UNA CANCIÓN DE ALABANZA

UNA CANCIÓN DE ALABANZA

Charles R. Swindoll

7 de diciembre, 2018

Salmos 8

Después de adorar a Dios con una corta doxología, David reflexiona en la grandeza de su Dios y al hacerlo, le alaba. Observe como el rey David toma su lugar ante una congregación de creyentes y los dirige en adoración.

Has puesto tu gloria sobre los cielos. De la boca de los pequeños y de los que todavía maman has establecido la alabanza frente a tus adversarios para hacer callar al enemigo y al vengativo. (Salmo 8:1-2)

La diferencia entre la alabanza y la petición es la ausencia del ego. David quiere que el enfoque sea solamente en Dios y lo hace por medio de esta expresión de alabanza. Él declara que la majestad y la gloria de Dios se muestra en los cielos. El Señor le ha otorgado al universo físico un reflejo del asombroso esplendor de su majestad. El salmo 19:1 verifica este hecho: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos».

También lo leemos en Romanos 1: 20:

Porque lo invisible de él —su eterno poder y deidad— se deja ver desde la creación del mundo, siendo entendido en las cosas creadas de modo que no tienen excusa.

David continúa ilustrando su concepto de la gloria de Dios mencionando otro extremo; él considera la dependencia de los bebés y como Dios puede utilizar aun a los pequeños infantes para callar a aquellos que se oponen a Dios. Dios se muestra asimismo majestuoso y glorioso en su amor por el débil.

Un amigo mío que es obstetra me dice que aun antes de ser cristiano, él no podía ignorar el poder de Dios cuando sostenía en sus manos a cada bebé que él ayudaba a dar a luz. Él me dice que fue esto lo que le llevó a buscar respuestas en la Biblia y finalmente encontrar la salvación a través de la fe en Jesucristo. Es por ello que: «De la boca de los pequeños y de los que todavía maman» se declara el poder y la majestad de Dios. Podemos afirmar la prueba viviente del poderío creativo de Dios al ver su amor por los débiles. Cuando analizamos las características pequeñas y delicadas de un bebé, nos asombramos de ver el cuidado y la atención de Dios en su creación. El versículo 2 concluye con un recordatorio de que hasta los enemigos de Dios tienen que guardar silencio al analizar el universo o al considerar a los bebés.

Los infantes pueden ser pequeños y las galaxias pueden ser gigantescas pero ambos conllevan un profundo significado para aquél que les observa. Ese mismo significado debe mantenernos enfocados cuando cavilamos pensando que ya no somos valiosos o necesarios. Aunque Dios nos honra permitiendo que su obra se realice por medio de nosotros, esa no es la base de nuestro valor. En otras palabras, nosotros no somos valiosos ante Dios por nuestra utilidad. Él nos valora seamos productivos o no.

Este mensaje debería consolarnos. Dios no nos da su amor en base a nuestro poder o a nuestra capacidad. Él nos ama de cualquier manera. Somos especiales para Él sin importar lo que ocurra, aun cuando seamos tan débiles como un recién nacido.

Afirmando el alma: Si Dios le ama y le valora sin importar cuáles son sus atributos personales: fortaleza, riqueza, talento, apariencia, inteligencia o moralidad, ¿de qué forma esto cambia su sentido de autoestima? ¿De qué manera afecta sus decisiones diarias?

Los infantes pueden ser pequeños y las galaxias pueden ser gigantescas pero ambos conllevan un profundo significado para aquél que les observa.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

LA MAJESTAD DE DIOS

LA MAJESTAD DE DIOS

Charles R. Swindoll

6 de diciembre, 2018

Salmos 8

Al mirar el Salmo 8, tres observaciones introductorias saltan de la página. Primero, es un salmo de David, escrito bajo la dirección del Espíritu Santo. Eso quiere decir que no son simples reflexiones neutrales de un artista creativo. David recibió esta canción como un regalo de Dios a la humanidad. Estas son palabras de Dios.

