FRENAR UNO PARA QUE FRENE OTRO

17 jul 2017

FRENAR UNO PARA QUE FRENE OTRO

Roberto Albanés estaba observando su velocímetro. Cuando ascendió a ciento veinte kilómetros por hora, decidió aminorar la velocidad de su Volvo, último modelo.

En eso vio en el espejo retrovisor un vehículo que se acercaba a mucha más velocidad que la suya. Una mujer se había desmayado sobre el volante, y el niño que la acompañaba lloraba a gritos. El vehículo ya se iba contra la cerca de cemento de la autopista.

Roberto, entonces, tomó una decisión heroica. Puso su Volvo entre ese auto y la cerca, y hundió fuertemente los frenos. Saltaron chispas, y ambos vehículos quedaron trabados, pero después de trescientos metros de frenada, los dos autos pararon. La mujer había sufrido un desmayo diabético y había perdido el control del carro. Pero el arrojo del valiente Albanés, y los frenos del auto, evitaron la tragedia.

Se necesitan coraje y resolución para hacer lo que hizo ese joven. Vio que un vehículo grande iba a chocar a gran velocidad, e interpuso su auto. Los paragolpes se trabaron, pero frenó su auto poco a poco, y así logró que se frenara el otro también. A la mujer la atendieron de inmediato, de modo que ni ella ni el niño sacaron del accidente más que el susto.

Es interesante esto de frenar uno para que frene otro. Esa acción ha salvado a muchos en la vida moral. Un hombre en Caracas, Venezuela, que acostumbraba a pasar todos los viernes un buen rato en la cantina con su amigo, decidió un día ponerle freno al asunto. De ahí en adelante, cada viernes bebieron una copa menos de las acostumbradas. Así, en sólo ocho semanas, los dos se libraron del vicio.

Una muchacha, que con su prima no había encontrado más oficio que el de la prostitución en Los Ángeles, California, decidió frenar esa actividad e ingresar en una escuela. Ambas encontraron otro oficio y se casaron. El freno que puso una, ayudó a la otra también a frenar.

Los ejemplos abundan, porque lo mismo ha ocurrido una infinidad de veces. La fuerza y el ejemplo de una persona ha sido todo lo que se ha requerido para cambiar por completo el rumbo equivocado de otra.

Querámoslo o no, nuestra vida es un ejemplo. Todos, aunque no lo advirtamos, somos guías de alguien. Hay personas que tienen sus ojos puestos en nosotros, de modo que nuestra vida dirigirá a otro, ya sea por buen o por mal camino. Nuestros pasos se convertirán en la senda que otros seguirán.

¿A dónde los estamos llevando: a la vida o a la muerte? Aprendamos de Jesucristo cuál es el buen camino, y transitemos por él. El Señor nunca nos engañará.

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«NO TIENE HIJOS Y NO DESEA TENERLOS»

28 abr 2016

«NO TIENE HIJOS Y NO DESEA TENERLOS»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Tengo cuarenta y ocho años, [soy] soltero [y] sin hijos. Hace dos años conocí a una mujer que ahora tiene cincuenta…. Nos amamos y queremos casarnos, y ella está decidida a venir a vivir a [mi país].

»Sólo temo que ella no pueda [tener] hijos a su edad, y mi anhelo es tener uno. No la quiero desilusionar, pues está muy entusiasmada a hacer vida conmigo. Ella vive sola, no tiene hijos y [no] desea tenerlos. Esto me [pone en un] dilema de si continúo con ella o la dejo para buscar una mujer más joven que me dé al menos un hijo.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Antes de comprometerse en matrimonio, toda pareja debe estar de acuerdo con respecto a cuatro temas fundamentales. Creemos que usted hallará la respuesta a su pregunta a medida que considera los cuatro.

