Visión de los huesos secos

Ezequiel 37-39

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Visión de los huesos secos

37:1 La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en[a] el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. Y El me hizo pasar en derredor de ellos, y he aquí, eran muchísimos sobre la superficie del valle; y he aquí, estaban muy secos. Y El me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y yo respondí: Señor Dios[b], tú lo sabes. Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: “Huesos secos, oíd la palabra del Señor. “Así dice el Señor Diosa estos huesos: ‘He aquí, haré entrar en vosotros espíritu[c], y viviréis. ‘Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor.’”

Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego[d] un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.Y miré, y he aquí, había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos. Entonces El me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: “Así dice el Señor Dios: ‘Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.’” 10 Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.

11 Entonces El me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí, ellos dicen: “Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos[e].” 12 Por tanto, profetiza, y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, abriré vuestros sepulcros y os haré subir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. 13 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestros sepulcros, pueblo mío. 14 ‘Pondré mi Espíritu[f] en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que yo, el Señor, he hablado y lo he hecho’ —declara el Señor.”

15 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 16 Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros.” Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.” 17 Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. 18 Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, 19 diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.’” 20 Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, 21 y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. 22 ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. 23 ‘No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares[g] en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

24 ‘Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. 25 ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. 26 ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré[h], los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27 ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 28 ‘Y las naciones sabrán que yo, el Señor, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’”

Profecía contra Gog

38 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe de Ros, Mesec[i] y Tubal, y profetiza contra él, y di: “Así dice el Señor Dios[j]: ‘He aquí estoy contra ti, oh Gog, príncipe de Ros, Mesec[k] y Tubal. ‘Te haré dar vuelta, pondré garfios en tus quijadas y te sacaré con todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados[l]; una gran compañía con pavés y escudo, todos ellos empuñando espada; Persia, Etiopía[m] y Fut con ellos, todos con escudo y yelmo; Gomer con todas sus tropas, Bet-togarmá, de las partes remotas del norte, con todas sus tropas; muchos pueblos están contigo.

‘Disponte y prepárate, tú y toda la multitud que se ha reunido alrededor tuyo, y sé para ellos guarda. ‘Al cabo de muchos días recibirás órdenes; al fin de los años vendrás a la tierra recuperada de la espada, cuyos habitantes han sido recogidos de muchas naciones[n] en los montes de Israel, que habían sido una desolación continua. Este pueblo fue sacado de entre las naciones[o] y habitan seguros todos ellos. ‘Tú subirás y vendrás como una tempestad; serás como una nube que cubre la tierra, tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.’

10 “Así dice el Señor Dios: ‘Sucederá en aquel día que pensamientos[p] vendrán a tu mente[q] y concebirás un plan malvado, 11 y dirás: “Subiré contra una tierra indefensa[r]. Iré contra los que viven tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas; 12 para tomar botín y para proceder al saqueo, para volver tu mano contra los lugares desolados, ahorapoblados, y contra el pueblo reunido de entre las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que habita en medio[s] de la tierra.” 13 ‘Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis con todos sus pueblos[t] te dirán: “¿Has venido para tomar botín? ¿Has reunido tu compañía para saquear, para llevar plata y oro, para llevar ganado y posesiones, para tomar gran botín?”’”

14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: “Así dice el Señor Dios: ‘En aquel día cuando mi pueblo Israel habite seguro, ¿no lo sabrás tú? 15 ‘Vendrás de tu lugar de las partes remotas del norte, tú y mucha gente contigo, todos montados a caballo, una gran multitud y un poderoso ejército; 16 y subirás contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Sucederá en los postreros días que te traeré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando yo sea santificado por medio de ti ante sus ojos, oh Gog.’

17 “Así dice el Señor Dios: ‘¿Eres tú aquel de quien hablé en tiempos[u] pasados por medio[v] de mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquellos días, durante años, que yo te traería contra ellos? 18 ‘Sucederá en aquel día cuando venga Gog contra la tierra de Israel’ —declara el Señor Dios— ‘que subirá mi furor y[w] mi ira. 19 ‘Y en mi celo y en el fuego de mi furor declaro queciertamente en aquel día habrá un gran terremoto[x] en la tierra de Israel. 20 ‘Y los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y todos los animales que se arrastran sobre la tierra, y todos los hombres sobre la faz de la tierra temblarán en mi presencia; también se derrumbarán los montes, se desplomarán[y] los precipicios y todo muro caerá por tierra. 21 ‘Y en todos mis montes llamaré contra él[z] la espada’ —declara el Señor Dios. ‘La espada de cada cual se volverá contra su hermano. 22 ‘Con pestilencia y con sangre haré juicio contra él; haré caer una lluvia torrencial[aa], de piedras de granizo, fuego y azufre sobre él, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que están con él. 23 ‘Y mostraré mi grandeza y santidad, y me daré a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy el Señor.’”

Destrucción de Gog

39 Y tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: “Así dice el Señor Dios[ab]: ‘He aquí, yo estoy contra ti, Gog, príncipe de Ros, Mesec[ac], y Tubal. ‘Te haré dar vuelta y te empujaré, te recogeré de las partes remotas del norte y te traeré contra los montes de Israel. ‘Romperé el arco de tu mano izquierda, y derribaré las saetas de tu mano derecha. ‘Sobre los montes de Israel caerás, tú y todas tus tropas y los pueblos que están contigo. Te daré por comida a toda clase[ad] de ave de rapiña y a las bestias del campo. ‘Sobre el campo abierto[ae] caerás; porque soy yo el que ha hablado’ —declara el Señor Dios. ‘Enviaré fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las costas; y sabrán que yo soy el Señor.

‘Mi santo nombre daré a conocer en medio de mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que mi santo nombre sea profanado; y sabrán las naciones que yo soy elSeñor, el Santo en Israel. ‘He aquí que viene y se cumplirá’ —declara el SeñorDios. ‘Este es el día del cual he hablado.

‘Entonces saldrán los habitantes de las ciudades de Israel y harán hogueras con las armas, y quemarán escudos, paveses, arcos y saetas, mazas y lanzas, y harán fuego con ellos durante siete años. 10 ‘No tomarán leña del campo ni la recogerán de los bosques, porque harán hogueras con las armas; despojarán a sus despojadores y saquearán a sus saqueadores’ —declara el Señor Dios.

11 ‘Y sucederá en aquel día que daré a Gog un lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar, y cortará el paso a los viajeros. Allí enterrarán a Gog con toda su multitud, y lo llamarán el valle de Hamón-gog[af].12 ‘Durante siete meses la casa de Israel los estará enterrando para limpiar la tierra. 13 ‘Todo el pueblo de la tierra los enterrará; y será para ellos memorable el día en que yo me glorifique’ —declara el Señor Dios. 14 ‘Y escogerán hombres que constantemente recorran la tierra y entierren a los que pasen, a los que queden sobre la superficie de la tierra, para limpiarla. Al cabo de siete meses harán un reconocimiento. 15 ‘Y cuando pasen los que recorran la tierra, el que vea un hueso humano, pondrá[ag] señal junto a él, hasta que los sepultureros lo entierren en el valle de Hamón-gog. 16 ‘Y el nombre de la ciudad será Hamona[ah]; y dejarán limpia la tierra.’”

17 En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Dios: “Di a toda clase[ai] de ave y a toda bestia del campo: ‘Congregaos y venid, juntaos de todas partes al sacrificio que voy a preparar para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y comeréis carne y beberéis sangre. 18 ‘Comeréis carne de poderosos y beberéis sangre de los príncipes de la tierra, como si fueran carneros, corderos, machos cabríos y toros, engordados todos en Basán. 19 ‘Comeréis grosura hasta que os hartéis, y beberéis sangre hasta que os embriaguéis, del sacrificio que he preparado para vosotros. 20 ‘Os hartaréis a mi mesa de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra’ —declara el Señor Dios.

21 ‘Y pondré mi gloria entre las naciones; y todas las naciones verán el juicio que he hecho y mi mano que he puesto sobre ellos. 22 ‘Y sabrá la casa de Israel que yo soy el Señor su Dios desde ese día en adelante. 23 ‘Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra mí; escondí, pues, mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada. 24 ‘Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí mi rostro.’”

25 Por tanto, así dice el Señor Dios: Ahora restauraré el bienestar[aj] de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. 26 Y ellos olvidarán[ak] su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie losatemorice. 27 Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.28 Entonces sabrán que yo soy el Señor su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29 No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel —declara el Señor Dios.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 37:1 O, por
  2. Ezequiel 37:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  3. Ezequiel 37:5 O, aliento, y así en el resto del cap.
  4. Ezequiel 37:7 Lit., y he aquí
  5. Ezequiel 37:11 Lit., Nos hemos separado de nosotros mismos
  6. Ezequiel 37:14 O, aliento
  7. Ezequiel 37:23 Lit., moradas; muchos mss. dicen: rebeliones
  8. Ezequiel 37:26 Lit., les daré
  9. Ezequiel 38:2 O, príncipe jefe de Mesec
  10. Ezequiel 38:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  11. Ezequiel 38:3 O, príncipe jefe de Mesec
  12. Ezequiel 38:4 O, vestidos de armadura completa
  13. Ezequiel 38:5 Heb., Cush
  14. Ezequiel 38:8 Lit., pueblos
  15. Ezequiel 38:8 Lit., pueblos
  16. Ezequiel 38:10 Lit., palabras
  17. Ezequiel 38:10 Lit., corazón
  18. Ezequiel 38:11 O, de campo abierto
  19. Ezequiel 38:12 Lit., en el ombligo
  20. Ezequiel 38:13 O, leoncillos
  21. Ezequiel 38:17 Lit., días
  22. Ezequiel 38:17 Lit., mano
  23. Ezequiel 38:18 Lit., en
  24. Ezequiel 38:19 O, estremecimiento
  25. Ezequiel 38:20 Lit., caerán
  26. Ezequiel 38:21 I.e., Gog
  27. Ezequiel 38:22 Lit., desbordante
  28. Ezequiel 39:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  29. Ezequiel 39:1 O, príncipe jefe de Mesec
  30. Ezequiel 39:4 Lit., toda ala
  31. Ezequiel 39:5 Lit., la faz del campo
  32. Ezequiel 39:11 I.e., la multitud de Gog
  33. Ezequiel 39:15 Lit., edificará
  34. Ezequiel 39:16 I.e., multitud
  35. Ezequiel 39:17 Lit., toda ala
  36. Ezequiel 39:25 O, haré volver a los cautivos
  37. Ezequiel 39:26 Otra posible lectura es: cargarán
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¿Qué es la SALVACIÓN?

Desde Cochabamba, Bolivia, nos escribe un amable oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Qué es la SALVACIÓN? ¿Cómo podemos obtener la SALVACIÓN? ¿Tiene que ver con las OBRAS? ¿Por qué si o por qué no?

Gracias por su consulta. De acuerdo a su amplio significado, la palabra salvación representa la obra total de Dios por medio de la cual rescata al hombre de la ruina eterna y la sentencia por el pecado y le confiere las riquezas de su gracia, incluyendo la vida eterna ahora y la gloria eterna en los cielos. La salvación es de Jehová, según el testimonio de Jonás 2:9 donde dice: Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; 

 Pagaré lo que prometí. 

 La salvación es de Jehová.