Segundo, antes de iniciar el salmo se encuentra la frase, «Sobre Guitit». La etimología de este término hebreo es asunto de debate entre los eruditos. Muchos creen que la palabra guitit se deriva de Gat, aquella ciudad antigua filistea de donde también provenía el enemigo más famoso de David, Goliat. (1 Samuel 17: 4, 23). El término podría referirse al estilo musical que se asociaba con esa cultura o un instrumento musical que se utilizaba comúnmente en Gat. En cualquier caso, la expresión, «sobre Guitit» o «según Guitit» aparece también en otros dos salmos de celebración (Salmos 81 y 84). La Escritura nos dice que después de la victoria de David sobre Goliat el pueblo de Israel cantó y bailó celebrando el triunfo (1 Samuel 18: 6-7).

Mi opinión, y es solo mi opinión, es que este salmo fue compuesto por David como un himno de alabanza en honor a Dios por darle el triunfo cuando peleó con el gigante Goliat de Gat. Al leer el salmo 8, uno se puede dar cuenta que calza muy bien con este momento histórico. Esta es una canción de celebración así que si usted tiene que derrotar un gigante y en este caso, el gigante es ese sentido de insignificancia, ¡anímese! Esta canción es para usted.

Mi tercera observación es que el salmo 8 comienza y termina con la misma declaración: «Oh Señor, Dios nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!» Esta alabanza ofrece tres implicaciones que vale la pena mencionar:

El salmista habla en nombre del pueblo de Dios, no solo de sí mismo, por eso utiliza la expresión, «Dios nuestro» en lugar de «Dios mío». Esto nos dice que David está representando un grupo de personas al componer esta canción de triunfo.
El nombre de Jehová se relaciona con la palabra grande, la cual se deriva de la palabra hebrea «adar». Esta palabra conlleva los significados de majestad, grandeza, amplitud, altura y nobleza. David ve a nuestro Dios como aquel que es sumamente glorioso y absolutamente majestuoso.
Las obras y los atributos del Señor no se limitan a Israel o a la tierra de Canaán. Son universales. Dios no es una deidad tribal o nacionalista separada de todos los demás.
El pasaje y su patrón

Ya que siete y medio versículos del salmo 8 son repeticiones de la misma declaración, debemos comprender que el tema principal del salmo es la frase que se repite dos veces. David adora al Dios viviente como el glorioso y majestuoso Señor del universo. De hecho, un bosquejo de esta canción se parecería mucho a cualquier servicio de adoración pública al que hayamos asistido:

La doxología (v. 1a)
II. La adoración (vv. 1b-8)
A. Alabanza (vv. 1b-2)
Mensaje (vv. 3-8)
1. El significado del ser humano: «¿Qué es el hombre?»
2. La gracia de Dios: «lo coronas».
III. La bendición (v. 9)

Seguiremos este bosquejo al examinar esta canción de celebración de David, comenzando con la doxología:

Oh Señor, Dios nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! (v. 1)

La palabra «Señor» en el texto hebreo expresa la majestad trascendente y la gloria de Dios. Aun cuando la mayoría de las biblias utiliza la palabra, «Señor», la palabra utilizada aquí es un nombre hebreo que se representa con las cuatro letras mayúsculas JHVH. Ya que este nombre era, y sigue siendo, sagrado para los hebreos, ellos nunca dicen su nombre de manera audible. Consecuentemente, nadie sabe cuál es su pronunciación correcta. Los gentiles comúnmente dicen Jehová. La palabra, «Dios», es el término hebreo «Adonai», el cual indica un título de respeto en reconocimiento a su autoridad y soberanía. Los judíos comúnmente pronunciaban la palabra «Adonai» cuando leían la escritura en voz alta y se encontraban con el nombre hebreo de Dios, JHVH. La siguiente palabra que aparece en la oración, la palabra «grande» es un adjetivo superlativo que significa: «más poderoso que cualquier otro».

Al combinar estos tres términos, David celebra el poder supremo de Dios sobre todo lo demás. Desde el principio, David declara que Dios no tiene rival. Ningún poder lo subyuga y él reina con supremacía.

