“Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras.” Salmo 76:10.

22 de Agosto

“Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras.” Salmo 76:10.

a1Los hombres malvados son coléricos. Debemos soportar su ira como el distintivo de nuestro llamamiento, como la señal de nuestra separación de ellos: si fuésemos del mundo, el mundo amaría a los suyos. Nuestro consuelo es que la ira del hombre redundará en la gloria de Dios. Cuando en su ira los perversos crucificaron al Hijo de Dios, estaban cumpliendo el propósito divino sin darse cuenta, y en miles de ocasiones la obstinación de los impíos hace lo mismo. Ellos se consideran libres, pero, como convictos sujetos a cadenas, están cumpliendo inconscientemente los decretos del Todopoderoso.

Las artimañas de los malvados son vencidas y terminan siendo derrotados. Actúan de una manera suicida, y frustran sus propias conspiraciones. Su ira no producirá nada que pueda dañarnos verdaderamente. Cuando quemaron a los mártires, el humo que subía de la hoguera enfermaba a los hombres del Papado más que ninguna otra cosa.

Entre tanto, el Señor tiene un bozal y una cadena para los osos. Él restringe la más furiosa ira del enemigo. Es como un molinero que detiene la corriente, y sólo permite que fluya el agua suficiente para hacer girar la rueda de su molino. Así que no suspiremos, sino cantemos. Todo está bien, sin importar cuán fuerte sople el viento.

    La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

CARACTERÍSTICAS DE LA MADUREZ CRISTIANA

CARACTERÍSTICAS DE LA MADUREZ CRISTIANA

a11. En primer lugar vemos que Dios el Padre y Cristo son modelos de madurez. En Mateo 5.48 leemos «…sed pues, vosotros perfectos (téleioi),como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto (téleiós)» y en Efesios 4.13: «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto (téleiov), a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo».

2. En segundo lugar, la madurez se alcanza a través del seguimiento de Cristo: «Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto («téleios»), anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme» (Mateo 19.21). Pablo también se presenta como modelo al decir en «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo» (1 Corintios 11.1).

3. La madurez es necesaria para adquirir sabiduría y discernimiento 1 Corintios 2.6 «Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez (teleíois); y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen…» (Hebreos 5.14) «…pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez («teleíwv»), para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal».

4. La madurez no es opción, es un mandato. Es un llamado a responsabilidad Mateo 5.48a: «… sed pues, vosotros perfectos (téleioi),… [como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto (téleiós)]».

5. La madurez se desarrolla en relación al otro:

a. La madurez es alcanzada colectivamente. Efesios 4.13: «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto (téleiov) a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo».

b. La Escritura y los dones de los hermanos dentro de la iglesia se nos han dado como herramienta para crecer en la madurez. Efesios 4.7–13: «Sin embargo, a cada uno de nosotros le ha sido conferida la gracia conforme a la medida de la dádiva de Cristo. Por esto dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres. Pero esto de que subió, ¿qué quiere decir, a menos que hubiera descendido también a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto (téleiov), a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo».

c. La madurez se expresa en nuestro pensamiento y actitud hacia el otro. Filipenses 3:15 dice: «Los que son «téleioi» tengan este pensar»; 1 Corintios 14.20: «Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros (téleioi) en el modo de pensar». El contexto de esta frase es el hecho que algunos en la iglesia insistían en hablar en lenguas sin tomar en cuenta al simple oyente en la iglesia que no entendía lo que decía. Pablo le dice que la madurez se expresa en el pensamiento y actitud respecto al otro que tengo al lado en la iglesia y se preocupa más en edificarlo que en desplayarse en cuanto a sus propios dones espirituales.

d. La madurez se alcanza y demuestra en hechos de amor que requieren desprenderse de sí mismo. Mateo 19.21: «Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto («téleios»), anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme». Para el joven rico esto era muy difícil, hasta imposible (vv. 22–26).

e. La madurez cristiana se manifiesta en actos de amor hacia el otro que van más allá de la capacidad de nuestra naturaleza pecaminosa. Mateo 5.43–48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen; de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo los gentiles?… sed pues, vosotros perfectos (téleioi), como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto (téleiós)».

f. La madurez es un motivo de intercesión entre los hermanos. Colosenses 4.12: «Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos (téleioi) en todo lo que Dios quiere».