Esto significa que cada aspecto de la salvación es una obra de Dios a favor del hombre y no es en ningún sentido una obra del hombre a favor de Dios. Usted hace la pregunta: ¿Cómo podemos obtener la salvación? La Biblia habla de varios pasos. En primer lugar, es necesario reconocer que todo ser humano es pecador. Para hacerlo personal, tengo que reconocer que yo soy pecador. Note lo que dice Romanos 3:22-23 Porque no hay diferencia,

Rom 3:23  por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,

La salvación es para los que nos reconocemos pecadores, no para los que se dan de justos. En segundo lugar, es necesario reconocer que estamos en peligro de recibir castigo eterno a causa de nuestro pecado. Romanos 6:23 dice: Porque la paga del pecado es muerte,  mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La paga o el castigo o e resultado del pecado es muerte. Esto no sólo significa muerte física, sino una eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego llamado infierno. Hablando a personas que jamás arreglaron su problema de pecado con Dios, el Señor Jesús dijo que algún día van a escuchar el fatídico veredicto que aparece en Mateo 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda:  Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

El infierno o el fuego eterno no fue preparado para el hombre sino para el diablo y sus ángeles. Pero cuando una persona sale de este mundo sin haber recibido perdón de pecados, pasará en ese lugar por la eternidad. Hasta aquí todas son malas noticias. Pero luego vienen las buenas noticias. En tercer lugar, Dios ama al pecador y ha hecho todo lo necesario para que el pecador pueda ser perdonado de su pecado. Juan 3:16 dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

El amor de Dios por el pecador es de tal calidad que no escatimó a su propio Hijo unigénito, sino que lo entregó para que reciba el castigo por el pecado, de modo que todo pecador que cree en su Hijo no reciba el castigo que merece por ser pecador sino que reciba vida eterna. Por amor, el unigénito Hijo de Dios tomó el lugar de todo pecador para recibir el castigo por el pecado. Esta fue la razón por la cual siendo puro y sin mancha, el Hijo de Dios tuvo que sufrir pena de muerte como si fuera el peor de los criminales. Estando en el clímax de su tormento en la cruz, poco antes de expirar, el Señor Jesús exclamó: Consumado es, anunciando al mundo visible y al mundo invisible, que la obra para poder salvar de condenación a todo pecador estaba completa. El Señor Jesucristo pagó mi deuda por mi pecado cuando murió en la cruz del Calvario. En cuarto lugar, para obtener el beneficio de la obra del Señor Jesucristo al morir en lugar del pecador, el pecador necesita recibir por la fe al Señor Jesucristo como Salvador. El Señor Jesucristo murió por todo el mundo, pero no todo el mundo es salvo, porque no todo el mundo recibe por la fe al Señor Jesucristo como Salvador. Note lo que dice Juan 1:12-13  Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Joh 1:13  los cuales no son engendrados de sangre,  ni de voluntad de carne,  ni de voluntad de varón,  sino de Dios.

Cuando el pecador reconoce su estado espiritual delante de Dios, cuando toma conciencia del peligro en que está si sale de este mundo sin el perdón de su pecado, cuando reconoce que Dios le ama y que el Hijo de Dios recibió el castigo que el pecador merece, el pecador debe dar un paso de fe recibiendo al Señor Jesucristo como su único y personal Salvador. Si da este paso de fe, este pecador deja de ser un pecador condenado y pasa a ser un pecador perdonado. En estas condiciones, por el solo hecho de haber recibido a Cristo como Salvador y por haber creído en su nombre, el pecador perdonado es hecho hijo de Dios con todos los privilegios y responsabilidades que esto conlleva. Esta es la manera como un pecador llega a ser salvo, amable oyente. En todo este proceso, Usted habrá notado que no hay lugar para las obras por parte del pecador para obtener su salvación. La Biblia es clara al afirmar que la salvación no resulta de hacer obras. Observe lo que dice Efesios 2:8-9. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios;

Eph 2:9  no por obras,  para que nadie se gloríe.

Gracia significa favor no merecido. Por gracia sois salvos significa que la salvación es algo que el pecador no merece. Esta salvación se la obtiene por medio de la fe. Todo es cuestión de creer a Dios. La salvación por gracia y la fe para beneficiarse de salvación por gracia es un don o un regalo de Dios. El problema del hombre es que es pecador por naturaleza, el hombre es pecador desde el instante mismo que es concebido. Salmo 51:5 dice: He aquí,  en maldad he sido formado, 

 Y en pecado me concibió mi madre.

Un ser que es pecador desde su concepción, no puede de ninguna manera aspirar a ser aceptado por Dios. Todas las obras que pueda hacer un hombre pecador por naturaleza, no son lo suficientemente buenas para que Dios premie a ese pecador con la salvación. Por eso es que a los ojos de Dios, las buenas obras de un hombre pecador son consideradas como trapos de inmundicia. Note lo que dice Isaías 64:6  Si bien todos nosotros somos como suciedad,  y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;  y caímos todos nosotros como la hoja,  y nuestras maldades nos llevaron como viento.

La Biblia es muy franca al hablar de la esencia del hombre pecador. Es como suciedad. En estas condiciones, nuestras justicias, o nuestras mejores obras son como trapo de inmundicia. Los trapos de inmundicia son los paños que utilizaban las mujeres de aquella época durante su período menstrual. Así es como ve Dios a las buenas obras de los hombres, cuando los hombres tratan de obtener la salvación por medio de ellas. De manera que, amable oyente, la salvación no es el resultado de las buenas obras del hombre, como por ejemplo ser parte de alguna religión, o participar en los ritos de alguna religión, o hacer algún sacrificio en bienestar del prójimo, o abstenerse de cometer algún pecado. Sin embargo, amable oyente, las buenas obras tienen su lugar en la Biblia, no para obtener la salvación, sino como resultado o fruto o producto de la salvación. Es interesante notar que después de afirmar que la salvación es por gracia por medio de la fe, la Biblia dice que los que por la fe hemos recibido a Cristo como Salvador, hemos sido creado para hacer buenas obras. Permítame leer Efesios 2:10 Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Los creyentes, quienes hemos recibido la salvación por gracia, por medio de la fe, aparte totalmente de las obras, somos hechura de Dios. La palabra “hechura” es la traducción de una palabra de la cual proviene nuestra palabra “poema” Los creyentes somos el poema de Dios, creados en Cristo Jesús con el propósito de hacer buenas obras. Estas buenas obras han sido preparadas de antemano por Dios para que los creyentes las hagamos. Por esto amable oyente, los creyentes no somos salvos por buenas obras sino para buenas obras.

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LAS CAMPANAS DE DIOS

LAS CAMPANAS DE DIOS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-17

David fue una persona en la cueva otra en el palacio. Fue uno perseguido y otro aclamado, fue uno en el campo de batalla y otro en la azotea de su casa Real. Las reflexiones que escribió mientras pernoctaba en cuevas repletas de ladrones del desierto son monumentos de piedad. Pero una vez instalado en el palacio, cuando rey, sus problemas familiares le abrumaban. Mientras luchaba por su vida y la de sus soldados en los campos de batalla, su fe se aferró tan fuerte a su Dios como su puño a su espada. Cuando delegó a su ejército la tarea de liderar y se quedó descansando en la casa Real, en el tiempo en que todos los reyes salían a la guerra, perdió la peor de las batallas, la de la santidad, y cayó. Es que a veces necesitamos estar bajo presión para no perder el rumbo, Dios lo sabe. Es por eso que tantas veces nos expone a situaciones en las que, humanamente hablando no hay respuesta. No es que se haya olvidado de nosotros sino que nosotros nos estamos olvidando de Él. Es entonces cuando Él hace sonar su campanita de la adversidad en nuestras vidas para atraernos nuevamente hacia su presencia. Si te fijas, en la acusación que el profeta Natán le hace al adúltero Rey David, menciona el hecho de su pecado con Bernabé como algo consecuente, pero va más abajo y descubre que, el verdadero motivo de su caída fue el haber descuidado y tenido en poco su tiempo con la Palabra de Jehová. (2° Samuel 12:9) Nos olvidamos de Dios cuando las cosas nos van bien. Seguramente recuerdas esos momentos solo en la sala de espera de un hospital frotando tus manos, llorando y clamando al cielo con un nudo en tu garganta por la vida de tu hijita, luego del accidente. O el día que tuviste que llegar a tu casa, arrodillarte junto a tu esposa y orar al Dios que todo provee porque te habían despedido del trabajo. O cuando te enteraste que tu hijo consumía drogas y estuvo faltando a la escuela las últimas dos semanas. Urgente llamaste al pastor para que venga a orar contigo y te aconseje. ¿Lo ves? Necesitamos las pruebas, y cuanto más nos olvidemos de Él, más pruebas habrá.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Es que la flecha de la oración que traspasará los cielos se debe lanzar de un arco completamente doblado. (Casi a punto de quebrarse)

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Profecía contra los pastores de Israel

Ezequiel 34-36

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Profecía contra los pastores de Israel

34 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di[a] a los pastores: “Así dice el Señor Dios[b]: ‘¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño? ‘Coméis la grosura, os habéis vestido con la lana, degolláis la oveja engordada, pero no apacentáis el rebaño. ‘Las débiles no habéis fortalecido, la enferma no habéis curado, la perniquebrada no habéis vendado, la descarriada no habéis hecho volver, la perdida no habéis buscado; sino que las habéis dominado con dureza y con severidad. ‘Y han sido dispersadas por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo; se han dispersado. ‘Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y por todo collado alto; mis ovejas han sido dispersadas por toda la faz de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellas.’”

Por tanto, pastores, oíd la palabra del Señor: Vivo yo —declara el Señor Dios—, ya que mi rebaño se ha convertido en presa, que incluso mi rebaño se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que mis pastores no han buscado mis ovejas, sino que los pastores se han apacentado a sí mismos y no han apacentado mi rebaño, por tanto, pastores, oíd la palabra del Señor: 10 “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, yo estoy contra los pastores y demandaré mi rebaño de su mano y los haré dejar de apacentar el rebaño. Así los pastores ya no se apacentarán más a sí mismos, sino que yo libraré mis ovejas de su boca, y no serán más alimento para ellos.’”

11 Porque así dice el Señor Dios: He aquí, yo mismo buscaré mis ovejas y velaré por ellas. 12 Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así yo velaré por mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío. 13 Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del país. 14 Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su apacentadero. Allí reposarán en apacentadero bueno, y apacentarán en ricos[c]pastos sobre los montes de Israel. 15 Yo apacentaré mis ovejas y las llevaré a reposar[d] —declara el Señor Dios. 16 Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuerte. Las apacentaré con justicia.

17 Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor Dios: “He aquí, yo juzgaré entre oveja y oveja[e], entre carneros y machos cabríos. 18 “¿Os parece poco pacer en los buenos pastos, para que holléis con vuestros pies el resto de vuestros pastos; o que bebáis de las aguas claras, para que enturbiéis[f] el resto con vuestros pies? 19 “Y en cuanto a mis ovejas, tienen que comer lo que habéis hollado con vuestros pies, y tienen que beber lo que con vuestros pies habéis enturbiado[g].”

20 Por tanto, así les dice el Señor Dios: He aquí, yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca. 21 Por cuanto vosotros habéis empujado con el flanco y con el hombro, y habéis embestido con vuestros cuernos a todas las débiles[h]hasta dispersarlas fuera, 22 libraré mis ovejas y ya no serán presa; juzgaré entre oveja y oveja. 23 Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor. 24 Y yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, el Señor, he hablado.

