mi señor. Voy a dejar que perfore mi oreja como un símbolo como una señal de que le pertenezco y quiero servirle por el resto de mi vida”.

Creo que Dios nos dio esa imagen en el Antiguo Testamento para ayudarnos a comprender lo que significa ser una sierva de Jesús —lo cual es nuestro llamado más alto en la vida.

Veremos más adelante en esta serie que también estamos llamadas a servir a los demás, a ser de bendición a otros. A veces es más difícil servir a los demás que servir a Jesús porque los demás no son siempre tan buenos con nosotras como Él lo es. Pero necesitamos entender que no podemos servir realmente a los demás de forma efectiva si no somos primero siervas de Jesucristo.

En Colosenses capítulo 3 el apóstol Pablo habla sobre este tema del servicio, sobre tener un corazón de siervo. Él dice en el versículo 22, “Esclavos [o siervos o empleados al día de hoy], obedeced en todo a vuestros amos terrenales”. Él está hablando sobre la relación entre empleadores y empleados. Él dice que hagamos lo que ellos nos dicen que tenemos que hacer, “no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (v. 22-23).

Lo que él te está diciendo es: “Tienes este jefe. Él te está diciendo que hagas algo. Haz lo que él te está diciendo que hagas, pero no lo hagas solo para hacerlo feliz. Haz tu trabajo. Hazlo bien. Trabaja duro en eso porque temes al Señor”. Hazlo para el Señor, finalmente no para tu jefe. Cuando estés arreglando tu cuarto, cuando estés limpiando la tienda donde trabajas, cuando estés haciendo las tareas en tu escuela o en tu trabajo o en tu hogar, hazlo para el Señor.

Por cierto, esta es una forma de hacer que las tareas más sencillas adquieran significado. Si yo sé que estoy haciendo esto para Cristo, no estoy haciendo esto solo para mi marido o para mis padres o para mis hijos o para mis amigos o para mi jefe— estoy haciendo esto para el Señor.

Luego él dice, Colosenses capítulo 3 versículo 24, “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”. Tú eres la doulos de Jesucristo. Eres la esclava de Cristo.

Ahora, vamos a ampliar un poco más lo que significa ser una doulos de Jesucristo, ser siervas de Jesucristo. Así que quiero que hoy veamos algunas características de una sierva de Cristo.

Una de las primeras señales que veo en las Escrituras es que cuando eres doulos de alguien, cuando eres una sierva, una buena sierva del Señor, esto habla de una relación de dependencia de tu amo. Eres dependiente de tu amo para que cubra tus necesidades. Eres dependiente de tu amo para que te provea.

Me encanta el pasaje en Salmos 123 el versículo 2 donde dice, “He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor, como los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros”. Una sierva mira la mano de su señora o de su señor para que le provea, para que cubra sus necesidades, para que le de comida, para que le de los recursos que necesita para hacer su trabajo. La Escritura dice que nosotras miramos al Señor para que cubra nuestras necesidades.

Ahora, cuando somos doulos de Jesucristo, no somos libres de hacer lo que nos plazca. Existimos para complacer a nuestro Señor, así que no decidimos cuáles tareas queremos realizar y cuáles no. “Oh Señor haré esto, pero no haré aquello” o “Si realmente rindo mi vida al Señor, Él nunca me permitirá casarme” o “Él nunca me dejará tener hijos” o “Él me hará que le entregue mis hijos para servir al Señor en el campo misionero”.

¿Sabes qué? Cuando eres una doulos del Señor, es Su trabajo decidir a dónde vamos, qué hacemos. Él es quien asigna las tareas y nosotros hacemos lo que Él nos dice. Así que si eres una doulos, eso significa que estás disponible para tu Amo. Alguien ha dicho que, “Disponibilidad”, es hacer de mi horario y de mis prioridades cosas secundarias ante los deseos de Aquél a quien sirvo”. Estoy disponible.

Otra característica de una doulos es la humildad. La doulos no promueve su propio nombre. No promueve su propia agenda. Ella no está buscando hacer un nombre para ella misma. Su reputación no importa. Lo que sí importa es la reputación de su amo. Ella quiere que la gente piense bien acerca de su amo. Ella quiere hacer un buen trabajo para que la gente piense que su amo es una buena persona.

Y por supuesto tenemos, el ejemplo supremo de un humilde doulos, un humilde siervo que fue el Señor Jesucristo. ¿Recuerdas que leímos sobre esto en Filipenses capítulo 2 donde dice, “Se despojó a sí mismo”? Jesús, quien era Dios, el Rey del universo, el Creador del mundo se despojó a sí mismo. Se convirtió en un siervo.

“Tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Vv.7-8) La humildad de Jesús—esa es la imagen de un doulos. No mi reputación, sino la Suya.

