¿PUEDE EL PANTEÍSMO DE LA NUEV A ERA EXPLICAR LA EXISTENCIA DE LA MALDAD?

Autor: Ronald Rhodes

¿PUEDE EL PANTEÍSMO DE LA NUEV A ERA EXPLICAR LA EXISTENCIA DE LA MALDAD?

a1Tengo un amigo, Jim, que ha leído algunos de mis libros sobre apologética y el movimiento de la Nueva Era. Un día se vio aquejado por una enfermedad física concreta y fue a ver a un doctor que le habían recomendado. Irían por la mitad del examen cuando, Jim, comenzó a sospechar que el médico podría ser un promotor de la medicina de la Nueva Era. El, que no se caracteriza por andarse con vueltas, le dijo: «¿Usted es dios?», a lo que el médico le respondió con entusiasmo: «Por supuesto, y usted también y todo el mundo». Jim salió del consultorio más rápido que un rayo.

El panteísmo es el punto de vista que propugna que Dios es todo y todo es Dios. La palabra panteísmo deriva de dos palabras griegas: pan («todo») y theos («Dios»). El panteísmo considera que la realidad está permeada por la divinidad. El dios del panteísmo de la Nueva Era es una «cosa» impersonal y amoral opuesta al «ser» personal y moral del cristianismo. Según esta perspectiva, la distinción entre el creador y la creación se desdibuja completamente.

Si es cierto que «todo es uno» y que «todo es Dios», como sostiene la visión del mundo de la Nueva Era, la distinción entre el bien y el mal, al final, desaparece. David Spangler, promotor de las ideas de la Nueva Era, afirma que la ética de su creencia «no se basa en … la dualidad de los conceptos del “bien” y el “mal”». No hay un mal moral absoluto ni un bien moral absoluto. Todo es relativo. Por supuesto, hace mucho tiempo que los filósofos han señalado la debilidad filosófica de dicho punto de vista, porque es lo mismo que decir que la única verdad absoluta es que no hay absolutos.

Cuando una persona afiliada a las ideas de la Nueva Era me dice que no hay absolutos, siempre le pregunto si está absolutamente seguro de ésto.

Uno de los principales problemas de la cosmovisión panteísta de la Nueva Era es que no explica adecuadamente la existencia de la realidad de la maldad en el mundo. Si Dios es la esencia de todas las formas de vida de la creación es necesario concluir que tanto el bien como la maldad tienensu origen en la misma esencia (Dios). En otras palabras, las manifestaciones de la maldad como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Hitler, los asesinatos, el cáncer, o las violaciones, son una parte de Dios.

La Biblia, en cambio, enseña que Dios es Bueno y no malo (1 Crónicas 16:34; Salmo 118:29: 136:1; 145:8~9; Mateo 19:17). El Dios de la Biblia es luz y «en él no hay ninguna oscuridad» (1 Juan 1:5; cf. Habacuc 1:13; Mateo 5:48). Es particularmente convincente el argumento en griego, que literalmente se traduciría: «Y en él no hay ninguna oscuridad, absolutamente ninguna». Juan no lo podría haber expresado con más fuerza.

Tuve la oportunidad de conversar con el ex gurú Rabi Maharaj, que se explayaba sobre la insatisfacción ética que le producía una cosmovisión monástica, panteística, especialmente en lo pertinente al problema de la maldad.

«Cada vez estaba más convencido que Dios, como Creador, distinto y separado del universo que había creado, se oponía al concepto hindú que Dios era todo, de que el creador y la creación eran una y la misma cosa. Si solo había una realidad, entonces (Dios) era el mal además del bien, tanto la muerte como la vida, el odio como el amor. Eso hacía que nada tuviera sentido, la vida era un absurdo. No era fácil mantener la cordura y la idea de que el bien y el mal, el amor y el odio, la vida y la muerte, eran una sola Realidad».

Rabi optó por la única salida lógica que tenía: ¡se hizo cristiano!

 

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Consigue amigos que te ayuden

Septiembre 30

Consigue amigos que te ayuden

Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:20–22

Huye, pues, de las pasiones juveniles. 2 Timoteo 2:22

a1Tú y tus amigos notan al chico nuevo en la reunión juvenil semanal. Pero nadie se le acerca para saludarlo. Lo que hacen es quedarse en grupo al otro lado del salón, ignorándolo. Te remuerde un poquitito la conciencia, la que te dice que te acerques y le hables, pero no te cuesta ningún trabajo descartar esa idea.
¿Cuál de los siguientes pensamientos te pueden impedir ser amistoso?