25 Haré un pacto de paz con ellos y eliminaré de la tierra las bestias feroces, para que habiten seguros en el desierto y duerman en los bosques. 26 Y haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendición. Haré descender lluvias a su tiempo; serán lluvias de bendición. 27 El árbol del campo dará su fruto y la tierra dará sus productos, y ellos estarán seguros en su tierra. Y sabrán que yo soy elSeñor cuando yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizado. 28 No serán más presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarán; sino que habitarán seguros y nadie los atemorizará. 29 Y estableceré para ellos un plantío de renombre, y no serán más víctimas[i] del hambre en la tierra, ni sufrirán más los insultos de las naciones. 30 Entonces sabrán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo —declara el Señor Dios. 31 Vosotras, ovejas mías, sois el rebaño de mi prado, hombres sois, y yo soy vuestro Dios —declara el Señor Dios.

Profecía contra Edom

35 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte Seir, y profetiza contra él, y dile: “Así dice el Señor Dios[j]:

‘He aquí, estoy contra ti, monte Seir,
extenderé mi mano contra ti,
y te convertiré en desolación y en soledad.
‘Dejaré en ruinas tus ciudades,
y serás convertida en desolación;
y sabrás que yo soy el Señor.

‘Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste[k] a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo[l] final,por tanto, vivo yo —declara el Señor Dios—, que a sangre te entregaré[m] y la sangre te perseguirá; ya que no has odiado el derramamiento de sangre, la sangre te perseguirá. ‘Haré del monte Seir desierto y desolación, y cortaré de él al que vaya y al que venga. ‘Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados y en tus valles y en todas tus barrancas caerán los muertos a espada. ‘Te haré desolación perpetua, y tus ciudades no serán habitadas; y sabréis que yo soy elSeñor.

10 ‘Por cuanto has dicho: “Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y las[n]poseeremos”, aunque el Señor estaba allí. 11 ‘Por tanto, vivo yo’ —declara el Señor Dios—, ‘haré contigo conforme a tu ira y conforme al celo que mostraste a causa de tu odio contra ellos, y me haré conocer entre ellos cuando te juzgue.12 ‘Entonces sabrás que yo, el Señor, he oído[o] todas las injurias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: “Están desolados; nos han sido dados para alimento.” 13 ‘Con arrogancia habéis hablado[p] contra mí y habéis multiplicado vuestras palabras contra mí; yo lo he oído.’ 14 “Así dice el Señor Dios: ‘Para alegría de toda la tierra, yo haré de ti una desolación. 15 ‘Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel porque fue asolada, así te haré yo a ti. Serás una desolación, monte Seir, y todo Edom, todo él; y sabrán que yo soy el Señor.’”

Los montes de Israel bendecidos

36 Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: “Montes de Israel, oíd la palabra del Señor. “Así dice el Señor Dios[q]: ‘Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: “¡Ajá!” y: “Las alturas[r] eternas han pasado a ser posesión nuestra,” por tanto, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios: ‘Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais posesión de las demás naciones, os han hecho el blanco de la habladuría[s] y de la calumnia del pueblo.’”’“Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Diosa los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; por eso, así dice el Señor Dios: ‘Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado[t] para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla[u] como presa.’ “Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles: ‘Así dice el Señor Dios: “He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habéis soportado los insultos de las naciones.” ‘Por lo cual, así dice el Señor Dios: “Yo he jurado[v] que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. “Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. “Pues, he aquí, estoy por vosotros y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados. 10 “Multiplicaré hombres en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas.11 “Multiplicaré en vosotros hombres y animales, y se multiplicarán y serán fecundos. Haré que seáis habitados como lo fuisteis anteriormente y os trataré mejor[w] que al principio; y sabréis que yo soy el Señor. 12 “Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.” 13 ‘Así dice el Señor Dios: “Porque os dicen: ‘Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación[x]’, 14 por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación” —declara el Señor Dios. 15 ‘Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más’ —declara el Señor Dios.

16 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 17 Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, ellos mismos la contaminaron con su conducta y con sus obras; como la impureza de una mujer en su menstruación fue su conducta delante de mí. 18 Por tanto, derramé mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus ídolos.19 Los esparcí entre las naciones y fueron dispersados por las tierras. Conforme a sus caminos y a sus obras los juzgué. 20 Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se decía: Estos son el pueblo del Señor, y han salido de su tierra. 21 Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron.

22 Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. 23 ‘Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el Señor’ —declara el Señor Dios— ‘cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. 24 ‘Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. 25 ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. 28 ‘Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. 29 ‘Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré[y] hambre sobre vosotros.30 ‘Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones. 31 ‘Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no eran buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos[z] por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 ‘No hago esto por vosotros’ —declara el Señor Dios— ‘sabedlo bien. Avergonzaos y abochornaos de vuestra conducta, casa de Israel.’

33 “Así dice el Señor Dios: ‘En el día que yo os limpie de todas vuestras iniquidades, haré que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas. 34 ‘La tierra desolada será cultivada en vez de ser desolación a la vista de todo el que pasa. 35 ‘Y dirán: Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edén; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas están fortificadas y habitadas. 36 ‘Y las naciones que quedan a vuestro alrededor sabrán que yo, el Señor, he reedificado los lugares en ruinas y plantado lo que estaba desolado; yo, el Señor, he hablado y lo haré.’

37 “Así dice el Señor Dios: ‘Aún permitiré a la casa de Israel que me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebaño. 38 ‘Como el rebaño para los sacrificios[aa], como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así se llenarán las ciudades desiertas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que yo soy el Señor.’”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 34:2 Lit., diles
  2. Ezequiel 34:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  3. Ezequiel 34:14 Lit., gordos
  4. Ezequiel 34:15 Lit., las haré reposar
  5. Ezequiel 34:17 O, entre cordero y cordero
  6. Ezequiel 34:18 Lit., pisoteéis
  7. Ezequiel 34:19 Lit., pisoteado
  8. Ezequiel 34:21 O, enfermas
  9. Ezequiel 34:29 Lit., los recogidos
  10. Ezequiel 35:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  11. Ezequiel 35:5 Lit., derramaste
  12. Ezequiel 35:5 O, de la iniquidad
  13. Ezequiel 35:6 Lit., te prepararé
  14. Ezequiel 35:10 Lit., la
  15. Ezequiel 35:12 O, que yo soy el Señor; he oído
  16. Ezequiel 35:13 Lit., os habéis engrandecido con vuestra boca
  17. Ezequiel 36:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  18. Ezequiel 36:2 Heb., Bamoz
  19. Ezequiel 36:3 Lit., labio de la lengua
  20. Ezequiel 36:5 Lit., dieron
  21. Ezequiel 36:5 Lit., arrojarla
  22. Ezequiel 36:7 Lit., he alzado mi mano
  23. Ezequiel 36:11 Lit., causaré más bien
  24. Ezequiel 36:13 O, tus naciones, y así en el resto del cap.
  25. Ezequiel 36:29 Lit., pondré
  26. Ezequiel 36:31 Lit., ante vuestros rostros
  27. Ezequiel 36:38 Lit., de cosas sagradas
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

LA VERGÜENZA

LA VERGÜENZA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-16

Preferimos no hablar de aquellas cosas que nos dan vergüenza, sin embargo es necesario nombrarlas, describirlas, registrarlas para comprender qué nos pasa con eso y desde ahí poder superarlo. La vergüenza es un sentimiento que aparece en todos nosotros (porque a “todos” nos pasa), cuando alguna circunstancia exterior pone en evidencia un punto débil de nosotros, o podríamos decir de nuestro modo de percibirnos. Nuestro “orden armónico” se rompe, y nos trae un sentimiento de ilegitimidad, de disminución, de descalificación, de incomodidad con nosotros y con el entorno, provocando, por así decirlo, que tomemos distancia de aquellos aspectos de los cuales nos avergonzamos y de las personas con quienes sufrimos la vergüenza. Esto no es gratis para nuestro modo de andar por la vida. ¿Por qué?…porque mas allá de erosionar la confianza, podemos aislarnos, limitarnos y ensimismarnos, perdiendo la autenticidad y montándonos de un “Personaje” que no somos, pero que creemos necesario mostrar ante los demás para ser “aceptados”. Es así como, por vergüenza, adoptamos hábitos, formas de pensar o decidimos y participamos en cosas que no haríamos si no sintiéramos que está en juego la “pertenencia” a un grupo. Porque nuestra autoestima se construye con otros, pero también debe diferenciarse de los otros, de manera única e individual. El tema es que cuando la amenaza aparece, puede perderse esa autenticidad con formas que no nos son propias.

Otro aspecto a tener en cuenta es que a veces los sentimientos de “Magnificencia” también enmascaran una autoestima amenazada por la vergüenza, en un fallido intento de cubrir esos aspectos descalificadores de nosotros mismos. Por vergüenza también podemos llamarnos al “silencio”, a las cosas no dichas que nos cautivan el corazón, ocasionando soledad y tristeza. Por vergüenza muchos sufren humillaciones y menosprecios. ¿Sabes algo?… Jesús estuvo también en ese lugar. El sufrió desprecio, humillación y oprobio. No te sientas solo .Refuerza tu relación con Él y afianza tu confianza en Su persona, porque Él valora tu vida, te acepta tal cual eres y no pone condiciones para amarte.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Él cargó con tu vergüenza para que tú hoy camines con la frente en alto.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
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Su palabra es definitiva

Su palabra es definitiva

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por Charles R. Swindoll

16 de Septiembre 2016

1 Reyes 17:1

Dios cumple Sus promesas. Esa es una parte transcendente de Su naturaleza inmutable. Él no ofrece esperanzas con palabras bonitas, para luego no cumplir lo que dijo que haría. Dios no es voluble ni caprichoso. Y nunca miente. Como solía decir mi padre al hablar de una persona íntegra: «Su palabra lo obliga.»

Cuando uno se detiene para pensar en esto, recuerda que fue por una promesa que Elías entró en el escenario bíblico. La impopular tarea del profeta fue anunciar el mensaje de Dios al rey. El mensaje tenía que ver con una terrible sequía que vendría: esa sequía duraría cuatro años, y no terminaría «sino por mi palabra» (1 Reyes 17:1). Este mensaje no era solo un fuerte llamado para conseguir la atención de Acab, sino también un recordatorio no tal sutil de que, aunque Acab pensaba que era él quien mandaba, quien gobernaba era «el SEÑOR, Dios de Israel,» y solo Él determina lo que va a suceder, y cuándo.

El heroico Elías está de pie frente al rey del país; le dice que lo que este no quería oír venía de la confianza que tenía el profeta en la palabra de su Señor. El Dios del cielo había hablado, y ese fue el mensaje que Elías le transmitió a Acab. Dios prometió una sequía, y nada de lo que Acab pudiera hacer evitaría o reduciría sus terribles consecuencias. Además, Dios le aseguró al profeta, quien se lo transmitió al rey, que la sequía no cesaría hasta que Dios lo determinara, y punto; fin del anuncio. Sale Elías de la escena, y se presenta la sequía.

Lo que Dios había comunicado a través de su profeta se produjo. Exactamente como Dios lo había prometido, no hubo ni una gota de lluvia para dar alivio a la reseca tierra. El país se resecaba y se volvía un desierto a medida que pasaban los meses, que luego se convertirían en años. Los ríos dejaron de correr, los arroyos se secaron, los cultivos se quemaron con el sol, los animales se murieron, y el rey se encontró totalmente impotente para impedir el juicio divino.

Dios cumple Sus promesas. Estemos de acuerdo o no, Su palabra es definitiva. Y Él nunca olvida lo que promete. Así es. . . nunca.

