¿Quién está a cargo en la Iglesia?

The Master’s Seminary

¿Quién está a cargo en la Iglesia?

Michael Mahoney

Cristo es la cabeza de la iglesia. Difícilmente alguien se atrevería a decir lo contrario; sin embargo, no siempre es así en la práctica. El Nuevo Testamento usa varios títulos para describir a Jesucristo: abogado (1 Jn 2:1), alfa y mega (Ap 21:6), autor de la vida (Hch 3:15), pan de vida (Jn 6:35), luz del mundo (Jn 9:5) y Señor de gloria (1 Cor 2:8), entre otros. Cristo es la principal piedra del ángulo (1 P 2:6), la cabeza del ángulo de la iglesia (Hch 4:11; Ef 2:20; 1 Pe 2:7) y el Esposo de la iglesia (Mt 9:15; Ap 21:2; 2 Cor 11:2; Ap 21:9). Efesios 1:20 dice que Cristo es “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.  Cristo no tiene rival y Su autoridad está establecida supremamente. Esto es cierto también en la iglesia. La iglesia es de Él y por ello prevalecerá: las “puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Cristo es quién está a cargo: “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col 1:18), y “lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef 1:22).

A pesar de los intentos por negar que Cristo es la cabeza de la iglesia, la Escritura no da lugar a ambigüedad. El no aferrarse a esta verdad ha hecho que la iglesia esté perdida y débil hoy en día. Entender esta doctrina es entender la magnitud de la iglesia. Por otro lado, ignorar esta doctrina es alejarse de la autoridad de Cristo sobre Su iglesia. En última instancia,  es la verdad más simple de la iglesia y la más importante. ¡Cristo es la cabeza de la iglesia!

Porque Cristo es cabeza de la iglesia, debemos nuestra fidelidad y
lealtad a Él. Debemos dirigir nuestra atención a Él y evitar distraernos con
diferentes modas y filosofías que han invadido la iglesia y que han tomado
cautiva la atención de los mismos que deberían defender y guardar
fervientemente esta verdad. En ocasiones la iglesia parece importarse más por defender
causas sociales y aspectos socio-políticos que defender que Cristo es la cabeza
de la iglesia. Parece que para el creyente a veces es más importante escuchar filosofías
de vida, charlas amenas y mensajes motivaciones que escuchar Su Palabra siendo
predicada fielmente. ¿Cómo puede ser que la voz de la cabeza de la iglesia ha
sido silenciada por la misma que debería protegerla? Cristo ha perdido Su voz; por
lo tanto, ¡Cristo ha perdido su posición como cabeza! La autoridad de Jesucristo
como cabeza de la iglesia es sin lugar a dudas una verdad esencial para la
salud y efectividad de la iglesia. ¡Hay hombres que han sacrificado su propia
sangre defendiendo a Cristo y Su autoridad! Debemos defender y predicar que cristo
es la cabeza de la iglesia con un celo mucho mayor que nunca antes. Aún más,
debemos vivir a la luz de esta verdad, sometidos a Él en todo.

La caída en Génesis 3 ha producido en la humanidad una aversión a la
sumisión. La humanidad, sin Dios, buscará siempre ser independiente y evitar la
responsabilidad. Desafortunadamente, todo esto se ha adentrado en la iglesia y
socava la autoridad de Cristo como cabeza. La debilidad resultante no es debido
a una falta de conocimiento, sino debido al pecado. Nos resistimos a someternos
por orgullo. El orgullo es un estratega habilidoso. El tema debe ser abordado. En
una cultura donde nadie se somete a nadie y que se jacta en la autonomía,
hablar de que Cristo es la cabeza no puede ser más irrelevante o sin
importancia. De hecho, provoca un rechazo automático. La cultura dicta que no
debemos someternos a nadie. La iglesia lo ha creído y por eso no queremos someternos
a Cristo.

El debate y el rechazo a Cristo como cabeza de la iglesia no solo se
encuentra en la iglesia, sino también
en la arena académica y
teológica. Hay teólogos que levantan su voz contra ese liderazgo y autoridad,
ya que no quieren a Cristo como Señor. Algunos teólogos afirman que cuando la
Escritura dice “cabeza”, no lo hace para significar liderazgo y autoridad. Por
ejemplo, para este grupo, el término “cabeza” en Efesios 5:23 significa
“fuente”: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia”. El resultado es que desestiman el significado que Dios quiso
transmitir e imponen al texto sus preconcepciones o agendas. No desean
someterse a Cristo ni a nadie. Lo que desean es traer igualdad a la relación
matrimonial y deshacerse de la idea que el hombre es el líder y cabeza en el
hogar, y por su supuesto, deshacerse de la noción que Cristo es la cabeza de la
iglesia y del hombre. Wayne Grudem, que ha escrito exhaustivamente al respecto,
muestra que el argumento no tiene fundamento:

Aún no hay ejemplos inequívocos [sin ambigüedad] durante el tiempo del Nuevo Testamento o antes en los cuales kephalē tenga el sentido metafórico de “fuente”, y ningún léxico especializado en el período neo-testamentario incluye dicho significado, ni tampoco el léxico de Liddell y Scott incluye dicho significado aplicado a personas o a cosas que no son también el punto final de algo más…Además, incluso si el significado “fuente” o “parte prominente” fueran adoptados para algunos ejemplos de la palabra kephalē, aún no tendríamos ejemplos de “fuente” o “parte prominente” sin el matiz adicional de autoridad o mandato. Incluso en los textos donde se alega que “fuente” o “parte prominente” son el significado correcto, la persona que es llamada “cabeza” está siempre en liderazgo o autoridad. Por lo tanto no hay base lingüística para proponer que los textos del Nuevo Testamento que hablan de Cristo como cabeza de la iglesia o del esposo como cabeza de la esposa pueden ser leídos de manera correcta aparte de la atribución de autoridad al designado como “cabeza”.

John Piper y Wayne Grudem, “Recovering Biblical Manhood & Womanhood” (Wheaton, IL: Crossway Books, 1991) 467–8.

Grudem nos ayuda a ver más allá de la hermenéutica de la ambigüedad. Desafortunadamente, hay muchos hoy que adoptan este tipo de hermenéutica, torciendo las palabras para que signifiquen lo que quieren que signifiquen. La hermenéutica de la ambigüedad lucha solamente para quitar el significado que es claro y obvio. Hoehner, en su comentario de Efesios nos recuerda lo siguiente:

Primero, Dios ha sujetado todo en la creación bajo los pies de Cristo; y segundo, Dios dio a Cristo a la iglesia como cabeza sobre todo, lo que implica que es la cabeza sobre la iglesia. Ciertamente hay una progresión de pensamiento respecto del rol de Cristo.

Harold W. Hoehner, “Ephesians, An Exegetical Commentary”, (Grand Rapids: Baker Academic, 2002), 290.

Hay una claridad inequívoca en la asombrosa verdad del liderazgo de Cristo sobre la iglesia. Debemos obedecer y actuar en consecuencia a lo que Su Palabra revela. Cristo es Señor. Él es la cabeza de la iglesia y Él cuida de ella. No le pertenece a nadie más. Solo Él debe tener el lugar preponderante en la iglesia. Él debe ser adorado y debe tener la primacía. Que Su Palabra guíe nuestra teología y práctica. Sigamos al Maestro, oigamos Su voz únicamente y que Él reciba toda la gloria de principio a fin.

Michael Mahoney se unió al personal de Grace Community Church en 2004 como pastor asociado de Ministerios Españoles. Actualmente se desempeña como pastor de administración en Grace Church (Sun Valley, Los Ángeles, California, Estados Unidos). Michael Mahoney tiene antecedentes misioneros en América Latina y también ha servido como pastor principal de una iglesia durante ocho años en Oxnard, California. Michael recibió su M.Div. de The Master’s Seminary.Mahoney también ha servido como intérprete de himnos cristianos junto al Grupo Musical de Gracechurch. Él y su esposa, Madeline, tienen dos hijas y un hijo.

¿Qué es el cristianismo bíblico?

The Master’s Seminary

¿Qué es el cristianismo bíblico?

Josué Ortiz

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mt 7:21)

El evangelio de Jesús no es una invitación a creer, es una ordenanza a arrepentirse. Juan el Bautista lo dijo claramente así: “…Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mt 3:1,2) Jesús mismo lo afirmó de la siguiente manera: “…Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mt 4:17) Y también los apóstoles lo explicaron así: “…arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.” (Hch 3:19) El evangelio demanda una acción de obediencia y sumisión al Dios Todopoderoso. El individuo solo se puede acercar a Dios al aceptar los términos que Dios pone, o no se puede acercar a Dios. Es relativamente simple. El arrepentimiento genuino no es opcional, es un requisito de Dios, y aún la fe necesaria para la salvación es “un don de Dios,” (Ef 2:8).  Y sin embargo, el evangelio es una demanda que no gira alrededor de una mente narcisista, dictatorial, o egoísta. Al final, el individuo es salvado por la gracia soberana de Dios para la gloria de Dios y para el rescate del pecador. Dios se lleva la gloria al rescatar, y el rescatado le da la gloria a Dios por el rescate. Sin embargo, me temo que la iglesia de Jesús está perdiendo el sabor central del evangelio, es decir, el proclamar la soberanía de Dios en la salvación y la clara obediencia que la verdadera salvación debe de producir. Como pastores, estudiosos, y estudiantes de la Biblia es nuestra responsabilidad proclamar las verdades de Dios lo más clara y fielmente posible. La doctrina de la salvación es una pieza fundamental en la estructura Bíblica. Permíteme darte tres consejos prácticos para predicar correctamente lo que es el cristianismo bíblico.

