J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/aliento-para-mantenerse-en-la-batalla/

Carmen Espaillat: Al buscar seguir la voluntad de Dios para tu vida, pasarás por algunas temporadas de desaliento. Así es como lo experimentó Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: He luchado contra del temor, contra el cansancio, contra la duda. No puedo decir cuántas veces he querido simplemente desaparecer.

Carmen: ¿Cómo manejas temporadas así?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando el libro de Jueces con Nancy. Ella ha estado describiendo la valentía de Débora en un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera. Ha sido un rico retrato de una mujer que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Si te has perdido las dos partes anteriores de esta historia, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Vamos a unirnos a esta historia heroica comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.

Nancy: Mira el versículo 17, Galaha se quedó del otro lado del Jordán ¿y por qué se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar y se quedó junto a sus puertos -versículo 23 del capítulo 5- maldecid a Meros, muchos comentaristas creen que fue una ciudad en Neftalí cerca de la batalla, “Maldecid a Meros dijo el ángel del Señor, Maldecid, Maldecid a sus moradores porque no vinieron en ayuda del Señor, en ayuda del Señor contra los guerreros”.

Y en su comentario Philip Brooks dice, Meros es el ejemplo del bueno para nada, está dispuesto a ver a otras personas luchar contra las batallas de la vida mientras él viene y toma el botín y el comentarista Mathew Henry dice, “Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas por amar estar tranquilos y tienen un afecto a los negocios mundanos”.

Nancy: Esto ha sido un reto para mí, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos años y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrás muy lejos del problema, se me ha recordado que el miedo a tener problemas , el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo me mantiene fuera de la batalla. Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria, el lo hizo sin ayuda, Él tiene estrellas, truenos, tormentas y todo eso a su disposición. Pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios, dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.

Dios no nos necesita, Dios no te necesita y no me necesita a mí, los propósitos del Rey se cumplirán en este mundo con o sin nosotras, pero Él nos ha dado una oportunidad increíble en nuestra generación para unirnos con Él, en lo que Él está haciendo en este mundo, en la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Él y Su pueblo y arriesgarnos nuestra seguridad y si es necesario nuestras vidas para involucrarnos. ¿Vas a ser de las que se une a la batalla? ¿O te vas a sentar fuera de la batalla para estar más segura?

Carmen: Aquí está Nancy en la tercera parte de un mensaje llamado, Una mujer verdadera se une a la batalla. Débora no es la única mujer a quien Dios usó en esta historia del libro de los Jueces.

Nancy: Este es el recuento de la destrucción de Sísara. Y no tomaré tiempo para leer todo el pasaje ahora, pero el comandante cananeo fue destruido a manos de una mujer llamada Jael.

Ella no era israelita, pero en este caso ella se puso del lado del Dios de Israel y en contra de Sus enemigos.

Sísara huye a la carpa de Jael en medio de un aguacero torrencial, (una tormenta que Dios ha enviado) asumiendo que él estaría a salvo ahí puesto que su familia tenía un tratado con los cananeos.

Él llega a su carpa. Y te lo puedes imaginar: tiene frío; está mojado; está totalmente empapado. Y Jael le da la bienvenida. Lo invita a entrar a su carpa. Le da leche. Él está exhausto; se queda dormido, ella lo cubre y después toma un martillo y clava la estaca, en su cabeza. Ahora ten en mente mientras Sísara machacándole la cabeza y lo remata atravesándole las sienes.

Ahora, ten en mente mientras lees esta historia sangrienta, que Sísara era un hombre violento, despiadado que estaba intentando destruir al pueblo escogido de Dios. De hecho, en el capítulo 5, en el versículo 30, su propia madre, habla sobre cómo él y sus hombres nunca hubieran pensado dos veces en violar y matar a cualquier mujer que pensaran que era una enemiga; ahora, pon esto en este contexto.

En el himno de victoria de Débora, en el capítulo 5, el acto de valentía de JaeI es celebrado y ella es bendecida por Dios.

Mi amigo, Charles Haddon Spurgeon dice en uno de sus libros,

“El Señor puede todavía usar instrumentos débiles. ¿Por qué no yo? Él puede usar a personas que no son comúnmente llamadas a grandes compromisos públicos. ¿Por qué no tú?”

Entonces, tenemos la conclusión de la batalla. El capítulo 4, verso 23, nos dice “Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel”. El capítulo 5, versículo 31, nos dice: “Y el país tuvo descanso por cuarenta años”.

Nota la secuencia: primero la batalla, después el descanso. Nosotros queremos el descanso, queremos la victoria sin pasar por todas las adversidades de la batalla.

Hay momentos en los cuales nos agotamos mucho. Tú sabes cómo es eso. ¿Tienes un adolescente? Tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo. Si tú tienes niños pequeños, tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo.

Recuerda, primero la batalla y después el descanso. No podemos disfrutar el descanso, la paz, la victoria hasta que hayamos pasado por la batalla.

El impacto de la vida de Débora, su valentía, su fe, su influencia piadosa no tan solo fue sentido por su generación, sino también por los siguientes cuarenta años. ¿Qué impacto dejará tu vida en tu generación y en la venidera?

No tengo que decirte que la batalla espiritual en nuestros días no es menos intensa de que lo fue en los días de Débora. El enemigo no es menos poderoso. Dios nos está castigando como su pueblo por nuestros pecados y por nuestra idolatría. Hay muchos creyentes que aparentan no tener ni la menor idea de lo que está pasando. Hay muchos otros quienes se dan cuenta de lo que está pasando, pero se sienten incapaces, impotentes de hacer algo al respecto.

John Angell James, a quien cité en el principio, quiero citarlo de nuevo el dice:

“No es probable que en una comunidad en donde la mujer cumple con su misión sea derrocada, porque por el poder de su espíritu noble ( el de la mujer ) sobre el corazón de otros, la levantará de sus ruinas y la restaurará nuevamente al júbilo y a la prosperidad.”

¡Oh! cuánto oro para que Dios levante en nuestros días, no solo una mujer, sino miles de mujeres por todo este país y por todo el mundo; mujeres que se levanten como lo hizo Débora; mujeres de la Palabra de Dios, mujeres de visión diáfana, de transparencia, de valentía, de convicción, de fe, de humildad, mujeres que estén dispuestas a decir, “Sí Señor”; mujeres cuyas vidas inspiren a los hombres alrededor de ellas a creer en Dios por lo que solo Él puede hacer.

Yo creo que la influencia de ese ejército de mujeres de Dios va a ser incalculable en , en nuestras Iglesias y en nuestra cultura.

Esta es una batalla -quiero advertirles- que no es para débiles de corazón. Tenemos un enemigo incansable que odia a Dios, que no está complacido con la idea de que haya miles de mujeres diciendo, “sí”, a Cristo. De hecho, hace un año y medio cuando estuvimos en la conferencia Mujer Verdadera 2008, en Shaumburg. Illinois-fue un grandioso, grandioso fin de semana. Dios se manifestó de una manera poderosa allí, como lo ha hecho este fin de semana. Pero tengo que confesarles que no estaba preparada para la batalla a la que estábamos entrando.

Desde el lanzamiento del Movimiento Mujer Verdadera en esa conferencia en el 2008, para mí, y para otros a mi alrededor, la batalla se ha intensificado. He luchado contra el temor -algo con lo que no estaba realmente familiarizada antes de este momento- he luchado con cansancio, con duda, con desaliento, con mi propia carne. No puedo decirte cuántas veces he querido simplemente desaparecer… Me he cansado de nadar contra la corriente, me he cansado de sentirme atacada. He querido regresar al lugar donde me siento segura para vivir una vida más normal.

De hecho, te diré, y nuestro equipo sabe esto, si hubiese sido por mí no hubiésemos tenido la conferencia Mujer Verdadera 2010. Yo estaba muy cansada y no quería hacerla; no porque no quería ver el resultado sino porque quería salir de la batalla.

Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Mi vida no es mía; está sujeta a Cristo, quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe.

Estoy aprendiendo que nuestro Dios es:

Castillo fuerte, castillo fuerte es nuestro Dios. Defensa y buen escudo, con su poder nos librará en este trance agudo.

Algunas de ustedes han leído la historia en Las Crónicas de Narnia por C.S. Lewis La travesía del Viajero del Alba. Hay un punto en esa historia en donde Edmund, Lucy y Caspián viajan de Narnia dirigiéndose Asia el este hacia el país de Aslan en el fin del mundo.