Dios cumple Sus promesas. Es parte transcendente de Su naturaleza inmutable.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016  por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Destino de Asiria

Ezequiel 31-33

9781586403546

Destino de Asiria

31:1 Y sucedió en el undécimo año, el tercer mes, el día primero del mes, que vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, di a Faraón, rey de Egipto, y a su multitud:

“¿A quién te pareces en tu grandeza?
“He aquí, Asiria era un cedro en el Líbano
de hermosas ramas y frondoso, de sombra abundante
y de elevada estatura,
y su copa estaba entre las nubes[a].
“Las aguas lo hicieron crecer y las corrientes profundas lo encumbraron;
con sus ríos se extendía[b] en torno al lugar donde estaba plantado,
y enviaba sus corrientes a todos los árboles del campo.
“Por eso su altura era mayor que la de todos los árboles del campo;
se multiplicaban sus ramas y se alargaba su ramaje,
extendiéndose[c] a causa de las muchas aguas.
“En sus ramas anidaban todas las aves del cielo,
bajo su ramaje parían todas las bestias del campo,
y a su sombra habitaban todas las grandes naciones.
“Era, pues, hermoso en su grandeza, por la extensión de sus ramas;
porque sus raíces estaban junto a muchas aguas.
“Los cedros no lo igualaban en el huerto de Dios;
los cipreses[d] no se podían comparar con su ramaje,
y los plátanos no igualaban sus ramas.
Ningún árbol en el huerto de Dios podía compararse a él en su hermosura.
“Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas,
y lo envidiaban todos los árboles del Edén que estaban en el huerto de Dios.

10 “Por tanto, así dice el Señor Dios[e]: ‘Porque es[f] de elevada estatura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazón es altivo por su altura, 11 lo entregaré, pues, en manos de un déspota[g] de las naciones que lo tratará con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera. 12 ‘Y extranjeros, los más crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado; sobre los montes y en todos los valles han caído sus ramas, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra; todos los pueblos de la tierra se han retirado de su sombra y lo han abandonado. 13 ‘Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre su ramaje derribado estarán todas las bestias del campo, 14 para que no se exalten en su altura ninguno de los árboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confíen en su altura sus poderosos bien regados[h]. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.’

15 “Así dice el Señor Dios: ‘El día en que descendió al Seol[i] causé lamentaciones, le cerré las corrientes profundas y detuve sus ríos. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Líbano se lamentara[j] por él y por él todos los árboles del campo se marchitaron. 16 ‘Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa; entonces todos los árboles bien regados[k] del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, se consolaron en las profundidades de la tierra. 17 ‘También ellos descendieron con él al Seol, con los que murieron a espada; y los que eran su fuerza[l] habitaban bajo su sombra en medio de las naciones. 18 ‘¿A quién, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los árboles del Edén? Sin embargo, serás derribado con los árboles del Edén a las profundidades de la tierra; yacerás en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. Así es Faraón y toda su multitud’” —declara el Señor Dios.

Lamentación por Faraón

32:1 Y sucedió en el año duodécimo, el mes duodécimo, el día primero del mes, que vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, eleva una elegíapor Faraón, rey de Egipto, y dile:

“Parecías[m] un leoncillo de las naciones
pero eras como el monstruo de los mares;
prorrumpías en tus ríos,
enturbiabas las aguas con tus pies
y ensuciabas[n] sus ríos.”
Así dice el Señor Dios[o]:
Mi red sobre ti tenderé
en compañía de muchos pueblos,
y ellos te alzarán en mi red.
Te dejaré en tierra,
te echaré en campo abierto[p],
y haré que habiten sobre ti todas las aves del cielo,
y saciaré de ti a las bestias de toda la tierra.
Pondré tu carne sobre los montes,
y llenaré los valles de tu carroña.
También haré que la tierra se empape con el derramamiento de tu sangre
hasta los montes,
y las barrancas se llenarán de ti.
Cuando te hayas extinguido, cubriré los cielos
y oscureceré sus estrellas;
cubriré el sol de nubes,
y la luna no dará su luz.
Todos los astros brillantes del cielo
oscureceré por causa tuya,
y pondré tinieblas sobre tu tierra
—declara el Señor Dios.

También turbaré el corazón de muchos pueblos, cuando haga llegar la noticia detu destrucción entre las naciones hasta tierras que no has conocido. 10 Y haré que muchos pueblos se queden pasmados por causa tuya, y sus reyes en gran manera se aterrorizarán de ti cuando yo blanda mi espada ante ellos; temblarán constantemente, cada uno por su vida, el día de tu caída.

11 Pues así dice el Señor Dios: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.12 Con las espadas de los poderosos haré caer tu multitud, tiranos todos ellos de las naciones,

que asolarán el orgullo de Egipto,
y toda su multitud será destruida.
13 También destruiré todo su ganado junto a aguas abundantes;
no las enturbiará más pie de hombre,
ni pezuñas de animales las enturbiarán.
14 Entonces haré asentarse sus aguas,
y haré correr sus ríos como el aceite
—declara el Señor Dios.
15 Cuando yo haga de la tierra de Egipto una desolación,
y la tierra quede despojada de lo que la llenaba,
cuando yo hiera a todos los que en ella viven,
entonces sabrán que yo soy el Señor.

16 Esta es la lamentación y la cantarán[q]; las hijas de las naciones la cantarán[r]. Sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarán[s] —declara el Señor Dios.

17 Y sucedió en el año duodécimo, el quince del mes, que vino a mí la palabra delSeñor, diciendo: 18 Hijo de hombre, laméntate por la multitud de Egipto, hazla descender, a ella y a las hijas de las naciones poderosas, a las profundidades de la tierra, con los que descienden a la fosa;

19 “¿A quién superas en hermosura?
Desciende, y yace con los incircuncisos.”

20 En medio de los muertos a espada caerán. A la espada[t] es entregada; la han arrastrado con toda su multitud. 21 Los fuertes entre los poderosos hablarán de Egipto[u] y de sus auxiliares de en medio del Seol[v]: “Han descendido, yacen los incircuncisos muertos a espada.”

22 Allí está Asiria con toda su multitud, sus tumbas la rodean; todos ellos muertos, caídos a espada. 23 Sus tumbas están en las partes más profundas de la fosa, y su multitud está alrededor de su tumba; todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales infundían[w] terror en la tierra de los vivientes.

24 Allí está Elam y toda su multitud alrededor de su tumba; todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a las profundidades de la tierra; ellos que infundían[x] su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa. 25 Le han hecho un lecho en medio de los muertos con toda su multitud. Sus tumbas lo rodean; todos son incircuncisos, muertos a espada, por haber infundido[y] su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa; fueron puestos[z] en medio de los muertos.

26 Mesec, Tubal y toda su multitud están allí; sus tumbas los[aa] rodean; todos ellos incircuncisos, fueron muertos a espada, por haber infundido[ab] su terror en la tierra de los vivientes. 27 Y no yacen junto a los héroes[ac] caídos de entre los incircuncisos que descendieron al Seol con sus armas de guerra, cuyas espadas estaban colocadas debajo de sus cabezas; pero el castigo de su iniquidad cayó sobre sus huesos, porque el terror de estos héroes[ad] prevalecía en la tierra de los vivientes. 28 Pero tú, en medio de los incircuncisos serás quebrantado, y yacerás con los muertos a espada.

29 Allí está Edom, sus reyes y todos sus príncipes[ae], quienes con todo su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacen con los incircuncisos y con los que descienden a la fosa.

30 Allí están los jefes[af] del norte, todos ellos y todos los sidonios, quienes a pesar del terror causado por su poderío, descendieron avergonzados con los muertos. Yacen incircuncisos con los muertos a espada y cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa.

31 A éstos verá Faraón y se consolará con respecto a toda su multitud muerta a espada, Faraón y todo su ejército —declara el Señor Dios. 32 Aunque yo infundí[ag]terror de él en la tierra de los vivientes, a Faraón y a toda su multitud se le hará yacer entre los incircuncisos con los muertos a espada —declara el Señor Dios.

El deber del centinela

33:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: “Si yo traigo una espada sobre un país, y la gente del país toma a un hombre de entre ellos y lo ponen de centinela, y éste ve venir la espada sobre el país, y toca la trompeta y advierte al pueblo, y el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaerá sobre su propia cabeza. “Oyó el sonido de la trompeta pero no se dio por advertido; su sangre recaerá sobre él. Pero si hubiera hecho caso[ah], habría salvado su vida. “Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y una espada viene y se lleva a uno[ai] de entre ellos, él será llevado por su iniquidad; pero yo demandaré su sangre de mano del centinela.”

Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al impío: “Impío, ciertamente morirás”, si[aj] tú no hablas para advertir al impío de su camino, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú, de tu parte adviertes al impío para que se aparte de su camino, y él no se aparta de su camino, morirá por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.

10 Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: “Así habéis hablado, diciendo: ‘Ciertamente nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y por ellos nos estamos consumiendo; ¿cómo, pues, podremos vivir?’” 11 Diles: “Vivo yo” —declara el Señor Dios[ak]— “que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. ¿Por qué habéis de morir, oh casa de Israel?” 12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: “La justicia del justo no lo salvará el día de su transgresión, y la maldad del impío no le será tropiezo el día que se aparte de su maldad; como tampoco el justo podrá vivir por su justicia[al] el día que peque.” 13 Cuando yo diga al justo que ciertamente vivirá, si[am] él confía tanto en su justicia que hace iniquidad, ninguna de sus obras justas le será recordada, sino que por la misma iniquidad que cometió morirá. 14 Pero cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si[an] él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia, 15 si el impío devuelve la prenda, restituye lo que ha robado, anda en los preceptos de vida sin cometer iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá. 16 Ninguno de los pecados que ha cometido le será recordado. El ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente vivirá.

17 Pero los hijos de tu pueblo dicen: “No es recto el camino del Señor”, pero es su propio camino el que no es recto. 18 Cuando el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morirá por ello[ao]. 19 Pero cuando el impío se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, vivirá por ello. 20 Y decís: “No es recto el camino del Señor.” Yo os juzgaré a cada uno de vosotros según sus caminos, oh casa de Israel.

Devastación de la tierra

21 En[ap] el año duodécimo de nuestro destierro, a los cinco días del décimo mes, vino a mí un[aq] fugitivo de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido tomada[ar]. 22 Y la mano del Señor había venido sobre mí la tarde antes de llegar el fugitivo. Y El abrió mi boca cuando aquel llegó a mí por la mañana; mi boca se abrió y dejé de estar mudo.

23 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 24 Hijo de hombre, los que viven en estos lugares desolados de la tierra de Israel, dicen: Uno solo era Abraham, y poseyó la tierra; así que a nosotros que somos muchos se nos ha dado la tierra en posesión. 25 Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Coméiscarne con sangre, alzáis los ojos a vuestros ídolos mientras derramáis sangre. ¿Poseeréis entonces la tierra? 26 ‘Confiáis[as] en vuestra espada, cometéis abominaciones, cada uno contamina la mujer de su prójimo. ¿Poseeréis entonces la tierra?’”

27 Así les dirás: “Así dice el Señor Dios: ‘Vivo yo, que los que están en los lugares desolados caerán a espada, y los que están en campo abierto[at] los entregaré a las fieras para ser devorados, y los que están en los refugios y en las cuevas, de pestilencia morirán. 28 ‘Y convertiré la tierra en desolación y en soledad, y cesará el orgullo de su poder; los montes de Israel serán desolados, y nadie pasará por ellos. 29 ‘Y sabrán que yo soy el Señor, cuando yo convierta la tierra en desolación y en soledad por todas las abominaciones que han cometido.’”