PSICOLOGÍA – Conceptos psicológicos prácticos para el obrero cristiano – Ricardo Crane, Felipe Cortés,Vladimir Rodríguez y Jorge Sobarzo.

“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” Salmo 30:5

21 de Agosto

“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” Salmo 30:5

a1Un momento bajo la ira de nuestro Padre nos parece un largo tiempo, aunque no sea sino un momento, después de todo. Si agraviamos Su Espíritu no podemos buscar Su sonrisa; pero Él es un Dios presto a perdonar, y hace a un lado pronto todo el recuerdo de nuestras faltas. Cuando languidecemos y estamos a punto de desfallecer debido a Su enojo, Su favor implanta nueva vida en nosotros.

Este versículo tiene otra nota musical del tipo de las semicorcheas. Nuestra noche de lloro se convierte en un día de gozo. La brevedad es la señal de la misericordia en la hora de la disciplina de los creyentes. El Señor no ama el uso de la vara en Sus elegidos; da un golpe, o dos, y todo termina; sí, y la vida y el gozo que siguen a la ira y al llanto, compensan con creces la sana tristeza.

¡Vamos, corazón mío, empieza tus aleluyas! No llores toda la noche, sino seca tus lágrimas en anticipación de la mañana. Estas lágrimas son el rocío que significa para nosotros tanto bien, como los rayos del sol son saludables a la mañana. Las lágrimas aclaran los ojos para la visión de Dios en Su gracia; y vuelven el espectáculo de Su favor más precioso. Una noche de aflicción aporta esas sombras del cuadro que hacen resaltar las luces con mayor claridad. Todo está bien.

   La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

“En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.” Job 5:19.

20 de Agosto

“En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.” Job 5:19.

a1Elifaz expresó la verdad de Dios en esto. Podemos tener tantas tribulaciones como los días laborales de la semana, pero el Dios que trabajó en esos seis días trabajará para nosotros hasta que nuestra liberación sea plena. Descansaremos con Él y en Él en nuestro día de reposo. La rápida sucesión de tribulaciones es una de las pruebas más difíciles de la fe. Antes de que nos hayamos recobrado de un golpe, viene seguido de otro y de otro, hasta quedarnos aturdidos. Aun así, la igualmente rápida sucesión de liberaciones es sumamente alentadora. Nuevos cánticos son forjados sobre el yunque por el martillo de la aflicción, hasta que veamos en el mundo espiritual el antitipo del “Herrero Armonioso”. Nuestra confianza es que cuando el Señor nos da seis tribulaciones, serán seis y nada más.

Podría ser que no tengamos ningún día de descanso, pues podrían sobrevenirnos siete tribulaciones. ¿Qué pasaría entonces? “En la séptima no te tocará el mal”. El mal puede rugir a nuestro alrededor, pero será mantenido a más de un brazo de distancia, y ni siquiera nos tocará. Su hirviente aliento podría turbarnos, pero ni siquiera su dedo meñique podría tocarnos.

Con nuestros lomos ceñidos nos enfrentaremos a las seis o siete tribulaciones, y dejaremos el miedo a aquellos que no tienen Padre, ni Salvador, ni Santificador.

   La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

“Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.” Salmo 58:11.

19 de Agosto

“Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.” Salmo 58:11.

a1No siempre podemos ver con claridad los juicios de Dios en esta vida, pues en muchos casos un mismo evento sucede igualmente para todos. Este es un estado de prueba, no de castigo o de recompensa. Sin embargo, a veces, Dios obra terribles cosas en justicia, y aun los indiferentes se ven forzados a reconocer Su mano.

