Los rebaños necesitan pastores

Soldados de Jesucristo

Por Megan Hill

Me encantan los servicios de ordenación en la iglesia local. A menudo, estos servicios son la culminación de un largo periodo de tiempo en el que la congregación ha oído predicar sobre el liderazgo bíblico de los ancianos, ha sido animada a identificar a los hombres dotados para esta tarea, ha orado por aquellos hombres mientras recibían formación y se sometían a exámenes, y ha votado para llamar y ordenar a hombres concretos para el cargo de anciano. Hemos estudiado y orado; esperado y orado; y esperado y orado un poco más. 

 El servicio de ordenación, entonces, es tanto la cima como la celebración. Traemos platos de galletas y otros alimentos para después celebrar. Damos la bienvenida a los miembros de otras iglesias cercanas que han venido a regocijarse con nosotros. Nos sentamos felizmente, no en nuestros sitios habituales, sino en cualquier lugar donde podamos encontrar un asiento en la iglesia llena. 

 Cantamos y escuchamos la lectura de las Escrituras y la predicación. El hombre que ha sido llamado como anciano toma ciertos votos y la congregación, responde en votación también: prometiendo someterse voluntariamente a su liderazgo nombrado por Cristo en la iglesia. Y entonces, mientras el nuevo anciano se arrodilla frente a la iglesia, todos los ancianos ponen sus manos sobre sus hombros y oran por él.  

 En el futuro, este hombre estará orando por la iglesia local cientos y miles de veces en reuniones de ancianos, visitando en las casas, desde el púlpito, y antes de empezar el culto los domingos temprano en la mañana. Sin embargo, su trabajo como anciano comienza cuando la iglesia ora por él, pidiendo al Señor que pastoree su alma y dando gracias a Cristo por Su buen regalo. 

El gran Pastor otorga Sub-pastores

 Mateo nos dice que durante Su ministerio terrenal, Jesús viajó predicando en varias comunidades y curando a los enfermos de manera milagrosa. Rodeado de grandes multitudes de personas, Jesús “tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36). El gran Pastor miró al rebaño angustiado y se conmovió. 

 La preocupación de Cristo por Sus ovejas lo llevó a hacer dos cosas. En primer lugar, exhortó a Sus discípulos a orar por más sub-pastores (9:38) y en segundo lugar, envió a Sus discípulos como sub-pastores para rescatar a “las ovejas perdidas” en los pueblos y aldeas, predicando la Palabra y haciendo el bien a sus almas (10:1-11). 

 En nuestras iglesias de hoy estamos recibiendo la respuesta a la oración obediente del discípulo hace dos mil años. Cuando domingo tras domingo tus ancianos se paran en el púlpito y te predican la Palabra de Dios es porque el Señor Jesús ha tenido compasión de ti. 

Los pastores son un buen regalo

 En ningún otro lado es más clara la bondad de Cristo al darnos ancianos que en Efesios 4: 8-13:  

 “Por lo cual dice: 

 Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,  

Y dio dones a los hombres.  

 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” 

En este pasaje aprendemos lo que Cristo hizo después de Su resurrección y ascensión al cielo. No es sorprendente que el buen Pastor no dejara de pastorear por el simple hecho de que ya no estaba físicamente presente con el rebaño. En Su ausencia, les dio “los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y los maestros” (v. 11). 

Fíjate en cómo se describen estos hombres: un regalo de Cristo. No importa cuán comunes parezcan tus ancianos, en en realidad son un  regalo perfecto elegido, por Cristo para tí. Cuando eres ministrado por tus ancianos recibes el ministerio del mismo Cristo.  

Nota también la abundancia de este don: Cristo dio “pastores y maestros”, en plural. Mientras que Cristo se describe a sí mismo como “un solo Pastor” (Juan 10:16), sus sub-pastores son muchos. Esta pluralidad compensa la debilidad humana de los ancianos, protege a las ovejas de cualquiera de sus pecados egoístas y aporta sus diversos dones para beneficio del cuerpo de Cristo.  

Los pastores exhiben el Reino de Cristo

Un rebaño que recibe el cuidado de los pastores tiene efectos que van más allá de las paredes de la iglesia. Cuando somos pastoreados por  nuestros ancianos y nos sometemos a su autoridad, mostramos al mundo la realidad actual del reino de Jesús. 

En este mismo momento, Jesús está sentado en el Trono de los cielos gobernando e intercediendo por Su pueblo. En la iglesia local esta verdad invisible se hace visible. Nuestros amigos y vecinos incrédulos no saben cómo es el reino eterno de Cristo; ninguno, hasta que la iglesia local se reúne. 

Aunque el reino de Cristo es invisible, la obra de Sus sub pastores no lo es. Cuando el pueblo de Dios se somete de manera voluntaria y con alegría al amoroso liderazgo de nuestros ancianos, damos testimonio público de la gran realidad del reino de Cristo. 

Aún más, la presencia de los ancianos anima nuestros propios corazones. ¿Miras a veces el mundo que te rodea, su baja condición de pobreza, racismo, falsa religión, conflictos,  injusticias, trastornos, y te preguntas si Cristo está reinando de forma real y verdadera? Anímate. Tus ancianos están en Su Iglesia como un antídoto para tus dudas. Estos hombres han sido delegados por Cristo para erradicar aquellos males del rebaño y promover la pureza y la paz entre las ovejas. Su gobierno terrenal te asegura el gobierno celestial de Cristo. Así como Sus ancianos se reúnen temprano los domingos por la mañana para orar por tu alma, el Rey Jesús está de continuo intercediendo por ti. Así como tus ancianos usan la Palabra para animar y exhortar a tu iglesia local, el Rey Jesús está gobernando su reino con el mismo estándar. 

El mundo entero no se revelará como sujeto a Cristo hasta el último día, pero el trabajo de los pastores en la iglesia local apunta a la verdad y la bondad del ilimitado reinado de Cristo. 

En mi iglesia, cada servicio de ordenación termina con abrazos. Primero, los ancianos actuales dan la bienvenida al recién anciano ordenado con sonrisas y lágrimas y después del resto de la congregación. Nos dirigimos hacia el frente de la iglesia con nuestras propias sonrisas y lágrimas. Alcanzamos a nuestro nuevo anciano con un afecto de corazón abierto, y, uno a uno, envolvemos el regalo de Cristo en nuestros brazos. 

Megan Hill

Megan HillMegan Hill es la autora de tres libros, incluyendo A Place to Belong: Learning to Love the Local Church [Un Lugar para Pertenecer: Aprendiendo a amar a la iglesia local], que se publicó en mayo de 2020. Esposa e hija de un pastor, es editora de The Gospel Coalition y vive en Massachusetts, donde pertenece a West Springfield Covenant Community Church.

Seis significados de estar en Cristo

Soldados de Jesucristo

Agosto 29/2021

Solid Joys en Español

Seis significados de estar en Cristo

John Piper

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Tres ejemplos de una fe que lucha

Soldados de Jesucristo

Agosto 13/2021

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Tres ejemplos de una fe que lucha

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Cómo ser cristiano en tiempos impíos

Soldados de Jesucristo Blog

Cómo ser cristiano en tiempos impíos

Gavin Peacock 

“Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. ” (Hhc. 5: 29)

No es fácil saber cómo vivir cuando los días son malos. Sin duda, la mayor parte del tiempo los cristianos debemos afrontar nuestra situación tal como se presenta. En esto, Dios nos enseña mucho: no somos soberanos, ni tenemos el control, y debemos aprender la piedad bajo un yugo.

Sin embargo, hay un momento en que, como dice Hechos 5, debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Ninguna autoridad, aparte de la de Dios, es absoluta. Los hombres son pecadores y los gobiernos pueden ser corruptos y gobernar con maldad en diferentes grados.

Si obedecer significa pecar, entonces no debemos obedecer. Esto incluye someterse al abuso. Como el CBMW (Concejo para la Masculinidad y Femineidad Bíblicas, por sus siglas en inglés) ha declarado, “El abuso no es sólo un pecado sino también un crimen. Es destructivo y malo. El abuso es un sello del diablo y está en oposición directa a los propósitos de Dios”. Esto significa que si lo que el Estado ordena nos pide que pequemos activamente o es un abuso abierto de los seres humanos y de los derechos humanos básicos legales, aunque sea en nombre de la justicia o del amor, puede ser correcto resistirse. Aceptarlo podría significar que estamos afirmando pasivamente su inmoralidad.

Sin embargo, para ayudarnos a decidir cuándo es correcto resistir al gobierno y cómo debemos hacerlo, necesitamos saber varias cosas.

Conocer la relación entre la Iglesia y el Estado

Jesús es el Señor de ambos. Él designa al gobierno y ordena a las autoridades para la ley y el orden. Pero este no tiene derecho a coaccionar la conciencia ni a restringir o prohibir lo que la Biblia dice que es bueno y necesario. Por lo tanto, hay una separación, pero con cierta superposición. Un día toda rodilla se doblará ante Jesús (Fil. 2: 10-11), pero hasta entonces habrá algún conflicto entre la Iglesia y el Estado.

Los cristianos están llamados a ser sal y luz (MT. 5:13-16). La sal se distingue por su salinidad, que no debe perderse. Pero también tiene un efecto conservante sobre todo lo que toca. Del mismo modo, la luz es distinta a las tinieblas, pero la luz penetra en las tinieblas.