Ahora bien, un doulos representa a su amo en todo. Cuando las personas le hacen una pregunta al doulos a ese buen siervo, ellos realmente no quieren saber “¿Qué piensas tú?” Ellos quieren saber, “¿Qué piensa tu amo?” Tú representas a tu amo en todo cuando eres un doulos.

Cuando eres una doulos, no tienes derechos. Tú has cedido tus derechos. Tu único derecho es hacer lo que tu amo quiere que hagas. Pero recuerda, ¿por qué harías esto? Porque amas a tu amo, porque sabes que él es bueno y porque quieres complacerlo.

Una doulos da y da y da sin límites. Es tan fácil mirar a nuestro alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto ahora. Es tiempo de que otra persona también aporte. He hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?” ¿Sabes? Cuando eres una doulos, sigues sirviendo. Das y das y das y sigues dando. Una doulos da sin límites.

Una doulos se compromete a suplir las necesidades de otros por su amo. En nombre de su amo da para satisfacer las necesidades de los demás.

Una doulos es también obediente. Esa es otra marca de una doulos, una sierva. La obediencia a su amo es inmediata; es completa y sin cuestionar. Obediencia— eso es algo difícil de aprender; ¿no es así?

En Mateo capítulo 8 un hombre vino a Jesús y le pidió ayuda. Él le dijo algo a Jesús que tenía que ver con el servicio y con la obediencia. Él le dijo: “Yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace”. (v.9)

Él estaba describiendo el servicio. Él estaba describiendo el corazón obediente de un siervo— sin discusión, sin quejarse o responder, sin retraso, sin arrastrar los pies. Él solo hace lo que se le manda. Él es obediente.

También una doulos es digna de confianza. Es fiel. Leemos en 1ra a los Corintios en el capítulo 4 que es requerido de un siervo, requerido de una doulos que sea digna de confianza. ¿Qué piensas cuando se dice que alguien es digno de confianza? ¿Qué significa eso?

Que son confiables; que puedes contar con ellos. Si dicen que van a hacer algo, tú sabes que lo harán.Mantienen su palabra. Mantienen sus promesas. Son dignos de creer en ellos. Esta es la mejor descripción que se puede dar de una doulos o una sierva. Ella es digna de confianza; ella es fiel.

Pablo dijo en 1era a los Corintios capítulo 4 Timoteo es fiel en el Señor (v. 17) y en Colosenses capítulo 1, Pablo dice de Epafras que era un fiel siervo de Cristo (v.7). Y en Colosenses capítulo 4 dice de Tíquico que era un fiel ministro y consiervo en el Señor (v. 7). Él es un siervo fiel. Él es un buen siervo y fiel en el Señor. Él es digno de confianza; él es fiable. Puedes contar con él.

Una buena doulos va la milla extra. No solamente hará lo que se espera de ella. Muchas de nosotras tenemos esta actitud a veces, “Iré hasta este punto, pero no más lejos de ahí”. Ella está dispuesta a hacer aún más de lo que se le ha pedido. Ella está dispuesta a dar la milla extra.

Una buena doulos sirve sin esperar reconocimiento, sin esperar alabanza o gratitud. Ella no está buscando que le paguen. No está buscando que le recompensen sus esfuerzos. Ella solo quiere cumplir con eso que le corresponde hacer. Solo hacer el trabajo. Eso es una buena doulos.

Una buena doulos sirve tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes. Ella será fiel no solo en los trabajos grandes cuando todos están mirando y todos le prestan atención, sino que ella también será fiel en los trabajos pequeños, en los trabajos insignificantes. Ella no limita su servicio a grandes asignaciones. “Me gusta esa tarea, pero alguien más puede hacer aquella pequeña labor. Está por debajo de mí. Soy muy preparada para hace eso. Estoy sobre calificada para ese trabajo”. No hay trabajo para el cual una doulos sea demasiado buena, porque si tu amo quiere que lo hagas, entonces estás cumpliendo con tu llamado como doulos cuando lo haces.

Una doulos está dispuesta a hacer sacrificios. Está dispuesta a sufrir para poder servir. Lo único que le importa es servir a su amo. Y –aquí hay algo que me reta frecuentemente en mi propio servicio al Señor– una buena doulos de Jesucristo considera como privilegio el poder servir. Ella ve cada servicio como una oportunidad, no una obligación. “Bueno, supongo que debo hacer esto hoy. Pero en realidad no quiero. Es difícil. No sé cómo voy a lograr esto”.

Me encantan esos versículos en el Antiguo Testamento, como el Salmo 100 por ejemplo, que hablan sobre como servir al Señor. ¿Cómo? Con alegría. Sabes, una cosa es servir; pero otra cosa es servir con alegría. Decir, “Señor, es un privilegio. Es un honor. Es una bendición poder hacer esto para Ti”.