»El primero es el tema económico. ¿Cuáles son las deudas pendientes y los compromisos económicos con miembros de la familia (tales como los padres, o los hijos de relaciones previas), y de dónde sacarán el dinero para saldar esos compromisos después de casados? ¿Cómo se sustentarán los cónyuges, y con qué medios? … ¿Qué porcentaje de los ingresos de los cónyuges se gastará en vivienda, transporte y gastos personales tales como la ropa? …

»El segundo tema fundamental tiene que ver con las relaciones con los demás familiares. ¿Tienen el esposo o la esposa en potencia otros familiares que se espera vivan con ellos cuando se casen? ¿Con qué frecuencia esperará cada cónyuge visitar a sus respectivos padres?

»El tercer tema fundamental es el de los niños. ¿Están de acuerdo con relación a cuántos hijos tener y cuándo tenerlos? ¿Quién cuidará a los niños en los años preescolares?

»Por último, y sobre todo, ¿tienen los dos una relación afín con Dios? ¿Están de acuerdo en cuanto a cuál iglesia asistir y con qué frecuencia? ¿Están igualmente comprometidos a basar su vida juntos en las enseñanzas de Jesucristo y los principios que se encuentran en la Biblia?

»Si cualquiera de esas preguntas provoca desacuerdos importantes, entonces no están listos para comprometerse ni para casarse. Esos temas suelen ser las razones detrás de la infelicidad y hasta del divorcio. Es mucho más fácil reponerse de la ruptura de un noviazgo con miras al matrimonio que reponerse de un divorcio.

»Es evidente que hay un serio desacuerdo entre usted y su novia respecto a tener hijos. Esa razón basta para ponerle fin al noviazgo…. Dígale la verdad, y corte la comunicación con ella por completo. El proseguir con el noviazgo sería cruel y deshonesto….»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 386.

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LA FASCINACIÓN CON EL DINERO

27 abr 2016

LA FASCINACIÓN CON EL DINERO

hp

por el Hermano Pablo

a1

—¡Feliz cumpleaños, querida! —dijo el esposo.

—Muchas gracias, amor —respondió la esposa.

El regalo era un auto Ferrari Testarrosa, que vale una fortuna. Y eso no era todo. Dentro de la guantera había un diamante de un valor fabuloso. La fiesta se hacía en un hotel de increíble lujo, en la ciudad de Melbourne, Australia, con ciento diez invitados, todos amigos de la pareja.

El Ferrari Testarrosa se sumó a otros dos Ferrari, cinco Mercedes Benz, tres Rolls-Royce, un Jaguar, un Aston Martin y un Porsche. Danilo Ortiz, de cuarenta y cinco años de edad, y su esposa Sara, de cuarenta y tres, parecían nadar en dinero.

Sin embargo, había un problema. Ese dinero provenía de transferencias ilegales que Danilo había hecho durante diez años en una compañía de metales preciosos donde era empleado. El total del desfalco era siete millones, novecientos mil dólares.

Esa pareja se enriqueció demasiado rápido. Hacían grandes obras de caridad. Poseían muchas casas lujosas. Viajaban por todo el mundo. Sara compró, en un solo año, cuatrocientos mil dólares en joyas y adornos. Pero todo era falso.

Habían hallado la manera de derivar dinero de la empresa a sus propias cuentas, y de ahí el enriquecimiento súbito que tenía asombrados a todos. «Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males» (1 Timoteo 6:10).

La sociedad presente vive fascinada con el dinero. Como que hay una atracción seductora hacia las cosas materiales. Por dinero las mujeres venden su honra. Por dinero los hombres hacen caso omiso de su conciencia. Por dinero se fraguan grandes delitos, e incluso, por dinero gobernantes, servidores públicos y aun clérigos entierran sus convicciones. La utilidad momentánea vale más que el honor, y la conveniencia más que la integridad.

Hubo días en que estrecharse la mano sellaba el negocio más complejo. Hoy hay que firmar contratos complicados hasta para comprar un perro.

«Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados», dice la Biblia (Salmo 37:16).

¿Dónde está el antídoto contra ese veneno de las almas? En Jesucristo. Él perdona el pecado de ambición, pone en nuestro corazón los verdaderos valores de la vida, despierta nuestro anhelo por las cosas del espíritu, nos sana de fiebres enfermizas y nos da el verdadero sentido de la vida. Cristo es el antídoto contra ese veneno.