Afirmando el alma: ¿Cuál es la fuerza más poderosa en el universo? ¿Una supernova? ¿Un hoyo negro? Dios es más poderoso, mucho más poderoso que cualquiera de esas cosas. De hecho, la energía combinada de cada estrella en cada galaxia del universo no puede competir con el poder de su Creador. Cuando usted medita en la omnipotencia de Dios, ¿qué efecto le causa en ese sentimiento de sentirse abandonado?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

Charles R. Swindoll

5 de diciembre, 2018

Salmos 8

Todos nosotros ansiamos sentirnos necesitados. Deseamos sentirnos queridos. Dios nos creó con el deseo de saber que podemos contribuir con algo valioso y que puede impactar significativamente en la vida de los demás. En el pasado, grandes hombres y mujeres deseaban dejar sus huellas en el mundo, creando un legado que continuaría después que ellos murieran.

En nuestra juventud, tendemos a basar nuestra autoestima en nuestra habilidad de contribuir con los demás o de ayudar a otros en su necesidad. Durante esa época, los jóvenes se llenan de actividades, de ingenio y es esa exuberancia la que los ciega al hecho de que algún día acabará. Luego, ya sea sutilmente o abruptamente, las circunstancias cambian y nos encontramos en un lugar donde ya no somos necesarios. Diferentes situaciones opacan nuestra utilidad mientras vemos sus pasos devastadores. La injusticia puede quitarnos la libertad. La calumnia puede llevarse nuestra reputación. La enfermedad puede robarse nuestra fuerza. La mala fortuna puede acabar con nuestra riqueza. La depresión puede llevarse nuestra esperanza. Y ni qué decir del paso constante de la edad que se lleva nuestra vitalidad. Piénselo, el solo hecho de envejecer nos saca de la carrera. Cuando alguien es promovido en vez de nosotros o nos toca ir a la banca porque un jugador más fuerte ha entrado al equipo, nos sentimos abandonados y eso duele.

Nadie quiere sentirse despreciado.

La canción 8 del himnario antiguo de Dios es un bálsamo durante esa época de nuestra vida cuando nos sentimos desapercibidos, abandonados y separados. El salmo enfatiza el valor que Dios le da a sus criaturas y aún más a la humanidad.

Afirmando el alma: ¿Cómo mide su valía? ¿Su propio valor como persona? Sea honesto consigo mismo; esto es entre usted y el Señor. ¿De qué manera el factor monetario se ha hecho parte de su autoestima? ¿Que tal su posición? ¿Su poder o autoridad? ¿Su capacidad para impactar el mundo o influir en las vidas de los demás le da una sensación de más valor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

R. Swindoll

4 de diciembre, 2018

Salmo 5

Algunas veces sufrimos desánimo debido a circunstancias difíciles que no son causadas por alguien en particular. Por ejemplo, los desastres naturales, la enfermedad, los debacles económicos o una lesión. No obstante, con frecuencia sufrimos cuando nuestros enemigos nos hieren. Ese fue el lamento de David en el Salmo 5. Él sabía que su desánimo podía convertirse rápidamente en resentimiento, amargura, odio y finalmente en venganza. Él tenía miedo de volverse igual que sus opresores. Por esa razón, David reflexionó en el carácter de Dios y le pidió la oportunidad de realizar cosas pero en la voluntad de Dios. David entonces considera el carácter y las acciones de sus enemigos (Salmo 5: 9-10).

Porque no hay sinceridad en su boca; sus entrañas están llenas de destrucción. Su garganta es un sepulcro abierto, y con su lengua hablan lisonjas. Decláralos culpables, oh Dios; caigan por sus propios consejos. Échalos por la multitud de sus rebeliones, porque se rebelaron contra ti.

David decide deliberadamente entregar sus enemigos a Dios, quien es la única autoridad que puede hacer justicia y misericordia. También le pide a Dios que ellos «caigan por sus propios consejos». Cuando lidiamos con aquellos que se oponen a la justicia, debemos recordar que ellos están luchando contra Dios, no contra nosotros. Consecuentemente, usted puede estar seguro que Dios no permitirá que las obras malas continúen para siempre. Él limitará el pecado y responsabilizará a los pecadores. La Biblia dice que si ellos siguen sus propios consejos, caerán por sí mismos.

Pablo, el apóstol, lo dice claramente en Romanos 12: 17-19:

No paguen a nadie mal por mal. Procuren lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.

El afán del desánimo se minimiza cuando confiamos que el Señor peleará nuestras batallas. Finalmente, después de celebrar el carácter justo de Dios, después de pedir la capacidad de mantenerse del lado de Dios en el asunto, y después de considerar el destino final de los malignos, David se refiere al gozo futuro del justo (Salmo 5: 11).

