NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

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10/3/2016

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18-16:6).

El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

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Confiado en el Poder del Señor

3 Octubre 2016

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Confiado en el Poder del Señor
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:17-19

Las lágrimas corren en abundancia sobre el rostro de la mujer mientras sostiene el cadáver de su hijo en brazos. En ese preciso momento, Elías extiende sus brazos y dice: «Dámelo.»

Elías le dice: «Dame tu hijo.» Entonces lo toma de sus brazos y lo lleva a la habitación de arriba donde él vivía, y lo acuesta en su propia cama (1 Reyes 17:19).
Allí está la mujer, sosteniendo el cuerpo marchito, sin vida, de su único hijo. Su mundo se le ha venido al paso de repente y sin previo aviso. Elías simplemente le dice: «Dámelo.»

¿Sabe usted lo que me impresiona de verdad aquí? El silencio de Elías. De alguna manera, él sabe que nada que pueda decir en este momento consolará a esta acongojada madre. Ninguna palabra que le diga podrá aliviar su abatido espíritu. Por tanto, no argumenta con ella. No la reprende. No trata de razonar con ella. No le recuerda todo lo que ella le debe, ni la vergüenza que debiera darle echarle la culpa a él. Simplemente le pide que ponga su carga en sus brazos.

Haga una pausa por un momento para darse cuenta de que Elías está una vez más en una situación que, al menos desde un punto de vista humano, no se lo merece. Obedeció a Dios presentándose ante Acab, y luego se escondió en Querit. Caminó con el Señor desde Querit hasta Sarepta. Había hecho exactamente lo que el Señor le dijo. Confió en Dios, y ahora está recibiendo todo el peso del reproche de esta mujer.

Dios parece a veces ponernos en un torno, y luego aprieta y aprieta hasta que pensemos, en medio del dolor de su soberana presión: «¿Qué está tratando el Señor de hacer conmigo?». Caminamos, entonces, más y más cerca de Él. No sé cómo podríamos caminar más cerca, pero siguen viniendo las pruebas, una tras otra.

Así es cómo se encuentra Elías, pero no flaquea. Se mantiene confiado y callado a la sombra de Dios, firme en su fe, confiado en el poder del Señor. Esa es humildad en su mejor expresión.

Elías no cuestiona a Dios. Se mantiene tranquilo. No pierde el control. No discute con la mujer. Simplemente le dice, con calmada compasión: «Dame el niño.»

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-03

Vivimos en el siglo de las conexiones. Muchas personas alrededor del mundo literalmente viven conectadas. Conexiones inalámbricas, redes sociales que en verdad son antisociales, porque están creando adolescentes y jóvenes despersonalizados que no saben comunicarse “face to face”, sólo “pantalla a pantalla” a través del… ¿Face? Conexiones vía Internet, conexión satelital, conexiones de fibra óptica  del alta velocidad… Cristo ya se despedía y, casi adelantándose a los siglos, recomendó a sus seguidores a que vivan conectados, sí, conectados a Él. De lo contrario todo lo que sean capaz de realizar en sus fuerzas no tendría rédito alguno cuando de valores eternos se habla. “Permaneced en mí y yo en vosotros. Como una rama nada puede producir si no está permanentemente conectada a la planta tampoco vosotros si se separan de mí.” (Paráfrasis del autor) La palabra “conectados”, que Jesús utilizó, en el idioma original en la que fue escrita, significa literalmente participación de vida, común unión. Es una conexión vital. Cuando un equipo de telefonía móvil, por ejemplo, se conecta a un toma corriente en la pared para recargar su batería, ni la pared pasa a formar parte del circuito de ese celular ni el celular pasa a formar parte del material de la pared. Así también cuando   tu computador se conecta a Internet, se activa una vía a través de la cual se puede transferir información, pero tu computador nunca será parte del satélite ni el satélite de tu computador ¿verdad? Eso es solamente una conexión momentánea, externa y circunstancial. En cambio, cada vez que tú haces conexión con Jesús, Él vive en ti y tú en Él. Eso se llama “comunión” y es la fuente de poder capaz de revolucionar de tal manera todo tu ser comenzando desde adentro, a tal punto que nunca más volverás a ser igual. Cuando Jesús dijo: Yo soy la vid y ustedes las ramas, estaba diciendo: Yo soy todo, (hojas, flor, rama, raíz) y ustedes son parte de ese todo, ¡Son parte de mí!

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Él nos amó tanto que decidió quedarse a vivir en nosotros.

