«¿Qué le sucede a la gente que nunca tienen oportunidad de oír acerca de Jesús?»

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 «¿Qué le sucede a la gente que nunca tienen oportunidad de oír acerca de Jesús?»

 

Toda la gente es responsable ante Dios, ya sea que hayan o no “escuchado acerca de Él.” La Biblia nos dice que Dios se ha revelado claramente a Sí mismo en la naturaleza (Romanos 1:20) y en el corazón de la gente (Eclesiastés 3:11). El problema es que la raza humana es pecadora; todos nosotros rechazamos este conocimiento de Dios y nos rebelamos contra Él (Romanos 1:21-23). Aparte de la gracia de Dios, Dios nos concedió, sobre los pecaminosos deseos de nuestro corazón, la visión de descubrir lo inútil y miserable que es nuestra vida apartados de Él. Esto lo hace para aquellos que lo rechazan (Romanos 1:24,32).

En realidad no es que algunas personas no hayan escuchado acerca de Dios. Más bien, el problema es que ellos han rechazado lo que han oído y lo que es fácilmente apreciado de Su obra en la naturaleza.Deuteronomio 4:29 proclama: “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” Este texto enseña un importante principio: quienquiera que realmente busque a Dios, lo hallará. Si una persona verdaderamente desea conocer a Dios, Dios mismo se dará a conocer.

El problema es que, “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.” (Romanos 3:11) La gente rechaza el conocimiento de Dios que está presente en la naturaleza y en su propio corazón, y en lugar de ello, deciden adorar un “dios” de su propia creación. Es necio discutir sobre la justicia de Dios que envía a alguien al infierno porque nunca tuvo la oportunidad de escuchar el Evangelio de Jesucristo. La gente es responsable ante Dios por lo que Dios ya se ha revelado a ellos. La Biblia dice que la gente rechaza este conocimiento, y por lo tanto, Dios es justo al condenarlos al infierno.

Si asumimos que aquellos que nunca han escuchado el Evangelio son merecedores de la misericordia de Dios, nos metemos en un terrible problema. Si la gente que nunca escuchó el evangelio es salva… deberíamos asegurarnos de que nadie jamás escuche el Evangelio. La peor cosa que podríamos hacer, sería compartirle el Evangelio a una persona y hacer que él o ella lo rechacen. Si eso sucediera, ellos serían condenados. La gente que no escucha el Evangelio debe ser condenada, si no, no habría motivo para el evangelismo. Si fuera de otra manera, ¿Por qué correr el riesgo de que la gente posiblemente rechace el Evangelio y se condene a sí misma – cuando ellos serían previamente salvos porque nunca escucharon el Evangelio?

http://www.gotquestions.org/Espanol/nunca-oyeron-Evangelio.html

Elegía por los príncipes de Israel

Ezequiel 19-21

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Elegía por los príncipes de Israel

19:1 Y tú, eleva una elegía por los príncipes de Israel, y di:

“¿Qué era tu madre?
una leona entre leones.
Echada[a] en medio de leoncillos,
crió a sus cachorros.
“Cuando exaltó a uno de sus cachorros,
éste se hizo león,
y aprendió a desgarrar su presa;
devoró hombres.
“Entonces oyeron de él las naciones;
en su foso fue capturado,
y lo llevaron con garfios
a la tierra de Egipto.
“Cuando ella vio, mientras aguardaba,
que su esperanza estaba perdida,
tomó otro[b] de sus cachorros
y lo hizo un leoncillo.
“Y él andaba entre los leones;
hecho ya un leoncillo,
y aprendió a desgarrar su presa;
devoró hombres;
destruyó[c] sus torres fortificadas[d]
y asoló sus ciudades;
la tierra y cuanto había en ella estaban aterrados
por el estruendo de sus rugidos.
“Entonces se pusieron contra él los pueblos
de las provincias de alrededor,
y tendieron sobre él su red;
en su foso fue capturado.
“Lo pusieron en una jaula con garfios
y lo llevaron al rey de Babilonia;
lo llevaron enjaulado[e]
para que no se oyera más su voz
en los montes de Israel.
10 “Tu madre era como una vid en tu viña[f],
plantada junto a las aguas;
estaba llena de frutos y ramas
por la abundancia de aguas.
11 “Tenía ramas fuertes[g]
propias para cetros de gobernantes,
y su estatura se elevó
hasta en medio de las nubes[h],
y fue vista a causa de su altura
y por sus muchos sarmientos.
12 “Pero fue arrancada con furor,
derribada a tierra,
y el viento solano secó su fruto;
su rama fuerte fue quebrada
y se secó[i];
el fuego la consumió.
13 “Y ahora está plantada en el desierto,
en una tierra árida y reseca[j].
14 “Y ha salido fuego de su rama[k],
ha consumido sus pámpanos y su fruto,
y no queda en ella rama fuerte,
para cetro de gobernante.”

Esta es una elegía, y de elegía servirá.

Relato de la infidelidad de Israel

20:1 Y sucedió que en el año séptimo, el día diez del quinto mes, vinieron algunos[l] de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí. Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “Así dice el Señor Dios[m]: ‘¿Venís a consultarme? Vivo yo, que no me dejaré consultar por vosotros’” —declara el Señor Dios. ¿Los juzgarás? ¿Los juzgarás, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres, y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘El día que escogí a Israel y juré[n] a los descendientes[o] de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les juré diciendo: Yo soy el Señor vuestro Dios; aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que yo había escogido[p] para ellos, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras. ‘Y les dije: “Arroje cada uno las cosas detestables que os atraen[q], y no os contaminéis con los ídolos de Egipto; yo soy el Señor vuestro Dios.” ‘Pero se rebelaron contra míy no quisieron escucharme; no[r] arrojaron las cosas detestables que les atraían[s], ni abandonaron los ídolos de Egipto.

Entonces decidí[t] derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto. ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cualesvivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacándolos de la tierra de Egipto.10 ‘Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto. 11 ‘Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivirá si los cumple. 12 ‘También les di mis días de reposo por señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy el Señor, el que los santifica. 13 ‘Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí[u] derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos. 14 ‘Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado. 15 ‘También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras,16 porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis días de reposo, porque su corazón se iba tras sus ídolos. 17 ‘Sin embargo, mi ojo los perdonó para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.

18 ‘Y dije a sus hijos en el desierto: “No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus decretos, ni os contaminéis con sus ídolos. 19 “Yo soy elSeñor vuestro Dios; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra[v]. 20 “Y santificad mis días de reposo; y que sean una señal entre yo y vosotros, para que sepáis que yo soy el Señor vuestro Dios.” 21 ‘Pero los hijos se rebelaron contra mí, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y profanaron mis días de reposo. Entonces decidí[w] derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto. 22 ‘Pero retiré mi mano y actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado. 23 ‘También yo les juré en el desierto que los dispersaría entre las naciones y los esparciría por las tierras, 24 porque no habían cumplido mis decretos, habían desechado mis estatutos y habían profanado mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se iban sus ojos.25 ‘También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir; 26 y los declaré inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogénitos[x], a fin de llenarlos de terror, para que supieran que yo soy el Señor.’”

27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: “Así dice el SeñorDios: ‘Aun en esto me han blasfemado vuestros padres actuando deslealmente contra mí. 28 ‘Cuando los traje a la tierra que había jurado darles, miraron a toda colina alta y todo árbol frondoso, y allí ofrecieron sus sacrificios y allí presentaron sus ofrendas provocativas; allí presentaron también su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones. 29 ‘Entonces les dije: “¿Qué es el lugar alto adonde vais?” Y se le dio el nombre de Bama[y] hasta el día de hoy.’” 30 Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘¿Os contaminaréis a la manera de[z]vuestros padres y os prostituiréis tras sus abominaciones? 31 ‘Cuando ofrecéis[aa]vuestras ofrendas, cuando hacéis pasar por el fuego a vuestros hijos, os contamináis con todos vuestros ídolos hasta el día de hoy. ¿Y me dejaré consultar yo por vosotros, casa de Israel? Vivo yo’ —declara el Señor Dios— ‘que no me dejaré consultar por vosotros. 32 ‘Y no sucederá lo que estáis pensando[ab], cuando decís: “Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra.” 33 ‘Vivo yo’ —declara el Señor Dios— ‘que[ac] con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado yo seré rey sobre vosotros. 34 ‘Y os sacaré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras donde estáis dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;35 y os llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con vosotros cara a cara. 36 ‘Como entré en juicio con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así entraré en juicio con vosotros’ —declara el Señor Dios. 37 ‘Y os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en el vínculo del pacto; 38 y separaré de vosotros a los rebeldes, a los que han transgredido contra mí; y los sacaré de la tierra donde peregrinan, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy el Señor. 39 ‘En cuanto a vosotros, casa de Israel’ —así dice el Señor Dios— ‘vaya cada uno a servir a sus ídolos; pero más tarde ciertamente me escucharéis y[ad] no profanaréis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos. 40 ‘Porque en mi santo monte, en el alto monte de Israel’ —declara el Señor Dios— ‘allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra; allí los aceptaré y allí reclamaré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones con todas vuestras cosas sagradas. 41 ‘Como[ae] aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde estáis dispersos; y mostraré mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones.42 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando os traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a vuestros padres. 43 ‘Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todas vuestras obras con las que os habéis contaminado, y os aborreceréis a vosotros mismos[af] por todas las iniquidades que habéis cometido. 44 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando actúe con vosotros en consideración a mi nombre, y no conforme a vuestros malos caminos ni conforme a vuestras perversas obras, casa de Israel’” —declara el Señor Dios. 45 [ag]Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman[ah] y habla[ai] contra el sur, profetiza contra el bosque[aj] del Neguev[ak], 47 y di al bosque del Neguev: “Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, voy a prenderte un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama abrasadora, y será quemada por ella toda la superficie[al], desde el sur hasta el norte. 48 ‘Y toda carne verá que yo, el Señor, lo he encendido; no se apagará.’”49 Entonces dije: ¡Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mí: “¿No habla éste más queparábolas?”

La espada del Señor

21:1 [am]Vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén y habla[an] contra los santuarios, profetiza contra la tierra de Israel,y di a la tierra de Israel: “Así dice el Señor: ‘He aquí, estoy contra ti; sacaré mi espada de la vaina y cortaré de ti al justo y al impío. ‘Puesto que he de cortar de ti al justo y al impío, por tanto mi espada saldrá de la vaina contra toda carne desde el sur hasta el norte. ‘Así sabrá toda carne que yo, el Señor, he sacado mi espada de la vaina. No volverá más a su vaina.’” Y tú, hijo de hombre, gime con corazón quebrantado[ao]; con amargura gemirás a la vista de ellos. Y[ap] cuando te digan: “¿Por qué gimes?”, dirás: “Por la noticia que viene, todo corazón desfallecerá, toda mano se debilitará, todo espíritu se apagará y toda rodilla flaqueará[aq]. He aquí, viene y sucederá” —declara el Señor Dios[ar]. Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, profetiza, y di: “Así dice el Señor.” Di:

“Espada, espada afilada
y también pulida.
10 “Para la matanza ha sido afilada,
para brillar como el rayo[as] ha sido pulida.”

¿Acaso hemos de alegrarnos, cuando el cetro[at] de mi hijo desprecia toda vara[au]?

11 Es dada para que sea pulida, para que sea empuñada;
ha sido afilada la espada, ha sido pulida,
para ponerla en manos del matador.
12 Clama y gime, hijo de hombre,
porque ella está contra mi pueblo,
está contra todos los príncipes de Israel;
ellos son entregados a la espada junto con mi pueblo;
por tanto, golpéate el muslo.

13 Porque la prueba está hecha; ¿y qué si el cetro[av] mismo que desprecia la espada deja de existir? —declara el Señor Dios.

14 Tú, pues, hijo de hombre, profetiza y bate palmas;
sea la espada duplicada y triplicada,
la espada para los muertos.
Es la espada de la gran víctima,
que los tiene rodeados,
15 para que sus corazones se acobarden[aw] y caigan muchos.
En todas sus puertas he puesto la espada reluciente.
¡Ah!, hecha para centellear,
pulida[ax] para la matanza.
16 Muéstrate afilada[ay], ve a la derecha; prepárate, ve a la izquierda,
adondequiera que tu filo[az] sea dirigido.
17 También yo batiré palmas,
y aplacaré[ba] mi furor.
Yo, el Señor, he hablado.

18 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 19 Y tú, hijo de hombre, traza[bb] dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrán de una misma tierra. Haz una señal y ponla[bc] al comienzo del camino a la ciudad.20 Trazarás[bd] el camino por donde venga la espada hacia Rabá de los hijos de Amón, y hacia Judá, que en Jerusalén tiene su fortaleza. 21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcación[be] del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinación; sacude las saetas, consulta con los ídolos domésticos[bf], observa el hígado. 22 En su mano derecha vino el vaticinio: Jerusalén. ¡A colocar arietes, a llamar a[bg] la matanza, a alzar la voz en grito de guerra, a poner arietes contra las puertas, a levantar terraplenes, a edificar muro de asedio! 23 Pero fue para los judíos[bh] como vaticinio falso a sus ojos, pueshabían hecho[bi] juramentos solemnes. Pero él les hará recordar su iniquidad y serán apresados. 24 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Por cuanto habéis hecho que vuestra iniquidad sea recordada poniendo al descubierto vuestras transgresiones, de modo que se manifiestan vuestros pecados en todas vuestras obras, por cuanto habéis sido recordados, seréis apresados por su mano[bj]. 25 “Y tú, infame y malvado príncipe de Israel, cuyo día ha llegado, la hora del castigo[bk]final”, 26 así dice el Señor Dios: “Quítate la tiara y depón la corona; esto cambiará[bl]; lo humilde será ensalzado y lo ensalzado será humillado. 27 “A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré; tampoco esto sucederá hasta que venga aquel a quien pertenece el derecho, y a quien yo se lo daré.”