Una buen doulos busca complacer a Dios y obtener Su aprobación. Ella no vive para la aprobación de los demás. Hacemos tantas cosas para que los demás piensen bien acerca de nosotras. El apóstol Pablo dijo en la carta a los Gálatas capítulo 1, “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería [ doulos] de Cristo” (v.10).

Tienes que decidir en la vida a quien vas a complacer, la aprobación de quién vas a procurar, por quién vas a vivir, la sonrisa de quién es la que vas a buscar. ¿Te importará más que tus amigos se complazcan contigo, impresionar a la multitud, impresionar a los demás? ¿O te importará más complacer a tu amo? Una buena doulos vive para la aprobación, el reconocimiento, para la sonrisa del Señor Jesucristo.

Mientras meditaba sobre este asunto de ser una doulos, llegué a un pasaje anoche que capturó mi atención. Está en el Evangelio de Lucas en el capítulo 12. Déjame pedirte que vayas allí por estos últimos minutos—Lucas capítulo 12. No tendremos tiempo de profundizar mucho en este pasaje, pero déjame solo mostrarte lo que Jesús dice aquí sobre otro par de cualidades de una buen doulos de un buen siervo.

Lucas capítulo 12 versículo 35, Jesús dijo, “Estad siempre preparados y mantened las lámparas encendidas y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regrese de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” (V.35-37)

Él está representando una imagen aquí. Hay una casa grande, enorme. El hombre tiene muchos sirvientes y se va a una fiesta de bodas. Pero les dice a sus siervos, “Voy a volver, y cuando vuelva quiero las cosas listas. Quiero las lámparas encendidas, quiero las luces encendidas. Quiero las cosas atendidas. Quiero las cosas limpias. Quiero las cosas listas. Y que tengamos una cena cuando regrese. Quiero que la cena esté lista”.

Él quiere la casa funcionando y a los siervos haciendo su trabajo mientras él no esté. Y les dice, “Voy a regresar, y cuando lo haga quiero encontrar las cosas funcionando como deberían en esta casa. Quiero encontrar a los siervos haciendo su labor. Quiero encontrarlos trabajando” Jesús dice que los siervos que estén despiertos cuando su amo regrese, esos serán bendecidos.

Imagínate que este amo regresa a casa y todos sus siervos se han ido a dormir. No hay nadie que le salude en la puerta. La comida no está preparada. La casa se está cayendo a pedazos y han entrado ladrones y han robado cosas de la casa. Quien sabe lo que está ocurriendo en la casa porque las personas que fueron dejadas a cargo se durmieron en su trabajo, o se aburrieron, o quizás comenzaron a hacer otra cosa, o se fueron y dijeron, “Alguien más puede encargarse de esto”.

Él continúa diciendo en el versículo 38, “Y ya sea que venga [esto es que el amo venga] en la segunda vigilia, o aun en la tercera, y los halla así (despiertos), dichosos son aquellos siervos”. Ellos tienen que mantenerse alerta. Algunas de nuestras Biblias dicen “vigilante”. Los encuentra vigilando. Están despiertos. Ellos se mantienen en el trabajo, y serán bendecidos si lo hacen.

Luego dice en el versículo 40, “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” Nuestro Amo se ha ido por un tiempo. Él está en el cielo. Él está preparando un lugar para nosotras. Se está preparando para esa fiesta de boda que disfrutaremos con Él algún día, pero Él volverá.

Jesús dijo, “Será mejor que estés despierta cuando Él regrese. Si eres una fiel servidora, todavía estarás en el trabajo. No vas a estar durmiendo en el trabajo. No estarás ausente. No te habrás ido de vacaciones. Estarás despierta haciendo lo que se supone que debes estar haciendo cuando tu amo regrese”.

Entonces vemos el versículo 42. “¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos para que a su tiempo les dé sus raciones?” Él dice que aquí está un hombre que es promovido, es exaltado a un lugar administrativo en la casa de su amo. Él ha hecho un buen trabajo, así que su amo le da un ascenso y le dice, “Estás a cargo. Asegúrate de que la gente esté alimentada. Asegúrate de que la gente esté bien atendida. Asegúrate de que la casa funcione sin problemas. Asegúrate de que las cosas estén funcionando como debe de ser”.

Luego en el versículo 43 dice, “Dichoso aquel siervo” Hay una segunda bendición dada al siervo. “Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así”. ¿Haciendo qué? Haciendo lo que su amo le dijo que hiciera, haciendo su trabajo, cumpliendo con su responsabilidad. “De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes” (v. 44).

Así que si el amo regresa y esta sierva está jugando en la computadora, o está evadiendo sus responsabilidades, o dice, “Mi amo me pidió que limpiara la cochera, pero ¿quién se fija en la cochera? Eso no es tan importante. Lo dejaré pasar o dejaré que otra persona lo haga”.

