Primer asalto

4 Enero 2017

Primer asalto
por Charles R. Swindoll

Job 2:1-9

alimentemos_el_almaCuando algo malo sucede, a menudo le sucede a la persona que menos lo merece; y cuando esto ocurre, siempre nos quedamos con la inquietante pregunta: “¿Por qué?”. En algún lugar de todo esto, hay espacio para la historia de Job. Porque, como hemos aprendido, ningún hombre fue mejor que él en el tiempo que le tocó vivir. No solo era un hombre bueno, sino además un hombre piadoso. No solo era un fiel esposo, sino también un padre amoroso y consagrado. Era un buen jefe. Con todas las tierras que poseía, con la abundancia de comida y con ganado y camellos suficientes para costear todos sus sueños, parecía que todo el futuro de Job iría de maravilla.

Imagino que en la lucha que tuvo esa primera noche, tratando de dormir después de sepultar a sus diez hijos con sus propias manos, y teniendo al lado a su afligida esposa, que también había soportado la pérdida, mucho de lo que sucedió seguía siendo una sombra para él. Y habría de venir más, mucho más. Job no pudo haberlo imaginado, de la misma manera que no imaginaron nada quienes estaban en el Pentágono ocupados activamente en sus labores diarias, y los de la bahía de Nueva York, donde los terroristas habían atacado. El personal militar de los Estados Unidos de América no tenía idea de lo que vendría después. Un tercer avión en otra diabólica misión daría contra el mismo lado del edificio de Washington donde algunos ya se estaban ocupando de la atrocidad que acababa de suceder en Nueva York.

He conversado con algunos de los funcionarios que estaban en el edificio en esos momentos. Uno reconoció, para su propia vergüenza: “A la mayoría de nosotros nunca se nos ocurrió que el Pentágono sería el objetivo siguiente”. Jamás sabremos con seguridad si el tercer avión estaba tratando de ubicar a la Casa Blanca  y que no pudo hacerlo debido al follaje de mediados de septiembre. El piloto, con su desquiciante plan de estrellar el avión, divisó este edificio pentagonal e hizo un hueco de sesenta metros debido a un par de explosiones, la primera desde el mismo avión al estrellarse contra el edificio, y la segunda por la inflamación del combustible que incendió al extenso pasillo.

¡Como sucedió con Job, eso no fue justo! Por lo menos, no lo fue desde nuestra perspectiva. Job había sido un modelo de verdadera integridad. Había bendecido a su Padre celestial, lo había adorado y Satanás no podía soportar eso. El adversario había perdido el primer asalto.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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generic_sleeve_new_btb_2Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo de una manera fiel, clara, práctica y culturalmente relevante para que la gente pueda venir al entendimiento del plan de Dios para sus vidas, al igual que de su función significativa como cristianos auténticos en un mundo necesitado, hostil y desesperado.

Prestado

2 Enero 2017

Prestado
por Charles R. Swindoll

Job 1:21

alimentemos_el_almaCuando Job está con el rostro en la tierra adorando a Dios, el único que maldice esa acción es Satanás. ¡Se llenó de odio! ¡Se molestó por la respuesta de Job! Imagine, el hombre sigue adorando a su Dios, a aquel que permitió que le sucedieran estas catástrofes. No habría un solo ser en los millones en esta tierra que actuara así, pero Job hizo exactamente eso. Los perversos demonios se quedaron totalmente boquiabiertos cuando vieron a un hombre que reacciona frente a sus adversidades con adoración, y que concluye todas sus desgracias dando culto a Dios. Job no culpa a Dios. No hay ninguna amargura en él. No maldice. No levanta su puño cerrado a los cielos gritando: “¿Cómo es posible que me hayas hecho esto después de haber caminado contigo todos estos años?»  No hubo nada de eso.

Más bien dice: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. ¡Sea bendito el nombre del SEÑOR!” Esto lo dice todo. Todos llegamos a este mundo sin nada, y cuando nos marchemos a la tumba lo haremos sin nada. No tenemos nada cuando nacemos y no tendremos nada cuando partamos. Por tanto todo lo que tenemos entre estos dos momentos (venir al mundo y marcharnos de él) nos lo provee el dador de la vida.