Esto capta la distinción y separación que tiene la iglesia con respecto al estado y la cultura. Esa separación tiene que ver con la autoridad (con alguna coincidencia como la anterior). Pero también, la separación tiene que ver con la santidad. Sin embargo, esta separación no debe conducir a la desvinculación. De hecho, debe haber un compromiso con la sociedad y con las estructuras de autoridad de Dios dentro de ella para ser una influencia para el bien.

Esto significa que los cristianos deben condenar abiertamente el mal. La sal “muerde”, como dijo Martín Lutero. Dios ordenó el Estado y la familia como instituciones sociales para frenar el mal y promover el bien. Deben ser preservadas, pero para actuar con rectitud, y donde eso falte, los cristianos deben abordarlo, como una especie de desinfectante moral.

Sin embargo, el mandato de la Iglesia es predicar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones. Este mandato no es principalmente la transformación social. Por lo tanto, los cristianos deben asegurarse siempre de ser testigos fieles del Evangelio en ámbitos ajenos a la iglesia local.

Conocer el aspecto sutil de la tiranía

No debemos confundirnos al darnos cuenta de la guerra espiritual en la que nos encontramos (Ef. 6:10-20). Debemos estar atentos al hecho de que los que no están a favor de Cristo están en contra de Él (Mt. 12:30) y el mundo odiará a los cristianos porque primero odiaron a Jesús (Jn, 15:18). Seremos perseguidos por causa de Su nombre (Mt. 5: 10) y por ello sufriremos, a veces bajo gobiernos malvados.

A veces el estado es obviamente malvado y opresivo como hemos visto en países dentro de África y en Corea del Norte por ejemplo. Sabemos que las personas caídas son pecadoras y algunas están maquinando y planificando grandes maldades al interior de los gobiernos. También tenemos que reconocer cómo es la tiranía sutil. (Ver la propaganda sutil de la segunda bestia en Apocalipsis 13).

A menudo se hace en nombre del amor, pero es un vehículo para destruir la familia nuclear y la iglesia (como la agenda radical LGBTQ/feminista/BLM [1]). A nivel de fundamentos, está pisoteando la gloria de Dios y destruyendo la idea de lo que significa ser humano.

Todo esto cuestiona el orden de la creación en las Escrituras: lo que significa ser portadores de una imagen, hombre y mujer, la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer y el sexo sólo dentro de ese pacto, el fruto de los bebés, el fundamento social de las familias, la autoridad de los padres y el gobierno patriarcal en el hogar, y la santidad de la vida. La iglesia debe ser un bastión de la verdad en estas cuestiones del orden de la creación.

Conocer nuestros derechos

Debemos conocer nuestros derechos para dejarlos de lado por el bien mayor, como Pablo (1 Cor. 9) y Jesús (Fil. 2). Pero también debemos conocer nuestros derechos legales para poder invocarlos para un bien mayor: como Pablo haciendo valer su ciudadanía romana que obligó a una disculpa del gobierno por un castigo injusto (Hch. 16: 37- 38) y en otra ocasión donde con la misma acción evitó un castigo injusto del gobierno (Hch. 22: 25- 28).

Además, debemos conocer nuestro derecho a apelar al gobierno e incluso que podamos hablar la verdad al poder. Daniel y Juan el Bautista muestran el camino en cuanto a hablar la verdad en el ámbito público. También debemos apelar respetuosamente y, sin embargo, con fuerza, escribiendo a los gobernantes y pidiéndoles una demostración de su justificación en la acción que están llevando a cabo. La “doctrina de los magistrados menores”[2] ofrece cierta estructura y orientación sobre cómo puede funcionar este tipo de resistencia.

Conocer los tiempos (1 Crón. 12:32)

Hace años, había mucha menos información disponible; la gente tenía que aceptar lo que le decían y confiar en las autoridades y los expertos. Ahora, tenemos el internet, a través del cual tenemos acceso a información, tanto verdadera como falsa. Las teorías abundan e Internet las alimenta. El atractivo de las diversas teorías y de los expertos autoproclamados en las redes sociales es que hay algo de verdad en ellas que puede parecer que da sentido a las cosas. Esto atrae a las mentes curiosas que quieren tener un control de todo (no es que toda la curiosidad sea algo malo, pero las cosas secretas pertenecen al Señor, véase Deut. 29:29). Esto ha aumentado en cierta medida el malestar y la desconfianza en el gobierno.

Conocernos a nosotros mismos

Somos una generación bastante impaciente, no se nos da bien esperar y aguantar. La restricción no está tan presente en nuestro vocabulario occidental. Hemos conocido la gran libertad y la gratificación rápida, y por eso, como Veruca Salt [3] de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, cantamos ¡Lo quiero ya!

También estamos en contra de la autoridad de manera significativa. En el hogar, la iglesia y la sociedad. Vivimos en una época de autodefinición en la que rige el subjetivismo y la mentalidad de las necesidades “sentidas”. Una sociedad en la que los que deberían asumir el liderazgo no lo hacen y los que deberían estar bajo la autoridad, no lo hacen. Además, debemos reconocer nuestras particulares propensiones pecaminosas a estas cosas. Los individuos deben preguntarse: ¿son el orgullo de la impaciencia, la ira y la ansiedad, actitudes y emociones con las que lucho particularmente?

Saber que necesitamos tanto la sabiduría como la prudencia

De hecho, viven juntas (Pro. 8:12). La sabiduría se esfuerza por alcanzar los fines más elevados. Conoce el meollo del asunto y su objetivo. La prudencia dirige los medios más eficaces para llegar a ese fin. La prudencia nos impide juzgar y actuar precipitadamente (como Jesús en Juan 2:24-25). La prudencia evita el peligro prematuro (como Jesús, que se esconde de los fariseos cuando conoce sus planes en Mateo 12:15). La prudencia también evita que nos ofendamos innecesariamente (como Jesús al dar lo que se debe al César en Marcos 12:17), o como las instrucciones de Pedro de honrar a todas las personas y respetar a los que tienen cargos sobre nosotros (1 Pd. 2:17)). Las acciones de Daniel en el libro del Antiguo Testamento son un modelo para nosotros de cómo relacionarnos sabia y prudentemente con un gobernante tirano.

Mantener estas seis verdades ante nosotros no hará que todas las dificultades se desvanezcan en el aire. Pero recordar la sabiduría bíblica nos ayudará a mantenernos en el camino estrecho en tiempos impíos, cuando sintamos palpablemente que las fuerzas de las tinieblas tratan de apartarnos de Dios. No nos dejemos arrastrar; conozcamos la verdad, y aferrémonos a Cristo, y soportémoslo todo para ganarlo todo.

Gavin es uno de los pastores de la iglesia Calvary Grace Church, en Calgary y es el Director de Alcance Internacional del Concejo de Masculinidad y Femineidad Bíblicas.

[1] BLM: Black Lives Matters

[2] La doctrina de los magistrados menores declara que cuando la autoridad civil superior o superior hace una ley o decreto injusto/immoral, la autoridad civil menor o de menor rango tiene tanto el derecho como el deber de negarse a obedecer a esa autoridad superior. Si es necesario, la autoridad inferior puede incluso resistir activamente a la autoridad superior.

[3] Veruca Salt es uno de los personajes del film “Charly y la fábrica de chocolates. Una niña caprichosa y engreída.

Gavin Peacock

Gavin Peacock

Gavin es pastor de la Iglesia Calvary Grace de Calgary y director de alcance internacional del Consejo sobre la masculinidad y la feminidad bíblicas.

Diez significados de Yahweh

Soldados de Jesucristo

Agosto 05/2021

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Diez significados de Yahweh

John Piper

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Lo sagrado hecho vulgar

Esclavos de Cristo

La Divina Comedia de Dante Gebel

Lo sagrado hecho vulgar

Rodrigo Avila

El 7 de diciembre de 2013 escribí un artículo en el que señalé los graves errores que abundan en los superclásicos de Dante Gebel. Sin embargo, el mensaje que Gebel predicó una semana después en el Superclásico 20 años causó mucha sorpresa ya que fue más bíblico de lo esperado. Esto hizo creer a algunos que Gebel se había arrepentido de sus malas prácticas. Pero existen varias razones para poner en duda su arrepentimiento.

Plagió material de otros

No hay nada de malo en usar el material de otros, siempre y cuando demos el respectivo crédito. La RAE define la palabra plagiar como el “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. El plagiar es un acto deshonesto y por ende, un pecado que la Biblia condena (Sal. 34:13, Prov. 14:25, 1 Pedro 2:1, 3:10).[1]

Gran parte del contenido del mensaje de Gebel se basó en una serie de sermones que predicó anteriormente en su iglesia. Uno de esos sermones fue el titulado El secreto mejor guardado del infierno.

Gebel plagió este sermón de uno de Ray Comfort.

¡Nota que Gebel copió hasta el título!

Si te tomas el tiempo para escuchar ambos sermones, verás que Gebel plagió el tema central, las ilustraciones y los pasajes bíblicos, entre otras cosas. También es evidente que Gebel robó frases palabra por palabra, sin dar crédito, del libro Difícil de creer de John MacArthur.

Asimismo citó textualmente y sin dar crédito muchas frases que MacArthur dijo en este video.

Frases como estaestaesta y esta, fueron calcadas de MacArthur, sin embargo, Gebel se las atribuyó a sí mismo.

Contó con el apoyo de Enlace

Enlace es un canal pseudocristiano que se ha encargado de contribuir a la apostasía en América Latina. Sus programas promocionan el evangelio de la prosperidad y otras herejías representadas por apóstatas como Joel Osteen, Cash Luna y Guillermo Maldonado. Cada tres meses realizan eventos televisivos llamados Maratónicas en donde se ofrecen falsas promesas de prosperidad, éxito, salud y milagros a cambio de dinero.