En un punto, su barco, el Viajero del Alba, arroja su ancla al agua cerca de la bahía y los tripulantes descienden a tierra. Algunos de los marineros están cansados por el largo viaje. Y ellos quieren parar ahí y pasar el resto del invierno ahí donde están y después dirigirse al oeste y regresar a casa, a Narnia, en la primavera. Se les dice que si se quedan donde están, cada noche se les dará un festín digno de un rey. Eso los hace más reacios a dirigirse hacia el este, al país Aslan.

Entonces habla Ripichip. ¿Te acuerdas de Ripichip, el valiente ratón parlanchín ?, él expresa su determinación de avanzar sin importar nada. Esto es lo que él dice:

“Mis planes están hechos. Mientras pueda, voy a navegar hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando este me falle, yo remaré hacia el este con mi pequeña embarcación. Cuando esta me falle, nadaré hacia el este con mis cuatro patas y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al país de Aslan, entonces me hundiré con la nariz hacia el alba.”

Dios no nos ha prometido que el viaje será fácil, pero Él ha prometido que irá con nosotras. Él ha prometido ir contigo a donde quiera que vayas a la batalla hoy. Él ha prometido que un día la oración se convertirá en adoración, la fe se convertirá en visión, cada lágrima será secada, y nuestra jornada será recompensada.

Algunas están cansadas y quieren parar; no quieren continuar. Algunas quieren su recompensa aquí y ahora y pueden elegir regresar. Quizás algunas que han venido contigo puedan hacer esa elección. Pero por la gracia de Dios y por Su gloria, mi rumbo está fijado. Mis planes están hechos y yo planeo continuar hasta llegar al país Aslan-la Nueva Jerusalén, la ciudad del Gran Rey.

¿Irás tú conmigo? Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss sabe lo que es llegar a sentirse cansada y desalentada cuando estás siguiendo el llamado de Dios en tu vida. Ella también sabe el valor de mantenerse en la batalla. Yo espero que el recuento honesto de Nancy sobre sus batallas y sobre el gozo de mantenerse en la batalla te haya alentado.

Liz Flanagan es una líder ministerial para mujeres en su iglesia y ella fue alentada por este mensaje. Esto es lo que sobresalió del mensaje de Nancy.

Liz Flanagan: Ella dijo, “¿Vamos a llevar este mensaje a casa? ¿Vamos a ir a casa para entrar en la batalla? o, ¿Vamos a ir a casa a sentarnos al margen de la batalla?”

Carmen: Mientras ha aprendido a ser una mujer verdadera de Dios, Liz Flanagan ha necesitado hacer algunas elecciones difíciles sobre relaciones, amargura, perdón y valentía.

Estamos a punto de escuchar la historia de Liz. Cuando su hijo tenía dieciséis años y comenzó a cortejar una chica llamada Alison.

Alison O’Steen: Yo soy una hija pródiga.

Carmen: Alison O’Steen.

Alison: Yo crecí yendo a la iglesia. Nada tenía sentido en realidad.

Liz: Ella ha sido la novia de mi hijo desde que tenían dieciséis años.

Alison: Por alguna razón, cuando comenzamos a salir, yo vine a ser su proyecto, pienso. Yo tenía una madre que trabajaba, y ella estaba con mucha frecuencia lejos de mi hermana y de mí. Yo iba a su casa a menudo. No era algo fuera de lo común que yo estuviera en su casa sentada a la mesa para la cena, entonces, yo había formado lazos cercanos con ellos.

En mi primer año universitario serví como misionera durante el verano, pero en mi segundo año, hubo una ladera resbalosa.

Me insensibilicé en un número de áreas-empezando con la música que escuchaba, los amigos con quienes salía, y todo se agravó.

Carmen: El novio de Alison, Michael había ido a la misma universidad. Anteriormente habían sido influenciados por la familia e iglesia a trabajar como pareja en mantener la pureza en su relación.

Alison: Pero esta era la primera vez que estábamos solos en la universidad.

Estábamos en un ambiente de fiesta. Fui seducida a la mentira del mundo que dice que si estás en la universidad aunque sea una universidad cristiana, necesitas ir con el mundo. Está bien que andes de fiesta, que tomes y que tengas relaciones íntimas antes del matrimonio.

Entonces, ahí era donde me encontraba-como una hija pródiga en la pocilga. Estaba en la pocilga y mi corazón se endureció.

Recuerdo claramente cuando Michael me dijo que su madre sabía “todo” y yo literalmente no podía comer.

Liz: Yo me sentía muy traicionada por ella y literalmente pensé ser la hija del trueno puesto que pedí relámpagos para ella. Dije, “Dios sácala de la vida de mi hijo”.

Carmen: Y esta tensión continuó aun cuando Michael y Alison estaban casados.

Alison: Yo no sé cuántas suegras piden en oración que descienda el fuego sobre ti…

Carmen: La relación entre Liz y Alison continuó siendo tensa por seis años.

Alison: Yo había puesto una pared emocional. No la dejaba entrar fue horrible. Pero estaba tan adentro del abismo que no sabía cómo salir. Me había alejado del Señor; no estaba en la Palabra. Todavía tenía toda esta carga emocional y no estaba segura de cómo Dios lo arreglaría.

Liz: Mi pastor había regresado de la conferencia Heart Cry (Un clamor del corazón) y me había traído un librito. El librito se llamaba Santidad, escrito por Nancy Leigh DeMoss. Cuando llegué a la página 21 o 22 en donde ella escribió la oración, “Oh Dios, muéstrame más de mi pecaminosidad”.

Lo tecleé inmediatamente en mi computadora y lo puse en un marco. Ahora mismo está sobre la repisa de mi baño y la veo todos los días. La leo todos los días para recordar cuán Santo es y cuánto lo necesito.

Carmen: Después de eso un equipo de Life Action Ministries visitó la iglesia de Liz. Life Action es la organización matriz de Aviva Nuestros Corazones. Un miembro de nuestro equipo le habló a Liz sobre otro libro de Nancy.

Liz: Ella comenzó a describirme, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, entonces lo compré, pero lo compre primero para mi nuera.

Alison: Y yo leí el título y dije, “¡Qué me importa!” Esto era lo último que quería leer. Ella me quiere dar algo… yo no tengo tiempo para esto.

Yo sé que era obra del Espíritu Santo que me decía, “Tú necesitas leer esto”. Y lo empecé a leer.

Me había considerado cristiana por mucho tiempo, pero hasta ese punto, nunca me había rendido a Dios. Yo sabía todas las cosas que debía decir y bien me podía llevar mi Biblia a la iglesia. Yo había hecho todas las cosas cristianas que se te enseña hacer, pero esto era cuestión de mi corazón.

Cuando terminé con el libro, desde que leí la primera página hasta este momento, Dios ha continuado transformando mi mente, corazón y mi forma de pensar. ¡Él ablandó mi corazón!

Todo -todo ha sido cambiado en mi vida. Me siento aquí y no puedo expresarte lo que Dios ha hecho en mí porque no soy la misma mujer. ¡No lo soy!

Lo entiendo ahora. Lo entiendo.

Liz: Desde el momento que ella lo empezó a leer me llamaba o me mandaba un correo electrónico y me decía, “¿Has leído esto? ¿Has leído esto ya?” Y todavía no había leído el libro así es que ella estuvo pendiente de que lo leyera ese verano.

Y lo leí y fue como una revelación. Aquí estoy; tengo cincuenta años. Había estado dando una clase dominical para mujeres en nuestra iglesia por muchos años. Y aunque amaba al Señor y estaba enseñando, estaba enseñando algo que no estaba siguiendo. No sabía en cuántas áreas me estaba engañando a mí misma.

Alison: Leí Mentiras en abril y el siguiente mayo renuncié a mi trabajo, era maestra de tiempo completo en la mejor posición de enseñanza. Era ideal, pero yo sabía que Dios me estaba llamando a casa. Nosotros estábamos orando por esto por casi un año y Liz estaba orando con nosotros.

Carmen: Y Liz se dio cuenta de que tenía que pedir perdón a su esposo.

