«¿Porqué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?»

¿Porqué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?»

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a1¿Porqué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a finales del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas tienen a mucha gente cuestionando la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios” mientras que no se le da “crédito” a Dios por años, décadas, o aún siglos de un clima benéfico. Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1) La mayoría de los desastres naturales son el resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino.

La Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Podría Dios prevenir los desastres naturales? ¡Absolutamente! ¿Algunas veces influencia Dios el clima? Si, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Si, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente pueden ser descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿Es cada desastre natural un castigo de Dios? Absolutamente no.

De forma muy parecida a la que Dios permite que la gente mala cometa actos malvados, Dios permite que la tierra demuestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en el pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales. Lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225,000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es esto… ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos, que ocurren durante el proceso de desastres naturales –evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas reevalúen sus prioridades en la vida. Cientos de millones de dólares en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar – y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, traer grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).

http://www.gotquestions.org/Espanol/Dios-desastres-naturales.html

Orientación para maestros de niños preescolares

La formación espiritual del niño

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Betty S. de Constance

Parte 3

Una metodología práctica para la enseñanza bíblica de los niños

Capítulo 14

Orientación para maestros de niños preescolares

a1Es mi observación que una de las áreas más olvidadas de la educación cristiana en las iglesias evangélicas de América Latina es la que corresponde a la enseñanza espiritual del niño preescolar. Esta indiferencia se demuestra en los lugares generalmente designados como “aulas” para ellos: la cocina de la iglesia, un pasillo con acceso a oficinas o baños públicos, detrás de algún biombo en un rincón del templo o un cuarto utilizado como lugar de almacenamiento pero donde se le encuentra un lugar estrecho e incómodo para la clase de estos niñitos.

Es curioso observar las diversas maneras que tienen los adultos de tratar a los preescolares. Hay quienes los miran aprehensivamente por no saber qué hacer con ellos. Otros están convencidos de que lo más importante es mantenerlos fuera de las reuniones generales en algún lugar donde “no molestan”. Hay otros que los tratan como objetos de diversión llenándolos de caramelos y riéndose por las cosas graciosas que dicen. Son los menos aquellos que los consideran como individuos hechos a la imagen de Dios y merecedores del mismo respeto y consideración que reciben los adultos. Entre aquellos pocos hay personas que, gracias a Dios, responden al llamado de ser sus maestros. Al ir tratando con estas pequeñas vidas, estos maestros van descubriendo el privilegio incalculable de guiar a estos niños en sus primeros aprendizajes acerca de Dios. A estas personas que saben brindarles amor, aceptación y respeto, así como lo manifestó Cristo en su trato con todos los niños, se les concede el deleite de observar sus etapas fascinantes de desarrollo y su asombrosa capacidad de aprender.

En este capítulo quiero dar una orientación general para las personas que trabajan con esta edad. Es una orientación relacionada con los materiales VIVIR LA BIBLIA, de la editorial Publicaciones Alianza, que tiene una línea de libros específicamente escritos para la edad preescolar. Estos libros han sido diseñados tomando en cuenta las características y las necesidades muy particulares del niño de tres a cinco años. Es posible que la maestra que use correctamente estos materiales tendrá que ir modificando su filosofía de enseñanza con relación al preescolar, para ir aprendiendo una nueva metodología y adoptando técnicas que antes no formaban parte de su enseñanza habitual. Aunque es cierto que en el comienzo todo cambio es incómodo y problemático, la modificación de formas de enseñanza para con esta edad traerá recompensas a medida que los niños van respondiendo al Señor mediante las vías naturales que Dios mismo puso en su pequeña persona.

Elementos que afectan el aprendizaje del niño preescolar

Un elemento que la maestra debe tener presente siempre es que estos niños aprenden por medio de sus sentidos. Necesitan ver, oír y tocar. Su necesidad de explorar y descubrir es fundamental y no puede dejar de ser así. Esto hace que él esté aprendiendo siempre y no solamente cuando se le esté tratando de enseñar algo. Por ejemplo, aprende por todos los elementos que forman su medio ambiente. Entonces, si está incómodo en el lugar donde se desarrolla su clase, querrá escaparse por más esfuerzo y buena voluntad que ponga la maestra en captar su interés. ¿En qué forma se puede sentir incómodo? Para empezar, si el lugar donde le hablan de Dios y que le dicen ser “la casa de Dios” es casi como una celda por lo estrecho y feo que es, con paredes manchadas y donde las únicas sillas que hay son grandes y que le cortan la circulación de las piernas, el niño pensará que ir a “la casa de Dios” es incómodo y que él allí no es importante. Pero si hay un aula bien acondicionada donde se encuentra con experiencias agradables que le permiten usar sus sentidos, moverse, hablar, cantar, jugar y participar en muchas actividades, asociará todo ese ambiente de estímulo y felicidad con “la casa de Dios”. Entonces sus primeras experiencias espirituales serán positivas y agradables.