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CERO VISIBILIDAD

26 abr 2016

CERO VISIBILIDAD

cr

por Carlos Rey

a1La autopista que une a São Pablo con el puerto de Santos estaba repleta de automóviles. Eran las siete y veinte de la mañana de un día de trabajo. Había niebla, y la niebla comenzó a mezclarse con el humo de las refinerías y las fábricas. La visibilidad cayó de pronto a cero, lo que obligó al chofer de un autobús a frenar en seco.

Esa maniobra desencadenó una serie de choques entre ciento cuarenta vehículos. Un auto con varios pasajeros quedó prensado entre dos camiones enormes. Todos sus ocupantes murieron. Varios vehículos saltaron la baranda que divide las pistas y chocaron con autos que venían en sentido contrario, y treinta choques más se produjeron.

En cuestión de menos de un minuto, había en la autopista un caos de vehículos chocados, hierros retorcidos y cristales rotos, y un saldo de catorce muertos y ciento diez heridos. ¿La causa general del desastre? Cero visibilidad.

¿Cómo es posible evitar un accidente cuando se conduce a toda velocidad y de pronto no se ve nada por delante? Lo mismo ocurre cuando un avión lleno de pasajeros se acerca de noche a una pista de aterrizaje y de pronto se apagan todas las luces; o cuando un barco navega a toda máquina en medio de la niebla, entre arrecifes, y de pronto se apaga la luz del faro; o cuando un tren expreso entra en una estación atestada de tránsito ferroviario y de pronto ninguna señal roja o verde se enciende.

Así anda nuestra vida cuando la conducimos sin una verdadera luz espiritual. Según el libro de Eclesiastés, con semejante falta de visibilidad somos como los necios, que andan a oscuras, y no como los sabios, que tienen los ojos bien puestos.1 Pero peor aún es que con tal ceguera espiritual somos como los malvados, pues según el sabio Salomón: «El camino de los malvados es como la más densa oscuridad; ¡ni siquiera saben con qué tropiezan!»2 Porque vivir sin fe, vivir sin conocimiento de la Palabra de Dios, vivir sin la seguridad de la salvación, es vivir en tinieblas y andar en camino oscuro al borde de la perdición eterna.

Pero podemos remediar esa situación si reconocemos que Jesucristo es la luz del mundo. Todo el que lo sigue sincera y fielmente no anda en la oscuridad porque no vive en tinieblas.3La luz divina de Cristo le proporciona la iluminación necesaria para evitar ciertos errores mortales y equivocaciones suicidas que le pudieran hacer perder el alma eternamente. Jesús dijo: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?»4 Ya que Cristo, y solamente Él, es la luz del mundo, aceptémoslo como Señor, Salvador, Maestro y Guía para que tengamos a quien nos conduzca por los caminos de este mundo, que de un momento a otro pueden tener cero visibilidad.

1 – Ec 2:14

2 – Pr 4:19

3 – Jn 8:12

4 – Lc 6:39

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LA GENEROSIDAD Y LA GRATITUD

25 abr 2016

LA GENEROSIDAD Y LA GRATITUD

hp

por el Hermano Pablo

a1Nació y se crió en la pobreza. Sus padres eran trabajadores esforzados, y le inculcaron virtudes como gratitud, respeto, cortesía y honor. También le legaron conceptos de vida como generosidad e integridad, y esmero en el estudio y en el trabajo. Vivió todos sus días en su país natal de Suecia, y murió a los ochenta y cinco años de edad.

¿Quién era esta persona? Era Holger Nisson, que a una temprana edad puso en práctica los valores heredados de sus padres.

Consiguió trabajo en una cervecería y, debido a su integridad y su dedicación, con el paso de los años llegó a ser socio de la empresa y posteriormente dueño absoluto. Fue frugal, ahorrativo y ordenado. Al morir, dejó una respetable fortuna de tres millones de dólares.