Liz: Yo no me daba cuenta de la mujer controladora y enojada que era. La palabra de Dios me humilló al punto que tenía que pedirle perdón a él. Después de leer Mentiras que las mujeres creen y después de escuchar Aviva Nuestros Corazones día tras día, Dios me mostró, “tienes que quitarte del camino, tienes que pedirle perdón a tu esposo”. Y ahora veo el fruto de eso.

Carmen: El cambio en el corazón de estas mujeres afectó la relación entre ellas. Después de leer el libro ellas tuvieron la oportunidad de subirse al carro y conversar.

Alison: Por primera vez yo le pedí perdón a ella porque sabía que le había roto el corazón, puesto que ella me había acogido en su familia como si fuera uno de ellos.

Entonces cuando llegamos a casa, a la mañana siguiente durante mi tiempo de oración, estaba orando y Dios me dijo, “Has hecho una parte pero ahora necesito que hagas más”. Entonces me senté a escribirle un correo electrónico, un correo muy extenso, y se lo conté todo, no dejé ningún detalle afuera. Le dije todo -todo lo que pensé que el Señor quería que le dijera.

Esta era una mujer que estaba orando por mí durante mi rebelión…y no te olvidas simplemente de algo así.

Entonces le envié ese correo, le dije -le prometí que en caso que algo le pasara a su hijo, mi esposo, yo sería su “Rut”.

Liz: Ella me llama su “Noemí”.

Alison: Ella no es mi suegra; ella es mi mejor amiga.

Liz: Yo he visto como se ha convertido esta joven mujer en una extraordinaria esposa, madre, hija, hermana y amiga. Es porque Dios sí saca belleza de las cenizas.

Alison: Él nos saca de nuestras ruinas y nos torna en algo hermoso.

Liz: Dios nos ha bendecido puesto que nos juntamos cada lunes por la mañana.

Alison: Oramos juntas.

Liz: Solamente ella y yo.

Alison: Memorizamos las Sagradas Escrituras.

Liz: Ella me ha enseñado; yo le he enseñado a ella.

Carmen: No tan solo Liz pasa tiempo con Alison cada semana, ella también está invirtiendo su tiempo con un grupo de mujeres, enseñándoles verdades importantes que ha aprendido en los últimos años.

Liz: Es tan maravillosa la manera cómo Dios hace accesible Su Verdad, un corazón a la vez, y que me haya querido usar-porque soy un desastre; era un fracaso, pero Nancy me ha enseñado que aun así puedo enseñar en medio de mis fracasos.

Carmen: Cuando hablamos sobre el movimiento Mujer Verdadera-es así como es; mujeres que escuchan el mensaje de Aviva Nuestros Corazones lo comparten con los corazones de otras que necesitan escucharlo.

Liz: Porque yo vivo en una comunidad llena de mujeres que están estresadas; están luchando; están tratando de ser súper mamás, súper esposas y quiero que vean que la Verdad las liberará.

Alison: Yo estoy creyendo que Dios va a levantar una generación de mujeres de mi edad que mansa y tiernamente vuelvan sus corazones a Él e influencien a todos los hombres a nuestro alrededor y consecuentemente vuelvan nuestro país hacia Él.

Liz: Ella me llama; yo la llamo, le digo, “¿Has escuchado Aviva Nuestros Corazones hoy?” Ella me dice, “No, todavía no”. Ella dice, “¿Has leído el blog de Mujer Verdadera?”

Y yo digo, “No, todavía no”.

Y ella dice, “¡Lo tienes que ver hoy!”

Alison: Día tras día, semana tras semana, te confrontan cara a cara; te fuerzan a que profundices a fondo y saques la Palabra y la vivas.

Liz: Estoy tan agradecida por el ministerio de Aviva Nuestros Corazones porque mi corazón ha sido avivado. Quiero ver más corazones avivados; quiero ver a Dios entre nosotras; quiero ver la presencia de Dios.

Hemos estado orando por un avivamiento. Lo hemos estado haciendo por tres años y continuaremos orando para que Dios traiga un avivamiento.

Carmen: Estoy tan agradecida por las radioescuchas que donan y nos ayudan a continuar hablándole a mujeres como Liz y Alison.

Un grupo que hace una diferencia significativa en ayudarnos a hablarle a mujeres semanalmente es el Equipo Mensual de Socios.

Cuando te conviertes en colaboradora mensual, te comprometes a orar por Aviva Nuestros Corazones regularmente. Te comprometes a hablarle a otras mujeres de este ministerio. Y te comprometes cada mes a apoyar a este ministerio económicamente.

Cuando te unes al equipo de patrocinadores, recibes noticias sobre el ministerio para saber cómo y sobre qué orar. Para unirte al equipo de colaboradores mensuales visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana Nancy iniciará una serie de Habacuc, del temor a la fe. No dejes de acompañarnos en esta nueva serie que sabemos que será de bendición.

Y ahora aquí está Nancy para concluir.

Nancy: En todas las áreas de la vida, incluyendo esta, al final no se trata de mí. No se trata de lo que lo que me hace feliz; no se trata de lo que quiero; no se trata de lo que facilitará mi vida, y es fácil para mí estar frente a ustedes diciendo esto, pero cuando me bajo de esta plataforma y la vida presiona, y vivo ahí en donde vives tú, con dificultades, citas y frustraciones, ¿en quién pensamos? En mí,?¿cómo me afecta esto a mí?

Pero si nos podemos distanciar de eso y tratamos de ver las cosas desde el punto de vista grandioso de Dios, nos acordamos que no se trata de nosotras. Se trata de Dios-de Su plan, de Sus propósitos, de Su reino, se trata de la eternidad y de la divulgación del Evangelio.

Carmen: Mañana Nancy comenzará una nueva serie que no te puedes perder. ¿Alguna vez te has sentido como que Dios no esta escuchando tus oraciones? El profeta Habacuc paso por esa experiencia, miraba la injusticia que le rodeaba y se preguntaba por que Dios no parecía interesado en cambiar la situación mientras continuaba mirando a Dios el profeta tuvo respuestas pero fueron muy distintas a las que él esperaba , aprende como alabar a Dios en medio de la preocupación, de la confusión y de la frustración , en esta serie práctica basada en el libro de Habacuc .Te esperamos mañana en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

J29 – ¿Te unirás voluntariamente a la batalla?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J29 – ¿Te unirás voluntariamente a la batalla?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/te-uniras-voluntariamente-la-batalla/

Carmen Espaillat: Hoy en Aviva Nuestros Corazones.

Antes de comenzar con el programa de hoy, queremos compartirte el testimonio de Paulina. Ella nos escribe:

“Hola, mi nombre es Paulina. Y así como yo escucho el programa de Aviva Nuestros Corazones me gustaría también que otras mujeres lo escucharan. No saben cuánto me ha cambiado el escuchar sus consejos porque para mí sus consejos y el hablar de Cristo Jesús nuestro Dios han sido maravillosos, nos hacen ser mujeres verdaderas, ser libres de todos nuestros pecados, seguirlo a Él, alabarle a Él y prepararle un camino a Él para cuando venga. Así estaremos listos para luchar contra la maldad porque el diablo es como un león rugiente y anda buscando a quién devorar. Animo a todas las mujeres a escuchar el programa, se lo digo yo, que me ha cambiado.

Y ella continúa diciéndonos. Nos anima a ser mujeres verdaderas y a entregarle nuestro corazón a Jehová, dejarle nuestras cargas a Él y no permitirle al diablo que gane. Así cuando Él venga estaremos preparadas. Con todas las cosas que están sucediendo ahora debemos refugiarnos en Él escudriñando la Biblia, es el momento de entregar sus corazones al Señor pues está cerca”. Ciertamente, damos gracias a Dios por lo que Él está haciendo a través de este ministerio en nuestras mujeres de América Latina.

Aquí está Nancy:

Nancy Leigh DeMoss: La batalla es de Dios. Dios saldrá victorioso y Sus enemigos serán vencidos. Cuando el mal venga devastadoramente, Dios levantará un estandarte contra él. Su nombre, la Cruz de Cristo, el Evangelio de Cristo, la verdad de Dios— es más poderoso que todos los carros, ideologías, filosofías, poderes, ejércitos y religiones falsas del mundo. Dios es el victorioso. Dios es el campeón. La batalla es del Señor.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer comenzamos a escuchar un mensaje que Nancy entregó durante la conferencia “Mujer Verdadera” en Forth Worth hace unos años. Nancy Leigh DeMoss nos contó la historia de Débora en Jueces 4 y 5. Vamos a unirnos a esta historia heroica. Comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.