Lecciones que enfatizan actividades

También la maestra debe tener presente las características propias del niño preescolar al desarrollar la lección. En esta edad no es tan importante la adquisición de conocimientos intelectuales, sino más bien las experiencias vividas. Las lecciones se deben estructurar con muchas actividades que respondan a las necesidades de los niños. La lección entera es un vehículo de enseñanza que provee una serie de experiencias dirigidas hacia el desarrollo espiritual del niño. Para enfatizarlo en otra forma, la maestra evalúa la lección viendo si los pequeños alumnos han podido disfrutar de la gran mayoría de las actividades y no si ella ha podido terminar con todas las actividades que la lección ha sugerido. En los materiales VIVIR LA BIBLIA hay ocasiones cuando una actividad dura apenas unos minutos. Hay otras cuando la actividad puede ocupar casi todo el tiempo de la clase. Durante la clase la maestra debe tener la flexibilidad de guiarse por el interés que demuestran los niños a las diferentes actividades. Esto se mide por si los niños se aburren enseguida o si quieren seguir repitiendo la actividad. Mientras están participando con entusiasmo y agrado, la maestra puede estar segura de que están aprendiendo. Ese aprendizaje puede mostrarse nada más que por una sensación de alegría y bienestar al estar ellos unidos haciendo algo agradable en la “casa de Dios”. El aprendizaje también puede medirse al reconocer que los niños vienen con agrado a la clase con deseos de participar en las actividades. El entusiasmo que demuestra el niño puede responder a que se siente aceptado porque percibe el amor que le demuestra su maestra. Las lecciones, entonces, iniciarán las primeras experiencias de niño en la formación de actitudes correctas con relación a Dios, la iglesia y el compañerismo cristiano. No debemos desestimar su gran importancia.

La importancia de los objetivos

Cada lección para preescolares empieza con la especificación de los objetivos para esa lección. Los objetivos vienen a ser como un semillero desde el cual brotan todas las actividades de la lección. Se pueden visualizar de la siguiente manera:

El gráfico ilustra el conjunto de actividades que componen la hora de clase. Los objetivos son el punto céntrico de la lección porque definen las metas que se quieren lograr a través del desarrollo de la clase. Supongamos que el objetivo de una clase fuese: “Que el niño sienta gratitud a Dios por sus ojos.” Para alcanzar esa meta, la lección tendrá tres o cuatro actividades que le brindan al niño la posibilidad de reconocer y gozar de su vista. Pero será por el conjunto de las actividades y el énfasis repetido en cada una que finalmente se logrará en el niño la actitud de agradecimiento a Dios por sus ojos. Por eso vuelvo a decir que la lección tiene como finalidad ser más que una herramienta de enseñanza para la maestra. La lección es la puerta que abre para el niño varias experiencias que le proporcionarán nuevos entendimientos y actitudes.

El propósito primordial de las lecciones es que el niño disfrute del proceso de su aprendizaje espiritual. Para asegurar esto, la maestra no debe sentirse apurada por terminar cierta cantidad de actividades dentro de la hora de clase. En los materiales VLB sugerimos que cada lección sea enseñada en dos domingos, si es necesario, para dar todo el tiempo posible para repetir las actividades, porque los niños de esta edad aprenden mejor por la repetición. Para los maestros que quieren organizar así el programa de enseñanza, en la introducción de cada manual se encuentra un plan detallado explicando cómo enseñar las lecciones en dos partes.

La prioridad de las actividades

Al iniciar la preparación de una nueva lección, la maestra debe comenzar leyendo el pasaje identificado en el manual como Base bíblica. Luego debe familiarizarse bien con los objetivos en sus tres enfoques. Los objetivos establecen las metas que se persiguen en cuanto a lo que uno quiere que el niño aprenda. Luego se deben seguir leyendo todas las partes de la lección hasta el final para conocer todo su contenido y, si se quiere, sustituir una actividad por otra.

En muchas de las actividades de motivación y aplicación hay ciertos elementos que demandan una preparación previa. Es decir, las actividades sugeridas requieren tener ciertos elementos a mano cuando se da la clase o preparar previamente algo que se necesitará en el desarrollo de la misma. Si se hace esto como corresponde, la maestra se encontrará llevando a la clase muchos artículos diferentes. Se puede decir que la maestra eficaz es la que siempre llega a la iglesia “cargada” de cosas: bolsas, papeles, cajas, lápices, crayones, cola de pegar, tijeras, etcétera., que son los elementos necesarios para desarrollar las actividades en forma correcta. Si uno reconoce que la enseñanza eficaz requiere esto, lo hará con buen gusto.

La importancia del diálogo

El mundo del niño preescolar está definido y limitado por lo que él puede entender. Por eso es sumamente importante que el maestro fomente un diálogo activo con él para hacerle preguntas y escuchar sus respuestas. En los materiales VIVIR LA BIBLIA la maestra va a encontrar frecuentemente la palabra “decir”. Es importante que la maestra repase con cuidado todas estas partes porque sugieren el diálogo sencillo que la maestra puede usar con los niños para dirigir su atención hacia la actividad que se está por realizar. Recuerde que el vocabulario limitado del niño preescolar hace que muchos de los conceptos nuevos que se le presentan verbalmente sean interpretados en forma distorsionada. Por lo general la maestra no se da cuenta de que los niños, o por lo menos algunos de ellos, han interpretado incorrectamente lo que dijo. La maestra podrá percibir sus errores y corregirlos únicamente si escucha con paciencia y mucho discernimiento los comentarios de los niños. Por eso vuelvo a insistir que uno de los principios fundamentales en la enseñanza de los preescolares es la necesidad de que la maestra escuche y dialogue con ellos constantemente.

En una ocasión una maestra había contado la historia de la alimentación de los cinco mil, haciendo mención en varias oportunidades de “Jesús, el Hijo de Dios”. Su narración fue acompañada de una serie de láminas. Cuando terminó el relato, un niño de cinco años quiso volver a mirar las láminas.

—¡Quiero ver al Hijo de Dios! —dijo, acercándose. La maestra le mostró la figura de Jesús.

—¡No! —exclamó insistente el niño—. ¡Quiero ver al hijo de Dios!

La maestra dialogó un poco con él para tratar de entender lo que buscaba.

—Quiero ver al hijo —insistió el niño—. Debe ser chiquito como yo, porque yo soy hijo de Eugenio.

