10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-evangelio-en-el-salmo-119/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss afirma que los humanos tratan de reencontrarse con Dios a través de la religión, pero que el Evangelio se trata de otra cosa.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos encontrar el camino de regreso a Dios. Dios nos tiene que salir a buscar. Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan que Él ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está continuando la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Hoy concluimos esta serie y quiero hablarles del Evangelio contenido en el Salmo 119, de cómo vemos a Cristo y cómo vemos el Evangelio. Déjenme empezar por el primer párrafo. Lo voy a leer para que, después hablemos de cómo vemos el Evangelio en estos versículos.

Salmo 119, de los versículos 1-4: ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!  No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos.  Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.

Para empezar, vemos cómo este salmo empieza estableciendo un estándar. ¿Cuál es el estándar de Dios para nosotras? ¡Santidad! ¡Perfección! Se trata de mantenernos libres de culpa, de guardar Sus testimonios, de buscarle con todo el corazón, de no hacer lo mal hecho, de obedecer Su Palabra con diligencia. Perfección. Me viene a la memoria lo que dijo Jesús en Mateo capítulo 5 versículo 48 mientras pronunciaba el Sermón del Monte: “Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Esta es una gran introducción, “Bienaventurados los que…” Pensamos, ¡Wao! ¡Quiero ser bendecida! ¿Cómo puedo ser bendecida? “Bendecidos son aquellos libres de culpa.” Bueno, eso no suena a Buenas Nuevas, pero es importante para que entiendas lo que es el Evangelio: hasta que no reconozcas cuál es el estándar de Dios y aceptes que Su estándar es perfecto, no vas a entender el mensaje del Evangelio.

A lo largo del Salmo 119 vemos que el estándar de Dios, Su ley, es recta. No es injusto que Él te diga que tienes que ser perfecta. Su ley es perfecta. En el versículo 137, leemos Justo eres tú, SEÑOR, y rectos tus juicios.” No solo el estándar de Dios es perfecto para nuestras vidas — y para todo ser humano— sino que éste es justo. Es correcto.

Ahora, el problema es el siguiente: No hay forma de que podamos mantener el estándar. Es imposible. Piensa en el texto que acabamos de leer. “Benditos los libres de culpa”. El problema es que, de acuerdo a la Palabra de Dios y basadas en nuestra experiencia, hemos pecado (sabemos esto con certeza). Por lo que, ¿quién puede ser bienaventurado? Nadie. No bajo Su estándar. Bendecidos aquellos que caminan bajo la ley del Señor. Hemos escogido nuestro propio camino; nos hemos desviado. “Benditos aquellos que guardan Sus testimonios”.

El problema es que todas rompemos las reglas; no guardamos Sus testimonios. “Benditos aquellos que le buscan con todo el corazón.” Y piensas, “Wao, estos grandes hombres de Dios (descritos en las Escrituras) le buscaron con todo su corazón”. Bueno las Escrituras dicen que, “Nadie busca a Dios a menos que Él te busque a ti”.

Por lo que no hay nadie justo, ni siquiera uno. Ninguno busca a Dios. Ninguno conoce a Dios. Todos nos hemos perdido.  He ahí el problema. No podemos mantener el estándar de Dios; es imposible.

Déjenme darles un par de ilustraciones tomadas de otros pasajes.

¿Recuerdan el último capítulo del libro de Josué? Josué capítulo 24, empezando en el versículo 14. Josué le dice a los Hijos de Israel, a los hijos del pacto—mientras se alistaban para entrar a la Tierra Prometida:

(14) “Ahora pues, temed al SEÑOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al SEÑOR… (16) Y el pueblo respondió, y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar al SEÑOR para servir a otros dioses; (17) porque el SEÑOR nuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos. (18b) Nosotros, pues, también serviremos al SEÑOR, porque Él es nuestro Dios.”

Entonces Josué dijo al pueblo: (19) “No podréis servir al SEÑOR, porque Él es Dios santo…” (21) Y el pueblo le dijo a Josué: “No, sino que serviremos al SEÑOR.”

Estaban decididos en ese momento. Así como yo estoy resuelta, en este instante, a no pecar siguiendo patrones que tengo en mi vida, pero ¿qué pasa con esa resolución mañana cuando esté cansada, vulnerable, débil, y no tenga los ojos puestos en Dios? Mi resolución sale por la ventana.

Algunas de ustedes se trazaron metas para el Año Nuevo, hace menos de dos semanas, y ya las han desestimado. Incluyendo, quizás, el leer la Biblia todos los días. He estado retándolas para que lo hagan todos los días y tal vez ya no lo estés haciendo. Hiciste una resolución, tomaste la decisión, fuiste intencional, querías permanecer en la Ley de Dios — amarla, obedecerla, meditar en ella. Pero Josué dijo: “No son capaces”. Ese es un problema. Hacer resoluciones no es suficiente para llenar el estándar.

El apóstol Pablo lo entendió en Romanos capítulo 7, empezando en el versículo 15.  “(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago… (16) Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. (17) Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. (18) Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. (19) Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.”

En lo personal la ley que rige es que cuando deseo hacer el bien, la maldad sale a relucir. (¿Alguien se identifica con esto? Yo sí.) “Porque me deleito en la ley de Dios, en mi interior (¿no les suena al Salmo 119?). Se libra una batalla —entre mis miembros y la ley que está en mi mente— haciéndome cautivo del pecado que habita en mí. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Y la paga por el pecado es la muerte. No podemos guardar la ley de Dios.

Su ley es santa y buena y justa; es pura, pero no la podemos guardar. Aunque hagamos resoluciones, no las podemos sobrellevar. No podemos. No podemos servir al Señor. Somos unas fracasadas y eso resalta en Salmo 119. Habla acerca de aquellos que están lejos de Tu Ley.

Salmo 119 versículo 155“Lejos está de los impíos la salvación porque no buscan tus estatutos.”

Nosotras fallamos. Y para agravar las malas noticias… Voy a llegar a las buenas noticias en un momento.  El Evangelio; las Buenas Nuevas. Pero primero tienes que escuchar las malas noticias.

Sabes cómo lo dice el inicio del Salmo 119: “¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto…!” Esas son buenas noticias, excepto que no estás libre de culpa y esa es la mala noticia. Y hay aún peores noticias: si no eres libre de culpa, no solo no tendrás bendiciones, sino que estás bajo maldición. La paga del pecado es muerte. Por lo que no solo no podemos guardar la ley de Dios, sino que somos malditas. Por lo que este Salmo que empezó con un “benditos los que no tienen culpa”, ¿qué tiene de bueno eso? ¿Cómo podemos ser bienaventuradas si no somos libres de pecado, si no cumplimos Su ley, si no caminamos en Sus caminos?

En el versículo 21, del Salmo 119, encontramos: “Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.”

El pecado tiene consecuencias y esas consecuencias incluyen la separación de Dios ahora y por toda la eternidad —somos amonestadas por Dios.

Bueno, lo que necesitamos recordar es que Cristo es el único que no tiene culpa, Él cumplió a la perfección la ley de Dios. Por lo que —al leer estos versículos maravillosos en el Salmo 119 acerca de estar libre de culpa, acerca del caminar en Su Ley y en Sus caminos— lo que vemos son atisbos de Cristo. Estamos viendo insinuaciones. Ahora bien, el salmista no conocía a Cristo. Cristo aún no había venido a la tierra. Pero por fe, estos autores del Antiguo Testamento, miraron a Cristo y a Su cruz y vieron que Dios haría una provisión para la pecaminosidad del hombre.

Pasó una eternidad, pero Dios ya tenía Su plan establecido y lo estaba revelando. Parte del propósito de Antiguo Testamento era que el pueblo, y esto nos incluye a nosotras, pudiera ver lo perdidos que estábamos separados de Cristo. El propósito era que viéramos cuán desamparadas estábamos, ¡cuán desesperadamente necesitábamos un Salvador! Cristo es el único que puede cumplir la ley de Dios.

Vemos en Hebreos capítulo 1 en los versículos  8-9, “(8) Pero del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,  cetro de equidad es el cetro de tu reino (9) Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

Necesitamos la capacitación divina y el poder de Jesús. Él es nuestra justicia. Él es el único que ha cumplido la Ley de Dios.

Y permíteme hacer un pequeño paréntesis antes de terminar el Evangelio en el capítulo 119 de los Salmos. Mientras meditaba este pasaje, en las últimas 24 horas, identifiqué todos los versículos que describen a Cristo. Hay muchos, muchos de ellos, pero déjame leerte algunos porque en este capítulo los versículos no podrían ser ciertos para otra persona que no fuera Cristo.

Por lo que quiero que vean el retrato de Cristo en el Salmo 119. Él cumplió a la perfección cada resolución. El salmista hizo muchas resoluciones: te voy a obedecer, voy a guardar tu ley. Tu Ley. Jesús cumplió con todas y en ello vemos Su retrato.

Pero hay más que eso. ¿Recuerdas del incidente, durante la infancia de Jesús, contenido en el versículo 99? Dice, “Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación”. ¿No te recuerda a Jesús en el templo (y con solo 12 años) confundiendo a los maestros de la ley?

Luego vemos muchos versículos más que pienso ilustran la perfecta obediencia de Cristo:

“He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas delante de mí.” (Versículo 30)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (Versículo 44)

“Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.” (Versículo 47)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (Versículo 60)

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (v. 147)

¿Te acuerdan esas cosas la vida de Cristo? En Marcos capítulo 1 versículo 35, luego de un largo día de ministerio, vemos que “Levantándose muy  de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.” Él estaba buscando a Su Padre. Levántate antes del amanecer y clama por ayuda. Esto es un retrato de Cristo.

“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136)

¿Te acuerdas de Jesús llorando por Jerusalén? Llorando sobre la tumba de Lázaro, viendo las consecuencias del pecado y de la muerte. “Ríos de lágrimas vierten mis ojos”  Cuando lo leo pienso “No tengo esa clase de corazón, pero Jesús sí”. Por eso lo necesito a Él.

“Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (Versículo 139)

¿Te viene a la mente alguna imagen de Jesús en su vida? La limpieza del templo al sacar a los cambistas de dinero. “El celo por la casa de mi Padre me consume”.

“Es tiempo de que actúe el SEÑOR, porque han quebrantado tu ley.” (Versículo 126)

Puedes casi imaginarte a Jesús recitando esa Escritura mientras limpiaba el templo. Yo no tengo esa clase de celo por Dios, pero Jesús sí.

(Versículo 54) Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación. (Versículo 55) Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.

¿Puedes pensar en la noche que Jesús cantó? La noche de la Última Cena, la noche en la que iba a ser traicionado. Antes de salir  de camino a Getsemaní, cantaron un himno. ¿Crees que eso es significativo? ¿Por qué Dios inspiró la Escritura en ese detalle tan pequeño? Porque Jesús estaba cumpliendo con el antiguo pacto. “Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (Versículo 54)

Piensa en la traición al Hijo de Dios cuando leas esto en Salmo 119,

“Fosas me han cavado los soberbios, los que no están de acuerdo con tu ley.” (Versículo 85)

Y luego piensa  en la pasión de Cristo y el juicio de Cristo al leer estos otros:

“Los lazos de los impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley.” (Versículo 61)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (Versículo 69)

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.”(Versículo 95)

“Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, pero yo no me aparto de tus testimonios.” (Versículo 157)

Y hasta en este versículo del 119:

“Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (Versículo 71)

¿Aplica todo a Cristo? ¿Qué tal lo que dice en Hebreos capítulo 5 versículo 8?, “y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”. Amigas, esta es una ilustración de Cristo en muchos sentidos.

“Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; ¡ayúdame!” (Versículo 86)

¿No pudo haber dicho o recitado esas palabras en la cruz?

“He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.” (Versículo 121)  

Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz:

“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34)

“Angustia y aflicción han venido sobre mí, mas tus mandamientos son mi deleite.” (Versículo 143)

Vivifícame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca. (Versículo 88)

¿Podría ser la anticipación de la resurrección?

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.” (Versículo 74)

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.” (Versículo 79)

¿No se ha cumplido esto en Cristo?

Cristo es el único que pudo cumplir la totalidad de la ley de Dios y el que obedeció  Su Palabra perfectamente. Vemos su retrato aquí, y somos recordadas—en la  medida que vemos estos vistazos de Él—cuán desesperadamente lo necesitamos.

Entonces vemos en este salmo que Dios tiene gran misericordia y compasión. La palabra para misericordia y compasión en este Salmo,

“Venga a mi tu compasión, para que viva…” (Versículo 77)

“Muchas son, oh SEÑOR, tus misericordias; vivifícame conforme a tus ordenanzas.” (Versículo 156)

Esa es una palabra conectada con la palabra ‘matriz’ en el hebreo del Antiguo Testamento. Se refiere a un refugio, a un lugar seguro y protegido. Dios tiene una gran misericordia y compasión por los pecadores caídos. Esa es la razón por la que envió a Cristo a morir.

Sabemos que en la cruz —algo que el salmista no podía saber, pero que nosotras podemos mirar hacia atrás y ver— que Jesús cargó con la maldición que merecíamos por haber quebrantado la Ley de Dios. Él fue abandonado por el Padre para que nosotras no tuviéramos que serlo. ¿Podría haber Jesús orado lo que dice el versículo 8, “Y mantendré tus estatutos; no me abandones completamente?” Él guardó los estatutos de Dios, pero Dios lo abandonó en la cruz mientras Jesús tomaba el lugar de los transgresores de la ley. Él cargó con mis pecados y con los tuyos. ¡Su gracia es asombrosa!

Y lo más sorprendente aún es que, aquellas que estamos en Cristo, hemos quedado sin culpa ante un Dios santo. Benditas son aquellas cuyo camino es perfecto. No podemos ser benditas porque nuestro caminar no está libre de culpas. Jesús estaba libre de culpa. Él es bendito. Él es libre de pecado, pero tomó el lugar de los pecadores. Tomó nuestra maldición para que pudiésemos ser libres de culpa, para que nosotras fuéramos bendecidas.

Por lo que, ahora,  somos libres de toda culpa. En Efesios capítulo 1 versículo 4 leemos, “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”

Asombrosa Gracia. El Salmo 119 nos señala todo esto.

Al ir cerrando esta serie, quiero llamar tu atención al último versículo de este Salmo,  el versículo 176.

Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu sierva.

No puedo leer ese versículo sin sentir una punzada de necesidad y convicción en mi propio corazón porque pienso en las veces que he sido la oveja perdida. El verbo ahí no implica tan solo descarriarse, sino que tenemos la tendencia a descarriarnos, somos proclives a salirnos del rebaño. Siempre nos estamos descarriando. Me he perdido, sigo descarriándome como una oveja perdida. Busca a tu sierva.

Es un reconocimiento humilde de la verdadera condición de nuestros corazones. Es una confesión de pecado y una confesión de desamparo. “No me puedo salvar; necesito que Tú me busques; necesito que me salves”.

Las ovejas, a diferencia de los perros… ¿Sabes que los perros, eventualmente, regresan, pero no así las ovejas? Ellas siguen descarriadas.  El pastor tiene que salir a buscarlas. No podemos encontrar el camino por nosotras mismas. Por cierto, de eso se trata la religión. Es el esfuerzo del hombre por encontrar su camino de regreso. No podemos encontrar el camino de regreso. Dios nos tiene que salir a buscar; Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan  que Él  vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ¿No te alegras por el Buen Pastor, el Gran Pastor que sale a buscar a las ovejas que vagan descarriadas?

(Versículo 176) “Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos.” Es un recordatorio de que Dios viene a nosotras y Él nos busca a través de Su Palabra.

Estoy segura de que algunas de ustedes que están escuchando el sonido de mi voz hoy quizás están descarriadas. Se han descarrilado como ovejas perdidas. Nunca han tenido una relación con Cristo. ¿Podría decirte hoy que las Buenas Nuevas del Evangelio de Jesucristo es que ese Pastor ha dado Su vida para salvar la tuya? Hoy es un día en el que puedes arrepentirte de tu pecado, venir a Él por la fe y decirle, “Señor, he estado vagando como oveja perdida. Me he descarriado. Busca tu sierva”.

También les hablo a muchas de ustedes que ya han sido rescatadas por Cristo; aquellas que tienen una relación con Él, pero cuyos corazones están vagando. Dios va a usar Su Palabra para buscar tu corazón, para traerte de vuelta, para restaurarte, para llevarte a un lugar seguro, de vuelta al Pastor, de regreso al rebaño, de regreso a Cristo.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha venido enseñando el Evangelio en el Salmo 119. Ese mensaje es parte de la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra  basada en el Salmo 119. Hemos escogido esta serie sobre el valor de la Palabra de Dios para comenzar este año 2014 por una razón muy importante. Nancy quiere que tomes en consideración un reto importante. Mientras concluimos esta serie, aquí está ella para describirte el reto una vez más.

Nancy: Sí. Así como has venido oyendo, a lo largo de esta serie, te estamos retando a cultivar un hábito que podría marcar la diferencia en tu vida. Es el simple compromiso de leer la Palabra de Dios todos los días  durante este año 2014. Esto no es un voto. Si se te olvida un día, solo retómalo.

Pero quiero pedirte que tomes una decisión: No voy a poner mi cabeza en la almohada hasta que no lea algo de la Palabra de Dios. Podría ser que ya tengas el hábito o que ya estés poniéndolo en práctica y que hayas dicho “Sí, quiero hacerlo.”

Déjame animarte a que veas a su alrededor y observes quién podría motivarse a comprometerse con este reto. Ellas podrían serte de estímulo; y tú podrías serle de estímulo a ellas. Pueden crecer juntas en el amor por la Palabra de Dios mientras leen la Biblia durante todo el año 2014.

Puedes unirte, y tus amigas también, a nosotras visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Deja una nota debajo de la transcripción de este programa diciéndonos que deseas tomar este reto.

¡Anímate a leer la Biblia de tapa a tapa este año!

Hoy terminamos la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, pero no hemos acabado de conversar sobre este reto o el valor y la necesidad de leer la Palabra de Dios. Este va a ser un año en el que vamos a hacer énfasis en el conocimiento de la Palabra de Dios durante los próximos meses.

Leslie: Y hablando de animarnos unas a otras, en el próximo programa iniciaremos una serie titulada “Aliéntense unos a otros”—un ministerio sumamente importante en la iglesia hoy en día. Por favor sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 9/10 – Descubriendo el gozo de la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 9/10 – Descubriendo el gozo de la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

 

Leslie: Nancy nos ha guidado en un estudio rico a través del capítulo más largo de la Biblia, el Salmo 119, en una serie llamada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Aquí está Nancy Leigh DeMoss. 

Nancy: “Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.” En la aflicción vemos la bondad, la fidelidad, la benevolencia, la misericordia, el carácter de Dios.

Cuando somos afligidas, sentimos que nuestro mundo se derrumba. Ya sea que se trate de un matrimonio difícil, o presiones financieras o hijos pródigos o situaciones de salud—cualquier asunto que sea, tenemos la  seguridad de que en medio de todo eso, Dios aún es fiel. Él no nos deja solos para que suframos el dolor y las dificultades nosotras solas. No. Él se involucra con nosotras en ese sufrimiento, en esa situación difícil.

Sé que “en tu fidelidad me has afligido”. 

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Y Nancy, yo creo que hablo por toda nuestra audiencia cuando digo que hemos aprendido mucho de este estudio. Hay tanto que aprender de este capítulo tan poético.  

Nancy: Bueno, estás en lo correcto, Leslie. Cuando estaba preparando estos mensajes del Salmo 119, yo sentí que apenas tocaba la superficie de todas las asombrosas y ricas enseñanzas que este texto ofrece. Me imagino regresando a él algún día y pasando semana tras semana extrayendo las riquezas del Salmo 119.

De hecho, he continuado en mi estudio y en meditación personal de este pasaje desde que los grabé por primera vez hace unos meses, y estoy en el proceso de tratar de memorizar el salmo completo. Es mi proyecto para este año. Y honestamente no sé si lo voy a terminar, pero vale la pena el tiempo y esfuerzo que he invertido hasta este punto.

Y Dios continúa usando este pasaje de una manera significativa en mi propio corazón, y sé que nuestra audiencia ha aprendido mucho del Salmo 119 mientras lo han estado estudiando junto con nosotros en esta serie, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Hemos grabado estos mensajes con una audiencia de mujeres, y unos días antes de que se reunieran para esta grabación, les pedimos que tomaran el tiempo y leyeran el Salmo 119 para preparar sus corazones para esta serie. Entonces el día de la grabación, antes de que empezara a enseñar, les pregunté qué habían aprendido del texto luego de haberlo leído previamente.

Me animaron con lo que compartieron, tanto a mí como a las demás participantes, y fue hermoso ver como Dios estaba hablándoles a través de las páginas de la Escritura aun antes que yo les enseñara cualquier cosa sobre el pasaje y cómo Dios les estaba dando el entendimiento que necesitaban para áreas específicas de sus vidas.

Hoy queremos compartir algo de lo que las mujeres compartieron ese día—algunas  de las mujeres que estaban leyendo y meditando sobre el Salmo 119. Pienso que lo que ellas tienen que decir te animará a leer este capítulo lleno de tesoros y después adentrarte en toda la Palabra de Dios y dejar que ella te hable.

Escuchemos para ver lo que estas mujeres compartieron sobre  cómo Dios estuvo hablándoles a través del Salmo 119.

Mujer 1: Bueno uno de los versículos que estuvo hablando a mi alma fue “Mira mi aflicción y líbrame,porque no me olvido de tu ley (versículo 153).”  Estaba compartiendo con Robin a quien apenas conocí esta mañana cómo Dios me conectó con diversas personas en el ministerio de Life Action, y cómo esto me ayudó durante un tiempo muy, muy difícil en mi vida.

Pero Dios siempre ha sido fiel. No contestó las oraciones como yo pensaba, pero tengo que creer en la soberanía de Dios, en que Él sigue trabajando. Mi esposo nos dejó después de 32 años de matrimonio, pero Dios sigue siendo fiel. Lo hemos visto hacer cosas maravillosas. Sigo orando que Dios toque el corazón de mi esposo, y solo confío en la soberanía de Dios y en la forma como Él obra. Tengo dos hijos que trabajan para Life Action, y usualmente vengo y uso este tiempo para visitarlos también. De manera que participo en las grabaciones y también los visito a ellos.

Mujer 2: Sabes el Salmo 119 siempre me recuerda de un pastor de jóvenes quien perdió a su esposa. Quien durante sus últimos días de cáncer, ella memorizó el Salmo completo.

Mujer 3: De todos los Salmos el Salmo 119 es mi favorito, y mi versículo preferido es el 68. Sobre el curso de mi vida, mientras paso por tiempos difíciles, siempre regreso a ese versículo que dice que el Señor es bueno, y bienhechor.  Así que no importa lo que enfrente, esa es mi roca.

Nancy: Tengo que decirles algo acerca de ese versículo. El fin de semana cuando cumplí 21 años, estaba en casa con mi familia celebrando mi cumpleaños. Después, ese sábado, regresé a Virginia donde estaba trabajando en ese tiempo. Cuando aterrizó mi vuelo, habiendo apenas dejado a mis padres unas horas antes, recibí una llamada de mi madre para decirme que mi papá había sufrido un ataque cardíaco y que se había ido con el Señor instantáneamente, a la edad de 53 años.

El Señor es tan bueno. Esto es lo dulce de tener la Palabra de Dios guardada en tu corazón. Ese versículo, del Salmo 119, el versículo 68, fue el primer pensamiento consciente que tuve cuando recibí esa llamada: “Dios es bueno, y bienhechor.” Después otros pensamientos inundaron mi cabeza, ya sabes,  lágrimas y otras cosas que debía procesar. Pero en la providencia de Dios, ese versículo, “Dios es bueno; Tú eres bueno, y bienhechor,” era un fundamento sólido sobre el cual reposaba mi corazón.

Lo más interesante y lo más dulce de todo es que ese concepto de la soberanía de Dios, de la bondad y de la providencia de Dios, mi papá y mi mamá se habían pasado los primeros 21 años de mi vida   edificándolo en mí. Entonces, cuando ese baluarte que era mi papá en mi vida, se fue sin previo aviso, Dios fue tan bueno en traer esa verdad que había sido taladrada en mi interior, haciéndola tan real en ese momento.

