Trabajo Honesto

Trabajo Honesto

7773

Pablo Martini
Programa No. 2016-06-18

A diferencia de lo que muchos dicen, el trabajo no es un castigo por el pecado que Dios le impuso a Adán en el huerto del Edén. La Biblia enseña que el trabajo honesto enaltece al ser humano, consolida a la familia y enaltece una nación. Pero lamentablemente, lo que debería ser un disfrute, el pecado lo ha transformado en una pesada carga para unos y en una de las herramientas más sutiles de Satanás para absorber las fuerzas y el tiempo de muchos cristianos. Es éste sistema organizado del mal el que sumerge al hombre de hoy en una sociedad fuertemente consumista con una marcada adicción al confort, donde el individuo se cotiza no tanto por lo que es sino por cuánto tiene. En otras palabras, hoy en día si no tienes no vales nada. Si no tienes automóvil, tarjeta de crédito, cuenta bancaria, y un buen teléfono celular, estás desconectado del mundo actual, pasas a formar parte de un gran sector de marginados de bajo poder adquisitivo, y sólo té queda sentarte en el umbral de tu casa viendo pasar aceleradamente el mundo delante de tus ojos mientras tú te quedas en la historia. En primer lugar debes plantearte la siguiente pregunta: ¿Cuál es mi propósito en este mundo? ¿Para qué estoy en la tierra? La Biblia te dice en Colosenses 3:1-3: “BUSCAD LAS COSAS DE ARRIBA”. Las cosas de arriba son las eternas, las que no perecen, como las almas, la Palabra de Dios, la iglesia, todo aquello que no pasará. El peligro no está en el trabajo o en el dinero sino en la importancia que le des a eso en tu vida, y desde el momento que tu prosperidad material se logre en base a tu decadencia espiritual, estás en grave riesgo. El problema no está en las riquezas sino en querer poseerlas, el problema no está en el dinero sino en amarlo. En otras palabras: cuando lo que posees comienza a poseerte estás en dificultades. Como citamos al comienzo en Proverbios, Dios no está en contra del progreso material del cristiano, siempre y cuando esté de la mano con su progreso espiritual. “AMADO, YO DESEO QUE SEAS PROSPERADO EN TODAS LAS COSAS Y QUE TENGAS SALUD, ASÍ COMO PROSPERA TU ALMA”. (3° Juan 2)

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Lo que no le dé la gloria a Cristo aquí en la tierra, no soportará Su mirada allá, en el cielo.

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Súplica por la liberación

Salmos 70-72

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Súplica por la liberación

(Sal. 40.13-17)

Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar.

70:1 Oh Dios, acude a librarme;
    Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

Sean avergonzados y confundidos
Los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados
Los que mi mal desean.

Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha,
Los que dicen: !!Ah! !!Ah!

Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,
Y digan siempre los que aman tu salvación:
Engrandecido sea Dios.

Yo estoy afligido y menesteroso;
Apresúrate a mí, oh Dios.
Ayuda mía y mi libertador eres tú;
Oh Jehová, no te detengas.

Oración de un anciano

71:1 En ti, oh Jehová, me he refugiado;
    No sea yo avergonzado jamás.

Socórreme y líbrame en tu justicia;
Inclina tu oído y sálvame.

Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

Dios mío, líbrame de la mano del impío,
De la mano del perverso y violento.

Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
Seguridad mía desde mi juventud.

En ti he sido sustentado desde el vientre;
De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
De ti será siempre mi alabanza.

Como prodigio he sido a muchos,
Y tú mi refugio fuerte.

Sea llena mi boca de tu alabanza,
De tu gloria todo el día.

No me deseches en el tiempo de la vejez;
Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10 Porque mis enemigos hablan de mí,
Y los que acechan mi alma consultaron juntamente,

11 Diciendo: Dios lo ha desamparado;
Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

12 Oh Dios, no te alejes de mí;
Dios mío, acude pronto en mi socorro.

13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma;
Sean cubiertos de verg:uenza y de confusión los que mi mal buscan.