Aclarado el asunto, la maestra pudo explicarle que Jesús había sido chiquito una vez pero que después creció y aun de grande seguía siendo el Hijo de Dios. Satisfecho, el niño se unió con los compañeros para la siguiente actividad. Gracias al paciente diálogo de la maestra con el niño, una pequeña piedra más había sido quitada del camino en la comprensión espiritual de un niño.

Aquí debo hacer algunas observaciones sobre las formas de hablar con los niños pequeños.

• La maestra debe aprender los nombres de los niños de su clase y usar sus nombres cuando está conversando con ellos.

• La maestra siempre debe mostrar respeto hacia los niños cuando está dialogando con ellos. Esto lo hace mirándolos a los ojos cuando conversa con ellos. Debe usar un tono de voz natural y no artificial, como se escucha a veces de parte de los animadores de programa de niños en la televisión. Tampoco no son sordos como para estarles gritando.

• La maestra debe hacer un esfuerzo consciente de conversar con todos sus alumnos. Es fácil ignorar al niño tímido o antipático. El niño de esta edad mide su valor como persona por el trato que recibe de los demás, especialmente por los adultos que forman parte de su vida. El problema es que no tiene la capacidad de hacerse querer por otros. Por lo general, el niño difícil está reaccionando al rechazo que siente de parte de las personas que componen su mundo. La maestra que es amable y cariñosa con todos sin excepción ayudará hasta a los niños antipáticos a sentirse mejor consigo mismos. A la vez, la maestra no debe darle más atención al niño problemático, tratando por ello de corregir su mala conducta. Ni tampoco debe forzar una relación afectiva con un niño que se muestra tímido y desconfiado, como para tratar de ganárselo. Lo importante es ser equitativo en el trato con todos, especialmente cuando se van acercando para hablar o para querer recibir la atención de la maestra.

• Nunca se debe hablar con otra persona adulta acerca de un niño estando él presente, y actuando como si no lo estuviera. No hay cosa que lo denigre tanto como eso, especialmente si el adulto está señalando sus defectos o criticando sus conductas. Si una madre empieza a hacerlo, la maestra debe mirarle a los ojos del niño y decir algo así: “Tu madre me está hablando de ti. ¿Le contamos lo bien que te portaste hoy en la clase?” A veces es necesario pedirle a los padres que no hagan críticas ni hablen de cosas negativas acerca de su hijo estando presente el niño.

• La maestra le hace un daño al niño si hace elogios de elementos sobre los cuales él no tiene ningún control, especialmente aspectos físicos. Por ejemplo, en vez de decir “¡Qué lindos ojos tienes!” se debe decir algo como “¡Qué linda sonrisa tienes! Me siento bien cuando te veo contento.” Nunca se debe llamar la atención a diferencias físicas de los niños. Uno hace el esfuerzo siempre de hacerles sentir de valor por lo que son y no por lo que tienen.

La importancia de los juegos

Las lecciones que afectan positivamente a la vida del niño preescolar han de incorporar diferentes tipos de juegos. Casi todas las lecciones en los materiales VIVIR LA BIBLIA contienen juegos. Para algunas maestras éstos pueden parecer como una pérdida de tiempo o una falta de seriedad en el estudio de la Biblia. A veces se piensa así sobre la base de las experiencias que uno mismo vivió en su niñez en la escuela dominical, donde las clases se llevaban a cabo en un contexto tradicional de bastante rigidez. Necesitamos cambiar criterios, sin embargo, para poder lograr nuestras metas. La forma de mejorar nuestra enseñanza es aprovechar la característica más sobresaliente del niño de esta edad, que es aprendizaje por actividad. Aprenden participando en el juego. La mayor parte de sus días la pasan en juegos inventados por ellos mismos. Más que ser una diversión, sus juegos son una forma de dar orden y significado a la multitud de estímulos que reciben diariamente. Por esta razón, la maestra ha de guiar a sus alumnos en muchos juegos, aquellos que están incluidos en las lecciones y otros que ella misma inventará.

El aprendizaje por las canciones

En las lecciones para preescolares, a veces la maestra encontrará que una de las actividades se hace sobre la base de la enseñaza de una canción. Es un hecho comprobado que uno de los elementos más duraderos en el aprendizaje del preescolar es el canto. El niño pequeño se olvida rápidamente de los textos que memoriza en la clase pero las canciones quedarán en su mente para siempre. Las canciones se utilizan para reforzar los conceptos de la clase. La maestra debe aprovechar las canciones para usarlas en momentos apropiados a través de toda la clase, no solamente en el tiempo fijado para aprenderlas y cantarlas. Por ejemplo, la maestra puede acercase a un niño que está trabajando enérgicamente con masa y cantarle suavemente en su oído: “Por mis manos lindas, Dios, gracias doy.” Luego le comenta el buen trabajo que está haciendo con sus manos. Con está acción se recalcan dos conceptos importantes: que Dios creó nuestras manos y que estamos agradecidos por ellas.

No se puede pasar por alto el efecto del canto en el manejo de una clase de preescolares. Muchas maestras comentan que es como un “toque mágico” para calmar el ambiente alborotado o menguar la energía desbordante que tienen los niños de esta edad.

La maestra puede confeccionar su propio cancionero, ilustrando las canciones con dibujos y figuras que ayudan al niño a recordar la letra. Estas canciones ilustradas se usan durante el tiempo de canto pero también sirven para que los niños las miren a su gusto a solas, tarareando la canción. Si los conceptos expresados en la canción son difíciles de ilustrar, es probable que sean conceptos demasiado abstractos como para que los niños los entiendan. Por eso, las canciones que forman parte de los manuales VLB han sido escritas y elegidas tomando en cuenta ese hecho. La meta de las canciones es poner en la boca del niño preescolar expresiones coherentes con su vocabulario y entendimiento.