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Visiones de la langosta, del fuego y de la plomada

Amós 7-9

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Visiones de la langosta, del fuego y de la plomada

7 Esto[a] me mostró el Señor Dios[b]: He aquí, El formaba enjambre de langostascuando comenzaba a brotar[c] la cosecha de primavera. Y he aquí, la cosecha de primavera era después de la siega[d] del rey. Y sucedió que cuando habían terminado de devorar la hierba de la tierra, yo dije:

Señor Dios, perdona, te ruego.
¿Cómo[e] podrá resistir Jacob
si es tan pequeño?
Se apiadó el Señor de esto:
No sucederá —dijo el Señor.

Esto me mostró el Señor Dios: he aquí, el Señor Dios llamaba para juzgarlos con fuego, y consumió el gran abismo y empezó a consumir el campo[f].

Entonces dije:
Señor Dios, cesa, te ruego.
¿Cómo[g] podrá resistir Jacob
si es tan pequeño?
Se apiadó el Señor de esto:
Esto tampoco sucederá —dijo el Señor Dios.

Esto El me mostró: He aquí, el Señor estaba junto a[h] un muro hecho a plomo, y tenía en su mano una plomada. Y el Señor me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una plomada. Entonces el Señor dijo:

He aquí, pondré una plomada
en medio de mi pueblo Israel.
Ya no volveré a dejarlos sin castigo[i].
Los lugares altos de Isaac serán asolados
y los santuarios de Israel destruidos;
y yo me levantaré con espada contra la casa de Jeroboam.

Amós acusado por Amasías

10 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió palabra a Jeroboam, rey de Israel, diciendo: Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra ya no puede soportar todas sus palabras. 11 Porque así dice Amós: “Jeroboam morirá a espada y ciertamente Israel saldrá en cautiverio de su tierra.” 12 Y Amasías dijo a Amós: Vete, vidente, huye a la tierra de Judá, come allí pan y allí profetiza; 13 pero en Betel no vuelvas a profetizar más, porque es santuario del rey y residencia[j]real.

14 Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador[k] de sicómoros. 15 Pero el Señor me tomó cuando pastoreaba el[l] rebaño, y[m] me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israel.16 Ahora pues, escucha la palabra del Señor: Tú dices: “No profetices contra Israel ni hables[n] contra la casa de Isaac.” 17 Por tanto, así dice el Señor: “Tu mujer se prostituirá en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espada, tu tierra será repartida a cordel, y tú morirás en una tierra inmunda. Y ciertamente Israel saldrá de su tierra en cautiverio.”

Los inevitables juicios de Dios

8 Esto[o] me mostró el Señor Dios[p]: He aquí, había una canasta de fruta de verano, y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Señor me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel. Ya no volveré a dejarlos sin castigo[q]. Los cantos del palacio se convertirán en gemido[r] en aquel día —declara el Señor Dios. Muchos serán los cadáveres; en todo lugar losecharán fuera[s] en silencio[t].

Oíd esto, los que pisoteáis[u] a los menesterosos, y queréis exterminar a los pobres de la tierra, diciendo:

¿Cuándo pasará la luna nueva
para vender el grano,
y el día de reposo para abrir el mercado de trigo,
achicar el efa[v], aumentar el siclo[w]
y engañar con balanzas falsas[x];
para comprar por dinero a los desvalidos
y a los pobres por un par de sandalias,
y vender los desechos del trigo?

El Señor ha jurado por el orgullo de Jacob:
Ciertamente, nunca me olvidaré de ninguna de sus obras.
¿No temblará por esto la tierra,
y hará duelo todo aquel que habita en ella?
Subirá toda ella como el Nilo,
se agitará
y menguará como el Nilo de Egipto.
Y sucederá que en aquel día —declara el Señor Dios
yo haré que el sol se ponga al mediodía
y que la tierra en pleno día[y] se oscurezca.
10 Entonces cambiaré vuestras fiestas en llanto
y todos vuestros cantos en lamento[z];
pondré cilicio sobre todo lomo
y calvicie sobre toda cabeza;
haré que sea como duelo por hijo único,
y su fin, como día de amargura.

11 He aquí, vienen días —declara el Señor Dios
en que enviaré hambre sobre la tierra,
no hambre de pan, ni sed de agua,
sino de oír las palabras del Señor.
12 Y vagarán de mar a mar,
y del norte hasta el oriente;
andarán de aquí para allá en busca de la palabra del Señor,
pero no la encontrarán.
13 En aquel día las doncellas hermosas
y los jóvenes desfallecerán de sed.
14 Los que juran por el pecado[aa] de Samaria,
y dicen: “Viva tu dios, oh Dan”,
y “Viva el camino de Beerseba”,
caerán y nunca más se levantarán.