28 Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios acerca de los hijos de Amón y de su oprobio”. Dirás: “La espada, la espada está desenvainada, para la matanza está pulida, para hacer exterminio, para centellear 29 (mientras ellos ven para ti visiones falsas, mientras adivinan para ti mentiras), para ponerla[bm]sobre los cuellos de los infames malvados cuyo día ha llegado en la hora del castigo[bn] final. 30 “Vuélvela a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgaré. 31 “Y derramaré sobre ti mi indignación, soplaré sobre ti el fuego de mi furor y te entregaré en mano de hombres brutales, expertos en[bo]destrucción. 32 “Serás pasto[bp] del fuego, tu sangre quedará en medio de la tierra; no quedará memoria de ti, porque yo, el Señor, he hablado.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 19:2 O, ¿Por qué tu madre, una leona, entre leones se echó;
  2. Ezequiel 19:5 Lit., uno
  3. Ezequiel 19:7 Así en el Targum; en el T.M., conoció
  4. Ezequiel 19:7 Lit., sus viudas
  5. Ezequiel 19:9 O, en redes
  6. Ezequiel 19:10 Así en dos mss. heb., en el T.M., sangre
  7. Ezequiel 19:11 Lit., vara(s) de fuerza, y así en los vers. 12 y 14
  8. Ezequiel 19:11 Otra posible lectura es: del ramaje
  9. Ezequiel 19:12 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., fueron quebradas y se secaron
  10. Ezequiel 19:13 Lit., sedienta
  11. Ezequiel 19:14 Lit., vara
  12. Ezequiel 20:1 Lit., hombres
  13. Ezequiel 20:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  14. Ezequiel 20:5 Lit., alcé mi mano, y así en el resto del cap.
  15. Ezequiel 20:5 Lit., la simiente
  16. Ezequiel 20:6 Lit., espiado
  17. Ezequiel 20:7 Lit., de sus ojos
  18. Ezequiel 20:8 Lit., cada uno no
  19. Ezequiel 20:8 Lit., de sus ojos
  20. Ezequiel 20:8 Lit., dije para
  21. Ezequiel 20:13 Lit., dije para
  22. Ezequiel 20:19 Lit., y hacedlos
  23. Ezequiel 20:21 Lit., dije para
  24. Ezequiel 20:26 Lit., todo lo que abre la matriz
  25. Ezequiel 20:29 I.e., lugar alto
  26. Ezequiel 20:30 Lit., en el camino de
  27. Ezequiel 20:31 Lit., Y al alzar
  28. Ezequiel 20:32 Lit., lo que viene sobre vuestro espíritu
  29. Ezequiel 20:33 Lit., si no
  30. Ezequiel 20:39 O, y después, si no me escucháis, entonces
  31. Ezequiel 20:41 Lit., Con
  32. Ezequiel 20:43 Lit., ante vuestros rostros
  33. Ezequiel 20:45 En el texto heb., cap. 21:1
  34. Ezequiel 20:46 O, el sur
  35. Ezequiel 20:46 Lit., destila
  36. Ezequiel 20:46 Lit., bosque del campo
  37. Ezequiel 20:46 I.e., región del sur
  38. Ezequiel 20:47 Lit., todos los rostros
  39. Ezequiel 21:1 En el texto heb., cap. 21:6
  40. Ezequiel 21:2 Lit., destila
  41. Ezequiel 21:6 Lit., lomos quebrantados
  42. Ezequiel 21:7 Lit., Y sucederá que
  43. Ezequiel 21:7 Lit., fluirá como el agua
  44. Ezequiel 21:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  45. Ezequiel 21:10 Lit., para que sea rayo para ella
  46. Ezequiel 21:10 O, la vara
  47. Ezequiel 21:10 Lit., todo árbol
  48. Ezequiel 21:13 O, la vara
  49. Ezequiel 21:15 Lit., se derritan
  50. Ezequiel 21:15 Así en el Targum; en heb., envuelta
  51. Ezequiel 21:16 Lit., Sé una
  52. Ezequiel 21:16 Lit., rostro
  53. Ezequiel 21:17 Lit., haré descansar
  54. Ezequiel 21:19 Lit., ponte
  55. Ezequiel 21:19 Lit., Y corta la forma de una mano; corta
  56. Ezequiel 21:20 Lit., Pondrás
  57. Ezequiel 21:21 Lit., madre
  58. Ezequiel 21:21 Heb., terafim
  59. Ezequiel 21:22 Lit., abrir la boca en
  60. Ezequiel 21:23 Lit., para ellos
  61. Ezequiel 21:23 Lit., tenían
  62. Ezequiel 21:24 Lit., palma
  63. Ezequiel 21:25 O, iniquidad
  64. Ezequiel 21:26 Lit., esto no será esto
  65. Ezequiel 21:29 Lit., ponerte
  66. Ezequiel 21:29 O, iniquidad
  67. Ezequiel 21:31 O, artesanos de
  68. Ezequiel 21:32 Lit., alimento
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Jerusalén, una vid inútil

Ezequiel 15-18

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Jerusalén, una vid inútil

 

15:1 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbol que haya entre los árboles del bosque? ¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija? Si[a] en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algo[b]? Si[c] cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada[d], ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo[e] de ella! Por tanto, así dice el Señor Dios[f]: “Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado yo a los habitantes de Jerusalén. “He puesto mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabréis que yo soy el Señor, cuando ponga mi rostro contra ellos. “Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidad” —declara el Señor Dios.

Orígenes de Jerusalén

16:1 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones, y di: “Así dice el Señor Dios[g] a Jerusalén: ‘Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita. ‘En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañales. ‘Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto[h], porque fuiste aborrecida[i] el día en que naciste.

‘Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!” Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive!” ‘Te hice tan numerosa[j] como la hierba del campo. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura[k]; se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta. ‘Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo’ —declara el Señor Dios— ‘y fuiste mía.‘Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceite. 10 ‘Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con seda. 11 ‘Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collar a tu cuello. 12 ‘Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. 13 ‘Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realeza. 14 ‘Entonces tu fama se divulgó entre las naciones por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que yo puse en ti’ —declara el Señor Dios.

Infidelidad de Jerusalén

15 ‘Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasaba, fuera quien fuera[l].16 ‘Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber[m] sucedido ni jamás sucederá. 17 ‘Tomaste también tus bellas joyas[n] de[o] oro y de[p] plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.18 ‘Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas mi aceite y mi incienso. 19 ‘También te di mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, y lo ofrecías ante ellas como aroma agradable. Así sucedió’ —declara el Señor Dios. 20 ‘Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mí, y se los sacrificaste como alimento. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones, 21 para que mataras a mis hijos y se los ofrecieras haciéndolos pasar por fuego? 22 ‘Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.

23 ‘Y sucedió que después de toda tu maldad (“¡Ay, ay de ti!” —declara el SeñorDios) 24 te edificaste un santuario y te hiciste un lugar alto en todas las plazas.25 ‘En toda cabecera de camino te edificaste tu lugar alto, y abominable hiciste tu hermosura; y te entregaste[q] a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.26 ‘También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a ira. 27 ‘Y he aquí, yo extendí mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonesta. 28 ‘Además, te prostituiste a los asirios[r] porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciaste. 29 ‘También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste.’”

30 ¡Qué débil es tu corazón —declara el Señor Dios— cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada[s]! 31 Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al desdeñar la paga, no eras como la ramera. 32 ¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños! 33 A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostituciones. 34 En tus prostituciones eras distinta de las otrasmujeres: nadie te solicitaba[t] para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.

35 Por tanto, ramera, oye la palabra del Señor. 36 Así dice el Señor Dios: Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofreciste, 37 por tanto, he aquí, yo reuniré a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amaste y a todos los que aborreciste; los reuniré de todas partes contra ti, descubriré tu desnudez ante ellos y ellos verán toda tu desnudez. 38 Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de furor y de celos. 39 También te entregaré en manos de tus amantes[u] y ellos derribarán tus santuarios, destruirán tus lugares altos, te despojarán de tus vestidos, te quitarán tus bellas joyas[v] y te dejarán desnuda y descubierta. 40 Incitarán[w] contra ti una multitud, y te apedrearán y te harán pedazos con sus espadas. 41 Prenderán fuego a tus casas y ejecutarán juicios contra ti a la vista de muchas mujeres. Y haré que dejes de ser ramera y no darás más paga a tus amantes. 42 Desahogaré mi furor en ti; mis celos se apartarán de ti, me apaciguaré y no me enojaré más. 43 Por cuanto no te has acordado de los días de tu juventud, sino que me has irritado[x] con todas estas cosas, he aquí, también yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza —declara el Señor Dios— para que no cometas esta lascivia con todas tus otrasabominaciones.

Jerusalén comparada con Sodoma y Samaria

44 He aquí, todo aquel que cita proverbios repetirá este proverbio acerca de ti, diciendo: “De tal madre, tal hija.” 45 Eres hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre era hitita y vuestro padre amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria que con sus hijas[y] habita al norte de ti[z], y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti[aa] con sus hijas[ab]. 47 Pero no sólo has andado en sus caminos y has hecho según sus abominaciones, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido más que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo —declara el Señor Dios— que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas habéis hecho. 49 He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa[ac] ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al[ad] necesitado, 50 y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de mí. Y cuando lo vi[ae] las hice desaparecer.51 Ni aun Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues tú has multiplicado tus abominaciones más que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido. 52 También tú, carga con tu ignominia ya que has hecho juicios favorables de[af] tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma más abominable que ellas, ellas son más justas que tú. Tú pues, avergüénzate también y carga con tu ignominia, ya que hiciste parecer justas a tus hermanas.

53 Y cambiaré su suerte[ag], la suerte[ah] de Sodoma y de sus hijas, la suerte[ai] de Samaria y de sus hijas, y junto con[aj] ellas, tu propia suerte[ak], 54 para que cargues con tu humillación y te avergüences de todo lo que has hecho cuando seas consuelo para ellas. 55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas[al] y Samaria con sus hijas, volverán a su estado anterior; también tú y tus hijas volveréis a vuestro estado anterior. 56 El nombre de tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el día de tu soberbia, 57 antes que fuera descubierta tu maldad. Como ella has venido a ser tú el[am] oprobio de las hijas de Edom[an] y de todas sus vecinas yde las hijas de los filisteos que te desprecian por todos lados. 58 Llevas sobre ti el castigo de tu lascivia y de tus abominaciones —declara el Señor. 59 Porque así dice el Señor Dios: Yo haré contigo como has hecho tú, que has despreciado el juramento violando el pacto.

60 Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto eterno. 61 Entonces te acordarás de tus caminos y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú; y te las daré por hijas, pero no por causa de tu pacto. 62 Estableceré mi pacto contigo; y sabrás que yo soy el Señor; 63 para que recuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu humillación, cuando yo te haya perdonado por todo lo que has hecho —declara el Señor Dios.

Parábola de las águilas y la vid

17:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, propón un enigma y relata una parábola a la casa de Israel. Y dirás: “Así dice el SeñorDios[ao]:

‘Una gran águila de grandes alas,
largos piñones y espeso plumaje de muchos colores,
vino al Líbano y se llevó la cima del cedro;
arrancó el más alto de sus renuevos,
lo llevó a una tierra de mercaderes
y lo puso en una ciudad de comerciantes.
‘Después tomó de la semilla de la tierra
y la plantó en terreno fértil[ap].
La puso[aq] junto a aguas abundantes;
la plantó como un sauce.
‘Brotó y se hizo una vid
muy extendida, de poca altura,
con sus sarmientos vueltos hacia el águila[ar],
pero sus raíces quedaron debajo de ella.
Así se hizo una vid,
echó pámpanos y se hizo frondosa[as].

‘Pero había otra[at] gran águila
de grandes alas y abundante plumaje,
y he aquí, esta vid dobló sus raíces hacia ella,
y hacia ella extendió sus sarmientos
desde los surcos donde estaba plantada para que la regara.
‘En tierra fértil[au], junto a aguas abundantes estaba plantada,
para echar ramas y dar fruto,
para hacerse una vid excelente.’”

Di: “Así dice el Señor Dios: ‘¿Prosperará?

¿No arrancará sus raíces y cortará su fruto
para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas?
Y no hará falta gran poder[av] ni mucha gente
para arrancarla[aw] de sus raíces.
10 ‘He aquí, está plantada, ¿prosperará?
Cuando el viento solano la azote, ¿no se secará totalmente?
En los surcos donde creció se secará.’”