30 Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd cuál es la palabra que viene del Señor. 31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo mío, oyen tus palabras y no las hacen sino que siguen los deseos sensuales expresados por su boca, y sus corazones andan tras sus ganancias. 32 Y he aquí, tú eres para ellos como la canción de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica. 33 Y cuando suceda, como ciertamente sucederá[au], sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 31:3 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., entre ramajes, y así en los vers. 10 y 14
  2. Ezequiel 31:4 Lit., iba
  3. Ezequiel 31:5 Lit., en su extenderse
  4. Ezequiel 31:8 O, enebros (de Fenicia)
  5. Ezequiel 31:10 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  6. Ezequiel 31:10 Lit., eres
  7. Ezequiel 31:11 O, poderoso
  8. Ezequiel 31:14 Lit., bebedores de agua
  9. Ezequiel 31:15 I.e., región de los muertos
  10. Ezequiel 31:15 Lit., se oscureciera
  11. Ezequiel 31:16 Lit., bebedores de agua
  12. Ezequiel 31:17 Lit., brazo
  13. Ezequiel 32:2 O, Eras semejante a
  14. Ezequiel 32:2 Lit., pisoteabas
  15. Ezequiel 32:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  16. Ezequiel 32:4 Lit., en la faz del campo
  17. Ezequiel 32:16 Lit., lamentarán
  18. Ezequiel 32:16 Lit., lamentarán
  19. Ezequiel 32:16 Lit., lamentarán
  20. Ezequiel 32:20 O, La espada
  21. Ezequiel 32:21 Lit., él
  22. Ezequiel 32:21 I.e., región de los muertos
  23. Ezequiel 32:23 Lit., daban
  24. Ezequiel 32:24 Lit., daban
  25. Ezequiel 32:25 Lit., dado
  26. Ezequiel 32:25 Así en las versiones antiguas; en el T.M., fue puesto
  27. Ezequiel 32:26 Lit., lo
  28. Ezequiel 32:26 Lit., dado
  29. Ezequiel 32:27 O, poderosos
  30. Ezequiel 32:27 O, poderosos
  31. Ezequiel 32:29 O, líderes
  32. Ezequiel 32:30 O, príncipes
  33. Ezequiel 32:32 Lit., di
  34. Ezequiel 33:5 Lit., se hubiera dado por advertido
  35. Ezequiel 33:6 Lit., un alma
  36. Ezequiel 33:8 Lit., y
  37. Ezequiel 33:11 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  38. Ezequiel 33:12 Lit., por ella
  39. Ezequiel 33:13 Lit., y
  40. Ezequiel 33:14 Lit., y
  41. Ezequiel 33:18 Lit., ellas
  42. Ezequiel 33:21 Lit., Y sucedió que en
  43. Ezequiel 33:21 Lit., el
  44. Ezequiel 33:21 Lit., herida
  45. Ezequiel 33:26 Lit., Os apoyáis
  46. Ezequiel 33:27 Lit., la faz de la tierra
  47. Ezequiel 33:33 Lit., he aquí viene
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Profecía contra el rey de Tiro

Ezequiel 28-30

9781586403546

Profecía contra el rey de Tiro

28:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: “Así dice el Señor Dios[a]:

‘Aun cuando tu corazón se ha enaltecido
y has dicho: “Un dios soy[b],
sentado estoy en el trono de los dioses[c],
en el corazón de los mares”,
no eres más que un hombre y no Dios,
aunque hayas igualado[d] tu corazón al corazón de Dios.
‘He aquí, tú eres más sabio que Daniel;
ningún secreto te es oculto.
‘Con tu sabiduría y tu entendimiento
has adquirido riquezas para ti,
y has adquirido oro y plata para tus tesoros.
‘Con tu gran sabiduría, con tu comercio,
has aumentado tus riquezas,
y se ha enaltecido tu corazón a causa de tus riquezas.
‘Por lo cual, así dice el Señor Dios:
“Por cuanto has igualado[e] tu corazón
al corazón de Dios,
por tanto, he aquí, traeré sobre ti extranjeros,
los más crueles de entre las naciones.
Y ellos desenvainarán sus espadas
contra la hermosura de tu sabiduría
y profanarán tu esplendor.
“Te harán bajar al sepulcro,
y morirás con la muerte de los que mueren
en el corazón de los mares.
“¿Dirás aun: ‘Un dios soy[f]’,
en presencia de tu verdugo,
tú que eres un hombre y no Dios,
en manos de los que te hieren?
10 “Con la muerte de los incircuncisos morirás
a manos de extraños,
porque yo he hablado” —declara el Señor Dios.’”

11 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 12 Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: “Así dice el Señor Dios:

‘Tú eras el sello de la perfección[g],
lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.

13 ‘En el Edén estabas, en el huerto de Dios;
toda piedra preciosa era tu vestidura:
el rubí, el topacio y el diamante,
el berilo, el ónice y el jaspe,
el zafiro, la turquesa y la esmeralda;
y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes[h],
estaba en ti.
El día que fuiste creado
fueron preparados.
14 ‘Tú, querubín protector de alas desplegadas[i],
yo te puse allí.
Estabas en el santo monte de Dios,
andabas en medio de las piedras de fuego.
15 ‘Perfecto eras en tus caminos
desde el día que fuiste creado
hasta que la iniquidad se halló en ti.
16 ‘A causa de la abundancia de tu comercio
te llenaste[j] de violencia,
y pecaste;
yo, pues, te he expulsado por profano
del monte de Dios,
y te he eliminado, querubín protector[k],
de en medio de las piedras de fuego.
17 ‘Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura;
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.
Te arrojé en tierra,
te puse delante de los reyes,
para que vieran en ti un ejemplo.
18 ‘Por la multitud de tus iniquidades,
por la injusticia de tu comercio,
profanaste tus santuarios.
Y yo he sacado fuego de en medio de ti,
que te ha consumido;
y te he reducido a ceniza sobre la tierra
a los ojos de todos los que te miran.
19 ‘Todos los que entre los pueblos te conocen
están asombrados de ti;
te has convertido en terrores,
y ya no serás más.’”

Profecía contra Sidón

20 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, profetiza contra ella, 22 y di: “Así dice el Señor Dios:

‘He aquí, estoy contra ti, Sidón,
y seré glorificado[l] en medio de ti;
y sabrán que yo soy el Señor, cuando ejecute juicios en ella,
y manifieste en ella mi santidad.
23 ‘Enviaré a ella pestilencia
y sangre a sus calles;
los heridos caerán[m] en medio de ella
por la espada que está sobre ella por todos lados;
y sabrán que yo soy el Señor.

24 ‘Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian; y sabrán que yo soy el Señor Dios.’

25 “Así dice el Señor Dios: ‘Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarán en su tierra que di a mi siervo Jacob. 26 ‘Y habitarán en ella seguros; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán seguros, cuando yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Y sabrán que yo soy elSeñor su Dios.’”

Profecía contra Egipto

29:1 En el décimo año, el décimo mes, a los doce días del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. Habla y di: “Así dice el SeñorDios[n]:

‘He aquí, estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto,
el gran monstruo[o] que yace en medio de sus ríos[p],
que ha dicho: “Mío es el[q] Nilo, yo mismo me lo hice.”
‘Pondré garfios en tus quijadas,
y haré que se peguen los peces de tus ríos a tus escamas;
te sacaré de en medio de tus ríos,
con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas.
‘Y te abandonaré en el desierto,
a ti y a todos los peces de tus ríos.
Caerás en campo abierto[r],
no serás juntado ni recogido[s].
A las fieras de la tierra y a las aves del cielo
te he dado por alimento.
‘Entonces sabrán todos los habitantes de Egipto que yo soy el Señor,
porque han sido sólo vara de caña para la casa de Israel.
‘Cuando te tomaron en la mano,
te quebraste, y desgarraste todas sus manos[t];
y cuando se apoyaron en ti,
te quebraste y les hiciste estremecer[u] todos sus lomos.’

“Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘He aquí, traeré contra ti la espada, y cortaré de ti hombres y animales. ‘Y la tierra de Egipto se convertirá en desolación y ruina. Entonces sabrán que yo soy el Señor.

Porque dijiste[v]: “El Nilo es mío y yo lo he hecho”, 10 por eso, he aquí, estoy contra ti y contra tus ríos, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolación, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopía[w]. 11 ‘No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años. 12 ‘Y haré de la tierra de Egipto una desolación en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarán desoladas por cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.’

13 “Porque así dice el Señor Dios: ‘Al cabo de cuarenta años recogeré a los egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos; 14 y cambiaré la suerte[x]de Egipto y los haré volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino humilde. 15 ‘Será el más humilde de los reinos y jamás se levantará sobre las naciones; y los empequeñeceré para que no dominen a las naciones. 16 ‘Y nunca más será la confianza de la casa de Israel, al recordar[y] la iniquidad de haber vuelto a Egipto[z]. Entonces sabrán que yo soy el Señor Dios.’”

17 En el año veintisiete, el primer mes, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 18 Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejército realizara una gran campaña[aa] contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero él y su ejército no recibieron pago de Tiro por la campaña que había realizado[ab] contra ella. 19 Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, daré la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevará sus riquezas[ac], capturará su botín y tomará su despojo; y esto será la paga para su ejército. 20 Le he dado la tierra de Egipto por la obra que realizó contra Tiro[ad], porque trabajaron para mí —declara el Señor Dios.

21 Aquel día haré brotar el poderío[ae] de la casa de Israel, y abriré tu boca[af] en medio de ellos; y sabrán que yo soy el Señor.

Egipto caerá en manos de Babilonia

30:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

Hijo de hombre, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios[ag]:
‘Gemid: “¡Ay de aquel día!”
‘Porque cerca está el día,
sí, está cerca el día del Señor;
día de nubarrones,
la hora de las naciones.
‘La espada vendrá sobre Egipto
y habrá angustia en Etiopía[ah],
cuando caigan traspasados en Egipto,
se lleven sus riquezas[ai]
y sean derribados sus cimientos.

‘Etiopía[aj], Put, Lud, toda Arabia[ak], Libia[al], y el pueblo de la tierra en alianza[am]caerán a espada con ellos.’

“Así dice el Señor:

‘Ciertamente caerán los que apoyan a Egipto,
y se vendrá abajo el orgullo de su poder;
desde Migdol hasta Sevene
caerán a espada con él’
—declara el Señor Dios.
‘Estarán desolados
en medio de las tierras desoladas,
y sus ciudades, en medio de las ciudades devastadas estarán.
‘Y sabrán que yo soy el Señor,
cuando ponga fuego a[an] Egipto
y sean destrozados todos los que le ayudan.

‘Aquel día saldrán de mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopía[ao]; y vendrá angustia sobre ellos como en el día de Egipto; porque he aquí, viene.’ 10 “Así dice el Señor Dios:

‘Acabaré con la multitud[ap] de Egipto
por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
11 ‘El, y su pueblo con él,
la más cruel de las naciones,
será traída para destruir la tierra;
sacarán sus espadas contra Egipto
y llenarán de traspasados la tierra.
12 ‘Convertiré en sequedal los canales del Nilo[aq]
y venderé la tierra en manos de malvados;
desolaré la tierra
y cuanto hay en ella por mano de extraños.
Yo, el Señor, he hablado.’