 

☐ Se las puede arreglar solo. Como tuve que hacerlo yo cuando empecé a venir.
☐ Soy una chica. Los que deberían hablar con él son los muchachos.
☐ Soy un muchacho. Las que deberían hablar con él son las chicas.
☐ Parece un nene de mamá.
☐ Yo no lo invité. No es asunto mío. Es asunto del que lo invitó.

Di la verdad: Un par de estas excusas son dudosas. La mayoría son pésimas.

Es muy posible que después de este episodio de pura antipatía tendrás más remordimientos. Camino a casa te sentirás mal por un rato porque el chico nuevo no pudo integrar tu círculo. Quizá era un hermano creyente que realmente necesitaba un amigo esa noche. O quizá era un chico que no conoce a Jesús, y ahora ustedes los creyentes lo enfriaron completamente.

Lo que necesitabas era un empujoncito en la dirección correcta en el momento preciso. Ahora es demasiado tarde.

Tema para comentar: ¿Cómo te hubiera podido ayudar en esa situación un amigo decidido a hacer lo bueno?

La Biblia nos cuenta del tipo de amigos que pueden ayudar. Los puedes llamar “amigos estilo 2 Timoteo 2:22”. Los amigos identificados al final de este versículo ayudan a dejar el mal (huye de él) y a correr tras los bueno (busca y sigue buscando amigos que reflejen el buen carácter de Dios). ¿No te parece que sería mucho más divertido escoger lo bueno con amigos a tu alrededor que te ayuden?

Si estás buscando ayuda para vivir como un creyente, entonces los amigos estilo 2 Timoteo 2:22 son los amigos con que puedes contar para que te impulsen en la dirección correcta. Ellos te ayudarán a demostrar las actitudes y acciones que Dios dice que son las mejores. Tú eres el que tiene que tomar tus propias decisiones, ¡pero los buenos amigos te pueden ayudar a tomar decisiones correctas!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera te pueden ayudar día a día los amigos estilo 2 Timoteo 2:22? ¿Cuentas con amigos que te ayudan a tomar buenas decisiones, incluyendo las decisiones relacionadas con más amigos? Si no, ¿cómo podrías conseguirte algunos?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a escoger amigos que nos acerquen más a ti. Queremos amigos que nos ayuden a hacer lo bueno.

PARA HACER
Dedica hoy tiempo para estar con tus amigos estilo 2 Timoteo 2:22. ¡O traza planes para conseguirte algunos!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿ES LA MALDAD SOLO UNA ILUSIÓN?

Autor: Ronald Rhodes

¿ES LA MALDAD SOLO UNA ILUSIÓN?

a1Algunas personas, en particular las afiliadas a las ciencias mentales, arguyen que el mal es una ilusión. Mary Baker Eddy, fundadora de la Ciencia Cristiana, argumentaba que la materia, el mal, la enfermedad y la muerte no tienen realidad y que son ilusiones de la mente mortal. Dentro de la Corriente Unitaria del Cristianismo, Emily Cady, escribió de modo similar: «El mal no existe… El dolor, la enfermedad, la pobreza, la vejez, y la muerte no son reales, y no tienen poder sobre mí» Ernest Holmes, fundador de la Ciencia Religiosa, escribió: «Todo el mal aparente es resultado de la ignorancia, y desaparecerá de tal grado que nadie más pensará en este, ni creerá en este, ni lo sufrirá».

Si el mal no es más que una ilusión, sin embargo, ¿por qué combatirlo? Aunque Mary Baker Eddy sostenía que el sufrimiento de la enfermedad corporal y la muerte no eran más que ilusiones, es un hecho histórico que, en los últimos años de su vida, estuvo bajo atención médica, recibió inyecciones de morfina para aliviarle el dolor, usó lentes, tuvo extracciones de dientes, y al final murió, «retractándose» de todo lo que había profesado creer y enseñar.