Nancy: Continuando en el versículo 9 dice: Entonces Débora se levantó —y me encantan esas palabras— porque muy frecuentemente tengo temor de meterme en la lucha, prefiero quedarme en un ambiente más conveniente, más cómodo, no me levanto y comienzo a involucrarme en la batalla. Me alegro que Débora se levantara. Ella sabía que era lo que Dios quería que ella hiciera y ella salió fuera de su zona de seguridad, ella se levantó y fue con Barac a Cedes y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí a Cedes y subieron con él diez mil hombres, Débora también subió con él.

Ahora, ella sabía que esto iba a ser una situación peligrosa. La batalla se encontraba lejos de donde Débora vivía. Ella pudo haberse quedado atrás, o permanecer fuera sin involucrarse con ellos, pero ella tenía que involucrarse porque Dios le hizo un llamado para su vida y ella tuvo un corazón para Dios y para Su pueblo.

Nosotras vemos en esta historia que Dios utiliza instrumentos humanos para cumplir los propósitos de Su Reino, pero no siempre usa las personas que nosotros esperamos. En este caso Dios escogió y usó medios poco convencionales para derrotar al enemigo y librar a Su pueblo.

En primer lugar Él utilizó a dos mujeres como parte del plan de la batalla: a Jael y a Débora. de una manera inesperada, esa no es la manera que nosotros hubiéramos escrito el guión y ciertamente no es la manera que se hubiera escrito en esa época.

Él también utilizó, como estamos viendo en este pasaje, soldados de infantería, 10.000 hombres de a pie. Y tú dirás: “¿Y cuál es la gran cosa ? ¿Cuál es el problema con eso?” Recuerda cómo los cananeos estaban viajando, ellos viajaban con novecientos carros de hierro. Estas eran armas de destrucción masiva, eran vehículos de guerra masivos y estos eran los carros con los que habían oprimido a los pueblos por veinte años y ¿vas a enviar soldados de a pie para la batalla?

¿Por qué Dios hace las cosas de esa manera? Para que Él reciba toda la gloria, por lo que no pueden gloriarse en la carne humana. “Oh, sí, un gran general del ejército que nos llevó a la batalla y teníamos todas esas armas grandes”. De ninguna manera. Sabemos cuando leemos esta historia ahora, que solo podemos decir que Dios es el Conquistador. Dios es el único que obtiene la victoria. Él elige y utiliza vasos frágiles, que están listos para ser utilizados.

Ahora, el patrón normal de Dios como tú lo puedes ver mediante las Escrituras, es que los hombres sean llamados y levantados para ser los líderes principales, protectores y proveedores para el pueblo de Dios. Y no podemos tomar el tiempo ahora para ir a todos los pasajes de la Escritura en donde se nos ilustra esto. Y no me malinterpreten, aquellas que están citándome en las redes sociales, ya que podría tener problemas. Pero, la norma de Dios es que el liderazgo principal, la protección y la provisión para Su pueblo viene de los hombres.

Sin embargo, en el periodo de los jueces había una falta de liderazgo masculino. Los hombres estaban asustados. Ellos estaban pasivos. Eran inactivos. Y veo en Débora un modelo de mujer completamente femenino y que fue llamada y fue utilizada por Dios para ayudar a promover y para incrementar un liderazgo masculino en la nación . Y tal vez se preguntarán ¿cómo sabes esto? ¿Te lo estás inventando?

De hecho, Débora ha llegado a ser algo como un ícono para aquellos que mantienen una teología igualitaria de los roles tanto de hombres como de mujeres. pero me gustaría rescatar a Débora e ir nuevamente con ella para que pueda mostrarte e ilustrar una visión complementaria del hombre y la mujer. Primero que todo, no hay evidencia de que ella misma quisiera o aspirara liderar la nación. Su corazón estaba en servir.

Y si vamos al capítulo 5, al versículo 7, ustedes verán la percepción de Débora misma tenía de su rol, su corazón .

“Quedaron abandonadas las aldeasen Israel;

quedaron abandonadas hasta que yo, Débora, me levanté.

¡Me levanté como (qué?)como una madre en Israel!” (versículo 7)

Ahora, hay muchas otras cosas que ella podría decir. “Me levanté como una profetisa”. “Me levanté como juez”. “Me levanté como una guerrera”. “Me levanté como una estratega”. “Me levanté como alguien que se hizo cargo de la nación pues ninguno de los hombres tuvo el coraje o las agallas para hacer algo para continuar”. Nada de eso.

¿Cómo se veía a ella misma? Como una madre. Esto es una referencia al instinto de protección de crianza. Esto es lo que le dio a ella el coraje para ir hacia la batalla –un corazón de madre. Amigas, no tienen que tener hijos biológicos para tener el corazón de una madre. Dios ha puesto en mí como mujer soltera sin hijos biológicos propios, un corazón de madre por el pueblo de Dios. Dios también puede poner ese corazón en ti. Eso fue lo que la motivó a ella. Ella no se dejó llevar por el deseo de poder, ni de control, tampoco de posición, de reconocimiento, ella estaba motivada como una madre en Israel.

El pastor John Piper ha escrito un material precioso sobre la masculinidad y la feminidad bíblica.

Hay un recurso del pastor John Piper titulado ¿Cuál es la diferencia? Y está disponible en inglés y es una de las referencias más útiles que he leído acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, bíblicamente hablando. El pastor habla de lo que significa ser una mujer verdadera. Él dice:

“En el corazón de una feminidad madura hay una disposición o inclinación liberadora…” Es una disposición liberadora. No es para ponernos en prisión. Es liberadora. “Es una inclinación para afirmar, para recibir y cultivar fuerza y liderazgo de hombres dignos, en formas que son apropiadas para las diferentes relaciones de una mujer”.

Esto es feminidad madura—“esa disposición e inclinación para afirmar, recibir y cultivar fuerza y liderazgo de hombres dignos en formas que son apropiadas en nuestras diferentes relaciones”. Tu comportamiento es diferente con tu esposo, con tu jefe o con un colega de trabajo o con un hermano. Diferentes relaciones, diferentes formas que son apropiadas, pero Él dice que es una inclinación liberadora para nosotras como mujeres.

Pienso que Débora ilustra esto de una forma preciosa. Ella actuó de esa forma para afirmar y levantar el liderazgo masculino. Ella no le ordenó a Barac ni le dijo qué hacer. Ella simplemente entregó un mensaje del Señor. Capítulo 4:6, “Esto ha ordenado el Dios de Israel”. Ella estimuló el liderazgo en Barac, sin resaltar lo que ella estaba tratando de lograr. “Sí, nosotras las mujeres vamos a ayudar a los hombres a ser más hombres”. No, nada de esta actitud y me encanta esto de ella. Ella le proveyó una oportunidad a Barac de llevar a cabo o cumplir el llamado de Dios como líder, protector y defensor.

La vemos en un rol de ayuda sensible. Ella está acompañando a Barac voluntariamente a la batalla, ante su iniciativa y la solicitud de él. No es una mujer que está tomando las riendas. El capítulo 4:9 dice: “Ciertamente iré contigo” ante la iniciativa de Barac. Ella estaba maravillada al ver un hombre levantado y tomando el liderazgo— así como nuestros corazones son animados al ver que Dios levanta hombres a orar, predicar, y liderar nuestras iglesias y nuestros hogares. Queremos estar agradecidas por esto, deleitarnos y animarnos por ello.

Miremos el versículo 2 del capítulo 5 en el himno de Débora, “¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid al SEÑOR!” Ella estaba agradecida por esto. Miremos el vers. 5:9. “Mi corazón está con los jefes de Israel, los voluntarios entre el pueblo”. ¡Bendecid al Señor! Ella afirma el liderazgo masculino.

Así pues vemos en Débora una mujer de fe y una mujer valiente. El legado de su vida es que mediante su influencia y su valor, los hombres de aquellos días llegaron a ser hombres que fueron hacia adelante, con intensidad, aceptando la responsabilidad, para pelear contra el mal y defender a sus esposas y a sus hijos. Esto es, amigas, no el poder del control, sino el poder que tenemos de influenciar como mujeres.

