Un Pastor para ti hoy

DÍA 37

Salmo 23

Dosis: Cuidado Y Protección

Un Pastor para ti hoy

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre”. (Salmo 23:1–3) (NVI)

Este salmo es una joya literaria, uno de los favoritos en la liturgia y en la vida devocional privada. Transmite un mensaje de esperanza y fortaleza, alabanza y fe. Por eso muchas de nosotras tal vez lo hemos memorizado y repetido como una oración en los momentos más difíciles de nuestra vida, hasta sentirnos confortadas.

El salmo está lleno de imágenes muy `populares en la sociedad del Oriente Medio antiguo y describe a Dios como el pastor de su pueblo: ¡nuestro pastor! En aquel tiempo la vida del pastor era bastante conocida. Como protector y guía, él iba delante de sus ovejas y ellas confiaban y les seguían. ¿Quién te guía, en quién descansas? La metáfora del pastor indica el cuidado que Dios da a su pueblo. El pueblo de Israel había experimentado en su historia el cuidado y la protección de Dios como pastor, basta recordar su peregrinaje en el desierto en el libro del Éxodo, siendo guiados por Dios al salir de Egipto, y más adelante su experiencia de regreso del exilio de Babilonia. Por eso es que podían entender y aplicar a su vida individualmente y como nación esta figura.

La metáfora evoca además la imagen popular del pastor cuya primera responsabilidad era el bienestar y la seguridad de sus ovejas. Los aspectos de la vida al aire libre, la paz, el peligro, las amenazas, el alimento para el alma, la constante vigilancia que necesitaban las ovejas, la protección frente a las fieras y de todo peligro, la ayuda a las descarriadas, su cuidado amoroso dirigiendo a cada una de ellas. Por eso el salmo tiene ese tono personal que nos involucra a todos los que lo reconocemos como tal: “El Señor es mi pastor”. El salmista declara así la seguridad que tiene en el amor y la fidelidad de Dios para su propia vida. ¿La tienes tú?

La imagen de este Dios- pastor que nos cuida tiene un profundo significado. Como hemos reseñado, la imagen del pastor en las sociedades del oriente medio era conocida y muy popular, como el protector y guía. Pero además la palabra pastor también se utilizaba para identificar a los líderes nacionales, en especial a los reyes que cumplían responsabilidades de protección y a las divinidades. Aquí David confiesa que el único pastor de su pueblo y el único pastor de su vida es Dios. En un salmo de acción de gracias revela la confianza que tiene en el Señor. Vuelve a leer el salmo como esa misma confianza para tu vida hoy.

Oración: Señor enséñame a verte como ese pastor divino que guía, protege y cuida mi vida cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 52). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Menosprecio y Fe

DÍA 36

Salmo 22

Dosis: Fortaleza y Socorro

Menosprecio y Fe

“Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia. Cuantos me ven, se ríen de mí; lanzan insultos, meneando la cabeza: «Éste confía en el SEÑOR, ¡pues que el SEÑOR lo ponga a salvo! Ya que en él se deleita, ¡que sea él quien lo libre!»” (Salmo 22:6–8) (NVI)

El poeta sigue suplicando la intervención y la misericordia de Dios en medio del dolor. Describe situaciones de escarnio y de máxima aflicción, se siente humillado, avergonzado, profundamente herido. Al silencio de Dios añade una nueva crisis, la crueldad de los demás. Como hemos leído, el salmista se siente un “gusano” tanto en su condición física como anímica, ya que soporta la burla y el escarnio. Los demás menean la cabeza y cuestionan su fe. ¿Te ha sucedido que en los peores momentos han cuestionado tu integridad cristiana? El salmista experimentó todo esto, pero en medio del dolor y la agonía se solidifica su confianza en que su fortaleza y socorro provienen de Dios.