Estudia la Biblia. 

Suena tal vez simplista, pero no lo es. El estudiar la Biblia demanda de un tiempo determinado para que concienzudamente se escudriñen las Escrituras. La orden de Jesús para entender más acerca de quién es el Salvador del mundo, fue precisamente la de escudriñar las Escrituras. Jesús dijo en Juan 5:39, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Si Jesús es quien dice ser, y si ambos Testamentos que componen nuestro cánon son lo que dicen ser, entonces más vale que entendamos bien qué es la salvación y las implicaciones doctrinales que esta doctrina conlleva. Baste ya el tiempo de increpar en contra de la doctrina más fundamental de la Biblia. La salvación no es ajustable, flexible, negociable, o modificable. La doctrina de la salvación es exclusivamente celosa de sí misma. O es por medio de Jesús, de arrepentimiento genuino y de fe divina, o no es salvación verdadera (Jn 14:6). Por lo tanto, estudia ésta y todas las doctrinas bíblicas. Seas pastor, anciano, diácono, padre, madre soltera, o un joven, estudia la Biblia. Estudia, estudia, y estudia más. Haz de las Escrituras la dulce miel de la que habla el Salmo 19. Que la Biblia sea lo que provoca esa aparente paradoja de despertar tu hambre espiritual, y saciarla al mismo tiempo (Mt 5:6). Busca la verdad bíblica. El cristianismo bíblico es caracterizado por verdad bíblica. El cristianismo que está arropado por inapetencia doctrinal, es una burla contra el cristianismo histórico, bíblico y reformado. El creyente verdadero busca y encuentra, pregunta y es respondido, toca y la puerta se abre. Sé un amante de la gloria de Dios revelada en las Escrituras (2 Co 3:18), y ama su Palabra. No hay nada más hermoso, más bello, más sublime, más dulce, más atractivo, más apetecedor, más deslumbrante, ó más glorioso que la Palabra de Dios. Haz de ella tu objeto de estudio desde hoy, y hasta el último día de tu vida.

Escucha y lee de la Biblia. 

Una de las maneras más prácticas para crecer después de leer la Biblia, es escuchar grandes hombres de Dios predicando o escribiendo acerca de la Biblia. Se tu crítico más severo en cómo estás gastando tu tiempo y arma un nutrido horario semanal donde apartes un tiempo para escuchar a hombres de Dios que predican o escriben acerca de las verdades bíblicas. Lee a los Puritanos y observa la tenacidad con la que buscaban a Dios de todo corazón. En un mundo donde las redes sociales, el internet, y el entretenimiento están al alcance de solo un “click”, debes tener dominio propio para estimular tu mente espiritual. La meditación de la Biblia es un acto olvidado, tal vez nunca aprendido en el cristianismo del siglo XXI. Sin embargo, necesitamos fortalecer nuestros sentidos espirituales y promover pensamientos de verdad. Esa es la única manera en la que podemos ser santificados: por medio de la verdad. Jesús dijo en Juan 17:17, “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” No hay más. Por lo tanto, en adición a estudiar la Biblia por ti mismo, escucha y lee a los reformadores del siglo XVI. Llenar tu mente de esta clase de lecturas te ayudará a asimilar las verdades de la Biblia, y a elevar tu estándar de calidad en lo que lees y escuchas. Con la tecnología que tenemos a nuestro alcance, escucha podcasts y visita sitios de internet que te ayudarán a ser un creyente educado de la verdad de la Biblia. Querido amigo, escucha y lee a hombres que han dado su vida por predicar las verdades inalteradas de la Biblia.

Explica la Biblia. 

Como creyentes, es nuestra labor transmitir las verdades de Dios a otros. Si tienes una esposa e hijos, entonces pon manos a la obra. La Biblia ha sido dada para ser explicada a una humanidad que no tiene manera de entenderla. El Espíritu Santo convence de pecado al incrédulo e ilumina al creyente a seguir entendiendo, pero es mediante la predicación de la Biblia que Dios transmite su verdad a nuestras generaciones. Es la manera en la que Dios ha elegido postergar sus palabras. El explicar a otros la Biblia, es poner a la Biblia como máxima prioridad en tu vida, y en la vida de otros. No hay más mensaje. No hay más esperanza. Si no hablas de la Biblia con tu familia, amigos, vecinos, ¿de qué hablar entonces? El conocimiento bíblico que adquirimos a lo largo de los años, tiene que ser puesto en práctica en nuestras comunidades, o solo será un pesado bagaje que produce arrogancia y soberbia. Jesús nos ordena en Juan 17:18, “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.” Claro, Jesús está hablando de un envío apostólico en este texto en particular. Pero la implicación y aplicación incluye todos los demás creyentes. Tenemos un llamado—una orden más bien—de hacer lo mismo que Jesús hizo cuando vino a la tierra; esto es, predicar la verdad de la Palabra de Dios.

Sé un lector de la Biblia. Sé un creyente de la Biblia. Sé un estudioso de la Biblia. No estoy hablando necesariamente de asistir a un seminario bíblico, sino que me refiero a una actitud determinante de estudiar, escuchar, y explicar la Biblia. El mundo hispano lo necesita urgentemente. No permitas, o peor aún, no seas parte de prolongar mentiras salpicadas de verdad que en el mejor de los casos confunden y distorsionan la Biblia, y en el peor de los casos, promueve herejía y falsedad bíblica. El cristianismo bíblico es caracterizado por ser verdadero y para ser verdadero tiene que ser bíblico.

Josué Ortiz (M.Div.) es pastor fundador de la Iglesia Gracia Abundante en la Ciudad de México. Actualmente estudia un doctorado en predicación expositiva en The Master’s Seminary. Está casado con Rebekah y juntos tienen dos hijos. Puedes seguirlo en twitter: @pastorjosuecdmx

¿Cuáles son las diferentes categorías de estudio en la teología?

The Master’s Seminary

¿Cuáles son las diferentes categorías de estudio en la teología?

Lucas Alemán

El estudio de la teología —la sistemática, más específicamente— está compuesto de diez categorías. Aunque hay muchas clasificaciones y se puede organizar de diferentes maneras, es importante comenzar por algún punto para facilitar el estudio.

La categoría más fundamental de todas es la bibliología pues identifica a la única fuente verdadera de toda la verdad cristiana: las sagradas Escrituras. Es por medio de las proposiciones en estas Escrituras que Dios ha revelado aspectos de su ser divino, como sus atributos o perfecciones, de manera más completa. En esto consiste la segunda categoría, a saber, la teología propia.

La cristología es la doctrina de la persona y la obra del Señor Jesucristo, su encarnación, la humillación durante su vida terrenal y su exaltación dentro del plan de redención —algo crucial para la fe cristiana porque si Cristo no es lo que alegó ser, entonces su expiación fue deficiente—. La doctrina de la pneumatología es la cuarta categoría que describe a la persona y obra del Espíritu Santo a lo largo de todas las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis.

La antropología es la doctrina de la humanidad que, a diferencia del secularismo, busca entender al hombre desde la perspectiva de Dios. La hamartiología, que es la sexta categoría en el estudio de la teología, está intrínsecamente relacionada con la antropología, pues define directamente a la humanidad como caída, corrompida en su relación con Dios, con otras personas y con la creación. Esta doctrina afecta obviamente a la soteriología, la doctrina de la salvación, ya que la humanidad necesita ser rescatada del pecado.

La angeleología, a menudo ignorada en el estudio de la teología, intenta captar todo lo que las Escrituras revelan respecto a los ángeles, tanto los que son santos como los que son malignos. La novena categoría es la eclesiología que define a la iglesia como «el lugar más preciado de la tierra», como dijo Charles Spurgeon. Y, por último, está la escatología que trata con los sucesos del final de los tiempos como la culminación de los propósitos redentores de Dios. Las diez categorías se relacionan entre sí debido a la naturaleza orgánica de la revelación divina y, por ende, redundan en la gloria misma de Dios.

Lucas Alemán

Lucas Alemán

Lucas Alemán es director de educación en español y profesor de Antiguo Testamento en The Master’s Seminary, y director ejecutivo de la Sociedad Teológica Cristiana. Además, es pastor en la Iglesia Bíblica Berea en North Hollywood, California. En 2016, Lucas comenzó a enseñar en The Master’s Seminary como miembro adjunto de la facultad. Si bien sus cursos de especialización son panorama del Antiguo Testamento, gramática de hebreo y exégesis de hebreo, él también da clases de exégesis de griego y teología. En 2018, se unió a la facultad de tiempo completo. Lucas y su esposa, Clara, tienen dos hijos, Elías Agustín y Enoc Emanuel.