Incluso en esta vida, la justicia tiene ese tipo de recompensa que le resulta preferible por sobre todas las demás recompensas, es decir, la sonrisa de Dios que crea una conciencia tranquila. Algunas veces viene acompañada de otras recompensas, pues Dios no estará en deuda con nadie. Pero, al mismo tiempo, la principal recompensa del justo radica en el más allá.

Mientras tanto, a gran escala, observamos la presencia del grandioso Soberano entre las naciones. Él quebranta en pedazos los tronos, y castiga a las naciones culpables. Nadie puede estudiar la historia del surgimiento y de la caída de los imperios, sin percibir que hay un poder que promueve la justicia, y que, al final, lleva a la iniquidad delante de su tribunal, y la condena con justicia inapelable. El pecado no quedará sin castigo, y el bien no quedará sin recompensa. El Juez de toda la tierra hace lo justo. Por tanto, tengamos temor de Él, y no temamos más el poder del malvado.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

“Si tú le buscares, lo hallarás. 1 Crónicas 28:9.

18 de Agosto

“Si tú le buscares, lo hallarás. 1 Crónicas 28:9.

a1Necesitamos a nuestro Dios, y Él puede ser encontrado si le buscamos; Él no se ocultará a ninguno de nosotros si buscamos personalmente Su rostro. No es, si lo merecen, o si compran Su favor, sino simplemente si le “buscan”. Quienes ya conocen al Señor deben seguir buscando Su rostro por medio de la oración, del servicio diligente, y de la santa gratitud: a esos Él no rehusará Su favor ni Su comunión. Aquellos que todavía no le han conocido para descanso de sus almas, deben comenzar de inmediato a buscarlo, y no deben cesar de hacerlo hasta que lo encuentren como su Salvador, su Amigo, su Padre, y su Dios.

¡Cuán grande garantía ofrece esta promesa al que le busca! “El que busca, halla.” Tú, sí, tú, si buscas a tu Dios, le encontrarás. Cuando le encuentres, habrás encontrado vida, perdón, santificación, preservación, y gloria. ¿No querrás buscar, y seguir buscando, puesto que no buscarías en vano?

Querido amigo, busca al Señor de inmediato. Este es el lugar, y ahora es el momento. Dobla esa rodilla; sí, inclina esa cerviz todavía más rebelde, y clama a Dios, al Dios vivo. En el nombre de Jesús, busca la purificación y la justificación. No serás rechazado. Aquí tenemos el testimonio de David a su hijo Salomón, y es también el testimonio personal de este escritor al lector. Créelo, y actúa de conformidad, por Cristo nuestro Señor.

 La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13.

16 de Agosto

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13.

a1Aquí está la vía para la obtención de misericordia para un pecador culpable y arrepentido. Debe abandonar el hábito de encubrir el pecado. Esto es intentado por medio de la falsedad, que niega el pecado; por medio de la hipocresía, que lo oculta; por medio de la jactancia, que lo justifica; y por medio de una profesión ruidosa, que procura compensar el pecado.

La responsabilidad del pecador consiste en confesar y abandonar. Las dos cosas han de ir juntas. La confesión ha de ser hecha honestamente al propio Señor; y debe incluir el reconocimiento de la culpa, el sentido de su mal, y su aborrecimiento. No debemos echarle la culpa a los demás, ni culpar a las circunstancias, ni argumentar debilidad natural. Debemos confesarlo todo y confesarnos culpables de la acusación. No puede haber misericordia mientras no se hubiere hecho esto.

Además, hemos de abandonar el mal: habiendo reconocido nuestra falta, hemos de repudiar cualquier intento presente y futuro de persistir en ella. No podemos seguir siendo rebeldes y, sin embargo, morar junto a la Majestad del Rey.

El hábito del pecado ha de ser abandonado, conjuntamente con los lugares, compañeros, ocupaciones y libros que nos pudieran conducir al descarrío. No por la confesión, no por la reforma, sino en conexión con ellas, encontramos el perdón por la fe en la sangre de Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román   

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13.