Veo en esta mujer un corazón humilde, hay humildad. Es como la gracia principal y la antítesis es el orgullo— la raíz principal de todo pecado es el orgullo. Pero veo aquí un corazón humilde; una mujer que no está buscando obtener el crédito o ser la heroína de la historia. De hecho, si tú estuviste anoche durante el tiempo de oración , escuchaste a una niña de 9 años llamada Abby, citar para nosotros los últimos versículo de Hebreos capítulo 11. Ella se sentó durante toda la conferencia y tomó notas de cada predicador. Ella llenó todas las páginas con notas y dejó una para esta mañana. (Y necesito seguir porque ella probablemente no tendrá más espacio). Pero ella citó para nosotros los últimos versículos el gran salón de la fe de Hebreos capítulo 11.

Y en este pasaje hay catorce hombres del Antiguo Testamento y son nombradas dos mujeres del Antiguo Testamento. ¿Recuerdas quiénes son? Sarah y Rahab. Ninguna Débora en esa lista. Ella no es nombrada. Pero escuchen esto, Hebreos 11:32

“¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia”.

¿Cómo Barac logró estar en la lista y Débora no? A Débora no se le nombra, pero sí a Barac como un hombre de gran fe. Ciertamente no comenzó de esta manera. Débora vivió en una era donde los hombres fueron pasivos y temerosos, negándose a tomar el rol que les correspondía. Débora tuvo la fe para los inicios y al final la fe de Barac fue la que fue reconocida en Hebreos 11.

¿Saben qué? Creo que esto le habría agradado a Débora. Creo que le habría hecho feliz porque ella estaba cumpliendo su rol creado por Dios como ayuda idónea. Cuando Barac fue reconocido al final como un gran hombre de fe, ¿no crees que ella dijo, “Sí, Señor gracias por haber levantado a este hombre y haberle dado valentía y fe.

Y recuerda, en los libros del cielo, el nombre de Débora está allí, y tu nombre puede estar allí junto con el de hombres a los que Dios ha influenciado a través de tu vida para hacer grandes hazañas, en el capítulo 4, verso 12, tenemos una descripción de la batalla.

“Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor. Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro (para que no olvidemos lo fuerte que era el enemigo), y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goim hasta el torrente Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: ¡Levántate!, porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el Señor ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres”. (vv. 12-14).

Ahora, Barac está en una situación peligrosa que atenta contra su vida y ¿qué hace Débora? Ella viene a su pedido y anima a este hombre con las promesas de Dios. Sabemos el final de la historia pero todo lo que Barac sabe es que aquellos 900 carruajes acabarán con los 10.000 hombres de a pie. Pero él se armó con las promesas de Dios. ¿Y dónde escuchó él estas promesas? De los labios de una mujer de fe. Ella lo animó con las promesas de Dios y lo inspiró a continuar en la fe.

Amigas, las palabras de una mujer pueden inspirar valentía y fe en los hombres a su alrededor, en esposos e hijos, en pastores y en otros. Así que dejemos de hablar de hombres pasivos y hombres que no saldrán a escena. Seamos mujeres valientes, mujeres de fe, humildes y hablemos palabras que edifiquen en lugar de derribar.

Y déjame hacerte esta pregunta. ¿Viste el video de Kim compartiendo con transparencia de su propia vida, cómo ella, poquito a poco, erosionó la hombría de su esposo hasta que este hombre que había sido hombre valiente simplemente se anuló?

¿Cuántas de nosotras como mujeres con nuestras palabras destruimos la valentía, la fe y la masculinidad de los hombres nuestro alrededor ? ¿Podemos poner un fin a esto y comenzar a hablar palabras de ánimo, palabras de fe? Y quizás tú piensas: “Es que mi esposo no es un guerrero”. ¿Crees que Dios puede hacer de él un guerrero y podría inyectar fe en su corazón? Quizás me dices “Tú no sabes, es que él es un desastre”. ¿Crees que Dios puede redimir desastres? Dios nos ha redimido a nosotras, Él nos está redimiendo.

Y por cierto hay mucha necesidad de redención. Algunos de estos hombres son tan pacientes con nosotras, mujeres controladoras, conspiradoras y manipuladoras, siempre teniendo una mejor idea. Dios ten misericordia de estos hombres viviendo con algunas de nosotras, quienes a veces somos fierecillas. Aquí está la mujer que es el modelo de valentía y cómo sus palabras inspiraron valentía en lugar de desánimo. Miremos el versículo 15:

“Y el Señor derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo suejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie. Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno.” (vv. 15-16)

¿Quién es el héroe, el campeón de esta historia? No es Débora. No es Barac. ¿Quién es? ¿Quién derrotó a Sísara y todos sus carruajes? Fue Dios. ¿Quién sometió a Jabín el rey de Canaán frente a la gente de Israel en el v.23? El Señor lo hizo. Dios será el victorioso y sus enemigos serán derrotados.

Cuando el enemigo venga como una ola de maldad, Dios se levantará un estandarte en contra de él. El nombre, la cruz de Cristo, el Evangelio de Cristo, la Verdad de Dios —es más poderosa que todos los carros, ideologías, filosofías, poderes, ejércitos y religiones falsas del mundo. Dios es el victorioso. Dios es el campeón. La batalla es del Señor.

Y podemos mirar algo maravilloso en este pasaje. Podemos ver en la vida como Dios usa seres humanos para la batalla. Él utilizó a Barac. Los soldados israelitas pelearon muy duro, pero Dios también intervino con algo sobrenatural y divino para ganar la batalla. Mira el versículo 20 del capítulo 5, tal vez nunca antes has mirado detenidamente esos versículos.

“Desde los cielos las estrellas pelearon, desde sus órbitas pelearon contra Sísara. El torrente Cisón los barrió, el antiguo torrente, el torrente Cisón.”

¿Qué quiere decir todo esto? Mientras estudias este pasaje, parece que Dios envió en medio de esta batalla una tormenta violenta. Rayos, lluvia torrencial, granizo. Y el río Cisón, que normalmente era un arroyo muy pequeño, se desbordó. ¿Y qué fue lo que sucedió con las ruedas de esos carros cananeos que ellos pensaban que era lo mejor que tenían? Se quedaron varados en el lodo de la inundación. Y el enemigo se llenó de pánico y de confusión, y los hombres que estaban en esos carros trataron de huir a pie para escapar de la ira de Jehová Dios y de Su ejército.

Lo mejor de esta historia es que Baal, que era el dios cananeo, era el dios de las tormentas, al menos eso era lo que pensaban. En este momento Jehová Dios demostró ser supremo en Su poder sobre las tormentas, sobre Baal y sobre todos los dioses falsos. Señoras, no hay límite para los recursos de Dios y Su poder. Entrégate, tan débil como eres, a Su disposición y Él moverá el cielo y tierra si es necesario para defenderte y glorificarse a sí mismo. No subestimes el poder, ni la grandeza ni la gracia de Dios.

Ahora al ver esta historia desenvolverse, vemos que hubo algunos israelitas que voluntariamente se unieron a la batalla. Pero hubo otros que se quedaron en casa y rehusaron involucrarse. Los participantes, los voluntarios, fueron premiados y bendecidos por involucrarse voluntariamente.

Mira lo que dice el versículo 11 del capítulo 5 “Entonces el pueblo del Señor descendió a las puertas”.

Versículos 14-15, “De Efraín descendieron los radicados en Amalec, en pos de ti, Benjamín, con tus pueblos; de Maquir descendieron jefes, y de Zabulón los que manejan vara de mando.v.15 Los príncipes de Isacar estaban con Débora; como Isacar, así también Barac; al valle se apresuraron pisándole los talones”.

Verso 18: “Zabulón era pueblo que despreció su vida hasta la muerte. Y también Neftalí, en las alturas del campo”.

Estas fueron las tribus que se involucraron en la batalla. Pero hubo otros que se negaron a involucrarse aunque vivían cerca, y estos fueron amonestados.

Continúa leyendo en el capítulo 5:15, “Entre las divisiones de Rubén había grandes resoluciones de corazón”. Ellos se sentaron y pensaron en esto.

Versículo 16, “¿Por qué te sentaste entre los rediles, escuchando los toques de flauta para los rebaños? Entre las divisiones de Rubén había gran escudriñamiento de corazón”. Ellos pensaron en eso, pero no hicieron nada. Optaron por sentarse y dejaron a sus hermanos ir al peligro de la batalla y pelearla.