¿Es importante estudiar teología?

The Master’s Seminary

¿Es importante estudiar teología?

Josías Grauman

Teología es el estudio de Dios tal como se revela en la Escritura, por lo tanto es en demasía importante. Importa, además, porque Juan 17:3 dice que la vida eterna es conocer a Dios. Además, Dios es el creador del universo y exige que todas sus criaturas no sólo le conozcan, sino que también le obedezcan. La única manera tanto de conocerle, como de obedecerle, es por medio del estudio de su palabra. Esto no hace referencia a un solo pasaje. La teología requiere que el cristiano estudie todo lo que la Escritura enseña, de principio a fin. Un ejemplo de esto es la oración. Si quieres saber cómo orar, no puedes enfocarte únicamente en un solo pasaje en Mateo, por mencionar un ejemplo. Debes ver todo lo que Dios dice al respecto en toda la Biblia.

Hay algunos, como los liberales, que no aceptan la teología porque ven la Biblia como una recopilación de varios escritos humanos. Ya que parten de esa premisa, para ellos no tiene sentido armonizar escritos humanos, ya que uno contradice —o puede contradecir— al otro. Sin embargo, la Biblia es la palabra de Dios y no tiene contradicciones. Jesús dice en Juan 10:35 que la Escritura no puede ser quebrantada.

También, hoy en día, muchos cristianos niegan la importancia de la teología afirmando que lo que verdaderamente importa es experimentar el Espíritu Santo, ya que el conocimiento envanece. Sin embargo, aunque el conocimiento puede envanecer si no se aplica lo aprendido, la adoración que agrada a Dios —de acuerdo con Dios en Romanos 12— tiene que ver con la renovación de la mente del cristiano. Esa santificación ocurre a medida que el cristiano entiende la palabra de Dios. Por eso Jesús dijo: «santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad» (Jn. 17:17). Por lo tanto, la única manera de adorar a Dios correctamente es por medio del estudio de la teología, porque solamente conociendo a Dios por quien Él es, tal como es revelado en la Escritura, podemos adorarlo como Él demanda.

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

¿Debes convencer a otros de la existencia de Dios?

The Master’s Seminary

¿Debes convencer a otros de la existencia de Dios?

Rubén Videira

 Escritura revela que Dios existe y es real. Él es verdadero y es el único Dios. Por eso debemos adorarle. Debemos rendir nuestra rodilla, postrarnos, arrepentirnos y creer en Él. Como creyentes, sabemos que esto es verdad porque nos hemos arrepentido de nuestros pecados, hemos sido transformados por Él y creemos Su Palabra revelada a nosotros. Sin embargo, a menudo, al hablar de Dios con los incrédulos tratamos de convencerlos con argumentos racionales de la existencia de Dios en lugar de predicarles el evangelio según lo revela la Escritura. Tiempo atrás, traté de “evangelizar” a un hombre en mi ciudad utilizando el argumento trascendental para intentar convencerle que Dios existe. El argumento trascendental afirma que Dios es real porque es imposible demostrar lo contrario. Dios existe porque tú no puedes demostrarme que no existe o, dicho de otra manera, todo lo que existe en este universo—la realidad de este mundo—necesita de la existencia de Dios.

Las leyes de la física, las matemáticas, el lenguaje humano y los absolutos morales dependen de que haya un Dios para que funcione.

En otras palabras, si Dios no existiese no podríamos asumir que algo tan sencillo como dos más dos sea cuatro. No podríamos asumir que es verdad aquí en la Tierra y a la vez es verdad en Marte, en Júpiter, en Saturno y en cualquier otro rincón del universo a donde el hombre no haya llegado, porque si Dios no existe, dos más dos igual a cuatro es una invención del hombre. El hombre lo inventó. No podemos estar seguros de que aquello que el hombre ha creado, aquello que el hombre ha desarrollado, se
cumple en otras partes del universo donde el hombre no está. Los científicos envían a hombres al espacio, tenemos la estación europea internacional en el espacio, en órbita a la Tierra y, entre muchas fórmulas físicas y matemáticas de gran complejidad, esa increíble estación espacial está ahí porque simplemente depende de una fórmula tan sencilla como que dos más dos son
cuatro. El hombre puede enviar a otros seres humanos a la luna porque confía y espera que dos más dos sean cuatro tanto aquí en la Tierra como en la luna. Además, están planeando enviarlo a Marte porque confían que en Marte también se cumpla que dos más dos son cuatro. Si el hombre tiene esa presuposición, si tiene esa idea de que dos más dos son cuatro y se cumple en todo punto del universo, la única conclusión lógica es que hay un ser por encima del hombre que ha desarrollado esta fórmula
matemática de que dos más dos son cuatro y que la misma se cumple en todo el universo. Dios es un ser matemático y existe.

En mi plática con este hombre, seguí tratando de convencerlo en esa línea, añadiendo otro argumento racional como el de las leyes
federales. El tráfico de drogas es un delito federal en los Estados Unidos, independientemente del estado en el que cada ciudadano se encuentre. Traficar con drogas es un delito, ya que estés en California, en Wyoming o en Carolina del Sur, porque la ley federal, que está por encima de la ley estatal, determina que en todo el país es un delito traficar con drogas. Para que esa ley tenga un efecto y sea válida tiene que haber un gobierno federal que está por encima de los gobiernos estatales. Esta es la misma idea que lo que se mencionó con anterioridad: para que dos más dos sean cuatro en la Tierra como en Marte, tiene que haber una ley federal, tiene que haber un ser que puede estar a la vez en la Tierra y en Marte y que pudo haber dicho, “¿sabes qué? Dos más dos son cuatro”. El ejemplo de la ley federal se aplica a todo lo demás incluyendo, por ejemplo, los asuntos morales. Sea cual sea la cultura o
el país de que procedamos, a pesar de la terrible corrupción en la que vivimos, todos consideramos que el asesinato es un delito. Hay un absoluto moral. Sucede los mismo cuando consideramos que el abuso de niños es un delito terrible. Hay un absoluto moral independientemente de donde vengas, del lenguaje, costumbres y capacidades racionales de cada uno. A pesar de que los seremos humanos tenemos diferentes capacidades del habla, a pesar de hablar diferentes idiomas, a pesar de venir de diferentes países, de diferentes contextos y demás, el lenguaje es lo mismo para todos. Hay un comunicador que codifica un mensaje y
ese mensaje es descodificado por un receptor. La comunicación funciona así siempre. Aplicándolo a nuestro tema, es claro que por encima del hombre hay un ser que se extiende más allá de donde está el hombre y que ha determinado todas estas realidades. Para que existan las matemáticas, para que exista la química, para que exista la física, para que existan los absolutos morales, para que
exista el lenguaje, tiene que haber Dios. Sin Dios no podemos explicar esas cosas. Ese fue mi argumento y pensé, “ya está, gané el argumento”. Me sentía satisfecho de haber hecho uso de argumentos claros y racionales para probar que Dios existía.

Esperando una respuesta a todo mi argumento, mis ojos se dirigieron a él y efectivamente, como pensé, este hombre se quedó sin palabras. Recuerdo haber pensado, “perfecto, solo falta que se ponga de rodillas y que reconozca que Dios existe, que él es un pecador rebelde que necesita arrepentirse y que quiere ir al cielo”. Para mi sorpresa, esa no fue su reacción. Este hombre, después de haberme escuchado atentamente, se levantó y se fue enfadado. No quiso seguir con la conversación, no quiso seguir hablando conmigo y fue en ese momento cuando por primera vez me di cuenta de mi error. Estaba equivocado en pensar que, si yo convencía a este hombre, él no tendría más remedio que aceptar el mensaje del evangelio. Sin embargo, ganar el argumento logró únicamente que el se quedara sin palabras. Este hombre se fue ofendido, dolido en su orgullo, y yo me quedé sin la oportunidad de predicarle a Cristo. Simplemente se fue. Mi excelente argumento no sirvió de nada. Todos podemos errar de esta manera o lo hemos hecho ya. Por más excelente que sea un argumento, no hace falta. Un argumento excelente te hará ganar una discusión o un debate, pero no hará que un alma sea transformada. En efecto, tuve una respuesta a mi argumento, pero esa respuesta estaba lejos de lo que esperaba haber logrado.

Usar el argumento trascendental para “hacer evangelismo” puede tener consecuencias catastróficas porque estamos perdiendo oportunidades de predicar a Cristo Jesús.