Los niños aprenden fácilmente las canciones que se usan en los cultos habituales, pero existen muchísimos ejemplos graciosos de canciones mal entendidas por los niños preescolares. Un ejemplo clásico es el de la niña que cantaba con entusiasmo “Vine a lavar a Dios.” Nos reímos, pero tenemos que admitir que la culpa la tenemos nosotros por no darle una explicación clara de palabras abstractas que no entiende como, por ejemplo la palabra “alabar”.

Al introducir una nueva canción en la clase, la maestra debe hacer algunas cosas para que la canción tenga un significado desde el primer momento. Mientras los niños miran la ilustración de la canción, es fundamental dialogar sobre los conceptos expresados en las palabras y escuchar cualquier comentario que pueda surgir de ellos. Al enseñar la canción por primera vez, la maestra debe cantarla sola cinco o seis veces mientras señala los elementos ilustrados, sin esperar que los niños se unan con ella en el canto. La repetición es muy importante para que aprendan bien la canción. Si la canción tiene ademanes, esto ayudará a que los niños capten las palabras y el ritmo. Sin embargo, los niños de tres y cuatro años generalmente seguirán los ademanes sin cantar la letra, o cantarán únicamente la última palabra de cada compás. Los de cinco años tendrán más facilidad para unir las dos cosas.

Se puede hacer la repetición de la canción en formas divertidas. Por ejemplo:

—Esta vez la cantamos sentados en el piso… esta vez arrodillados… esta vez se paran los que tienen puesto algo rojo… esta vez cantamos caminando al ritmo de la música, etcétera.

Está demás decir que la maestra debe saber entonar correctamente la melodía de la canción. Si no tiene habilidad en el canto, debe buscar algún ayudante que sepa cantar bien. En los materiales VLB todas las canciones se encuentran en un casete (Canciones para niños preescolares), donde de un lado se escuchan las canciones cantadas por niños, y del otro lado se encuentra la orquestación. Recuerde que los niños preescolares imitan todo, y si la canción se enseña mal entonada, así la aprenderán.

Cómo ilustrar los cantos para preescolares:

1. Seleccionar figuras que ilustren la letra de la canción, buscando en revistas sobre la familia, libros escolares en desuso, calendarios viejos, etcétera. Los niños en las ilustraciones deben ser de edad preescolar.

2. Cortar una hoja de cartulina en cuatro partes iguales. Cada una de estas partes, doblada por la mitad, forma las páginas del “libro” para los cantos. Unir las partes usando cinta de papel.

3. Usar pegamento en barra para pegar las figuras o ilustraciones a las hojas de cartulina, en el orden en que aparecen en la canción.

4. Escribir en cada hoja el texto de la canción que corresponde a la figura, usando letras de molde. Usar letra chica, ya que lo escrito es para la maestra. El niño no lo puede leer pero se fija mucho en la ilustración.

Diversidad en la oración

El niño preescolar puede aprender a orar en forma natural. El contenido de sus oraciones será mayormente expresiones sencillas de gratitud. Es importante que la maestra le ayude a aprender distintas formas de expresar esa gratitud a Dios. Lo ideal es que en cada lección haya un momento estructurado para la oración. Se pueden utilizar varios métodos de oración: la oración cantada; la que se repite frase por frase; la que se repite al unísono y la que es espontánea. Lo importante es que el niño comience a cultivar el hábito de hablar con Dios durante estos primeros años de su desarrollo espiritual.

La historia bíblica

En los materiales VIVIR LA BIBLIA las historias bíblicas vienen escritas en un lenguaje sencillo que el niño pueda entender. La maestra debe narrarlas tal cual se encuentran en el manual. El niño de esta edad necesita escuchar la historia bíblica en un vocabulario sencillo. Sin embargo, la maestra ¡no debe LEER el relato a los niños! Los niños necesitan el contacto directo con los ojos de la maestra mientras ella va narrando la historia. Para poder hacer esto, la maestra tendrá que leerla de antemano muchas veces en su casa como parte indispensable de su preparación. Como se ha dicho antes, la maestra debe empezar preparando la lección con la lectura de la Biblia siguiendo la lectura que se sugiere en la parte que dice: Base Bíblica. Luego debe leer el relato en el manual tantas veces como sea necesario hasta familiarizarse perfectamente con su contenido y desarrollo. Todas las lecciones de las series VLB vienen acompañadas con ayudas visuales para ilustrar las historias bíblicas. La maestra debe tenerlas a mano, en su orden correcto, para ir mostrándolas durante el desarrollo de la historia. Las láminas son sumamente importantes para esta edad, porque su vocabulario y experiencia son tan limitados que los conceptos bíblicos se distorsionan fácilmente si no tienen el respaldo visual. Después de narrar la historia bíblica, la maestra debe dejar las láminas y figuras a la vista para que los niños las vayan mirando individualmente. Algunas maestras protegen los visuales forrándolos con alguna película adhesiva transparente. Es importante que en la transición entre la Incentivación y la Historia Bíblica, la maestra abra su Biblia. Esto informa visualmente al niño que lo que se va a relatar viene de la Biblia y que no es una historia inventada cualquiera.

Se debe aclarar que las historias para esta edad son cortas a propósito porque es limitada la capacidad de los niños de mantener la atención. Por supuesto, los visuales ayudan a captar la atención. También sugiero que, para distinguir la Historia Bíblica de las otras actividades, se haga un cambio de lugar dentro del aula. Por ejemplo, cuando se está por narrar la historia, se pide que los niños vayan al rincón del aula donde pueden sentarse en el piso sobre una alfombra, o una manta gruesa. La maestra se sienta en un banquito o silla baja con los niños a su alrededor. Con el visual en la mano ella va mostrando las láminas en el momento indicado, asegurando que todos los niños lo puedan ver. Recuerde que el reclamo del niño: “¡Quiero ver!” es realmente: “¡Quiero tocar!” Este momento acogedor, de estar todos juntos escuchando lo que Dios dice en su Palabra, deja un recuerdo muy grato en el niño.