El salmista continúa su lamento con imágenes de violencia y crueldad que se cumplieron proféticamente en el momento de la pasión y crucifixión de Jesús: “Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!. Como perros de presa, me han rodeado; me ha cercado una banda de malvados; me han traspasado las manos y los pies. Puedo contar todos mis huesos; con satisfacción perversa la gente se detiene a mirarme. Se reparten entre ellos mis vestidos y sobre mi ropa echan suertes.

El salmista siente que su vida se extingue entre la crueldad de los demás y la lejanía de Dios. ¿No fue acaso lo que vivió nuestro Señor en la cruz del calvario? Estas palabras no son sólo una metáfora, sino la descripción de un gran sufrimiento. Expresiones que se cumplieron en Cristo cuando “traspasaron los clavos sus manos y sus pies” cuando su corazón por el dolor “se derritió como cera” y sus verdugos se jugaron su túnica y “se repartieron su ropa”.

Pero increíblemente, el salmista no se queda en el dolor, se mueve en fe hacia la petición y reconoce que la soberanía de Dios aún puede socorrerle: “Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude.

Oraciones y peticiones que revelan una gran fe en medio del dolor intenso y la crisis. ¡Jesús mismo nos enseñó a confiar y a ser agradecidas por la liberación que Dios está dispuesto a darnos siempre! “Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste; a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste.

Oración: Señor enséñame a confiar y a ser agradecida cuando me libras de las crisis. Que no tambalee mi fe. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 51). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Abandono y Confianza

DÍA 35

Salmo 22

Dosis: Fe y Gracia

Abandono y Confianza

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento. Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.” (Salmo 22:1–2) (NVI)

Angustia y fe. Dolor y alabanza. Abandono y confianza. Palabras aparentemente contradictorias pero que surgen de un corazón que se aferra a la fe en medio de la adversidad.

Este Salmo es una súplica individual. Parece ser que también surgió de una experiencia de sufrimiento muy intensa, al punto que la persona se siente sola y abandonada. Tal vez fue una experiencia de David, pero tiene una aplicación en el Mesías, ya que los sufrimientos que se describen aquí prefiguraban los que pasaría Cristo y muchos de estos versículos se cumplieron en el momento de la crucifixión.

En principio, humanamente hablando, este Salmo nos confronta con un problema teológico: el supuesto olvido de Dios y su silencio divino cuando sufrimos. El Salmo describe dolor intenso, crisis profunda, agonía y angustia; ¿recuerdas situaciones donde alguna vez pensante que Dios te había abandonado? A la experiencia del dolor sumamos la agonía de sentirnos desprendidas de su gracia y misericordia, de su amor divino, olvidadas por Él.

Por eso cuando leemos que en medio de su dolor Jesús pronunció palabras similares, nos quedamos perplejas. ¡Cómo olvidar esas palabras que calaron en nuestro corazón, en el momento de la agonía de Cristo!: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Abandonó Dios a su Hijo? Es la segunda interrogante teológica de este profundo salmo. Ahora sabemos que jamás lo abandonó, que por un instante su santidad no pudo soportar cuando él cargó con el pecado de toda la humanidad como había profetizado Isaías: “mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

El misterio de la cruz. Un hombre justo entregando voluntariamente su vida por los injustos. Un hombre cargando con todo el pecado de la humanidad para cumplir con la justicia de Dios. Y en su clamor cuando fue herido de muerte, se identificó plenamente no sólo con nuestras debilidades sino con todos aquellos que sufren los dolores más desesperantes de la vida. ¡Podemos seguir confiando en quien nos amó hasta ese extremo! ¡Podemos estar seguras que jamás nos abandonará ni desamparará!

Oración: Señor enséñame a aferrarme a ti en medio del dolor y a confiar en que Cristo experimentó mi sufrimiento. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 50). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una fiesta de gratitud

DÍA 34

Salmo 21

Dosis: Acción de Gracia

Una fiesta de gratitud

“En tu fuerza, SEÑOR, se regocija el rey; ¡cuánto se alegra en tus victorias! Le has concedido lo que su corazón desea; no le has negado lo que sus labios piden. Has salido a su encuentro con ricas bendiciones; lo has coronado con diadema de oro fino”. (Salmo 21:1–3) (NVI)

A diferencia del Salmo anterior, este no es una oración de petición, sino una acción de gracias del pueblo por los favores que Dios le ha concedido al Rey. ¡Qué interesante que luego del clamor se encuentre la alabanza! Pues muchas veces oramos y pedimos y cuando llega la respuesta no agradecemos ni nos regocijamos como dice el salmista. ¡Parece ser que este pueblo hacía una fiesta de gratitud!