14 Mas yo esperaré siempre,
Y te alabaré más y más.

15 Mi boca publicará tu justicia
Y tus hechos de salvación todo el día,
Aunque no sé su número.

16 Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor;
Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud,
Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares,
Hasta que anuncie tu poder a la posteridad,
Y tu potencia a todos los que han de venir,

19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso.
Tú has hecho grandes cosas;
Oh Dios, ¿quién como tú?

20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males,
Volverás a darme vida,
Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21 Aumentarás mi grandeza,
Y volverás a consolarme.

22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio,
Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa,
Oh Santo de Israel.

23 Mis labios se alegrarán cuando cante a ti,
Y mi alma, la cual redimiste.

24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día;
Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

El reino de un rey justo

Para Salomón.

72:1 Oh Dios, da tus juicios al rey,
    Y tu justicia al hijo del rey.

El juzgará a tu pueblo con justicia,
Y a tus afligidos con juicio.

Los montes llevarán paz al pueblo,
Y los collados justicia.

Juzgará a los afligidos del pueblo,
Salvará a los hijos del menesteroso,
Y aplastará al opresor.

Te temerán mientras duren el sol
Y la luna, de generación en generación.

Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;
Como el rocío que destila sobre la tierra.

Florecerá en sus días justicia,
Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

Dominará de mar a mar,
Y desde el río hasta los confines de la tierra.

Ante él se postrarán los moradores del desierto,
Y sus enemigos lamerán el polvo.

10 Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

11 Todos los reyes se postrarán delante de él;
Todas las naciones le servirán.

12 Porque él librará al menesteroso que clamare,
Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,
Y salvará la vida de los pobres.

14 De engaño y de violencia redimirá sus almas,
Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

15 Vivirá, y se le dará del oro de Sabá,
Y se orará por él continuamente;
Todo el día se le bendecirá.

16 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto hará ruido como el Líbano,
Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17 Será su nombre para siempre,
Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.
Benditas serán en él todas las naciones;
Lo llamarán bienaventurado.

18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.

19 Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria.
Amén y Amén.

20 Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí. ms LIBRO III

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Exhortación a las naciones, para que alaben a Dios

Salmos 67-69

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Exhortación a las naciones, para que alaben a Dios

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

67:1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
    Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah

Para que sea conocido en la tierra tu camino,
En todas las naciones tu salvación.

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

Alégrense y gócense las naciones,
Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

La tierra dará su fruto;
Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

Bendíganos Dios,
Y témanlo todos los términos de la tierra.

El Dios del Sinaí y del santuario

Al músico principal. Salmo de David. Cántico.

68 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos,
    Y huyan de su presencia los que le aborrecen.

Como es lanzado el humo, los lanzarás;
Como se derrite la cera delante del fuego,
Así perecerán los impíos delante de Dios.

Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios,
Y saltarán de alegría.

Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre;
Exaltad al que cabalga sobre los cielos.
JAH es su nombre; alegraos delante de él.

Padre de huérfanos y defensor de viudas
Es Dios en su santa morada.

Dios hace habitar en familia a los desamparados;
Saca a los cautivos a prosperidad;
Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo,
Cuando anduviste por el desierto, Selah

La tierra tembló;
También destilaron los cielos ante la presencia de Dios;
Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.

Abundante lluvia esparciste, oh Dios;
A tu heredad exhausta tú la reanimaste.

10 Los que son de tu grey han morado en ella;
Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.

11 El Señor daba palabra;
Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

12 Huyeron, huyeron reyes de ejércitos,
Y las que se quedaban en casa repartían los despojos.

13 Bien que fuisteis echados entre los tiestos,
Seréis como alas de paloma cubiertas de plata,
Y sus plumas con amarillez de oro.

14 Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí,
Fue como si hubiese nevado en el monte Salmón.

15 Monte de Dios es el monte de Basán;
Monte alto el de Basán.

16 ¿Por qué observáis, oh montes altos,
Al monte que deseó Dios para su morada?
Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.

17 Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares;
El Señor viene del Sinaí a su santuario.