Cuando las personas dicen que el mal es una ilusión, creo que tengo derecho a preguntarles si de noche cierran con llave las puertas de sus hogares. (Si lo hacen, les pregunto por qué). ¿Dejan acaso las llaves dentro de sus autos cuando lo estacionan en la avenida principal del centro? (Si no lo hacen, ¿por qué?). ¿Se abrochan los cinturones de seguridad cuando viajan en auto? (¿Por qué?). ¿Van al dentista? (¿Por qué? ¿No quedamos en que el dolor de muelas era una ilusión?). ¿Le colocan chalecos salvavidas a sus hijos pequeños cuando se bañan en la playa? (¿Por qué?). ¿Les advierten a sus hijos pequeños que no se acerquen demasiado al fuego cuando hacen un asado al aire libre? (¿Por qué?). ¿Apoyan las leyes contra los pederastas? (¿Por qué?). Si el mal no es más que una ilusión, estas acciones serían completamente inne- cesarias y nadie tendría de qué preocuparse.

Explicar la maldad aduciendo que no es más que una ilusión es contraria a toda experiencia humana y lógica. Limitarse a negar la existencia del mal no elimina su realidad. Esta explicación del mal es en sí la peor de las ideas ilusorias. Jesús, sin duda, creía en la realidad del mal. En la oración del Padre Nuestro, no dijo que oráramos: «Líbranos de la ilusión del mal», sino que nos enseñó a orar: «Líbranos del mal».

De aceptar el punto de vista de la Ciencia Cristiana que el mal es una ilusión, estaríamos negando nuestras propias experiencias sensoriales y personales. Vale la pena notar que las Escrituras a menudo nos exhortan a prestar atención a la experiencia empírica que nos aportan nuestros cinco sentidos. Frente a la duda de Tomás, Jesús le pidió que pusiera sus dedos en las cicatrices de los clavos para demostrarle que efectivamente había resucitado de entre los muertos (Juan 20:27). En Lucas 24:39, Jesús resucitado le dijo a sus seguidores: «Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven los tengo yo». En 1 Juan 1:1, leemos que Juan y los apóstoles hablaron de «lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida». Los mismos sentidos que nos permiten testificar con tanta convicción del Cristo resucitado, testifican de la rea~ lidad del mal en nuestro mundo, no solo a un puñado de personas, sino universalmente y en todas las edades.

 

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Una actitud de gratitud

Septiembre 29

Una actitud de gratitud

Lectura bíblica: Éxodo 20:17

No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás… cosa alguna que sea de tu prójimo. Éxodo 20:17

a1Carlos tiene una patineta de calidad profesional. Beatriz tiene un perro de pura raza. Yoli tiene su propia TV y su propio teléfono. Francisco tiene un sistema de sonido tan fuerte como para romper los vidrios de las casas a su alrededor. ¿Y Lito? Él lo quiere todo.

La crisis de querer lo que todos los demás tienen no es nueva. Ya en el tiempo cuando dio los Diez Mandamientos, Dios sabía muy bien lo que era ansiar cosas. De hecho, él pensó que tener que encarar los deseos era un tema bastante grande como para merecer su propio mandamiento. Es el décimo.

Los otros nueve mandamientos tienen que ver con acciones hacia Dios y el prójimo. El que tiene que ver con los deseos enfoca una actitud, las cosas que queremos.

En el décimo mandamiento, Dios nos dice que no “codiciemos”. Esta es una palabrita rara. Pero significa tener un gran deseo de poseer algo que pertenece a otra persona. Codiciar no es sólo que te guste algo. Es sufrir porque no lo tienes, y estar dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo.

Dios reconoció un montón de tipos de cosas que nos volverían locos de deseos, cosas que codiciaríamos. Listó casas y cónyuges ajenos, siervos y animales, y lo que todo lo incluye: “ni cosa alguna que sea de tu prójimo”.

Quizá no quieras la casa de un amigo. (O quizá sí, la que tiene una piscina). Pero tus amigos pueden tener muchas cosas más pequeñas que tú quieres. Y no importa si las cosas son de tu vecino de al lado o del señor millonario. Si te mueres de deseo de tener algo que no tienes, estás codiciando.

Existe un solo remedio para la codicia. Es el contentamiento. Es desarrollar una actitud de gratitud por lo que ya tienes, sea poco o mucho.
¿Te suena imposible? No lo es.

Escucha como Pablo se las arregló para ser feliz con lo que tenía. Escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad” (Filipenses 4:11, 12). Eso es contentamiento.

Tener muchas cosas puede o no ser la voluntad de Dios para ti. Pero ser agradecido siempre está dentro de los planes de Dios cuando perteneces a Cristo Jesús (ver 1 Tesalonicenses 5:18). ¿Tienes una actitud de gratitud?