9 Vi al Señor de pie junto al altar, y me dijo:

Golpea los capiteles y que se estremezcan los umbrales,
y rómpelos sobre la cabeza de todos.
Entonces mataré a espada al resto de ellos;
no habrá entre ellos fugitivo que huya,
ni refugiado de ellos que escape.
Aunque caven hasta el Seol[ab],
de allí los tomará mi mano;
y aunque suban al cielo,
de allí los haré bajar.
Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo,
allí[ac] los buscaré y los tomaré;
aunque se oculten de[ad] mis ojos en el fondo del mar,
allí[ae] ordenaré a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al cautiverio delante de sus enemigos,
allí[af] ordenaré a la espada que los mate,
y pondré sobre ellos mis ojos para mal y no para bien.

El Señor, Dios[ag] de los ejércitos:
el que toca la tierra, y ésta se derrite,
y se lamentan todos los que en ella habitan,
sube toda ella como el Nilo
y mengua como el Nilo de Egipto;
el que edifica en los cielos sus altos aposentos[ah],
y sobre la tierra ha establecido su bóveda;
el que llama a las aguas del mar
y las derrama sobre la faz de la tierra:
el Señor es su nombre.

¿No sois vosotros para mí como hijos de Etiopía[ai],
oh hijos de Israel? —declara el Señor.
¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto
y a los filisteos de Caftor y a los arameos de Kir?
He aquí, los ojos del Señor Dios están sobre el reino pecador,
y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra;
sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Jacob —declara elSeñor.
Porque he aquí, yo daré un mandato,
y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones,
como se zarandea el grano en la criba,
sin que caiga ni un grano[aj] en tierra.
10 A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo,
los que dicen: “No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia.”

Restauración del pueblo de Dios

11 En aquel día levantaré el tabernáculo[ak] caído de David,
repararé sus brechas,
levantaré sus ruinas,
y lo reedificaré como en tiempo pasado,
12 para que tomen posesión del remanente de Edom
y de todas las naciones[al] donde se invoca mi nombre
—declara el Señor, que hace esto.

13 He aquí, vienen días —declara el Señor
cuando el arador alcanzará al segador,
y el que pisa la uva al que siembra la semilla;
cuando destilarán vino dulce los montes,
y todas las colinas se derretirán.
14 Restauraré el bienestar[am] de mi pueblo Israel,
y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas;
también plantarán viñas y beberán su vino,
y cultivarán[an] huertos y comerán sus frutos.
15 Los plantaré en su tierra,
y no serán arrancados jamás de la tierra
que les he dado
—dice el Señor tu Dios.

Notas al pie:

  1. Amós 7:1 Lit., Así, también en los vers. 4 y 7
  2. Amós 7:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  3. Amós 7:1 Lit., al principio del retoño de
  4. Amós 7:1 O, del esquileo
  5. Amós 7:2 Lit., ¿A quién
  6. Amós 7:4 Lit., la porción
  7. Amós 7:5 Lit., ¿A quién
  8. Amós 7:7 O, sobre
  9. Amós 7:8 Lit., a pasarlo por alto
  10. Amós 7:13 Lit., casa
  11. Amós 7:14 O, recogedor
  12. Amós 7:15 Lit., de detrás del
  13. Amós 7:15 Lit., y el Señor
  14. Amós 7:16 Lit., destiles
  15. Amós 8:1 Lit., Así
  16. Amós 8:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  17. Amós 8:2 Lit., a pasarlo por alto
  18. Amós 8:3 O, Gemirán las cantoras del palacio
  19. Amós 8:3 Lit., ha echado fuera
  20. Amós 8:3 O, ¡Silencio!
  21. Amós 8:4 O, acosáis
  22. Amós 8:5 Un efa equivale aprox. a 22 litros
  23. Amós 8:5 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos de plata
  24. Amós 8:5 Lit., de engaño
  25. Amós 8:9 Lit., en un día de luz
  26. Amós 8:10 O, elegía
  27. Amós 8:14 O, la culpa; heb., Ashimah
  28. Amós 9:2 I.e., región de los muertos
  29. Amós 9:3 Lit., de allí
  30. Amós 9:3 Lit., de delante de
  31. Amós 9:3 Lit., de allí
  32. Amós 9:4 Lit., de allí
  33. Amós 9:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  34. Amós 9:6 O, su escalera
  35. Amós 9:7 Heb., Cush
  36. Amós 9:9 O, guijarro
  37. Amós 9:11 O, refugio
  38. Amós 9:12 O, gentiles
  39. Amós 9:14 O, Haré volver a los cautivos
  40. Amós 9:14 Lit., harán
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