¿Cuántas veces no predicamos el evangelio porque tenemos miedo a no tener los argumentos correctos? Tal vez no hayas dicho esto audiblemente, pero seguro lo habrás pensado muchas veces. Aún más, ¿cuántas veces dejaste pasar la oportunidad de hablar de Cristo y las buenas nuevas de salvación tal como lo revela la Escritura? Muchas veces nos quedamos callados porque pensamos que no vamos a poder tener todas las respuestas. Nos intimida pensar que no tendremos argumentos para convencer a alguien. Pensamos que no sabemos cómo defender que el diluvio fue verdad, ni cómo explicar el relato bíblico de la creación en seis días de veinticuatro horas. Tememos comenzar a hablar porque pensamos, ¿qué pasa si no sé cómo demostrarle que la Biblia es la Palabra de Dios? Este miedo se traduce en una falta de evangelismo. En otras palabras, dejamos de evangelizar porque tenemos miedo a quedar expuestos y hacer el ridículo. Entonces, ¿cómo podemos solucionar este problema?

La respuesta a este problema es única y exclusivamente predicar a Cristo. (1 Cor 2:1–2) El apóstol Pablo dijo a los corintios que no fue a ellos tratando de ganar el argumento, sino que fue a predicar a Cristo. No tengas temor de abrir tu boca y articular el evangelio fielmente puesto que es “poder de Dios para salvación” (Ro 1:16). Tener temor al evangelizar es fruto de una apologética equivocada. Todos somos apologetas en un sentido u otro. Si eres Su hijo, debes proclamar Su verdad. Debes evitar pensar que tienes que demostrar que Dios existe para poder predicar el evangelio. Proclama el evangelio fielmente y deja los resultados a Dios. No debes demostrar lo mucho o poco que sabes, ni tratar de convencer racionalmente a nadie. Únicamente predica a Cristo. Abre tu boca y proclama el evangelio de Jesucristo.

 

Rubén Videira

¿Quieres captar la atención de Dios?

The Master’s Seminary

¿Quieres captar la atención de Dios?

Josiah Grauman

Dios no nos necesita, ni está impresionado con nuestras obras. De hecho, Isaías 66:1-2a nos humilla y demuestra claramente que todos nuestros esfuerzos son ingenuos a la luz de su grandeza.

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron…

¿La vamos a edificar una casa? Nuestros hechos son minúsculos en comparación a él, ¡la tierra es estrado de sus pies! Además, ¿qué material utilizaríamos en nuestro servicio a él? Aún el oxígeno que respiramos es suyo, y ¡toda otra molécula que tocamos! Cuando pensamos que podemos dar algo a Dios, somos como la niña que se jacta que pudo comprar un regalo a sus padres—sin reconocer que sus padres le regalaron el dinero para hacer la compra.

Ahora, muchos mal-interpretan este pasaje porque piensan que Dios regaña al pueblo de Israel por su deseo de edificar una casa (algo físico), y a Dios no le interesa lo físico. Sin embargo, no era pecaminoso tener un templo en el Antiguo Testamento, sino una necesidad. Los israelitas necesitaban un lugar para ofrecer sus sacrificios a Dios.

Entonces, ¿cuál era el problema? No era la acción en sí, sino su actitud orgullosa. Versículo 3 explica que habían escogido sus propios caminos, amando sus abominaciones. Por lo tanto, el punto es que aún los actos externos de adoración se vuelen abominables en la mente de Dios si no los hacemos con la motivación correcta. De hecho, Dios dice que vio a sus sacrificios como los sacrificios humanos de los paganos.

En otras palabras, el orgullo puede manchar nuestra adoración al punto de que se vuelve una abominación (cp. Pr 28:9 “el que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”). ¡Pensemos en esto la próxima vez que queremos hacer algo externamente bueno con malos motivos! Para agradar a Dios, debemos hacer lo bueno y con el corazón correcto. Obvio, no podemos.

Entonces, a la luz de nuestra completa impotencia y constante pecaminosidad, uno pensaría que nada de lo que hacemos podría llamar la atención de Dios… sin embargo, el pasaje continua:

pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

¿Eres humilde?

¡Dios no nos necesita! Sin embargo, él nos manda adorarle y nos comunica que le agrada cuando lo hacemos. Por lo tanto, debemos usar los dones y talentos que nos ha dado. Pero, nunca como si los dones originaran en nosotros mismos, pues ¡todo es de Dios!

Si queremos servir al Señor de manera que le capte la atención, hay que recordar lo que Pablo dice en 1 Corintios 4:7 “Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? “

Si una niña quiere dar algo a su papá porque desea agradarlo, me atrevo a decir que con mucho gusto el papá le proporciona el dinero. Sin embargo, esto es muy distinto a si ella quiere dinero para comprar algo que ella misma desea. Es decir, ella lo compra bajo el pretexto de regalarlo a su papá, cuando en realidad ella es la que quiere tenerlo. No creo que muchos padres estén contentos con esto. Pero, ¿cuántas veces usamos los recursos que el Padre nos ha proporcionado con el fin de llamar la atención a nosotros mismos? Si cantamos para impresionar a los hombres en lugar de agradar a Dios, hemos caído en el mismo pecado del que Israel era culpable.

La humildad es entender que todo lo que somos y cualquier cosa que hacemos viene de Dios (excepto el pecado, que es la única cosa que tenemos por derechos exclusivos). No somos nada, y por esto debemos considerar a los demás como superiores a nosotros mismos (Fil. 2:3), ciñándonos de la toalla de servicio y lavando los pies de los demás (Juan 13:14). Actuar así destruirá nuestro orgullo y a través de su Espíritu, nos transformará en instrumentos que le agradan.

¿Tiemblas ante su Palabra?

El lenguaje de Isaías 66:2b es tan similar a Éxodo 19 que es difícil pasar por alto. Cuando Moisés recibió los 10 mandamientos,

“Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.” Había “truenos y relámpagos”, y todo el monte temblaba. De hecho, “Todo el pueblo observaba… y temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.”

Por supuesto, cuando leemos un texto como este, muchas veces pensamos: “Oye, hombre, da miedo pensar en lo que era vivir bajo el Antiguo Pacto. Qué bien que eso se acabó y estamos en el Nuevo.”

Sin embargo, Dios no cambia, así que Hebreos 12 nos advierte:

18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego... 21 tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando. 22 sino que os habéis acercado al monte de Sion… 24 a Jesús, el mediador del nuevo pacto… 25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos… 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

En otras palabras, no debemos pensar que el Nuevo Pacto es menos aterrador, ¡sino mucho más!

Ahora, me pregunto: ¿Si viviéramos bajo el Antiguo Pacto y Dios nos hablara desde una nube estruendosa de humo y fuego, qué haríamos? Respuesta: Temblar. ¿Si Dios te hablara hoy desde el cielo, ordenándote: Arrodíllate, qué harías? Seguro que estarías arrodillado, con la cara al suelo, y temblando de miedo.

Así que la pregunta que el autor de Hebreos nos plantea es: ¿Por qué no te portas así cuando Dios te habla en la Escritura? ¿Te fijaste que en Hebreos 12:25, Dios exhorta en tiempo presente: “Mirad que no desechéis al que habla”? Y ¿cómo es que Dios hablaba en Hebreos 12:25? A través de su palabra escrita.

Dios nos habla a través de su palabra. La pregunta es: ¿Cuándo la lees, tiemblas? ¿Cuál es tu actitud frente a su palabra? ¿Cuando lees, “orad sin cesar”, la ves como una orden viva y eficaz, la voz misma de Dios hablándote hoy, bajo la cual obedeces temblando? O ¿la ves más como una palabra muerta, desprovista de gran parte de su autoridad?

Si quieres llamar la atención de Dios, recuerda que él mira a un solo tipo de persona: el quebrantado que tiembla ante su Palabra.

Josiah Grauman

Josías Grauman, después de haber estudiado una Maestría en Divinidad (M.Div.) en The Master’s Seminary, sirvió como capellán en el Hospital General de Los Ángeles antes de ser enviado como misionero a México. Actualmente sirve como profesor en el seminario y director del IDEX. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos y viven en Los Ángeles, California

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Oseas: Salvación ilustrada

The Master’s Seminary

Oseas: Salvación ilustrada

Imagine un tribunal. Imagine el gozo de un pecador culpable y malvado al ser declarado inocente por un juez justo. ¿Cómo puede tal cosa ser posible? Por fe nosotros, los culpables, fuimos declarados justos por medio de la muerte vicaria del Cordero. ¡Qué glorioso! ¡Fuimos salvos de la ira de Dios!

Sin embargo, el libro de Oseas demuestra que la salvación es mucho mayor que dicha escena en el tribunal, por muy grande que parezca. La salvación bíblica no es sólo una previa declaración espiritual que hace justo al pecador, sino que es una salvación que todo lo abarca, tanto lo espiritual como lo físico, en la cual Dios hace de los pecadores objetos de su afecto eterno.

Oseas ilustra esta historia de salvación.

Las diez tribus del norte se habían prostituido así mismos al adorar a dioses extraños, construir becerros de oro, edificar lugares altos en todo monte y confiar en la fuerza de los hombres. Ellos se habían olvidado de su pacto con Dios, y por lo tanto Dios manda a Oseas a declarar la justa setencia divina en contra de ellos.

Pero en vez de comenzar con una palabra audible, Dios manda a Oseas a hacer algo extraño y distinto: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Aunque se ha debatido acerca de cuando fue que ocurrió la promiscuidad de Gomer, el punto de Dios es inconfundible: Oseas vivirá en carne propia lo que Dios está experimentando, esto es, encontrarse pactado con una esposa que comete adulterio.