Se alegrarán todos los que confían en ti; para siempre gritarán de júbilo, pues tú los proteges. Los que aman tu nombre se regocijarán en ti.

El concepto clave de este versículo es el gozo. ¿Cómo es su rostro? ¿Es un rostro gozoso? ¿Vive usted por encima de las presiones? ¿Existe evidencia de paz en su rostro? Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

¿Alguna vez usted ha examinado la respuesta de Caín cuando Dios rechazó su ofrenda? Hay una frase muy significativa que aparece en Génesis 4: 5: «Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante». El texto en hebreo se puede traducir también de una forma más dramática: «. . . y Caín ardía de enojo al punto que su rostro lo mostraba». Si tenemos enojo y resentimiento, nuestros rostros lo demuestran. Nuestra quijada se tensa, apretamos los dientes. Es imposible esconder el desánimo interno. Los rostros «caídos» revelan un corazón desanimado. David quería que Dios se llevara esa carga interna y la remplazara con el gozo.

Finalmente, el compositor menciona la promesa que frecuentemente olvidamos:

Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo; como un escudo lo rodearás con tu favor. (Salmo 5: 12)

David concluye su canción mirando al Señor y alejado de las causas de su desánimo. Él le ha entregado a Dios su carga en la mañana, el desánimo de David se ha ido. El escudo que él menciona al final de su canción en el versículo 12, se refiere a uno de esos escudos grandes que los guerreros tenían y que les cubría todo el cuerpo. Entonces, ¿cuál es la promesa?

Dios bendecirá a aquél que busca su protección. ¿Cómo lo hará? Lo hará mediante su favor y su escudo. Un escudo invisible amplio y protector. ¡Tomemos el escudo y deshagamos del desánimo!

Afirmando el alma: Durante su tiempo con el Señor, preferiblemente en la mañana, y mientras ora para vencer el desánimo, las siguientes directrices del Salmo 5, le serán muy útiles:

• Descríbale su actitud y cuanto le duele.
• Medite en los atributos de Dios.
• Pídale la oportunidad de realizar cosas de acuerdo con la voluntad de Dios.
• Sea específico en sus oraciones.
• Recuérdese asimismo que Dios le defiende.
• Recuerde las promesas de Dios.

Y cuando usted se sienta muy desanimado para orar por usted mismo, pídale alguien más que ore por usted.

Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

INSTRUMENTOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

INSTRUMENTOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Charles R. Swindoll

3 de diciembre, 2018

Salmo 5

Después de haber analizado los atributos de Dios y de haberse enfocado en la soberanía y la bondad de Dios, David se examina asimismo (vv. 7, 8).

Pero yo, por la abundancia de tu gracia, entraré en tu casa y en tu temor me postraré hacia tu santo templo. Guíame, oh Señor, en tu justicia a causa de mis enemigos. Endereza tu camino delante de mí.

El versículo 7 comienza con un contraste muy claro. En el idioma hebreo es excepcionalmente claro y literalmente dice: «En mi caso». A diferencia de aquellos que el Señor destruirá (v. 6), David disfrutaba de una posición espiritual que se menciona en la última parte del versículo 7, «tu santo templo», como una referencia poética a la comunión íntima que tenía David con el Señor.

El versículo 8 es la oración principal de esta canción. Todo lo demás antes de este versículo podría considerarse algo preliminar. Aquí se encuentra el resumen de su petición: «Guíame, oh Señor, en tu justicia a causa de mis enemigos. Endereza tu camino delante de mí».

¿Qué significa esto? David no quería caer en las mismas tácticas de sus enemigos y por eso él oraba para que el Señor lo dirigiera en medio del conflicto, y lo hiciera hacer todo a la manera de Dios. Él quería, ante todo, seguir el camino justo de Dios. Pocos años después, el profeta Isaías habló en nombre del Dios a Israel:

«Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos», dice el Señor. «Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más altos que sus pensamientos» (Isaías 55: 8-9).

Cuando nos sentimos desanimados, nuestra oración por naturaleza, es orar por descanso; le pedimos al Señor que actúe en nuestra situación. ¿Qué pasaría si en lugar de eso, le pidiésemos la oportunidad de hacer algo para Él? ¿De qué manera nuestra perspectiva cambiaría si nos viésemos a nosotros mismos como instrumentos de la voluntad de Dios, llevando a cabo sus deseos en vez de siempre esperar que Él nos sirva?