El uso de los títeres

Una ayuda didáctica sumamente útil en la enseñanza de preescolares es el empleo de títeres. Las lecciones VLB proveen muchas oportunidades donde la enseñanza se canaliza a través de títeres. El niño de cuatro y cinco años tiene una imaginación sumamente fértil pero que frecuentemente tiene dificultad en distinguir entre la fantasía y la realidad. Un ejemplo de esto se observa por el hecho de que muchos caracterizan al niño de cuatro años de ser un mentiroso. Pero lo que en realidad está pasando es que el niño está expresando en forma verbal los frutos de su imaginación. Mucho de lo que inventa no lo hace por mentir sino porque vive sus fantasías como si fueran reales. Esta área nebulosa para el niño entre fantasía y realidad nos obliga a utilizar los títeres con cierto cuidado.

Por ejemplo, no es conveniente hacer que títeres representen a personajes bíblicos porque la enseñanza bíblica se basa en personajes e incidentes verídicos. La Biblia no es un libro de cuentos inventados. Tampoco nunca se deben atribuir capacidades espirituales a títeres que representan animales. A los títeres no se les debe hacer orar ni hablar con Dios porque son figuras representativas. La oración es algo concreto, real; expresamos la comunión con Dios por medio de la oración. En ese sentido, entonces, el títere sí puede decirles a los niños que ellos deben hablar con Dios en oración. Los títeres más útiles para niños de esta edad son los que representan a los miembros de la familia o a otros niños.

Las dramatizaciones

La participación que se logra cuando un grupo de niños dramatiza una historia bíblica puede traer muchos beneficios. En algunas lecciones de las series VLB, una de las actividades de aplicación es la dramatización de la historia bíblica. En esto no se pretende una complicada producción teatral sino algo sumamente sencillo que dé lugar a la participación de todos los niños en algún rol. La maestra tiene que guiar a los niños en recordar el orden de las escenas y los diálogos de la historia. Esta actividad se hace más divertida cuando se utilizan disfraces sencillos: toallones, pañuelos, palos de escoba, etcétera. A veces la dramatización se hace más fácil cuando se hace por partes, es decir, cuando se divide la historia bíblica en dos o tres segmentos y se dramatizan las acciones que se acaban de narrar. Ocurre a veces que hay niños que no quieren participar en la dramatización. En estos casos es mejor no insistir sino decir simplemente: “Jorgito prefiere mirar mientras hacemos esto.”

A veces la maestra puede hacer un juego de la dramatización. Toma una parte de la historia y pide la participación de los niños en alguna acción. Por ejemplo, puede decir: “Ahora vamos a formar parejas como los animales que entraron en el arca de Noé y vamos a caminar alrededor del aula imaginando que estamos llegando al arca. El arca será la mesa donde al llegar se van a subir sobre ella (si es una mesa baja) o se van a meter debajo de ella (si es una mesa regular)” Para la maestra que sabe usar creativamente la dramatización, nunca habrá falta de interés de parte de los niños.

El trabajo manual

Los niños de todas las edades aprenden mejor cuando pueden participar en actividades que utilizan sus sentidos. Por eso, en cada lección de los materiales VLB hay un trabajo manual relacionado con la enseñanza de la lección. No es una actividad que se agrega para divertir al niño, sino otro elemento participativo adicional para reforzar lo aprendido. Algunos de los trabajos son más complicados que otros y requieren algo de preparación de antemano por parte de la maestra. Siempre conviene que la maestra arme una muestra de la manualidad para saber cómo funciona y cómo explicar su confección a los niños. (Nota: no debe colorear la muestra, porque los niños la van a querer copiar.) La manualidad debe ser llevada por los niños a sus casas el día en que la completen. Es un elemento visible para ellos y sus padres de lo aprendido en su clase de escuela dominical.

Es importante que la maestra recuerde que la meta del trabajo manual es la participación del niño en su propia expresión artística. No es una clase de dibujo y no se debe exigir que el niño copie cierto modelo. Debe tener la libertad de usar los colores que a él le agraden y colorear como él desee. Si aún le cuesta manejar bien la tijera, no es una tragedia. La maestra hace un remiendo rápidamente con cinta transparente, sin mayores comentarios.

Uno de los beneficios mayores de esta parte de la clase es que le otorga a la maestra la oportunidad de relacionarse individualmente con los niños, comentando sus esfuerzos, animándolos a seguir con lo que están haciendo y dándoles un abrazo o caricia como expresión de cariño genuino. Nunca se deben hacer comparaciones entre el trabajo de un niño y el de otro. Las diferencias en capacidad artística se deben a las experiencias vividas, destreza física y al estímulo que hayan recibido en el hogar. Lo importante es respetar el logro personal del niño, sea o no desprolijo y mal hecho. Hay maestras que quieren que los niños copien fielmente un trabajo que ellas han hecho. Hay otras que quieren hacer el trabajo por el niño. Esto anula el beneficio de la manualidad y le roba originalidad y logro al niño.

Está demás decir que la manualidad tendrá relación con la enseñanza solamente si la maestra explica esa relación. El niño la verá como una actividad para llenar el tiempo si no recibe una explicación adecuada. La maestra le ayuda a entender la relación mediante diálogo, conversación guiada y, a veces, una demostración de cómo se maneja el objeto confeccionado. La maestra se sienta un momento al lado del niño, toma su trabajo en la mano y dice: “¡Qué lindo trabajo has hecho! Si mamá te pregunta qué es, ¿qué le vas a decir? A ver. Primero le muestras esta parte y le dices…” En esta forma sencilla se graba la esencia de la lección y se le ayuda con palabras para explicar lo que ha aprendido.