13 “Así dice el Señor Dios:

‘Destruiré también los ídolos
y haré cesar las imágenes[ar] de Menfis[as].
Ya no habrá príncipe en la tierra de Egipto,
y pondré temor en la tierra de Egipto.
14 ‘Asolaré a Patros,
pondré fuego en Zoán,
y ejecutaré juicios contra Tebas[at].
15 ‘Derramaré mi furor sobre Sin[au],
la fortaleza de Egipto;
también exterminaré a la multitud de Tebas[av].
16 ‘Y pondré fuego en Egipto;
Sin[aw] se retorcerá de dolor,
Tebas[ax] será destruida,
y Menfis[ay] tendrá angustias[az] cada día.
17 ‘Los jóvenes de On[ba] y de Pi-beset
caerán a espada,
y las mujeres[bb] irán al cautiverio.
18 ‘En Tafnes el día se oscurecerá[bc]
cuando yo quiebre allí los yugos de Egipto,
y cesará en ella la soberbia de su poderío;
una nube la cubrirá,
y sus hijas irán al cautiverio.
19 ‘Así ejecutaré juicios en Egipto,
y sabrán que yo soy el Señor.’”

20 Y sucedió en el año once, el mes primero, el día siete del mes, que vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 21 Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y he aquí, no ha sido vendado para curarlo[bd], ni ligado con vendasde modo que cobre fuerzas para empuñar la espada. 22 Por tanto, así dice el Señor Dios: “He aquí, estoy en contra de Faraón, rey de Egipto; quebraré sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y haré que la espada caiga de su mano.23 “Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.24 “Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, que delante de él gemirá con gemidos de un mal herido. 25 “Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faraón caerán. Entonces sabrán que yo soy el Señor, cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la esgrima contra la tierra de Egipto. 26 “Cuando yo disperse a los egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrán que yo soy el Señor.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 28:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  2. Ezequiel 28:2 O, Dios soy
  3. Ezequiel 28:2 O, de Dios
  4. Ezequiel 28:2 Lit., puesto
  5. Ezequiel 28:6 Lit., puesto
  6. Ezequiel 28:9 O, Dios soy
  7. Ezequiel 28:12 Lit., el que sellaba un diseño
  8. Ezequiel 28:13 O, tus tamboriles y flautas
  9. Ezequiel 28:14 O, querubín ungido, que cubre
  10. Ezequiel 28:16 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., llenaron tu interior
  11. Ezequiel 28:16 O, que cubre
  12. Ezequiel 28:22 O, me glorificaré
  13. Ezequiel 28:23 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., serán juzgados
  14. Ezequiel 29:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  15. Ezequiel 29:3 Heb., tannim
  16. Ezequiel 29:3 O, Nilos, y así en el resto del cap.
  17. Ezequiel 29:3 Lit., mi
  18. Ezequiel 29:5 Lit., sobre la faz del campo
  19. Ezequiel 29:5 En algunos mss. y en el Targum, enterrado
  20. Ezequiel 29:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., hombros
  21. Ezequiel 29:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., estar en pie
  22. Ezequiel 29:9 Lit., él dijo
  23. Ezequiel 29:10 Heb., Cush
  24. Ezequiel 29:14 O, cautividad
  25. Ezequiel 29:16 Lit., haciendo recordar
  26. Ezequiel 29:16 Lit., tras ellos
  27. Ezequiel 29:18 Lit., un gran servicio
  28. Ezequiel 29:18 Lit., por el servicio con que había servido
  29. Ezequiel 29:19 O, su multitud
  30. Ezequiel 29:20 Lit., con que sirvió contra ella
  31. Ezequiel 29:21 Lit., un cuerno
  32. Ezequiel 29:21 Lit., te daré el abrir de la boca
  33. Ezequiel 30:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  34. Ezequiel 30:4 Heb., Cush
  35. Ezequiel 30:4 O, su multitud
  36. Ezequiel 30:5 Heb., Cush
  37. Ezequiel 30:5 O, todo el pueblo mixto
  38. Ezequiel 30:5 Heb., Cub
  39. Ezequiel 30:5 Lit., los hijos de la tierra
  40. Ezequiel 30:8 Lit, en
  41. Ezequiel 30:9 Heb., Cush
  42. Ezequiel 30:10 O, las riquezas
  43. Ezequiel 30:12 Lit., los ríos
  44. Ezequiel 30:13 O, vanidades
  45. Ezequiel 30:13 O, Nof
  46. Ezequiel 30:14 O, contra No
  47. Ezequiel 30:15 O, Pelusium
  48. Ezequiel 30:15 O, de No
  49. Ezequiel 30:16 O, Pelusium
  50. Ezequiel 30:16 O, No
  51. Ezequiel 30:16 O, Nof
  52. Ezequiel 30:16 O, adversarios
  53. Ezequiel 30:17 O, Avén
  54. Ezequiel 30:17 Lit., y ellas
  55. Ezequiel 30:18 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., refrenará
  56. Ezequiel 30:21 Lit., poniéndole medicamentos
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Profecías contra naciones vecinas

Ezequiel 25-27

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Profecías contra naciones vecinas

 

25:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amón, y profetiza contra ellos, y di a los hijos de Amón: “Oíd la palabra del Señor Dios[a]. Así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto dijiste: “¡Ajá!” contra mi santuario cuando era profanado, y contra la tierra de Israel cuando era desolada, y contra la casa de Judá cuando iba en cautiverio, por tanto, he aquí, te entregaré por posesión a los hijos del oriente, y asentarán en ti sus campamentos y pondrán en ti sus tiendas; ellos comerán tus frutos y ellos beberán tu leche. ‘Yo haré de Rabá un pastizal para camellos, y de las ciudadesde los hijos de Amón un descansadero para rebaños. Y sabréis que yo soy elSeñor.’ “Porque así dice el Señor Dios: ‘Por haber batido palmas y golpeado con tus pies, por haberte alegrado con todo el escarnio de tu alma contra la tierra de Israel, por tanto, he aquí, yo he extendido mi mano contra ti y te daré por despojo a las naciones; te cortaré de entre los pueblos y te exterminaré de entre las tierras. Te destruiré; y sabrás que yo soy el Señor.’

“Así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto Moab y Seir dicen: “He aquí, la casa de Judá es como todas las naciones”, por tanto, he aquí, voy a abrir el flanco de Moab y privarla de sus ciudades, de las ciudades que están en sus fronteras[b], la gloria de la tierra, Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim, 10 y la daré en posesión a los hijos del oriente, junto con los hijos de Amón, para que los hijos de Amón no sean recordados más entre las naciones. 11 ‘Haré juicios contra Moab, y sabrán que yo soy el Señor.’

12 “Así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto Edom ha obrado vengativamente contra la casa de Judá, ha incurrido en grave culpa y se ha vengado de ellos,’ 13 por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Yo extenderé también mi mano contra Edom y cortaré de ella hombres y animales y la dejaré en ruinas; desde Temán hasta Dedán caerán a espada. 14 ‘Pondré mi venganza contra Edom en mano de mi pueblo Israel, y harán en Edom conforme a mi ira y conforme a mi furor; así conocerán mi venganza’ —declara el Señor Dios.

15 “Así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto los filisteos han obrado vengativamente y con desprecio de alma han tomado venganza, destruyendo por causa de perpetua enemistad,’ 16 por tanto, así dice el Señor Dios: ‘He aquí, yo extenderé mi mano contra los filisteos, y cortaré a los cereteos y haré perecer a los que quedan en la costa del mar. 17 ‘Y ejecutaré contra ellos grandes venganzas con terribles represiones; y sabrán que yo soy el Señor cuando haga venir mi venganza sobre ellos.’”

Profecía contra Tiro

26:1 Y sucedió que en el undécimo año, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, por cuanto Tiro ha dicho acerca de Jerusalén: “¡Ajá!, la puerta de los pueblos está rota, se abrió[c] para mí, me llenaré,ya que ella está asolada”, por tanto, así dice el Señor Dios[d]: “He aquí, estoy contra ti, Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas. “Y destruirán las murallas de Tiro y demolerán sus torres; barreré de ella sus escombros y la haré una roca[e] desnuda. “Será tendedero de redes en medio del mar, porque yo he hablado” —declara el Señor Dios— “y ella será despojo para las naciones. “Y sus hijas que están tierra adentro[f], serán muertas a espada; y sabrán que yo soy el Señor.”

Porque así dice el Señor Dios: He aquí, traeré por el norte sobre Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes y un gran ejército[g]. Matará a espada a tus hijas que están tierra adentro[h]. Edificará contra ti muros de asedio, levantará contra ti un terraplén y alzará contra ti un escudo grande. Y dirigirá el golpe de sus arietes contra tus murallas, y con sus hachas[i] demolerá tus torres. 10 Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrirá; por el estruendo de la caballería, de las carretas[j] y de los carros, se estremecerán tus murallas cuando entre él por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha. 11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles, a tu pueblo matará a espada, y tus fuertes columnas caerán por tierra. 12 También saquearán tus riquezas y robarán tus mercancías; demolerán tus murallas y destruirán tus casas suntuosas, y arrojarán[k] al agua tus piedras, tus maderas y tus escombros. 13 Así haré cesar el ruido de tus canciones, y el son de tus arpas no se oirá más. 14 Y haré de ti una roca[l] desnuda; serás un tendedero de redes. No volverás a ser edificada, porque yo, el Señor, he hablado —declara el Señor Dios.

15 Así dice el Señor Dios a Tiro: Al estruendo de tu caída, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, ¿no se estremecerán las costas? 16 Entonces descenderán de sus tronos todos los príncipes del mar, se quitarán sus mantos y se despojarán de sus vestiduras bordadas. Se vestirán de temores, se sentarán en tierra, temblarán a cada momento y se horrorizarán a causa de ti. 17 Elevarán una elegía por ti, y te dirán:

“¡Cómo has perecido, habitada de los mares,
la ciudad renombrada,
que era poderosa en el mar!
Ella y sus habitantes,
infundían[m] terror
a todos sus vecinos[n].
18 “Ahora tiemblan las costas
por el día de tu caída;
sí, las costas del[o] mar se espantan de tu fin.”

19 Porque así dice el Señor Dios: Cuando yo te convierta en una ciudad desolada, como las ciudades despobladas; cuando haga subir sobre ti el abismo, y te cubran las grandes aguas, 20 entonces te haré descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de antaño, y te haré habitar en las profundidades de la tierra, como las antiguas ruinas, con los que descienden a la fosa, para que no seas habitada[p]; y pondré gloria en la tierra de los vivientes. 21 Traeré sobre ti[q]terrores, y no existirás más; aunque seas buscada, no serás encontrada jamás —declara el Señor Dios.

Lamentación sobre Tiro

27:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Tú, hijo de hombre, eleva una elegía por Tiro; y di a Tiro, que está asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costas: “Así dice el Señor Dios[r]:

‘Tiro, tú has dicho: “Soy de perfecta hermosura.”
‘En el corazón de los mares están tus fronteras;
tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.
‘De los cipreses de Senir te han hecho[s] todas tus tablas;
del Líbano han tomado un cedro para hacerte un mástil.
‘De encinas de Basán han hecho tus remos;
tu cubierta de boj de las costas de Chipre[t] han incrustado[u] con marfil.
‘De lino fino bordado de Egipto era tu vela
para que te sirviera de distintivo[v];
de azul[w] y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón[x].
‘Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros;
tus sabios, Tiro, estaban a bordo[y]; eran tus pilotos.
‘Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros[z] estaban contigo
reparando tus junturas;
todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo
para negociar con tus productos.

10 ‘Los persas, los de Lud y los de Fut eran en tu ejército tus hombres de guerra. Colgaban en ti el escudo y el yelmo, manifestaban tu esplendor. 11 ‘Los hijos de Arvad, con tu ejército, estaban en tus murallas todo alrededor, y los gamadeos[aa]estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas todo alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.