Luego de comprobar el adulterio de Israel, Dios hace lo que se esperaría de cualquier esposo y les informa que ya no los ama ni los considera como su pueblo. Por eso Dios también manda a Oseas a vivir esta realidad en carne propia al poner por nombre a su primera hija “no-compadecida” y a su segunda “no-mi-pueblo.” De esta manera ilustra diariamente a las personas de Israel que Dios había proclamado: “vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios” (Oseas 1:9).

A través de todo el libro de Oseas se ve cómo Dios invierte constantemente el mensaje del Pacto Mosaico al comunicarle a las tribus del norte que, por causa de su desobediencia, habían llegado a anular su relación con el Señor. Por lo tanto Dios ahora los estaba retirando las bendiciones del pacto y regresándolos al estado donde se encontraban sin él. El León de Judá promete destrozarlos a ellos en lugar de sus enemigos (Oseas 5:14) y acordarse de su iniquidad, castigar su pecado y volverlos a Egipto (Oseas 8:13). Aunque Dios los había rescatado de Egipto y de la esclavitud, ahora por causa de su desobediencia y adulterio ellos regresarán a la esclavitud (aunque esta vez no será en Egipto sino en Asiria, Oseas 11:5)

El punto es claro: Las personas de Israel había dejado de ser el pueblo de Dios y ahora Dios promete castigarlos.

Usted podrá estar pensando, yo pensé que este sería un mensaje alentador, que hable de la salvación, pero esto me suena desalentador y aterrador. En efecto, y es por eso que la salvación de Dios es tan hermosa, pues entre más entendamos la profundidad de nuestra depravación, más apreciaremos el poder de Dios al rescatarnos de nuestra condenación.

Dios no puede estar enojado con los descendientes de Abraham para siempre, pues su corazón compasivo no lo aguanta, además de que su naturaleza misma demanda que cumpla sus promesas. Por lo tanto, después de haber rechazado a Israel Dios declara: “Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti” (Oseas 11:8-9). Él promete que a pesar de haberlos desechado, algún día “en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10).

Esta realidad también, Oseas tenía que vivir.

Aunque Gomer lo había dejado y se encontraba viviendo con otro hombre, Dios le dice a Oseas que haga lo impensable y salga a buscar a Gomer para amarla de nuevo: “Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Oseas 3:1).

Dicha acción también es simbólica, pero esta vez no de la ira de Dios sino de la restauración futura de todas las cosas (Oseas 3:4-5). Aún cuando Israel había abandonado el Pacto Mosaico, Dios todavía se acordaba del Pacto Abrahámico y su promesa de que algún día él regeneraría y restauraría a su pueblo después de que ellos hubiesen desobedecido (Deuteronomio 30:6).

Dios utilizó a Oseas para explicar esta realidad futura a Israel, y que algún día el la atraería, le hablaría a su corazón y quitaría de su boca los nombres de los baales (Oseas 2:14, 17). ¿Por qué? Para que él pudiera proclamar: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19-20).

Dios juzgó a su pueblo. Pero no se ha olvidado de sus promesas. Él prometió que un día perdonaría los pecados de Israel, la redimiría de su fornicación y derramaría su amor sobre ella para siempre.

¿Lo ve? La salvación de Dios no es sólo la imagen de un juez declarando que la adúltera es inocente, ya que cualquier juez podría absolver a una adúltera sin querer tener nada que ver con ella. Pero la salvación de Dios es la imagen de un juez que cambia el corazón de una adúltera para después bajar de su silla, proponerle matrimonio y prometer amarla para siempre porque quiere derramar su amor sobre ella por toda la eternidad. Este es el evangelio del Reino, la restauración de todas las cosas.

Así que cuando piense y enseñe acerca de la salvación, no trunque el mensaje de la salvación al limitarlo a la justificación solamente, incluya también las realidades futuras de la glorificación. Es cierto que la cruz de Cristo nos reconcilió con Dios y que es una maravilla ser justificado, pero Dios es aún más maravilloso. No sólo nos ha justificado, sino que él realmente desea pasar la eternidad con nosotros. ¡No existen mejores noticias que estas! Un día Dios cumplirá todas sus promesas cuando nosotros, junto con Israel, reinaremos con Cristo en la Nueva Jerusalén.

El Dr. Josías Grauman (M.Div., D.Min.) es el decano de educación en español de The Master´s Seminary. Josías comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de Idiomas Bíblicos. Fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como un anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Es autor de libros como: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

¿Quién está a cargo en la Iglesia? Michael Mahoney

The Master’s Seminary

¿Quién está a cargo en la Iglesia?

Michael Mahoney

Cristo es la cabeza de la iglesia. Difícilmente alguien se atrevería a decir lo contrario; sin embargo, no siempre es así en la práctica. El Nuevo Testamento usa varios títulos para describir a Jesucristo: abogado (1 Jn 2:1), alfa y mega (Ap 21:6), autor de la vida (Hch 3:15), pan de vida (Jn 6:35), luz del mundo (Jn 9:5) y Señor de gloria (1 Cor 2:8), entre otros. Cristo es la principal piedra del ángulo (1 P 2:6), la cabeza del ángulo de la iglesia (Hch 4:11; Ef 2:20; 1 Pe 2:7) y el Esposo de la iglesia (Mt 9:15; Ap 21:2; 2 Cor 11:2; Ap 21:9). Efesios 1:20 dice que Cristo es “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”. Cristo no tiene rival y Su autoridad está establecida supremamente. Esto es cierto también en la iglesia. La iglesia es de Él y por ello prevalecerá: las “puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Cristo es quién está a cargo: “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col 1:18), y “lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef 1:22).

A pesar de los intentos por negar que Cristo es la cabeza de la iglesia, la Escritura no da lugar a ambigüedad. El no aferrarse a esta verdad ha hecho que la iglesia esté perdida y débil hoy en día. Entender esta doctrina es entender la magnitud de la iglesia. Por otro lado, ignorar esta doctrina es alejarse de la autoridad de Cristo sobre Su iglesia. En última instancia, es la verdad más simple de la iglesia y la más importante. ¡Cristo es la cabeza de la iglesia!

Porque Cristo es cabeza de la iglesia, debemos nuestra fidelidad y
lealtad a Él. Debemos dirigir nuestra atención a Él y evitar distraernos con
diferentes modas y filosofías que han invadido la iglesia y que han tomado
cautiva la atención de los mismos que deberían defender y guardar
fervientemente esta verdad. En ocasiones la iglesia parece importarse más por defender
causas sociales y aspectos socio-políticos que defender que Cristo es la cabeza
de la iglesia. Parece que para el creyente a veces es más importante escuchar filosofías
de vida, charlas amenas y mensajes motivaciones que escuchar Su Palabra siendo
predicada fielmente. ¿Cómo puede ser que la voz de la cabeza de la iglesia ha
sido silenciada por la misma que debería protegerla? Cristo ha perdido Su voz; por
lo tanto, ¡Cristo ha perdido su posición como cabeza! La autoridad de Jesucristo
como cabeza de la iglesia es sin lugar a dudas una verdad esencial para la
salud y efectividad de la iglesia. ¡Hay hombres que han sacrificado su propia
sangre defendiendo a Cristo y Su autoridad! Debemos defender y predicar que cristo
es la cabeza de la iglesia con un celo mucho mayor que nunca antes. Aún más,
debemos vivir a la luz de esta verdad, sometidos a Él en todo.

La caída en Génesis 3 ha producido en la humanidad una aversión a la
sumisión. La humanidad, sin Dios, buscará siempre ser independiente y evitar la
responsabilidad. Desafortunadamente, todo esto se ha adentrado en la iglesia y
socava la autoridad de Cristo como cabeza. La debilidad resultante no es debido
a una falta de conocimiento, sino debido al pecado. Nos resistimos a someternos
por orgullo. El orgullo es un estratega habilidoso. El tema debe ser abordado. En
una cultura donde nadie se somete a nadie y que se jacta en la autonomía,
hablar de que Cristo es la cabeza no puede ser más irrelevante o sin
importancia. De hecho, provoca un rechazo automático. La cultura dicta que no
debemos someternos a nadie. La iglesia lo ha creído y por eso no queremos someternos
a Cristo.