11 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 12 Di ahora a la casa rebelde: “¿No sabéis lo que significan estas cosas?” Di: “He aquí, el rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y los llevó consigo a Babilonia. 13 “Y tomó a uno de la familia[ax] real, hizo un pacto con él y le hizo prestar[ay] juramento. Se llevó también a los poderosos de la tierra, 14 para que el reino quedara sometido[az] sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.15 “Pero se ha rebelado contra él enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas[ba]. ¿Tendrá éxito? ¿Escapará el que hace tales cosas? ¿Puede romper el pacto y escapar? 16 “Vivo yo” —declara el Señor Dios— “que ciertamente en la tierra[bb] del rey que lo puso en el trono[bc], cuyo juramento despreció y cuyo pacto rompió, allí[bd], en medio de Babilonia, morirá. 17 “Ni con poderoso ejército ni con gran compañía lo ayudará[be] Faraón en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidas.18 “Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; he aquí, juró fidelidad[bf]pero hizo todas estas cosas. No escapará.” 19 Por tanto, así dice el Señor Dios: Vivo yo, que ciertamente mi juramento que él despreció, mi pacto que él rompió, lo haré recaer[bg] sobre su cabeza. 20 Y tenderé sobre él mi red y será atrapado en mi trampa. Entonces lo llevaré a Babilonia y allí entraré en juicio con él por la infidelidad que ha cometido contra mí. 21 Y todos los escogidos[bh] de todas sus tropas a espada caerán, y los sobrevivientes serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo, el Señor, he hablado.

22 Así dice el Señor Dios: Yo también tomaré un renuevo de lo más alto de la copa del cedro y lo plantaré[bi]; arrancaré de la punta de sus renuevos uno tierno y loplantaré en un monte alto y eminente. 23 En el alto monte de Israel lo plantaré; extenderá ramas y dará fruto, y llegará a ser un cedro majestuoso. Debajo de él anidarán[bj] toda clase de aves[bk], a la sombra de sus ramas anidarán[bl]. 24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor; humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde; seco al árbol verde y hago reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, he hablado y lo haré.

La responsabilidad individual

18:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: ¿Qué queréis decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice:

“Los padres comen las uvas agrias,
pero los dientes de los hijos tienen la dentera[bm]”?

Vivo yo —declara el Señor Dios[bn]— que no volveréis a usar más este proverbio en Israel. He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo mías son. El alma que peque, ésa morirá. Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación; el hombre que no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; que no comete robo,sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, que no prestadinero a interés ni exige con usura, que retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre, que anda en mis estatutos y mis ordenanzasobrando fielmente, ése es justo; ciertamente vivirá —declara el Señor Dios.

10 Pero si engendra un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano 11 (aunque él mismo no hizo ninguna de estas cosas), que también come en los santuarios de los montes y amancilla a la mujer de su prójimo, 12 oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, que levanta sus ojos a los ídolos y comete abominación, 13 que presta a interés y exige con usura; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre él.

14 Mas he aquí, si engendra un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y viéndolo no hace lo mismo, 15 no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, 16 que no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa, 17 que retrae su mano del pobre[bo], no cobra interés ni usura, cumple mis ordenanzas y anda en mis estatutos, ése no morirá por la iniquidad de su padre, ciertamente vivirá. 18 Su padre, que practicó la extorsión, robó[bp] a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo[bq], he aquí, morirá por su iniquidad.

19 Y vosotros decís: “¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padre?” Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivirá. 20 El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él.

21 Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no morirá.22 Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicado, vivirá. 23 ¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío —declara el Señor Dios— y no en que se aparte de sus caminos y viva?

24 Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá. 25 Y vosotros decís: “No es recto el camino del Señor.” Oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? 26 Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morirá. 27 Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. 28 Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá.29 Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto.” ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?

30 Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel —declara el Señor Dios—. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo. 31 Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? 32 Pues yo no me complazco en la muerte de nadie[br] —declara el Señor Dios—. Arrepentíos y vivid.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 15:4 Lit., He aquí
  2. Ezequiel 15:4 Lit., una obra
  3. Ezequiel 15:5 Lit., He aquí
  4. Ezequiel 15:5 Lit., una obra
  5. Ezequiel 15:5 Lit., una obra
  6. Ezequiel 15:6 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el vers. 8
  7. Ezequiel 16:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  8. Ezequiel 16:5 Lit., a la faz del campo
  9. Ezequiel 16:5 Lit., en el desprecio de tu alma
  10. Ezequiel 16:7 Lit., una miríada
  11. Ezequiel 16:7 Lit., con adorno de adornos
  12. Ezequiel 16:15 Lit., de él será
  13. Ezequiel 16:16 Lit., cosas que no habían
  14. Ezequiel 16:17 Lit., tus artículos de belleza
  15. Ezequiel 16:17 Lit., de mi
  16. Ezequiel 16:17 Lit., de mi
  17. Ezequiel 16:25 Lit., te abriste de piernas
  18. Ezequiel 16:28 Lit., hijos de Asur
  19. Ezequiel 16:30 Lit., dominante
  20. Ezequiel 16:34 Lit., te seguía
  21. Ezequiel 16:39 Lit., en sus manos
  22. Ezequiel 16:39 Lit., tus artículos de belleza
  23. Ezequiel 16:40 Lit., Harán subir
  24. Ezequiel 16:43 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., estás irritada conmigo
  25. Ezequiel 16:46 I.e., vecindades, así hasta el vers. 55
  26. Ezequiel 16:46 Lit., a tu izquierda
  27. Ezequiel 16:46 Lit., a tu derecha
  28. Ezequiel 16:46 I.e., vecindades, así hasta el vers. 55
  29. Ezequiel 16:49 Lit., quieta
  30. Ezequiel 16:49 Lit., no asió la mano del pobre ni del
  31. Ezequiel 16:50 Algunos mss. y versiones antiguas dicen: como tú viste
  32. Ezequiel 16:52 Lit., has mediado por
  33. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  34. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  35. Ezequiel 16:53 O, cautividad
  36. Ezequiel 16:53 Lit., en medio de
  37. Ezequiel 16:53 Lit., la cautividad de tu cautividad
  38. Ezequiel 16:55 En heb. se incluye aquí: volverán a su estado anterior
  39. Ezequiel 16:57 Lit., Como en el tiempo del
  40. Ezequiel 16:57 Así en muchos mss. y en la versión siriaca; en el T.M., Aram
  41. Ezequiel 17:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  42. Ezequiel 17:5 Lit., un campo de sembrar
  43. Ezequiel 17:5 Lit., tomó
  44. Ezequiel 17:6 Lit., ella
  45. Ezequiel 17:6 Lit., y echó ramaje
  46. Ezequiel 17:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., una
  47. Ezequiel 17:8 Lit., En buen campo
  48. Ezequiel 17:9 Lit., brazo
  49. Ezequiel 17:9 Lit., levantarla
  50. Ezequiel 17:13 Lit., simiente
  51. Ezequiel 17:13 Lit., entrar en
  52. Ezequiel 17:14 Lit., humillado
  53. Ezequiel 17:15 Lit., mucha gente
  54. Ezequiel 17:16 Lit., el lugar
  55. Ezequiel 17:16 Lit., lo hizo rey
  56. Ezequiel 17:16 Lit., con él
  57. Ezequiel 17:17 Lit., actuará con él
  58. Ezequiel 17:18 Lit., dio la mano
  59. Ezequiel 17:19 Lit., lo pondré
  60. Ezequiel 17:21 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., fugitivos
  61. Ezequiel 17:22 Lit., pondré
  62. Ezequiel 17:23 Lit., morarán
  63. Ezequiel 17:23 Lit., ala
  64. Ezequiel 17:23 Lit., morarán
  65. Ezequiel 18:2 Lit., se embotan
  66. Ezequiel 18:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  67. Ezequiel 18:17 La versión gr. (Sept.) dice: de la maldad como en el vers. 8
  68. Ezequiel 18:18 Lit., cometió robo
  69. Ezequiel 18:18 Lit., sus parientes
  70. Ezequiel 18:32 Lit., del que muere

La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

¿Por qué hay tantas denominaciones?

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¿Por qué hay tantas denominaciones?

Si la Iglesia es una sola, ¿por qué hay tantas denominaciones? ¿Pueden haber otras diferencias además de doctrinales? ¿Nos hacen más fuerte como cristianos (porque definen más claramente lo que creemos) o menos fuerte (porque separan a cristianos en diferentes grupos)? En este diálogo, José Mendoza, Carlos Astorga y David Casas conversan sobre el origen de las denominaciones protestantes y lo que significa para la Iglesia hoy.

 

http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/por-que-hay-tantas-denominaciones

Destierro del príncipe

Ezequiel 12-14

9781586403546

Destierro del príncipe

12 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde. Y tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje del destierro y sal al destierro de día, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quizá entiendan, aunque[a] son una casa rebelde. Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de día, ante sus ojos. Entonces sal tú por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro. Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal[b] por él. Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y sácaloen la oscuridad. Cúbrete el rostro para no ver la tierra, porque por señal te he puesto a la casa de Israel.

Yo hice tal como se me había mandado. Saqué mi equipaje de día como el equipaje de un desterrado; y al atardecer cavé con mis manos a través del muro; salí[c] en la oscuridad y cargué el equipaje sobre los hombros, ante sus ojos.

Y vino a mí la palabra del Señor por la mañana, diciendo: Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebelde: “¿Qué estás haciendo?” 10 Diles: “Así dice el Señor Dios[d]: ‘Este oráculo[e] se refiere al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella[f].’” 11 Di: “Yo soy vuestra señal; como he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividad.” 12 Y el príncipe que está en medio de ellos, cargará su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldrá. Cavará[g] un hueco en el muro para sacarlo. Cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos[h]. 13 Extenderé mi red sobre él y quedará preso en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la verá, y morirá allí. 14 Y a todos los que los rodean, sus servidores[i] y todas sus tropas, esparciré a todos los vientos y sacaré la espada tras ellos. 15 Y sabrán que yo soy el Señor cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras.16 Pero preservaré[j] a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy el Señor.

17 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia. 19 Y di a la gente de la tierra: “Así dice el Señor Dios acerca de los habitantes de Jerusalén sobre el suelo de Israel: ‘Comerán su pan con angustia y beberán su agua con terror, porque su tierra será despojada[k] de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ella. 20 ‘Las ciudades habitadas serán devastadas y la tierra vendrá a ser una desolación; y sabréis que yo soy el Señor.’”

21 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 22 Hijo de hombre, ¿qué proverbio es ése que vosotros tenéis acerca de la tierra de Israel, que dice: “Se alargan los días y desaparece toda visión”? 23 Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Haré cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel.’ Diles, pues: ‘Se acercan los días y el cumplimiento[l] de toda visión. 24 ‘Porque ya no habrá ninguna visión falsa[m] ni adivinación lisonjera en medio de la casa de Israel. 25 ‘Porque yo, el Señor, hablaré, y toda palabra que diga se cumplirá. No se demorará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré la palabra y la cumpliré —declara el Señor Dios.’”

26 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 27 Hijo de hombre, he aquí, la casa de Israel dice: “La visión que él ve es para dentro de muchos días, y para tiempos lejanos él profetiza.” 28 Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Ninguna de mis palabras se demorará más. Toda palabra que diga se cumplirá’” —declara el Señor Dios.

Condenación de los profetas falsos

13 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan por su propia inspiración[n]: “Escuchad la palabra del Señor. “Así dice el Señor Dios[o]: ‘¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada! ‘Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel. ‘No habéis subido a las brechas, ni habéis levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el día del Señor. ‘Han visto falsedad[p] y adivinación mentirosa los que dicen: “El Señor declara”, cuando el Señor no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra. ‘¿No habéis visto una visión falsa y habéis hablado una adivinación mentirosa cuando decís: “El Señordeclara”, y yo no he hablado?’”

Por tanto, así dice el Señor Dios: Por cuanto habéis hablado falsedad[q] y habéis visto mentira, por tanto, he aquí, yo estoy contra vosotros —declara el Señor Dios.Y estará mi mano contra los profetas que ven visiones falsas[r] y hablan adivinaciones mentirosas. No estarán en el consejo de mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel; y sabréis que yo soy el Señor Dios. 10 Sí, porque han engañado a mi pueblo, diciendo: “¡Paz!”, cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, he aquí, ellos lo recubren con cal; 11 di, pues, a los que lo recubren con cal, que caerá; vendrá una lluvia torrencial y caeréis vosotras, piedras de granizo, y se desencadenará un viento huracanado. 12 He aquí, cuando el muro haya caído, ¿no se os preguntará: “¿Dónde está la cal con que lo recubristeis?” 13 Por tanto, así dice el Señor Dios: En mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor. 14 Así derribaré el muro que habéis recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, seréis destruidos en medio de él; y sabréis que yo soy el Señor. 15 Desahogaré así mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y os diré: “No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,16 ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paz” —declara el Señor Dios.

17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizanpor su propia inspiración[s], profetiza contra ellas 18 y di: “Así dice el Señor Dios”: ‘¡Ay de las que cosen cintas mágicas para todas las coyunturas de la[t] mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar almas! ¿Cazaréis las vidas[u] de mi pueblo y preservaréis vuestras vidas[v]? 19 ‘Me habéis profanado ante mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos[w] que no debían morir y dejando con vida a otros[x] que no debían vivir, mintiendo[y] a mi pueblo que escucha la mentira.’”