16 de Agosto

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13.

a1Aquí está la vía para la obtención de misericordia para un pecador culpable y arrepentido. Debe abandonar el hábito de encubrir el pecado. Esto es intentado por medio de la falsedad, que niega el pecado; por medio de la hipocresía, que lo oculta; por medio de la jactancia, que lo justifica; y por medio de una profesión ruidosa, que procura compensar el pecado.

La responsabilidad del pecador consiste en confesar y abandonar. Las dos cosas han de ir juntas. La confesión ha de ser hecha honestamente al propio Señor; y debe incluir el reconocimiento de la culpa, el sentido de su mal, y su aborrecimiento. No debemos echarle la culpa a los demás, ni culpar a las circunstancias, ni argumentar debilidad natural. Debemos confesarlo todo y confesarnos culpables de la acusación. No puede haber misericordia mientras no se hubiere hecho esto.

Además, hemos de abandonar el mal: habiendo reconocido nuestra falta, hemos de repudiar cualquier intento presente y futuro de persistir en ella. No podemos seguir siendo rebeldes y, sin embargo, morar junto a la Majestad del Rey.

El hábito del pecado ha de ser abandonado, conjuntamente con los lugares, compañeros, ocupaciones y libros que nos pudieran conducir al descarrío. No por la confesión, no por la reforma, sino en conexión con ellas, encontramos el perdón por la fe en la sangre de Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13.

15 de Agosto

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13.

a1No todo creyente ha aprendido a orar todavía en el nombre de Cristo. Pedir, no únicamente por medio de Él, sino en Su nombre, como autorizado por Él, es un orden excelso de oración. No nos atreveríamos a pedir algunas cosas en ese bendito nombre, pues sería una vil profanación de Su nombre; pero cuando la petición es tan claramente recta que nos atrevemos a hacerla en el nombre de Jesús, entonces debe ser concedida.
La oración que es para la gloria del Padre por medio del Hijo tendrá mayor seguridad de ser exitosa. Glorifica Su verdad, Su fidelidad, Su poder, Su gracia. La respuesta a la oración, cuando es ofrecida en el nombre de Jesús, revela el amor del Padre por Él, y la honra que ha puesto sobre Él. La gloria de Jesús y la gloria del Padre están tan ligadas, que la gracia que magnifica a la una, magnifica a la otra. El canal se torna famoso por medio de la plenitud de la fuente, y la fuente es honrada por medio del canal por el cual fluye. Si la respuesta a nuestras oraciones deshonrara a nuestro Señor, no oraríamos; pero como en esto, Él es glorificado, oraremos sin cesar en ese amado nombre en el que Dios y Su pueblo tienen una comunión de deleite.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.” 1 Reyes 11:39.

14 de Agosto

“Y yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.” 1 Reyes 11:39.

a1En la familia de la gracia hay disciplina, y esa disciplina es lo suficientemente severa para que pecar sea algo malo y amargo. Salomón, desviado por sus esposas extranjeras, se había erigido otros dioses, y había provocado gravemente al Dios de su padre; por tanto, diez porciones de las doce que constituían su reino le fueron arrancadas, y fueron establecidas como un estado rival. Esta fue una dolorosa aflicción para la casa de David, que sobrevino sobre esa dinastía claramente proveniente de la mano de Dios, como resultado de la conducta impía. El Señor castigará a Sus más amados siervos si se apartan de la plena obediencia a Sus leyes: quizás en este preciso momento tal castigo esté sobre nosotros. Clamemos humildemente: “Oh Señor, hazme entender por qué contiendes conmigo.”
¡Cuán preciosa es esa cláusula salvadora: “mas no para siempre”! El castigo del pecado es eterno, pero la disciplina paternal por el pecado en un hijo de Dios, no es sino por un tiempo. La enfermedad, la pobreza, la depresión de espíritu, pasarán cuando hubieren rendido el pretendido efecto. Recuerden que no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. La vara puede hacer que nos dolamos, pero la espada no hará que muramos. Nuestro dolor presente tiene el propósito de conducirnos al arrepentimiento, para que no seamos destruidos con los malvados.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.