¿Cómo distribuyó Holger Nisson su fortuna? La dejó toda a los trescientos habitantes de su pequeña aldea, Kracklinge. Cada habitante, entre los dieciocho y sesenta y cinco años de edad, recibió diez mil dólares. «Dios dejó una herencia para todos —expresó Nisson en su testamento—. Yo también deseo dejar la mía para todos.»

Entre todas las virtudes que el ser humano puede tener, las que más satisfacción producen son la generosidad y la gratitud. La persona que es agradecida sabe recrearse con el sol de la mañana, sabe apreciar los favores del día y sabe disfrutar del descanso en la noche. Tal persona vive en armonía con todos.

Y la persona que agradece cada favor que se le hace es también una persona que sabe dar. Ya sea que tenga mucho o poco, el dar es, para ella, su mayor satisfacción. Esta es la persona que le ha encontrado el verdadero sentido a la vida.

Quizá sea así porque fue Dios quien le enseñó al hombre estas virtudes. El pasaje de la Biblia que más se cita trata sobre este gran don de Dios: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).

A todos nos conviene adoptar como práctica diaria estas dos grandes virtudes: el dar y el agradecer. Son virtudes que vienen de Dios. Fue Él quien nos enseñó a dar, entregando en sacrificio vivo a su propio Hijo. A nosotros nos toca, ahora, corresponder dándole nuestra vida.

Comencemos hoy mismo a expresar nuestra gratitud. En profundo agradecimiento digamos: «Gracias, Señor, por darnos tu Hijo. Te entrego todo mi corazón, toda mi voluntad y todo mi ser.»

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«EL MAL DE DON QUIJOTE»

22 abr 2016

cr

«EL MAL DE DON QUIJOTE»

por Carlos Rey

(Día Internacional del Libro y del Autor y Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)

a1«Fue llevado un día ante el doctor X…, [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un curioso enfermo, víctima de una singular manía….

»—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera absolutamente tonta… No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por las arterias, en lugar de aire… La ciencia puede cambiarlo por un aparato cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando, con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he mencionado.

»”… Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida; pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete, entonces, cuanta estupidez logre hacer….

»”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la filosofía, al melancólico: un tonto más…

»”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón….

»”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta costilla…

»”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las generaciones!

»”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente bueno, pero eternamente estúpido!…

»El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un momento y luego dijo:

»—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón… voy a curarlo.1

De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años, el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote». Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca Nacional.

Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría, pero los necios ni siquiera la conocen.»2

1- Raúl Pompeia, «El mal de Don Quijote», reproducido en Cuentos brasileños del siglo xix, trad. Elkin Obregón (Bogotá: Editorial Norma, 1992), pp. 181‑87.

2- Pr 27:19; 15:14; 14:33

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«TIENE MI APELLIDO»

21 abr 2016

«TIENE MI APELLIDO»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Soy un hombre de treinta y siete años. Tengo dos hijos de distintas relaciones. El mayor tiene dieciocho, y la menor trece. Actualmente vivo con la menor y la mamá de ella.

»Con el mayor no he tenido comunicación alguna. Él sabe que yo existo, y tiene mi apellido. Estoy arrepentido, pero no sé por dónde comenzar a pedirle perdón. Nos hemos visto frente a frente… y sólo nos saludamos con gestos. Quisiera [abrazarlo] y pedirle perdón, pero no sé cómo reaccionaría él.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Usted quisiera saber cómo reaccionaría su hijo si le pidiera perdón, pero usted debe comprender que no importa cómo él reaccione. Es usted a quien le corresponde hacer lo debido, ya sea que él responda de forma negativa o positiva. Sin embargo, el hecho de que él lo saluda con un gesto cuando se cruzan y no desvía la mirada pudiera ser señal de que quisiera relacionarse con usted. Aunque él lo rechazara al principio, de todos modos le corresponde a usted tomar la iniciativa.