PARA DIALOGAR
¿En qué ocasión han querido algo desesperadamente? ¿Cómo pueden alentarse mutuamente para no querer tanto?

PARA ORAR
Señor, queremos muchas cosas. Pero realmente queremos desear únicamente las cosas que tú quieres para nosotros, a tu manera y a tu tiempo.

PARA HACER
¡Prepara una lista de las cosas por las cuales estás agradecido! ¡Pégala donde la puedas ver!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿COMPRUEBA LA EXISTENCIA DE LA MALDAD QUE DIOS ES FINITO?

Autor: Ronald Rhodes

¿COMPRUEBA LA EXISTENCIA DE LA MALDAD QUE DIOS ES FINITO?

a1La idea de un Dios finito se popularizó a principios de la década de los ochenta cuando el rabino Harold Kushner, escribió el éxito de ventas When Bad Things Happen to Good People [Cuando le pasan cosas malas a la gente buena]. Al considerar la muerte prematura de su hijo, Kushner, llegó a la conclusión que Dios quiere que los justos tengan vidas felices pero que a veces no puede hacer que eso suceda. Hay algunas cosas que simplemente están fuera del control de Dios. Dios es Bueno, pero no es lo suficientemente Poderoso para hacer efectivo todo el bien que desearía. En resumidas cuentas, Dios es finito. Kushner, escribe: «Reconozco sus limitaciones. Dios está limitado por las leyes de la naturaleza y por la evolución de la naturaleza humana y la libertad moral de la persona». Se lamenta de que «incluso Dios tiene problemas para mantener a raya el caos y para limitar el daño que puede provocar la maldad».

La idea de un Dios finito implica un Dios que, debido a su finitud, solo puede ser un ser contingente que a su vez necesita una causa. Dicho Dios no es digno de nuestra adoración. Tampoco es digno de nuestra confianza, porque no hay ninguna garantía de que podrá derrotar el mal en el futuro.

La finitud no toma en consideración que los tiempos de Dios no son los tiempos humanos. Como señalamos anteriormente, el hecho de que él todavía¡no haya vencido al mal no significa que no lo eliminará en el futuro (2 Pedro 3:7,12; Apocalipsis 20:22). No estamos en el mejor de todos los mundos posibles, pero es la mejor manera de llegar al mejor de los mundos posibles.

Esta idea de finitud es contraria al testimonio bíblico de Dios. Las Escrituras nos presentan un Dios que es un ser Omnipotente. Dios tiene poder para hacer todo lo que quiera y hacer cumplir su voluntad. Cincuenta y seis veces las Escrituras declaran que Dios es Todopoderoso (p.ej. Apocalipsis 19:6). El poder de Dios es grande (Salmo 147:5), la grandeza de su poder es incomparable (2 Crónicas 20:6; Efesios 1:19-21). Nadie puede oponerse al poder y la mano de Dios (Daniel 4:35). Nadie puede desbaratar las acciones de Dios (Isaías 43:13), y nadie podrá impedir lo que haya determinado (Isaías 14:27). Para Dios nada es imposible (Mateo 19:26; Marcos 10:27; Lucas 1:37), y no hay nada difícil para él (Génesis 18:14; Jeremías 32:17, 27). El Todopoderoso reinará (Apocalipsis 19:6), y un día derrocará al mal.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Arrastrado en la cloaca

Septiembre 28

Arrastrado en la cloaca

Lectura bíblica: Santiago 1:12–16

Pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y seducido por su propia pasión. Santiago 1:14

a1—A mí me parece fascinante —dijo Betty en voz baja—. Quiero ver qué se siente cuando uno fuma.

Jazmín sabía que su prima Betty fumaba. El verano pasado, cuando se había quedado en la casa de Betty, ésta le mostró unos cigarrillos y encendió uno. Cuando Jazmín la amenazó con contarle a los padres de ella, y con no volver a pasar la noche en su casa, Betty prometió que no volvería a sacar los cigarrillos. Cumplió su promesa y Jazmín nunca le contó a su tía ni a su tío, ni a sus propios padres. Pero ahora Betty estaba hablando de fumar marihuana.

La curiosidad puede ser como un cocodrilo suelto en las cloacas de una gran ciudad. Ni te das cuenta que anda por allí. Pero de pronto se trepa por el drenaje, te toma del pescuezo y te arrastra hacia abajo al mundo oscuro y sucio donde vive. Y esta bestia no es producto de tu imaginación.