Y esa es la importancia de tú instruir a los niños en la Palabra de Dios y en Sus caminos, de manera que yo también amo ese versículo y estoy muy agradecida de que en medio de la pérdida de la tormenta, del dolor, y de la confusión, pude levantar mis ojos sobre las circunstancias para decir, “Tú eres bueno, y bienhechor—Tú solo haces bien.”  Y saber que de alguna manera, aunque eso no me parecía algo bueno en ese momento (mi mamá tenía 40 años; se quedó viuda con 7 hijos entre los 8 y los 20 años de edad)… y nada de eso me parecía bueno… Perder a tu padre en el fin de semana de tus 21 años—nada de eso me parecía bien.

Pero qué regalo tan maravilloso es dar a tus hijos la Palabra de Dios. Cuando la necesiten, que es casi todo el tiempo, ellos son guiados hacia Dios,  a Sus caminos,  a Su bondad. Gracias por compartir eso.

Mujer 4: A mí me dio trabajo leer todo el Salmo 119 hasta el final. Le compartí a las hermanas que tuve que comenzar a leerlo de atrás hacia adelante, ya que conocía tan bien el principio del Salmo. Pero tuve dificultad conociendo los conceptos del final. Los versículos 67 y 71 han sido un recordatorio increíble para mí a través de mi vida de que el crecimiento viene a través del dolor. Muy a menudo el mejor crecimiento se da cuando Él ha permitido que yo sea afligida.

Y ahora, mientras hablo de esto, confieso que me ha dado trabajo entender ese proceso. Pero de vez en cuando, estos versos  se iluminan en mi cabeza. Y soy recordada que algo bueno surge del dolor. De manera que esos versos realmente me han alentado en mi caminar.

Nancy: Y para las que no tienen esos dos versículos memorizados, déjenme leerlos. Versículo 67: “Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.”

Y escribí algo en el margen de mi Biblia ahí, vemos una progresión allí. Cuando nos descarriamos, o nos alejamos de los caminos de Dios, entonces en Su misericordia a veces traerá aflicción a nuestras vidas. Ahora bien, esa no es la única razón por la que Él nos trae aflicción, pero es una razón. Y de la misma manera cuando tus hijos se descarrían tú posiblemente traes algo de aflicción a sus vidas porque sabes que necesitan algunas consecuencias por sus decisiones.

Y otra vez, no todo sufrimiento es una consecuencia del pecado, pero a veces lo es. De manera que cuando nos descarriamos, Dios permite que seamos afligidos. Y después el resultado es que obedecemos Su Palabra. Nos restaura a un lugar de obediencia. No nos alejamos más de Su Palabra.

Es el mismo concepto del capítulo 12 del libro de Hebreos que dice que Dios, como un buen padre, disciplina a Sus hijos con el fin de ser participantes de Su santidad. Dice, “Ninguna disciplina en el momento parece causa de gozo—es dolorosa—pero produce este fruto apacible de justicia cuando hemos sido entrenados por ella” (v. 7 paráfrasis).

Es el mismo concepto que ves aquí en el Salmo 119, en el versículo 67: “Antes que fuera afligido, yo me descarrié”. La implicación es que fui afligido, y ahora guardo Tu Palabra; ahora Te sigo; ahora no me voy a alejar de Ti.

Nos da la imagen del pastor que posiblemente disciplina esa pequeña oveja perdida para que se mantenga cerca del pastor.

Y en el versículo 71 dice: “Bueno es para mí ser afligido.”

No es un versículo que nos gusta mucho, ¿verdad? Es bueno para mí. Esto es bueno para mí.  Dile así a tus hijos, “Esto es bueno para ti.” Dios nos dice, “Esto es bueno para ti.” Y entonces el salmista dice, “Es bueno para mí ser afligido,” ¿por qué? “para que aprenda tus estatutos.”  Aprendemos a obedecer los mandamientos de Dios.

Nosotras a veces aprendemos los caminos de Dios por las malas. Ahora no deberíamos tener que aprender por las malas, pero a veces ese es el caso.

Y déjame agregar a esos tres versículos, el versículo 75 también, que pone un corona a esa imagen.

“Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos,y que en tu fidelidad me has afligido.” En la aflicción vemos la bondad, la fidelidad, la benevolencia, la misericordia, el carácter de Dios.

Cuando somos afligidas, sentimos que nuestro mundo se derrumba. Ya sea que se trate de un matrimonio difícil, como hemos escuchado, o presiones financieras o hijos pródigos o situaciones de salud—cualquier asunto que sea, tenemos la  seguridad de que en medio de todo eso, Dios aún es fiel. Él no nos deja solas para que suframos el dolor y las dificultades nosotros solas. No. Él se involucra con nosotros en ese sufrimiento, en esa situación difícil.

Sé que “en tu fidelidad me has afligido” y entonces,  no nos podemos detener allí, el próximo versículo, el versículo 76 dice: “Sea ahora tu misericordia para consuelo mío”. ¿No te da alegría que Dios nos consuela en medio de la aflicción? Él es fiel, y nos consuela. “Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo”.

Mujer 5: Para mí fue en realidad el versículo 119:11: “En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti,” fue el primer versículo que memoricé. Sé que me produjo un gran deseo de estudiar la Palabra de Dios en ese tiempo. Dije, “Bueno, creo que empezaré por leer el Salmo 119.” Y después vi lo largo que era, y cambié de opinión.

En verdad lo he querido leer desde hace mucho, y me ha bendecido mucho.

Nancy: ¡Genial! No te encanta ver adolescentes con un corazón para la Palabra. ¡Sigue adelante! ¡Eso es genial!

Mujer 6: Me llamo Jenny Melvie. Estoy aquí con mi mamá y Sue, mi compañera de cuarto. Vamos a la universidad a Wheaton College en Illinois, y Sue y yo estábamos hablando acerca de este versículo. El que más nos llamó la atención fue el verso 9: “¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Por medio de obedecer Tu Palabra” (paráfrasis). Me encanta lo sencillo que es. ¿Cómo nos podemos mantener puras?—físicamente, teniendo mentes y corazones puros—solo por medio de la obediencia a Su Palabra.

Nancy: Jenny, qué bueno que hayas compartido eso. Mientras estaba pensando sobre el versículo, pienso que nos recuerda de lo importante que es desde jóvenes empezar a buscar al Señor y  perseguir la pureza. Algunas de nosotras somos mayores—tenemos algunas canas ya, y también  tenemos algunas más jóvenes aquí con nosotros. Pienso que las que somos mayores les diríamos a ustedes que son más jóvenes, “Todas hubiéramos deseado haber tenido un mayor deseo de ser puras y de buscar del Señor —veo muchas aquí asintiendo conmigo—cuando éramos más jóvenes”.

Nunca te arrepentirás de buscar mucho al Señor. Y el tiempo de empezar—nunca es muy tarde—pero el tiempo de empezar es cuando eres joven.

Recién escuché a alguien hablar acerca de una mujer adulta, una  mujer joven adulta. Pregunté cómo le iba, y me dijeron, “Bueno, ella…ella no ha rechazado al Señor, pero ella quiere vivir su vida ahora y disfrutar la vida ahora y después tomar más en serio las cosas espirituales”.

Si has vivido por algún tiempo, sabes que esa no es la manera correcta de pensar. Quieres buscar al Señor ahora. Quieres buscar la pureza ahora. Los patrones de tu vida, la persona que serás en un futuro… siempre le digo eso a los niños, “cuando seas una anciana como yo te darás cuenta de que esas cosas se determinan ahora. Determinas ahora lo que serás más tarde”.

Por eso me anima tener a las jóvenes aquí con nosotros escuchando este programa, y tener mujeres que están buscando del Señor. Están trazando un camino; están colocando un fundamento que estará con ustedes toda su vida. Así que solo quiero darles una palabra de afirmación a ustedes  las más jóvenes: aunque no haya nadie o muy pocas otras en tu generación o alrededor de ti que estén seriamente buscando al Señor, hazlo tú de todas maneras. Porque Dios realmente bendecirá y honrará eso.

Pienso que este salmo probablemente fue escrito por David. Pienso que probablemente lo escribió como un joven adulto, expresando su corazón para buscar del Señor, no como algo que quería hacer más adelante, sino como algo que quería hacer ahora como hombre joven.

Susanna: Ese versículo es tan sencillo, y es muy consolador. Después, más adelante, nos enseña que la Palabra de Dios es eterna, y que verdaderamente dura para siempre. Aun cuando parece que el mundo cambia y la sociedad es diferente, y ya no es relevante, se nos promete que sí lo es.

Nancy: ¡Excelente! No pierdas lo que acaba de decir Susanna. Eso es genial, Susanna, eso que dices sobre la naturaleza eterna de la Palabra de Dios. Aun cuando nuestra cultura nos dice que ya no es relevante, que no va con los tiempos, que no está de moda, que no es divertida… eso no es verdad. Nuestra cultura se burla de la Palabra de Dios, y por cierto, no es solo nuestra cultura. Siempre ha habido una cultura que está contra los caminos de Dios porque no quieren que haya nadie que gobierne sobre ellos. Quieren gobernar sobre sus propias vidas.

Pero recuerda que aunque estés nadando como un salmón contra la corriente de la cultura que no abraza  la Palabra de Dios, la Palabra de Dios es eterna. Siempre es verdadera. Siempre es relevante. Siempre es correcta. Siempre es pura. Siempre es buena. Siempre está de moda. Y no dejes que el mundo te convenza de lo contrario. Ellos son los que están viendo las cosas con una perspectiva errada a veces. Tú ten confianza en la Palabra de Dios. No importa lo que los otros piensen, la Palabra de Dios es eterna. Son buenas nuevas.

Mujer 7: Estoy lista para aprender más acerca de la verdad de Dios en lugar de lo que la gente piensa que es la verdad, y desenredar las mentiras que he estado creyendo como verdad. Me encantan los versículos 19 y 20, y después del 169 al 176. Siento como que tratan acerca de donde me encuentro en este momento.

Mujer 8: Es interesante ver cómo Dios en Su sabiduría y soberanía orquesta cosas porque la Biblia en particular que estoy leyendo diariamente, desde la semana pasada, más o menos, me está llevando de vuelta al Salmo 119. De manera que es Dios, en Su sabiduría, que orquestó esto. Pero el versículo que me llamó la atención es el versículo 97. Dice, “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Y ese es uno de mis deseos, tener ese amor, y que cuando, como tú dijiste antes, la tragedia llegue a mi vida, que la primera cosa que llegue a mi mente y corazón sea la Escritura. Ese es mi deseo y mi meta.

Mujer 9: A mí el versículo que me encanta es el 130: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (RVR1960). Yo pienso que estoy en ese constante proceso, pero que bueno es saber que la Palabra de Dios nos alumbra y dirige nuestras vidas.

Nancy: La verdad es que estaba orando ese versículo esta mañana para nuestro tiempo juntas hoy. Dije, “Señor, que sean Tus Palabras que se manifiesten en nuestros corazones. Que nos den luz. Somos simples. Somos necesitadas. Danos entendimiento”. Es Su Palabra que hace eso.

Mujer 10: Me atrae el Salmo 119 por el versículo 133. Estábamos pasando por una demanda judicial. Alguien nos había demandado. Y ese versículo, “Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad” (NVI). El Señor me mostró que estaba consumida por la injusticia de todo eso y por eso no podía ver el enojo que me estaba agobiando. Y esto cambió mi perspectiva ese día porque me di cuenta de que yo no podía hacer nada al respecto de sus acciones, pero podía dejar que el Señor hiciera mucho en mí. Y también cambió la manera en que oraba.

Mujer 11: Me encanta Salmo 119, el versículo 38,”Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti”. Y ese es mi deseo esta mañana.

Nancy: Me encanta el poder de la Palabra de Dios, y el Salmo 119 es un poema hermoso, un poema inspirado por las maravillas de la Palabra de Dios. Hemos estado escuchando los testimonios de algunas mujeres sobre su experiencia a través de este pasaje tan rico de la Palabra, y sobre cómo este texto les ha ministrado en sus tiempos de necesidad.

Me encanta escuchar la pasión en sus voces. En la medida que estas mujeres han escudriñado la Palabra de Dios, Él las ha recompensado dándoles el entendimiento y la gracia que necesitaban.

He estado retándolas a profundizar en la Palabra de Dios de una manera más profunda. Y si te acabas de unir a esta serie, este es el reto: que hagas un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día este año.

No estoy diciendo cuánto, qué tanto leer, ni a qué hora del día—solo que te adentres en la Palabra de Dios por un tiempo cada día. Y creo que si lo haces, hará una gran diferencia en tu vida. De hecho, creo que dentro de un año, si tomas este reto, regresarás y nos agradecerás y tendrás un testimonio para compartir sobre cómo Dios obró en tu vida a través del poder de Su Palabra.

Ahora bien, tanto como yo misma tengo el deseo y el corazón de estar en la Palabra de Dios todos los días a través del curso de este año. Sé que a veces tenemos vidas agitadas. Estamos ocupadas. Tenemos largas noches, y debemos salir temprano por la mañana. Tenemos muchas cosas que hacer. Muchas interrupciones. Muchas distracciones. En verdad sé lo que es todo eso, y a veces ayuda tener una compañera que camine contigo por ese proceso, para que se animen una a la otra.

Leslie: Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y poner una nota debajo de este programa para dejarnos saber si vas a aceptar este reto. También te invitamos a buscar en nuestra lista de recursos. De seguro encontrarás algunos que te ayudarán en tu estudio de la Palabra.

El Salmo 119 es el capítulo más largo de la Biblia, y es sobre la Palabra de Dios. Pero te sorprenderías de saber cuántos versículos apuntan a Jesús. Nancy te mostrará el Evangelio en el Salmo 119 mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Traducción de Michael W. Smith. Worship Again. “Ancient Words.” Provident Label Group, 2002.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero; Tu Palabra, Marcela Gandara; Más Que un Anhelo ℗ 2006 Vastago Producciones

 8/10 – Mejor que la fuerza de voluntad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 8/10 – Mejor que la fuerza de voluntad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mejor-que-la-fuerza-de-voluntad/

Leslie Basham: Si estás tratando de leer más la Biblia en este año 2014, Nancy Leigh DeMoss te dice que necesitas más que fuerza de voluntad.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos hacerlo por nosotras mismas. No podemos seguir Su ley por nuestra cuenta, no podemos conocer Su Palabra por nosotras mismos. Necesitamos Su ayuda. Necesitamos Su gracia. Necesitamos Su Espíritu para instruirnos en lo que la Palabra de Dios significa y para poder someternos a ella y obedecerla.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí Nancy está continuando con la serie llamada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Algunas de ustedes tal vez estén familiarizadas con la investigación que hace George Barna sobre la religión en los Estados Unidos. Una de las cosas que él ha venido hablando desde hace unos años que ha sido de gran preocupación para mi corazón es todo este asunto del analfabetismo Bíblico—personas que se llaman cristianas, se consideran seguidores de Cristo, pero que no conocen la Palabra de Dios.

No sé si ha habido un momento en mi vida, que es más de la mitad de un siglo ahora, en que la alfabetización bíblica haya estado tan en baja como lo está hoy. Un informe reciente de Barna sobre los resultados de sus investigaciones, hablaba que el conocimiento bíblico no es una realidad en los EEUU ni tampoco una meta. Él dijo:

“La lectura de la Biblia se ha convertido en el equivalente religioso de una cuña periodística. Cuando la gente lee la Biblia, por lo general al abrirla, lee un breve pasaje sin prestar atención al contexto, y considera la idea principal o sentimiento que el pasaje proveyó. Si se sienten cómodos con ella, lo aceptan, pero de lo contrario, lo consideran interesante pero irrelevante para su vida, y siguen hacia adelante.

Sorprendentemente, existe poco crecimiento evidente en cuanto a la comprensión que tienen las personas de los temas fundamentales de las Escrituras, e increíblemente muy poco interés en la profundización de su conocimiento y en la aplicación de los principios bíblicos.”

Estas fueron sus conclusiones como resultado de encuestar a miles de personas acerca de lectura de la Biblia. Él dice:

“Al momento de llegar a los 13 ó 14 años de edad, la mayoría de los estadounidenses consideran que ya conocen todo lo importante o de valor que la Biblia tiene que enseñar y ya no están interesados ​​en aprender más contenido de las Escrituras. En una cultura movida por el deseo de recibir valor, incrementar la enseñanza de la Biblia no se ve generalmente como un ejercicio en la provisión de dicho valor”.

¿Captaste eso? La gente dice que si tiene un valor inmediato para mí  lo quiero, pero cuando a la edad de trece o catorce años ya creo que he captado todo lo que puedo extraer de allí, aprender o leer más no es una prioridad  para mí porque no encuentro valor alguno en ello.

Pues bien, esta forma de pensar es lo que está dando lugar, dentro de nuestras vidas, a los tiempos de menos moralidad,  menos sabiduría, menos sentido común, menos virtud, entre los cristianos o los llamados cristianos en nuestras iglesias.

La carencia de conocimiento de la Palabra de Dios—ni hablar de su aplicación, de ponerla por obra o de compartirla con otros—el conocimiento y entendimiento de la Palabra de Dios y de los caminos de Dios es tan abismalmente bajo, que las personas están dirigiendo sus vidas, están viviendo  sus vidas, están tomando decisiones, están haciendo vida de iglesia sin hacer referencia al manual de Aquél que nos creó, que nos formó, que hizo la familia, que hizo la iglesia, y nos dice cómo todas estas cosas deben funcionar.

Ahora bien, sería fácil para mí quejarme de esto—y algunos de ustedes pensarán que  lo acabo de hacer— pero mi interés no es tanto quejarme como asombrarme acerca de  las maravillas de la Palabra de Dios. Y rogarte,  suplicarte, hacerte un llamado a que este año conozcas la Palabra de Dios como nunca antes. Si ya estás leyendo la Palabra de Dios todos los días, quiero animarte a que leas más.

Yo estaba con alguien la semana pasada, un predicador itinerante que está viajando por todo el mundo. Si yo tuviese el itinerario de este hombre, estaría en un estado permanente de desfase de horario. Él viaja todo el tiempo, predicando en todas partes, y él me estaba diciendo acerca de cómo él lee el Antiguo Testamento seis veces al año y el Nuevo Testamento todos los meses. Lo miré y le dije: “¿Cuánto tiempo te lleva hacer eso?” Él me dijo: “Dos horas todos los días.” Él escucha la Biblia en un CD y sigue el audio al mismo tiempo leyendo en su Biblia.

Ahora, algunas de ustedes estarán diciendo que no hay manera de que uno pudiera tomarse dos horas para esto. Bueno, tal vez no puedas. Pero, ¿Qué puedes hacer? Si ya estás leyendo la Palabra de Dios todos los días, pídele a Dios que te muestre cómo podrías leer más. Y si no estás leyendo la Biblia constantemente, sino que la estás leyendo de forma esporádica, entonces haz el propósito de leerla regularmente.

Algunas de ustedes no leen la Biblia en lo absoluto. De seguro tienes que despolvarla para llevarla a la iglesia (si es que la llevas a la iglesia). Así que donde quieras que estés, pídele a Dios que te lleve más lejos en tu caminar este añoY te estoy desafiando a que leas la Biblia todos los días durante este año 2014.

Es la mayor pieza de sabiduría o el mejor consejo que podría darte a medida que comienzas este año. Si lo haces, dentro de un año, estarás agradecida de haberlo hecho. Tu vida no será la misma.

Ahora, es más que leer. La lectura por sí sola no es suficiente, y estamos hablando de esto en esta serie. Pero lo menos que puedes hacer es leerla. Todas las demás cosas —obedecerla, meditarla, compartirla con otros—no lo podrás hacer a menos que no la estés leyendo.

Hoy, quiero concentrarme en dos conceptos. No sabía bien dónde ubicarlos en esta serie, así que solo voy a ponerlos aquí. Solo quiero desafiar tu pensamiento en estas dos áreas.

La primera es en relación a la meditación—la meditación de la Palabra de Dios. James Montgomery Boice ha escrito un gran comentario sobre los Salmos que fue muy útil para mí en la preparación de esta serie sobre el Salmo 119, él dijo,

“La meditación es recordar lo que hemos aprendido de memoria y luego, volverlo a pensar en nuestras mentes una y otra vez para ver la más completa implicación y aplicación de la verdad.”1

Es una definición útil. Es recordar lo que hemos aprendido de memoria. Así que primero lo lees—lo memorizas. No tienes que memorizar toda la Biblia para meditar en ella. Pero tomas una parte, un versículo, una frase, una palabra, una estrofa, un capítulo, o un pequeño libro de la Biblia tal vez. Memorízalo, léelo una y otra y otra y otra vez. Mientras lo haces, le estás dando vueltas y vueltas en tu mente para ver las más amplias implicaciones y aplicaciones de la verdad.

Estás examinando. Es como cuando ves a un joyero que toma un diamante y lo mira desde todos los ángulos bajo luces diferentes que tratan de ver las diferentes facetas y las formas como brilla.

El múltiple esplendor de las maravillas de la Palabra de Dios es tan magnífico. La meditación en la Palabra de Dios  lo revelará a tu corazón. Ves este énfasis en la meditación durante todo el Salmo 119. Permíteme que lea algunos de esos versículos.

“Meditaré en tus preceptos y fijaré mis ojos en tus caminos.” (Versículo 15)

Otra forma de describir la meditación consiste en fijar mis ojos en ella.

“Levantaré mis manos a tus mandamientos, los cuales amo, y meditaré en tus estatutos.” (Versículo 48)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (Versículo 97)

“Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación.” (Versículo 99)

“Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, [¿Y qué es lo que hace? ¿contar ovejas? ¡No!] Meditar en tu palabra”. (Versículo 148)

No sé si es porque el salmista no podía dormir, o porque estaba tan entusiasmado con la Palabra de Dios que él solo quería estar despierto y meditar. Lo que sea que haya sido, él solo quería meditar en la Palabra de Dios.

La palabra meditación —que has escuchado una y otra vez aquí, es la palabra hebrea que significa “reflexionar, considerar, pensar en algo”. Comunica la idea de pensar y pensar acerca algo en tu mente, ensayándolo una y otra vez,  ya sea internamente, reflexionando sobre ello en silencio, o recitándola en voz alta con otros, comentándola con otros. La meditación interna o hablar de ella con otras personas—son diferentes formas de meditar en la Palabra de Dios.

A mi me gusta caminar con una compañera. Y he tenido muchas a lo largo de los años y una de las cosas que me gusta hacer cuando estoy preparando una serie como esta. . . Estaba caminando con una amiga  en la última semana, y estuvimos hablando de estos temas. Le hablo de lo que estoy preparando para enseñar. Estoy meditando en eso. Lo estoy meditando una y otra vez en mi mente.

Algo que he estado meditando mientras he estado preparando esta serie es todas las veces que el salmista habla acerca de deleitarse en las leyes de Dios. La gente no se deleita en las leyes en general. ¿Cómo se deleitaba en las leyes de Dios y por qué? He estado reflexionando en esto. He estado meditando en ello. ¿Qué significa eso? ¿Cómo se llega a gozar de las leyes de Dios? Si no te gozas o te deleitas en las leyes de Dios, ¿por qué no lo haces? He estado meditando sobre eso. Lo he estado pensando. Estoy reflexionando sobre esto conmigo misma. Lo estoy ponderando y hablando con los demás. Eso es meditación.

“Abre mis ojos”, dice el salmista en el versículo 18, “para que pueda contemplar las maravillas de tu ley.” Esa palabra ‘contemplar’ significa “fijar sus ojos en ella,  pensar en ello, para contemplarla, para prestarle atención”. Significa mirar fijamente algo. No es solo un vistazo sobre la Palabra de Dios. Se trata de fijar la mirada en un versículo, o en una palabra, o un pasaje, o un concepto en la Palabra de Dios.

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.” (Versículo 95)

Medito sobre esto. Fijo los ojos ello. Lo observo. Ahora en el Salmo 119, vemos que la meditación en la Palabra de Dios está destinada a ser una forma de vida—algo que hacemos todo el tiempo, no solo en nuestro tiempo de quietud, o ese tiempo destinado a la meditación de la Palabra de Dios. Pero se supone que es algo que hacemos todo el tiempo. Te acodarás en Josué, el capítulo 1, la Escritura dice que si meditamos sobre la Palabra de Dios día y noche, vamos a prosperar en todo lo que hagamos. Medita en el día y en la noche en la  Palabra de Dios.