Lo primero que se destaca es la bondad divina. Dios le ha dado el triunfo al rey sobre sus enemigos ha coronado sus esfuerzos. Lo ha protegido, le ha concedido los deseos de su corazón. El salmista busca una forma poética e ilustrativa para expresar la magnitud de la bondad de este Padre dadivoso y dice: “le has salido al encuentro con ricas bendiciones” Esta es una figura preciosa. Dios toma la iniciativa, sale al encuentro del hombre con sus más ricas bendiciones y nos encuentra en el camino.

Recuerdo cuando era pequeña, mi madre nos enseñó a salir al encuentro de nuestro padre cuando llegaba a casa. Papá llegaba cansado luego de un día arduo de trabajo. Con las pantuflas en mano, un café caliente si era invierno, un refresco si era verano, corríamos a su encuentro. Nos turnábamos por atenderlo. No teníamos para darle más que nuestro cariño y la alegría infantil, nuestra gratitud por lo que hacía por nosotros. Lo coronábamos de amor.

Aquí la figura está invertida. Quien nos bendice sale a nuestro encuentro para bendecirnos aún más. El pueblo reconoce que Dios es quien da la honra. Dios sale al encuentro del rey para bendecirlo y coronar su cabeza.

Amada, yo me siento así cada día. Coronada de favores y misericordias. Hagamos fiesta. Dios debe recibir toda la honra por nuestras victorias personales. Seamos agradecidas.

Oración: Señor enséñanos a reconocer la honra que nos has dado y todas tus bendiciones cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 49). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Solidarias en el dolor y la alegría

DÍA 33

Salmo 20

Dosis: Oración Intercesora

Solidarias en el dolor y la alegría

“Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes. Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas. ¡Que el SEÑOR cumpla todas tus peticiones!” (Salmo 20:4–5) (NVI)

Te propongo leer una vez las palabras de estos dos versículos. ¿A quién se las deseas? ¿Alguien te las dijo cuando más las necesitabas?

Hemos leído que en este Salmo el pueblo desea que Dios escuche, defienda, envíe ayuda, sostenga, acepte los sacrificios del rey y le dé la victoria en la batalla. Pero estos versículos añaden que el pueblo también ora porque Dios le dé al rey los deseos de su corazón, lo ayude a cumplir sus planes y le conceda todas sus peticiones.

En un plano más íntimo el pueblo declara ahora que confía en la intervención divina a todo nivel, y esto les da esperanza y seguridad. Pues la prosperidad del rey es la prosperidad de ellos y como comunidad se alegrarán y celebrarán la victoria. Lazos entrañables de amor, amistad, compañerismo, lealtad.

Esta mañana en mis oraciones matutinas, el Señor trajo a mi memoria a varias personas que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos. Se encuentran en una etapa dolorosa, con sueños y planes interrumpidos intempestivamente. Sufriendo al ausencia, la incertidumbre, la angustia frente al futuro. Y algunos hasta la culpa. La batalla contra el dolor es compleja. Pero yo tengo esperanza. Pues sé que Dios es un padre compasivo, que lee nuestra mente y nuestro corazón, que se identifica con nuestros sentimientos, que extiende su cayado cuando más lo necesitamos, que nos conoce y quiere el bien de sus hijos. Que sus pensamientos son más grandes que nuestros pensamientos. Por eso oro por estas personas, con las palabras de este salmo.