Tenga bien en claro esto. Que lo tengan bien en claro todos los que viven en la abundancia. Que lo tengan bien en claro cuando entren a sus casas y vean todas esas cosas estupendas que tienen. Que lo tengan bien en claro cuando se pongan detrás del volante de sus autos. Todo eso es prestado, absolutamente todo. Que lo tengan bien en claro cuando sus negocios se les vengan abajo. Eso también estaba prestado. Y cuando las acciones en la bolsa suban, toda esa ganancia es prestada.

Enfréntelo honestamente, usted y yo llegamos a este mundo en un diminuto cuerpo desnudo (¡no muy hermoso por cierto!). ¿Y que tendremos cuando partamos? Un cuerpo desnudo, más un montón de arrugas. ¡Usted no se llevará nada porque no trajo nada! Usted no es dueño de nada. ¡Qué gran revelación! ¿Está dispuesto a aceptarla? Usted ni siquiera es dueño de sus hijos. Esos hijos son de Dios que les han sido prestados para que los cuide, críe, alimente, ame, discipline, aliente, apoye y luego déjelos marchar.

Alabe a Dios porque toda buena dadiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces (Santiago 1:17).

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Humilde sumisión

31 Diciembre 2016

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Humilde sumisión
por Charles R. Swindoll

Job 1:20

alimentemos_el_almaJob quizás estuvo echado sobre el suelo mirando las estrellas, hasta que el rocío lo empapó. Finalmente, habló, y cuando lo hizo ¡qué reacción tan admirable tuvo! El versículo 20 tiene nueve palabras en el texto original hebreo, y ellas describen lo que hizo Job antes de expresar lo que dijo. Cinco de las palabras son verbos. Cuando usted lea la Biblia, ponga siempre mucha atención a los verbos, porque ellos le conducirán a la acción de una narración, ayudándole a ser parte indirecta del acontecimiento.

En primer lugar, Job se incorporó del suelo. Se “levantó”. El verbo que sigue nos dice algo extraño. “Rasgó su manto”. La palabra traducida como “manto” es un término que describe a una vestidura que se ajusta holgadamente al cuerpo, como una bata externa que se extiende hasta debajo de las rodillas. No se trata de una túnica interior sino del manto exterior que lo mantiene abrigado durante la noche. Job se llevó la mano al cuello y al no encontrar la juntura, agarró una parte gastada del tejido y lo desgarró. Con este desgarramiento del manto, Job está anunciando su terrible aflicción. Fue la acción de un hombre angustiado, una acción que aparece varias veces en el Antiguo Testamento para describir la aflicción absoluta.

Luego leemos el tercer verbo: “Se rapó la cabeza”. El cabello es siempre visto en la Biblia como la gloria de una persona, una expresión de su valor. Por consiguiente, raparse la cabeza es simbólico de la pérdida de la gloria personal; y para llevar su angustia a su punto más profundo, su cuarta acción es postrarse en tierra. Pero tengamos claro que esto no fue un colapso por la aflicción, sino que el propósito es completamente otro. Es esto lo que describe el heroísmo de la resistencia de Job. Él no se compadece de sí mismo ni se lamenta, sino que adora. El verbo en el original hebreo significa “caer postrado en la más absoluta sumisión y adoración”. ¡Yo me atrevería a decir que la mayoría de nosotros nunca hemos adorado a Dios de esta manera! Quiero decir, con el rostro en tierra y con el cuerpo totalmente extendido. Esto era considerado en la antigüedad como la expresión más sincera de obediencia y sumisión al Dios-Creador.

Antes de seguir adelante, me gustaría recomendarle que haga esto ocasionalmente. Teniendo las palmas de las manos hacia abajo, con las rodillas y los dedos tocando el suelo y con el cuerpo totalmente extendido derrame su corazón en adoración. Es la posición que Job tomó deliberadamente. Una humilde y total sumisión…

Moverse en la clara voluntad de Dios eneseña humildad y produce confianza.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Consecuencias necesarias

30 Diciembre 2016

Consecuencias necesarias
por Charles R. Swindoll

Job 1:13-22

alimentemos_el_almaHay un plan que nosotros exploramos, el cual no entendemos, pero es el mejor. Aunque es posible que no todas sus partes puedan parecer justas o agradables, cada una de ellas obra para nuestro bien. La enfermedad que Job soportó no era nada buena ¡Por supuesto que no! Pero todo obró para bien. Es que nuestra perspectiva es terriblemente limitada. Vemos solamente una parte del tiempo, pero la visión de Dios es panorámica. La gran perspectiva de Dios, su plan cósmico, está en actividad ahora mismo, y Él no siente la necesidad (ni tampoco está obligado) a explicarnos nada. Si lo hiciera, nuestra respuesta sería la misma que la del confundido adolescente, después de escuchar a su profesor de cálculo avanzado “¿Qué?” Usted no lo entendería, ni yo tampoco. Solo recuerde que el Padre celestial sabe lo que es mejor para sus hijos. Descanse en ese conocimiento.