El Salmo 1 habla acerca de meditar en la Palabra de Dios todo el tiempo. Esto mismo lo ves en el Salmo 119. Mira el versículo 55 por ejemplo.

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.”

Pensar en el carácter de Dios y en Su Nombre y en Sus caminos — no solo durante el día, sino también en la noche.

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas.” (Versículo 62)

Yo tenía huéspedes ayer por la noche, y uno de ellos llegó  temprano en la noche. Pero dos universitarias no llegaron a casa hasta después de la medianoche. Creo que fue alrededor de las 12:30. Bajé las escaleras. Yo todavía estaba terminando de prepararme para hoy. Uno de los invitados dijo: “Oh, pensé que estabas siguiendo el Salmo 119, cuando dice,  “A medianoche me levanto para alabarte, a causa de tus justas ordenanzas”. Y yo pensé, ‘no, me levanté para ver a los huéspedes que llegaban’. Bueno, pues la idea de este salmo no es esa; es más bien levantarse porque deseas despertarte para pensar acerca de las ordenanzas de Dios y alabarlo.

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (Versículo 147)

Realmente, pienso que el salmista tenía problemas con el insomnio o algo parecido, pero es interesante cuántas veces él habla de meditar sobre las maneras de Dios durante la noche. “Yo espero en tus palabras”.

“Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra.” (Versículo 148)

Y el versículo 164, cubre el resto del día:

“Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

No creo que eso significaba que establecía una alarma—que dividiera el día en siete períodos y que la alarma se disparara cuando fuera el tiempo—aunque eso no es una mala idea. Y si tienes un teléfono inteligente o una alarma en el reloj o lo que sea para establecer los tiempos para detenerte y meditar en la Palabra de Dios, no sería mala idea. Pero el siete es el número de la perfección, es el número que implica que algo está completo. Y creo que probablemente lo que él se refiere en realidad ‘es todo el tiempo, todo el día, cada vez que tengo la oportunidad’: “Yo te alabo por Tus justas ordenanzas, por tus normas por tus reglas. Estoy pensando en Tus caminos”. De eso se trata la meditación.

Algunas de ustedes están familiarizadas con el comentario de Matthew Henry de la Biblia. Es un gran recurso. Él era un comentarista puritano. Tenía un padre piadoso llamado Philip Henry, que vivió a mediados de los años 1600. Y al hablar de su padre, Philip Henry, Matthew dijo:

“Cuando me exhortaba a estudiar las Escrituras, mi padre me aconsejaba tomar un versículo del Salmo 119 cada mañana para meditarlo, y así ir sobre el Salmo dos veces al año”.

Así que su padre le dijo que tomara un versículo del Salmo 119 por la mañana, y que meditara en este versículo durante el día. Haciéndolo de esa forma estarás yendo a través del Salmo 119 dos veces al año. Y su padre dijo que,

“esto te enamorará del resto de la Escritura”; y solía decir; “Crecemos en gracia a medida que crecemos en el amor por la Palabra”.

¿Tú quieres amar la Palabra de Dios? Medita en el Salmo 119. Simplemente comienza a hacerlo. Medita sobre el salmo; tal vez un versículo al día, quizás léelo todos los días por varias semanas consecutivas. Solo te tomará 15 minutos leerlo completo. A medida que tu amor por la Palabra de Dios aumente, crecerás en gracia en todas las áreas de tu vida. La meditación comienza con la lectura, la lectura de la Palabra de Dios.

Me encanta esta cita de J.C. Ryle. Él dijo: “Dale a la Biblia el honor, que se merece cada día de tu vida. Si vas a leer, lee la Biblia primero que cualquier otra cosa.”

Mi papá vivía este principio. Él decía unas frases, pequeñas frases. Una de ellas era: “Si no hay lectura de la Biblia, no hay desayuno.” Y él era un hombre que tenía que tomar el desayuno—a las ocho de la mañana. Así que él iba a la Palabra antes del desayuno. Pero también tenía este hábito personal particular de no leer nada más en el día antes de leer la Palabra de Dios. Eso es lo que James C. Ryle dijo, “leas lo que leas, que primero sea la Palabra de Dios”.

Ahora, en este desafío que estamos dando este año, no estoy diciendo cuándo leer la Palabra de Dios. Creo que empezar el día con la Palabra de Dios es un gran hábito. Pero tal vez sea mejor para ti, cuando tus hijos estén durmiendo la siesta o cuando llegues a casa del trabajo. Eso sí, no trates de leer la Palabra de Dios cuando estés agotada al final del día o te dormirás y no podrás extraer mucho de ella.

Pero la meditación va más allá de la lectura. Se inicia ahí, pero va más allá. Y aquí hay tres preguntas que debes hacerte cuando estés meditando en un pasaje de la Escritura.

• Número uno: ¿Qué nos dice este pasaje acerca de Dios? ¿Qué dice acerca de quién es Él y acerca de lo que Él hace?

• Número dos: ¿Qué dice este texto acerca de nosotros los seres humanos? ¿Qué dice esto acerca de la gente? ¿Cómo deberíamos ser y  qué ha fallado?

• El número tres: ¿Qué ha hecho Dios acerca de esto y qué es lo que espera de nosotros a la luz de lo que Él ha hecho?

Así que tienes: ¿Quién es Dios? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Cuál es nuestra condición caída? ¿Y qué hace la gracia de Dios para resolver nuestra condición caída? Una manera útil de pensar acerca de la meditación de la Palabra de Dios.

Es muy importante que no aceleremos nuestra lectura de la Biblia. Mi padre, que puso tal énfasis en la lectura de la Biblia en nuestra casa, solía decir que había dos cosas que nunca se debían leer con velocidad. Y él quería que aprendiéramos la lectura rápida—incluso nos hizo tomar un curso para aprender a leer rápido. Sin embargo, nos advirtió sobre dos cosas que no debíamos leer con velocidad: una eran las cartas de amor, y la otra era la Biblia. La Biblia es la carta de amor de Dios. Así que no corras a través de la Biblia.

A veces, me encanta ir a un ritmo más rápido, pero asegúrate de que también estás tomando tiempo para meditar en porciones más pequeñas para reflexionar sobre ello. Me encanta lo que Spurgeon dice acerca de esto. Él dice: “¡Oh, sumergirse en un texto de la Escritura, y dejar que sea aspirado por tu alma, hasta que se sature tu corazón!”

Ahora bien, en los pocos minutos que nos quedan, quiero referirme a otro punto. Yo no sabía dónde meter esto, así que lo estoy pegando aquí. Simplemente creo que es realmente importante. Es otro punto que surge del Salmo 119. Y es que debemos recordar que necesitamos la ayuda de Dios para leer, estudiar, meditar, obedecer Su Palabra. No podemos hacerlo por nuestra cuenta, no podemos guardar Su ley por nuestra cuenta, no podemos conocer Su Palabra por nosotras mismas. Necesitamos Su ayuda, necesitamos Su gracia, necesitamos Su Espíritu para instruirnos en lo que la Palabra de Dios significa y para podernos someter a ella.

No es suficiente solo leer la Palabra de Dios. Estoy pensando acerca de un famoso ateo—seguramente has leído sus libros—que en realidad conoce muy bien la Escritura. Él ha estado realmente interesado en la lectura de la Biblia. Pero él es un ateo. No tiene luz. Él no tiene el Espíritu de Dios que hace que Cristo sea real para él en la Palabra.

Necesitamos un maestro mientras leemos la Palabra de Dios. Y tenemos el mejor maestro, porque tenemos el autor, el Espíritu Santo para que nos explique qué significa la palabra—y nos ayuda a internalizarla y a personalizarla. Y Dios usa a otros maestros en nuestras vidas. Él usa a tu pastor. Él puede utilizar un programa como Aviva Nuestros Corazones. Pero ten en cuenta que no hay maestro como el Espíritu Santo. Así que no te hagas adicta a mi enseñanza o a la enseñanza de John MacArthur o Alistair Begg, o James MacDonald o Kay Arthur o Beth Moore. Hay un montón de grandes maestros de la Biblia. Yo quiero ser una maestra buena y una maestra útil de la Biblia, pero yo no quiero que dependas de mí para tu aprendizaje. Quiero que dependas del Espíritu Santo de la misma manera que lo debo hacer yo cuando la estoy estudiando.

Ha sido interesante que a través de todo el Salmo 119 tenemos diez referencias o peticiones de que Dios enseñe Su Palabra.

“Bendito tú, oh SEÑOR; enséñame tus estatutos.” (Versículo 12)

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley.” (Versículo 29)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. “(Versículo 33)

“Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEÑOR, y enséñame tus ordenanzas.” (Versículo 108)

¿No sería esta una gran oración para orar antes de ir a la iglesia? O, cuando estás de camino a la iglesia? “Acepta mis ofrendas voluntarias de alabanza, oh Jehová, y enséñame tus caminos”.

“Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus estatutos.” (Versículo 135)

“Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.” (Versículo 27)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”  (Versículo 34)

Estos versículos y otros comunican un sentido de dependencia de Dios. Necesitamos de Él para que nos ayude, para que nos de un hambre por la Palabra y para que nos la enseñe, para que nos ayude a entenderla, para que nos de deseo y anhelo por ella. Necesitamos el Espíritu Santo para todo eso. Así que Pídele a Dios que te enseñe.

Muy a menudo cuando voy a la Palabra de Dios en mi momento de quietud, tengo una oración que he orado muchas veces en los últimos años. Viene de varios versículos de la Escritura.

“Abre mis ojos para que pueda ver las maravillas de Tu ley. Dame entendimiento y guardaré Tu ley y la obedeceré con todo mi corazón. Muéstrame Tus caminos, Señor, enséñame Tus sendas. Guíame en Tu verdad y enséñame. Porque Tú eres Dios, mi Salvador, y mi esperanza está en Ti todo el día. Enséñame lo que no puedo ver. Si he cometido iniquidad, no lo haré más”.

Esta es una oración que usualmente oro antes de abrir la Palabra de Dios. Estoy diciendo, Señor, necesito que me enseñes y que me ayudes a obedecerte.

Leslie: ¿Cómo diferiría este año 2014 de los años anteriores si pasaras un tiempo cada día leyendo la Biblia? Bueno, Nancy Leigh DeMoss te ha extendido un reto en esta serie, Vivifícame conforme a Tu Palabra. Y Nancy, una gran cantidad de oyentes ha respondido ya a este reto.

Nancy: Y oro que muchas más lo hagan; que nos dejen saber que han aceptado este desafío de leer la Biblia durante todo este año.

Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás una gran variedad de recursos que te ayudarán a profundizar en la Palabra de Dios, a entenderla y hacerla parte integral de tu vida.

Cuando nos visites, también encontrarás algunos planes de lectura que te ayudarán en tu lectura este año. También encontrarás unas hojas descargables para que puedas imprimirlas y usarlas para escribir lo que Dios te va enseñando y hablando a través de Su Palabra.

Leslie: Hemos estado estudiando el capítulo más largo en la Biblia durante esta serie, y la misma ha producido gran impacto en algunas de nuestras oyentes. Descubre cómo han respondido sobre este capítulo. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 C. H. Spurgeon. Treasury of David, p. 510.

 Psalm 119 in Song. Susie H. Kimbrough.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nueve-maneras-de-responder-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: El Salmo 119 menciona la importancia de guardar la Palabra de Dios. De hecho, lo menciona 29 veces. Nancy Leigh DeMoss dice que esto significa que necesitamos prestar atención.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, debemos  de obedecer Su Palabra? Me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy obedeciendo?

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy en la Serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Hace poco me topé con un artículo en un blog escrito por mi amigo Randy Alcorn. Tú probablemente has escuchado ese nombre. Es un autor fabuloso y tiene un corazón grande para el Señor. Quiero leerte un segmento un poco largo de ese artículo porque refleja algo que está en mi corazón ahora que estamos invitando al reto de la lectura diaria de la Biblia en este nuevo año que se inicia. Randy dijo,

“Vivimos en una cultura que está saturada con opciones de entretenimiento. Los hombres jóvenes están creciendo consumidos por juegos de vídeo y otros medios de comunicación que se han convertido en sustitutos de la lectura. Hay una tasa de analfabetismo funcional en nuestra cultura, quiere decir que estos jóvenes pueden leer, pero no lo hacen—ellos leen Facebook pero no leen nada serio.

Me preocupa que haya tanta gente joven creciendo—particularmente muchos hombres jóvenes—quienes, por no ser lectores, no serán lectores de la Palabra de Dios. Un día no muy lejano ellos estarán dirigiendo nuestras iglesias, y muchos de ellos no conocerán las Escrituras.”

Sólo quiero decir que no hay muchos hombres jóvenes escuchando este programa, pero sí hay muchas mamás y abuelas que tienen hijos e hijas. Solo quiero animarlas a hacer que sus hijos lean, que lean. Si Dios nos dio Su Palabra, es para ser leída. Si las personas no disfrutan leer, no van a disfrutar leer la Palabra de Dios. Así que esta es una exhortación para aquellas de ustedes que tienen jóvenes en sus casas.

Es tan triste para mí pensar cómo aun en nuestras mejores iglesias tan pocas personas realmente conocen la Palabra de Dios, y eso se refleja en la forma que ellos piensan acerca de todo: acerca de la política, acerca de los negocios, de las carreras, la educación, las relaciones, y el matrimonio. Se refleja en la forma que piensan y en la forma en que viven; no están anclados en una cosmovisión bíblica.

Randy concluye este artículo diciendo,

“Todavía hay personas que están estudiando y se sienten hambrientos por la Palabra de Dios. Eso motiva y es bueno [y es la razón por la que muchas de ustedes escuchan este programa regularmente]. Pero también hay muchas personas que no están estudiando ni leyendo. Y eso es desesperanzador”.

Y esa es la razón por la que estamos lanzando este reto de la Lectura Diaria de la Biblia al inicio de este año 2014. Si ya te cansaste de escucharme hablar sobre esto, lamento decir que voy a continuar hablando sobre eso porque es algo que ocupa mi corazón, el lograr que la gente lea las Escrituras.

Así que, lee la Biblia cada día. Por eso es que estamos hablando sobre el Salmo 119 en esta serie que da inicio al año. Es un salmo grandioso y extenso, sobre la gloria y el esplendor de la Palabra de Dios.

Así que, a medida que vemos el Salmo 119 en el día de hoy, quiero intentar lo imposible, que es enseñar nueve puntos en el tiempo que nos resta. Algunas de las que ya han estado un tiempo con nosotros saben que yo pudiera extender esos nueve puntos a nueve programas completos o incluso más. Pero quiero intentar mostrar, a partir del Salmo 119, nueve maneras diferentes de responder a la Palabra de Dios.

Hemos hablado de las bendiciones que vienen cuando leemos la Palabra de Dios. Ahora quiero hablar sobre diferentes formas que nosotras podemos responder a la Palabra de Dios, formas en las que deberíamos responder a la Palabra de Dios. Voy a mencionar estas diversas formas brevemente, pero invertiré un poco más de tiempo en una o dos de ellas.

La primera es que necesitamos aprender la Palabra de Dios. Esto aparece varias veces:

“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.” (versículo 7)

“Bueno es para mi ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (versículo 71)

“Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.” (versículo 73)

“Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.” (versículo 125)

Aprender la Palabra de Dios es conocerla.

Escúchame, no puedes obedecer o aplicar lo que no conoces. Así que este es el punto de partida. Esta es una de las razones por las que muchas personas no obedecen la Palabra de Dios, porque no conocen la Palabra de Dios. A mí me gustaría mostrarles algunas de las correspondencias que recibimos aquí en Aviva Nuestros Corazones de gente cuyas vidas están irremediablemente inmersas en todo tipo de comportamientos, patrones, pecados y desafíos porque no conocen la Palabra de Dios.

Ahora, veremos que conocer la Palabra de Dios no es suficiente, pero ciertamente es un punto de partida. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. No puedes creer, no puedes actuar basándote en lo que no conoces. Así que esta es una de las razones por la que quizás no estás creciendo.

No te estoy diciendo que este año tienes que convertirte en una maestra de la Palabra de Dios, solo te estoy diciendo, “¡Léela! ¡Léela!”. Conócela. Si nunca antes has leído Números y Deuteronomio, te vas a sorprender. Ahí hay cosas grandiosas y aún las cosas que no puedes entender, son grandiosas. Y esto alimentará y nutrirá tu alma. Apréndela. Conócela.

Número dos: Busca la Palabra de Dios. Busca a Dios que es el Autor de Su Palabra.

“Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.” (versículo 10)

“Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.” (versículo 45)

No entraré en toda una sesión sobre lo que significa buscar al Señor y Su Palabra, pero ciertamente implica que es algo intencional, que estás siendo proactiva acerca de esto.

Número tres: Escoge los caminos de Dios. Escoge Su verdad y dispón tu corazón a seguir Sus caminos. Encontrarás que estas dos cosas van a la par en el Salmo 119.  Por ejemplo el versículo 34 dice,

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”

Una vez más vemos la intención expresa de escoger los caminos de Dios.

“Pronta esté tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.” (versículo. 173)

Nosotras debemos escoger la Palabra de Dios.

Número cuatro: Recuerda la Palabra de Dios. Y el otro lado de esa moneda, y lo agruparé todo en este número cuatro, no olvides la Palabra de Dios. Vemos estos dos conceptos a través de todo el salmo.

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SENOR, y me consuelo.” (versículo 52)

Esa palabra “me acuerdo” significa “recolectar, traer a la memoria, reflexionar acerca de algo”. Me acuerdo de tus ordenanzas. Y luego inversamente, en el versículo 16,

“Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.”

Te digo algo: he estado intentando memorizar porciones del Salmo 119, porque yo quiero recordar la Palabra de Dios. Y yo no sé qué me pasa, pero algunas veces cuando llego al versículo 16 una y otra vez veo que no puedo recordar ese versículo. Y ese es el que dice “yo no olvidaré tu palabra”. Y yo sólo me río de mi misma y digo, “Oh si, es ese mismo que habla de recordar la Palabra de Dios”.

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.” (versículo 93)

“Pequeño soy y despreciado, mas no me olvido de tus preceptos.” (versículo 141)

Al hablar de recordar la Palabra de Dios, es un buen momento para mencionar la memorización de las Escrituras. Nosotros tenemos un plan de memorización de las Escrituras aquí en Aviva Nuestros Corazones. Si estás interesada en conocer más sobre esto visita nuestra pagina web AvivaNuestrosCorazones.com. Pero querrás recordar la Palabra de Dios, recuérdala siempre.

Número cinco: otra respuesta es que nosotras debemos volvernos a la Palabra de Dios en vez de alejarnos de ella. Escucha estos versículos:

“Los soberbios me insultaron en gran manera, sin embargo, no me he apartado de tu ley.”(versículo 51)

“No me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado.” (versículo 102)

“Los impíos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.” (versículo 110) [Para no alejarme de tu ley]

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.” (versículo 59)

Como dijimos en la última sesión, ese es un versículo que habla de arrepentimiento. Habla de considerar mis caminos y luego volver mis pasos hacia los decretos de Dios. Si yo he estado yendo en otra dirección, me doy la vuelta y me dirijo hacia Dios. Así que vuélvete hacia los caminos de Dios en vez de alejarte de ellos.

Número seis: ¡Canta!

“Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (versículo 54)

Cuando leo ese versículo pienso en dos personajes del Nuevo Testamento en dos recuentos distintos. El primero es el de  Pablo y Silas en Hechos capítulo 16 cantando en una prisión en Filipos. Estaban cantando himnos a Dios a medianoche cuando habían sido golpeados, perseguidos y torturados por su fe. Ellos estaban cantando himnos, “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

Y luego pienso en esa escena al final de la última cena antes de que Jesús saliera camino a Getsmaní para luego ir a la cruz. Las Escrituras nos dicen que ellos cantaron un himno y luego salieron. Ellos probablemente cantaron un himno de los Salmos. “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.” (versículo 172)

Hace poco tiempo me encontré con un recurso muy bueno. Se trataba de una mujer que quería memorizar el Salmo 119 con sus dos hijos más pequeños. Ella es músico, y escribió una canción para cada una de las ventidos estrofas de ocho versículos cada una del Salmo 119. Usó melodías pegajosas. Es una buena forma de memorizar las Escrituras.

Ella usó esto para ayudar a sus hijos a memorizar el Salmo 119. Tal vez has escuchado la frase que dice “Lo que se aprende en canción se recuerda por montón”. Ahora bien, no tienes que cantar el Salmo 119, pero canta canciones que traigan a tu mente la Palabra de Dios, los caminos de Dios. Canta Su palabra porque todos sus mandamientos son justos.

Número siete: otra respuesta a la Palabra de Dios es meditar en la Palabra de Dios. Ahora, sólo quiero mencionar este punto rápidamente porque quiero durar la mayor parte de una sesión en nuestro próximo programa hablando acerca de la meditación. Pero solo algunos versículos:

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (versículo 97)

Vamos a volver a esto porque es una forma clave en la que debemos responder a la Palabra de Dios.

Número ocho: Y realmente quiero detenerme en este concepto por un tiempito. Nosotras debemos guardar la Palabra de DiosCreo que es veinte nueve veces, si conté correctamente, que el Salmo 119 habla de guardar la Palabra de Dios. No solo conocerla, pero guardarla, obedecerla. Es la idea de guardar un pacto. Estamos en una relación de pacto con Dios. Él guarda Su pacto con nosotras, y nos llama a nosotras a guardar ese Pacto con Él.

“Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!” (versículo 2)

“Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.’ (versículo 4)

‘Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!” (versículo 5)

“Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.” (versículo 8)

“Enséñame, oh SENOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (versículo 33)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (versículo 34)

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SENOR, y guardo tu ley.” (versículo 55)

“Esto se ha hecho parte de mi: guardar tus preceptos.” (versículo 56)

“El SEÑOR es mi porción; he prometido guardar tus palabras.” (versículo 57)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (versículo 60)

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.” (versículo 67)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (versículo 69)

“Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” (versículo. 167)

“Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.” (versículo 168)

Ahora, tal vez estés pensando, “¿Podías haber leído solo uno de esos versículos y hubieras logrado establecer el punto? ¿Por qué leer todos estos versículos?” Bueno, no leí los veinte y nueve. Pero tú sí necesitas leer los veinte y nueve. ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, que debemos obedecer Su Palabra?

Esto me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy haciendo? ¿Cuántas relaciones rotas tengo que no he tomado la iniciativa de restaurar? Yo sé que la Palabra de Dios dice que debo perdonar. ¿Dónde estoy guardando amargura en mi corazón? Yo conozco la Palabra de Dios; ¿La estoy guardando?  No es suficiente con solo conocerla.

Tener un corazón dispuesto a obedecer la Palabra de Dios es una evidencia de que le pertenecemos. Para un hijo de Dios, la obediencia no es una carga, es un deleite. Y nota que no estamos solamente hablando de comportamiento aquí. Estamos hablando de obedecer a Dios con todo nuestro corazón. Se trata de obediencia de corazón; de tener un corazón recto. Y leemos eso siete veces en el Salmo 119.

Tenemos un compromiso de guardar el Pacto de Dios, recuerda esto: Es nuestra respuesta racional a Su carácter guardador de pactos. ¿Recuerdas Éxodo capítulo 34? Si has leído Éxodo—si no lo has leído estarás leyéndolo en este año estoy segura. Dice “Él es un Dios que guarda misericordia a millares”. Él guarda Su pacto. Cuando Él entra en una relación de pacto con nosotras, una de las marcas de que estamos en ese pacto con Él es que tenemos un corazón dispuesto a guardar Su Palabra.

Pero déjame recordarte, y he intentado decir esto repetidas veces a través de esta serie porque estamos enfocándonos mucho en la ley del Antiguo Testamento…  Necesitamos ver el contexto completo de todas las Escrituras, las cuales nos recuerdan que solo Cristo pudo guardar perfectamente la ley de Dios. Y es por esto que necesitamos Su gracia que nos salva y el poder de Su Santo Espíritu que nos capacita para hacer lo que no podemos hacer apartadas de Su poder.

No podemos guardar la Palabra de Dios, no podemos obedecer esto, no podemos hacer lo que dice el Salmo 119 veinte y nueve veces. No podemos guardar la palabra de Dios a menos que Dios nos guarde a nosotras. Y gracias a Dios que Él si nos guarda. Judas 24 dice, “Y a aquel que es poderoso para guardarnos sin caída…” Él nos guarda para que nosotras podamos guardar Su Palabra.