El debate y el rechazo a Cristo como cabeza de la iglesia no solo se
encuentra en la iglesia, sino también
en la arena académica y
teológica. Hay teólogos que levantan su voz contra ese liderazgo y autoridad,
ya que no quieren a Cristo como Señor. Algunos teólogos afirman que cuando la
Escritura dice “cabeza”, no lo hace para significar liderazgo y autoridad. Por
ejemplo, para este grupo, el término “cabeza” en Efesios 5:23 significa
“fuente”: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia”. El resultado es que desestiman el significado que Dios quiso
transmitir e imponen al texto sus preconcepciones o agendas. No desean
someterse a Cristo ni a nadie. Lo que desean es traer igualdad a la relación
matrimonial y deshacerse de la idea que el hombre es el líder y cabeza en el
hogar, y por su supuesto, deshacerse de la noción que Cristo es la cabeza de la
iglesia y del hombre. Wayne Grudem, que ha escrito exhaustivamente al respecto,
muestra que el argumento no tiene fundamento:

Aún no hay ejemplos inequívocos [sin ambigüedad] durante el tiempo del Nuevo Testamento o antes en los cuales kephalē tenga el sentido metafórico de “fuente”, y ningún léxico especializado en el período neo-testamentario incluye dicho significado, ni tampoco el léxico de Liddell y Scott incluye dicho significado aplicado a personas o a cosas que no son también el punto final de algo más…Además, incluso si el significado “fuente” o “parte prominente” fueran adoptados para algunos ejemplos de la palabra kephalē, aún no tendríamos ejemplos de “fuente” o “parte prominente” sin el matiz adicional de autoridad o mandato. Incluso en los textos donde se alega que “fuente” o “parte prominente” son el significado correcto, la persona que es llamada “cabeza” está siempre en liderazgo o autoridad. Por lo tanto no hay base lingüística para proponer que los textos del Nuevo Testamento que hablan de Cristo como cabeza de la iglesia o del esposo como cabeza de la esposa pueden ser leídos de manera correcta aparte de la atribución de autoridad al designado como “cabeza”.

John Piper y Wayne Grudem, “Recovering Biblical Manhood & Womanhood” (Wheaton, IL: Crossway Books, 1991) 467–8.

Grudem nos ayuda a ver más allá de la hermenéutica de la ambigüedad. Desafortunadamente, hay muchos hoy que adoptan este tipo de hermenéutica, torciendo las palabras para que signifiquen lo que quieren que signifiquen. La hermenéutica de la ambigüedad lucha solamente para quitar el significado que es claro y obvio. Hoehner, en su comentario de Efesios nos recuerda lo siguiente:

Primero, Dios ha sujetado todo en la creación bajo los pies de Cristo; y segundo, Dios dio a Cristo a la iglesia como cabeza sobre todo, lo que implica que es la cabeza sobre la iglesia. Ciertamente hay una progresión de pensamiento respecto del rol de Cristo.

Harold W. Hoehner, “Ephesians, An Exegetical Commentary”, (Grand Rapids: Baker Academic, 2002), 290.

Hay una claridad inequívoca en la asombrosa verdad del liderazgo de Cristo sobre la iglesia. Debemos obedecer y actuar en consecuencia a lo que Su Palabra revela. Cristo es Señor. Él es la cabeza de la iglesia y Él cuida de ella. No le pertenece a nadie más. Solo Él debe tener el lugar preponderante en la iglesia. Él debe ser adorado y debe tener la primacía. Que Su Palabra guíe nuestra teología y práctica. Sigamos al Maestro, oigamos Su voz únicamente y que Él reciba toda la gloria de principio a fin.

 

Michael Mahoney se unió al personal de Grace Community Church en 2004 como pastor asociado de Ministerios Españoles. Actualmente se desempeña como pastor de administración en Grace Church (Sun Valley, Los Ángeles, California, Estados Unidos). Michael Mahoney tiene antecedentes misioneros en América Latina y también ha servido como pastor principal de una iglesia durante ocho años en Oxnard, California. Michael recibió su M.Div. de The Master’s Seminary.Mahoney también ha servido como intérprete de himnos cristianos junto al Grupo Musical de Gracechurch. Él y su esposa, Madeline, tienen dos hijas y un hijo.

¿En qué momento el error se convierte en herejía?

The Master’s Seminary

¿En qué momento el error se convierte en herejía?

Michael Riccardi

En lo que puede ser el caos de una sala de emergencia, los médicos necesitan saber cómo valorar la urgencia de los pacientes, es decir, una herida de bala es prioridad comparada con un esguince de tobillo. Del mismo modo, en el mundo teológico los cristianos deben entender la diferencia entre doctrinas “primordiales” (doctrinas fundamentales sin las cuales no existe unidad fraternal entre hermanos) y doctrinas “secundarias” o “terciarias” (doctrinas en las que dos auténticos cristianos pueden estar en desacuerdo y aún así tener unidad. Por lo tanto es de suma importancia el ser capaces de discernir la diferencia entre una enseñanza errónea (sobre cuestiones no fundamentales) y la herejía.

Toda doctrina bíblica es importante. Yo iría tan lejos hasta decir que toda la doctrina bíblica es esencial. Es difícil poner cualquier doctrina en un segundo o tercer nivel, ya que de alguna manera nos sentimos diciendo que una doctrina es menos importante. Pero el empleo del triaje teológico no quiere decir que todo lo que no es de primer orden no es importante, al igual que un médico debe priorizar una herida de bala, el cristiano debe priorizar las doctrinas fundamentales. El hecho es, que auténticos cristianos pueden no estar de acuerdo en cosas como el modo y los receptores del bautismo; pero si dos personas no están de acuerdo sobre la trinidad de Dios, uno es un cristiano y el otro no.

La realidad condenatoria del error

Algunas personas rechazan la noción de que los desacuerdos acerca de la doctrina podrían impedir a alguien la salvación. Después de todo, nadie tiene la teología perfecta, y somos salvos por creer en Cristo, no creyendo en doctrina, dicen algunos. Y es cierto, la regeneración no promete la protección de todo error doctrinal. Pero si promete proteger del tipo de error, que si se cree, indica que no eres un hijo de Dios en absoluto. Sabemos que existe ese tipo de error teológico porque el Apóstol Pablo escribió Gálatas 1: 6-9

6 Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado[d] al que os llamó por[e] la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; 7 que en realidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al[f] que os hemos anunciado, sea anatema[g]. 9 Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al[h] que recibisteis, sea anatema[i]. 10 Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Pablo escribió sobre el error de los judaizantes, los cuales, si se piensa en ello, fue un punto muy fino de desacuerdo doctrinal. Piensa en todo lo que los judaizantes compartían en común con la fe una vez dada a los santos. Ellos creían en un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ellos creían en la divinidad y la humanidad de Cristo. Ellos creían que Él era el Mesías de Israel en cumplimiento del Antiguo Testamento. Creían en en la expiación penal sustitutiva en la cual Cristo llevó el castigo de la ira de Dios contra los pecados de su pueblo cuando murió en la cruz, para que puedan ser libres de la pena y el poder (y un día su presencia) del pecado. Ellos creían que fue sepultado, y que resucitó al tercer día. Y creían que el arrepentimiento y la fe en Cristo era absolutamente necesario para el perdón de los pecados y la comunión con Dios en el cielo. Esto es mucha doctrina en comun.

Su tema se reducía básicamente, a si las buenas obras son la causa o el resultado de la salvación. ¿Somos salvos por la sola fe, o por la fe en Cristo y nuestra práctica religiosa? Ahora, ese punto de desacuerdo es una distinción ciertamente importante. Pablo emplea el lenguaje más severo de condena por este error. Un evangelio diferente, significa que no hay evangelio en absoluto (Gálatas 1: 6) Aquellos que lo creen y promueven deben ser anatema, condenados al infierno (Gal 1: 8, 9). Separados de Cristo” (Gálatas 5: 4). Tendrán su juicio. Se deberian castrar a si mismo (Gálatas 5:12). Estas son palabras fuertes para un desacuerdo doctrinal. Esto nos enseña que hay ciertas cosas, que si se creen, se oponen a la salvación de alguien, porque creer esas cosas es creer un evangelio diferente.

¿Cuáles son las Doctrinas Fundamentales?

Eso nos lleva a la pregunta inicial: ¿Cuánto puede uno creer mala doctrina y aún así ser un verdadero hijo de Dios? O dicho de otra manera: ¿Cuáles son esas falsas doctrinas, que si creen, indican que alguien no es verdaderamente salvo?

Creo que tenemos idea de por qué Pablo condenó severamente la doctrina de los judaizantes. Es porque había algo fundamental en juego. La enseñanza judaizante era mutuamente excluyente del evangelio verdadero de la gracia. Las creencias equivocadas que indican que alguien no es salvo, necesariamente socavan o niegan el Evangelio de la salvación por la gracia mediante la fe en Cristo solamente de acuerdo a las Escrituras, solo para la gloria de Dios.

Pero ¿cuáles son esas enseñanzas equivocadas que condenan?

1. soteriología

Tenemos que empezar por aquí, porque la pregunta: “¿Qué doctrinas falsas impiden la salvación?” Es una pregunta fundamental soteriológica. Debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza nos instruye a confiar en nosotros mismos para contribuir a nuestra justicia ante Dios, aunque sea en parte? ¿Esta enseñanza nos anima a confiar en otra cosa que no sea Cristo para justicia? ¿Nos enseña esta doctrina que la salvación es algo distinto de nuestra redención y liberación del pecado a través de la obra de Dios en Cristo?