20 Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, yo estoy contra vuestras cintasmágicas con las que allí cazáis vidas[z] como aves[aa]; las arrancaré de vuestros brazos y dejaré ir las vidas[ab], las vidas[ac] que cazáis como aves[ad]. 21 También rasgaré vuestros velos y libraré a mi pueblo de vuestras manos, y no serán más presa en vuestras manos; y sabréis que yo soy el Señor. 22 Porque habéis entristecido el corazón del justo con falsedad, cuando yo no lo he entristecido, y habéis fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida, 23 por tanto, no veréis más visiones falsas[ae] ni practicaréis más la adivinación, y libraré a mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo soy el Señor.

Condenación de la idolatría

14 Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí. Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad. ¿Me dejaré yo consultar por ellos? Por tanto, háblales y diles: “Así dice el Señor Dios[af]: ‘Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, yo, el Señor, le responderé entonces[ag] de acuerdo con la multitud de sus ídolos, a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazones, que están apartados de mí a causa de todos[ah] sus ídolos.’”

Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Arrepentíos y apartaos de vuestros ídolos, y de todas vuestras abominaciones apartad vuestros rostros.‘Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en Israel, que se aleje de mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, yo, el Señor, le responderé por mí mismo. ‘Y pondré mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio[ai], y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy el Señor. ‘Pero si el profeta se deja engañar[aj] y dice algo, soy yo, el Señor, el que he engañado[ak] a ese profeta, y extenderé mi mano contra él y lo exterminaré de en medio de mi pueblo Israel.10 ‘Llevarán ambos el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta, 11 a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de mí ni se contamine más con todas sus transgresiones. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios’” —declara el Señor Dios.

12 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 13 Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo infidelidad, y yo extiendo mi mano contra él, destruyo su provisión[al] de pan y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales,14 y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos —declara el Señor Dios.15 Si yo hiciera pasar por la tierra fieras y ellas la despoblaran[am], y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fieras, 16 aunque estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo —declara el Señor Dios—, ni a sushijos ni a sus hijas podrían salvar; sólo ellos se salvarían, pero el país quedaría desolado. 17 O si yo trajera la espada contra ese país, y dijera: “Pase la espada por el país”, y corto de él hombres y animales, 18 y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo yo —declara el Señor Dios—, que no podrían salvar ni a sushijos ni a sus hijas; sino que sólo ellos se salvarían. 19 O si yo enviara una plaga contra ese país y derramara mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animales, 20 aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo yo —declara el Señor Dios—, que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos.

21 Porque así dice el Señor Dios: ¡Cuánto más cuando yo envíe mis cuatro terribles[an] juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para cortar de ella hombres y animales! 22 Sin embargo, he aquí, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. He aquí, saldrán hacia vosotros y veréis su conducta y sus obras; entonces seréis consolados de la calamidad que he traído contra Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella. 23 Y ellos os consolarán cuando veáis sus caminos y sus obras, y sabréis que no he hecho en vano lo que hice en ella —declara el Señor Dios.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 12:3 O, Quizá vean que
  2. Ezequiel 12:5 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., sácalo
  3. Ezequiel 12:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., saqué
  4. Ezequiel 12:10 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  5. Ezequiel 12:10 O, carga
  6. Ezequiel 12:10 Lit., ellos
  7. Ezequiel 12:12 Así en las versiones gr. y siriaca; en el T.M., Cavarán
  8. Ezequiel 12:12 Lit., el ojo
  9. Ezequiel 12:14 Lit., su ayuda
  10. Ezequiel 12:16 Lit., dejaré
  11. Ezequiel 12:19 Lit., desolada
  12. Ezequiel 12:23 Lit., la palabra
  13. Ezequiel 12:24 Lit., vana
  14. Ezequiel 13:2 Lit., de su corazón
  15. Ezequiel 13:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  16. Ezequiel 13:6 Lit., vanidad
  17. Ezequiel 13:8 Lit., vanidad
  18. Ezequiel 13:9 Lit., vanas
  19. Ezequiel 13:17 Lit., de su corazón
  20. Ezequiel 13:18 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., mi
  21. Ezequiel 13:18 O, almas
  22. Ezequiel 13:18 O, almas
  23. Ezequiel 13:19 O, almas
  24. Ezequiel 13:19 O, almas
  25. Ezequiel 13:19 Lit., por mentir vosotros
  26. Ezequiel 13:20 O, almas
  27. Ezequiel 13:20 O, al vuelo
  28. Ezequiel 13:20 O, almas
  29. Ezequiel 13:20 O, almas
  30. Ezequiel 13:20 O, al vuelo
  31. Ezequiel 13:23 Lit., no veréis vanidad
  32. Ezequiel 14:4 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  33. Ezequiel 14:4 Lit., en ello
  34. Ezequiel 14:5 O, están todos apartados de mí por
  35. Ezequiel 14:8 Lit., proverbios
  36. Ezequiel 14:9 O, seducir
  37. Ezequiel 14:9 O, seducido
  38. Ezequiel 14:13 Lit., quebrando el cayado
  39. Ezequiel 14:15 Lit., privaran de hijos
  40. Ezequiel 14:21 Lit., malos
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Visión de las abominaciones en Jerusalén

Ezequiel 8-11

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Visión de las abominaciones en Jerusalén

 

8:1 Y sucedió en el año sexto, en el día cinco del sexto mes, que estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados ante mí, bajó[a] allí sobre mí la mano del Señor Dios[b]. Entonces miré, y he aquí, una figura con aspecto de hombre[c]; desde sus lomos para abajo tenía la apariencia de fuego, y desde sus lomos para arriba la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente. Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello[d]; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celos. Y he aquí, la gloria del Dios de Israel estaba allí, como la visión que yo había visto en la llanura.

Y El me dijo: Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte. Y levanté mis ojos hacia el norte, y he aquí, al norte de la puerta del altar, estaba el ídolo de los celos a la entrada. Entonces me dijo: Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de mi santuario? Pero aún verás mayores abominaciones.

Después me llevó a la entrada del atrio, y cuando miré, he aquí, había un agujero en el muro. Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en el muro. Cavé en el muro, y he aquí una entrada. Entonces me dijo: Entra y ve las perversas abominaciones que ellos cometen aquí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí, había toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel estaban grabados en el muro por todo alrededor. 11 Y de pie frente a ellos, estaban setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías, hijo de Safán, de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso subía. 12 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: “El Señor no nos ve; el Señor ha abandonado la tierra.” 13 Y me dijo: Aún verás que cometen mayores abominaciones.

14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor que está al norte; y he aquí, había allí mujeres sentadas llorando a Tamuz. 15 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que éstas.

16 Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y he aquí, a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señor y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el sol. 17 Y El me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer las abominaciones que aquí han cometido, que han llenado la tierra de violencia y me han provocado repetidas veces? Porque he aquí, se llevan el ramo a la nariz. 18 Por tanto, yo ciertamente obraré con furor. Mi ojo no tendrá piedad, ni yo perdonaré; y aunque griten a mis oídos con gran voz, no los escucharé.

Visión de la matanza de los culpables

9:1 Entonces gritó a mis oídos con gran voz, diciendo: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano. Y he aquí, seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos había un hombre vestido de lino con una cartera[e] de escribano a la cintura[f]. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.

Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo[g]. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura; y el Señor le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombresque gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella. Pero a los otros dijo, y yo lo oí[h]: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis. Matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señal. Comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo[i]. Entonces les dijo: Profanad el templo[j] y llenad de muertos los atrios. ¡Salid! Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad. Y sucedió que mientras herían, quedé yo solo y caí sobre mi rostro; clamé y dije: ¡Ah, Señor Dios[k]! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel derramando[l] tu furor sobre Jerusalén? Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: “El Señor ha abandonado la tierra, el Señor nada ve.” 10 Mas en cuanto a mí, tampoco mi ojo tendrá piedad, ni yo perdonaré, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezas.

11 Y he aquí, el hombre vestido de lino que tenía la cartera a la cintura, trajo un informe[m], diciendo: He hecho tal como me ordenaste.

Visión de la gloria de Dios

10:1 Entonces miré, y he aquí, en el firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines, como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un tronoapareció sobre ellos. Y El habló al hombre vestido de lino y dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines[n], llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad. Y ante mis ojos entró.

Los querubines estaban de pie a la derecha del templo[o] cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior. Entonces la gloria del Señor subió del querubín hacia el umbral del templo, y el templo se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Señor. El ruido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso[p] cuando habla.

Y sucedió que cuando ordenó al hombre vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró junto a una rueda.El querubín extendió su mano de entre los querubines hacia el fuego que estabaentre ellos[q], lo tomó y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cuallo tomó y salió. Y los querubines parecían tener la forma de la mano de un hombre debajo de sus alas.

Entonces miré, y he aquí, había cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubín; el aspecto de las ruedas era como el brillo de una piedra de Tarsis[r]. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si una[s] rueda estuviera dentro de la otra rueda. 11 Cuando andaban, se movían[t] en las cuatro direcciones[u], sin volverse cuando andaban, sino que seguían la dirección en que ponían el rostro[v], sin volverse cuando andaban. 12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro. 13 A las ruedas se les llamó torbellino, y yo lo oí[w]. 14 Y tenía cada uno cuatro caras. La primera cara era la cara de un querubín, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un león y la cuarta, la cara de un águila.

15 Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes[x] que yo había visto en el río Quebar. 16 Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado. 17 Cuando los querubines[y] se detenían, se detenían las ruedas, y cuando se levantaban, se levantaban las ruedas con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes[z] estaba en ellas.

18 Y la gloria del Señor salió de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines. 19 Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.

20 Estos eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; entonces supe que eran querubines. 21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas. 22 En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo había visto junto al río Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.

Castigo de los gobernantes

11:1 Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa delSeñor que mira al oriente. Y he aquí, a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, jefes del pueblo. Y El me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad, los cuales dicen: “¿No está cerca el tiempo[aa] de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carne.” Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

Entonces el Espíritu del Señor cayó sobre mí, y me dijo: Di: “Así dice el Señor: ‘Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos[ab]. ‘Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de muertos.’ “Por tanto, así dice el Señor Dios[ac]: ‘Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad[ad], son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacaré[ae]de ella. ‘Habéis temido la espada, y espada traeré sobre vosotros’ —declara el Señor Dios. ‘Y os sacaré de en medio de la ciudad[af], os entregaré en manos de extraños y traeré juicios contra vosotros. 10 ‘A espada caeréis; en los confines de Israel os juzgaré; y sabréis que yo soy el Señor. 11 ‘Esta ciudad no será olla para vosotros, ni vosotros seréis carne en medio de ella; hacia los confines de Israel os juzgaré. 12 ‘Y sabréis que yo soy el Señor; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis ordenanzas, sino que habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodean.’”

13 Y sucedió que mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaía, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz y dije: ¡Ah, Señor Dios! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?

14 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes[ag], los hombres en el destierro contigo[ah] y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquellos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: “Alejaos del Señor; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesión.”16 Por tanto, di: “Así dice el Señor Dios: ‘Aunque yo los había echado lejos entre las naciones, y aunque yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde habían ido.’” 17 Por tanto di: “Así dice el Señor Dios: ‘Yo os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras entre las cuales habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israel.’” 18 Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones. 19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos[ai]. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios. 21 Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones[aj], haré recaer su conducta sobre su cabeza —declara el Señor Dios.

22 Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos. 23 La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad. 24 Y el Espíritu me levantó y me llevó a Caldea[ak], a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó[al] de mí la visión que había visto.25 Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el Señor me había mostrado.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 8:1 Lit., cayó
  2. Ezequiel 8:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  3. Ezequiel 8:2 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., fuego
  4. Ezequiel 8:3 Lit., cabeza
  5. Ezequiel 9:2 O, el tintero, y así en los vers. 3 y 11
  6. Ezequiel 9:2 Lit., sus lomos, y así en los vers. 3 y 11
  7. Ezequiel 9:3 Lit., de la casa
  8. Ezequiel 9:5 Lit., a mis oídos
  9. Ezequiel 9:6 Lit., de la casa
  10. Ezequiel 9:7 Lit., la casa
  11. Ezequiel 9:8 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  12. Ezequiel 9:8 Lit., por tu derramamiento de
  13. Ezequiel 9:11 Lit., palabra
  14. Ezequiel 10:2 Así en la versión gr. (Sept.); en heb., querubín
  15. Ezequiel 10:3 Lit., casa, y así en el resto del cap.
  16. Ezequiel 10:5 Heb., El Shaddai
  17. Ezequiel 10:7 Lit., querubines
  18. Ezequiel 10:9 Posiblemente, berilo
  19. Ezequiel 10:10 Lit., la
  20. Ezequiel 10:11 Lit., andaban
  21. Ezequiel 10:11 Lit., lados
  22. Ezequiel 10:11 Lit., la cabeza
  23. Ezequiel 10:13 Lit., a mis oídos
  24. Ezequiel 10:15 Lit., Este es el ser viviente, y así en el vers. 20
  25. Ezequiel 10:17 Lit., ellos
  26. Ezequiel 10:17 Lit., del ser viviente
  27. Ezequiel 11:3 O, El tiempo no está cercano
  28. Ezequiel 11:5 Lit., lo que sube en vuestro espíritu
  29. Ezequiel 11:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  30. Ezequiel 11:7 Lit., ella
  31. Ezequiel 11:7 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., él os sacará
  32. Ezequiel 11:9 Lit., ella
  33. Ezequiel 11:15 Lit., hermanos
  34. Ezequiel 11:15 Así en la versión gr. (Sept.) y siriaca; en heb., los hombres de tu redención
  35. Ezequiel 11:19 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., vosotros
  36. Ezequiel 11:21 Lit., Y al corazón de sus cosas detestables y de sus abominaciones va su corazón
  37. Ezequiel 11:24 I.e., Babilonia
  38. Ezequiel 11:24 Lit., subió
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¡GRACIA ASOMBROSA!