La memorización de los textos

Cada lección de las series VLB contiene un texto para memorizar. El texto es, generalmente, una frase de un versículo más largo y resume la enseñanza principal de la lección. La meta de la memorización en el ámbito preescolar es comenzar a familiarizar al niño con palabras que vienen directamente de la Biblia. Las frases han sido seleccionadas pensando en las limitaciones de vocabulario y experiencia de esta edad. Por esta razón se utiliza siempre la Versión Popular Dios Habla Hoy o la Traducción La Biblia en Lenguaje Actual, y la Nueva Versión Internacional. Consideramos que el niño pequeño tiene la necesidad y el derecho de entender la Palabra de Dios para su propia vida espiritual.

Las lecciones incluyen actividades y juegos específicamente destinados para ayudar en la enseñanza del texto. Estas actividades tienen como finalidad dar un significado a las palabras que se memorizan. Aunque los niños pequeños pueden memorizar frases y palabras sin entenderlas en absoluto, esto no debe ser el caso cuando se trata de la Palabra de Dios. El niño de tres o cuatro años probablemente no recordará las frases enseñadas más allá de la hora de la clase. El de cinco años puede recordarlas si se hacen repasos adecuados. A veces el texto bíblico forma parte de la manualidad y entonces los padres pueden repasar la frase con sus hijos durante la semana.

Instrucciones para la maestra

En el comienzo de cada manual de los materiales de VLB hay una parte titulada Instrucciones para la Maestra. Se incluyen en estas páginas algunas ideas para ampliar el conocimiento de la maestra sobre la enseñanza espiritual del preescolar. Las ideas sugeridas tienen que ver con la decoración del aula, la confección de un títere, el control de la asistencia o algún otro método para incentivar la enseñanza. Estas ideas pueden ser aprovechadas y aplicadas sin demandar mucho tiempo o esfuerzo y por eso hacemos una fuerte recomendación para su uso. ¡Siempre es oportuno enriquecer la enseñanza!

El desafío de la enseñanza espiritual de los niños pequeños es muy grande. Requiere mucha paciencia y dedicación, además de un compromiso firme con el Señor para amarlos como él los ama. Sin embargo, las satisfacciones de enseñar a esta edad son múltiples. En una ocasión estaba hablando con una maestra de preescolares que se encontraba desanimada con su tarea. Le pregunté si había observado algún cambio en la vida de sus alumnos.

—Casi nada— me dijo —, aunque hoy Luisito oró en voz alta por primera vez.

—¿Y te parece poca cosa? —le pregunté —.Míralo así. Hay una persona que se llama Luis que el resto de su vida podrá decir: “Yo aprendí a hablar con Dios en oración porque una maestra llamada Mariela me enseñó.” ¿Qué podemos saber nosotros sobre el futuro de Luisito? Puede llegar a ser un gran evangelista o pastor de renombre. Puede llegar a ser el presidente de la república o un destacado empresario o un científico famoso. Sin embargo, dudo que alguien alguna vez le enseñará algo más importante de lo que tú le enseñaste, como hablar personalmente con Dios.

El desafío de la enseñanza espiritual del niño preescolar nos otorga este tipo de satisfacciones.

De Constance, B. S. (2004). La formación espiritual del niño (3a edición, pp. 119–134). Buenos Aires, Argentina: Publicaciones Alianza.

Tranquilidad ante la crítica

Tranquilidad ante la crítica

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4/18/2016

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados. (1 Pedro 4:14)

a1Una buena conciencia da tranquilidad y lo vindica a usted cuando lo calumnian. Estará libre de la tarea de señalar cualquier pecado, y su vida demostrará que son falsas las críticas. Cuando usted tiene una buena conciencia, el maltrato verbal y los insultos contra usted avergüenzan a su acusador, no a usted.

 El mundo condena hipócritamente al cristianismo cuando puede señalar a un cristiano que haya desacreditado la fe. A los incrédulos les encanta señalar a un cristiano que peca para justificar así su propia conducta pecaminosa. Por lo tanto, viva sin tacha para que las acusaciones de los incrédulos no tengan fundamento alguno.

http://www.gracia.org/recursos.aspx?page=Devocional

Cuando la corriente te quiere arrastrar

Abril 18

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Cuando la corriente te quiere arrastrar

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:11, 12

Tened una conducta ejemplar entre los gentiles. 1 Pedro 2:12

a1Anoche, Cristina y tres amigas pasaron la noche juntas. Durante seis horas enteras no hicieron más que darle en la cabeza a una de las chicas de la escuela. No, no la golpearon con ladrillos. Ella ni siquiera pasó la noche con ellas. No obstante, sus palabras fueron hirientes. La criticaron por ser gorda, por su cabello y por la ropa que usaba. Ah, también se rieron por su incapacidad total de resolver problemas de división. A la mañana siguiente, Cristina pensó que hubiera tenido que distanciarse de la conversación en cuanto empezaron los chismes, pero no pudo. Ahora sentía remordimiento por todas las cosas hirientes que había dicho.

Lo que le pasó a Cristina es lo que uno siente cuando lo lleva una corriente demasiado fuerte para resistir. Nadar contra una corriente por mucho tiempo requiere más fuerza de la que uno tiene. Si alguna vez has intentado nadar en un río, sabes que es más fácil relajarte y dejar que la corriente te lleve. Una corriente favorable puede ser divertidísima. El problema es que una corriente fuerte te puede arrastrar —para siempre— aun cuando estás a centímetros de la orilla.