En distintas etapas de mi vida, he acompañado al que sufre, en el tiempo de pérdida, dolor, angustia. He derramado lágrimas con muchas personas, las he abrazado identificándome plenamente con ellas y he orado con intensidad. Pero también he celebrado sus victorias. Cuando el dolor menguó, el duelo pasó, la tentación fue vencida, o las consecuencias del pecado superadas en fe. Por eso mi esperanza va más allá. Creo en las victorias. ¡Y me encanta celebrarlas!

Oración: Señor permíteme estar al lado del que sufre y compartir tanto el dolor como las victorias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 48). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Deseos de bendición

DÍA 32

Salmo 20

Dosis: Ayuda divina

Deseos de bendición

“Que el SEÑOR te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios de Jacob te proteja. Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo. Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos”. (Salmo 20:1–3) (NVI)

¿Qué palabras le dices a alguien que está sufriendo un gran conflicto o librando una batalla personal?

¿Cómo consuelas a una amiga en necesidad? ¿Cómo la animas? Esta es una preciosa oración que expresa los mejores deseos y la forma de acercarse a Dios a pedirle socorro.

Muchos coinciden en afirmar que este salmo provenía de alguna circunstancia bélica. Tal vez era una oración que se decía antes que el rey fuera a la batalla. Parece ser que el pueblo se congregaba en el Templo para desearle triunfo al rey y pedir la intervención divina.

Imagino el ánimo que daban al rey estas palabras. Luego de escucharlas, la seguridad del triunfo no radicaba en su pericia militar, sino en la certeza que Dios estaría con él en medio de la batalla, pues el pueblo alimentaba su fe de esta manera: “Ahora sé que el SEÑOR salvará a su ungido, que le responderá desde su santo cielo y con su poder le dará grandes victorias. Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios. Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.

Notemos las convicciones del salmista: en primer lugar tiene la seguridad que Dios responde cuando estamos en angustia. Que Dios mismo es quien nos protege, que así como protegió a Jacob y a su pueblo, puede hoy protegernos a nosotras. Que Él tiene diversas formas de enviarnos ayuda y apoyo. Que Dios responde cuando depositamos en Él nuestra confianza. ¡Y nos dará grandes victorias!

Si estas son también nuestras convicciones daremos esperanza y consuelo al que sufre. El día de ayer escuchaba a un hombre sumamente atribulado. Estaba luchando una batalla personal con la culpa, la depresión y la angustia. Gigantes emocionales con los cuales es muy difícil lidiar. Estoy segura que sólo Dios puede librarlo y elevo esta misma oración por él esta mañana. Para que el Padre le envíe el socorro, la ayuda y el consuelo que necesita desde su santuario celestial.

Oración: Señor enséñame a orar por el que está en angustia y ayúdame a guiarlo a confiar en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 47). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Oro y Miel

DÍA 31

Salmo 19

Dosis: Palabra Rectora

Oro y Miel

“Son más deseables que el oro, más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que destila del panal. Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una gran recompensa. (Salmo 19:10–11) (NVI)

Una gran cantidad de personas posee una Biblia en sus hogares. Algunos la tienen de adorno, otros la adquirieron como herencia, otros consideran que es un libro infaltable en la biblioteca familiar, pero lo triste es que en la mayoría de los casos está empolvada y olvidada.

¿Sería irrespetuoso decir que ellos tienen una bomba desactivada? No porque la Palabra no sea poderosa, sino porque si nunca la leen y la mantienen cerrada e ignorada, jamás van a experimentar su poder transformador.

El salmista ama la Palabra y siente tal atracción y apego por ella que la compara con el oro y la miel. Aunque estos son elementos disímiles, los considera adecuados para describir la naturaleza y el efecto de la Palabra de Dios.

El oro expresa el gran valor que el salmista da a la Palabra de Dios, estimándola superior a la riqueza de este mundo. Podemos tener muchos bienes materiales, pero la mayor riqueza está en las cosas celestiales y eternas. En lo que acumulamos y atesoramos para nuestra alma. Una mente saturada de la Palabra de Dios es la mayor riqueza que podemos tener, podemos aprender a sacar provecho de la Palabra obedeciéndola y cosechando sus frutos.