18 Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad,
Tomaste dones para los hombres,
Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.

19 Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios
El Dios de nuestra salvación. Selah

20 Dios, nuestro Dios ha de salvarnos,
Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.

21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos,
La testa cabelluda del que camina en sus pecados.

22 El Señor dijo: De Basán te haré volver;
Te haré volver de las profundidades del mar;

23 Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos,
Y de ella la lengua de tus perros.

24 Vieron tus caminos, oh Dios;
Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.

25 Los cantores iban delante, los músicos detrás;
En medio las doncellas con panderos.

26 Bendecid a Dios en las congregaciones;
Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.

27 Allí estaba el joven Benjamín, señoreador de ellos,
Los príncipes de Judá en su congregación,
Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza;
Confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.

29 Por razón de tu templo en Jerusalén
Los reyes te ofrecerán dones.

30 Reprime la reunión de gentes armadas,
La multitud de toros con los becerros de los pueblos,
Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata;
Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.

31 Vendrán príncipes de Egipto;
Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.

32 Reinos de la tierra, cantad a Dios,
Cantad al Señor; Selah

33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antig:uedad;
He aquí dará su voz, poderosa voz.

34 Atribuid poder a Dios;
Sobre Israel es su magnificencia,
Y su poder está en los cielos.

35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios;
El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.
Bendito sea Dios.

Un grito de angustia

Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David.

69 Sálvame, oh Dios,
    Porque las aguas han entrado hasta el alma.

Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;
He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa;
Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué.
¿Y he de pagar lo que no robé?

Dios, tú conoces mi insensatez,
Y mis pecados no te son ocultos.

No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos;
No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

Porque por amor de ti he sufrido afrenta;
Confusión ha cubierto mi rostro.

Extraño he sido para mis hermanos,
Y desconocido para los hijos de mi madre.

Porque me consumió el celo de tu casa;
Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

10 Lloré afligiendo con ayuno mi alma,
Y esto me ha sido por afrenta.

11 Puse además cilicio por mi vestido,
Y vine a serles por proverbio.

12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta,
Y me zaherían en sus canciones los bebedores.

13 Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad;
Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia,
Por la verdad de tu salvación, escúchame.

14 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido;
Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

15 No me anegue la corriente de las aguas,
Ni me trague el abismo,
Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

16 Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia;
Mírame conforme a la multitud de tus piedades.

17 No escondas de tu siervo tu rostro,
Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

18 Acércate a mi alma, redímela;
Líbrame a causa de mis enemigos.

19 Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio;
Delante de ti están todos mis adversarios.

20 El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado.
Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo;
Y consoladores, y ninguno hallé.

21 Me pusieron además hiel por comida,
Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22 Sea su convite delante de ellos por lazo,
Y lo que es para bien, por tropiezo.

23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y haz temblar continuamente sus lomos.

24 Derrama sobre ellos tu ira,
Y el furor de tu enojo los alcance.

25 Sea su palacio asolado;
En sus tiendas no haya morador.

26 Porque persiguieron al que tú heriste,
Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

27 Pon maldad sobre su maldad,
Y no entren en tu justicia.

28 Sean raídos del libro de los vivientes,
Y no sean escritos entre los justos.

29 Mas a mí, afligido y miserable,
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico,
Lo exaltaré con alabanza.

31 Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey,
O becerro que tiene cuernos y pezuñas;

32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán.
Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

33 Porque Jehová oye a los menesterosos,
Y no menosprecia a sus prisioneros.

34 Alábenle los cielos y la tierra,
Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

35 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá;
Y habitarán allí, y la poseerán.

36 La descendencia de sus siervos la heredará,
Y los que aman su nombre habitarán en ella.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos

Salmos 64-66

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Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos

Al músico principal. Salmo de David.

64:1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;
    Guarda mi vida del temor del enemigo.

Escóndeme del consejo secreto de los malignos,
De la conspiración de los que hacen iniquidad,

Que afilan como espada su lengua;
Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

Para asaetear a escondidas al íntegro;
De repente lo asaetean, y no temen.