Experimentamos consecuencias que no podemos prever, pero son necesarias. No sé cuáles son sus circunstancias hoy, pero estaría dispuesto a apostar que la mayoría de quienes leen este libro están viviendo alguna situación que no es justa. Es muy posible que usted simplemente no merezca lo que le está sucediendo, y es posible que las consecuencias estén comenzando a desesperarle. Usted no esperaba nada de esto. No pensaba que le sucedería esto, pero sucedió. Créame lo que le digo. Lo que le ha sucedido es una parte necesaria de su desarrollo espiritual. Sí, necesaria. Finalmente, he comenzado a aceptar esta realidad después de todos estos años de mi vida.

Quiero dirigirme a los que han comenzado a transitar el territorio de Job. Al menos, lo que a él le sucedió le ha preparado para que preste mucha atención al mensaje de Job. Usted apenas ha visto un destello de cómo comenzaron las cosas. La historia no termina cuando Satanás se marcha de la presencia del Señor. La historia de Job contiene mucho más, y cuanto más se desarrolla, más entenderá usted que la vida no sólo es dura, sino también injusta.

El silencio de la voz de Dios le hará preguntarse si Él está presente. Y la ausencia de su presencia le hará preguntarse si le importa. Pero Él sí está presente y sí le  importa.

Dios sabe lo que es mejor para sus hijos. Descanse en ese conocimiento. —Charles R. Swindoll

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TRAGEDIA SOCIAL

TRAGEDIA SOCIAL

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por Charles R. Swindoll

Job 1:1-12

alimentemos_el_almaEn esta etapa de tiempo que transcurre ante nuestros ojos, nos estamos acostumbrando a observar la metamorfosis de la familia tradicional que se transforma, dramáticamente, en nuevos modelos “adaptables” a las tendencias actuales como el matrimonio igualitario, Etc. Así como nosotros nos quejábamos cuando mamá nos echaba alcohol en una herida y nos defendíamos, también hoy, esta sección de la población que sostiene una postura diferente a los modelos preestablecidos por nuestras constituciones, (mayoritariamente regulados por la Santa Biblia) reacciona ante la crítica y la opinión pública al respecto y se queja, exigiendo igualdad de derechos e inserción en la sociedad. ¡No a la discriminación!, objetan. ¿Cuál debiera ser nuestra actitud ante esta oleada de moralidad relativa que estamos presenciando?… No voy hacerte perder el tiempo exponiendo “mi opinión” al respecto, porque puede estar sujeta a errores, por el simple hecho de ser humano, con nuestra crónica tendencia a errar al blanco.

Deseo que veamos juntos lo que Dios opina en Su palabra.  Y antes de exponerlo quiero decirte que también Dios está a favor de la “no discriminación”. Basta considerar este sagrado texto en 2° Pedro 3:9. Dos verdades se desprenden, primero que Él ama tanto a todos que espera con paciencia para salvar a todos los hombres. Los ama ¡A TODOS!, tal como son, con sus aciertos y errores, sus virtudes y sus defectos, aún con el corazón cargado de rencor hacia Dios, hacia la vida y hacia personas. Pero está también implícita una segunda verdad, y la necesidad que todos tenemos de arrepentirnos de nuestros pecados como condición indispensable para comprender y aceptar ese regalo de amor que se ofrece desde el cielo  cada habitante de  esta tierra. Dios,  en su soberanía, escogió el modelo de familia constituida por un hombre y una mujer y su descendencia. En este molde se forjan los hombres y mujeres del mañana. Escoger otro camino es abrir una herida en nuestra vida y en la de aquellos que la compartan. Tienes dos opciones dejar que Dios te la sane o quejarte cuando Él te echa el alcohol de Su Palabra.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando dejo de vivir regulado por los preceptos divinos, dejo de vivir.