12 ‘Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercancías. 13 ‘Javán, Tubal y Mesec comerciaban contigo; con[ab] hombres y con utensilios de bronce pagaban tus productos. 14 ‘Los de Bet-togarmá daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancías. 15 ‘Los hijos de Dedán comerciaban contigo. Muchas costas eran clientes tuyas[ac]; colmillos de marfil y madera de ébano te traían como pago. 16 ‘Aram[ad] era tu cliente por la abundancia de tus productos[ae]; pagaban tus mercancías con turquesas, púrpura, bordados, lino fino, corales y rubíes. 17 ‘Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minit, tortas[af], miel, aceite y bálsamo pagaban tus productos. 18 ‘Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos[ag], por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbón y la lana blanca. 19 ‘Vedán y Javán pagaban tus mercancías desde Uzal[ah]; hierro forjado, casia y caña dulce[ai] estaban entre tus productos. 20 ‘Dedán comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras. 21 ‘Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos[aj]: comerciaban en corderos, carneros y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes. 22 ‘Los comerciantes de Sabá y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancías. 23 ‘Harán, Cane, Edén, los comerciantes de Sabá, de Asiria y de Quilmad comerciaban contigo. 24 ‘Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul[ak] y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, que había entre tus mercancías. 25 ‘Las naves de Tarsis eran las portadoras[al] de tus productos.

Fuiste repleta y muy gloriosa[am]
en el corazón de los mares.

26 ‘A muchas aguas te condujeron
tus remeros;
el viento solano te destrozó
en el corazón de los mares.
27 ‘Tus riquezas, tus mercancías, tu comercio,
tus marineros y tus pilotos,
tus calafates, tus agentes comerciales,
y todos los hombres de guerra que hay en ti,
con toda tu tripulación que en medio de ti está,
caerán en el corazón de los mares
el día de tu derrota.
28 ‘A la voz del grito de tus pilotos
se estremecerán las praderas.
29 ‘Y descenderán de sus naves
todos los que empuñan el remo;
los marineros y todos los pilotos del mar
se quedarán en tierra;
30 harán oír su voz por ti
y gritarán amargamente.
Echarán polvo sobre sus cabezas,
se revolcarán en ceniza;
31 se raparán la cabeza por tu causa
y se ceñirán de cilicio;
llorarán por ti, en la amargura de su alma,
con amargo duelo.
32 ‘Elevarán por ti una elegía en su llanto
y se lamentarán por ti:
“¿Quién como Tiro,
como la silenciosa en medio del mar?
33 “Cuando tus mercancías salían por los mares
saciabas a muchos pueblos;
con la abundancia de tus riquezas y de tus productos
enriquecías a los reyes de la tierra.
34 “Ahora[an] que estás destrozada por los mares
en las profundidades de las aguas,
tu carga[ao] y toda tu tripulación
se han hundido contigo[ap].
35 “Todos los habitantes de las costas
están pasmados por causa tuya;
sus reyes están aterrorizados sobremanera,
demudados sus rostros.
36 “Los mercaderes entre los pueblos te silban;
te has convertido en terrores,
y ya no serás más.”’”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 25:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  2. Ezequiel 25:9 Lit., su término
  3. Ezequiel 26:2 Lit., se volvió
  4. Ezequiel 26:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  5. Ezequiel 26:4 O, peñasco
  6. Ezequiel 26:6 Lit., en el campo
  7. Ezequiel 26:7 Lit., una asamblea
  8. Ezequiel 26:8 Lit., en el campo
  9. Ezequiel 26:9 Lit., espadas
  10. Ezequiel 26:10 Lit., ruedas
  11. Ezequiel 26:12 Lit., pondrán
  12. Ezequiel 26:14 O, peñasco
  13. Ezequiel 26:17 Lit., que dieron su
  14. Ezequiel 26:17 Lit., habitantes
  15. Ezequiel 26:18 Lit., que están en el
  16. Ezequiel 26:20 O, no vuelvas
  17. Ezequiel 26:21 Lit., Te daré
  18. Ezequiel 27:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  19. Ezequiel 27:5 Lit., construido
  20. Ezequiel 27:6 Heb., Kittim
  21. Ezequiel 27:6 Lit., hecho
  22. Ezequiel 27:7 O, estandarte
  23. Ezequiel 27:7 Lit., violeta
  24. Ezequiel 27:7 O, cobertura
  25. Ezequiel 27:8 Lit., en ti
  26. Ezequiel 27:9 Lit., sus sabios
  27. Ezequiel 27:11 O, valientes
  28. Ezequiel 27:13 Lit., con almas de
  29. Ezequiel 27:15 Lit., de tu mano
  30. Ezequiel 27:16 Muchos mss. y versiones antiguas dicen: Edom
  31. Ezequiel 27:16 Lit., obras
  32. Ezequiel 27:17 Heb., panag
  33. Ezequiel 27:18 Lit., obras
  34. Ezequiel 27:19 O, con estambre
  35. Ezequiel 27:19 O, cálamo
  36. Ezequiel 27:21 Lit., de tu mano
  37. Ezequiel 27:24 O, violeta
  38. Ezequiel 27:25 Lit., tus viajeros
  39. Ezequiel 27:25 Lit., muy pesada
  40. Ezequiel 27:34 Lit., El tiempo
  41. Ezequiel 27:34 O, comercio
  42. Ezequiel 27:34 Lit., han caído en medio de ti
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Pecado y castigo de Jerusalén

Ezequiel 22-24

9781586403546

Pecado y castigo de Jerusalén

 

22:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Tú, hijo de hombre, ¿Vas a juzgar? ¿Vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber todas sus abominaciones. Dirás: “Así dice el Señor Dios[a]: ‘Ciudad que derrama sangre en medio de sí misma para que llegue su hora, y que se[b] hace ídolos para contaminarse, por la[c] sangre que has derramado te has hecho culpable, y con los ídolos que has hecho te has contaminado. Has hecho acercar tu día[d] y has llegado al término de[e] tus años. Por tanto te he hecho oprobio de las naciones y objeto de burla de todas las tierras. ‘Las que están cerca de ti y las que están lejos se burlarán de ti, ciudad de mala fama, llena de confusión. ‘He aquí, los príncipes de Israel, cada uno según su poder[f], han estado en ti para derramar sangre. ‘En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero y en ti oprimieron al huérfano y a la viuda. ‘Has despreciado mis cosas sagradas y profanado mis días de reposo. ‘En ti han estado calumniadores para derramar sangre, en ti han comido en los santuarios de los montes y en ti han cometido perversidades. 10 ‘En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación. 11 ‘Uno ha cometido abominación con la mujer de su prójimo, otro ha manchado a su nuera con lascivia, y en ti otro ha humillado a su hermana, la hija de su padre. 12 ‘En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; has tomado interés y usura, y has dañado a tus prójimos, extorsionándolos y de mí te has olvidado’ —declara el Señor Dios.

13 ‘Y he aquí, bato palmas contra las ganancias deshonestas que has adquirido y contra el[g] derramamiento de sangre que hay en medio de ti. 14 ‘¿Aguantará tu corazón o serán fuertes tus manos en los días que yo actúe contra ti? Yo, elSeñor, he hablado y lo haré. 15 ‘Yo te dispersaré entre las naciones, te esparciré por las tierras y haré desaparecer de ti tu inmundicia. 16 ‘Y por ti misma quedarás profanada a la vista de las naciones; y sabrás que yo soy el Señor.’”

17 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 18 Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido en escoria para mí; todos ellos son bronce, estaño, hierro y plomo en medio del horno; escoria de plata son. 19 Por tanto, así dice el SeñorDios: “Por cuanto todos vosotros os habéis convertido en escoria, por tanto, he aquí, os voy a reunir en medio de Jerusalén. 20 “Como se junta plata, bronce, hierro, plomo y estaño en medio del horno, y se atiza el fuego en él para fundirlos, así os juntaré yo en mi ira y en mi furor, os pondré allí y os fundiré. 21 “Os reuniré y atizaré sobre vosotros el fuego de mi furor, y seréis fundidos en medio de ella.22 “Como se funde la plata en el horno, así seréis fundidos en medio de ella; y sabréis que yo, el Señor, he derramado mi furor sobre vosotros.”

23 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 24 Hijo de hombre, dile: “Tú eres tierra que no ha sido lavada ni mojada con la lluvia el día de la indignación.” 25 Hay conspiración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que desgarra la presa. Han devorado almas, de las riquezas y cosas preciosas se han apoderado, las viudas se han multiplicado en medio de ella. 26 Sus sacerdotes han violado mi ley y han profanado mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseñado a distinguir; han escondido sus ojos de mis días de reposo, y he sido profanado entre ellos. 27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y destruyendo vidas para obtener ganancias injustas.28 Y sus profetas los han recubierto con cal, viendo visiones falsas y adivinándoles mentiras, diciendo: “Así dice el Señor Dios”, cuando el Señor no ha hablado. 29 Las gentes de la tierra han hecho violencia y cometido robo, han oprimido al pobre y al necesitado y han maltratado injustamente al extranjero. 30 Busqué entre ellos alguno que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de mí a favor de la tierra, para que yo no la destruyera, pero no lo hallé. 31 He derramado, pues, mi indignación sobre ellos; con el fuego de mi furor los he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas —declara el Señor Dios.

Parábola de las dos hermanas

23:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, había dos mujeres, hijas de una madre, que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. Allí fueron palpados sus pechos y allí fueron acariciados sus senos virginales. Sus nombres eran Aholá, la mayor, y Aholibá, su hermana. Vinieron a ser mías y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Aholá es Samaria y Aholibá es Jerusalén.

Y Aholá se prostituyó cuando era mía[h]; y se apasionó de sus amantes, los asirios, vecinos suyos, vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes apuestos, jinetes montados a caballo. Cometió sus prostituciones con ellos, con lo más selecto de los asirios[i]; y con todos los que se había apasionado, con todos sus ídolos se contaminó. Y no abandonó sus prostituciones de Egipto; pues con ella muchos en su juventud se habían acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasión[j]. Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en mano de los asirios, de los que se había apasionado. 10 Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo[k] para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.

11 Y aunque su hermana Aholibá vio esto, se corrompió en su pasión[l] más que ella, y sus prostituciones fueron mayores que las prostituciones de su hermana.12 Se apasionó de los asirios, gobernadores y oficiales, vecinos suyos, lujosamente vestidos, jinetes montados a caballo, todos ellos jóvenes apuestos.13 Y vi que ella se había contaminado; un mismo camino seguían las dos. 14 Y aumentó sus prostituciones. Vio hombres pintados en la pared, figuras de caldeos pintadas con bermellón, 15 ceñidos sus lomos con cinturones y amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de oficiales todos ellos, semejantes a los babilonios[m] de Caldea, tierra de su nacimiento. 16 Cuando los vio[n] se apasionó de ellos y les envió mensajeros a Caldea. 17 Y vinieron a ella los babilonios[o], al lecho de amores, y la contaminaron con sus prostituciones. Y después de haber sido contaminada con ellos, su alma se hastió de ellos. 18 Reveló sus prostituciones y descubrió su desnudez; entonces me hastié[p] de ella como me[q]había hastiado de su hermana. 19 Pero ella multiplicó sus prostituciones, recordando los días de su juventud, cuando se prostituía en la tierra de Egipto.20 Y se apasionó de sus amantes, cuya carne es como la carne de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos. 21 Añoraste así la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios[r] palpaban tu seno, acariciando[s] los pechos de tu juventud.