Jesus oró en Juan capítulo 17,

“Padre Santo, guárdalos en tu nombre…y los guardé…guardalos del maligno.” (vv. 11, 12, 15)

Él nos guarda, Él vive en nosotros y es por eso que podemos guardar Su ley.

Y entonces un concepto más, el número nueve, nuestra respuesta a la Palabra de Dios : debemos compartirla con otros.

“He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca.” (versículo 13)

“Hablaré también de tus testimonios delante de reyes, y no me avergonzaré.” (versículo 46)

El Salmo 119 es un salmo muy personal. Lo escribió un salmista que usa la palabra “yo” una y otra vez. “Yo guardaré” “Yo obedeceré” “Yo…” Es entre él y Dios. Esta es una oración así que es una conversación de su alma con Dios. Es una caminata individual con Dios que por cierto es un recordatorio de que tú puedes caminar con Dios y Su Palabra aunque nadie más a tu alrededor lo esté haciendo.

Pero también hay un sentido corporativo en el salmo; una dimension corporativa que sale a relucir varias veces en el Salmo 119. Quiero cerrar señalándote tres de esos versículos.

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

Este no es solo un caminar individual, es eso, pero es también un caminar con creyentes que piensan y sienten igual también. El salmista piensa en otros que como él tenían un corazón dispuesto a guardar la Palabra de Dios. Es un recordatorio de que no estamos solas en este camino. Algunas veces puedes sentir que estás sola. Puede ser que seas la única persona creyente en tu familia o en tu lugar de trabajo. Puedes sentir que eres la única persona en tu iglesia que tiene un corazón comprometido con seguir a Dios y Su Palabra, pero recuerda, hay otros. Hay otros que están contigo en este peregrinar, que le buscan, que están caminando el mismo camino. Tú eres parte de una comunidad de fe. Nos necesitamos unas a otras. Somos verdaderos seguidores de Cristo, “Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos”

Los verdaderos seguidores de Cristo están caracterizados por un temor del Señor, por un corazón amante de Su Palabra y por un caminar obediente. Tenemos esas cosas en común independientemente de muchas otras diferencias que podamos tener, y somos atraídas hacia otros que son de una misma mente y un mismo corazón con nosotros.

Ahora mira el versículo 74,

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.”

Cuando tú obedeces la Palabra de Dios, no solo tú eres bendecida sino que otros creyentes que te ven tomar la Palabra de Dios en serio son animados y retados. Ven el fruto de la Palabra de Dios en tu vida y su vida es bendecida como resultado de eso. “Que los que te temen me vean y se alegren, porque espero en tu palabra”. ¿La vida de quién será animada este año porque tú  has tomado la Palabra de Dios en serio, porque has esperado en la Palabra de Dios?

Y luego el versículo 79,

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.”

Creo que eso sugiere que nuestras vidas pueden hacer a otros hambrientos por la Palabra de Dios. ¿Quiénes quieren conocer a Dios mejor porque han estado alrededor tuyo? Y esa es la razón, por cierto, por la que quiero animarte a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y dejar tu comentario. Es un lugar donde puedes interactuar con otras y compartir lo que Dios te está enseñando con personas que temen al Señor, y que aman Su palabra. Allí puedes involucrarte, compartir lo que estás aprendiendo.

El verano pasado hice un reto de leer la Biblia en 90 días y me uní a un pequeño grupo en Facebook que lo estaba haciendo junto conmigo. Nos hacíamos preguntas unas a otras. Recuerdo cuando una señora llegó a un pasaje en particular que era muy difícil de entender, ella dijo, “¡Explíquenme esto! ¿qué significa?” Y pudimos interactuar unas con otras. “Aquellos que aman al Señor hablaban frecuentemente de Él  unos con otros” dice Malaquías.  Así que hemos provisto un medio donde puedes hacer esto. Puedes interactuar con otras y compartir lo que Él te está enseñando.

Gracias, Gracias, Gracias Señor, por Tu Palabra. Wao, ¡es tan preciosa, tan preciada! Y queremos ser mujeres que buscan Tu Palabra, que la conocen, que la memorizan y meditan en ella, que se vuelven a ella, que la recuerdan, que cantan acerca de ella, que la eligen y ponen su corazón en ella. Queremos ser mujeres que guardan Tu palabra y la comparten de la abundancia de su corazones con otros.

Solo piensa en todas las cosas que hablamos cuando nos juntamos con otras personas. ¿No sería algo increíble que Tu Palabra sea una parte fundamental de lo que compartimos en nuestras redes sociales? ¿No sería grandioso que hagamos eso alrededor de Tu Palabra? Así que Señor, ayúdanos a no esperar que otros lo hagan sino a liderar el camino, a iniciar este camino. Que nuestras vidas dirijan a otros a tener hambre de Ti, oro en el nombre de Jesus, Amén.

Leslie: Esa es Nancy Leigh DeMoss en la serie Vivifícame conforme a Tu PalabraLa serie se basa en el Salmo 119. Nancy, tu mencionaste el foro al que las mujeres pueden unirse en AvivaNuestrosCorazones.com, y ese no es el único recurso que estamos haciendo disponible al animar a las mujeres a leer la Palabra de Dios en este año 2014 que recién inicia.

Nancy: Así mismo es, Leslie. Queremos hacer todo lo que podamos para animar a las personas en este reto de lectura bíblica diaria. Me siento tan apasionada por animar la gente a leer la Biblia cada día. Y en AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás toda una selección de planes de lectura de la Biblia que puedes evaluar. Elige el que mejor se acomode a tus necesidades, y luego puedes usarla para seguir ese plan en el transcurso de este año. También apreciaríamos que tomes un momento para dejarnos saber que aceptas este reto de leer la Biblia diariamente.

Leslie: A medida que te propones leer más la Biblia en el 2014, no necesariamente necesitas más fuerza de voluntad. ¿Qué es lo que necesitas entonces? Bueno, Nancy hablará sobre eso en el próximo programa de  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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 6/10 – No hay camino intermedio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 6/10 – No hay camino intermedio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-hay-camino-intermedio/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que es muy común encontrarse con gente que anda perdida por la vida, sin propósito alguno.

Nancy Leigh DeMoss: Muchas personas que están escuchando el sonido de mi voz en este programa de seguro van a caminar así durante este año que comienza—mirando hacia atrás con pesar, algunas con vergüenza, algunas quizás diciendo,  “¡cómo desperdicié el año pasado!” A ti te digo, no tienes por qué desperdiciar este año.

Leslie: Esto  es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa compartiendo enseñanzas basadas en el Salmo 119. La serie se llama Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Bueno, tal como hemos estado compartiendo en los últimos días, estamos animando a nuestras oyentes a tomar el reto de leer la Biblia diariamente este año.

Yo  imagino que, como hijas de Dios, tenemos la buena intención de hacerlo, pero a veces no tomamos la iniciativa ni hacemos el compromiso, no programamos estrategias con la intención de lograrlo.

Siendo la vida espiritual como es, no es factible simplemente seguir hacia adelante como por inercia. La realidad es que nunca permanecemos en el mismo lugar; si no estamos creciendo, estamos echando hacia atrás.

Así que, ¿Te gustaría crecer espiritualmente durante este año? ¿Te interesaría profundizar en tu relación con el SEÑOR?  ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría? ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría, más de Su gracia, más de Su poder, más de Su presencia en tu vida?

De acuerdo, si respondes, “No,”  entonces te pregunto, “¿Realmente conoces al SEÑOR?” Pero si me respondes, “Sí”, entonces te pido, por favor, que te propongas en tu corazón tomar el reto de la lectura bíblica diaria”.

Ahora, si tomas ese reto,  simplemente estarás afirmando lo siguiente: “Por la gracia de Dios, me propongo leer mi Biblia cada día durante este año 2014”. No te estoy diciendo cuánto debes leer, ni cuán larga debe ser la porción, solo que cada día, en algún momento del día, pases tiempo leyendo la Palabra de Dios.

Volvamos a reconsiderar el Salmo 119, el cual estudiamos desde las primeras semanas del año. No estamos estudiando versículo por versículo; sino que estamos analizando los temas. Y te estarás preguntando ¿Cómo es que Nancy escoge y desarrolla los temas de un pasaje bíblico como el Salmo 119 que contiene 176 versículos? ¿Cómo escoge qué enseñar?

Te voy a dar unas pistas para tu propio estudio bíblico: He estado leyendo el Salmo 119 una y otra y otra vez durante semanas. Te animo a que durante el curso de este estudio, tú también lo leas. Al ser tu tutor el Espíritu Santo, verás como tú notas aún más detalles que yo.

Pero, una de las cosas sobresalientes que he notado es que la palabra “c-a-m-i-n-o”, o “caminos”, “veredas” aparece muchas veces en el Salmo 119. Eso me llamó la atención después de haberlo leído un sin número de veces. Y me pregunté ¿Por qué insiste en hablar de “caminos”? Así que hice una búsqueda rápida con la ayuda del internet y la página  www.Biblegateway.com

Simplemente escribí la palabra “camino” en el Salmo 119 y apareció el listado de versículos que la incluían. Luego las clasifiqué en tres categorías.

Y de esa clasificación quiero ahora hablar—de esos diferentes usos de la palabra camino. Porque de eso se trata, realmente, de meditar en la Palabra de Dios; esto nos revela detalles que uno no ve en una simple lectura casual.

Ahora bien, en el Salmo 119 vamos a encontrar dos caminos contrastantes, dos veredas opuestas que la gente puede tomar, y que de hecho toma. Cuando somos confrontadas con una decisión, la elección que hagamos hace una diferencia; es importante.

Un camino, una vereda, conduce a la vida. El otro camino conduce a la muerte. No hay una vereda en el medio. No existe un camino intermedio. O seguimos una vereda o la otra.

Ahora, deseo empezar examinando el camino de Dios, y esto se distingue fácilmente en el Salmo 119. Aquí hay múltiples referencias a los caminos de Dios. No hay otro lugar mejor para empezar—El camino de Dios.

Empezando en el versículo 1 del Salmo 119:

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto,  los que andan en la ley del SEÑOR!

No cometen iniquidad, sino que andan en Sus caminos.” (Verso 3)

Ahora, esta palabra camino que se usa en los versículos 1 y 3, solo significa “un camino, una vereda, un peregrinaje.” Confiere la idea de un caminito muy transitado, simboliza el curso de la vida de una persona, la trayectoria de una vida, la dirección de tu vida, el estilo de vida, la forma en que vives. La forma en la que te conduces es tu forma de vivir. Tu forma de vivir tiene que ver con la manera en que tú piensas, con la forma en que tú te comportas. Eso es tu vereda.

Bueno, Dios tiene un camino. Él tiene una forma en que se conduce a Sí Mismo. Tiene una forma de vivir, una forma en que Él funciona, tiene un carácter. Su forma es fiel. Nunca cambia. Él es verdadero a Sí mismo por siempre y siempre. Y así empezamos en este Salmo observando los caminos de Dios.

Y veremos en este salmo que el autor del salmo ama el camino de Dios, y está determinado a seguirlo y a abrazarlo. No cabe la menor duda al leer este salmo de que él ama el camino de Dios. Escucha estos versículos:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14)

“Meditaré en tus preceptos,  y consideraré tus caminos.”  (v.15)

“He escogido el camino de la verdad;  he puesto tus ordenanzas delante de mí.”(v. 30)

“Por el camino de tus mandamientos correré,  porque tú ensancharás mi corazón.” (v. 32)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (V 33)

De manera que el salmista dice, “Dios tiene un camino.  Yo amo la senda de Dios. Yo quiero andar en el camino de Dios. Deseo vivir mi vida de acuerdo a la manera de Dios”. Estas declaraciones son el corazón de este salmo.

Ahora también, vemos que hay otro camino, otra manera de vivir, y se refiere a él como el camino de mentira o el camino torcido. Dependiendo de la traducción, unas versiones dicen camino de mentira y otras dicen caminos torcidos. El salmista comenta sobre estos caminos falsos, y tú puedes notar que el salmista aborrece estos caminos de mentira—ya verás cuando leas unos versículos más adelante.

Él está determinado a rechazar esa ruta, esa vereda, o ese camino. Está  resuelto a evitar andar por ese camino.

Es interesante que cada vez que habla del camino de mentira o torcido, siempre está en contraste con los caminos de Dios que son verdaderos. De manera que estos caminos son tan opuestos como los polos. Los caminos de Dios, que tanto ama el salmista, son verdad. Y los caminos de mentira que tanto aborrece y quiere evitar, son falsos y torcidos. Puedes ver  ambos en muchísimos versículos. Un ejemplo es el versículo 29,

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley”.

“Yo no deseo ese camino falso; anhelo el camino verdadero”.

Ese camino de mentira, como lo dice la Biblia de las Américas, es un  camino torcido.  Cuando dice ‘caminos de mentira’ está haciendo referencia a algo que es falso. Son un engaño.  Es un estilo de vida totalmente opuesto a la Ley de Dios. De manera que el camino de Dios es el camino de la verdad. Los caminos de mentira son caminos opuestos, caminos que son contrarios a la verdad de Dios.

Así que el camino de Dios es el camino de verdad. Los caminos de falsedad son  opuestos, los que son contrarios a la verdad de Dios.

Observa lo que dice el versículo 101:

“De todo mal camino he refrenado mis pies,  para guardar tu palabra”.

¿Notas cómo hacen contraste los dos caminos?

Ahora búscalos en el versículo 104: De tus preceptos [este es el camino de Dios]  recibo entendimiento,   por tanto aborrezco todo camino de mentira [o sea, el camino opuesto].

En el versículo 128 vemos lo mismo:

Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas [el camino de Dios, dice él, es el correcto],   y aborrezco todo camino de mentira.

¿Ves esos dos caminos diferentes? Uno es verdadero; el otro es falso. Así que tenemos el camino de Dios que es el camino de verdad, el camino que el salmista quiere seguir, y tenemos el camino falso, el cual el salmista odia y se ha propuesto evitar.

Ahora bien, hace un momento dije que la palabra camino, cuando la rastreamos por todo el salmo 119, es usada en tres categorías diferentes. Hablé ya de dos veredas. ¿Cuál será la tercera categoría? Ya hablamos de los caminos de Dios. Hablamos de los caminos de falsedad y engaño—y lo corroboramos. Ahora bien, también hay referencias a “mis caminos”.

El asunto es: ¿Estamos siguiendo Sus caminos o los caminos de falsedad? Seguiremos uno o el otro. Dios, Su curso, Su vereda, Su trayectoria; o nuestros caminos que serán los caminos perversos y engañosos. No hay un camino intermedio. Estamos andando por algunos de los dos caminos en cualquier momento de nuestras vidas. Los caminos de Dios o los caminos de falsedad y engaño. Así que habla de “mis caminos” y el salmista desea seguir los caminos de Dios .

El versículo 5, por ejemplo:

¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!

Él dice,  “Quiero que mi camino sea Tu camino. Quiero que Tu camino sea mi camino”.

Versículo 9:

¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando  tu palabra.

Es la Palabra de Dios la que nos dispone a vivir en el camino de Dios.

Versículo 26:

“¡De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos!”

“De mis caminos te conté”— esta es una frase interesante, de hecho la NVI dice: Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. Y la RVC (Reina Valera Contemporánea) lo expresa así: Te he contado mis planes. Pienso que esto habla de un corazón honesto delante de Dios.

La gente que nos rodea ignora qué camino estamos siguiendo verdaderamente, pero Dios sí lo sabe, y desea que le confesemos  la verdad de nuestro proceder, de nuestros caminos. Donde hemos estado siguiendo caminos falsos y engañosos, Él quiere que seamos honestas al respecto, contárselo a Él. Eso es lo que significa confesar, decir lo que ya Dios sabe con respecto a mi corazón.  ¡Eso es una confesión!

¿Y tú? ¿Le has estado contado a Dios recientemente acerca de tus caminos? ¿Has sido honesta con respecto a cómo tus caminos no están siguiendo Su Camino, acerca de cómo has seguido el camino falso y engañoso?

Piensa sobre ese conflicto en el que te encuentras ahora mismo. ¿Necesitas confesarle a Dios que tu corazón se ha amargado con respecto a ese miembro de tu familia que te ha hecho daño o que ha obrado maliciosamente y te ha lastimado en alguna forma?

¿Existen algunas otras formas en que estés creyendo mentiras, que estés caminando en pos de caminos no verdaderos? Coméntale a Dios tus caminos, y luego pídele que te enseñe Sus caminos. Sé honesta con Dios.

Es aquí donde muchas de nosotras estamos viviendo una farsa. Estamos  simulando. Estamos viviendo simulando ser cristianas, “Oh, somos tan buenas cristianas”. Pero por dentro nuestros caminos no son consistentes con los caminos de Dios. Y me encanta esa frase del salmista. “De mis caminos te conté.” Es contarle a Dios la verdad de nuestros caminos.

Luego el versículo 59:

“Consideré mis caminos…”—quizás eso es lo que necesitamos

Hacer primero, considerar nuestros caminos.

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.”

¿No es eso una descripción de lo que es el arrepentimiento? Considero mis caminos. Deja de solo vivir por vivir, existiendo sin pensar, sin convicción o determinación, y empieza a vivir de forma intencional, pensando en tus caminos, contándole a Dios lo que realmente son, siendo honesta con Él, siendo honesta con los demás, con Su pueblo.

Y luego cuando consideres tus caminos, si ves que tus caminos no son consistentes con Sus caminos, entonces vuelve tus pasos para seguir por Su camino. Eso es el arrepentimiento, volverse, retornar, cambiar de dirección.

Verás, el salmista vive una vida bajo escrutinio. Él no va por ahí, la-la-la-ladi la, donde nos despertamos, vamos al trabajo, volvemos a la casa, y así día tras día. Mucha gente que está escuchando mi voz ahora mismo, va a caminar así este año. Y luego,  el año entrante, se encontrarán más viejas y más sumergidas en esas mentiras, un año más a tu manera y lamentando haberlo hecho así, algunas con vergüenza, otras, quizás solo con la sensación de “desperdicié el  año”. No tienes que desperdiciar este año.

Creo que insisto enfáticamente en esto porque en realidad me lo estoy predicando a mí misma. Yo divago tanto en tantas diversas formas que no creerías posible, pues no lo escuchas al sintonizar Aviva Nuestros Corazones. Tú me escuchas hablar en lo más apasionado de mi meditación. Pero tú no vives conmigo. Yo misma estoy considerando  mis caminos al estar trabajando en esto, al estar estudiando este pasaje. Y le estoy contando a Dios mis caminos. Estoy pidiéndole que me ayude a volver mi corazón y mis pasos hacia Sus caminos

Quiero vivir una vida examinada constantemente y marcada con toda intención que diga, “No solo voy a ver pasar el tiempo este año. Por la gracia de Dios, quiero seguir Sus caminos”.

El salmista dice en el versículo 168:

“Guardo tus preceptos y tus testimonios,  porque todos mis caminos están delante de ti.”

El hecho es que, sin importar que pienses en tus caminos o no, sin importar si le dices a Dios o no, Él conoce tus caminos.

  • Él sabe dónde estás divagando.
  • Él sabe donde has creído mentiras, donde has invertido en mentiras.
  • Él sabe dónde estás jugando con el pecado.   .
  • Él sabe donde has cedido totalmente a una adicción, a pecado.
  • Él conoce tus caminos.

Todos mis caminos están delante de Él.

Sería imposible decirte cuántos correos electrónicos recibimos de parte de las oyentes que son miembros de alguna iglesia y no obstante, tanto ellas como sus familiares o amigos se encuentran en caminos tortuosos, falsos y engañosos. Esta semana recibimos un correo de una mujer joven — mi corazón se derrama por ella. Ella dijo: “Tuve un hijo con un hombre, vivo con él. Sé que debo casarme, pero no puedo obligarme a hacerlo”.

Es algo más complicado de lo que puedo explicar, pero, dice ella, “Cada vez que mis pensamientos empiezan a meditar en Dios, siento que debo dar ese paso, pero no lo he hecho”. Podemos ver que ella está en medio de una batalla, y es un hecho, que Dios conoce los caminos de ella.

Tú pudieras estar dentro de una iglesia. La gente ahí pudiera pensar que te va de maravilla. Pero Dios sí sabe tu realidad, todos tus caminos están delante de Él. Él sabe. Piensa en tus caminos. Cuéntale a Dios tus caminos, y luego vuelve tus pies a Su Camino.

El salmista dice en el versículo 35: “Hazme andar por la senda de tus mandamientos. . .” La palabra senda es diferente de la palabra camino, aunque su significado es similar. Esa palabra senda viene de la raíz verbal pisar, pisar la vereda. Da la idea de ser una vereda vieja y muy pisada, no nueva. Ha estado pisada por viajeros previos o peregrinos que pasaron por ahí antes.

El versículo nos recuerda que no estamos solas en este viaje. Hubo otros peregrinos que han andado en pos de Dios antes que nosotras. Ellos han dejado la senda marcada. Han dejado sus huellas para que nosotras andemos sobre de ellas. Y nosotras estamos dejando huellas que otras seguirán.

¿Está mi vida marcando una vereda que anime a quienes vienen detrás de mí a seguir los caminos de Dios?

Jesús habló de estos dos caminos en Mateo capítulo 7 en el Sermón del Monte. Él dijo,

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Versos 13 y 14)

Otro recordatorio más, como los que hemos visto en el Salmo 119, de que existen solo dos caminos. Tenemos el camino de Dios, el camino de verdad, y tenemos el camino de los pecadores, el camino de mentira; el torcido. Estas dos maneras de vivir son polos opuestos, y rinden resultados opuestos para quienes los transitan.

El camino de vida, recuérdalo, no es el camino popular. Nunca encontrarás a las multitudes caminando por el camino de vida. No es un camino fácil. Al contrario, es difícil. Jesús advirtió que sería difícil. Necesitamos nadar en contra de la corriente. Debes ir contra la corriente. Es un camino angosto. No muchos encuentran este camino, pues prefieren sus propios caminos, el camino fácil. Prefieren el camino de mentira y de engaño en vez de tener que humillarse ante  la verdad de Dios. No quieren renunciar a su propio camino. No quieren confiar en Cristo.

Así que recuerda en última instancia, “Jesús es el Camino”. El Camino de Dios es SU Camino. Él dijo Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Un principio que conviene recordar es que: nunca encontrarás la senda de vida por tu propio esfuerzo, en tus propios pensamientos, o en tus mejores intenciones. Solamente la encontrarás en Cristo, y eso significa abandonar tu propio camino, tus propios caminos falsos y torcidos para abrazar a Cristo y Su Camino. De hecho, ¿Cómo fue conocida la Iglesia del primer siglo? Como el Camino. Ese término se usa frecuentemente en el Libro de  Hechos de los Apóstoles al referirse al cristianismo. ¿Recuerdas la niña poseída por el demonio en  Hechos 16? Está escrito que ella les perseguía gritando, “Estos varones son siervos del Dios Altísimo, quienes les proclaman el camino de salvación.”

El camino de Dios es el camino de salvación, siempre será opuesto por Satanás. No es el camino fácil. Es el camino de la fe en Cristo, un camino de negarte a ti misma y de seguirlo a Él.

Al pensar en tus caminos, ¿Podrías ser honesta?  ¿Estás caminando en Sus caminos? O  ¿Estás caminando en caminos torcidos y de  mentira? La senda que escojas determinará  todo en tu vida— tus actitudes, tus valores, tus prioridades, la manera en que manejas el dinero, como tratas a la gente, la manera en que usas tu tiempo libre, las decisiones que tomas.

De ahí que el salmista diga, “He determinado mis ojos a fijarse en Tus caminos. He escogido el camino de fidelidad”.

Oh Padre, como deseo pedirte que Tú provoques a muchas, muchas de nuestras oyentes a unirse al salmista y declarar, “Voy a fijar mis ojos en Tus caminos”.

Quizás tú quieras ahora mismo, y desde tu corazón decir, “Oh Señor, fijaré mis ojos en Tus caminos. He escogido el camino de la fidelidad a Ti oh Señor, escojo a Cristo. Escojo la verdad. Escojo seguirte a Ti. Escojo Tu camino.