»Para tener una idea de lo que siente su hijo por usted, ingrese en Internet a conciencia.net y lea los Casos 63 y 244. Si bien su hijo pudiera pasar por un tiempo de enojo a causa de los sentimientos de abandono, es casi seguro que superará ese enojo en uno o dos años, y tarde o temprano lo perdonará. A usted le corresponde ser paciente y comprensivo, aun cuando él arremeta con ira. Recuerde que él tiene una razón válida para estar enojado, y que usted hizo que él creciera huérfano de padre. Deje de preocuparse por su propio temor de ser rechazado. ¡Es usted quien lo rechazó a él, y no él a usted!

»Comience haciendo el arreglo de encontrarse con su hijo en un lugar público como un restaurante, una cafetería o una heladería. Hágale saber lo mucho que siente el no haberse comunicado antes, y que usted quiere cultivar una relación con él. Dígale que, aunque usted no merece su perdón, le pide que lo perdone. Si él se niega a perdonarlo o siquiera a responder, manténgase calmado y en silencio. Recuerde que él ha sentido el rechazo de usted por dieciocho años, así que usted debe estar dispuesto a esperar todo ese tiempo también.

»Pídale a Dios que lo perdone por los errores que usted ha cometido. Pídale que haga de usted la clase de hombre que pueda ser motivo de orgullo para sus hijos. Resuelva que va a leer la Biblia todos los días a fin de aprender a tomar buenas decisiones a favor de su familia. Si usted sigue el ejemplo de Dios como nuestro Padre celestial, puede llegar a ser un gran padre para sus dos hijos.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 385.

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«SÍMBOLO DE PAZ Y ALEGRÍA»

20 abr 2016

«SÍMBOLO DE PAZ Y ALEGRÍA»

cr

por Carlos Rey

(Aniversario de la Muerte de Mario Moreno «Cantinflas»)

a1Todo el Barrio Latino de Nueva York estuvo alborotado ese día. Hubo desfiles populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti, cohetes y pancartas. Era el 4 de mayo de 1983.

Ese día, por iniciativa de las Naciones Unidas, Cantinflas, el popular comediante mexicano, fue declarado «Símbolo de paz y alegría de las Américas». Entre los maestros de ceremonias que animaron la celebración estuvieron otros dos grandes actores hispanos: Ricardo Montalbán y José Ferrer. Si hubieran decidido postergar la celebración diez años, habrían tenido que referirse a Cantinflas en el pretérito, ya que falleció el 20 de abril de 1993. Menos mal que aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla.

«No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta el Hermano Pablo algún tiempo después en un mensaje a la conciencia—…. Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el altruismo.

»Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble significado.

»Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido, resignado, paciente, no exento de alguna picardía pero siempre de un gran corazón con un gran desinterés.»

Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al actor:

«En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»1Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte.

»No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los mansos….

»Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados.2

Mt 5:5 (RVR-1960)

Mt 5:3-10

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CUANDO EL RÍO SE DESBORDA

19 abr 2016

CUANDO EL RÍO SE DESBORDA

hp

por el Hermano Pablo

a1El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas horas cayeron 120 milímetros de agua.

El río Tijuana, por lo general tranquilo y de poca agua, se convirtió en un torrente arrollador. Doce personas murieron en el torrente. Un vecino dijo, llorando ante las cámaras de televisión: «Lo he perdido todo: mi casa, mis muebles, mi camión. El río se lo llevó todo.»

¡Qué terrible es la fuerza de un río que se desborda! Esto ocurre en ríos de valles estrechos, cuyas aguas nacen entre montañas. La lluvia que se descarga torrencialmente en el embudo de las montañas corre por el estrecho canal con fuerza arrolladora. Sobrepasando la capacidad del río, el agua se desborda e invade campos y terrenos, casas y pueblos, causando grandes desastres.

Los habitantes de Tijuana se valieron de un recurso. Amarraron una cuerda larga a un lugar en tierra firme, se agarraron de la otra punta, y uno a uno se fueron salvando. Tijuana nunca olvidará esa amarga tragedia.