Los amigos son como esa corriente, agotando aun al más fuerte de los nadadores. Tarde o temprano vamos en la dirección que van nuestros amigos.

Tema para comentar: ¿En que sentido andar en malas compañías es como ser arrastrado por una fuerte corriente? ¿Por qué es importante que tus mejores amigos te lleven por buen camino?

Rodearte de buenos amigos —amigos que te retan a vivir toda tu vida para Cristo— es la manera de irte desarrollando como cristiano.

Cristina se hubiera sentido muy distinta la mañana siguiente si hubiera optado por algo diferente la noche antes. Si hubiera dejado de hablar de su compañera en cuanto empezaron las críticas, quizá ahora tendría menos amigas, o quizá todas hubieran optado por cambiar de tema. En ambos casos, Cristina no hubiera tenido que arreglar el asunto con Jesús. Y esas amigas hubieran visto a Cristina poniendo en práctica el amor de Dios.

Si los amigos nos llevan en una dirección equivocada, ha llegado el momento de alejarnos de ellos, por más difícil que sea. En 1 Pedro 2:12 dice que si mantenemos una conducta excelente, es probable que un día nuestros amigos glorifiquen a Dios. Si nuestros amigos nos arrastran por caminos equivocados y hacemos el mal, nunca verán la diferencia entre tu vida y la de ellos. Y si no ven la diferencia, no tienen ninguna razón para querer seguir a Cristo. ¿Quieres permanecer vivo en Cristo y ayudar a tus amigos a descubrir la vida?

PARA DIALOGAR
¿Cómo puedes escoger amigos que no te arrastren por caminos equivocados?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a escoger amigos que nos mantengan fuertes y seguros. Y ayúdanos a demostrar tu amor a las personas que necesitan verlo.

PARA HACER
Pide a tus familiares que mencionen a un amigo que opinan te está llevando por el camino correcto. Pasa tiempo hoy con ese amigo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Hiram envía embajadores a David

1 Crónicas 14-16

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Hiram envía embajadores a David

(2 S. 5.11-12)

a114:1 Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa.

Y entendió David que Jehová lo había confirmado como rey sobre Israel, y que había exaltado su reino sobre su pueblo Israel.

Hijos de David nacidos en Jerusalén

(2 S. 5.13-16; 1 Cr. 3.5-9)

Entonces David tomó también mujeres en Jerusalén, y engendró David más hijos e hijas.

Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,

Ibhar, Elisúa, Elpelet,

Noga, Nefeg, Jafía,

Elisama, Beeliada y Elifelet.

David derrota a los filisteos

(2 S. 5.17-25)

Oyendo los filisteos que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oyó, salió contra ellos.

Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.

10 Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos.

11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Dijo luego David: Dios rompió mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim.[a]

12 Y dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemasen.

13 Y volviendo los filisteos a extenderse por el valle,

14 David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de las balsameras.

15 Y así que oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal luego a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos.

16 Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.

17 Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones.

David trae el arca a Jerusalén

(2 S. 6.12-23)

15:1  Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.

Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente.

Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado.

Reunió también David a los hijos de Aarón y a los levitas;

de los hijos de Coat, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte.

De los hijos de Merari, Asaías el principal, y sus hermanos, doscientos veinte.

De los hijos de Gersón, Joel el principal, y sus hermanos, ciento treinta.

De los hijos de Elizafán, Semaías el principal, y sus hermanos, doscientos.

De los hijos de Hebrón, Eliel el principal, y sus hermanos, ochenta.

10 De los hijos de Uziel, Aminadab el principal, y sus hermanos, ciento doce.

11 Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab,

12 y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado;

13 pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza.

14 Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel.

15 Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová.

16 Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

17 Y los levitas designaron a Hemán hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequías; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etán hijo de Cusaías.

18 Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacarías, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom y Jeiel, los porteros.

19 Así Hemán, Asaf y Etán, que eran cantores, sonaban címbalos de bronce.

20 Y Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, con salterios sobre Alamot.

21 Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías tenían arpas afinadas en la octava para dirigir.

22 Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello.

23 Berequías y Elcana eran porteros del arca.

24 Y Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios; Obed-edom y Jehías eran también porteros del arca.

25 David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría.

26 Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros.

27 Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino.

28 De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.

29 Pero cuando el arca del pacto de Jehová llegó a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, mirando por una ventana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreció en su corazón.

16:1  Así trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David había levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios.

Y cuando David acabó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová.

Y repartió a todo Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una pieza de carne, y una torta de pasas.

Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel:

Asaf el primero; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los címbalos.

También los sacerdotes Benaía y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios.

Salmo de acción de gracias de David

(Sal. 105.1-15; 96.1-13; 106.47-48)