La curiosidad puede ser una bendición o un pesadilla. Hay un mundo entero de cosas buenas para despertar tu curiosidad. Puedes tener curiosidad por saber qué tal sería cierta profesión, y te pones a explorarla. Te preguntas cómo será ir navegar en balsa los rápidos de un río, y vas y pruebas.

Pero con frecuencia las cosas que más nos despiertan la curiosidad son las cosas que Dios dice que no debemos hacer. Dios dice que nos harían daño, pero no le creemos. Dios dice que están prohibidas, pero nos pasamos el tiempo imaginándonos lo que sería participar de esas cosas.

Es entonces que, de pronto, la curiosidad se convierte en tentación. Santiago explica cómo sucede: “Pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y seducido por su propia pasión. Luego esa pasión, después de haber concebido, da a luz el pecado; y el pecado, una vez llevado a cabo, engendra la muerte” (Santiago 1:14, 15). Tan seguro como dejar que un cocodrilo viva en las cloacas acabará con convertirte en la comida de un cocodrilo hambriento, dejar que los deseos equivocados aumenten te arrastrará a las profundidades del pecado.

Sigue estas dos sugerencias cuando notas que quieres hacer lo que no debes:

• Encara inmediatamente tu curiosidad. Si deseas algo inapropiado, háblale a Dios sobre el asunto antes de que ello tenga oportunidad de morderte.
• Rodéate de amigos que comparten tu escala de valores. Prométanse que se ayudarán a volver en sí cuando algún deseo los lleve a situaciones peligrosas.

Tu curiosidad es uno de los dones más grandes de Dios para ti. Pero tienes que mantenerte en guardia cuando tu curiosidad te provoca a desear cosas malas. ¡Dios tiene cosas mejores reservadas para ti!

PARA DIALOGAR
¿En qué sentido puede la curiosidad arrastrarte a lugares que no debes ir? ¿De qué manera puedes luchar contra eso?

PARA ORAR
Señor, queremos lo bueno. Enciende nuestro deseo de ti y de todo lo bueno.

PARA HACER
¿Con quién puedes hablar cuando la tentación de hacer lo malo se va haciendo más fuerte? Busca un amigo que te pueda ayudar a vigilar tu corazón.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿NO SERÍA MEJOR QUE DIOS ACABARA CON LA MALDAD DE UA VEZ POR TODAS?

Autor: Ronald Rhodes

Algunas soluciones inadecuadas al problema de la maldad.

¿NO SERÍA MEJOR QUE DIOS ACABARA CON LA MALDAD DE UA VEZ POR TODAS?

a1Algunos escépticos pueden verse tentados a postular que un Dios Todopoderoso no debería invertir toda la historia humana encargánose del problema de la maldad. No cabe duda que Dios podía liquidar la maldad en un instante, pero esta opción tendría implicaciones definitivas y funestas para todos nosotros. Como puntualizó Paul Little: «Si Dios acabara hoy mismo con la maldad, lo haría de manera concluyente. Su acción tendría que incluir nuestras mentiras e impurezas, nuestra falta de amor, nuestra incapacidad de hacer el bien. Supongamos que Dios decretara que, a partir de la medianoche, acabaría con la maldad en el universo, ¿quién de nosotros quedaría después de medianoche?

Aunque la solución final de Dios para el problema de la maldad está pendiente, como he argumentado, él ya ha tomado recaudos para que el mal no cunda caóticamente. En realidad, Dios nos ha dado gobiernos humanos para contrarrestar la ilegalidad (Romanos 13:1,7).

Estableció la iglesia para que fuera una luz en medio de la oscuridad, con el fin de fortalecer a su pueblo y aun para restringir, mediante el poder del Espíritu Santo, la propagación de la maldad en el mundo (p.ej. Hechos 16:5; 1 Timoteo 3:15).

En su Palabra, Dios nos ha provisto una norma moral para guiamos y conducirnos por el camino de rectitud (Salmo 119).

Nos ha dado el núcleo de la familia para traer estabilidad a esta sociedad (p.ej. Proverbios 22:15; 23:13), ¡y muchísimo más!