El amo regresa y los trabajos no se han realizado. Los sirvientes están perdiendo el tiempo. No están cumpliendo con sus responsabilidades. ¿Crees que él les dará un aumento? ¿Crees que les dará un ascenso? Claro que no. Jesús dijo, “si quieres ser bendecido, asegúrate de ser un siervo fiel”.

¿Y qué hace un siervo fiel? Hace dos cosas. Número uno, se mantiene despierto. Permanece en el trabajo. Y número dos, hace lo que se le dice que haga. Él cumple con las tareas que se le han dado.

Algún día, no sabemos cuándo… Podría ser hoy; podría ser mañana. Podría ser la próxima semana; podría ser dentro de treinta años. No sabemos. Podría ser en medio de la noche. Podría ser a la mitad del día. Podría ser cuando seas vieja. Nuestro amo regresará. No sabemos cuándo Él regresará y por eso es que tenemos que vivir preparadas.

Si quieres ser bendecida en el cielo, si quieres ser bendecida por toda la eternidad, si quieres ser bendecida con más responsabilidades en el reino de Dios, entonces tienes que mantenerte despierta. Tienes que estar alerta. Asegúrate de que cuando Jesús venga te encuentre haciendo lo que Él te ha llamado a hacer.

Estuve pensando en esto hace unas horas, anoche y hoy en la mañana, pensaba en ¿qué es lo que mi Señor me ha llamado a hacer? ¿Qué cosas quiere que yo haga en esta etapa de mi vida? Ahora, lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida puede ser muy diferente de lo que Él me ha llamado a hacer a mí.

A algunas de ustedes Dios las ha llamado a ser madres, a cuidar de sus hogares, a cuidar niños pequeños. Algunas de ustedes son abuelas, y están en una etapa en la vida cuando están ministrando a sus nietos. Tenemos a una señora aquí que ha estado casada por cincuenta y cuatro años, esta es una época de la vida donde ella y su esposo se ministran el uno al otro; donde quizás estás ministrando a las necesidades de tu esposo. Tienes ciertas responsabilidades.

Tenemos algunas jóvenes de catorce, quince y dieciséis años. En esta etapa de tu vida tu llamado es ir a la escuela y ser una hija en tu hogar, quizás ser una hermana. Quizás tu trabajo ahora es arreglar tu cama. Ningún trabajo es demasiado pequeño si es el trabajo que Dios te ha mandado.

Jesús dijo, “Dichoso es el hombre quien cuando su amo regresa lo encuentra despierto y esperando el regreso de su amo, y lo encuentra haciendo lo que le ha pedido que haga”. Yo quiero ser esa clase de doulos, y creo que tú también.

¿Podrías tomar un momento y pensar en qué es lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida, en tu hogar, en tu escuela, en tu trabajo? Quizás no sean las tareas que hubieras escogido para ti misma. Sé que Dios me ha llamado a hacer algunas cosas que no son exactamente mis preferidas, y hay algunas tareas que parecen pequeñas y otras que no parecen para nada importantes, otras parecen difíciles.

Pero si Dios te ha llamado a hacerlas, Él te dará las fuerzas. Él te dará la gracia. Vas a cumplir tu propósito en la vida si haces lo que Dios te está llamando a hacer. Si quieres ser una sierva fiel y si tu amo regresara hoy o esta semana o en esta etapa de tu vida, ¿te encontraría esperando Su venida y te encontraría haciendo fielmente lo que Él te ha llamado a hacer?

Señor, queremos ser buenas siervas. Queremos ser siervas fieles. Ayúdanos a conocer qué es lo que Tú nos has llamado a hacer y luego servirte con todo nuestro corazón. Sinceramente, como sirviendo al Señor, sabiendo que de Ti recibiremos la recompensa cuando hayamos cumplido con eso a lo que nos has llamado. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado a ti y a mí algunas cosas importantes en las cuales pensar. ¿Qué te ha pedido el Maestro que hagas hoy? ¿Lo estás haciendo? Para poder descubrir lo que Dios quiere que hagas, necesitas estar cerca de Él en oración y leyendo Su Palabra.

Una forma muy poderosa de aprender a ser más una sierva, es leyendo historias de creyentes que han dicho “Sí, Señor”.

Amy Carmichael aceptó el llamado de Dios para su vida, dejó su nativa Gran Bretaña por irse a la India y sirvió por cincuenta y tres años allí sin un descanso.

Te animamos a leer biografías como las de Amy Carmichael en el libro, Una oportunidad de morir ( A chance to die, disponible en inglés) de Elizabeth Elliot. Verás como Dios puede tomar la obediencia de una mujer ordinaria y multiplicar su trabajo en las vidas alrededor de ella.