Si tan solo pudiera  animarte a que te des cuenta de que al tú escoger a Cristo y Su camino, tú estás escogiendo el camino de vida, el camino del gozo, el camino de paz, camino de la vida abundante que Jesús vino a dar.

Gracias, Señor. Tus caminos son buenos y son verdad, y con todo nuestro corazón decimos, “Escogemos Tu Camino”. Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándonos lo que sería vivir este año de una manera intencional, con un propósito. Ese mensaje forma parte de una serie basada en el Salmo 119 titulada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy, sé que hay muchas mujeres que están entusiasmadas en cuanto a  vivir sus vidas de manera intencional en este año que se avecina.  Están ansiosas por comenzar el reto  que tú has descrito en estos programas. ¿Puedes recordarnos de qué se trata el reto?

Nancy: Con muchísimo gusto Leslie. Es realmente sencillo: estoy pidiéndole a cada oyente— así mismo, a cada oyente— hacer un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día en el año 2014. Y estoy convencida de  que ese pequeño reto y ese pequeño compromiso de tu parte va a ser radicalmente transformador en tu vida, y en la mía.  Ese es el compromiso que hago en mi corazón, de guardar la Palabra de Dios en mi corazón y en mi mente cada día de este año.

De nuevo, quiero animarte a aceptar el reto de leer la Biblia cada día durante este año; que hagas el compromiso de escudriñar la Palabra de Dios y de atesorarla en tu corazón.

Déjanos saber si aceptas este reto. Entra a AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos una nota debajo de la transcripción de este programa. Cuando entres a nuestra página encontrarás un sinnúmero de recursos que te ayudarán con este desafío. Te ofrecemos diversos planes de lectura de la Biblia—dependiendo de la velocidad con que desees leer, qué tanto quieres leer, el enfoque que buscas darle a tu estudio, y demás.

Leslie: Bueno,  el Salmo 119 menciona la importancia de guardar y obedecer la Palabra de Dios. De hecho lo menciona 29 veces. Nancy sugiere que haríamos mal si ignoramos tan insistente mensaje.

¿No creerías tú que si Dios te dice algo 29 veces en un capítulo—eso significa que necesitamos guardar y obedecer Su Palabra—es porque a veces guardamos pero no obedecemos lo que ya sabemos o entendimos?

Escucha más sobre esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-tener-un-corazon-sin-distracciones/

Nancy Leigh DeMoss: Me llamó la atención algo que el pastor oraba en la iglesia a la que tuve el privilegio de asistir el domingo pasado…

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: En su oración pastoral él dijo, “Que podamos adorarte con la atención de nuestra mente y con los  afectos de nuestro corazón”. Solo me detuve y anoté eso. Y pensé, ¡Sí! Que podamos adorarte, que podamos buscarte con la atención de nuestra mente y con los afectos de nuestro corazón”.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Estamos viendo el Salmo 119, el capítulo más largo de la Biblia. No iremos versículo por versículo a través del mismo, sino que solo miraremos algunos temas, algunas meditaciones sobre el Salmo 119 al comenzar este nuevo año. Queremos empezarlo en la Palabra de Dios y queremos continuar en ella todos los días durante todo el año.

Una de las cosas que me sorprende acerca de este salmo es que no es sólo un tratamiento intelectual o teológico de la Palabra de Dios, sino que vibra con intensidad y con pasión. Cuando estoy estudiando la Palabra de Dios o meditando en ella busco temas recurrentes o pensamientos o ideas y eso es algo que no puedes perderte en este salmo. Existe esta pasión intensa por Dios. Es como si cada parte de su ser está comprometida y no puedes perderte el sentido de profundo amor y anhelo y deleite que el salmista tiene por Dios y por Su Palabra. De hecho, amor y anhelo y deleite son 3 palabras recurrentes en este salmo. Él dice, “Mi corazón teme tus palabras. Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín. Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley”. (Versículos 161-163)

Miremos algunas de las frases que describen esa pasión. Cinco veces él habla en el salmo acerca de tener un corazón íntegro —la totalidad del ser de una persona, emociones, pensamientos y voluntad. Él dijo, “Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. (v.10) Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (v.34)

Nota el énfasis sobre el corazón. No es suficiente con solo obedecer la Palabra de Dios, él quiere hacerlo con todo el corazón. Y luego, escucha palabras como estas… él dice en el versículo 31, “Me apego a tus testimonios; SEÑOR, no me avergüences.” No hay falta de entusiasmo aquí. Me estoy aferrando a tus testimonios Señor, me apego a ellos, estoy aferrándome a ellos. Versículo 32, “Por el camino de tus mandamientos correré, porque tú ensancharás mi corazón.” O como dice otra traducción, “Me apresuro a buscar tus mandamientos.” (DHH)

No hay nada poco entusiasta en este hombre. No hay languidez en su acercamiento a la Palabra. Él no ve la Escritura como algo aburrido. Me apego a ellos, por el camino de tus mandamientos correré. Luego él habla seis veces sobre el anhelo. “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.”  Me detengo cada vez que llego al versículo 20; Pienso, “¿Es este hombre real, de verdad?” “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.” ¿Te imaginas a uno de tus hijos adolescentes diciéndote esto? ¡Mamá! Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo”. (Risas)

Es real porque él ve en la ley de Dios y en los mandamientos de Dios una expresión del corazón de Dios y de su carácter. Él dice, “Dios —te amo, te anhelo en todo tiempo.” Versículo 40, “He aquí, anhelo tus preceptos.” Versículo 82, “Mis ojos desfallecen esperando tu palabra.” Versículo 131, “Abrí mi boca y suspiré, porque anhelaba tus mandamientos.” Aquí hay una pasión y por supuesto el anhelo es por Aquél que se revela en su Palabra.

Y luego vemos esa pasión junto al concepto de temor y reverencia. Versículo 120, “Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.” Hay pasión aquí, temor, hay reverencia. Luego hay un intenso dolor y angustia cuando se da cuenta que la ley de Dios se quebranta o se ignora. Escucha estos versículos: “Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos que abandonan tu ley. (Versículo 53) Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136) Estaba pensando nuevamente sobre esto esta mañana…“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley”—¿Cuándo fue la última vez que lloraste cuando alguien excedió el límite de velocidad? ¿Rompió eso tu corazón?

Bueno, no nos sentimos de esa manera acerca de las leyes humanas y el problema es que la mayoría de nosotras no nos sentimos así sobre las leyes de Dios tampoco. Pero el salmista no solo ama la ley, sino a Aquél al cual la ley le pertenece y a cuyo carácter refleja. Así que él dice, “Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (v.139) Pasión, pasión, intensidad.

Y aquí hay otra pasión que surge…el odio por todo lo que es contrario a la ley de Dios. Ahora, odio es una palabra que no queremos usar a la ligera o con facilidad pero el salmista la usa varias veces en el salmo. “De tus preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino de mentira.” (v.104) La palabra aborrezco aquí significa odiar violentamente. Es un odio intenso. Esto no es algo sobre lo cual él se siente indiferente. Él se siente muy firme acerca de esto. “Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.” (v.128) Versículo 163: “Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley.” Este es un hombre que se siente muy firme sobre la Palabra de Dios y que odia todo lo que es contrario a ella.

Por otro lado, él tiene este feroz y ardiente amor por Dios y por Su Palabra. Escucha estos versículos: Versículo 47: “Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.”  Versículo 97: “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Versículo 167: “Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” Yo amo Tu Palabra.

Así que en este salmo vemos la belleza y la hermosura de la ley de Dios. El escritor la ama; él se deleita en ella, él se aferra a ella y es un recordatorio de que los israelitas no vieron la ley de Dios como restrictiva. Ellos la vieron como liberadora. Ahora, algunos de ustedes han empezado un nuevo viaje a través de la lectura de la Biblia este año. Te gustaría hacer eso en enero y estás en Génesis ahora mismo pero vas a llegar a Éxodo y a Levítico en poco tiempo, y vas a enredarte,  y vas a pensar, “¿Cómo ellos toleraban leer todas estas cosas?” Eso era todo lo que ellos tenían para leer… y cuando el salmo fue escrito, bueno, ese fue uno de los primeros 5 libros de la Biblia. ¡Que difícil es esto! Pero ¿sabes qué? Los judíos amaron la ley de Dios. Ellos la consideraron liberadora. Ellos vieron que esta era la manera para experimentar la bendición de Dios.

Ahora, ellos tenían que darse cuenta de que ellos no podían guardar la ley de Dios; que ellos estaban desesperadamente necesitados de un Salvador. Solo Cristo cumplió siempre, perfectamente, la ley de Dios pero ellos vieron que la ley fue una buena dádiva y misericordia del corazón de un Dios amoroso, a pesar del hecho de que no puede salvar debido a nuestra incapacidad para guardarla.

Experimenta la belleza de la ley de Dios y  la depravación de nuestros corazones y nuestra inclinación a alejarnos de la ley de Dios. Ahí es cuando tu corazón es quebrantado y dices, como Pablo dijo en Romanos capítulo 7, “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” Y luego viene el Evangelio. Las Buenas Nuevas de que Cristo cumplió la ley de Dios y puede cumplirla en nosotros.

Bueno, me estoy adelantando a la próxima sesión pero quiero que veas la pasión que tenía el salmista; el amor por la ley de Dios. Ahora, cuando se habla de odiar el pecado y de amar las leyes de Dios y de amar Su santidad, al leer este salmo se nos recuerda esto, y quizás te encuentres, como yo, diciendo, “Yo no tengo ese tipo de pasión,” y te das cuenta de que nos hemos convertido en aburridas.

Nos hemos vuelto insensibles. La mayoría de nosotras no odiamos el pecado ni amamos la rectitud, de la forma en que el salmista lo hizo— de  la misma forma que Jesús lo hizo. En Hebreos capítulo 1 dice: “Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Así que el mundo nos dice “si disfrutas el mal y te alejas de la santidad entonces serás feliz”. Pero no es así. La mayor alegría llega a aquellos que aman la justicia y que odian el mal. Pero, muchas veces no tenemos ese tipo de pasión.

Aquí hay más de esa pasión. Él habla sobre deleitarse a lo largo de todo este salmo — 10 veces. “Deleitarse” o algunas traducciones dicen regocijarse en la ley de Dios, “Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14) “Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.” (v.16) “Tus testimonios son mi deleite.” (v.24) “Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.” (v.35) O como dice una traducción “En ella está mi felicidad.” (DHH). Esa palabra significa tener su corazón fijado en algo. Es el deleite, el anhelo de su corazón y el salmista dice, “Eso es lo que siento acerca de tus mandamientos oh Dios”.

Piensa acerca de las cosas que deleitan tu alma y pregúntate, “Los deleites del mundo, ¿están ahogando mi deleite en la Palabra de Dios? O ¿está mi amor y mi deleite por la Palabra de Dios ahogando todos los demás placeres terrenales?” Este tipo de deleite en la ley de Dios es un reflejo del corazón de Cristo. Leemos este salmo mesiánico, el Salmo 40, hablando de Cristo donde dice: “Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está dentro de mi corazón.”

Jesús se deleitaba en hacer la voluntad de Su padre y cuando Su Espíritu vive en nosotras, nos deleitaremos en hacer la voluntad de nuestro Padre. Así que vemos en el corazón del salmista, vemos el corazón de Cristo, no una actitud compulsiva sobre obedecer a Dios sino una actitud de deleite, deleite en la Palabra de Dios; un deleite para hacer Su voluntad.

Ahora, al hablar sobre las diferentes palabras que describen la pasión que el salmista tenía, su intenso amor y su deleite por la Palabra de Dios, el odio hacia todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, su anhelo, su dolor y su angustia cuando la ley de Dios es quebrantada o ignorada…Encuentro que quiero hacerme un chequeo del corazón  y dejar que el Señor busque en mi corazón mi actitud hacia la Palabra de Dios. ¿Cómo es tu actitud hacia la Palabra comparada con la del salmista? ¿La tratas a la ligera? ¿Casualmente? ¿O tiemblas ante la Palabra de Dios y le das el peso que se merece?

Realmente me entristece y a veces me enferma ver cuán fácilmente en nuestra cultura y en nuestras iglesias y a veces en mi propio corazón, tenemos esta visión casual hacia las Escrituras. El salmista tenía una actitud de reverencia por la Palabra de Dios. Temblando ante la Palabra de Dios, dándole peso. ¿Tienes un hambre intensa por la Palabra de Dios como el salmista o tienes muy poco apetito por conocer más de la Palabra de Dios?

¿Cuándo la lees, la lees superficialmente, una lectura rápida que haces por encima o acaso meditas y fijas los ojos en ella? Cuando lees la Palabra de Dios o la escuchas siendo leída, ¿te distraes? ¿Divaga tu mente o te concentras en la Palabra? ¿Te aburres cuando escuchas la Palabra de Dios o cuando la lees? ¿O amas leer la Palabra y escuchar su lectura?

De manera que, en lo personal, yo misma he reflexionado al meditar en el Salmo 119, y me he preguntado, “¿Cómo perdemos ese deleite? ¿Cómo nos insensibilizamos a las bellezas de la Palabra de Dios? ¿Y cómo podemos cultivar un mayor deleite?”

Y ahora quiero pasar los últimos minutos reflexionando acerca de esas preguntas contigo así como las he reflexionado conmigo misma. Y permíteme sugerir que no tendremos ese tipo de deleite por la Palabra de Dios que leemos en el Salmo 119 si pasamos cada minuto libre de nuestras vidas en otras cosas que no sean la Palabra de Dios. He aquí algunas de las cosas que encuentro son ejemplos de lo que eclipsa el deleite por la Palabra de Dios en muchas de nuestras vidas: Facebook, Twitter, la televisión, la radio, las películas, el iPod, los juegos de computadora, los juegos de vídeo, los amigos, la tecnología, los medios de comunicación social, las personas… ¿estamos usando estas cosas reflexivamente o sin pensar? Me he dado cuenta que mi iPhone es un arma de doble filo, por ejemplo.

Sí me ayuda a hacer muchas cosas más rápidamente, y más convenientemente que lo que podría hacerlo si no lo tuviera. Es increíble lo mucho que puedes ver y hacer, aun en el medio de la nada, y obtener respuestas… Así que obtienes muchos beneficios si lo usas correctamente. Pero he encontrado que a veces se convierten en una herramienta para distraerme de mi amor por Cristo y de Su Palabra.

Ahora bien, no es la cosa en sí que es pecado o que sea malo, sino la manera en que usamos algunas de estas cosas y si la estamos usando instintivamente y sin pensar. Si entras a tu carro, prendes la radio, entras a tu casa y prendes la televisión; vas a tu ordenador y revisas tus correos a cada momento, en cada oportunidad que tengas. Algunas personas lo hacen todo el día y noche y yo he sido una de ‘esas personas’ algunas veces…

Si nos estamos acercando a las cosas del mundo por instinto, irreflexivamente, nuestro corazón va a perder el apetito por la Palabra de Dios. No vamos a cultivar ese deleite. Y en este salmo quiero que veas los versículos 36 y 37. Yo veo dos cosas que nos impiden y a menudo me impiden a mí tener un deleite cada vez mayor por Dios y su Palabra. La primera la veo en el versículo 36. Y es un corazón dividido y la segunda en el versículo 37 y es un corazón distraído…veamos estas dos cosas.

El versículo 36 del Salmo 119 dice: “Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta.” El salmista ora acerca de tener un corazón dividido.  Él quiere que su corazón se vuelva hacia los testimonios de Dios y no a las ganancias deshonestas. La versión de la Reina Valera del 60 dice avaricia. ¡Son simples cosas!… cosas que roban nuestro afecto por Dios, afectos equivocados, prioridades equivocadas. Me recuerda a Lucas capítulo 8 donde Jesús dice “…las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida pueden ahogar la Palabra de Dios como las espinas pueden ahogar la Palabra de Dios en nuestras vidas y nos volvemos sin fruto.”

Y no siempre son cosas malas, son solo cosas en las cuales nos estamos enfocando más que en Dios. Tengo un ejemplo de este domingo anterior. Me estaba preparando para ir a la iglesia… estaba jugando con mi cabello y mi ropa y ambos me estaban tomando demasiado tiempo. No pude conseguir que mi pelo quedara en la forma que quería que se viera, no podía descifrar lo que quería vestir que me hiciera sentir bien y simplemente pase demasiado tiempo en ambas cosas…diciendo “¿A quién estoy tratando de complacer?” Y me di cuenta de que estaba tarde para la iglesia, con un corazón no preparado…Es decir, solo fue un momento en el tiempo. Ok, no nada es devastador… No es que caí en un gran pecado pero me di cuenta, porque estaba reflexionando en este pasaje, que estaba persiguiendo la ganancia egoísta en lugar de inclinar mi corazón hacia los testimonios de Dios en ese momento.

Ahora si haces esto con mucha frecuencia vas a encontrar un corazón que se inclina hacia lo que es temporal y no hacia lo que es eterno. Un corazón dividido… mi corazón estaba dividido. Me preocupaba más sobre cómo lucía que lo que me preocupaba  la condición de mi corazón y mi afecto por Cristo. Un corazón dividido.

En el versículo 37, tenemos un corazón distraído. “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en tus caminos.” Aparta mis ojos de mirar la vanidad… He sido llevada de vuelta a esta frase una y otra y otra vez en las últimas semanas y aún lo necesito. Cosas vanas. Esa palabra en la versión Reina Valera del 60 se traduce como vanidad, vacío. He aquí una definición que leí de esa palabra: “Cualquier cosa que decepciona la esperanza que descansa sobre ella.” Algo que no tiene sustancia, irreal o sin valor material o moral. Todo lo que es temporal en comparación con lo eterno y el mundo tiene estos placeres corrientes y temporales que empuja hacia nosotros todo el tiempo pero la Palabra de Dios tiene placeres eternos que quiere que disfrutemos por toda la eternidad. Así que, el salmista dice, “¿Estoy siendo distraído por las cosas sin valor? Entonces oro a Dios para que aparte mis ojos de mirar las cosas sin valor y me de vida en sus caminos.”

De nuevo, voy a ilustrar esto en mi propia vida. No comparto esto como un ejemplo a seguir. Lo comparto como una advertencia para ti y para mí. En un fin de semana reciente, otra vez mientras estudiaba el Salmo 119, tenía mi ordenador portátil, y estaba rodeada de libros mientras estudiaba el Salmo 119… al mismo tiempo, estaba viendo un debate político en mi computador. Estaba viendo un juego fútbol en mi iPhone. Estaba enviando un correo a mi hermana —todo mientras estaba tratando de estudiar el Salmo 119. Ahora, ¿llamarías a eso un corazón distraído? – Risas – Es posible que lo llames de otra forma…¡enfermo, por ejemplo! ¿Y qué tal el hacer múltiples tareas? ¿Soy yo la única que alguna vez ha hecho eso?

Esto es lo que sucede. Está bien estar viendo el juego de fútbol, estar viendo el debate político… cualquier cosa; lo que estoy diciendo es que si eso se convierte en un patrón en nuestras vidas, lo que encuentras cuando vas a la Palabra de Dios es que tu mente va a estar yendo en un millón de direcciones diferentes. Estarás distraída, dispersa, experimentarás el trastorno de déficit de atención de los niños—quiero decir, esto es en lo que muchas de nosotras nos hemos convertido con esta era de alta tecnología donde todo es instantáneo y tenemos acceso a todo y yo pienso, “¿Qué se necesita para obtener un corazón sin distracciones? ¿Para tener un corazón no dividido, un corazón deleitado en Dios?”

Alguien oró lo siguiente en una reunión de oración a la que asistí recientemente. “Las distracciones pudieran ser tan eficaces como el pecado en mantenernos alejadas de Dios”. Yo digo, “Sí, eso es cierto, ¿verdad?” Por lo tanto, tenemos que preguntarnos sobre esas “cosas vanas que nos distraen de Cristo”, ¿qué costo implicarán de aquí a un año? ¿Qué valor tendrá en la eternidad esta cosa que se está llevando gran parte de mi atención? Luego, el salmista no solo ora, “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, (sino) y vivifícame en tus caminos”. (v.37) Ves, la razón por la cual ponemos nuestra mirada en todas esas cosas vanas, no necesariamente cosas pecaminosas sino simplemente sin valor, vacías, vanas cosas sin sustancia… La razón por la cual vemos esas cosas es porque pensamos que nos darán vida. Pensamos que nos harán felices. Por eso es que las perseguimos, ¡pero no es así! Esas cosas en realidad pueden impedirnos experimentar la vida real en Cristo.

Creo que en muchas de nuestras vidas Satanás realmente no tiene que tratar de llevarnos a negar a Cristo. No creo que eso sea lo que él está tratando de que la mayoría de nosotras hagamos. Yo creo que él puede lograr sus objetivos simplemente causando que tengamos un corazón fragmentado, lealtades y afectos divididos. Él nos lleva a estar tan ocupadas, tan distraídas, tan enamoradas de las cosas, con el entretenimiento, etc. que simplemente no tenemos el tiempo, el interés o el corazón para firme y seriamente buscar a Cristo.

Y entonces la Palabra se vuelve aburrida para nosotros ¿cómo puede la Palabra competir con los juegos de vídeo? ¿O con los juegos de computadora o las películas o la música?… “es aburrido”. ¡Bueno, no es aburrido! El problema es que al igual que tus hijos que se llenan de dulces 10 minutos antes de la cena…nosotros nos llenamos con los deleites del mundo y estos estropean nuestro apetito por la carne de la Palabra de Dios. Están estrangulando nuestro corazón por Dios. El diablo sabe que si nosotras encontramos deleite en actividades triviales, en los placeres insignificantes del mundo, nunca vamos a probar de los deleites y los placeres que se encuentran en Cristo. Y por supuesto, nuestras vidas no inspirarán a otros a buscar a Cristo.

Así que, cuando leas la Biblia este año y espero que estés tomando el reto de la lectura bíblica diaria con que hemos desafiado a nuestras oyentes – a cada oyente. Las hemos llamado a hacer un compromiso a leer la Palabra de Dios cada día durante el año 2014. No puedo rogarte lo suficiente para que hagas eso. Pero a medida que lo vayas haciendo, pídele a Él que te dé un corazón devoto, un corazón gozoso. Ora por un afecto renovado por Cristo, por deleite en Él y en Su Palabra.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo acercarse a la Palabra de Dios con un corazón sin distracciones. Este mensaje es parte de la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra basado en el Salmo 119.

De nuevo te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com donde encontrarás recursos que te ayudarán en este reto que Nancy te ha hecho.

¿Alguna vez has sentido que vas por la vida como por inercia? La Palabra de Dios te dará el entendimiento que necesitas para vivir tu vida con propósito. Explicaremos más sobre esto en el siguiente programa. Espero que estén de vuelta con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/encuentra-paz-en-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que cuando te metes en la Palabra de Dios, ésta te ayudará a tomar las decisiones correctas.

Nancy Leigh DeMoss: Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener una pasión y un afecto vivo por Cristo y por Su Palabra.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy continuando con una serie basada en el Salmo 119.  Se llama, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Si no has estado con nosotras durante los últimos días en Aviva Nuestros Corazones, quiero que sepas que estamos invitando este año a nuestras oyentes a lo que hemos llamado el “Reto de leer la Biblia diariamente”.

Es un reto sencillo.  Mientras haces resoluciones de Año Nuevo, y mientras estás pensando en las metas para este año, las cosas que quieres lograr, estamos únicamente apelando a que consideres  que una de esas metas sea leer la Biblia todos los días durante este año 2014.  Ahora, no la Biblia completa cada día, pero que leas una porción de la Palabra de Dios todos los días durante todo este año.

Cuando aceptas este reto, no estás haciendo un voto que si lo rompes habrá algunas consecuencias fatales.  Solo estamos diciendo, “Únete a miles de mujeres alrededor del mundo que están diciendo, “Queremos conocer a Dios.  Queremos conocer Su Palabra.  Es por eso que queremos tomar tiempo cada día para estar en Su Palabra durante este año que inicia”.

Creo que Dios desea esto aún más de lo que nosotras lo queremos.  Así que si tú le pides que te ayude a recordar este reto, puedo asegurarte  que Él lo hará.

Te animamos a escribirnos una nota debajo de la transcripción de este programa para dejarnos saber que aceptas este reto. Si entras a AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás recursos te ayudarán a seguir adelante.  Claro, una cosa es hacer este tipo de compromiso la primera o la segunda semana de enero.  Otra cosa es cuando llegas a febrero, mayo y octubre y ya lo has olvidado. Te animamos a mantenerte firme en tu decisión.