Afirmando el alma: ¿Cuándo fue la última vez que usted le pidió a Dios una oportunidad de hacer algo por Él? Quizás ahora sea un buen tiempo, especialmente si usted está luchando con el desánimo. Si usted ora pidiéndole la oportunidad de llevar a cabo la voluntad de Dios, es muy probable que esa sensación de debilidad se desvanezca.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

LOS ATRIBUTOS DE DIOS

LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Charles R. Swindoll

30 de noviembre, 2018Salmo 5: 1-3

Después de su petición en el Salmos 5: 1-3, David comienza a meditar en el día que se presenta ante él, considerando atentamente a aquellos con los que se iría a encontrar. Su canción menciona cuatro áreas específicas de interés (vv. 4-11):

David medita en el Señor mismo (vv. 4-6).
David se describe a sí mismo (vv. 7-8).
David describe a sus enemigos (vv. 9-10).
David describe al justo (vv. 11).
Examinemos cada área de interés, comenzando con la primera: Dios mismo.

Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad; la maldad no habitará junto a ti. Los arrogantes no se presentarán ante tus ojos; aborreces a los que obran iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abomina el SEÑOR.

Él menciona siete cosas específicas acerca de su Señor:

No se complace en la perversidad;
La maldad no «habitará» con él (literalmente).
Los arrogantes no se presentarán delante de él.
Él odia a los que hacen iniquidad.
Él destruye a los que mienten.
Él aborrece a los asesinos.
Él aborrece a los engañadores.

¿Por qué David medita en estas cosas? Porque es terapéutico analizar los atributos de Dios y eso nos ayuda a recordar que Dios es siempre bueno y que sus caminos siempre son rectos. Su amor por nosotros nunca falla y su tiempo siempre es perfecto. Muchas de nuestras frustraciones y enojos de nuestro tanque emocional interno se disipan al analizar el carácter de Dios y al recordar que él está con nosotros y no contra nosotros. Enfocarse en el carácter de Dios nos ayuda a dejar el desánimo. Además, nos recuerda también que nuestros enemigos son en realidad los enemigos de Dios. Él es más poderoso que cualquier maldad y más persistente que cualquier circunstancia difícil. Y en lo que respecta a aquellas personas que tratan de dañarnos, el Señor es mucho más capaz que nosotros para lidiar con ellos.

Afirmando el alma: En medio del desánimo, es difícil recordar las bendiciones. Quiero sugerirle que haga una lista de los atributos de Dios que se encuentran en la Escritura (este salmo es un buen lugar para empezar). Una vez que lo haya hecho, alabe a Dios en oración por cada atributo. ¿Qué le parece si intenta hacer esto toda una semana sin pedirle a Dios nada? Después que haya pasado esa semana, escriba acerca de esa experiencia en un diario que pueda utilizar después.

Su amor por nosotros nunca falla y Su tiempo siempre es perfecto.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

EL RUEGO DEL SALMISTA

EL RUEGO DEL SALMISTA

Charles R. Swindoll

29 de noviembre, 2018

Salmo 5

Es difícil hacer bosquejos de algunos salmos mientras que otros parece que pueden organizarse fácilmente. El Salmo 5 es de estos últimos. Comienza con un ruego (vv. 1-3) al Señor, a quien David se dirige como:

«Oh Señor». . . «Rey mío». . . «Dios mío». . . «Oh Señor». Concluye con una promesa (v. 12). En medio del ruego y la promesa se encuentran cuatro descripciones. Un bosquejo del Salmo sería así:

Un ruego (vv. 1-3)
Cuatro descripciones (vv. 4-11)
Cómo es el Señor (vv. 4-6)
B. Cómo es el salmista (vv. 7-9)
C. Cómo son los enemigos (vv. 9-10)
D. Cómo son los justos (v. 11)
III. Una promesa (v. 12)

Observe la petición introductoria de David:

Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi suspiro. Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré ante ti y esperaré. Veo tres cosas en este ruego.

Primero, era una oración «matutina». En el versículo 3, David menciona dos veces que era «en la mañana», cuando él se reunía con su Señor.