Mira el versículo 17. “Galaad se quedó al otro lado del Jordán. ¿Y por qué se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar, y se quedó junto a sus puertos”.

Versículo 23 del capítulo 5 “Maldecid a Meroz”, —muchos comentaristas creen que fue una ciudad en Neftalí, cerca de la batalla. “Maldecid a Meroz”, dijo el ángel del Señor, “maldecid, maldecid a sus moradores; porque no vinieron en ayuda del Señor, en ayuda del Señor contra los guerreros”.

En su comentario, Phillips Brooks dice, “Meroz es el ejemplo del bueno para nada. Esta dispuesto a ver a otras personas luchar en las batallas de la vida mientras él viene y toma el botín”. El comentarista Matthew Henry dice, “ Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas, por aman estar tranquilos, y tienen un afecto exagerado por los negocios mundanos”.

Y esto ha sido un reto para mí, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos años y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrás, muy lejos del problema. Se me ha recordado que el miedo a tener problemas, el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo, me mantienen fuera de la batalla.

Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria. Él lo hizo sin ayuda. Él tiene estrellas, truenos y tormentas y todo eso a Su disposición, pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios. Dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.

Dios no nos necesita, Dios no te necesita. y no me necesita a mí. Los propósitos del Reino se cumplirán en este mundo con o sin nosotras. Pero Él nos ha dado una oportunidad increíble en nuestra generación para unirnos con Él en lo que Él está haciendo en este mundo. En la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Él y Su pueblo, y arriesgar nuestra seguridad y, si es necesario, nuestras vidas para involucrarnos.

¿Vas a ser de las que se unen a la batalla o te vas a sentar fuera de la batalla para estar más segura?

Carmen: Esas son preguntas comprometedoras de Nancy Leigh DeMoss. Escuchamos parte de lo que ella habló en la conferencia Mujer Verdadera. Esta fue en Forth Worth, Texas. La que escuchamos se llama “Una mujer verdadera se une a la batalla”.

Mañana vamos a escuchar el final de la historia de Débora. Nancy compartirá sus luchas para abrazar por completo el llamado de Dios en su vida.

Nancy : Me he cansado de nadar en contra de la corriente. He querido volver a donde es seguro para tener una vida normal. Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Él ha puesto hombres y mujeres maravillosos a mí alrededor que han tenido el coraje cuando yo no lo he tenido. Mi vida no me pertenece, está atada a Cristo quien es el autor y el consumador de la fe. He aprendido en mis debilidades que no hay lugar más seguro que estar con Él en medio de la batalla.

Carmen: Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

J26 – Pero ciertamente yo iré contigo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J26 – Pero ciertamente yo iré contigo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pero-ciertamente-yo-ire-contigo/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss nos recuerda, que las Escrituras están llenas de historias donde Dios usa a los débiles para hacer grandes cosas.

Nancy Leigh DeMoss : Dios es el que se lleva la victoria. Él elige y utiliza los vasos débiles que están dispuestos a ser usados.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Ha puesto Dios en tu corazón una gran tarea para hacer? ¿Quizás alguna necesidad que ves en tu mundo que puedes suplir de forma exclusiva? Se necesita coraje para seguir adelante y tomar medidas.

Nancy Leigh DeMoss te animará a que abraces el llamado de Dios en tu vida, en un mensaje llamado, “Una mujer verdadera se une a la batalla”. Originalmente ella llevó este mensaje en una de las conferencias de Mujer Verdadera. Escuchemosla.

Nancy: Voy a orar a Dios para que envíe mil mujeres de este lugar, que vivan el mensaje de verdadera feminidad y que reproduzcan este mensaje en las vidas de aquellas a su alrededor.

Ahora bien, pudieras estar pensando, como ya hemos hablado de este movimiento, de la feminidad bíblica, de la nación y el mundo, que tu insignificante vida no es tan importante o que realmente puedas hacer una diferencia.

Permíteme leerles una cita de un pastor y un escritor británico de los años 1700 a 1800. Su nombre era John Angell James, el lenguaje es un poco pintoresco puesto que es muy diferente a la forma en que hablamos hoy en día, pero creo que si sigues la idea de este mensaje y escuchas, verás el punto que estoy tratando de señalar.

Cito, toda mujer, ya sea rica o pobre, casada o soltera, tiene un círculo de influencia (Toda mujer tiene un círculo de influencia y esa eres tú. Tienes un círculo de influencia) en el que de acuerdo a su personalidad, está ejerciendo cierta cantidad de influencia para el bien o para el mal. Toda mujer, por su virtud o su vicio, por su necedad o por su sabiduría, por su ligereza o su dignidad, está añadiendo algo a nuestra exaltación o a nuestra degradación nacional.

Cada una de nosotras como mujeres añade algo a la situación de su país. Estamos ayudando a que sea un lugar mejor o lo estamos destruyendo. No hay punto neutral , y tiene que ver con nuestro carácter y la forma como nos vemos en nuestro círculo de influencia.

Y él continuó diciendo:

Una comunidad donde una mujer cumpla con su misión, no es probable que sea derrocada ya que, por el poder de su noble corazón y de su influencia sobre los corazones de los demás, ella la levantará de entre sus ruinas y la restaurará de nuevo a la prosperidad y la alegría (la influencia que cada una de nosotras tiene como mujer).

Déjame pedirte que abras tu Biblia, si puedes, en el libro de Jueces en el Antiguo Testamento, después del libro de Josué, en el capítulo 4. y Vamos a ver un relato en los siguientes minutos, y confío en que Dios los usará para retar tu corazón sobre como Él quiere usar tu vida.

Esta historia sucedió alrededor de los años 1200 a.C. y es la historia de una mujer que cumplió su misión. Dios usó el noble corazón de esta mujer para levantar a su comunidad de las ruinas y para restaurarla de nuevo a la prosperidad y la alegría. Es la historia de Débora, que es una ilustración de una mujer verdadera, una mujer que ejerció una influencia fuerte y piadosa, de una manera que fue distintivamente femenina y de una manera que alentaba a los hombres a su alrededor a ser más piadosos y a tomar un mayor liderazgo.

Débora no fue una mujer débil. A veces tenemos la idea de que si vas a ser una mujer verdadera de Dios tienes que ser pequeña, débil y endeble. Ella era una mujer valiente, ella fue valiente y al mismo tiempo fue humilde y femenina. Solo te diré que es un equilibrio que sólo el Espíritu de Dios puede hacer realidad en nuestras vidas y ese fue el caso de Débora.

Ahora, en el capítulo 4 tenemos la historia, el relato de cómo Débora fue fundamental en la liberación de Israel de la opresión de un poderoso régimen cananeo. Y luego, en el capítulo 5 tenemos un relato poético de la misma en un canto de victoria, es una canción de liberación, que probablemente fue escrito por Débora. Nos vamos a centrar durante este tiempo sobre todo en el capítulo 4, pero un par de ocasiones voy a ir hacia adelante y hacia atrás, porque hay algunos detalles que se encuentran en el capítulo 5 en el himno, en ese recuento de la historia, que no lo vemos en el capítulo 4.

Así que el capítulo 4, los versículos 1-3 prepara el escenario para este relato. Se describe un ciclo que se repite por lo menos siete veces en el libro de Jueces. Este ciclo se puede resumir en cuatro palabras. Tú puedes seguir este ciclo, no solo a través del libro de los Jueces, sino que probablemente puedes rastrearlo en tu propia vida, porque es un retrato de los caminos de Dios.

En primer lugar está la desobediencia. El Pueblo de Dios le desobedecía. Luego está la disciplina. Dios traía disciplina a las vidas de sus hijos. Y luego, bajo la mano de la disciplina de Dios, el pueblo de Dios es llevado a un lugar de desesperación, y desde esa desesperación ellos clamaba al Señor y Dios enviaba liberación.

Así que tenemos: desobediencia, disciplina, desesperación y liberación .Mira la desobediencia en el capítulo 4:1, es el comienzo de este ciclo:

Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor.

Aod era uno de los jueces de Israel en ese tiempo. y dice que los hijos de Israel volvieron… Este era un patrón en sus vida, no eran paganos los que estaban actuando de esta manera, aunque los paganos también lo hacían , pero este era el pueblo del pacto, el pueblo escogido por Dios y estaba haciendo lo malo ante los ojos del Señor.