Las personas están observando cómo sirves. Es una forma poderosa de mostrar a los demás una imagen de Cristo. Nancy nos explicará más mañana. Por favor regresen a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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J17 – Cualificación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J17 – Cualificación

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Carmen Espaillat: En una carta el apóstol Santiago se refirió a sí mismo como un siervo. Nancy Leigh DeMoss dice “esto es una increíble manera de seleccionar las palabras”.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, pusieras lo que es verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera, “¿Sabes quién soy yo? Crecimos juntos, Jesús y yo”.

Pero él no dijo eso. Su mayor logro a la fama, lo que más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo, un esclavo de Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“El joven actor transpira confianza en sí mismo, dando pasos largos entrando a la habitación. . . “

Abre cualquier periódico y verás que el éxito se define de una manera determinada.

“En el basquetbol, la posición base del equipo no tiene miedo de jactarse de sus hazañas en la cancha. . . “

Parece que todo el mundo está tratando de crear una biografía impresionante. Pero hay un concepto importante que se olvida con demasiada frecuencia cuando se habla de credenciales —el concepto de servicio. Aquí está Nancy para explicar.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar alguien.

Si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case. Estos son los requisitos”. Se buscan ciertas cualidades.

Se buscan ciertas cualidades en un líder. Cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéremos que tenga ciertas cualidades.

Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, en la preparación para el matrimonio, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas en una iglesia si van a tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande. De hecho, creo que ésta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que, probablemente, no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículos. De hecho, creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura.

Es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares, o en las iglesias. De hecho, para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia. Es algo que en realidad no se respeta. Es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo. Es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas.

Y por supuesto, estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva. El servicio es algo que no oímos mucho hoy en día. No es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurant de comida rápida o alguna empresa local, no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: “Yo soy una sierva. Yo soy una buena servidora. He desarrollado la cualidad de servicio”.

No es algo que se considera impresionante. La gente quiere saber: si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir. Estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros.

No solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo, los servidores son las personas que están detrás de la escena. No están en la mira. Nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer.

¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas. Queremos ser famosas.

Pero la Escritura tiene una perspectiva de servicio, de ser un siervo, que es exactamente lo contrario a la perspectiva del mundo. Esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Ahora, vamos a dar una pequeña lección de griego, muy simple, porque yo no sé mucho griego. (En realidad, mis antepasados fueron griegos, pero yo no hablo griego.) Pero vamos a dar una pequeña y sencilla lección de griego, en esta serie. Vamos a hablar de dos palabras diferentes en el Nuevo Testamento en el griego que al abrir tu Biblia en español las encontrarás traducidas como siervo o servir.

Hay dos grupos de palabras importantes en el Nuevo Testamento en griego que se han traducido como siervo. Queremos ver a la primera de estas dos palabras en el día de hoy y es la palabra doulos (d-o-u-l-o-s). La palabra se traduce a menudo esclavo o siervo.

A veces, en sus Biblias, según la traducción, será traducido siervo. ¿Has visto esa palabra? ¿Siervo? Es la palabra doulos. Esta es la palabra más común para “siervo” en el Nuevo Testamento, y se refiere a alguien que está en una relación permanente de servidumbre con su amo. Su voluntad se consume totalmente en la voluntad de su amo. Es una relación permanente, es una relación de servidumbre total.

Ahora bien, el concepto de un doulos o de esclavo o siervo, se encuentra por primera vez en el Antiguo Testamento en el libro del Éxodo. Si tienes tu Biblia, te animo a abrirla en Éxodo capítulo 21. Aquí es donde Dios está dando a los judíos las leyes de cómo deben funcionar como una nación, las leyes civiles, las leyes relacionales, las leyes de empleo, leyes prácticas para trabajar juntos como una nación.

En Éxodo capítulo 21 en el versículo 2 Dios introduce el concepto de lo que en el Nuevo Testamento se llama un doulos, un siervo. Éxodo capítulo 21 versículo 2 dice: “Si compras un siervo hebreo (un esclavo), te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar”. En otras palabras, no se puede tener un esclavo, alguien que está sirviendo de forma permanente, no puedes tenerlo como tu esclavo para siempre. Tienes que dejarlo ir en seis años.

A veces las personas eran pobres y se vendían a sí mismas a otra persona para poder tener un trabajo. A veces los esclavos estaban mejor atendidos y sus necesidades eran mejor satisfechas, tenían un ingreso, tenían un lugar para vivir y eran alimentados. Así que para pagar sus deudas o para poder pagar sus cuentas, se convertían en esclavos de alguien.

Pero Dios dijo que en el séptimo año había que dejar a los esclavos ir. No se podían mantenerlos por más tiempo que ese tiempo. Sin embargo, mira el versículo cinco. “Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”, entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre”.