El salmista describe luego el efecto de la Palabra en el alma. Y dice que es más dulce que la miel que destila de los panales. Cuando la Palabra de Dios es amada y recibida tiene un gusto especial. El salmista contrasta así los placeres que pueden darnos nuestros sentidos que no llegan a satisfacernos del todo, con la dulzura de una Palabra que sacia, guía y orienta.

Culmina diciendo que quien obedece la Palabra tiene una gran recompensa o un gran galardón. Podemos disfrutar de los resultados y las consecuencias de obedecer. ¡Saboreando la dulzura de la Palabra!

Oración: Señor amado, gracias por tu Palabra, enséñame a amarla, saborearla y disfrutarla. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 46). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Palabra Rectora y Eficaz

DÍA 30

Salmo 19

Dosis: Temor de Dios

Palabra Rectora y Eficaz

“El temor del SEÑOR es puro: permanece para siempre. Las sentencias del SEÑOR son verdaderas: todas ellas son justas.” (Salmo 19:9) (NVI)

¿Eres una mujer temerosa de Dios? El temor de Dios es ese respeto reverente. No es terror, es una perspectiva de vida que toma en serio la relación personal con Dios y su voluntad. La Biblia dice que “el temor de Dios” es el principio de la Sabiduría.

Pero “el temor del Señor”, es a la vez el respeto confiado que podemos tener que su Palabra es limpia, pura e incorruptible. Que siempre nos va a guiar en cualquier circunstancia. Cuando dice que “permanece para siempre”, además de confirmar la eternidad de la Palabra de Dios, asegura estabilidad a nuestra vida.

El versículo señala además que sus juicios, decretos o sentencias son verdad. Lo que Dios dice siempre se ajusta a la verdad es lo correcto y lo apropiado. Todos los juicios de Dios son justos y verdaderos. Jesús lo declaró así cuando oró por sus discípulos: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad”. La Palabra de Dios tiene un poder purificador y nos da una perspectiva y un estilo de vida diferente.

El salmista ha descrito aquí de seis maneras la Palabra de Dios: Ley, testimonio, mandamiento, preceptos, temor y juicios. Estas son más que expresiones sinónimas pues la Palabra de Dios es el conjunto de todas esas enseñanzas que demandan de nosotras: obediencia, rectitud, fidelidad, valores, humildad y justicia. Su Ley es perfecta, fiel, pura, limpia y verdadera.

Cuando te pregunten ¿qué significa para ti ser cristiana? Aparte de declarar tu fe en Jesucristo cuenta tu relación con la Palabra de Dios. Los beneficios que ella da a tu vida, repite para ti las palabras del salmista: “!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido,

Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu Palabra. No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor y a obedecer con alegría y gratitud tu Palabra. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 45). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alegría y Luz para tu vida

DÍA 29

Salmo 19

Dosis: Instrucción Divina

Alegría y Luz para tu vida

“Los preceptos del SEÑOR son rectos: traen alegría al corazón. El mandamiento del SEÑOR es claro: da luz a los ojos.” (Salmo 19:8) (NVI)

Aquí hay dos figuras preciosas que emanan nuevamente de la ley de Dios.

En primer lugar, se dice que los mandamientos de Dios son rectos. Es decir, están de acuerdo con sus normas eternas, con los principios éticos, que equilibran los conceptos del bien y del mal. Conocerlos, observarlos y cumplirlos debe llevarnos a una alegría de corazón. Contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, que cumplirlos es una carga pesada, este versículo nos confirman las palabras de Jesús: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. Dice la Biblia que Cristo es el primer ejemplo de obediencia, y el yugo de obediencia que tiene para nosotros está forrado de amor. Él pide que cumplamos sus mandamientos para nuestro beneficio personal.

Confirmar que nos va bien cuando cumplimos sus mandamientos, nos produce una gran alegría, pero además tenemos el fundamento de un gozo duradero con una mente sana, dispuesta a ser guiada por su Espíritu, para seguir experimentando la dicha de una vida plena.