Y si te mantienes conectada a nuestra página, podrás compartir tu experiencia con otras mujeres que también han aceptado el reto de leer la Biblia todos los días. También te animamos a escribir o anotar las cosas que Dios te va mostrando en Su Palabra. Puedes hacerlo en cualquier cuaderno de anotaciones, o puedes descargar unos lindos diseños que puedes también obtener en nuestra página.

Es verdaderamente una herramienta simple que te permitirá por un año darle un poco de seguimiento a lo que estás leyendo cada día—solamente tienes que escribir unas pocas líneas. No tienes que ser una gran escritora ni nada por el estilo. Solamente escribe, “Este es el texto que me impactó hoy.” Puede ser un solo versículo, un párrafo , un capítulo… lo que sea.  Entonces toma dos o tres líneas y solamente escribe el versículo que te haya llamado la atención o el entendimiento que Dios te haya dado sobre algo en particular o simplemente una oración en respuesta a lo que leíste.

Quizás quieras dedicar una página por día o una página por semana, pero la meta es que puedas ir durante el año acompañando tu lectura de la Biblia con estos comentarios escritos.

En la página de AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás planes de lectura bíblica—quizás quieras leer la Biblia completa en un año o quizás quieras ir a un ritmo más lento. Te animamos a visitar la página y a encontrar el plan que mejor se ajusta a ti.

Así que, ¿ya te decidiste a aceptar el reto? Es mi oración que lo puedas aceptar.

Bueno, en el programa anterior hablamos de los cinco beneficios y bendiciones que la Palabra de Dios nos trae; y hemos estado estudiando el Salmo 119. No lo estamos haciendo versículo por versículo sino repasando algunos temas. Uno de los primeros temas que vimos en el programa anterior, consiste en las bendiciones y beneficios que recibimos de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios nos da libertad. Nos da esperanza. Nos da consuelo. Nos da fortaleza y estabilidad. Nos pone de nuevo sobre nuestros pies cuando hemos sido golpeadas por las circunstancias de la vida. Y nos da vida. Aviva nuestros corazones.

Hoy quiero que veamos otras bendiciones y beneficios—razones por las que debes querer leer la Palabra de Dios cada día durante este año—y vamos a dedicar la mayor parte de nuestro tiempo en los dos últimos de estos beneficios.  Los tres primeros los veremos rápidamente.

Así que, retomando a partir del  número seis (vimos los cinco primeros en la sesión anterior): La Palabra de Dios nos da dirección. Nos da dirección; nos guía. Necesitamos sabiduría para saber qué hacer, cómo caminar, cómo tratar con las circunstancias de nuestra vida.  Las personas hoy pagan un montón de dinero para tener consejeros, para conseguir terapeutas, para obtener recomendaciones sabias de otras personas.

Bueno, el versículo 24 del Salmo 119 nos dice, “También tus testimonios son mi deleite; ellos son mis consejeros.” La Palabra de Dios es un consejero.  Así que el salmista está diciendo: “Cuando necesito sabiduría, ¿a dónde voy a ir? Iré a ese Libro. Voy a recurrir a la Palabra de Dios para buscar consejo”.

Ahora, eso no significa que otros consejeros no pueden ser beneficiosos para nosotras, pero van a ser más beneficiosos si nos remiten hacia la Palabra de Dios que nos da la sabiduría de Dios.

Uno de los versículos más familiares de este pasaje es el 105:

“Lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino.”

Y entonces el versículo130:

“La exposición de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos.”

Ahora, a medida en que piensas que Palabra de Dios es una luz, que da dirección, consejo, sabiduría; lo primero que debemos reconocer, para que esa luz ilumine nuestro camino, necesitamos reconocer que necesitamos luz, que carecemos de sabiduría, de entendimiento; que somos simples y que necesitamos la ayuda de Dios.

Estaba estudiando el Salmo 119 hace unas semanas, tarde en la noche cuando la electricidad se fue en mi área sin ninguna explicación. Había libros regados por toda mi cama, y papeles, esquemas, notas, y estaba oscuro.  No podía ver.  Gracias a Dios, tenía velas suficientes para quemar una casa, pero estaba muy consciente en ese momento de que necesitaba luz para poder estudiar.  Necesitas luz para poder ver.

Así que, si tienes preguntas con relación a decisiones para tu futuro, para tu familia, matrimonio, hijos, finanzas, trabajo, prioridades, relaciones… todos tenemos temas que necesitamos tratar.  Acabo de hablar con varias mujeres que están lidiando con circunstancias difíciles de la vida.  Necesitas dirección.  Necesitas orientación.  Necesitas sabiduría. Necesitas iluminación.

¿Estás recurriendo a la Palabra de Dios para obtenerla? La Palabra de Dios es una lámpara.  Es una luz.  La revelación de Su Palabra alumbra nuestro camino.

Ahora, déjame solamente recordarte: Si tú quieres sabiduría, el conocimiento no es suficiente. La Palabra de Dios tampoco es como una poción mágica o un amuleto de buena suerte.

Tienes que tenerla en tu corazón.

Tienes que recurrir a ella.

Tienes que hacer uso de ella.

Tienes que meditar en ella.

Tienes que guardarla.

Tienes que usarla, depender en ella y aplicarla.

Entonces será luz para tu camino.

De manera que ese es el primer beneficio que vamos a ver hoy.  Y ahora vamos a ver el próximo, la Palabra de Dios nos da liberación. La palabra que en realidad se usa en una serie de versículos en el Salmo 119 es salvación.

“Venga también a mi tu misericordia, oh SEÑOR, tu salvación conforme a Tu Palabra.” (v. 41)

En el contexto del Antiguo Testamento, la salvación de Dios equivale a Su liberación de los enemigos.  La acción de Dios de liberar a Su pueblo de sus enemigos, y, por supuesto, en el contexto de la totalidad de las Escrituras, sabemos que Dios es un Dios salvador Quien ha enviado a Jesucristo a esta tierra como el medio de liberarnos del enemigo del pecado y de Satanás.

Así que vemos indicios del Evangelio, indicios que apuntan al concepto de la salvación que obtenemos del Nuevo Testamento, vemos conceptos sobre la salvación  que se despliegan más ampliamente en el Nuevo Testamento.

Versículo 94 dice:

“Tuyo soy, Señor, sálvame, pues tus preceptos he buscado.”

Versículo 155:

“Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.”

La Palabra de Dios, trae liberación a aquellos que la conocen, a los que la aman, confían en ella, y la guardan. Trae salvación.

Ahora, un recordatorio aquí. Es aquí donde tenemos que tener en mente la totalidad de las Escrituras cuando estudiamos una porción de ella. No somos salvadas de manera espiritual, no somos salvas del pecado por guardar la ley.  Bueno, pudiéramos serlo si tan solo pudiéramos guardar toda la ley perfectamente cada momento de nuestras vidas.  Pero todas sabemos que no podemos.  Somos infractoras de la ley, por lo que no podemos ser salvas por guardar la ley.

Pero la ley sí nos señala el estándar de Dios.  Nos señala la santidad de Dios, y una vez que hemos sido salvadas del pecado, una vez que  somos hijas de Dios, La Palabra de Dios se convierte en un medio de gracia y crecimiento en nuestras vidas.  Nos convence de pecado.  Nos cambia.  Transforma la manera en la que pensamos y las mentiras que creemos son reemplazadas por la verdad.

Dios usa Su Palabra para liberarnos de nuestros enemigos, y ves esto como un tema a lo largo del Salmo 119.

Entonces hay un versículo que habla del próximo beneficio (me encanta este versículo); se trata de la paz. Es uno de mis favoritos. El Salmo 119:65 dice:

“Mucha paz tienen los que aman tu ley; nada los hace tropezar.”

Ese es un gran versículo para llevarte contigo.  Si vas a elegir un versículo del Salmo 119  para aferrarte a él en este año, ese quizás deba ser uno de los que elijas. “Mucha paz tienen los que aman tu ley.”

Si me veo envuelta en circunstancias que me hacen estar inquieta, ansiosa, si he perdido mi paz; esto pudiera ser un indicador de que he perdido mi conexión con la Palabra de Dios. “Mucha paz tienen aquellos que aman tu ley.”

Escucha la siguiente parte: “Nada los hace tropezar.” Nada te puede hacer caer.  La Palabra de Dios te sostendrá con paz en tu corazón en medio de cada circunstancia si estás amando Su ley.

Si para mi es más importante recibir consuelo u aprobación o respeto u otra cosa de esta tierra, si tener todas esas cosas es más importante para mi que tener a Dios y Su Palabra, entonces yo perderé mi paz.  Voy a tropezar.

El salmista estaba en paz, y vemos a través de este salmo que él estaba bajo ataque.  Él estaba siendo asediado.  Ves muchas referencias a enemigos en el Salmo 119.  Por eso es que él necesitaba la paz de Dios, y él encontró esa paz y esa libertad  que le evitó tropezar en la Palabra de Dios.

Y esto me lleva al siguiente beneficio, es un tema importante y recurrente en este salmo, y es que la Palabra de Dios nos da ayuda o nos ofrece protección cuando nos enfrentamos al mal, cuando enfrentamos oposición, cuando las personas vienen en contra nuestra, cuando las circunstancias están en nuestra contra.

Comenzando en el versículo 23:

“Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos.”

Esto es un recordatorio que la oposición puede venir de personas poderosas.  Puede que no sea un príncipe político.  Puede ser la cabeza de tu familia o tu jefe o alguien que tiene mucha influencia, mucha reputación, y esa persona se sienta a confabular en tu contra. Ellos están tratando de pensar cómo pueden hacer que tu vida sea miserable.

Y el salmista, quién sea que escribió el Salmo 119, estaba enfrentando algunas circunstancias parecidas a esta.  Es por eso que a veces pienso que David probablemente escribió este salmo porque mucho de lo que describe aquí es indicativo de lo que sabemos sobre su vida— él tenía mucha oposición. Y la tendencia cuando estamos enfrentando oposición, la tentación es a enfocarnos en los oponentes y en sus tramas.

“Príncipes se sientan hablando contra mí.”  Cuando alguien está tratando de subyugarte, eso es en lo único que puedes pensar, ¿No es así? Pero no el salmista.

Él dice, “Príncipes se sientan y hablan contra mí, pero tu siervo [esa soy yo] meditará en [¿que?] en tus estatutos [en la verdad, en la Palabra de Dios].

Él dice en el versículo 61:

“Los lazos de los impíos me han rodeado, más no me he olvidado de tu ley. . . . Los soberbios han forjado mentira contra mí. “(vv. 61, 69)

Soberbios. Esa es una palabra que significa aquellos que son arrogantes, orgullosos, altaneros.

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos. . . Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentiras.” (vv.69,78)

De manera que aquí está el salmista acusado falsamente.  Lo ves una y otra vez a través de este salmo.  Por cierto, las estoy motivando durante esta serie a considerar leer el Salmo 119 cada día.  Te tomará como quince minutos.  Verás algunos de estos temas recurrentes cuando lo hagas.

Pero él está siendo acusado falsamente.  Él no está sufriendo las consecuencias de su propio comportamiento.  Algunas veces eso sucede, y entonces necesitamos la Palabra de Dios también.  Pero este es un caso donde él está siendo acusado falsamente.

Pero esto es lo que me encanta de estos versículos:  Él no permite que los pecados de otros, lo que otros han hecho mal,  él no permite que causen que él peque en su propio corazón.  Y, ¿acaso no es cierto que cuando otros vienen en contra de nosotros, cuando nos atacan, cuando nos hacen daño, que nuestra tendencia es a reaccionar pecaminosamente debido a nuestro enojo, debido a nuestra amargura o ponernos vengativos o críticos?  Nos proponemos destruir la  reputación de esa persona porque dañaron la nuestra.

El salmista no hace eso. Él no permite que los pecados de otros lo lleven a pecar. Él resolvió vivir por la Palabra de Dios independientemente de lo que otros le puedan hacer.

Y en esto se resume todo: Si amas a Dios, si amas Sus caminos, si estás tratando de agradar a Dios con tu vida, te estás colocando en un camino de enfrentamiento con el mundo.  Estás yendo contrario al camino que el mundo va, así que tendrás oposición.  Habrá fricción.

Ahora, algunas veces podemos causar nuestra propia fricción.  Eso no es de lo que estoy hablando aquí.  Me refiero a cuando tú estás buscando agradar al Señor y honrarlo y simplemente te encuentras enfrentándote a otras personas que no tienen esos mismos valores, y habrá personas que te odien.

No es porque te odien a ti, sino que odian a Dios.  Ya sea que se den cuenta o no, ellos se han colocado a sí mismos en contra de Dios, así que ellos se colocarán en tu contra, en contra del pueblo de Dios.

Necesitas esperar esa fricción. Si tu vida, por un período extendido de tiempo, no tiene ninguna fricción, no tiene ninguna colisión, necesitas preguntarte:  ¿Estoy realmente viviendo una vida piadosa?

Y de nuevo, no es que nos estemos haciendo odiosos para el mundo y por eso ellos están pensando mal del cristianismo.  Es que nosotras estamos sinceramente tratando de agradar al Señor, y esto hará que nos topemos con personas quienes tienen una cosmovisión completamente diferente.

Así que se burlarán de nosotras aquellos que resisten a Dios, aquellos que son orgullosos, aquellos que no quieren nada con Él o con Sus caminos.  Pero aun en medio de una oposición implacable, el salmista es capaz de mantenerse inquebrantable.

Si te enfrentas a estas situaciones apartada de la Palabra de Dios y  de la gracia de Dios, vas a terminar siendo una víctima, sintiéndote como una víctima, vas a terminar siendo minoría, oprimida, te vas a sentir engañada y perseguida. Pero cuando pones tu confianza en Dios, como lo hizo el salmista, cuando clamas a Él y vives por Su Palabra, ya no eres más la víctima.  Te conviertes en victoriosa.

Bueno, pues ahora déjame hablarte sobre otra bendición y beneficio que surge de asimilar la Palabra de Dios.  Y es que la Palabra de Dios nos protege del pecado. Es nuestra mayor defensa contra el pecado. En el beneficio anterior, estábamos hablando acerca de estar protegidas de los pecados de los demás.

Ahora estamos hablando sobre estar protegidas de nuestros propios pecados, de la tentación.  Y en este salmo el salmista identifica una responsabilidad doble: La parte de Dios y la nuestra.  ¿Tú quieres mantenerte libre de pecado? ¿Tú quieres vivir una vida limpia y pura?  Dios tiene una responsabilidad, y nosotras tenemos una responsabilidad.

Así que primero el salmista clama a Dios para que no lo deje ser vencido por el pecado.  Versículo 133, él dice, “Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.”  Dios, por favor, líbrame del pecado.

Y veamos los versículos 9-11.  Es una parte familiar de este capítulo, pero quiero que veas cómo aquí el salmista acepta la responsabilidad personal de salvaguardar su propio corazón  y de hacerlo por los medios de gracia que Dios ha provisto en Su Palabra.

Él dice,

“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando Tú Palabra.  Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Una de las cosas obvias que vemos aquí es que somos muy propensas a dudar, y lo vemos en este pasaje.  Somos propensas a descarriarnos.  Tenemos esa inclinación.

Y entonces también nos damos cuenta en este pasaje que todo pecado es en realidad en contra de Dios.  “Yo no quiero pecar contra Ti,” él dice en el versículo 11.  O sea que él ora, en primer lugar, que Dios lo guarde de pecar.

En el versículo 9, él dice, “¿Cómo puede un joven guardar puro su camino?”  Esa palabra significa transparente, claro, inocente.  Habla sobre la pureza de conducta, y ese deseo de ser pura es una evidencia de que eres una hija de Dios.  Si tú no tienes ningún deseo de vivir una vida pura, necesitas preguntarte: “¿Tengo una relación con Dios realmente? ¿Pertenezco realmente a Él?”

También te das cuenta en esta estrofa que vivir una vida pura, vivir una vida piadosa envuelve una batalla.  Envuelve una batalla.  O tú dominarás el pecado, o serás dominada por el pecado.  Y es por eso que esta oración es tan importante.  “¿Cómo puedo mantener mi camino puro? Con todo mi corazón te buscaré.  No me dejes alejarme de tus mandamientos”.

Te das cuenta que no puedes simplemente deslizarte cuando se trata de la santidad, que mantenerse fuera del pecado requiere intencionalidad.  Tienes que ser determinada sobre esto.  Así que él ora para guardar su corazón.  Él ora para buscar a Dios intensamente.  Él dice, “Voy a poner esmerada atención a tus leyes y tus estatutos.”

Y en el versículo 11,  “En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Te haces la pregunta:  “¿Cómo puedo mantener mi corazón puro?” ¿Te importa eso a ti? Le importaba al salmista.  Le importa a Dios.  Es necesario que nos importe a nosotras también.

¿Oras para guardarte del extravío de apartarte del camino? O solamente te apartas y después dices, “Uy, Dios mío, ayúdame a regresar”? Ahora, gracias a Dios que después de extraviarnos, podemos orar y decir, “Dios, ayúdame a volver al camino.”  Pero ¿Oras antes de pecar para que Dios te preserve de pecar? Eso es una parte importante de esta oración.

Y ¿Tienes en marcha alguna estrategia  para proteger tu corazón? El salmista pensó sobre esto antes de entrar en tentación. No esperes hasta que entres en tentación moral para trazar una estrategia para lidiar con la tentación moral.  Elabora la estrategia primero. Y la estrategia del salmista es:  “Pon la Palabra de Dios en mi corazón,  Ponla en mi ser”.

Así que yo pregunto:  ¿Es tu consumo de la Palabra suficiente para guardar tu corazón del pecado? ¿Estás obteniendo suficiente de la Palabra de Dios para protegerte en la batalla contra el pecado?

Ahora, no solamente antes de pecar, sino después de pecar, cuando nos vamos por el mal camino, la Palabra de Dios es esencial para nuestra restauración.  Y es por eso que me encanta ese último versículo del Salmo 119.  El versículo 176, y he orado esto para mí misma justamente en estos últimos días:  “Me he descarriado como oveja perdida, busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos”.

Él se da cuenta de que necesita la ayuda de Dios para ser restaurado.  “Busca a tu siervo.”  Pero también asume la responsabilidad de conocer y hacerle caso a los mandamientos de Dios.

Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener un afecto y una pasión viva por Cristo y Su Palabra.

Sam Storms, quien ha escrito un libro de meditaciones sobre los salmos dice en su meditación sobre el Salmo 119,  “Solamente cuando los caminos de Dios son dulces al paladar, se tornará el pecado amargo para nuestras almas.”

La mejor manera de combatir el pecado es tener una pasión y un afecto por Cristo y Su Palabra, deleitarse en Él.  Es por eso que el enemigo trata con tanta fuerza de mantenernos enamorados y entretenidos con cosas menores, con sustitutos de Dios, cosas que  reemplazan nuestro amor por Cristo, y ahí es cuando nos apartamos. Así que si quieres luchar con éxito contra el pecado este año, no solo averigües cómo puedes batallar en contra del pecado. Investiga cómo puedes guardarte de manera preventiva; cómo puedes estar preparada en la batalla, amando la Palabra de Dios, guardándola en tu corazón para que cuando la tentación llegue, estés preparada para combatir al enemigo con los medios de  gracia que Dios ha provisto a través de Su Palabra.

Leslie: Ese mensaje es parte de una serie titulada Vivifícame conforme a Tu Palabra Durante esta serie basada en el Salmo 119, Nancy nos ha estado ofreciendo un reto de leer la Palabra de Dios cada día durante este año que inicia.

Si estás lista para el reto, déjanos saber que lo estás aceptando. Escribe una nota al pie de este programa. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabes qué Nancy dice que su iPhone es una bendición peligrosa? La ayuda a realizar un montón de cosas más rápido, pero también puede ser una gran tentación cuando ella se aparta de la Palabra de Dios.  Entérate por qué ella dice eso mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 3/10 – Una doble bendición

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 3/10 – Una doble bendición

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-doble-bendicion/

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Estudiar y obedecer la Palabra de Dios no es solo lo correcto—aunque sí lo es. Pero quiero que vean, mientras continuamos en estos temas del Salmo 119, que estar en la Palabra de Dios es un medio de obtener gran gozo.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, continuando en una serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Estaba visitando  a una amiga en su apartamento no hace mucho tiempo, y vi un libro que me pareció algo intrigante.  El título del libro era, “1001 Libros que debes de leer antes de morir”.

Ahora mi primer pensamiento acerca de este título fue que probablemente uno tenía vivir mucho tiempo para poder  leer 1001 libros—especialmente los clásicos a que hacía referencia este autor.  Fue editado por un profesor de Literatura Inglesa e incluía libros como: “Noches de Arabia”, “Cumbres Borrascosas”, “El Señor de las moscas…”  Asombrosamente para mí, en este popular libro llamado 1001 Libros que debes de leer antes de morir, no se incluía la Biblia.  Y este es el libro que está por sobre todo otro libro de la historia de la humanidad.

Hicimos recientemente una encuesta en línea con nuestras oyentes, y el 36% de nuestras oyentes respondieron en esta encuesta que no habían leído la Biblia completa.  Ahora, fue alentador para mi que el 64% de nuestras oyentes si habían leído la Biblia completa por lo menos  una vez.  Si fuéramos a tomar la población cristiana en general, no creo que el 64% haya leído la Biblia completa.

Hay muchas razones para esto.  Hemos estado encuestando a nuestras oyentes sobre diferentes razones de por qué no habían leído la Biblia completa.  De manera interesante, la razón número uno que dieron, de las opciones que les ofrecimos, fue la pereza. Y tengo que decirles que en mi propia vida, esa es probablemente la razón más frecuente, por la que yo no leo la Biblia más frecuentemente.

Muchas personas piensan — muchos creyentes — que leer y estudiar la Palabra de Dios, escuchar sermones basados en la Palabra de Dios, y cosas así, es como una obligación.  Pero en el Salmo 119 vemos a un hombre, a un salmista, para quien su relación con la Palabra de Dios no es fría ni seca.  Este salmo emana vida, pasión, gozo, llenura y calidez.

Al leer el Salmo 119, mientras lo vamos estudiando en esta serie, quiero alentarte a leer este texto todos los días. Te tomará unos quince minutos aproximadamente.  Tómate el tiempo cada día, especialmente al principio de cada año, para leer el Salmo 119.  Y mientras lo lees, no podrás escapar del hecho de que la persona que escribe esta oración ama la Palabra de Dios.  Para él no es un deber; no es un trabajo penoso.  Da la sensación de que este es “el libro” que debes de leer antes de morir — ¡no solo una vez, sino una y otra, y otra vez!

Y es que, estudiar y obedecer la Palabra de Dios, no es solo algo correcto que debemos hacer, aunque sí lo es. Sino que quiero que mientras continuamos en estos temas del Salmo 119, veas que estar en la Palabra de Dios es un medio de obtener gran gozo.  No es solo un trabajo o una tarea que marcas en tu lista de deberes—leer —“leí mi Biblia hoy”—sino que es una fuente, el origen de grandes e inmensurables bendiciones y beneficios.

Y en esto es que quiero enfocarme hoy, en las bendiciones y los beneficios que llegan a nosotras por estar en la Palabra de Dios.

Ahora vamos a regresar al versículo 1 del Salmo 119.  Verás en los primeros dos versículos de este largo salmo, que hay una doble bendición —una bendición doble.

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor!  ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan! ¡No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos!” (vv.1-3)

Esto no suena como una persona que se esté sintiendo miserable, ¿verdad? Ahora, aquí vemos un gran remedio para la tristeza.  Vas al doctor; tienes una enfermedad; él te da una receta; y te dice, “tome esto.” Pues bien,  esto es una prescripción, un remedio para la tristeza. De hecho, esa palabra bendecido, bienaventurado, realmente se traduce como “feliz”.  Comencé a leer este salmo en la versión Dios Habla Hoy, hace unas semanas atrás y actualmente lo traducía de esta manera.  Decía así:

“Felices los que se conducen sin tacha y siguen la enseñanza del Señor. Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan de todo corazón.”