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¡GRACIA ASOMBROSA!

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 Moisés Pinedo

A finales de la década de 1770, John Newton escribió la letra del himno muy popular y amado: “Gracia Asombrosa”. Aunque ahora tenemos una versión en español de este himno, considere la traducción literal de la letra original.

Gracia asombrosa, cuán dulce es,
Que salvó a alguien desdichado como yo.
Una vez estuve perdido, pero ahora he sido encontrado;
Fui ciego, pero ahora puedo ver.

¡Gracia asombrosa! Se ha estado cantando este himno por más de dos siglos, ¿pero realmente entiende el mundo religioso lo que es la gracia de Dios? ¿Lo entendemos nosotros? Tal vez necesitamos renovar nuestro entendimiento en cuanto a la gracia de Dios (cf. Romanos 12:2).

La gracia de Dios es un tema principal en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Esta palabra aparece más de 150 veces en el Nuevo Testamento. Fue una de las palabras favoritas del apóstol Pablo, quien gustó la dulce gracia de Dios (1 Corintios 15:10; 1 Timoteo 1:13) y quien usó esta palabra más de 100 veces—más que todos los otros escritores del Nuevo Testamento en conjunto (Malaty, 1992, p. 12).

Pero a pesar de las referencias bíblicas frecuentes, muchos, incluso en la hermandad, desconocen o malentienden la gracia de Dios. Algunos han tomado el camino del universalismo, y han transformado a la gracia en un bien barato que fomenta las pasiones bajas del hombre (Romanos 6:1). Otros han tomado el camino del legalismo, y han reducido a la gracia a un sistema de leyes que apela al esfuerzo y orgullo humano (Mateo 23). Ambos enfoques son erróneos y eternamente peligrosos.

El hombre puede permitirse malentender la política de un pueblo, las leyes de una nación, las estrategias de los negocios, las complejidades de la ciencia y las recomendaciones médicas, pero no puede permitirse malentender la gracia de Dios. Nadie puede rechazar la gracia, ignorar la gracia, malentender la gracia, y a la vez ser salvo por la gracia. La salvación de cada alma es el resultado benévolo de la sublime gracia de Dios (Efesios 2:8). El cristianismo comienza con la gracia y termina con la gracia. Gozamos de salvación aquí por gracia, y gozaremos de salvación allí por gracia. En un sentido fundamental, toda nuestra existencia—salvación, perseverancia y destino—depende de la gracia de Dios (cf. Hechos 17:28).

LA DEFINICIÓN DE LA GRACIA

En una de mis lecciones a los adolescentes, pregunté a un jovencito: “¿Qué es la gracia?”. Él respondió respetuosamente que “no lo sabía”. La gente llega a entender algunos conceptos teológicos mientras madura, pero tristemente algunos cristianos antiguos nunca dejan el biberón espiritual (1 Pedro 2:2) ni se gradúan de la primaria doctrinal (Hebreos 6:1). Algunos aman su indigencia espiritual, están enamorados de sus leyes y tradiciones, y temen y se ofenden ante la sublime gracia de Dios (cf. Jonás 4). La gracia de Dios les incomoda. Ellos necesitan entender qué es la gracia, pero nosotros también necesitamos pulir nuestro concepto.

Lo que la Gracia No Es

Se debe destruir algunas casas para construir casas nuevas en sus terrenos. De igual manera, se debe destruir algunos conceptos erróneos para dar lugar a los enfoques correctos. Esto se aplica al tema de la gracia. Muchos conceptos necesitan ser arrancados por completo para dar lugar al enfoque bíblico. El enfoque bíblico no puede crecer entre la maleza religiosa moderna; se debe limpiar el panorama religioso para encontrar la verdad bíblica de la gracia.

  • No es un regalo barato. Aunque es gratis (Romanos 3:24), no se debe cometer el error de pensar que sea barata. La gracia costó al cielo su joya más preciosa: Jesucristo. Dios puede conceder gracia al hombre ya que Jesús pagó el precio incalculable de la gracia con Sus lágrimas, sudor y sangre. Este es un regalo inefable (2 Corintios 9:15). Permite la redención del hombre (Romanos 3:24); abre las puertas del cielo (Romanos 6:23); ¿y quién pudiera poner precio al perdón y la vida eterna? Si la gracia no fuera concedida como regalo, el hombre nunca pudiera adquirirla. ¡Una gracia barata no es gracia en absoluto!
  • No es una transacción comercial. El hombre no puede ofrecer nada a Dios a cambio de la gracia (cf. Salmos 50:12). Nuestra propia justicia es como trapo de inmundicia ante Dios (Isaías 64:6). El hijo pródigo que regresaba a su padre tenía una transacción comercial en mente; él serviría a su padre como jornalero a cambio de su aceptación (Lucas 15:18-19). El padre interrumpió su discurso memorizado y le restituyó a su posición de hijo (vss. 21-24). ¿Por qué? Porque el hijo pródigo solamente podía ser restaurado a la comunión de su padre sobre el fundamento de la gracia. Esto también se aplica a nuestra relación con nuestro Padre. ¡Una gracia negociada no es gracia en absoluto!
  • No es un derecho humano. Al hombre le gusta demandar sus derechos, pero si a algo no tiene derecho en absoluto es a la gracia de Dios. Como un criminal sentenciado a muerte, el hombre incluso no puede demandar misericordia. El fariseo en la parábola de Jesús sentía que Dios le debía Su gracia a causa de sus buenas obras, pero regresó a casa sin recibir justificación (Lucas 18:9-14). Los obreros contratados temprano en la mañana murmuraron, sintiendo que el padre les debía su gracia, pero ellos terminaron siendo arrojados de la presencia del padre (Mateo 20:1-16). ¡Una gracia que se debe no es gracia en absoluto (Romanos 4:4)!

Lo que la Gracia Es

  • Es un concepto sublime. “Gracia” viene del griego caris, que hace referencia a “aquello que otorga u ocasiona placer, delicia o causa una actitud favorable” (Vine, 1999, 2:399). Se aplica a la belleza de la personalidad (Lucas 2:40), al favor divino (Hechos 14:26), al gozo, placer o gratitud del receptor (Romanos 6:17), y a la dispensación cristiana (Juan 1:17) [cf. Vine, 2:399]. La gracia es algo hermoso, algo sublime.

Generalmente se ha definido “gracia” como el “regalo inmerecido de Dios para el hombre pecador” (cf. Falk, 2009, 4[2]:5). Aunque este concepto es correcto, no penetra adecuadamente las profundidades de la gracia. En el contexto teológico, la gracia no es simplemente algo que no se merece, sino es lo opuesto de lo que el hombre merece. Si un criminal es castigado por su crimen, entonces habrá recibido justicia; si no es castigado por su crimen, entonces habrá recibido misericordia; y si no es castigado por su crimen pero es promovido a una posición de honor, entonces habrá recibido gracia—lo opuesto que merece.

Algunas décadas atrás, en un campo universitario cristiano, unos jóvenes estaban jugando con botellas de Coca Cola® en un pasillo solitario. Ellos estaban usando fuego para lanzar las botellas a velocidades muy rápidas. Repentinamente un jovencito cruzó el pasillo justo cuando una de esas botellas era lanzada como si fuera un proyectil. El jovencito cayó al suelo y fue llevado de emergencia al hospital, pero murió en la noche debido a la hemorragia. El joven que había lanzado la botella se sentía terriblemente, pero debía pagar su castigo. Antes de presentarse a la corte, se le dijo que los padres querían hablar con él. El joven estaba muy nervioso. El padre se acercó a él, y con voz grave le dijo: “Sabemos que no fue tu intención matar a nuestro hijo, y que no lo hubieras hecho por nada en el mundo. También sabemos algo más: que tu familia te repudió cuando decidiste llegar al cristianismo, así que ahora no tienes padre ni madre. Mi esposa y yo hemos hablado de esto, y queremos que te quedes con nosotros y que seas nuestro hijo” (en Clarke, 2014).

Cuando la gracia de Dios es aplicada a nosotros, no solamente se nos permite vivir, sino se nos otorga vida abundante (Juan 10:10); no solamente se retira nuestras maldiciones, sino se nos concede todas las bendiciones en Cristo Jesús (Efesios 1:3); y no solamente se arranca el infierno de nuestro camino, sino se nos abre ampliamente las puertas del cielo (Mateo 25:34-40). ¡Eso es gracia!

  • Es el fundamento de la redención. Nosotros cometemos un error si reducimos el plan de salvación solamente a cinco pasos basados en la obediencia humana. El plan de salvación de Dios comienza con la gracia de Dios y depende de tal gracia. Sin la gracia de Dios, no importaría cuánto alguien escuchara (Romanos 10:17), cuánta fe tuviera (Hebreos 11:6), cuán arrepentido estuviera (2 Corintios 7:10), cuánto confesara (Romanos 10:9-10), cuántas veces se bautizara (1 Pedro 3:21) o cuán fiel fuera (Apocalipsis 2:10). Es cierto que todo esto es esencial para la salvación del hombre, pero todo esto solamente tiene significado en vista de que Dios ha extendido Su gracia a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo (Romanos 3:24). Ya que Dios ha dado el primer paso en la redención del hombre (Romanos 5:8-10), entonces el hombre puede recibir la respuesta a la pregunta bíblica: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30; cf. 2:37; 9:6). Debemos decir a los hombres lo que Dios ha hecho, antes de decirles lo que ellos deben hacer. Un Dios que Se despoja del trono celestial y Se hace hombre, que siente, suda y sangra en una cruz cruel, es el fundamento de la redención del hombre. ¡Eso es gracia!
  • Es lo mejor del favor divino. Si al hombre se le concediera la oportunidad de demandar algo de Dios, ¿qué cosa mayor podría demandar que a Dios mismo en sacrificio por su propia alma? ¿Qué cosa mayor podría demandar que los beneficios espirituales y eternos de Dios? Pablo rogó por el alivio de un aguijón en la carne (2 Corintios 12:8), pero Dios le hizo recordar que Su gracia era suficiente para él (vs. 9). En términos muy reales, la gracia es el producto de lo mejor que Dios tiene para ofrecer al hombre. Como Dan Winkler ha sugerido, esta gracia tiene tres componentes sublimes: (1) La misericordia de Dios, que se relaciona a los sentimientos de Dios con el hombre; (2) el amor de Dios, que se relaciona a los sentimientos de Dios por el hombre; y (3) la bondad de Dios, que se relaciona a los sentimientos de Dios hacia el hombre (cf. Efesios 2:4-8; Tito 3:4-7) [Winkler, 2014]. ¿Qué más pudiera demandar el hombre que la misericordia, el amor y la bondad de Dios en acción a favor suyo? ¡Eso es gracia!

LAS IMPLICACIONES DE LA GRACIA

El entendimiento del concepto de la gracia nos guía a implicaciones necesarias; tales implicaciones están plasmadas de manera hermosa en varios pasajes de la Palabra de Dios. ¿Qué implica la gracia asombrosa de Dios?

  • Necesidad humana y poder divino. El pecado “es infracción de la ley” de Dios (1 Juan 3:4). Significa “errar el blanco” (Vine, 1999, 2:640)—como cuando un arquero no da en el centro de su objetivo. Desde que el primer “arquero” lanzó la primera saeta y falló miserablemente (Génesis 3:6), todos los demás que le han seguido no han tenido una mejor puntería (Salmos 53:3; Romanos 3:23). “[L]a paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23); y ya que el hombre no puede salvarse a sí mismo, entonces se encuentra en necesidad espiritual de salvación—sea que lo reconozca o no. El pecado es el problema fundamental y constante más real que atormenta a cada persona responsable, a cada género humano, a cada raza mundial y a cada generación nueva. Por ende, la gracia salvadora de Dios a través de Jesucristo es una necesidad universal.

A la vez, la gracia también implica que Dios tiene el poder suficiente de borrar el pecado y proveer salvación al hombre. Como un escritor ha señalado, “Jesús compró lo que yo no podía comprar; hizo lo que yo no podía hacer. No hay pecado demasiado fuerte que Su sangre no pueda limpiar; no hay pecador tan malo que Cristo no puede perdonar; no hay cristiano demasiado bueno que Cristo no pueda mejorar” (Hodge, 1984, p. 9). Cuando los discípulos perplejos preguntaron, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” (Mateo 19:25), Jesús les respondió: “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (vs. 26). El poder de Dios hace posible lo que es imposible que el hombre haga con su propio poder.