Esta es la primera referencia, creo, que se encuentra en las Escrituras de orejas perforadas. ¿Cómo fue que empezó eso? Orejas perforadas, todo eso empezó con el asunto de ser siervos.

Esto es lo que pasó. El esclavo iba ser capaz de irse libre y de irse, pero en este caso, el esclavo dijo, “No, yo estoy bien aquí. Estoy mejor aquí de lo que estaría en cualquier otro lugar. Tengo un trabajo. Tengo un ingreso. Yo no quiero irme”. Así que él iba a su amo, y le decía: “Yo quiero trabajar para usted por el resto de mi vida”.

Ahora, realmente tienes que confiar en alguien para hacer este tipo de compromiso. Piensa en cualquier trabajo que tienes ahora. Es probable que no quieras trabajar allí por el resto de tu vida. Pero este esclavo diría: “Quiero trabajar para este hombre, porque tengo una relación con él. Yo lo amo. Esto no me parece como esclavitud. Él está satisfaciendo mis necesidades. El está proveyendo para mí. Está proveyendo para mi familia, así que quiero hacer un compromiso de por vida para servir a este amo”.

Así como una señal de este pacto, de ésta relación, de esta relación de esclavo, el amo se llevaba a su siervo y tendrían esta ceremonia pública en presencia de Dios, porque Dios sería el testigo de este pacto, y el amo el patrón tomaría una herramienta puntiaguda, una lezna, y haría un agujero en la oreja del siervo.

Ese agujero siempre sería una señal, una imagen permanente, visible a cualquiera que viera aquel siervo de que él pertenecía a su amo. Él era un siervo y este siervo tiene una gran relación con su amo. Él ha elegido servir a este amo por toda su vida, y será su siervo para siempre.

Ahora toma en cuenta que se trataba de una elección voluntaria. No estaba obligado a esto. No es, “tengo que servir a este hombre.” Era yo quiero servir a este hombre. Yo lo amo. Yo quiero ser su esclavo”. Así que él está motivado por el amor a un buen amo.

Pero una vez que tenían esta relación, el siervo, el esclavo, pasaba a ser propiedad de su amo. Ya no te perteneces a ti mismo nunca más. Ahora le perteneces a otra persona. Eso significa que este esclavo ya no era libre de hacer lo que él quisiera hacer. Él no podía decidir cuántas horas trabajar, qué días trabajar o qué puestos de trabajo desempeñaría.

Cualquier cosa que su amo decía, eso era lo que él hacía. Toda su razón de vivir como un esclavo era cumplir los deseos, los anhelos y la dirección de su amo. Es una relación permanente de la que estamos hablando. No se puede entrar en esto y seis meses después decir: “He cambiado de opinión.” Ahora tienes ese agujero en la oreja para recordarte que esto es permanente. Yo pertenezco a este amo. No hay vuelta atrás.

Si piensas en huir del trabajo, si piensas en cambiar de opinión, ya tienes esa marca visible de propiedad en tu oreja para toda tu vida. Todo el mundo puede verla. Tu amo puede verla, tus amigos pueden verla; tu familia puede verla. Todo el mundo sabe ahora que esta persona es un siervo, libremente elegido. Él ama a su amo. Eso probablemente significa que tiene un buen amo.

Lo que quiero decir es esto, no harías esto no te convertirías en un esclavo de alguien que fuera un amo cruel, o alguien que no te alimentara o que no satisficiera tus necesidades o que no te pagara correctamente. Ese agujero en la oreja indicaba no solo quién tú eras, sino que también decía algo acerca de ese amo. Es bueno. Yo lo amo. Es un buen hombre. Por lo que se refleja positivamente en el amo.

Servir como esclavo tiene un énfasis. Esta idea de esclavitud tiene un énfasis de sometimiento, de sujeción y de relación, el sometimiento de mi voluntad a otro. Cuando hablamos de los cristianos siendo doulos, siervos, esclavos, ¿quién es nuestro amo? Nuestro amo es Jesucristo. Esto es una imagen de nuestra relación con Jesús como nuestro Señor.

Así que a través de todo el Nuevo Testamento, encontramos a los siervos de Dios hablando de sí mismos como siervos o esclavos de Jesucristo. Hoy en día nosotras no pensamos en un esclavo o un siervo como una posición exaltada, elevada, o algo que alguien aspiraría a ser. Pero en el Nuevo Testamento, los que servían, los que ministraban para el Señor consideraban que era un privilegio, un llamamiento alto y santo, ser un siervo de Jesucristo.