Tenemos la tendencia en nuestros días a centrarnos en los pecados de los inconversos y todas las cosas malas que están haciendo en nuestra cultura, pero en realidad Dios está preocupado más por la pureza y la santificación de Su pueblo.

Ahora, ¿qué fue lo que hizo el pueblo de Dios que fue tan malo? Bueno, es posible que desees verlo por ti misma o simplemente escuchar si prefieres, pero vamos de vuelta al capítulo 2 y veamos una descripción de lo que sucedió una y otra vez con los hijos de Israel.

En el capítulo 2:12 dice: “Abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto.” Dios los había rescatado; Él los había redimido y ellos lo abandonaron. Su Salvador, su Redentor, su Señor, su padre, su amante, ellos lo abandonaron, y peor aun, se fueron tras otros dioses, otros amantes de entre los dioses de los pueblos a su alrededor, y se inclinaron a ellos, y provocaron al Señor a ira. Este fue un período de apostasía espiritual de la nación de Israel, de una horrible decadencia moral entre el pueblo de Dios.

Así que, ¿qué trae la desobediencia? la desobediencia trae disciplina. Dios trae Su disciplina y lo vemos en el versículo 2, el capítulo 4,

Y el Señor los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, que reinaba en Hazor.

Ahora, Jabín era un rey poderoso, y Hazor es una ciudad en la región norte de Israel. y Es importante recordar que esto es cerca de diez millas al norte del mar de Galilea, y vas a ver cómo la geografía juega un papel importante en toda esta historia.

El jefe de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset-goim, que es un pueblo también en el norte de Israel y voy a volver a la primera parte del versículo 3 en un momento, pero mira la última parte del versículo 3: Este comandante “tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años”.

¿Quién entregó el pueblo de Dios para que fuera oprimido por sus enemigos? ¿Quién los vendió? Dios lo hizo. Esta es la mano castigadora de Dios y Dios usa las circunstancias externas y a las personas como sus instrumentos para disciplinar a Sus hijos.

Aquí tenemos una nación, el pueblo de Dios, entregado a la idolatría y bajo la disciplina, la mano castigadora de Dios. Están bajo el régimen opresivo de los cananeos. Escucha, tú no puedes ver a Dios, pero puedes ver los efectos de lo que Él trae en esta disciplina. A veces nos irritamos contra los instrumentos humanos, contra las herramientas que Dios está usando para castigar; cuando lo que Él quiere es que reconozcamos Su mano detrás de todo eso, tratando de llevarnos a un lugar de arrepentimiento. A este punto:

• Los israelitas están abrumados.

• Están completamente sin esperanza y los enemigos son mucho más numerosos que ellos.

• Se sienten vulnerables.

• Carecen de armas.

• Tienen miedo.

• Hay una baja en la moral.

• Y el pueblo está desalentado.

• El pueblo se encuentra en un estado de miedo, de terror y de caos.

• Como veremos en un momento, otra señal de la disciplina de Dios, es que había escasez de un fuerte liderazgo masculino.

Así que la desobediencia trae disciplina y, esperamos que ¿a dónde va a llevar esto? A la desesperación. Mira la parte del versículo 3 que pasamos por alto hace un rato, la primera parte del versículo 3. Entonces… ¿cuándo?… después de la disciplina “Y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR”.

Se requirió de una intensa disciplina durante un período prolongado de tiempo para que Dios llamara la atención de las personas. ¿recuerdas cuánto tiempo pasó? ¡Veinte años! y Tú dirás: “¿pero cómo pueden las personas ser tan tontas, tan necias? ¿Cómo es que no lo entendían? ¿Veinte años?”

¿Cuánto tiempo te ha tomado a ti? ¿Cuánto tiempo me ha tomado a mí entenderlo? ¿Ser llevadas a un lugar de desesperación donde clamamos al Señor en humildad y en arrepentimiento? ¿No nos demuestra esto la paciencia y la misericordia de Dios, que durante todos estos años tuvo que esperar? Él continuaba ejerciendo presión, pero todo con el objetivo de restaurar a Su pueblo a un lugar de obediencia y de humildad.

Puedes ver que la disciplina de Dios, Su castigo tiene la intención de humillarnos, de postrarnos, para llevarnos hasta el final de nosotras mismas y entonces hacernos conscientes de nuestra necesidad de Él y volver nuestros corazones hacia Él. Así es el corazón misericordioso y redentor de Dios que cuando Su pueblo clama Él envía Su liberación.

Mira el versículo 4 del capítulo 4.

Débora, profetisa, mujer de Lapidot juzgaba a Israel en aquel tiempo. Ella solía sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bethel, en la región montañosa de Efraín, y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio. (Vv. 4-5)

He aquí una mujer que estaba sirviendo fielmente al Señor, sirviendo a su familia, sirviendo a su gente y utilizando los dones dados por Dios, cumpliendo con su llamado. Ella fue una mujer que vivió para los demás, no para sí misma. Ella no estaba buscando un lugar más grande, una oportunidad más grande, una posición mayor en su ministerio. Ella estaba haciendo fielmente lo que Dios le había llamado a hacer donde Él la había llamado a hacerlo.

Y en este pasaje aprendemos tres cosas sobre Débora, y por cierto, solo voy a dar una pincelada de la superficie de este pasaje. Si quieres escuchar una enseñanza extendida, versículo por versículo a través de todo el pasaje, tenemos una serie de Débora en nuestro programa Aviva Nuestros Corazones. Está disponible en los recursos de nuestro sitio en internet, a este punto yo solo quiero que captes la esencia y el corazón de este pasaje.

En primer lugar, vemos que ella era una profetisa, y sin entrar en detalles sobre el papel de las profetisas en el Antiguo Testamento versus Nuevo Testamento, sabemos que tenía un ministerio de enseñanza de la Palabra de Dios, de advertencia y ánimo basado en la Palabra de Dios.

Luego vemos que ella era esposa. Yo no creo que sea insignificante que la Escritura señale que ella era esposa. Esta era su relación humana primaria, y ella fue capaz de servir al Señor sin descuidar su hogar.

Y además ella era juez. Los jueces en esta época fueron los que Dios puso y capacitó para rescatar a Su pueblo de sus enemigos. Débora fue el cuarto juez en Israel. Observa que ella no se autodesignó. Esta no es una posición que cuando ella tenía nueve años de edad, ella dijo, “me gustaría crecer y ser jueza”. Ella no se llamó a sí misma para esta tarea.

Dios la levantó para un momento como este . Y la gente la buscaba para resolver las diferencias, para dar consejo y sabiduría, porque ella era una mujer que conocía a Dios y que conocía a Su Palabra. Ella sabía cómo escuchar Su voz.

Ahora, Débora vivía en esos pequeños pueblos que hemos mencionado. Ellos pueden o no serte familiares, pero ayuda saber la manera en que se desarrollaron los hechos, al darnos cuenta de que ella vivía en el sur de Israel, cerca de Jerusalén, a bastante distancia de las fortalezas cananeas que estaban en la parte norte del país, pero ella estaba consciente de lo que estaba pasando. A pesar de que la opresión no había influenciado su región como lo había hecho en el norte, ella estaba consciente, y estaba lista y disponible y preocupada cuando Dios la llamó a hacer algo al respecto.

Ella mandó a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí (que está en el extremo norte), y le dijo: “Esto ha ordenado el Señor, Dios de Israel: “Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. (estas eran las tribus del norte) “Y yo (El Señor) atraeré hacia ti a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregaré en tus manos”. (Vv. 6-7)

Así que Débora ha escuchado del Señor y envía a buscar a Barac y le dice que él debe reunir 10.000 hombres de las tribus cercanas, las más afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratégicamente ubicado en la confluencia de las tribus de Neftalí, Zabulón, e Isacar. Así que Débora ha escuchado del Señor y envía a buscar a Barac y le dice que él debe reunir diez mil hombres de las tribus cercanas, las más afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratégicamente ubicado en la confluencia de las tribus de Neftalí, Zabulón, e Isacar, era un lugar seguro desde donde podía atacar a las fuerzas cananeas y a sus carros.