  • Salvación universal y profunda. Dios siempre ha tenido solo un plan de salvación; no hay plan “B”. Esta salvación se basa en la gracia de Dios por los méritos de Su Hijo Jesucristo. Esta salvación se extiende y está disponible universalmente. Desde la generación de Adán (cf. Génesis 6:8) hasta la última generación a la Segunda Venida de Cristo, cada alma que goza del beneficio de la salvación lo hace según el fundamento de la gracia. Si la gracia no puede extender sus “brazos de salvación” para alcanzar a los que vivieron antes de la cruz, entonces tampoco puede alcanzar a los que vivimos años después de la cruz (cf. Efesios 2:11-22; Hebreos 9:12,15).

Pero la universalidad de la gracia no se extiende solamente al tiempo y la raza, sino también a los “niveles”. Independientemente de la naturaleza y las consecuencias atroces del pecado, todo pecador puede tener acceso a la gracia; ¡Cristo murió por todos (2 Corintios 5:14-15; 1 Timoteo 2:6)!

Jeffrey Dahmer se convirtió en uno de los criminales más notorios del siglo pasado. A sus 30 años, ya había violado, matado y desmembrado a algo de 17 hombres y jovencitos. Sus crímenes macabros incluían la necrofilia y el canibalismo. En 1992, Dahmer (con solamente 31 años) fue sentenciado a 16 cadenas perpetuas consecutivas. ¿Merecía este criminal sádico la gracia de Dios? No—así como ninguno de nosotros. ¿Pero podía la gracia de Dios extenderse a tal hombre perverso (cf. Mateo 21:31-32; Juan 8:3-11)?

Después de una entrevista en que Dahmer comentó su necesidad de paz interior, un miembro de la iglesia de Cristo le envió un curso bíblico por correspondencia. Luego se contactó a Roy Ratcliff, predicador de una iglesia de Cristo en Madison, Wisconsin, quien con temor aceptó visitar a Dahmer quien había requerido ser bautizado en Cristo. En mayo de 1994, Dahmer obedeció al Evangelio, y en noviembre de ese mismo año, fue asesinado por otro recluso (Ross, 2010). Ratcliff presidió el funeral de Dahmer (a quien llegó a considerar como “su amigo”), y mencionó estas palabras:

Jeff [Dahmer] me confesó su remordimiento profundo por sus crímenes. Deseaba poder hacer algo por las familias de sus víctimas para enmendar su error, pero no había nada que podía hacer. Acudió a Dios ya que no había nadie más a quien acudir, pero mostró gran valor al atreverse a preguntar: “¿Es el cielo también para mí?”. Pienso que mucha gente se siente indignada ya que él preguntó eso. Pero él se atrevió a preguntar, y se atrevió a creer en la respuesta (Ratcliff y Adams, 2006, p. 148).

  • Buenas nuevas, no solamente verdad. La palabra griega para “gracia” (caris) se relaciona al imperativo cairo (gozarse), que era una forma de saludo entre los griegos (Vine, 1999, 2:399). Esto también es lo que la gracia de Dios implica: gozo. La gracia de Dios es buenas nuevas para el hombre pecador. Cuando la salvación llegó al mundo en la forma de un Bebé judío, el ángel del Señor anunció a los pastores: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).

Alguien puede enseñar la verdad y todavía fracasar en enseñar las Buenas Nuevas. El Evangelio es más que solamente verdad. Es verdad que el cáncer es un mal terrible, que produce dolor y sufrimiento intenso, y que puede guiar a la muerte prematura. Sin importar cuánto esto sea cierto y cuánto se lo enseñe, esto no es buenas nuevas. ¡Buenas nuevas es que hay cura para el cáncer! Las malas nuevas es que el hombre es pecador y está condenado por su pecado; esta es una verdad que se debe predicar, pero también se debe predicar las buenas nuevas de que el Salvador en la cruz es la esperanza del hombre.

En su libro, ¿Qué Es tan Asombroso en cuanto a la Gracia?, Philip Yancey relató la experiencia de un amigo suyo. Una mujer prostituta llegó donde él, en una situación terrible, sin hogar, enferma e incapaz de comprar comida para su hija de dos años. ¡Ella incluso había usado a su hija! La mujer tenía problemas con drogas, y estaba avergonzada de su vida. El hombre casi no podía soportar escuchar a la mujer. Al final, le preguntó si había pensando en visitar a la iglesia en busca de ayuda. La mujer le miró con sorpresa ingenua y lloró: “¡La iglesia! ¿Por qué iría allí? Yo ya me siento terriblemente conmigo misma. Ellos me harán sentir peor” (Yancey, 1997).

La predicación carente de buenas nuevas produce frustración, resentimiento y desesperación; la predicación que enfatiza la gracia de Dios, las buenas nuevas de salvación para el hombre, produce aceptación, consuelo y esperanza (cf. Lucas 7:36-50).

LAS DEMANDAS DE LA GRACIA

La gracia de Dios es hermosa, gratuita y profunda, pero no es incondicional. Hay requerimientos que el hombre debe cumplir para acceder a tal gracia; hay demandas solemnes de la gracia solemne. ¿Qué demanda la gracia?

  • Rendimiento y confianza total. Algunos escritores religiosos han sugerido que la peor maldad es llamar “pecadora” a la gente; según ellos, esto no es bueno para su autoestima (e.g., Schuller, 1982). ¡Tales escritores necesitan leer sus Biblias en vez de ver la televisión (cf. Romanos 3:23)! Los pecadores con corazones contritos y penitentes pueden encontrar consuelo en la gracia de Dios, pero aquellos que minimizan, ignoran o aman sus pecados deben ser confrontados con la realidad de que son pecadores (Lucas 18:9-14). Deben reconocer que son pecadores y que tienen necesidad de la gracia para que puedan apreciar la gracia en un nivel práctico. Alguien con cáncer debe reconocer que está enfermo para poder recibir ayuda médica. Si el hombre no es pecador, ¡entonces la gracia no es gracia! “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. [Jesús no vino] a llamar a justos, sino a pecadores” (Marcos 2:17).

La sublime gracia de Dios demanda que el hombre se arme de humildad para reconocer su indigencia espiritual (cf. Mateo 5:3). Simone Weil, filósofa francesa, declaró: “Los pródigos—quienes agotan todo su esfuerzo en seguir lo que les parece bueno, y quienes después de haber fallado, se dan cuenta de su impotencia completa—son aquellos que extrañan la casa de su Padre. Si el hijo hubiera tenido buena economía, entonces no hubiera pensado en regresar” (en Allen, 2006, p. 71; cf. Lucas 15:11-32).

La necesidad y la humildad no fueron los únicos factores que guiaron a la conversión del hijo pródigo, sino también la confianza de que su padre podía proveer aceptación y sustento. Tal confianza fue imperfecta al comienzo; el hijo pensó en hacer un acuerdo con su padre en vez de darle todo el control de su vida (Lucas 15:19); pero finalmente sometió su confianza completa a la gracia de su padre. La gracia de Dios no demanda logro humano, sino dependencia humana.

  • Responsabilidad y fidelidad. El calvinismo enseña que los “elegidos” no pueden resistir (rechazar) la gracia de Dios; supuestamente Dios produce fe en ellos a tal punto que no pueden evitar obedecer al llamado de Su gracia y permanecer en esa gracia. Por otra parte, aquellos a quienes Dios no ha elegido no pueden hacer nada para acceder a la gracia de Dios. Según la teología calvinista, debido a Su soberanía, “Dios escoge a algunos para la esperanza de vida, y condena a otros a la muerte eterna” (Bettenson, 1947, p. 302).

El calvinismo es una perversión de la gracia (Gálatas 1:6-9; cf. Tito 2:11); la gracia de Dios es insuperable, pero no es irresistible. El hombre puede recibir en vano la gracia (2 Corintios 6:1), desechar la gracia (Gálatas 2:21), caer de la gracia (Gálatas 5:4), afrentar a la gracia (Hebreos 10:29) y pervertir a la gracia (Judas 4). La gracia de Dios no anula la responsabilidad humana. Como Frank Chesser ha escrito,

la recepción del hombre de los regalos de Dios no es la obra de la gracia solamente. El hombre debe cooperar con Dios para beneficiarse de las provisiones de la gracia. Este principio se aplica a los asuntos físicos y materiales… En cuanto a los asuntos espirituales…, la gracia no excluye la obediencia a la fe (Ro. 16:26). Dios no puede manifestar gracia al salvar a aquellos que rechazan o descuidan someterse a Su voluntad (2001, p. 34).

Hay dos extremos erróneos en cuanto a la salvación: (1) El hombre puede ganar o merecer su salvación. (2) El hombre no tiene nada que ver con su salvación. Sin embargo, la gracia de Dios demanda responsabilidad y fidelidad (Marcos 16:16; Apocalipsis 2:10). El hombre debe recibir la gracia (Romanos 1:5), perseverar en la gracia (Hechos 13:43), esforzarse en la gracia (2 Timoteo 2:1), esperar en la gracia (1 Pedro 1:13) y crecer en la gracia (2 Pedro 3:18).

  • Crecimiento y gratitud. El joven Jesús “creció en gracia” (Lucas 2:40,52); todos los seguidores de Jesús también deben hacerlo (2 Pedro 3:18). El trabajo de la gracia no termina en el bautismo, como tampoco nuestra aceptación y sumisión a esa gracia. La gracia que salva a los pecadores es la misma gracia que preserva y desarrolla a los santos (Hechos 13:43; Colosenses 4:18). El despiadado Saulo de Tarso necesitó la gracia de Dios (Gálatas 1:15; 1 Timoteo 1:13), pero también el gran apóstol de los gentiles (Gálatas 2:21; 1 Corintios 15:10); los predicadores jóvenes fieles como Timoteo (1 Timoteo 1:2; 6:21; 2 Timoteo 2:1) y Tito (1:4; 3:15) necesitaron la gracia de Dios; el piadoso Filemón necesitó la gracia de Dios (vss. 3,25); todos los cristianos del primer siglo necesitaron la gracia (Hebreos 4:16; 12:15; 13:25; 2 Juan 3). ¡La gracia también es para los cristianos!

La gracia demanda crecimiento en los varios aspectos del cristianismo. Demanda crecimiento en santidad. “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2). Ya que la gracia enseña (Tito 2:11-12), entonces demanda desarrollo en conocimiento. Ya que Dios da gracia generosamente, demanda más gracia (cf. Santiago 4:6); tal gracia debe ser extendida a otros por medio de las Buenas Nuevas y las buenas obras (Mateo 10:8; 2 Corintios 9:8). Y ya que tiene una naturaleza inefable, demanda gratitud profunda (2 Corintios 9:12-15).

LOS FRUTOS DE LA GRACIA

Ya que es un “árbol” cuyas raíces profundas están arraigadas en la misericordia, el amor y la bondad de Dios, la gracia produce efectos benévolos en las vidas de aquellos que comen de sus frutos. ¿Qué produce la gracia?

  • Paz y seguridad completa. La gracia de Dios manifestada en el sacrificio de Cristo produce paz entre el hombre y Dios (Romanos 5:1), entre el hombre y su prójimo (Efesios 2:13-16), y entre el hombre y sí mismo (Colosenses 1:20-22). Produce paz ya que su fuente es “el Dios de paz” (Romanos 15:33; Filipenses 4:9), es el régimen del “Príncipe de Paz” (Isaías 9:6), es el anuncio del “evangelio de la paz” (Efesios 6:15), y es una característica distinguible de los hijos de paz (Mateo 5:9).

El saludo favorito del apóstol Pablo fue “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:7; 1 Corintios 1:3; et.al.). Un aspecto interesante de este saludo es que nunca se encuentra en orden inverso. ¿Por qué? Porque solamente la gracia del Padre puede producir paz verdadera a través del sacrificio del Hijo. Los creyentes perdonados no necesitan temer ya que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). No necesitan afanarse ya que “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). No necesitan afligirse ya que el “Dios de toda consolación…nos consuela en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 1:3-4). Y no necesitan desesperarse ya que “queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9). Como Jesús dijo repetidamente, “Paz a vosotros” (Juan 20:19,21).

La gracia también genera seguridad completa. Gracias a la misericordia, el amor y la bondad de Dios, y el sacrificio perfecto de nuestro Señor Jesucristo, el hombre puede tener seguridad completa de salvación al acceder a tal gracia. Como un escritor ha señalado, ¡la doctrina de “‘Una vez salvo, siempre salvo’ es errónea! Pero ¡‘Una vez salvo, a penas salvo’ es igualmente errónea! La seguridad eterna es errónea, pero la inseguridad eterna es igualmente errónea” (Hodge, 1984, p. 18). Los pecadores del primer siglo fueron amonestados a ser “salvos” (Hechos 2:40); los cristianos del primer siglo pudieron saber que eran salvos (1 Corintios 15:2). Otra vez, tal seguridad no se basa en los méritos humanos, sino en los méritos del Hijo de Dios en la cruz. La obediencia es eternamente esencial, pero solamente a la luz de lo que Jesús hizo en el Calvario (Efesios 2:8).