Dice además “El precepto de Jehová es puro que alumbra los ojos.” Una luz diferente, pura, especial que alumbra nuestras tinieblas personales. Cuando nos sentimos en oscuridad la claridad de su Palabra abre nuestros ojos y nuestro entendimiento. ¡Nos alumbra!

Hace unos años vivimos una experiencia inolvidable. Viajábamos de norte a sur en nuestro auto de regreso a casa, cuando de pronto atravesamos un tramo de tinieblas. La neblina era tan densa que literalmente no podíamos distinguir nada. Los faros del auto resultaron inservibles para la densidad de esas tinieblas. No podíamos detenernos, pues estábamos al borde de precipicios, pero avanzar también era riesgoso porque no veíamos nada adelante. Solo cuando un camión o un bus se cruzaba con nosotros teníamos un fugaz instante de claridad por la potencia de sus faros neblineros. Mi esposo tuvo que seguir manejando, sacando la cabeza por la ventana, tratando de descubrir la línea divisoria de la carretera. Orábamos intensamente para que Dios disipe la neblina. Cuando por fin se disipó, respiramos tranquilos y comentamos cuán terrible y riesgoso es caminar en tinieblas.

Creo que de alguna manera todos hemos vivido esta experiencia en el plano espiritual. Al borde del precipicio, confiando en la intuición, sin distinguir nada adelante, sumidos en la oscuridad, dando pasos inciertos. Hasta que nos alumbró la luz de su Palabra.

Oración: Señor que tu palabra sea realmente una luz para mi vida. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 44). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alimento poderoso

DÍA 28

Salmo 19

Dosis: Palabra de vida

Alimento poderoso

“La ley del Señor es perfecta que convierte el alma; el testimonio del Señor es fiel que hace sabio al sencillo.” (Salmo 19:7) (NVI)

Los siguientes versículos del 7 al 10 del Salmo 19 constituyen un hermoso poema sobre la revelación escrita de Dios. El Salmista ya ha captado muchos de los atributos de un Dios Creador que se revela a sí mismo en la naturaleza, ahora baja lentamente los ojos del cielo para asegurarnos que además de esa revelación general, Dios nos ha dejado una revelación especial y única con su Palabra.

Al nombrar “La ley de Jehová” se refiere a toda la revelación escrita de Dios. La cual es tan perfecta y efectiva, que tiene la capacidad “convertir” (hacer volver) y restaurar el alma o la vida. Millones de personas confirmamos este hecho. Andábamos extraviados en nuestras ansiedades y preocupaciones; limitados por paradigmas errados hasta que escuchamos su Palabra y nuestra vida cobró un nuevo sentido. Nos convertimos, nos volvimos a Él para ser restaurados.

Jamás olvidaré la primera vez que la escuché. Mis sentidos se abrieron a una nueva dimensión. La Palabra traspasó mi mente y llegó al corazón. Fue como recibir un alimento integral, esa Palabra me confrontó y sí me hizo volver a Dios, me hizo descubrir que yo que pensaba que estaba cerca, cuando en realidad me encontraba ¡tan lejos! Y necesitaba abrir mi corazón para recibir esa Palabra.

“El testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo”. Esa Palabra es fiel, todo lo que Dios dice es fiable y seguro. Podemos asirnos de esas promesas. Pero además esta Palabra tiene un efecto especial “hace sabio al sencillo”. Hasta el más humilde, y así sea una persona analfabeta, si se deja guiar y enseñar por la Palabra adquirirá una sabiduría de vida, una riqueza personal.

En la vida he conocido personas muy humildes, sin estudios superiores pero con un conocimiento y una sabiduría provenientes del estudio de la Palabra de Dios. Hombres y mujeres a quienes resulta un deleite escuchar, fiables, cuya sabiduría que emana de sus labios proviene del conocimiento de la Palabra.

Oración: Señor ayúdame a valorar y amar tu Palabra y hazme una mujer sabia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 43). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.