Obstinados en su inicuo designio,
Tratan de esconder los lazos,
Y dicen: ¿Quién los ha de ver?

Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;
Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.

Mas Dios los herirá con saeta;
De repente serán sus plagas.

Sus propias lenguas los harán caer;
Se espantarán todos los que los vean.

Entonces temerán todos los hombres,
Y anunciarán la obra de Dios,
Y entenderán sus hechos.

10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él;
Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

La generosidad de Dios en la naturaleza

Al músico principal. Salmo. Cántico de David.

65:1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,
    Y a ti se pagarán los votos.

Tú oyes la oración;
A ti vendrá toda carne.

Las iniquidades prevalecen contra mí;
Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,
Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa,
De tu santo templo.

Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,
Oh Dios de nuestra salvación,
Esperanza de todos los términos de la tierra,
Y de los más remotos confines del mar.

Tú, el que afirma los montes con su poder,
Ceñido de valentía;

El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,
Y el alboroto de las naciones.

Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.
Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

Visitas la tierra, y la riegas;
En gran manera la enriqueces;
Con el río de Dios, lleno de aguas,
Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10 Haces que se empapen sus surcos,
Haces descender sus canales;
La ablandas con lluvias,
Bendices sus renuevos.

11 Tú coronas el año con tus bienes,
Y tus nubes destilan grosura.

12 Destilan sobre los pastizales del desierto,
Y los collados se ciñen de alegría.

13 Se visten de manadas los llanos,
Y los valles se cubren de grano;
Dan voces de júbilo, y aun cantan.

Alabanza por los hechos poderosos de Dios

Al músico principal. Cántico. Salmo.

66:1  Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.

Cantad la gloria de su nombre;
Poned gloria en su alabanza.

Decid a Dios: !!Cuán asombrosas son tus obras!
Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.

Toda la tierra te adorará,
Y cantará a ti;
Cantarán a tu nombre. Selah

Venid, y ved las obras de Dios,
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.

Volvió el mar en seco;
Por el río pasaron a pie;
Allí en él nos alegramos.

El señorea con su poder para siempre;
Sus ojos atalayan sobre las naciones;
Los rebeldes no serán enaltecidos. Selah

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
Y haced oír la voz de su alabanza.

El es quien preservó la vida a nuestra alma,
Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10 Porque tú nos probaste, oh Dios;
Nos ensayaste como se afina la plata.

11 Nos metiste en la red;
Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.

12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.

13 Entraré en tu casa con holocaustos;
Te pagaré mis votos,

14 Que pronunciaron mis labios
Y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré,
Con sahumerio de carneros;
Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos. Selah

16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios,
Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

17 A él clamé con mi boca,
Y fue exaltado con mi lengua.

18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,
El Señor no me habría escuchado.

19 Mas ciertamente me escuchó Dios;
Atendió a la voz de mi súplica.

20 Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

 

UN SIGNO UN ESPACIO

UN SIGNO UN ESPACIO

Pablo Martini
Programa No. 2016-06-16

De todas las reglas gramaticales, la que más usamos o deberíamos usar es la que enuncia que, después de todo signo de puntuación, siempre va un espacio. Dice el apóstol Pablo que nuestras vidas son como páginas donde Dios escribe sus poemas, o por lo menos debería ser así. Así que de alguna manera, también en tu vida y en la mía hay puntuación y espacio. Etapas que se cierran con un punto, o con una coma. Puede ser un nuevo capítulo en tu vida, un punto aparte, o solo una frase que se cierra pero aún no está todo dicho al respecto, como si fuera un punto seguido, A veces  es sólo una coma, donde te tomas un pequeño respiro y continúas, pero lo cierto es que siempre, después de cada etapa, sea corta o larga, sea importante o insignificante, siempre debe haber un espacio. Un espacio en blanco. A veces ese espacio está en  la espera de un resultado del examen médico, o la nota final de tu materia de la universidad. A veces es la actitud de tu cónyuge que no cambia, o  simplemente el silencio que acompaña al disfrute de una meta alcanzada, como un largo suspiro sin palabras pero que dice tanto… El tema es que una vida sin  espacios es imposible descifrarla así como no puedes leer una redacción sin espacios. Vidas apuradas, agitadas, estresadas, que no alcanzas a leerlas porque pasan a tu lado tan rápido. Aún no han cerrado un capítulo de sus vidas que ya están comenzando uno nuevo. No. Tómate tu tiempo. Cierra capítulos y abre otros con su debido espacio. Respeta las comas, los puntos, lo paréntesis. Deja que la pluma maestra de Dios escriba en tu vida su poema más hermoso. Al final no solamente tú sino los que te rodeen, serán enriquecidos con la armonía de su prosa y lo delicado de las rimas. Deja el papel de tu vida lleno de borrones y faltas de ortografía de lado. Él te tomará de tu mano y escribirá algo que nunca imaginaste en un nuevo papel, en una nueva vida.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Deja que la pluma maestra de Dios escriba en tu vida su poema más hermoso.