Segundo, era una petición que surgía de alguien cuyo desánimo iba en aumento. Mire los dos primeros versículos y note como aumenta la intensidad: «Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi suspiro. Atiende a la voz de mi clamor».

La poesía hebrea puede ser complicada pero trae algunas cosas que son fáciles de entender. Una técnica sencilla, pero a la vez significativa, utilizada en estos dos versículos es lo que los eruditos llaman, «paralelismo sinónimo». Entre tanto que progresa la estrofa, cada concepto reafirma el anterior, al mismo tiempo que aumenta su intensidad. Si fuera una partitura, la nota pediría un crescendo. David está rogando: «¡Escúchame!» Luego, el ruego es más profundo: «¡Considera!» Luego su ruego se hace más fuerte al decirle al Señor: «¡Atiende a la voz de mi clamor!» Al entrar en la profundidad de este himno, uno tiene que darse cuenta del creciente desánimo en el corazón del escritor. Imagine el gemido interno de David. Piense en su miseria intensificada al leer acerca de su situación.

Tercero, el salmista anticipaba la intervención de Dios. Por fe, él sabía que Dios le ayudaría. Dos frases en el versículo 3 revelan esto: (1) «de mañana me presentaré ante ti», (2) « y esperaré».

El término hebreo que se traduce, «me presentaré» da la idea de expresar una orden. La oración puede bien decirse de esta forma: «… en la mañana te diré lo que quiero». Aunque pueda sonar presuntuoso al principio, el concepto es como cuando alguien está en un restaurante y está leyendo en un menú lo que quiere comer. David simplemente está escogiendo algo que el Señor ya le ha ofrecido. David consideraba su tiempo en la mañana como un lugar para pedirle a Dios de su menú de bendiciones.

Luego dice: «…y esperaré». Después que David le ha pedido a Dios lo que necesita, él espera ansiosamente una respuesta de su Señor. David rehusó llevar sus cargas con él todo el día. Al contrario, cada mañana llevaba sus necesidades y las presentaba ante Dios.

Cuando pensamos en «pedir alguna petición», debemos recordar algo esencial: debemos ser específicos. Existen muchas oraciones hechas con timidez y ambigüedad. Dios nos invita a orar con una expectativa clara de pedir lo que nos ha prometido y anticipar lo que sabemos que es su voluntad.

Luego dice: «y esperaré» Después que David presentaba su petición cada mañana, él anticipaba las respuestas. Él esperaba que Dios «supliera su orden» y luego esperaba la respuesta durante el día. Cuando la perspectiva se ve oscura en la mañana, cuando el desánimo nos ataca, es bueno enfocar nuestra atención en el cielo. Realmente marca una gran diferencia en nuestro día. A través de la Escritura, hay momentos decisivos espirituales que ocurren en la mañana. La oscuridad cede a la luz así como la contemplación se convierte en visión. Por ejemplo:

Porque su ira dura solo un momento pero su favor dura toda la vida. Por la noche dura el llanto pero al amanecer vendrá la alegría. (Salmo 30:5)

Pero a ti he invocado, oh Señor; de mañana sale a tu encuentro mi oración. (Salmo 88: 13)

Por la bondad del SEÑOR es que no somos consumidos, porque nunca decaen sus misericordias. (Lamentaciones 3: 22-23)

Habiéndose levantado muy de madrugada, todavía de noche, Jesús salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba. (Marcos 1: 35)

Los ruegos de David se volvieron más desesperados mientras seguía sufriendo y continuaba buscando la intervención de Dios. Luego, oró con confianza en la soberanía de Dios y su bondad. De hecho, él decidió comenzar cada mañana de la misma manera; iniciaba cada día «presentando su orden» y esperaba con confianza en la respuesta de Dios.

Afirmando el alma: ¿Qué es lo que lo tiene más desanimado en este momento? ¿De qué manera el desánimo ha afectado su vida de oración? Quizás, al igual que David, usted puede orar confiando completamente en la soberanía y la bondad de Dios. Es difícil hacerlo al principio pero, con el tiempo, su actitud irá volviéndose como su oración.

Usted puede orar confiando completamente en la soberanía y la bondad de Dios

Charles R. Swindoll

Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.