Gebel, en lugar de denunciar los errores graves y los abusos de este canal, se asoció con ellos en la difusión de su Superclásico (SC).

Honró a un falso maestro

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Cabrera es un pastor ecuménico que se juntó a orar junto a otros pastores con el Papa Francisco, el líder de la Iglesia Católica Romana. En esa reunión, se le dio al Papa “una palabra que varios habíamos sentido basada en Jeremías 1, que Dios lo había escogido como un profeta a las naciones y que no tuviera temor a dar la palabra como Dios se la daba”.

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Cabrera, de acuerdo a su página web, fue un representante de G12 Argentina por doce años, y hasta el día de hoy sigue desarrollando la visión G12 (lee este artículo sobre los errores de este movimiento). También ha servido como traductor de Benny Hinn en algunas de sus campañas en Argentina. Estas evidencias indican que Cabrera, lejos de ser un gran hombre de Dios, es más bien un gran siervo de Satanás como muchos de los amigos de Gebel.

Siguió vendiendo sus herejías

Imagina a un traficante de drogas que por años ha llenado sus bolsillos a costa de este negocio nefasto que destruye tantas vidas. Digamos que un día reconoce públicamente que actuó mal y que desde ese momento en adelante trabajará de manera honesta. Pero, ¿qué si después de un breve tiempo se descubre que nunca se deshizo de las drogas y que las sigue vendiendo? Lo lógico es concluir que nunca realmente se arrepintió, ¿cierto?

Bueno, eso es lo mismo que ha sucedido con Gebel.

Gebel afirmó lo siguiente en el SC 20 años:
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Nota que Gebel implícitamente está culpando a Dios por el hecho de no haber predicado el verdadero mensaje del evangelio por dos décadas. Pero el punto es que si las palabras de Gebel fueron sinceras, él habría eliminado todo lo que predicó y escribió por 20 años y desde ese momento hubiera empezado a predicar solamente mensajes bíblicos. Pero no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Gebel no se ha deshecho de ninguno de los mensajes que predicó ni tampoco de sus libros de autoayuda, éxito y prosperidad material como Destinado al Éxito: Como alcanzar tus sueños. Además, sigue vendiendo los mensajes antiguos de sus superclásicos. Y sobre todo, Gebel continua predicando mensajes antropocéntricos que solo buscan decirle a la gente lo que quiere oír (2 Tim. 4:3). En otras palabras, a Gebel le “ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2 Pedro 2:22).

Participó en una “maratónica”

Otra evidencia de su arrepentimiento artificial es el hecho de que solo ocho semanas después del SC 20 años, Gebel participó activamente en una maratónica de Enlace, en donde, cual Tetzel moderno, animó a la gente a mandar su dinero al canal para recibir un milagro. Esta es una maldad terrible ya que entre las personas que solo buscan sus propios deseos carnales, también están aquellas desesperadas que en ignorancia mandan el poco dinero que tienen con la esperanza de que sus deudas sean canceladas, sus enfermedades curadas y sus situaciones difíciles solucionadas.

Celebró cuando debería haberse lamentado

El ambiente del SC 20 años no fue de remordimiento, ni de lágrimas, ni de tristeza sino de fiesta y celebración por el aniversario de los 20 años de los SC. Pero yo me pregunto: ¿Qué celebró? ¿Celebró el haber predicado por dos décadas un falso evangelio? ¿Celebró el hecho de haber guiado quizás a miles al infierno como resultado de haber predicado un mensaje que condena?

A continuación voy a presentar once evidencias bíblicas que demuestran que Dante Gebel es un falso maestro, de acuerdo, principalmente, a las características que encontramos de ellos en las cartas de 2 de Pedro y Judas. La gran mayoría de los enlaces que incluyo en este escrito corresponden a fuentes originales en lugar de material editado con el fin de que el lector pueda ver por sí mismo que no estoy sacando de contexto a Gebel.

  1. Es ecuménico

Mike Gendron escribió estas oportunas palabras:

“No olvidemos nunca la chispa que encendió la Reforma cuando Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, Alemania. La mayoría de la gente en ese tiempo creía en el purgatorio, un lugar de fuego atormentador que se decía que era para purgar sus pecados a fin de prepararlos para el cielo. La Iglesia Católica comenzó a vender indulgencias y el perdón de los pecados como cualquier otra mercancía en el mercado. Las indulgencias se vendieron para reducir la cantidad de tiempo y el sufrimiento en el purgatorio. Cuando Lutero vio cómo el don de Dios era tratado con tanto desdén por el Vaticano, se vio obligado a tomar medidas para defender la gloria y el honor de Jesucristo y la pureza de Su Evangelio. 500 años atrás los protestantes llamaron al Papa ‘anticristo’ y fueron torturados y asesinados por negarse a doblar la rodilla ante la Eucaristía. Trágicamente muchos evangélicos han olvidado o desechado la Reforma. Una reciente encuesta de 1000 pastores principales de LifeWay Research reveló que casi dos tercios de los pastores evangélicos dicen que el Papa Francisco es su hermano en Cristo.

¿Cómo podemos explicar un cambio tan dramático? La claridad y la autoridad de la Palabra de Dios están en peligro en nuestra era de la posmodernidad. La ignorancia bíblica y la falta de discernimiento están produciendo un terreno fértil para el engaño. No hay suficientes cristianos que están contendiendo ardientemente por la fe de los apóstoles y la exclusividad del Evangelio”.

Gebel ha mostrado en muchas ocasiones su amistad con la iglesia católica, al considerar a los católicos como hermanos en Cristo, lo cual demuestra su desprecio por la verdad bíblica y por lo conseguido en la Reforma.

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  1. Blasfema

“Los pecadores impíos han hablado contra él”. Judas 15

Gene L. Green dice sobre este pasaje que “aquí la denuncia constituye una acusación de ‘blasfemia,’ ya que tales palabras se dicen ‘contra él,’ es decir, el Señor. Estos ‘pecadores impíos’ serán juzgados no solo por sus hechos, sino también por sus palabras, las cuales demuestran que no reverenciaron a Dios y se establecieron a sí mismos contra Él”.

La Biblia declara inequívocamente que Dios es justo.

Deuteronomio 32:4 dice, “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto”.

Salmos 11:7: “Porque Jehová es justo, y ama la justicia”.

Salmos 116:5: “Clemente es Jehová, y justo”.

Romanos 9:14: “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera”.

Sin embargo, Gebel asegura en un mensaje titulado Los Favoritos de Dios que, “en ocasiones dios no es justo”, que “la gracia de dios es tan injusta” y que él conoce “a un dios injusto”.

Esto es una blasfemia.

Esto es una calumnia en contra del carácter santo de Dios. Es absolutamente imposible que un verdadero cristiano llegue al extremo de negar un atributo de Dios tan evidente.

En otro mensaje titulado Mantén el rumbo, Gebel, orando al Espíritu Santo, dice:

“Yo te pido Dios que les ayudes a enfocarse. Espíritu Santo, hagamos un poco de trampa. Vamos Espíritu Santo, ayúdales a enfocarse”.

Ahora Gebel blasfema en contra de la tercera persona de la Trinidad, implicando que Él es capaz de hacer trampa.

Como si estas blasfemias fueran poco, Gebel también afirmó en otra oportunidad:

“¿Porque Dios elegiría una prostituta para hacer un pacto con Su pueblo? Yo creo que a lo mejor la elige porque la prostituta y la gracia de Dios se parecen mucho. A ambas no les importa con quien se meten (risas). A ninguna de las dos les importa tu pasado. Ni a la prostituta ni a la gracia de Dios. Si vas con una ramera no le importará tu apariencia. Si vas con la gracia de Dios tampoco le importa tu apariencia. Si vas con una prostituta no importa cuál sea tu higiene si eres limpio o sucio. Adivinen. Si van a buscar la gracia de Dios tampoco le importa ni te hace preguntas acerca de tu pasado. Ni siquiera de tu presente. Y tampoco le importa tu higiene espiritual. No le importa. Una lo hace con cualquiera, la otra también. Una cobra y lo hace por dinero, la prostituta. La otra es gratis y lo hace por amor porque la gracia de Dios es por amor y dice te la quiero dar porque se me antoja, porque quiero (aplausos). Yo creo que la prostituta y la gracia se parecen. Yo creo que por eso Dios la elige adrede en la Biblia porque las dos están en la misma condición. Dios hace un pacto con una ramera porque tiene similitudes con la gracia de Dios”.

No hay un solo versículo en toda la Biblia en donde se haga una comparación entre la gracia de Dios y una ramera. Esta comparación blasfema de Gebel es producto de su propia mente impía e irreverente en contra del Dios santo. En la Biblia, los pecados del pueblo de Israel son comparados con una prostituta y no con la gracia de Dios (Jer. 3:6-9, Eze. 20:30, Oseas 5:3).

  1. Es arrogante

Hablan con arrogancia”. Judas 1:16

John MacArthur comentando sobre este pasaje dice que “los apóstatas estaban tan dominados por sí mismos que hablaban con arrogancia, o como la Versión Reina Valera 1960 traduce la expresión, hablan ‘cosas infladas.’ Ellos pomposamente se inflaban a sí mismos con un vocabulario religioso elaborado y sofisticado que tenía un tono espiritual externo y atractivo, pero carecía de la verdad y la sustancia divinas”.