Entonces, en aquel día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus hermanos:
    Alabad a Jehová, invocad su nombre,
    Dad a conocer en los pueblos sus obras.
    Cantad a él, cantadle salmos;
    Hablad de todas sus maravillas.
10     Gloriaos en su santo nombre;
    Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
11     Buscad a Jehová y su poder;
    Buscad su rostro continuamente.
12     Haced memoria de las maravillas que ha hecho,
    De sus prodigios, y de los juicios de su boca,
13     Oh vosotros, hijos de Israel su siervo,
    Hijos de Jacob, sus escogidos.
14     Jehová, él es nuestro Dios;
    Sus juicios están en toda la tierra.
15     El hace memoria de su pacto perpetuamente,
    Y de la palabra que él mandó para mil generaciones;
16     Del pacto que concertó con Abraham,
    Y de su juramento a Isaac;
17     El cual confirmó a Jacob por estatuto,
    Y a Israel por pacto sempiterno,
18     Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán,
    Porción de tu heredad.
19     Cuando ellos eran pocos en número,
    Pocos y forasteros en ella,
20     Y andaban de nación en nación,
    Y de un reino a otro pueblo,
21     No permitió que nadie los oprimiese;
    Antes por amor de ellos castigó a los reyes.
22     No toquéis, dijo, a mis ungidos,
    Ni hagáis mal a mis profetas.
23     Cantad a Jehová toda la tierra,
    Proclamad de día en día su salvación.
24     Cantad entre las gentes su gloria,
    Y en todos los pueblos sus maravillas.
25     Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza,
    Y de ser temido sobre todos los dioses.
26     Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
    Mas Jehová hizo los cielos.
27     Alabanza y magnificencia delante de él;
    Poder y alegría en su morada.
28     Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,
    Dad a Jehová gloria y poder.
29     Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
    Traed ofrenda, y venid delante de él;
    Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.
30     Temed en su presencia, toda la tierra;
    El mundo será aún establecido, para que no se conmueva.
31     Alégrense los cielos, y gócese la tierra,
    Y digan en las naciones: Jehová reina.
32     Resuene el mar, y su plenitud;
    Alégrese el campo, y todo lo que contiene.
33     Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová,
    Porque viene a juzgar la tierra.
34     Aclamad a Jehová, porque él es bueno;
    Porque su misericordia es eterna.
35     Y decid: Sálvanos, oh Dios, salvación nuestra;
    Recógenos, y líbranos de las naciones,
    Para que confesemos tu santo nombre,
    Y nos gloriemos en tus alabanzas.
36     Bendito sea Jehová Dios de Israel,
    De eternidad a eternidad. m Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a Jehová.

Los levitas encargados del arca

37 Y dejó allí, delante del arca del pacto de Jehová, a Asaf y a sus hermanos, para que ministrasen de continuo delante del arca, cada cosa en su día;

38 y a Obed-edom y a sus sesenta y ocho hermanos; y a Obed-edom hijo de Jedutún y a Hosa como porteros.

39 Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes sus hermanos, delante del tabernáculo de Jehová en el lugar alto que estaba en Gabaón,

40 para que sacrificasen continuamente, a mañana y tarde, holocaustos a Jehová en el altar del holocausto, conforme a todo lo que está escrito en la ley de Jehová, que él prescribió a Israel;

41 y con ellos a Hemán, a Jedutún y a los otros escogidos declarados por sus nombres, para glorificar a Jehová, porque es eterna su misericordia.

42 Con ellos a Hemán y a Jedutún con trompetas y címbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de música de Dios; y a los hijos de Jedutún para porteros.

43 Y todo el pueblo se fue cada uno a su casa; y David se volvió para bendecir su casa.

Footnotes:

  1. 1 Crónicas 14:11 Esto es, el Señor que quebranta.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

 

¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

18 abr 2016

cr

¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

por Carlos Rey

a1Era una fiesta animada, como muchas de las fiestas juveniles de fines del siglo veinte: una fiesta con amigos, con música rock, con abundancia de cerveza y con el espeso humo de cigarrillos. En la sala había una mujer acostada, con una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra.

Pero algo extraño estaba pasando, y tuvo que intervenir la policía de Arkansas, Estados Unidos. La mujer acostada en plena sala era la madre de Johnny Harrison, el organizador de la fiesta. Y lo más chocante y hasta macabro es que estaba muerta, dentro de un ataúd. Al hijo de la mujer lo acusaron de profanación de cadáver y lo multaron con cinco mil dólares.

En su defensa, Johnny Harrison alegó que su madre le había pedido que, cuando ella muriera, la despidieran con una fiesta. Pero difícilmente se habría imaginado ella que su despedida llegara al colmo de convertirse en orgía.

Lamentablemente siguen ocurriendo actualmente casos tan extraños como el de Johnny Harrison. Es que obedecen a ese fenómeno que, aunque no se ve todos los días, manifiesta de un modo patente el menosprecio y el desdén hacia los valores morales y espirituales. Ese desprecio, tarde o temprano, ha de llevarnos a la ruina. Pues así como la civilización comenzó cuando el hombre cavó la primera sepultura, en señal de respeto por sus muertos, terminará cuando deje de honrar a sus difuntos, en señal de haber cavado su última sepultura: la de su conciencia.

¿A qué se debe esa falta de respeto y aprecio por los valores morales que alguna vez tuvimos por sagrados? En definitiva, no se debe a que hayamos llegado a un punto superior de evolución, sino precisamente a lo contrario. Hemos perdido el pudor, la vergüenza, la dignidad y el respeto a todo lo que antes venerábamos porque hemos confundido la libertad con el libertinaje a tal grado que algún día las generaciones futuras dirán de nosotros lo que se decía de quienes vivían en la época de los jueces bíblicos: que cada uno hacía lo que le daba la gana.1 Pues hemos tomado nuestras libertades fundamentales —la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia y la libertad de expresión— y las hemos llevado al extremo de convertirlas en licencia para practicar la inmoralidad, la deshonestidad, la lujuria, la lascivia, la perversidad, la bestialidad, la obscenidad y la profanidad. Si no es así, ¿cómo se explica que la pornografía se haya convertido en la actividad más lucrativa del mundo actual?

Con todo, no es demasiado tarde para recuperar esos valores perdidos. Sólo tenemos que volver sobre nuestros primeros pasos y acudir a Dios, en reconocimiento del valor de sus leyes morales y espirituales, y que pedirle, como el salmista, que nos dé entendimiento para seguir esas leyes y cumplirlas de todo corazón.2


1 Jue 17:6; 21:25
2 Sal 119:34

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