Ahora bien, el mundo te hace creer que vivir este tipo de vida sin culpa, en santidad, centrada en Dios, guiada por la Palabra es una receta para una vida de miseria.  Una de las cosas que necesitamos reconocer aquí es que el Salmo 119 refleja el corazón de un hijo de Dios hacia la Palabra de Dios.  Una persona que no tiene una relación con Dios no disfrutará realmente leer la Palabra de Dios a menos que Dios esté atrayendo su corazón hacia la fe.

Pero si conoces a Dios, si tienes una relación personal con Él, vas a experimentar bendiciones y beneficios por estar en la Palabra de Dios. Y puedes ver al salmista diciendo que este es el camino a la felicidad.  Como dice Charles Spurgeon en su comentario sobre el Salmo 119: “Afirmen esto en sus corazones … ¡la santidad es felicidad!

Y a propósito, cuando te veas tentada a pecar, recuérdate a ti misma que el pecado no trae felicidad.  En última instancia, te puede dar solo un placer temporal, pero a largo plazo, la santidad es la felicidad.

El Salmo 119 que estamos viendo esta semana y la próxima, tiene un gran parecido a otros dos salmos en la biblia.  ¿Sabes cuáles son? Son salmos mucho más cortos. El Salmo 1 y el Salmo 19.  Estos tres salmos, el Salmo 1, el Salmo 19 y el Salmo 119—muy fácil de recordar de hecho— son acerca de la Palabra de Dios.  El Salmo 119, en un sentido, es una exposición más completa, del corto y pequeño Salmo 1.

Escuchen el Salmo 1 Versículo 1:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite,  en su ley medita de día y de noche!” (versículo 1-2).

La bendición es prometida a aquél que centra su vida en la Palabra de Dios.  Y esta misma promesa la vemos en Apocalipsis capítulo 1 versículo 3:

“Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella.”

Vemos en el Salmo 119 que la Palabra de Dios es de mayor valor que cualquier ganancia material — más valiosa que cualquier cantidad de dinero.  El versículo 14 dice:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas”.

Versículo 72:

“Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata…”

No sé cuánto cuesta el oro o la plata en estos momentos, pero creo que cualquiera de nosotras estaría feliz de tener miles de piezas de oro y plata.  Sin embargo, el salmista dice, “Mejor es para mí la ley de tu boca [Tu palabra], que millares de piezas de oro y de plata”.  Ahora, no leas un versículo como este por encima y simplemente sigas con el próximo.  Detente y piensa acerca del mismo.  Y eso es, por cierto, lo que se llama meditar. “Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata”.

¿Realmente creo yo esto? Imagínate que tú o tu esposo van al trabajo mañana y se enteran que van a recibir un aumento de un 100% en su salario.  El jefe está de buen humor después de las vacaciones y ha decidido duplicarte el salario.  ¿Te sentirías bendecida? ¿Estarías contenta?  ¿Estarías animada?  ¿Pensarías que eso es realmente increíble? ¿Podrías pensar en algunas cosas que pudieras hacer con ese dinero? ¡Claro que si!

¿Te entusiasmas así cuando se trata de adentrarte en la Palabra de Dios? ¿Te causa entusiasmo que las riquezas de Su Palabra se hagan tuyas? “Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata”.

Versículo 127:

“Amo tus mandamientos más que el oro, sí, más que el oro fino.”

El hecho es que la mayoría de nosotras amamos el dinero y las cosas más de lo que amamos los mandamientos de Dios— más de lo que amamos la Palabra de Dios.  Seamos honestas.  Así que al leer un Salmo como este, quizás quieras confesar, “Señor, quisiera que esto fuera una realidad para mi, pero tengo que admitir, que amo más mis cosas que lo que amo Tu Palabra”.  Te puedes dar cuenta de esto al notar en qué inviertes tu tiempo, al ver hacia dónde van dirigidos tus afectos, cuáles son tus prioridades.  El salmista dice “Yo amo tus mandamientos más que el oro”.

Versículo 162:

“Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.”

¡Me gané la lotería! Así de tanto me regocijo en Tu Palabra.

Hoy y en la próxima sesión, quiero que veamos diez bendiciones que la Palabra de Dios trae a nuestras vidas.  Veremos cinco hoy y cinco en los próximos programas.  Algunas de estas solo las mencionaremos rápidamente y a otras le dedicaremos más tiempo.  Vamos a ver algunas de estas riquezas específicas, esas bendiciones que vienen a nosotras a través de la Palabra de Dios mientras las vamos encontrando  través del Salmo 119.

La primera es libertad.  Y estoy pensando aquí en el versículo 45 del Salmo 119: “Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.”  Otra traducción dice “Solo así seré completamente libre, pues he buscado seguir tus mandamientos”. (Reina Valera Contemporánea).

Ahora, de nuevo te repito, el mundo nos quiere hacer creer que si uno vive la vida de acuerdo a la Palabra de Dios, será una vida encadenada.  Vas a vivir una vida encadenada a los principios de la Palabra de Dios.  Pero el salmista dice, “No, yo caminaré en libertad”.

Recuerda, cuando Dios puso a Adán y Eva en el jardín, dijo, “Tú eres libre de comer de todos los árboles de este jardín, excepto de uno en específico. Y esta restricción es para bendición tuya.  Tú caminarás en libertad si escuchas mis preceptos — si sigues mi Palabra”.  Entonces Satanás vino y dijo, “Dios te ha  esclavizado. Dios dice que no puedes comer del fruto de ese árbol”.  Ellos perdieron de vista la libertad que podían tener al buscar y obedecer los preceptos de Dios— así que el primero de ellos es libertad.

Número dos: La Palabra de Dios nos da esperanza.  Versículo 49:

“Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar”.

Versículo 81:

“Mi alma desfallece por tu salvación; en tu palabra espero.”

Quizás haya personas que necesitan algo de esperanza luego de estos días festivos recientes. Tal vez para ti los días de fiesta fueron un tiempo de desesperación.  Tal vez te sientes sola o aislada o estresada debido a situaciones familiares.  ¿Necesitas esperanza? La Palabra de Dios trae esperanza a tu corazón desesperanzado.

Hay un tercer beneficio y es consuelo.

“Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado” (v. 50).

Versículo 52:

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh Señor, y me consuelo.”

Versículo 76:

“Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo.”

La Palabra de Dios es como un bálsamo para un corazón herido, para una vida herida.  Y algunas de ustedes están ahora mismo con una herida.  El salmista habla sobre cómo la aflicción puede suavizar el corazón; hacerlo más flexible, tierno y listo para responderle a Dios. Contrario al malvado que tiene un corazón duro e insensible.  Puedes leer esto en los versículos 69 y 70.  Las pruebas están hechas para sensibilizarnos hacia Dios.  Cuando nos volvemos hacia Su Palabra en medio de la aflicción, Él trae consuelo a nuestros corazones heridos.

Nadie va y se inscribe para recibir pruebas; nadie dice por favor dame más pruebas.  Pero el hecho es que éstas llegarán. Martín Lutero dijo,

Las pruebas nos enseñan no sólo a conocer y a entender sino también a experimentar cuán justa, cuán verdadera, cuán dulce, cuán amorosa, cuán poderosa, cuán consoladora es la Palabra de Dios.

Y en este salmo podemos ver cómo el salmista entiende que el sufrimiento es inevitable.  Y de manera interesante, él no le pide a Dios que lo libre del sufrimiento, sino que le ministre gracia en medio del sufrimiento.  Él ve las promesas de Dios y la Palabra de Dios como un medio de consuelo y de gracia cuando está herido.

Y un cuarto beneficio es fortaleza o estabilidad. He estado meditando en el versículo 28 por algún tiempo recientemente.  Que dice:

“De tristeza llora mi alma.”

Otra traducción dice : “La ansiedad me corroe el alma,” (Reina Valera Contemporánea), o “De angustia se me derrite el alma,” (Nueva Versión Internacional).  Depende qué traducción estés utilizando.

Esa palabra, “llorar o corroer” —es una palabra que literalmente significa “gotear”.  Puedes ver las lágrimas correr por las mejillas de una persona.  Mi alma llora, mi alma gotea, mi alma se corroe por la tristeza o por la pesadez.  Esta palabra tristeza significa literalmente depresión de espíritu.

No se cuántas personas he escuchado recientemente hablándome acerca de un espíritu deprimido.  Y de nuevo, podrían ser esos sentimientos que vienen después de las fiestas. Tal vez estés experimentando algo de esto ahora mismo porque gastaste más dinero del que tenías; o comiste más comida de la que necesitabas; o fuiste a casa de más personas de las que hubieras querido ir. Ahora estás con espíritu deprimido, decaído.  De tristeza llora mi alma.

Tal vez sea una gran carga la que estés llevando.  Tal vez acabas de celebrar alguna festividad sin el esposo con que estuviste casada por décadas y ahora se ha ido.

Entonces ¿qué es lo que dice el salmista? Fortaléceme conforme a tu palabra.”  Es la Palabra de Dios que hace esto.

Entonces vemos al salmista que está afrontando grandes problemas.  Ves esto a través de todo el salmo.  Y él tiene un corazón apesadumbrado, débil y deprimido por todo eso.  Él busca la Palabra de Dios para que le provea la fortaleza y la estabilidad que lo vuelva a poner sobre sus pies.

Y he aquí un quinto beneficio o bendición que tenemos de la Palabra de Dios.  Y es que esta Palabra nos da vida.  Y ves esto a través de todo este pasaje.  Versículo 25:

“Postrada está mi alma en el polvo ¿Puedes imaginarte esto? No puedes caer más bajo que esto. El salmista dice ¡Vivifícame conforme a tu palabra!

Versículo 93:

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.”

Esta frase, me has vivificado, en la traducción que estoy utilizando aparece varias veces en este salmo.  A veces es traducida como resucitado”.  Otras veces es traducida como “me has avivado” y me encanta esta traducción, devuélveme a la vida.  Es una palabra que significa “disfrutar la vida; vivir de nuevo; animar; refrescar; recuperar; avivar; mantener con vida; salvar una vida”.  Es volver a la vida.

Sabemos como en el libro de Génesis Dios creó la vida por el poder de Su Palabra hablada.  Y somos recordadas a través de toda la Escritura que hemos ganado nuestra propia vida por Su Palabra.  No podemos vivir sin ella.

Y Moisés les dice a los israelitas en Deuteronomio capítulo 8:

[Dios]  te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná, …para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor. (Deut. 8:3).

Esa es nuestra vida; así es como vivimos.  1ra de Pedro 1 lo dice de esta manera:

“Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece “(1 Pedro 1:23).

La Palabra de Dios está viva.  Es poderosa.  Y mientras la internalizamos, nos volvemos ágiles, recobramos la vida, somos avivadas.

Conozco de muchos cristianos que dirían, y  muy frecuentemente esta es una verdad para mi también, que no están pasando por su mejor etapa en su vida espiritual— en su vida cristiana.  Pero internamente saben, que si fueran sinceros, la realidad es que están duros, fríos, estériles, vacíos, secos, huecos.

El salmista que escribió el Salmo 119, que creo que probablemente  fue David (no lo sabemos con seguridad) pero él no estaba satisfecho con simplemente existir, satisfecho de ir de una etapa a otra.  Él no estaba satisfecho con solo tener el traje de cristiano.  Él anhelaba tener una auténtica vitalidad espiritual, la vida abundante de la que habló Jesús.

Él reconoce que depende totalmente de Dios para que le de vida a su alma. Por lo que demanda de Dios lo que solo Dios le puede dar.  Dame vida.  Vivifícame, vivifícame de acuerdo a Tu Palabra.  Y por fe él cree que Dios le puede infundir esa vida abundante a través de Su Palabra y Su Espíritu.  Jesús lo dijo de esta manera en Juan capítulo 6:

“El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. (Juan 6:63).

Dame vida; vivifícame según Tu Palabra.  Al llegar al final de esta sesión, quiero invitarlas a que se unan a mi en una oración por avivamiento, la cual hago al unir varios versículos del Salmo 119, que en la versión de la Biblia de las Américas dice, “Vivifícame, vivifícame, conforme a Tu Palabra”.

Si así lo desean, vamos a hacer esta oración juntas al repetirla después de mi.  Vamos a orar a Dios para que Él use Su Palabra para avivar nuestros corazones.

Mi alma se hace polvo;

vivifícame conforme a Tu Palabra.

Aparta mis ojos de mirar la vanidad.

Vivifícame en Tus caminos.

Heme aquí, anhelo tener Tus preceptos;

vivifícame según Tu justicia.

Estoy profundamente afligido;

vivifícame, oh Señor, conforme a Tu Palabra.

Oye mi voz de acuerdo a Tu misericordia;

vivifícame, oh Señor, conforme a Tus ordenanzas.

Defiende mi causa y redímeme Señor;

vivifícame conforme a Tu palabra.

Muchas son, oh Señor; tus misericordias,

vivifícame de acuerdo a Tus ordenanzas.

Mira cuánto amo tus preceptos,

vivifícame, oh Señor, conforme a Tu misericordia (v. 25, 37,40, 107,149,154,156,159).

¿Será que tú que nos estás escuchando necesitas que tu corazón sea avivado? Este pudiera ser para ti un tiempo de dolor o de tristeza…  Puede que estés afrontando una aflicción, una adversidad, una oposición.  Tu corazón puede que esté cargado, decaído, lacerado por una relación familiar tensa que has tenido que sobrellevar durante este tiempo.

Yo misma me he encontrado durante este año con algunas de estas cosas que menciona el salmista en el Salmo 119.  Y si hay algo que he aprendido es la futilidad de buscar que las personas o que las cosas  me sostengan, que me fortalezcan o que me den vida. También he aprendido, que la Palabra de Dios infunde vida a mi débil, cansado y lacerado corazón.  ¡Es la vida de Cristo!

Ahora bien, puede que algunas de ustedes estén viviendo un excelente momento de sus vidas. Me gozo con ustedes.  Pero quiero decirles esto.  Aun si todo anda bien ahora mismo, es muy probable que más adelante enfrenten problemas y retos —grandes, pequeños, medianos.  La pregunta es, cuando tengas problemas, ¿dónde acudirás?  ¿Estarás preparada para enfrentar estos problemas?  Y cuando venga la tormenta, ¿estará tú corazón firmemente anclado en la roca sólida de la Palabra de Dios?

Es por esto que estamos retando a nuestros oyentes a leer la Biblia entera en un año.  “Mediante tu palabra me has dado vida.  Vivifícame oh Dios, conforme a tu palabra”.

Escucha, este programa de radio no puede avivar tu corazón.  Solo la Palabra de Dios puede avivar tu corazón, y Él lo hará, pero tienes que adentrarse en Su Palabra.  Es Su Palabra la que te da vida.

Puede que al decidir leer la Palabra faltes uno que otro día, pero no te des por vencida, que  la intención del corazón sea esta, “Yo quiero leer la Biblia entera en un año”.

Y déjenme animarlas a tomar este reto de leer sus Biblias cada día del año,  para que no se queden solo escuchándome a mi hablar sobre el reto o pensar que esto sólo se aplica para otros.  Asuman el reto cada una de manera particular.  Por la gracia de Dios, quiero leer la Biblia cada día durante un año.  Y si el Señor lo permite por el resto de sus vidas.  Mientras así lo hagan, creo que Dios avivará sus corazones y les dará vida y vida abundante.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado animando a asumir un reto.  ¿Te comprometerías a leer la Biblia cada día durante un año?

Si te mantienes conectada a la Palabra de Dios, esta te llevara a lugares de gran paz, sin importar lo que puede estar sucediendo en el mundo a tu alrededor.

Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que pueden ayudarte a abrazar este compromiso.

Te esperamos en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones, para que juntas continuemos por este recorrido del Salmo 119.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 2/10 – Un alfabeto de oraciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 2/10 – Un alfabeto de oraciones

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-alfabeto-de-oraciones/

Leslie Basham: ¿Por qué debes leer la Biblia todos los días?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu relación con Dios nunca será más fuerte, nunca será más vibrante, y nunca será más genuina que la relación que tengas con la Palabra de Dios.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy tiene un desafío importante para ti en este año.  Ella está a punto de compartir contigo en una serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra: Reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Recientemente escuché que la Iglesia Bautista de Belén en Minneapolis, Minnesota la cual pastoreaba recientemente John Piper (quizás conoces ese nombre) celebra una Semana de Oración Anual.  Se lleva a cabo la primera semana de cada año, la primera semana de enero.  Comienzan el año como iglesia con un tiempo de oración corporativa y buscando al Señor.

Hace unos años, al introducir esa semana, el pastor Piper dijo en un sermón impartido ese primer domingo del año, lo siguiente:

La oración y la meditación de la Palabra de Dios son como vías paralelas que permiten al tren de nuestras almas mantenerse en curso hasta llegar a la santidad y al cielo.

Necesitamos renovar nuestro celo por la oración y la meditación bíblica al comenzar el año.  Todas las cosas se envejecen, se gastan y se debilitan si no se vuelven a despertar y si no hay renovación y restauración.

¿Estás de acuerdo con eso?  Piensa en cómo llegas al fin de año y  a veces te sientes vieja, gastada y débil.  A veces físicamente, a veces espiritualmente.  Necesitamos volver a despertarnos, renovarnos y restaurarnos, y por eso es que me gusta el Año Nuevo.  Es una oportunidad para respirar profundo y reenfocarnos y recalibrar, dejando que Dios vuelva a despertar nuestro amor y la sensibilidad por Él.

Así que el pastor Piper continuó su sermón diciendo, “Durante la Semana de Oración cada año fijamos nuestra atención en estas grandes y preciosas cosas para poder volver a encender nuestra pasión por la oración y la Palabra”.  A mí me gusta esto.  Es en este tiempo del año cuando muchas de nosotras estamos haciendo resoluciones para el nuevo año que inicia. Aunque no las escribas o las verbalices formalmente, seguro estás pensando, “Voy a ir al gimnasio; voy a perder las quince libras que subí durante la Navidad; voy a hacer esto o aquello todos los días.”  Pero a veces esas resoluciones de Año Nuevo, al final de la semana, ya están olvidadas o dejadas de lado.

Pero hay una nueva resolución de Año Nuevo que quiero que  hagas, que te estoy desafiando a perseguir, y confío que la tendrás presente durante todo el año. Y nosotros vamos a hacer todo lo que podamos para que te acuerdes.  Y este es el simple reto que estamos extendiendo al comienzo de este año: que leas la Biblia todos los días este año.

Ahora, no te estoy diciendo por cuánto tiempo.  No tienes que leerla durante una hora todos los días.  Algunas de ustedes están en un lugar donde pueden hacer eso y les gustaría hacerlo —eso es fantástico.  No estoy diciendo por cuánto tiempo; no te estoy diciendo que tienes que levantarte a las 4:00 de la mañana para hacerlo.   No estoy diciendo cuándo debes hacerlo, o qué parte de la Biblia leer, o que tienes que leer en cierta secuencia a través de toda la Biblia.

Podemos ofrecerte ayuda y planes de lectura. Te ayudaremos en este proceso. Pero el desafío es realmente simple: Lee tu Biblia todos los días este año.  Y para dar inicio a este reto, quiero tomar la primera parte de ese año para echar un vistazo en el Salmo 119, el cual como sabes, es el capítulo más largo de la Biblia, con 176 versículos.  También es el capítulo en la Biblia que tiene más que decir acerca de la Palabra de Dios, más que cualquier otro capítulo.

He pasado las últimas semanas meditando en el Salmo 119.  Para decirte la verdad, hubiera deseado continuar estudiando 6 u 8 meses más antes de tener que enseñar esta serie.  Así que quizás lo haga el próximo año o más adelante; quizás enseñe más del Salmo 119, porque en mi propia meditación de este maravilloso pasaje, siento como que solo he comenzado a tocar la superficie.

No vamos a caminar versículo por versículo a través de este Salmo (me encantaría hacer eso pero no lo haremos este año).  A través de los próximos programas simplemente las voy a ir dirigiendo en algunas meditaciones sobre el Salmo 119. Haremos algunas reflexiones sobre temas claves de este salmo que espero enciendan en tu corazón un amor por la Palabra de Dios y  una pasión por ser una mujer de la Palabra este año—y cada año por el resto de tu vida.

Con muy pocas excepciones, casi cada versículo en este Salmo hace referencia a la Palabra de Dios.  Un autor quien ha escrito un capítulo con relación al Salmo 119 dice que este Salmo nos ayuda a ver “la belleza alucinante, el poder que da muerte al pecado, y la extensión impresionante de la Palabra de Dios.”1  Y eso es lo que espero que capture tu corazón a través de estos próximos días.

Mientras pienso en este capítulo que es el más largo de la Biblia, pienso en un amigo que ya está con el Señor.  Él contaba cómo cuando él estaba creciendo, su mamá le  leía cinco capítulos de la Biblia a los cuatro niños de esa familia todos los días.  Los leía en voz alta, cinco capítulos.  Esa no es una mala idea.  Pero mi amigo contaba de cómo él pensó que la eternidad había llegado cuando llegaron al Salmo 119—porque era tan largo.  Ese fue uno de los cinco capítulos de ese día.

También leí acerca de un clérigo en el siglo XVII quien fue condenado a muerte.  En aquellos días había la costumbre de que la persona podía hacer una petición antes de morir, justo cuando estaba allí en el patíbulo. Podías solicitar que se cantara el Salmo de su preferencia. El propósito de los Salmos es que sean cantados, y muchos cristianos y pastores han cantado los salmos.

Y la petición de este clérigo, antes de morir, fue se cantara el Salmo 119, y mientras estaba él allí en el andamio listo para ser ejecutado.  Bueno, antes que terminaran el salmo, alguien llegó.  Venía de parte del rey trayendo la noticia de su perdón y su vida fue librada.  Resultó que él estaba esperando este perdón, pero todavía no había llegado.  Así que intencionalmente escogió el Salmo 119 como una táctica para demorar el tiempo.  Así que nunca sabes cuando este salmo te sea útil.

A través de los años, muchas personas—quizás no muchas, pero un buen número de personas conocidas—se han memorizado el Salmo 119 y han encontrado que ha sido muy útil en sus vidas.  De hecho he tratado de comenzar a memorizarme el Salmo 119.  Apenas voy empezando, y no sé hasta dónde llegaré.  Es algo que he deseado haber podido hacer hace veinte o treinta años atrás cuando todavía podía retener mejor las cosas.  No es fácil, pero aun cuando tropiezo y trato de recordar algún versículo que estoy memorizando, pienso que es un gran ejercicio el solo hecho de estar repasándolo en mi mente y en mi corazón.

Algunas de ustedes tienen hijos—quienes por cierto, tienen facilidad para memorizar. No sería un mal ejercicio animarlos a memorizarse el Salmo 119.

William Wilberforce, ¿conoces ese nombre?  Él fue aquel gran abolicionista.  En medio de una crisis política él escribió en su diario acerca de cómo él recitaba el Salmo 119 mientras caminaba desde su casa hasta el Parlamento, y cómo esto fue para él de gran consuelo.  Toma unos quince minutos leer el Salmo completo.  Así que mientras caminas pudieras recitar el Salmo 119—esto fue precisamente lo que hizo William Wilberforce porque se lo había memorizado.

Algunas de ustedes conocen el nombre David Livingstone quien fue un pionero del siglo XIX, misionero en África.  Leí que él se ganó una Biblia que su maestra de escuela dominical estaba ofreciendo por recitar el Salmo 119 de memoria cuando solo tenía nueve años.  ¿Te imaginas?  Puse eso en Twitter el otro día y una de mis amigas le dijo a su hija pequeña que este hombre se había ganado una Biblia por recitar el Salmo 119 cuando solo tenía nueve años, y la respuesta de la pequeña fue, “¿Solo le dieron una Biblia?”  Bueno, la Biblia en esos días era más escasa y más preciosa, quizás, de lo que lo es para nosotros hoy.

Muchas obras extensas se han escrito acerca de este salmo; muchos comentarios.  Thomas Manton fue un clérigo puritano del siglo XVII.  Él escribió una obra de tres volúmenes, 1,677 páginas en referencia al Salmo 119, 190 largos capítulos, más de un capítulo dedicado a cada versículo del Salmo 119.