Hay muchas maneras en las que Gebel ha mostrado una y otra vez su arrogancia. Una de ellas es la forma en que se defiende de sus críticos. Él nunca acepta ningún tipo de exhortación aunque sea de manera respetuosa y bíblica. Gebel se caracteriza por responder con un tono burlesco, sarcástico, ofensivo, falto de amor y condescendiente.

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Otra de las formas en que se puede ver la arrogancia de Gebel es por medio de sus constantes referencias a su “éxito”. Proverbios 27:2 dice “Alábate el extraño, y no tu propia boca; el ajeno, y no los labios tuyos”.

Según la extraña lógica de Gebel, sus críticos “sienten [por él] una admiración no resuelta en su interior” y asegura que “la crítica es el homenaje que la envidia le hace al éxito”.

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Todos los ejemplos de arriba no son nada comparados a las arrogantes palabras que Gebel dijo sobre su exclusiva relación con Dios en un sermón llamado, Esclavos en el Trono:

“¿Ustedes creen que Dios va a hacer algo en Garden Grove (su iglesia) sin preguntarle a Dante Gebel? ¡Oh no! No conocen la relación que yo tengo con él. Él no hará nada si antes no lo habla conmigo. Ese es el trato que tenemos y pueden estar seguros que ese es el trato que Dios tendrá contigo. ¿Cuantos lo creen? ¡Díganme amén! ¡Aleluya!”

En otras palabras, lo que Gebel implica es que Dios tiene que pedirle permiso a él para hacer algo en Su iglesia.

  1. Le dice a la gente lo que quiere oír

“Acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos”. 2 Timoteo 4:3

Un falso maestro es por naturaleza alguien que le dice a la gente lo que quiere oír (Rom. 16:17-18). Es un lisonjero, alguien que adula a las personas para sacar provecho (Judas 1:16).

Si vas por la calle y comienzas a preguntar a la gente que es lo que quieren en esta vida, sin duda te dirán que quieren cumplir sus sueños, ser populares, tener éxito, ser sanos, prósperos, bendecidos, millonarios y tener una buena figura para que puedan elevar su autoestima.

Estos son precisamente los temas recurrentes que Dante Gebel predica y que produce al sacar la Biblia de contexto. Gebel constantemente le dice a la gente que pueden ser campeones, que están destinados al éxito, que deben amarse a sí mismos y que Dios va a cumplir todos sus sueños egoístas.

Cristo nunca prometió estas cosas a sus seguidores. Él más bien afirmó que los cristianos serían odiados por el mundo (Juan 15:18-19, 1 Juan 3:13), que sufrirían persecución (2 Tim. 3:12) y que debían negarse a sí mismos y estar dispuestos a morir si es necesario (Lucas 9:23).

  1. Enseña herejías destructivas

“Introducirán encubiertamente herejías destructoras”. 2 Pedro 2:1

Simon J. Kistemaker, hablando del objetivo de los falsos maestros según este versículo, dice:

“En forma furtiva e ilegal, entrarán en la comunidad cristiana para diseminar sus herejías. La palabra herejías deriva del verbo griego que significa tomar algo para uno mismo, escoger o preferir. Se refiere a determinado curso de pensamiento o acción que un individuo toma, o que un grupo de gente adopta, como artículo de fe o modo de vida. Los falsos maestros, entonces, entraban disimuladamente en la comunidad cristiana con doctrinas concebidas para destruir la vida espiritual y moral de los cristianos. Pedro escribe que estos maestros, a causa de sus actividades anticristianas, atraen ‘sobre sí una rápida destrucción.’ Al entrar furtivamente en la iglesia con el propósito de destruir a sus miembros con falsas doctrinas, estos maestros se destruyen a sí mismos. Es más, se abocan una misión suicida”.

Gebel predica herejías destructivas tales como:

La confesión positiva

Para una explicación detallada de esta herejía, recomiendo el mensaje llamado El Engaño de la Confesión Positiva de Chuy Olivares.

El evangelio de la prosperidad

Solo basta que escribas en el buscador de la página de la iglesia de Gebel palabras como unción, bendición, prosperidad, sueños, bendición, metas, riqueza, sanidad o éxito para que entiendas que la gran mayoría de los mensajes de Gebel son de prosperidad material.

Para una explicación sobre los peligros de esta herejía recomiendo el excelente artículo titulado Una Mirada Bíblica al Evangelio de la Prosperidad de Gerson Morey.

El autoestima

Solo quiero mencionar brevemente acá que la Palabra de Dios jamás nos manda a amarnos a nosotros mismos. Cuando Jesús dijo, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27), él no quiso decir que para amar a nuestro prójimo debemos amarnos a nosotros primero. Más bien, sus palabras muestran el hecho de que el hombre naturalmente se ama a sí mismo, es decir, se alimenta cuando tiene hambre, bebe cuando tiene sed, se abriga, va al doctor cuando se enferma, etc. Lo que Cristo está diciendo entonces es que lo que hacemos por nosotros mismos debemos hacerlo también por nuestro prójimo. Cabe mencionar que la Biblia incluye a la autoestima en una lista de pecados y no de virtudes (2 Tim. 3:1-5).

Para conocer más en profundidad sobre esta herejía lee esta serie de artículos de Luis Rodas.

  1. Se burla de la Segunda Venida de Cristo

“Vendrán burladores… diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” 2 Pedro 3:3-4

Simon J. Kistemaker señala correctamente que “aquí tenemos las palabras que estos burladores dicen. Con arrogancia niegan que el día del juicio llegará. Repudian el mensaje que dice que deben rendir cuentas de sus palabras y hechos. Se burlan de la promesa de Jesús cuando dice que regresará el último día y preguntan despreciativamente: “¿Qué hubo de esa ‘venida’ que prometió él?” Vale la pena notar que no tienen interés en el tiempo del regreso de Cristo, sino que preguntan dónde está. Esto quiere decir que ellos dudan de la veracidad de la palabra hablada y escrita de Dios”.

Es un hecho que en más de 20 años de ministerio, Dante Gebel jamás ha predicado sobre la Segunda Venida de Cristo. Puede que lo haya mencionado pero no ha predicado sobre esto de una manera bíblica y detallada. Y no es una coincidencia. Gebel a propósito evita predicar de temas bíblicos que pueden hacer que pierda seguidores. A él solo le interesa lo temporal y pasajero. Sin embargo, cada vez que ha hecho referencia al advenimiento de Cristo, lo ha hecho de manera burlesca e irreverente, tal como Pedro nos dice que actuarían los falsos maestros.

Según Gebel, hablar de la inminencia del retorno de Cristo es una teología irresponsable. Dice que está harto “de pertenecer a una generación castrada, una generación que espera que Cristo los rescate en un ovni volador de esta tierra que en cualquier momento se cae a pedazos”. Y también le gusta repetir que todavía no nos hemos ido [en el rapto], en clara burla a aquellos que piensan que la venida de Cristo está próxima.

El desprecio que Gebel siente por la Segunda Venida de Cristo es contrastado por lo que los autores bíblicos nos dicen sobre este evento futuro.

“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:8).

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breveAmén; sí, ven, Señor Jesús” (Apoc. 22:20).

Gebel asegura creer en la segunda venida de Cristo pero dice no tener ganas de irse en el rapto y compara a aquellos que si desean abandonar este mundo impío con ratas arrancando del Titanic.

  1. Maldice a seres celestiales

Blasfeman de las potestades superiores”. Judas 1:8

La palabra blasfemar (blasfemeo) quiere decir insultar, hablar mal o maldecir. Estoy convencido de que la expresión “potestades superiores (doxas)” o glorias, hace referencia a demonios o a Satanás mismo. El verso siguiente lo deja claro:

“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda”.

El punto que Judas quiere dar es simple: El arcángel Miguel con todo su poder y autoridad, no quiso maldecir a Satanás sino que cedió la causa al poder último y soberano de Dios. En contraste, los falsos maestros que no tienen ninguna autoridad sobre seres celestiales, en su arrogancia y atrevimiento, maldicen a los demonios y a Satanás mismo.

¡Esto es exactamente lo que Gebel ha hecho!

En su mensaje llamado La última muralla, Gebel dijo:

“Diablo, no solo declaro bendición en mi vida sino que te maldigo a que nunca más toques ni a mis hijos ni a mis finanzas porque la vas a pagar caro. Ya te vas a consumir en el infierno pero yo voy hacer que la pases mal. Yo voy a ser tu peor enfermedad. Voy a ser tu peor pesadilla. Te voy a hacer la vida imposible. Yo te maldigo Satanás. Te maldigo Satanás. No te atrevas a tocar a mi familia. ¿Cuántos quieren una orden de restricción para Satanás? Díganme amén”.

En el SC Estadio Único lo hizo otra vez:

“Diablo, ahora sí me hiciste enojar. Por cada joven que tú quieras matar, reclamo diez mil para la gloria de Jesucristo”.

Este es otro ejemplo de la arrogancia y de la lógica retorcida de Gebel. Si la salvación de los jóvenes consiste en reclamárselas al Diablo entonces debería reclamar 10 millones por lo menos y no solamente 10 mil.

Nadie tiene el poder para salvar almas excepto Dios. Nuestra responsabilidad se limita a predicar el evangelio (Marcos 16:15) y Dios salvará a aquellos que han sido “ordenados para vida eterna” (Hechos 13:48).

  1. Tuerce la Biblia

Tuercen… las Escrituras, para su propia perdición”. 2 Pedro 3:16

Torcer la Santa Palabra de Dios para hacer decir a Dios algo que Él no ha dicho, es un pecado gravísimo. Satanás (Gén. 3:1-5, Luc. 4:1-13) y los fariseos (Mat. 15:1-6) fueron culpables de esto.