UN TRASPIÉ NO ES DERROTA

UN TRASPIÉ NO ES DERROTA

7773

Pablo Martini
Programa No. 2016-06-15

El 28 de septiembre de 1066 el Duque Guillermo de Normandía desembarcaba en las costas de Pevensey, Inglaterra. Era el primero en desembarcar, y al pisar con su pie en tierra resbaló y cayó pesadamente en el lodo fresco de la costa. Esta situación era muy difícil, ya que el acto de desembarco era la manera en que simbólicamente se enfrentaría la batalla, y habiendo resbalado el mismo Duque y habiendo caído ante todos sus soldados era, para su ejército supersticioso, una señal de mal augurio. Pero el Duque supo transformar esa caída en una ventaja y poniéndose en pie y mostrando a su ejército sus manos embarradas dijo: “Por el favor de Dios, tengo hoy el suelo de Inglaterra en mis manos.” Esto era una osada manera de levantar la moral de su gente y de cierto que lo hizo ya que dos semanas más tarde conquistaba Inglaterra luchando contra el ejército de allí liderado por el rey Harold. Cuando nos enfrentamos a retos nuevos en nuestra vida, muchas veces sucede lo mismo. En el momento en que necesitamos que todo salga bien, listos para el comienzo de un nuevo proyecto, lo inesperado, el traspié inicial y todo parece acabarse justo al comenzar. Desembarcamos y resbalamos. Los primeros días en el trabajo y el jefe te echa el ojo. Comienzas la carrera y te llevas la principal materia. Concretas un noviazgo y la primera pelea arruina todo. ¿No te ha pasado? ¡Transforma ese traspié en una conquista! Saca provecho del barro en tus manos. No estás solo si vives con Jesús. Dice la Biblia: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” Qué distinta es la experiencia de aquel que viviendo una vida enajenada de Dios por su orgullo, cae y no hay quién lo levante. Dice la Biblia: “Hay del solo, que cuando cayere no tiene quien lo levante”. Pero no debes estar solo si acudes a Jesús. Él murió por ti en la cruz, experimentó la soledad y el desamparo para que tú y yo hoy podamos acudir a Él en nuestros traspiés para transformarlos en victoria.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El traspié de hoy puede ser el primer paso de tu conquista de mañana.

 

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Confianza en la protección de Dios

Salmos 61-63

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Confianza en la protección de Dios

Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

61:1 Oye, oh Dios, mi clamor;
    A mi oración atiende.

Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,

Porque tú has sido mi refugio,
Y torre fuerte delante del enemigo.

Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;
Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

Días sobre días añadirás al rey;
Sus años serán como generación y generación.

Estará para siempre delante de Dios;
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

Así cantaré tu nombre para siempre,
Pagando mis votos cada día.

Dios, el único refugio

Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.

62:1 En Dios solamente está acallada mi alma;
    De él viene mi salvación.

El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho.

¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre,
Tratando todos vosotros de aplastarle
Como pared desplomada y como cerca derribada?