Así que cuando leas a través de las epístolas del Nuevo Testamento, observa cuántas veces los autores se identifican a sí mismos—dan su biografías. Ahora la mayoría de la gente no pondría en su biografía: “Yo soy un esclavo. Soy un siervo”. ¿Qué es lo grande de eso? Los discípulos pensaban que sí era gran cosa. Eso es todo lo que ellos querían ser, ellos querían ser siervos.

En Romanos capítulo 1 versículo 1, Pablo dice, “Soy un siervo de Cristo Jesús” (parafraseado). Una cosa era ser apóstol, ser llamado, pero él dijo: “Yo soy un siervo de Cristo Jesús.” Al comienzo de estas cartas los escritores se presentan a sí mismos. Esto es quien yo soy. En Filipenses capítulo 1, ¿qué nos dice Pablo? “Esto se está escribiendo a ustedes de Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús” (v. 1 parafraseado). Ellos eran Sus siervos.

En Santiago capítulo 1 versículo 1, está presentándose. ¿Quién es el autor? es Santiago. ¿Cuál es su biografía? Él es un siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Ahora esto es bastante sorprendente, por cierto, que Santiago dijera eso porque, ¿te acuerdas quién era Santiago? Santiago era el hermano de Jesús.

¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, hubieras puesto lo verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera como, “¿Sabes quién soy? Crecimos juntos, Jesús y yo”. Pero el no dijo eso.

Es como su gran reclamo a la fama, lo que el más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo de Jesucristo. Él dijo: “Esa es mi mayor alegría, ser un esclavo, un siervo de Jesucristo”.

Vemos lo mismo en 2da de Pedro capítulo 1 versículo 1. “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo” (parafraseado). Sí, un apóstol. Había sólo unos pocos de esos y esa era una posición alta, elevada y sublime. Pero, ¿qué fue lo que dijo primero? “Soy un siervo, un doulos, un esclavo. Soy un hombre con un agujero en la oreja. Tengo una marca de propiedad. Yo no pertenezco a mí mismo, yo pertenezco a Jesús”.

Lo mismo se encuentra en Judas versículo 1. Judas también fue uno de los hermanos de Jesús. ¿Y qué dijo? “Soy un siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo” (parafraseado). Ni siquiera reclamar su relación con Jesús, porque su humilde corazón decía, “yo no soy digno de ser el hermano de Jesús. Todo lo que quiero ser es Su siervo, Su doulos, Su esclavo”.

Recuerdo haber conocido a un hombre hace varios años llamado Josef Tson. Este hombre es un hombre brillante. Él creció en Rumania, él es rumano. Fue durante muchos años un pastor en Rumania antes de la revolución.

En Rumania comunista él sirvió al Señor y tuvo muchas experiencias difíciles y dolorosas allí. Él fue perseguido por su fe y él fue educado en Oxford. Este hombre es un erudito, muy inteligente, muy elocuente. Es uno de esos hombres que cuando lo escuchas dices: “¡Wao! Este hombre es brillante”.

Él vino a hablar a nuestro personal un día aquí. Él había sido exiliado de Rumania por su fe. Posteriormente ya lo han dejado regresar. Pero en ese momento él estaba viviendo en el exilio en los Estados Unidos y vino a hablar a nuestro ministerio y le preguntamos al principio, “¿Cómo le gustaría ser presentado?”

Por lo general, cuando la gente me hace esa pregunta, les entregamos un resumen biográfico, que dice lo que has hecho, dónde has estado, dónde has hablado, la cantidad de libros que has escrito y cuáles son tus logros. Pero Josef Tson dijo: “Yo solo quiero ser presentado como un esclavo de Jesucristo. Nada más importa. Yo soy su doulos. Yo soy Su siervo”.

Y también conoces la historia de María de Nazaret. Cuando el ángel se acercó a ella como una joven, adolescente, preparándose para casarse, ella estaba esperando tener su boda y tener una familia y ser la esposa de José pero cuando el ángel se acercó a ella y le dijo: “María, tenemos un plan diferente para tu vida en el cielo. Dios tiene un plan para tu vida y este es el plan. Vas a tener un hijo. Él va a ser el Hijo de Dios”.

María tuvo esta increíble conversación con el ángel. Ella le dice: “¿Cómo puede ser esto? Nunca he tenido relaciones íntimas con un hombre. ¿Cómo puedo tener un hijo?” Y el ángel le dijo: “El Espíritu Santo va a hacer esto. Es el poder de Dios que va a hacer que esto sea posible”. Cuando María responde a este reto increíble, este llamado que Dios ha puesto en su vida, esta cosa imposible que Dios le pedía que hiciera, ¿cómo respondió ella?

Puedes leer sobre esto en Lucas capítulo 1 versículo 38. Este es uno de mis versículos de vida. Es el versículo que yo quiero que sea verdad en mis respuestas al Señor. María le dijo al ángel: “He aquí la sierva del Señor.” Esa es la forma femenina de la palabra doulos. Yo soy sierva femenina del Señor. Yo soy una mujer con un agujero en la oreja. Yo soy Su esclava. “Hágase conmigo conforme a tu palabra”.