Los falsos maestros se caracterizan por interpretar la Biblia erróneamente. En lugar de hacer exégesis del texto bíblico, hacen eiségesis del texto. La exégesis y la eiségesis son dos enfoques contradictorios en el estudio de la Biblia. La exégesis es la exposición o explicación de un texto basado en un análisis cuidadoso y objetivo. La palabra exégesis significa literalmente “sacar de”. Esto significa que el intérprete es llevado a sus conclusiones siguiendo el texto. El enfoque opuesto a la Escritura es la eiségesis, que es la interpretación de un pasaje basado en una lectura subjetiva y no analítica. La palabra eiségesis significa literalmente “conducir hacia el interior,” lo que significa que el intérprete inyecta sus propias ideas en el texto, haciendo que signifique lo que él quiera.

Gebel tiene la predilección de escoger textos narrativos (historias) de la Biblia ya que son fáciles de torcer. Y tiende a evitar el predicar verdades proposicionales de las cartas del NT ya que son más difíciles de torcer. El patrón de Gebel es leer una historia del AT o del NT, dar una breve explicación y luego alegorizar su significado para aplicarlo a su audiencia. La interpretación alegórica de Gebel busca significados ocultos en el texto de acuerdo a su propia opinión subjetiva. Este método de interpretación literalmente puede hacer que la Biblia diga cualquier cosa que el intérprete desee. Gebel rechaza por completo principios básicos de interpretación como aquel que dice que nunca debemos confundir descripción (lo que sucedió) con prescripción (lo que se manda). Tampoco toma en cuenta el principio hermenéutico que dice que la Biblia no puede contradecirse a sí misma ni tampoco el que dice que cada pasaje bíblico tiene solo una interpretación pero muchas aplicaciones.

En su mensaje Sueños resucitados Gebel habla sobre la resurrección de un hombre después de que su cadáver tocó los huesos del profeta Eliseo (2 Reyes 13:21) y esto le lleva a decir a su audiencia que los sueños de ellos que hayan muerto pueden resucitar. Luego habla de la resurrección de Lázaro y dice que el milagro de resucitar los sueños muertos puede suceder si uno se atreve a correr la piedra en fe.

De manera similar, Gebel en un sermón titulado Vuelve a empezar dice que cuando David pecó, Dios lo perdonó y luego volvió a empezar. Lo mismo pasó con Moisés quien asesinó a un egipcio y luego de vivir 40 años como un fugitivo, volvió a empezar. Entonces, Gebel dice que uno debe ensanchar la mente, soñar en grande y actuar y así los matrimonios se van a arreglar y las deudas se van a cancelar si tan solo confiamos y volvemos a empezar.

  1. Promueve y defiende falsos maestros

No tienen al Espíritu”. Judas 19

Es imposible que un verdadero cristiano esté permanentemente bajo la influencia de enseñanzas erróneas. Algunos cristianos han seguido a falsos maestros y sus herejías por un tiempo pero Dios por Su gracia les ha abierto los ojos por medio de Su Palabra. En Juan 10:27, Jesús dijo, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,” en consecuencia,  los cristianos verdaderos no siguen la voz de falsos pastores. Esto es posible gracias a la obra del Espíritu Santo quien guía a todo creyente a toda la verdad (Juan 16:13).

Una de las evidencias de que Gebel no posee el Espíritu es su incapacidad para discernir entre el error y la verdad. Y es por esto que hace caso omiso a mandamientos bíblicos que dicen que debemos tapar las bocas de falsos maestros mediante la refutación de sus herejías (Tito 1:7-11), evitarlos (2 Tim. 3:5) y no participar de sus malas obras en absoluto (2 Juan 1:10-11). Gebel promociona, defiende, e invita a su iglesia a los peores falsos maestros que existen. Hay un dicho que dice, “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Y la Biblia dice algo similar: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3).
¿Por qué Gebel se asocia tan libremente con lobos rapaces? Respuesta: Porque él es un lobo rapaz disfrazado de oveja.

En una ocasión Gebel dijo:
“Yo siempre tengo el temor de Dios de que [pastores o apóstoles modernos] son siervos de Dios así estén predicando la peor herejía del mundo. Yo nunca les diría: ‘che, apóstata, te vas a quemar en el infierno’ porque venimos de una escuela de respetar al hombre de Dios”.

Este es otro ejemplo del nulo discernimiento espiritual de Gebel, ya que si alguien predica la peor herejía del mundo, es un hereje y no un hombre de Dios.

Benny Hinn

Aquí vemos como Hinn hizo que la gente de la iglesia de Gebel “cayera en trance en el espíritu”.

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¿Quién es Benny Hinn?

Robert Schuller

Cash Luna

¿Quién es Cash Luna?

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Morris Cerullo

¿Quién es Morris Cerullo?
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Joel Osteen

Gebel predicando en Lakewood Church, la iglesia de Joel Osteen:

¿Quién es Joel Osteen?

  1. Es un soñador

“Estos soñadores”. Judas 8

Cualquiera que conozca a Gebel sabe que él tiene una especie de obsesión con la fama, el éxito y la búsqueda de los sueños personales en este mundo. Él dijo cierta vez que  Dios “nos ha dado sueños,” “que hará nuestro nombre perpetuo” y que “no tiene problema en darnos fama”. El problema es que Dios jamás ha prometido a los cristianos estas cosas sino más bien lo opuesto (Juan 15:18-19, Juan 16:33, 1 Juan 3:13).

Entonces, ¿Cómo Gebel puede justificar este tipo de enseñanzas pecaminosas y egoístas?

Aparte de sacar la Biblia de contexto, Gebel afirma que Dios se las revela en visiones privadas o sueños.

En su comentario de Judas, Thomas Schreiner dice sobre el verso 8 que los falsos maestros “recurren a sus sueños como una fuente de revelación, como una justificación para su estilo de vida. Los adversarios justifican su negligencia moral, apelando a los sueños los cuales creían que funcionaban como la aprobación divina por su comportamiento. Las Escrituras, por supuesto, no descarta todos los sueños (Ver Joel 2:28; Mateo 1:20; Hechos 2:17). Y, sin embargo también los falsos profetas apelaron a los sueños y fueron ampliamente criticados por su engaño en el Antiguo Testamento (Deut. 13: 1, 3, 5; Isaías 56: 9-12; Jer. 23: 25-32). La mera afirmación de tener un sueño de parte del Señor no valida todo lo que uno podría decir”.

En su libro llamado, El Código del Campeón, en el capítulo titulado Esa extraña raza de visionarios, Gebel dice haber recibido una visión de Dios donde asegura haber caminado en el espíritu por el estadio Vélez Sarsfield de Argentina, el cual estaba colmado de jóvenes.  Gebel describe así este supuesto sueño: “Había hecho un viaje a mi futuro y ahora estaba de regreso… había estado en mi futuro, y no cabía la menor duda de que eso iba a ocurrir”.

En otra ocasión Gebel afirmó que recibió “una palabra puntual del Señor” quien le dijo: “Prométeme que me darás la gloria y yo traeré la gente desde el norte, sur, este y el oeste de la nación”.

En otra oportunidad Gebel afirmó que Dios le adelantó lo que sucedería en el futuro, ¿y adivina qué? Según él, Dios va seguir dándole más éxitos terrenales a Gebel.

Tú podrías argumentar que en la Biblia leemos que Dios habló por medio de sueños a hombres piadosos para revelar su voluntad. Entonces, ¿qué hay de malo que lo haya hecho con Gebel? Además, todo lo que Gebel dice que Dios le ha revelado, ha sucedido. Eso parece ser un buen punto, pero la Biblia también nos dice que en Israel se levantaron falsos profetas que decían que Dios les hablaba por medio de sueños los cuales podían hacerse realidad (Deut. 13:1-5, Jer. 23:25–32)

Si esos sueños fueron voces que él escucho en su mente o fueron audibles o simplemente está mintiendo, no hace ninguna diferencia sobre el hecho de que los falsos maestros se caracterizan por ser soñadores y eso es exactamente el tipo de experiencias que Gebel dice haber tenido.

  1. Es irreverente y vulgar

¿Qué nos dice la Biblia sobre la seriedad y dignidad que debe caracterizar a un predicador fiel?

Pablo dijo a Timoteo:

“Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros” (Tito 2:6-8).

Y a los Efesios dijo:

“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias” (Efe. 5:3-4).

En el SC realizado en el Estadio Único el 2011, Gebel, cual comediante mundano, contó a modo de broma una sórdida historia de fornicación múltiple, enfermedades venéreas y un aborto con secuelas graves protagonizada por una menor de edad de 16 años.

En estos vídeos habla del pecado de la fornicación y del infierno de forma totalmente irresponsable y burlona.

Esa no es la manera en que se debe hablar de estos temas que tienen relación con la eternidad. Cuando confrontamos los pecados de nuestros hijos no lo hacemos con chistes, sino que hablamos con la seriedad y dignidad apropiadas debido a la gravedad del pecado y sus consecuencias eternas. Así también es con la predicación bíblica. Ni Jesús ni los apóstoles hablaron del pecado y del infierno de la forma trivial e irreverente en que Gebel lo hace.

Hablando de Lea, la hija de Labán, la describe como una mujer con “celulitis, varices, estrías, cráteres en la nalga, un ojo desviado, dientes disparejos, mal aliento, caspa, cabello florecido, pesa 144 kilos, es la hija fea de Labán, nunca tuvo la belleza de su hermana”.