Solamente consultan para arrojarle de su grandeza.
Aman la mentira;
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah

Alma mía, en Dios solamente reposa,
Porque de él es mi esperanza.

El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.

En Dios está mi salvación y mi gloria;
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
Derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio. Selah

Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón;
Pesándolos a todos igualmente en la balanza,
Serán menos que nada.

10 No confiéis en la violencia,
Ni en la rapiña; no os envanezcáis;
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

11 Una vez habló Dios;
Dos veces he oído esto:
Que de Dios es el poder,

12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia;
Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Dios, satisfacción del alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

63:1 Dios, Dios mío eres tú;
    De madrugada te buscaré;
    Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
    En tierra seca y árida donde no hay aguas,

Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.

Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.

Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.

Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.

Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.

11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Las Peleas

Pablo Martini
Programa No. 2016-06-14

Qué bendición es para mí estar nuevamente junto a usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Gracias por sus oraciones a favor de este ministerio. Sus ofrendas han sido de gran bendición para nosotros. Estamos estudiando el libro de Santiago. Las peleas son tan antiguas como antigua es la misma humanidad. Un conocido mío que es incrédulo solía decir: No hay nada tan agradable como meterse en una pelea y salir ganando y nada tan desagradable como meterse en una pelea y salir perdiendo. Las peleas ocurren en todo lado y a todo nivel. En cierta ocasión se desató un incendio en una casa en Bruselas, Bélgica. La brigada de bomberos de Denderleeuw recibió un llamado de auxilio y prestamente se dirigió al lugar del siniestro. Pero tan pronto llegaron allí, arribó al mismo tiempo otra brigada de bomberos, la de Aalst, la cual también había sido llamada a sofocar el flagelo. Esto provocó que los comandantes de cada una de las brigadas se pongan a discutir acerca de cual brigada de bomberos tenía el derecho de extinguir el incendio. La discusión terminó en pelea y la brigada de Aalst enrolló sus mangueras y decidió retornar a su cuartel para que la brigada de Denderleeuw se haga cargo de apagar el fuego. Pero los preciosos minutos que se gastaron en la pelea fueron bien aprovechados por el fuego. Vanos fueron los esfuerzos de los bomberos de Denderleeuw por terminar con el flagelo. Las llamas habían tomado cuerpo y amenazaban otras casas de la vecindad. Esto hizo que la brigada de Aalst fuera llamada de regreso para ayudar y aun fue necesaria una tercera brigada para finalmente controlar el incendio. El fuego cedió pero redujo a cenizas todo una casa. Todo porque dos comandantes de bomberos se enfrascaron en una pelea mientras el fuego devoraba una casa. Caso inaudito, pero verídico, amable oyente. El ser humano es tan propenso a pelear. Triste es pensar que ni aun en las iglesias se logra evitar las peleas. Parece que entre los creyentes hubiera aun mayor propensión a pelear que entre los incrédulos. ¿Por qué es que somos tan inclinados a pelear? En el estudio bíblico de hoy veremos algunas razonas para ello.