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El acusador

27 Diciembre 2016

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Job 1:1-12

alimentemos_el_almaLos versículos 1 al 5 están llenos de buenas noticias, maravillosas bendiciones, integridad en los negocios, pureza de corazón, apego a la vida. El hombre es espiritualmente maduro, hogareñamente diligente y profesionalmente respetado.

Mientras Job duerme, a nosotros se nos abre otra escena que él no ve. En nuestras vidas también pasan cosas parecidas. Cuando no estamos conscientes de ellas, Dios está llevando a cabo un plan que nos dejaría atónitos y que, en ocasiones, nos asustaría. Él está permitiendo que se pongan en marcha ciertas cosas que nosotros nunca habríamos esperado. Algo está pasando en los cielos, sin el conocimiento de Job, y nosotros somos transportados del planeta Tierra al tercer cielo para ser testigos de lo que sucede.

Mientras el Señor da una mirada al mundo, ve a sus servidores angelicales que han venido a presentarse ante Él. ¿Y por qué no? Todos ellos tienen que rendirle cuentas a Él. Cumplen su mandato llevando a cabo su divina voluntad.

De repente, el acusador se aparece en medio de los otros ángeles. Es el maligno que acusa al pueblo de Dios día y noche.

Haga una pausa para recordar que Satanás no es un pequeño diablillo color rojo, que tiene un tridente y que está sentado sobre uno de sus hombros susurrándole tonterías en su oído. Esa es una criatura medieval que a Satanás le encantaría que usted creyera; muy por el contrario, él es el arcángel más hermoso, más inteligente y más poderoso creado por Dios. Por supuesto que no ha perdido su inteligencia, ni ha perdido su poder; y sin duda, no ha perdido tampoco su cautivante hermosura.

También es astuto. El método favorito de actuar de Satanás es entre bastidores, y el hecho de que es invisible no significa que no sea real. Como veremos un poco más tarde, Satanás tiene una personalidad, y está dedicado tenazmente a destruir al pueblo de Dios y a combatir el plan del Señor. Es a este astuto adversario que encontramos de pie en el cielo en medio del grupo de fieles siervos angelicales.

Observe el permiso que Dios le da a Satanás: “He aquí todo lo que él tiene está en tu poder”. Y añade una advertencia: “solamente no extiendas tu mano contra él” (Job 1:12). “No toques su vida. No toques su cuerpo ni su alma ni su mente. Puedes quitarle todo lo que tiene, y puedes acometer contra su familia, pero no te metas con el hombre.”

Satanás partió de la presencia del Señor con una sonrisa siniestra. Recuerde que Job no sabía nada de ese diálogo, ni que el mal caería pronto sobre él. Y recuerde también esto: nosotros tampoco sabemos qué planes perversos está haciendo Satanás contra nosotros.

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El Señor descenderá repentinamente

24 Diciembre 2016

El Señor descenderá repentinamente
por Charles R. Swindoll

Hechos 1:9-11

Jesús vino. Y Jesús regresará de nuevo.

alimentemos_el_almaAntes de la Natividad, antes de que Jesús se encarnara como el santo niño, el pueblo de Dios esperaba que Él viniera un día y los liberara. Los israelitas estudiaron las promesas de la Palabra de Dios, creyeron en ellas y las entregaron como legado a las generaciones futuras. Esas promesas se remontan a los primeros momentos después de que Adán y Eva cayeran en pecado (Génesis 3:14 -15), y se extienden a través de toda la revelación del Antiguo Testamento (Malaquías 3:1; 4:5-6).

Amparados con la promesa de la salvación eterna y con la fe de que Dios les había librado en el pasado, los fieles esperaban el Mesías prometido. No se les había dado señales especiales que les alertara de Su venida. Tampoco se había diseñado un calendario específico para descubrir la fecha de Su llegada. Lo único que tenían era la Palabra de Dios, una convicción sencilla y ferviente de que Dios les daría el Mesías.