A aquellos que están atrapados en el pecado de la pornografía, Dante les llama “masturbators,” lo cual causa risas en la audiencia.

Dante Gebel asegura que el pan y el vino de la Santa Cena pueden ser reemplazados por papas fritas y Coca-Cola y que “técnicamente no es un pecado”. Sus palabras son una mofa de la instrucción que nos dejó el mismo Señor Jesucristo (1 Cor. 11:23-26).

Conclusión

Estoy convencido de que Gebel sabe perfectamente que está engañando a la gente. Cuando se le acusa de predicar el falso evangelio de la prosperidad él se defiende haciendo mención a sus pocos mensajes medianamente bíblicos que plagió, ignorando el hecho de que su material antropocéntrico representa fácilmente el 90% del total de su material. A quienes muestran preocupación por sus faltas evidentes y que de manera respetuosa y bíblica le confrontan, él les acusa de ser fariseos o de tener envidia de su éxito. Las críticas lo enfurecen, y cree erróneamente que los cristianos jamás debemos criticar a nadie y aquellos que lo hacen son “parásitos del evangelio”. Gebel es un cínico sin remedio. Un lobo rapaz que usa a sus seguidores y a su iglesia para saciar su insaciable apetito por la fama, el poder y el dinero. Gebel está usando a las personas de su iglesia para cumplir sus sueños egoístas con la excusa de que todo lo hace para la gloria de Dios cuando en realidad solo busca su propia gloria. Una muestra de esto es que en todo el material que produce su cara es infaltable y su nombre está escrito en letras grandes.

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En la página de su iglesia se ve claramente lo que en realidad sucede en su iglesia: todo gira en torno a él y no en torno a Dios. En contraste, mira las páginas de las iglesias que han sido pastoreadas por décadas o fundadas por hombres como R. C. SproulJohn MacArthur o Miguel Núñez. Nota que no hay fotos o referencias a ellos por todos lados como en la página de la iglesia de Gebel. Estos hombres entienden lo que quiso decir Pablo cuando dijo, “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Cor. 4:5).

Dante Gebel calza a la perfección con el perfil bíblico de un falso maestro: es blasfemo, arrogante, adulador, hereje, burlador, maldiciente, soñador e irreverente.

Solo espero que Dios tenga misericordia de sus seguidores y saque a muchos de ellos de las tinieblas a la luz.

Articulo tomado de: https://esclavosdecristo.com/la-divina-comedia-de-dante-gebel-lo-sagrado-hecho-vulgar/

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Cinco características de un esposo bondadoso

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Cinco características de un esposo bondadoso

Por Douglas Wilson

Encontramos varios maridos en la Biblia, pero no muchos destacan como algo ideal. Uno de los hombres que sí resalta es Booz. A lo largo del libro de Rut, se muestra como modelo de lo que debe ser un esposo como tal. Es un empleador piadoso y considerado (Rt. 2:4). Su bondad hacia Rut es clara y bien marcada antes de pensar en sí mismo como posible marido para ella. Su carácter de marido piadoso se manifiesta en su bondad al asumir el papel de pariente-redentor de Rut. Así que, la próxima vez que leas el libro de Rut, piensa en la bondad de este hombre.

¿Qué hacen los malos maridos? Entre otras cosas, predican la herejía en el comedor de sus propios hogares. Pablo les dice a los maridos que amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia (Ef. 5:25). Esto no se da como una simple ilustración agradable. Un esposo es la cabeza de su esposa de la misma manera que Cristo es la cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23). Esto significa que los maridos hablan todo el día, todos los días, de lo que Cristo piensa de la Iglesia. Y cómo ese mensaje que transmiten es ineludible: o dicen la verdad, o mienten. Ningún marido tiene la opción del silencio.

Las mentiras del maltrato

Y por desgracia, aunque todo maltrato es una mentira, es posible que haya más de una mentira. Por ejemplo, ¿Qué mentira dicen los maridos amargados? Pablo dice a los maridos que no se amarguen contra sus esposas (Col. 3:19). Pero algunos hombres piensan que han sido provocados lo suficiente como para que el resentimiento sea su única opción. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo tiene una actitud pésima cada vez que es provocado, lo cual pensamos que debe ser todo el tiempo.

Otra mentira es la del marido lujurioso. Algunos hombres piensan que un ojo extraviado es algo natural. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo es un adúltero, que es infiel a su novia.

Luego está la mentira que dicen los maridos flojos. Algunos hombres no proporcionan ningún liderazgo a sus esposas. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo es un debilucho perdedor. Que esto sea bastante común en nuestros días no es sorprendente, dada la doctrina de Cristo que sostienen muchos.

Por último, los maridos orgullosos dicen otra mentira. Algunos hombres desprecian las capacidades de las mujeres, incluidas sus esposas e hijas. ¿Cuál es la mentira? Dicen que Cristo desprecia a Su Iglesia, burlándose de ella cada vez que tiene ocasión.

Características de un marido bondadoso

Entonces, ¿qué es un marido bondadoso? Así como vemos el ideal de bondad de un marido mostrado por Booz, también deberíamos complementar nuestra comprensión de esa bondad a partir de la enseñanza de la Biblia en otros lugares. Quizá estemos acostumbrados a la fraseología del mandato paulino de amar a nuestras esposas, por lo que esto podría ayudarnos a pensar en este deber central en términos de bondad.

En primer lugar, un marido bondadoso está incompleto. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, hombre y mujer los creó (Gén. 1:27). El hombre y su mujer se convierten en una sola carne (Gén. 2:24), lo que indica la intimidad de la unión sexual (1 Cor. 6:16). Sin la intervención de Dios con el don del celibato, no es bueno que el hombre esté solo (Gén. 2:18). La verdadera confianza masculina opera, por tanto, en el contexto de la bondad mutua. La “confianza” que de alguna manera insinúa, indica o dice a una esposa que “no te necesito” no es una verdadera confianza en absoluto, sino una mera fanfarronada arrogante. Los hombres que se edifican a sí mismos derribando a sus esposas están siguiendo la “sabiduría” del infierno. Un marido es bondadoso con aquella que le completa.

En segundo lugar, un marido bondadoso es amoroso. El ideal aquí es el amante retratado en el Cantar de los Cantares. Es ardiente, devoto, fuerte y con confianza sexual. Pero recuerde el primer punto; esta confianza no es en sí mismo, sino en su capacidad para cumplir con su papel asignado, que es sólo la mitad de lo que debe hacerse. Con demasiada frecuencia olvidamos lo que manda la Biblia (Prov. 5:15-19). Un marido es bondadoso con su amada.

Un marido bondadoso es un proveedor. Un hombre que no provee para su hogar es peor que un incrédulo (1 Tim. 5:8). Dado que su esposa es el miembro más importante de su hogar, él tiene la profunda obligación de proveer para ella. En concreto, le proporciona comida, ropa y derechos conyugales (Éx. 21:10). Un marido es bondadoso con la que depende de él.

En cuarto lugar, un marido bondadoso es alguien que nutre. Un marido cristiano está llamado a alimentar y cuidar (Ef. 5:29). En este sentido, la falta de ternura, cuando es apropiada, muestra una falta de masculinidad. Un marido es bondadoso con el objeto de su bondad.

Por último, el marido es un pariente-redentor. Un marido está cerca de su mujer; ella es su hermana, su esposa (Can. 5:1). En un sentido muy real, él modela para ella la idea de salvador y redentor (Ef. 5:25-26). ¿Qué marido es suficiente para eso? Ninguno, pero nosotros vivimos y amamos por gracia. El marido es bondadoso con su hermana, a la que trae consigo.

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Douglas Wilson

¿Cómo mi orgullo afecta a mis hijos?

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¿Cómo mi orgullo afecta a mis hijos?

Por Heber Torres

Hace algunos años, la prensa internacional se hacía eco del fallecimiento de un acaudalado joven portugués. Además de lo precoz de su partida (solamente tenía 42 años), lo que más llamó la atención de los periodistas fue la historia que este hombre escondía detrás. Una suculenta fortuna figuraba a nombre de Luis Carlos de Noronha Cabral da Camara, un enigmático individuo que nunca se casó ni tuvo hijos. Solo y sin herederos, el excéntrico millonario había escogido una fórmula verdaderamente disparatada para determinar quiénes serían los beneficiarios de su patrimonio. Ni corto ni perezoso, agarró una guía telefónica y de entre el total de los inscritos seleccionó a setenta ciudadanos “anónimos” como legítimos herederos. La sorpresa para todos y cada uno de los premiados el día en que los citaron para el reparto fue mayúscula. Pero la variedad de bienes legados no resultó menos insólita: lujosos apartamentos, coches, dinero y hasta pistolas de coleccionista.

Los que somos padres no necesitamos recurrir a la guía telefónica –¡si es que todavía existen! – para escoger a nuestros herederos. La cuestión no es tanto a quiénes, sino cuál será el legado que dejaremos a nuestros hijos. No estoy pensando en bienes materiales. Estos vienen y van, se deprecian y se devalúan, y por mucho que nos afanemos nunca podrán trasladarse más allá de la esfera de lo efímero y lo temporal. Seamos ricos o pobres, tengamos más o menos posibilidades económicas, los padres ejercemos una influencia tan poderosa como duradera en la vida de aquellos sobre los que Señor nos ha puesto. Salomón era muy consciente de que no es necesario, ni sabio, confiar y esperar al testamento para comenzar a influir en la vida de nuestros hijos (Proverbios 22:6). En ese sentido, cada día “repartimos” nuestra herencia haciéndoles receptores y consignatarios de nuestras decisiones, reacciones, instrucciones, así como de nuestras palabras. Como aprendices natos que son, ellos observan y se empapan de lo que somos, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos. Al punto que cada interacción que tenemos con ellos impacta, moldea y configura su carácter. ¡Qué gran responsabilidad!