Si tiene una Biblia, ábrala en Santiago 4:1 a 3. En este pasaje bíblico encontramos el origen de las peleas, la descripción de las peleas y la motivación que conduce a las peleas. En cuanto al origen de las peleas, Santiago 4:1 hace una pregunta: ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? Para entender la problemática de las peleas entre nosotros, es necesario primeramente identificar su origen. Quizá usted me dirá: Bueno, yo peleo porque fui maltratado, física o verbalmente. O yo peleo porque mis derechos han sido violentados. O yo peleo porque un ser querido ha sido atacado. O yo peleo porque estoy siendo tratado injustamente. Todos estos son nada más que motivos para la pelea. Ninguno de ellos es el origen mismo de una pelea. Estos motivos son como síntomas de una enfermedad. Lo importante es definir cuál es la enfermedad. Usted puede experimentar un dolor de cabeza. Eso es el síntoma, pero no necesariamente eso significa que tenga algún problema orgánico en su cabeza. Quizá le duele la cabeza porque tiene un problema con su hígado o con la anemia. Lo importante es descubrir la enfermedad, para atacar la enfermedad mas no el síntoma. Eliminada la enfermedad, automáticamente se eliminará también el síntoma. Santiago nos va a declarar cual es la enfermedad que motiva las peleas. Respondiendo a la pregunta que él mismo hizo, Santiago dice: ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? El origen único y verdadero de toda pelea se remonta a nuestras pasiones. La palabra pasiones significa deseos, placeres, deleites. Las pasiones no son en sí mismas ni buenas ni malas, todo depende de la actitud que tengamos hacia ellas. Se puede desear salud, amistad, familia, trabajo, hogar, educación, libertad, justicia. Pero cuando algo o alguien impide la satisfacción de estos deseos, la tendencia es a pelear hasta conseguir lo que queremos. Así es como una pasión o un deseo o un placer se trastorna en algo totalmente negativo para el creyente. En el evangelio de Lucas, capítulo 8 versículo 14 vemos por ejemplo que los placeres o las pasiones del mundo pueden ahogar la palabra de Dios sembrada en el corazón de una persona. Cuando las pasiones controlan a un creyente se producirá lo inevitable. Santiago dice que las pasiones combaten o luchan en nuestros miembros. Esto se refiere a que las pasiones insatisfechas toman a los miembros del cuerpo y a los miembros de la iglesia para trabarse en un combate abierto y doloroso. De modo que, amable oyente, las peleas no se originan en el exterior de una persona sin en el interior de una persona. En el corazón de la persona. Allí es donde se maquina toda pelea. Para que una persona deje de pelear se necesita un cambio de corazón. Este cambio se inicia cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador y continúa en la medida que la persona rinde el control de su vida a la palabra de Dios y al Espíritu Santo. Veamos ahora la descripción de las peleas. Santiago nos muestra tres maneras como las pasiones combaten en nuestros miembros. Primero, codicia. Santiago 4:2 dice: Codiciáis y no tenéis. Codiciar significa el deseo incontrolable por algo. La conjugación de este verbo indica el hábito de desear apasionadamente. Al hablar de desear apasionadamente, no se está restringiendo el sentido a la inmoralidad, sino que abarca en realidad cualquier campo del convivir de la persona. Una persona puede desear apasionadamente un bien material al punto que esto llega a ser la prioridad número uno en su vida. Esta persona luchará y combatirá contra cualquiera persona o cosa que se interponga en su camino. Lo triste de todo es que a pesar de que peleemos por conseguirlo, no logramos conseguirlo. Es una pelea que no conduce a nada. La segunda manera como las pasiones combaten en nuestros miembros es la envidia. Santiago 4:2 continúa diciendo: Matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar. La envidia es el deseo enfermizo por alcanzar lo que es de otro. Aun el asesinato puede parecer factible con tal de conseguir lo que otro tiene. Igual que en el caso anterior, es una lucha sin posibilidad de victoria, porque el texto dice: No podéis alcanzar. De nada sirve amable oyente luchar motivado por la envidia. No produce ningún buen resultado, sólo peleas por doquier. La tercera manera como las pasiones combaten en nuestros miembros es en guerra abierta. Santiago 4:2 termina diciendo: Combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Cuando un creyente se deja controlar por la codicia o la envidia, pronto arribará a la guerra abierta y sin cuartel contra cualquier cosa que según él esté evitando que pueda obtener lo que desea. Combatís y lucháis sugiera una pelea a lo grande. Y no solamente la codicia que consume interiormente ni la envidia que mata sino una manifestación violenta acompañada de agresión verbal y física. Como en los casos anteriores, también aquí el combate y la lucha no contribuye en absoluto a conseguir lo que se busca. Lo único que consigue es más violencia. Sembrad truenos y cosecharéis tormentas reza el popular dicho. No hay nada de malo en desear algo legítimo. Lo malo está en dejar que ese deseo nos domine y nos conduzca a las peleas para pretender conseguirlo. Los creyentes a quienes escribió Santiago erraron en la forma de conseguir lo que deseaban. Pretendieron conseguirlo con peleas cuando la manera de conseguirlo es orando. Pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís dice el texto. Estoy seguro que estos creyentes oraban y en sus oraciones pedían a Dios lo que deseaban, pero su motivación para pedir lo que querían era enfermiza. Consideremos por tanto la motivación que conduce a las peleas. Santiago 4:3 dice: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Los creyentes a quienes escribió Santiago, pedían, pero pedían mal. Esto no significa que no usaban las palabras correctas para pedir o que no sabían la oración clave para conseguir algo. Lo que significa es que lo que pedían partía de una motivación insana. Era para gastar en los deleites. Lo que querían era para auto agradarse, para sobresalir entre los demás, para lograr admiración del resto. Dios jamás honrará un pedido así. Pero cuando lo que se pide es para traer gloria al nombre de Cristo, es decir cuando nos motiva un sincero deseo de hacer la voluntad de Dios, Dios se compromete a responder a las oraciones. 1 Juan 5:14 dice: Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
Como Dios no respondía a estas oraciones egoístas, los creyentes se dedicaron a tratar de conseguir lo que buscaban por medio de las peleas. Hemos visto el origen de las peleas. Es interno, no externo. Hemos visto la descripción de las peleas: Codicia, envidia y guerra abierta. Hemos visto la motivación que conduce a la pelea. Entendiendo la problemática de la pelea, podremos con la ayuda de Dios evitar meternos en peleas. Que Dios nos ayude a ser amables en lugar de contenciosos.