 

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

A la basura con la basura

Septiembre 27

A la basura con la basura

Lectura bíblica: Filipenses 4:8

Todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

a1Boris, un tábano grande y negro, se estaba muriendo de hambre. Volaba ansioso alrededor de la casa pegándose contra los vidrios y buscando un agujero por donde meterse. Quería entrar para darse un banquetazo con las sobras y migas en la cocina. Pero la casa estaba toda cerrada y con llave, y el tábano hambriento se estaba desesperando.
Al dar otra vuelta alrededor de la casa, Boris vio el recipiente de la basura en el patio del fondo. Acercándose, casi se desmaya de alegría. En el pasto, al lado del recipiente, había un pedazo grande de mortadela mohosa que alguien había tirado. Boris se fue en picada aterrizando sobre el manjar y empezó a comerlo. Estaba delicioso, así que comió hasta hartarse. Aun cuando sentía que no le entraba más, seguía mastica que te mastica.

Cuando Boris intentó remontar vuelo, estaba demasiado hinchado para despegar. Aceleró las alas a su velocidad máxima, pero todavía estaba demasiado pesado para volar. Necesitaba algo que lo impulsara en el aire. Mirando alrededor del patio vio una cortadora de césped. Arrastrándose pesadamente llegó hasta la cortadora y empezó a trepar la rueda hasta el motor, luego por el largo brazo hasta el mango. Pensó: Ahora puedo saltar y las alas pueden hacerse cargo y llevarme volando a casa.

Otra vez Boris aceleró sus alas a toda marcha y dio un paso adelante al vacío. Todavía estaba demasiado pesado así que cayó como un bólido estrellándose contra el cemento. El pensamiento final de Boris fue: es desastroso querer volar cuando uno se ha llenado de basura.

¡Pobre Boris!

El pobre Boris es prueba de que nada bueno resulta de llenarnos de basura.

Eso se aplica especialmente a la basura que puedes sentirte tentado a poner en tu cabeza.

No está mal mirar televisión, escuchar música o mirar videocintas. Pero Dios quiere que tengas discernimiento en cuanto a lo que los medios quieren meterte en la cabeza. Éstos sirven mucha basura en los programas de TV, las videocintas y la música popular en nuestra cultura. Y, como Boris, los que se alimentan de basura al final se estrellan.

Tú sabes qué medios son tan perjudiciales para tu mente como lo son una mortadela podrida o un pan mohoso para tu estómago. Nunca se te ocurriría comer un plato de basura, entonces ¡piensa qué importante es ser cuidadoso con lo que miras y escuchas!

PARA DIALOGAR
¿Qué estás poniendo en tu cabeza estos días? ¿Es bueno para ti?

PARA ORAR
Señor, danos tu sabiduría al pensar en los medios que consumimos. Ayúdanos a vigilar nuestra mente.

PARA HACER
¿Te hace falta cambiar el tipo de medio que consumes? ¡Decídete hoy!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿QUÉ PROPÓSITO TIENE DIOS AL PERMITIR LA MALDAD?

Autor: Ronald Rhodes

¿QUÉ PROPÓSITO TIENE DIOS AL PERMITIR LA MALDAD?

a1A Dios no le sorprende que el ser humano se aproveche del libre albedrío que le dio y lo desobedezca. C.S. Lewis sugiere que Dios, en su omnisciencia, «vio que de un mundo de criaturas libres, aunque hubieran caído, podría hacer surgir … una felicidad más profunda y un esplendor más radiante que nunca hubiera sido posible en un mundo de autómatas». O, como bien puntualiza Geisler, el que cree en Dios no tiene que alegar que nuestro mundo presente sea el mejor de los mundos posibles, sino que es el mejor camino hacia el mejor mundo posible:

«Si Dios ha de preservar la libertad y derrotar a la maldad, esta sería la mejor manera de hacerlo. La libertad se preserva en la medida de que cada persona determine libremente su destino. La maldad se vence en tanto que quienes rechazan a Dios son apartados de los demás, las decisiones de cada persona se convierten en permanentes. Quienes eligen a Dios serán confirmados y el pecado dejará de ser. Quienes rechazan a Dios están en cuarentena eterna y no podrán trastocar el mundo perfecto que se ha instaurado. Se habrá logrado el propósito final de un mundo perfecto con criaturas libres, si bien la manera de llegar a ese estado requerirá que aquellos que abusan de su libertad sean expulsados».