Charles Spurgeon escribió un libro clásico titulado, “El tesoro de David”, que es un comentario sobre todos los Salmos.  En ese comentario, él dedicó 350 páginas al Salmo 119 solamente. Más de 250,000 palabras; un cuarto de millón de palabras sobre el Salmo 119.  En el prefacio del volumen final de ese comentario—que es el volumen que incluye el Salmo 119—él habla de cómo este comentario tomó más tiempo que los otros (que los otros volúmenes) por la enorme tarea que fue hacer un comentario, versículo por versículo, del Salmo 119.  Él dice:

“Su dimensión, tanto como su profundidad, me sobrecogió profundamente. Se extendió ante mí como una vasta pradera de la cual no podía ver lo límites, y solo esto creó en mí un sentimiento de desaliento… confieso que dudé embarcarme en este Salmo.” [Confieso que yo misma me he sentido así al pensar cómo pude hacer ocho sesiones, tan solo ocho sesiones, de este salmo tan vasto].

Spurgeon continúa diciendo: “Otros salmos han sido simples lagos, pero este es el océano principal.  Es un continente de pensamiento sagrado, y cada pulgada es tan fértil como el jardín del Señor…mientras más uno lo estudia, más fresco se hace.” 2

Ahora, solo una palabra acerca del estilo literario de este salmo.  Tiene, por supuesto, un estilo de poesía hebrea—y pudiéramos hacer toda una sesión acerca de eso.   Quizás lo haga en otra ocasión, pero puedes ver declaraciones paralelas que ayudan a explicar o que contribuyen a expandir los conceptos.  Lo más fascinante acerca de la forma de este salmo es que es un acróstico.  Hay veintidos letras en el abecedario hebreo y hay veintidos estrofas en el Salmo 119.  Cada una de estas estrofas tiene ocho versículos.  Cada estrofa se basa en una letra diferente del alfabeto Hebreo, en  sucesión.  Cada versículo en cada estrofa comienza con la misma letra del alfabeto hebreo.

Al leerlo por primera vez, este salmo pudiera parecer un poco repetitivo, y sí es repetitivo, y algunos quizás piensen que es un poco aburrido.  Si tu pastor dijera este domingo en la iglesia, “Vamos a leer todos juntos, y de pie, el Salmo 119…”  Pienso que mucha gente se quejaría, internamente—sino externamente—pensando es demasiado tiempo para estar parados leyendo algo que tiene tantas aseveraciones similares juntas.

Pero yo pienso en lo que Spurgeon dijo en su comentario acerca de este salmo.  Él dijo:

“He pesado cada palabra y he mirado cada sílaba con meditación prolongada, y soy testigo que este canto sagrado es encantadoramente variado de principio a fin.  Su variedad es como un caleidoscopio; [me encanta esa imagen] una ilimitada variedad se produce a partir de unos cuantos objetos. 1

Ahora, en este salmo hay por lo menos ocho términos que son usados como sinónimos para la Palabra de Dios.  Los ves una y otra vez.  Muchos de ellos son usados más de veinte veces.  Cada uno de estos ocho sinónimos nos dice algo acerca de la naturaleza o el carácter de la Palabra de Dios.  Es un poco difícil enseñar a través de este pasaje cuando todas tenemos diferentes versiones porque hay diferentes maneras en que estas palabras son traducidas, así que  espero que tengan un poco de paciencia.  Estaré leyendo de La Biblia de Las Américas a través de la mayor parte de esta serie, pero ocasionalmente me referiré a otras versiones solo para ayudar con algunos de estos términos.

Comencemos con el versículo 1 del Salmo 119.  En los primeros once versículos vas a ver estos ocho sinónimos aparecerse.  Así que quiero que leamos esos versículos y busquemos estos diferentes sinónimos.

Versículo 1: “Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor”.

Ese es el primer sinónimo.  La ley del Señor.  Es la palabra hebrea torah.  Es la instrucción del Señor. Se puede referir a una sola ley de Dios. A menudo se refiere a lo que nosotros conocemos como el Pentateuco — los libros de Moisés — los primeros cinco libros de la Biblia son conocidos como el Torah. También pudiera usarse para hacer referencia a la totalidad de la Escritura.  La ley del Señor.  Representa la revelación de Dios de Sí mismo; Su pacto con el hombre.

Versículo 2: “Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios,” aquí vemos un segundo sinónimo, “y con todo el corazón le buscan.  No cometen iniquidad sino que andan en sus caminos.”  Sus testimonios, Su testimonio.  Algunas de sus versiones podrían decir “estatutos” o “decretos.”  Esta es una palabra que está relacionada con la palabra que se usa para “testigo,”  y sabemos que los testimonios de Dios son confiables porque vienen de un testigo fiel y verdadero.

Versículo 4: “Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.”  Otro sinónimo, esta es una palabra que da la idea un capataz.  Un precepto es un mandato de Dios.  Son instrucciones detalladas.

Versículo 5: “¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!”  Aquí está el cuarto sinónimo, la palabra estatutos o en algunas versiones dice decretos.  Es una palabra que viene de una raíz que significa grabar o inscribir.  Habla de los límites que la Palabra de Dios provee para nuestras vidas.  Es algo que ha sido grabado. Son preceptos y reglas que deben ser estrictamente obedecidas.  Habla acerca de la naturaleza vinculante de la Escritura y sobre la permanencia de la Escritura.  Una vez grabada, no puede ser borrada.

Luego el versículo 6: “Entonces no seré avergonzado, al considerar todos tus mandamientos.”  Aquí está otro de los sinónimos y vemos a través de este salmo que la obediencia a los mandamientos, a las ordenanzas de Dios, trae bendición y la desobediencia trae maldición; trae conflicto, trae consecuencias.

Versículo 7: “Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios”.  Aquí hay otro sinónimo para la Palabra de Dios y diferentes versiones pudieran traducir esa palabra como reglas.  Algunas versiones hablan de juicios, leyes, ordenanzas.  Hay una connotación legal en esta palabra.  Habla de la justicia de la Palabra de Dios.

Luego los versículo 8 y 9: “Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.  ¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando tu palabra”.  La Palabra de Dios; la palabra revelada al hombre, es aquello que proviene de Su boca.

Versículos 10-11: “Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.  En mi corazón he atesorado tu palabra para no pecar contra ti”.  Es la misma palabra que leemos en el versículo 9, la “palabra de Dios” pero en  el idioma hebreo en realidad se usa una palabra diferente, pero que se traduce al Español como ‘palabra’.   Es una palabra similar pero a veces es usada para referirse a una promesa.  “En mi corazón he guardado tus promesas para no pecar contra ti”.  Esta palabra se puede referir a cualquier cosa que Dios haya dichocualquier cosa que Dios haya mandado o cualquier cosa que Dios haya prometido.

De manera que tenemos todos estos sinónimos.  Cuando leas estas palabras; estatutos, preceptos, mandamientos, juicios, ordenanzas, decretos, la ley del Señor; todas están haciendo referencia a la Palabra de Dios.  A eso se refiere aquí.

Y luego, mientras he estado meditando en este pasaje, me sentí dirigida a dividir los versículos en cuatro categorías diferentes. Hay cuatro tipos de declaraciones que vamos a encontrar a través de todo este salmo, y la mayoría de estos versículos caen en una o más de estas cuatro categorías.

Te repito, estaré leyendo mucha Escritura a medida que vayamos por esta serie y, en muchos casos, no te voy a dar el número del versículo.  Pero si lees la transcripción que acompaña este programa, podrás encontrar la referencia para todos estos versículos. Puedes obtener la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Antes que todo, encontramos las afirmaciones.Hay versículos que son afirmaciones acerca de Dios, acerca de Su Palabra o acerca de Sus caminos.  Escucha algunas de estas afirmaciones.

“Para siempre, Oh Señor tu palabra está firme en los cielos.” (v.89)

“Tu fidelidad permanece por todas las generaciones.” (v.90)

“He visto un límite a toda perfección; tu mandamiento es sumamente amplio.” (v.96)

“Justo eres tú, Señor, y rectos tus juicios.” (v.137)

“Tu justicia es justica eterna, y tu ley verdad.” (v.142)

“Tú estás cerca, Señor, y todos tus mandamientos son verdad. (v.151)

Estas son todas afirmaciones acerca de Dios y acerca de Su Palabra.

En segundo lugar, encontramos declaraciones de adoración.  Estas son declaraciones de adoración o de celebración o de celebración.  Estos son versículos que alaban a Dios por la maravilla de Su Palabra.  Escucha a algunas de estas declaraciones de adoración.

“También tus testimonios son mi deleite, ellos son mis consejeros.” (versículo 24)

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!,  más que la miel a mi boca.” (versículo 103)

“…pero mi corazón teme tus palabras” (versículo 161)

“Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.” (versículo 162)

“Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.” (versículo 164)

Vemos afirmaciones y adoración.

Luego, en tercer lugar, hay versículos que son resoluciones.

“Meditaré en tus preceptos; y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré tu palabra.” (versículo 16)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (versículo 44)

“He inclinado mi corazón para cumplir tus estatutos, por siempre y hasta el fin.” (versículo 112)

A medida que leemos estas resoluciones necesitamos recordar que Jesús es el Único que ha cumplido perfectamente todas estas resoluciones.  Es fácil sentirte abrumada mientras lees un salmo como este y pensar, “yo no podría decir esas cosas, aseveraciones como, ‘yo obedeceré continuamente para siempre y eternamente.’”  ¡Oh, que fuera cierto en el corazón de los hijos de Dios! Pero fue solamente cierto que Jesús cumplió a cabalidad estas resoluciones y es por esto que este Salmo es un recordatorio para nosotros de cuánto necesitamos a Cristo. Nos apunta hacia  Cristo.

Y luego tenemos la cuarta categoría de versículos.  Estas son peticiones.  Son oraciones, son plegarias a Dios por su ayuda.  Por ejemplo el salmista ora en el versículo 17,

“Favorece a tu siervo para que viva y guarde tu palabra.”

“Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.” (versículo 18)

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley.” (versículo 29)

Ahora, a medida que meditamos en este salmo, como lo estaremos haciendo a través de los próximos días, sólo quiero recordarte que tu relación con Dios nunca será más fuerte, nunca será más vibrante y nunca será más genuina que la relación que tengas con la Palabra de Dios.

A través de este salmo el enfoque es en Su Palabra, en Sus preceptos, en Sus mandamientos.  La meta no es solo hacer el ejercicio intelectual de conocer la Palabra de Dios.  El objetivo es buscar a Dios.  Buscar a Aquél que es revelado en Su Libro.  No hay otra manera de conocer a Dios.   No hay otra manera de conocer a Cristo que a través de la Palabra escrita y viva de Dios.

Tengo una preocupación creciente y la he expresado de diferentes formas en este programa, pero nunca la he sentido más fuertemente que ahora. Tengo un anhelo de que seamos mujeres de la Palabra.  Tengo una preocupación con relación al número de creyentes con las que yo me relaciono que no están leyendo la Palabra de una manera consistente.  Muchas creyentes, y quizás la mayoría, nunca ha leído la Biblia en su totalidad.

Dios nos ha dado Su libro.  Nos ha dado Su Palabra, y solo me imagino lo que acontecerá cuando esté  parada delante del Señor cuando muramos… ¿Cómo le vas a explicar a Él la razón por la cual no tuviste el tiempo de leer Su libro?

He sentido una carga, ahora entrando a este año 2014, de desafiar a nuestras oyentes al comienzo de este nuevo año; de retarlas a leer la Biblia diariamente.  Este reto es simple.  Comprométete, por la gracia de Dios, a que vas a leer la Palabra de Dios todos los días durante este año.  Si vas a AvivaNuestrosCorazones.com podrás encontrar recursos que te ayudarán, tales como un diario que puedes imprimir para escribir lo que leíste ese día y luego puedes escribir una o dos oraciones acerca de lo que la lectura le habló a tu vida. Lo hemos llamado “Diario de anotaciones”.

Quiero animarte a que comiences a leer el Salmo 119 en la medida que estudiamos esta serie.  Toma aproximadamente quince minutos para leerlo completo.  Quizás quieras hacer esto todos los días durante esta semana y parte de la próxima, mientras estamos en esta serie.

Tal vez quieras leerlo de rodillas; es una oración.  A través de este salmo verás la palabra : “Clamo a ti oh Señor, es tu palabra.”  Así que quizás querrás ponerte en una postura de rodillas delante del Señor.  Sin importar la posición que escojas, léelo, deja que penetre en tu corazón y en tu mente y deja que Dios te hable por medio de este salmo.

Señor, cómo te suplico que en estos próximos días Tú abras nuestros corazones, nuestras mentes, y nuestros ojos, para que veamos tu Palabra de manera fresca. Y al verla, la amemos, y al amarla te amemos a Ti, Su Autor.  Que te amemos y te obedezcamos, que obedezcamos Tu Palabra, en el nombre de Jesús oro, Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha lanzado un reto.  Lee la Biblia todos los días en este año.  Para encontrar recursos para ayudarte a alcanzar esta meta, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez has sentido como que leer la Biblia solo es otra tarea en tu lista de quehaceres? Nancy te enseñará cómo hacerlo una experiencia mucho más enriquecedora.  Eso será mañana en Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 1/10 – Satura tu corazón con la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 1/10 – Satura tu corazón con la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/satura-tu-corazon-con-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos ofrece una oración extraída del Salmo 90, la manera perfecta para iniciar un Nuevo año.

Nancy Leigh DeMoss: ¡Establece la obra de tus manos en medio nuestro, sí, establece la obra de tus manos!” 

Leslie:  Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.  

Nancy: Bueno, ¡Feliz Año Nuevo! Espero que hayan tenido un fin año bendecido por Dios  y lleno de regocijo y que estén esperando grandes cosas de parte del Señor durante este nuevo año que se inicia.

Hoy tenemos un programa especial. Te adelanto que este año estaremos hablando mucho en  Aviva Nuestros Corazones sobre la importancia de la Palabra de Dios. En días recientes, a medida que he estado buscando al Señor en relación a los temas que debemos enfatizar en este año que recién comienza, lo que Dios ha puesto en mi corazón una y otra vez es la necesidad que todas tenemos de adentrarnos en la Palabra de Dios y de que la Palabra de Dios se grabe en nuestras mentes y corazones.

Porque muchas veces, al hablar con personas que están en situaciones de crisis o cuando leo correos de oyentes que están enfrentando dificultades mayores, me doy cuenta de que las personas necesitan dosis gigantescas, masivas de la Palabra de Dios para poder renovar sus mentes y sus corazones y para transformar sus vidas.

Así que Dios ha dirigido mi corazón a desafiarte con un reto, justo ahora al iniciar un nuevo año. Se trata de comprometernos a leer la Palabra de Dios cada día por el resto del año. Lo estamos llamando sencillamente, “El reto de leer la Biblia diariamente”.

Ahora, no estamos diciendo qué debes leer o la cantidad de páginas,  capítulos o versículos  que debes leer. Tampoco vamos a decirte cuándo debes hacerlo, si al amanecer o en las noches, pero si estoy apelando a que tomes este simple desafío de no dejar que pase un solo día de este año sin pasar tiempo en la Palabra de Dios.

Estaremos recordándote sobre este reto cada cierto tiempo a lo largo del año, pero a medida que comenzamos a hacer este énfasis en este primer día del nuevo año, más que pedirte que me escuches enseñar sobre la Palabra de Dios, quiero tomar el programa completo de hoy para motivarte a escuchar la Palabra.

Hace un tiempo algunos de nuestros productores me pidieron que grabara algunos de mis salmos favoritos, y crearon un bello fondo musical. No puedo pensar en una mejor forma de comenzar este nuevo año que llenar nuestras mentes con estos salmos.

Oh Señor, oro por nuestras oyentes—algunas están en casa haciendo quehaceres del hogar, algunas quizás están en un vehículo dirigiéndose a algún lugar junto con otros que le acompañan—todas en distintos lugares, haciendo cosas diferentes, pero te pido que Tú silencies nuestros corazones; que aquietes nuestros corazones.

Para muchas de nosotras, quizás los días que acaban de transcurrir han sido de mucha actividad; muchas fiestas, ocupaciones. Otras quizás se han sentido solitarias, están heridas o luchando con algunas circunstancias difíciles. Quizás haya algunas que están ilusionadas con comenzar un nuevo año. Donde sea que nos encuentres, Señor, oro para que aquietes nuestros corazones para recibir Tu Palabra y que nos puedas lavar con el agua de Tu Palabra.

Anima a tu pueblo. Fortalece nuestros corazones. Danos coraje , fe y esperanza en todo lo que necesitamos, a medida que iniciamos este año escuchándote hablarnos a través de Tu Palabra. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Ahora, escuchemos algunas porciones de los Salmos:

Salmo 1:

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento. Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.

Salmo 37:

No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde. Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el SEÑOR, y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, y Él actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, solo harías lo malo. Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra. Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad. El impío trama contra el justo, y contra él rechina sus dientes. El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca. Los impíos han sacado la espada y entesado el arco, para abatir al afligido y al necesitado, para matar a los de recto proceder. Su espada penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados. Mejor es lo poco del justo que la abundancia de muchos impíos. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el SEÑOR sostiene a los justos. El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua. No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán. Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo. El impío pide prestado y no paga, mas el justo es compasivo y da. Porque los que son bendecidos por el SEÑOR poseerán la tierra, pero los maldecidos por Él serán exterminados. Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre, y el SEÑOR se deleita en su camino. Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano. Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan. Todo el día es compasivo y presta, y su descendencia es para bendición. Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre. Porque el SEÑOR ama la justicia, y no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre, pero la descendencia de los impíos será exterminada. Los justos poseerán la tierra, y para siempre morarán en ella.

La boca del justo profiere sabiduría y su lengua habla rectitud. La ley de su Dios está en su corazón; no vacilan sus pasos. El impío acecha al justo y procura matarlo. El SEÑOR no dejará al justo en sus manos, ni permitirá que lo condenen cuando sea juzgado.

Espera en el SEÑOR y guarda su camino, y Él te exaltará para que poseas la tierra; cuando los impíos sean exterminados, tú lo verás.

He visto al impío, violento, extenderse como frondoso árbol en su propio suelo. Luego pasó, y he aquí, ya no estaba; lo busqué, pero no se le halló.

Observa al que es íntegro, mira al que es recto; porque el hombre de paz tendrá descendencia. Pero los transgresores serán destruidos a una; la posteridad de los impíos será exterminada.

Mas la salvación de los justos viene del SEÑOR; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. El SEÑOR los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en Él se refugian.

Salmo 73:

Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los de puro corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos. Porque no hay dolores en su muerte, y su cuerpo es robusto. No sufren penalidades como los mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, el orgullo es su collar; el manto de la violencia los cubre. Los ojos se les saltan de gordura; se desborda su corazón con sus antojos.

Se mofan, y con maldad hablan de opresión; hablan desde su encumbrada posición. Contra el cielo han puesto su boca, y su lengua se pasea por la tierra. Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, y beben las aguas de la abundancia. Y dicen: ¿Cómo lo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

He aquí, estos son los impíos, y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas. Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día y castigado cada mañana. Si yo hubiera dicho: Así hablaré, he aquí, habría traicionado a la generación de tus hijos.

Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí, hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos.

Ciertamente tú los pones en lugares resbaladizos; los arrojas a la destrucción. ¡Cómo son destruidos en un momento!        Son totalmente consumidos por terrores repentinos. Como un sueño del que despierta, oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia. Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti.

Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha. Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.

Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles. Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.

Salmo 90: 

Oración de Moisés, hombre de Dios.

SEÑOR, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.

Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres. Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.

Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca.

Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.

Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro. Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es solo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? y compadécete de tus siervos. Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días. Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y a los años en que vimos adversidad.

Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.

Salmo 131

Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí; sino que he calmado y acallado mi alma; como niño destetado en el regazo de su madre, como niño destetado reposa en mí mi alma. Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre. 

Leslie: No hay mejor forma de comenzar un Nuevo año que saturando nuestros corazones con la Palabra de Dios. Para hacer eso hemos estado escuchando a Nancy leer algunos Salmos.

Queremos animarte a comenzar este año sumergiéndote en la Palabra de Dios. ¿Aceptarías el reto de comprometerte a leer la Palabra de Dios cada día durante este año? No hay mejor resolución de Año Nuevo que dejar que la Palabra sea la que te transforme de adentro hacia afuera.

Si aceptas el reto, te invitamos a dejar una nota debajo de la transcripción de este programa. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber que te unes a nosotros en este recorrido. 

Nancy: 

Salmos 34:

Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué al Señor, y Él me respondió, y me libró de todos mis temores.

Los que a Él miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados. Este pobre clamó, y el Señor le oyó, y lo salvó de todas sus angustias.

El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los rescata. Probad y ved que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en El se refugia! Temed al Señor, vosotros sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen.

Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, mas los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno.

Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela. Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor. El rostro del Señor está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria.

Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos es quebrantado. La maldad dará muerte al impío, y los que aborrecen al justo serán condenados. El Señor redime el alma de sus siervos; y no será condenado ninguno de los que en Él se refugian.

Salmo 145:

Te exaltaré mi Dios, oh Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es el SEÑOR, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable.

Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos. En el glorioso esplendor de tu majestad, y en tus maravillosas obras meditaré. Los hombres hablarán del poder de tus hechos portentosos, y yo contaré tu grandeza. Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia.

Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia. El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras.

SEÑOR, tus obras todas te darán gracias, y tus santos te bendecirán. La gloria de tu reino dirán, y hablarán de tu poder, para dar a conocer a los hijos de los hombres tus hechos poderosos, y la gloria de la majestad de tu reino. Tu reino es reino por todos los siglos, y tu dominio permanece por todas las generaciones… El SEÑOR sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. A ti miran los ojos de todos, y a su tiempo Tú les das su alimento. Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente. Justo es el SEÑOR en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos. El SEÑOR está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará. El SEÑOR guarda a todos los que le aman, pero a todos los impíos destruirá. Mi boca proclamará la alabanza del SEÑOR; y toda carne bendecirá su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmo 63:

Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos. Como con médula y grosura está saciada mi alma; y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche. Porque tú has sido mi socorro, y a la sombra de tus alas canto gozoso. A ti se aferra mi alma; tu diestra me sostiene. Pero los que buscan mi vida para destruirla, caerán a las profundidades de la tierra. Serán entregados al poder de la espada; presa serán de las zorras. Mas el rey se regocijará en Dios; y todo el que por Él jura se gloriará, porque la boca de los que dicen mentiras será cerrada. 

Leslie: ¡Qué maravilloso comenzar el año permitiendo que la Palabra de Dios nos lave por completo. Nancy Leigh DeMoss ha estado leyendo algunos de sus salmos favoritos.

Nancy, estoy segura de que muchas oyentes apreciaron este programa… es maravilloso tomarse un tiempo extendido para escuchar la Palabra de Dios..

Nancy: Sí, yo creo que es algo tan maravilloso y tan necesario en esta cultura caótica en que  vivimos; tan solo dejar que la Palabra de Dios lave nuestras almas. Así que estoy agradecida de que hayamos tenido ese tiempo hoy, y espero que en el 2014 este se convierta en un hábito diario para cada oyente.

Y quiero retar a cada persona que escucha mi voz hoy: ¿Harías un compromiso, con la ayuda de Dios, de leer algo de la Palabra de Dios cada día a lo largo de este año?

No te estoy diciendo la longitud de la porción que debes leer o a que hora debes levantarte, solo que puedas tomar un tiempo para incorporar en tu día, y llevar la Palabra de Dios a tu mente y a tu corazón. No te intimides con lo que esto implica o con el tiempo que te va a tomar. Solo di “Sí, Nancy, quiero unirme a ti en leer algo de la Palabra de Dios cada día del 2014”.

Luego quiero animarte a ir un paso más allá y que visites AvivaNuestrosCorazones.com y nos dejes saber que has aceptado este reto.

Allí seguramente verás otras mujeres que se han sentido movidas a aceptar el desafío también y sentirás que no estás sola en este recorrido. Allí también podrás interactuar con otras y compartir lo que Dios te va mostrand o a lo largo del año a través de Su Palabra. Este sentido de comunidad te ayudará a mantenerte en el camino.

Ahora bien, mañana nos embarcaremos en un estudio de un poema asombroso, contenido en el capítulo más largo de la Biblia.  Espero que regreses para que juntas estudiemos el Salmo 119. De hecho, tal vez quieras tomarte unos quince minutos entre hoy y mañana para buscar en tu Biblia y leer el Salmo 119 completo. Pídele al Señor que prepare tu corazón para lo que Él tiene para nosotras en estos próximos días.

Te esperamos mañana para iniciar nuestro estudio del Salmo 119, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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