 

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SOY SU OBRA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-06-14

Acabo de hojear un libro de aventuras misioneras que me paso mi pequeña Dafne. Mi mente retrocedió treinta años de historia cuando me “devoraba” cuanta literatura de ese tipo pasase por mis manos. De alguna manera ese hábito forjó en mí un corazón por las misiones. Mezcla de llamado, (el fuego) y de emoción (la leña). Lo cierto es que hoy me encuentro escribiendo mi propia historia. Historia que dista años luz de aquellas aventuras misioneras donde los protagonistas abandonaban literalmente  “todo” para llevar el mensaje de Dios a lejanas y desconocidas tierras. Hoy creo que no se “arriesga” tanto. Hay más recursos, comodidades, asistencia; pero se irradia la misma luz, a las mismas almas en tinieblas, con la misma leña y el mismo fuego. Y a medida que escribo más capítulos de mi historia compruebo que la “misión de Dios”, la verdadera obra de Dios, soy yo. Es Él obrando en mí. Todo lo demás se deriva de esto. Con esta concepción de la vida en mente es mucho más fácil aceptar los tratos de Dios si reclamos y los de los hombres sin vengatividad y rencores. De esta manera comprendemos que cada cosa que suceda cerca de nosotros tiene un objetivo superior dentro de nosotros. Que las “personas no deseadas” que se cruzan en nuestro camino no son un problema en sí sino una herramienta en las sabias manos de Dios enviadas para modelar nuestro carácter. Que la adversidad, las injusticias, las necesidades y hasta la enfermedad misma puede y deben ser instrumentos diseñados, enviados y aprobados por  Dios para mi beneficio personal. Seamos honestos, hay lecciones de vida que no las aprenderemos de otra manera que no sea traumáticamente.

Por las buenas el proceso se hace largo, tedioso y riesgoso ya que puedes quedar agotado en el camino, pero por las malas… a veces es lo que necesito. El apóstol Pablo dijo que todo aquel que decida acudir al llamado de Jesús debe hallar completa realización en Él: “Vosotros estáis completos en Él”. Según esta declaración sagrada, entonces, todo lo demás es secundario, accesorio, complementario. Sólo una cosa es necesaria y la realización de vida la experimentan aquellos discípulos que, como María de Betania, han escogido la mejor parte: Sentarse a sus pies y oír su clase.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

“Nunca esperes que Dios te use en cambiar vidas, cuando Él aún no logra cambiar la tuya.”

 

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