Un factor importante y crítico implícito en la sugerencia de que este no es el mejor de los mundos posibles pero es el mejor camino hacia el mejor de los mundos posibles es que Dios todavía no ha acabado su obra. Con demasiada frecuencia la gente cae en la trampa de creer que, como Dios todavía no ha acabado con la maldad, no está haciendo nada en absoluto. Mi viejo colega, Walter Martin, solía decir: «Ya leí el último capítulo del libro, y ¡ganamos!». Un día no habrá más maldad. El que la maldad todavía no haya sido liquidada no significa que jamás lo será.

En vista de estos factores, la existencia de la maldad en el mundo es compatible con la existencia de un Dios que es absolutamente Bueno y Todopoderoso. Podemos resumir los hechos de la siguiente manera:

1. Si Dios es absolutamente Bueno, vencerá a la maldad.
2. Si Dios es Todopoderoso, puede vencer a la maldad.
3. La maldad todavía no ha sido derrotada.
4. Por lo tanto, Dios puede y un día vencerá a la maldad.

Un día, en el futuro, Cristo regresará, despojará a los malvados de su poder, y todos los hombres y las mujeres deberán rendir cuentas de lo que hicieron durante su estadía en la Tierra (cf. Mateo 25 :31-46; Apocalipsis 20: 11-15). La justicia al fin prevalecerá. Quienes lleguen a la eternidad, sin haber confiado en Jesucristo para su salvación, entenderán lo bien que Dios se encargó del problema de la maldad.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

No mientas

Septiembre 26

No mientas

Lectura bíblica: Efesios 4:25

Por lo tanto, habiendo dejado la mentira, hablad la verdad cada uno con su prójimo. Efesios 4:25

a1Antonio estaba confundido. Creía que Julio y yo éramos amigos, pensaba. Si no quiere jugar, debiera decírmelo. Es la cuarta vez que me dice que falleció su tía Beatriz y que tiene que ir a su entierro.

Tema para comentar: ¿Tienes amigos que presentan excusas en lugar de decirte la verdad? ¿O que dicen mentiritas para esquivarse de hacer lo que no quieren hacer?
Julio podía haberle dicho a Antonio: “No tengo ganas de jugar”. O podría haber hablado sinceramente y decirle: “Prefiero no jugar porque siempre desordenas mi cuarto y después no ordenas nada, y no me gusta tener líos con mi mamá”. O podía haber sido absolutamente directo y decir: “Mira, la última vez que viniste atropellaste a mi perro con tu bici y pusiste tan nervioso a mi gato que se le cayó el pelo a los cinco minutos que te fuiste. ¡No me llames más!”.

Quizá puedas identificarte con Julio. Si tienes un amigo como Antonio, quizá te preguntes si no está bien decir alguna vez una mentirita. Pero eso sería igual que preguntar: “¿Qué tiene de malo si alguna vez pongo la mano en el fuego?” o “¿Qué tiene de malo si alguna vez me pongo en las vías cuando viene un tren a toda velocidad?” o “¿Qué tiene de malo comerme alguna vez el veneno para las ratas?”.

Decir la verdad es una de esas cosas absolutas, que siempre es correcto hacer. Es así porque Dios siempre dice la verdad. Nunca es correcto ni bueno mentir. Ni siquiera alguna vez. Ni siquiera un poquito.

A veces puede ser difícil decir la verdad. Pero hacer lo bueno es siempre bueno, aunque no sea siempre fácil.

A la larga, vivir de la manera que quiere Dios es mejor para ti y para todos. Aunque no lo creas, los que te rodean quieren que seas veraz con ellos. Si dices la verdad aun cuando te resulte difícil, los demás se quedarán admirados. Tus amigos, compañeros de escuela, familiares y vecinos creerán lo que dices.

Seguro, habrá ocasiones en que tendrás que decir: “No puedo contestar eso”, o “Prefiero no decirlo”. O quizá tengas que decirle a alguien simplemente: “Gracias por el regalo” sin decirle que no te gusta el color. Hazte la regla personal de siempre decir la verdad, pero decirla con amor (ver Efesios 4:15). Es muy probable que tu dedicación a decir la verdad motivará a otros a tu alrededor a ser también veraces.

PARA DIALOGAR
¿Qué tal te va como chico veraz? ¿De qué manera puedes ser honesto y amable al mismo tiempo?

PARA ORAR
Señor, tú eres siempre completamente honesto con nosotros, pero eres también completamente amable. Ayúdanos a hablar tan sabiamente como hablas tú.

PARA HACER:
Quizá te sientas perdido en una telaraña de mentiras que has estado diciendo por mucho tiempo. ¡Hoy puedes empezar a ser veraz!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.