En 2 Timoteo 3, Pablo advierte a su pupilo Timoteo acerca del tipo de hombres que abundarán en esta era en la que nos ha tocado vivir, particularmente refiriéndose a aquellos que ocupan una posición de liderazgo e influencia. Entre otras muchas “lindezas” los describe como calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno…. Pero en toda esta lista cada vez más degradante también coloca a los que manifiestan actitudes aparentemente menos “escandalosas” y que se encuentran estrechamente ligadas a lo que conocemos como “orgullo”. El apóstol comienza por los que son amadores de sí mismos, y, del mismo modo, incluye a los jactanciosos, a los soberbios o a los envanecidos. Y es que, finalmente, los que tienen tal alto concepto de sí mismos, terminan también por tener una mente depravada y ser reprobados en lo que respecta a la fe (2 Timoteo 3:7). Definitivamente no quisiéramos que esta clase de personas, ejercieran influencia alguna en la vida de nuestros hijos. Mucho menos ser nosotros los que actuaran de un modo tan orgulloso. Pero, tristemente, se trata de un comportamiento habitual en muchos hogares. Ya sea por alardear nuestros logros buscando la adulación y las lisonjas de nuestra familia, o porque somos incapaces de reconocer nuestros errores y limitaciones, los padres podemos estar actuando de manera orgullosa. Y, por ende, lanzando un mensaje a nuestros hijos que dista mucho de ser el adecuado como súbditos del Rey de reyes.

  1. El orgullo ante el éxito

La Biblia nos enseña que hemos de esforzarnos en aquello que emprendemos, como esa hormiga que es responsable aun cuando nadie la vigila ni le obliga a ello (Proverbios 6:6–8). En un mundo orientado al entretenimiento y dónde muchos viven entregados a la ley del mínimo esfuerzo, como padres debemos ser un ejemplo de dedicación y empeño en todo lo que el Señor traiga a nuestro camino. Pero lejos de jactarnos en aquello que logramos, cuando conocemos a Aquel que nos da la vida queremos vivirla según Su voluntad (Jeremías 9:23–24). El Espíritu de Dios nos recuerda que es Dios mismo el que produce en nosotros tanto el querer como el hacer (Filipenses 2:13). Por eso lo hacemos todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). En palabras de Jerry Bridges:

“Desde el punto de vista humano podría parecer que hemos triunfado como resultado de nuestra gran tenacidad y trabajo arduo. Pero ¿quién nos dio ese espíritu emprendedor y buen juicio para lograrlo? Dios. A los corintios orgullosos Pablo les escribió ‘Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?’ (1 Corintios 4:7). Por lo tanto, ¿qué tienes que no hayas recibido? Nada. Todo lo que tienes es un regalo de Dios. Nuestro intelecto, nuestras habilidades y nuestros talentos naturales, la salud y las oportunidades para triunfar vienen del Señor.”

No importa cuán imponente llegue a ser nuestro logro. Por más atractivo que resulte a la vista, el orgullo, cual ponzoña imperceptible, lo contamina hasta convertirlo en un fruto venenoso. Aquello que podría haber despertado el respeto o la admiración de nuestros seres queridos; eso en lo que hemos invertido tiempo, esfuerzo y dedicación; lo que, en definitiva, el Señor nos permite alcanzar, queda oscurecido y mancillado en el momento en el que nos hinchamos ocupando el lugar que no nos corresponde. Nuestra altanería, en lugar de elevarnos, nos hace descender al terreno de lo mediocre, esto es, allí dónde la insolencia y la vanidad campan a sus anchas. Sin embargo, bien sea en lo extraordinario o en lo recurrente, hemos de recordar cuál es nuestra verdadera posición, sabiendo que aun el aire que respiramos es resultado de la gracia de Dios. En lo mismo que el Señor Jesucristo instruyó a sus discípulos, debemos enseñar a nuestros hijos. Una vez, eso sí, que sea una realidad para nosotros primero: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: Siervos inútiles somos, hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho”. (Lucas 17:10).

Cada conquista, cada objetivo cumplido, nos proporciona una doble oportunidad de trasladar un ejemplo piadoso a nuestros hijos. Por un lado, siendo responsables ante lo que el Señor nos ha encomendado y, al mismo tiempo, dándole la gloria a Aquel que nos ha permitido llevarlo a cabo.

  1. El orgullo ante el fracaso

Pocos escritores bíblicos han expuesto el peligro del orgullo con la claridad con la que Salomón lo hace en el libro de Proverbios. Además de insistir en la importancia de mantener una actitud humilde delante de Dios (y el prójimo), repetidamente nos advierte del peligro de dejarnos seducir por el orgullo. Resulta significativo que tanto su padre como su hijo experimentaron una gran paliza como resultado de su altivez.

El rey David es, sin duda, uno de los personajes bíblicos más conocidos. A pesar de sus talentos y la admiración que despertaba en sus contemporáneos, este hombre mantuvo una conducta humilde durante gran parte de su vida. Sin embargo, ya casi al final de su trayectoria la magnitud de su dominio lo deslumbró. En 1 Crónicas 21 se nos relata como David, incitado por Satanás y desoyendo las advertencias de sus colaboradores más cercanos, quiso censar al pueblo con la idea de cuantificar su grandeza. Algunos años más tarde, su nieto Roboam, heredero de un reino todavía mayor, se creía infinitamente superior a todos sus gobernados. Al igual que lo había hecho su abuelo, desoyó el consejo de los sabios, pero fue mucho más allá, hasta oprimir al pueblo sin miramientos a fin de imponer su hegemonía (2 Crónicas 10).

Ambas decisiones fueron motivadas por un orgullo ciego y las consecuencias resultaron fatales, tanto para el pueblo como para las familias de estos hombres. Sin embargo, sus respuestas al fracaso resultaron diametralmente distintas. Roboam se afirmó en su dictamen y terminó por dividir un reino que nunca más se volvería a juntar. David, en cambio, reconoció su maldad, y concluyó aquel incidente ofreciendo holocaustos a Dios en la era de Ornán. Pero no solamente eso. Toda aquella situación lo movió a poner en marcha lo necesario para la construcción del Templo– obra que finalmente encargaría a su hijo Salomón– y a hacer esta confesión: “Él ha entregado en mi mano a los habitantes de la tierra, y la tierra está sojuzgada delante del Señor y delante de su pueblo” (1 Crónicas 22). ¡Qué actitud tan sumisa! Salomón fue testigo del fracaso de su padre, pero también de su sincera humillación. Una humillación que lo impulsó a invertir sus mejores recursos en la mayor construcción que el pueblo de Israel jamás ha conocido, haciendo a su hijo parte integral de ese proceso.

Evita la jactancia en tus triunfos y el engreimiento en tus fracasos. Y en todo lo que emprendas da a Dios la gloria debida a Su Nombre. De esa forma, además de vivir en obediencia, estarás legando a tus hijos un tesoro formidable con valor en este mundo y en el venidero.

Heber Torres

Heber Torres

Heber Torres (M.Div.) es profesor de teología en el Seminario Berea (León, España) y pastor en la Iglesia Evangélica de Marín (España). Dirige el sitio «Las cosas de Arriba», que incluye podcast y blog. Está casado con Olga y juntos tienen tres hijos: Alejandra, Lucía y Benjamín.

Reconociendo y manejando sabiamente nuestras emociones

Soldados de Jesucristo Blog

Reconociendo y manejando sabiamente nuestras emociones

Por Randy Alcorn

Todo ser humano es un ser emocional, pero a algunos cristianos se les ha enseñado que las emociones fuertes son categóricamente pecaminosas y, por tanto, inaceptables. En sí mismas, las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente existen. Los asuntos sobre el bien y el mal se relacionan con la forma en que manejamos nuestras emociones.

Los sentimientos no son parte de la maldición; son parte de cómo Dios hizo a los seres humanos desde el principio. Nuestras emociones actuales están torcidas por el pecado, pero serán corregidas para siempre cuando Dios elimine la maldición.

Negar que tus emociones existen agudiza el estrés. Sentirte culpable por tus emociones magnifica el estrés. Dios nos creó como seres racionales y emocionales. Sentimos porque Él nos hizo para experimentar sentimientos. Así que date el permiso de sentir porque Él te hizo para ello.

Acepta la responsabilidad de tus sentimientos

“No puedo evitar como me siento”. No directamente, tal vez no puedes hacer que la preocupación, la ira y el miedo desaparezcan sólo deseando que lo hagan. Pero puedes centrarte en los pensamientos correctos y bloquear los incorrectos. Puedes hacer las cosas correctas y abstenerte de hacer las incorrectas. Y si lo haces, tus sentimientos acabarán cambiando, o al menos se controlarán.

Si te desentiendes de tus sentimientos y dejas que dominen tus pensamientos y acciones, estarás fuera de control. Y nadie experimenta el estrés como la persona que ha renunciado al control.

Jerry Bridges aconsejó sabiamente: “No debemos permitir que nuestras emociones dominen nuestras mentes. Más bien, debemos dejar que la verdad de Dios gobierne nuestras mentes. Nuestras emociones deben estar subordinadas a la verdad”.