  • Reflexión y cambio. Solamente el entendimiento adecuado de la gracia de Dios puede generar reflexión y cambio adecuado. Si se enseña que el cristiano no puede caer de la gracia (cf. Gálatas 5:4), entonces el cristianismo llegará a lucir como el mundo al cual no le importa la gracia. Pablo sometió su vida completa a la gracia de Dios con el fin de no ser eliminado (1 Corintios 9:27). Su entendimiento profundo de la gracia que había recibido le guió a esforzarse bajo la gracia. Él trabajó más que muchos, pero tal trabajo fue la obra de la gracia a través de él (1 Corintios 15:10).

Aquí está el punto: ¿Genera la gracia de Dios reflexión y cambio independientemente de la responsabilidad y esfuerzo humano? Desde luego que no. ¿Pero puede la responsabilidad y esfuerzo humano renovar la mente y el corazón independientemente de la gracia de Dios? ¡Absolutamente no! Si el hombre pudiera llegar a ser un cristiano verdadero por medio de su propio esfuerzo, entonces la muerte de Cristo hubiera sido en vano (Gálatas 2:21). El cristianismo se trata de dependencia, sumisión y confianza en Dios (Filipenses 4:13). Obedecemos los mandamientos de Dios porque es parte de nuestra sumisión a la gracia, no porque nuestra obediencia sea el fundamento de la gracia. Nuestra fe es en Dios, no en nuestra propia fe.

¿Qué puede lograr el hombre con su propio poder a favor de Dios? Lo mejor que Caín pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue una ofrenda vana (Génesis 4:5). Lo mejor que Abraham pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue el hijo de una esclava (Génesis 16). Lo mejor que Moisés pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue sangre en manos de un homicida (Éxodo 2:11-12). Lo mejor que Saúl pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue holocaustos y víctimas producto de la rebelión humana (1 Samuel 15:22-23). Lo mejor que Pedro pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue una noche de negación (Mateo 26:31-35,69-75). Y lo mejor que Saulo pudo ofrecer a Dios por sus propios recursos fue una ola de persecución y violencia contra la iglesia del Señor (Hechos 26:9-11).

¿Pero qué puede lograr Dios a través del corazón sumiso y obediente del hombre (cf. Hechos 14:27; 15:4)? Dios puede presentar ofrenda agradable (Génesis 4:4); puede dar fuerza al vientre estéril para dar a luz al hijo de la promesa (Hebreos 11:11); puede transformar a un homicida en el hombre más manso de la tierra (Números 12:3); puede generar obediencia y atención solemne (1 Samuel 15:22,33); puede producir denuedo y valor asombroso (Hechos 4:13); y puede convertir al más vil perseguidor de la iglesia en su más grande promotor (1 Corintios 15:10).

  • Fortaleza y esperanza. Al diablo no le asusta el poder del hombre en la mano del hombre (cf. Hechos 19:13-16), pero él huye del poder de Dios en la mano del hombre (Santiago 4:7). A Dios no Le impresiona lo que el hombre puede hacer con su propia fuerza, pero anhela ver lo que el hombre puede hacer con el poder del Cielo. Los 32,000 soldados israelitas bajo el mando de Gedeón eran demasiados como para depender del poder de Dios; Dios prefirió usar a un grupo de solamente 300 soldados para destruir a un ejército tan numeroso como la arena de la ribera del mar (Jueces 7). Saúl era demasiado alto y fuerte como para confiar en Dios (1 Samuel 9:2); Dios prefirió usar a un joven sin experiencia en guerra para matar a un gigante de algo de 10 pies de altura (1 Samuel 17). Los líderes religiosos judíos eran demasiado venerables como para aceptar los designios de Dios (Lucas 7:30); Dios prefirió usar a pescadores humildes para evangelizar al mundo entero (Mateo 4:18).

Pablo no llegó a ser un gran evangelista porque era un gran hombre, sino porque tenía un gran Dios. Dios le enseñó que Su poder “se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Cuando el hombre reconoce que es débil e impotente por sí mismo y se somete a la voluntad de Dios, el poder de Dios puede operar a través de tal hombre. Pablo aprendió esta verdad: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Por sus propios recursos y fuerzas, el hombre no está capacitado para salvarse, asistir en la salvación de otros, liderar a la iglesia y su familia, crecer espiritualmente y fortalecer a otros, pasar las pruebas y tentaciones, y encontrar su camino al cielo y permanecer en él. Pero las Buenas Nuevas es que Dios no ha requerido que el hombre haga eso por sí mismo; el cristianismo no es un asunto de logro personal, sino de sumisión a Dios; no es un asunto de perfección infalible, sino de fidelidad.

Ya que la gracia de Dios acompaña al hombre en su camino de obediencia antes y durante el cristianismo, entonces podemos tener esperanza (cf. 1 Juan 1:7-9). Si nuestra salvación presente y futura se basara fundamentalmente en nuestra ejecución, entonces nadie pudiera alcanzar el cielo; siempre hay algo que el hombre no conoce o no ha hecho. Solamente Jesús puede guiarnos al cielo ya que Él descendió del cielo (Juan 6:51), conoce el camino al cielo y es el camino al cielo (Juan 14:6). Pablo aprendió esto y declaró: “[Y]o sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12). La gracia de Dios nos permite entrar en comunión espiritual con Dios en esta tierra, y nos permite entrar en comunión eterna con Dios en el más allá. Como Peter Forsyth declaró, “[e]l cristianismo no es el sacrificio que hacemos, sino el sacrificio que confiamos; no es la victoria que ganamos, sino la victoria que heredamos” (en Bloesch, 1988, p. 8).

CONCLUSIÓN

La gracia de Dios; ¡qué concepto tan asombroso, sublime y hermoso! Después de estudiar la gracia por medio de las Escrituras, el hombre solamente puede conmoverse ante su profundidad. La gracia de Dios fuera un concepto increíble si no se lo pudiera leer en el Libro de Aquel que la concede. Pero la gracia no es un concepto demasiado bueno para ser cierto; realmente es un concepto demasiado bueno para no ser cierto. La gracia es lo que nadie puede ganar, merecer o comprar, pero es lo que todos necesitan y pueden acceder por los méritos de Cristo.

El hombre que se somete a la gracia llega a tener acceso a un regalo que nunca deja de recibir—ya que tal regalo se basa en la naturaleza eterna del Dios de amor (1 Juan 4:8). La fe llegará a su fin cuando veamos el rostro de Dios; la esperanza será satisfecha cuando recibamos la herencia; pero incluso en el cielo todavía seremos beneficiaros de la gracia eterna de Dios. Desde la primera gota de rocío que cayó sobre la tierra en el principio hasta el gozo que disfrutaremos en la morada eterna, todo es un regalo “del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Un regalo tan valioso como la gracia también demanda responsabilidades nobles. Se debe oír a la gracia, aprender de la gracia, obedecer a la gracia, amar a la gracia, predicar a la gracia y vivir según la gracia. Por otra parte, es una desgracia de proporciones eternas no recibir la gracia. ¿Qué hará usted con la gracia asombrosa de Dios?

Referencias

Allen, Diogenes (2006), Rastros de Dios [Traces of God] (Cambridge, MA: Cowley).

Bettenson, Henry (1947), Documentos de la Iglesia Cristiana [Documents of the Christian Church] (Nueva York: Oxford).

Bloesch, Donald (1988), El Futuro del Cristianismo Evangélico [The Future of Evangelical Christianity] (Colorado Springs, CO: Helmer y Howard).

Chesser, Frank (2001), El Espíritu del Liberalismo [The Spirit of Liberalism] (Huntsville, AL: Publishing Designs).

Clarke, B.J. (2014), “La Ignominia de la Cruz” [“The Ignominy of the Cross”], conferencia, agosto (Sevierville, TN: PTP).

Falk, Douglas (2009), “¿Qué es la Gracia?” [“What Is Grace?”], Scripture Research, tercera edición, agosto.

Hodge, Charles (1984), ¡Gracia Asombrosa! [Amazing Grace!] (Nashville, TN: 21st Century Christian).

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Ratcliff, Roy y Lindy Adams (2006), Viaje Oscuro; Gracia Profunda [Dark Journey; Deep Grace] (Abilene, TX: Abilene Christian University).

Ross, Bobby (2010), “¿Salvó la ‘Religión de la Cárcel’ a Jeffrey Dahmer?” [“Did ‘Jailhouse Religion’ Save Jeffrey Dahmer?”], The Christian Chronicle, http://www.christianchronicle.org/article/did-jailhouse-religion-save-jeffrey-dahmer.

Schuller, Robert (1982), Autoestima: La Nueva Reforma [Self-Esteem: New Reformation] (Nashville, TN: Thomas Nelson).

Vine, W.E. (1999), Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo (Colombia: Caribe).

Winkler, Dan (2014), “¿Qué Ha Pasado con la Gracia?” [“Whatever Happened to Grace?”], conferencia, agosto (Sevierville, TN: PTP).

Yancey, Philip (1997), ¿Qué Es tan Asombroso en cuanto a la Gracia? [What Is so Amazing about Grace?] (Grand Rapids, MI: Zondervan).

Símbolos del sitio de Jerusalén

Ezequiel 4-7

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Símbolos del sitio de Jerusalén

4:1 Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén. Y pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor. Entonces toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarás. Esta es una señal para la casa de Israel.

Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; por el número de días que estés acostado sobre él, llevarás su iniquidad.Porque yo te he asignado un número de días igual a los años de su iniquidad, trescientos noventa días; tú cargarás, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.Cuando los hayas cumplido, te acostarás por segunda vez, pero sobre el lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá; te la he asignado por cuarenta días, un día por cada año. Entonces dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusalén, y profetizarás contra ella. He aquí, te ataré con[a] cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu sitio.

Y tú toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte con ellos pan; conforme al número de días que estés acostado sobre tu lado, trescientos noventa días, lo comerás. 10 El alimento que comas será de veinte siclos[b] de peso por día; lo comerás de tiempo en tiempo. 11 Y beberás el agua por medida: la sexta parte de un hin[c]; la beberás de tiempo en tiempo.12 Comerás torta de cebada, habiéndola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos. 13 Entonces el Señor dijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré. 14 Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios[d]! He aquí, nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jamás ha entrado en mi boca carne inmunda. 15 Entonces El me dijo: Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estiércol de vaca en lugar de sobre excremento humano. 16 Me dijo además: Hijo de hombre, he aquí, voy a romper la provisión[e] de pan en Jerusalén, y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con terror, 17 para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.

La destrucción de Jerusalén predicha

5:1 Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barba como navaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado[f]. Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los días del sitio. Otra tercera parte tomarás y golpearás con la espada alrededor de la ciudad[g]; y la otra tercera parte esparcirás al viento, y yo desenvainaré la espada detrás de ellos. Toma también de allí unos pocos en número y átalos en la orla de tu manto[h]. Y toma otra vez algunos de ellos, échalos en medio del fuego, y quémalos en el fuego. De ahí saldrá el fuego hacia toda la casa de Israel. Así dice el Señor Dios[i]: “Esta es Jerusalén; yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor. “Pero ella se ha rebelado contra mis ordenanzas con más impiedad que las naciones, y contra mis estatutos más que los territorios alrededor de ella; porque ellos han desechado mis ordenanzas y no han andado en mis estatutos[j].” Por tanto, así dice el SeñorDios: “Porque vuestra rebelión es mayor que la de las naciones que os rodean, y no habéis andado en mis estatutos ni observado mis ordenanzas, ni tampoco observado las ordenanzas de las naciones que os rodean”, por eso, así dice el Señor Dios: “He aquí, yo, yo mismo, estoy contra ti, y yo ejecutaré juicios en medio de ti a la vista de las naciones. “Y yo haré en ti lo que no he hecho y lo que no volveré a hacer jamás a causa de todas tus abominaciones. 10 “Por eso, los padres se comerán a sus hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré juicios en ti y esparciré cuantos te queden a todos los vientos.11 “Por tanto, ¡vivo yo! —declara el Señor Dios— que por haber profanado mi santuario con todos tus ídolos detestables y con todas tus abominaciones, yo me retiraré, mi ojo no tendrá piedad, y tampoco perdonaré. 12 “Una tercera parte de ti morirá de pestilencia o será consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caerá a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y yo desenvainaré la espada tras ellos.

13 “Se desahogará mi ira, saciaré[k] en ellos mi furor y me vengaré[l]; entonces sabrán que yo, el Señor, he hablado en mi celo cuando desahogue mi furor contra ellos. 14 “Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen. 15 “Y serás[m] oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el Señor, he hablado. 16 “Cuando envíe contra ellos las saetas mortíferas[n] del hambre para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces también aumentaré el hambre sobre vosotros y romperé la provisión[o] de pan. 17 “Enviaré también sobre vosotros hambre y fieras, y te dejarán sin hijos; y la plaga y la sangre pasarán por ti, y mandaré sobre ti la espada. Yo, el Señor, he hablado.”

Condenación de la idolatría

6:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos, y di: “Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor Dios[p]. Así dice el Señor Dios[q] a los montes, a las colinas, a las barrancas y a los valles: ‘He aquí, yo mismo traeré sobre vosotros la espada y destruiré vuestros lugares altos. ‘Vuestros altares serán devastados, vuestros altares de incienso[r] serán destrozados y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos. ‘También pondré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y esparciré vuestros huesos alrededor de vuestros altares.‘Dondequiera que tengáis vuestras moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados[s] vuestros altares, rotos y eliminados vuestros ídolos, derribados vuestros altares de incienso[t] y borradas vuestras obras. ‘Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que yo soy el Señor.