Dios había prometido a Débora, que es la que le transmite la promesa a Barac, que Dios sacaría a Sísara y a las fuerzas cananeas a la batalla y que Dios las entregaría en las manos de Barac. He aquí una mujer que creía en Dios, que creía que Él era soberano, que Él era poderoso, y que Él iba a ganar la batalla.

Y una vez más, vemos que se trata de una mujer sabía que sabía cómo escuchar la Palabra de Dios. Ella no solo estaba hablando sus propias palabras o sus propias ideas. Nosotras, las mujeres, hacemos esto muchas veces; y la gente se cansa de escucharnos a nosotras, porque solo estamos dando nuestras propias opiniones. ¿Y sabes qué? Mi opinión no cuenta más que la tuya o la de cualquier otra persona, pero cuando llegamos a ser esas mujeres de la Palabra de Dios, que conocemos la Palabra de Dios, las promesas de Dios, las hemos interiorizado, las vivimos, las creemos y las compartimos con otros; entonces las personas se detienen y son influenciadas por esa Palabra.

Cuando ella habló y le dio las directrices, era la palabra que había recibido del Señor. Ahora, ten cuidado cuando regreses a tu hogar, y no se te ocurra lanzar tus notas a todo el mundo y al liderazgo de las mujeres del ministerio en tu iglesia y decirles: “Tenemos que cambiar las cosas por aquí porque Susan Hunt dijo esto y lo otro, ustedes necesitan leer este libro”. Sé amable, sé piadosa. Escucha y espera en el Señor. y Pídele que te muestre el momento adecuado, las palabras correctas y claridad de dirección en cuanto a la forma en que se debe aplicar en tu situación.

Entonces ella le dice a Barac “¿no te ha mandado el Señor, el Dios de Israel?” Debido a que esta mujer tenía confianza en la Palabra de Dios, la gente la miraba a ella en busca de respuestas.

¿Te ven las personas a ti cuando buscan respuestas cuando están luchando en su matrimonio? No sé si has tenido tiempo de ver o escuchar el testimonio de Kim y LeRoy Wagner . He sido amiga de Kim mucho tiempo y he visto a mujeres en masa, por correo electrónico y en las conferencias haciendo fila durante horas para hablar con una mujer que ha vivido y vive el mensaje de la feminidad bíblica y tiene un corazón humilde, arrepentido y conoce y sabe de Su Palabra.

¿Las personas vienen a ti? A ti, mujer de más edad, ¿Viene la gente a ti buscando sabiduría, buscando consejo? y quizás tú me dices: “Es que yo no soy consejera”. No necesitas ser una consejera, lo único que necesitas conocer es al Admirable Consejero y la gente necesita saber que tú le escuchas a Él, que conoces Su Palabra y que sabes cómo guiarlas a ellas a las Escrituras. Ellas pueden ir a cualquier programa televisivo para conocer el pensamiento del mundo. Pero, ¿saben realmente cómo llegar a ti para obtener la verdadera visión, la forma de pensar de Dios?

El versículo 8 dice,

Barac le dijo: “Si tú vas conmigo, yo iré, pero si no vas conmigo, no iré”. Y ella dijo: “Ciertamente iré contigo. Sin embargo, el honor no será tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEÑOR venderá a Sísara en manos de una mujer”. (Vv. 8-9)

Ahora bien, no se nos dice por qué Barac insistió en que Débora debía ir con él. Quizás quería seguridad de la presencia de Dios, porque él sabía que Dios estaba con esta mujer. Lo que sí sabemos es que Débora accedió en ir, pero ella le dijo a Barac que el honor de la victoria, humanamente hablando, no iría a Barac, sino a una mujer.

Ahora, si conoces el resto de la historia, sabes que ella no estaba hablando de sí misma, ella estaba hablando proféticamente del papel que Jael tendría en la victoria.

Y continuando en el versículo 9 dice: “Entonces Débora se levantó”. Y Me encantan esas palabras, porque muy frecuentemente tengo temor de meterme en la lucha; prefiero quedarme en un ambiente más conveniente, más cómodo; no me levanto y comienzo a involucrarme en la batalla. Me alegro de que Débora se levantara; ella sabía que era lo que Dios quería que ella hiciera. Y ella salió fuera de su zona de seguridad.

Ella se levantó y fue con Barac a Cedes. Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí a Cedes. Y subieron con él diez mil hombres. Débora también subió con él. (vv. 9-10)

Ahora, ella sabía que esto iba a ser una situación peligrosa. La batalla se encontraba lejos de donde Débora vivía. Ella pudo haberse quedado atrás o permanecer fuera, sin involucrarse con ellos, pero ella se tenía que involucrar porque Dios le hizo un llamado para su vida y ella tuvo un corazón para Dios y para Su pueblo.

Nosotras vemos en esta historia que Dios usa instrumentos humanos para cumplir los propósitos de Su Reino, pero no siempre usa las personas que tú esperarías. En este caso, Dios escogió y usó medios poco convencionales para derrotar al enemigo y liberar a Su pueblo.

En primer lugar, Dios utilizó dos mujeres como parte del plan de la batalla, a Jael y Débora. De una manera inesperada— no es la manera que nosotras hubiésemos escrito el guión y ciertamente no la manera que se hubiera escrito en esa época.

Él también utilizó, como estamos viendo en este pasaje, soldados de infantería, 10.000 hombres de a pie. Y tú dirás: “¿Y cuál es la gran cosa, cuál es el problema con eso?” ¿Recuerda cómo los cananeos estaban viajando? Ellos viajaban con novecientos carros de hierro. Estas eran armas de destrucción masiva. Eran vehículos de guerra masivos y estos eran los carros con que los habían oprimido a los pueblos durante veinte años y ¿vas a enviar soldados de a pie a esa batalla?

¿Por qué Dios hace las cosas de esa manera? Para que Él reciba toda la gloria. Por lo que no pueden gloriarse en la carne humana. “Oh, sí, un gran general del ejército que los llevó a la batalla, y teníamos todas esas armas grandes”. De ninguna manera. Sabemos cuando leemos esta historia ahora, que solo podemos decir que Dios es el Conquistador. Dios es el que se lleva la victoria. Él elige y utiliza los vasos débiles que están dispuestos a dejarse utilizar.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado invitando a las mujeres a que con valentía se unan a la batalla. Ella relató esta historia de Débora en una de las conferencias de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones hace llegar las conferencias, programas de radio y recursos en línea de forma gratuita, gracias a los oyentes que apoyan el ministerio financieramente. Finalmente, tú nos estás ayudando a poder hablarle a las mujeres como Heather, en Indiana. Ella nos escribió un correo electrónico que decía: “Las enseñanzas de Nancy alimentaron mi rabia”.

Ella estaba enfadada con Dios y la iglesia, así que empezó a escuchar las enseñanzas de Nancy Leigh DeMoss porque ella pensó que al hacerlo, esas palabras le “confirmarían como los cristianos eran dañinos”.

Así que, Nancy, ¿cómo te sientes cuando mujeres escuchan Aviva Nuestros Corazones solamente para “alimentar su rabia”?

Nancy: Bueno, me imagino que quizás ella no es la única. Pero desde el principio de este ministerio, yo sabía que si tenía que enseñar el mensaje que Dios había puesto en mi corazón y enseñar todo el consejo de Dios, estaría nadando contra la corriente. No soy una luchadora por naturaleza. Quiero que la gente me quiera, pero desde el primer momento, mi deseo ha sido el de simplemente hacer lo que Dios me ha llamado a hacer y ser fiel a Su Palabra.

Carmen: Heather continuó en ese correo electrónico:

Después de escuchar día tras día, mi corazón se ha ablandado, y reconozco que me he convertido en una ex-feminista. Le doy gracias por Sus enseñanzas desafiantes y honestas, ya que ha sido un instrumento en mi sanidad.

Nancy : Estoy muy agradecida por la forma en que Dios usa este ministerio para suavizar los corazones como el de Heather. Las mujeres escuchan este programa en todo tipo de circunstancias, y la Palabra de Dios intercepta sus vidas de una manera que no podríamos predecir. Son nuestras oyentes que hacen posible esas conexiones a través de sus oraciones y de sus contribuciones.

Carmen: Si te sientes movida a donar para nuestro ministerio, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Qué harías por el reino de Dios si no tuvieras ningún temor? Aprende a decir NO al temor en nuestro próximo programa en el cual Nancy continúa con esta serie sobre Débora. ¡Te esperamos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com