Y finalmente, Él estaba con ellos. Dios había enviado al libertador, una respuesta a sus peticiones, un cumplimiento de Sus promesas. Jesús se había formado en el vientre de una virgen; había nacido en Belén y había sido traído de Egipto. Dios había orquestado todos los detalles, llevando a cabo Sus planes perfectos. Aquellos pocos fieles recibieron la recompensa de su confianza. Se gozaron en la llegada de Jesús, se maravillaron al ver Sus milagros y confiaron en Su muerte y resurrección.

Pero un día se fue. Estuvo solo unas pocas décadas y luego los dejó con la promesa de Su regreso. Los ángeles que estaban con Él durante la ascensión dieron la promesa a los pocos seguidores que estaban presentes: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo».

Por casi dos mil años desde ese entonces, los cristianos se han encontrado en la misma posición que aquellos santos del Antiguo Testamento. Hemos esperado y nos hemos preguntado: ¿Cuándo volverá? Ningún calendario revelará la fecha; ninguna señal nos alertará de Su venida. Cuando regrese, lo hará sin anunciarse. Pero ciertamente volverá. Esa es nuestra esperanza. Y sabemos que la cumplirá tal como cuando vino la primera vez.

Jesús vino. Y Jesús regresará de nuevo. ¡Ven pronto, Señor Jesús!

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Salve la deidad encarnada

23 Diciembre 2016

Salve la deidad encarnada
por Charles R. Swindoll

Isaías 7:14-Filipenses 2:5-11

alimentemos_el_almaEn esa noche de invierno, algo estaba pasando. . . algo extraordinario. . . algo sobrenatural. Los pastores corrieron a la ciudad de David y encontraron al Salvador, tal como el ángel lo había dicho. . . envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Éste era el prometido, el Mesías. Dios finalmente había venido a morar con Su pueblo, pero de una forma inesperada.

¿Quién era este Santo niño que miraban los pastores? No se equivoque. Él era Dios encarnado. El recién nacido Jesús existía desde la eternidad como el Hijo de Dios. Él era Igual, co-eterno y co-existente con Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo. Sin embargo, Jesús cedió los privilegios y los placeres de Su existencia en el cielo cuando aceptó en sí mismo las limitaciones de la humanidad (Filipenses 2:6-7). Al vaciarse a sí mismo, Jesús de manera voluntaria hizo a un lado las prerrogativas y los prerrequisitos de la vida que Él conocía, una existencia que Él había disfrutado. Había cedido el derecho a esa clase de vida diciéndole al Padre: «Yo iré».

¿A dónde iría? A Belén. Tomó «la forma de esclavo y se hizo semejante a los hombres». Trate de imaginar lo que los pastores vieron. Allí se encontraba un bebé. ¿Puede ver Sus manos y Sus pies? ¿Su naricita? ¿Puede oír el llanto? Allí se encuentra la humanidad. En este santo niño comenzaba la vida terrenal. Fíjese en Sus ojos y vea el comienzo de la vida misma.

Más adelante, este ser divino, completamente singular en Su naturaleza y en Su vida perfecta, «se humilló a sí mismo haciéndose obediente a la muerte y muerte de cruz», ¿no es eso asombroso? De todas las formas de morir, murió en una cruz, la clase de muerte más humillante y dolorosa que existía.

Dios Hijo se rebajó a sí mismo. Se encarnó en un bebé. Murió una muerte humillante. Como resultado Dios el Padre, «le exaltó a lo sumo». Un día, todos nos arrodillaremos en adoración al Señor resucitado, «para la gloria de Dios el Padre».

Todo se hizo para Su gloria. Qué plan tan asombroso. Que ejecución tan exacta. Qué envoltorio tan perfecto e increíble. El Dios hombre. Jesús, la deidad no disminuida y la verdadera humanidad, dos naturalezas distintas en una sola persona, para siempre. Ese es el bebé en el pesebre.

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Para algunos pobres pastores

22 Diciembre 2016

Para algunos pobres pastores
por Charles R. Swindoll

Lucas 2:11-Lucas 18-Lucas 10:21-1 Corintios 1:27

alimentemos_el_almaLas tiendas en los supermercados del Belén moderno viven del evento más famoso de la historia de ese pueblo mediante la venta de portales de madera de olivo y otros artículos navideños. No obstante, al oriente de la ciudad yace un gran terreno conocido como «El campo de los pastores». Allí, el viajero actual puede intercambiar sus compras navideñas por la historia de la Navidad. Allí no hay portales de madera de olivo. . . sólo hay olivos. Allí no hay mercaderes vendiendo baratijas. . . solamente niños con corderos en sus brazos. Este valle rocoso representa el lugar probable donde los pastores escucharon el anuncio del ángel durante la primera noche de la Navidad.