La negación de la sola fide de la Iglesia Católica Romana es una falsa doctrina que requiere una respuesta afirmativa a estas preguntas. Al negar que los pecadores son declarados justos a través de la sola fe, el catolicismo romano en realidad comete el mismo error que los judaizantes, abogando por la adición de diferentes obras ademas de la justicia que ofrece Cristo.

Pero la doctrina Wesleyana del sinergismo, aunque no es bíblica y con razón es etiquetada como “mala teología,” no es un error condenatorio. Tal vez las implicaciones lógicas de la misma lo son, y si un defensor del sinergismo es verdaderamente coherente consigo mismo daría lugar a la herejía. Pero arminianos wesleyanos evitan activamente los errores condenatorias del pelagianismo y semi-pelagianismo, confesando que la fuente de su fe es la gracia de Dios, y no proviene de si mismos. Su doctrina de la gracia preveniente no se encuentra en las Escrituras, y ellos no pueden explicar consistentemente por qué unos creen en Cristo, mientras que otros no, pero de alguna manera son salvos por su inconsistencia, ya que ven a Cristo solamente mediante la fe solamente para la salvación.

2. Teología Propia

Porque Dios mismo es el Autor de la salvación, no podemos ser verdaderamente salvos si estamos confiando en nadie más que el verdadero Dios. Muchas personas, incluso aquellos que se llaman a sí mismos cristianos que creen en el Dios de la Biblia, han transgredido tanto su doctrina que se han creado un dios a su propia imagen. Hay algo acerca de su dios que es fundamentalmente diferente del verdadero Dios. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza afirma algo acerca de Dios que es tan falso, tan antitético a su naturaleza que creer en esto es creer en un dios diferente, y no en el Dios de la Biblia?

Creo que tenemos que responder “sí” a esta pregunta en la consideración del Dios de Teísmo Abierto, que sugiere que Dios está “en proceso”, está aprendiendo, y no sabe el futuro. Se trata de una negación absoluta de la omnisciencia de Dios, aquel que insiste en que “él declara el fin desde el principio, y lleva a cabo todos los planes de su corazón” (Isaías 46: 9-10; Sal 33:11; Sal 139; Hebreos 4:13). Esto no es simplemente un malentendido sobre quién es Dios; este es un dios fundamentalmente diferente.

Pero nos gustaría responder “no” a la pregunta anterior con respecto a la doctrina del orden de los decretos divinos. Infralapsarianos creen que el decreto de Dios de crear y ordenar la caída del hombre lógicamente (nota: no cronológicamente) precedió el decreto de Dios de elegir y lograr la salvación. Supralapsarianos creen que el decreto de Dios para elegir y guardar es lógicamente anterior incluso a los decretos para crear y ordenar a la caída. Ninguna de estas posiciones distorsiona la persona y el carácter de Dios, como para hacer de él un “dios” tan diferente a lo que revela la Escritura; tampoco para socavar la salvación de ninguna manera. Así que esto no es un problema de primer orden.

3. Cristología

En 2 Corintios 11, Pablo les dice a los corintios que los falsos apóstoles proclamaban a “otro Jesús”, es decir, uno diferente de aquel que realmente existe. También iguala esa designación con el concepto de “otro evangelio” (2 Corintios 11: 4). Puesto que la salvación viene sólo a través de la obra de Jesucristo, debemos estar seguros de estar confiando en el Cristo que existe, y no en “otro Jesús” a quien hemos inventado según nuestro propio entendimiento. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza afirma algo sobre la persona o la obra de Cristo que es tan falso, tan antitético a su naturaleza que creerlo es creer verdaderamente en un Jesús diferente?

El arrianismo es tal enseñanza. Arrianos creen que Jesús no es precisamente de la misma sustancia (o esencia) como el Padre, sino que Él es de una sustancia similar. Jesús no es verdaderamente divino, pero tampoco es meramente humano creen ellos. Él es como un dios, pero Él no es Dios. Por supuesto, el Cristo de la Escritura es Dios mismo, Dios Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad (Juan 1: 1-3; 08:58; 10:30; Romanos 9: 5; Tito 2:13; Hebreos 1: 8; 2 Pedro 1: 1). Y no puede haber una diferencia más fundamental entre Aquel que es Dios y uno que no lo es. Por lo tanto, los arrianos creen en un Jesús diferente al Cristo de la Escritura, un Jesús que no existe, y por lo tanto a un Jesús que no puede salvar.

Pero la doctrina de la filiación como hijo despues de la encarnación es un ejemplo de un error cristológico que sin embargo no es herético. Ellos enseñan que Cristo no se refería al Padre como Hijo desde toda la eternidad, sino que Él se hizo Hijo de Dios en su nacimiento (aún otros dicen que sólo en su resurrección). Pero la distinción entre una diferencia ontológica y la funcion subordinada (es decir, la subordinación en el papel, pero no en esencia) elimina cualquier preocupación de la desigualdad en la Deidad. Y cuando uno entiende el “engendrar” del Salmo 2 y Hebreos 1 como una generación eterna, no una que tiene lugar en el tiempo, la confusión desaparece. Dios envió a su único Hijo (Juan 3:16); Él no envió uno que se convirtió en su Hijo. En cualquier caso, los que sostienen la otra posicion no tienen la intención de socavar la deidad o eternidad de Cristo; es una cuestión de los roles o funciones que Cristo ha llevado a cabo, no es algo que es esencial a su naturaleza.

4. Pneumatología

No podemos olvidar el tercer miembro de la Trinidad. El Espíritu Santo es Dios como el Padre y el Hijo son Dios. Por lo tanto, mantener un error con respecto al Espíritu Santo es tener una visión falsa de Dios, y garantiza la misma preocupación que los temas de la teología del propia y la Cristología. Por lo tanto, al evaluar el error pneumatológico, hay que preguntarse: ¿Esta enseñanza afirma algo sobre la persona o la obra del Espíritu Santo que es tan falsa, que es la antítesis de su naturaleza que creerla es creer verdaderamente en un Dios diferente?

Debemos responder “sí” con respecto a la doctrina de los Testigos de Jehová que afirman que el Espíritu no es una persona, sino simplemente una fuerza. Deben enseñar esto si insisten en negar la Trinidad. Pero se le puede mentir al Espíritu Santo (Hechos 5: 3-4), él puede hablar (Hechos 13: 2), envíar misioneros (Hechos 13: 4), profetizar (Hechos 21:11), conocer los pensamientos de Dios (1 Cor 2:11), y puede ser contristado (Efesios 4:30). Una fuerza no puede hacer ninguna de estas cosas; Sólo las personas pueden. Negar la personalidad del Espíritu Santo es negar algo fundamentalmente verdad acerca de la naturaleza del Espíritu. Es negar que el Espíritu es Dios, y que Dios existe eternamente en tres co-iguales, co-eternas, y personas consustanciales. Por lo tanto, se trata de un error que cruza la línea en de la herejía.

Pero tendríamos que responder “no” a esta pregunta si se refiere a la continuación de los dones milagrosos. Los lectores habituales de este blog saben que soy un cesacionistas convencido, por lo tanto considero que la redefinición de los dones de profecía, lenguas, y la sanación (aun como se hace en el movimiento continuacionista conservadora) como un ejemplo de “mala teología.” Pero no es herética, porque no creo que todos lleguen a crear un Dios diferente. Simplemente dicen que los dones que él dio una vez, todavía los está dando en la actualidad. Eso tampoco quiere decir que no hay carismáticos que si son herejes.

5. Trinidad

Hemos hablado acerca de Teología Propia, cristología y pneumatología, hemos discutido sobre errores doctrinales relacionadas con cada persona de la Trinidad. Pero también tenemos que hablar de la doctrina de la tri-unida de Dios. El Dios que es Uno en su esencia y el ser existe eternamente en tres co-iguales, co-eterno, Personas consustanciales. Negar cualquier aspecto de esto es negar algo tan intrínseco a la naturaleza misma de Dios mismo, que terminariamos con un dios fundamentalmente diferente. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza distorciona las doctrinas de (a) la Trinidad o (b) la unidad de la Divinidad, que creerla es socavar la trinidad de Dios, y así nos hace creer en un Dios diferente ?

Un ejemplo de una herejía trinitaria sería el modalismo, que niega lo esencial de las tres Personas de la Deidad. Los modalistas enseñan que hay un Dios que puede ser designado por tres nombres diferentes (‘padre’ ‘Hijo’ y ‘Espíritu Santo’) en diferentes momentos, pero que estos tres no son personas distintas. Como se mencionó anteriormente, esta cuestión de la personalidad ataca el corazón de lo que significa que Dios sea Dios. Por lo tanto, el modalismo (en su versión contemporánea la cual defiende el pentecostalismo unicitario) es una herejía.

Pero una cuestión trinitaria en la que puede haber desacuerdo entre los verdaderos creyentes es la controversia acerca de si el Espíritu procede eternamente del Padre solamente, o del Padre y del Hijo. Si bien este tema era lo suficientemente importante como para dividir a la iglesia oriental y occidental y tiene implicaciones para la persona del Padre, no obstante, no menoscaba la unidad o la identidad de las tres personas de la trinidad.