22 Por tanto, Aholibá, así dice el Señor Dios[t]: “He aquí, incitaré contra ti a tus amantes, de los que te alejaste[u], y los traeré contra ti de todos lados: 23 los babilonios[v] y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los asirios, jóvenes apuestos, todos ellos gobernadores y oficiales, capitanes y de renombre[w], todos montados a caballo. 24 “Y vendrán contra ti con armas, carros y carretas[x], y con multitud de pueblos. Se apostarán contra ti de todos lados con coraza, escudo y yelmo; a ellos les encargaré el juicio y ellos te juzgarán conforme a sus costumbres. 25 “Pondré contra ti mi celo, y te tratarán con furor; te arrancarán la nariz y las orejas, y tus sobrevivientes caerán[y] a espada; te quitarán tus hijos y tus hijas, y los que queden serán consumidos por el fuego. 26 “También te despojarán de tus vestidos y te quitarán tus bellas joyas[z]. 27 “Así pondré fin a tu lujuria y a tu prostitución traídas de la tierra de Egipto, y no levantarás más tus ojos hacia ellos ni recordarás más a Egipto.” 28 Porque así dice el Señor Dios: “He aquí, yo te entregaré en manos de los que odias, en manos de aquellos de los que te alejaste[aa]. 29 “Ellos te tratarán con odio, te quitarán todas tus posesiones y te dejarán desnuda y descubierta. Y será descubierta la vergüenza de tus prostituciones; tanto tu lujuria como tus prostituciones. 30 “Estas cosas se harán contigo porque te has prostituido con las naciones, porque te has contaminado con sus ídolos. 31 “Has andado en el camino de tu hermana; por eso yo te pondré su cáliz en tu mano.” 32 Así dice el Señor Dios:

“Beberás el cáliz de tu hermana,
que es hondo y ancho;
servirá[ab] de risa y de escarnio
porque es de gran capacidad.
33 “De embriaguez y de dolor te llenarás.
El cáliz de horror y desolación
es el cáliz de tu hermana Samaria.
34 “Lo beberás y lo agotarás;
roerás sus fragmentos,
y te desgarrarás los pechos.

Porque yo he hablado” —declara el Señor Dios. 35 Por tanto, así dice el SeñorDios: “Porque me has olvidado y me has arrojado a tus espaldas, carga ahora conel castigo de tu lujuria y de tus prostituciones.”

36 También me dijo el Señor: Hijo de hombre, ¿juzgarás a Aholá y a Aholibá? Hazles saber, pues, sus abominaciones. 37 Porque han cometido adulterio y hay sangre en sus manos; han cometido adulterio con sus ídolos, y aun a sus hijos, que dieron a luz para mí, han hecho pasar por el fuego como alimento para los ídolos[ac]. 38 Además me han hecho esto: han contaminado mi santuario en ese día y han profanado mis días de reposo; 39 después de sacrificar sus hijos a sus ídolos, entraron en mi santuario el mismo día para profanarlo; y he aquí, así hicieron en medio de mi casa. 40 Aún más, mandaron[ad] llamar a hombres que vinieran de lejos, a quienes se les envió un mensajero; y he aquí, vinieron. Para ellos te bañaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos; 41 luego te sentaste en un suntuoso diván ante el cual estaba preparada una mesa en la que habías puesto mi incienso y mi aceite. 42 Y el ruido de una multitud despreocupada se oía allí, multitud de hombres, bebedores traídos del desierto. Y pusieron brazaletes en las manos de las mujeres[ae] y hermosas coronas sobre sus cabezas. 43 Entonces dije acerca de aquella que estaba consumida por susadulterios: “¿Cometerán ahora fornicaciones con ella, estando ella así?[af] 44 Y se llegaron a ella como quien se llega a una ramera. Así se llegaron a Aholá y a Aholibá, mujeres depravadas. 45 Pero los[ag] hombres justos los[ah] juzgarán en el juicio de las adúlteras y en el juicio de las mujeres que derraman sangre, por ser ellas adúlteras y haber sangre en sus manos.

46 Porque así dice el Señor Dios: “Tráigase una multitud contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje. 47 “Y la multitud las apedreará y las cortará con sus espadas; matará a sus hijos y a sus hijas y prenderán fuego a sus casas. 48 “Y haré cesar la lascivia[ai] de la tierra, y todas las mujeres serán advertidas y no cometerán lascivia[aj] como vosotras[ak]. 49 “Y recaerá[al] vuestra lascivia[am] sobre vosotras, y cargaréis el castigo de haber adorado a vuestros ídolos; así sabréis que yo soy el Señor Dios.”

La olla hirviente

24:1 Y vino a mí la palabra del Señor en el año noveno, el mes décimo, a los diezdías del mes, diciendo: Hijo de hombre, escribe la fecha del día, del día de hoy. Este mismo día el rey de Babilonia ha avanzado contra Jerusalén. Relata una parábola a la casa rebelde y diles: “Así dice el Señor Dios[an]:

‘Pon la olla, ponla,
y echa también en ella agua;
pon en ella los[ao] trozos,
todo trozo bueno, pierna y espalda;
llénala de huesos escogidos.
‘Toma lo mejor del rebaño,
y apila también la leña[ap] debajo de ella;
hazla hervir a borbotones,
cuece también sus huesos en ella.’

“Porque así dice el Señor Dios:
‘¡Ay de la ciudad sanguinaria,
de la olla que tiene herrumbre,
cuya herrumbre no se le va!
Trozo por trozo sácala,
sin echar suertes sobre ella.
‘Porque su sangre está en medio de ella,
la puso sobre la roca[aq] desnuda;
no la derramó sobre la tierra
para que el polvo la cubriera.
‘Para hacer subir el furor,
para tomar venganza,
he puesto yo su sangre sobre la roca[ar] desnuda,
para que no sea cubierta.’
“Por tanto, así dice el Señor Dios:
‘¡Ay de la ciudad sanguinaria!
Yo también haré grande el montón de leña.
10 ‘Aumenta la leña, enciende el fuego,
hierve[as] bien la carne,
mézclale las especias,
y que se quemen los huesos.
11 ‘Luego pon la olla[at] vacía sobre las[au] brasas,
para que se caliente,
se ponga al rojo[av] su bronce,
se funda en ella su inmundicia,
y sea consumida su herrumbre.
12 ‘De trabajos me ha fatigado,
y no se le ha ido su mucha herrumbre.
¡Consúmase en el fuego su herrumbre!
13 ‘En tu inmundicia hay lujuria.
Por cuanto yo quise limpiarte
pero no te dejaste limpiar,
no volverás a ser purificada de tu inmundicia,
hasta que yo haya saciado[aw] mi furor sobre ti.

14 ‘Yo, el Señor, he hablado. Esto viene y yo actuaré; no me volveré atrás, no me apiadaré y no me arrepentiré. Según tus caminos y según tus obras te juzgaré[ax]’ —declara el Señor Dios.”

Muerte de la mujer de Ezequiel

15 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 16 Hijo de hombre, he aquí, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos; pero no te lamentarás, ni llorarás, ni correrán tus lágrimas. 17 Gime en silencio, no hagas duelo por los muertos; átate el turbante, ponte el calzado en los pies y no te cubras los bigotes ni comas pan de duelo[ay]. 18 Y hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi mujer; y a la mañana siguiente hice como me fue mandado. 19 Y el pueblo me dijo: ¿No nos declararás lo que significan para nosotros estas cosas que estás haciendo?20 Entonces les respondí: La palabra del Señor vino a mí, diciendo: 21 “Habla a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor Dios: “He aquí, voy a profanar mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, encanto de vuestros ojos y deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas a quienes habéis dejado detrás, caerán a espada.22 “Haréis como yo he hecho; no cubriréis vuestros bigotes ni comeréis pan de duelo[az]. 23 “Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas y vuestro calzado en vuestros pies. No os lamentaréis ni lloraréis, sino que os pudriréis en vuestras iniquidades y gemiréis unos con otros[ba]. 24 “Os servirá, pues, Ezequiel de señal; según todo lo que él ha hecho, haréis vosotros; cuando esto suceda, sabréis que yo soy el Señor Dios.”’

25 “Y tú, hijo de hombre, ¿no será que el día en que les quite su fortaleza, el gozo de su gloria[bb], el encanto de sus ojos, el anhelo[bc] de su alma, y a sus hijos y a sus hijas, 26 en ese día el que escape vendrá a ti con noticias para tus oídos?27 “En ese día se abrirá tu boca para el que escapó, y hablarás y dejarás de estar mudo. Y servirás para ellos de señal, y sabrán que yo soy el Señor.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 22:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  2. Ezequiel 22:3 Lit., y contra ella
  3. Ezequiel 22:4 Lit., tu
  4. Ezequiel 22:4 Lit., días
  5. Ezequiel 22:4 Lit., hasta
  6. Ezequiel 22:6 Lit., brazo
  7. Ezequiel 22:13 Lit., tu
  8. Ezequiel 23:5 Lit., bajo mi dominio
  9. Ezequiel 23:7 Lit., hijos de Asur, y así en el resto del cap.
  10. Ezequiel 23:8 Lit., prostitución
  11. Ezequiel 23:10 Lit., nombre
  12. Ezequiel 23:11 Lit., prostitución
  13. Ezequiel 23:15 Lit., hijos de Babel
  14. Ezequiel 23:16 Lit., a la vista de sus ojos
  15. Ezequiel 23:17 Lit., hijos de Babel
  16. Ezequiel 23:18 Lit., mi alma se hastió
  17. Ezequiel 23:18 Lit., como mi alma se
  18. Ezequiel 23:21 Así en dos mss.; en el T.M., de Egipto
  19. Ezequiel 23:21 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., a causa de
  20. Ezequiel 23:22 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  21. Ezequiel 23:22 Lit., tu alma se alejó
  22. Ezequiel 23:23 Lit., hijos de Babel
  23. Ezequiel 23:23 Lit., los llamados
  24. Ezequiel 23:24 Lit., ruedas
  25. Ezequiel 23:25 Lit., tu resto caerá
  26. Ezequiel 23:26 Lit., tus artículos de belleza
  27. Ezequiel 23:28 Lit., tu alma se alejó
  28. Ezequiel 23:32 O, servirás
  29. Ezequiel 23:37 Lit., ellos
  30. Ezequiel 23:40 O, vosotras mandasteis
  31. Ezequiel 23:42 Lit., de ellas
  32. Ezequiel 23:43 O, Ahora cometerán fornicación con ella y ella con ellos
  33. Ezequiel 23:45 Lit., ellos
  34. Ezequiel 23:45 Algunos mss. dicen: las
  35. Ezequiel 23:48 O, lujuria
  36. Ezequiel 23:48 O, lujuria
  37. Ezequiel 23:48 Lit., y no harán conforme a vuestra lascivia
  38. Ezequiel 23:49 Lit., Y os darán
  39. Ezequiel 23:49 O, lujuria
  40. Ezequiel 24:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  41. Ezequiel 24:4 Lit., junta sus
  42. Ezequiel 24:5 En el T.M., los huesos
  43. Ezequiel 24:7 O, peñasco
  44. Ezequiel 24:8 O, peñasco
  45. Ezequiel 24:10 Lit., termina
  46. Ezequiel 24:11 Lit., ponla
  47. Ezequiel 24:11 Lit., sus
  48. Ezequiel 24:11 Lit., se queme
  49. Ezequiel 24:13 Lit., haya hecho descansar
  50. Ezequiel 24:14 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., juzgarán
  51. Ezequiel 24:17 Lit., de hombres
  52. Ezequiel 24:22 Lit., de hombres
  53. Ezequiel 24:23 Lit., cada uno a su hermano
  54. Ezequiel 24:25 O, hermosura
  55. Ezequiel 24:25 Lit., la exaltación
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