Exprese sus sentimientos

¿Te has fijado alguna vez en la válvula de seguridad que hay en la parte superior de tu calentador de agua? Está ahí para liberar el exceso de presión. Si no estuviera ahí, el calentador podría explotar.

La expresión es nuestra válvula de seguridad. La incapacidad de expresar las emociones nos deja embotellados, listos para explotar y, en el proceso, listos para dañar no sólo a nosotros mismos sino a los que nos rodean.

Todo el mundo necesita unos cuantos amigos íntimos con los que hablar abiertamente. Cuando se comparten las emociones, es apropiado compartir los miedos, las heridas e incluso la ira, siempre que se tenga cuidado de no culpar o incriminar a los demás. También puede ser útil escribir un diario con tus pensamientos y sentimientos.

Los estudios confirman que el llanto puede ayudar a liberar las emociones reprimidas. A menudo es cierto el viejo dicho: “Me sentiré mejor después de un buen llanto”. Algunas mujeres y la mayoría de los hombres tienen un desafortunado estigma sobre las lágrimas. Pero recuerde que Dios, no Satanás, creó esos conductos de lágrimas. Llorar es un alivio natural del estrés. Utilízalo.

Haz lo que es correcto, y abraza la verdad de Dios, a pesar de tus sentimientos

No tenemos que sentirnos de cierta manera para hacer lo que es correcto, y para amar a Dios y a los demás.

Tal vez usted lucha con el resentimiento hacia un amigo. Envíale una nota de ánimo. Tus sentimientos acabarán por seguir el camino trazado por tu voluntad. ¿Tienes problemas con una persona en particular? Yo lo tuve, con alguien que sentía que me había perjudicado. Pero cuando oraba por ellos con regularidad, mi actitud hacia ellos cambió. Llegué a buscar realmente su felicidad y a desear su éxito.

John Piper escribe en Finally Alive (Finalmente vivo): ¿Qué sucede cuando nacemos de nuevo?

Mis sentimientos no son Dios. Dios es Dios. Mis sentimientos no definen la verdad. La palabra de Dios define la verdad. Mis sentimientos son ecos y respuestas a lo que mi mente percibe. Y a veces muchas veces mis sentimientos no están sincronizados con la verdad. Cuando eso sucede ―y sucede todos los días―, en alguna medida trato de no torcer la verdad para justificar mis sentimientos imperfectos, sino que le suplico a Dios: “Purifica mis percepciones de tu verdad y transforma mis sentimientos para que estén en sintonía con la verdad”.

Nuestros sentimientos, por muy reales que sean, deben señalar nuestra necesidad de que la verdad de la Palabra de Dios guíe nuestro pensamiento. Los caminos hacia nuestro corazón pasan por nuestra mente. La verdad importa. Cree en Cristo y medita en las Escrituras, no en cómo te sientes, y finalmente, Dios cambiará cómo te sientes.

Randy Alcorn

Randy Alcorn

Andy Alcorn es autor de más de cincuenta libros y el fundador y director de Eternal Perspective Ministries. ¡Ama a Jesús, a su esposa Nanci, y sus hijas, hijos y cinco nietos!

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.Contáctanos: contacto@sdejesucristo.org

El pecado que lleva a la muerte y la blasfemia contra el Espíritu Santo

Soldados de Jesucristo Blog

El pecado que lleva a la muerte y la blasfemia contra el Espíritu Santo

Por Augustus Nicodemus Lopes

No son pocos los predicadores de línea pentecostal que amenazan a los críticos de las actuales “manifestaciones espirituales” de cometer el pecado sin perdón, la blasfemia contra el Espíritu Santo. Pero, ¿será? El pecado que lleva a la muerte es mencionado por Juan en su primera carta: “Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ése” (1 Jn. 5:16).

La muerte a la que Juan se refiere es la muerte espiritual eterna, la condenación final e irrevocable determinada por Dios, teniendo como castigo el sufrimiento eterno en el infierno. Todos los demás pecados pueden ser perdonados, pero el “pecado de muerte” acarrea de forma inexorable la condenación eterna de quien lo comete, a tal punto que el apóstol dice: “yo no digo que deba pedir por ése”. Y el apóstol continúa: “Toda injusticia es pecado; y hay pecado que no lleva a la muerte” (1 Jn. 5:17).

Juan no está sugiriendo que la distinción entre pecado mortal y pecado no mortal implique la existencia de pecados que no sean tan graves. Todo pecado es contra el Dios justo, contra su justicia; por lo tanto, todo pecado trae la muerte, que es la pena impuesta por Dios contra el pecado. Pero, para que sus lectores no queden aterrorizados, Juan explica que hay pecado que no lleva a la muerte (5:17). No todo pecado es el pecado mortal. Hay perdón y vida para los que no pecan para muerte. El Señor mismo invita a su pueblo a buscar el perdón que él concede:

Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.. (Is. 1:18).

¿Qué es, entonces, el pecado que lleva a la muerte? El apóstol Juan no declara explícitamente a qué tipo de pecado se refiere. A través de los siglos, los estudiosos cristianos han intentado responder a esta pregunta. Algunos han entendido que Juan se refiere a la muerte física, y han sugerido que se trata de pecados que eran castigados con la pena de muerte conforme está en el Antiguo Testamento (Lv. 20:1-27Nm. 18:22). No serviría orar por los que cometieron pecados castigados con la muerte, pues serían ejecutados de cualquier forma por la autoridad civil. O bien, se trataba de pecados que el propio Dios castiga con la muerte aquí en este mundo, como lo hizo con los hijos de Elí (2 S. 2:25), con Ananías y Safira (Hch. 5:1-11) y con algunos miembros de la iglesia de Corinto que profanaban la Cena (1 Co. 11:30Ro. 1:32).

La Iglesia Católica Romana hizo una clasificación de pecados veniales y pecados mortales, incluyendo en los últimos los famosos siete pecados capitales, como asesinato, adulterio, glotonería, mentira, blasfemia, idolatría, entre otros. Este tipo de clasificación es totalmente arbitraria y no tiene apoyo en las Escrituras.

La interpretación que nos parece más correcta es que Juan se refiere a la apostasía, que en el contexto de sus lectores significaría abandonar la doctrina apostólica que habían oído y recibido, y seguir la enseñanza de los falsos maestros, que negaba la encarnación y la divinidad del Señor Jesús. “Se puede inferir del contexto que este pecado no es una caída parcial o la transgresión de un determinado mandamiento, sino apostasía, por la cual las personas se separan completamente de Dios” (Calvino).

Se trata, pues, de un pecado doctrinal, cometido de forma voluntaria y consciente, similar al pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, cometido por los fariseos, y que el Señor Jesús declaró que no habría perdón al que lo cometiera, ni en este mundo ni en el mundo venidero (cf. Mt. 12:32Mr. 3:29Lc. 12:10). En ambos casos, hay un rechazo consciente y voluntario de la verdad que ha sido claramente expuesta.

En el caso de los lectores de Juan, la apostasía sería más profunda, pues habrían participado de las iglesias cristianas, como si fueran cristianos, participado de las ordenanzas del bautismo y de la Cena, participado de los medios de gracia. Al igual que los falsos maestros que, antes, habían sido miembros de las iglesias, apostatar sería salir de ellas (2:19), y unirse a los predicadores gnósticos y abrazar su doctrina, que consistía en una negación de Cristo.

Tal pecado “lleva a la muerte” por su propia naturaleza, que es el rechazo final y decidido de aquel único que puede salvar, Jesucristo. “Este pecado lleva a quien lo comete inexorablemente a un estado de incorregible embotamiento moral y espiritual, porque pecó voluntariamente contra la propia conciencia” (John Stott).

Probablemente es sobre personas que apostataron de esta manera que el autor de Hebreos escribió, diciendo:

Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública (He. 6:4-6).

Él describe esta situación como un vivir deliberado en el pecado después de recibir el pleno conocimiento de la verdad:

Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios. (He. 10:26-27).

Este pecado es descrito como profanar la sangre de la alianza con que fue santificado el pecador y ultrajar el Espíritu de la gracia (He. 10:29), un lenguaje que claramente apunta a la blasfemia contra el Espíritu y la negación de Jesús como Señor y Cristo (ver también 2 Pedro 2:20-22, donde el apóstol Pedro se refiere a los falsos maestros). No es sin razón que el apóstol Juan desaconseja pedir por quien pecó de esa forma.

Alguien puede preguntar si Dios cierra la puerta del perdón si las personas que pecaron para muerte se arrepienten. Tales personas, sin embargo, no pueden arrepentirse. No lo desean. Y, además, el Señor determinó su condenación, hasta el punto que Juan no aconsejó que oráramos por ellas. “Tales personas fueron entregadas a un estado mental reprobable, están destituidas del Espíritu Santo, y no pueden hacer otra cosa que, con sus mentes obstinadas, volverse peores y peores, añadiendo más pecado a su pecado” (Calvino).

Notemos que en estos versículos Juan no llama “hermano” al que peca para muerte. Sólo declara que hay pecado que lleva a la muerte y que no recomienda orar por los que lo cometen. Es evidente que los nacidos de Dios jamás podrán cometer este pecado.

Por lo tanto, no se impresione con las amenazas de pastores del tipo “usted está blasfemando contra el Espíritu Santo” si lo que usted está haciendo es simplemente preguntando qué base bíblica hay para caerse en el Espíritu, reírse en el Espíritu, y otras “manifestaciones” atribuidas al Espíritu Santo.

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