Los pastores se encargaban de cuidar los rebaños de ovejas que iban a ser utilizados para el sacrificio en Jerusalén. Las palabras que oyeron del heraldo angelical: «Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor»— les daría un vistazo de lo que costaría la salvación: ese bebé en el pesebre se convertiría en el cordero de sacrificio. Jesús— al igual que los rebaños que los pastores apacentaban esa noche— nacería para morir en Jerusalén, a unas cinco millas de distancia de Belén.

En tanto que los pastores se apresuraban para llegar a Belén y ver al bebé, la maravilla del poder de Dios pudo haberles parecido una contradicción extraña con respecto a las condiciones que encontraron. Por dos mil años habían esperado al Mesías,  y ¡éste había nacido en un establo y puesto en un abrevadero! Nosotros le hubiésemos dado al Hijo de Dios un cuarto en el hotel más lujoso de Belén. Pero Jesús nació en un mesón de una sola estrella— ¡y Dios tuvo que proveer esa estrella!

La Escritura nos revela que «Dios ha escogido lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios» y Jesús mismo, en Su edad adulta, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños».

¿Por qué el Señor primero anunciaría el nacimiento del Mesías a unos pastores humildes? ¿Por qué escogería un comienzo tan innoble para un nacimiento tan importante? Quizás por la misma razón que elegiría una muerte innoble para una vida ejemplar: nosotrospecadores indignosnecesitamos un Salvador.

Todos los que escucharon la historia de los pastores se maravillaban de sus palabras.

Y nosotros seguimos maravillándonos.

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Querido José, querido mío

21 Diciembre 2016

Querido José, querido mío
por Charles R. Swindoll

Mateo 1:18-25-Levítico 20:10

alimentemos_el_almaPara José, el embarazo sorpresivo de María debió haberle causado un impacto muy grande. La mujer que amaba— aquélla que había desposado en un compromiso ante Dios y los hombres, aquélla que lo había hecho mantenerse puro a pesar de sus propios deseos— desapareció por tres meses y luego regresó embarazada. ¿Qué se suponía que iba a pensar?

Él no le creyó. Se desmoronó porque no podía aceptar lo que María le decía. Él necesitaba un plan. Por ley podía romper su compromiso matrimonial. Por ley también, pudo haber hecho que la apedrearan hasta morir por adúltera. Pero él la amaba así que buscó la forma de preservar la dignidad de María y “la dejó ir secretamente”. Nadie pensaba en acabar el embarazo de María. Simplemente se alejaría. . . y criaría a su hijo sola.

Al menos, eso es lo que José había decidido hacer al irse a dormir en una noche difícil. Sin embargo, Dios intervino mandando al ángel Gabriel para que visitara a José en sueños y le dijera: «No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo».

José le creyó a Dios. Su fe hizo que sus planes cambiaran. Desde ese momento sería el apoyo y la fortaleza de María durante esta maravillosa, y a la vez, dolorosa experiencia.

Desde ese día en adelante, vemos un hombre humilde y fiel protegiendo a María y a un hijo que no era suyo. Proveyendo para ellos. Obedeciendo a Dios. Con el simple acto de llamar al niño Jesús (y no ponerle su propio nombre, la cual era una tradición para los primogénitos), José le decía al mundo que ese hijo no era suyo. Durante ese sueño, se dio cuenta cual iba a ser su función en esta magnífica misión, lo cual le daba energía y también le llenaba de humildad. Cuando se dio cuenta del desafío, él aceptó seguir adelante.

En todo aspecto, José ocupó la función del padre adoptivo— enseñándole a Jesús cómo trabajar, criándolo en la Ley y los profetas de la misma forma que cualquier buen padre judío lo hubiera hecho. ¿En qué manera la vida de José fue impactada por el tiempo que paso con su «Hijo»? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es esto— que el poder de la elección de José de creer que la promesa de Dios se estaba cumpliendo cambió el curso de su vida. En la actualidad, enfrentamos grandes y pequeñas decisiones de fe como esas– decisiones que una vez que las tomamos, cambian la dirección de nuestras vidas.

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