¿Qué estaba diciendo María? “¿Sabes qué? Mi vida no es mía”. Esta era una joven adolescente. Y a las jóvenes que nos escuchan déjenme decirles: no eres demasiado joven para decirle sí al Señor. Ahora es el momento para decirle “sí” al Señor en tu vida.

María fue bendecida por el resto de su vida, porque como una joven adolescente dijo: “Soy la sierva del Señor. Soy Su doulos. Yo soy Su esclava. Estoy dispuesta a que Dios haga lo que quiera hacer con mi vida. Mi vida no es mía. No es mía para elegir. No son mis planes, son los planes de Dios”.

“Señor, ¿quieres que me case? Me caso. ¿Quieres que sea soltera? Voy a ser soltera. ¿Quieres que vaya a una escuela cristiana? ¿Quieres que sea educada en casa? ¿Quieres que vaya aquí? ¿Quieres que haga esto? ¿Quieres que responda de esta manera? Voy a hacer lo que quieras que haga”. Esa es la relación de un doulos con su amo.

En nuestro ministerio tenemos un lema que tratamos de conservar ante nuestro personal. Es la manera en que tratamos de responder cuando se nos pide cosas. Y no siempre lo decimos, pero lo mantenemos en nuestras mentes. Es algo que se ejecuta a través de nuestro ministerio, y es esta línea: Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

Ahora, esa frase, “servir a voluntad”, es una frase que en realidad, si observas en los círculos de negocios o en los círculos políticos y ciertos tipos de corporaciones y empresas, es una frase que vas a ver. Si vas a un sitio web de una universidad y están dando la descripción del trabajo del presidente, va a decir algo como: “El presidente sirve a voluntad de la junta,” la junta de directores de la universidad. O en ciertos negocios dice: “Estas funciones de trabajo están a la voluntad, esta persona sirve a la voluntad de las personas que lo contratan”.

Recuerdo haber leído acerca de Colin Powell en el año 2003, cuando los rumores corrían sobre si iba a continuar sirviendo en la administración Bush. Y su respuesta fue simplemente: “Yo sirvo a voluntad del Presidente”.

¿Qué significa servir a voluntad de alguien? Significa que ellos me nombraron. Que ellos me eligieron. Que ellos pueden contratarme, y que ellos me pueden despedir. Ellos pueden usarme y pueden disponer de mí. Me pueden enviar a donde quieran. No está en mí decir lo que voy a hacer. Sirvo a voluntad de la persona que me eligió. Esa es la actitud del corazón de un doulos. Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

¿A voluntad de quién sirves? ¿De ti misma? ¿De tus amigos? ¿Las multitudes? ¿La cultura? ¿A quién obedeces? ¿A quién sigues? ¿A quién buscas agradar?

¿A voluntad de quién sirvo yo? De Aviva Nuestros Corazones, nuestros jefes, nuestros oyentes, personas que leen mis libros ¿Son ellos los que guían mi vida?

Quiero servir a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo. Lo que Él diga es lo que yo voy a hacer. Él es mi amo. Yo soy Su doulos. He aquí la esclava del Señor. Que sea conmigo como Él ha dicho.

Carmen: ¿Estás lista para asumir el importante título de siervo? Nancy Leigh DeMoss regresará para orar que desarrolles un corazón de sierva.

Sin la gente que sirve fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo los programas, editando las transcripciones y grabando los programas. Hay personas que mantienen la página web y hacen las labores importantes o administrativas.

Y otras personas de hecho, los oyentes como tú, sirven orando por este ministerio. Y otros oyentes sirven dando financieramente al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías apoyar el ministerio con tu aportación?

El número es 1-800-569-5959, o visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias, Señor, por ser un amo increíble. Eres un Señor bueno y Te amamos y queremos servirte con todo nuestro corazón y con toda nuestra vida por el resto de nuestra vida, para servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Es un honor increíble, Señor, ser Tus siervas, ser Tus esclavas, ser doulos del Señor.

Te pido Señor te ruego que vivamos y sirvamos como mujeres con un agujero en nuestras orejas para que todo el mundo sepa que tenemos esta marca de propiedad. No nos pertenecemos a nosotras mismas. No servimos a la voluntad de o a entera disposición de cualquier persona o de cualquier otra cosa que no seas Tú. Que podamos vivir este día como siervas del Señor y tener el gozo y el privilegio toda la vida de servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en cuyo nombre oramos, Amén.

Carmen : ¿A veces sientes que Dios requiere más de ti que lo que requiere de alguien más? Nancy te dará una perspectiva importante sobre esto mañana. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

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