‘Sin embargo dejaré un remanente, porque tendréis entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando seáis esparcidos por las tierras. ‘Entonces los que de vosotros escapen me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivos, porque he sufrido a causa de[u] sus corazones adúlteros que se apartaron de mí, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos; y se aborrecerán a sí mismos[v] por los males que han cometido, por todas sus abominaciones. 10 ‘Y sabrán que yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal.’”

11 Así dice el Señor Dios[w]: “Bate tus manos[x], golpea con tu pie, y di: ‘¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caerán. 12 ‘El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y esté sitiado de hambre morirá. Así desahogaré mi furor sobre ellos. 13 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolos. 14 ‘Y por todas sus moradas extenderé mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que yo soy el Señor.’”

Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Y tú, hijo de hombre, di[y]: “Así dice el Señor Dios[z] a la tierra de Israel: ‘¡El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra! ‘Ahora viene el fin sobre ti y enviaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones. ‘Mi ojo no tendrá piedad de ti ni yo te perdonaré; sino que te pagaré[aa] conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarán; y sabréis que yo soy el Señor.’”

Así dice el Señor Dios[ab]: “¡Un desastre!, ¡he aquí que viene un desastre sin igual!“El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; he aquí, ha venido. “Te ha llegado tu turno[ac], oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el día; pánico, y no júbilo, en los montes. “Ahora pronto derramaré mi furor sobre ti y descargaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones. “Mi ojo no tendrá piedad ni yo perdonaré. Te pagaré[ad]conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarán en medio de ti; y sabréis que soy yo, el Señor, el que hiere.

10 “He aquí el día; he aquí que viene. Ha salido tu turno[ae], ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia. 11 “Se ha levantado la violencia para hacerse vara de impiedad. Nada quedará de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos. 12 “El tiempo ha venido, ha llegado el día. No se alegre el que comprani se lamente el que vende, porque el furor está sobre toda su multitud.13 “Ciertamente el vendedor no recuperará lo vendido[af] mientras ambos vivan[ag], porque la visión acerca de toda su multitud no será revocada[ah]; y nadie, por su iniquidad, podrá conservar su vida.

14 “Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque mi furor está contra toda su multitud. 15 “La espada está afuera, y la plaga y el hambre están dentro. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirán. 16 “Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad. 17 “Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas serán[ai] como de agua. 18 “Se ceñirán de cilicio y los cubrirá el terror; habrá en todos los rostros vergüenza y todas las cabezas estarán rapadas. 19 “Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito[aj] ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.20 “Cambiaron la belleza de sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imágenes de sus abominaciones y de sus cosas detestables; por tanto haré que esto sea cosa abominable para ellos. 21 “La entregaré en manos de extraños por botín y a los impíos de la tierra por despojo, y la profanarán. 22 “Apartaré de ellos mi rostro y profanarán mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.

23 “Haz la cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos[ak] y la ciudad llena de violencia. 24 “Por tanto, traeré a las más perversas de las naciones, que se apoderarán de sus casas; y haré cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios serán profanados. 25 “Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero no la habrá. 26 “Vendrá calamidad sobre calamidad, y habrá rumor tras rumor; entonces buscarán visión del profeta, y la ley desaparecerá del sacerdote y el consejo de los ancianos. 27 “El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y temblarán[al] las manos del pueblo de la tierra. Según su conducta los trataré y por sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy el Señor.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 4:8 Lit., pondré sobre ti
  2. Ezequiel 4:10 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos
  3. Ezequiel 4:11 Un hin equivale aprox. a 3.7 litros
  4. Ezequiel 4:14 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  5. Ezequiel 4:16 Lit., el cayado
  6. Ezequiel 5:1 Lit., y divídelos
  7. Ezequiel 5:2 Lit., ella
  8. Ezequiel 5:3 Lit., en tus bordes
  9. Ezequiel 5:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  10. Ezequiel 5:6 Lit., en ellos, mis estatutos
  11. Ezequiel 5:13 Lit., haré descansar
  12. Ezequiel 5:13 Lit., me consolaré
  13. Ezequiel 5:15 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., será
  14. Ezequiel 5:16 Lit., malignas
  15. Ezequiel 5:16 Lit., el cayado
  16. Ezequiel 6:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  17. Ezequiel 6:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  18. Ezequiel 6:4 O, pilares del sol
  19. Ezequiel 6:6 Así en algunas versiones antiguas; en heb., y sean culpables
  20. Ezequiel 6:6 O, pilares del sol
  21. Ezequiel 6:9 Lit., he sido quebrantado por o he quebrantado
  22. Ezequiel 6:9 Lit., ante sus rostros
  23. Ezequiel 6:11 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  24. Ezequiel 6:11 Lit., tu palma
  25. Ezequiel 7:2 Así en la versión gr. (Sept.); el heb. omite: di
  26. Ezequiel 7:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  27. Ezequiel 7:4 Lit., daré
  28. Ezequiel 7:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  29. Ezequiel 7:7 O, sentencia
  30. Ezequiel 7:9 Lit., daré
  31. Ezequiel 7:10 O, sentencia
  32. Ezequiel 7:13 Lit., no volverá a la cosa vendida; i.e., a su tierra heredada
  33. Ezequiel 7:13 Lit., mientras sus vidas entre los vivientes
  34. Ezequiel 7:13 Lit., no volverá
  35. Ezequiel 7:17 Lit., caminarán
  36. Ezequiel 7:19 Lit., alma
  37. Ezequiel 7:23 Lit., juicio de sangre
  38. Ezequiel 7:27 Lit., se aterrarán
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Visión de los seres vivientes y las ruedas

Ezequiel 1-3

9781586403546

Visión de los seres vivientes y las ruedas

 

1:1 Sucedió que en el año treinta, al quinto día del cuarto mes, estando yo entre los desterrados junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones[a] de Dios. (En aquel día cinco del mes, en el quinto año del destierro del rey Joaquín, la palabra del Señor fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos junto al río Quebar; y allí vino sobre él la mano del Señor.)

Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego. En su centro había figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y este era su aspecto: tenían forma humana. Tenía cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno de ellos. Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del ternero, y brillaban como bronce bruñido. Bajo sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos humanas. En cuanto a las caras y a las alas de los cuatro, sus alas se tocaban una a la otra y sus carasno se volvían cuando andaban; cada uno iba de frente hacia adelante. 10 Y la forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila; 11 así eran sus caras. Sus alas se extendían por encima; con dos se tocaban uno a otro y con dos cubrían su cuerpo. 12 Y cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espíritu, iban ellos, sin volverse cuando andaban. 13 En medio[b] de los seres vivientes había algo que parecía[c] carbones encendidos en llamas, como[d] antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y del fuego salían rayos. 14 Y los seres vivientes corrían de un lado a otro como el fulgor[e] del relámpago.

15 Miré a los seres vivientes, y he aquí, había una rueda en la tierra junto a cada uno de los seres vivientes de[f] cuatro caras. 16 El aspecto de las ruedas y su hechura era como el brillo[g] del crisólito[h], y las cuatro tenían la misma forma; su aspecto y su hechura eran como si una[i] rueda estuviera dentro de la otra rueda.17 Cuando andaban, se movían[j] en las cuatro direcciones[k], sin volverse cuando andaban. 18 Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededor. 19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movían[l] con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas también se levantaban. 20 Y adondequiera que iba el espíritu, iban ellos en esa dirección[m]. Y las ruedas se levantaban juntamente con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes[n] estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban juntamente con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes[o] estaba en las ruedas.

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes[p] había algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal[q], extendido por encima de sus cabezas. 23 Y debajo del firmamento sus alas se extendían derechas, la una hacia la otra; cada uno tenía dos que cubrían sus cuerpos por un lado y[r] por el otro.24 Y oí el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso[s], un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militar; cuando se detenían, bajaban sus alas. 25 También hubo un ruido por encima del firmamento que había sobre sus cabezas; cuando se detenían, bajaban sus alas.

26 Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre. 27 Entonces vi en lo que parecían sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y había un resplandor a su alrededor. 28 Como el aspecto del arco iris que aparece[t] en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del Señor. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Llamamiento de Ezequiel

2:1 Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable. Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación[u] de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día. A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios[v]. Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos. Y tú, hijo de hombre, no temas, no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones; no temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde. Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes.

Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy. Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y[w] en ella había un libro en rollo. 10 El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.

Comisión del profeta

3:1 Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante[x]; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel. Abrí, pues, mi boca, y me dio a comer el[y] rollo.Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo[z] de este rollo que te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.

Me dijo además: Hijo de hombre, ve[aa] a la casa de Israel y háblales con mis palabras. Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difícil[ab], sino a la casa de Israel; tampoco a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difícil[ac] cuyas palabras no puedes entender. Sino que te he enviado a ellos; ellos te escucharán[ad]. Pero la casa de Israel no te querrá escuchar, ya que no quieren escucharme a mí. Ciertamente toda la casa de Israel es terca[ae] y de duro corazón. He aquí, he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes. Como esmeril[af], más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde. 10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúchalas atentamente[ag]. 11 Y ve[ah] a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; háblales y diles, escuchen o dejen deescuchar: “Así dice el Señor Dios[ai].”

12 Entonces el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí un gran ruido atronador: Bendita sea la gloria del Señor desde su lugar. 13  el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador. 14 Y el Espíritu me levantó y me tomó; yo iba con amargura en la indignación de mi espíritu, y la mano del Señor era fuerte sobre mí.15 Entonces vine a los desterrados de Tel-abib que habitaban junto al río Quebar, y allí donde ellos vivían, estuve sentado siete días, atónito, en medio de ellos.

16 Y sucedió que al cabo de los siete días vino a mí la palabra del Señor, diciendo:17 Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. 18 Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 19 Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida. 20 Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, yo pondré un obstáculo delante de él, y morirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadas, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 21 Sin embargo, si tú has advertido al justo para que el justo no peque, y él no peca, ciertamente vivirá porque aceptó la advertencia, y tú habrás librado tu vida.

22 Allí vino sobre mí la mano del Señor, y El me dijo: Levántate y ve a la llanura, y allí te hablaré. 23 Entonces me levanté y salí a la llanura; y he aquí, la gloria delSeñor estaba parada allí, como la gloria que vi junto al río Quebar, y caí rostro en tierra. 24 Y el Espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y habló conmigo, y me dijo: Ve, enciérrate en tu casa. 25 Y tú, hijo de hombre, mira, te echarán[aj] cuerdas y con ellas te atarán, para que no salgas en medio de ellos. 26 Y haré que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecerás, y no serás para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde. 27 Pero cuando yo te hable, te abriré la boca, y les dirás: “Así dice el Señor Dios[ak].” El que oye, que oiga; el que rehúse oír, que rehúse; porque son una casa rebelde.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 1:1 Algunas versiones antiguas dicen: una visión
  2. Ezequiel 1:13 Así en algunas versiones antiguas; en heb., Y la semejanza
  3. Ezequiel 1:13 Lit., su aspecto era como
  4. Ezequiel 1:13 Lit., como el aspecto de
  5. Ezequiel 1:14 Lit., aspecto
  6. Ezequiel 1:15 Lit., para sus
  7. Ezequiel 1:16 Lit., la apariencia
  8. Ezequiel 1:16 O, berilo
  9. Ezequiel 1:16 Lit., la
  10. Ezequiel 1:17 Lit., andaban
  11. Ezequiel 1:17 Lit., lados
  12. Ezequiel 1:19 Lit., andaban
  13. Ezequiel 1:20 El T.M. agrega: el espíritu para ir
  14. Ezequiel 1:20 En el T.M., del ser viviente
  15. Ezequiel 1:21 En el T.M., del ser viviente
  16. Ezequiel 1:22 En el T.M., del ser viviente
  17. Ezequiel 1:22 O, del hielo
  18. Ezequiel 1:23 Lit., y cada uno tenía dos que cubrían
  19. Ezequiel 1:24 Heb., Shaddai
  20. Ezequiel 1:28 Lit., está
  21. Ezequiel 2:3 Lit., naciones
  22. Ezequiel 2:4 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  23. Ezequiel 2:9 Lit., y he aquí
  24. Ezequiel 3:1 Lit., lo que hallas
  25. Ezequiel 3:2 Lit., este
  26. Ezequiel 3:3 Lit., tus entrañas
  27. Ezequiel 3:4 Lit., ve, ven
  28. Ezequiel 3:5 Lit., profundidad de labio y pesadez de lengua
  29. Ezequiel 3:6 Lit., de profundidad de labio y pesadez de lengua
  30. Ezequiel 3:6 O, Si te hubiera enviado a ellos, ellos te escucharían
  31. Ezequiel 3:7 Lit., de frente obstinada
  32. Ezequiel 3:9 Lit., corindón
  33. Ezequiel 3:10 Lit., con tus oídos
  34. Ezequiel 3:11 Lit., ve, ven
  35. Ezequiel 3:11 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  36. Ezequiel 3:25 Lit., pondrán sobre ti
  37. Ezequiel 3:27 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
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