Si bien la cuerda fue la salvación para muchos en Tijuana, ¿qué cuerda hay para las tormentas de la vida? El padre de familia, cuando todo va bien, es como un río manso que corre lentamente, al lado del cual da gusto vivir. Pero si toma un par de tragos de más, ese alcohol se mete en su cerebro y comienza a correr con la violencia de un río desbordado, causando estragos, destrucción y aun muerte. ¿Y de qué cuerda se agarra la esposa que sufre a causa de él?

El hijo, orgullo y esperanza de sus padres, comienza a faltar a la escuela. Llega muy tarde a la casa. Por momentos, sin motivo alguno, se enloquece y golpea a cuantos están a su lado. Cuando por fin todo sale a la luz, se descubre que es drogadicto, y cuando se quiere detener el mal, es ya un río violento que arrasa con todo lo que tiene por delante. ¿Y de qué cuerda se agarran los confundidos padres?

¿Habrá algún remedio contra el dominio del alcohol o de las drogas? ¿Habrá alguna cuerda que salve al que se hunde en el río de la desesperación?

Sí la hay. Es Jesucristo. Él tiene poder para dominar las fuerzas primitivas que bullen en el corazón humano. Y tiene poder para salvar a todo el que en Él cree. Cristo es la cuerda salvadora. Busquémoslo. Entreguémosle nuestra vida. Él quiere y puede ser nuestro Salvador.

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¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

18 abr 2016

cr

¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

por Carlos Rey

a1Era una fiesta animada, como muchas de las fiestas juveniles de fines del siglo veinte: una fiesta con amigos, con música rock, con abundancia de cerveza y con el espeso humo de cigarrillos. En la sala había una mujer acostada, con una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra.

Pero algo extraño estaba pasando, y tuvo que intervenir la policía de Arkansas, Estados Unidos. La mujer acostada en plena sala era la madre de Johnny Harrison, el organizador de la fiesta. Y lo más chocante y hasta macabro es que estaba muerta, dentro de un ataúd. Al hijo de la mujer lo acusaron de profanación de cadáver y lo multaron con cinco mil dólares.

En su defensa, Johnny Harrison alegó que su madre le había pedido que, cuando ella muriera, la despidieran con una fiesta. Pero difícilmente se habría imaginado ella que su despedida llegara al colmo de convertirse en orgía.

Lamentablemente siguen ocurriendo actualmente casos tan extraños como el de Johnny Harrison. Es que obedecen a ese fenómeno que, aunque no se ve todos los días, manifiesta de un modo patente el menosprecio y el desdén hacia los valores morales y espirituales. Ese desprecio, tarde o temprano, ha de llevarnos a la ruina. Pues así como la civilización comenzó cuando el hombre cavó la primera sepultura, en señal de respeto por sus muertos, terminará cuando deje de honrar a sus difuntos, en señal de haber cavado su última sepultura: la de su conciencia.

¿A qué se debe esa falta de respeto y aprecio por los valores morales que alguna vez tuvimos por sagrados? En definitiva, no se debe a que hayamos llegado a un punto superior de evolución, sino precisamente a lo contrario. Hemos perdido el pudor, la vergüenza, la dignidad y el respeto a todo lo que antes venerábamos porque hemos confundido la libertad con el libertinaje a tal grado que algún día las generaciones futuras dirán de nosotros lo que se decía de quienes vivían en la época de los jueces bíblicos: que cada uno hacía lo que le daba la gana.1 Pues hemos tomado nuestras libertades fundamentales —la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia y la libertad de expresión— y las hemos llevado al extremo de convertirlas en licencia para practicar la inmoralidad, la deshonestidad, la lujuria, la lascivia, la perversidad, la bestialidad, la obscenidad y la profanidad. Si no es así, ¿cómo se explica que la pornografía se haya convertido en la actividad más lucrativa del mundo actual?

Con todo, no es demasiado tarde para recuperar esos valores perdidos. Sólo tenemos que volver sobre nuestros primeros pasos y acudir a Dios, en reconocimiento del valor de sus leyes morales y espirituales, y que pedirle, como el salmista, que nos dé entendimiento para seguir esas leyes y cumplirlas de todo corazón.2


1 Jue 17:6; 21:25
2 Sal 119:34

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