6. Bibliología

La base de autoridad de todo debate teológico es la Escritura. Eso significa que tenemos que preguntar: ¿Esta enseñanza distorsiona la doctrina de la Escritura al punto que socava la autoridad bíblica? ¿Esta enseñanza niega la autoridad de la Biblia de una manera tal que da más autoridad a otro hombre, o un tribunal de los hombres?

La negación de la inspiración de la Escritura pondría claramente al argumento fuera de los límites de la ortodoxia. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Reclamar que cualquier porción de la Escritura no es la Palabra de Dios, o tratarla de una manera tal que impugna el carácter del Dios cuya Palabra es, es exaltar el propio razonamiento por encima de Dios. Es liberarse a sí mismo de la autoridad de Dios y hacer su propia comprensión de lo que es verdadero. Esto ya no es verdaderamente cristianismo y como tal se cruza la línea de la doctrina herética.

Pero hay algunos debates bibliológicos sobre los que verdaderos creyentes pueden estar en desacuerdo. Un ejemplo sería el debate sobre la forma de inspiración. Algunos cristianos ingenuamente creen que la inspiración implica dictado unicamente, es decir, que Dios dictó revelación a los autores humanos y que simplemente transcribieron lo que escucharon. Ahora, ciertamente hubo momentos en los que esta era la forma de la revelación (por ejemplo, Éxodo 34:27), pero no fue el único medio. En general, la Escritura  fue inspirada bajo la obra de superintendencia del Espíritu Santo (2 Pedro 1: 20-21). El Espíritu no anula los pensamientos, intenciones y personalidades de los autores de la Escritura, pero soberanamente los supervisó y trabajó con sus pensamientos, intenciones, y personalidades que llegaron a escribir precisamente lo que pretendía el Espíritu. Sin embargo, el modelo de dictado únicamente de inspiración no socava el carácter o la autoridad de las Escrituras.

Conclusión

La acusación de herejía es grave. No podemos ser triviales o frívolos al acusar a alguien con este termino. Pero la respuesta de Pablo a los judaizantes (entre muchos otros pasajes de la Escritura) nos demuestra que hay momentos en que debemos trazar líneas claras de separación, incluso entre aquellos que se llaman a sí mismos cristianos.

Que podamos ser hallados fieles mayordomos de la pauta de las sanas palabras confiadas a nosotros como un tesoro (2 Tim 1: 13-14), por la pureza del Evangelio, y para la gloria de Cristo.

Mike es el pastor de Ministerios de evangelismo local en Grace Community Church en Los Ángeles, donde también se desempeña como co-pastor de GraceLife. También enseña Apologetica y Evangelismo en The Master’s Seminary, donde actualmente cursa su Ph.D en Teología.

The Master’s Seminary ¿Por qué la iglesia latinoamericana debe rechazar el complementarianismo blando?

The Master’s Seminary

¿Por qué la iglesia latinoamericana debe rechazar el complementarianismo blando?

Josías Grauman

A lo largo de la historia, se ha debatido si una mujer puede o no ser pastora. Algunos (igualitarianismo) argumentan que sí, y apelan a la noción que los pasajes bíblicos que descalifican a la mujer para ser pastora son culturales, y que hoy en día no aplican. Sin embargo, Pablo no nos da esa opción. El apóstol enseña que la mujer no puede ser pastora, no debido a la cultura, sino por el invariable orden de la creación como su ayuda idónea: “No permito a la mujer enseñar… porque Adán fue formado primero, después Eva…” (1 Tim 2:12–13Gn 2:18). Además, el primer requisito que muestra que un anciano es calificado para el pastorado, es que debe ser varón de una sola mujer (1 Tim 3:2).1

Entonces, en contraste al igualitarianismo, el complementarianismo enseña que aunque el hombre y la mujer son iguales en valor y en dignidad (Gal 3:28), sus papeles se complementan y son diferentes. Tanto en la iglesia, como en el hogar, la Biblia presenta al hombre como la cabeza de la mujer (1 Cor 11:3), por eso la mujer debe sujetarse a la autoridad de sus pastores (Heb 13:17) y su marido (Ef 5:22). El hombre, en contraste, debe usar su autoridad para amar a su mujer (Ef 5:25), y los pastores, usar su autoridad para servir a sus hermanas (1 Pe 5:1–3). Iglesias conservadoras y reformadas históricamente han entendido que la Biblia enseña esta postura de complementarianismo.

Sin embargo, ha surgido un nuevo movimiento en los Estados Unidos llamado complementarianismo blando, que busca un lugar intermedio.2 Y debido a que muchas iglesias hispanohablantes, que son históricamente conservadoras, lo están importando y adoptando, este artículo busca definir y refutar el complementarianismo blando.

Definición

El complementarianismo blando (CB) es difícil de definir, porque los que usan el término, lo definen de diferentes maneras. Pero la idea general es que aunque la mujer no está calificada para ser pastor, puede predicar. Ahora, existe una división entre los que usan el término, algunos que sólo permiten que la mujer enseñe a otras mujeres y otros que lo permiten en cualquier lugar. Pero, todos los que promueven el CB afirman que la mujer puede predicar.

Ya que la predicación de la mujer se presenta como una necesidad bíblica, CB también fomenta la formación de mujeres en la predicación. Es decir, si la mujer debe enseñar por lo menos a otras mujeres (Tit 2:4–5), debe ser entrenada para hacerlo bien. De hecho, aunque no lo nombraré, un seminario en los EUA que prohíbe que la mujer sea pastora, al mismo tiempo reportó que 50% de sus alumnos en su programa del MDiv (un programa que entrena a pastores) eran mujeres.

Evaluación

Lo positivo de CB es que anima a mujeres a ser teólogas. Las mujeres no tienen menos responsabilidad de estudiar la Escritura. Deben conocer la Escritura, y también la sana doctrina. También es loable animar a las mujeres a enseñar a otras mujeres. La Biblia jamás prohíbe que una mujer enseñe a otras mujeres o niños. Pero, aunque tiene aspectos positivos, también veo peligro. Por lo tanto, creo que debemos aferrarnos al entendimiento bíblico e histórico del complementarianismo, y no abrazar el CB, por las siguientes dos razones:

  1. Tito 2 no demanda lo que CB sugiere. En primer lugar, Tito 2:3–5 se dirige a las hermanas ancianas, no a todas las mujeres. Además, Pablo especifica los temas que las ancianas deben de abordar con las hermanas jóvenes, y no son de teología y predicación expositiva, sino de temas prácticos, por ejemplo: cómo cuidar su casa, cómo sujetarse a su marido, y cómo querer a su familia.3 Ahora, es obvio que las ancianas no pueden enseñar estas cosas sin un entendimiento correcto de las Escrituras. Sería imposible que una anciana enseñe a una joven a sujetarse a su marido sin usar Efesios 5. Pero el contexto de Tito 2 no es una conferencia, sino un discipulado personal. Entonces, Tito 2 no se puede usar para probar que la mujer tiene un mandato bíblico de predicar.
  2. El peor peligro que veo con CB es que busca presentar a la mujer como la mejor maestra de la mujer. Es decir, si una hermana quiere aprender cómo ser una esposa que honra a Dios, CB argumenta que un hombre no sabe esto, así que sería mejor aprenderlo de una hermana. De hecho, un blog reciente argumentó con mucho fervor que “las hermanas deben valorar la predicación femenina al mismo nivel que la predicación masculina”.

Pero esto busca quitar el rol del hombre como el maestro de la mujer y mina la autoridad de los pastores-maestros en la iglesia. Mi esposa, por ejemplo, no debe valorar la enseñanza de una hermana en la iglesia al mismo nivel que la enseñanza de sus pastores, porque la Biblia no le exige obedecer a las ancianas, sino a sus pastores (Heb 13:17). Obvio, al final de cuentas, debemos sujetarnos a la autoridad de las Escrituras, pero las hermanas deben acudir a sus pastores como la mejor fuente de enseñanza bíblica. De hecho, aun si después de escuchar un sermón, una hermana tiene una duda, Pablo no le anima a buscar una respuesta con otra hermana que le entienda, sino a preguntar a su propio marido (1 Cor 14:35).

Nuestra cultura feminista odia el hecho que Dios ha puesto al varón como la cabeza de la mujer (1 Cor 11:3), y lo ataca en todo momento y desde todo ángulo. Por lo tanto, es necesario que derribemos sus argumentos y nos sujetemos a la palabra de Dios. No seamos tan rápidos al importar nuevas ideas. Debemos comparar cada idea innovadora con la Escritura, aceptando lo que es bíblico, y rechazando cualquier aberración. El complementarianismo blando no es bíblico, y sugiero que un mejor nombre para describirlo sería igualitarianismo sutil.

[1] Esto es, sin mencionar múltiples otros argumentos bíblicos como que la sujeción de la esposa refleja la sumisión de Cristo a su padre en el plan de redención, 1 Cor 11:3.
[2] Traducción propia de la frase “soft complementarianism” en inglés .
[3] La palabra griega es φίλανδρος.

Josías Grauman
Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

https://blog.tms.edu/es/page/7

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